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FRAGMENTO DE ALEX CHICO

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[Un fragmento del libro, 'Un final para Benjamin Walter' de Alex Chico, que se presenta esta tarde en Antígona. David Mayor hablará del libro y conversará con el lector, poeta, narrador y crítico literario.]

 

Subir hacia la colina, pasear por las aduanas y observar el paisaje se convirtió, pasados los días, en una especie de rutina, un camino que repetí varias veces mientras estaba en Portbou. En ocasiones, me quedaba un buen rato mirando el pueblo desde arriba. Las vistas son espléndidas. Aunque la temperatura descendiera a medida que avanzaba la tarde y tuviera que abrigarme por culpa de los golpes de viento, podía pasarme unas cuantas horas allí, observando la quietud tan apacible de la zona, sobre todo cuando anochecía. Otras veces miraba hacia el otro lado, hacia Cerbère. El Hotel Belvédère du Rayon Vert aparecía a lo lejos, como una presencia enigmática que me acechaba en la distancia. En medio quedaba una tierra de nadie, un lugar de paso en el que pocas veces me crucé con ninguna persona.

Un poco más arriba, siguiendo un camino que se desviaba de la carretera, había unos cuantos paneles con imágenes. Eran fotografías de refugiados españoles, republicanos, perseguidos y proscritos que continuaban la larga marcha del exilio. En realidad, aquellas imágenes no eran muy distintas a otras instantáneas que podemos ver hoy en día. Tanto da que huyan de un país llamado España que de otro país con un nombre distinto. De Siria, por citar un solo ejemplo. Es el mismo trayecto, el mismo recorrido. Todos mantienen una cadencia parecida, un ritmo silencioso y cansino, el que les lleva a dar un paso, luego otro, y después les sobreviene el mismo agotamiento y más tarde se hacen fuertes, porque han visto a lo lejos algo similar a una salida, y detrás de ella otra distinta y más lejana. Me recuerda a uno de los poemas de Elegía en Portbou, de Antonio Crespo Massieu, unos versos escritos entre paréntesis, como si fueran pronunciados a media voz: «(allá siempre hay una línea inasible / que es surco, pospuesto horizonte, promesa, / una inabarcable singladura)». 

19/02/2018 12:51 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ÁLEX CHICO EN ZARAGOZA, EL LUNES

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El lunes, 19, a las 20.00, en la librería Antígona (Pedro Cerbuna, 25) el poeta y profesor David Mayor presenta el nuevo libro de Álex Chico: ’Un final para Benjamin Walter’, que publica el sello Candaya.

 

Durante los últimos días de septiembre de 1940, un grupo de emigrados abandona Francia por un paso clandestino de los Pirineos. Se proponen atravesar España y seguir su ruta hacia América, huyendo de la terrible amenaza que se cernía sobre Europa. Su primera parada es un pequeño pueblo fronterizo, Portbou, una bahía perdida entre collados y senderos y un lugar clave en la larga marcha del exilio. Sin embargo, no todos consiguen continuar su camino. Uno de ellos, un apátrida sin nacionalidad al que las autoridades españolas rebautizan como Benjamin Walter, aparece muerto unas horas más tarde. Setenta y cuatro años después, el narrador de esta historia decide viajar a Portbou con el propósito de averiguar qué pasó durante las últimas horas de Walter Benjamin. No obstante, su investigación inicial se va ramificando y comienza a abarcar otros espacios. El propósito de esclarecer una muerte deja paso a nuevas cuestiones que afectan a ese ensimismado pueblo fronterizo y a los sucesos que han ocurrido allí desde finales del siglo XIX hasta nuestros días.  

   

A medio camino entre el ensayo, la novela o la crónica de viajes, Un final para Benjamin Walter propone una lectura en dos direcciones, de Portbou a Walter Benjamin y viceversa, como si ambos, escritor y territorio, se hubieran construido para explicarse mutuamente.

Álex Chico (Plasencia, 1980) es licenciado en Filología Hispánica y DEA en Literatura Española. Ha publicado el cuaderno de notas Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas (La Isla de Siltolá, 2016), la novela de ensayo ficción Un hombre espera (Libros en su tinta, 2015) y los libros de poemas Habitación en W (La Isla de Siltolá, 2014), Un lugar para nadie(De la luna libros, 2013), Dimensión de la frontera (La Isla de Siltolá, 2011) y La tristeza del eco (Editora Regional de Extremadura, 2008), además de las plaquettes EscrituraNuevo alzado de la ruina y Las esquinas del mar. En 2016, la editorial chilena Andesgraund publicó Espacio en blanco, una antología que reúne parte de su obra poética desde 2008 hasta 2014.

 

Sus poemas han aparecido en varias publicaciones (TuriaEspiral, Cuaderno ático, Suroeste, Litoral, Estación Poesía, Librújula Paralelo Sur, entre otras), y en diferentes antologías (Punto de partida. Jóvenes poetas en España, UNAM; Matriz desposeída. Últimas voces de la poesía extremeña, El Brocense; Todo es Poesía en Granada, ed. Esdrújula; Antología de poesía joven: Doce nuevos poetas, revista AlgaPiedra de toque, Editora Regional de Extremadura). Ha ejercido la crítica literaria en diversos medios, como ÍnsulaCuadernos HispanoamericanosNayaguaEl Cuaderno, Excodra, Revista de Letras, Clarín o Ex Libris. Fue cofundador de la revista de humanidades Kafka. En la actualidad forma parte del consejo de redacción de Quimera. Revista de Literatura.  

   

De la literatura de Álex Chico la crítica ha dicho: 

 

   

Se sitúa dentro de lo que Bachelard llamaba la tradición del «realismo expandido», un realismo abierto no sólo a la memoria y a la experiencia de lo cotidiano, sino también a los impulsos del subconsciente”, Luis García JambrinaABC Cultural 

 

“Chico nunca renuncia al juego con la tradición literaria, a la referencialidad continua, a tender puentes y túneles con otras obras en juego casi interminable”, Martín López-VegaEl Cultural de El Mundo.

 "La literatura de Álex Chico es tan inclasificable como las novelas nebulosas de Vila-Matas” Luis Bagué QuílezArte y Letras diario Información.  

“La voz de Alex Chico nos resulta tan atrayente porque ofrece una mirada distinta sobre las cosas y una forma prosódica capaz de emocionarnos”, Carlos AlcortaLiteratura y arte 

17/02/2018 22:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VARGAS LLOSA POR PESTANA

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Una foto del gallego Baldomero Pestana, cuya obra se expone en el Instituto Cervantes.Una de sus fotos más sugerentes. La del joven Mario Vargas Llosa. Nació en 1917 y murió en 2015.

17/02/2018 01:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALOMA RODRÍGUEZ: DE RITA LEVI-MONTALCINI

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Nuevo artículo de Aloma Rodríguez en 'Letras Libres'

http://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/la-imperfeccion-en-la-vida-y-en-el-trabajo

 

La imperfección en la vida y en el trabajo

Rita Levi-Montalcini, que ganó el Premio Nobel de Medicina en 1986, publicó en 1987 unas memorias donde compagina el relato de la vida y el del trabajo con emoción y rigor.
15 febrero 2018

Un moño inolvidable. Una de las cosas por las que casi todo el mundo recuerda a Rita Levi-Montalcini es por esa imagen de sus últimos años: un moño de pelo blanco y ondulado, un poco ladeado, los ojos verde-gris y un cuerpo pequeñísimo. Había nacido en Turín en 1909 y murió en 2012. Vivió 103 años, y cuando llegó a los 100 ya dijo que no había ningún mérito en eso de hacerse centenaria. Era verdad. En su caso, sus méritos residían en otro sitio: en 1986 obtuvo el Premio Nobel de Medicina, junto a Stanley Cohen, por el descubrimiento del factor de crecimiento nervioso. Sus investigaciones habían empezado en la década de los treinta, en Turín. Desde entonces, la acompañaron en Bélgica, San Luis o Río de Janeiro.

Las pioneras. Hace poco se celebró el día de la mujer en la ciencia y Levi-Montalcini fue una de las protagonistas, uno de los nombres de referencia cuando se piensa en mujeres en la ciencia. También se habló de Ada Lovelace: hija de Lord Byron, se la reconoce como la primera programadora de la historia. Era matemática y escritora y trabajó en la máquina analítica, la primera calculadora mecánica de uso general diseñada por Charles Babbage, en las notas a la máquina de Babbage escribió el primer algoritmo para ser interpretado por una máquina. De Hedy Lamarr se decía que era la mujer más bella del mundo. Judía, como Levi, austriaca de nacimiento y nacionalizada estadounidense, llegó a Estados Unidos huyendo del nazismo y de su matrimonio con un magnate que comerciaba con los nazis y la tenía encerrada en casa y pasando por París y Londres. Fue una estrella del Hollywood dorado. Decía que para tener glamur lo único que había que hacer era “quedarte quieta y poner cara de tonta”. En su casa tenía una habitación para sus inventos, entre los que destaca la teoría del salto de frecuencia, precursora del sistema de comunicación inalámbrica de los teléfonos móviles, el GPS o el WiFi. Su descubrimiento es de 1942, pero no se usó hasta 1957. Hedy Lamarr y Ada Lovelace son solo algunas de las pioneras, con vidas extraordinarias y novelescas, también.

El cerebro del Homo sapiens. En 1987 Rita Levi-Montalcini publicó un extraordinario libro de memorias, Elogio de la imperfección (publicado en español por Tusquets en 2011). Es un libro breve y emocionante. El título está inspirado por un poema de Yeats: “El intelecto del hombre ha de escoger / entre la perfección de la vida y la del trabajo”. Así, Levi-Montalcini explica en el prólogo: “Sin seguir un plan preestablecido, pero guiada en cada caso por mis inclinaciones y por el azar, en mi vida he procurado […] conciliar dos aspiraciones inconciliables […] Es decir, que he realizado lo que podríamos llamar la “imperfection of the life and of the work”. Levi-Montalcini explica que parte de la gracia del cerebro humano es que es imperfecto: “el cerebro del primer vertebrado aparecido en nuestro planeta, hace entre trescientos y cuatrocientos millones de años, se vio sometido a la presión selectiva de la evolución, y dio origen a tantas variaciones (mutaciones) como cerebros vertebrados hubo y hay. El más reciente es el maravilloso pero imperfecto cerebro del Homo sapiens.

Una infancia italiana. El libro está dividido en partes y capítulos que separan de manera didáctica las etapas de su vida: la infancia y primera juventud, la guerra, el exilio, los avances de sus experimentos o el regreso a Italia. Lo que me gusta de este libro es la humildad con que está escrito. En parte, toda memoria tiene algo de examen de conciencia. En este caso está muy claro qué se reprocha Levi-Montalcini: no haberle dado más besos a su padre cuando este se los pedía. El primer capítulo, “Herencia y ambiente”, habla sobre todo de su familia. El libro está dedicado a su hermana gemela Paola, “en recuerdo de nuestro padre, a quien ella adoró en vida y yo he amado y venerado después de muerto”. El padre de Levi-Montalcini murió cuando ella tenía 23 años, poco después de que ella hubiese comenzado los estudios de Medicina. Paola Levi-Montalcini fue una importante pintora italiana. Hay mucho de homenaje y agradecimiento en sus memorias: las lecturas compartidas con la hermana mayor, Anna, la guía y sostén de su hermano Gino, la compañía cómplice de Paola, las diferencias con el padre y cómo la madre reconoce en ella a su madre, muerta demasiado pronto. Habla de los casi novios y de los amigos de la facultad. Luego llegan los años difíciles, Mussolini, el edicto contra los judíos y las peripecias: montar el laboratorio en su habitación, “a lo Robinson Crusoe”, la vida clandestina, la guerra y, después, la nueva vida al otro lado del Atlántico. La sombra de Ramón y Cajal planea por todo el libro. Elogio de la imperfección compagina el relato de la vida y el del trabajo, como en el poema de Yeats, con emoción y rigor. El resultado es impecable, pero no perfecto, como le habría gustado a Levi-Montalcini.

El mundo es pequeño y bonito. Puede que este libro me guste tanto porque me parece que dialoga con uno de los libros de una de mis escritoras favoritas: Léxico familiar, de Natalia Ginzburg. El padre de la escritora, Giuseppe Levi, era el profesor de Rita Levi-Montalcini, quien la inició en el camino de la investigación y a quien recuerda con cariño, ternura y agradecimiento en sus memorias. Las relaciones con los padres siempre son complicadas, y siempre queda la duda o el remordimiento de no haber demostrado el afecto hacia los padres. (El último disco de Christina RosenvingeUn hombre rubio, es espectacular y surge en parte de esa idea. También Ordesa, de Manuel Vilas, y Entre ellos, de Richard Ford, hablan de la imposibilidad de saber quiénes fueron nuestros padres.) Me gusta pensar que la premio Nobel quizá estuvo más cerca de tener la relación que habría querido con su padre con el de Natalia Ginzburg. Las imagino en una especie de hermandad basada en el afecto hacia el profesor y en el que a mí me despiertan.

Elogio de la imperfección

Rita Levi-Montalcini.

Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona.

Barcelona, Tusquets, 2011, 296 pp.

16/02/2018 14:21 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JAUME VALLCORBA: LECCIONES DE EDITOR

[Ayer por la mañana conversé un rato con Sandra Ollo, directora de Acantilado y compañera y esposa durante algunos años de Jaume Vallcorba, a quien invitamos a las Jornadas de Literatura de Albarracín. Se trata de una apasionada de su oficio, alguien que ha venido para quedarse, que ama la belleza del libro, el contenido, su poder para intervenir y cambiar el mundo. hoy, hace un instante mismo, me reencuentro con este reportaje que se publicó 'El confidencial'.]
https://www.elconfidencial.com/cultura/2014-07-16/las-lecciones-de-amor-de-jaume-vallcorba-a-un-joven-editor_162582/
EL LEGADO DEL CREADOR DE LA EDITORIAL ACANTILADO

Las lecciones de amor de Jaume Vallcorba a un joven editor

Jaume Vallcorba, el editor más elegante de este país, fundador de Acantilado, escribió una conferencia a los editores del futuro, donde detalla lo que es su legado


El editor Jaume Vallcorba en la exposición que conmemoró en 2010 30 años de Quaderns Crema. (EFE)
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TIEMPO DE LECTURA6 min
16.07.2014 – 05:00 H.

El último informe de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) no habla del amor. Ni de cómo mantener incorrupta la pasión por los libros, a pesar de la debacle, de las ventas en picado, de la falta de solución para remontar el batacazo, de la facturación dramática en un país empobrecido, ni del libro convertido en un objeto de lujo. El amor en tiempos del cólera lo pone el profesor Jaume Vallcorba, el editor más elegante de este país, desde que en 1999 fundara la editorial Acantilado.

Hace unos días hizo llegar una conferencia a los editores del futuro, que se forman en el Instituto de Educación Contínua de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en el marco de clausura del Máster de Edición, que dirige Javier Aparicio Maydeu, donde el maestro esboza su legado en forma de código de buenas prácticas del editor sin fisuras. El texto al que este periódico ha tenido acceso contiene las claves de la supervivencia de un oficio, en las que no oculta los peligros a los que el propio sector ha arrastrado a su amada tarea.

UNO: EDITAR ES AMAR

La última palabra de Jaume Vallcorba escrita en su conferencia es la mayor lección de todas: “amor”. El amor es irrenunciable para el editor. No hay nada que se le interponga, que le distraiga de sus tareas, que le haga perder su tesón y su voluntad, al menos en aquellos editores cuya voluntad es la de crear libros que acompañen toda una vida, no unas paradas de metro. El amor por sus autores está por encima de todo, para conseguir de ellos “el máximo de sus posibilidades”. “Ayudarle a mejorar, créanme, no significa adaptar el texto a los gustos imperantes, en aras de una mayor popularidad o una mayor venta, sino ayudar a limar las asperezas que lo afean o lo desfiguran”. Con ellos en los aciertos y en los éxitos, en los errores y los fallos. El amor no se agota nunca. Ni siquiera treinta años después.

DOS: UN EDITOR TIENE RESPONSABILIDADES

Y no sólo con su empresa. Sobre todo, con la sociedad en la que interviene. Para Vallcorba un editor debe asumir ciertas responsabilidades, porque de su oficio deriva la construcción de una personalidad, ya sea individual o social. El editor tiene alcance al pensamiento humano, dice. “Editar, ha sido para mí, desde el principio, proponer a unos amigos que no conocía una lectura que pensaba que les podía gustar, estimular y enriquecer. Estoy convencido de que un libro es capaz de modificar a su lector por el simple hecho de haberlo leído; que puede cambiar, en el lector, algo importante”. Nadie es la misma persona antes y después de la lectura.

TRES: LAS VENTAS NO LO SON TODO

De hecho, si el libro no tiene ningún atractivo, aún con muchas ventas, “se verá fuera del ámbito personal de interés y actuación de un editor tal como yo lo concibo”. Y lo concibe como un oficio en el que confluye el trabajo intelectual y artesanal, desde la idea a la publicitación, distribución y venta. Vallcorba nunca ha renunciado al “tino empresarial”, ni a la visibilidad del libro. Porque “sin visibilidad, no hay existencia”.

CUATRO: UN TRABAJO INVISIBLE Y TRANSPARENTE

El editor está escondido tras las páginas, se hace “invisible” y “transparente”. “Me habrán oído decir que creo que un libro debe ser como una pantalla cinematográfica, en la que la acción se desarrolle sin que ésta sea percibida: una errata, una mala traducción, una mala edición, una mala tipografía son manchas en esa pantalla”. Vallcorba recomienda que sólo en un punto el libro y el editor deben hacerse visibles: en la librería, compitiendo con el resto de novedades. Ojo con el diseño: “Creo que un libro, más que llamar la atención por su estridencia, lo debe hacer por su silencio”. 

CINCO: EL CATÁLOGO ES UN GRUPO DE AMIGOS

El marco al que se refiere Vallcorba es el catálogo, donde se relacionan autores que entran en diálogo. “Lo más importante será el grado de sintonía, la amistad que pueden establecer los libros entre ellos, fruto de esa simpatía espiritual que habrá sabido poner de relieve su editor”. “Con los libros pasa lo mismo que con las personas. Y no es lo mismo encontrar a Stefan Zweig por la calle en compañía de cualquiera que en la de Joseph Roth, que fue un amigo cercano en vida, o en la de Chateaubriand, con quien dialogo desde la distancia en el mundo del espíritu”.

Con ser un clásico no basta, asegura. El autor necesita de sus amigos, necesita sentirse a sus anchas en una conversación civilizada. “Es esa conversación la que ayuda a construir un marco y la que da forma a cualquier catálogo editorial”. El editor es el responsable de su coherencia, de las amistades, es la persona responsable de poner en contacto a autores en común, con lectores que se reconozcan de golpe en ellos.

SEIS: EL DESIERTO ES INTERNET

“El mejor de los libros puede hacerse invisible a sus hipotéticos lectores sin el trabajo fundamental que sobre él debe ejercer su editor. Cada día aparece un número indeterminado de libros nuevos, algunos de ellos verdaderamente valiosos, que son destruidos al cabo de un tiempo por una guillotina implacable. Y muchos otros que aparecen colgados en internet, como ahorcados mecidos por el viento, sin que nadie les preste atención. Lo infinito de internet se asemeja peligrosamente al desierto. A un desierto estéril”, dice. ¿Los hay fértiles? El énfasis contra la autoedición le hace redundar al editor, que define su tarea como salvador de libros interesantes al darles un marco.

SIETE: MEJOR EL PAPEL

Como la forma cuenta en la configuración del marco, “una manera de subrayar esta comunión, sin duda, reside en el aspecto que adquiere el objeto en el que el libro toma cuerpo”. “Es quizás por esto que soy tan poco amigo de las pantallas electrónicas”. Vallcorba subraya la importancia de la forma que toman los libros de una editorial como “algo fundamental”. Hacer lo contrario, hacer cada libro distinto a los demás, tender al pelotazo puntual y la desintegración de la imagen de colección, es “darle un protagonismo material, es tender a lo excéntrico y a lo raro”. Es una de las claves del éxito comercial, pero “privarlo de estar en una sala en conversación con sus potenciales amigos”.  

 

16/02/2018 10:12 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALOMA RODRÍGUEZ: MERCÉ RODOREDA Y 'LA MUERTE Y LA PRIMAVERA'

31 enero 2018

Mercè Rodoreda

La muerte y la primavera

Traducción de Eduardo Jordá

Barcelona, Club Editor, 2017, 350 pp.

 

Un adolescente se adentra en el bosque, después de darse un baño en el río, y ve cómo su padre abre el tronco de un árbol y se mete dentro para morir. Sin embargo, no le dejan morir tranquilo. No se le permite saltar la tradición hecha ya norma: a los moribundos hay que rellenarlos de cemento antes de que fallezcan para que no se les vaya el alma. El chico ve por error dos tragedias: el suicidio de su padre y la brutalidad de su muerte. Es La muerte y la primavera, la novela que Mercè Rodoreda escribió en la década de los sesenta, corrigió durante años, pero que abandonó y fue publicada póstumamente en 1986.

Desde su solitario exilio en Ginebra, Rodoreda se convirtió en la escritora más leída en catalán. Dejó Barcelona en 1939 y allí se quedaron su marido y tío carnal, con el que se había casado presionada por su familia, y su hijo. En París conoció al crítico Armand Obiols, que sería su pareja y su lector y crítico fiel. Juntos huyeron de la ocupación nazi. Obiols fue capturado y recluido en un campo de concentración –donde trabajó como administrador– y Rodoreda logró llegar a Limoges. Tras los años de miseria y sufrimiento, Obiols consiguió trabajo como traductor en la unesco y se mudaron a Ginebra. Allí, cuenta Eduardo Jordá en el posfacio de la novela, se acabaron las penurias económicas, pero el aislamiento del mundo aumentó: en Ginebra no conocían a nadie. Cuenta Jordá que Rodoreda le dijo al editor Josep Maria Castellet: “No te extrañes de que para mí Cataluña haya quedado reducida a esta habitación.” Después, Obiols se trasladó a Viena, aunque la escritora no le acompañó. Su relación se convirtió en epistolar: ella le mandaba todo lo que escribía. Cuando Rodoreda se fue de España ya había publicado cuatro novelas en catalán y era una firma frecuente de la prensa. Como ha recordado Andreu Jaume, Rodoreda fue la primera escritora española que habló de los campos nazis, en el cuento “Noche y niebla”. En 1962 publicó La plaza del diamante, que se convirtió en un éxito total. En 1961 le escribió a Joan Sales: “La muerte y la primavera es muy bueno. Terriblemente poético y terriblemente negro. Es mi estilo actual: primera persona y procurando decir las cosas de la manera más pura e inesperada [...] Será una novela de amor y de soledad infinita.” Rodoreda siguió trabajando en este libro y en otros: en 1974 publicó Espejo rotoLa muerte y la primavera quedó sin corregir, que no sin terminar. Núria Folch, viuda de Sales, hizo un gran trabajo editorial para ofrecer la versión definitiva de la obra, que presentó con tres apéndices (variantes, un añadido final y capítulos alternativos, sobre todo en estilo). Una de las obsesiones de la escritora era la espontaneidad. En una carta a Sales dice: “La muerte es una novela en la que he trabajado un año y medio y que será muy buena pero de momento está atascada por una multitud de razones. Entre otras porque no acaba de estar lo suficientemente viva ni ser lo bastante espontánea, porque le falta la ‘soberana espontaneidad’.” La traducción de Jordá es impecable y, como el propio estilo de Rodoreda, que suena pegado a la conversación y absolutamente vivo, esconde un trabajo ingente en el que la tarea más difícil es hacer que no se note el esfuerzo que lleva. Los dos lo logran.

Rodoreda tenía razón: su novela es terrible y poética y oscura. Y triste. Es en parte una distopía. Todo sucede en una geografía concreta –tiene, además, un papel determinante en la novela– que no podemos identificar, en un tiempo indeterminado. Es una sociedad tribal donde la ley nace de leyendas y mitos y se ejerce de una sola manera: el linchamiento. Podría ser la cara oscura y seria de Amanece que no es poco. Como en la película de Cuerda, las funciones del pueblo –que son las que dan nombre e identidad a los personajes: el herrero, el preso, el señor– tienen que estar cubiertas, no importa cómo se decida quién hace qué. Siempre tiene que haber además alguien que cruce el río, aunque eso suponga su muerte casi segura. En ese entorno cerrado y hostil abandona la adolescencia el protagonista y narrador, esa voz hipnótica construida con repeticiones, una puntuación peculiar y una sintaxis de ritmo variado pero que siempre marca el compás. Explica Jordá: “Rodoreda usa un registro del idioma que en un primer momento suena perfectamente natural y vivo, pero enseguida desconcierta al lector. Es como si utilizase una variante de la lengua que solo se hubiera usado en una comarca aislada del resto del país y del mundo–, pero lo curioso del caso es que el vocabulario que emplea es el mismo que se usa en cualquier conversación normal de una ciudad cualquiera –sin apenas vocablos arcaicos o rebuscados–, solo que las palabras parecen tener un sentido distinto del que le damos los hablantes.”

La trama no es compleja y puede resumirse en una frase: el chico no se conforma. Tiene curiosidad. Desea ver cómo duerme su madrastra, también ver qué hay al otro lado del río, desea ver la casa del señor, desea hablar con el preso, saber por qué está preso. Desea, en fin, otra vida. Pero en esa sociedad, en cualquier sociedad autoritaria, el más mínimo atisbo de deseo de libertad individual tiene que ser castigado y reprimido: “En el bolsillo llevaba el punzón con que mi madre me había agujereado las orejas cuando era pequeño. Todo lo que quieras lo tendrás, pero con dolor, hasta que un día te acostumbrarás a no querer nada”, dice el narrador. Nadie puede saltarse las normas, ni siquiera la autoridad, como se verá en la novela. Por eso, el chico tendrá que conformarse con construir figuras de barro una y otra vez –las construye y las rompe–. Son lo más parecido que tiene al amor: “Volví a hacer figurillas: al día siguiente. Quería tener muchas. Todo un pueblo de figurillas, todas la misma, con dos brazos… para poder hablarles con una voz que no era mi voz de lo baja y llena de suspiros que me salía. La ternura me hacía de agua y dentro del agua estaba todo lo que huía y no sé por qué y no sé qué eran aquellos amaneceres porque no hay palabras. No. No hay palabras… se tendrían que hacer”. En la novela hay muerte y destrucción, hay un incendio que casi acaba con todo. También hay deseo, sexo en elipsis y normas rígidas: por ejemplo, las embarazadas llevan los ojos vendados para que los hijos que llevan en su vientre no se parezcan a los hombres a los que miran. En el pueblo solo se come grasa de caballo, a veces también sangre. Los peces del río se pescan para chafarles la cabeza y devolverlos al río, se cultivan alfalfa y algarrobo pero no se comen. Hay otras tradiciones extrañas e incomprensibles, además de la peculiar manera de enterrar a los muertos para conservar el alma o la alimentación: hay unos seres a los que nadie ha visto pero a los que todos temen, los hombres sin rostros, los caramenos. No hay escuelas, iglesias ni lugares de reunión social en el pueblo. Y, sin embargo, no son completamente extraños, más bien, como explica Jordá, “gente muy parecida a nosotros aunque haya optado por una extraña forma de conducta”. En ese sentido, la lectura de la novela produce una extraña sensación, como la que provoca la lectura del famoso cuento de Shirley Jackson “La lotería”.

La novela de Rodoreda nos instala en una sociedad cruel y asfixiante. Se ha querido ver en La muerte y la primavera una metáfora del franquismo. Pero, como sostiene Jordá en el posfacio, “eso sería reducir la novela a una simple alegoría política que no dejaría ver la compleja alegoría social –y hasta metafísica– que también esconde en ella”. La muerte y la primavera es una defensa de la libertad individual ejecutada con maestría y envuelta en una trama sencilla con belleza formal y exuberancia estilística. Ese adolescente que crece somos nosotros, los curiosos, los que queremos saber cuántas vidas son posibles. Esos cuyo deseo es lo más peligroso para las sociedades represoras. ~

 

*Tomo la foto de Mercè Rodoreda de aquí.


15/02/2018 01:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON LEONARDO PADURA

Aragón Negro.

Entrevista con Leonardo Padura, premiado en el Festival Aragón Negro, que coordina Juan Bolea. Acaba de publicar la novela 'La transparencia del tiempo' en Tusquets.

Antón Castro25/01/2018 a las 05:00
  
  
  
  
  
Leonardo Padura visita Zaragoza para recibir el Premio de Honor del Festival Aragón Negro.Oliver Duch

"Mario Conde es mis ojos, y es un hombre que se parece mucho a mí, un año mayor que yo. Refleja muchos de mis gustos, de mi sensibilidad y de mis preocupaciones", dice Leonardo Padura (La Habana, 1955), que recibe hoy en el Teatro Principal el premio del Festival Aragón Negro y edita ‘La transparencia del tiempo’.

Parece que España y Zaragoza le traen buena suerte.

España ha sido importantísima en mi carrera. Empecé a venir, como periodista, en 1988, a la Semana Negra de Gijón. Y cerca de allí, en Oviedo, me concedieron el premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015. Me produjo una gran emoción; no lo había ganado un hispanoamericano desde 2002, cuando lo obtuvo Augusto Monterroso.

¿Y Zaragoza?

De entrada, tiene un parentesco muy bello para mí con Cuba a través de José Martí, pero además aquí me han dado el premio de Novela Histórica ‘Ciudad de Zaragoza’ por ‘Herejes’ y ahora recibo este premio. Me gustan las ciudades con mar; Zaragoza no tiene, pero sí tiene río, o ríos, y eso me encanta y, además, es una ciudad con historia bimilenaria.

Ha citado a José Martí. ¿Qué otros autores cubanos le han marcado?

Hice como dos carreras, por decirlo así. La académica, donde te aproximabas a los autores habituales: Homero, Dante, Shakespeare; la gran novela francesa, inglesa y rusa del siglo XIX, y dimos también toda la literatura española, desde el ‘Poema de Mío Cid’ hasta la Generación del 27. Y luego estaba la carrera de las lecturas. Aquellos eran los años del ‘boom’, y tenías que leer a García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Juan Rulfo, Borges, etc., pero también mis paisanos. Entre ellos destacaría dos influencias clave: Alejo Carpentier y Cabrera.

¿Por qué?

Alejo Carpentier, el autor de ‘El siglo de las luces’ , me contagió la pasión por la novela y por el sentido de la historia del Caribe, de Cuba, de la música, etc., y Guillermo Cabrero Infante, por el lenguaje, en concreto, por el uso del lenguaje habanero. Creo que él escribe en habanero.

¿Cómo y cuándo descubrió la novela negra?

En Cuba, por decirlo así, la novela policiaca se puso de moda. Pero importaban más la historias, la trama, los detectives, que la novela en sí, la escritura, el estilo. Descubrí en los años 70 y 80 a algunos autores de novela negra contemporánea que fueron muy importantes para mí por su carga estética también: pienso en Rubem Fonseca, en Leonardo Sciascia y en Manuel Vázquez Montalbán, al que conocí más tarde. Hacían grandes libros de ámbito negro. Eso era lo que yo buscaba.

Apostó fuerte por la novela policiaca y creó a Mario Conde…

Sí, eso fue en 1990 con ‘Pasado perfecto’, ahí nació la serie, pero también me ha interesado siempre la buena documentación y la ficción histórica, como sucede en ‘La novela de mi vida, ‘El hombre que amaba los perros’ y ‘Herejes’. A mí me interesa la historia y sus circunstancias pero no en un sentido arqueológico, sino porque interviene y matiza el presente.

Explíquenos...

Eso se ve muy bien en ‘La transparencia del tiempo’, con esa Virgen negra que desaparece. Ahí cuento dos historias complementarias: la de la investigación de Mario Conde, que busca la pieza desaparecida, y una indagación en el tiempo, desde la Guerra Civil española, hasta los orígenes de la Corona de Aragón a través de otra criatura, un tanto enigmática, Antoni Barral. La novela, por decirlo así, analiza el impacto de la historia en los individuos.

Usted siempre piensa el presente. Suele decir que los cubanos se merecen mucho más.

Sin duda. Hemos vivido un gran experiencia, un largo proceso, una revolución, a lo largo de 60 años. En los últimos 20 o 25, las circunstancias han sido muy complejas. Se ha resistido como se ha podido, hemos conocido el doloroso exilio. Hemos vivido y sobrevivido. La vida de las personas es una sola y ya es hora de que este sacrificio tenga una recompensa y de que los cubanos tengan más conquistas en todas las direcciones: en cuanto a libertad individual, a desarrollo intelectual, político y económico. Y es hacia ahí donde debemos ir.

Otro tema fundamental del libro es la amistad, ¿no?

Creo que es el tema más o menos subterráneo: la amistad entre Mario Conde y su amigo de la universidad, Roberto Roque Rosell, Bobby. A Conde le pasa como a mí: siente mucha ternura por sus compañeros de la universidad. Aquí se trata de la amistad traicionada, que es el tema de una de mis novelas favoritas: ‘El largo adiós’ de Raymond Chandler.

‘La transparencia del tiempo’ (Tusquets) incorpora otros temas, algunos ya tópicos en la narrativa cubana desde Reinaldo Arenas: la homosexualidad.

Nunca ha sido bien considerada en una sociedad tan machista como la nuestra. En los 60, además, fue rechazada desde una visión política. En los 80 y 90 se avanzó en las libertades. Aunque ha mejorado la situación, sigue siendo una asignatura pendiente y esa represión marcó a Bobby, y le llevó a practicar la dolorosa ocultación. Fue una víctima.

Quizá este tema nos dé para hablar de amor y sexo.

Hablaría más bien de sensualidad que es una parte de la esencia de la espiritualidad cubana. La sensualidad que también da paso a la sexualidad. En Cuba, de 100 pensamientos, 99 son de sensualidad o de sexualidad, y el otro 1% de otras cosas. Ja, ja, ja.

¿Cómo ha abordado la santería, tan presente en la novela?

Ahora ya se habla de religiones cubanas africanas. Los dioses de la santería son más humanos e intentan dar soluciones a cosas muy concretas vinculadas con la economía doméstica, le enfermedad, la justicia, el desamor.

 

15/02/2018 00:45 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CRISTINA FALLARÁS EXPLICA SU NOVELA 'HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE'

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https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/02/12/cristina-fallaras-mas-salvaje-sido-desaparicion-culpa-ahora-soy-otra-1224255-1361024.html

[Traigo al blog la entrevista que publiqué el pasado lunes con Cristina Fallarás, que publica 'Honrarás a tu madre y a tu madre' (Anagrama, 2018).]

Cristina Fallarás tiene algo de ruidoso acontecimiento social: parece que vive para poner el mundo al revés con su energía y su elocuencia o para disparar dardos de rebeldía y de heterodoxia. La autora sale a "buscar a mis muertos para no matarme yo", confiesa.

¿Cuál es el detonador de la novela: ese nombre que aparece en ‘El pasado oculto’, coordinado por Julián Casanova, Félix Fallarás, o hay algo más, que usted no sabía mucho de su familia, quizá?

El detonador de la novela es la edad. Lo que yo llamo "la herida". Sentía que tenía una herida sin sanar, y que me estaba haciendo daño, la herida y yo misma, y que ya era hora. Que había un ruido y un impulso de autodestrucción. Y también el hecho de tener hijos. Cuando acabé de asumir mi maternidad (algo que empecé a hacer con mi novela ‘Las niñas perdidas’), supe que no quería dejar en herencia los silencios y las podredumbres. Y me puse manos a la obra.

¿A quién busca: a sus abuelos, al abuelo asesinado en la Guerra Civil en Torrero o a usted misma?

A mí misma, claro. Pero también ajustar ciertas cuentas familiares. La búsqueda de mi abuelo asesinado es real, pero no es estricta, ‘mancha’ todo lo que soy o era. Esa desaparición y el silencio forman parte de mi educación, o sea de lo que soy.

A medida que va descubriendo historias y seres en ese proceso, ¿qué novela desea escribir?

Empecé con una novela de búsqueda íntima, pero a medida que iba descubriendo la historia, vi que era necesario remontarme, y dotar a la narración de tres partes diferenciadas, cada una con su lenguaje y su género. Toda narración exige una forma, además de un fondo, por lo que me propuse también experimentar con eso. 

Dice: "Echar a andar desnuda de todo, desprovista de las cosas…" ¿Así la ha redactado?

Efectivamente. Había veces tremendas en las que, escribiendo, las manos me temblaban tanto sobre el teclado que tenía que parar un rato. Escribía sin protección, sin corazas, desnuda a lo bestia. No esconder ni esconderme, no parapetarme ni falsearme era imprescindible. Le aseguro que la experiencia es catártica.

¿Sería como un libro collage con capítulos cortos?

Es una novela, por supuesto, en tanto que es un artefacto literario, no un documento histórico ni un reportaje o crónica. 

Háblenos de los Fallarás, y en particular de ese hombre al que matan el 5 de diciembre de 1936.

Félix Fallarás, mi abuelo, fue asesinado contra la tapia de Torrero, pero nunca se me habló de ese episodio. Su mujer, mi abuela Presentación, vivió una vida de austeridad extrema hasta que, al final de sus días, con la comodidad alcanzada por su hijo menor, mi padre, pudo relajarse. En torno al asesinato, en mi casa, se creó un silencio, no creo que exactamente explícito, y sobre él se construyó el bienestar de mi familia. Lo que llamo en la novela "pertenencia".

Y el otro abuelo, el coronel. ¿Cómo le marcó?

Forma parte de mi vida, de mi infancia ¡de todo! Crecí con él. Además, crecí empapada de toda su mítica como descendiente de Benito Juárez, y de su participación en la Guerra Civil, su catolicismo y su vida de militar vencedor. Mi educación parte de él y de su esposa, mi abuela. Fruto de ellos es mi idea infantil y adolescente de pertenencia a una clase privilegiada, pero sin conciencia de que existiera otra realidad. También les debo la tendencia a los excesos, a la mitomanía y a la exageración. La vida era sencillamente algo de lo que disfrutar, algo regalado.

¿Qué le ha conmovido o asustado de los acontecimientos que han jalonado a su propia familia?

Me ha conmovido la capacidad de mis padres para aislarse del conflicto y crear un pequeño mundo propio sin ni siquiera tener que decirlo, sin hacer manifiesta su decisión. El empeño de mi madre por amar y la fidelidad de mi padre a ese empeño. Luego, la austeridad de mi abuela Presentación.

¿Podemos hablar de miedo? Dice usted: "Ahora ya no tengo miedo. Apártense los vivos".

Me ha asustado el tiempo que me ha costado sentarme a mirar a la cara el lugar del que procedo. Voy a cumplir 50, soy periodista y escritora, y sin embargo, no es que no me haya atrevido, sencillamente no he sido consciente. Esa frivolidad que ha marcado la mayor parte de mi vida me asusta. 

¿Cuál es la importancia y el eco de las mujeres? Pienso en esa Presentación tan presente...

Las mujeres en mi familia lo son todo. Es un matriarcado radical. Presentación sola sacando adelante a sus dos hijos, con su particular idea de la equidad y su humildad construida sobre el tesón. Mi otra abuela agarrada a una idea de lo que debía ser su vida, marcando el ritmo de su marido y de sus hijos, gestionando la familia hasta mi generación. La fortaleza brutal de mi madre. La generosidad y el orden de mi hermana...

¿Ha sido la novela como un exorcismo, un viaje al fondo de sus raíces? ¿Cómo se siente ahora, cómo regresa a lo cotidiano?

Regresa otra. Ahora soy otra. Debería saber explicarlo, pero me cuesta. Ya no tengo miedo ni guardo nada, porque he llegado a desnudarme hasta no tener nada y mirarme con profundidad histórica. Tengo otro fondo, muchísimo más profundo. Creo que lo más salvaje ha sido la desaparición de la culpa. La culpa es una herencia. 

 

15/02/2018 00:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARY BEARD CONVERSA CON DANIEL GASCÓN

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Entrevista a Mary Beard: “La cultura occidental está

organizada para asegurar que los hombres lo tengan todo”

La historiadora publica Mujeres y poder (Crítica), un breve manifiesto sobre los orígenes de la misoginia y el papel de las mujeres en la vida pública.
 
http://www.letraslibres.com/espana-mexico/cultura/entrevista-mary-beard-la-cultura-occidental-esta-organizada-asegurar-que-los-hombres-lo-tengan-todo
13 febrero 2018

Mary Beard, catedrática en Cambridge y editora de The Times Literary Supplement, es una referencia en el estudio del mundo clásico. Acaba de publicar Mujeres y poder (Crítica), un libro breve, irónico y contundente sobre las mujeres y la vida pública: sobre la relación entre el sexo y el discurso público, los obstáculos a lo largo de la historia y la actualidad, el origen y la pervivencia de imágenes y estereotipos misóginos.

La primera parte de Mujeres y poderque surge de un texto apareció hace años en Letras Libres, trata de la voz pública de las mujeres. Habla de cómo las mujeres eran silenciadas en el mundo clásico y a lo largo de la historia. Dice que el discurso público era una de las características que definían la masculinidad.

Sí, lo que es crucial es que no es solo que las mujeres fueran silenciadas, sino que era una señal del hombre adulto que demostrara su masculinidad silenciando a las mujeres. Esa es una de las lecciones de la historia de Telémaco y Penélope: mandar callar a su madre forma parte de su proceso de crecimiento.

Hay dos excepciones, sostiene. Una, cuando hablan como víctimas y mártires (normalmente justo antes de morir). Y luego, cuando son portavoces de intereses sectoriales. Muy pocas veces podían hablar de los intereses comunes, de los problemas de la sociedad en su conjunto. ¿Hasta qué punto cree que esto sigue siendo así?

Creo que ese sigue siendo en buena medida el patrón. Reino Unido ha tenido dos primeras ministras, pero nunca ha habido una mujer al frente de economía o el ministerio de defensa. Y las políticas suelen ocupar puestos en sanidad, asuntos sociales, etc. Si miras los libros de grandes discursos, los de las mujeres responden también a este patrón. Incluso podrías decir que eso se aplica al #MeToo: esto no es restar méritos al movimiento, sino contextualizarlo. Se puede elogiar a las mujeres por señalar su condición de víctimas… no tanto por tener opiniones sobre el Mercado Único.

Muestra que muchas de las actitudes, metáforas o comparaciones sobre las mujeres llegan de una larga tradición. Cómo el mito de la Medusa se emplea para atacar a Hillary Clinton, Theresa May y Angela Merkel, por ejemplo. ¿En qué sentido este conocimiento del pasado puede ayudarnos en el presente?

Nos hace más conscientes de los símbolos que utilizamos y expone su significado. Si de verdad queremos entender esas cabezas cortadas sangrantes y por qué se usan, tenemos que pensar más seriamente sobre el lugar de donde vienen. Dudo que la gente quisiera tener la cabeza de la Medusa en sus tazones si conocieran la historia de sus orígenes. Hay algo que bordea lo pornográfico en presentar a las mujeres políticas de ese modo.

El ejercicio del poder, que está relacionado con el discurso público, ha sido hasta hace poco una actividad masculina. Y demuestra cómo muy a menudo se sigue percibiendo así. Con frecuencia se pedía a las mujeres que tuvieran actitudes más “masculinas”. Dice que a veces las mujeres que “lo lograron” no reproducían comportamientos masculinos tradicionales. También dice que tenemos que mirar el poder de otro modo.

La táctica más común para las mujeres que quieren tener actividad en política es adoptar rasgos masculinos: bajar el tono de voz, llevar pantalones. Solo de vez en cuando consiguen redefinir un atributo femenino tradicional como atributo de poder. El bolso de Margaret Thatcher es un ejemplo muy bueno. Hay algo de esa clase en los zapatos de Theresa May. Sí, hay que mirar el poder de otro modo. Tenemos que hacer que sea menos algo que “yo” tengo y por tanto tú no: algo que se comparte y no algo que se empuña, como si fuera una espada.

Al mismo tiempo, muchas reglas y costumbres fueron creadas por hombres y para hombres. Por ejemplo, era relativamente común que los políticos hombres tuvieran hijos, pero a menudo las líderes políticas mujeres no tenían hijos.

Ese es uno de los grandes temas. Sin duda, a lo largo de los últimos cincuenta años o así, algunas mujeres han tenido carreras satisfactorias e incluso poderosas, pero han pagado un precio muy elevado… No han tenido ni familia ni hijos. Los hombres nunca han tenido que pagar ese precio. De hecho, como dices, el funcionamiento de la cultura occidental está básicamente organizado para asegurar que los hombres lo tengan todo, la experiencia humana completa.

Una idea muy interesante en el libro es el concepto de dar a las mujeres el derecho a equivocarse. Parece que tienen menos oportunidades de cometer errores, mientras que sus colegas hombres siempre pueden tener una segunda oportunidad.

Es lo que más me asombró, me di cuenta cuando terminaba de escribir el libro. A las mujeres se las juzga mucho más severamente por errores que en los hombres se disculpan. Piensa en Hillary Clinton y sus emails. Vale, fue un error, pero un error que han cometido hombres. Me impresionó especialmente cuando oí dos entrevistas con políticos británicos en la pasada campaña. Las dos fueron desastrosas, ninguno de los dos entrevistados conocía los datos. La mujer, Diane Abbott, fue masacrada en los periódicos; no estaba capacitada para estar en el gobierno, etc. (más tarde resultó que estaba enferma). Al hombre (Boris Johnson) lo trataron como a un niño travieso. Qué mal, Boris, la próxima vez haz los deberes.

Aunque la investigación empírica ha mostrado que son efectivas, a veces las cuotas son criticadas. ¿Qué opina de ellas?

Me hace sentir un poco incómoda (no querría que me dieran una cátedra en una universidad para cumplir una cuota). Pero hay señales de que ha funcionado en algunos casos y ha hecho algo para rectificar las desventajas que afrontan las mujeres. Así que probablemente es una buena manera de impulsar un cambio (un poco de discriminación positiva para equilibrar la negativa).

Uno de los grandes fenómenos de 2017 fue el #MeToo, que tiene que ver con el poder y el sexo. ¿Cómo analiza el movimiento, y hasta qué punto cree que van a cambiar las cosas? Ha habido también controversias al respecto. Masha Gessen escribió en The New Yorker sobre la necesidad de establecer distinciones y gradaciones. Margaret Atwood fue criticada por defender la presunción de inocencia, en un caso ocurrido en Canadá. Autoras francesas criticaron lo que consideraban excesos del movimiento. ¿Qué opina?

Creo que en muchos sentidos es un momento importante, pero tenemos que ver si actúa como punto de inflexión, en qué medida en cinco años parecerá un momento que pasó (y, como he dicho antes, son mujeres hablando de mujeres a la manera tradicional). Hay cosas que me preocupan. En primer lugar, ha sido un movimiento muy centrado en las celebridades, más preocupado por las actrices y Hollywood que por mujeres comunes junto a la fotocopiadora normal (creo que fue valiente por parte de las mujeres de Hollywood. Pero ahora necesitamos abarcar más). También coincido con Atwood en que tenemos que respetar los procedimientos legales, de lo contrario todo se echará a perder. Inocente mientras no se demuestre lo contrario es un principio que se debe aplicar en todas partes: para el asesinato, el hurto en una tienda y el asalto sexual. Mi prioridad es que esos tipos no vuelvan a hacerlo. Y con eso no quiero decir que no debería haber comportamiento inadecuado nunca más (no quiero vivir en un mundo en el nunca nadie se comporte de manera inadecuada, lo que quiero es detener que el comportamiento inadecuado sea sistemático). Supongo que si pudiéramos asegurarnos de que esos tipos paran ahora y para siempre, les daría la amnistía por sus delitos pasados. Tenemos que centrarnos en el futuro.

También explica que las quejas o las denuncias de las mujeres tienden a ser matizadas o caracterizadas, por ejemplo por los periodistas. Y ha sufrido ataques desagradables, a menudo misóginos, en las redes sociales. ¿Cuál cree que es la manera de enfrentarse a eso, tanto socialmente como en la red?

Mi táctica es señalarlo. Hace poco hablé con una agencia de prensa. Cuando salió publicada la entrevista me describían como “the outspoken professor of classics”. Escribí al periodista para decir que nunca habría dicho eso de un colega hombre. Outspoken [franca, sin pelos en la lengua] implica que una mujer habla donde no debería. Intenta decir: “ilustre profesora”. Es una gran diferencia. En general creo que todos tenemos que encontrar la manera de estar cómodos en las redes sociales. No hay una respuesta válida para todos. Antes me decían que no contestara y bloquease a los trolls. Pero pronto me pareció que era lo mismo de siempre: ¡decir a las mujeres que se aguantaran calladas!

 

*Tomo la foto de aquí: 

http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/tv/news/mary-beard-roman-britain-bbc-schools-cartoon-ethically-diverse-black-white-a7879991.html

 

14/02/2018 12:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DANIEL GASCÓN: 'LA PARADOJA DEL ARTE'

LA PARADOJA DE LA CENSURA
En esta época de moralización del arte y estetización de la política exigimos más a los actores que a los políticos.
 
01 febrero 2018

Vivimos en un mundo en el que ya no se pueden ver las películas y las series de Louis CK por su mala conducta sexual. Kevin Spacey ha sido eliminado de All the Money in the World y de la nueva temporada de House of Cards por acusaciones de acoso sexual. Amazon anuncia que está planteándose rescindir el contrato que tiene con Woody Allen, a causa de unas acusaciones nunca probadas de abuso sexual que datan de hace un cuarto de siglo. La National Gallery of Art de Washington ha cancelado una exposición de Chuck Close, acusado de acoso sexual.

Algunas películas del año capturan el Zeitgeist. Una es Tres anuncios en las afueras, un relato sobre la venganza. Otra es Los archivos del Pentágono, que combina la reivindicación del periodismo fiscalizador del poder con un ángulo feminista. Es un género clásico y el dilema también lo es. La dueña del periódico, Katharine Graham (Meryl Streep), tiene que escoger entre la prudencia que recomiendan los abogados y accionistas y el arrojo que prefieren el director y los reporteros. El derecho a publicar solo se afirma publicando, explica Bradlee (Tom Hanks). La decisión correcta, que se defiende con tonos épicos, es, por supuesto, la contraria a la que han tomado las productoras y distribuidoras.

Mientras tanto, Donald Trump, que ha cumplido un año como presidente de Estados Unidos, tiene numerosas acusaciones de acoso sexual y fue grabado diciendo que si eres una estrella puedes "agarrar a las mujeres por el coño". Estos días se ha publicado que el abogado de Trump pagó ciento treinta mil dólares a una actriz porno para que no dijera que se había acostado con el actual presidente. La actriz ha negado que se produjera el encuentro sexual, pero como señaló The Onion, quizá lo más sorprendente es que no fuera la actriz quien pagara a Trump para que mantuviera el silencio sobre la relación.

Mientras tanto, en Italia lidera las encuestas Silvio Berlusconi, que fue condenado por pagar por servicios sexuales a una menor y por interceder para liberarla, cuando ella estaba detenida por robo, diciendo que era la sobrina de Mubarak. Berlusconi fue absuelto más adelante: de lo segundo, porque “no ocurrió”; de lo primero, porque “no es un crimen”. El político ha tenido otros problemas legales relacionados con la prostitución y los sobornos. En sus años en el poder se popularizó el término bunga-bunga.

Naturalmente, para rechazar la política populista e incompetente de Berlusconi o Trump no es necesario entrar en su machismo o su condición de predadores sexuales: su gestión reúne méritos de sobra. Pero el contraste es llamativo. Parece que, como decía una viñeta del New Yorker, no podemos exigir a quienes rigen los destinos políticos la moralidad que pedimos a quienes se encargan de entretenernos. Así, Kevin Spacey tiene una moralidad demasiado dudosa como para interpretar en la ficción a un personaje diabólicamente autoritario y criminal que ocupa un cargo que en la realidad ocupa alguien de moralidad como mínimo tan dudosa como la de Spacey. También se pide la retirada de cuadros o se critican obras literarias como Lolita (perseguidas en otro tiempo por los conservadores) porque la ficción debe dar buenos ejemplos: para malos ejemplos, parece, ya tenemos la realidad.

Este fenómeno puede verse como una consecuencia de la moralización del arte y de la estetización de la política, que José Luis Pardo ha descrito en Estudios del malestar o en el número de febrero de Letras Libres. No parece que esa moralización del arte sea buena para el arte y desde luego tampoco para la moral. Con respecto a la estetización de la política que vemos en Trump o Berlusconi, la mejor descripción son unas palabras del propio Woody Allen, que dijo que “la vida no imita al arte, sino a la mala televisión”.

*http://www.artyfactory.com/art_appreciation/portraits/chuck_close/chuck-close-frank.jpg

11/02/2018 12:03 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JOAQUÍN SÁNCHEZ VALLÉS: UN DIÁLOGO

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/02/08/joaquin-sanchez-valles-procurado-limpiar-mis-poemas-ganga-sentimental-1223658-1361024.html

 

Joaquín Sánchez Vallés, poeta y narrador, en Madrid, donde vive desde su jubilación.
Joaquín Sánchez Vallés, poeta y narrador, en Madrid, donde vive desde su jubilación.Elvira Sánchez Mairal

Joaquín Sánchez Vallés (Huesca, 1953) es uno de los poetas más finos, rigurosos y más galardonados de Aragón; ha ganado el Esquío, el Luis Cernuda, el Zenobia, de poesía; el Francisco Ayala de narrativa. Algunos de sus poemarios son ‘Preludio y fado’, ‘Pasos en el jardín’, ‘Páramos del amor’ y ‘Fados huérfanos’. Su última novela, de carácter histórico, género que siempre le ha interesado, es ‘El juglar de Languedoc’.

Tras 37 años en la enseñanza y en Zaragoza, se ha instalado en Madrid. En la página de Parnaso 2.0 del Gobierno de Aragón escribió literalmente: "Finalmente, desengañado de Zaragoza, de la enseñanza, la escritura y el amor, decidió jubilarse de todo y se exilió en Madrid. Se trasladó a Madrid y allí vive y escribe". O, al menos, escribía. Publica ‘Restos de luz en una cesta’ en Prensas Universitarias en su colección La gruta de las palabras y se presenta esta tarde, a las 20.00, en la FNAC en compañía del profesor Antonio Pérez Lasheras.

¿Cómo presentaríamos el libro?

‘Restos de luz en una cesta’ es el final de un proceso. Expresa en buena medida el desengaño, el desaliento y el sinsentido no solo de la poesía o la literatura, sino de mi propia vida personal.

Casi nos deja preocupados.

No quiero entrar en explicar mi vida personal, porque no debe hacerse, solo diré que algunas tristes experiencias me han llevado al terreno de la desolación. Y esa desolación ha tenido expresión en mi obra poética, no solo como manifestación de una frustración emocional y sentimental, sino como desolación de la propia poesía. Eso es lo que digo y siento como poeta.

¿Qué quiere decir?

Que como persona particular no soy tan negativo. Hay muchos alicientes en mi vida: están mis hijas, los viajes, los paseos por el campo, la música, el teatro...

Vayamos un poco más al grano entonces. ¿Cómo entiende usted la creación poética?

Me he dado cuenta de que el camino de la creación poética conduce (al menos en mi caso), si se plantea con auténtica exigencia, a la imposibilidad de la palabra y en último término al silencio. Durante muchos años he ido afilando y decantando el lenguaje poético, buscando hacerlo más incisivo, más íntimo y más puro. Sin abandonar la emoción, he procurado limpiar el poema de ganga sentimental. Eso es situarse en el filo de la navaja y, finalmente, he decidido que no tenía ya nada más que decir. Por lo menos, no tenía nada nuevo que decir.

Leyendo el poemario nadie lo diría. ¿No le parece?

He llegado al límite de mi lenguaje. Tal vez otro mejor que yo sería capaz de dar otra vuelta de tuerca, pero el siguiente paso para mí llevaría al hermetismo, cosa que no me gusta, o a la repetición de lo ya dicho, cosa que me desagrada.

En cualquier caso, los poemas, en su mayor parte, parecen luminosos, variados, están llenos de sugerencias, de temas, de incitaciones...

Estos poemas, que son los últimos que escribí, hace años (desde que me fui a Madrid no he escrito una línea), se titulan ‘Restos’, porque lo son, porque es el último material que me quedaba escrito; ‘de luz’, porque, a pesar de los pesares, la poesía es luz que aclara la existencia; lo de ‘una cesta’ es pura literatura para rematar el sintagma y para darle ritmo al título. De ahí el título final:‘Restos de luz en una cesta’.

¿En qué medida para usted la poesía es música o, en el peor de los casos, ritmo?

Para mí, no es que la música sea necesaria en la poesía, que el ritmo sea imprescindible; es que la poesía es, en sí misma, música. Si no hay curva entonativa, juego de acentos, aliteración, armonía vocálica y, en suma, una eufonía sugerente, la poesía brilla por su ausencia.

¿Es una crítica a la lírica que se está haciendo?

La poesía debe sugerir y es básicamente la música la que sugiere. Por eso considero que mucha de la ‘poesía’ actual, que es expresión cruda de sentimientos y hasta (¡horror!) de ideas, falla por su misma base. Esto de la música se aplica sobre todo a la poesía lírica, claro. Esa poesía narrativa que se ha puesto de moda ahora tal vez sea otra cosa. Pero, en mi caso, para mis versos, para mi manera de entender la escritura poética, es fundamental.

Aquí se ven algunas de sus obsesiones que le han perseguido o perturbado en su evolución. ¿Cómo los resumiría?

Mis obsesiones se ven muy claras. En un libro terminal, con el que me despido del oficio, no pueden ser otras que los límites, la luz que se apaga para dar paso a la sombra, el paisaje como desierto deshumanizado, la desolación de la vida y, en último término, la esperanza de la muerte, como en el soneto elegíaco final: ‘dead end’, ‘cul de sac’, callejón sin salida de la poesía y de la vida.

10/02/2018 01:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON JOSÉ IGNACIO DE DIEGO

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/02/09/jose-ignacio-diego-cierre-del-cine-eliseos-fin-una-existencia-una-epoca-1223860-1361024.html

 

José Ignacio de Diego es un gran lector de poesía y alterna su pasión por el cine con la literatura.

José Ignacio de Diego es un gran lector de poesía y alterna su pasión por el cine con la literatura. Oliver Duch
[El escritor y profesor José Ignacio de Diego (Zaragoza, 1960) acaba de publicar una nueva novela, 'Solo te pido un deseo' (Mira editores), que gira en torno al cierre del cine Elíseos: un texto de distintas voces, inquietante y poético.]

¿Qué le impulsó a escribir una novela sobre el cine Elíseos?

Cuando en el verano de 2014 se anunció el cierre de la antigua y preciosa sala del cine Elíseos de forma temporal, para realizar reformas en su sistema digital de sonido e imagen, tuve el pálpito de que aquello era una excusa y suponía el fin de su existencia y, también, el fin de una época.

¿Por qué el fin de una época?

Ahora el cine ya se ve de otro modo: en móviles, en la ‘tablet’, en el ordenador; sobre todo los jóvenes. Desaparece incluso un interés específico por las películas. Ese espacio desaparecía justo cuando cumplió 70 años; se inauguró en 1944. Fue sala de arte y ensayo, sede del Cineclub Zaragoza, y más tarde acogió a la Filmoteca. Y hay algo más...

Diga, diga.

La sala era esférica. Si se suele concebir el cine como un espectáculo con la cualidad de los sueños, entrar en ella través de un pasillo semicircular suponía el regreso nada simbólico al seno materno. Soy, como otros, cinéfilo y pasar delante de él me producía una dolorosa nostalgia. La novela es una elegía y el llanto por los espacios desaparecidos.

¿Cómo ha abordado la novela?

Quería que el cine Elíseos no fuese solo el escenario de una historia compleja, de acciones, atmósferas y seres, sino un último personaje que habla por boca de su pantalla desgarrada, mediante un flujo de conciencia de imágenes –el filme de su vida– antes de morir también. Por eso, ‘No pidas solo un deseo’ resulta una fábula sobre la muerte del cine, la banalización del deseo y el placer, el olvido, la enfermedad, el subconsciente, la técnica y la creación.

Son muchas cosas, sin duda. Narra usted la historia de un personaje, Max, que intenta escribir un guión y que es proyeccionista de cine…

Sí, es un hombre complejo, doliente y peculiar, un hombre que huye del fracaso y que está afectado por un cáncer del que no quiere tratarse. Es alcohólico. Tras varios años en el paro es contratado por la empresa Topoi, nueva dueña de una sala que ya no resulta económica…

¿Cuál es su cometido?

El cine está cerrado, aunque hay gente que acude a diario a la proyección de películas poco convencionales; en realidad se trata de desarticuladas visiones que quizá procedan de sus experiencias vitales. Por otra parte, Max intenta redactar su tercer guión: ‘No pidas solo un deseo’; el primero no se filmó y el segundo fue plagiado.

Es un hombre sin suerte…

Tiene un antagonista, más o menos misterioso e incómodo, que puede ser su propio hijo, cuya voz vamos oyendo poco a poco. Igual que las voces de otros personajes. Max es un hombre que pelea contra la muerte y le cuenta su vida a una periodista que estaba haciendo la biografía de un futbolista del Real Zaragoza.

El espíritu de la novela es complejo, onírico, con perspectivas, discursos y extravíos, como la reina Ginebra o el Santo Grial…

Esta es una novela que transcurre en Zaragoza, suspensa en el lenguaje. Me importa la belleza y la calidad de página, y hay una impregnación poética. A mí me interesan autores como Thomas Bernhard, Juan Benet, la prosa y la sintaxis de Sánchez Ferlosio; he sido muy lector de William Faulkner y me ha marcado la vida, de manera especial, Marcel Proust. La estructura del libro, que se aleja de la narrativa tradicional, quizá tenga alguna conexión con el ‘Cuarteto de Alejandría’ de Lawrence Durrell, que ha sido fundamental para mí…

También es un libro eminentemente cinéfilo. ¿Qué películas y qué cineastas le interesan?

Soy un enamorado de las películas de Lars von Trier; creo que hay ecos de ‘Mulholland Drive’ de David Lynch, del Bertolucci de ‘Soñadores’. Si digo Buñuel es casi una ofensa para los cinéfilos por su obviedad pero está y, entre otros, citaría a Wong Kar-Wai, el director de ‘Deseando amar’. Me interesa mucho el punto de vista, el lenguaje y la fábula.

10/02/2018 01:27 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARÍA PILAR CLAU EXPLICA LAS CLAVES DE SU NOVELA 'LA SOBRINA'

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"La verdad es un camino recto,

amplio y luminoso"

 

María Pilar Clau (Laluenga, Huesca) es periodista y escritora. Publica una ambiciosa novela familiar, ‘La sobrina’ (Booket/ Planeta), que presentará en Zaragoza el próximo día 20 de febrero. Aquí explica algunas claves de una narración donde se cuenta la historia de una mujer enigmática, Isadora Santorini, que deja su herencia, de manera inesperada, a una sobrina con la que no tenía demasiada relación: Amalia, a la que la vida no va bien del todo. Al principio, parecía que todo iba a ir a parar a su hermana Sofía. La novela aborda otros asuntos: la mentira, la corrupción, el peso del pasado, etc. 

-¿Cómo surgió ‘La sobrina? Es una historia, compleja, con muchos personajes y un escenario central en Luna Real

Surgió primero un personaje, Isadora Santorini; después, el título, que no era “La sobrina”, sino “La sobrina de Isadora Santorini”. Luego pensé otros personajes, otros títulos y otras historias; primeros folios que no conducían a nada. Sin embargo, la primera idea perseveraba en mi mente y, aunque no había seguido escribiendo detrás de unas escuetas primeras líneas de “La sobrina de Isadora Santorini”, algo dentro de mí vibraba con ese título y se iba fraguando poco a poco.

-¿Qué te interesaba abordar: la relación tan compleja entre dos hermanas, tal vez? Por cierto dedicas la novela a tu hermana, leo... 

Dedico la novela a mi hermana, Eva, a quien adoro. Es un regalo de cumpleaños. Unos días antes de su cumpleaños de 2014, un año después de la publicación de “Pétalos de luna”,  le pregunté qué regalo deseaba y su respuesta fue que le dedicara una novela. Cuatro años después, lo ha recibido.

El hecho de que la protagonista de “La sobrina” tenga una hermana nada tiene que ver con esto. Ni siquiera tenía prevista la existencia de Sofía cuando comencé a escribir la novela; este personaje surgió más tarde. A veces la historia propicia que aparezcan nuevos personajes, igual que otras veces los personajes favorecen que acontezca algo que no estaba previsto. No sé cómo lo hace el cerebro, pero me parece fascinante; debe de tener un mecanismo que genera miles de conexiones entre emociones, conocimientos, deseos, recuerdos, etc. ¡Y no solo de lo que hemos vivido! También de lo que nos contaron, lo que soñamos, o lo que simplemente imaginamos. Escribir una novela es para mí lo más fascinante del mundo.

-Da la sensación de que hay muchas cosas de tu vida: tu experiencia en el Gobierno de Aragón, tu necesidad de explicar algunos espacios de tu infancia y juventud. ¿Es así, qué hay de ti en el libro, qué querrías que hubiera? 

No intento explicar ningún espacio de mi vida en “La sobrina”. Al contrario que “Pétalos de luna”, que contenía muchos elementos autobiográficos, “La sobrina” es pura ficción. Por eso, escribirla ha sido puro disfrute. Lo único que tiene de real son los escenarios, todos. En especial los de Luna Real. Luna Real es Laluenga, con sus calles, su tierra y su cielo, sus montes… Los maravillosos paisajes que contempla Amalia Delibes desde su casa son los mismos con los que yo me recreo  desde mi casa de Laluenga, la casa de mis padres. Los campos son los campos de mi hermano: La Clamor, La Zaví, Los Corneses…  Con él los recorrí en más de una ocasión mientras escribía la novela.

En cuanto a mi experiencia en el Gobierno de Aragón, me vino bien para el trabajo de uno de los personajes. 

¿Qué hay de mí en el libro? Pues… Soy la autora, así que supongo (y deseo) que habrá mucho de mí aunque no me lo haya propuesto.

-¿En qué medida La sobrinaes una indagación en los secretos de la familia? 

Amalia Delibes indaga en los secretos de su familia buscando una verdad. Pero “La sobrina” no es tanto una indagación como una reflexión, una reflexión sobre la verdad. ¿Qué poder tiene una verdad que permanece oculta? ¿Sigue latiendo en la oscuridad y en el silencio esperando a que alguien la encuentre? ¿Qué porción de vida se le arrebata a quien se le oculta una verdad? ¿Qué se le entrega a cambio?

-¿Cuáles son los temas que te atraen y que te perturban? 

Me atraen todos aquellos que pueden ayudarme a ser mejor persona y a sentirme mejor conmigo misma y con los demás: la verdad, la confianza, la valentía, la libertad, la sabiduría, la humildad, la bondad, el amor…  Me perturban los que alejan de ello: el miedo, la mentira, la hipocresía, la envidia… Todos me interesan, unos y otros, porque todos forman parte de lo humano, y todo lo humano me interesa. Todo esfuerzo por tratar de comprender merece la pena.   

-¿Crees que todas las familias tienen un infierno de sombras?  

No. En absoluto. Una amiga por la que siento un gran aprecio, Cristina López Dumall, escribió sobre su abuelo que era el hombre más contradictorio que había conocido y, no obstante, en las cosas que contaba de él, observaba yo una gran congruencia. Acababa el relato con una frase de su abuelo que decía algo así: nos ponemos etiquetas unos a otros, pero somos demasiado complejos como para ajustarnos a una etiqueta.

Las etiquetas que imponemos a los demás nos confunden y nos ciegan. Si los otros no se comportan como esperamos, de acuerdo con su etiqueta, o de acuerdo al modo en que nos comportaríamos nosotros en una misma situación, lejos de tratar de comprender, nos apresuramos a juzgar y a condenar. Esos desencuentros, esas sombras, se dan en cualquier entorno; sin embargo, cuando se dan en la familia, que es el núcleo de nuestros afectos, pueden alcanzar una intensidad muy superior a la que se puede dar  en otros ámbitos.

-¿Por qué pasan los seres humanos de la indiferencia al interés, al egoísmo? ¿O cómo lo hacen tus personajes? 

Es algo que me pregunto, aunque no trato de responderlo. Todo está en todos. Si, como dicen, cada persona tiene una media de sesenta mil pensamientos diarios, y si de cada pensamiento que aplicamos a una misma emoción resulta un sentimiento distinto... Imagínate. Influyen nuestras experiencias, nuestros principios, nuestros valores… Todos somos lo mismo, pero nadie somos igual a otro.  Esa es la maravilla.

-Un tema fundamental es la mentira. La mentira que nace de la corrupción y de la cadena de pequeñas mentiras. ¿Has querido contar que el ser humano tiene esa inclinación a la paulatina autodestrucción o es pura fragilidad?

He querido reflexionar sobre la verdad, la verdad es un camino recto, amplio y luminoso por donde se puede transitar en paz y con libertad. Las mentiras apartan de ese camino. Algunas tienen la apariencia de atajos y uno cree que tomándolos va a llegar antes a su objetivo, pero no son más que distracciones, cuando no acaban siendo una condena. La verdad nos hace libres, mientras que la mentira se convierte en una cadena para quien la crea. La mentira puede ser también, en ocasiones, una forma de violencia. No creo que sea una inclinación a una autodestrucción, como dices, creo que en ocasiones es una forma de cobardía, otras veces son una forma de egoísmo o de vanidad.

-Háblanos de las mujeres del libro: Amalia, Sofía, Isadora...

Amalia es frágil por fuera pero fuerte y poderosa por dentro. Sofía es, por el contrario, fuerte en apariencia, pero superficial. Los dos personajes evolucionan a lo largo de la novela; Amalia, gracias a una gran fuerza de voluntad, y Sofía, por la fuerza de las circunstancias. E Isadora, ella es temperamento, equilibrio, justicia  y saber estar.

¿Cuál es el papel de los personajes secundarios? Los masculinos son muy poderosos: Jorge, Noel, y por supuesto Roland.

Me alegra mucho que me digas que los personajes masculinos son poderosos. En algún club de lectura de “Pétalos de luna” me dijeron que dejaba en mal lugar a los personajes masculinos.

Noel, “ese hombre en cuyas manos reposan el sol y la tierra”, está inspirado en mi hermano, Joaquín. Roland es el misterio, la irresistible atracción del misterio. Y Jorge encarna la debilidad humana.

-A veces la novela me ha hecho pensar en Doña Bárbarade Rómulo Gallegos. ¿Las has tenido en la cabeza, qué otras novelas o relatos te han estimulado?

No he leído “Doña Bárbara”. Tampoco sabría decir si me ha estimulado una novela en particular; quizá varias, quizá, de un modo u otro, todas las que he leído antes de escribir “La sobrina”. Seguramente entre esas miles de conexiones que se producen en el cerebro algunas tendrá su origen en novelas que he leído. Puedo decir que siempre he sentido pasión por las grandes novelas realistas del siglo XIX. Pero creo que todo lo que leo y me hace disfrutar, me hace pensar y me hace sentir, me estimula. Y lo que más me estimula son los lectores. Cada uno de los que se acercaron a mí en las ferias del libro para decirme cuánto habían disfrutado con “Pétalos de luna”; algunos repetían de memoria frases que yo había escrito, un chica muy joven me dijo que mi novela le había salvado la vida, otra que le estaba ayudando a superar una depresión. No he olvidado a ninguno. Ellos son mi mayor estímulo para seguir escribiendo.

-El libro plantea otras cosas más: la relación entre el mundo rural y el urbano. ¿Cómo es ese diálogo?

Mis amigos y vecinos de Laluenga me apoyaron contundentemente en cada presentación de “Pétalos de luna”. Estoy profundamente agradecida a todos. No solo vinieron a acompañarme a Huesca y a Barbastro, sino también a Barcelona. La presentación de Barcelona, en la Casa del Libro de Paseo de Gracia, se llenó de amigos, familia y vecinos de Laluenga que viven en Barcelona. Prometí que Laluenga estaría en mi próxima novela. Ya la tenía avanzada cuando hice la promesa, pero Laluenga entró en “La sobrina” con todo su ímpetu y la llenó de la luz, de la fuerza y de la paz que yo siempre he hallado allí. Cambié el nombre del pueblo por dos motivos: porque es ficción y por pudor. Luna Real contiene las mismas letras que Laluenga, excepto a la “g”, que transformé en “R”, así también conserva un pétalo de la novela anterior.

A mí, que  vivo en una ciudad y trabajo en otra, el pueblo me proporciona el equilibrio, el sosiego, la calma y una fuerza más allá de mí que proviene quizá de la tierra, de mis raíces o, seguramente, del amor de mi familia.  En “La sobrina”, quise llevar a “Luna Real” a una mujer que jamás había estado allí. Lo normal, lo que todos esperan, es que venda su casa y sus tierras y se marche, porque es lo que venimos viendo desde hace años, desde que comenzó a despoblarse el mundo rural. Tanto que cuesta entender otra decisión. Pienso que existe en cada uno una fuerza que viene del grupo, una inercia, diría yo, de las modas, de lo que hacen y desean los demás, y otra fuerza que está dentro de cada uno y que nos permite elegir. A veces la primera acalla a esta última quizá por temor a ir contracorriente, quizá porque confiamos más en el grupo que en nosotros mismos. Amalia Delibes no se deja arrastrar, ella elige, en contra de lo que se espera de ella. Cuando nos dejamos empujar por una o a otra fuerza es difícil contenerla. A veces cuesta tomar una decisión que esté en contra de lo que los demás nos aconsejan o sencillamente hacer algo distinto a lo que hacen todos, pero cuando hemos elegido lo que deseamos, entramos en el terreno de la luz porque es nuestro terreno.

-¿Cómo has vivido el paso de la primera novela a la segunda, que casi triplica en número de páginas, y es más compleja, más ambiciosa y más totalizadora?

“Pétalos de luna” surgió de una historia y de la necesidad de contarla. Sin embargo, hasta que encontré la voz narradora apropiada, no conseguí  hacerlo. Tuvieron que pasar más de diez años. He de confesar que, desde el momento en que hallé esa voz, Clara Barrabés, la novela surgió a borbotones, se desbordaba de tanto tiempo que hacía que estaba guardada. 

“La sobrina” no empezó con una historia, sino con un deseo y con un compromiso: el de hacerle a mi hermana el regalo que me había pedido. Y quería que fuera un gran regalo. Además, también era un reto para mí, que, después de publicar “Pétalos de luna”, me preguntaba si sería capaz de escribir otra novela. Y, sobre todo, si sería capaz de escribirla solo con el material que me ofreciera mi propia imaginación; una novela que no contara una historia real, ni estuviera basada en hechos reales. Y otro reto añadido: escribirla en tercera persona, lo cual supone un esfuerzo mucho mayor. Han sido muchas horas de intenso trabajo y dedicación absoluta. Y por supuesto, responde a una ambición, la de dar de lo mejor mí a los demás. 

 

*Una parte de esta entrevista apareció en Heraldo. La foto es de Verónica Lacasa, fotógrafa del diario en Huesca. 

07/02/2018 10:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GARCÍA TEJEDOR: UN DIÁLOGO

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[Este texto se publicó en Heraldo y en Heraldo.es.]

 

“La precariedad es un mal general del

país y en particular de los jóvenes”

 

 

 

El escritor y profesor publica ‘Todos los espejos, rotos’ (Mira) y la presenta el martes en Ámbito Cultural

 

Fotos. Aránzazu Navarro

 

Antonio García Tejedor (1951) es un zamorano afincado en Zaragoza desde hace muchos años. En concreto, en la villa cervantina de Pedrola. Ha publicado cuento y novela, y ganó en 2015 el premio de microrrelatos convocado por HERALDO. Publica ‘Todos los espejos, rotos’ (Mira. 332 páginas), una novela negra, de carácter social, que sucede en Zaragoza, en el entorno de la Puerta del Carmen, en la actualidad. La presenta el martes en Ámbito Cultural. Un joven periodista, de ascendencia árabe, es el protagonista y realiza un viaje a los infiernos de la mentira y la corrupción, “que afecta tanto al pueblo llano como a las instituciones que pasan por modélicas y que han mirado para otro lado, cuando no anidaba en su interior mismo la infamia”.

Subraya que de ahí esa metáfora de los “espejos rotos”: “Vivimos en una ciudad a la deriva, hinchada de contradicciones, que se descompone. He elegido a un joven periodista por varias razones: porque el periodismo es el notario de la realidad y en ocasiones, sobre todo los grandes medios nacionales, no ha estado a la altura de las circunstancias, se han aliado con el poder. La corrupción está en todas partes. Y porque un joven periodista también es un símbolo de la precariedad laboral: es uno de los trabajos más inestables, de los que penden de un hilo porque la profesión está en crisis”. Matiza de inmediato: “Eso no solo le pasa a los periodistas: la precariedad es un mal general del país y en particular de los jóvenes”.

La trama arranca con un secuestro que debe investigar el joven periodista. Inicia su trabajo y, poco a poco, se asoma a un universo tumultuoso donde no falta nada: el crimen, el chantaje, la evasión de capitales, el dinero negro, el escamoteo del IVA, etc. Al autor le ha preocupado mucho crear un buen ritmo narrativo, mediante capítulos cortos. “‘Todos los espejos, rotos’ es una novela negra, claro, una novela social y también psicológica. El clima perverso amenaza con llevarse por delante al protagonista, que tiene una novia que descubrirá, casi con él, ese territorio de la infamia. La metamorfosis de estos dos personajes también es interesante en el libro. O a mí me ha preocupado mucho. En la novela, como pasa en la sociedad, hay un lugar para la picaresca, género al que se le rinde un homenaje”, dice García Tejedor, que también define su texto como “una novela política que hace algunas preguntas a los gestores públicos”.

“La novela sucede en el centro de Zaragoza. No he querido llevar la acción a un barrio porque no quería que se pensase que la corrupción o la precariedad están en la periferia o en zonas de marginalidad”, señala. Explica que ha leído mucha novela negra en los últimos tiempos: Chester Himes, Manuel Vázquez Montalbán, algunos clásicos más convencionales, y un autor que es su predilecto: Rafael Chirbes. “He leído su novela ‘En la orilla’ hasta cinco veces. Él vio mejor que nadie qué pasaba en España. Y reaccionó con novelas que son de denuncia y de crónica amarga de una decepción”.

Antonio García Tejedor confiesa que escribe desde los 17 años, aunque publicó tarde. En 1992 se instaló en Pedrola, y allí dio clases a los alumnos de Primaria y de Secundaria. “He sido muy feliz en el aula. Especialmente en Primaria. Ayudar a los niños a aprender y aprender de ellos es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Imagino que el escritor que ahora soy también nació ahí”.

07/02/2018 10:13 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS EN FUENTETAJA

 

 



Entrevista a Javier Rodríguez Marcos

 escritor, redactor y crítico en Babelia, El País

 

"Siempre ha habido lenguajes híbridos pero el universo digital permite su extensión casi infinita. Eso sí, no creo que elimine los otros lenguajes ni nuestra necesidad de ellos."

 

Dentro del proyecto "¿A dónde va la escritura digital?" que la Fundación Escritura(s) lleva a cabo en el Club de escritura también Javier Rodríguez Marcos quiso contestar a nuestras preguntas sobre la encrucijada que para los medios de comunicación supone la escritura digital. 

Se puecde acceder a la entrevista en este enlace.

Esta entrevista es parte de una serie de conversaciones que recoge las reflexiones de algunos de los escritores y responsables de medios de comunicación más prestigiosos en España: Marta Sanz, Isaac Rosa, Sergio del Molino, Jorge Carrión, Rosa Montero, Juan Cruz, Blanca Berasategui o Alfonso Armada entre otros. Pueden leerse todas en este enlace.

 


¿Qué te inquieta o preocupa de la generación de los más jóvenes al respecto del horizonte digital?

Que se identifique digital con gratis, instantáneo y simple y no se dé lugar a mensajes complejos.


Sobre los nuevos lenguajes:

Todo nuevo lenguaje enriquece siempre que su inmediatez no empobrezca nuestra experiencia de la lectura ni excluya la posibilidad de la lectura digamos tradicional. Un emoticono o un gif pueden ser muy expresivos e inmediatos –lo mismo que un aforismo de Lichtenberg o una greguería de Gómez de la Serna-, pero seguimos necesitando discursos complejos que requieren atención y paciencia, es decir, tiempo.


Sobre escritores y redes:

La autopromoción se ha generalizado tanto que su versión más divertida es la que se disfraza de falsa modestia. Dicho esto, las redes sociales me parecen una fuente de información valiosísima. También para seguir la pista a los escritores. Además, es un campo estupendo para que todos seamos por fin artistas (conceptuales).

 

Entrevista completa: 

https://clubdeescritura.com/obra/1008719/entrevista-a-javier-rodriguez-marcos/

 

*Tomo la foto de aquí. 

http://www.elcultural.com/blogs/rima-interna/wp-content/uploads/2015/08/martin.jpg

06/02/2018 20:17 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EMILIO GASTÓN POR SONIA LLERA

Nubepensador es el retrato emocional, en clave de documental, del poeta Emilio Gastón que invita a la alegría de vivir, a la esperanza y a la ilusión.

Un cortodocumental de Sonia Llera sobre Emilio Gastón

 

https://www.youtube.com/watch?v=Dp6_52gJizo

03/02/2018 21:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GEORGE SAND EN PANTICOSA

De mi sección 'PASARON POR AQUÍ' / HERALDO

 

La enamorada del amor

que reposó en Panticosa

 

La escritora y periodista francesa, compañera de Merimée, Musset y Chopin, alude al balneario de la localidad pirenaica en algunos de sus textos

 

 

 

 

Amandine Aurore Lucile Dupin (1804-1876), hija de un aristócrata y de una costurera, ha pasado a la historia como la escritora y periodista George Sand, una de las grandes mujeres de su época. Se casó joven con el barón Casimir Dudevant, tuvo dos hijos con él, Maurice y Solange, y luego lo abandonó. Se marchó a París, se disfrazó de hombre, abrazó el periodismo y la literatura, y se haría amiga de los grandes creadores del momento: Balzac, Victor Hugo, Delacroix y Gustave Flaubert, con quien tuvo una intensa relación de amistad, tan peculiar y hermosa que se explica muy bien que el autor de ‘Madame Bovary’ llorase en su entierro como un niño. Fue una socialista utópica y una defensora de las mujeres. Le propusieron concurrir a las elecciones, dado su prestigio, pero no se atrevió y regaló una frase a la posteridad, se la dijo al citado Balzac: “Los que conocen anatomía saben que no hay más que un sexo”.

Escribió casi un centenar de libros de todos los géneros: cuento, novela, teatro, ensayo, autobiografía, diarios y libros de memorias. Su voluminosa correspondencia alcanza los 24 volúmenes, y fueron de los materiales básicos que utilizó Jean Chalon para redactar ‘George Sand. Una biografía’ (Edhasa, 1992), donde desmontaba algunos mitos y, en cierto modo, la desposeía de tópicos: no fumaba puros como se dijo, sino cigarrillos normales; y sus grandes amores, con Musset y Chopin, tienen matices entre chocantes, humorísticos y algo patéticos. Con el poeta romántico Alfred de Musset vivió una temporada en Venecia: llegaron el 1 de enero de 1834 y a los dos días empezaron a sufrir unas incómodas diarreas que quizá no fuesen lo más estimulante para una pasión veneciana. Con todo, Alfred y Aurore fueron bautizados como “los amantes de Venecia”.

TAL COMO ERA. Así retrató Félix Nadar a la mujer que amó en Venecia y Mallorca. 1864.

La historia con el compositor y pianista polaco Frederic Chopin en Mallorca también tiene sus sombras. Se habían conocido en París en 1831, poco después de que ella abandonase a su esposo, el barón de Dudevant, pero el afecto no debió cuajar hasta el año 1838, aunque el instante más elevado de su amor se produjo en el invierno de 1839. Ella escribiría, entre otras cosas (ahí está su crónica de aquellos días: ‘Un invierno en Mallorca’), que en la cartuja de Valldemosa había vivido con tres niños “y el más pesado era Chopin”. El biógrafo Chalon observa en su libro que dormían los cuatro en la misma habitación, que Aurore era muy pudorosa y sugiere que lo más probable es que no hubiera sexo entre ellos.

George Sand tuvo otros amantes: uno de ellos,  recién llegada a París, fue Jules Sandeau, que fue secretario de Balzac, y con quien firmó una novela a cuatro manos. También hubo escarceos con Prosper Merimée, autor de ‘Carmen’, aunque para ella ese idilio “no valió la pena”. Amó, o esa da a entender, a un joven, Aurelien, que habría conocido en los baños en uno de los balnearios que frecuentó, entre ellos el de Panticosa.

¿Estuvo realmente George Sand en el balneario de Panticosa? Siempre se ha dicho que sí, aunque sin demasiado entusiasmo. Con prevenciones, como si no estuviera claro del todo. El balneario aragonés aparece en algunas ocasiones en sus textos al lado de otros centros termales en Luchon, Gavarnie, Eaux Bones, etc., pero eso sucede especialmente en su narración ‘Mi hermana Jeanne’, publicada en 1874, dos años antes de su muerte. Esta novela, que fue traducida en 1877, tiene alusiones a la zona aragonesa. “Me asociaba a los guías que me conducían a los naturalistas a la Brecha de Roldán, al Monte Perdido, a los circos de Marboré y de Troumouse, a los Montes Malditos”. En esa novela alude, también y explícitamente, a Panticosa. El geógrafo y escritor y alpinista Eduardo Martínez de Pisón, que acaba de publicar el impresionante volumen ‘La montaña y el arte’ (Fórcola, 2017), dice a HERALDO desde Madrid: “George Sand estuvo por las áreas fronterizas altas y ello le dejó recuerdos vivenciales muy profundos, aunque con una memoria geográfica bastante confusa, pues en una de sus novelas, la citada ‘La hermana Juana’, sitúa al pueblo de Panticosa en Navarra, lo que no es pequeño despiste”.

El periodista Juan Gavasa, historiador del Altoaragón y de sus personajes, ha contado la historia de las mujeres viajeras por los Pirineos, un espacio majestuoso que también atrajo, entre otros muchos, al escritor Victor Hugo, el poeta Charles Baudelaire y al pintor Eugene Delacroix. Se fija en George Sand y documenta dos expediciones de la autora de ‘Confesión de un hijo del siglo’ y ‘Consuelo’ a las cordilleras. Una en 1825, cuando el alpinismo empezó a ponerse de moda e “ir a las montañas era como ir a la meca de la cultura” (como dice Eduardo Martínez de Pisón), y la segunda, ya en 1837, y fue acompañada por su hija Solange, que había nacido en 1828. Al parecer allí, en una de las diversas termas a las que fue, en esa atmósfera romántica de sosiego, idónea para la creación, descubrió el amor con un hombre más joven que ella. Cuenta en ‘La hermana Juana’ que durante su estancia se aficionó a las ciencias naturales, y al regresar a París “las estudié con ardor”. En cierto modo, la escritora Luz Gabás en ‘Como fuego en el hielo’ (Planeta, 2017) recrea ese universo y se inspira en las villas termales de Cauterets y Bagnères de Luchón, y en el antiguo balneario de Benasque, Albort en el libro.

La tumultuosa e intensa existencia de George Sand se interrumpió en 1876. Murió en su castillo de Nohant de cáncer gástrico. De inmediato empezaría a ser inmortal.

 

*La imagen de Felix Nadar, de 1864, la tomo de aquí.

https://www.herodote.net/Images/Nadar_Sand1864.jpg

-El retrato al pastel es de Charles Louis Gratia, 1835.

 

03/02/2018 18:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UNA NOTA DE 'GOLPES DE MAR'

Una nota de Isabel Verdú en su blog

https://depreludioyfuga.blogspot.com.es/

 

Antón Castro- Golpes de mar (El Viento), 2017

 

El gallego Antón Castro y afincado en Zaragoza, polifacético escritor, crítico y coordinador del Artes y Letras del Heraldo, publica, después del exquisito poemario "Vivir del aire", una reedición de sus primeros relatos. En ellos se configura un ambiente tan fantástico como delicado y sugerente. Leyéndolos nos sentiremos nosotros también enamorados del mar, de las leyendas, de jóvenes marinos inconstantes, y desearemos dejarnos llevar por sus misterios insondables. Una prosa hipnótica, evanescente, que nos invita a soñar.
*Esta edición de 'Golpes de mar' incorpora cinco piezas más que la que apareció en Destino en 2006.

 

 

02/02/2018 11:06 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ADVERTENCIA SOBRE MI FACEBOOK

Veo que me esta escribiendo alguna gente a Facebook, en privados, y me pregunta si me he mandado algo concreto. No. No mando nada. Ni he mandado nada. Estoy expulsado de Facebook durante un mes y no puedo, ni tengo por norma, mandar nada: ni vídeo, ni fotos, ni nada. Así que no soy yo. Debe ser un virus.

Ni puedo responder a los mensajes. Abrazos. 

01/02/2018 16:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LA CENSURA, EN 'LETRAS LIBRES'

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LA ERA DE LA INDIGNACIÓN: NUEVAS FORMAS DE CENSURA,

EN EL NÚMERO DE FEBRERO DE LETRAS LIBRES

El escándalo no ha muerto. Al contrario: parece que surgen nuevas formas de censura, y cada vez son más frecuentes las peticiones de retirar obras de arte y los intentos de acallar voces que se consideran ofensivas. Estos esfuerzos represivos siempre se hacen en nombre de las buenas intenciones: antes partían de los conservadores, pero ahora también surgen de sectores progresistas. Letras Libres dedica su número de febrero a este asunto: José Luis Pardo reflexiona sobre lo que sucede cuando se valora el arte desde coordenadas morales o políticas y Paula Corroto repasa algunos de los intentos de censura y petición de retirada de piezas de los últimos meses. Jonathan Haidt explica que estamos en la era de la indignación, en una sociedad cada vez más polarizada, y que la democracia liberal necesita ajustes para evitar el tribalismo. 
Evelyn Erlij entrevista al historiador francés Pierre Nora, fundador de la revista Le Débat y uno de los grandes renovadores de la historiografía de los últimos años, en parte gracias a la edición de la obra colectiva ’Le lieux de mémoire’ (Gallimard, 1984-1992). 
Lluís Bassets escribe sobre la derrota del catalanismo político a la que ha llevado el independentismo: no solo ha provocado una fractura social, también un descrédito del nacionalismo moderado, interlocutor necesario para la tercera vía. 
El columnista y escritor Simon Kuper escribe una pieza entre satírica y distópica sobre lo que podría ser la Europa de 2025.
Gabriel Zaid escribe de los ópatas, una cultura indígena de la que hay vestigios en Arizona y Sonora y que era tan abierta que se disolvió en la asimilación.
El escritor acapulqueño Julián Herbert vuelve a su ciudad para escribir un reportaje en el que descubre un Acapulco nuevo, diferente, pero en el que aún reconoce el de su infancia y, sobre todo, el de la juventud de sus padres. 
Mercedes Cebrián escribe del ensayo ’El ojo del observador’, de Laura J. Snyder, una historia de la teconología óptica; Andrés Barba analiza la poesía completa del escritor estadounidense Robert Lowell. Manuel Arias Maldonado lee ’Promesas incumplidas’. Una historia política de las pasiones, de Javier Moscoso. Ricardo Dudda escribe de ’El joven sin alma. Novela romántica’, de Vicente Molina Foix y Aloma Rodríguez reseña La muerte y la primvera, de Mercè Rodoreda. 
Vicente Molina Foix analiza ’Tres anuncios en las afueras’, la película del dramaturgo y cineasta Martin McDonagh que triunfó en los Globos de Oro, y Fernanda Solórzano escribe de Los archivos del Pentágono, la nueva película de Spielberg, un elogio del periodismo, que tiene como protagonista a Katahrine Graham, dueña del Washington Post cuando la publicación. Jim Kobuzek explica por qué a pesar de saber que la inteligencia tiene una importante base genética no puede diseñarse. Jorge San Miguel invita a celebrar el día Darwin, el 12 de febrero, con dos películas, Master & comander y Creation. Mariano Gistaín escribe de los agujeros de seguridad que han revelado los procesadores de Intel y de la ejecución especulativa que, dice, es lo que venimos haciendo los humanos para sobrevivir.


Director: Enrique Krauze
Editor responsable en España: Daniel Gascón
30/01/2018 12:22 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SOL ACÍN Y SU FAMILIA EN BICICLETA

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Sol Acín y el que fue durante años su marido, el músico alemán Klaus Lindemann, que trabajaba como realizador de televisión. De esa relación nacieron sus hijos Sergio y Ana. Sol fue profesora de francés y poeta.

La foto la tomo de http://www.fundacionacin.org/index.php/sol/

28/01/2018 14:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DANIEL GASCÓN ESCRIBE DE 'NUESTRA ERA LÍRICA'

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NUESTRA ERA LÍRICA

El narcisismo y la hipérbole definen la lengua de nuestra época.

Por Daniel GASCÓN. Letras Libres.

[El 26 de abril de 2018 se publica su libro 'El golpe posmoderno', centrado en el procés y en la historia reciente de Cataluña del úlitmo lustro y en particular de la última legislatura.]

 

No eres tú, soy yo era una frase que se utilizaba para separar. Todos la hemos dicho u oído alguna vez al romper. Ahora, sin embargo, se utiliza para unir, para sumarnos a un movimiento.

Un ejemplo de esta tendencia espartaquista (vía Kubrick) fue el “Je suis Charlie”, que se popularizó después de la matanza en las oficinas de Charlie Hebdo, o el “Bring back our girls” tras el secuestro de niñas perpetrado por Boko Haram. Esas reivindicaciones parecen discretas en comparación con lo que ha llegado después. Quizá en cierto modo siempre ha sido así y es una ilusión óptica, pero el posicionamiento político parece, ante todo, un selfie. En estas manifestaciones de solidaridad, casi siempre por causas nobles, acabamos viendo más a quien declara su simpatía que a la víctima real.

Es dudoso que las palabras ayuden a cambiar la situación, pero en el fondo esa no es la cuestión: tiene más que ver con la exhibición de nuestra propia virtud. Aurora Nacarino-Brabo ha escrito sobre este asunto en relación a los manifestantes que decían “Yo sí te creo” en el caso de la manada. De alguna manera, el asunto principal –la violación múltiple, la deshumanización descerebrada, el cuestionamiento de la vida de la víctima– quedaba eclipsada por la afirmación. La misma frase la hemos visto en actores que habían trabajado con Woody Allen y que ahora han decidido que el cineasta fue culpable de un supuesto delito, veinticinco años después que se retiraran los cargos por considerarse que eran demasiado débiles. No se ha descubierto nada nuevo en este tiempo. Pero algunas de estas personas escriben en Twitter: “Yo sí te creo”, como si la mera creencia alterase la realidad. En ambos casos se vuelve más importante la convicción personal que el intento de comprobar con cierta objetividad lo que sucedió.

Por desgracia, desde coordenadas ideológicas distintas a las de sus máximos beneficiarios, lo que vemos no es tan distinto de la llamada posverdad: participa de la misma cosmovisión. No se trata, como ha explicado Kenan Malik, de que haya poca verdad en el mundo, sino de que hay demasiadas verdades, que se consideran particulares y hasta cierto punto indiscutibles. No importan tanto los hechos como la forma en que yo los siento, como en la canción de La princesa prometida: “Our love is just a storybook story,/ but it’s as real as the feelings I feel”. Por una parte, negar la posibilidad de un consenso sobre la realidad, o sobre la idea de que podemos conocer algunos hechos al margen de la percepción interior, complica la discusión. Por otro, el énfasis en el “yo” traslada la atención hacia el emisor. Las nuevas formas de comunicación propician sobre todo eso. No vivimos, diga lo que diga la canción, en malos tiempos para la lírica: prácticamente no hay otra cosa que lírica.

Es el estilo expresivo que más abunda en nuestra época, y muchas veces el camino que lo acerca al narcisismo es corto. El hashtag #MeToo es certero y extraordinariamente eficaz. Denuncia abusos de poder y el hecho de que una industria y una sociedad los hayan tolerado y normalizado durante mucho tiempo. Sin embargo, la expresión de empatía (“yo también he sufrido lo mismo que tú”) tiende a igualar comportamientos que posiblemente suceden en un continuo pero que requieren una gradación , desde la violación, al chantaje sexual, al acoso o a una propuesta fuera de lugar.

Esto recibe la ayuda de otra de las características del lenguaje de nuestra época: la exageración. En un momento de mucho ruido, parece que la única manera de que te oigan es gritar más que los otros y que nuestro Zeitgeist los mostraron los Monty Python con los cuatro hombres de Yorkshire. Así, España somete a un genocidio cultural a Cataluña, los independentistas son nazis y Natalie Portman ha sido víctima de terrorismo sexual. 

Por desgracia, en el mundo se producen genocidios, hay nazis y muchas mujeres y niñas están atrapadas en situaciones que se parecen más al terrorismo sexual que la vida de una actriz de Hollywood graduada en Harvard. Esta tendencia a la hipérbole no solo criminaliza comportamientos que pueden variar desde lo desagradable a la torpeza, sino que sobre todo los confunde con los que son delictivos: puede generar un nuevo puritanismo y producir situaciones que hacen que Kafka sea la mejor guía para la educación sexual, pero también resta importancia al sufrimiento de las víctimas de las agresiones más graves y camufla a quienes han cometido las peores transgresiones. Los excesos del movimiento se utilizarán para ridiculizar toda la iniciativa. Los avances para combatir el acoso y el machismo corren el riesgo de ser menores de lo que deberían haber sido.

28/01/2018 13:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANUEL VILAS HABLA DE 'ORDESA'

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Manuel Vilas publica ’Ordesa’ (Alfaguara), una novela sobre sus padres, sobre su divorcio, sobre sus hijos, sobre la España que agoniza y que asfixia a sus  ciudadanos, un libro sobre la musica, la invención, los puntos candentes y selectos de la memoria, los parias. Conversamos sobre el libro para ’Heraldo’.

- Empiezo con una frivolidad. ¿Sabías que este año de 2018 se cumplen cien años de Ordesa como Parque Nacional? 

Me he enterado estos días, a raíz de la promoción de la novela. Será un buen augurio. 

-¿Qué ha significado Ordesa en tu vida? ¿Es una de tus magdalenas de Proust, como parecía ocurrir en el libro de Lou Reed, donde también había algunas?

Sí, es el primer recuerdo claro que tengo. Tiene algo de la magdalena proustiana, sí. Es un recuerdo muy potente, salgo de un coche y mis ojos se topan con las montañas de Ordesa. Calculo que fue en 1969. A mi padre le gustaba ese valle. Por eso he titulado así el libro. 

-En varios libros, sobre todo en los poemarios, venías avanzando de alguna manera este libro, este homenaje a los padres. ¿Cómo y cuándo se te ha impuesto?

 Al morir mi madre, en el 2014, comencé a escribirlo. Ya era completamente huérfano. Había escrito ya sobre la muerte de mi padre, que ocurrió en el 2005. La muerte de mi madre me trajo nuevos recuerdos, nuevos enigmas sobre mi pasado. 

-¿Sería este un libro de la memoria, aún de la memoria desmenuzada, pero también arbitraria, de instantes o azarosa? Lo digo porque el mecanismo de la evocación parece un poco antojadizo e impresionissta. Y vayas o vengas, en cualquier direccion, parece que encuentras petróleo o emoción todo el tiempo.

Está escrito a golpe de recuerdo, siguiendo los movimientos de la memoria. Ha sido como ir de caza. He salido a cazar recuerdos. Nunca sabes si te va a asaltar un recuerdo de cuando tenía nueve años o de cuando tenías diecinueve. La memoria es así, y el libro está escrito desde esa pulsión. 

 -¿En qué medida has visto, al escribir el libro, que tenías muchos vanos o vacíos sobre tu propia familia y que indagar ahí, y recordar, era también una forma de buscarte a ti mismo?

 Eso ha sido una de las cosas más importantes que me ha ocurrido al escribir el libro. Al explorar mi pasado buscaba mi identidad. La memoria hay que ejercitarla. El pasado es un enigma, y ese enigma afecta a lo que somos.

-Como lector he tenido la sensación de que asistimos a un desnudo casi integral del escritor y ciudadano Manuel Vilas.

 Sí, es un libro de la verdad. La narración de lo que te ha pasado en la vida. No es una vida extraordinaria, es una vida normal, como la de cualquiera, con sus buenos y sus malos momentos.

-¿Sería este tu libro más filosófico, donde se amasan la confidencia y el pensamiento o la intuición poética? 

Creo que sí. Me da la sensación de que es mi libro más sentencioso, con más confidencias e intimidad. 

-¿Qué porción hay de invención y de evocación, cómo ha operado la memoria?

No me he servido de la ficción. Si utilizaba la ficción, la poética del libro se venía abajo. No habría catarsis. Todo lo que cuento de mis padres es verídico. No tenía sentido inventarme nada.  

-¿Tuviste algunos títulos en la cabeza, métodos de exploración, autores concretos, textos de afinidad?

Pensé en titular el libro “Historia de la música”, por el uso que hago del nombre de los grandes compositores, que nombran a personajes del libro. Tuve en la mente a escritores que habían manejado el mismo género de libro de la verdad de la vida, desde Montaigne, Santa Teresa, hasta Goytisolo o Knausgard. Y en la actualidad, Marta Sanz o Sergio del Molino. 

-Tenías una curiosa complicidad con tu padre, pero a la vez hay entre los dos como una sensación de extrañamiento, no sé si decir de ausencia e incomunicación…

 La complicidad fue desapareciendo conforme yo fui dejando de ser un niño. Ese alejamiento es misterioso. Mi padre era un artista del silencio. Sus silencios dibujaban una extraña sensación de elegancia. Como si hablar fuera algo inútil.

-Tu madre amaba la vida y era una fumadora compulsiva. A veces avanzas cosas que les debes a cada uno… ¿Cómo resumirías ese débito?

 Amó mucho la vida, pero no asumió el paso del tiempo. Odiaba el envejecimiento, yo puedo entender eso. A mí me pasa lo mismo. Nos negamos a que la vida pase. Pero esa postura inconformista puede ser dolorosa y caótica. Mi madre no entendía por qué no se puede ser joven siempre. Era lo único que le preocupaba: la vida en sí misma.

-¿Qué te enseñan tus hijos? ¿Te ayudan ellos a ti a entender mejor tu condición de hijo?

 Hay un eterno retorno de lo mismo, recordando a Nietszche. Los malentendidos con tus padres pasan a tus hijos, en una larga cadena de vida, inmemorial e irreparable.

-¿En qué medida ‘Ordesa’ también es un autorretrato, un juicio a veces sumarísimo y una declaración de amor?

 Yo lo he escrito desde el amor. Pero el amor no excluye los filos de la vida, las desdichas y los errores cometidos.

-¿De qué te arrepientes? [En el libro hay varios arrepentimientos, sin duda. Como esa llamada de teléfono interrumpida, a la que sucede inesperadamente la muerte.]

 El libro me ha servido de catarsis. Tras la catarsis, ya no existe el arrepentimiento. Ahora ya no me arrepiento de nada.

-¿Por qué cuesta tanto que se entiendan padres e hijos? A ti te pasó..., o parece haberte en varios tramos.

 Es una oscura ley de la condición humana. Está en cientos de libros. Desde “El rey Lear” hasta “Los hermanos Karamazov”. Para mí es un misterio. Parece haber allí un agujero negro de nuestra idea de familia.

-¿De cuántas maneras se puede escribir una novela? ¿O cuántos géneros puedes meter en ella?

 Entiendo por novela una narración más o menos extensa de la vida. A partir de allí, y desde Cervantes, cada uno que haga lo que pueda. La gracia de la novela está en que cabe de todo, siempre y cuando se narre la vida.

-¿Qué aportan los poemas, la mayoría ya publicados? ¿Por qué los incluyes, por necesidad o por esa carácter híbrido y libre de entender la escritura y la novela misma?

 Dudé si incluirlos. Son un epílogo. Quería que fuesen como un making-of de la novela. Me parecía que completaban la historia desde otro ángulo.

-En la última entrevista me decías que quizá te hubiesen faltado lectores. ¿Te sientes ahora más leído, reconocido, más seguro de ti mismo?

Los escritores siempre nos sentimos huérfanos de cariño. Este libro lleva dos días en las librerías y el impacto emocional que está teniendo en la gente me maravilla, también me asusta. 

-¿Has dicho que es un libro sobre España? ¿Cómo es esa España, cómo la vivieron ellos, cómo los transformó?

La España de los años sesenta y setenta, la que vivieron mis padres cuando eran jóvenes, es la que más aparece en el libro. Ellos fueron felices en esa España. Era una España un millón de veces peor que la nuestra, pero fue la de ellos, y como fue la de ellos, yo la busco en el libro y la reivindico. 

-Por cierto, también es un libro de ciudades: Barbastro, Madrid y Zaragoza. ¿Te has sentido tan aislado a veces como dices?

Fui tímido de niño, y la timidez yo creo que no la resuelves nunca. Lo que haces es acostumbrarte a vivir con ella. Esa timidez, en la edad madura, busca la soledad.

*La foto es de Daniel Mordzinski.

28/01/2018 10:49 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'ME TOO'. ESCRIBE ALOMA RODRÍGUEZ

[La escritora Aloma Rodríguez publica en 'Letras Libres' este artículo sobre el fenómeno 'Me Too' y el feminismo.]
Aquí se puede leer.

#MeToo: Declaración de guerra

Estamos negando la capacidad de las mujeres para tomar decisiones adultas sobre su vida sexual.
 
26 enero 2018

Estamos en guerraEl movimiento que comenzó destapando años de acoso, abuso y violaciones a mujeres en entornos profesionales ha terminado por iniciar una guerra cultural global, como ha explicado Manuel Arias Maldonado: “Se publican cientos de artículos sobre el tema y se diría que las redes sociales no hablan de otra cosa. Ha surgido, también, una contrarreacción que alerta contra los excesos de esta oleada reivindicativa: el duelo de manifiestos en la prensa francesa atestigua inmejorablemente la tensión en el interior de la opinión pública. Pero, y esto merece ser enfatizado, no se trata de una opinión pública demarcada nacionalmente: medios y ciudadanos del mundo entero se han hecho eco, por ejemplo, de la controversia francesa. De manera que es razonable pensar que estamos ante la primera guerra cultural global”. (Va por la segunda entrega y ha anunciado tres.)

La ensayista Masha Gessen, miembro de la redacción del New Yorker, revista que publicó en primicia los abusos de Harvey Weinstein en un artículo escrito por Ronan Farrow, alertó bastante rápido de una sobrerreacción, surgida tal vez para corregir los años de mirar hacia otro lado. Gessen cita a la antropóloga Gayle Rubin y su ensayo de 1984 “Thinking Sex”: “Para algunos, la sexualidad puede parecer un tema sin importancia, una desviación frívola de los problemas más críticos de la pobreza, la guerra, las enfermedades, el racismo, el hambre o la aniquilación nuclear. Pero es precisamente en momentos como estos, cuando vivimos con la posibilidad de una destrucción inimaginable, cuando las personas se vuelven peligrosamente locas por la sexualidad”. Y, como señala Gessen, “vivimos con la posibilidad de una destrucción impensable”.

Gessen cita a Rubin cuando habla de los peligros de la misplaced scale, una escala fuera de lugar. Pone algunos ejemplos interesantes, como el del corresponsal del Times en la Casa Blanca, Glenn Thrush, suspendido de empleo por acusaciones de “comportamiento sexual inapropiado”. Un reportaje que se publicó en Voxcontaba que el periodista hizo “avances sexuales hacia mujeres jóvenes”. “En todos los incidentes hubo consumo de alcohol, ninguno ocurrió en el lugar de trabajo y ninguno involucró fuerza. Ninguna de las mujeres denunció a Thrush, que, como reportero (entonces en Politico), no era el jefe de nadie”, escribe Gessen. Y un poco más adelante: “La historia en la que se basa la suspensión de Thrush se enturbia en el consentimiento: una de las mujeres ha dicho claramente que había consentido en un encuentro, y otras dos rechazaron los avances de Thrush, negando el consentimiento con éxito. Aun así, todas las mujeres son presentadas como víctimas, incluida la mujer que afirmó claramente que no se considera a sí misma una víctima”. Masha Gessen explica que si negamos la capacidad de las mujeres (o adolescentes en el otro ejemplo que pone, el del senador republicano Ralph Shortey) las estamos infantilizando. Estamos negando su capacidad para tomar decisiones adultas sobre su vida sexual.

Todo esto empezó con denuncias de verdaderos delitos y abusos: hombres que por medio de la fuerza o el chantaje, obligaban a mujeres y, en menor medida, a hombres a satisfacer sus deseos sexuales. Las perseguían, y si no conseguían lo que querían, las vetaban para futuros trabajos. No solo era Weinstein (por cierto, con un sector cómplice que ahora, de manera un tanto hipócrita, pretende dar lecciones sobre feminismo un día al año, en lugar de cambiar su comportamiento el resto de los días del año, como ha escrito David Trueba en una brillante columna). Eran hombres que aprovechaban su situación real de poder para tener sexo con mujeres que se encontraban en una situación de inferioridad. Hasta aquí más o menos todos estamos de acuerdo, incluso Catherine Millet. Pero a partir de ese momento todo empieza a volverse cada vez más confuso. ¿Qué es una situación de poder? ¿Cuándo está la mujer en una situación de inferioridad? Según algunos, siempre. Por lo tanto, el consenso sexual sería imposible.

Cito a Gessen de nuevo: “La conversación que estamos teniendo sobre el sexo comenzó con incidentes que implicaban una clara coacción, intimidación y violencia. Paradójicamente, parece haber producido el sentido de que el consentimiento significativo es esquivo o incluso imposible. El martes, la banda Pinegrove anunció que suspendería su gira porque su líder, Evan Stephens Hall, había sido acusado de coacción sexual. Los detalles de esa acusación particular no están claros. Pero, en la página de Facebook del grupo, Hall publicó una declaración que parecía resumir su sensación de que las mujeres, al menos cuando se enfrentan a un hombre famoso, no pueden tomar decisiones adultas: “He coqueteado con las fans y en algunas ocasiones he intimado con personas que conocí en la gira. He llegado a la conclusión ahora de que eso no es apropiado, incluso si lo inician ellas: siempre habrá una dinámica de poder desleal en juego en estas situaciones y no está bien que yo ignore eso’.” Las chicas no sabemos lo que queremos, siempre igual.

Contra esa infantilización protestaron las 100 artistas e intelectuales francesas en un manifiesto que ha sido malinterpretado en ocasiones por falta de información y, en otras, por un gran lost in translation cultural –en Francia no se juzga el comportamiento sexual de los presidentes (Mitterand, Sarkozy, Hollande o Macron); en EE.UU. la relación de Clinton con Monica Lewinsky se usó para presentar el impeachment–. Pero también porque se leyó como una batalla más de la gran guerra cultural. Seguramente, el manifiesto erraba en el uso del verbo “importunar” entre otras cosas, pero condenaba la violencia. Lo que el manifiesto no compartía con el #MeToo era la ola de puritanismo que se ha visto alentada por el mismo. El deseo de linchamiento puede ser fácilmente satisfecho gracias a las redes sociales. Por supuesto, esa ola no la ha creado el movimiento, sino que ha aprovechado el movimiento. Máriam Martínez-Bascuñán ha explicado que “el movimiento #MeToo no va de libertad ni de puritanismo, sino de la denuncia de una injusticia omnipresente en la sociedad y cuya eficacia se construye sobre el silencio de quienes la padecen”. Y puede que así fuera, pero ahora va de algo más.

Cuando hablo de ola de puritanismo me refiero a las peticiones de retirada de obras de arte (una pieza de Balthus en el MET, entre otras), a las protestas contra el ciclo dedicado a Roman Polanski en la Cinemathèque o a la desproporcionada reacción contra Louis C. K.: todas las temporadas de su serie han sido eliminadas de HBO y su película no llegó a estrenarse. En muchos artículos se colocan en un mismo nivel Polanski, Louis C. K., Aziz Ansari, Woody Allen, Harvey Weinstein y Bill Cosby. En algunos casos se ha pretendido hacer pasar por abuso lo que no era más que una mala cita: la condición de famoso de Aziz Ansari lo ponía en el punto de mira. Para acusar de abuso a alguien debería hacer falta algo más que la sincera expresión de un sentimiento: incomodidad.

Las declaraciones del líder de Pinegrove encajarían en lo que explicaba el manifiesto de las francesas: “los hombres son obligados a arrepentirse y a desenterrar, en los confines de su conciencia pasada, un ‘comportamiento fuera de lugar’ que hayan podido tener hace diez, veinte o treinta años, y del que deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de fiscales autoproclamados en la esfera privada, instala un clima de sociedad totalitaria”. Ese impulso narcisista autoinculpatorio en ellos nos ha dado algunos de los artículos más cómicos (sin pretenderlo) de los últimos meses.

Pero el texto más ridículo que hemos podido leer tenía como objeto a Woody Allen, acusado hace ahora veinticinco años de haber abusado sexualmente de su hija Dylan, entonces de 7 años, durante una de las visitas establecidas por el régimen de visitas durante la separación de su mujer, Mia Farrow. (Por si acaso hay alguien que no lo sepa ya: Farrow descubrió que Allen llevaba unas semanas acostándose con Soon Yi, una de las hijas adoptivas de la actriz, que tenía entre 20 años. Aquí podemos ver otra diferencia con Francia: Carla Bruni vivía con el editor Jean Paul Enthoven antes de enamorarse de su hijo, Raphael Enthoven, casado a su vez con Justine Levy. Enthoven Jr. es el padre del primer hijo de Carla Bruni, que poco después se convirtió en primera dama.) Ya entonces, dos instituciones diferentes concluyeron que no había indicios para abrir un proceso penal. Hay algunos detalles que pueden servir para reforzar al menos la presunción de inocencia del director.

Como Natalie Portman, yo creo a Dylan, pero no de la misma manera: Dylan cree de verdad que su padre abusó de ella. Pero que ella lo recuerde no quiere decir que sucediera. En un texto publicado originalmente en The Paris Review, Claire Dereder se preguntaba “¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?”. El silogismo base del texto es, más o menos, que como en Manhattan el personaje que encarna Allen tiene una relación con una menor de edad, Allen es un monstruo. Dereder no tiene los mismos reparos con todos los tipos de monstruos: por ejemplo, puede citar a Heidegger como argumento de autoridad sin que el filonazismo del filósofo, que además tuvo una relación amorosa con una alumna de 17 años, Hannah Arendt, le hagan cuestionarse qué hacer con el pensamiento de los monstruos.

La situación es alarmante pero no preocupante. La escritora Elvira Navarro se posicionó pronto contra los sectores autoproclamados feministas en exclusividad: ¿Nos estamos quitando de encima la tutela de los padres, maridos e hijos para soportar ahora la de otras mujeres? ¿No empieza a parecerse esto al control ejercido por las Tías en El cuento de la criada de Margaret Atwood? Por cierto que la propia Atwood dice en la introducción de la novela: “¿El cuento de la criada es una novela feminista? Si eso quiere decir un tratado ideológico en el que todas las mujeres son ángeles y/o están victimizadas en tal medida que han perdido la capacidad de elegir moralmente, no. Si quiere decir una novela en la que las mujeres son seres humanos -con toda la variedad de personalidades y comportamientos que eso implica- y además son interesantes e importantes y lo que les ocurre es crucial para el asunto, la estructura y la trama del libro… Entonces sí. En ese sentido, muchos libros son feministas”.

Navarro pedía que se considerara feministas también a Catherine Deneuve (por cierto, firmante del manifiesto de las 343, escrito por Simone de Beauvoir, en el que confesaban haber abortado exponiéndose así a penas de cárcel; la actriz publicó un texto en Libération explicando su posición con respecto al #MeToo) y a Atwood, que en un giro inesperado de los acontecimientos ha pasado de ser considerada la suma sacerdotisa del feminismo (precisamente por El cuento de la criada) a una traidora cómplice del patriarcado. Atwood firmó una carta defendiendo la presunción de inocencia –no la inocencia– de Steven Galloway, acusado de agresión sexual y declarado después inocente. En su texto, Atwood explica que el uso de la expresión “caza de brujas” se usa en el acepción que se refiere a procesos en que los acusados son culpables solo por el hecho de haber sido acusados. Las “buenas feministas” critican el uso de esa expresión: es apropiación ¿de género?, dicen, porque las brujas son mujeres. El macartismo también perseguía hombres.

El feminismo es importante: es luchar porque la mitad de la población mundial tenga las mismas oportunidades que la otra mitad. Como Caitlin Moran, creo que “el feminismo es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de académicos”. Precisamente por eso, creo que Margaret Atwood tiene razón cuando escribe que “El momento #MeToo es un síntoma de un sistema legal roto. Con demasiada frecuencia, las instituciones, incluidas las estructuras corporativas, les negaron juicios justos a las mujeres y a otros denunciantes de abuso sexual, por lo que utilizaron una nueva herramienta: internet. Las estrellas cayeron del cielo. Esto ha sido muy efectivo y ha sido visto como una llamada de atención masiva. Pero, ¿qué sigue? El sistema legal puede arreglarse, o nuestra sociedad puede deshacerse de él. Las instituciones, las corporaciones y los lugares de trabajo pueden limpiar la casa, o pueden esperar que caigan más estrellas, y también muchos asteroides”.

28/01/2018 10:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

WEB PARA ANTONIO PÉREZ MORTE

Juan Pérez Gargallo, joven fotógrafo e hijo de Antonio Pérez Morte y Ana Gargallo, acaba de crear una página web para la obra de su padre, fallecido hace algunos años de infarto.

https://antonioperezmorte.weebly.com/

EMILIO GASTÓN EN SU PROPIA VOZ

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https://thebooksmovie.com/author/poesiarecitada/

Homenaje a Emilio Gastón en su propia voz en ese gran proyecto que es The Book movie.

27/01/2018 14:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A EMILIO GASTÓN

Emilio Gastón, el poeta que se sintió hombre selva*

  

 

“Soy zaragozano hasta la médula: ejerciente, viviente, juergueante y cafeteante, como mucha de la gente de mi generación. En Zaragoza me formé, pero lejos, en mis paraísos, tenemos ríos y riberas, sotos y montes maravillosos, o selvas excepcionales, como la Selva de Oza, espacios que se destrozan, y yo intento defenderlos”. Quizá sea este uno de los últimos autorretratos que ensayó Emilio Gastón (1935-2018), en estas mismas páginas, un humanista inagotable, defensor de los derechos humanos, andarín de su órbita y del universo físico y metafísico, escultor y, ante todo, nubepensador, que era una forma de definirse filósofo, poeta y soñador. Acaba de morir a los 83 años.

Emilio Gastón fue muchas cosas: nadador de 1.000 metros a la semana hasta unos días antes de su ingreso en el hospital, futbolista, remero en el Ebro y amigo de sus amigos, entre ellos José Antonio Labordeta, de su misma edad. Se educó en la biblioteca de su padre, un sabio de casi todo y un enamorado de Aragón. Tras licenciarse en Derecho, para ser quizá “abogado insomne de causas perdidas”, como se dibujó en una ocasión, también abrazaría la poesía. Y se afilió a las noches del Café Niké, donde oficiaban Miguel Labordeta, Manuel Pinillos, Luciano Gracia o Julio Antonio Gómez, entre otros. Se desdobló en mil empeños y quimeras. Se casó con la profesora y poeta en cheso Mariví Nicolás y se aficionaría a esos paraísos pirenaicos de insondable misterio, de casas de piedra, de chimeneas, hogares e impresionantes desvanes. La falsa de la casa de Hecho era el laberinto del tiempo o la cueva de los tesoros de la memoria.

La vida no fue amable con él: perdió en un lance absurdo y cruel del destino a su hija Diana, que intuía la poesía con el acento adolescente de los ángeles, como quien exhibe una posesión. Remontó el desgarro, fue el abogado del robo de los libros de la Seo a mediados de los años 60 y de la ecología, se sumó al equipo fundador de ‘Andalán’, fue uno de los líderes y estandartes del PSA y, años después, demócrata a carta cabal y esperanzado en el porvenir, casi ingenuo de tan puro, fue elegido Justicia de Aragón. Un premio para un hombre como él, aragonés hasta la médula, aragonés que se reconocía en la historia, en la utopía y en sus personajes. Fue íntimo amigo de Pablo Serrano, de Salvador Victoria; fue amigo hasta del cierzo.

La poesía ha sido su reino. La poesía escrita, amasada con las palabras necesarias, la poesía oral, recitada como nadie, con la desnuda sinfonía del alma. La poesía de Emilio Gastón es el canto de un rapsoda inmemorial y casi hipnótico, es la voz hecha ilusión, brasa y pájaro. Ha sido un poeta social y visionario, ha sido un poeta de las cosas del campo, un poeta que podía parecer naïf en ocasiones o un hermano entusiasta de Thoreau y Rousseau, pero también encendía la lírica rabiosa y eufórica, tribal y de denuncia, donde se veían la posibilidad del hombre de ser como un dios y esa paradoja, o envés, de ser un tirano con los otros hombres y con la naturaleza. Con el bosque, con el agua, con las montañas, con los animales desvelados en la fronda.

En verano, con su segunda esposa Maricarmen Gascón, solía dormir en una borda pero antes contemplaban las estrellas y atrapaban el lenguaje de la noche y el cristal sonoro del silencio. Ella lo ha acompañado hasta el último instante con cariño y con sus versos, y pensaba que su último poemario había sido un vaticinio: ‘La sonrisa de La Nada. Poema cinético teatralizable’ (2017), que se suma a una valiosa, original y personalísima obra lírica con títulos como ‘El hombre amigo Mundo’, ‘Y como mejor proceda digo’, ‘El despertar del hombre selva’, que él decía como nadie. No recitaba: ponía en pie los versos, la rebeldía, la pasión y la belleza, la furia de vivir. Así fue este hombre inefable e irreductible: nos envolvió con la materia de sus esculturas y nos abrazó con sus inmensos ojos de nadador y con su corpulencia de oso antiguo del Pirineo. 

*Este texto se publicó en página dos en Heraldo de Aragón el pasado martes. La foto es de Guillermo Mestre.

27/01/2018 09:55 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VILAS: FRAGMENTOS DE 'ORDESA'

][Manuel Vilas presenta esta misma mañana, en Cálamo, su nueva novela: ’Ordesa’, que acaba de publicar Alfaguara. Hace unos días la presentó en Madrid en diálogo con Antonio Muñoz Molina y hoy lo hace con Agustín Sánchez Vidal. Es la novela más rotunda y emocionante de su trayectoria. Una biografía de sus padres, una autobiografía, un diálogo con la memoria. Reproduzco aquí una selección de fragmentos.]

EXTRACTOS DE LA NOVELA ’ORDESA’ DE MANUEL VILAS

«Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá

hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo 

hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres

humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré. Nunca lo soporté.»

 

 

 

«Y comencé a escribir este libro. Pensé que el estado de mi alma era el vago recuerdo de algo

que ocurrió en un lugar del norte de España llamado Ordesa, un lugar lleno de montañas, y era

un recuerdo amarillo, el color amarillo invadía el nombre de Ordesa, y tras de Ordesa se dibujaba la

figura de mi padre en un verano de 1969.»

 

«La Historia es también un cuerpo con remordimientos. Tengo cincuenta y dos años y soy la

historia de mí mismo.»

 

«Dios, cómo me gustan los desesperados. Son los mejores.»

 

«Ni mi madre hablaba de su padre ni mi padre del suyo. Era el silencio como una forma de sedición.

Nadie merece ser nombrado, y de esa manera no dejaremos de hablar de ese nadie cuando ese nadie muera.»

 

«El sufrimiento es una conciencia expandida que alcanza a todas las cosas que han sido y serán.»

 

«El pasado de cualquier hombre o mujer de más de cincuenta años se convierte en un enigma.

Es imposible resolverlo. Solo queda enamorarse del enigma.»

 

«Mi madre era una narradora caótica. Yo también lo soy. De mi madre heredé el caos narrativo.

No lo heredé de ninguna tradición literaria, ni clásica ni vanguardista.»

 

«La sonrisa de los dos reyes es, a un metro de distancia, uno de los mayores espectáculos […].

Cuanto España ha sabido construir políticamente está cifrado en esa sonrisa, en cuyos bordes anidan

millones de serpientes encendidas.»

 

«Todo alcohólico llega al momento en que debe elegir entre seguir bebiendo o seguir viviendo.

Una especie de elección ortográfica: o te quedas con las bes o con las uves. […] Quien ha bebido

mucho sabe que el alcohol es una herramienta que rompe el candado del mundo.»

 

«Mis padres ya no existen, pero existo yo, y me marcho en cinco minutos.»

 

«Mi divorcio me llevó a lugares del alma humana que jamás había pensado que existían. Me

condujo a una reescritura de la Historia, a nuevas interpretaciones del descubrimiento de América,

o nuevas consideraciones sobre la revolución industrial…»

 

«Me adentraba en los bosques. Volví a tocar la vida. Viajé hasta Ordesa, y me quedé contemplando

las montañas. Vi con claridad los errores de mi vida y me perdoné a mí mismo todo cuanto pude,

pero no todo. Aún necesitaba tiempo.»


«Cuando la vida te deja ver el casamiento del terror con la alegría, estás listo para la plenitud. El

terror es ver el fuselaje del mundo.»

 

«Porque el dinero es más poderoso que la vida y que la muerte y que el amor. El dinero es el lenguaje

de Dios.»

 

«Busco volver a la paz de no ser.»

 

«Nos vendría muy bien escribir sobre nuestras familias, sin ficción alguna, sin novelas. Solo contando

lo que pasó, o lo que creemos que pasó. La gente oculta la vida de sus progenitores. Cuando

yo conozco a una persona, siempre le pregunto por sus padres, es decir, por la voluntad que trajo

a esa persona al mudo.»

 

 

«Mi madre bautizó el mundo, lo que no fue nombrado por mi madre me resulta amenazador.

Mi padre creó el mundo, lo que no fue sancionado por mi padre me resulta inseguro y vacío.»


«El complemento directo representaba al proletariado de la sintaxis, tenía que cargar con todo,

tenía que cargar con la acción del verbo. Muchas veces yo mismo he sido un complemento

directo, siempre cargando con el verbo, con la tiranía del verbo, que es la violencia de la

Historia.»

 

«La conversión en un precio de todo cuanto existe es presencia de la poesía, porque la poesía

es precisión, como el capitalismo. La poesía y el capitalismo son la misma cosa.»

 

«Escribo porque me enseñaron a escribir los curas. Setecientos millones de curas. Esa es la

gran ironía de la vida de los pobres de España: les debo más a los curas que al partido Socialista

Obrero Español. La ironía de España es una obra de arte siempre.»

 

«No me gusta lo que España les hizo a mis padres, ni lo que me está haciendo a mí. Contra la

alienación de mis padres ya no puedo hacer nada, pues es irredimible. Solo puedo hacer que no se

cumpla en mí, pero ya casi se ha cumplido.»

 

«Me quedo mirando las galletas rechazadas. Me quedo mirando las galletas como un idiota.

Las había comprado con ilusión. Son las galletas más desamparadas del planeta. También mi madre

debió comprar muchas veces con ilusión cosas para mí, cosas que yo no supe ver…»

 

«El presente en que todo ser humano vive convierte el pasado en un enigma; sin embargo, el

presente no es un misterio, pero en cuanto se convierta en pasado el enigma lo invadirá, por eso

miro el presente con lupa, con microscopio, intentando ver cómo se produce su transformación.»

 

«Las nubes enmudecen a tu paso hacia el olvido absoluto.»

 

«Mi corazón parece un árbol negro lleno de pájaros amarillos que chillan y taladran mi carne

como en un martirio.»

 

«¿Qué es el sufrimiento, qué grados alcanza?»

 

«Mi madre nunca supo que Barbastro era un pueblo de una comunidad autónoma llamada

Aragón ni que Aragón era un territorio que pertenecía a España ni que España era un país del sur

de Europa. Y no lo supo no por ignorancia. Sino por divina indiferencia.»

 

«Son jóvenes los dos y se disponen a llamarme de entre la oscuridad. No soy. Nunca he sido. Sin

embargo, fui presentido por todas las cosas hace millones de años. Todos hemos sido presentidos.

Puedo viajar en el tiempo y ver cómo Juan Sebastián acaricia y besa a Wagner y yo estoy allí, esperando

a que se me convoque. En su placer está mi origen, en su melancolía tras el amor está la creación de la insaciabilidad de mi espíritu.»

 

*Tomo la foto de aquí.

http://images.malagahoy.es/2018/01/22/ocio/Manuel-Vilas-Barbastro_1211588978_79797704_667x375.jpg

27/01/2018 09:49 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO: EDUARDO MARTÍNEZ DE PISÓN

 

 

 

Eduardo Martínez de Pisón es geógrafo, escritor y naturalista. Nació en Valladolid en 1937 y se educó en Zaragoza. El pasado viernes presentaba un ambicioso libro, ’La montaña y el arte’ (Fórcola), en compañía de Eloy Fernández Clemente y Eduardo Viñuales Cobos.

“El campo es una metáfora” escribió Unamuno. ¿Pudo ser esta frase uno de los impulsos para un libro como este? 

Unamuno entero es un impulso. El paisaje es, en efecto, una metáfora y así lo vio la Generación del 98; somos sus discípulos. De modo que un libro sobre el lado cultural del paisaje viene de ahí, sumado a una mirada de fondo geográfica y a un amor sin fisuras a las montañas. 

-¿Cómo se le ha ocurrido este empeño totalizador, qué quería hacer y probar? 

Se trataba de mostrar una cara de la montaña que es complementaria a otras facetas más patentes o activas entre nosotros. Esta mirada artística tiene gran entidad en la cultura europea, hondos significados, y convenía mostrarla globalmente, como un movimiento completo de civilización. Las montañas no son sólo pistas para patinar, solares para edificar o cuestas para correr en bicicleta. También son esto y muy profundamente. 

-¿En qué medida es este el libro de una vida y de dos pasiones complementarias: la naturaleza y el conocimiento de la cultura? 

Es el libro de una vida, sí. Primero porque su contenido me es vital, es mi mirada directa, y segundo porque, al realizarlo al final de un largo proceso de recolección de datos, prácticamente de casi toda mi vida, es la decantación de ésta en esas dos pasiones, concentradas en las montañas y el arte. Si hay un libro mío con el que me identifico plenamente, es éste. 

-Como la materia es inagotable, ¿cómo ordenó el libro, qué incluyó y que dejó fuera? 

Está centrado el libro en la montaña en la cultura europea y sus irradiaciones. He dejado fuera voluntariamente más de medio mundo, por ejemplo las ideas sobre la montaña en Asia, o la pintura paisajista china. Pero quería tener un eje argumental claro, no hacer una enciclopedia, algo que nos sirviera aquí y ahora para comprender mejor la montaña y acaso también el arte, como un patrimonio nuestro. Y también había que medir la extensión del libro, que ya es bastante largo. Eso no quiere decir que lo que he dejado de tratar no sea interesante: lo es. Pero queda para otra ocasión... Y, en lo tratado, también he tenido que ser muy selectivo, de modo que sólo he ido encadenando lo que he estimado más significativo históricamente y a esa escala. 

-Hay curiosidades de todos los países y escritores. Vemos que Baudelaire y Balzac en Francia fueron capitales en su preocupación por la montaña; Goethe, en Alemania, hizo el Tour y describió las nubes; Dickens también se sintió atraído en solitario y con el Club Pickwick. ¿Podría resumirnos algunos aspectos de esta fascinación de estos personajes? 

Se trata de un movimiento cultural internacional desde la Ilustración y a lo largo del Romanticismo, en el que participan las primeras figuras de la literatura europea y también sus mejores pintores y músicos. Desde Rousseau, la montaña es un recurso intelectual y artístico necesario por su naturaleza sublime y por su mundo rural pintoresco. Ir a la montaña, en especial a los Alpes, pero también al Pirineo, era como acudir a una meca de la cultura. No hay así, por ejemplo, romanticismo completo sin montaña ni montaña completa sin romanticismo; y, si aparecen de este modo, lo que a veces ocurre, se muestran de modo insuficiente. 

-En España hay sensibilidad hacia la montaña de muchos autores, desde Fray Luis de León o Machado o Azorín, pero Cela, por ejemplo, describió muchas montañas: el Guadarrama, el Pirineo de León. ¿Sería él gran escritor de las montañas entre nosotros? 

No lo sé, Cela era ante todo Cela. Y sus montañas son escenarios para ser él mismo a la vez como autor estilista y como personaje literario. Yo estoy más cerca de lo escrito por Unamuno o por Machado. El gran escritor del Guadarrama fue Enrique de Mesa, en el Pirineo tal vez el conde Russell, en Gredos Unamuno, en la montaña levantina Azorín. Creo que la Generación del 98 fue el núcleo del paisajismo literario español y en él de las montañas. 

-¿Qué supuso el vínculo entre montañismo, alpinismo, pirineísmo y creación literaria? ¿Nació un nuevo género: un específico libro de viajes? 

El alpinismo es la clave. Deriva el nombre, es evidente, de los Alpes y el pirineísmo es su versión regional, con personalidad propia, en nuestra cordillera. A la presentación tradicional de las montañas desde fuera o desde abajo, su práctica permitió otra mirada nueva desde dentro y desde arriba, más fuerte y auténtica, que absorbió desde finales del siglo XVIII a científicos, artistas y pensadores, no sólo a deportistas, hacia los glaciares y las cumbres. Necesariamente era un paisaje distinto, un viaje diferente y, si se escribía, daba lugar a un libro original. El libro de montaña alpinista es una modalidad o un ciclo específico dentro de la literatura de viajes.

-¿Para los escritores, por lo general, que suponen las montañas: exploración, aventura, espiritualidad?

Suelen ir las tres unidas. La exploración requiere aventura en un medio aislado, difícil y bello, lo que tiene una repercusión espiritual en quienes viven esa experiencia. Pero los acentos varían y así hay relatos más geográficos de exploración, los hay más emocionantes y los hay prácticamente místicos. Pero, en líneas generales, la actividad en la montaña suele tener buenas dosis de espiritualidad.

-Por poner dos o tres ejemplos tópicos: ¿qué aportaron Thoreau y Rousseau a la relación del hombre con la montaña?

Ambos fueron muy influyentes, aunque quizá más en términos cualitativos que cuantitativos. Rousseau fue el pionero en la vivencia de la montaña baja y media, tanto en su aspecto natural, en sus bosques por ejemplo, como en su aprecio por la sociedad campesina, que entendía sin contaminar por los vicios sociales de las llanuras. Thoreau canta la vida auténtica en el retiro del bosque, la belleza del otoño, la experiencia del caminante en soledad. Ninguno de los dos habla en la verdadera alta montaña, pero su pensamiento es el mismo que el de un amante de las cordilleras: por eso, al saber expresarlo con las justas palabras, iluminan a quienes lo sienten pero no aciertan a formularlo o bien enseñan lo que encierra el sentimiento de la naturaleza a quien no lo ha experimentado.

-¿Cómo ha tratado, de manera global, la pintura la montaña?

De manera histórica. Es más fácil trasladar lo que cuenta un literato que lo que contiene un cuadro. He procurado sistematizarlos en etapas y apartados, sin olvidar las personalidades eminentes, pues no todo es cuestión de estilos, gustos o corrientes, sino de genialidades personales. Procuro citar pintores y cuadros de modo que el lector pueda encontrar sus obras con facilidad en publicaciones diferentes o en internet. Me he atenido, como antes dije, a la pintura europea y a su expansión o influencia más directa extracontinental.

-Al analizar obras pictóricas, cita muchas cosas: ‘La Gioconda’ de Leonardo, aparece Velázquez, Brueghel o El Bosco, El Greco, los pintores holandeses, maestros del paisaje. ¿Quiénes sucumbieron de manera especial a la majestuosidad de las cumbres?

Tempranamente, grandes autores como Leonardo, Durero o Tiziano, entre otros. Seguidamente, los paisajistas holandeses de los siglos XVI y XVII, lo que llama la atención pues es la montaña desde la llanura y la lejanía. Desde el siglo XVIII al XX destaca en los Alpes la escuela suiza, con estupendos artistas. Pero también los viajeros ingleses ilustrados y románticos, tan aficionados a los bocetos, dieron un notable impulso a la pintura alpina, por ejemplo con el gran Turner. En España entramos en esta línea con los paisajistas de finales del XIX, en especial con Haes y sus discípulos.

-La literatura y la pintura, o el arte, encaran desde el naturalismo o el simbolismo el paisaje. ¿Cómo lo hizo la música?

La música es el medio de transmisión mayor de la armonía y de la evocación profunda del paisaje. Tiene tres aspectos, la de la naturaleza (que tantas veces es el silencio), la del campo, con los sones campestres, y la composición, que decanta la montaña o que la expresa alegóricamente mediante una refinada belleza sonora.

-¿Cuáles son las grandes piezas que relacionan la música y el paisaje? ¿‘Una noche en el Monte Pelado’, tal vez, ‘El lago de los cisnes…’, ‘Las cuatro estaciones’?

Para mi gusto, los grandes traductores de la montaña en música han sido Liszt y Wagner. El primero participando en su sentimiento artístico completo, vinculado a la literatura, y el segundo con su tesis de la obra de arte total y sus símbolos culturales de gran calado.

-¿Cuáles son la presencia y la importancia de Aragón en este libro?

Hay un apartado entero dedicado al arte de los pirineístas, para quienes el sector aragonés de la cordillera pirenaica tenía un especial atractivo. Por un lado hay el arte en la montaña, por ejemplo en arquitectura histórica, que en Aragón presenta formas espléndidas, y por otro hay la montaña en el arte, cuya práctica corrió históricamente más desde la vertiente francesa hacia la nuestra. Aparece tanto en la pintura como en la literatura, pues el Pirineo tuvo excelentes obras en ambos campos. Hubo pintores y escritores famosos que ocasionalmente fueron pirineístas y hubo pirineístas estrictos que también fueron artistas. Creo que son casi cien páginas entre unos y otros...Se notan mis inclinaciones.

-Desde el prisma personal: cuáles son su poema, su novela, su cuadro y su composición pictóricas favoritos sobre el tema. [Pueden ser varios, claro]

Es difícil seleccionarlos pero voy a intentarlo. Como poetas Machado, Unamuno y Mesa. Como prosistas Senancour y Hesse. Como pintor, por supuesto el Guadarrama de Velázquez y de Beruete, pero también Friedrich y los glaciares de Loppé.

-Usted asegura que la montaña habla y que hay que detenerse a escucharla. ¿Qué le ha dicho a usted, que le sigue diciendo?

Suena ya dentro de mí, no fuera, es una voz interior que se acerca mucho a la felicidad.

-¿Qué libros aún le quedan por escribir?

El editor Fórcola tiene ya un nuevo original que prolonga el asunto de la naturaleza y la cultura por otros paisajes. Luego, depende del tiempo y los ánimos, pero seguro que seguiré escribiendo.

-Por cierto, ¿estuvo Aurora Dupin en Panticosa o en los Pirineos aragoneses?

Estuvo por las áreas fronterizas altas y ello le dejó recuerdos vivenciales muy profundos, aunque con una memoria geográfica bastante confusa, pues en una de sus novelas sitúa al pueblo de Panticosa en Navarra, lo que no es pequeño despiste.

27/01/2018 09:30 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RAFAEL LOBARTE FONTECHA VUELVE A TRADUCIR A PERCY B. SHELLEY

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[El sello Renacimiento de Abelardo Linares publica ’Carta a Maria Gisborne y otros’ poemas del gran poeta romántico inglés Percy B. Shelley, en traducción de un verdadero especialista Rafael Lobarte Fontecha, que también es un estupendo poeta que trabaja y vive en Zaragoza, donde nació en 1959.]

 

La nota editorial dice: [Percy B. Shelley es un poeta fascinante. En él se conjugan una serie de elementos que, en principio, pudieran parecer paradójicos y que, por el contrario, lo hacen absolutamente singular y, al mismo tiempo, un paradigma del Romanticismo. De origen aristocrático, pero con un pensamiento político radical; místico en su concepción teórica del amor y, sin embargo, sensual y promiscuo; ateo o más bien, agnóstico confeso y, a la vez, un reconocido panteísta que creía fervientemente en el poder de la palabra; un hombre que murió en plena juventud y, no obstante, dotado de un pensamiento ­filosófico profundo­ desde los inicios, Shelley fue, sobre todo, un rebelde e ­iconoclasta, que buscó, y alcanzó, una absoluta perfección formal en su trabajo, un espíritu vigoroso y apasionado, aunque siempre propenso a la melancolía.]

Rafael, tan amable y cariñoso siempre, me envía unos poemas: el original en inglés y su versión, siempre muy trabajada.

A SUMMER EVNING CHURCHYARD

LECHLADE, GLOUCESTERSHIRE



The wind has swept from the wide atmosphere

Each vapour that obscured the sunset’s ray;

And pallid Evening twines its beaming hair

In duskier braids around the languid eyes of Day:

Silence and Twilight, unbeloved of men,

Creep hand in hand from yon obscurest glen.

 

They breathe their spells towards the departing day,

Encompassing the earth, air, stars, and sea;

Light, sound, and motion own the potent sway,

Responding to the charm with its own mystery.

The winds are still, or the dry church-tower grass

Knows not their gentle motions as they pass.

 

Thou too, aëreal Pile! whose pinnacles

Point from one shrine like pyramids of fire,

Obeyest in silence their sweet solemn spells,

Clothing in hues of heaven thy dim and distant spire,

Around whose lessening and invisible height

Gather among the stars the clouds of night.

 

The dead are sleeping in their sepulchres:

And, mouldering as they sleep, a thrilling sound,

Half sense, half thought, among the darkness stirs,

Breathed from their wormy beds all living things around,

And mingling with the still night and mute sky

Its awful hush is felt inaudibly.

 

Thus solemnized and softened, death is mild

And terrorless as this serenest night:

Here could I hope, like some inquiring child

Sporting on graves, that death did hide from human sight

Sweet secrets, or beside its breathless sleep

That loveliest dreams perpetual watch did keep.

 

 

 

 

CEMENTERIO EN UN ATARCECER ESTIVAL

 

LECHLADE, GLOUCESTERSHIRE

 

El viento ha barrido de la inmensa atmósfera

el vapor que apagaba el rayo del poniente

y el pálido Crepúsculo ciñe las negras trenzas

de su brillante pelo al día que desmaya.

El Silencio, el Ocaso, que los hombres no estiman,

de la mano se vienen desde el calvero umbrío.

 

Exhalan sus hechizos al día que se aleja,

envolviendo la tierra, el aire, el mar, los astros.

Luz, son y movimiento el fuerte efluvio captan

y al encanto responden con su propio misterio.

Los vientos están calmos o el césped de la torre

su gentil movimiento ignora cuando pasan.

 

Tú también, edificio sutil, cuyos pináculos,

pirámides de fuego, desde un altar se elevan,

en silencio obedeces su dulce y grave hechizo

dando un matiz celeste a tu lejana aguja,

en torno a cuya cúspide, borrosa e indistinta,

las nubes de la noche entre los astros se unen.

 

Los muertos duermen ya dentro de sus sepulcros

y al dormir convirtiéndose en polvo, un son vibrante

entre oído y pensado, allí en lo oscuro tiembla

que, desde lechos pútridos, cerca las cosas vivas

y, con la quieta noche, con el cielo mezclándose,

su horroroso silencio inaudible se siente.

 

Así solemne y suave, la muerte es apacible

y no espanta, al igual que esta noche serena.

Aquí esperar podría, como un niño curioso

que juega entre las tumbas, que unos dulces secretos

ocultara la muerte o a su quietud exánime

los más preciosos sueños perpetua guardia hicieran.

 

 

 

 

SONNET

 

Ye hasten to the grave! What seek ye there,

Ye restless thoughts and busy purposes

Of the idle brain, which the world’s livery wear?

O thou quick heart, which pantest to possess

All that pale Expectation feigneth fair!         

Thou vainly curious mind which wouldest guess

Whence thou didst come, and whither thou must go,

And all that never yet was known would know—

Oh, whither hasten ye, that thus ye press,

With such swift feet life’s green and pleasant path,         

Seeking, alike from happiness and woe,

A refuge in the cavern of gray death?

O heart, and mind, and thoughts! what thing do you

Hope to inherit in the grave below?

 

 

SONETO

 

¡Corréis hacia la tumba! ¿Qué buscáis allí, inquietos

pensamientos y múltiples designios del ocioso

cerebro, que vestís la librea del mundo?

¡Corazón agitado, que poseer anhelas

cuanto imagina hermoso la Esperanza;

curiosa mente en vano, que adivinar querrías

de qué lugar provienes y adónde te diriges

y saber todo aquello que nunca se ha sabido!;

oh, ¿hacia dónde corréis que con pie tan ligero

pisáis el verde y grato camino de la vida,

de la felicidad buscando, y de la pena,

un refugio en la gruta de la apagada muerte?

¡Oh, corazón y mente y pensamientos!,

¿qué esperáis recibir debajo de la tumba?

25/01/2018 09:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

NOVELA DE GONZÁLEZ DEZA

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José Luis González Deza presenta hoy su libro 'Las lágrimas de la verdad', publicado por Mira editores. Será en la librería Los Portadores de sueños.
[Nota editorial]Durante la Guerra Civil hubo personas capaces de dar lo mejor, y también lo peor, de sí mismos. La novela pone de manifiesto estas dos realidades y se aleja de la visión interesada y parcial de malos contra buenos creando historias que se unen para después separarse. En Las lágrimas de la verdad descubrimos personajes que, para alcanzar el poder, no sienten ningún escrúpulo en fomentar el odio o recurrir a la traición. Por el contrario, hay quienes se esfuerzan en buscar espacios de convivencia a través del corazón y no de la razón, a pesar de que sus creencias sean antagónicas.

José Luis González Deza con la precisión y buen hacer de un maestro de ceremonias hace desfilar por estas páginas a sus protagonistas, verdaderos arquetipos de carne y hueso (la magia de la palabra insufla vida), compartiendo un tiempo y un espacio: los años convulsos de la Guerra Civil a lo largo del territorio aragonés. Mientras unos se dejan arrastrar por sentimientos tan viles como el rencor o la envidia, otros, sin embargo, nos enseñan que la bondad que anida en el ser humano puede llegar a ser infinita, siempre y cuando se valore más a las personas en función de cómo son y no de quiénes son. Estos últimos se convierten en los verdaderos héroes del relato, y, entre este grupo de elegidos, destaca Luis, un hombre que por amor se dejará seducir, atrapar y abrazar por las lágrimas de la verdad.

 

EL AUTOR

Jose Luis Gonzalez DezaJosé Luis González Deza nació en Huesca en 1982. Tras licenciarse en Historia y graduarse en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza, estuvo trabajando durante más de siete años en el sector financiero hasta que en 2013 decidió dar un cambio radical a su vida. Abandonó su trabajo y la anodina comodidad en la que se hallaba inmerso para intentar dedicarse a una de sus grandes pasiones, la enseñanza, profesión que desempeña actualmente. Fue entonces cuando comenzó un viaje introspectivo para encontrarse a sí mismo y, después de recorrer el Camino de Santiago, se refugió en Liri, un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, donde dio forma a su primer proyecto literario, convirtiendo en realidad un sueño que durante muchos años estuvo persiguiendo.

 

23/01/2018 09:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRES FOTOS DE EMILIO GASTÓN

-1. https://static01.heraldo.es/uploads/imagenes/8col/2015/01/15/_jh_cf8873f1.jpg?a79f6c86604d60f064472ee510d3730a

-2. http://www.andalan.es/wp-content/uploads/emilio-gaston-517x700.jpg.Obra de Pedro Sagasta.

-3.http://3.bp.blogspot.com/-UZV1ALi0qJg/TZOK4xsOdoI/AAAAAAAAAEM/gN_A3u3PWR4/s1600/gastonyotros.inde-1.jpg 

23/01/2018 00:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EMILIO GASTÓN EN SUS POEMORIAS

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[En 2014 escribí este texto sobre sus memorias poéticas: 'Poemorias'.
Emilio Gastón (Zaragoza, 1935) es un ciudadano comprometido e irreductible que se alimenta de tres ríos: el río de la poesía, caudalosa y surrealista (solo él, probablemente, es capaz de decir: “Y un día empezamos a llover”), el río del Derecho que mimó desde su despacho de abogado y el río de la política. Con todo ello ha llenado su vida y también un original avance de su autobiografía que ha titulado ‘Poemorias’ (Rolde / Delicias Discográficas y Ayto. de Zaragoza), que en realidad son dos discos de una hora cada uno donde el poeta habla, recuerda y recita; al recitar, el personalísimo rapsoda que es Emilio, explica en qué contexto nacieron sus poemas y qué significan muchas de sus imágenes o sus pintorescos títulos: ‘Carta de embarque verde’, ‘La nube comprometida’, ‘El relámpago niño’... Por ejemplo, recita ‘Pintada’ y dice que es una composición dedicada a la gente que operaba en la clandestinidad.

Arranca, hacia el año 1958 con un ‘Diálogo violento con la Selva de Oza’ y con ‘Canto primero personal’, y se arroja al ‘Hombre amigo mundo’, poemario con el que quedó finalista del Premio Boscán. Emilio Gastón, hombre de la Peña Niké (se recuerdan los días de la OPI de Miguel Labordeta y sus trovadores), hermano de casa ajena y aventura existencial de José Antonio Labordeta, dice que ya ahí están sus asuntos y sus símbolos: el compromiso con el pueblo, con las montañas, con Aragón, con la gente, la idea del pastor, y están sus nubes, sus relámpagos, sus bosques o esas criaturas huidizas que parecen de cierzo y que están cargadas de compromiso y de rebeldía.

Emilio Gastón habla de su formación, de su pasión por la lírica y de la resistencia a “una dictadura funesta que no dejaba pensar, ni publicar ni hacer el amor”. En su poética, entre naïf y ajustada a su práctica de un concepto particular de revolución, defiende la “amnistía, la libertad, los parques públicos, el amor”. Cuenta que un día aparecieron por su casa dos amigos como Labordeta y Eloy Fernández Clemente con un proyecto en la cabeza: la fundación de la revista ‘Andalán’, título que ya Eloy tenía muy claro. Y así se sumó en la aventura ‘andalanesca’, con otros muchos peregrinos de travesía y de batalla.

También confiesa que él eludió la persecución policial y logró que jamás le detuvieran; en cambio, en muchos casos del TOP (Tribunal de Orden Público), defendió a bastante gente, “nunca me metieron en la cárcel y pude dedicarme a los demás”, con nubes y truenos dialécticos en los labios. Entonces, mientras su poesía avanzaba y seguía mirando las colinas, en una especie de tiempo de transición entre la agonía del franquismo, o periodo de resistencia, y los inicios de la democracia, con otros compañeros –“los predispuestos, los comprometidos...”- fundó la Alianza y luego Partido Socialista de Aragón, que será una de las materias centrales del segundo disco. Cuenta eso y le dedica un poema a Labordeta: ‘No lo sé. Ya ves’.

Los recuerdos, minuciosos, se mezclan una y otra vez con la lírica. Con la corriente torrencial de una poesía vigorosa e inclasificable, que alcanza la plenitud en sus labios. “Espiga compañera de los vientos”, dice. Y se declara partidario de la "revolución universal del esperanto".

Se pregunta Francisco J. Uriz, en sus ‘Palabras preliminares sobre un abeto por dentro’, si “¿sabrá el lector quién es Emilio Gastón? Topo disidente nube comprometida abeto cheso lanzado al mundo con sus raíces sus palabras sus poemas su tierra su agua?”. ‘Poemorias’ (1935-1985) se cierra en 1985, antes da cuenta de algunas traiciones, y poco después Emilio Gastón –que se define “como el aglutinador del socialismo aragonés” en algún instante- sería nombrado Justicia de Aragón, un viejo sueño que tenía entre sus objetivos la autonomía de Aragón. La designación le llegaría después de una época ácrata, algo que él llama también su “tiempo de la ciudad civil”. Esa es otra historia, sin duda. Roberto Rodés le grabó y le invitó a hablar y a decir casi una treintena de poemas; Daniel Ríos puso la selección musical. Emilio Gastón se entrega al verso, a la amistad, a la denuncia y a la memoria. Y sentencia: “Y como mejor proceda digo”.

 

*Emilio por Primo.

23/01/2018 00:18 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EMILIO GASTÓN: UN DIÁLOGO RECIENTE

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[Hace no demasiadas semanas entrevisté en la contraportada de ’Heraldo’ a Emilio Gastón con motivo de la publicación del poemario ’La sonrisa de la nada’. Moría ayer a las 19.00, tras varias semanas en el hospital. Recupero aquí el texto.]

 

Nacido en Zaragoza en 1935, Emilio Gastón es uno de los últimos miembros de la Peña Niké. Con el espíritu de D. W. Thoreau, publica ‘La sonrisa de La Nada’. Fue Justicia de Aragón entre 1987 y 1993.

 

"De joven, quería irme de España en un camión y recorrer mundo»

 

La casa de Emilio Gastón (que comparte con su esposa, la poeta Mari Carmen Gascón Baquero) lo tiene todo: su despacho de abogado y los libros de leyes, una inmensa biblioteca distribuida en varios cuartos, su pinacoteca (que incluye cuadros suyos y muchos ajenos) y el taller de escultura. Sigue leyendo libros de poesía como siempre -«los leo, los anoto, aplaudo y critico los versos, deshago los libros», dice- y escribe todos los días.

¿Por qué la escultura?

Me gusta todo el arte: la pintura, el dibujo, la escultura, pero con ella, pura materia, siento que el arte es ilimitado. Y además elijo el hierro porque tengo un amigo herrero y en Hecho hay una estupenda herrería. El hierro es más dúctil que la piedra, que me exige una fuerza que no tengo.

¿Más dúctil?

A mí me encantan el corte y la fundición, trabajar como si fuera un collage. Soy un recortapega de los fierros, aunque también puedo trabajar con otros materiales.

Está claro que cada vez se vuelca más hacia el paisaje.

Soy zaragozano hasta la médula: ejerciente, viviente, juergueante y cafeteante, como mucha de la gente de mi generación. En Zaragoza me formé, pero lejos, en mis paraísos, tenemos ríos y riberas, sotos y montes maravillosos, o selvas excepcionales, como la Selva de Oza, espacios que se destrozan, y yo intento defenderlos.

Bueno, usted siempre ha sido ecologista y deportista.

Es verdad. He sido nadador y campeón de Aragón. A mis 82 años hago tres días a las semana 1.000 metros en la piscina. Intento que la vejez no sea condena, sino afirmación: me propongo retos, excursiones, aventuras.

¿Qué lugar ocupa la poesía en su vida?

Es insustituible. No la dejo por nada. Siempre he escrito. Incluso cuando mis padres me dejaban castigado, escribía. Escribo en voz alta. Es como si la voz y la música de los versos me ayudasen a componer, a redactar.

Publica ‘La sonrisa de La Nada’ (Comuniter) y lo subtitula ‘Poema cinético teatralizable’. Es un libro alegórico y simbólico…

Las dos cosas. Me gustan los símbolos y las alegorías, y en mis libros hay muchos. Ambos están ahí y también una idea de movimiento y un homenaje al cine. El cine me volvía loco de niño y aún me vuelve hoy. Soy feliz de haber nacido en los tiempos del cine.

¿Qué quería decir?

Tengo que cambiar siempre. Buscar nuevos caminos y expresiones. Es una especie de pieza teatral en tres actos con algunos personajes que bien podrían ser mis yoes. Y esos yoes dialogan con La Nada, que aquí no es exactamente el vacío o el desamparo sino la esperanza de empezar de nuevo, de crear, de mejorar el mundo. Es la ausencia de limitaciones.

¿Es un poemario surrealista?

Sí, claro, cómo no. El surrealismo fue una necesidad, una vía de escape de la época de normativas exageradas: las de la opresión y la represión. No vivimos en el mejor de los mundos, pero ya no es así. Le digo una cosa: jamás he publicado un poema del que me hayan censurado algo. Y ahora me gusta escribir en libertad.

¿Por qué ha elegido como protagonista a un Humanoide Camionero, al que luego llama «camionero introspectivo»?

Cuando era joven tenía un sueño: quería ser camionero e irme de España. Me quitaron hasta el pasaporte. No es que quisiera ser conductor: quería irme de España en un camión, recorrer mundo y hallar otra profesión.

Hay otras criaturas: Diosa Greco-Romana, la Musa Científica, el Explorador Incansable…

En el fondo, como le digo, son personajes que se parecen a mí, que evocan a mi padre, que nacen de mis sueños, o que me interpelan en el libro. Me llaman por mi nombre: Emilio . Ellos representan algunos de mis intereses humanos e intelectuales. Creo que cultivo la utopía. Este también es un libro en el que están amigos que se han ido -Sopeña, Labordeta, de mi edad, García-Badell- y también los que están. ¿Sabe usted que ahora mi gran cómplice es el poeta Fernando Ferreró, que ya tiene 90 años y sigue escribiendo? Nos divertimos mucho.

 

*La foto es de Heraldo, de Guillermo Mestre.

 

23/01/2018 00:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HA MUERTO EMILIO GASTÓN. ECOS DE ROLDE

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Rolde de Estudios Aragoneses se suma al duelo

por el fallecimiento de Emilio Gastón.


Zaragoza, 22 de enero de 2018
La asociación cultural Rolde de Estudios Aragoneses llora la pérdida de Emilio Gastón. Emilio (socio desde 1978) fue uno de sus miembros más veteranos y entrañables, volcado sin fisuras en multitud de proyectos relacionados con la promoción de la cultura aragonesa y con la mejora de la autoestima en este país.
Entre otras colaboraciones, REA editó en 2007 el poemario de Emilio "La Subordania. Epopeya chesa sin d'acabanza" (un poemario heterodoxo en busca de sus raíces), y en 2014 se sumó a un proyecto apoyado por el Ayuntamiento de Zaragoza: "Poemorias" (un documento sonoro en el que Emilio recorre los paisajes de su infancia y juventud, los ambientes de creaticvidad y lucha por las libertades, con la poesía y la música como referentes).
El compromiso de Emilio (y por extensión, del núcleo de Andalán), que representaba generacionalmente a los "hermanos mayores" de los fundadores de REA en 1977, va mucho más allá de su singular trayectoria política e institucional (antifranquista, fundador del Partido Socialista de Aragón, diputado de ese partido federalista y autogestionario en las Cortes constituyentes, primer Justicia de Aragón de la época contemporánea), e incluso de  su labor profesional como abogado de causas justas. Emilio fue un poeta, un artista, un espíritu inconformista, rebelde, utópico. Una persona esencialmente buena, a la que se va a echar de menos.
Rolde de Estudios Aragoneses traslada su más sentido pésame a la familia de Emilio Gastón, en especial, con el mayor de sus cariños hacia Mari Carmen Gascón, compañera inseparable del poeta y, como Emilio, queridísima amiga.

*Nota de 'Rolde'. 

Foto de Lara Albuixech.

22/01/2018 23:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO LITERARIO CON XAVI AYÉN

«Arrabal resopló y, muy digno, se levantó y se fue»

 

«No he hallado una imagen que valga

más que mil palabras bien puestas»

 

«Me llegó al alma la dedicación de

Kenzaburo Oé a su hijo discapacitado»  

 


El pasado 12 de enero de 2017 publiqué esta entrevista con Xavi Ayén (Barcelona, 1969), biógrafo del boom y uno de los grandes entrevistadores literarios de España. Hoy está en Zaragoza para hablar, con Míchel Suñén, de 'La vuelta al mundo en 80 autores' (La Vanguardia). Desde hace unos meses, escribe todos los domingos una columna en la sección de opinión. (Este texto lo publiqué en 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.)

 

Empezaré con una broma: ¿cuál es su objetivo al compilar, rehacer y preparar este libro: ‘La vuelta al mundo en 80 autores’ (La Vanguardia)?

Así justamente empieza todas las entrevistas un colega mío que no tiene tiempo de leerse los libros de los entrevistados. Lo cito en el prólogo y además lo pongo como ejemplo a los alumnos de periodismo porque con esa pregunta, a partir de la respuesta, se pueden formular nuevas preguntas e intentar conseguir una conversación publicable. Lo mejor es documentarse bien, claro, pero el periodismo es imperfecto por definición y hay que tener recursos para las emergencias. Mi objetivo era ofrecer una guía de lectura, una panorámica global de lo que se está publicando en el mundo, partiendo de mi trabajo diario como entrevistador, pero reelaborando todo el material y ofreciendo fichas, mapas e índices por idiomas, países, alfabético… Las entrevistas son fusiones de varias al mismo autor y están editadas de nuevo para evitar repeticiones o referencias desfasadas a la actualidad del momento.

¿Qué es para usted una entrevista, qué significa entrevistar, qué busca?

Entrevistar a escritores no tiene nada que ver con entrevistar a políticos, a los que, a menudo, debes romper el discurso e intentar poner en apuros. Los libros se explican solos, por lo que la voz del autor debe aportar un plus, algo de valor que enriquezca la lectura, incite a ella o, al contrario, persuada de acometerla. Es la fórmula clásica: debemos entretener e ilustrar, «instruir deleitando».

¿En qué se parece preguntar a conversar, si se parece en algo? ¿Usted pregunta o dialoga?

Eso es muy interesante. Yo pregunto. Estoy haciendo un trabajo y encamino toda la charla a conseguir buenos materiales para el lector. Me pongo el casco y empiezo a excavar hasta que encuentro el mineral. Puedo conversar luego, cuando se apaga la grabadora, pero entonces es más disperso: puedo dedicar dos horas a hablar de Vladimir Nabokov, puedo chismorrear, hablar de mi familia... Cosas que no haría en la entrevista (a no ser que fuera al hijo de Nabokov).

¿Cómo prepara las entrevistas? ¿Qué ingredientes trabaja?

Tengo cuatro folios distintos (bueno, dos con anverso y reverso) donde, mientras voy leyendo los libros del autor y documentándome, anoto las preguntas que se me ocurren. Así, me queda siempre el cuestionario dividido en cuatro temas, que siempre son: ‘Biografía’, ‘Última obra’, ‘Conjunto de obras’ y ‘Política y sociedad’.

 

¿Lo esencial es leer el libro, o los libros, o conocer al personaje?

Las dos cosas. Personalmente, prefiero las entrevistas basadas en los libros. En realidad, me temo que gustan más las basadas en rasgos llamativos del personaje: el Nobel de matemáticas que es esquizofrénico (Nash), las excentricidades de Houellebecq... Lo ideal es combinar ambos elementos.

En el libro hay varias formas de redacción. Estilo directo, indirecto, mezcla… pienso en la entrevista-viaje de Carme Riera… ¿De qué depende su elección?

Los periodistas tenemos que seducir desde el primer párrafo. Cuando no sé cómo redactar una entrevista me pregunto: «¿Cómo se lo contaría a un amigo?» y fíjate que siempre empezamos, entonces, por lo que tiene más gracia y estructuramos un relato divertido. Intento seguir ese tipo de intuiciones. Carme Riera había escrito un libro delicioso sobre Mallorca y me llevó por varios escenarios de Deià a pasos de contrabandistas o playas de piratas… Eso tenía gran interés, porque en cada espacio encontrábamos una historia de su vida. O, en la entrevista con John Nash, me veía obligado a explicar cosas como en qué consiste la teoría de juegos, o que él entrenó a Deep Blue, el ordenador que batió a Kasparov, otro de los entrevistados…

Hay muchas curiosidades. Por ejemplo: la entrevista casi monólogo de Guillermo Cabrera Infante. ¿Qué sucedió ahí?

Un día entrevisté a Cabrera Infante por teléfono, estuvimos tres cuartos de hora hablando pero solo me alcanzó a formularle tres preguntas, tal era su tendencia al monólogo. Comiendo al día siguiente con un colega, me dijo: «No te quejes, yo solo le pude lanzar la primera pregunta y se puso a hablar solo». Aquella entrevista-monólogo era excepcional. Hay gente, muy poca, que se podría autoentrevistar.

¿Por qué fue la de Fernando Arrabal la más corta de su vida?

Corta pero brillante. Fue en 1998. Él había publicado ‘Ceremonia por un teniente abandonado’, el libro sobre la desaparición de su padre, republicano, durante la guerra civil. El día antes, apareció en el programa de más audiencia de España, ‘Quién sabe dónde’, que presentaba Paco Lobatón y en el que se buscaba a gente desaparecida, con ayuda de testimonios, policías, etcétera. Salía gente anónima, muchas veces en situación desesperada, porque habían perdido a su hija, a su padre, su hermano… Y apareció él, 60 años después de los hechos y coincidiendo con la salida del libro. La primera pregunta que le formulé fue: «¿No cree que su aparición en TVE puede ser vista por algunos como una maniobra de promoción del libro?». Resopló, me dijo, muy digno: «Esa pregunta no se la formularía usted jamás a Cervantes», se levantó y se fue.

La de Catherine Millet no es mucho más larga…

Bueno, en realidad el original es mucho más largo, pero es una de las que más han sufrido por las tijeras, para mantener la paginación del libro en unos límites aceptables. ‘La vida sexual de Catherine M’ (Anagrama), donde cuenta su desenfrenada biografía amatoria, fue uno de los fenómenos del 2001 y quise incluirlo porque me parece muy bien escrito. Que mostrara sus pechos al fotógrafo es anecdótico.

Dos de sus mejores aliados han sido Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Dos grandes escritores y rivales. ¿Qué impresión tiene de ambos?

Entré en casa de García Márquez en México como mensajero de Carmen Balcells, su agente literaria. Le traje desde Barcelona una maleta de más de 40 quilos con sus regalos de Navidad y, gracias a la complicidad de su esposa, Mercedes Barcha, pude convertir aquel encuentro en entrevista. Allí me dijo que había dejado de escribir, noticia que reprodujo hasta el ‘New York Times’.

¿Y de Vargas Llosa?

De Vargas Llosa, el recuerdo más intenso es la mañana de 2010 en que le comunicaron que había ganado el Nobel de Literatura, y que yo tuve la suerte de poder compartir con él en su apartamento de Manhattan. Uno se murió, Gabo, y al otro hace tiempo que no le he visto, pero son experiencias inolvidables.

Da la sensación de que en sus entrevistas ha tenido una gran determinación, total ausencia de pereza y, a veces, un poco de fortuna. ¿Está de acuerdo?

Pues, ahora que lo dice, sí, creo que sí. La literatura me apasiona, tengo un gran miedo a no prepararme bien los temas y a veces peco de lo contrario, del exceso de información en relación con el espacio disponible. Los obsesivos tenemos esa parte positiva, nos tomamos el trabajo en serio.

¿Qué es lo más raro que ha tenido que hacer para conseguir una entrevista?

Aparte de transportar la maleta de Gabriel García Márquez, ponerme esmoquin y bailar un vals en la gala del Nobel de la Academia Sueca (son dos cosas muy difíciles para mí). Así conseguí un contacto que me abrió las puertas de un laureado.

¿Cuándo se siente más cómodo un escritor y se abre más a las confidencias?

Cuando te ha visto varias veces, y has pasado días y has tenido encuentros de largas horas. La confianza se consigue con tiempo. Aunque nunca sabes, con Lobo Antunes fue de sopetón: le conté cómo había leído en un hospital su ‘Exhortación a los cocodrilos’, enfermo, con una fiebre altísima, y cómo algunas partes de lo leído se me mezclaban con delirios, y eso a él le hizo evocar la enfermedad de su esposa, que acabó muriendo, y me explicó cómo hacían el amor a pesar de las secuelas que la dolencia había dejado en su cuerpo. Era una confesión impactante y al tiempo de una gran ternura.

Si uno no le conoce bien, puede parecer inofensivo. ¿Es esa apariencia de timidez y de bondad lo que desarma a sus entrevistados?

¿Por qué «apariencia»? ¿No cree que sea tímido y bueno en realidad? Pues vaya… No se trata de ninguna estrategia, es mi personalidad, pero me doy cuenta de que a veces produce un efecto poniatowskiano (una de mis entrevistadoras preferidas, libros como ‘Palabras cruzadas’ deberían llegar a España), Elena me dijo que «al ser chaparrita y joven», con aspecto ingenuo, los entrevistados se le abrían más.

Hablemos de entrevistas conmovedoras. ¿Cómo se logra una confesión como la de Carlos Fuentes: «[A mis hijos muertos a los 25 y 29] Los tengo siempre presentes, cada línea que escribo. No sucedía así mientras estaban vivos pero cuando murieron los integré en mi escritura»?

Yo tengo dos modelos profesionales inconfesables. Quedaría mejor decir que sigo los pasos de Bernard Pivot, pero en realidad uno es un amigo que trabaja de comercial en una fábrica de embutidos, y que dedica la mayor parte de su horario laboral a visitar a sus clientes, o potenciales clientes, interesándose por sus vidas, charlando de todo un poco, ayudándoles en lo que puede, habla de todo menos de negocios, eso ya llega con el tiempo, él se dedica básicamente a crear vínculos. Y el otro es Julio Salinas, que, cuando jugaba de delantero, era el más desgarbado de todos, parecía que no hacía nada, pero siempre estaba cerca de la portería cuando pasaba la pelota… y marcaba.

Hay autores que parecen vivir escindidos. Un caso perfecto sería el de la Nobel Toni Morrison. ¿Ha visto más creadores así?

Morrison cuenta que tiene un personaje-escritora, con el nombre que conocemos, y luego su personalidad ‘real’, con el nombre que figura en su DNI. Es impresionante la diferencia entre ambas. La verdad es que sucede con muchos, y ahora que lo dice, me doy cuenta de que los que más se disfrazan para salir en la prensa tienen un éxito notable. Amélie Nothomb o James Ellroy.

¿Quién le ha conmovido especialmente: por su lucidez, por su humanidad, por su tormento, porque es un distraído…?

Me llegó al alma la dedicación de Kenzaburo Oé a su hijo discapacitado, no es ninguna pose o impostura con fines literarios, me pareció alguien profundamente empático, sensible y sinceramente preocupado por explicar el dolor del mundo. O que Naguib Mahfuz, ciego y con incontables molestias a causa de la puñalada que le clavó un islamista, siguiera saliendo cada día de tertulia con sus amigos. Umberto Eco era capaz de recordar dónde tenía cada uno de los 35.000 volúmenes de su biblioteca, clasificados en absoluto desorden.

¿Hay algún diálogo que haya sido muy incómodo o doloroso?

A Wole Soyinka lo entrevisté en Nigeria llevando siempre dos guardaespaldas armados detrás, por la situación de violencia del país. Y, en la primera entrevista que le hice al poeta Jesús Lizano, solo me contestaba declamando versos, sin aparente relación con lo que le preguntaba. Luego me di cuenta de que sí la había…

¿Extrae alguna conclusión acerca de la importancia social de la literatura?

Hay un tipo de verdad sobre la naturaleza humana que solo alcanzamos a vislumbrar mediante la palabra escrita, solamente la literatura -que parece la disciplina más inútil de la Tierra- ha podido expresar ciertas cosas sobre la pasión, los celos, la soledad, el sufrimiento, el odio, nuestro inconsciente y necesidades afectivas… Por mucho que miro a mi alrededor, no he encontrado nunca una imagen que valga más que mil palabras bien puestas.

¿Podría rescatarnos tres o cuatro de sus frases favoritas?

De Günter Grass: «Me hice S.S. para huir de mi familia, llevar uniforme atraía las miradas, reforzaba mi yo… Lo que más me duele es todo lo que no hice, toda la gente que no salvé del horror, amigos y familiares, es un dolor que no me abandonará jamás». De Elena Poniatowska: «La cárcel es una dádiva para una periodista, es donde más puedes encontrar relatos de vida». De Luis Goytisolo: «El impulso sexual y el literario son el mismo». Y del premio Nobel Patrick Modiano elijo: «El tiempo es tan destructor como un bombardeo».

 

*La foto de Xavi Ayén es de Lisbeth Salas. 

22/01/2018 14:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PATRICIA ESTEBAN ERLÉS HABLA DE 'LAS MADRES NEGRAS'

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Esta semana, Patricia Esteban Erlés presentaba su primera novela: ‘Las madres negras’ (Galaxia Gutenberg) en Madrid y en el Teatro Principal de Zaragoza, en un acto que organizó la librería Los Portadores de Sueños. La autora, apasionada del terror, de las atmósferas góticas y de la inquietud fantástica, explica aquí algunas claves de la novela.

-Leyendo tus libros, especialmente este, tengo curiosidad por saber cómo ha sido tu infancia.

 Fue un lugar extraño. La felicidad estaba hecha de instantes que me deslumbraban y aún recuerdo. Los veranos interminables, los días azules de piscina, el triunfo de aprender a montar en bici, el bollo suizo de una pastelería del barrio que eran los mejores del mundo... La tristeza y oscuridad se adueñaba a veces de la casa y entonces yo quería crecer, dar una patada en el fondo y salir de la niñez de golpe porque me sentía indefensa. La infancia era, como dice Ana María Matute, más larga que La vida.

-¿De dónde procede tu forma de mirar, tu curiosidad por la oscuridad, por el terror?

 Me fascinan las sombras desde pequeña. La luz no es posible sin ellas. Embellecen el mundo de una forma inquietante. Siempre me han gustado las historias en las cuales el misterio y la oscuridad eran ingredientes fundamentales. Ayudó mucho que en mi infancia predominó el blanco y negro de una vieja televisión que se negaba a morir. Las historias de Ibáñez Serrador o Hitchcock, los cómics de terror de mis hermanos, las lecturas de libros para mayores que se abrían para mí como caserones prohibidos. Era fascinante conocer aquellos mundos turbadores que sentía como propios.

-¿Qué le debe a criaturas de la imaginación como Frankestein o Drácula, pongamos por caso?

La fascinación por el monstruo. La conciencia de que a esas criaturas deformes y temibles las tejemos a medida en cada época los seres humanos. Nos asustan la inmortalidad y el poder o la inteligencia absolutos y nos inventamos seres que los encarnan y son malditos por ello. Me encantan los monstruos. Son los reflejos exactos de nuestros miedos y aspiraciones más íntimas.

-¿Y a Alfred Hitchcock?

Le debo la conciencia de que lo cotidiano encierra un lado inquietante muy poderoso. Puede asustarte la casa en la que vives, el vaso de leche que te sirve el hombre que amas, una bandada de pájaros. Me gusta mucho el temor que despierta lo familiar.

 -¿Qué ha sido más determinante para ti el cine de terror, de suspense, o la literatura del horror?

El cine de terror. Las impresiones visuales, los escenarios y personajes de muchas películas nutrieron mi imaginación calenturienta desde cría. Fueron una fuente inagotable de símbolos que a menudo encuentro en mis historias. Me doy cuenta de que pienso escenas y las vuelco en párrafos. 

-¿Cómo defines esa literatura gótica que dicen que practicas? ¿Cuáles serían tus claves?

Creo que es un gótico que mezcla lo victoriano desde el punto de vista estético con el cuento tradicional en el esquema narrativo. Me gusta el pastiche, incorporar obsesiones personales como el tema del holocausto nazi o las mansiones encantadas a la batidora y ponerla en funcionamiento con todo dentro. 

-¿Qué se te había perdido en un convento como sucede en 'Las madres negras'?

Me llaman la atención como espacios secretos, vedados al común de los mortales. De pequeña visité en una convivencia el convento de clausura de la Puerta del Carmen y me parecía que era un ser vivo dispuesto a engullir a las mocosas que se acercaran demasiado al torno. Había algo seductor y temible en la felicidad de aquellas hermanas que dejaron de ser del mundo y rezaban profesionalmente por todos los que vivíamos más allá de los muros del convento. Me aterraba sentir eso que ellas habían sentido. Esa llamada ante la que no podías taparte los oídos. Pero nunca pasó.

-Allí vive una monja, Priscia, que a algunos les podría recordar al mismo demonio. ¿Ha querido hacer eso?

Es más bien alguien poseído por una forma de amor que la vacía y la vuelve un ser diabólico. Una ‘groupie’ pasada de vueltas, capaz de hacer lo que le pida su ídolo.

 -¿Cómo viven las niñas, con su inmenso candor, allí dentro: Galia, Lavinia, Moira, que se ha muerto 22 veces, pero que solo recuerda tres?

Horrorizadas. Las imagino intentando abrir mucho los ojos para despertarse y dejar atrás una pesadilla demasiafo larga. Los adultos sabemos fabricar muy bien ese tipo de sueños terroríficos.

 -¿Existen en la vida real las maldiciones, como sucede en su novela?

Creo que el mundo está regido por unas reglas curiosas. La maldición es un motivo literario muy rentable, pero además persigue a determinados seres reales como si el dado siempre cayera del mismo fatídico lado para algunos.

-Hay un personaje muy curioso: Larah Corven, le regalan un caballo blanco y su marido muere joven…

Larah Corven es un trasunto de Sarah Winchester, víctima de una maldición que me chifla. Todos los indios muertos por culpa del rifle que patentó su esposo persiguieron a su familia y a ella misma, que intentó refugiarse en una mansión que iba ampliando con más y más habitaciones para esconderse de aquellos espectros malhumorados. Estuvo huyendo de puertas para adentro cuarenta años. Lo suyo fue una reforma infernal. 

-Una niña, Mida, dice que Dios se le ha aparecido y que no existe. ¿Son ganas de provocar?

 Es la inocencia del niño que ve desnudo al emperador. A veces cuesta mucho creer lo más evidente.

-¿Para quién has pensado una novela como ésta, para que tipo de lector? ¿Qué te asusta a ti?

Pensé en escribir una historia que me devorase como autora, que me atrajera cada día y me obligara a sumergirme en ella. Me ha encantado y me ha horrorizado vivir en Santa Vela. Me asusta la maldad que se complace en sí misma, que se retroalimenta y nunca tiene bastante. 

-El jurado ha subrayado, entre otros aspectos, la sensibilidad y la calidad de la escritura. ¿Cuál son tus preocupaciones con el lenguaje, con el estilo? ¿Cómo escribe una novela una autora de cuentos o de microcuentos como tú?

Me gusta sentir que el lenguaje crea belleza e inquietud. Disfruto de la palabra cuando leo o escribo. Palabreo. Es un placer jugar con las frases, hacer surgir a un personaje que te atrapa. Intento que lo que cuento sea fluido y contenga a la vez un mundo propio del que el lector se sienta parte, que reconozca como próximo. Escribí esta novela confiando en el instinto. La historia, como en un cuento, estaba ahí esperando a que la desenterrara. Y eso hice. 

-¿Qué supone para ti ganar este premio de novela Dos Passos?

Una alegría que no se acaba. La oportunidad de publicar en una estupenda editorial, Galaxia Gutenberg, mi primera novela y acceder a una agencia de prestigio ha sido mucho más de lo que había imaginado que podía llegar a pasar con esas páginas que empecé a escribir en una cafetería, un sábado cualquiera. Están surgiendo grandes cosas y a ratos me pregunto si todo esto es cierto. Pero la realidad a veces es la novela menos verosímil de todas.

 

 

*La foto es de Asís G. Ayerbe.

20/01/2018 19:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL CABALLERO Y EL VIAJE DE FRANCISCO GARCIA LORCA, EN ANTÍGONA

[Dice Julián Millán] El próximo martes, 23 de enero, a las 19,30 presentaremos el libro Francisco García Lorca y el viaje por España y  Europa. La promoción republicana a la carrera diplomática de 1933 de Miguel Caballero, publicado por Carpe Noctem.

El autor estará acompañado por Ignacio Olave, mecenas y colaborador en la búsqueda de la fosa de Federico García Lorca.
Año 1933, la única promoción diplomática de la Segunda República española realiza un viaje de fin de carrera por una parte de España y algunos países europeos, que queda plasmado en los diarios de viaje de los futuros diplomáticos entre los que se encuentra Francisco García Lorca, hermano de Federico, así como Salvador Téllez, Sanz Briz el llamado Ángel de Budapest, Cortina Mauri y la primera mujer diplomática de la historia de España: Margarita Salaverría.
La narración del viaje es una descripción de la realidad social, económica, industrial, comercial y monumental de esa España de 1933, la impresión que les ocasionó el recién creado régimen nazi en Alemania y el paso de Francisco García Lorca por la carrera diplomática hasta su expulsión perpetrada por el régimen franquista.
Miguel Caballero Pérez (Sierra de Yeguas, Málaga, 1959) es especialista en la biografía del poeta García Lorca, ha publicado varios títulos relacionados con dicho tema, 'La verdad del asesinato de García Lorca', 'Historia de una familia' (editorial Ibersaf), 'Lorca en Marruecos' (editorial Diputación de Granada) y 'Las trece ultimas horas en la vida de García Lorca' (editorial La esfera de los libros), además de numerosos artículos y trabajos en revistas especializadas. Colaborador en muchos documentales con el cineasta Ruiz Barrachina, ha dirigido el titulado 'Lorca en África', cuatro días crónica de un viaje, que se ha proyectado en numerosas salas.

Ha encarado la investigación sobre el poeta Lorca desde un punto documental, huyendo de las fuentes orales y actualmente promueve la búsqueda de la fosa que contiene los restos del maestro republicano Dióscoro Galindo, asesinado el 17 de agosto de 1936 en Alfacar (Granada), por expreso deseo de dos de sus hijas, y que pudo ser fusilado en unión del poeta García Lorca y los fontaneros y banderilleros anarquistas Francisco Galadi y Joaquin Arcoyar.

 

*En la foto de 1930, más o menos, Federico y Francisco García Lorca.

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20/01/2018 14:31 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JOSÉ VERÓN EN AMIGOS DEL LIBRO

[Eugenio Mateo reseña en su estupendo blog la presentación de uno de los últimos libros de José Verón, organizada por los Amigos del Libro, que él preside ahora.]

http://eugeniomateo.blogspot.com.es/2018/01/jose-veron-gormaz-presento-su-nuevo.html

19/01/2018 09:36 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ASÍS G. AYERTE RETRATA A NAHIR G.

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Nahir Gutiérrez, escritora de libros infantiles y jefa de comunicación de Seix Barral. Asi la vio Asís G. Ayerbe.

15/01/2018 23:17 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JULIO ESCARTÍN Y LA MÚSICA

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Julio Escartín, desde 'Pasapalabra', le ha hecho esta sugerencia al presidente de Aragón Javier Lambán:

 

"He lanzado mi reto a nuestro presidente Javier Lambán. Lo he hecho con una expresión que entenderá muy bien, porque se usa mucho en Ejea.

 

Lo tenéis en el minuto 17 del rosco:

 

http://www.telecinco.es/pasapalabra/revancha-Pablo-Julio-Pasapalabra-culmina_2_2497455183.html

 

Habrá bastantes aragoneses que se pregunten:

 

¿Dónde está la Sala de la Corona de Aragón?

 

Y yo me pregunto:

 

¿Por qué se habla tanto de Cataluña y tan poco de Aragón?

 

Mi sueño es convertir la Sala de la Corona en un espacio abierto a la música y a los músicos aragoneses.

 

Un lugar donde puedan actuar los que están estudiando en nuestros conservatorios, los que ya han terminado y están luchando por poder darse a conocer al público, y los que ya son estrellas consagradas.

 

Un lugar donde puedan venir la Coral Oscense, la Polifónica Turolense, y tantos otros coros y bandas aragoneses que casi nunca tienen la oportunidad de actuar en Zaragoza.

 

Un lugar donde hacer intercambios con jóvenes músicos de Londres, Milán y otras ciudades que están a un tiro de piedra de Ryanair.

 

Un lugar donde puedan vivir la música los alumnos de nuestros colegios e institutos.

 

Un lugar donde hacer un homenaje a José Peris, Antón García AbrilJosé Luis González Uriol... y tantos otros que han hecho grande la música aragonesa.

 

Un lugar... donde sentirnos orgullosos de ser aragoneses.

 

Yo ofrezco mi piano durante un año, dos años... el tiempo que haga falta hasta que el Gobierno de Aragón vea que merece la pena y compre un piano de gran cola".

 

*La foto de Julio Escartín es de Heraldo de Aragón.

 

 

 

14/01/2018 17:19 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARCHAMALO, VIRGINIA Y SOLEDAD

Cuentos de domingo* 

 

Virginia y Soledad

 

Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) ofrece cada fin de año un delicioso librito ilustrado por el oscense Antonio Santos. En ‘Virginia Woolf, las olas’ (Nórdica) narra la vida de esta escritora enferma, hipersensible, que anduvo de luna miel en Zaragoza. Su muerte fue terrible: se ahogó en el río Ouse y su cadáver tardó varios días en aparecer. Marchamalo y Santos retratan a una mujer llena de fantasmas, marcada por el desamparo existencial y por la enfermedad que buscó un cuarto propio en su intimidad y en el mundo, y rara vez lo logró. Si Marchamalo es el capitán de los bellos adjetivos, Santos con sus grabados crea un universo preciso que retrata el genio y la locura.

Marchamalo es, con Nando López, el coordinador de un proyecto que quizá llegue a Aragón: ‘Pasando página’ en la Biblioteca Nacional, una invitación a la lectura que incorpora un fondo con doce libros de 45 editoriales españolas. Se explican todos los secretos de un libro, con un montaje novedoso de nuevas tecnologías. Diez autores recuerdan un título muy especial en su vida: entre ellos, Care Santos habla de ‘Crónica del alba’ de Ramón J. Sender, Lorenzo Silva recuerda ‘Imán’, del propio Sender, y Ana Alcolea, la única aragonesa, dice que el libro de su vida es ‘Cumbres borrascosas’ de Emily Brönte.

Por la tarde me cito en la RAE con Soledad Puértolas. Publica ‘Lúcida melancolía’ en la colección Baroja (& yo) de Ipso. Conversamos en la biblioteca de Rodríguez Moñino y María Rey. Soledad cuenta cuánto le marcó Baroja, al que leyó de adolescente en Pamplona, cuando iba a pasar tres meses de verano a casa de la tía Sole, que le regaló algunos títulos y, “con un poco de dinero que no sé de dónde me salía”, logró adquirir sus ‘Obras completas’ de Biblioteca Nueva. Soledad se identificaba con el estilo, con los personajes barojianos, con su pasión por la aventura. Soledad, como Virginia Woolf, también es una mujer enfermiza desde que tuvo tifus de niña. “Me tengo que rebelar siempre contra la enfermedad para venir aquí, para salir de mi casa. Soy escritora y soy una solitaria”.

Voy al Museo del Prado a ver la muestra de Mariano Fortuny. Fue un artista excepcional que murió a los 36 años y que poseía el don de la luz. Cuadros como ‘En la vicaría’ o ‘La elección de la modelo’ definen una formar de pintar y de entender la lentitud de la belleza.

 

*Este texto ha aparecido hoy en mi secció ’Cuentos de domingo’ de Heraldo.

14/01/2018 17:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RETRATO DE MAX Y SU ABUELO ANTÓN

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Mi hijo Daniel tomó esta foto ayer en su casa de Madrid: su hijo Max, nacido el 25 de agostode 2017 y yo, nacido el 25 de agosto de 1959. Como se ve 2017 ha sido un año especial para mí. Publiqué tres libros ('El tango de Doroteo', con Javier Hernánez; 'Golpes de mar', en Ediciones del viento, y 'Aragón. Excursiones a lugares mágicos', con Eduardo Viñuales, en Sua. tuvimos una noche muy especial de ’Artes & Letras’, con estupendos galardonasos, rindieron homenaje a mi obra poética en Fraga, fui elegido académico correspondiente de Bones Lletres por Zaragoza y nació Max.

 

El sistema, con buen criterio, solo registra el rostro del niño.

13/01/2018 10:36 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALEJANDRO PALOMAS, PREMIO NADAL

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[Alejandro Palomas acaba de ganar el premio Nadal con 'Un amor'. Hablamos hace ahora casi dos años de su último libro: 'Un perro', cuya atmósfera no es ajena a este libro, que saldrá el 6 de febrero. Hablamos hoy un instante, por Facebook, y Alejandro ofreció esta definición de su libro: "Un amor' es una inyección de vida directa al plexo, 24 horas de familia al desnudo con retrato de madre irreverente al fondo".] 

 

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) publica en castellano y catalán ‘Un perro’ (Destino). Acaba de presentar esta novela familiar en Cálamo

 

 

Alejandro Palomas «Un perro es el espejo donde se miran todos»

 

 En apenas tres años ha publicado ‘La madre’, ‘Un hijo’ y ahora ‘Un perro’. Y siempre la familia de fondo. ¿Por qué?

Llevo muchos años escribiendo de la familia. Me gustan mucho las relaciones no elegidas, porque son muy reactivas. Surge un conflicto que todo el mundo reconoce y que no exige explicación. Como novelista, voy muy directo a lo que quiero y necesito que los pilares estén puestos para destacar aspectos que me interesan mucho. Necesito creer y hacer creer que hablar mejora las cosas.

¿Qué más quiere destacar?

El valor de lo pequeño. Me emociona lo que tenemos al lado y no valoramos nada porque está. Para mí es como un misterio. Vivo muy concentrado en eso: en lo que es, en lo que está, en lo que perdura, en lo que no perdura, en las filias y en las fobias.

¿Cuáles son sus filias y sus fobias?

El inglés, por ejemplo. Sueño en inglés y he tenido una experiencia reciente en la que he descubierto que lo más profundo de lo que yo siento lo siento en inglés. Otra de mis filias es el silencio. Me apasiona, y eso es algo que resume la novela. Digo en ‘Un perro’ que cuando callan los de afuera empiezan a hablar los de dentro.

¿Podría explicarse?

Me siento muy habitado por voces, por muchas voces, las oigo literariamente y las incorporo con facilidad. Y eso me aleja de la locura. Me gusta actuar, me gusta encarnar a un personaje. Estoy escribiendo y actúo, como si fuera un actor. Como si radiase los diálogos; necesito sentirlos en la lengua. Tiene que haber una música. Esta novela la he escrito oyendo a diario un disco de Erik Satie. El lenguaje debe sonar con cierta delicadeza.

¿Fobias?

El ruido. Me crispa porque todas las voces que tengo aquí dentro necesitan mucha concentración. Cada vez hay más ruidos. No tenemos cultura de respeto al silencio. También tengo fobia a los cazadores. No entiendo el maltrato animal convertido en entretenimiento. Este binomio me crea agresividad.

¿Es verdad que tiene un perro que se llama Rulfo?

Desde hace once años, seis meses y 18 días exactamente. Aquí es R, el protagonista. Es el espejo donde se miran todos. Es el único por el que lo dejan todo: Fer, el protagonista, sus hermanas o la madre, que es cándida y borde a la vez. R es el tipo de amor en el que todos se encuentran aliviados. Es el amor que todos quieren conservar porque no juzga.

Vive en la convulsa Cataluña y en un país que no logra elegir presidente. ¿Cómo le marca la realidad?

Nunca hago referencias a la actualidad. Soy muy atemporal. Me da miedo que mis novelas envejezcan mal. Huyo de las referencias concretas y también de los lugares. Manejo espacios cerrados, teatrales, como Javier Tomeo. No querría que la realidad fuera otro personaje. Necesito carne, intensidad, que se toquen mis criaturas, las tengo que ver sudar…

¿Qué anhela con sus libros?

Crear en el lector un chorro de emoción. A veces me cuesta dosificarme. Yo escribo al plexo, al estómago, no escribo a la cabeza, y quiero que desde ahí se irrigue la fuerza. Soy un escritor estremecido que busca conmover al lector. ‘Un perro’ no ha acabado aquí. Yo soy incapaz de pasar el duelo que supondría despedirme de estos personajes.

 

*La foto de Alejandro Palomas es Efe, de Marta Pérez. 

07/01/2018 20:28 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DEL HOMBRE CHOTO

EL HOMBRE CHOTO DE PEÑA CANCIÁS

 

El hombre-choto es una de las figuras más especiales de los Pirineos. Encarna la fatalidad y la vida al aire libre en libertad. En la Peña Canciás a veces se oye el alarido del cabrero salvaje.

 

Algunos han situado el relato en los Mallos de Riglos, en Monte Perdido, en Jaca, pero son más aquellos naturalistas, etnógrafos, mitólogos o autores de literatura popular que lo sitúan en la Peña Canciás, en las proximidades de La Guarguera y de Fiscal -en el valle del Ara-. Allí nació y vivió un niño al que llamaban Mamés. Su origen es impreciso: se sabe que era hijo de pastora y quizá de un andariego, de otro pastor o del macho cabrío. Sí, eso se conjeturó porque, desde muy pronto, el zagal empezó a tener el cuerpo cubierto de vello. Tenía algo de niño monstruoso, humanizado por unos ojos claros. Apuró la infancia y la adolescencia en descarnado contacto con las estaciones.

 

No tardó en ir a guardar sus ovejas y cabras: partía lo más lejos posible, donde no intimidase a nadie ni llamase la atención. Su madre lo intentó mandar al colegio y lo hizo, pero sufrió tal acoso que hubo de retirarlo. Una tarde mientras paseaba por las rocas de la orilla, miró el espejo del agua y vio a una mujer, con abrigo o un chal sobre los hombros. Era hermosa, de mirar suave, tranquila. Se acercó y enlazó, con más nervios que otra cosa, un par de frases. La doncella sonrió, contestó con igual porción de suavidad y temor, y empezaron a soltarse. Se vieron al día siguiente, y al otro, y al otro. Ella le contó que estaba con sus tíos y que padecía una molesta enfermedad pulmonar. Mamés se sentía transportado a una pradera de incitaciones para el cuerpo y el alma, estaba poseído por su hermosura. Atisbó el amor y se enamoró. Ella abrió una espita a la ternura y a la compasión, y lo escuchaba con placer y sin temor: Mamés le habló del rebaño, del día y la noche, de la sierra y sus aves, de la flora, de las gasas de niebla que cabalgan sobre los montes. De repente, otro día cuando se desvanecía la tarde, ella le besó en la mejilla y le dijo: «Gracias por todo. Algún día volveré».

 

Mamés, el hombre-choto, quedó desolado. Se cansó de esperar. Tomó una brusca decisión: subió a lo alto del precipicio de la cara norte de Peña Canciás y, sin encomendarse a nadie, lanzó un alarido incontenible y se echó a volar al vacío de aquel abismo. Algunos, con especial sensibilidad auditiva, han oído y oyen aún su lamento en el viento y en la música de las tormentas que pasan de la comarca del Serrablo a la del Sobrabe.

 

*Aragón. Excursiones a lugares mágicos. Ediciones Sua. Textos: Antón Castro y Eduardo Viñuales. Fotos: Eduardo Viñuales. 

 

 

01/01/2018 20:31 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LIBROS QUE IMPORTAN, OTRA VEZ

Zaragoza vuelve a acoger el gran intercambio multitudinario de libros en un espacio público.

[Nota de Jorge Gonzalvo de Atrapavientos.] Del 26 al 30 de diciembre se celebra la segunda edición de “Libros que importan”, una iniciativa que se puso en marcha el pasado año y que contó con la participación de más de 8.000 personas para intercambiar más de 1.800 libros.

Organizado por Atrapavientos, con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad, la actividad pretende consolidar en Zaragoza el mayor intercambio de libros en un espacio público.

Zaragoza, martes, 26 de diciembre de 2017.- La Plaza del Pilar acoge, por segunda vez, y desde el martes 26 hasta el sábado 30 de diciembre, la actividad navideña “Libros que Importan”, una iniciativa organizada por Atrapavientos con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, con la que se pretende consolidar en la ciudad el mayor intercambio de libros en un espacio público.

Esta campaña se desarrolló con gran éxito durante las pasadas navidades, y por la Plaza del Pilar se acercaron más de 8.000 personas, quienes pudieron intercambiarse  más de 1.800 libros. Como el pasado año, en esta segunda edición la actividad se iniciará con una aportación inicial de 100 libros, entregados por 100 personajes que vivan intensamente la cultura y que quieran contar y expresar lo importante que es la literatura para ellos. Entre ellos habrá escritores, deportistas, artistas, periodistas, libreros, bibliotecarios, queriendo repetir la experiencia del año pasado algunos de ellos.

El consejero de Economía y Cultura, Fernando Rivarés participa también este año, aportando el libro Puro fuego, de Joyce Carol Oates. También han confirmado su participación autores como Soledad Puértolas, Javier Sierra (reciente Premio Planeta), Patricia Esteban Erlés, Ana Alcolea, Fernando Lalana, Ana Juan (portadista del New Yorker); músicos como Ara Malikian, Carmen París, Shariff Fernández; representantes del mundo del cine como Gaizka Urresti, Paula Ortíz, Luisa Gavasa, Álvaro de Luna o Nata Moreno; los directores generales de cultura del ayuntamiento de Zaragoza y del Gobierno de Aragón: Saúl Esclarín y Nacho Escuín respectivamente; el Rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, el ilusionista Pedro Tercero, así como educadores, bibliotecarios, artistas plásticos, libreros, científicos y otras figuras relevantes del mundo de la danza, el teatro o el deporte; y organizaciones como Aldeas Infantiles o la fundación Federico Ozanam.

Igualmente, los zaragozanos y zaragozanas están invitados a participar en la actividad, si acuden del 26 al 30 de diciembre a la Plaza del Pilar y regalan un libro, pero no un libro cualquiera, sino un libro que sea importante para esa persona. El ejemplar estará envuelto en papel de regalo e irá acompañado de una dedicatoria en su interior, en la que se explique por qué es importante ese libro. Cada persona que entregue un libro, inmediatamente recibirá otro, al azar, que habrá llevado antes otro amigo invisible literario.

Todos y todas pueden participar en esta original y divertida actividad, ya que los libros que se regalen pueden ser nuevos, de segunda mano o el ejemplar que se tenga en casa.

El proyecto “Libros que Importan” ha despertado el interés en otras ciudades y se está llevando a cabo, a menor escala, en bibliotecas de otras poblaciones, en centros de mayores, y ha demostrado el interés del Ministerio de Cultura o de la Biblioteca Nacional, lo que supone que Zaragoza es una ciudad pionera en campañas de fomento y animación a la lectura, ya que a esta actividad se suman las de Cuentos y Versos al Viento o la de Plantadores de Historias.

Qué: Presentación de Libros que Importan con la asistencia de algunos de los 100 zaragozanos que han participado en la iniciativa. 

Cuándo: martes 26 de diciembre a las 11:00 horas.

Dónde: Plaza del Pilar, Zaragoza.

 

25/12/2017 22:09 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL SILURO FANTÁSTICO DE MAIDEVERA

ALGUNOS 'LUGARES MÁGICOS DE ARAGÓN'
Con Eduardo Viñuales, publico el libro 'Aragón. Excursiones a lugares mágicos de Aragón' (Sua), 30 sitios de Zaragoza, Huesca y Teruel, 30 leyendas inscritas en un guía práctica para viajar, pasar un fin de semana, adentrarse en el mito y en las fábulas y en el paisaje, y también en alguna invención. El libro lleva más de 150 fotos espectaculares de Eduardo Viñuales Cobos. He aquí cuatro de ellas: Peña Canciás en Fiscal, por donde asomaba el Hombre-Choto; una de las grutas del monasterio de Piedra; el cielo de San Benito de Orante y una vista nocturnal de Trasmoz, por donde anduvieron los hermanos Bécquer. Mañana domingo hablaremos de él en el programa 'A vivir Aragón', en la Ser, con Miguel Mena.

 

EL MONSTRUO DE MAIDEVERA

 

[Los siluros fueron arrojados al pantano de Mequinenza hacia 1974. Luego llegaron al Ebro y más tarde a otros lugares, quizá al embalse de Maidevera, inaugurado en 1981, entre ellos. El siluro, para algunos, encarna al auténtico monstruo de este pantano de Aranda de Moncayo.]

 

 

A Damián Gurpide le enseñaron desde niño a amar el embalse de Maidevera en las afueras de Aranda de Moncayo. Su padre, campesino y pescador, le explicaba que riega muchos pueblos de la comarca, que ocupa más de ciento sesenta hectáreas y que en su parte más honda tiene cuarenta metros, aunque la profundidad media es de unos diez metros. Le hacía dibujos y le indicaba donde están el aliviadero, los desagües, la torre de tomas y los canales de riego. Y le gustaba contar que allí hay truchas comunes y truchas arco iris, madrillas, carpas, barbos y tencas. Le decía que el embalse, por desgracia, no tiene ni bosque ni olmeda de ribera, pero que eso le permitía admirar mejor las puestas de sol, contemplar el baño de la luna en el agua y tener una mejor perspectiva de esa forma de lengua, encajonada entre montañas.

Un día, cuando caía la tarde, el padre le dijo al hijo que iban a vivir la aventura más bella de su vida. Salieron de casa y alcanzaron la orilla: allí estaba la barca. El padre acomodó sus objetos de pesca y situó al niño en un lugar seguro. Durante muchos minutos, quizá más de dos horas, Damián vio a su padre remar y remar, con un ritmo sosegado, como si no se fatigase y en cada impulso expresase una infinita sensación de placer. Navegar en el embalse de Maidevera con luna llena era una sensación inexplicable. Si existía la felicidad debía parecerse mucho a aquella noche. De repente, el padre dejó de remar y cogió la caña. La lanzó y esperó. Si el niño mostraba ansiedad, le pedía que callase, que las truchas se espantaban con la voz humana. A la vez recogía y lanzaba el anzuelo, e invitaba al muchacho a hacerlo él mismo con suavidad. En esas andaban cuando, de repente, un animal de formidable boca salió del agua y pareció atrapar a una paloma o a un pato. El padre, algo asustado, le dijo al chico: “El pantano de Maidevera tiene un monstruo. Quizá sea un siluro. Pueden vivir hasta los 80 años, son de una gran voracidad y destruyen la flora y la fauna. Se alimentan de barbos, truchas, carpas. Tendremos que pescarlo o acabará con nosotros”. Esa noche no pudieron hacerlo. Ni las siguientes, aunque trajeron otros anzuelos y otros aparejos.

Damián Gurpide creció con esa obsesión. Se convirtió en el centinela y en el protector del embalse. Lo era todo para él: el lugar de juegos y aventuras, la mejor playa, el refugio de sus aún inocentes amores con Cristina Subías y, sobre todo, el escenario de la luz, del color y de una increíble belleza de agua, montaña y cielo. Un lustro después sintió que ya estaba preparado para darle a su padre una gran alegría. Había ahorrado para adquirir hilo trenzado y resistente, la mejor caña y el clonk, una pieza de madera para golpear en el agua y producir un efecto sonoro semejante al del siluro. Eligió un día de junio. Exploró la superficie en su barca hasta la medianoche. Y esperó hasta las tres de la mañana, que era la hora propicia, para lanzar su sedal. El monstruo no tardó en picar. Lo arrastró un rato, lo aproximó lentamente y, bien provisto de guantes y de valentía, lo subió a la barca y lo inmovilizó como pudo.

El monstruo del embalse de Maidevera era algo más pequeño de lo que había pensado, pesaría 30 kilos, tenía la boca hosca y tosca de un depredador insaciable, pero lo que más le impresionaron fueron sus ojos: cegadores, tristes, melancólicos. En un tris estuvo de devolverlo al agua, pero pensó en su padre y en lo inmensamente feliz que se iba a poner en cuanto viese al inquietante siluro. 

CARLES DOMÈNEC ESCRIBE DE MI LIBRO 'GOLPES DE MAR'

El fotógrafo y periodista Carles Domènec ha escrito este texto sobre mi libro de cuentos marinos 'Golpes de mar' (Ediciones del viento), que se publicó a principios del verano. Incluye cinco textos nuevos con respecto a la edición de 2006 que apareció en Destino y que se agotó muy pronto.

 

https://revistabearn.com/2017/12/18/golpes-de-azar-mar-y-memoria-de-anton-castro/

 

Golpes de azar, mar y memoria de Antón Castro

 

CARLES DOMÉNEC

Antón Castro (Santa Mariña de Lañas, Arteixo, A Coruña, 1959) se inició en la literatura como poeta. Conoció a un grupo de objetores de Zaragoza y descubrió, a los 20 años, que quería ser escritor, en gallego. Trabajando de cajero en una sala de juego aragonesa, se puso a escribir sobre papel de envolver cartones de bingo lo que sería el primer borrador del conjunto de relatos que aglutinaba Golpes de mar. Era el año 1986. Debía sentir el peso de la añoranza y su origen cercano al mar. El proyecto fue evolucionando, con cambios y mejoras. El libro cogió forma en castellano. Veinte años más tarde, se publicó en Destino. Se agotó en pocos meses y se reeditó. Ediciones del viento publica, otra vez, Golpes de mar, con nuevas revisiones e incorporaciones.

En estos relatos, la llamada del mar nos persigue. El lugar donde se habita nos protege, a veces nos devora. En algún cuento, al desaparecer el protagonista de su pueblo y aventurarse en tierra ignota, se acaba cruzando con la muerte, estado final y consustancial al contar el significado trascendente del mar. El autor coleccionó libros marinos. Hay algo muy bonito en las narraciones de Castro: parece desconfiar de los que mandan y comprensivo e inocente con los que, aparentemente, tienen menos fuerza y que, a su vez, son los que merecen ser protagonistas de las historias más bellas.

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Antón Castro en Mallorca. Fotografía de Carles Domènec.

Y da igual si lo que cuenta Castro es cierto o inventado, en este juego equilibrado de magia y realismo, donde resuenan Álvaro Cunqueiro, Antonio Tabucchi o Mercè Rodoreda. La buena literatura es siempre verdadera. En los relatos de este periodista cultural hiperactivo hay fatalidad, pasión, ruralidad, inocencia y siempre hay algún elemento inquietante, perdido y hermoso. Tienen estos textos una cualidad: te hacen mella. Al terminar cada cuento, el lector sentirá que lo que ha leído se va desvaneciendo, sin desaparecer del todo, como si la imagen que ha visto fuera desenfocándose. ¿No es tal vez, la memoria, una fotografía desenfocada? La sensación solo se curará, por momentos, con la relectura. Pero será un alivio efímero porque cada vez que se retomen las palabras escritas, el lector tendrá menos respuestas y más preguntas sobre lo que ha leído. La literatura de Castro es una invitación al universo latente, de un autor culto y curioso con las aristas más discretas de la vida.

Carles Domènec.

 

22/12/2017 10:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JOSÉ LUIS MELERO INGRESA, CON DISCURSO, EN LA A. DE SAN LUIS

[Esta tarde, a las 18.30, José Luis Melero Rivas (Zaragoza, 1956; el pasado domingo cumplía 61 años) ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Luis y pronunciará un discurso en el que ha estado trabajando en los últimos meses. Un centenar de páginas. Le responderá Ramón Acín Fanlo, escritor, profesor y animador cultural de los ciclos de la Diputación de Zaragoza. Recupero esta entrevista que le hice a Pepe con motivo de la reedición, en 2015, de ’Leer para contarlo’.]

De manera sencilla, ¿quién te contagió la pasión por los libros?

Nadie. Comencé a leer desde niño y hasta ahora. Una vez, una señora, amiga de mi madre, le dijo a la que iba a ser mi suegra, a modo de informe: “Es muy buen chico, pero un poco raro: está siempre leyendo”. Así debían de verme.

 ¿Desde cuándo te decides hacer bibliófilo, o en qué momento?

Desde que, poco después de cumplir los veinte años, descubrí el universo de los libros viejos. Observé que muchas veces las ediciones antiguas costaban menos que las modernas cuando las comprabas en los rastros y las almonedas, y que había montones de libros y de escritores sin reeditar y sin recuperar. Siempre he seguido leyendo las novedades editoriales que me interesan, pero la labor detectivesca de descubrir viejos libros y viejos escritores olvidados tiene un enorme atractivo.

¿Qué diferencia hay entre un lector feliz y un bibliófilo, qué serías tú?

Para mí son la misma cosa, pues solo entiendo la bibliofilia como una pasión por los libros y la lectura. Por lo tanto, el buen bibliófilo es un lector feliz. Pero es verdad que hay bibliófilos -sobre todo entre los amantes de los libros anteriores al siglo XVIII- que apenas leen los libros que compran. Esa bibliofilia, de marcado perfil coleccionista, a mí nunca me ha interesado, aunque, desde luego, si me regalaran un incunable zaragozano no le haría ascos. Aunque  no lo fuera a leer nunca.

¿Qué quisiste decir en ‘Leer para contarlo’ y qué has añadido a esta nueva edición?

Quise contar buena parte de mi vida dedicada a buscar libros raros y curiosos, a leerlos y a comentarlos. Y hablar de muchos libreros y de muchos bibliófilos, de autores desconocidos u olvidados y de mi pasión por la letra pequeña de los manuales y por las literaturas periféricas y suburbiales. En esta edición he añadido nuevos datos y nuevas anécdotas, aunque en lo sustancial el libro es el mismo que se editó hace ya doce años.

¿Ser bibliófilo es sinónimo de buscador de tesoros, de rarezas, de encuadernaciones especiales, de olvidados?

Hay bibliófilos para todo. El librero catalán Josep Porter escribió en ‘Los libros’ sobre las especialidades bibliofílicas que conocía y superaban las dos mil quinientas. Hay compradores compulsivos que lo compran todo y hay compradores coleccionistas que solo compran una clase determinada de libros. Así los hay que solo compran Quijo­tes (Neruda compraba Quijotes), o libros de un de­terminado autor (Monterroso, por ejemplo, compró durante mucho tiempo primeras ediciones de Joyce, Vallejo o Eliot), o solo de una colec­ción (crisolines, Aguilares en piel), o solo libros escola­res, o solo góticos o elzevirianos. Los hay también que solo coleccionan Ibarras o incu­nables, o libros impresos por Benito Monfort. O solo ser­mones, como el padre de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, que llegó a tener más de 20.000. Pedro Salinas coleccionaba tratados de urbanidad, y Walter Benjamin buscaba libros escritos por dementes y cuentos de hadas para niños. Están también los que solo compran libros antiguos y los que solo compran libros modernos, los fetichistas que buscan dedicatorias… 

¿Ser bibliófilo es sinónimo de ser mitómano? Tú buscas las casas de escritores, tumbas en los cementerios, ediciones dedicadas...

Yo puedo hablar por mí, y en mi caso ese perfil es desde luego muy acusado. Me gustan las dedicatorias autógrafas, los libros que han pertenecido a escritores importantes y que llevan ex libris u otros signos de propiedad… Y, sí, también visito las casas de los escritores y los cementerios donde yacen. Cómo ir a La Habana y no visitar la casa de Lezama o de Hemingway, y cómo ir a París y no llevar flores a la tumba de Cortázar en Montparnasse.  

¿Cuál es tu responsabilidad social como sabio de libros, por decirlo así?

De sabio, nada. Yo estoy todos los días aprendiendo y todos sabemos que cuanto más leemos más nos damos cuenta de lo poco que sabemos. En cualquier caso, hay dos condiciones para considerar relevante la función social del bibliófilo, además de la común a todos ellos de rescatar libros que de otro modo se perderían y pro­porcionales refugio contra peligros y adversidades: la primera es que sus libros sirvan para investigar y que de ellos salgan publicaciones que interesen o sirvan a la sociedad, razón por la que el bibliófilo no debe ser ágrafo; y la segunda es que sus libros estén a disposición de los estudiosos, es decir que sus bibliotecas puedan ser consultadas. Hay quienes los prestan o quienes los dejan consultar en casa. Si se prestan, hay que hacerlo con mo­deración.

¿Cuál o cuáles son las dedicatorias que más valoras?

Tengo muchas que me gustan. Pero me quedaría con una de Neruda en el ‘Canto General’, con la de Dámaso Alonso en ‘Hijos de la ira’ y con las de Borges, Bioy Casares, Cirlot y Machado. De los aragoneses, una de Miguel Labordeta a Carlos Edmundo de Ory y las de Braulio Foz, Jarnés, Sender, Seral y Casas y Juan Ramón Masoliver. 

¿Cuál es el libro que más has buscado y que al fin has encontrado?

 ‘Vida de Pedro Saputo’, de Braulio Foz. La primera edición, de 1844. Me costó más de treinta años encontrarlo.

¿Y el más raro?

El más raro, Fonds Perdu, un libro de poemas escrito en francés por el mequinenzano José Soler Casabón. Se lo compré a un bouquiniste de Albi. Solo se tiraron 34 ejemplares, que no fueron compuestos tipográficamente sino facsimilando un manuscrito del autor en color violeta. Se imprimió en Toulouse en diciembre de 1939, poco después de que Soler saliera del campo de concentración de Argelès. Soler Casabón no era en realidad poeta sino músico, un músico de vanguardia que vivió buena parte de su vida en París y que fue amigo de Apollinaire, Picasso, Reverdy, Juan Gris y sobre todo de Pablo Gargallo. 

Hablas de muchas librerías de todo el país. Citas a Inocencio Ruiz, Pérez, Hesperia... ¿Qué pasaba en esas librerías?

Esas librerías de viejo y cualesquiera otras son lo más parecido al paraíso, pues cuando menos te lo esperas puedes encontrar ese libro que llevas años buscando, esa dedicatoria autógrafa de tu autor admirado, esa encuadernación admirable que salvó la vida a un libro que, de no ser por ella, tal vez no hubiera sobrevivido. En Zaragoza he conocido a tres grandes libreros de viejo: Inocencio Ruiz, maestro de libreros y gran bibliógrafo, hombre humilde y discreto que, como se dijo de un viejo director de ‘Heraldo de Aragón’: “Mereció brillar. Lo evitó obstinadamente”, Luis Marquina y Pachi Asín. Fuera de Zaragoza, mis preferidas han sido siempre la Librería del Prado, de Madrid, Antonio Mateos, de Málaga, y la de José Manuel Valdés en Oviedo. En ellas he pasado horas inolvidables.

Este es un libro de historias de amor... ¿Cuáles son las que más te han conmovido?

La mía. Mi historia de amor con mi mujer. Entre las mejores, ella es la mejor. No creo que ninguna otra mujer hubiera aceptado que le llenara la casa de libros y me hubiera consentido lo que ella me ha consentido. Es imposible encontrar un bibliófilo de mi perfil sin una gran mujer detrás.

Los escritores son raros y maniáticos, ¿No? Pienso en Gálvez, en Fernando Villegas, en Fernando Villalón, en Ana María Martínez Sagi...

Bueno, los hay raros, muy raros y rarísimos. A mí me han divertido siempre los rarísimos, esos que hicieron de sus vidas su gran obra literaria. Esos que citas son de los más raros desde luego, pero hay muchos más: Armando Buscarini, Rafael Lasso de la Vega, Pedro Boluda, Eliodoro Puche, Iván de Nogales, Dorio de Gádex… No suelen ser, en general, grandes escritores (Gálvez, Villalón y Lasso de la Vega sí fueron buenos poetas), pero tuvieron unas vidas tan apasionantes, disparatadas y pintorescas que acabas seducido por ellos, no tanto por su literatura como por el personaje. 

¿Para quién escribes tus libros y tus artículos, en qué público piensas?

Pienso cuando escribo en lo que me gustaría que me contaran a mí. Y a ello me aplico. Yo creo que soy apto para todos los públicos, como las antiguas películas toleradas. Y, efectivamente, entre mis lectores hay desde gente muy joven hasta gente mayor. Procuro ser entretenido y poco solemne. Y reírme siempre que puedo de mí mismo y de mi absurda bibliomanía.

Mucha gente se ha desprendido de buenas bibliotecas. A Vicente Martínez Tejero el Gobierno de Aragón le rechazó una, excepcional, de más de 20.000 volúmenes. ¿Has pensado alguna vez qué pasará con tus libros?

Esa es una de las preguntas más desasosegantes que se le pueden hacer a un bibliófilo. Si lo de Martínez Tejero hubiera salido bien, tal vez otros habríamos poder seguir en el futuro por ese camino. El fracaso de esa donación cierra muchas puertas y nos causa una gran desazón. Pero como me dice mi mujer: “Tú has sido feliz con tus libros. Lo que pase después igual te va a dar”. Y tiene razón. Aunque a todos nos gustaría que nuestras bibliotecas de tantos años pudieran quedarse en Aragón y estar al servicio de los aragoneses.

 

*La foto de José Luis Melero es de Oliver Duch. Más abajo el retrato que le hizo Pepe Melero y que se colgó en la exposición de la Lonja.

CARLOS ZANÓN. UN DIÁLOGO

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2017/12/19/carlos-zanon-taxista-no-trozo-maquina-pegado-asiento-1214664-1361024.html

“El taxista no es un

trozo de máquina

pegado a un asiento”

 

Carlos Zanón (Barcelona, 1965) publica la novela ‘Taxi’ (Salamandra) en la que cuenta la historia de un antihéroe que pierde el camino a casa

 

-¿Cómo nació ‘Taxi’? Se aleja de la novela negra aunque no del antihéroe urbano…

-Tenía clara una cosa: no quería hacer una novela negra. Había una historia que me interesaba mucho: el héroe que quiere volver a su casa pero que se distrae. No sabe bien dónde está su casa ni su corazón. Uno de mis libros favoritos es ‘La odisea’ de Homero. Y hay una novela de un escritor que adoro, John Updike, que es ‘Corre conejo’…

-También he visto quizá a John Fante y su antihéroe Arturo Bandini.

-Sí, claro, y Bukowski. Pensé en ‘Ulises’ de Joyce, ese personaje que intenta volver a a su casa y la curiosidad le puede. Y por otro lado quería escribir una novela que me permitiera hacer cosas que no había hecho hasta ahora.

-¿Cómo cuáles?

-Salir de determinados barrios, mezclar varias clases sociales, que la violencia no fuera tan importante en la novela. El taxi puede entrar y salir de todos esos sitios. Mi padre y mis dos abuelos eran taxistas. Yo de pequeño pensaba que el oficio de mi padre era genial: no tenía jefe, podía hacer lo que quisiera. Y una vez mi padre me dijo: “Mi oficio es muy duro porque en el fondo te da igual ir a un sitio que a otro y dependes de los demás”. Me decía, además, que uno salía cada día y que era como una bola de billar.

-¿Eso es lo que pasa en ‘Taxi’?

-Claro. Sandino, mi protagonista, es un hombre que va a la deriva de sí mismo, quiere volver a casa pero no hay nada que le estimule lo suficiente, está medio bien  y medio mal en cualquier sitio, y en el fondo el trabajo de taxista es ese.

-Es como un Ulises urbano, sin norte…

-Sí, claro. Incluso la estructura tiene ese simbolismo: las mujeres son islas, las sirenas, las diosas, hay un caballo de Troya. La estructura de fondo es la estructura del mito.

-Sandino es un tipo que se pasa la vida dando la vueltas con los otros y, bien mirado, está todo el rato dando vueltas alrededor de sí mismo.

-Esa podría ser la definición de un taxista. El taxista es un símbolo de la ciudad y uno de los signos de la ciudad moderna es la soledad. Estás completamente desarraigado. Eres una máquina y la soledad es uno de los temas de la novela y uno de los temas que a mí me importan. La ciudad tiene el anonimato y la soledad por bandera, como atributos de la metrópolis. Y Sandino es un ser estrictamente solitario que vive en su cabeza y que escucha historias todo el tiempo.

-Hay una idea existencialista de fondo, no sé si vinculada a la fatalidad…

-Yo quería hacer un personaje vulnerable cuya principal debilidad es que no se siente atado a nada. Le da igual estar con una mujer que con otra, le da igual hacer una cosa u otra. Y en este sentido sí que era de un existencialismo casi clásico. Ese es su drama. Y él lo que busca es encontrar algo o alguien que le ate, que puede fijar un sitio que puede identificar como su hogar. Y no lo encuentra.

-¿Qué le han dicho los taxistas?

-Les ha gustado. Sobre todo porque doy una imagen que no deja de ser una convención literaria: el taxista no es un trozo de máquina pegado a un asiento. Es un ser humano.  De lo que más se quejan los taxistas es de la gente que sube al coche y se olvidan de que ahí delante hay una persona. Que hablen como si no existiera, que se desnuden, que tengan un coito rápido…, como si fuera un mueble quien les llevase.

-Esta novela exterior, desarraigada, es muy importante la familia: su esposa, la complicidad con su hermana, sobre todo esa abuela…

-Quería hacer una novela en la que hubiese muchas novelas. Y una de ellas es la novela familiar o de saga; son los lazos que le atan, minúsculos, pero los únicos que le retienen: la familia, el amor y la lealtad. Son los hilos muy deshilachados que aún le ayudan a no perderse en el espacio y en la ciudad. Me permitió abrir otra vertiente de la novela: social, de clase, donde rindo homenaje a Juan Marsé y a su abuela, que son paralelas, que envenena a su marido.

-¿Cómo está viviendo la crisis catalana?

-No soy independentista. Lo llevo de una manera muy estresante, porque ha sido la primera vez que no sabías que podía pasar. Yo entiendo que dos millones de personas en la calle es un problema político, no policial ni judicial.  Negarse a hablar de eso por parte de los dos bandos lleva a un conflicto y una ruptura social que es evidente y es traumática.

-¿Ha perdido amigos?

-No, pero sí que es verdad que hemos tenido que dejar de hablar de este tema para seguir adelante.

 

*http://www.carloszanon.com/imgs/autor/zanon5.jpg. la foto es Ana Portnoy.

Hoy en heraldo publicamos otra de Asís G. Ayerbe.

19/12/2017 10:28 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARÍA ANGULO HABLA DE 'INMERSIONES'

María Angulo, una madrileña afincada en Zaragoza, se ha especializado en los estudios y teorías del periodismo, especialmente la crónica y el reportaje, el periodismo narrativo. Acaba de publicar ’Inmersiones’ (Universidad de Barcelona, 2017), libro que presentó en la librería Cálamo. Aquí explica las claves del volumen, que es realmente fascinante: una pequeña historia del periodismo y de algunos periodistas. Parte de esta entrevista apareció en ’Heraldo’ de Aragón.

-¿Cómo empezó tu idilio, tu historia de amor con el periodismo?

Es una historia que viene de largo; que empieza en el ámbito personal y de investigación y termina de materializarse en el terreno profesional cuando en el 2005 llego a Zaragoza y entro a trabajar en la Facultad de Comunicación de la Universidad San Jorge, que se iniciaba en ese mismo año. Luego vino mi estancia de nueve meses en Buenos Aires en donde la crónica y el periodismo narrativo terminaron de enamorarme.  A mi regreso al Grado de Periodismo de la Universidad de Zaragoza he podido desarrollar este potencial con libros como Crónica y Mirada (libros del KO, 2014) y ahora con Inmersiones (Ediciones de la Universidad de Barcelona, 2017).

-¿Qué ha significado Mariano de Cavia en tu trayectoria? ¿Qué te ha interesado de él?

Mariano de Cavia me abrió los ojos al articulismo y la crónica y me sirvió para comprender la calidad literaria excepcional que existe en el periodismo español desde sus primeros tiempos. Con el estudio de su producción pude entender gran parte de la idiosincrasia española. Me sirvió también para analizar recursos y estrategias narrativas fundamentales a la hora de pensar y desarrollar buenos artículos y columnas. Trabajar junto con la profesora Rosario Leal en la edición de Azotes y Galeras (Asociación de la Prensa de Zaragoza e Ibercaja, 2008) fue sumamente enriquecedor. Pude observar la importancia de lo aparentemente accidental y anecdótico como estrategia de arranque para entrar a contar lo esencial. Y fue extraordinario dar con ese artículo de “periodismo ficción” en el que Cavia daba cuenta de un incendio en el Museo del Prado, para denunciar las malas condiciones de seguridad del Museo. Un artículo que sacó a la población madrileña a la calle, asustada porque se incendiaba su principal pinacoteca. Y un texto que sirvió para que el Gobierno tomara medidas para mejorar las instalaciones y las condiciones de seguridad del Prado. Una de esas ocasiones en las que una mentira sirve para denunciar una verdad silenciada. Con un cronista de este calibre una solo puede enamorarse del periodismo. 

-Para abrir boca: ¿en qué consiste el periodismo de inmersión, de cuántas maneras puede uno zambullirse en la realidad y en la escritura?

He seguido los pasos del trabajo previo de Antonio López Hidalgo y María Ángeles Fernández Barrero en Periodismo de inmersión para desenmascarar la realidad (Comunicación Social, 2013). Allí se planteaban tres modos de adentrarse en un territorio, en una realidad. Tiene que ver en primera instancia con el trabajo de campo, del reporterismo que realiza el periodista. Existe una gradación inmersiva que abarca desde la “observación directa” que requiere de la empatía para su mejor desarrollo, pasando por la “observación participante” que se ha practicado mucho desde concepciones antropológicas y etnográficas con maestros como Bronislaw Malinowski en “Los Argonautas del Pacífico occidental”. Y por último estaría la infiltración: que es aquella en la que el autor se transforma en otro para entrar en espacios conflictivos y obtener una información que no podría conseguir como periodista. Es un periodismo de denuncia. La infiltración en estos últimos tiempos de crisis, precariedad y explotación laboral ha dado ejemplos de periodismo encubierto tan señeros como el realizado por Bárbara Ehreinreich en Por cuatro duros. O cómo (no) apañárselas en Estados Unidos (Capitán Swing, 2014) o como el llevado a cabo por la francesa Florence Aubenas con El muelle de Oistreham (Anagrama, 2011). Dos investigaciones sobre las condiciones laborales de las clases más pobres.

 Para llevarlas adelante, estas periodistas deciden infiltrarse a fin de experimentar en carne propia este régimen de vida. Subsistir realizando los trabajos peor remunerados. Un periodismo de riesgo y de denuncia. Dentro de esta inmersión extrema, también estaría el denominado periodismo gonzo, término acuñado por Hunter S. Thompson como una variante del New Journalism defendido por Tom Wolfe, en el que sujeto y objeto se convierten en una misma cosa. Ya no hay disfraz o performance. El periodista es el protagonista, narrador  y objeto de análisis de la crónica. Aquí destaca sobremanera el periodismo de Gabriela Wiener, que cuenta con un capítulo completo en Inmersiones. El único capítulo del libro hecho a cuatro manos con la periodista Inés Escario con quien compartimos la pasión por la producción de Wiener.  

-¿Cómo definirías apuestas tan distintas como las de Nellie Bly, Josefina Carabias o Magda Donato?

Bueno, no son apuestas tan distintas. Les unía una pasión clara por el periodismo; por el periodismo con una clara intención de servicio social.  Muestran ese compromiso con el entorno, con las clases más desfavorecidas, con los trabajadores y sus necesidades. Además, las tres parece que se construyeron como periodistas a pesar de que las circunstancias no eran excesivamente favorables para una mujer en la prensa, con una abrumadora mayoría de varones. Con todo, finales del XIX y principios del XX fue un período glorioso para el periodismo norteamericano y español y es donde emergen estas profesionales. Años prósperos para la profesión. Para Nellie Bly en el New York World de Joseph Pulitzer en los momentos de emergencia de la prensa de masas norteamericana. Para Magda Donato, y Josefina Carabias en sus inicios, que surgieron en la etapa republicana y en plena Edad de Plata de la cultura española. En concreto Bly fue pionera del periodismo encubierto con Diez días en un manicomio en 1887 y Magda Donato también realizó su serie de “reportajes vividos”, publicados en el diario Ahora que dirigía Chaves Nogales entre 1932 y 1936. Carabias también se animó con la infiltración en “Ocho días como camarera en un hotel de Madrid” en 1934. Asímismo, las tres tenían un instinto de lo noticioso muy desarrollado.

-¿Qué es la crónica? ¿Cuáles serían sus contactos con el reportaje?

La crónica es un género muy concreto que requiere de un narrador testigo que dé cuenta de un acontecimiento. Que lo narre con propiedad y exactitud. Existe por lo tanto un sujeto explícito que cuenta y muestra emociones y sensaciones y que se sitúa en un espacio y tiempo concreto: el lugar y la temporalidad del suceso que narra. Esto simplificando al máximo. Lo que está claro es que la crónica cuenta con la fuerza de lo testimonial y con un narrador que construye un relato en el tiempo. En el reportaje interpretativo no emerge ese yo narrador explícito, ni ese carácter testimonial. Si nos vamos al periodismo narrativo: A sangre fría de Truman Capote sería un reportaje novelado y El Interior de Martín Caparrós, una crónica.

 

Ahora bien, en los últimos tiempos en España se ha extendido la palabra crónica para hablar de crónicas y reportajes porque se emplea el término, al igual que en algunos países de Latinoamérica, como sinónimo de periodismo narrativo o literario.  Un macrogénero que permea a prácticamente todos los géneros periodísticos. En España, contamos históricamente con auténticas joyas de periodismo narrativo en el articulismo y en el columnismo.

-¿Qué cronistas te interesan y por qué? ¿Cuáles serían para ti libros o textos modélicos en el concepto más amplio de crónica?

Me cuesta escoger porque me interesan cronistas por muy distintos motivos. Unos porque son gigantes del periodismo narrativo, con los que disfruto y aprendo; otros porque realizan algo en concreto interesante y novedoso; otros porque son ejemplos productivos para el aula; varios por los temas que abordan porque me conciernen personalmente; algunos por la fuerza de lo que denuncian; y finalmente, otros por la capacidad narrativa que despliegan.

 

Cronistas como Martín Caparrós, Emmanuel Carrère, Gabriela Wiener, Juan Villoro, Alberto Salcedo Ramos, María Moreno, Leila Guerriero, Jorge Carrión, Josefina Licitra, Pedro Lemebel, Javier Sinay, Rodolfo Palacios, Alejandro Almazán, Silvia Cruz Lapeña, Roberto Arce, June Fernández, Ander Izaguirre, Gabi Martínez, Cristian Alarcón, Sergio González, Isabel Fonseca… Y en cuanto a libros modélicos. Para trabajar la crónica en un sentido amplio, se acaba de editar en España Larga distancia de Martín Caparrós, toda una joya; también hay que volver a Operación masacre de Rodolfo Walsh; los perfiles de Leila Guerriero son fundamentales, por ejemplo, Frutos extraños. Pero sobre todo acudir a revistas como Altäir Magazine, Anfibia, Gatopardo, Etiqueta Negra… y leer lo que vienen publicando. Y en plan regalo navideño, ya que estamos, dos libros preciosos y valientes que tienen a la luna como protagonista: Una luna de Martín Caparrós y Nueve Lunas de Gabriela Wiener.

 

-Quizá él no haga crónica, pero sí reportaje, o haga reportaje y crónica en ’Diez días que estremecieron al mundo’. ¿Qué aportó John Reed al periodismo? Hablas de él, lo citas, ¿tiene vigencia su propuesta?

Sí, lo tengo en cuenta. En Inmersiones aparece como un ejemplo del reporterismo de denuncia que surge sobre todo en Norteamérica a principios del siglo XX con los denominados despectivamente por Theodore Roosevelt como muckrakers, “rastreadores de cieno”, por lo que removían y rebuscaban entre la basura de los poderosos. Denunciaron casos diversos de corrupción. Samuel Hopkins en “The Great American Fraud” (1906), denunció la fabricación y venta de medicamentos peligrosos. Ray Stannard Baker, en “Following de Color Line” (1908), denunció el racismo que sufrían los ciudadanos negros. Y México insurgente (1914) y Diez días que revolucionaron al mundo (1919), sobre la revolución rusa, de John Reed, responde también al modus operandi de este grupo de activistas reporteros, fuertemente ideologizados. Cuando he impartido la asignatura de Periodismo de investigación siempre he acudido al reportaje Diez días que revolucionaron al mundo porque me parece muy representativo de un periodo y de una forma comprometida y política de hacer periodismo que hay que conocer. Este año, como estamos con el bicentenario de la Revolución Rusa no es de extrañar que hayan publicado este trabajo de John Reed de nuevo, pero esta vez en una versión ilustrada de Fernando Vicente.

 

Con el texto final ’Bienvenida al paraíso’, ¿ha nacido una escritora de viajes, una cronista o una escritora de ficción, sin más?

Bueno, he realizado mi particular inmersión en un territorio al que he ido en muchas ocasiones como es Caños de Meca en Cádiz. Es una crónica de viaje y estoy segura de que habrá muchas más. Pero estas crónicas requieren tiempo de documentación y de reporterismo y luego además un proceso de escritura reposado y cuidadoso, así que será algo que pueda hacer muy de vez en cuando.

 

¿Qué tiene de peculiar la crónica de viajes?

En realidad cualquier crónica es un viaje, aunque sea por nuestro barrio. Pero los viajes hay que poder narrarlos y no resulta fácil ya que recorrer el mundo se ha convertido en una experiencia nuclear, cotidiana, incluso vulgar. Conocer lugares y dar testimonio de ello no resulta ya muy novedoso ni para los periodistas ni para los lectores. Hay que saber narrar de algún modo el desplazamiento, el encuentro con el otro, el espacio en el que se sumerge: “el relato del propio viaje” es lo que nos queda para poder contar en la actualidad, como apunta Claudio Magris en El infinito viajar. Por ello una crónica de viaje no es una guía turística ni tampoco un cuento para los amigos, pero debe recoger parte de lo informativo de la guía y parte de lo íntimo del cuento, pero luego debe desarrollarse como cualquier otra crónica con una mirada y voz personal y en un tiempo concreto y delimitado.

 

-¿Qué tiene el periodismo latinoamericano que no tenga el español?

El periodismo narrativo latinoamericano lleva cierta ventaja al realizado en España en lo que se refiere al desarrollo de la crónica y del reportaje, que son dos géneros clave y que permiten una implicación y desarrollo estilístico amplio. En lo que se refiere al articulismo y al columnismo literario, ahí creo que España se sitúa por delante. Y ahora, que vienen polinizando tanto las formas del reportaje y la crónica latinoamericanas, vamos teniendo cada vez más periodistas españoles, medios y editoriales estupendas dedicadas a llevar adelante un buen periodismo narrativo.

-¿Qué tres autores les recomendarías a los periodistas jóvenes?

Gabriela Wiener, Silvia Cruz Lapeña, Virginia Mendoza.

-¿Qué tres proyectos o libros recomendaríais para ser buen periodista?

Digamos que tres libros importantes, teóricos, que hay que leer si se quiere saber de periodismo narrativo y de sus técnicas. La invención de la crónica (2005) de Susana Rotker, Escribiendo historias: El arte y el oficio de narrar en el periodismo (2003) de Juan José Hoyos y Periodismo Narrativo (2012) de Roberto Herrscher.

 

 

*La foto de María Angulo la tomo de aquí.

17/12/2017 02:36 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LAURA HIGUERA HABLA DE 'EL ÁNGEL NEGRO', SOBRE GOYA

Entrevista con Laura Higuera, autora de ‘El Ángel Negro’ (Ediciones B), una novela en dos tiempos en torno a las Pinturas Negras de Francisco de Goya.

-¿Por qué Goya, qué le interesa de él, qué tiene de particular o de fascinante para usted?

Goya era un genio. Y un genio se nutre de muchas cosas: del dolor y la alegría, del horror y la belleza. Pero de todo eso yo me quedo con el dolor, que para mí es el origen de la inmensa mayoría de procesos creativos: esa cualidad de desgarrarse y de transformar lo que queda de uno en algo perpetuo. Goya me trae a la memoria un poema de José Hierro, aquel que empieza diciendo "Llegué por el dolor a la alegría/supe por el dolor que el alma existe". Siempre me ha fascinado esa figura, la de un hombre desgastado por los desastres de la guerra, por los desastres de la vida, y que ya no puede más. Y es que el arte necesita de soledad y miseria, como dijo Dumas.

-¿Qué significan en su producción las ‘pinturas negras’? ¿Son un momento culminante, encierran misterios, es la pintura del dolor, etc.?

Las Pinturas Negras son efectivamente las pinturas del dolor. No hay mejor definición posible para algo tan oscuro, violento y obsceno a partes iguales. Como usted sabe, fueron hijas de un tiempo muy concreto de la historia de España. De hecho y muy poco después de acabarlas, Goya terminaría exiliándose a Burdeos a título definitivo: eran tiempos muy difíciles para un liberal como él. Por otra parte, el misterio está servido, y de él se alimenta mi novela: "El Ángel Negro" es un thriller que habla de arte y que además lo hace en dos tiempos, y que sobre todo juega con la posibilidad de la existencia de una decimoquinta Pintura Negra. La historia dice que el maño produjo catorce, pero en la actualidad existen argumentos de peso que sostienen la hipótesis de que haya una composición número quince.


-¿Qué le ha intrigado de la Quinta y del número mismo de las piezas?

Goya vivió en La Quinta del Sordo, una casona a orillas del río Manzanares, de 1819 a 1823, y no se le ocurrió otra cosa que pintar un tributo al lado más aterrador de la vida (ese abismo al que todos tratamos de no mirar) sobre las paredes entre las que vivía. El panorama debía ser estremecedor, y la idea no puede parecerme más lacerante. Se me ocurren muy pocas razones que lleven a un ser humano a convertir su día a día en una vista perpetua a lo macabro. Una de ellas es la locura, y la otra es la absoluta certeza de la muerte. La historia me conmueve y me intriga a partes iguales. Con respecto al número, yo sostengo que fueron quince, pero es cierto que una sola de esas pinturas hubiera bastado para infectar de horror a cualquiera.

-¿En qué momento decidió mezclar dos historias alejadas en el tiempo casi 150 años?

Un presente tan concreto como el que describo en "El Ángel Negro", con un asesinato en el Museo del Prado que apunta maneras de crimen ritual, requería de un pasado muy particular. La historia central arranca cuando un banquero alemán, Emile d'Erlanger, compra La Quinta del Sordo en 1873 para hacer negocio con las Pinturas Negras. Es apasionante cómo el punto A (la España convulsa de las últimas décadas del siglo XIX) conduce al B (un Madrid y una Venecia actuales), y no lo hace precisamente por el camino de la recta. La mezcla resulta tan atractiva como necesaria.

-¿Cuál es la importancia de Martínez Cubells? Recuérdenos cuál fue su gran cometido...
Salvador Martínez Cubells fue nombrado primer restaurador del Museo del Prado en 1869. Emile d'Erlanger necesitaba al mejor experto del país para pasar de revoco a lienzo las pinturas negras de La Quinta de Goya, y por eso le contrató. Hay algo muy patente en "El Ángel Negro", un rasgo que se esgrime como uno de los puntos fuertes de la novela, y es que derivo a personajes reales como Cubells y d'Erlanger hacia mi propio imaginario, pero eso sí, manteniendo una base histórica sólida y muy bien documentada. Construyo un universo paralelo potente que seguro interesará a muchos.

-Aváncenos hasta donde pueda el argumento… levemente. ¿Qué buscaba en realidad, qué aspectos le han interesado de la época, del pintor y de la creación?

Una mañana El Museo del Prado despierta con un cadáver salvajemente mutilado frente al cuadro Saturno devorando a su hijo, la pintura negra de Goya por antonomasia. A partir de ahí, la narración va adquiriendo matices. Bernardo Vera, un inspector cántabro recién llegado a Madrid, es el encargado de darle luz al caso. Es entonces cuando el pasado de hace casi ciento cincuenta años y del que antes hablábamos se hace indispensable, con una Venecia recién anexionada al Reino de Italia y un Madrid en plena y efímera Primera República. Los protagonistas ganan fuerza y forma y los personajes secundarios se erigen como elementos clave. Con respecto a lo que buscaba, sin duda una trama potente que resolviera en última instancia un enigma tan apasionante como el de una decimoquinta pintura negra perdida.

-Hay dos mujeres muy poderosas: la experta, contemporánea, y esa suerte de musa y enamorada de Cubells, que encarna la parte más libidinosa del libro. ¿Qué función tienen, qué dimensión ha querido darles?

Tanto Ada Adler como Alessandra Abad son mujeres extraordinarias, cargadas de esa sensualidad que sólo nace cuando cierto tipo de belleza y una inteligencia muy desarrollada confluyen. Ambas hacen de la ambición su modus vivendi. Son interesantes hasta decir basta. Ellas son fundamentales para la novela. Quería hacerlas conscientes de su gran poder.

-Ha escrito un thriller y a la vez una novela histórica. ¿Qué autores le interesan, le inspiran, cómo ser funden los dos géneros, y a la vez la novela del arte?  

En el terreno del thriller, Pierre Lemaitre ha sido todo un referente. Ha habido muchos otros, desde luego. En general, tanto Flaubert como Vargas Llosa, pasando por Paul Auster, Thomas Mann y Ian McEwan, me han influenciado de una forma u otra. "El Ángel Negro" es un thriller que tiene mucho de novela histórica, y dentro de ésta, de novela del Arte, y es así por exigencias del guión: sabía muy bien lo que quería contar, y necesitaba de cada uno de esos ingredientes, historia, crimen y arte, para que todo encajara a la perfección.

-¿Por qué ha elegido esa muerte ante el cuadro ‘Saturno devorando a sus hijos’, del que tantas veces se ha dicho que es una metáfora de la España más devoradora? La usa hasta Bigas Luna en ‘Jamón Jamón’...

Precisamente porque es el cuadro más violento que conozco y porque representa a partes iguales el dolor y el miedo a la muerte. Como he dicho antes, las circunstancias que atravesaba España en aquella época eran excepcionalmente difíciles, y más para hombres como Goya, que se burlaba del tipo de sociedad en que le había tocado vivir en obras de enorme envergadura,  como fueron Los Caprichos. Años más tarde, reflejaría de una forma distinta esa España embrutecida. Además estaba enfermo, y la enfermedad y la soledad son a veces cosas parecidas. La de Saturno era una soledad muy particular. Y podría haberlo dibujado con el mismo recato con el que lo hizo Rubens en 1636, pero los tiempos eran otros. Goya era un anciano casi. Y también un ser medio enloquecido, arrastrado por el dolor y por la vejez de una forma espantosa.

 

12/12/2017 10:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CARLOS SAURA HABLA DE 'AUSENCIAS'

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Carlos Saura novela su pasión

por la fotografía en ‘Ausencias’*

 

 

 

El artista y cineasta publica una novela donde juega con la imagen, la locura, el amor y el crimen

 

 

Carlos Saura es un anciano juvenil. Nacido en Huesca en 1932, solo le preocupa el futuro: es como si tuviera un cuaderno repleto de proyectos y viviera con la ansiedad y el afán de poder concluirlos. Huye del pasado y de la melancolía como de la peste. Es hiperactivo, soñador y quizá ensimismado. Cuando ve la edición impresa de novela ‘Ausencias’, publicada por el sello Laborinto (Madrid; 350 páginas), dice: “¡Anda! Si yo no había visto este libro. ¿Ya lo tiene?”. Lo acaricia y lo firma, pero con esa extraña sensación de quien se halla ante algo inesperado o raro.

“¿Lo ha comprado en una librería? Es el primer ejemplar que veo. Qué ilusión. ¿Sabe? De la novela, además de esta edición, se va a tirar otra, de 200 ejemplares numerados con mis 27 dibujos de las cámaras a gran formato”, avanza. ‘Ausencias’ es la novela de la fotografía del fotógrafo y coleccionista de cámaras e historiador de la fotografía que es el realizador oscense, que acaba de ser homenajeado en el Festival de Cine de Zaragoza. Lleva, en el inicio de cada capítulo, un pequeño dibujo de las cámaras: la Speed Graphic, que tanto usaron Diane Arbus y Weegee; la Ernemann Ermanox, capital en el libro, la favorita de Erich Salomon, muerto en un campo de concentración en Auschwitz; la Hasselblad, que emplearon muchos, y entre ellos Edward Weston, amante de Tina Modotti, de quien elogia un desnudo sobre la arena.

“‘Ausencias’ es una novela que escribí en 2002 y 2003, poco después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, que aparecen en el libro. La novela me ha acompañado estos años, la he cogido, la he dejado, entre película y película, y al final llegó al libro”, dice el cineasta, que siempre lleva una cámara al cuello. La novela, que presenta esas atmósferas oníricas propias de su cine, del tipo ‘Elisa, vida mía’ (película a la que alude el propio Saura), cuenta la historia de un abogado, Mario Romero, de poco más de 40 años, que tiene una enfermedad misteriosa y su psiquiatra le recomienda que ingrese en un residencia de reposo. Allí conocerá a varias mujeres y a otro personaje que es como su vigilante y su antagonista, Correveidile; vivirá diversas peripecias de amor, delirio y fantasía, y con una de las pacientes, Elena Arroyo (de la que se dice que ha cometido un crimen), inventará una ficción. Una novelita dentro de la novela, que no es un texto ingenuo o aleatorio; tiene mucho que ver con la propia historia de la residencia. Pero hay muchas más cosas: entre ellas, algunos crímenes, que parecen sacados de fotografías del citado Weegee, el reportero de calle al que se le dedicó la película ‘El ojo público’ de Howard Franklin (“que es una buena película”, dice Saura), o de aquellas instantáneas directas de Diane Arbus, a la que también le gustaba retratar deformidades, gentes muy delgadas o muy flacas, y evidentes patologías.

“Esta laberíntica novela parte de un hecho real. Compré un libro de Diane Arbus y le faltaba una página. Y esa ausencia me permitió fabular. Imaginar muchas cosas. Me encanta la fotografía de esta mujer que se suicidó de manera horrible cuanto estaba en la cumbre. Me impresionan su vida y su fin. Lo que hago en la novela es rellenar con narraciones, a medio camino entre la realidad y la fantasía, la página desaparecida; al fin y al cabo los personajes tienen diversos grados de inestabilidad mental”, subraya Carlos Saura. Mario Romero es, además de un abogado enfermo, violonchelista y fotógrafo: tiene una colección de más de 400 cámaras fotográficas.

“Mario Romero es un poco mi sosias. Mi ‘álter ego’. Yo también tengo una buena colección de cámaras, me encantan, y vivo, como él, en las afueras de Madrid, en una casa de campo”. Saura, que ha perdido hace poco a su cocinera y asistenta portuguesa, dice que la novela es un homenaje a fotógrafos maravillosos, “ahora que ya no quedan. O quedan cada vez menos. Con las nuevas cámaras, cualquiera es capaz de hacer una buena foto, una foto excepcional, y no es nada fácil distinguir a los maestros”. Contiene, por otro lado, el mayor erotismo hasta ahora de los libros y de las películas de Saura. Por ejemplo, Mario tiene una hermana, Teresa, muy bella, al que se le ha muerto su marido pintor. Un día se encuentran y ella le explica cómo le gusta el sexo y le cuenta un sueño carnal que ha tenido con él. Todo muy explícito. El propio Mario describe varios coitos.

“Quizá sea mi libro más sexual, sí. En mi cine nunca he abordado el acto sexual. Lo resuelvo mediante la elipsis, lo sugiero y corto. En realidad, me gustaría contarlo de manera naturalista pero entonces se convertiría en pornografía y no podría rodarlo. Ja, ja, ja. Lo que me sucede es que me encanta escribir, cada vez disfruto más. Mis guiones nacen de la pasión por la escritura”. Bueno, había que decir que le gusta escribir, pintar, fotografiar (hace fotos todos los días y casi todo el tiempo) y dirigir cine. Ha sido objeto de una biografía reciente del director Félix Viscarret: ‘Saura(s)’.

Carlos Saura -que expresó en la clausura del Festival de Cine de Zaragoza su pasión por la jota y reprochó a los organizadores que no fueran capaces de integrarla en el menú- trabaja en dos nuevos proyectos: una película que se rodará en México sobre música mexicana, “a la manera de ‘Tango’”, y ‘Guernica’, “que saldrá, saldrá. Seguro. Antonio Banderas me ha confirmado que sí, pero tampoco me queda mucho tiempo”, precisa. 

*Autorretrato de Carlos Saura.

06/12/2017 02:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON FERNANDO SANMARTÍN

[Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) acaba de publicar un nuevo libro, de viajes: 'Ciudades que se posan como pájaros' (Xordica), donde cuenta sus estancias en Lisboa, varias ciudades de Bélgica, Tánger y Tetuán (donde persigue la sombra y el rastro de su padre) y varios lugares de Irlanda, esencialmente Galway. Aquí ofrezco la entrevista completa sobre este texto, de 69 páginas, de gran intensidad y sentido poético, que presentará el día 15 de diciembre en Los Portadores de Sueños. David Mayor, profesor y poeta, hablará del libro con el autor.

¿Qué significa para ti viajar?

Lo dice Xuan Bello, un escritor asturiano que me parece estupendo: Viajar es reencontrarse con uno mismo. Hago mía esas palabras y añado, eso sí, que el viaje nos concede una dimensión de libertad que no es frecuente en la vida cotidiana.

¿Por qué curan los viajes el desamparo? ¿Qué le hace a uno sentirse desamparado en su propia ciudad, en Zaragoza, por ejemplo?

Los viajes curan muchas cosas, incluso la ceguera mental, peligrosa enfermedad en tiempos embusteros como los nuestros. El viaje nos hace mejores y nos permite conocer más a los otros, sin olvidar que el yo y el otro, en términos de Lacan, no deben ser  nociones fijas sino intercambiables. Y no me siento desamparado en Zaragoza, al revés, soy un fan de mi ciudad,  forma parte de mí, conozco sus aciertos y  errores, la quiero.

¿Qué te interesa de una ciudad: lo que ves, la atmósfera, o lo que escribes: el rastro que deja en ti, impresiones, olores?

Me interesan sus latidos, su colesterol, su silencio y sus ruidos. Me interesan sus transportes públicos, sus mercadillos, sus locales espesos o elegantes. La escritura debe mostrar todo eso. La escritura tiene que ser un espejo de la vida, un reflejo de la realidad, y si no es así estamos ante lo artificial.

¿Qué tiene Lisboa de especial que atrapa tanto? ¿Es una ciudad con fantasmas?

Lisboa es una ciudad luminosa, vital, con tranvías y elevadores, en la que se deben comer "pastéis" de Belém, espolvoreados con canela. Es una ciudad donde hay un transbordador para cruzar el río Tajo que lleva el nombre del escritor Miguel Torga, alguien que dijo una frase contundente: Envejecer no es para cobardes.

¿Qué hay de cierto en que compras relojes en Lisboa, vas siempre a las sombrererías y te fascinan las barberías?

Los relojes, eso que aún llevamos en la muñeca, me los compro siempre en Lisboa. Es una manía como cualquier otra. El último lo adquirí en la joyería Ferreira Marques, ubicada en la plaza del Rossio. Y más de una vez entro a una sombrerería, pero con sombrero se me pone aspecto de gánster, como si hubiera ido a una ciudad lejana para cerrar un asunto turbio, y descarto siempre la compra de sombreros por ese motivo. Y las barberías portuguesas me gustan porque algunas me trasladan a la infancia. 

¿Cuáles son los mejores rastros que has visitado? ¿Busca el poeta o el narrador los ecos del tiempo ido en otras ciudades?

Los rastros londinenses me atraen: Petticoat Lane o Portobello. Pero me gustan otros rastros pequeños, mercadillos, como los de Toulouse o Gante. El rastro es una fotografía del paso del tiempo sobre los objetos. Y el tiempo es un dueño al que todos pertenecemos. El escritor debe observar el pasado, pero más todavía lo que sucede a su alrededor. Y si ahora, por ejemplo, no llueve, lo grave es que eso se sitúa dentro del cambio climático, pero sin olvidar que  también es una pérdida la desaparición del arcoiris.

El texto más emociónate es el viaje exterior e interior hacia Tánger y Tetuán. ¿Qué atrapa aún en esas ciudades? Se te ve ir por aquí y por allá como un explorador sin miedo…

Muchas cosas me atrapan de allí. Tánger ha sido, y no por casualidad, el refugio de muchos nómadas. Y uno, es curioso, aún ve rótulos donde pone "garaje Velázquez" o Gran Teatro Cervantes. Pero el mundo árabe es muy distinto al nuestro y recorrer la Medina de Tetuán, por ejemplo, muestra esa diferencia. Nunca he tenido ningún percance en los viajes, salvo una vez en El Cairo que sí me vi en una situación de emboscada. 

¿Desde cuándo se te ha impuesto de manera tan intensa la memoria de tu padre? Aparecía, de algún modo, en ‘Te veo triste’, transformado en otro padre, y era fundamental en tu libro anterior…

De algunas cosas me cuesta hablar. Y esta es una de ellas. Yo era un niño cuando él murió. Su muerte me produjo una desolación infinita. Y me ocurre que cuando alguien muere, estos días atrás ha sucedido con los tripulantes de un submarino en Argentina, pienso primero en sus hijos pequeños y eso me produce una tristeza enorme. En un libro mío anterior, muere también el padre del personaje femenino, y se evidencia algo que ya sabemos: el dolor nos hace frágiles.

Explícanos quién era, a qué se dedicaba, cómo murió…

Mi padre fue militar, tuvo como primer destino Tetuán y murió por un infarto de corazón.

Buscas su huella en Tetuán. ¿Cómo son las fotos que llevas, cuántas, qué se ve?

Reconstruyo, mínimamente, su trayecto. Me pregunto, frente al antiguo cine Alcázar, si pudo ver allí las películas que entonces se estrenaban: Tarzán en peligro, Vacaciones en Roma, Los Diez mandamientos...Me pregunto si aprendió algo de árabe, si seguía de cerca los combates del púgil Fred Galiana, si echaba en falta su ciudad. Tengo fotografías suyas, fechadas en noviembre de 1954, que identifiqué con la ayuda de una persona que trabajó muchos años en el Consulado general de España. Me pregunto, en definitiva, por qué murió tan joven y cómo sé tan poco de él.

¿Por qué has sido tan escueto? ¿Podríamos decir que practicas el arte de la sugerencia y a la vez de la intensidad?

Cuando publico un libro tengo una preocupación: no cansar a las lectoras. Mi escritura tiene mucho de confidencia. Y en toda confidencia, para bien o para mal, lo que se dice no es tibio ni se enmascara.

A veces da la sensación de que con un frase breve quieres resumir días y noches, tránsitos y visitas… ¿Tal es para ti la capacidad de la literatura, o de la poesía?

Si yo digo que las personas, igual que el comercio, deberíamos tener unos horarios de apertura y cierre, para evitar las decepciones o las expectativas falsas, soy consciente de la fuerza de esas palabras.

¿Activa Irlanda tu mitomanía? Pienso en ese cuadro de John Yeats que vas buscando…

Irlanda pertenece a mi colección de lugares donde he sido feliz. Los irlandeses se parecen a nosotros. Les gusta el pub, la cerveza, son simpáticos. Recuerdo lo que me dijo en Galway un bebedor de Guinness: - extranjero, aquí la noche se acuesta siempre al amanecer. Y ese cuadro de Yeats me enloquece. He ido varias veces a la National Gallery de Dublín para verlo. Se titula The Liffey Swim. Y muestra una prueba de natación por el rio Liffey con las orillas repletas de espectadores.

¿Qué es Fernando Sanmartín: un cazador de instantes, un cronista de las estaciones del alma o alguien que anda por ahí, lejos de casa, en busca de una conversación para sentirse menos solo?

Sé lo que no soy. Y me muevo con algunas certezas. La escritura me abriga. También los viajes. Pero el afecto y la amistad, cuando uno ha vivido días difíciles, lo son todo.

 

02/12/2017 15:34 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

28, MARTES, EN BARCELONA CON MI LIBRO DE RELATOS 'GOLPES DE MAR'

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28 MARTES EN BARCELONA CON MI LIBRO 'GOLPES DE MAR'
Este martes, 28 de noviembre, a las 19.00, en la Biblioteca Guinardó-Mercé Rodoreda, Camèlies, 76-80, se presentará mi libro de cuentos ‘Golpes de mar’, un libro que se ha ido escribiendo desde 1982 hasta 2006 y que tiene, en esta edición de Ediciones del Viento de 2017, su versión definitiva con un total de 28 piezas donde el mar, el paisaje gallego (y aragonés en algún caso) y el misterio son los elementos fundamentales.
Es un libro de libros, de fareros y faros y fados, de naves encantadas y naufragios, de fotógrafos y, ante todo, es un libro de mujeres que viven el mar y la pasión de una manera intensa. Aquí también aparece el fotógrafo Patricio Julve –protagonista de ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (Destino, 1995 Y 2000; Xordica, 2011)- que se traslada a Galicia a realizar un reportaje sobre ballenas y ciudades sumergidas.
Me acompañarán en la presentación dos escritores y buenos amigos: Sergio Vila-Sanjuán e Ignacio Martínez de Pisón.
Si puedes y te apetece pasar, estaré encantado… Abrazos gigantes.

http://lameva.barcelona.cat/horta-guinardo/ca/detall/parlem-ambanton-castro_99400550447.html

SONIA FIDES: CROWDFUNDING PARA PUBLICAR SU NUEVA NOVELA

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https://libros.com/crowdfunding/la-infalible-fragilidad-de-los-mosquitos/?utm_campaign=la-infalible-fragilidad-de-los-mosquitos&utm_source=facebook&utm_medium=FBsonia%2F

 

Sonia Fides nace el 14 de agosto de 1969 en Madrid. En el verano de 2005 comienza a escribir por pura casualidad y compone su primer libro de poemas, Mirar y ser mirada, con el que obtendrá en el año 2006 el X Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro quedando también finalista en premios como el Dionisia García o el Vicente Martín de ese mismo año. De formación autodidacta, durante el año 2007 escribirá su segundo poemario Electra se quita el luto, finalista en el Premio Internacional ciudad de Melilla y que será posteriormente publicado por Ediciones Vitruvio en junio de 2008. Durante el año 2009 termina su tercer poemario, Avispas en la boca y concluye la escritura de su primer libro de relatos Mollejas de pato y otros cuentos imperfectos. En 2011 colabora en dos Antologías de relato Viscerales (Ediciones del viento) junto a autores como Enrique Vila- Matas o Montero Glez; y Narrando a contracorriente(Ediciones escalera).En 2013 publica con Ediciones con carrito su cuarto poemario, Mi vida sin Julio Verne.

En la actualidad trabaja en un nuevo poemario y en Los tigres no pueden esperar eternamente, su segunda novela después de La infalible fragilidad de los mosquitos. Colabora como crítica literaria en el suplemento Artes & letras de El Heraldo de Aragón. Escribe sobre mujeres a las que lee y sobre mujeres a las que no conoce y admira en la revista El Asombrario

Mantiene activo desde el año 2006 el blog : www.mademoisellejoue.blogspot.com.

18/11/2017 13:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ROSA MONTERO, PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS. DIÁLOGO

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ROSA MONTERO

 

“El amor físico puede ser una cárcel”

 

Antón CASTRO

“Soy una enamorada de las salamandras y me tatué una hace dieciséis años. Me encantan los lagartos, me parece que son como dinosaurios domésticos o como dragones de verdad, diminutos, y además, es uno de los múltiples mitos de regeneración que tiene y cultiva el ser humano. El ser humano es capaz de volver a empezar, una y otra vez, después de estar convertido en un moco en el suelo. A lo largo y ancho del planeta hay muchos mitos de regeneración, y la salamandra es uno de ello, como el Ave Fénix. Se supone que echas una salamandra al fuego y no se quema. No se le ocurra hacer algo, pero es una mágica criatura del fuego. Y por eso hay un tipo de estufa que se llama salamandra, ¿sabe? Siempre me han gustado. No hago colección porque yo no tengo temperamento de coleccionista, hace falta ser metódico, y yo soy todo lo contrario. Desordenada, caótica, como la imaginación misma”, dice Rosa Montero (Madrid, 1951), una escritora caracterizada por la firmeza de sus materiales, por una convicción inquebrantable de narradora, de contadora de historias, de atmósferas y de personajes que publica uno de sus libros hondos, transparentes, de intriga y reflexión, La carne (Alfaguara, 2016), una novela que nace de un estado de iluminación, de fluidez, de alguien que pasa por un período de inspiración o trance, según revela, desde la redacción de La ridícula idea de no volver a verte y El peso del corazón.

-Vamos a empezar por Bruna Husky, que es casi su álter ego visionario…

-De todos los personajes que he escrito, es el más cercano a mí, en lo profundo. Realmente, en lo esencial de estar frente al mundo, el más cercano es Bruna Hasky. Sin duda.

-¿Por qué?

-Porque tiene el mismo temperamento vital. Está obsesionada por la muerte, como yo, pero también llena de vida. Yo desde los diez años me recuerdo, o desde antes, supongo, diciéndome: “Mira. Rosita, qué tarde tan bonita, disfrútala; luego corriendo corriendo estarás durmiendo por la noche, corriendo corriendo estarás en el colegio otra vez, corriendo te habrás hecho mayor, corriendo corriendo se habrán muertos tus padres…”

-¿Eso se decía?

-A los diez años. Entonces, siempre he tenido una obsesión por el paso del tiempo y por la muerte, pero eso no es para llorar tampoco. La verdad es que cuando estás muy lleno de muerte, estás muy lleno de vida. Y eres capaz, justamente, de disfrutar el momento. A Bruna le pasa eso. No solo es que tema la muerte, que la teme, la cabrea, le indigna, la odia, le parece que es un fraude que le han hecho. En el caso de Bruna y de los humanos. Pero la vida es un fraude: venimos aquí con esas ganas enormes de vivir, con un yo inmenso que lo ocupa todo, con un proyectos, con sueños, con sueños que son infinitamente más grandes que nuestra vida y en dos parpadeos, si tenemos suerte, nos hemos convertido en viejos. Y si no tenemos suerte, nos morimos jóvenes. Y te rebelas, te decepcionas, esa conciencia de fragilidad o de fugacidad te hace polvo. Si tienes suerte, la vida consiste en que vas perdiendo todo, las fuerzas, la cabeza, la autonomía y después te mueres. Es que me parece como una burla y me indigna. Bruna es exactamente igual que yo, en eso.  Y luego es igual que yo, pero más exagerada, en todo porque los personajes son máscaras y nunca son exactamente como tú, pero también se come la vida a bocados. Todo eso, que es muy mío, ella lo lleva a la exageración porque vive diez años, nada más. Sabe cuando va a morir, además, lo cual debe ser enloquecedor.

-¿Y por qué se ha ido solo cien años más allá del presente en sus ficciones?

-Me bastaba. Yo quería hacer un mundo. Yo quería un mundo propio, regalarme ese mundo propio; yo creo que todos los escritores tenemos esa tentación. Me acuerdo de un entrevista que le leí a J.R. Rowling que decía que cuando acabó el séptimo Harry Potter se pasó un año sin salir de la cama sin poder salir de la depresión que le dio.

-¿Y usted entiendes eso?

-Sí, claro. Irte de un mundo tan sofisticado, como el de Harry Potter, un mundo complicado y coherente, y no poder volver, eso sí que es un exilio. Tener tu propio mundo es algo maravilloso. Lo que quise hacer con Bruna Husky es tener mi propio mundo. No escribí Bruna Husky para hacer una distopía, no creo que mis novelas sean distópicas para nada, son realistas…

-¿Realistas?

-Son las novelas más realistas que he escrito. Junto con la de La carne, que es una novela muy realista también. Detallistas en lo real, muy a lo menudo…

-¿Le parece que le mundo dentro de cien años será así o se habrá quedado corta?

-Puede ser bastante parecido. En cualquier caso, además, insisto yo no quería hacer una distopía para avisar de los peligros que vienen. Reflejo el mundo tal como pienso que puede ser, pero en realidad lo que quiero es reflejar el mundo de hoy, quiero hablar de la condición humana. Y me da igual ponerme dentro de cien años en el siglo XXII, o hacerlo, como hice en Historia del Rey Transparente, en el siglo XII. Claro que si lo pones en el siglo XII, tienes que saber cómo era el mundo entonces, armarlo, y si lo pones en el siglo XXII tienes que intentar imaginar cómo va a ser ese mundo. Pero eso es secundario, esa no es la ambición primera que me lleva a escribir.

-¿Por qué hace ciencia ficción?

Siempre me ha gustado. Tengo una novela de ciencia ficción que es Temblor. Es mi quinta novela, de 1990. Y luego está mi segunda novela, La función delta’. Esa novela era de anticipación. La mitad sucedía en 1980 y la otra mitad treinta años más tarde.  Por desgracia ya he pasado esos treinta años del futuro de mis novelas. No he buscado nunca un ciclo sistematizado, he ido escribiendo las novelas una a una, no obedecen a un plan. No es una saga, no es que yo tenga en la cabeza una historia que necesite veintisiete libros para contarla, ni tres ni cuatro, sino que yo quería hacerme un mundo: un mundo coherente, con personajes estables, que pudiera visitar cuando me diera la gana. Y eso es un lujo. Lo que sí sucede, claro, es el detalle que va creciendo en cada libro.

-Decía hace unos días que uno de los problemas de la robotización de la sociedad es que se van a perder muchos trabajos.

-Estamos en eso. Se me ocurrió La función delta para hablar, entre otras cosas, de ese asunto. Había salido un informe de la Comunicad Europea, se hizo en los años 70, con 100 0 200 personalidades multidisciplinares para intentar saber cuál sería el impacto de la revolución electrónica en la sociedad. El informe era espectacular. Decía que se iba a destruir empleo para siempre, que esto implicaría una revolución en la manera de enfrentarse al trabajo, para que esto no destrozara decían que había que dejar de poner el énfasis en la vida del trabajo sino más bien en el ocio. Entonces digamos que esa primera parte de la microelectrónica ya ha sucedido; pero ahora estamos en los años de la explosión de la robótica. Y seguro que va a bajar otro montón el empleo. Y somos cada vez más gente en el mundo. Estamos en un momento crucial.

-Hace poco, en una tertulia nocturna en Madrid, decía que una de las novelas suyas que más éxito había tenido es de las que menos le gustaba: La hija del caníbal.

-La que menos me gusta (que me gusta, entiéndame lo que le digo, la respeto y le agradezco mucho que además me abriera un montón de puertas a traducciones y a lectores), pero a mí no me gusta porque la hice con oficio, sobre todo. Y le voy a contar por qué la hice, creo que es la primera vez que lo digo. La novela anterior a esta fue Bella y oscura, que me sigue pareciendo una de mis mejores novelas. Y además una novela muy personal, distinta, creo que de alguna manera, de forma pequeña, era muy original. Tuve la sensación de que había escrito algo que no estaba escrito, que es algo a lo que aspiramos todos los escritores. Y yo creo que tiene un estilo muy depurado, tallé cada palabra y creo que es muy literaria. Me pusieron a parir. Visto desde la distancia, a mí me permitían, digámoslo así, que tuviera éxito, que fuese una escritora no literaria, como periodista, como no sé qué. Y encima mujer en un mundo hipermachista. Me permitían  el éxito en tanto en cuanto no sacara los pies del tiesto. Y entonces cambiaba de registro. Los críticos me la machacaron. Dije: “Ah, sí. ¿Qué pasa, que solo se aprecian las novelas más tradicionales”. Me dije que yo eso sí lo sabía hacer, que si no lo hacía era porque no me daba la gana. Y me dije: “Voy a hacer una novela que os va a gustar”.

-¿La hija del caníbal nace del despecho, entonces?

-Nace de la venganza. Muchas veces una escribe lo que sabe escribir. Decir que lo sé hacer fue una soberbia por mi parte, pero resulta que sí, que gustó, que me hicieron unas críticas maravillosas, se vendió un millón de ejemplares. Y es mi novela más convencional. Aún teniendo cosas que no lo son, porque no me puedo resistir a hacer juegos.

-Es una novela de aliento, turbadora…

Sí, metí cosas personales. Fue menos reto para mí, salvo el reto de la profesionalidad. Y me sirvió de mucho. Una vez que me lo había demostrado a mí misma, me dije. “Bueno, ya está. Soy más libre, puedo hacer lo que me dé la gana”.

-No en qué punto pero La carne tiene alguna conexión con Bella y oscura. Hay mucho trabajo, elementos librescos y literarios, juegos de espejos.

-Sí, está muy trabajada también. Sí, incluso en las partes más descarnadas… Pienso en Lolita de Nabokov. Me interesó mucho la parte descarnada de Lolita, salvando las infinitas distancias, y lo cito porque soy una ferviente seguidora de Nabokov. Y porque yo creo que tiene esa manera, ese acercamiento, claro, a distancia sideral, insisto, pero ese acercamiento, negro, sarcástico, que tiene Nabokov con las emociones y los sentimientos, tierno y cruel. Y en eso, en una visión que coincido con él, creo que está en mi novela La carne.

-¿Cómo surgió, nació de alguna experiencia concreta, más o menos personal?

-No, no. La verdad es que a mí no me gusta, desde hace siglos, desde que empecé a escribir, dije, y lo he escrito montones de veces, que aparezca lo íntimo, lo personal, lo que soy. Hay dos maneras de llegar a la universalidad. Una, es partir de tu realidad y de tu biografía y ser tan implacable y tan maduro, y terminar viéndola como un entomólogo ve a los insectos, que conviertas tu realidad en la realidad de todos. Esa sería la vía de Marcel Proust, por ejemplo. Que habla de su vida, pero no habla de su vida, o de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas es toda su historia del Congo, pero es una novela tremendamente literaria, legendaria, simbólica, y sin embargo parte de su vida. Y la otra vía es la contraria: partir de una realidad que no tenga nada que ver contigo, pero profundizar tanto en ella que llegues a sentirla. Y claro, así también alcanzas la universalidad. Vas a lo básico. Y esa sería la vía de Flaubert y Madame Bovary. He pensado que la vía segunda es mejor para autores jóvenes porque la novela es un género de madurez, entre otras cosas porque tienes que conquistar esa distancia con lo vivido. Yo creo que a los autores jóvenes les conviene enfriar su propia realidad, quitar el ruido de la vida propia, alejarse de lo cotidiano para llegar a lo universal. Y que los autores maduros ya lo tienen más claro porque ya hay esa distancia. De hecho el propio Flaubert hizo Una educación sentimental, ya mayor, y ahí sí parte de lo que ha vivido…

-Y usted, ¿con qué se queda?

- En casi todas mis novelas, desde Te trataré como una reina, he partido de personajes muy lejanos a mí. Me gusta eso del personaje como una máscara, no me gusta la literatura autobiográfica en general, para escribirla yo, quiero decir, hago androides que luego terminan siendo tú, pero son androides, del siglo XXII son cantantes de boleros semianalfabetas, son taxistas que se les ha muerto la mujer, prostitutas de Sierra Leona. Sin embargo, desde hace cosa de siete u ocho años veía que iba creciéndome en el interior una cosa, un musguillo, como un deseo de contar una historia en mi entorno, no irme tan lejos. Ya soy suficientemente mayor para que contar una historia de mi entorno sin que mi pequeña vida pierda o se empequeñezca. Ya domino esa distancia, la que decía Julio Ramón Ribeyro, “una novela madura exige la muerte del autor”. Muerte metafórica, que el yo del autor no exista, que se borre.

-En ‘La carne’ incluso da pistas falsas porque se cita a sí misma y hay una escena donde aparece…

-Esa sí que soy yo. Soledad es una misógina y yo detesto a las mujeres misóginas; con todo espero que el lector quiera Soledad, que está llena de frustración, pone un poco mal a Rosa Montero. Aunque las críticas que me hace son sensatas. Muy sensatas…

-Ambas se citan en un café, en un juego de espejos, tan vilamatiano o borgeano.

-Esa escena creo que si es determinante. Ahí se lanza la reflexión sobre la escritura, que es ese placer que te salva. Para eso me interesaba volver a un mundo cercano, para hacer ese tipo de reflexiones que no se las puedo poner a Bruna Husky, de alguna manera… O no se las puedo pasar a mi taxista. Hay montones de cosas que no puedes hacer sino pones un personaje que no esté en tu entorno vital.

¿Qué le interesaba contar en La carne? ¿La historia de una mujer?

-No quería contar una mujer, lo que cuento es de hombre y de mujer, le pasa a cualquiera. Me interesaba contar el vértigo de la vejez no solo como deterioro físico, sino en todos los sentidos. La enfermedad que está agazapada. Soledad es una hipocondríaca total. De alguna manera es una novela sobre el miedo a la muerte pero también de miedo a lo que la vida te ha hecho… Es como si Soledad se preguntase: “qué he hecho con la vida, qué ha hecho la vida conmigo, qué me queda por hacer, qué puedo rescatar, qué puedo perdonarme, qué puedo construir todavía. Qué me espera”. Y en todo esto está otra de las cosas de la que quería hablar, que no he sido de mis primeros temas en el libro, que es el amor. Salvo en el peso del corazón, que tiene mucha importancia,

-¿Qué quería decir del amor?

-También he llegado a la conclusión como persona que el amor mueve al mundo. El amor y el desamor.

-Pero, ¿cuándo ha llegado a esta conclusión? Pensaba que eso era sabido, de conocimiento general…

-Hace poco. Lo digo en serio. Sí. El amor mueve el mundo en general, y quería llevarlo al extremo, no solo de desesperación, llevarlo al extremo de “qué he hecho con mi vida y no he conocido el amor”. Por otro lado, La carne es una metáfora de todos, o de muchos, porque la gente casi siempre piensa, incluso los que han tenido relaciones, que no ha conseguido del todo ser feliz. Es como un sueño de infancia o de adolescencia. Hay mucha gente que está emparejada y está desesperada que tiene como ese agujero negro de no haberlo conseguido. Eso, que era como el sueño, no lo han conseguido. Y quería llevarlo al extremo en una mujer que no lo hubiera conseguido de ninguna forma.

-El libro empieza contando un desengaño, y de repente para darle celos, decide contratar a Adam, un prostituto. Podría dar la sensación de que antes Soledad sí ha sido algo feliz…

-Ha tenido rollos, sí, pero tampoco vas a hacer una Calle mayor ahora. Rollos sí, pero hay una diferencia enorme entre haber tenido eso y tener una historia profunda en la que te sientas feliz de compartir la vida…

-Una mujer de 60 años, ¿puede estar así de obsesionada con encontrarse con la juventud sexual o también su deseo es una revelación?

-Podría ser. Claro que sí. Como muchos hombres sueñan con chicas jóvenes porque eso les renueva, les hace sentir más joven. Será porque no lo ha vivido, será porque se quedó colgada en la primera historia, Soledad se vuelve loca, se tiene miedo a sí misma.

-Es como si Soledad, en el fondo, acabase comprando las ilusiones…

-Ya, las paga por primera vez y tampoco quería. Fue de repente, salió así. Se enamora. Ella dice: “No había vuelto perseguir a nadie hasta ahora”. Antes se había estado protegiendo porque se tenía miedo a sí misma. El amor físico puedo ser una cárcel. Y lo he querido decir. La novela se titula La carne por ambas cosas: es la carne que nos envejece, que nos mata, que nos aprisiona, pero es la carne sexual, la carne que nos facilita un sueño de pasión. Es la carne que nos permite ser eternos aunque sea un instante. El sexo pasional como el de Soledad, es una explosión de vida, de plenitud, la sensación de sentirse querida.

-Explosión de vida y plenitud, que también es para usted la literatura…

-Totalmente. Lo único comparable para mí con el amor pasional es el arte, en mi caso es escribir, pero supongo que todo el arte es así… Lo único comparable con la pasión amorosa –que es un espejismo maravilloso, pero es un espejismo– y tiene la ventaja de que no necesitas a nadie, je, je, y eso es bastante útil… Yo soy superapasionada y lo he sido toda la vida. A partir de los 30 años aprendí a parar esa rueda loca que llega de no sé dónde y descubrí que estaba a mi alcance el amor cotidiano. Y aparentemente es menos excitante e intenso, pero no es verdad: tiene momentos de una intensidad maravillosa, y como además es real.

-Hablemos un poco de la parte literaria del libro. Crea usted dos planos: la esclavitud del amor y del deseo, y la literatura, las vidas de escritores malditos y excéntricos, con el pretexto de esa exposición que va a hacer Soledad, comisaria artística, en la Biblioteca Nacional.

-Me encanta estos escritores. En realidad, me gusta la gente. Me encantan las biografíaS, tengo ahí en mi estudio una pared de biografías, sobre todo de escritores, de artistas. Me gusta husmear, y las gentes de los extremos me gustan más: los malditos y los excéntricos me fascinan, son otras maneras de estar en el mundo. Me gusta la gente que lleva el ser hasta los confines.

-Hablemos del personaje masculino, Adam, el prostituto. ¿Qué podemos decir de él?

-Hay que tener mucho cuidado no desvelar el juego. Estropeamos la novela. he hecho un personaje muchos más realista y posible. Puede ser muchas cosas: un inocente, un niño, un desvalido, un superviviente. He intentado escribir una novela no convencional y huir de algunos prejuicios sobre un personaje como el gigoló.

-He pensado que este libro tiene muchos elementos de reportaje periodístico…

-Yo creo que no: ¡el periodismo es tan distinto de la novela! Son dos posiciones muy distintas. En el periodismo hablas de lo que sabes, de lo que te han contado, de lo que te has informado, de alguien al que has entrevistado. En la novela no sabes qué sabes: es como ese sueño que sueñas con los ojos abiertos. Por eso en novela hay que tener mucho cuidado con la documentación. Te pasas de documentación y la revientas porque entonces haces una jaula. En periodismo hablas de los árboles, y en novela intentas hablar del bosque, intentas tener una mirada de conjunto. En periodismo, la exactitud es un valor, y la ausencia de equívocos, y en novela manda la ambigüedad. Cuanto más ambigua sea, cuántas más interpretaciones puedes darle, incluso cuanto más contradictorias, mejor. Creo que escribo desde dos puntos de partida radicalmente distintos cuando hago periodismo y cuando hago novela. Detesto la novela utilitaria, creo que es la traición de la novela. Las novelas animales, didácticas, ecológicas, feministas, me parecen la traición de lo que debe ser una novela.

¿Cuál sería la razón de escribir una novela?

La búsqueda del sentido de la existencia, es un viaje del conocimiento, del descubrimiento, si tú no aprendes algo escribiendo mal lo has hecho. No escribes una novela para enseñar. La escribes para aprender. Para poner un poco de luz en tus inquietudes y en tus obsesiones. No he escrito jamás para demostrar una tesis. Por supuesto que hay sociología vital de una época: me estoy acordando la vecina, le cortan la luz. Esas historias suceden a diario y me las cuenta la gente. El auténtico compromiso del novelista es escribir la novela más auténtica que sepas. Y más libre, de todo tipo de presiones, más libre de la exigencia de tu deseo de vender, más libre de tu deseo de hacer una novela maravillosa.

-¿Se arrepiente de haber escritor algún libro?

No. Ni tampoco de no haberlos escrito. Los libros son como la vida: he hecho lo que podido, lo que me ha salido y lo que he sabido hacer. Sería absurdo. Si no lo he escrito es que no estaba. Uno tiene que escribir los libros que le son necesarios. Y me está pasando bonito: con los tres últimos libros he tenido la sensación de que estoy en trance. Tengo la sensación de que cabalgo todo el rato en la historia y en las palabras. Soy muy mayor y quiero escribir muchos libros todavía. Y por eso me gusta este momento de una fluidez enorme.

La entrevista transcurre en su casa próxima al Retiro. Antes de la despedida, salen dos nombres de escritores que son un referencia constante de Rosa Montero: Vladimir Nabokov y su ‘Lolita’, en particular, ya citado antes, y Ursula K. Le Guin, con quien tiene correspondencia y a quien fue a visitar a Portland. “Es una tía maravillosa. Su novela Los desposeídos es una de las mejores novelas en el siglo XX. Es un novelón monumental, grandioso; a Le Guin le caben universos en la cabeza. Va desde el detalle más diminuto hasta el universo. Se han reeditado en Minotauro tres grandes novelas suyas: esa, El nombre del mundo es bosque y La mano izquierda de la oscuridad. Se las recomiendo”.

 

*Este texto se publicó en la revista ’Eñe’ hace un año. La foto es de Librújula.

14/11/2017 12:42 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FERNANDO SANMARTIN PUBLICA 'CIUDADES QUE SE POSAN COMO PÁJAROS'

[Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) publica un nuevo libro, ‘Ciudades que se posan como pájaros’ (Xordica; 69 páginas), compuesto por cuatro viajes: a Lisboa, a Bélgica, Tánger y Tetuán (donde sigue las huellas de su padre, con algunas fotos que conserva de él) y a Galway. Es el libro de un miniaturista de las emociones, de alguien que lo anota todo, que toma Fanta, que oye a quien anda por ahí distraído, alguien que recuerda, que describe y que mira hacia adentro y se interroga. Es un libro de sensaciones, de atmósferas, de olores, de vida, de calles y de imprevistos, de aforismos, y de una prosa muy especial, que te sorprende por sus imágenes y por esos fogonazos inesperados que no sabes si son puro surrealismo o dadaísmo. O la poesía de un viajero intemporal.]

 

Del capítulo ‘Viaje a Tánger y Tetuán. Otra búsqueda’. Página 39.

“Yo también debería psicoanalizar por qué hago este viaje, por qué voy a Tánger y luego a Tetuán. Aunque la respuesta es fácil, muy sencilla. En Tetuán vivió mi padre antes de que yo naciera. Y a veces pienso en él. Pienso en su muerte. Y pienso en la desolación que me produjo cuando yo era un niño. Y pienso que esa muerte me convirtió en un alcohólico de pequeños recuerdos. Creo también que durante años, con su muerte, siempre temí lo inesperado”.

 

*La foto es de Columna Villarroya.

13/11/2017 08:26 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TRINIDAD RUIZ-MARCELLAN. UN DIÁLOGO SOBRE SU LIBRO PARA MARCELO REYES

TRADUCCIÓN DEL SILENCIO  de

Trinidad Ruiz Marcellán (Editado por Olifante)

 

Intervendrán, además de la autora, las escritoras Carmen Aliaga, Elisa Berna, Reyes Guillén, Luisa Miñana, Inés Ramón, Carmen Ruiz Fleta  y Helena Santolaya

 

Actuación de El Silbo Vulnerado

 

BIBLIOTECA DE ARAGÓN (Doctor Cerrada 22) 

LUNES 13 DE NOVIEMBRE. A LAS 19.30 HORAS

 


 

Entrevista con TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN 

 

¿Desde cuándo escribe Trinidad Ruiz-Marcellán?

A los 15 años tuve la suerte de conocer a poetas aragoneses y su poesía. Es entonces cuando comencé a escribir y romper; un ejercicio que repetía continuamente, escribir y romper. No guardaba nada. No merecía la pena. 

¿Qué fue primero: la pasión de escribir, de leer o de editar poesía?

La pasión apareció con la edición. Pasión por editar poesía. Muy pronto frecuenté las imprentas. Desde 1979, con Olifante, he intentado que la pasión y la profesionalidad fueran de la mano. Disfruto enormemente siguiendo  todo el proceso formal del libro ( el papel y su textura, el olor de la tinta, los tipos y cuerpos de letra…). Es muy apasionante descubrir un autor y editar un buen original. Y una de las cosas que me llevan de cabeza son las erratas en los libros que, por más correcciones que hagas, siempre queda una al descubierto. La errata es el duende de la edición.

 -¿Cómo nació este poemario? ¿Lo tenías escrito o es el libro de dos años de duelo?

Está escrito durante los dos último años. El libro nace desde el silencio y la observación; también desde el misterio. Una mirada o un repente con la tierra, los árboles, el aire, los animales, la presencia y la ausencia. El descubrimiento de otro espacio, el multiverso. He vivido mucha emoción en mi mente y en mi corazón durante este tiempo. Es la ausencia y presencia, no es el duelo, el latido de los poemas.

 -¿Cómo era Marcelo Reyes: qué te dio, qué te daba, cómo fue tu vida con él?

Fuimos una yunta enamorada. Su energía era mi energía y al revés. Mi complicidad, su complicidad y al revés. Él era vitalista y melancólico, fuerte y sensible. 

-¿Qué recuerdos de él te conmueven más: su pasión por la cocina, su seguridad, la capacidad de hacer amigos, la capacidad de integrarse…?

Marcelo era una persona solidaria, sincera, auténtica. Apasionada por la música, por el vuelo, le encantaba disfrutar en los asadicos del domingo con sus amigos o pasar horas en la bodega de la casa escuchando música. Era investigador y siempre contrastaba todo. Esto daba seguridad a cualquiera que estuviera a su lado. Pero lo que más recuerdo de él ahora mismo es su caminar, su voz, sus manos y esa tristeza (que creo que sólo la conocía yo) en su mirada, de miles de kilómetros, de esa Argentina tan lejana ya. Le recuerdo solitario y silencioso. 

-¿Cómo se vive, en el medio del Moncayo, la ausencia del hombre que te ha acompañado durante más de dos décadas?

Para sobrevivir he tenido que reinventar mi mundo. Traducir el silencio con palabras dictadas por el mismo silencio. Y ahí he encontrado la plenitud. He reconocido que la muerte es una ilusión. Y Marcelo anda por ahí.

-Creo que su entierro fue como un cuento de Juan Rulfo...

A él le encantaba Juan Rulfo. De hecho, en su mesilla todavía queda el libro que estaba leyendo, “El llano en llamas”. Esa tarde del mes de julio hacía sol y el cielo de un azul clarísimo. Para su entierro, yo le preparé una cestita con frutos de nuestra huerta que él había cuidado y en la bodega quisimos que sonara la música de 2 Cellos que le encantaba. Llevamos sus cenizas hasta la encina que él había plantado.  Le hablamos, le cantamos… y cuando ya habíamos enterrado las cenizas y echábamos tierra encima, el cielo se puso gris negro, comenzó a tronar, relampaguear  y llover. Sus perricos Jimi, Sire y Leik  que le adoraban comenzaron a dar vueltas alrededor de la encina. A los 15 minutos se paró la tormenta, salió el sol y también el arco iris. Fuimos al bar Peña a brindar por él. Marcelo no quería llantos, de ninguna manera.

-¿Qué sensaciones iban y venían por tu cabeza? Decías que tenías la sensación de que volvería en cualquier instante… 

El espacio donde habito está impregnado con sus silbidos, sus risas, su caminar…Lo digo en un poema: “Encontrará / la ropa intacta /en el armario.// Su regreso /no sorprenderá. //Anda por ahí. //Aprendiendo.” También Luis Alberto de Cuenca, en el Prólogo, se atreve a decir… “Porque acaso el país donde habitan los muertos no es más que una escuela de vida.”

 -¿Por qué has optado por una poesía tan contenida, casi seca, casi lo que se llama poesía del silencio?

El silencio no necesita palabras. Tal vez el libro habría tenido que ser un libro en blanco, sin palabras. El libro está hecho de palabras dictadas. En un principio, los poemas eran largos, versos río e incontenibles. Pero comencé a limpiar y eliminar precisamente para acercarme al silencio. Un silencio poético que partía del silencio de la casa. 

-Es una poesía despojada de anécdota, de sustantivos…

Claramente es poesía del silencio.  

-¿Por qué ese título: ‘Traducción del silencio’?

Porque durante estos dos años de escritura no he hecho otra cosa que interpretar el paisaje, traducir la ausencia, aprender otros espacios de vida y romper el  cerco entre mi mundo y el nuevo mundo que estaba descubriendo. “Con silencio / Se traduce el silencio.” 


-¿Qué le dio el Moncayo a Marcelo Reyes y qué le dio Marcelo al Moncayo?

Pues Marcelo dio mucha vida y mucha alegría a Litago y  al Moncayo. Durante un tiempo, cuando nuestros hijos eran pequeños, fue Rey Mago, fundó un Club Ciclista para niños y adultos, desde la Asociación Cultural del pueblo colaboró con la revista y el concurso fotográfico, jugó al fútbol con el equipo del pueblo… Hasta se presentó para alcalde. Aunque argentino, se consideraba litaguero y solía decir “Los de Litago nacemos donde queremos”. Además de gestionar conmigo Olifante, la Casa del Poeta, el Premio de Poesía de Miedo y los Festivales. Siempre trabajaba en silencio, en segundo plano, pero él  era fundamental para todo. Sin su experiencia e ideas las cosas no hubieran sido igual. Él recibió muchísimo de sus gentes, del paisaje. Era en su Moncayo donde verdaderamente se sentía feliz. También el Moncayo le animó a volar. El vuelo fue su pasión. Si está en sus manos, estoy segura que seguirá volando. 

-¿Te habías imaginado que lo ibas a echar tanto de menos y que tanta gente lo quería tanto?

Sí. Yo sabía que esto ocurriría. Se intuye. Sé que el pueblo le extraña y le quiere. La familia, los amigos, sus compañeros de trabajo…aún no entienden su ausencia. Y de mí  pensé que tanto dolor no podría sobrellevarlo desde aquí. Aunque nunca se me ocurrió marcharme del Moncayo. Éste es mi espacio y también el de Marcelo. 

-¿Qué pasará a partir de ahora con Trinidad Ruiz-Marcellán como poeta? ¿Seguirás escribiendo?

Estoy escribiendo. Y el resto ya se verá. Lo importante es vivir.  

-¿Es la poesía el antídoto ideal contra el dolor o la muerte?

La poesía, el paisaje, el silencio, la música, el amor, la amistad… Es la vida misma. Sin embargo, yo le daría vuelta a su pregunta porque el dolor es también necesario y la muerte es una ilusión. La vida y la muerte es lo mismo. La concepción del mundo está cambiando. 

-¿Se ha vuelto a poner de moda la poesía entre los jóvenes?

Cada vez se lee más poesía entre adolescentes, jóvenes y también más maduros. Cada dos bares, en Zaragoza, encuentras un grupo de jóvenes haciendo lecturas poéticas. Es un buen dato. Por lo pronto hay más sensibilidad y más conciencia literaria y crítica. Yo he tenido la suerte de conocer a una joven poeta en esas lecturas que, más adelante, tendré la suerte de publicarle. 

¿Cuál es el nivel real de la poesía aragonesa de hoy?

Nos sorprende y nos sorprenderá la poesía clara, rotunda y -como dice Guinda- “que estrangule el corazón”. En nuestra tierra hay muy buenos poetas y jóvenes prometedores.

 

12/11/2017 21:27 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MUSEO PABLO GARGALLO, HOY, DIÁLOGO CON JOAQUÍN BERGES

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A LAS 19.00, MUSEO PABLO GARGALLO, CITA CON JOAQUÌN BERGES
[Esta tarde, en el Museo Pablo Gargallo, en un ciclo de conversaciones con cinco autores aragoneses, hoy dialogaré con Joaquín Berges (zaragoza, 1965), que aún tiene reciente su última novela: 'Una sola palabra', una novela sobre la memoria, la familia, la escritura, los recuerdos. Joaquín debutó hace ocho años con 'El club de los estrellados' (Tusquets, 2009). La foto es de Laura Uranga, fotógrafa de Heraldo.]


El autor ha dicho: "No concibo la literatura sin humor ni la vida sin humor. Hay realmente muy pocas cosas de las que no se puede hacer humor. Lo más serio que hay en la vida es la salud y fuera de ahí se me ocurren pocas cosas. Todo lo demás se puede mirar con humor, es una especie de distanciamiento de la realidad, una forma de mirarla de otra manera, más amable, de no creernos tan importantes y de pasar por la vida con una mirada más dulce, más cervantina… Y desde luego no solo no concibo la literatura sin el humor sino que mi propia existencia sin el humor no seria posible".

09/11/2017 12:07 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TONI ITURBE DIALOGA CON JORDI NADAL EN LOS DIEZ AÑOS PLATAFORMA

AL HABLA CON EL EDITOR
 Jordi Nadal, el hijo del mecánico
que construye plataformas

Entrevistado por Antonio Iturbe. [Entrevista que me envía Bibiana Ripol.
Jordi Nadal ofrece entrevistas con motivo del 10º aniversario 
de Plataforma Editorial

Jordi Nadal es un radical: para el trabajo, para los afectos, para los cabreos, para la obsesión por las cosas que le importan… En su despacho de Plataforma, amplio pero austero, bajo la protección de una imagen de su hija con un muñeco gigante y otra de un cartel con la portada de Tintín en el Tíbet, él lo explica a su manera: «Dicen que las prisiones están llenas de gente como yo, es decir, soy un 8 del eneagrama, como Toni Soprano, pero Bach y la lectura me han transformado y sofisticado». Creció entre llaves inglesas en el taller de casa, pero él quiso siempre atornillar libros. Estudió letras, le apasionaba
Rilke y recitaba de memoria poemas de Hölderlin. Aunque se maneja muy bien con los números y su cabeza es una calculadora. Obsesivo como es, conoce no solo sus números, sino los de toda la industria del libro, poniendo en práctica la idea de que saber es poder. Su habilidad como gestor lo llevó a distintos cargos organizativos en grandes grupos editoriales, pero lo que él siempre quiso fue ser editor de base, ejercer esa profesión que consiste en ser jardinero del talento creativo. Jordi Nadal vive en un frenesí constante para sacar adelante su editorial, pagar las nóminas y defender su lugar en el mundo con uñas y dientes. Estos diez años han sido de remar a contracorriente y de pelear cada libro, perosu maestro Hölderlin escribía que «allí donde nace lo que nos condena, también nace lo que nos salva». Nadal sigue remando, pero sonríe con esa sonrisa taimada. Ha remontado su río.

¿Por qué la editorial se llama Plataforma? Plataforma me sugiere un lugar elevado, con 360 de visión y con posibilidades de hacer cosas. Siempre digo que «hacer me hace» (fer em fa), y es esencial, para mí, estar en un lugar desde el que las ideas y los proyectos, con el mejor perfil humano posible, se conviertan en realidades. 
En el libro que acabas de publicar, LibroterapiaTM, hay una reivindicación de la lentitud («La prisa no sirve para los libros»)…, pero ¡eres una persona de una aceleración bestial…! ¿Cómo se conjuga eso?
¡Dime qué editas y te diré de qué careces! Yo busco la serenidad,
porque mi manera de ser es hiperactiva, y los libros (como, en otro orden de cosas, escuchar Bach) me serenan. Y que sea rápido no quiere decir que no conozca, disfrute, valore y, llegado el caso, añore y anhele la lentitud.

Explicas que en el arranque de Plataforma hay miedo al fracaso. Miedo es una palabra que pensaba que no formaba parte de tu diccionario: ¿cómo es turelación con el miedo? Desde que leí Astérix y los normandos, de niño, supe que hay que controlar el miedo. También Tintín es valiente, ¡y mira que le pasan cosas! Tengo miedo porque soy humano y, por tanto, vulnerable. Además, el mundo puede ser muy duro. Convivir con el miedo e intentar superarlo es una manera de forjar carácter y, en definitiva, de avanzar. Y vivir es avanzar.

Y fracaso… ¿qué es fracasar? No llegar a ser quien merecías haber sido (en el sentido de no llegar a aquello a lo que estabas llamado a ser, lo de Píndaro, etcétera).
 
Y al revés: ¿qué es el éxito? Estar donde quieres, con las personas que quieres, asumiendo el coste, sabiendo que es más duro tener principios que intereses, y superar la ambición, conseguir que nunca la codicia ni el odio manden, conseguir embridarlos a ambos y convertirlos en ambición legítima y en energía creativa. Tener salud y gente que te quiera, y añado algo que parece un lujo pero que también es esencial: tiempo, espacio y silencio.

En 10 años la editorial ha multiplicado su número de libros publicados, sus ventas, su número de empleados…, ¿cuándo considerarás que has llegado donde querías llegar? He llegado donde quería, tampoco me imaginé nada. Estamos donde debemos estar, no quiero crecer. Quiero ser artesano e innovador, y con mayor tamaño, en mi sector, es muy muy difícil, no estamos en ello ni por ello. He embridado, desde hace mucho tiempo, la codicia, que destruye a tanta tanta tanta gente.
 
Hablas con orgullo de tu origen humilde como hijo de mecánico, ¿qué aprendiste en esa infancia trabajadora que no se enseña en los másteres universitarios? El trabajo bien hecho, la voluntad de servir, el valor de la honradez, el mandar en mi vida. El haber descubierto, con los años, que la vida es simple y que la gente solo quiere que la quieran.
 
De estos 10 años… ¿cuál ha sido el mejor momento? El día que nació mi hija Clara. Mucho después, pensar que crearíamos una editorial, Patio, para que tuviese libros elegidos por su madre, María Alasia. Una buenísima editora.
 
¿Y el peor? La soledad del empresario que empieza al inicio de una crisis enorme en un entorno de diez años de crisis y sus consecuencias. La enorme dificultad de trabajar siendo honrado. Lo duro que es encontrar personas honestas. Las decepciones de gente que no tiene ni nivel ni calidad.
 
¿En qué se diferencia este Jordi Nadal de 2017 de aquel de 2007 que montóPlataforma? Me he hecho mayor, soy mejor empresario, tengo menos energía. Soy más duro, pero me emociono más. Intento vivir para servir y busco a personas buenas.
 
Visto lo visto, si volvieras a empezar, ¿volverías a ser editor? Sí, porque no soy ni médico ni maestro, las dos profesiones, con sus variantes, en sentido amplio, que más aportan a una sociedad. Ser editor, en mi concepción, es buscar belleza, verdad y bondad… ¡y compartirla!
 
Barcelona, octubre de 2017, Antonio Iturbe

 

22/10/2017 10:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PILAR GÓMEZ BEDATE, PARA SIEMPRE EN CALACEITE CON ÁNGEL

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M É M O R A

Por Amador Palacios

 

El sábado 14 de octubre de 2017, a dos meses justos desde su fallecimiento en un hospital de Zaragoza, tuvo lugar en el cementerio de Calaceite, situado en la “Franja” aragonesa (donde se habla no castellano sino catalán), el entierro de los restos mortales (cenizas) de Pilar Gómez Bedate, en la fosa ya ocupada, hace 22 años, por su marido el poeta Ángel Crespo.

En la víspera del “evento”, ya estábamos reunidos en Calaceite parte de ese grupo perteneciente al mundo literario, al espectro del arte, a los ambientes de la docencia y la intelectualidad, que, como amigos de Pilar, la iríamos a acompañar al día siguiente en el momento de establecerse a perpetuidad en su último enclave.

Era curioso sentir estar, atardeciendo calmadamente en Calaceite, a esa peña fraterna sentados a la mesa espaciosa en el salón de esa bonita casa de la calle d’Enrufa, aposentados como tantas veces, bebiendo y brindando ahora enfáticamente por ella, aún en su presencia, pues la urna con sus cenizas descansaba, en el piso de arriba, sobre una de las mesitas de su gabinete.

A la mañana siguiente, mientras las campanadas aseguraban el mediodía, todos los asistentes (ese grupo de amigos, la familia, más bastante gente del pueblo, veraniegos convecinos de Pilar) nos apiñábamos frente a la hermosa fachada barroca de la iglesia de Calaceite. En la misa, requerida en su testamento, oíamos cómo un sacerdote polaco desgranaba las fórmulas del funeral y ofrendaba el último adiós a “Pilar Gomes”.

El entierro estuvo presidido por Nacho, el sobrino de Ángel Crespo, quien sacó la urna metálica verde de una bolsa con el nombre impreso de la empresa funeraria “Mémora”, introduciéndola en un hoyo de tierra efectuado a los pies de la tumba. Unos cuantos echamos unas paladas sobre el funéreo recipiente hasta cubrirlo y rellenar el hueco. Al cabo, se dijeron unas palabras, sencillas y sinceras, sin la retórica y la pose que hubieran sido pronunciadas en un acto cultural organizado ex profeso.

Con la muerte de Pilar, esta unión vital del gran poeta manchego y su abnegada compañera, asimismo una creadora sumamente valiosa, se acababa de cerrar “confortablemente”. Algunas despedidas en la tapia del cementerio. En corrillos se regresó al centro del pueblo y algunos ocupamos dos o tres mesas en la Fonda Alcalá, ya histórico lugar adonde acudía con frecuencia Joan Perucho cuando era juez en Gandesa y de la que también escribió más de una vez Néstor Luján.

Al salir del restaurante, el hermano de Pilar expresó el deseo de que nos encontrásemos en una ocasión menos triste. Yo me dije para mis adentros que la ocasión presente no era triste sino alegre, desprovista de una pérdida en caliente y recordando festivamente a la protagonista de estas exequias en grata reunión. La verdad es que la muerte cosecha un sosiego absoluto; al menos en este caso, en el que los acontecimientos se han sucedido con asombrosa serenidad; serenidad asociada a la ecuánime personalidad de Pilar Gómez Bedate.

 

 

*Texto de Amador Palacios, remitido por Nacho García Crespo.

18/10/2017 09:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LA ZARAGOZA MUSICAL Y LITERARIA

Un viaje literario y musical por Zaragoza,

desde Marcial y Catulo hasta nuestros días

 

 

Antón Castro / Zaragoza

“Les propongo un trato. Conozcamos diversos momentos de la historia de Zaragoza a través de sus palabras”. Así podría empezar el trayecto literario ‘Zaragoza a través de literatura’ el actor Mariano Lasheras, de la compañía Zootropo, y antes de Pingaliraina y Los Navegantes, mientras los sonidos de flauta de Miguel Ángel Fraile, integrante de El manto de Noca y O’Carolan, crean una atmósfera envolvente de ensueño y de evocación. Estas visitas, organizadas por el PICH (Plan Integral del Casco Histórico) y por las Bibliotecas Públicas de Zaragoza, suelen durar dos horas y son itinerantes. Suponen un paseo, a la manera de los libros del suizo Robert Walser: los acompañantes de Lasheras y Fraile visitan tres espacios. Suelen ser el Museo del Fuego, el convento de Santa Ana, “muy desconocido, en la calle Madre Rafols”, y la Biblioteca del Agua, pero otras veces se añaden la Bóveda del Albergue, la Escuela de Música, con su peculiar patio renacentista del siglo XV y su incomparable techo de alfarje policromado, y el Museo Pablo Serrano. “Allí elegimos la cabeza de Antonio Machado, tan espectacular”, dice Lasheras. El paseo consta siempre de tres espacios y tres partes.

“La visita es una apuesta por la imaginación, el divertimento y el conocimiento. En el Museo del Fuego, donde suele hacerse la primera parte, el narrador como si fuera un druida repasa los primeros textos sobre la ciudad. Hay textos romanos de Catulo o de Marcial; nos permitimos la licencia de suponer que el autor bilbilitano, al volver de Roma, paró en Zaragoza y leemos uno de sus epigramas”. Y se presentan autores árabes y judíos como Avempace, Hadna Bin Handun, que nació en Molina de Aragón pero estuvo mucho tiempo entre nosotros, Ibn Paquda e Ibn Gabirol, entre otros. “Mezclamos poesía y prosa: un poema, un aforismo, un recuerdo, un informe histórico con gracia o un cuento sefardí como ‘El perro, el caballo y el músico’. Siempre intentamos dar un detalle del edificio, rescatar una anécdota o hallar alguna curiosidad: podemos contar la historia del derribo de la Torre Nueva o narrar un crimen en el restaurante Los Espumosos hace mucho tiempo, que cuenta Sender”, explica Mariano Lasheras, que lleva un libro con los textos. Fraile, un músico muy versátil, emplea distintas gaitas y hace sonar músicas muy diferentes. A veces emplea partituras y otras veces toca de memoria. De sus instrumentos brota música festiva o melancólica, aromas medievales, Boccherini o aires de jota o de Falla.

La segunda visita suele ser en la Bóveda del Albergue, en la calle Predicadores, y propone un viaje desde el siglo XV, cuando Zaragoza se parecía a Florencia y la llamaban “Zaragoza la harta” y llega hasta el siglo XIX: hasta Braulio Foz y Benito Pérez Galdós. En este tramo de cuatro siglos caben viajeros que pasaron por la ciudad como Enrique Cook o Giacomo Casanova, que contó el desconcierto que le produjo Pignatelli, pero también se habla de ‘Guzmán de Alfarache’ de Mateo Alemán, de ‘El Criticón’ de Gracián, y se leen poemas de Lope de Vega.

“Como nos gusta dar apuntes sobre la ciudad, aquí recordamos la importancia que tuvo la imprenta en Zaragoza, con figuras como Mateo Flandro, Jorge Coci o Pablo Horus, entre otros, y recordamos el incendio del Corral de Comedias, donde murieron 77 personas. De ahí, luego, nacería en 1799 el Teatro Principal”. En este segundo trayecto también hay espacio para hablar de ‘El trovador’ de García Gutiérrez, que sucede en parte en la Aljafería, o de los recuerdos de Santiago Ramón y Cajal. “Y por supuesto también recordamos a Cervantes: en Zaragoza ganó unas cucharillas de plata en unas justas poéticas. Imaginamos que pudo haber estado en la ciudad y leemos algún fragmento de don Quijote”.

Por lo regular, el itinerario suele concluir en la Biblioteca del Agua. Esta tercera parte está dedicada al siglo XX y XXI. “Ofrecemos algunos apuntes de los grandes arquitectos de la ciudad: Ricardo Magdalena, Félix Navarro, Fernando García Mercadal, Francisco Albiñana, Julio Bravo. Y presentamos a los autores de vanguardia y ahora ya clásicos: Jarnés habla del sexo de la ciudad y Ramón J. Sender nos lleva de viaje por la Quinta Julieta”. Entre esas pinceladas históricas habituales, abordan ‘la Zaragoza de los alemanes’, que contó Sergio del Molino, y rescatan al escritor Luis Buñuel, que editó Agustín Sánchez Vidal. “No podía faltar la tertulia de la Peña Niké, donde oficiaba Miguel Labordeta, del que leemos el poema ‘Mataos’, que su hermano José Antonio recitó en el Congreso de los Diputados, pero también recordamos la ‘Zaragoza amarilla’ de Julio Antonio Gómez, a través del poema ‘Geografía’ y a ese personaje surrealista e inclasificable que fue Luis García-Abrines, del que decían que recibía tendido en un ataúd”.

El libro de la Zaragoza literaria se cierra con uno de los autores que más amó la ciudad: Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) y su texto confesional: ‘¿Por qué escribo?’. “Esta odisea verbal y musical dura alrededor de dos horas. Pueden participar un máximo de 40 personas. A la gente le gusta mucho. No sabía que la ciudad había generado e inspirado tanta literatura y además le encanta ver los espacios, descubrir rincones, edificios y personajes”. Al final de este viaje algunos se suman a la fiesta y leen nuevos textos. Y así, con nuevas voces, Zaragoza se multiplica en la literatura y en la senda de los siglos. Para apuntarse pueden dirigirse a biliotecas-sociocultural@zaragoza.es.

 

15/10/2017 12:54 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ORDOVÁS HABLA DE 'PARAÍSO ALTO'

Julio José Ordovás «Ahora todo el mundo quiere ser eternamente adolescente»

 

[Julio José Ordovás publica ’Paraíso Alto’ (Anagrama), una novela donde una serie de personajes acuden a un pueblo fantasmal, habitado por un hombre fantasmal, que los ayuda a suicidarse. El libro se presentará en los próximos días en Los Portadores de Sueños.]

 

«Yo también vine a Paraíso Alto a suicidarme» es la primera frase del libro. ¿Es también el origen de libro?

El comienzo de la novela, la segunda en Anagrama, fue una iluminación. Me cayó del cielo, o del piso de arriba, una madrugada que estaba fumando en la galería.

¿Cómo surgió la idea de hablar del suicidio sin que se vea nunca ninguno?

Escribir es sugerir. Además, yo no quería escribir una novela tremendista o morbosa. Esta es una novela oscura en la que se oye de principio a fin una risa. Porque la literatura, como decía Nabokov, no es otra cosa que una risa en la oscuridad.

¿Qué le debe ese pueblo espectral al de su novela anterior, ‘El Anticuerpo’, traducida al inglés, y a la Comala de Juan Rulfo?

Quería que el escenario de esta novela fuera lo más parecido posible al escenario de mis sueños. Todos mis sueños profundos transcurren en un pueblo como Paraíso Alto, en el que los muertos no saben que están muertos y los vivos se han olvidado de que están vivos.

¿Qué es el protagonista: un ángel desterrado, un derrotado por la vida o ese espantapájaros que escucha y ayuda a la gente a bien morir?

Es un pobre diablo que ha desertado de la vida y del mundo y que encuentra la razón de vivir en ayudar a morir y su lugar en el mundo fuera del mundo.

¿Ha querido que el libro sea una continua danza macabra o un descenso a los infiernos?

Más que una danza macabra al uso, esta novela es un baile en cadeneta, tipo ‘El chachachá del tren’, un baile de verbena que acaba con todos los bailarines lanzándose al precipicio.

¿Está bromeando? ¿Qué le debe el relato al diario, más bien misterioso, del alcalde Félix Lázaro?

Me llegó muy adentro el diario del alcalde de Trébago, José Lázaro Carrascosa, que publicaron hace dos años sus hijas, la pintora Iris Lázaro y su hermana Berta, excelente traductora. La mirada de Pepe Lázaro sobre su pequeño pueblo soriano y sus vecinos fue para mí una lección de perspectiva literaria y lo incorporé a la novela ‘Paraíso Alto’ como elemento narrativo y también como homenaje.

El libro tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es como la presentación de un personaje, tan ambiguo como espectral, de un pueblo y de una atmósfera. ¿Cómo se ha planteado esta primera parte, cómo es el Paraíso Alto de la ficción?

Paraíso Alto, más que un lugar concreto, es un estado de ánimo. Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos pisado las calles desoladas de Paraíso Alto.

La segunda parte es ‘Visitas y apariciones’. ¿Cuál es el espíritu de los seres que retrata?

Los personajes que llegan a Paraíso Alto no son, en principio, seres atormentados. Simplemente, están cansados de vivir, o desesperados, y en aquella soledad hallan a un tipo con quien charlar antes de callar para siempre.

¿Hay algún anclaje con lo que haya vivido usted, con personajes que existan?

Este es mi libro más profundamente autobiográfico. En ‘El Anticuerpo’ hurgué dentro de mí, pero ahora he hurgado mucho más adentro. Nunca me he expuesto tanto. Algunos relatos los escribí riéndome a carcajadas y otros llorando a lágrima viva.

El libro parece realista a veces, incluso sórdido, pero siempre hay un despegue poético, un vuelo hacia la poesía y lo mágico. ¿Ha sido deliberado?

Yo no aspiro a ser un notario de la, así llamada, realidad. El deber de todo creador es crear su propia realidad. Si no, no es un creador. Es un copista.

También me ha parecido que hay un ambiente surrealista...

En esta novela he abandonado el sentido común y vaciado parte del vertedero que tengo en la cabeza. A los personajes no he sido yo quien ha ido a buscarlos, han sido ellos los que han venido, por su propio pie, hasta mí. Todos los que van a Paraíso Alto huyen de sí mismos. Pero nadie, ni siquiera los ángeles, pueden escapar de sus sombras.

Dice el ángel o espantapájaros: «Soy un amigo de la muerte».

Vivimos en una época que le da la espalda a la muerte y a la enfermedad, ahora todo el mundo quiere ser eternamente adolescente, pero los españoles siempre hemos sido amigos o incluso novios de la muerte.

¿Cuál es la importancia del humor en su libro y en su mirada?

Los judíos de Praga llaman humor de la horca al humor negro. Es ese humor que surge cuando uno está al borde del abismo y empieza a resbalar... Me reconozco en ese humor desesperado.

Hay en usted una conciencia poderosa de estilo. ¿En qué consiste para usted escribir?

Desecho el 90 o el 95%, sin exagerar, de lo que escribo. Tengo que reconocerme en cada línea. Estilo, para mí, no es otra que carácter, personalidad. Yo lo que intento es ser yo mismo cuando me pongo a escribir, algo mucho más difícil de lo que parece.

El libro habría podido ser mucho más torrencial y exuberante. ¿Cómo ha hecho ese ejercicio de contención?

La mejor amiga de un escritor es su papelera. Yo suelo escribir primero mentalmente, luego también corrijo mucho y además borro sin contemplaciones. Pero, una vez que acabo el libro, evito pulirlo en exceso. Prefiero que tenga algunas imperfecciones. Incluso algunas manchas.

¿Ha tenido algún libro específico en la cabeza?

Un libro que tengo siempre en la cabeza es ‘Winesburg, Ohio’, de Sherwood Anderson. ‘Paraíso Alto’ tiene muchísimas deudas, que no voy a enumerar. Solo citaré una: el padre Sigüenza, el autor de la ‘Historia de la Orden de los Jerónimos’. Su castellano es de una pureza, una elegancia y un ritmo insuperables.

15/10/2017 12:39 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANTONIO GAMONEDA, UN DIÁLOGO

Antonio Gamoneda: «Los poetas más alegres
también avanzan hacia la muerte»
El gran poeta castellano, orfebre de la llamada ‘poesía del silencio’ y Premio Cervantes 2006, acaba de visitar Zaragoza, donde reflexionó sobre su forma de ver el mundo


Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Cervantes de 2006, ha estado en Zaragoza. Tiene 86 años y aún está fresca la antología ‘Niñez’ (Calambur), preparada y prologada por su hija Amelia Gamoneda Lanza. Con esa voz entre estentórea y teatral, el autor de ‘Edad’ y ‘Libro del frío’ explica que lía los cigarrillos como cuando era adolescente y que ese acto tiene algo de gozosa recuperación de la juventud.

¿Qué sensaciones ha tenido al reencontrarse con esos poemas?

No son exclusivamente poemas de evocación de mi infancia, sino que puede que los haya de otro estilo: poemas en los que yo, por alguna sentida razón, hago una restablecimiento -aunque sea a efectos de pensamiento- de lo que es infancia. La infancia es un lugar en el tiempo, en la memoria y en el sueño del paraíso. Y ‘Niñez’ me representa muy bien en esa zona de evocación y de pensamiento. Mi hija Amelia, la editora, es muy espabilada.

Además han traducido juntos ‘Herodías’ y ‘La siesta de un fauno’ de Stéphane Mallarmé.

Hubo grandes peleas, es filóloga de profesión y entonces tenían que pelear, estaba decretado, el poeta y la filóloga. Mallarmé es complicadísimo, y las peleas fueron serias. Eso sí, los dos hemos sobrevivido.

Recuérdenos a su padre poeta, que es una figura mítica.

Y tan mítica, yo propiamente no lo conocí porque yo tenía menos de un año cuando murió. Yo aprendí a leer en un libro de mi padre, en su único libro, ‘Otra más alta vida’, de carácter un tanto modernista. Mi padre, por cierto, es el protagonista decisivo en mi libro de memorias, ‘Un armario de sombra’.

En ‘Niñez’ parece que se impone la memoria de su madre.

Imagínese: fue una relación que podría haber sido de una intensidad dañina. O un cataclismo. Ella, viuda y madre de un hijo único en plena Guerra Civil. Creo que no ocurrió esto, pero sí, ciertamente, el espacio de mi niñez estaba plenamente ocupado por mi madre. Era una mujer especial.

Acaba de decir que su libro tiene evocación y pensamiento. ¿Eso es deliberado o le sale así?

No. Yo tengo cierta prevención a todo aquello que, cuando se trata de escribir poesía, no sea estrictamente pensamiento poético, que no tiene mucho que ver con el pensamiento discursivo o reflexivo. Temo, y no poco, la aparición del pensamiento reflexivo, más o menos seudofilosófico, por mi parte y en mi estructura poética.

¿Qué es pensamiento poético?

Se lo voy a decir con una paradoja. El pensamiento poético es un pensamiento impensado. ¿Qué ocurre? Ya el viejísimo y actual Aristóteles decía que la rítmica es el elemento generador de la palabra poética. No es que en la palabra poética pongamos una rítmica para que suene bien, sino que el poeta auténtico tiene unos impulsos de ritmo que desencadenan palabras. Usted me dirá: «La semántica de esas palabras tienen que ser pensamiento». Sí, es un pensamiento subyacente, y la palabra poética lo saca, lo levanta, y podemos decir que es un pensamiento impensado, suscitado por impulso rítmico y es un hecho real: yo me entero de lo que he dicho y de lo que he pensado cuando lo escribo y lo leo.

Eso me llevaría a preguntarle si en usted hay, entonces, un trasfondo surrealista...

Yo no creo que yo sea surrealista en términos canónicos, pensando en las vanguardias históricas, sino que en cierto modo el surrealismo fue un movimiento muy especialmente ligado a lo que podemos entender por conciencia poética y pensamiento poético. ¿Qué ocurre? El surrealismo ortodoxo es automatismo psicológico puro; puede que haya ese automatismo pero yo no soy surrealista hasta el final porque quizá el censor que hay en mí y en mi propia palabra vigila el que esa palabra tenga una función significativa que puede que no sea ya surrealista, porque el poeta la decanta en un amasijo de significaciones y experiencias. De ahí que también aconseje leer mis libros y mi poesía en su literalidad. Que se lea lo que está escrito. No los símbolos.

Ahora se cumplen 25 años de uno de sus libros más inolvidables y misteriosos: ‘Libro del frío’. ¿Qué es el frío para Antonio Gamoneda?

El frío es una sensación, es un espacio con León al fondo, es un estado mental, es una experiencia de vecindad con la muerte. La significación más compleja pueda estar -permítame especular: estoy averiguándolo mientras le hablo- en que a medida en que temporalmente un ser humano va, y lo sabe, acercándose al final empieza a experimentar un frío que ya no es atmosférico: es existencial. Es un apagamiento progresivo de su vida que yo traduje como frío, y que sentí a los 60 años. Hablo de lo que supone el frío en la naturaleza y en la vida: la desaparición de especies vegetales. Mi propia desaparición.

No tenga prisa. Se percibe en su obra un halo dramático o una pesadumbre que nunca puede superar. ¿Es consciente?

Yo soy el menos indicado para hacer el diseño crítico de mi obra. La escritura está siempre en una especie de vértice dramático porque, por mi convicción y mi experiencia, sé que se escribe en la perspectiva de la muerte. Y eso es así, se quiera o no. Los poetas más alegres que puedan darse en el mundo están viendo cómo avanzan hacia la muerte.

¿Cuál es su punto de vista sobre Cataluña?

Tenemos que alejarnos de la mística de la unidad, que para mí es algo circunstancial. Soy partidario de todos los referéndums. Esto no tenía que ser violento, dramático, conflictivo, nada, ni por parte de unos ni de otros y lo es por parte de los dos. Y el Gobierno de España, de puro rígido, se ha vuelto estúpido.

07/10/2017 19:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS CUENTOS DE FÉLIX ROMEO (1968-2011)

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Los cuentos de Félix Romeo

 

 

Félix Romeo Pescador (Zarargoza, 1968-Madrid, 2011) escribió: “Soy escritor y vivo de las palabras. De ordenarlas y de desordenarlas. De hacer que digan cosas que siento y cosas que creo y cosas que suceden, las quiera o no, y cosas imaginarias y deseos y cosas que veo. (...) Soy escritor y también soy lector (...) Sí, me gustaría tener algo más que palabras. Pero no me gustaría quedarme sin palabras”. Las palabras fueron sus aliadas: en la lectura, en la tertulia, en las confidencias y en su correspondencia, en los emails o en los sms (solía despedirse con la frase “Todos los besos del mundo”) y en la escritura.

Gracias a su madre Carmen Pescador fue un lector incipiente, y no dejó de escribir jamás: artículos, poemas, prólogos, catálogos de arte, novelas, falsos diarios, diccionarios, novelas-reportaje o novela-crónica, como podrían calificarse libros como ‘Amarillo’ (Plot, 2008), el relato de tres jóvenes en Barcelona cargados de sueños, o el póstumo ‘Noche de los enamorados’ (Mondadori, 2012), donde hace la radiografía de un crimen, vinculado a su estancia en la cárcel de Torrero en su condición de objetor de conciencia insumiso. Y escribió cuentos sin parar: cuentos de encargo, sobre todo. El encargo era para él un estímulo: le obligaba a vencer cualquier resistencia o amago de pereza.

Firmó cuentos, de diversa factura y de varia obsesión, desde principios de los 90 hasta su inesperada muerte en Madrid. Y esos cuentos, diecisiete en total –aunque el primero, ‘Buscando el cielo’, en realidad contiene tres textos, más bien complementarios, sobre Gallocanta, Calanda y Los Monegros-, han sido recogidos por la escritora y bibliotecaria Eva Puyó y por el escritor y editor Chusé Raúl Usón en el libro ‘Todos los besos del mundo’. (Xordica).

En varios de los primeros relatos, casi a la manera buñuelesca, se perciben dos obsesiones explícitas: la figura del padre y la pistola. Su padre, Félix Romeo, fue policía y esa profesión marcó el imaginario de su infancia. ‘Gallocanta’ arranca así: “Habíamos ido a ver las grullas y yo solo pensaba en mi padre”. ‘Monegros’ es un texto que parece desgajado de su novela de iniciación: ‘Dibujos animados’ (1994). En el segundo relato, la pistola ya está ahí, como un objeto extraño en la vida de pareja: “Esta es una historia de amor. Aunque hay una pistola. Le pondré una pistola a Carmen en la cabeza y le diré que me diga que me quiere”. En el tercer texto, ‘A mad man with a gun. Thanks!’, dice: “Mi padre solo le ha puesto dos veces una pistola en la cabeza a un tipo”. En otro texto, de viaje, fuga y cárcel, anota: “México es el único lugar al que mi padre no puede ir, fue expulsado con deshonor por atraco a mano armada”. Y esa obsesión por el progenitor y las vidas peligrosas persiste en ‘Amar al padre’, donde cuenta: “Pagamos la fianza. Mi padre salió de la cárcel y un año más tarde, en el juicio, le condenaron a siete años de prisión”. En otro lugar, uno de los padres de ficción le pone una pistola en la cabeza al jugador Saturnino Arrúa.

Félix Romeo tenía otras muchas obsesiones: quizá su tema central fueran las tormentas de amor y desamor de las relaciones de pareja, siempre complejas, tortuosas y fascinantes; en ocasiones, las aborda con mucho sentido del humor, como ocurre en ‘Cinco camas y setecientos vinos’, el relato de una pareja, más bien ardorosa en sus encuentros, que destroza todas las camas que usa. Hay varios cuentos de amor, con viajes al fondo, con gastronomía y lecciones de francés, con la intimidad de cada día. “Grita terremoto, terremoto, y le besa en el cuello”, dice en ‘Temblor’, casi un microcuento de aire doméstico e inquietante. Hay muchas más cosas: la pasión por Zaragoza (“la novia del viento”, como la bautizó d’Ors) y el río Ebro, motivo de una tesis doctoral en uno de los mejores relatos del conjunto, ‘En una isla flotante’; el interés por los animales de compañía de los Bowles y William S. Burroughs. También están su visión cosmopolita, su afición a las ciudades, al arte y a los libros, y su equipaje favorito: la incorporación de su propia autobiografía a la ficción, tan presente en muchos textos y especialmente en ‘Verano del 75’.

‘Todos los besos del mundo’ es un libro paradójico: luminoso y doliente a la vez, vitalista y melancólico, límpido y a la par enmarañado de obsesiones, de ejercicios de estilo, de trampantojos de palabras, de búsquedas. Félix Romeo fue un escritor, un agitador y un ciudadano necesario que vivió “amorosa e irremediablemente herido por las letras”, como ha dicho Javier Tomeo.

 

‘Todos los besos del mundo’. Félix Romeo. Edición de Eva Puyó y Chusé Raúl Usón. Xordica. Zaragoza, 2012. 132 páginas. 

06/10/2017 08:24 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JUAN CASAMAYOR, PREMIADO EN LA FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA

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La Feria del Libro de Guadalajara

premia al editor Juan Casamayor

 

Es el fundador y director del sello Páginas de Espuma en 1999, especializado en el cuento, con su compañera Encarnación Molina

 

 

 

Juan Casamayor y Encarnación Molina, fundadores y editores de Páginas de Espuma, han sido galardonados con el Premio al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México. El zaragozano Casamayor explica: “Este premio, aunque recae en mí como editor, lo asumo como algo de toda la familia y de todo el equipo de Páginas de Espuma. La editorial somos dos personas –Encarnación Molina y yo- que proyectan su ideal y su plan de vida, casi, en torno a esta bonita aventura que está siendo Páginas de Espuma. Estamos felices y orgullosos y casi nos sumergimos en un umbral de contradicciones: hay felicidad, alegría, emoción, pero también hay un cosquilleo de nervios ante la responsabilidad por el historial del premio. Y ojalá que todas responsabilidades fueran así”, dice Juan Casamayor. En ese historial hay editores imprescindibles y agentes que han moldeado “una forma de mirar la palabra escrita”. Casamayor, entre otros, cita a Roberto Calasso, Herralde, Feltrinelli, Beatriz de Moura, Gallimard, Enrique Krauze.

“Nosotros no vamos a cambiar y conceptualmente vamos a ser los mismos, pero la gente que nos rodea puede percibirnos mejor a través de este premio que nos da visibilidad, entre otras cosas”. Al distinguir a Páginas de Espuma, una editorial madrileña con ecos aragoneses (Casamayor es un aragonés nacido en Madrid; Molina es granadina), se premia a un sello independiente, fundado en 1999 y especializado en el cuento. Dice Juan Casamayor: “Si pensamos en Anagrama de Herralde o en Tusquets Beatriz de Moura, hay una diferencia de tamaño notable e incluso de vida editorial. Si estas editoriales tenían casi 40 años de existencia, la nuestra casi va a rozar los 20”.

Busca los motivos del galardón y distingue tres razones: “Una es la elección de nuestro eje que es el cuento. Nuestra perseverancia y militancia en el relato es algo que la FIL ha tenido en cuenta. También es importante nuestro compromiso latinoamericano, que no ha tenido otro afán que mostrar textos de cuentistas de la otra orilla que nos parecían interesantes”. La tercera razón la sitúa en el lado del concepto de “panorama o de ecosistema editorial”. Desde los años 90, en España y en Latinoamérica, se está viviendo una “bibliodiversidad de sellos independientes con similitudes y diferencias que están enriqueciendo las opciones de lectura. Y ahí, Páginas de Espuma vive sólida su camino. Representa la comunicación, la labor editorial y la relación con un catálogo que va a trabajar con unos autores y eso lo da la independencia”.

Casamayor no es muy partidario de que se haga tabla rasa del binomio España y Latinoamérica. “Eso, así, se cae de las manos. Latinoamérica es un continente y son 19 realidades entre sí. Páginas de Espuma ha querido estar presente en Latinoamérica teniendo en cuenta los matices. Hemos querido cruzar el puente. Esta editorial ha viajado a sus ciudades, ferias y librerías, pero también ha conocido estrechamente distintas formas de vivir y de mirar”. Páginas siempre ha apostado por  autores de las dos orillas: no solo los latinoamericanos que viven al otro lado del charco, sino por los que “viven aquí por razones políticas, económicas o familiares. Por eso autores que van desde Clara Obligado a Andrés Neuman, y muchos otros, son tan importantes para nosotros”.

Es la primera vez que una editorial especializada en el cuento recibe el galardón. “Eso también es una marca distinguible. El premio nos da la razón a Encarnación Molina y a mí. Nos gustaba el cuento como lectores, éramos amantes del género y no había un sello específico en España cuando nacimos, aunque otras muchas editoriales apostasen por él. Esa especialización ha sido el hueso más duro, el órgano más vital para seguir fuertes y sólidos estos casi veinte años. Sin duda, el cuento vive un momento creativo extraordinario y tiente unos lectores que van creciendo. Y nos gustaría pensar que hemos colaborado a ello”, agrega Casamayor.

Páginas de Espuma ha tenido una premisa: construir un catálogo equilibrado entre clásicos –Antón Chejov, Marcel Schwob, Maupassant, Poe, Pessoa, Zola- y contemporáneos. Y entre los contemporáneos ha querido fijarse en “gente muy nueva y gente con trayectoria amplia. Este oficio nos ha dado amigos, experiencias y viajes. Todo ello va más allá de un proyecto editorial y justifica el interminable espacio del cuento”. El premio de la FIL a Lenguas Romances ha recaído en Emmanuel Carrère, autor de ‘El adversario’ o ‘Limonov’.

 

*Foto de Daniel Mordzinski.

06/10/2017 07:47 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LA JOVEN Y BELLA CLARICE LISPECTOR

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Una preciosa foto de una joven escritora, Clarice Lispector (1920-1977), una de las más grandes del siglo XX. Ahora se cumplen 40 años de su muerte, a consecuencia de un cáncer de ovarios. Benjamin Moser publica en Siruela su espléndida biografía: 'Clarice Lispector. Por qué este mundo'. Muy recomendable y arriesgada su visió, a veces casi unilateral, de sus vínculos con el misticismo judío. El libro se abre con una cita de Abulafia.

04/10/2017 02:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'LETRAS LIBRES': LA REVOLUCIÓN RUSA

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LA REVOLUCIÓN RUSA, EN EL NÚMERO DE OCTUBRE DE LETRAS LIBRES 

El aniversario de la Revolución rusa, la transformación digital y sus repercusiones en el trabajo, las contradicciones de Hugh Thomas y la poesía de John Ashbery, entre los temas del número de octubre de Letras Libres.

La Revolución rusa, ha escrito Orlando Figes, fue el mayor experimento en ingeniería social de la historia. Combinaba influencias occidentales, tradiciones rusas, aspiraciones científicas y una esperanza mesiánica. La búsqueda de la utopía condujo al terror y al sufrimiento, y también fue una fuente de inspiración para revolucionarios de todo el mundo. El número de este mes de Letras Libres, cuando se cumple un siglo de la Revolución, estudia sus orígenes, su influencia y su fracaso.

Juan Francisco Fuentes escribe sobre la Revolución, Lenin y Stalin y el voluntarismo. Victor Sebestyen se acerca a la personalidad de Lenin. Orlando Figes y Mira Milosevich ofrecen dos miradas panorámicas. Figes describe la influencia de la Revolución en las revoluciones del tercer mundo, y Milosevich analiza las transformaciones de un régimen que “se pasó agonizando buena parte de su existencia”.

El número de la revista que dirige Enrique Krauze, y que cumple este mes 16 años, incluye muchos otros temas. El historiador Paul Preston escribe un largo perfil de Hugh Thomas, que fue quien lo introdujo en la historia de la España contemporánea. Miguel Otero-Iglesias escribe sobre el futuro del trabajo. Según el investigador, es necesario proteger a quienes van a ser perjudicados por las transformaciones de la economía.

Mariano Peyrou analiza la poesía y la forma de entender la palabra del recientemente fallecido John Ashbery.

Manuel Alberca escribe sobre Fred Cabeza de Vaca, de Vicente Luis Mora. Mercedes Cebrián reseña La ciudad solitaria y Ricardo Dudda La mirada de los peces de Sergio del Molino. María Jesús Espinosa de los Monteros escribe sobre Los colores de nuestros recuerdos de Michel Pastoureau y Valeria Villalobos de Seres queridos de Vera Giaconi. Aloma Rodríguez lee El club de los mentirosos de Mary Karr y David Medina Portillo repasa el periodismo de José Emilio Pacheco.

Julia Tena escribe sobre “las fronteras del Brexit”: o cómo va a afectar la salida de la Unión Europea a la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Gonzalo Torné relee a Vladimir Nabokov. Vicente Molina Foix escribe sobre el cine de terror y Jimena Néspolo de la adaptación cinematográfica de Zama, mientras que Mariano Gistaín busca la manera de salir de la realidad, que puede empezar por apagar el móvil.

04/10/2017 02:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VIDA, AMOR Y MUERTE DE ANNE SEXTON

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[RITUALES DE SOL. La poeta norteamericana, ganadora del premio Pulitzer y autora de diez poemarios que publica Linteo, encarna la lírica de la intimidad, la veta autobiográfica y confesional que habla de la condición de la mujer y de la enfermedad de vivir]

 

 

El cuerpo descarnado de una dama

 

 

Hay mujeres que parecen marcadas por un destino desgarrador. Por una amenaza constante, por las sombras de la enfermedad, de la locura y de la muerte. Entre ellas, a lo largo del siglo XX, Anne Sexton (Massachussets, 1928-Boston, 1974) ocupa un lugar central, dentro de la historia de la literatura. En su vida, desde muy pronto, irrumpió una ronda de espectros, un silencio de puñales, la terquedad de la desgracia que no cesa. Era hija de un fabricante de lanas de Massachussetts, pero tampoco nunca se sintió cómoda en su familia burguesa: tenía otras dos hermanas mayores y fue, desde niña, una criatura casi abisal, inextricable, presa de un dolor insoportable que se reveló con toda su crudeza en su primer postparto. Se había casado muy joven, en una huida hacia adelante, con 19 años, y decidió llamar a su primera hija Linda; la segunda fue Joyce, aunque para ella siempre fue Joy. El nombre era casi un deseo: la necesidad de que la felicidad y la alegría se instalasen en su existencia.

La relación con Alfred Muller Sexton, con quien había escapado de casa, tampoco le iría demasiado bien. En su adolescencia había dado muestras de talento poético, de pasión por las palabras. Uno de sus médicos –y fueron bastantes lo que aparecieron en sus días- le recomendó que se dedicase a la poesía: que le relajaría, que le ayudaría a sobrellevar la incertidumbre y algo clínicamente peor: la depresión. Y así fue. Empezó a escribir, a asistir a talleres de poesía; en el de John Holmes conoció a Maxine Kumin, poeta también y una de sus mejores amigas, es ella quien firma el prólogo de su ‘Poesía completa’ que publica el sello Linteo con traducción de José Luis Reina Palazón, autor de una enjundiosa introducción; en otro de esos cursos, impartido por Robert Lowell en Boston en 1959, coincidió con Sylvia Plath: disfrutarían y rivalizarían. Las dos, parecidas en muchas cosas, incluso en la fragilidad, intentaban escribir el mejor poema.

La poesía sería decisiva en la trayectoria de Anne Sexton. Fue su curación, más efímera de lo que hubiéramos deseado, fue su terapia y un estímulo permanente de supervivencia. Era muy rigurosa y perfeccionista: corregía y corregía y a veces realizó hasta una veintena de versiones para culminar un texto. Debutó en 1960 con ‘Al manicomio y casi de vuelta’ (‘To Bedlam and part way back’), que se abre con versos para uno de sus doctores: “Usted, Doctor Martin, pasea del desayuno a la locura”. Y anuncia: “Y yo soy reina de este hotel de verano / o la abeja que ríe en un tallo / de muerte. (...) Yo soy reina de todos mis pecados / olvidados. ¿Estoy aún perdida? / Una vez fui bella. Ahora soy yo misma, / contando esta hilera y hilera de mocasines / que esperan en el instante silente”.

Tenía entonces 32 años y, por supuesto, seguía siendo guapa. En algún momento de su juventud ejerció de modelo. Era una mujer atractiva e interesante, aunque también debía dar algo de miedo, como dijo el narrador John Cheever. Era alta, estilizada, tenía los ojos claros y penetrantes y el pelo negro. Elegante, casi siempre llevaba un cigarrillo en los dedos, tacones y perfume francés. Poseía una voz ronca y peculiar: le gustaba mucho recitar, y cada concierto era una función con admiradores y detractores que no se cortaban un pelo ante los silencios y el carraspeo de sus teatrales vocalizaciones.

Desde ese primer libro no dejó de publicar: ‘Todos mis seres queridos’ (1962), ‘Vive o muere’ (1966), ‘Poemas de amor’ (1969), ‘Transformaciones’ (1971), ‘El libro de la locura’ (1972)... En las cosas de cada día no encontraba sosiego; sus dolencias, sus pesadillas, sus pequeñas aventuras y su hontanar inacabable de tinieblas se volvían literatura. Anne Sexton se convirtió, libro a libro, en una maestra de la literatura confesional y de la escritura de mujer. En sus poemas aparecen asuntos más bien infrecuentes como el incesto, la maternidad (a su hija Joyce, o Joy, le dedicó varios textos e intentó esclarecer qué parentesco definitivo, qué ‘herencia’ hay entre la joven y ella misma, algo que también quiso desvelar durante toda su vida con respecto a sus propios padres), el aborto, la culpa, la masturbación, el amor, el deseo, las drogas, el orgasmo o la intensidad de las experiencias sexuales, que tampoco resultaron dichosas. En el fondo, la escritura de Anne Sexton, rica en metáforas e imaginación, nacía de la insatisfacción, de la búsqueda dolorida, de la perplejidad y de la locura. Siempre le preocupó Dios, pero hubo un instante que, en medio de la nada y de la sinrazón, fue como un interlocutor y una obsesión. Buscaba la plenitud y hallaba el vacío.

Con todo, Anne Sexton fue una mujer de éxito social. Fue becada, viajó por Europa, dio clases en la Universidad y le concedieron cuatro ‘honoris causa’ en varias universidades. Ganó el premio Pulitzer, escribió la novela ‘Deliverance’, firmó libros para niños con su amiga Maxine Fumin, y fue jurado de los Pulitzer. Leída y elogiada (también hubo críticos que no entendían su poesía descarnada, casi fisiológica, de apabullante sinceridad...), acabó cumpliendo lo que prometía en sus poemas. Cuando le tomó la delantera Sylvia Plath en 1963 para suicidarse con el gas, ella se lo reprochó. En octubre de 1974, a los 45 años de edad, se bebió dos vodkas, se puso el abrigo de piel de su madre, se encerró en el garaje y encendió el motor de su coche Cougar. Dicen que tenía otro vaso entre sus dedos huesudos y largos como espadas. Y que encendió la radio: quizá quisiera oír el último jazz.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

La mujer enferma. Anne Sexton padeció depresiones, crisis nerviosas, fue hospitalizada varias veces y paseó por varios psiquiátricos. Como le había sucedido a Sylvia Plath, ella también percibió la alargada sombra del padre. Era muy inteligente y tenaz, y se reveló como una mujer insumisa con gran capacidad de trabajo. Adoraba la poesía de Pablo Neruda.

 

El malvivir. Escribe su gran amiga Maxine Kumin en ‘Poesía completa’: “Al poco tiempo cayó escaleras abajo y se rompió su cadera –en su cumpleaños. Con el próximo doctor creció su hostilidad. Psiquiatras y psicólogos intermediarios iban y venían. Parecían no ser adecuados para el trato con esta mujer talentosa y espiritual (...) En la primavera de 1974 tomó una sobredosis de barbitúricos y más tarde me hizo muchos reproches por haber abortado ese intento de suicidio”.

 

03/10/2017 07:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

NUEVA NOVELA DE SUSANA FORTES

¿Qué fue de la escritora Emily J. Parker

en un Londres atestado de nazis?

 

Susana Fortes investiga la historia de la desaparición de una joven novelista en ‘Septiembre puede esperar’

 

A Susana Fortes (Pontevedra, 19599 le interesan las historias propias y a las ajenas. Su vida y sus recuerdos se cuelan sutilmente en sus ficciones, y le atraen personajes tan distintos como Corto Maltés y Hugo Pratt (les dedicó la novela ‘Querido Corto Maltés), Robert Capa (que protagoniza ‘Esperanza a Robert Capa’, adquirida por Hollywood) o el poeta Pedro Salinas: se inspiró en él y en su pasión por la joven estudiante Katherine Withmore para su novela ‘El amor no es un verso suelto’. Profesora de historia, cinéfila y enamorada de la literatura, todo ello anda y desanda los paisajes de sus libros. Y esa manera de proceder o de trabajar, con humor e ironía, con citas, le encanta.

“Pero jamás como un ejercicio de erudición, como algo pesado o como una exhibición: son guiños humorísticos y juegos para el lector, travesuras de escritor. Aquí, por ejemplo, rindo homenaje a uno de mis profesores en Compostela como el historiador Ramón Villares”, advierte. En ‘Septiembre puede esperar’ (Planeta) hay dos historias distintas, que convergen: la de la escritora Emily J. Parker, británica, parecida en algunas cosas a Ingrid Bergman o Greta Garbo, que desaparece en Trafalgar Square, en Londres, en 1955, tras haber recibido algunas buenas críticas, entre ellas una de Leonard Woolf, el marido de Virginia. Para entonces había ganado algún concurso de la BBC y había publicado algunos cuentos, entre ellos ‘Historias del Blitz’, y una novela. Y la otra historia la protagoniza Rebeca Aldán, que vive en Compostela, tiene un novio de Lugo y una bellísima y práctica hermana Bea. Un día se entusiasma con Emily J. Parker y decide dedicarle una tesis, que dirigirá el profesor octogenario Robert Whelan. “Rebeca tiene algunas cosas de mi infancia y de mi adolescencia gallega”, recuerda. Dice Susana por voz de la estudiosa Rebeca: “Yo también había tenido mi infancia campestre con caballos salvajes”.

Rebeca se traslada a Londres y ahí se funden dos épocas. “El Londres de la II Guerra Mundial, que ofreció resistencia a los nazis, y el Londres multirracial actual, que es el que acoge a la joven”, indica Susana Fortes, que no sabía que Kim Philby, citado y recordado en su novela, fue herido en Teruel y convaleció de sus heridas en el Gran Hotel de Zaragoza. “No lo sabía. Y sería bonito decir que he dormido en Zaragoza en la habitación de Philby. Esta novela se coció a fuego lento y tuvo un origen gracioso: arrancó de una revista de moda, donde vi unos zapatos de los 40. Pensé quién podría llevar zapatos así, en medio de una ciudad bombardeada. Así nació Emily J. Parker, la mujer enigma. Luego pensé también en algo que me atrae y me perturba mucho. La desaparición de personas, la desaparición de escritores. Pensé en Jean Rhys, la autora de ‘Ancho mar de los Sargazos’, en la propia Agatha Christie o, claro, en Harper Lee, la autora de ‘Matar a un ruiseñor’. Y así, con todo eso en la cabeza, fui moldeando a Emily J. Parker”. De esa escritora vamos sabiendo algunas cosas: era hija de militar, quizá era una mentirosa redomada, estaba casada con el brillante matemático Alan Pearson, compañero de Alan Turing, resultó proclive a la enfermedad. “En el libro hay muchas cosas: el clima de la Segunda Guerra Mundial cuando “el suelo británico estaba plagado de agentes nazis”, el mundo de los hospitales, cómo se hace una escritora, y vemos un universo de héroes y canallas, de grandeza y miseria, de hitos históricos específicos como los bombardeos y la agitación en la base de comunicaciones de Bletchley Park, donde trabajaba Emily, entre 10.000 personas más”.

Eso sí, Emily J. Parker, aunque se nos diga que publicó una novela en Seix Barral, no existió, pero ya se sabe, algunos escritores, como pedía John Irving, tienen un don: crean personajes de ficción que resultan tan auténticos como los de carne y hueso. Quizá no se debe desvelar más de “esta historia de investigación y misterio, de intriga y de desaparición, de terror psicológico y de amenaza”, donde nada es lo que parece. Ni siquiera el amor.

“¿Cataluña? No soy quién para arreglar el mundo, pero me gustaría decir, como creo que decía Rafael Azcona: muchas de estas cosas se solucionarían cediendo el asiento en el autobús”.

 

*Tomo la foto de Susana Fortes de aquí

http://image.afcdn.com/dossiers/D20140109/Susana2-105442_L.jpg

-2. Portada: https://www.planetadelibros.com/usuaris/libros/fotos/254/m_libros/portada_septiembre-puede-esperar_susana-fortes_201706061755.jpg

 

'LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD'. DANIEL GASCÓN EN 'LETRAS LIBRES'

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LA BORRACHERA DE LA IDENTIDAD
Artículo de Daniel GASCÓN, publicado el 29.09.2017 en ’Letras Libres’.
La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o su propaganda, se ha convertido en una agresión a las personas.
 

En un texto dedicado al humor somarda, José Luis Cano contaba la anécdota de un funcionario del ayuntamiento de Calanda, Teruel, que le indicaba a una señora: “Aquí tendrá que firmar alguien de la familia”. “¿Y quién de la familia?”, contestaba ella. “No sé, cualquiera, su marido mismo.” “¡Uy, mi marido de la familia, si ni siquiera es del pueblo!”

Las bromas las carga el diablo y lo que lleva tiempo ocurriendo en Cataluña puede verse como una farsa que se repite en forma de tragedia: como si demasiada gente al mismo tiempo se hubiera tomado en serio el chiste.

Hay investigadores que señalan que existe un componente biológico en el nacionalismo, además de elementos de construcción cultural y de intereses de las élites. No está claro que eso lo haga irremediable: hay otros impulsos biológicos que hemos conseguido domesticar y en buena parte de Europa durante décadas se ha conseguido acallar o tener una versión relativamente suave de algo que, como dijo Mitterrand en un discurso inolvidable, es la guerra.

Aurora Nacarino-Brabo ha escrito en esta revista sobre la alianza entre nacionalismo y populismo. Además, el nacionalismo ha disimulado (aunque, a decir verdad, tampoco disimula tanto) sus elementos anacrónicos, un poco decimonónicos y rancios, y su sustrato supremacista, en una época que mostraba una actitud comprensiva hacia el discurso de las identidades, y en particular hacia identidades autonómicas, que en algunos casos habían sido oprimidas durante la dictadura franquista.

La identidad no siempre tiene articulación política, y tampoco tiene necesariamente una relación conflictiva con el sentimiento de pertenencia a una unidad mayor. Pero es útil para el nacionalismo. Aunque la identidad es compleja, cambiante y azarosa, el nacionalismo privilegia una sola variedad homogénea y esencialista por encima de las demás. Los nacionalistas periféricos españoles tienden a hablar de la asignatura de Formación de Espíritu Nacional. Pero al observar sus acciones, no es difícil detectar cierta admiración: parece que lo que les molesta no es el adoctrinamiento sino que este se hacía en los mitos y símbolos equivocados.

Facilita el paso a una implicación emocional. La crítica a una identidad colectiva, a su parafernalia hortera o sus mecanismos de propaganda, se convertía en una agresión a las personas. Si es un sentimiento íntimo, todo ataque es una ofensa: la nación (o la pertenencia regional) ya no se ve como una idea sino como una parte del sujeto, y se olvida que las tradiciones culturales son en buena medida una mezcla de falsificación y robo: en su divertido texto sobre el humor aragonés, el sabio Cano cita como ejemplos a Chuang Tzu y Buster Keaton. En los casos extremos, la discusión se desliza hacia lo religioso y todo desacuerdo se vuelve blasfemia.

Propicia también el desarrollo de lo que podríamos llamar una política del agravio. Este no es un elemento despreciable. Todos nos sentimos ofendidos y el deseo de reconocimiento es una poderosa fuerza política.

Existen injusticias mensurables que se pueden rectificar. Hay reparaciones y gestos simbólicos que pueden ser útiles, y se pueden hacer por buena voluntad o cuestiones pragmáticas. Pero esta política tiene sus límites y problemas.

Entre ellos está el regreso constante al pasado. Una de sus tentaciones más frecuentes es proyectarlo en el futuro, como ha escrito Manuel Arias Maldonado: a ver si esta vez sale bien. Quienes no conocen la historia, escribió Christopher Hitchens, están condenados a recrearla.

Otro es que el agraviado, en ese repositorio cambiante del pasado, tiene siempre motivos para sentirse herido. “Nadie quiere ser víctima, pero todos quieren haberlo sido”, escribía Todorov. Así, por ejemplo, cuando un escritor español, en un texto de propósito conciliador, publicó un artículo explicando lo importante que era para él la cultura catalana, un narrador en catalán le reprochó que los nombres que citaba en su artículo fueran clásicos: eso demostraba, a su juicio, su falta de interés por la cultura catalana contemporánea.

Otro problema de la política del agravio es que, cuando uno está muy preocupado por las ofensas reales e imaginarias que recibe, tiene menos capacidad para detectar las ofensas reales e imaginarias que produce. Es bastante frecuente leer o escuchar a gente que muestra una extraordinaria sensibilidad para lo propio y una espeluznante falta de sensibilidad hacia los demás.

El énfasis en la identidad y los agravios produce un discurso emocional que dificulta llegar a acuerdos. No creo que haya que despreciar las emociones ni pasarlas por alto, pero conviene mantenerlas a raya antes de la discusión. No porque no sean importantes, sino, entre otras cosas, por respeto a su poder y relevancia.

Un poco de ironía –en el sentido de tener conciencia de la propia contingencia– puede resultar útil. No significa renunciar a los propios principios; al contrario, puede ayudarnos a distinguir lo que de verdad importa.

 

*Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) es el editor de la edición española de la revista mexicana ’Letras Libres’. Ilustración de José Luis Cano para su libro de Servet. Es Calvino.

01/10/2017 18:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SÁBADO 30, JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS EN LA CASA DEL TRADUCTOR

JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS 

DE LA CASA DEL TRADUCTOR

Inicio: 30-09-2017

Fin: 30-09-2017

Hora: 11-18h.

Lugar: Casa del Traductor

Organiza: Comarca de Tarazona y el Moncayo

Jornada de puertas abiertas de la casa del traductor

11:00h. Origen, historia y misión de la Casa del Traductor por Enrique Alda coordinador y asesor técnico de la Casa.

11:15h. Intervención del director de la Casa del Traductor: Juan Antonio Fuentes.

11:30h. Intervención de Ahmed Abdullatif traductor de 'Tonto, muerto, bastardo e invisble' de Juan José Millás.

12:30h. Mesa redonda en torno a la traducción, la formación y la profesión con Enrique Alda, Maria Pilar Cardos, Kenneth Jordan, e Inés Ramia Latorre.

14:00h. Comida de fraternidad.

17:00h. Mesa redonda, editoriales y traducción con Trinidad Marcellán, editora de Olifante, y Julián Lacalle, responsable de Pepitas de Calabaza de Logroño.

18:00h. Mesa redonda, el escritor y el traductor literario. Intervienen Rada Panchovska, Antón Castro, Alfredo Saldaña, y Ricardo Diez. [La escritora y editora búlgara acaba de traducir a su lengua tuna antología poética de cada uno de los autores.]

Más información e inscripciones: ealda@ealda.com

*http://www.larioja.com/noticias/201412/20/media/cortadas/leyendas--575x323.jpg.

 

29/09/2017 14:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

BENJAMIN, EL PENSADOR DE LA CULTURA

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Walter Benjamin, el pensador de la cultura

 

Pequeña historia del escritor, filósofo y crítico de arte que se suicidó en Portbou en 1940, acuciado por el miedo a la Gestapo

 

 

Quizá no sea el escritor más popular de su siglo ni el más fácil de leer, pero la historia de la cultura habría sido distinta sin Walter Benjamin (Berlín, 1892-Portbou, 1940). Ofrece un perfil complejo y a la vez subyugante: se trata de un hombre que piensa y debate, rodeado de “libros hasta las orejas”, al que se le unen el día y la noche: traduciendo, reflexionando sobre los cuentos populares ilustrados que tanto le gustaban, pensando en la obra de pintores como Paul Klee o Kandinsky, que eran sus favoritos, o repasando su formidable colección de fotos de Germaine Krull, una de sus debilidades. Y no solo eso: es un crítico de arte y de la cultura, un ensayista y un escritor que se mueve con mucha comodidad en el texto breve como el dietario o el microrrelato, como se ve en ‘Obra de los pasajes’, que publica Abada en dos volúmenes.

Hijo de buena familia, su padre había trabajado de banquero en París y regresó a su ciudad para dedicarse al comercio de antigüedades y de arte. Walter Benjamin, sensible y lúcido, era el mayor de tres hermanos. En la Universidad, una vez que había decidido apostar por el ala más radical de la juventud socialista y por el estudio de Marx, Engels, Bergsonb y Fichte, descubrió que era discriminado por ser judío. Contó con un amigo fundamental como Gershom Scholem, que le sugirió que analizase la vasta tradición histórica del pueblo judío; una de sus obsesiones fue vincular el judaísmo y el marxismo. Además optó por el estudio de la crítica de arte en el romanticismo.

Poco después estallaba la I Guerra Mundial. Iba a alistarse, pero se enteró de que dos de sus mejores amigos se habían suicidado en la contienda, y prefirió esperar. Algo que haría de nuevo más tarde: rechazó la llamada a filas, se vinculó a posturas antimilitaristas y eso le llevaría a vivir lejos de su país: en la neutral Suiza, en distintas ciudades. En 1917 se casaría con Dora Kellner, divorciada e hija de buena familia, y al año siguiente tendrían a su único hijo: Stefan Rafael. La convivencia estuvo salpicada de dificultades y de terceras personas a veces; vivieron en distintos lugares, Walter estudiaba hebreo, redactaba ensayos minuciosos, se entusiasmó con Charles Baudelaire al que traducirá y logró su doctorado. Algo más tarde apareció en su vida Asja Lacis, “una bolchevique letona, cristiana, actriz y directora de teatro, y con quien había conversado toda la noche”, según escribió en una carta. Fue otro de sus grandes amores, sin duda.

En 1925, viajó a España; interesado por el comunismo, en 1926, lo hizo a Rusia (Abada edita su ‘Diario de Moscú’). Siempre pendía del alambre; a principios de los años 30 consiguió un empleo como locutor de radio, y eso le permitió estudiar la cultura de masas. Escribía sobre Goethe, Kafka, Karl Kraus o Marcel Proust, al que también tradujo en compañía de Frank Hessel; se citaba con Brecht, con quien jugaba al ajedrez en Dinamarca. Le incomodaba el ascenso del nazismo. Intuía la barbarie que se avecinaba.

Se marchó de París, donde había vivido a menudo, poco a antes de la llegada de los nazis. A finales de septiembre, con un pequeño grupo, se dirigió a las montañas para cruzar España. El camino, de unos 25 kilómetros, era duro. Benjamin estaba débil (nunca le sobró la salud) y tenía miedo a la Gestapo. “Pasó la noche sin protección contra el frío o los animales de la mañana. Al día siguiente el resto del grupo re reunió de nuevo”, dice Esther Leslie en su biografía ‘Walter Benjamin: la vida posible’ (Universidad Diego Portales, 2015). El 26 de septiembre de 1940, tres policías del régimen franquista le negaron la entrada a España. Su permiso no estaba en regla, aunque sí tenía autorización para recorrer el país y para irse luego a Estados Unidos, donde le esperaba el filósofo Adorno.

Se retiró a una habitación del Hotel Francia y allí se suicidó con morfina. En una nota que dejó a su compañera de viaje Henny Gurland, fotógrafa y futura esposa de Erich Fromm, Walter Benjamin escribió: “En una situación sin salida, no tengo otra elección que la de terminar”. Lo enterraron en un ritual católico con el nombre Benjamin Walter. Era el extranjero de la maleta que cinco años después sería trasladado a la fosa común.

 

LA ANÉCDOTA

 

La muerte de Walter Benjamin sigue envuelta en el misterio: ¿se suicidó, murió de enfermedad y cansancio, o fue asesinado por los nazis y los comunistas, que entonces habían firmado un pacto de no agresión? La incertidumbre continúa y abarca también a su famosa maleta. ¿Había dentro algo especial, su último libro, apuntes, direcciones, algo comprometedor, aquellos cuadernos que cuidaba con tanto mimo? De todo ello se sigue hablando y sigue apareciendo libros y documentales. O revistas alusivas a su muerte como ‘La maleta de Portbou’. En la Universidad de Gerona, existe una cátedra dedicada a Walter Benjamin. El autor de ‘Infancia en Berlín hacia 1900’ es una figura que se agiganta día tras día, y que encarna el sentido crítico, el periodismo cultural y la pasión del conocimiento.

 

 

 

 

29/09/2017 12:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TONO MASOLIVER: TRES POEMAS

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[El poeta, narrador y profesor Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona, 1939), crítico de narrativa en el suplemento ‘Culturas’ de ‘La Vanguardia’, publica un nuevo libro: dos poemarios en un solo volumen: ‘La negación de la luz’, que da título al conjunto, y ‘El cementerio de los adioses’. Poesía de la memoria y la melancolía, poesía de los sueños, de la antesala de la despedida, de los amores perdidos o soñados, del amor que irrumpe en la madurez como un relámpago. Poesía del paso del tiempo, de homenajes, de la intimidad, y poesía narrativa a menudo, con personajes y homenajes (a Antonio Gamoneda, entre ellos). Copio aquí tres poemas suyos.]

 

1

 

Lo que escribo en este instante

que acaba de desvanecerse.

Lo que mi corazón y sus flores

efímeras. Y lo que vieron

mis ojos en la rubia playa

de las mujeres evanescentes

que hoy lloran el tiempo.

Y llora el tiempo

por todos nosotros.

 

2

 

Hay una sombra que me acongoja,

un vello ajeno a mí, a mis ojos

que sufren, ven pérdidas.

Tu desnudez me abruma,

nunca estuve en aquella playa,

en aquella arena del pubis.

Amor saciado como un vaso vacío.

Estériles luces de agua en la memoria.

 

3

 

Estoy en una calle tan larga

que no cabe en mi corazón.

Por ella ceo alejarse a mi padre

y no puedo gritar

porque si grito

despertaré del sueño

y desaparecerá la calle

para siempre.

 

De ‘La negación de la luz’. Juan Antonio Masoliver Ródenas. Acantilado. Barcelona, 2017. 205 páginas.

28/09/2017 02:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOS POEMAS DE EDUARDO CHICHARRO

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[Ese editor tan personal que es Raúl Herrero de Libros del Innombrable ha publicado ‘Radical libre’ la lírica del poeta postista Eduardo Chicharro, ese grupo que integraron Silvano Sernesi, Carlos Edmundo de Ory y él, pero también, en otros momentos, Gloria Fuertes y Ángel Crespo, entre otros. Raúl me envía dos textos. El libro se presentará el día 6 de octubre en el Museo Pablo Serrano, que está viviendo una intensa transformación. Hace lo que tiene que hacer: actividades. Atraer públicos, crear un nuevo imaginario cultural y social. Para eso está ahí.]

 

[La complejidad de la obra literaria de Eduardo Chicharro Briones 
(Madrid, 1905-1964), con una trayectoria que abarca poesía, novela y 
cuento, teatro o ensayo literario, solo es comparable al ostentoso 
silencio que la acompañó y la sigue acompañando. Pero Chicharro fue, 
en este sentido, insensible al desaliento. Ajeno a la pompa de la 
corte literaria, desde ese mismo silencio fue capaz de construir, 
siempre desde los márgenes del canon literario de su tiempo, una obra 
extraordinariamente iconoclasta, radical y libre.]
Jaume Pont. Prólogo a _Radical libre_ de Eduardo Chicharro.

 

Carta de noche a Carlos

 

Carlos yo te escribo trece trenes

trinos trece te estremece

y te envío mecedoras

a tu casa.

Que tu casa es una cosa

que no pasa.

En el filo sutilísimo te escribo

del estribo.

Puesto el pie en el mismo digo

como sigo por el hilo de tu higo

en el higo sutilísimo que sigo.

De mi casa a la tu casa sigo sigo

enviando mecedoras rutilantes.

Por la noche duermo, sueño, como, orino,

sueño papa manos pone tuyos hombros

cara tiene nívea cera transparente

gesto ambiguo de sus labios mucho temo

pasan cabras por sus ojos, dame leche

y en un coche pon la estrecha remolacha

por los siglos de los siglos que me orino.

Pasan ciervos por mis ojos

luchan truchas en mi lecho

por debajo pasa el grajo, por la orilla la abubilla.

Que mis huesos son de corcho sueño a veces

y las heces que vomito son como oro.

Un gigante se aparece cada noche

y me dice cada cosa cada cosa,

cada cosa que no entiendo va y me dice.

No me llama por mi nombre el gigante ese

ni me tira de la oreja.

Te pregunto Carlos ahora por qué escribo

y te envío mecedoras.

Si te cuento lo que sueño no entristezco

a ningún amigo bueno que me escucha

por lo menos así pienso entumecido

ya a las puertas de esta noche.

¿Qué me espera? ¿Quién se agita en la penumbra

que los párpados me cierra suavemente?

He aquí pues que vuelvo al sueño como un guante

del conejo que hay delante de mi fuente.

Guardo un trozo de casulla del gigante

pongo botas quito mantas cuelgo abrigos

traigo trapos y amontono las almohadas.

En un hoyo me cobijo, me hago el muerto

y en espera de que el sueño llegue aúllo.

Vuelve el viento, la casulla, la osamenta,

el gigante, el calcetín y la abubilla.

Mientras tanto, Carlos, rápido te envío mecedoras.

¿Las entiendes? ¿Tú las ves que te las mando?

Si entre tanto te lo cuento estáte atento

al bicho ese que se sube por las barbas

es un tanto alocadillo y come mucho.

Al abrigo de la noria está la liebre

el molino escupe hileras de cipreses

el anciano da patadas al pesebre

el obispo zurce el culo de la avispa

y en el mango de la escoba vive el piojo.

¿No ves Carlos por la noche tú también,

un portero con al hombro una escopeta?

¿Tiene una hija ese portero tú también?,

con la mano me hace señas y me enseña

una cosa mucilaginosa. ¿A ti no?

¿He de decir que me canso, que de cansar estoy vivo?

¿O he de decir que me vivo, que de vivir estoy canso?

Let me I write you, my dear.

Digo que me digas que digo

a estas cuatro paredes mi pena

mi congoja de hombre destartalado.

¿Soy yo cura, ámbito habito

o es el hábito del obispo

que hace al monje o no lo hace?

Sigo enviándote mecedoras,

cuídalas, límpialas, pómpalas,

góndolas, lámparas, ordéñalas,

albérgalas en tu pecho

que el sultán viejo lo dice:

si el refrán mata a la rata

pon tu casa enjalbegada

que a decir viene lo mismo.

 

Elementos fantasmagóricos del paisaje

 

Mira el buey redondo y alto

lo más romo de la encina

y el labriego sentencioso

corta el pan con sus dos manos.

 

Cosas vagan necesario

vive el astro en la campiña

sobre el suelo y el escombro

y el tritón invertebrado.

 

En el aire está exhalando

muerta serpiente de espina

aire muerto. Rinde el lobo

doble culto al fiel rebaño.

 

Ve el pastor quieto a su lado

un gran ángel de rodillas,

con el brazo forma un codo

al enseñarle los prados.

 

Pisa el buey con su pie plano

la seriedad de ceniza

del ángel, mientras el lobo

se ha convertido en milano.

 

1944

 

27/09/2017 10:10 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LOS VERANOS DE LUIS ALEGRE

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LOS VERANOS DE... LUIS ALEGRE

 

Luis Alegre (Lechago, Teruel, 1962) es profesor de economía, escritor y agitador cultural del universo del cine. Ha sido director de programas de televisión, en Tele 5 o Aragón Televisión, y de documentales como ‘La silla de Fernando’, y es responsable del Festival de Cine de Tudela. Dirige el ciclo ‘La Buena Estrella’.

 

 

“Lo peor es la melancolía de la gente que ya no está”

“¿El momentazo? Mis charlas sobre sexualidad en el bar El Chato”

 

ANTÓN CASTRO

 

-1. ¿Qué hace un artista en verano?

Un artista no lo sé. Yo, pensar hasta que me quedo dormido.

 

-2. ¿Dónde has veraneado a lo largo de los años?

En mi infancia y adolescencia, en Lechago y Calamocha, mis dos pueblos, con un paréntesis de dos años en los que vivimos en Fuentes de Jiloca. Luego, en Zaragoza y en los lugares a los que he viajado. En 2004 arreglamos la casa familiar de Lechago –en la que nos parió mi madre, que también nació en ella- y desde entonces ese es nuestro refugio.

 

-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

Soy un chico de pueblo.

 

-4. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? 

He tenido suerte con mis viajes de verano. Uno de los más inolvidables lo hice con Mariano Gistaín y José Antonio Labordeta el 18 de julio de 1986. Fuimos a Toulouse, a la conmemoración del 50ª aniversario del comienzo de la Guerra Civil. Unos anarquistas de la CNT invitaron a Labordeta y él nos animó a acompañarle en su coche. Fue delirante el viaje y fue delirante nuestra estancia en Toulouse.

 El primero inolvidable fue uno del verano del 79. Tenía 17 años. Hice el viaje “a dedo” desde Calamocha para ir a las fiestas de Villanueva de la Jara (Cuenca), el pueblo de Emiliano Albarrilla, compañero de bachillerato. Era la primera vez que viajaba solo.

También recuerdo muchos otros que asocio a los amigos con los que los compartí: con David Trueba, los viajes a Lisboa, Praga o al impresionante Karlovi Vary; con Javier Gurruchaga a La Habana; con José María Gómez, ‘Cuchi’, al Festival de San Sebastián; con Maribel Verdú a Venecia; con Javier Tomeo y Blanca Carvajal a Segovia; con Concha García Campoy, Andrés Vicente Gómez y Verónica Forqué a París; con Concha a Marbella, a la casa de Antonio Banderas y Melanie; con David y Santiago Segura a Ibiza, durante muchos veranos, a la casa de Concha; con Penélope y su familia, a la Toscana y a las Bahamas. Un verano fui a ver a Penélope a Cefalonia, una isla griega, del archipiélago de las Jónicas, donde rodaba una película. Tal vez haya sido el lugar que más me ha impresionado. Qué belleza.

 

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?

Me recuerdo de muchas maneras: en Lechago, con mi madre cantando jotas mientras ella fregaba; con mi padre enseñándome a jugar al ajedrez y corriendo detrás de mí cuando me quemé las manos al caerme en la hoguera de su huerto; la mañana en la que mi madre echó un bando porque creía que me había perdido con Merceditas, mi amiga y hermana de leche; con mis hermanos Salvador y Carmen en la cama en la que dormíamos los tres juntos; la muerte de Caracola, nuestra perra, el primer gran sofoco de mi vida; en el bar del Calamochilla y en el de mi tío Eduardo, con todo el pueblo jugando al guiñote y la tele en blanco y negro de fondo; en brazos de mi tío Paco, con dos años; con mi tía Amalia en casa de su amiga Juana viendo por la tele las corridas de El Cordobés y El Viti. Luego, en Calamocha, las tardes lentas, los ratos tontos que perdíamos mirando las matrículas de los coches que pasaban; las clases particulares que daba a chicos del pueblo; los cromos del fútbol; las carreras con la bici entre Lechago y Navarrete; las revistas ‘Lib’ e ‘Interviú’, grandes estrellas de los 70; los partidos de fútbol con los amigos; mis tíos y primos; las peñas; los bailes agarrados; las fiestas de Calamocha y Lechago; la piscina; los futbolines; el ping pong; el tenis; las discotecas, las primeras chicas que te volvían loco, los encuentros furtivos; los bares, la gramola, las canciones del verano. Y, como momentazos cumbre, las charlas sobre sexualidad que daba a mis amigos y amigas en el bar El Chato, después de leer el Consultorio sexológico que el doctor Luis Serrat llevaba en ‘Interviú’. Casi todas estas cosas las viví con Pascual Peiró, mi inseparable amigo de la infancia y adolescencia.

 

-7. Y entre tantos recuerdos, ¿cuál es el mejor?

La primera vez que una chica de Lechago, Conchita, me dijo que sí cuando la saqué a bailar en una peña del pueblo. Estaba muy oscuro y sonaba ‘Michelle’ de Los Beatles en el radiocassette. Fue muy emocionante. Tendría unos 13 años. También fue muy eufórica la tarde en la que en Calamocha recuperé una bicicleta azul que me habían robado.

 

-8. ¿Qué tipo de lecturas hace en estos días?

 Me han encargado el prólogo de la nueva edición de ‘El tiempo amarillo’, las memorias de Fernando Fernán-Gómez, de 720 páginas. Con ese pretexto, las releo. Menuda delicia.

 

-9. ¿Qué libro, qué cuadro, qué museo, qué película está asociados a un verano inolvidable?

En los veranos de finales de los 70 y primeros 80 iba mucho a Madrid. A cada rato iba al Museo del Prado. Un día fui a ver ‘El Guernica’ de Picasso con mi tía María, que no entendía por qué estábamos tanto tiempo delante del cuadro. También fueron más que inolvidables los veranos en los que devoré ‘El largo adiós’, ‘Cosecha roja’ y ‘El guardián entre el centeno’, tres de las lecturas de mi vida.

 

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de tus veranos?

Las chicas de las que me enamoraba en la adolescencia.

 

11. ¿En qué han cambiado los veranos?

Ahora transcurren a una velocidad desesperante. Es para cabrearse.

 

-12. ¿Cómo resumiría en un tuit el espíritu veraniego?

Los veranos siempre pasan demasiado rápidos. Hasta cuando pasaban lentos.

-13.¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

En el verano de 1987 Mariano Gistaín y José Antonio Ciria escribieron un libro sobre Perico Fernández, ‘La vida en un puño’ (El Día-Ediciones del Valle). Me pegué a ellos con el pretexto de echarles una mano. Pasamos un verano formidable, al lado de Benito Escriche y de Perico, uno de los tipos más surrealistas y divertidos que he conocido. Al verano siguiente, 1988, volví a ayudar a Mariano en ‘No me esperes a comer’, un programa que Pepe Royo le encargó para el centro regional de TVE. Con nosotros estaba la fantástica Pilar Labadía. Por las noches no salíamos de dos bares, ‘La avenida de la Ópera’ y ‘La Marioneta’, en la calle del Olmo. Ese fue uno de los grandes veranos de mi vida. También fueron muy divertidos los veranos que, con mi amigo de la infancia José Luis Campos, presenté el programa especial que la tele de Calamocha dedicaba a las fiestas de agosto. Yo salía de madrugada a hacer reportajes por las calles y peñas, tratando de poner el micrófono a los que más mamados iban. Y, luego, también, recuerdo muy bien algunos cursos de verano. Por ejemplo, uno sobre cine español que, con la ayuda de Cristina Palacios, dirigí en El Escorial para la Universidad Complutense. Fue en el 2005. A ese curso asistieron, entre otros, Luis Berlanga, Rafael Azcona y Juan Luis Galiardo. Eso es lo peor. La melancolía de la gente que ya no está. 

27/09/2017 03:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANGUEL, PREMIO FORMENTOR

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Por ITA FÁBREGAS

Pollença (Mallorca), 23 de septiembre 2017.- El escritor, traductor y editor argentino-canadiense, Alberto Manguel recibió anoche en los jardines del Hotel Formentor Royal Hideaway el Premio Formentor de las Letras 2017 de manos de Marta Buadas en representación de su familia y Simón Pedro Barceló, impulsores del prestigioso premio.

Manguel recibió el galardón, dotado con 50.000€, en reconocimiento al conjunto de su obra en una ceremonia a la que han asistido cerca de 400 invitados. Numerosos editores, escritores, críticos, especialistas literarios, amantes de la literatura, empresarios y representantes de la vida social y cultural de las Islas Baleares, entre ellos Ignacio Polanco, Presidente de la Fundación Santillana entidad que organiza las Conversaciones Literarias.

"Las Lágrimas de Isaac. De cómo la lectura inventa la realidad” es el título del discurso con el que Alberto Manguel agradeció la concesión del Premio Formentor de las Letras y recordó en rueda de prensa, que fue una enorme sorpresa conocer la noticia,  sobre todo porque “es un premio que tiene una reputación increíble” añadió.  

Manguel dedicó su discurso a hacer un recorrido a través de la historia de la lectura visto desde su punto de vista. Explicó que la lectura le ha influido desde la adolescencia sintiéndose protagonista  y viviéndola a través de sus personajes.

Para Manguel la invención de la escritura nos concedió una suerte de modesta inmortalidad. “Eso sentí yo allá lejos y hace tiempo, la tarde, por ejemplo, en que, acompañando al joven Axel de Hamburgo, descendí por el volcán Sneffells al centro de la Tierra, siguiendo las huellas de Arne Saknussemm. Yo estaba allí, con esos intrépidos aventure­ros, allí en uno de los confines del mundo, allí en un siglo que no era el mío. Con el libro de Verne en la mano, yo me despojaba de mi identidad convencional, del nombre que mis padres me habían dado, de mi edad y nacionalidad declaradas en mi par­tida de nacimiento, de todo límite salvo aquel que mis temores imponían a mi incipiente curiosidad. Entonces supe, intuitiva­mente, que aquello que me alentaba no era una necesidad como respirar o beber agua, sino algo que yo no supe entonces nom­brar y que ahora sé era deseo: el deseo de eso que aún no había ocurrido, que yacía más allá del horizonte y que se convertiría con el correr de los años en costumbre esencial. La lectura me ofrecía, y me ofrece aún, como espectador privilegiado, el reino de este mundo y de todo otro mundo imaginable, de manera más íntima y convincente que la realidad misma.”

En este sentido añadió “mis lecturas componen una monstruosa cosmología de espejos en la que está presente todo instan­te y todo lugar de mi biografía. En mi vida de lector, La República Madame Bovary, El Idiota El Capital, La noche oscura del alma El día de los trífidos son capítulos aislados en una inmensa saga cuya coherencia y sentido no puedo sino intuir. La Biblia, compuesta de relatos, crónicas histó­ricas, proverbios, poemas líricos, textos proféticos y códigos legales, ejemplo insigne de este género literario polimórfico, es otro capítulo más de mi voraz libro que contiene todas mis lecturas. A pesar de tales ambiciones, soy penosamente consciente que aun este vasto volumen no es, por cierto, el universo mismo.

La ceremonia de entrega del Premio da inicio a las Conversaciones Literarias en Formentor, que este año cumplen su décimo aniversario, y coinciden con la publicación en España del libro de Alberto Manguel, Mientras embalo mi biblioteca de Alianza Editorial. 

El jurado del Premio Formentor de las Letras 2017, presidido por Basilio Baltasar y formado por, Inger EnkvistLila Azam ZanganehDaniel Fernández y Jarauta, decidió por unanimidad conceder a Manguel el galardón porque “su obra constituye una de las más lúcidas indagaciones en la historia orgánica de la biblioteca universal” 

El jurado argumentó que “sus elocuentes ensayos nos han permitido seguir la pista del largo peregrinaje de los libros del orden prodigioso que los acoje en las instituciones vertebrales de la cultura. La minuciosa recreación del arte de leer, la pericia con que los lectores aprenden a comprender la inmensidad del mundo, pertenecen al enciclopédico saber con que Alberto Manguel ha retratado la vida de los libros”.

 

El Premio Formentor

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la alta tradición literaria europea. Es un reconocimiento a la calidad, integridad y prestigio de la gran literatura.

El galardón prolonga el impulso de la primera fase del Premio Formentor creado por Carlos Barral y un reputado grupo de editores europeos (Gallimard, Einaudi, Rowolt…).

En Formentor fueron premiados, entre otros, Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, Saul Bellow y Jorge Semprún. Y en esta nueva fase del premio, recuperado en 2011, lo han recibido Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia y el escritor y editor italiano Roberto Calasso.

La familia Barceló, actuales propietarios del hotel, y la familia Buadas son los mecenas del Premio Formentor de las Letras, dotado con cincuenta mil euros.

 

 

 

23/09/2017 09:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EDUARDO HALFON: UN DIÁLOGO EN TORNO A 'DUELO'

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El escritor guatemalteco Eduardo Halfon (1971) publica en Libros del Asteroide una nueva novela: ‘Duelo’, un texto preciso y transparente donde relata una historia familiar vinculada con un antepasado que se ahogó en un lago. La presentó el pasado martes en la librería Cálamo de Zaragoza, donde publicó el año pasado una nueva edición de otro libro espléndido: ‘Saturno’, su personal carta al padre. Aquí explica las claves de su nueva novela.

¿Existe el ‘efecto Halfon’?

Eso puede admitirlo o negarlo cualquiera, excepto Halfon. Aunque sí existe un efecto que ese otro Halfon, el Halfon narrador, provoca en mí. A veces ya no sé cuál de los dos fuma, ni cuál de los dos viaja tanto, ni cuál de los dos responde en las entrevistas.

¿De dónde procede esa mezcla de sencillez y de hondura a través de una mirada totalizadora sobre el mundo que parece domina en tus libros?

Se me ocurre que ésa, precisamente, podría ser una buena definición de la literatura. Así es el oficio literario, ¿no? Crear algo a la vez sencillo y profundo, tan individual como universal. En mi caso, ese oficio tiene mucho que ver con trabajar el lenguaje, lo cual significa no sólo limpiar y pulir y atornillarlo, sino principalmente eliminar todo aquello que sobra, que estorba. Creo que esa hondura que mencionas, en apariencia sencilla, se puede alcanzar únicamente a través de silencios. Es decir, se siente, no se dice. Algo que los poetas entienden mucho mejor que la mayoría de narradores.

 

¿Cuándo te diste cuenta de que la familia era como un arsenal de historias?

Nunca fue una decisión consciente, simplemente empecé a narrar así desde el inicio, desde mi primer libro, ‘Saturno’, publicado en Guatemala en 2003, que es una carta escrita por un narrador que se parece mucho a mí, a un padre que se parece mucho a mi padre. Y ahí sigo, narrando desde ese yo que necesita hablarle a su padre, a su madre, a su hermano, a su hermana, a sus abuelos. Ese yo no existe sin ellos.

 

Publicabas hace poco en Jekyll & Jill ese libro deslumbrante: tu homenaje particular a Kafka, ‘Saturno’, que también era un libro familiar y un diálogo con tus orígenes literarios. ¿Como se hilvana en ti lo que viviste, lo que sueñas e imaginas con lo que soñaron otros?

Creo que la ficción es el escenario ideal donde los sueños de uno se mezclan y confunden con los sueños de otros. En mi caso, lo vivido no es más que un telón de fondo, y esos sueños compartidos son la historia o la trama que sucede ante él.

 

¿Qué hay de cierto o de leyenda en la historia del fondo de ‘Duelo’?

Como en toda historia familiar —en especial las prohibidas—, uno ya no sabe qué es verdad y qué es leyenda. Y esa confusión, justamente, es el punto de partida del libro. El nudo inicial. Pero la historia de Salomón, para mí, sigue siendo un enigma. Y está bien que así sea. No escribí el libro para resolverla o descifrarla o para llegar a saber qué tanto de ella era cierto. Ésa nunca es la búsqueda literaria que mi interesa, sino una mucho más íntima y misteriosa.

 

¿Cómo y cuándo se te ocurrió esa frase tan precisa y que a la vez abre una puerta al misterio: “Se llamaba Salomón. Murió cuando tenía cinco años, ahogado en el lago Amatitlán”?

Fue la primera frase que escribí, tal cual. Es muy raro que eso suceda, que la primera frase escrita se mantenga y termine siendo la primera frase de un cuento o de un libro. Pero en este caso fue así. La escribí en agosto de 2015, mientras pasaba unos días en Guatemala, y tras una conversación con mi padre sobre la muerte de su hermano Salomón, en la cual él me pedía u ordenaba que no escribiera nada sobre ello. Pero yo sólo escribo lo prohibido. Hay que escribir con miedo.

 

¿Qué buscabas aquí: recomponer un puzle o crear un clima tan realista como onírico?

No sé qué buscaba. Nunca, cuando empiezo a escribir, sé qué busco o qué busca mi narrador. Hay un puzle que recomponer, sí, pero nunca es el que me espero, ni tampoco el que el lector espera. Dicho de otro modo, no es un puzle sobre la muerte de Salomón el que se aclara o recompone al final del libro, sino otro. Y quizás para hacerlo era necesario crear esa atmósfera tan real como onírica.

 

¿En qué medida la novela es una novela de investigación o la crónica de múltiples viajes de la familia?

 

Es que, para mí, una investigación literaria implica múltiples viajes de la familia. Para entender la muerte de un niño necesito viajar al lago en Guatemala donde se ahogó o donde quizás se ahogó, y al Estados Unidos de mi infancia, y al campo de concentración en Alemania donde estuvo preso mi abuelo polaco. El libro, entonces, es la suma de esos viajes, de esas crónicas.

 

¿Cómo se alían en tu obra los hechos y los símbolos; la existencia del lago y lo que significa el lago: espejo, abismo sin fondo, depósito de lo desconocido?

El lago en el libro es tóxico. No purifica. No salva. No es una fuente de vida sino de muerte, o de amenaza de muerte. El agua del lago está contaminada, podrida. Parece tragarse los pequeños cuerpos de tantos niños que en ella nadan. El lago, pues, como sarcófago. Pero el lago se convierte también en un espacio que separa dos mundos: niños y adultos, realidad y magia, memoria y ficción, el lado de los vivos y el lado de los muertos. Y aquel viejo muelle de tablones, entonces, donde empieza la narrativa con dos pequeños hermanos rezando antes de lanzarse al agua, es el puente que une esos mundos opuestos.

 

¿Cuál es la importancia en tus novelas del paisaje de fondo, de las historias secundarias, de tantas y tantas acciones como hay aquí, cómo las mezclas sin que el lector se despiste?

Más que historias como paisaje de fondo, yo las veo como partes de un mosaico. Todas integrales, ninguna secundaria. Es decir, el efecto que quiero provocar en el lector sólo se consigue viendo o sintiendo el mosaico completo, en el orden en que los fragmentos o segmentos se van presentando e intercalando. La línea que esos fragmentos trazan no es recta, pero es precisa.

 

Todo el mundo pondera tu lenguaje, tu exactitud cargada de matices. ¿Como te planteas el lenguaje?

El lenguaje es todo. Pero decir eso suena trillado. Entonces te lo diré de otra manera. El primer manuscrito del libro lo terminé muy rápido, en tres o cuatro meses, pero luego me quedé trabajando el lenguaje otro año y medio. La música de las palabras, principalmente. Su cadencia, su ritmo, sus tambores y címbalos. Todo esencial, al igual que en la música, para crear una reacción visceral y emotiva en el lector.

 

¿Pueden tener las familias historias tan poderosas como la tuya?

La historia de toda familia es igual de poderosa. Pero su poder no reside ahí, en la historia misma, sino en cómo se cuenta.

 

¿El enigma es consustancial a la literatura? ¿En qué medida la escritura es una forma de indagación?

La escritura es una indagación frustrada. Uno empieza a escribir sabiendo dos cosas: que está buscando algo, y que jamás lo encontrará. Lo sabe desde el inicio. Entiende perfectamente que jamás resolverá el enigma, que jamás llegará al puerto que se propone, pero igual zarpa de nuevo y se deja llevar y, con suerte, no se marea tanto.

 

*Tomo la foto de Eduardo Halfon de aquí.

 

15/09/2017 08:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL PERIODISTA DEL SIGLO XXI

Tomo este artículo de aquí, tras leer la recomendación de Pedro Zapater, periodista de 'Heraldo de Aragón'. Muy recomendable. Para jóvenes, para gente en ejercicio, para aquellos a los que les da pereza asomarse al nuevo mundo tecnológico...
http://mip.umh.es/blog/2017/09/12/retos-formacion-periodista-siglo-xxi/
POR JOSE A. GARCÍA AVILÉS — 12 SEPTEMBER, 2017

La formación periodística del siglo XXI:

tecnohumanistas con herramientas… y buenas botas

El periodista de El Confidencial Daniele Grasso, en un seminario celebrado recientemente en Málaga, criticaba que algunos profesores de periodismo “se han quedado atascados en el pasado” y reivindicaba este lema: “Menos Kapuściński y más ProPublica”. La reflexión de Grasso me ha llevado a escribir estas líneas.

Por un lado, a Grasso no le falta razón: en buena parte de la universidad pervive un núcleo de profesores de periodismo, jóvenes y menos jóvenes, —no es cuestión de edad, me parece que se trata más bien de mentalidad— anclados en una visión utópica que poco o nada tiene que ver con la realidad de la profesión y lo que sucede en los medios. En este sentido, el lema “Menos Kapuściński y más ProPublica”, que me recuerda al de “Más Platón y menos Prozac” de la filosofía de andar por casa, reivindica la necesidad de que en las facultades orientemos a los futuros periodistas por los derroteros del periodismo del siglo XXI, inmerso en el tremendo tsunami que ha desencadenado la digitalización, las redes sociales, las cambiantes audiencias y la crisis de los modelos de negocio. Debemos trasladar a los estudiantes los lenguajes, formatos, procesos y tendencias en la profesión, con un estilo adaptado a la realidad en la que van a trabajar, en cualquier soporte e iniciativa periodística. Hemos de ilusionarles con las enormes posibilidades que ofrece el periodismo en este momento, a pesar de la crisis de las empresas informativas y de los vaivenes que experimenta el sector.

image alt textDaniele Grasso durante su intervención en Málaga. Foto: La chica imposible.

Entiendo que el lema acuñado por Grasso busca enfatizar la renovación de los contenidos que se imparten en las facultades de periodismo. Sin embargo, me parece un error “tirar a Kapuściński por la borda” y prescindir de aquello que el periodista polaco representa. Ryszard Kapuściński, considerado uno de los mejores reporteros internacionales, ha aportado una mirada humanista al periodismo, con sus reportajes en África, Latinoamérica y Europa, su independencia y su preocupación por “el otro”, como le gustaba referirse al interlocutor objeto de sus coberturas. Algunas de sus reflexiones sobre el periodismo han contribuido a fortalecer la ética y calidad de la profesión en estos tiempos de cinismo. Por ejemplo, su taller “Los cinco sentidos del periodista (pdf)” ofrece numerosas claves sobre el oficio de contar periodísticamente lo que sucede. Me parece que cualquiera que se dedique a esto debe conocer la obra del periodista polaco, al igual que la de otros profesionales que son modelos de referencia. Leamos pues a Kapuściński, García Márquez, Xavier Aldecoa, Martín Caparrós… y a tantos otros que aportan un sólido bagaje humanístico a la profesión.

La transformación de los perfiles profesionales

Hace tan solo una década, en las facultades formábamos esencialmente periodistas especializados en radio, televisión, prensa e internet. Hoy tratamos de formar una variedad de perfiles: editor de vídeo, diseñador, productor, periodista de datos, analista web, editor de redes sociales, podcaster, experto en SEO, fotorreportero, jefe de producto, portadista, desarrollador de audiencias, etc. Los perfiles han cambiado y seguirán cambiando conforme los medios hagan periodismo en distintos soportes y plataformas, pero el sustrato básico de la profesión continuará siendo el mismo.

Lo primero y fundamental es que el periodista sepa contar cosas y se exprese bien en cualquier lenguaje (texto, vídeo, audio…). Que identifique qué es noticiay sea capaz de jerarquizar e investigar un tema, que posea los rudimentos necesarios para analizar la actualidad y hacer buenas preguntas. Luego viene la segunda parte: tener conocimientos de internet, manejar programas de edición de vídeo y audio, dominar las redes sociales y saber de SEO y analítica web. Los conocimientos técnicos es algo que se aprende rápido, con la práctica y las herramientas disponibles. Sin embargo, lo imprescindible es que el periodista tenga bien amueblada la cabeza y sea capaz de buscar la verdad y contarla con criterio.

Los equipos han cambiado. Francesco Marconi, director de innovación de la agencia Associated Press, explica que sus reporteros antes viajaban con un bolígrafo, un cuaderno y una cámara de fotos. Ahora se desplazan con este equipo que aparece en la imagen, que incluye varios objetivos, cámaras de 360º y drones.

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El equipo que suele llevar un reportero de Associated Press. Fuente: Francesco Marconihttps://twitter.com/fpmarconi/status/890632242027913216

Las tecnologías son muy importantes, pero de nada sirven si no existe ese compromiso con la verdadMiguel Carvajal, director del Máster de Innovación en Periodismo, pone el dedo en la llaga en una reciente entrevista: “Unos medios han apostado decididamente por aportar valor con informaciones propias y verificadas para evitar la falsedad. Ofrecen reportajes y temas propios muy cuidados. Otros se dedican a buscar el clic fácil y hacer un refrito de todo lo que les llega sin aportar valor. El modelo que sobrevivirá será el primero”.

Lucy Küng, investigadora del Reuters Institute for the Study of Journalism(Universidad de Oxford), es experta en estrategia, innovación y gestión de medios. Entre sus libros figura “Innovators in Digital News”, donde identifica las claves del éxito en medios como Buzzfeed, Vice, Quartz, The New York Times y The Guardian. En la conferencia inaugural del XXIII Congreso de la Sociedad Española de Periodística, celebrado en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Küng habló de las dificultades que afrontan los medios en la era digital y de la innovación en las organizaciones periodísticas. “El verdadero desafío para las empresas tradicionales es la complejidad de tener que operar en numerosas plataformas a la vez”. Küng incidió en la necesidad de ofrecer un periodismo de calidad, que cuesta mucho dinero y no centrarse en las bagatelas tecnológicas -shiny new things, como ella las llamó-, que difuminan la verdadera innovación.

Consejos para tu propia formación

Si ahora comienzas tus estudios de grado o máster en periodismo, me permito ofrecerte estos consejos, por si te resultan útiles:

  • Sé curioso. Ten iniciativa. Experimenta y aprende todo lo que puedas.

  • Dedica 30 minutos todos los días a estudiar cómo está cambiando la profesión: artículos, revistas especializadas, tutoriales, herramientas web, apps y un sinfín de recursos. Crea tu carpeta de recursos y fuentes propias.

  • Suscríbete a un par de newsletters que te aporten valor añadido sobre los cambios en el periodismo. Para empezar, te recomiendo estas:

    • Tendenci@s, el boletín semanal sobre las principales novedades en el sector de los medios digitales, que edita el periodista Ismael Nafría.

    • Los imperdibles de Nextmedia: cada semana recopilan los 10 mejores artículos sobre marketing, periodismo, televisión y tecnología.

  • Escribe a diario al menos unas 500 palabras. Este es uno de los mejores consejos que me dieron mientras estudiaba la carrera.

  • Lee mucho. Libros de historia, arte, economía, política… Y devora novelas que te permitan construirte tu propia biblioteca de autores indispensables.

  • Ve buen cine y series de calidad: te ayudarán a conocer mejor al ser humano, que siempre es el objeto de tus informaciones.

  • Haz buenas preguntas. El periodista es un profesional de la pregunta: nos pagan para averiguar lo que los demás ignoran.

  • Identifica a los farsantes, a los cenizos, a los vendedores de humo. Y no les hagas caso, por más que cacareen continuamente su perorata cansina, tratando de persuadirte de que te has equivocado de profesión.

  • Sal a andar por tu barrio, patea tu ciudad, conoce todos sus recovecos. Pisa la calle: el periodista es un infatigable trabajador que sigue un tema hasta donde le lleve, si es necesario, hasta los confines más remotos. Descubre esas historias que aguardan agazapadas donde menos te lo esperas. El reportero donostiarra Ander Izagirre lo llama “periodismo con botas”. Consiste en “documentarse, ir a los sitios, observar, tomar nota, hablar, regresar y contarlo bien textual y visualmente”. El profesor de periodismo de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Jimeno, ha creado en su Twitter la etiqueta #PeriodismoConBotas que alude precisamente a eso. Impresiona ver las fotos de decenas de reporteros que muestran sus propios zapatos, que les han llevado a la caza de historias singulares. Fíjate, por ejemplo, en las botas de Javier Bauluz, el primer fotoperiodista español con un premio Pulitzer, que recorrió a pie con los refugiados la ruta desde Grecia hasta Alemania. El resultado es este impresionante reportaje: “Buscando refugio para mis hijos”.

image alt textLa botas de Javier Bauluz. Fuente.

  • Aprende a mirar para fijarte en lo que sucede a tu alrededor. El fundador del @DNLaboratorioAlfredo Casares, recomienda cultivar la mirada y pararse a pensar en lo que ocurre, para evitar la vorágine de la cobertura instantánea las 24 horas. Como afirma en su artículo Periodismo lento para tiempos acelerados, “los ciudadanos se merecen medios que dediquen tiempo a mirar, entender y contar, para poder cambiar el mundo”.

  • Sigue a aquellos periodistas con iniciativa que están contribuyendo a cambiar la profesión y abrir vías innovadoras. Por ejemplo, conoce la historia de @politibot en @NiemanLab, la página de innovación periodística más influyente del mundo y lee este artículo de uno de sus creadoresEduardo Suárez. Este bot especializado en información política acaba de ser nominado a los Premios García Márquez en la categoría de innovación periodística.

image alt textEl chat de Politibot (Fuente: Nieman Lab).

En definitiva, se trata de fomentar un periodismo que abrace la innovación tecnológica y narrativa, tanto en los contenidos y formatos como en los lenguajes, fortaleciendo su esencia: seleccionar los hechos relevantes, jerarquizar, investigar, contextualizar y contarlos del mejor modo posible.

14/09/2017 08:35 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON ÓSCAR SIPÁN

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El escritor y editor Óscar Sipán (Huesca, 1974) presenta esta tarde, a las 19.30, en compañía del escritor Sergio Royo su nuevo libro de relatos: ’La novia francesa de Ho Chi Minh’, que publica el sello Limbo errante. Será en la librería La Pantera Rossa.

 

¿Dices que la buena literatura sirve para “salvarte la vida”? ¿En qué sentido, de qué modo te la ha salvado a ti?

 En estos tiempos donde un sector numeroso de la población reconoce, y se vanagloria, de no haber leído un libro al año, en estos tiempos del todo gratis y sin esfuerzo, de pastillas para frenar la primera tristeza, la cultura funciona como un salvavidas. Como dice uno de los personajes del libro “Nadie te enseña qué hacer con los sentimientos. Sin las canciones o los libros o las películas nos volaríamos la cabeza”. La cultura es aliento, esperanza, luz. Como editor, viví situaciones muy duras: un sábado, a las dos de la mañana, un escritor al que admiro, premio nacional para más señas, me ofreció toda su obra por tres mil euros. Aquella noche fui consciente de la sociedad en la que vivimos y del valor material de una obra importante, de toda una vida.

 

-Dices: “Escribir hasta quedarte vacío”. ¿Escribir es una desposesión, entonces, la entrega absoluta?

 Escribes para entender y entenderte, para ser libre. Escribir es la perfecta máquina de vaciar. Y por eso, para llegar al lector, toca mancharse.

 

-¿Por qué te has especializado en el cuento? ¿Qué te da, de cuántas maneras puedes entender un cuento?

Fui un lector tardío. A los veinte años descubrí los cuentos de Gabriel García Márquez; veinte años después, me nominaron por mi libro “Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas” (Editorial Base) al Premio Hispanoamericano García Márquez, y pude compartir mis historias, en Bogotá, con la familia del gran escritor, el año de su muerte. El buen cuento se gana el efecto compulsivo de volver a leerlo, de tomarlo de la estantería y sumergirte en él, otra vez más, con ojos nuevos. Sin intensidad, la vida es un fotograma de días repetidos. Y eso lo tiene el cuento, al que John Cheever definió como “la literatura de los nómadas”.

 

-”Escribir es cuidar los detalles”. ¿Por eso hay tantos matices e imágenes y pequeños hechos en los tuyos?

 Creo en el dios de las pequeñas cosas.

 

-¿Cómo surge el volumen de ‘La novia francesa de Ho Chi Minh’ (Limbo Errante)?

Nace en medio de la tormenta: un embarazo con muchas complicaciones y, por fin, el nacimiento de mi hija Lara. A ella va dedicada el libro.

 

¿Es un libro acumulativo o tiene como elementos motores la imaginación y las mujeres?

Como tituló Gabriel Ferrater, ’Mujeres y días’; no encuentro mejor motor para contar historias. 

 

¿Te has dado cuenta de que tus personajes son un tanto periféricos y están obsesionados, son como enfermos de un sueño?

No importa que el cielo se desplome sobre mi cabeza si estoy escribiendo; me gusta habitar la historia y pelear con el lenguaje.  Me gusta obsesionarme con el cuento, sentir lo que sienten mis personajes, extrañarme de las cosas que les extrañan. Su piel es la mía.

 

-Vayamos con algunos. ¿Cómo equilibras la realidad y la fantasía? ¿Qué hay de cierto en ese aprendiz de fotógrafo que va a hacer fotos a Franco con el maestro fotógrafa y la deslumbrante jardinera Nora?

Por muy extraños o extravagantes que sean los personajes, me gusta partir de datos reales. Siempre me ha fascinado el papelón de fotógrafos como Jalón Ángel y otros, que asistían al Palacio del Pardo, una vez al año, para retratar al Caudillo en las fotos oficiales que presidían escuelas, embajadas o sellos de correos. Nora es una cara con rasgos árabes que encontré en una foto de la misma época. Haciéndole las preguntas adecuadas, el relato salió fácil.

 

-¿Estuvo alguna vez Drácula o Christopher Lee en Zaragoza?

 En 2006, tuve una sección semanal (Tornaviajes) en Aragón Radio. Allí buscaba historias y personajes curiosos aragoneses. Los oyentes me escribían contándome anécdotas y tuve la suerte de conocer a la protagonista del cuento, zaragozana, que me enseñó las fotos de su romance con Christopher Lee. Lee, el Drácula más famoso, rodó varias películas en España, entre ellas “Pánico en el transiberiano”, donde supuestamente lo conoció.

 

-Uno de los elementos constantes en tus cuentos es el factor sorpresa. ¿Buscas el brillo y el asombro del desenlace deliberadamente o te los encuentras?

Lo que me apasiona y me divierte es encontrar la frase inicial del cuento (las llamo frase de publicista, frase ganadora); sin ellas no soy capaz de construir. Si el conejo quiere salir de la chistera al final del cuento, perfecto. En caso contrario, dejo a los personajes que tomen las riendas y  decidan.

 

-¿Por qué todas las mujeres ocultan un secreto? Aquí son espías, seductoras, revolucionarias, jardineras…

No podría enamorarme de una mujer sin misterio, y menos escribir sobre ella. Todo lo demás es secundario.

 

-También te has especializado en el microcuento. ¿Qué pide este género, cómo son los tuyos?

 Los microcuentos son rayos sin trueno: lucen unos pocos segundos y luego explotan en la cabeza del lector.

 

“Descubro en las memorias póstumas de mi escritor favorito su fobia a abrir cartas: por eso no se tomó en serio mis repetidas amenazas de muerte”. Dices en un microcuento. ¿A qué escritor habrías querido matar de veras y a quién o quiénes amas o admiras con locura?

Amo encontrar un libro inesperado, por casualidad, como acaba de sucederme con ‘Las cosas que perdimos en el fuego’, de la argentina Mariana Enriquez.

 

*Foto de Antón Castro, tomada en la Feria de Huesca.

14/09/2017 08:11 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FALLECE EL PERIODISTA JAVIER CARIDAD

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Falleció ayer por la mañana el periodista de deportes y ex jefe de Cierre de ‘Heraldo de Aragón’, Javier Caridad, que acababa de dejar el diario hace algo de un mes. El periodismo ha sido su ocupación y su vocación durante casi 30 años. Era un navarro en Aragón, perfectamente adaptado e integrado. Lo conocí cuando ingresé en el periódico en mayo de 2001, en los tiempos en que dirigía la sección Alejandro Lucea y él ya era un cronista veterano, aunque joven, de poco más de 40 años. En aquel momento ya estaban en la sección Valeriano Jarné, Manuel Español, Miguel Gay, José Miguel Tafalla, Raúl Lahoz, Carlos Paño, Pedro Luis Ferrer, poco después entrarían Joan Losilla y Mario Ornat. En la temporada 2001-2002 firmé durante toda una temporada la contracrónica del Real Zaragoza y él siempre estaba allí en labores de edición y de redacción. Le gustaba el trabajo de mesa. Le apasionaba el fútbol y mezclaba bien sus amores por el Real Zaragoza y Osasuna, y a veces daba rienda suelta a su indisimulada pasión por algunas jugadas de Messi. Le encantaba discutir, o fingir que discutía, con Joan Losilla, más inclinado hacia Cristiano Ronaldo… Durante un período, especialmente intenso para él, ocupó la responsabilidad de jefe de Cierre.

Muchos sábados, me lo encontraba en el Stadium Venecia. Seguía a su hijo, que jugaba en uno de los equipos. Enamorado del deporte, se sentía muy cómodo allí, viendo partidos de tenis, pruebas de natación, reuniéndose con los amigos o viendo a los más jóvenes. Durante varios años he comido casi todos los días en el antiguo bar San Siro, y allí aparecía Javier para tomar su café antes de empezar la jornada vespertina y conversar con Jesús, el dueño, o con Antonio u otros camareros.

En la Eurocopa de 2016, en Francia, hablábamos a menudo. Yo andaba por Santander en un Congreso de Periodismo Cultural y todos los días le mandaba una crónica de un partido o un retrato de un futbolista. Hoy se han hecho más acuciantes y emotivos todos esos instantes, y recordé la emoción con que lo habían visitado hace menos de una semana Encarna Samitier (que lo recuerda riendo y contando algunas visitas de compañeros y amigos, entre ellos el jefe de comunicación Miguel Gay) o Raúl Lahoz. Ambos regresaron preocupados por su estado y su delgadez.

Era un hombre serio, concentrado, que le gustaba conversar con los compañeros de recepción. Tenía sentido del humor; en la redacción solía hacer más de una broma con algunos que tenían al Madrid, de segundo equipo, tras el Real Zaragoza. La vida no fue amable con él en los últimos tiempos. Su mujer murió de un cáncer y Javier Caridad, apenas tres años después, también se ha ido, a los 60 años. Esa pérdida y la consiguiente nostalgia, el dolor tan terrible, le hicieron más vulnerable.

 

Todo el cariño y el consuelo para sus familiares y sus hijos.

 

*El Real Zaragoza ha publicado la foto del escudo con crespón en homenaje a quien fue su cronista y comentarista muchas jornadas: Javier Caridad.

06/09/2017 02:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VARGAS LLOSA Y ARON, EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA HABLA DE RAYMOND ARON EN 'LETRAS LIBRES'

Mario Vargas Llosa dedica al filósofo y sociólogo francés Raymond Aron un largo perfil en el número de septiembre de 'Letras Libres'. Una frase de los años sesenta aseguraba que era “preferible equivocarse con Sartre que tener razón con Aron”. La comparación ilustra el entusiasmo que despiertan a menudo las posturas radicales, a diferencia de las posiciones moderadas. Para el Premio Nobel de Literatura 2010, hoy en día, cuando muchas de las advertencias del autor de 'El opio de los intelectuales' han sido confirmadas por la historia, resulta necesario estudiar su figura, su saludable escepticismo y su defensa de las libertades, la cultura y la democracia. Vargas Llosa explica la función de Aron como introductor de la filosofía alemana, su rechazo al nazismo, sus críticas al marxismo y sus polémicas con contemporáneos suyos como Sartre o Merleau-Ponty, su posición en torno a la descolonización de Argelia, sus críticas a mayo del 68 y su importancia, siempre perspicaz y lúcida, en los grandes debates de la Francia del siglo pasado.
Manuel Arias Maldonado se pregunta si internet es un peligro para la democracia: el autor de 'La democracia sentimental' señala que la transformación digital evidencia la distancia entre la teoría y la práctica y provoca alteraciones en la velocidad de formación y transmisión de la opinión pública, pero también apunta que la democracia es precisamente el sistema flexible que puede adaptarse a los cambios, y beneficiarse de ellos. Daniel Innerarity se pregunta cuál es la manera de afrontar la complejidad en un mundo cada vez más incierto. Innerarity también habla del ocaso de la voluntad política: señala la necesidad de encontrar un punto intermedio entre una visión, frecuente en la derecha, de una voluntad política reducida a la mera gestión tecnocrática, y otra, habitual en cierta izquierda, que la cree omnipotente y desprecia los hechos.

Sara Mesa escribe sobre el mundo poblado de locos y freaks de Carson McCullers, cuando se cumplen cien años del nacimiento de la autora de 'El corazón es un cazador solitario'. Miguel Aguilar escribe sobre problemas y soluciones en Cataluña. Fernando Vallespín describe la extraña anomalía alemana: en un momento de ascenso de populismos y políticas irracionales en buena parte de Occidente, el país germano -que celebra elecciones este mes- destaca por su normalidad política. Paula Corroto escribe sobre la nueva literatura alemana, en la que destaca la mirada de los nuevos alemanes, inmigrantes o hijos de inmigrantes. 
Pilar Mera Costas escribe sobre Fraude y violencia en las elecciones del Frente popular. Daniel Gascón escribe sobre 'Guerra: ¿para qué sirve?', de Ian Morris. Aloma Rodríguez reseña los 'Cuentos escogidos' de Joy Williams y Christopher Domínguez
Michael reseña los diarios de José Donoso. El número, que se presenta este miércoles a las 20 horas en La Forja de las Letras de Madrid (C/Cervantes, 10), incluye también reseñas de 'La uruguaya' de Pedro Mairal y de 'La vaga ambición
de Antonio Ortuño'. La portada es de Luis Grañena.
Vicente Molina Foix compara La seducción de Coppola con 'El seductor' de Don Siegel. Ricardo Dudda recuerda la obra y la vida de Emmanuel Bove. Gabriel Zaid escribe sobre la palabra “conejo”, que en México designa al bíceps. Lisa Tessman escribe sobre la crueldad de enfrentar a alguien con una elección cuando todas las opciones
son malas. Doménico Chiappe reseña una exposición de Daniel Canogar. Mariano Gistaín escribe sobre el pájaro, unas palabras enigmáticas, el paso del tiempo y la presencia de los muertos en nuestra vida.
Daniel Gascón
Editor LETRAS LIBRES España
dgascon@letraslibres.com
danielgascon@gmail.com

04/09/2017 08:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANTOLOGÍA DE FERNANDO SARRÍA

El poeta Fernando Sarría (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1957) publica una antología de sus primeros doce poemarios: ‘A plena luz’ (2008-2015), con prólogo del poeta y Director General de Cultura del Gobierno de Aragón.

EPÍLOGO

 

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.

 

 

Poemario “Babel en las manos” Olifante Cuadernos de Trasmoz 2011 

 

JANIS JOPLIN

 

[Summertime]

 

 

Nunca tuve en las paredes pósters de Janis Joplin ni de Jimmy Hendrix,

 

seguramente eran del Che Guevara, de Inti Illimani, de Salvador Allende,

 

de un lobo estepario que me recordaba a Hermann Hesse

 

o de alguna idílica isla griega que me hacia viajar lejos.

 

Ahora sé que cometí un error,

 

que nunca debí dejar afuera tantas cosas

 

para que al fin el sol se llevara

 

el color de tantas ilusiones.

 

Puedo mirar mis manos,

 

en ellas hay demasiados surcos:

 

una gitana también a mí me dijo que tendría muchos hijos.

 

Quizás no fuera yo el que puso la mano,

 

a lo mejor no soy yo el de entonces

 

y mis hijos vagan en la oscuridad

 

como su padre lo hace en las noches.

 

Recuerdo que sí que me gustaban Janis y Jimmy,

 

aunque tal vez se murieran demasiado pronto,

 

héroes vencidos de un juego al que nunca supe jugar

 

y eso que en la ruleta he aprendido a perder hasta las esperanzas.

 

 

 

Poemario “ Bares” Ediciones 4 de Agosto (2012)

 

***

 

Abro la ventana y entra la brisa.

Sin nombre apenas que darte

poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna

y esta hora ausente de nosotros,

cuando tú duermes y yo oteo el mar.

Las islas son como tu espalda,

se ven en la bruma del horizonte,

y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,

mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,

respirando en silencio,

te cubren una lejanía de sábanas

y todos los pretéritos viajes

que hicimos en la noche.

Guardo este instante.

Lo grabo como he hecho otras veces.

Ya eres igual en mi memoria

que algunas cosas hermosas que me habitan:

el friso del Partenón en el Museo Británico,

el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,

el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,

el templo de Júpiter en Paestum…

Eubea en medio del Egeo.

 

 

Poemario “Las Horas” editorial Quadrivium 2012

 

***

 

A veces pronuncias la palabra agua y eres tú,
otras veces dices hielo y también eres tú.
Sostener una mirada
 
cuesta más que besar unos labios.
 
Encender el amanecer desde las sombras
 

solo se consigue

con el silencio habitado

por el canto de un pájaro.
Tener la vida sin respuestas es lo cotidiano,

también lo es estar solo,

en medio de una mirada y su respiración.
Nunca la vida nos reserva un tiempo de espera,

aunque es cierto que cuando el mundo se silencia,

un corazón, a veces, no puede soportar la soledad.





Poemario “Silencio (por favor)” Editorial Lastura 2014


***

 

puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

 

( de El Altar…Memorias de un mujeriego)

 

L.Cohen

 

 

Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,

junto a un vaso de whisky de malta escocés,

mientras suena en la radio una vieja sonata romántica

a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.

Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,

rebuscando en ella preguntas indoloras

o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,

mientras yo canturreaba canciones de Dylan

o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:

medio desnuda, medio mojada, medio borracha.

 

Poemario “Poemas de la incertidumbre” Editorial La isla de Siltolá 2014

***

 

Me hablabas de nuevo del desierto. Yo estaba mirando el horizonte porque sé que detrás de aquellas montañas, azules por la distancia, está el mar, y como buen zahorí mis ojos cambian de color y se vuelven del tono gris de los inviernos cuando se acerca mi pensamiento hasta su orilla.

El viento era frío, nada que ver con los días de verano. Te dije, mientras escuchaba al bueno de John Coltrane tocando su saxo tenor, que esta unión de los dos, en medio de la oscuridad, nos regalaba un tiempo de silencio, nada que ver con el viaje de las aves. Solo quería eso, estar callados, respirándonos, con las caricias ácidas que nos debíamos y esa branza que nos ataba, sin saberlo, para siempre.

 

 

 

Poemario “La armonía en el vuelo de los pájaros” La Fragua del Trovador (2014)

 

***

 

Solo, sometido al desarraigo del relámpago.

 

Un hombre, un verbo, una sola imagen de la lluvia.

 

La verdad nunca tiene poros,

es una mezcla de nostalgia y melancolía.

 

Sin cruzar las estaciones caen los años,

mientras un ramal de silencio nos reserva su regazo.

 

He venido desde las azoteas hasta el suelo

como un pájaro desciende a la tierra.

No voy a romperme la camisa,

ni siquiera mis palabras van a tener significado.

 

Si queréis, miraos las manos,

preguntaos qué os deben.

 

 

 

Poemario “ Albada” Editorial Lastura 2015

04/09/2017 07:37 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EN HECHO, CON EMILIO Y MARI CARMEN

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CUENTOS DE DOMINGO* / Antón Castro

 

En Hecho, sin miedo

 

 

Si para un barcelonés, las Rambas son la calle más alegre del mundo, tal como escribió Federico García Lorca, para los aragoneses el Pirineo es un pulmón de felicidad. Un lugar al que siempre hay que ir. El Pirineo es la montaña, el cielo diáfano o casi cárdeno, la majestuosidad inefable, la arquitectura, ese arsenal un tanto indescriptible de vida, tradición y memoria que se percibe de inmediato: en las casas, en las flores que asoman al balcón de madera, en las calles empinadas, en las queserías o en las panaderías. Hecho está encajonado entre montañas y ha hecho diversas apuestas a por el turismo, por el arte, por el ocio en calma, por la aventura. En Hecho, ese hombre de paz que se llama Emilio Gastón, primer Justicia de Aragón de la democracia, tiene una casa solariega de 200 años. La comparte con su mujer, Mari Carmen Gascón, poeta y profesora. En esa casa, objeto a objeto, piedra a piedra, hablan el Pirineo y los secretos de una familia aragonesa que ha tenido catedráticos, sociólogos, músicos, abogados, escritores o poetas y escultores como Emilio. Allí la vida, avasalladora, se multiplica en todos los detalles. Desde las orlas universitarias, los lienzos, las figuras de metal y los esquilones, hasta las fotos, los carteles, las imponentes cadieras, que han oído conversar y reír a Lázaro Carreter, Francisco Ynduráin, los Blecua, padre e hijo, Domingo Miral, Veremundo Méndez y tantos y tantos que se han sentido llamados por Jaca, Ansó, la Selva de Oza, Hecho o Siresa. Uno de los lugares embrujados es la bodega: hay cubas de vino, hay atmósfera, esencia húmeda de los años, olor a fantasmas. La casa tiene dos bibliotecas, con materiales increíbles, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Carmen está muy orgullosa de la revista ‘La Esfera’, una maravilla de fotograbado e ilustración, y cada verano lee artículos de hace un siglo, 1915, 1916 o 1917. El gran tesoro está arriba, en la falsa: allí se agolpa el silencio denso de la memoria en un escenario de cine turbador. Además, unos kilómetros más arriba, Emilio y Carmen poseen una borda. De enamorados, de poetas o de observadores de las bellezas del Alto Aragón. Duermen a menudo allí. Y estos días, han contado las estrellas y han recordado que Barcelona es una gran herida en la piel del mundo. Allí, en la soledad existencial de la noche, ellos tampoco tienen miedo.

 

  • Columna de Heraldo de Aragón. La foto de la bodega de Emilio Gastón y Mari Carmen Gascón es el ilustrador y editor Javier Hernández, que vive en Siétamo, con su compañera Raquel Sobrino, violinista, y con su hija Noa, que toca la viola.
21/08/2017 00:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SE PRESENTA LA HISTORIA DE LECHAGO

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“HISTORIA DE LECHAGO Y SUS GENTES” DE AGUSTÍN MARTÍN SORIANO

 

El sábado 19 de agosto se celebrará en Lechago, en el Pabellón Luis Alegre, la presentación del libro ‘Historia de Lechago y sus gentes’, de Agustín Martín Soriano, editado por la editorial aragonesa Doce Robles que, con este volumen, inicia una colección de libros sobre pueblos de Aragón.

 

El acto, que comenzará a las 19.30, forma parte de la Semana Cultural organizada por la Asociación de Amigos de Lechago.

 

En la presentación intervendrán, además del autor, Julio Saz (de la Asociación de Amigos de Lechago), Javier Lafuente (editor del libro), el periodista y profesor lechaguino Luis Alegre, y Manuel Rando, el alcalde de Calamocha, el municipio del que Lechago es pedanía.

 

Historia de Lechago y sus gentes, que cuenta con un prólogo de Luis Alegre, es el primer libro que se publica sobre este pueblo de la Comarca del Jiloca. En el texto, que ocupa unas 300 páginas e incluye cientos de ilustraciones, Agustín Martín Soriano realiza un exhaustivo recorrido por la historia del pueblo desde la Prehistoria hasta 2017, además de un excepcional retrato de la geografía física, humana y sentimental del lugar. El libro, resultado de un gran esfuerzo de documentación e investigación, recoge también semblanzas biográficas de las decenas de personalidades vinculadas al pueblo.

 

Agustín Martín Soriano nació en Lechago en 1957. En 1965 emigró con su familia a Barcelona, donde permaneció hasta 1982. Ese año regresó a Aragón para instalarse en Zaragoza. Ingeniero Técnico Químico por la Universidad de Barcelona, es un  amante de  todo lo relacionado con  Aragón, pero sobre todo  de Lechago, su pueblo.

Militó en el movimiento vecinal zaragozano y en el aragonesismo de izquierdas. Fue concejal del ayuntamiento de Zaragoza de 2003 a 2007  por CHA y en 2011 abandonó la política activa.

Fue uno de los fundadores de la Asociación de Amigos de Lechago en octubre de 1993 y hasta 2016 ha sido director de sus revistas El Pairón y Cantalobos y  miembro de su junta directiva. También pertenece a la junta directiva del Centro de Estudios del Jiloca y colabora en sus publicaciones Xiloca Cuadernos de Etnología del baile de San Roque. Pertenece asimismo al  Rolde de Estudios  Aragoneses y colabora en su revista Rolde. Igualmente forma parte de la AVV La Paz-Torrero de Zaragoza y ha colaborado en las publicaciones Dorondón L’Astral. También ha colaborado con ARMHA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón) y  AGA  (Asociación de Gaiteros de Aragón).

Es  autor del libro Libertarios de Aragón. Cronología en torno a Joaquín Ascaso, el Consejo de Aragón y los anarquistas de nuestra tierra. Doce Robles, Zaragoza, 2015.

 

18/08/2017 08:46 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SAMPEDRO, POR ANTONIO CALLAU

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Este es el retrato que Antonio Callau, a lápiz y carboncillo, hizo de José Luis Sampedro y se colgará en la nueva Biblioteca de Canfranc, que se abrirá próximamente. La Biblioteca de Canfranc lleva el nombre del autor de 'Real Sitio'. Ha sido un obsequio del Ateneo Jaqués, que lideran Marcos Callau, Lucía Pons y Kike Ubieto.

16/08/2017 09:50 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MURIÓ PILAR GÓMEZ BEDATE

ADIÓS A LA ESCRITORA, TRADUCTORA

Y PROFESORA PILAR GÓMEZ BEDATE

 

 

Viuda del poeta Ángel Crespo, editó a Juan Ramón Jiménez, Boccaccio y Mallarmé, y solía pasar temporadas en Calaceite.

 

El pasado domigno 13 de agosto, en el hospital Miguel Servet de Zaragoza fallecía la profesora, escritora y traductora Pilar Gómez Bedate (Zamora, 1936-Zaragoza, 2017). Hace un par de semanas, tras la celebración de unas jornadas de ‘Poesía y Traducción’ en “el paraíso de Calaceite”, como solía decir, en homenaje a su esposo Ángel Crespo (Ciudad Real, 1926-Barcelona, 1995). Pilar sufrió un derrame cerebral que se complicó con una neumonía y ya no pudo recuperarse.

Pilar Gómez Bedate fue siempre una mujer muy activa, afable y entusiasta, capaz de desplegar una gran energía y una gran sensibilidad hacia el arte, la literatura y la enseñanza. Doctora en Filosofía y Letras, fue Catedrática de Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico (1967-1988), profesora titular de Filología Española en la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona, y Catedrática de Literatura española en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde se jubiló.

Hacía poco tiempo, viuda desde 1995, decidió trasladarse de Barcelona a Madrid, donde se sentía muy feliz, rodeada de amigos, y donde seguía muy activa, cuidando la obra del poeta y traductor Ángel Crespo –excelente poeta simbolista, biógrafo de Fernando Pessoa y traductor de Dante y Petrarca, entre un sinfín de empeños-, a la vez que escribía cuentos y poemas que aparecerán en el próximo otoño en el sello Polibea. Pilar Gómez Bedate nació en Zamora en 1936, se trasladó a Madrid en los años 60, ejerció la crítica de arte en revistas como ‘Ínsula’ y ‘Cuadernos Hispanoamericanos’ y se unió, a mediados los años 60, a Ángel Crespo, con quien viviría en Puerto Rico, en Upsala, en Brasil y por supuesto en Barcelona.

Como habían hecho José Donoso y otros amigos como el pintor Rafols Casamada, el editor y narrador Toni Marí o el escultor Fernando Navarro, Ángel y Pilar se interesaron por la tradición literaria y el silencio de Calaceite, un pueblo de Teruel, y adquirieron una vivienda. Allí, ante los olivos y los almendros, en una casa de piedra con palomar, pasaban sus veranos. Recibían a muchos amigos, escritores y artistas, y fueron dos de los promotores del renacimiento cultural de Calaceite, ese lugar donde han residido Mauricio Wacquez, Teresa Jassá, Natacha Seseña, Elsa Arana…, y que han frecuentado Ángel Guinda y Trinidad Ruiz-Marcellán, Fernando Valls y Gemma Pellicer, Juanjo Flores y Sira Hernández, César Antonio Molina y Mercedes Monmany, su sobrino Nacho García Crespo y su mujer María Ángeles, que estuvieron con ella hasta el último momento. Y en el cementerio de la localidad del Matarraña reposa Crespo y descansarán las cenizas de Pilar.

Pilar Gómez Bedate se especializó en lenguas románicas. Editó y tradujo a Giovanni Boccaccio, en especial su obra maestra, ‘El Decamerón’, a Stéphane Mallarmé (al que también tradujo; era uno de sus poetas más amados). Editó varios libros de Juan Ramón Jiménez, a José Luis Giménez Frontín, a Carlos de la Rica, entre otros, y preparó una ‘Antología de la poesía modernista’. Y coordinó y recuperó varios libros de su esposo, poeta de inspiración simbolista. El escritor Pedro Sorela comentó: “Su sensible ‘Conocer Stendhal’ (Dopesa, 1979) destaca en la extensa bibliografía stendhaliana. A mí me ayudó mucho en mi propio ensayo sobre Stendhal”. No solo eso: estuvo detrás de varias revistas y perteneció al comité asesor de editoriales como Igitur, de Rosa Lentini y Ricardo Cano Gaviria. Como traductora, vertió al español a Joao Guimaraes Rosa y a los italianos Primo Levi y Carlo Ginzburg, entre otros.

Autora del poemario ‘La peregrinación’ (1966), en los últimos años, decidió publicar un nuevo volumen: ‘Las aguas del río’ (Olifante, 2011), que el poeta y crítico José Corredor Matheos definió así: “Un homenaje, ya explícito, rememoración de una vida en la espera del amado y de rápido recorrido vital en su compañía, que finaliza en la soledad de su recuerdo. Pero no se trata de un libro elegíaco, porque, aunque lo empañe a menudo la tristeza, puede más la presencia del Ausente, que sigue marcando con fuerza su silueta”. Uno de sus grandes amigos, Javier Lostalé, poeta y crítico literario, la definió así: “En Pilar se unieron conocimiento, pasión por la palabra y un profundo sentido de la amistad. Su espíritu estaba modelado por una síntesis del renacimiento y de la modernidad”.

 

 

*Tomo esta foto de Pilar Gómez Bedate con Jordi Doce -que estuvo ayer en el cementerio de Torrero con Javier Lostalé, José Luis Gómez Toré y Esther Ramón-, la tomo de aquí: 

http://zetaestaticos.com/extremadura/img/noticias/0/975/975445_1.jpg

15/08/2017 19:10 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MOHSEN EMADI: CUATRO POEMAS

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Olifante publica un nuevo poemario del poeta persa Mohsen Emadi: Suomalainen iltapäivä, que se traduce por ‘Una tarde finlandesa’, en su colección Papeles de Trasmoz, La Casa del Poeta. El libro, entre otros poemas, bellos e impresionantes, muy trabajados, incluye su espléndida elegía a Marcelo Reyes, que fue cofundador del Festival Internacional de Poesía del Moncayo y coeditor de Olifante, hasta su muerte. He aquí una selección de cuatro poemas del libro que se presentó hace unos días en Exposoria. Emadi, familiarizado con el Moncayo y muchos amigos de Aragón, es traductor y videoartista.

 

 

19

 

Amanecer durmiente.

 

Abro la ventana:
la voz cristalina de un niño.

Desde la ventana
no es visible ningún niño.

El sueño que no has dormido
llena tu despertar.

Como cada mañana
esta almohada está mojada.

 

 

20

Las pérdidas

no están en nuestra naturaleza,

pero en nuestra intención humana

acontecen.

 

Sin embargo, el cuerpo disfruta

besándote o besándola.

 

La invención del ser humano

tal vez fue un error.

 

La nieve cae sin razón

 y el poema escrito con intención humana

 no cura a nadie.

 

 ¡Bésame!

 

 

21

 

Le dije: ¡dame una palabra,

te daré un poema! Ella dijo: pon tus labios

 un poco más cerca,

voy a dar a luz una palabra.

Asustado

escapaba de la resurrección.

 

Por años, en este poema

he estado esperando

           la muerte.

 

 

22

 

Una mujer usa maquillaje

en su esfuerzo por ser diosa.

Ninguna mujer usa maquillaje

 intentando ser humana.

Ella dice: mírame,

reza por mí.

 

En la soledad de todas las diosas

ella da a luz a los niños:

 

Medio mortal,

medio inmortal.

 

Yo siempre fallo

 al describir su artificial belleza

en mi poesía.

Por mucho que el poema no necesite belleza

 ella necesita mis besos.

 

 

NOTA BIOBIBLIOGRÁFICA

Poeta, traductor, programador y cineasta. Ha publicado los libros de poesía: ‘La flor en los renglones’ (Lola Editorial, 2003, España), ‘No hablamos de sus ojos’ (Ghoo Publishing, 2007, Irán), ‘Las leyes de la gravedad’ (Olifante, 2011, España), ‘Visible como el aire, legible como la muerte’ (Olifante, 2012, España), ‘Abismal’ (CrC, México) y ‘Standing on earth’ (Phoneme Media, EUA). Es fundador y editor de ‘Antología Persa de Poesía Mundial’ desde el 2007. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas. Al mismo tiempo ha proyectado sus documentales poéticos en varios países. Su trabajo poético ha sido reconocido de diversas maneras: Premio Poesía de Miedo (Casa del Poeta, Trasmoz, España, 2010), Beca FILI (Finnish Literature Exchange, Finlandia, 2010), IV Beca Antonio Machado (Fundación Antonio Machado, Soria, España, 2011), Beca ICORN (Red internacional de ciudades para escritores refugiados, 2012-2015) y VI Distinción Poetas de otros mundos (Fondo Poético Internacional, 2015). Actualmente reside en México.

15/08/2017 18:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

FERRER LERÍN: UN POEMA

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'QUÉ INGRÁVIDO SOSIEGO': UN POEMA DE FERRER LERÍN
[Un poema del próximo libro de Francisco Ferrer Lerín, poeta, narrador y ornitólogo que reside en Jaca. Es especialista en aves carroñeras, en lenguaje, en bestiarios, en el puro arte de la invención.]


QUÉ INGRÁVIDO SOSIEGO



Qué ingrávido sosiego.
La nave industrial, hangar
de proporciones inmensas, cemento
sobre el que, dispuesta
en concéntrica figura, aguarda
a ser cargada,
en el ómnibus rugiente,
una remesa de ancianos, inmóvil,
sumisa, únicamente alterada
por una discreta nube
de insectos taladradores.


Ellas abotargadas,
las cabezas abatidas, troncos
de serrería, los brazos
en proyección
hacia una muerte que tarda, en postura
de cavar, o suplicando
el arrastre, el vertido
ya al foso, aunque
no esté abierto del todo
y caigan sobre la tierra
removida.


Ellos,
ausentes,
masticando sangre coagulada,
mientras bailan sus muelas en las inseguras encías
y sueñan con novias desnudadas por solteros.


*Este texto pertenece al poemario 'Libro de la confusión', que aparecerá a primeros de 2018 en Tusquets, en la colección Nuevos Textos Sagrados, que dirige Toni Marí. Ahí, Paco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) publicó 'Fámulo' (2009) y 'Hiela sangre' (2013).

**Este retrato de grupo pertenece a August Sander, uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos.

15/08/2017 12:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PARNASO 2.0. ANTOLOGÍA DE MIS POEMAS

Una pequeña antología de mis poemas puede leerse aquí, en este dominio del Gobierno de Aragón.

http://parnaso2punto0.aragon.es/?p=1031

 

AMOR Y BRICOLAJE


Déjame que te lo diga. Mejor: déjame que lo piense:
en esta casa solo soy algo feliz por verte feliz a ti
pero vivo con la sensación de que no tengo
ni un instante de respiro. Todo es demasiado provisional.
Todo depende del aire, de la lluvia, de un vecino furioso
o de eso tan inquietante que llamamos azar.
Siempre vivo en alerta, en tensión. A la desesperada.
Siempre falla algo: el agua, la calefacción, algún motor,
un permiso, un canal de riego, siempre aparece una deuda
acumulada desde ayer mismo o desde hace siglos.
Siempre hay un árbol podado a destiempo,
uno de esos que ni deberíamos haber podado.
Acuérdate del nogal, ahora es un árbol desnudo, un tronco
sin ramas, un esqueleto descalabrado en medio del jardín.
Ya lo sé: soy aprensivo, temeroso, dubitativo.
Antes que contigo, me he casado con el pánico.
¿Sabes si se heredan los miedos y la incertidumbre?
Vivo en la cuerda floja permanente. Mi ánimo pende
de un hilo invisible, soy fatalista y enfermizo.
Siempre me pongo en lo peor: qué agobio, qué agonías,
¿cuándo te dedicarás a ser feliz, cuándo te abandonarás
a la noche, a los mares de maíz, al olor del tomillo?,
me dices a cualquier hora. Entonces, me callo y te miro.
Desde aquí o desde allá. Desde la ventana, mientras suenan
Regina Spektor, Suzanne Vega, Carole King o Noa.
En ese instante, casi me pareces una extraña:
la mujer inesperada que ha tomado el jardín, que coge
las brevas y que planta los tomates. La mujer
que se sienta en el porche con su gazpacho,
que se lanza a la piscina y se olvida del mundo:
incluso de mí y de mi angustia.

De nuevo, tengo
que decírtelo, ha llamado el vecino de al lado:
le molesta el ladrido de nuestra perra y no tiene agua.
¿Podrías mirar tú si se ha disparado el motor de la bomba?


TCHAIKOVSKY


Amabas la música sin saberlo.
De niño seleccionabas en el dial canciones
para tu madre en la aldea remota,
ante el lavadero y la fuente de las salamandras.
Aprendías la melodía del viento iracundo.
Por la noche te invadía el miedo: el acordeón
de los pinos agitaba su letanía obsesiva.
Pero aquel día era otra cosa. Y era la misma
acaso: la música es agua de luz, temblor de estrellas,
un arañazo de felino y de seda en el alma.
Ni siquiera conocías mucho al profesor:
vivía en una casa iluminada, blanca, con jardín,
y una mujer trajinaba entre las flores y los libros.
Pensaste: qué sonrisa esquiva, qué misterio lleva
desde el pelo hasta la floreada falda, qué melancolía.
El profesor te invitó a pasar: no sabías si era
su estudio, el cuarto de estar o el refugio del arte.
Te enseñó discos: muchos discos con el pudor
de quien expande la certeza de sus dones.
El meu amic el mar de Llach, Réquiem de Mozart.
Él escogió por ti: Piotr Ilich Tchaikovsky. Así lo dijo.
Con la seca trompetería de todas las consonantes.
Se acercó al aparato, comprobó el estado de la aguja
y puso el disco. Temblabas. Temblabas doblemente:
por el gesto delicado o la suavidad del instante,
y por todo lo que te esperaba. La tormenta de luz.
El maremoto de sonidos. El surtidor de sensaciones.
Antes de despedirse dijo: «Desde esta ventana
se ve el mar, las mariscadoras, las barcazas al sol.
Y desde aquella te asomas al bosque rumoroso:
hay caballos, fantasmas y ninfas al acecho».
Cerró suavemente la puerta y te dejó dentro.

No toqué nada. Como un sonámbulo o un poseso,
la melodía me llevaba al mar o al bosque.
Como un poseso, me quedé sin palabras.

RIAZOR


A Sara, que admira a Amaral

Recuerdo cómo eras entonces. Cómo eras.
Rabiosa y dulce a la vez, parecías flotar
en el aire o sobre la espuma. Parecías estar
aliada con un torbellino de certezas.
Amabas a otros. Sobre las rocas, en los montículos
de arena o en las grutas húmedas de sal.
Y en los bosques sagrados: te desmelenabas,
deslizabas en sus oídos palabras de lumbre,
sílabas que escocían como un puñal antiguo,
rosas lejanas, olores rotos de la memoria
que se desvanecían bajo los pinos y los arces.
No recuerdo cómo nos encontramos.
Se desmigaba el lento atardecer del playerío.
Quizá nos anduviésemos buscando. Intuías
de golpe cuándo desordenabas un corazón;
sabías mirar con el fulgor incisivo del sol,
y así me miraste, con aquel falso desdén que usabas
cuando alguien te importaba de pronto,
cuando elegías otro prisionero de tus enigmas.
Te vi allá abajo, avanzando por la playa de Riazor,
donde moría suavísimo el oleaje. Sola.
La ciudad se estrechaba entre los roquedales
y parecía querer abrazarte en su intimidad
de caracola. Bajé a trompicones, con esa abrupta
complicidad de dos amigos que se esquivan.
Te acompañé. Dimos una, dos, tres vueltas.
Me recordaste que eras de un pueblo lejano,
un pueblo de buitres y celajes imposibles,
de ríos insomnes y de viñedos. En realidad, dijiste,
no eras de ningún sitio. Te sentías la hija del mar,
de ese cosquilleo incesante de las olas
y aquel, me decías, era el mejor escenario
de tus tiempos muertos, entre clase y clase.
El tiempo aparte que rara vez compartías.
Apareció la lluvia y sacaste el paraguas de paseo.
Buscamos un refugio entre las rocas. Te acercaste.
O me acercaste a ti, a tu talle, a tu negro pantalón
de pana, a tu intenso olor a pachulí y a granada.
Hablabas sin hablar con tus tenebrosos ojos
y la barbilla montaraz de quien ha besado mucho.
Levantaste el jersey y me dijiste: «¿Sabrías
matarme de amor, sobre los peñascos, y luego,
trocito a trocito, devolverme a la corriente?».

No sé muy bien qué hice. Llevo cinco años
encadenado a la noche y sus delirios.
Y aquí, entre tinieblas, te cuento una y otra
vez cómo te recuerdo, cómo aún me dueles.
Te fuiste con el alarido de la resaca, mar adentro,
confiada, ajena a los destellos del faro.



AMOR DE MADRE

[5 de mayo de 2013]

Nunca he tenido palabras suficientes para ti.
A ti te gustaron mucho desde niño y las coleccionabas
como se coleccionan cromos o recortes de prensa.
Me habría gustado decirte que recuerdo
cada instante de tu niñez, tus miedos,
cómo corrías tras las olas, cómo mirabas a todas
las mujeres con descaro, con el dolor
de un querer imposible y precipitado. A veces
pensaba que las deseabas a todas: para ti, en tus sueños,
en un futuro feliz que imaginabas junto al mar.
Nunca he tenido la certeza del cariño. Ni he conocido
el idioma de la ternura, la última seda de las caricias.
Te vi crecer. Enfurecerte en las tardes solitarias.
Encerrado con tus libros y con tu silencio.
Envuelto en la soledad y sus cuchillos de luto.
Recuerdo lo que te gustaba: una conversación,
un nuevo libro, una película de amor apasionado.
No conozco a tantas actrices que te hacían
perder la razón, repetir sus diálogos, decir su nombre.
Después, cuando empezabas a irte de casa,
cuántas veces te esperé asomada a la ventana.
Tu padre apenas decía: ¿viene el chaval? Ven, mujer,
descansa, ya vendrá. Mañana nos espera la tierra.
No le hacía caso. ¡Cuántas veces te esperé hundida
en el abismo de la noche, ya sin lágrimas! Esperé en vano.
Un día, cuando creíamos haberte perdido ya,
cuando una extraña forma de locura se había instalado
en tu corazón y en tu cabeza, en tu cabeza loca,
nos anunciaste que te marchabas. Que te ibas de casa,
no sé si al fin del mundo o aún más lejos.
Compostela. Madrid. Barcelona o Zaragoza.
Tu padre no se lo creía. No podía aceptar que hubiera
dejado de ser imprescindible o importante en tu vida,
como aún lo era, de otro modo, para tus dos hermanos.
Nunca tuve las palabras necesarias para ti.
Tampoco entonces. Se me empañaron los ojos
y los ánimos. Se me oscureció la alegría.
Ha pasado el tiempo. Y sigo sin saber ponerle vocablos
a mi melancolía, a mi propia sensación de pérdida.
La vida se me apaga: ya lo sabes. He tenido un ictus,
ando con dificultad, no sé si volveré a verte.
He rebasado esa edad que te aproxima al adiós.
Por eso, esta mañana he cogido el último cuaderno
intacto que me queda y te he puesto solo tres líneas:
«Hijo mío, verdaderamente siempre he sentido una gran
pasión por ti. Quiero que lo sepas, estés donde estés,
en Compostela, en Zaragoza o en el fin del mundo».
Si no te importa, llámame si alguna vez te llegan.


BUSCANDO A DEBRA WINGER


Perdí la cabeza por ti,
antes, mucho antes de Tierras de penumbra.
Mucho antes de que fueras poeta
y una criatura mortal frente a la noche.
No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,
tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías
la claridad del mundo en cada abrazo.
Me gustabas siempre: en cada diálogo,
en cada beso, en esa alegría incontenible
de estar a punto de irte para siempre a otra playa.
Pero cuando te vi en El cielo protector,
me sentí enfermo, poseído de amor.
Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,
el helado rescoldo del plenilunio en la arena,
la muerte inesperada de un amor disipado.
Y luego, llegaste a aquel villorio,
a otra forma de prisión. Y a la violencia
del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,
arrebatada y muda, mientras te acariciaban
y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:
lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.
Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar
como el torbellino de todos los deseos.
¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

Luego te esfumaste. A otro mundo,
a otras formas del olvido y del silencio.
Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,
saber de ti: buscaban a Debra Winger
y a las mujeres como tú que desaparecían de la pantalla.
Esa película perseguía a un fantasma,
una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.
Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.
Cierro los ojos e imagino que estás ahí,
en el interior de la pantalla a punto de decirme:
«Ven. A veces solo en el cine se cumplen
los mejores sueños, peligrosamente juntos».

UNA BRISA NOCTURNA


A Ángel Crespo y Pilar Gómez Bedate

Vivían con las palabras precisas.
Con las suyas y con las de los otros:
con las de Fernando Pessoa y Rilke,
con las de Juan Ramón Jiménez,
con las de Stéphane Mallarmé.
Y esas palabras, en forma de versos,
andaban por la casa como pájaros
inquietos, como las notas huidizas
de una ópera o de un río de sílabas.
Vivían entre las piedras y el cielo,
entre los búcaros y el aleteo
de las telas. Siempre había un olor
a madera y a intimidad tomada.
Los libros estaban cerca. Los discos,
los cuadernos y una cesta de frutas.
Al llegar la noche, él se retiraba
a un palomar que era su obrador,
su estudio y el oratorio de la poesía.
Hablaba con Ofelia, con Zenobia,
con Beatriz, el delirio de Dante.
Congregaba a los espectros del verbo.
Había un instante en que ella subía
a sentarse a su lado: temblaba la luna
y encendía la fronda de los olivos.
Una brisa retornaba del campo
y entraba por la ventana para ellos.

 

UNA TARDE EN EL JARAMA


La escritora necesitaba la compañía del whisky
para soltarse la lengua. La suya era una vida
trabajada contra el destino y la ira. Estábamos
en una de esas cenas íntimas que suceden
a una tertulia con público apasionado.
Una de esas cenas donde las confidencias
van y vienen, y con ellas los chismes, los secretos.
Cuando todos habíamos liquidado los postres,
ella dijo: “Ni los escritores sabemos nada de amor.
A mí me ocurrió. Me casé enamorada, fui madre
de inmediato, bebía los vientos por él, lo deseaba,
lo deseaba tanto como la inspiración y la gloria.
Un día, no sé por qué, me cruzó la cara. Y tiró
una de mis libretas por la ventana: la seguí un instante,
se caía al vacío como un pájaro condenado.
En aquellas páginas hablaba de nosotros, de las noches

de pasión y de la nostalgia instantánea del sexo.
Me marché de casa poco después: con otra libreta,
malherida, humillada y sin nuestro único hijo.
Camilo José Cela, a quien siempre había visto como
un ogro, me recogió en su casa. Me cedió un cuarto
y me dio todo su cariño y el de su mujer menuda.
Temblaba de día y de noche. Sufría con la luz.
Me habría arrojado por un precipicio. Soñaba.
Pensé que me había olvidado de escribir. Lloraba.
Un día me encontré con un hombre, afable,
que miraba el vuelo de los gorriones del parque.
Que subía y bajaba de los tranvías. Dibujaba
y sonreía y montaba en bicicleta como un chiquillo.
Tuve la sensación de que él tampoco
esperaba nada del mundo ni de sus accidentes.
Le hablé. Concertamos varias citas. A orillas
del Manzanares, en el Retiro, en un tren de cercanías.
En un cine de doble sesión. Allí nos besamos
cuando la pantalla se iluminó con los ojos líquidos
de Ingrid Bergman. ¿Por qué lloras tú también?
Nos fuimos a vivir juntos. Recuperé a la escritora
que siempre había llevado dentro, y a la ebanista
que construía castillos y palacios y barcas a la deriva,
y a la niña artista que pintaba alondras en el bosque.
Ya no sabía bien si los dibujos eran míos o eran suyos.
Una tarde nos fuimos al Jarama. Recuerdo la corriente
agitada, los vencejos entre nubes de fuego, la brisa.

TESTIGOS DEL JARDÍN BOTÁNICO

A Rafael Navarro. Fotógrafo

Les tengo miedo a los aviones, a los barcos y a las autopistas. Por
eso no me atrevo a viajar. Me desplazo con la imaginación: a los
museos del mundo, a las ciudades como Praga, Venecia y Lima, a los
paisajes de la Toscana, a los cementerios lejanos y, sobre todo, a los
jardines. A los jardines botánicos de medio mundo. Me fascinan, me
enloquecen. Sueño con ser mota de luz, pájaro ínfimo, brizna del
valle o un golpe de viento para internarme en ellos como si fueran
mi hábitat, y yo un explorador incansable. Un coleccionista de aromas y de
colores. Sueño con no ser, ni siquiera fantasma
invisible, y hacerme un cubículo entre las plantas. Por eso te llamé:
Ven. Te reservo una sorpresa. Se llama Testigos. Tampoco te dije
más. No sabía si vendrías. Qué inquietud la del enamorado que
espera, qué llanto sordo se deslíe en silencio por todos los rincones
y, a la vez, qué ilusión, qué desvarío, qué ansiedad pervertida e
infantil. Yo me decía: ¿Y si viniera, si se atreviese a abandonar sus
últimos maniquíes, los poemas, los cigarrillos y el cieno oscuro de
sus sueños, y viniera? Viniste. Con una resaca grandiosa de besos y
de telas, de madrugada y de alcohol. Te abracé y, sin decirte nada, te
empujé hacia dentro. En letras bien grandes leíste: Testigos de Rafael
Navarro. Una exposición de fotos de naturaleza, de paisajes de
claridad tenue o nítida, de fronda voraginosa. Una muestra de los
viajes del fotógrafo a jardines botánicos de todo el mundo: Estados
Unidos, Roma, Milán, Londres, islas desconocidas. Te dije: “Vamos
a besarnos ante el corazón de la hiedra. Y allí, bajo la aureola de
ensueño de las corolas. Y allá, entre esa espesura de flores silvestres
que huelen a mar y a girasoles». Nos besamos. Aquí, allá, y aún bajo
otra instantánea: esa que revela que una flor ha sido hendida por un
insecto con su parsimonia obscena. Cuando apareció el guardia, me
empujaste hacia un bosque de helechos, mojado por la lluvia.
Dijiste: «Ven. Saltemos dentro. Tú y yo nunca hemos estado en
el edén».
13/08/2017 12:49 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

VIERNES, 4, A LAS 20.30, PRESENTACIÓN DE 'GOLPES DE MAR' EN A CORUÑA

 

’GOLPES DE MAR’ EN A CORUÑA CON FERNÁN VELLO Y E. RIESTRA
Este viernes, día cuatro de agosto, en la Carpa das Librerías, en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña, conversaré con los editores Miguel Anxo Fernán Vello -poeta, dramaturgo, editor de Espiral Maior y ahora diputado en Madrid de As Mareas por la provincia de Lugo- y con Eduardo Riestra -editor de Ediciones del Viento, traductor y viajero constante-. La conversación girará en torno a la nueva edición de ’Golpes de mar’. Fernán Vello publicó en gallego ’Vida e morte das baleas’, en 1997, que contenía 11 textos. La edición definitiva tiene 23. Arrancaba en A Coruña y contiene varios textos más coruñeses, entre ellos varios fragmentos de ’La voz del mar’, el penúltimo cuento.
El acto será a las 20.30, después de la charla de la escritora Blanca Riestra con Marta Sanz. Si anduvieseis por allí, será un placer veros...

 

02/08/2017 13:29 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

BUSUTIL: LA DIPLOMACIA CULTURAL

 

La diplomacia cultural

Guillermo Busutil 

 

‘La Opinión de Málaga’.

La diplomacia es el espionaje del conocimiento y la imaginación. Su misión no consiste en robar datos confidenciales ni en crear tramas de sombras -aunque hay veces en las que sucede y sus promotores creen que nadie se ha dado cuenta del juego de intereses -. El trabajo del diplomático sólo conlleva el elegante secreto de adquirir la cultura del territorio en el que se mueve mientras fomenta la propia. Es decir, conciliar el diálogo mediante la construcción de un lenguaje capaz de crear un espacio en el que encontrarse en beneficio mutuo. Una misión en la que las manifestaciones artísticas y el patrimonio de la identidad tienen pasaporte e influencia en la percepción de su imagen. Un claro ejemplo durante la guerra fría entre EEUU y la URSS lo representó el Ballet del Bolshoi que transmitía un sofisticado retrato de disciplina, compromiso colectivo y alta cultura, al igual que el jazz y el expresionismo abstracto americano propagaron su mensaje de libertad y modernidad más individualista. Lo mismo hizo España en la Bienal de Venecia de 1958 con la obra vanguardista de Manuel Millares, Luis Feito y Manuel Rivera entre otros miembros de El Paso. Acciones culturales que actuaron, y continúan actuando, sobre los estereotipos con los que un país es percibido en el extranjero.

La comprensión del mundo moderno, la conciencia de nuestros dilemas y cuál es el significado de la cultura frente a la urgencia de los desafíos de nuestro tiempo, exigen que se piense a fondo acerca del papel que deben tener las administraciones públicas y la empresa privada en la proyección cultural exterior; de si es preferible que el instrumento principal sea la lengua española –el Instituto Cervantes en los noventa supuso un importante primer paso- o si ha de ser la creación artística la que exporte la identidad y su espíritu. Esta reflexión se ha hecho en Santander, en el 3º Congreso de periodismo cultural, organizado por la Fundación Santillana y dirigido por Basilio Baltasar. Perfil perfecto de ese arte de la sagacidad, de la educación y del propósito del cometido. Alfil elegante y sutil, en diagonales y en círculos, en los márgenes y en la pluralidad de un tablero en el que establecer ideas y trabajo, acuerdos y estrategias como el Libro Blanco de la Cultura que debería tener la diplomacia, tal y como reclamó Ion de la Riva. Ex embajador en la India, fundador de Casa América, consejero de la Embajada de España en Italia, lúcido y curtido en batallas como la de pacificar la tensión del V Centenario del Descubrimiento mediante la diplomacia cultural, y su desenfado de humor y pasión delante de la postal de la bahía acristalada por el Centro Botín, por la que cruzaban dibujos de veleros de infancia en acuarela de brisa gris y cargueros comerciales como silenciosos fantasmas del atardecer. Una de las escenografías de atmósfera que enmarca hacia dentro esta arquitectura de Renzo Piano, con la que Santander gana una bella infraestructura con estética futurista de los setenta, y un imán para el turismo cultural. El modelo con el que Atenas también intenta regenerarse mediante el nuevo Museo Nacional de Arte Contemporáneo y el Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos diseñado igualmente por Piano.

No sé si la arquitectura de estos plásticos contenedores contribuye a la diplomacia, además de a promover la economía, pero sí está claro que hay firmas que funcionan como marca. El término con el que sueñan distinguirse hoy día las ciudades, aunque sea un concepto cautivo de la publicidad que permite convertir lo que no se es en lo que interesa que los demás crean. No es marketing lo que las ciudades deben buscar. Lo que importa de verdad es el prestigio de lo que se oferta y que dicha oferta sea realmente un foro con la política cultural de otros países, y a partir de ahí favorezca otras relaciones. Ese es el auténtico reto, y el logro que presentó el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Su apuesta personal formada por el Centro de Arte Contemporáneo, la Colección Museo Ruso San Petersburgo Málaga y el Centro Pompidou Málaga. Tres museos fruto de la importante puerta que abrió 14 años antes el Museo Picasso Málaga financiado por la Junta de Andalucía y por la apuesta continuada de Christine y Bernard Picasso con una exquisita colección del artista malagueño y exposiciones temporales de proyección internacional.

Cuatro espacios que han convertido a Málaga en la ciudad de los museos, la tercera en dicha oferta con cerca de un millón de visitantes anuales, como la ha denominado el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai, y cuyo impacto económico de su atracción museística roza los 547 millones de euros, además de favorecer la celebración de La Cumbre Hispano Francesa, y que sea el Ruso el que alberge, desde mañana hasta el jueves, el Encuentro de todos los directores del Institutos Cervantes. Nada mal para una ciudad que hace diez años suspendió en ser la capitalidad cultural 2016, aunque sus dos infraestructuras estrella dependan de que los políticos malagueños se crean la cultura y sepan estar a su altura, de una renovación pendiente nada clara, y del compromiso con un alcalde que entonces se habrá jubilado. También la Diputación ofreció su proyección nacional a través de La Térmica, dirigida por Salomón Castiel, con su dinamización cultural de la ciudad, y La Noche de los Libros como exitosa actividad.

Diplomacia cultural, entendida también como caligrafía de la política exterior, desgranada en un congreso en el que a todos nos fascinó el discurso de Roberto Toscano, avalado por su experiencia diplomática, acerca de una cuestión tan simple y tan compleja, como la diferencia entre diálogo y dialéctica en un momento de miedos por la pérdida del control de nuestra vida y el aumento de las políticas alfa macho de Estados Unidos, Rusia y China, garantes de una cultura hobessiana basada en la necesidad de autoestima, de gloria y poder a expensas de los otros. Igual de interesante fue el papel que está desempeñando la Secretaría General Iberoamericana representada por Rebeca Grynspan en unas jornadas en las que se debatieron las causas que determinan que el país en el que España tiene peor imagen del mundo sea la propia España; la importancia del pensamiento crítico en la diplomacia; el rol que desempeñó en Londres el Instituto Español del exilio frente a la propaganda del franquismo; lo que supuso la narrativa del boom hispanoamericano en la promoción europea de su identidad; y el vínculo entre diplomacia y literatura simbolizado en escritores de la talla de Pablo Neruda, Alejo Carpentier o Carlos Fuentes, entre otras aportaciones de reconocidos periodistas como Sergio Vila-San Juan, Eva Díaz Pérez, Antonio Iturbe, Antón Castro, Luis Martínez o Manuel Pedraz. Y hubo excelentes ejemplos como el de Radio Ambulante: un podcast que cuenta crónicas latinoamericanos en audio español en la National Public Radio norteamericana, y la hibridación que avala la Fundación Tres Culturas con conciertos como el de la palestina Haya Zaatry. Sin faltar el reconocimiento a María Luz Morales, rescatada en un libro de María Ángeles Cabré, como pionera del periodismo cultural.

Curiosidad, apertura, neuroticismo –para solventar situaciones estresantes sin alterarse- y extroversión, cuatro rasgos del buen diplomático presentes en las relaciones de los agentes culturales de reconocida labor o de incógnito Bond, como jugó la periodista Ana Borderas, en un Congreso donde sin duda estuvo presente la variante cotidiana del ejercicio de diplomacia que se da en torno a la comunicación social, sin necesidad de llevar esmoquin, escote de espalda ni de conversar permanentemente en ajedrez. El brindis final fue la convicción común de que la cultura es la mejor herramienta, en un mundo amenazado por las utopías reaccionarias, para recuperar el Humanismo perdido y volver a soñar. Igual que en esa bahía de Santander que, desde la sala de conferencias del centro Botín, parecía un mapa del mundo en calma en el que sólo la luz podía suceder.

 

 

*http://www.eldiariomontanes.es/noticias/201505/18/media/cortadas/centrobotin--575x323.jpg

23/07/2017 09:57 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'GOLPES DE MAR' EN A CORUÑA

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’GOLPES DE MAR’, EL DÍA CUATRO DE AGOSTO EN A CORUÑA
Lilian Bassman, una de las fotógrafas más sutiles, de impronta pictorialista, retrató en muchas ocasiones a la modelo Evelyn Tripp. Esta foto, con ecos marinos, me sirve para anunciar la presentación de la nueva edición, aumentada, de ’Golpes de mar’ (Ediciones del Viento), el próximo día cuatro de agosto en la Feria del Libro de La Coruña. Será a las 20.00, y contaré con la presencia de Eduardo Riestra y dos grandes amigos: Xulio Valcárcel y Miguel Anxo Fernán Vello. Será la primera vez en 30 años de creación literaria que presento un libro en la ciudad de mi niña y de mi adolescencia. ’Golpes de mar’ empieza en La Coruña: en la plaza de Bárbaras, en las inmediaciones del castillo de San Antón, en el jardín de San Carlos... Y luego se interna por Arteixo, Barrañán, Valcobo, Chamín, Caión, y otros lugares de la Costa de la Muerte. También hay relatos que suceden en Santa Mariña de Lañas o en ese lugar imaginario de Baladouro, que estaría ubicado entre As Croas, o Campo da Choca, etc. Ahora mismo me acaba de llamar Javier Lostalé y me dice que mañana en RNE, de 3 a 4, en ’La Estación Azul’, alguien recomienda ’Golpes de mar’ y él lee un poema de mi libro ’Seducción’ de dedicaco a Pilar Gómez Bedate y a Ángel Crespo, en su casa de Calaceite.

22/07/2017 11:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

NOTICIAS SENDERIANAS...

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Me complace enviaros un par de noticias senderianas:

1. Hemos comprado un artículo de Ramón J. Sender, desconocido para nosotros, 'Ocupar una ciudad no es conquistarla', que se publicó en la revista bonaerense Pan: síntesis de toda idea mundial, 129 (22 de septiembre de 1937), p. 6. En la revista se informa de que este artículo se había publicado anteriormente en la revista Adelante de Valencia en 1937, referencia que también desconocíamos hasta ahora. Adjunto el archivo PDF.

2. El programa Huellas de... de Aragón TV dedicó su edición del pasado 15 de julio a Ramón J. Sender, con la emisión de un vídeo divulgativo de casi media hora de duración en el que intervienen Gabriel Sopeña, como conductor del programa; Palmira Zapater, alcaldesa de Chalamera; Ana Alcolea, escritora; Enrique Galí, profesor de literatura; Rafael Bardají, periodista, y  José Domingo Dueñas, especialista en Sender. He de advertir que contiene algún error grave, como que el hijo pequeño de Sender fue fusilado (afirmación de Gabriel Sopeña). Podéis verlo en el siguiente enlace: http://alacarta.aragontelevision.es/programas/huellas-de/

Un cordial saludo,

Luis Gómez Caldú. Coordinador del CES

GONZALO MOURE, CERVANTES CHICO 2017

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GONZALO MOURE, PREMIO CERVANTES CHICO 2017
El escritor valenciano Gonzalo Moure ha sido el ganador de la última edición del Premio Cervantes Chico, un prestigioso reconocimiento que otorga el ayuntamiento de Alcalá de Henares para distinguir a un escritor o escritora de lengua castellana cuya trayectoria creadora haya destacado en el campo de la literatura infantil y juvenil.
Para su designación se tienen en cuenta, además de sus méritos literarios, criterios como la popularidad y la utilización de la obra del escritor como recurso educativo y didáctico. Se otorga un reconocimiento público al autor galardonado, a través del cual también se procura la difusión y en el fomento de su obra entre la población infantil y juvenil. Coincidiendo con la entrega de este premio, se premia asimismo a escolares, familias y docentes de todos los centros educativos de la ciudad, que hayan destacado por sus valores humanos.
En anteriores ediciones de este premio, que se otorga desde 1992, han sido reconocidos escritores de la talla de Concha López Narváez, Joan Manuel Gisbert, Gloria Fuertes, Montserrat del Amo, Martín Casariego, Jordi Sierra i Fabra… El pasado año, la ganadora fue la escrirtora aragonesa Ana Alcolea.
Gonzalo Moure nació en Valencia en 1951. Estudió Ciencias Políticas y trabajó en prensa y radio desde 1973 hasta 1989. Desde entonces se ha dedicado a escribir libros para adultos y para niños y jóvenes. Ha sido galardonado con importantes premios de literatura infantil y juvenil, entre ellos el premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil con la novela 'En un bosque de hoja caduca'. Además, en la colección Sopa de Libros, ha publicado 'Cama y cuento', 'Palabras de Caramelo' y 'Los caballos de mi tío', y participó con otros nueve autores en el volumen de cuentos Los derechos de la infancia.
*Esta nota la envía la editorial Anaya, donde ha publicado varios libros.
*La foto pertenece al archivo de SM, donde también ha publicado muchos títulos este gran contador de historias.

21/07/2017 08:26 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JUANJO MORALES EXPLICA LA MASONERÍA Y EL DISCURSO ANTIMASÓNICO

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El periodista, profesor e historiador de la masonería Juan José Morales Ruiz publica ’Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española’ (Masoneria.es). Aquí explica los orígenes, la expansión de las logias y la relación de Franco y el franquismo con la masonería.

 

-¿Qué es la Masonería? ¿Cuáles son sus principios y qué pretende?

Parece una pregunta muy sencilla (por lo menos en su formulación) pero la respuesta es más complicada. Y es que, como dice el profesor Ferrer Benimeli,- sin duda el mayor especialista de la historia de la Masonería, en su libro: El contubernio judeo-masónico-comunista -, “una de las dificultades mayores que supone hoy día el hablar o escribir de Masonería española radica, no tanto en saber lo que fue o hizo -que en parte ya sabemos- sino en tener que desmontar previamente una idea errónea o una auténtica deformación popular en lo referente a la Masonería”.

Todavía resuenan en los oídos de muchos españoles los ecos de aquellas campañas antimasónicas que atribuían al contubernio “judeo-masónico”, asociado al comunismo, al separatismo y a la anarquía, una acción despiadada de destrucción de nuestro país. La Masonería fue responsabilizada de la guerra civil, de la pérdida de nuestras colonias, de la decadencia española, etc. Fue perseguida por el franquismo, que consiguió su sistemática destrucción, y exilio, y la convirtió en un auténtico paradigma del mal. 

En mi libro recojo por ejemplo la definición que sobre la Masonería, aparece en las Constituciones del Grade Oriente de España, publicadas en 1871. Allí se proclama que “la Masonería tiene la perfección de los hombres, y por lo mismo, los Masones españoles admiten los diversos Ritos, Grados, ideas y sistemas sociales establecidos, siempre que ellos no atenten a los principios morales, filantrópicos y fraternales”. Este a partidismo se justifica porque la Masonería es “una escuela de ética que persigue un fin exclusivamente moral y que opera en el campo libre de la filosofía y de la enseñanza”.

Cabe preguntarse entonces ¿por qué fue tan perseguida?, y ¿cómo pudo construirse ese mito del contubernio y de la conspiración judeo-masónica? Debería quedar claro que la Masonería no tiene nada que ver con toda serie de leyendas con que, en algunos países como el nuestro, se le ha rodeado, y donde el sólo nombre de masón evoca a misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas… y todo ese cúmulo de fábulas que han llegado a cobrar consistencia y ser creídas sin más desde la más tierna infancia, por obra de educadores cuya ignorancia sobre el tema no les ha impedido deformar sistemáticamente generación tras generación.

Este proceso de mitificación, de falsificación de lo que es la Masonería, es fundamental a la hora de estudiar con rigor y académicamente el discurso antimasónico en el bando franquista durante la guerra civil, y después durante el franquismo, hasta la muerte de Franco, porque ha producido en el público una falsa “definición” de lo que es de verdad la Masonería, y ha calado tan hondo en la sociedad española, que se hace muy difícil superar.

¿Por qué desde el principio nació envuelta en misterio y en cierta oscuridad?

Creo que lo del misterio y la oscuridad son algunos de los ingredientes más eficaces con los que se elaboraron las campañas antimasónicas desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Eso, junto al “secreto masónico” y al “juramento masónico”, logró que incluso, entre gentes medianamente cultas, la Masonería sea algo oscuro, secreto, demoníaco, diabólico, perverso, como una reencarnación del mal... En el siglo XVIII, la Masonería fue perseguida, sobre todo, porque era identificada con los movimientos enciclopedis­tas, liberales y progresistas que darían más tarde lugar a la Revolu­ción Francesa. Y curiosamente esta persecución se produjo, en los países y gobiernos más dispares

Surge en Inglaterra. ¿Cómo se propagó por Europa, cómo evolucionó a la luz de las guerras, de los conflictos, de los avances sociales o de fenómenos como La Revolución Francesa o la Guerra de la Independencia’?

1717 es el año que suele darse para señalar el inicio de la masonería moderna. En esta fecha, cuatro logias londinenses fundaron la Gran Logia de Londres. Unos años más tarde, en 1723, fueron redactadas las "Consti­tuciones de Anderson", que contienen las formulaciones de los fines de la masonería, en las que se basan la mayor parte de los masones, todavía, hoy.

En ellas se afirma que ya no se trata de construir la catedral de piedra. El edificio que se construirá será la “catedral” de la Humanidad, en honor del Gran Arquitecto del Universo. En el siglo XVIII el francmasón estará marcado por una doble finalidad: el perfeccionamiento del hombre, y la construcción de la Humanidad.

De Inglaterra pasó a Francia, Italia, España y Alemania, entre otros países europeos, y también a Estados Unidos. La masonería británica conservó una estructura fiel a sus Constitucio­nes, mientras que en el resto se produjo una proliferación de obediencias y la introducción de grados, multiplicidad de ritos y ceremonias de iniciación. Por eso, hablar de Masonería resulta un auténtico anacro­nismo, ya que existen muchas masonerías independientes unas de otras, y dentro de estas mismas se da una variedad extraordina­ria de ritos. Entre los especialistas ha habido, no obstante, una tendencia a establecer una división entre la Masonería anglosajo­na y la latina. La primera es calificada de "regular", y sólo admite como miembros a "varones que creen en Dios y en la inmortalidad del alma y de los que recibe fidelidad a los compromisos sobre el Libro Sagrado de una religión".

La Masonería latina, durante el siglo XIX, experimentó algunas variaciones en el orden ideológico y práctico que se manifestaron, por ejemplo, en un marcado carácter laico y anticlerical, que en algunos masones derivó, incluso, hacia un sentimiento antirreligioso o un profundo agnosticismo. Y eso nos conecta con fenómenos sociales y políticos, como la Revolución Francesa, o nuestra Guerra de la Independencia, en los que se denunció la participación de los masones en la caída de los absolutismos, la destrucción del antiguo régimen, y el triunfo del liberalismo y la revolución. Pero conviene tener en cuenta que hubo masones en ambos bandos.

¿Por qué Fernando VII desarrolló una feroz campaña siempre contra los masones?

Durante el reinado de Fernando VII se desarrolló un intenso combate contra la "incipiente" Masonería española. El régimen absolutista fernandino se orientó de una manera decidida contra el constitucionalismo, el liberalismo y la masonería. Al mismo tiempo que desaparecían las logias creadas por militares franceses al abandonar el territorio español, se cerraron las que habían constituido la primera Gran Logia Nacional de España. Este movimiento represivo se acentuó a partir de enero de 1815, en que restablecida la Inquisición, un edicto de Fernando VII prohibía y condenaba la masonería. Y a este edicto siguie­ron múltiples disposiciones legales antimasó­nicas. La policía y la Inquisición colaboraban estrechamente en la persecución contra los masones. Algunos de éstos se presen­taron voluntariamente ante el Santo Oficio, otros fueron denunciados, y todos los que pudieron emprendieron el exilio.

Los absolutistas de la primera época fernandina atribuían gran parte de los desórdenes constitucionales a los masones y otras sectas, mezclando, en ellas a los judíos para atemorizar a quienes aún sabían poco de estas sectas misterio­sas. Los masones fueron perseguidos por su posición favorable a la libertad. Y en esta cadena de prohibiciones y persecuciones, conviene tener en cuenta una serie de documentos pontificios publicados por los Papas contra la masonería y los masones, desde el siglo XVIII, y que tuvieron una influencia decisiva. Probablemente la encíclica más determinante por su influencia en la persecución de los masones durante el siglo XIX, y después en el siglo XX en la España de Franco, fue la “Humanum Genus” de León XIII, publicada el 20 de abril de 1884.

¿El masón es alguien que se siente fuera del sistema, es un revolucionario encriptado o un conspirador, es un filántropo?

En absoluto. En todo caso, y a pesar de lo que se denunciaba en el discurso antimasónico, pertenecer a la masonería no supone que el masón sea un conspirador, ni siquiera un revolucionario. De hecho en el caso de España la masonería ha tenido miembros de muy distinta escala social. Recientemente el Profesor Javier Alvarado ha publicado un libro sobre la presencia de la nobleza en las logias masónicas españolas (Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados). Y otro (Monarcas masones y otros príncipes de la acacia), rigurosos trabajos historiográficos que han desmontado el mito del carácter republicano de la masonería española en el siglo XX.  

Debemos tener en cuenta que para entrar en la masonería, de acuerdo con las Constituciones de Anderson, vigentes desde el siglo XVIII, hay que ser “un varón, libre y aceptado”. Ello impide, el acceso a las mujeres en la masonería británica. Pero, en la masonería de influencia francesa, la masonería “irregular” se admite a las mujeres, hay logias mixtas, y logias sólo de mujeres. 

¿Quiénes fueron famosos masones? Pienso por ejemplo en Mozart y ‘La flauta mágica”.

Aunque es verdad que Mozart fue introducido en la masonería por su padre. Y hubo y hay personajes famosos. Sin embargo, no hubo tantos masones prominentes. Este es uno de los “mitos” más repetidos, sin ningún fundamento, todavía hoy. La idea de la presencia de masones entre la gente más influyente, tanto en España, como a nivel internacional, muchas veces ha sido propalada, incluso por los propios masones, como si por un exacerbado afán proselitista, pensaran que tiene alguna ventaja. Lamentablemente, esta falsa (por exagerada) creencia ha provocado muchas veces la persecución de la masonería, basada en la existencia del tristemente famoso “contubernio-judeo-masónico”, dando pábulo a algunas teorías de la conspiración. Además esta tergiversación favorece una cierta curiosidad que provoca, de tanto en tanto, la publicación de informaciones sensacionalistas con pretendidas listas de masones que ocupan los partidos políticos, los gobiernos, e incluso el propio Vaticano.

¿Por qué hay o hubo una asociación de la masonería con el satanismo y la brujería?

Uno de los "casos más curiosos, y al mismo tiempo más grotescos" de la dura polémica que enfrentó a la Iglesia católica con la Masonería, a finales del siglo XIX, y que dio origen a la leyenda del satanismo masónico es el de Léo Taxil, que escribió numerosos libros sobre la masonería luciferina y tuvo bastante influencia en los círculos eclesiásticos, a pesar de que en el "Congreso Antimasónico de Trento" confesó que se trataba de una superchería y que era todo falso. El satanismo se utilizó frecuentemente en la elaboración del discurso antisemita, y en la persecución de los judíos y los masones, basándose fundamentalmente en Los Protocolos de los Sabios de Sión, otra obra completamente falsa.

Caro Baroja en su Historia sobre los Judíos en España, señala que, "a comienzos del siglo XIX,- y también durante la segunda mitad del siglo XVIII -, se confundía a los judíos, a los masones, a los protestantes y a los liberales, con todo supuesto enemigo del catolicismo. Judío = liberal = masón. He aquí, unas ecuaciones que aún tenían vigencia para la masa carlista hace poco en las aldeas del Norte". Caro Baroja recuerda que fue precisamente Napoleón en Chamartín, el 4 de diciembre de 1808, y no su hermano José Bonaparte, como rey de España, quien llevó a cabo la supresión del Tribunal del Santo Oficio, considerando que la Inquisición era un acto "atentatorio a la soberanía". Este acto de "impiedad" fue secundado por las Cortes de Cádiz que se oponían a "Pepe Botella", pero que en este caso, coincidiendo con los afrancesados, decretaron el 22 de febrero de 1813, la abolición del tan temido y odiado Tribunal.

¿En qué consisten las logias y cómo funcionan? ¿Cuáles son sus símbolos claros? A veces da la sensación de que siguen un orden jerárquico y militar…

En relación con el término “logia” baste decir que sirve para designar el lugar donde realizan sus actividades los masones. También, se suele utilizar, indistintamente, el nombre de “templo” o “taller”. En un sentido más amplio, se utiliza el término logia “en plural”, para designar las comunidades masónicas de base. Las logias constituyen el principio organizativo fundamental sobre el que los masones desarrollan las actividades de “iniciación” y formación, y el resto de los “trabajos masónicos”. Las Logias son la estructura sobre la que se desarrolla la masonería en todos los países. En relación con el funcionamiento de las logias, creo que en la actualidad hay algunas cuestiones masónicas que son un tanto anacrónicas. Por ejemplo, esta idea de una sociedad organizada a partir de diversos grados, y muy jerarquizada, por más que sus dirigentes sean elegidos democráticamente. También puede resultar chocante el carácter de una organización “discreta”, en una sociedad abierta, cada vez más comunicativa.Por otra parte, sobre los signos, los símbolos y los ritos masónicos, recomiendo un libro reciente del profesor Ferrer Benimeli que se titula “Aproximación a la masonería a través de sus lemas y divisas”.

¿Qué pasó con la Masonería en la Guerra Civil española? Pareció el emblema del mal al que había que descuartizar.

Sí. En mi libro trato de dar una respuesta al tema de la represión de los masones. El título (Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española), me parece significativo. Desde el inicio mismo de la contienda civil, de cuyo inicio se cumplieron en 2016 ochenta años, la prohibición, la condena y la represión de la masonería se convirtieron en uno de los objetivos, que tenía además la virtualidad de unificar a los distintos militares que protagonizaron el golpe militar. Y durante la postguerra y todo el franquismo, los masones (aunque los pocos que salvaron la vida, habían huido y vivían fuera de España) eran la justificación de la permanencia de Franco en el poder, porque repetía a marcha martillo, que “la masonería nunca se rinde” y que no se podía bajar la guardia porque se trataba de un “enemigo invisible”, y por eso tan temible. La represión fue de una brutalidad tremenda. Hablando del Holocausto, Primo Levi escribió: "Se comprendere è impossible, conoscere è necessario".

¿Cuáles son los hitos claves, las proclamas antimasónicas?

En un libro anterior (La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra (1940) que publiqué en 1992, pero que creo que todavía está vigente, desgraciadamente, recogía una frase de Franco publicada en el periódico Arriba, con el pseudónimo de “J. Boor”, el 3 de mayo de 1951. Decía: “Si la masonería no descansa en sus actividades criminales, forzosamente hemos de ponernos en plan de combatir quienes, por conocerla, nos hemos convertido en fieles guardianes de nuestro solar frente a sus ataques. No hemos jamás de olvidar que entre las fuerzas derrotadas de la anti-España por el Movimiento Nacional Español ocupaban un puesto principal las fuerzas masónicas de nuestra Patria, que, aunque reducidísimas en su número eran, sin embargo, las patrocinadoras de todas las traiciones y las que realmente habían abierto las puertas de la patria a la invasión comunista y a su enseñoramiento de nuestro solar. Los que crean que la masonería se da alguna vez por vencida se equivocan. Hija de la maldad, su espíritu demoníaco sobrevive a la derrota y encarna en nuevos seres y en nuevos territorios. Hemos de desconocernos al sol de la gloria y del resurgimiento, si queremos librarnos de la sombra inseparable de las asechanzas masónicas”. Todo el mundo era sospechoso. Todo el mundo era culpable, si no se demostraba lo contrario. Lo que era bastante difícil.

¿Qué es lo más que te ha sorprendido en tu trabajo: el odio, la mentira o ese temor casi inhumano o persistente contra la Masonería?

Todo. Sobre todo el lenguaje del miedo. Un discurso de muerte, de venganza y exterminio. Recuerdo lo que decía Elie Wiesel hablando del Holocausto: "No todas las víctimas de los nazis fueron judíos, pero todos los judíos fueron víctimas de los nazis".  De la misma manera, parangonando a Wiesel, se puede decir que no todas las víctimas del franquismo fueron masones, pero todos los masones (españoles) fueron víctimas del franquismo.  

Sugieres que Azaña era masón o simpatizante. También lo fueron Cajal y Francisco Albiñana. ¿Cuál es el relato de la incomprensión, de la violencia y de la persecución de masones que más te ha conmovido?

Azaña fue iniciado en una logia madrileña pero, como él mismo cuenta en sus Memorias no le dio la menor importancia, y no pasó de ahí. Cajal se inició de joven, pero se dedicó sobre todo a sus trabajos de investigación neurológica que le valdrían el Nobel de Medicina en 1906.

¿Qué sucedió con los masones aragoneses?

La represión en Aragón fue muy dolorosa. El profesor José Antonio Ferrer Benimeli, le dedicó uno de los tres volúmenes de su Historia de la Masonería en Aragón. Como sucedió en otros territorios españoles donde triunfo el golpe militar desde el primer momento (el caso de Mallorca fue muy emblemático, cómo describiría Georges Bernanos en su obra famosa de Los grandes cementerios bajo la luna, en 1938) en Zaragoza, algunos testimonios son impresionantes.

En el franquismo, la masonería fue elevada a la categoría de máxima perversidad… ¿Qué se dijo, grosso modo? Cómo se le combatió?

Un ejemplo: “La masonería es una conjunción criminal y perversa, secreta y arteramente extendida por toda la tierra, para destruir la sociedad, la familia y la propiedad cristiana en provecho de la avaricia, la ambición y el odio de herejes y judíos; y en España se introdujo traidora y alevosamente, para envilecerla y destruirla. La masonería es radical y sustancialmente antiespañola, y fue siempre instrumento de los enemigos de nuestra Patria”. La publicación de este tipo de discurso represivo no es tan siquiera comparable con el producido en la Alemania nazi contra los judíos, pues cesó de difundirse, cuando los nazis pensaron que la cuestión estaba resuelta con su exterminio.

La legislación contra la masonería durante el franquismo se concretó en una serie de leyes como La Ley de Responsabilidades Políticas (1939); la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940); y la Ley de Seguridad del Estado (1941), por poner tres ejemplos concretos. La represión de la masonería duró hasta la muerte de Franco.

Tras la democracia, aún tardó mucho en ser legalizada. ¿Aún seguía levantando suspicacias y ronchas?

Todavía pesaba muchísimo la mala imagen de la masonería repetida hasta la saciedad por la propaganda franquista. Y entre otras cosas por eso se tardó más tiempo en su legalización que en el caso del partido comunista. La masonería en la actualidad está tratando de funcionar como cualquier otra asociación. En 2017, la Gran Logia Española desarrolla una campaña de reconocimiento de la honorabilidad de la masonería entre las instituciones, y la ciudadanía. Pero, naturalmente, la huella de las campañas antimasónicas del franquismo, perdura sobre sociedad española. Estamos muy lejos de llegar a la situación de otros países, donde funciona con absoluta normalidad. 

¿Se ha quedado ahora, con menos de 5000 personas, en tierra de nadie?

Me parece que hay demasiada leyenda urbana sobre los masones y la masonería. Por ejemplo, cuando se trata de cuantificar su número. Los propios masones dicen que habría en España cerca de 5000 masones. Son demasiados. Puede que confundan el deseo con la realidad. Y por añadidura, no parece de verdad que entre ellos destaquen los principales líderes de la sociedad española, tanto a nivel económico, empresarial, político, intelectual, etc. Los masones merecen un respeto, pero no debemos hacer un mito. No creo que la masonería sea más interesante que una ONG, como, por ejemplo UNICEF, que desarrolla una magnífica tarea en defensa de la infancia. La masonería en otros países es una asociación como cualquier otra de fines similares. Y así debería ser España.

- Por último, ¿cómo definirías el estado de la cuestión en torno a la masonería?

- Creo que la masonería sigue estando estigmatizada por la propaganda de extrema derecha. Forma parte de los mitos constitutivos de las teorías de la conspiración que tanto éxito tienen a nivel editorial. Falta mucho rigor a la hora de hablar de la masonería. Parece que cualquier cosa vale. Por eso veo que siguen siendo necesarios rigurosos estudios históricos sobre este tema en nuestro país. 

 


BALANCE DE LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Balance de la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid  

 

A pocas horas del cierre de la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid, las previsiones sobre sus resultados son abiertamente optimistas: unas ventas de 8,8 millones de euros, lo que suponeun incremento porcentual en torno al 8% con respecto al año pasado, según los datos aportados por los propios expositores y los indicadores procedentes del muestreo realizado entre el público.

 

Perfil del visitante

Entre los visitantes, destaca la presencia femenina (66% mujeres frente al 34% de hombres). El perfil del público se encuentra, fundamentalmente, en el segmento de edades comprendidas entre los 24 y 50 años (57%). Cabe destacar, además, que un 20% de los visitantes de la Feria proceden de ciudades de fuera de la Comunidad de Madrid, lo que consolida la FLM como uno de los eventos impulsores del turismo cultural a la capital. Un 85% de los encuestados dicen haber visitado anteriormente la FLM, mientras que para un 15%, esta de 2017 ha sido su primera Feria. Un 52% dedica una media de entre dos y cuatro horas a recorrer el Paseo de Coches, mientras que un 21% dice permanecer en la Feria más de cuatro horas. La mayor parte de los encuestados, un 55%, afirma gastar entre 20 y 50 euros; el 27%, entre 50 y 100 euros, y el 10%, más de 100 euros.

 

Portugal, país invitado

Portugal, país invitado de esta edición de la Feria, ha ofrecido un completo y excelente programa de actividades culturales. La visita del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, quien acompañó a los Reyes en la ceremonia de inauguración el pasado 26 de mayo, marcó el inicio de 17 días de feria, en los que el país luso ha permitido al público disfrutar de la presencia de figuras de la talla intelectual de Eduardo Lourenço; poetas como Nuno Júdice y Ana Luísa Amaral; narradores como Gonçalo M. Tavares y Jose Luís Peixoto, o nombres de la cultura libresca como Filipa Soares y Catalina Sobral, por citar solo algunos. También estas dos semanas brindaron la ocasión de celebrar la obra de Luis de Camôes, Fernando Pessoa o Sophia de Mello. Asimismo, se hizo presente estos días la perdurable memoria de José Saramago, autor especialmente querido por la Feria y objeto de numerosos homenajes dentro y fuera del Parque de El Retiro, y la narrativa de Antonio Lobo Antunes ocupó la atención de varios actos. Los pabellones de Portugal y Bankia de Actividades Culturales del Paseo de Fernán Núñez, la Biblioteca Eugenio Trías, Casa de Vacas y el Círculo de Bellas Artes, también acogieron la presencia de creadores del mundo lusófono, exposiciones y una variada muestra de la rica cinematografía y teatros portugueses, que completaron la cartografía de la vitalidad y riqueza de la cultura del país vecino.

 

Homenajes

La Feria no olvidó algunas destacadas efemérides. En el 75º aniversario de la muerte de Miguel Hernández, el público abarrotó el pabellón en el que su vida y su obra se hicieron arrolladora presencia a través de una lectura en la que poetas de tres generaciones prestaron su voz a los versos del autor de Viento del pueblo y El rayo que no cesa. El centenario del nacimiento de José Luis Sampedro convocó a especialistas en su obra y a los lectores para compartir cien adjetivos que definiesen su biografía y su obra. Carmen Martín Gaite, la reina de tantas ferias durante más de tres décadas, fue objeto de un homenaje en el que el profesor José Teruel, hizo una magistral síntesis de lo que esta autora supuso en la vida cultural española a partir de los años 50, y en el que la profesora Joan L. Brown, de la universidad de Delaware, subrayó la vigencia de su obra en Estados Unidos, donde sus libros son lectura obligatoria para los doctorandos en literaturas hispánicas en el 88% de las universidades del país. La poeta Gloria Fuertes también ha sido objeto de emotivos homenajes, que, sumados a las múltiples reediciones de su obra y a las revisiones de su biografía publicadas en el centenario de su nacimiento, corroboran su obligado valor referencial.

 

I Encuentro de directores de Ferias Iberoamericanas del Libro

Marisol Schulz, Sandra Pulido, Oche Califa, José Carlos Alvariño Ordóñez, directores de las ferias del libro de Guadalajara, Bogotá, Buenos Aires y Lima, respectivamente, se reunieron en Madrid entre los días 1 y 3 de junio. Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid, fue el anfitrión de este encuentro en el que también participó Marianne Ponsford, directora de CERLALC (Centro Regional del Libro para América Latina y el Caribe). Las jornadas de trabajo, posibles gracias al apoyo de Acción Cultural Española AC/E, a través de su Programa de Internacionalización de la Cultura Española (PICE), en la modalidad de Visitantes, permitieron la puesta en común de experiencias, la búsqueda de sinergias y el estudio de los distintos modelos de financiación de estos eventos.

 

Una Feria en verde

El nuevo equipo directivo de la Feria, con Manuel Gil al frente, ha asumido como uno de sus objetivos prioritarios acceder en próximas ediciones a un sello internacional que acredite la sostenibilidad medioambiental del evento. En ese sentido, se ha puesto en marcha un programa que cuenta con el apoyo y el asesoramiento del grupo Allcot, que permitirá a la FLM convertirse en un evento neutro en carbono. Además, está previsto el diseño de un plan de reducción de emisiones para la próxima edición de la Feria, que reafirma su absoluto compromiso con el cuidado del Parque de El Retiro. Por otra parte, las bolsas y todos los folletos editados llevan el sello PEFC y la asociación Plantamos Árboles ha regalado 1.200 cepellones de varias especies arbóreas (arces, fresnos, castaños de indias, olmos, robles, higueras y moreras) entre los visitantes.

 

Prensa Feria del Libro:

Lola Ferreira, lolapferreira@gmail.comIsabel Lerma, ilermabal@gmail.com; Isabel Gómez Rivas, gomezrivas@gmail.com. El texto les pertenece a ellas.

 

*Tomo la foto de aqui. Carmen Martín Gaite.

http://ep00.epimg.net/cultura/imagenes/2013/04/28/actualidad/1367176021_201983_1367180953_noticia_normal.jpg

12/06/2017 09:39 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PRESENTACIÓN DE 'GOLPES DE MAR'

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Queridos amigos: 

Este jueves, a las 19.30, en la sala María Pilar Sinués del Paraninfo de Zaragoza se presenta una nueva edición de ‘Golpes de mar’, publicado por Eduardo Riestra, en Ediciones del Viento, editorial de la Coruña. Es un libro que me acompaña desde hace treinta 30 años, ha tenido cuatro ediciones en gallego y castellano. Ahora incluye 23 cuentos, 5 de ellos nuevos: de amor, de aventura, de fantasía, relatos mitológicos, irlandeses, galaicos, homenajes a Álvaro Cunqueiro, historias de fotógrafos, de percebeiros, de fareros, cuentos que tienden puentes entre Galicia y Aragón…

Participarán en el acto Mariano Gistaín, periodista y escritor, Encarna Samitier, subdirectora de ‘Heraldo’, el actor y rapsoda Luis Felipe Alegre y la cantante María José Hernández. El acto lo organizan el Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social, la librería Cálamo y la editorial Ediciones del Viento. Estáis invitados. Serán un placer y un honor contar con vuestra presencia.

 

‘Golpes de mar’ de Antón Castro. Ediciones del Viento.

Con Eduardo Riestra, editor; Mariano Gistaín y Encarna Samitier, periodistas; Luis Felipe Alegre, rapsoda y actor, y María José Hernández, compositora y cantante.

Sala María Pilar Sinués. Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

A las 19.30. Jueves, 8 de junio.

 

06/06/2017 09:03 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DANIEL NESQUENS Y SUS 50 NOMBRES

Daniel Nesquens tomó su nombre de Johan Neeskens, aquel centrocampista del Ajax, del Barcelona y de la ’Naranja mecánica’ de Cruyff y los demás. Despliega humor, imaginación, capacidad de trabajo y un talento incuestionable. Acaba de publicar ’Hasta (casi) 50 nombres’ (Anaya), ilustrado por Alberto Gamón.

-¿Qué relación tiene este libro con ‘Hasta (casi) 100 bichos’ y ‘La familia’, también publicados por Anaya, con ilustraciones de Elisa Arguilé?

Creo que los tres tienen mucho de compendio, de bestiario. Un género o subgénero en el que cabe casi de todo. Incluso yo.

 

-¿Cuál fue tu idea, por qué has elegido los nombres, que te interesó de ellos, qué posibilidades te daban? 

La idea primigenia era narrar con la excusa de los nombres propios. Tuve que buscar tres o cuatro nombres por letra que me dieran juego. En algunos casos utilicé nombres complicados que conllevaran el reto de salir ileso del relato; en otros era tan sencillo como celebrar la persona querida con su nombre.

 

-¿Cuál ha sido el método que has empleado? Lo digo porque hay miradas onomásticas, historias inventadas, mitología, elementos del cine, homenajes a los amigos…

Pues precisamente ése: moverme entre todos esos frentes y alguno más. Y siempre bajo una mirada cómplice con lo insólito, imprevisible, sorprendente… Incluso lo estético.

 

-Te costó más de tres años la escritura. ¿Ha sido un proceso complejo, no dabas con la tecla? ¿Qué le debe el resultado final al azar?

Realmente pasó mucho tiempo entre el primer y el último nombre. No tenía prisa de ningún tipo. Iba y venía sobre el material escrito. Tal vez me costó más encontrar el tiempo que la tecla. El azar siempre está ahí. Y te conecta, y te desconecta.

  

-¿Cómo defines tu sentido del humor? ¿Sabe algo de su propio humor?

Aquí debería responder aquello que contestaba Miguel Mihura: definir mi sentido del humor, el humor es como clavar una mariposa con un poste telegráfico. Pero por decir algo: absurdo, surrealista, blanco… Lo que sé al cien por cien es que mi humor tiene seguidores y detractores. Como todo en la vida. Algún día debería llevar una estadística. Imagino que debe de estar en 40% a favor; un 60% en desfavor.

 

-¿Qué se sabe de la mula Catalina que tenía tu abuelo Daniel?

Mi abuelo no tenía una mula, tenía una borrica. Yo tengo bastante de mi abuelo, y de su burra. Y como dijo mi abuelo: “sé que soy tierra quemada”.

 

-Dices: “Las Olvido no son de palabras exuberantes”. ¿Por qué lo sabes?

Mi propia experiencia. Y luego por una encuesta que hice a la entrada del Parque José Antonio Labordeta. Justo donde están las obras.

 

-¿Por qué crees que Eladio es nombre de cura?

Salta a la vista. Y, no me preguntes por qué, pero el nombre me recuerda a “El bosque animado”, del gallego Wenceslao Fernández Flores. Tal vez ahí esté el germen del capítulo del párroco.

 

-¿Qué has querido hacer con Nicolás, crear una historia del doble?

Del doble o del triple. La historia no deja de ser un “tocarle las narices al lector”. Con todo mi respeto, claro.

 

-¿Cuál es el nombre que más te gusta y que has escrito con más placer?

Me gusta mucho Débora, y ese irrumpir en medio de una de mis novelas favoritas: El gran Gastby. Y Sacramento tampoco está nada mal.

 

-¿El que más te ha hecho rabiar?

Tal vez haya sido Daniel. Cómo escribir de este estupendo nombre de pila sin que se note la debilidad por él.

 

-¿Los que vinculas al amor, a la sofisticación y a la locura?

Yunque, Xenofonte y Fina. Los enumero en orden inverso. No sé si me explico.

 

-¿Dejaste alguno por el camino?

Sí, quedaron más de cuarenta por ese bulevar que es editar un texto. Casi otro libro. Y no, no habrá segunda parte.

 

-El libro es divertido, muy tuyo, intervienen el capricho, el juego, el extravío y el disparate. ¿Escribir, en el fondo, es la apología de la pura imaginación?

Lo bueno de la literatura actual es que hay más escritores que semáforos. Tantas tendencias como equipos en La liga 1, 2, 5… En mi caso mi escritura es una defensa encendida de esa chispa que podemos llamar imaginación.

 

-El libro tiene un tono culturalista. ¿En qué lector has pensado?

Pues lo siento, no era mi intención. Sé que el libro está incluido en una colección juvenil de la editorial Anaya, pero creo que, como otros de mi autoría, puede leerlo cualquier lector algo ávido, creativo, promiscuo… Incluso crítico y teórico.

 

-En los proyectos anteriores habías trabajado con Elisa Arguilé. Ahora lo hace con Alberto Gamón, y no es la primera vez. ¿Cómo ha sido la relación, cómo ves los dibujos de Alberto?

Con ambos estoy encantado. Estoy entre amigos. Y cuando se está entre amigos todo es agradable. En Hasta (casi) 50 nombres fue una determinación editorial. Alberto ha realizado un trabajo excepcional. No hay más que verlo. Salta a la vista.

 

Cualquier detalle que te parezca importante.

Como anécdota, me dijeron que en una librería de Zaragoza (tenemos las mejores librerías de España) una señora compró solo la camisa o sobrecubierta del libro porque le habían gustado las notas biográficas de los autores. Y es que se lee poco.

05/06/2017 10:13 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ISABEL GONZÁLEZ: UN DIÁLOGO

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ENTREVISTA DE ANTÓN CASTRO A ISABEL GONZÁLEZ

La escritora Isabel González, nacida en Ejea, trabaja en infografía en el diario ‘El mundo’. Se dio a conocer con un libro deslumbrante de relatos: ‘Casi tan salvaje’. Ahora publica su primera novela: ‘Mil mamíferos ciegos’, que contiene dos historias: la de un joven que se retira al bosque y la de una pareja, más o menos en crisis o en transformación sentimental, que reside en la ciudad. Quizá entre ambas historias haya secretos vínculos. La escritura es personalísima: poética, turbulenta y experimental, un continuo ejercicio de indagación, de voces, de desconcierto. Firmará ejemplares este fin de semana en la Feria del Libro de Madrid.

¿Qué ideas de partida te rondaron la cabeza para escribir ‘Mil mamíferos ciegos’?

—Contar una historia que me habían contado y que luego se mezcló con mis historias. Así, en abstracto y en concreto, se trata de una novela basada en hechos reales perturbada por hechos más reales todavía. De un asunto testimonial, la escritura de esta novela pasó a ser una especie de zona mágica donde aislarme y conectar con lo que me sucedía y con lo que sucedía a mi alrededor. Por eso está llena de personajes reales inventados y de personajes inventados reales. Han sido años jodidos, por decirlo de algún modo. Potentes.

 

¿Cómo fueron surgiendo los bocetos, frases, intuiciones, espacios…?

—El otro día, en una entrevista, el arquitecto del Centro Pompidou de París, Renzo Piano, contaba que él se paseaba por los lugares donde iba a construir con una hoja de papel porque se lo enseñó Italo Calvino. “Yo no sé escribir, sólo tomar apuntes y recoger emociones”. Algo así. Hay que estar muy callado, eso también.

 

¿Qué novela querías hacer y cuál has hecho? Aludes a los fantasmas del mar, al código de los pecios, al naufragio permanente…

—Jajaja. Muy buena pregunta. Lo cierto es que no se parece mucho a lo que pensé el primer día. Y lo peor es que todavía no sé qué he hecho. De ahí la maravilla de que alguien la lea, a ver si me ayuda a descubrirlo. Me he perdido tanto con ella (de ahí, quizá, los pecios y los naufragios) que ni sé si la he escrito yo. Que ha participado hasta ese perro que pasa por la calle.

 

¿Pensaste siempre en dos espacios, en dos historias paralelas que a lo mejor se encuentran?

—Sí. Esos dos espacios surgieron rápido. Vienen de serie. Desde el principio.

 

Háblame de Yago: ese joven extraño que se va al bosque a tallar árboles. ¿Es un artista, es un obseso, un escritor, en el fondo (que no sabemos bien a quién escribe, casi hasta el final), o sencillamente alguien que huye?

—Yago es una persona que amó de una forma pasional, inhumana, transhumana. No todo el mundo alcanza esta intensidad. De amores calmos está hecho el mundo, claro, pero esta fiereza, uf. Yago quiere que el amor se repita porque él es ése: el que amó a lo bestia. Y en esa dirección, viaja y se reconstruye. Talla madera como modelaron barro en el paraíso. Para fabricar a un hombre.

 

¿Por qué todo es tan perturbador en su existencia, incluso ese bosque, que podría ser un refugio o un paraíso?

—Supongo que porque la creación es perturbadora. No hay guías ni se sabe qué está bien y qué está mal. Se parte de una absoluta hibridación, de la masa informe, y a partir de ahí, hay que empezar a distinguir y a poner nombre a las cosas. Se trata de un viaje, de una búsqueda por un paisaje interior puro, pleno e informe. Tan exuberante como homicida: el bosque.

 

Por otra parte están Santi y Eva, una pareja convencional, pero pronto nos damos cuenta de que nada es lo que parece. ¿Qué ocurre ahí, tan poderosas son las sombras del pasado?

—Más que el pasado o el presente, lo que se pone en juego es el tiempo íntimo y el público. A ver. Miro el reloj y son las diecisiete treinta para millones de personas, ¿pero qué hora es dentro de cada uno de nosotros? Ésa es la pregunta. Los personajes de ‘Mil mamíferos ciegos’ circulan por estos desajustes. Ahí viven. Ahí vivimos, me da la impresión. Y estos túneles entre ambos tiempos están llenos de residuos del pasado, sí. Todo esto parece muy marciano, lo sé. Pero en definitiva, creo que Santi y Eva están dispuestos a arriesgar su identidad con tal de amarse.

 

 

Ella no encuentra su sitio y él, menos. Eso sí parecen citarse, alguna vez, en el sexo y el fetichismo…

—Supongo que no deben de encontrar su sitio porque ‘por culpa de su amor’ relegan a su voz y la voz pide paso. El cantante de ópera Serge Wilfart dice que la voz no sólo se origina en la garganta sino que involucra a todo el cuerpo. “La voz nos ayuda a percibir y a recorrer los entresijos de nuestros interior físico y psíquico. Hay que descender hasta nuestras fuerzas pulsoniales, hasta nuestra sexualidad, para poder llevar la voz hacia lo alto”. El lugar de sus citas como dices.

 

La novela siempre es inquietante,  psicológica. ¿Cómo te has planteada la escritura: la atmósfera, no hay concesión a la obviedad, el narrador omnisciente a veces matiza o interpela a los protagonistas?

—Lo que hemos hablado antes. He escrito y corregido esta novela durante tanto tiempo, han pasado tantas cosas, se han producido tantos inputs y outputs imaginarios, reales, míos, de otra gente, belleza, dolor… que creo que me rendí, me dejé llevar y actué simplemente como un canal de enlace. Será por eso que hay tantos narradores, emociones dispares, comunicaciones imposibles, jaleo.

 

¿Cómo entiendas la novela? ¿Te importa más el estilo que el argumento?

—Las dos cosas importan, pero lo que de verdad me inquieta es la voz. En la presentación del libro, conté la anécdota de que yo creía que cantaba bien hasta que mi pareja me propuso hacerlo con su grupo de amigos en una sala de ensayo. Ellos afinaron sus instrumentos, yo agarré el micrófono, me lancé y por primera vez en mi vida, oí mi voz. Mi voz a solas, mi voz a toda pastilla. Qué horror. ¿De verdad ésa era mi voz? ¿Estaba imitando con demasiado énfasis a Javier Gurruchaga? ¿Qué hacer para arreglarla? ¿Debo gritar más, menos? ¿Qué clase de persona sería yo si sólo pudiera comunicarme así? ¿Qué historias podría contar? Lo mismo me planteo cuando escribo.

 

¿Cómo has manejado esos dos climas: el discurso exterior, nada claro, y el interior, agobiante casi siempre, casi negro, indagatorio? ¿Somos lo que llevamos dentro, lo que nos acosa?

—Me encanta esto que dices. Tengo la intuición de que somos las dos cosas. Somos nosotros hacia fuera, en lo de fuera, con lo de fuera. Somos materia y la voz nos exige que la saquemos. El problema de salir es la sinceridad de la exposición. Querríamos ofrecernos desnudos, puros, frágiles, sin escudos, pero nos arriesgamos demasiado. Esas transiciones de lo íntimo a lo público y viceversa. Esos viajes de ida y vuelta originan la oscuridad, la melancolía, lo complejo de andar por este mundo. Hace falta mucho deseo.

 

¿Cuál es tu relación con la realidad, necesitas enmascararla y enmarañarla en poesía?

—¿Qué es lo real? Si hablamos de la realidad como convención, hago lo que puedo y me defiendo. Si hablamos de la realidad como verdad íntima, hago lo que puedo y me defiendo. El enmarañamiento supongo que proviene del laberinto de hilos que se teje entre los dos campos.

 

¿Qué significan para ti los símbolos, en qué medida esta es una novela simbólica?

—“Escribir es crear símbolos”, dice Borges y por primera vez, entiendo a Borges. ¿Será que me estoy haciendo mayor? El asunto es que uno no puede arrancar pensando: “Hey, voy a crear un símbolo” porque los símbolos provienen del inconsciente más que de lo consciente. De una conexión casi primitiva con la humanidad. A lo mejor ni siquiera se trata de escribir. Se traduce el mundo. Casi nada.

 

¿Más que sobre la tensión entre naturaleza y ciudad, entre el paraíso y el ruido, es esta una novela del desgarro, del dolor, de lo enigmáticos que podemos ser los seres humanos? ¿O eso que tú llamas la grieta?

—Una vez más, tú o algún otro lector incauto debería explicarme qué es esa grieta que aparece en la novela. Porque yo no lo sé. Me haces esta pregunta y lo único que me viene a la cabeza es una de las últimas frases de mi padre: “Qué poco nos conocemos los unos a los otros”. Su alabanza a lo auténtico.

 

¿Cómo ha crecido la escritora de ‘Casi tan salvaje’ (Páginas de Espuma)?

—¿He crecido? Hay quien dice que me he caído al pozo, (risa). Sea lo que sea, te obliga a flotar. A subir. Lo intento al menos. No sé.

 

05/06/2017 10:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL SILENCIO DE JUAN RULFO

EL SILENCIO Y EL MUNDO DE JUAN RULFO

¿A qué estirpe humana o literaria pertenece Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (1917-1986), el hombre que se convirtió en Juan Rulfo? A la de Bartleby, el personaje de Melville, sin duda, a la de Robert Walser, a la de J. D. Salinger y a la de Juan Carlos Onetti. Y quizá, claro, a la de Franz Kafka (aquel que quiso que quemasen sus manuscritos), pero también a la de los fabuladores puros, a los grandes embusteros de su propia vida. Tienen tal tendencia a la recreación y al mito que una y otra vez modifican los instantes de su biografía.

El caso de Rulfo es muy especial: él, tímido y apocado, lacónico y temeroso de las malas críticas, con existencias ocultas, tenía la inclinación a cambiarlo casi todo: el lugar y la fecha de nacimiento, el modo en qué murió su padre, en 1923, en tiempos de Revolución, sus propios temores y múltiples detalles de su infancia. Con todo, su familia fue poco convencional. Al margen de la historia de su padre, y de la muerte temprana también de su madre, en 1927, cuando él tenía diez años, Reina Roffé en su libro ‘Juan Rulfo. Biografía no autorizada’ (Fórcola, 2017; es una ampliación y actualización de libros anteriores), recuerda que un familiar “tenía por la muerte una obsesión notoria, compulsiva y avasalladora, que incluso le atraía bromas sangrientas de sus amigos. Siempre creía que alguien los vigilaba o lo amenazaba y, a pesar de tener un carácter bromista y dicharachero, su vida transcurrió en continua e inacabable angustia”. En su niñez itinerante, el niño huérfano vivió un tiempo con su abuela, que fue la cuidadora de una biblioteca muy literaria de un sacerdote: gracias a ello, Juan Rulfo descubrió el poder de la literatura. Se convirtió en un formidable lector y en un niño, un adolescente y hasta en un joven casi autista. Solo se sentía a recaudo con los libros en la mano. Reina Roffé también evoca otro episodio poco conocido: fue seminarista. Recuerda la biógrafa que la periodista Silvia Lemus, esposa de Carlos Fuentes, le preguntó en una ocasión si podía haber sido monje. Y él le dijo: “Los monjes no tienen la oportunidad de conocer a las mujeres, ni tratarlas ni esas cosas. Me gustan mucho las mujeres”. La verdad es que repasando sus casi 70 años, Juan Rulfo no aparenta haber sido lo que dice un seductor. En ‘Una vida gráfica’, Óscar Pantoja y Felipe Camargo cuentan que sintió una atracción por una muchacha que le pareció un ángel. Fue como una revelación, pero no se atrevió a decirle nada. Más tarde, hacia 1941, conoció a la joven Clara Aparicio, “una preciosidad”; empezó a cortejarla de manera decidida casi tres años después y se casaron en 1948. Fue el gran amor de su vida y le dedicó textos muy bellos como se ve ‘Aire de las colinas. Cartas a Clara Aparicio’, un centenar de epístolas que revelan muchos aspectos de Rulfo: la pasión, el temor, la cursilería (nadie está al margen de ella), algunas claves creativas. La correspondencia se inicia en 1944 y  concluye en 1950, cuando Rulfo era “un romántico tardío, anacrónico (…) Se trata de un melancólico que padece una tristeza espiritualizada. Víctima de la tragedia y el fracaso de los movimientos revolucionarios, es siervo y mártir del sistema feudal que arrastra México”. Reina Roffé también desvela en la parte final de su vida otro periplo amoroso, un tanto borroso: Rulfo se habría enamorado de una joven. El escritor Mempo Giardinelli, que fue publicado hace unos años en Zaragoza, estaba en el secreto y lo resume así: “No hace falta hablar de lo que hacía exactamente esa muchacha. Solo quiero decir que en la Argentina se dedicaba a la docencia y a la traducción; estudiaba una lengua oriental y trabajaba por un sueldo en una empresa de exportaciones y por vocación en una escuela de lenguas. A finales de los años 80, después de la muerte de Juan, se radicó en Madrid. (…) Muchas veces me he pregunado cómo era, cómo es, esta mujer a la que Juan amó con una pereza y sinceridad inigualables”.

Rulfo intentó estudiar en la Universidad de Guadalajara, pero no pudo hacerlo por la agitación del país y las huelgas. Realizó varios oficios: fue vendedor de neumáticos, trabajó luego en el Instituto Nacional Indigenista, realizó labores como antropólogo y recorrió México. Desde finales de los años 30 empezó a interesarse por la fotografía. Se hizo con una espléndida cámara Rolleiflex, a la que, tras conocer a su futura esposa, la bautizaría como Clarita. En realidad, antes que escritor, Rulfo fue fotógrafo. Cuando se ven sus fotos, y dejó más de 6.000, da la sensación de recorrió esos pueblos espectrales, envueltos en miseria y espejismo, ruinosos en ocasiones, que se convertirían en el mapa de su territorio imaginaria, “este duro pellejo de vaca que se llama llano”. En ellos entrevió en la Comala de ‘Pedro Páramo’ (1955) o en la Luvina del cuento homónimo de ‘El llano en llama’ (1953), sus dos únicos libros, al margen de algunos bosquejos y del guion ‘El gallo de oro’, que llevó a la pantalla Arturo Ripstein.

Juan Rulfo empezó a publicar sus cuentos en las revistas ‘Pan’ y ‘América’ y durante casi una década, leyendo a William Faulkner o a Dostoievski, y a sus paisanos, fue tejiendo un mundo personal, inquietante, terrible y mágico. Rulfo olió como nadie la lacónica sabiduría popular, la impregnación del mito, el dominio del cacique. Se impregnó de un lenguaje, que tendía hilos con el castellano antiguo del siglo XVI, y empezó a contar lo que veía, lo que soñaba, lo que siempre le descorazonó: el aire constante de la violencia, la mancha imparable de miseria, la atmósfera telúrica y la presencia de la muerte. Pocos han sabido contar como él el imaginario del campesino, su rabia, la humillación y ese extrañamiento constante de la vida. “¿Qué país es este?”, se pregunta un personaje en Luvina.

Si en los cuentos de ‘El llano en llamas’ tiene piezas magistrales, de una desolación a veces irrespirable y de una precisión que va más allá de la austeridad, en ‘Pedro Páramo’ es capaz de crear un personaje que regresa del mundo de los muertos y parece instalarse entre los vivos como un fantasma, embrujado por una mujer, Susana Sanjuán. Y a la vez es el impreciso cuento de un dominio, de un vasallaje y de un universo tan hechizado como insobornable.

Rulfo tuvo buenas críticas, compró la mitad de la edición para regalar, pero también conoció la burla, la displicencia, la ironía. Y eso, y su acusado perfeccionismo, le llevaron a un silencio literario que duró prácticamente hasta su muerte. Y no solo, su pánico se hizo tan ostensible y desesperante que cayó en el alcoholismo y debió ser internado. Poco a poco remontó, intentó escribir, pero nunca se sintió con fuerza. En 1960 y 1980 fue reconocido como fotógrafo con sendas exposiciones; en 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México y en 1983 su mayor éxito: el premio Príncipe de Asturias de las letras. Para entonces ya era un mito del silencio más doliente y encarnaba el triunfo del hombre que creó un teatro de la imaginación y de las ruinas, algo menos de 300 páginas donde está los grandes temas de la vida, de la épica social y de la muerte preñada de sorpresas.

 

*Con algunas variaciones, este texto apareció en el suplemento ’Artes & letras’ de Heraldo de Aragón, coincidiendo con el centenario del gran escritor mexicano.

*La foto la tomo de aquí:

http://elnacional.com.do/wp-content/uploads/2017/05/rulfo_1.jpg

27/05/2017 09:14 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON EDUARDO LOURENÇO

[Esta semana acaba de empezar la Feria del Libro de Madrid. Y también la de Huesca. El miércoles 31 comienza la de zaragoza, que este año solo dura cinco días y se ha trasladado a la plaza del Pilar. Recibo esta entrevista de prensa de Feria del Libro con Eduardo Lourenço. Portugal es el país invitado a la feria.]

Eduardo Lourenço: 

“Vivimos un tiempo indiferente a la historia,

un anti-tiempo europeo”

 

“El tiempo de la Humanidad, que no fue tan humano como lo habíamos soñado, ya estaba agotado cuando terminó el siglo XX. Los relojes donde leíamos un destino con rostro aún humano pararon al mismo tiempo en una aldea de Polonia y en una ciudad de Japón. Este acontecimiento no fue como la batalla de Waterloo o la invención de la máquina de vapor, momento de historia e Historia, sino otra especie de tiempo, una eternidad vacía, modelo de todo el tiempo futuro de ojos inútilmente abiertos. El horror puro e invisible”. Estas palabras son del filósofo, ensayista y poeta Eduardo Lourenço, quien esta tarde ha dictado la conferencia inaugural de la 76ª Feria del Libro de Madrid en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales. Lourenço convirtió su intervención en una decidida defensa de los valores del humanismo y una llamada de atención sobre los valores que animan el mundo en el comienzo del tercer milenio.

 

“Aceptamos ahora -recordó Lourenço- que no procedemos de ningún paraíso perdido del que hayamos sido expulsados, aceptamos que no estamos destinados a ningún más allá que mágicamente nos lo devuelva. Debemos vivir la leyenda como la verdad y la verdad como un sueño para siempre aplazado. Sólo así entraremos en el tiempo donde ya estamos, un tiempo donde el ídolo de la Historia, que durante siglos tomamos por Dios o por su ángel ambiguo, dejó de emitir señales. La inocente fórmula anarquista ni dios, ni amo no escandaliza ni sorprende a nadie, es una carta de visita que recibimos en la cuna antes de abrir los ojos en la caverna celeste de la televisión donde noche y día reciclamos éxtasis y terrores virtuales que nos afectan menos que los de la antigua vida inscrita en el círculo de la muerte, infierno e paraíso”. En opinión del autor de El laberinto de la saudade, ahora “estamos obligados a inventar una imagen de nosotros mismos como si nunca la hubiésemos tenido. Ni bárbaros, ni griegos, ni paganos, ni cristianos, ni hijos de la razón, ni íntimos de las tinieblas, ni vencedores ni vencidos de combates de siglos, nos volvemos, de repente, personajes de juegos de vídeo, ni más ni menos reales que los de las aventuras intergalácticas”.

 

El escritor luso añadió: “Sin más Dios que su ausencia vivida como una fiesta, no por eso dejamos de ser simulacros, ahora de nosotros mismos. Simulacros virtualmente eternos, clones del dios que no somos, multiplicando sin fin nuestro esplendor de mortales que tanto habíamos anhelado. Sin la ironía bíblica, nos tenemos que habituar a ser como dioses, no por recibir la existencia y el sentido de Otro, nuestro semejante inaccesible, sino por poder reproducir, como andy warhols sarcásticos, nuestra vida reducido a imagen de sí misma”.

 

El discurso de Lourenço se oscureció al sostener: “Las propias víctimas sueñan con estas Las Vegas planetaria que las deja menos solas en sus infiernos, sin otros Dante que los fotógrafos”. Y concluyó: “Con el fin de un tiempo como Historia, y memoria, es el sujeto cultural el que desaparece. En este fin de milenio y comienzo de otro, el espíritu del mundo se llama América, que sólo tiene tres siglos de memoria ritualizada. Para ella todo lo demás es fábula, como lo habían sido para nosotros Grecia o Roma, antes de asumirlas como nuestras a través de un viaje voluntario a través de sus libros resucitados”. El fin de la historia, según el diagnóstico de Fukuyama, es “el fin del paradigma europeo y el inicio de otro indiferente a la historia como construcción intencionadamente universal y concretamente europea”. Pero Eduardo Lourenço esto “no debe escandalizarnos”: “Debemos aprender a vivir en este nuevo tiempo donde la voluntad de poderío europeo, en todos los órdenes, no regula todos los relojes del mundo, si alguna vez lo hizo. Pero no debemos olvidar que, en cuanto tal, el tiempo americano es un tiempo de nuevo tipo que desconoce la inquietud que San Agustín comunicó a la temporalidad cristiana. En ese sentido, es un anti-tiempo europeo”. 

 

*Tomo de aquí la foto:

http://www.movenoticias.com/wp-content/uploads/2016/01/Eduardo-Louren%C3%A7o.jpg

 

 

Prensa Feria del Libro:

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27/05/2017 09:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANUEL VILAS: LOU REED Y AMÉRICA

Instantes épicos de Gran Vilas*

 

Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) siempre ha tenido un mundo personal, con huella del romanticismo al principio, de Charles Baudelaire, que en el fondo lo ha acompañado siempre, de Luis Cernuda y de Jaime Gil de Biedma. Poco a poco, ha ido encontrando no solo su voz inconfundible y desacralizadora, sino eco, lectores, reconocimiento. Intenta ser un escritor libre, imaginativo e iconoclasta, irónico y sorprendente, tanto en su poesía como en su narrativa. Sus novelas son libros abiertos y sugerentes que exploran la realidad y sus contradicciones, con intuición, con una mirada crítica o ácida, pero también con esa ternura seca que no se relame, que siempre huye de lo sentimental, como sucedía especialmente en Aire nuestro (Alfaguara, 2009). Suele ahondar en aspectos poco conocidos, o ya tópicos, para otorgarles una dimensión un poco más cáustica o desinhibida.

En el fondo, le encanta desmitificar. Y a la vez, la palabra Amor –tan inabarcable como una flecha que se desmanda hacia mil direcciones y modalidades de afecto: tituló Amor su poesía reunida en Visor en 2012- es una de las más utilizadas por Vilas: en sus declaraciones, en su lírica o en su narrativa, que tiende a la fragmentariedad y a la ruptura de las secuencias espacio-temporales. Vilas es, no sé si a su pesar o por inclinación espontánea, anticonvencional. Como si el corsé de las cosas y su circunstancia nunca lograsen seducirlo o mitigar sus impulsos de fabulación y de extravío.

En los últimos meses, casi anteayer como quien dice, Manolo Vilas ha publicado dos libros: Lou Reed era español (Malpaso, 2016) y América (Círculo de tiza, 2017), que tienen bastantes conexiones. El primero es una biografía, más o menos crítica o con bastantes impugnaciones, del cantante norteamericano y a la vez una autobiografía de Manolo Vilas, quizá la mejor de las suyas hasta el momento (y ha ensayado unas cuantas, por ejemplo en el poemario Gran Vilas, Visor, 2012), y el segundo es un libro crónica, una road movie de una nueva y vieja existencia: al autor de El hundimiento (Visor, 2015) siempre le ha interesado mucho Norteamérica –a través del rock (Dylan, Zappa, Elvis Presley, Johnny Cash), de Walt Whitman, de la política, de las series norteamericanas…- y ahora vive seis meses allí, y realiza un viaje por el Midwest. Es un libro realista que ahonda en la fascinación del país, sus héroes y tumbas, sus bibliotecas, los grandes bosques que parecen un santuario de misterio y de sombra, y es, ante todo, un canto a la vida. Y eso para Manuel Vilas quiere decir contradicción, desconcierto, belleza, quiero decir la irrupción constante de lo inesperado. Como no podía ser de otro modo, es un libro de citas y de encuentros, de reflexiones y de muchos nombres propios: las cartas de los autores latinoamericanos en Iowa, la admiración por Dylan y Springsteen, “los polis buenos americanos”, la emigración, los Simpson o una charla con Paul Auster.

Tampoco deja de ser una autobiografía de perfil porque el lector se asoma a los Estados Unidos de Donald Trump –“pensé que podía ganar, porque la gente está votando de una forma nihilista, contradictoria y negativa. Hay una nueva gravitación del Mal sobre el mundo”, ha dicho- con sus ojos y con un estilo que a veces puede parecer cínico. Por otra parte, al escritor, que siempre siempre siempre escribe, le interesa desde hace unos años la primera persona, ese yo torrencial y desenfadado que llega a cualquier sitio y desde el que se siente tan seguro, cálido o provocador. Para Vilas la literatura es el territorio de la libertad y de la transgresión, el espacio donde se combate lo predecible: le dedica un poema extraordinario a su madre y de repente, cuando menos te lo esperas, la llama derrochadora, le “reprocha” que ni haya dejado dinero para el entierro. Lo previsible no va con él.

Lou Reed ha sido, quizá, el personaje que más le ha interesado, hasta el punto de que suele decir –más de veras que de bromas- que él es un catedrático en Lou Reed. Lo sigue desde 1975, con trece años, lo vio en Barcelona en 1980, con dieciocho, en un concierto que fue un poco una aventura iniciática, quizá la primera aventura inolvidable de la vida. Desde entonces oyó sus discos, se aprendió sus canciones, lo convirtió en sujeto y fantasma de su obra, y en el año 2000 volvió a verlo, esta vez en Zaragoza. Recuerda que le gustaba mucho Lorca, igual que a Leonard Cohen, y la cuajada navarra. Y viaja por su discografía, se aproxima a sus mujeres, descubre muchos rincones oscuros y concluye que Lou Reed fue “mil personajes”. Por supuesto que rara vez es complaciente. 

*Este texto ha aparecido en el último número de la revista ’Librújula’, que dirige Antonio Iturbe, premio Biblioteca Breve 2017.

27/05/2017 08:58 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON JUANJO MORALES

El autor de este libro:

Juan José Morales Ruiz es Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor del Máster de Historia de la Masonería en España y América en el Departamento de Historia del Derecho y de Historia de las Instituciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME); y Profesor Tutor de Historia Contemporánea de España (UNED). Se ha especializado en el estudio del discurso antimasónico y la represión de la masonería en la guerra civil española y durante el franquismo.

 

Cazarabet conversa con Juan José Morales Ruiz:
- ¿Amigo, apenas “sabemos” de la masonería y eso que es una parte importante dentro de las relaciones de quien “más conocimientos atesora” a qué lo atribuyes?
- Desde que hace 300 años, cuando se creó la Gran Logia Unida de Inglaterra, se fundaron las primeras logias masónicas en Inglaterra, la Masonería se vio en vuelta en una aureola de misterio. Ese era (y probablemente es) su principal atractivo, pero también lo que provocó, en muchos países su persecución.
En la primera parte de mi libro, abordó la cuestión de los orígenes y definición de la masonería. Y digo que es hasta cierto punto lógico que antes de estudiar el discurso antimasónico en la guerra civil española, hay que dar respuesta a una pregunta, aparentemente muy sencilla (por lo menos en su formulación) pero que es más complicada de lo que parece. Me refiero a la pregunta: ¿qué es la Masonería?
Cito lo que dice el profesor Ferrer Benimeli, sin duda el mayor especialista en la historia de la Masonería, en su libro: El contubernio judeo-masónico-comunista, sobre esta cuestión. “Una de las dificultades mayores que supone hoy día el hablar o escribir de Masonería española radica, no tanto en saber lo que fue o hizo -que en parte ya sabemos- sino en tener que desmontar previamente una idea errónea o una auténtica deformación popular en lo referente a la Masonería” (FERRER BENIMELI, José Antonio, El contubernio judeo-masónico-comunista, Madrid, Ediciones Istmo, 1982, p. 23).
Y es que todavía resuenan en los oídos de muchos españoles los ecos de aquellas campañas antimasónicas que atribuían al contubernio “judeo-masónico”, asociado al comunismo, al separatismo y a la anarquía, una acción despiadada de destrucción de nuestro país. La Masonería fue responsabilizada de la guerra civil, de la pérdida de nuestras colonias, de la decadencia española, etc. Y fue perseguida por el franquismo, que consiguió su sistemática destrucción, y exilio, y la convirtió en un auténtico paradigma del mal.  Vamos ahora a contestar a la pregunta de qué es la Masonería. En mi libro recojo por ejemplo la definición que aparece en las Constituciones del Grade Oriente de España, publicadas en 1871. Allí se proclama que “la Masonería tiene la perfección de los hombres, y por lo mismo, los Masones españoles admiten los diversos Ritos, Grados, ideas y sistemas sociales establecidos, siempre que ellos no atenten a los principios morales, filantrópicos y fraternales”. Este a partidismo se justifica porque la Masonería es “una escuela de ética que persigue un fin exclusivamente moral y que opera en el campo libre de la filosofía y de la enseñanza”. Cabe preguntarse entonces ¿por qué fue tan perseguida?, y ¿cómo pudo construirse ese mito del contubernio y de la conspiración judeo-masónica? Debería quedar claro que la Masonería no tiene nada que ver con toda serie de leyendas con que, en algunos países como el nuestro, se le ha rodeado, y donde el sólo nombre de masón evoca a misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas… y todo ese cúmulo de fábulas que han llegado a cobrar consistencia y ser creídas sin más desde la más tierna infancia, por obra de educadores cuya ignorancia sobre el tema no les ha impedido deformar sistemáticamente generación tras generación.
Este proceso de mitificación, de falsificación de lo que es la Masonería, es fundamental a la hora de estudiar con rigor y académicamente el discurso antimasónico en el bando franquista durante la guerra civil, y después durante el franquismo, hasta la muerte de Franco, porque ha producido en el público una falsa “definición” de lo que es de verdad la Masonería, y ha calado tan hondo en la sociedad española, que hace muy difícil superar el entuerto.

-Porque en el Estado Español ¿cuándo aparece la masonería, las primeras logias y qué corriente impera sobre la o las otras…
- Más que de una existencia organizada y continua de la Masonería, en la España del siglo XVIII, hay que hablar de la presencia esporádica y sin mayor trascendencia de algunas logias que no tuvieron ninguna importancia ni continuidad, excepción hecha de las logias británicas situadas en Gibraltar y en Menorca (sobre la Masonería en esta isla he publicado algunos trabajos de investigación). Esas escasas primeras logias estaban relacionadas con la Gran Logia Unida de Inglaterra.  

-Aunque, amigo, quizás deberíamos definir, lo más sencillamente posible qué es una logia masónica.
-En relación con el término “logia” baste decir que sirve para designar el lugar donde realizan sus actividades los masones. También, se suele utilizar, indistintamente, el nombre de “templo” o “taller”. En un sentido más amplio, se utiliza el término logia “en plural”, para designar las comunidades masónicas de base. Las logias constituyen el principio organizativo fundamental sobre el que los masones desarrollan las actividades de “iniciación” y formación, y el resto de los “trabajos masónicos”. Las Logias son la estructura sobre la que se desarrolla la masonería en todos los países.

-Siempre ha estado en el punto de mira, siempre ha estado reprimida, pero ¿por qué?; ¿tan peligrosa era para el poder piramidal de lo que podríamos considerar como un Estado –tipo?
-Yo he estudiado el tema de la brutal represión de la masonería durante el reinado de Fernando VII, donde, sin embargo, paradójicamente apenas hubo logias masónicas. Y en esta cadena de prohibiciones y persecuciones, conviene tener en cuenta una serie de documentos pontificios publicados por los Papas contra la masonería y los masones, desde el siglo XVIII, y que tuvieron una influencia decisiva.
Probablemente la encíclica más determinante por su influencia en la persecución de los masones durante el siglo XIX, y después en el siglo XX en la España de Franco, fue la “Humanum Genus” de León XIII, publicada el 20 de abril de 1884. Esta encíclica es una especie de “summa antimasónica” del pensamiento eclesiástico. Aunque no fue la única.    

-Pero, a la vez, muchas de las personas más influyentes, tanto a nivel del Estado Español como a nivel internacional, formaban parte de alguna logia masónica….
-Este es uno de los mitos más habituales incluso todavía hoy. La presencia de masones entre la gente más influyente tanto en España, como a nivel internacional. Y muchas veces han sido (y son) los propios masones responsables de la propagación de este mito, como si en su afán proselitista creyeran que tiene alguna ventaja esta falsedad, y que, sin embargo, en España, y en otros países, durante los últimos 300 años, ha provocado (y ha tratado de justificar) de justificar lo del contubernio y algunas teorías de la conspiración.

-Para ellos, para los integrantes, suponía como un prestigio, como una forma de ostentar cierto poder… cabe casi a pensar que la especie humana cae siempre en lo mismo: somos un gran rebaño jerárquico que necesita como ir demasiado de la mano.
-Y además esta tergiversación favorece una cierta curiosidad que provoca de tanto en tanto la publicación de informaciones sensacionalistas con pretendidas listas de masones que ocupan los partidos políticos, los gobiernos, e incluso el propio Vaticano.

-La fraternidad está más que bien entre los humanos (fundamental desde muchas perspectivas), pero el pensar por uno mismo, también… y esto en organizaciones jerárquicas, secretas, simbólicas a veces se puede como “escapar” un poco de control (no sé si me explico) … ¿qué nos puedes reflexionar?
-Insisto en que hay demasiada leyenda urbana sobre los masones y la masonería. Por ejemplo, cuando se trata incluso de cuantificar su número. En la actualidad los propios masones dicen que habría en España cerca de 5000 masones. Son demasiados. Puede que confundan el deseo con la realidad.
Y por añadidura, no parece de verdad que entre ellos destaquen los principales líderes de la sociedad española, tanto a nivel económico, empresarial, político, intelectual, etc. Y ello, porque todavía en España pesa muchísimo la mala imagen de la masonería repetida hasta la saciedad por la propaganda franquista.    

- ¿Cómo fue la relación de las mujeres con la masonería en España? -Había ciertas reticencias a que las mujeres formaran parte de esta organización jerárquica y ellas mismas, como en casi todos los campos, se tuvieron que hacer sitio como a codazos… ¿Qué nos puedes reflexionar?
-En la masonería británica, la llamada masonería “regular” se impide desde hace 300 años la participación de la mujer, en virtud de las llamadas constituciones de Anderson. Pero en la masonería de influencia francesa, la masonería “irregular” se admite a las mujeres, hay logias mixtas, y logias sólo de mujeres.  

-Claro, llega la Guerra Civil, la dictadura y ellos querían ser la única voz, la única idea a seguir, aunque fuese a fuerza de represión de todo tipo y de escarmiento y en la masonería vieron un enemigo claro: ¿cómo lo concibieron como enemigo y qué medidas fueron tomando en contra de ellos?
-En mi libro trato de dar una respuesta al tema de la represión de los masones. El título (Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española), me parece muy significativo. Desde el inicio mismo de la contienda civil, de cuyo inicio se cumplieron en 2016 ochenta años, la prohibición, la condena y la represión de la masonería se convirtió en uno de los objetivos, que tenía además la virtualidad de unificar a los distintos militares que protagonizaron el golpe militar. Y durante la postguerra y todo el franquismo, los masones (aunque los pocos que salvaron la vida habían huido y vivían fuera de España) eran la justificación de la permanencia de Franco en el poder, porque repetía a marcha martillo, que “la masonería nunca se rinde” y que no se podía bajar la guardia porque se trataba de un “enemigo invisible”, y por eso tan temible.           

- ¿Qué discurso o bajo qué pilares y factores empezaron a desarrollar el discurso antimasónico? Debió ser muy agresivo para titular tu libro, “Palabras asesinas”, ¿no?
-Aquí me gustaría recordar lo que decía Elie Wiesel hablando del Holocausto: "No todas las víctimas de los nazis fueron judíos, pero todos los judíos fueron víctimas de los nazis".  De la misma manera, parangonando a Wiesel, se puede decir que no todas las víctimas del franquismo fueron masones, pero todos los masones (españoles) fueron víctimas del franquismo.  

- ¿Bajo qué perfil humano una persona podía pasar a ser “sospechosa de formar parte de una logia masónica”?
-Todo el mundo era sospechoso. Todo el mundo era culpable, si no se demostraba lo contrario. Lo que era bastante difícil. En este sentido, en un libro anterior (La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra (1940) que publiqué en 1992, pero que creo que todavía está vigente, desgraciadamente) recogía una frase de Franco publicada en el periódico Arriba, con el pseudónimo de “J. Boor”, el 3 de mayo de 1951.
Decía: “Si la masonería no descansa en sus actividades criminales, forzosamente hemos de ponernos en plan de combatir quienes, por conocerla, nos hemos convertido en fieles guardianes de nuestro solar frente a sus ataques. No hemos jamás de olvidar que entre las fuerzas derrotadas de la anti-España por el Movimiento Nacional Español ocupaban un puesto principal las fuerzas masónicas de nuestra Patria, que, aunque reducidísimas en su número eran, sin embargo, las patrocinadoras de todas las traiciones y las que realmente habían abierto las puertas de la patria a la invasión comunista y a su enseñoramiento de nuestro solar. Los que crean que la masonería se da alguna vez por vencida se equivocan. Hija de la maldad, su espíritu demoníaco sobrevive a la derrota y encarna en nuevos seres y en nuevos territorios. Hemos de desconocernos al sol de la gloria y del resurgimiento, si queremos librarnos de la sombra inseparable de las asechanzas masónicas”.      

-¿Qué oficios estaban más vinculados con la masonería y sus diferentes logias?, hablo, además, de los que se dan como “más tradicionales” …porque siempre se ha hablado y tú lo reflejas en tu libro que destacados miembros vinculados con la seguridad y profesiones liberales eran muy activos. ¿Qué nos puedes comentar?
-En 300 años de historia la masonería en España ha tenido miembros de muy distinta escala social. Recientemente el Profesor Javier Alvarado ha publicado un libro sobre la presencia de la nobleza en las logias masónicas españolas (ALVARADO, Javier, Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados. Madrid, La esfera de los libros, 2016). Su riguroso trabajo historiográfico ha desmontado el mito del carácter republicano, y popular de la masonería española en el siglo XX. Y es que habría que hablar más que de masonería, de “masonerías”, y ver que el fenómeno masónico en España es más complejo de lo que parece.  

- Porque no cualquier ciudadano podía entrar, ¿no? Háblanos de esos requisitos a seguir…
-Para entrar en la masonería, de acuerdo con las Constituciones de Anderson (vigentes todavía hoy en la masonería “regular” desde el siglo XVIII) hay que ser “un varón, libre y aceptado”. Ello impide, como he dicho el acceso a las mujeres en la masonería “británica”

- Eso “choca”, un poco, quizás con lo que yo pienso que debería ser la fraternidad entre los seres humanos, ¿qué nos puedes decir y comentar?
-Yo creo que en la actualidad hay algunas cuestiones masónicas que son un tanto anacrónicas. Por ejemplo, esta idea de una sociedad organizada a partir de diversos grados, y muy jerarquizada, por más que sus dirigentes sean elegidos democráticamente. También puede resultar chocante el carácter de una organización “discreta”, en una sociedad abierta, cada vez más comunicativa.

- ¿Qué era lo que perseguían los masones y sus logias entre y detrás de sus reuniones?; ¿a qué le temía tanto la dictadura franquista? Pero la masonería sobrevivió… ¿cómo lo hizo?
-Sobre esto creo que he respondido con anterioridad. De hecho, hasta unos años después de la muerte de Franco, y ya en plena transición, los masones no regresaron del exilio, y la masonería no fue legalizada como cualquier otra asociación.  

- ¿Cómo salió la masonería de tantos años de represión, persecución en tiempos de dictadura? porque, ahora, aunque siguen siendo una “sociedad secreta” no es lo mismo vivir ahora que en la dictadura o que en tiempos de la II República. Cuéntanos…
-La masonería en la actualidad está tratando de funcionar como cualquier otra asociación. En 2017, la Gran Logia Española desarrolla una campaña de reconocimiento de la honorabilidad de la masonería entre las instituciones, y la ciudadanía. Pero, naturalmente, la huella de las campañas antimasónicas del franquismo, todavía pesa sobre sociedad española.  Estamos muy lejos de llegar a la situación de otros países, donde funciona con absoluta normalidad. 

- ¿Por qué a las personas comunes nos debería de interesar más la masonería?, ¿tanta influencia ha tenido en nuestro devenir?
-No creo que la masonería deba interesar más que una ONG, como UNICEF, por ejemplo, que desarrolla una magnífica tarea en defensa de la infancia. O también CARITAS. La masonería, en otros países, - a pesar de su histórica persecución en España-, es una asociación como cualquier otra de fines similares.  

-Ya, por último: en la actualidad, aquí en nuestro país, ¿cómo definirías en “estado de las cosas” en torno a la masonería?
-Ahora en España, todavía, la masonería sigue estando estigmatizada por la propaganda de extrema derecha. Y forma parte de los mitos constitutivos de las teorías de la conspiración, que sin embargo no tienen ningún fundamento, aunque tenga mucho éxito a nivel editorial. Falta mucho rigor a la hora de hablar de la masonería. Y parece que cualquier cosa vale. Por eso es necesario el estudio histórico de la masonería en nuestro país. 

 

 

 

 

24/05/2017 01:17 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

BOFARULL EN LOS MORLANES

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Pepe Bofarull se pregunta y se

responde en color y en gesto

 

El maestro serígrafo, 25 años después, realiza una exposición individual en la Casa de los Morlanes

 

[Las obras se llaman ‘Pregunta sin respuesta’; son la 7 y la 8. Foto de Gonzalo Bullón]

 

Pepe Bofarull (Sabadell, 1953) es el maestro serígrafo de Aragón de los últimos 30 años. Así lo han bautizado, entre otros, pintores como Jorge Gay, Pepe Cerdá o José Luis Lasala. Acaba de jubilarse y deja un importante vacío en la reproducción artística. Por eso, poco antes de su marcha, Rafael Ordóñez Fernández, jefe de área de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, le sugirió una antológica de su quehacer serigráfico. Bofarull le propuso otra cosa: realizar una nueva exposición individual de monotipos de serigrafía, un cuarto de siglo después de la última, en la sala Barbasán de la CAI. «Entre otras cosas, porque eso que me pedía ya lo había hecho en el Museo del Grabado de Fuendetodos», dice el artista.

Así se explica ese verdadero ‘tour de force’ que presenta en la Casa de los Morlanes: más de medio centenar de piezas apaisadas, de 60 x 120 mm, que constituyen una fiesta del color, un oleaje de tonos, un torbellino encendido de gamas que tienen algo de partitura de notas, secuencias y temblores. «Esta exposición es mi memoria contemporánea, y está basada en la pintura y en la música. Desde muy joven oía a Jimi Hendrix, Frank Zappa, pero también a Ígor Stravinski, John Coltrane o Miles Davis, pongamos por caso. Todos me han marcado. Del arte aquí hay muchas cosas: lo que he vivido, mi formación, mi evolución. El pop, el infomalismo, la abstracción expresionista norteamericana, y algunas técnicas tradicionales. Para la impresión, he elegido la madera antes que el zinc. Eso sí, es una exposición hecha a mano por completo».

Pepe Bofarull es un hombre cultivado. Es un pensador tranquilo, un lector de ciencia, un curioso y, a su despacioso modo, un teórico. «He robado a todo Dios. Piense que yo he trabajado con Broto, con Gay, con Cerdá, con Cano, con Xavier Grau; conozco de primera mano sus secretos. Es mi mundo. Y aquí están Jaspers John’s, Willem De Kooning, pero también Frank Stella o Robert Rauschenberg. En este trabajo es muy importante el ritmo, el movimiento de la regleta de serigrafía o de la cartulina que extiende la tinta. Hay una búsqueda constante de la armonía, del equilibrio. He usado 40 litros de disolvente y 10 kilos de tinta», dice. Recuerda algo importante: ‘Pregunta sin respuesta’ es el título de este empeño, intenso y apasionado, que ha llevado a término en 2017. «Así se llama una pieza del compositor estadounidense Charles Ives, nacido en 1874 y fallecido en 1954, de apenas tres minutos, una obra sobria, casi atonal, donde dialogan algunos instrumentos en poco más de tres minutos».

El pintor y serígrafo explica su método, cuadro a cuadro. En todos los cuadros realiza un primer fondo inicial, sometido al binomio de control y accidente. Conciencia y azar. Luego interviene con distintas capas de tinta. A veces hasta con cuatro superficies. De cuando en cuando le quedan zonas sin imprimir o veladuras, o emergen, con distinta graduación o intensidad, determinadas figuras, o lo que Bofarull llama «fantasmas». El autor usa aquí el gesto, el arrebato, pero también el dibujo. Gobierna y desgobierna la mano. «He elegido este formato porque es cuanto me dan los brazos. He intentado hacer una exaltación del color. A veces es voluntaria y ha sido dominada por entero, y a veces es accidental. Todo me sirve. Esta es una exposición de la acumulación de capas», afirma. Aún va más allá: «Por aquí han pasado alrededor de 500 personas, nada comparable a las 30.000 de Natalio Bayo en la Lonja. Lo sé. Pero hay varias cosas importantes. Vienen porque les interesa, porque sí, tienen interés y curiosidad, y eso siempre es estimulante. Estoy vivo y estoy aquí. He hecho un esfuerzo gigante y me siento recompensado. Este es un trabajo de taller y, quizá, un autorretrato. No soy moderno, ni lo pretendo, pero soy de mi tiempo. Seguro».

Pepe Bofarrull siempre regala frases. Suyas o de otros. A veces habla en aforismos. Dice: «“Hay que aprender de lo que no te gusta”. Si lo haces también te preguntas por lo que te incomoda y creces. Mi exposición está fuera de la moda, de lo que se lleva, es un mirar hacia atrás. Soy un artesano que, de repente, se presenta en este espacio en un acto de sinceridad.»

Pregunta sin respuesta’ estará abierta hasta el 25 de junio.

16/05/2017 00:16 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANA ALCOLEA: UNA ENTREVISTA

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Ana Alcolea narra la historia de su

abuela Mercedes, que vivió tres siglos

 

La escritora publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en el sello Contraseña

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962), tras haber logrado en 2016 el Premio Cervantes Chico, publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en Contraseña (Zaragoza, 2017. 315 páginas). “Es tal vez mi novela más personal. Está basada en recuerdos de mi abuela, que vivió 103 años y pasó por tres siglos”. Mercedes era hija de Juan, empleado del ferrocarril y jefe de la estación de Utrillas, en Zaragoza, y de Agustina, una muchacha orensana de Amoeiro. Añade Ana Alcolea: “Cuando murió, pensé que sus recuerdos de todo un siglo debían quedar en la memoria colectiva, y no solo en la mía, por eso empecé a escribir este libro hace más de diez años. Me ha hecho llorar, reír, y temblar: cuando la terminé y puse el punto y final, mi cuerpo tembló, literalmente. No me había pasado con ninguna otra novela, sentí un enorme vacío, y sentí como si perdiera a las personas de las que hablo en la novela otra vez”.

La novela, un mosaico familiar con muchos personajes y elipsis temporales, arranca en Almería con Mateo y Margarita, sus bisabuelos, y acaba casi cuando la autora nació en Zaragoza, en 1962. Sucede en diversos lugares: Santander, Vigo, Orense, Madrid, varias localidades de Teruel, incluso La Habana y Barcelona, y por supuesto Zaragoza. “Lástima que en Zaragoza no haya mar. Si no podrías trabajar allí. Hay río. En realidad hay tres ríos y un canal. Hay bastante agua. Y viento”, se dice en la página 153. Es una novela de muchos personajes: la primera pareja Mateo y Margarita, su primogénito Juan, que se casa con Agustina, y sus hijos: Valentina la ciega, Pilar, Lola, Agustina, Enrique, Magdalena o Mercedes, pero también andan por ahí el viudo Rodolfo, el apasionado Pepe, que se va a la guerra de África, o el cabal conductor Francisco, que acabará casándose con Mercedes.

Explica Ana Alcolea: “Son personas que he convertido en personajes. Hay episodios que ya no sé si son reales o ficticios, hasta tal punto he vivido dentro de mí las palabras que han ido tejiendo esta historia”. En ‘Postales coloreadas’ son muy importantes los objetos, los recuerdos, los secretos de familia: “El armario de mi abuela y los objetos que guardaba en él son parte importante de esta novela: sobre todo las postales coloreadas que alguien escribía para ellas, para sus hermanas, pues no sabían escribir... Las viejas fotografías también dedicadas por manos ajenas, y que tan bien ha captado Alberto Gamón en la ilustración de la cubierta”. Además de esas postales, son importantes el gramófono, la barra de carmín, unos gemelos, pero también algunos personajes de la época como Raquel Meller, Miguel Fleta y toreros como Bombita. A Paco, esposo de Mercedes y abuelo de la autora, le gustaban mucho los toros e hizo sus pinitos como matador.

“Estoy muy contenta con el hecho de que la novela haya sido publicada por la editorial Contraseña por varias razones: comparto editorial con una escritora a la que quiero y admiro como es Irene Vallejo; es una editorial aragonesa, de mi ciudad, Zaragoza, y el trabajo editorial de revisión y corrección ha sido realmente minucioso y espléndido, así como el cuidado del propio libro como objeto”, concluye la autora de ‘El medallón perdido’ o ‘La noche más oscura’.

 

*La foto de Ana Alcolea es de Oliver Duch, de Heraldo.

 

 

JAVIER AGUIRRE Y LOS AMANTES

Francisco Javier Aguirre, escritor, bibliotecario y crítico musical de HERALDO, siente desde finales de los años 70 una gran pasión por Teruel, y eso le ha llevado a dedicarle libros de viajes, monografías de sus hoteles y fondas con encanto y diversas narraciones al Matarraña y al Maestrazgo. Sin embargo, uno de los temas que le interesan desde su llegada a la ciudad mudéjar desde Madrid ha sido el mito de los Amantes de Teruel, de cuyo origen se celebran los 800 años. Y a ellos, a su “otra vida”, les dedica un libro oportuno que tiene algo de investitgación policial o de ‘quest’, como recuerda Eloy Fernández Clemente en el prólogo: ‘La otra vida de los Amantes de Teruel’ (EPV, 2017) Javier Aguirre, sojuzgado por el cine y la música vinculada con Diego e Isabel, descubrió que Raymond Rouleau había diridigo una ópera con música de Henri Sauguet a finales de los 59. Quiso saber más y se dio cuenta de algo muy curioso: Mikis Theodorakis, el gran músico griego, también se había interesado por los Amantes y había participado, de manera activa, en la banda sonora de la película ‘Honey moon’, dirigida por el inglés Michael Powell, con el bailarín Antonio, y los actores Ludmila Tcherina y Anthony Steel, con fotografía de Claude Renoir, nieto del pintor Auguste Renoir y sobrino del gran director Jean Renoir. Aguirre recuerda que en una revista se decía: “La película incluye una coreografía de Antonio de ‘El amor brujo’, de Falla, y otra creada por Leonide Masside para Ludmila Tcherina a partir de la leyenda de los Amantes de Teruel, musicada por Mikis Theodorakis. También un delicioso, por alucinante, zapateado de Sarasate”. Aguirre averiguó que el músico griego había estado por España y que viajó a Teruel. Las pesquisas le condujeron a una nueva sorpresa: el descubrimiento de otra película, rodada en 1962 por el citado Raymond Rouleau, ‘Les Amants de Teruel’ “cuya música -según Javier Aguirre- es de Theodorakis”. El libro cuenta muchas otras cosas: viajes a Grecia y Francia, una cita casi imposible con Theodorakis, la grabación del disco ‘Los amantes de Teruel’ en Prames, en la voz de María José Hernández, y finalmente dos conciertos de la Orquesta Nacional de España, en Teruel y en Zaragoza. Todo ello, y mucho más, está en este libro.

07/05/2017 21:22 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALGUNOS POEMAS DE ÁNGEL GUINDA

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Antología de Ángel Guinda

 

 

Esto escuchó un joven


Tú, que interpretas los ojos del suicida
en su belleza plena de renunciamiento,
haz del corazón una taberna abierta
de luna a sol a todos los que sufren,
buscadores de estrellas en un pozo de cieno.
Y a la vida agresiva agrédele.



(de Vida ávida)

 

L.S.D.


Laberinto en Soledad Demoníaca.
No te será posible la escapada.
Asesino de tu madre,
traficante de muerte,
condenado eternamente a no dar vida
para evitar nuevos crímenes,
necesitas vivir, vivir más,
por ti y por cuantos no nacerán.
Atormentado,
nunca descansarás de esta ansiedad.
Cuando ames odiarás.
Tan sólo el día que destruyas las leyes
gozarás de tu rebelión,
y conseguirás paz, orinar
sobre la tumba de tu padre
hasta abonar su muerte.
Mi personaje maldice a tu persona.
Contra paredes y horizonte. Muere.



 


(de Vida ávida)

 

acia una poética


No siempre la claridad viene del cielo.

Escucha sólo tu música cuando cantes,
por oscura que sea y espinosa.

Que la luz te ensordezca,
que no te ciegue el ruido.

Y tu obra
sea más que tu vida,
porque te contramuera.



(de Vida ávida)

 

Me he fumado la vida


Me he fumado la vida
como el tiempo se me ha fumado a mí.
Mirad esta laringe, esta tráquea,
estos bronquios y pulmones
ametrallados por la nicotina.
He fumado los gases subterráneos
del Metro en sus andenes;
el aire de Madrid, sucio
como una traición a la luz más hermosa;
las nevadas del yeso en las pizarras,
la hoguera negra de los tubos de escape,
las hojas secas de la marihuana,
el asfalto, la niebla, la humedad,
la avellana tan blanda de los clítoris,
la espesa polvareda de lo siniestro
cuando huía de mi sombra,
y mi vida hecha polvo,
y el polvo que seré
bajo el árbol secreto de la muerte.


 
(de Conocimiento del medio)

 

Cajas


Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.


 
(de Claro interior)

 

Escribir


Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.


 
(de Poemas para los demás)

 

¡De voces está llena mi cabeza! Voces de aparecidos, voces nuevas, del destino, desconocidas o proféticas, voces del centro de la tierra, voces inquietantes, amordazadas, metálicas, de vidrio, voces de gas, de cloroformo; huecas voces de catacumbas, de robots, de hilo, de desmembramientos. ¡Mi cabeza es un gong, un campanario, un redoble de voces! Oigo voces que se aglomeran, atropellan, quebrantan mi quietud, se tambalean. Voces de sed, de piedra, de madera, voces del infinito, sepultadas, voces de tiempo, del abismo; voces de oscuridad, de terremotos, volcánicas, de alarma. Mi cabeza es un observatorio de voces embrujadas, solas, voces de apartamentos y palacios, de zulos, de chabolas, de tabernas, de desaparecidos, de extenuación, de guerra, de socorro, de náufragos que claman a las nubes. Veo las voces de las pesadillas. Toco voces de oxígeno, secretas, emigrantes, voces que sangran, voces esqueléticas, voces de flores, rocas, animales, voces sin tumba, voces exiliadas. Pero siempre oigo voces, voces, voces. ¡De todas esas voces está hecha mi voz!




(de Espectral)

 

Un hombre feliz


Fue feliz compartiendo
los cantos y las risas,
la pobreza, el dolor.
Retozando en la escarcha,
comiendo y bien bebiendo.
Alegre a pleno sol,
solo en el descampado
o entre la muchedumbre.
Fue feliz de estar vivo
y afrontar las desgracias
ajenas como propias,
sereno o agitado;
liviano haciendo el muerto
sobre la piel del mar.
Fue feliz desterrado
de la realidad.
Feliz bajo la noche
coronada de lámparas,
en batallas de amor
que hacen temblar las sábanas.
Fue feliz derribando
murallones de lágrimas,
hablando con los astros,
escuchando a la muerte.
No descarta
ser feliz bajo tierra
mientras sigue la vida.



(de Catedral de la Noche)

 

*La foto es del fotógrafo y poeta Josian Pastor.

07/05/2017 21:09 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL ÁNGEL ORTIZ ALBERO

Miguel Ángel Ortiz Albero (Zaragoza, 1968) albergó durante algún tiemplo la idea de esdcribir una novela sobre el proceso de creación y sus apéndices: el naugrafio, la zozobra, la obsesión o la imposibilidad de concluir una obra. Leía a sus autores favoritos, descubría diarios o contemplaba cuadros, e iba anotando citas. Un día, leyendo la novela ‘El mar’ de John Banville, descubrió una anécdota de dos pintores, Vuillard y Bonnard; este retocó, sin que se percatase el guarda del museo de Luxemburgo, un cuadro suyo. “Ahí empezó todo. Hablé con mi editor Javier Jimenez, de Fórcola, donde había publicado el libro ‘La danza de la muerte’. Y fue él quien me condujo hasta el ensayo y hacia esta reflexión sobre la impotencia de terminar un libro, una composición, un cuadro”. En el fondo, dice Ortiz Albero, la obra de arte es como si no estuviese acabada nunca, ni siquiera cuando tiene éxito. “Al autor le suele ocurrir que siempre tiene dudas, piensa que podría hacer tal o cual cosa, darle otro giro. El desasosiego suele acompañar al creador casi siempre. La duda es el motor esencial de la creación”, dice Ortiz Albero.

El autor de ‘Variaciones sobre el naugrafio. Acerca de lo imposible del concluir’ dice que él, ante todo, se siente poeta y que no ha querido agotar el tema. “Este libro, aderezado de citas, reflexiones, confidencias, etc., en el fondo también es un diario personal de lecturas y de conversaciones con autores que siempre me han interesado. Apenas he tecleado ningún nombre en Google”, dice. Y declara que, en el universo del arte, hay dos personajes que le han impresionado especialmente: Paul Cézanne y Alberto Giacometti. “De Cézanne sabía poco. Me ha sorprendido. Encarna la incertidumbre constante; da la sensación de que nunca estaba satisfecho con ningún cuadro. A Giacometti lo conocía mejor. Es un artista con leyenda: hemos visto sus fotos bajo la lluvia o en el taller. Pero también era un hombre atormentado, insastifecho. Si alguien alguna vez le decía que estaba contento con un dibujo o se lo elogiaba, él era capaz de cogerlo y romperlo”.

A Miguel Angel Ortiz Albero, que cree mucho en el azar y en la intuición, le interesa mucho el proceso creativo, matizado por algunos sustantivos: obsesión, imposibilidad, desesperación o aniquilación. Por un instante mira hacia la literatura. “Uno de los escritores que más me impresiona es Franz Kafka: en sus diarios siempre habla de quemar, destruir, destrozar. Algo que le sucede también a autores como Robert Walser, Samuel Beckett, que no tiene que decir en ‘Lo innombrable’ y escribe 300 páginas de una gran densidad; pasa del silencio a la verborre absoluta, que quizá sea un modo de ocultar el miedo”. Ortiz Alberto cita a Roland Barthes, del que se dice que llegó a escribir páginas y páginas de ensayo para no escribir una novela.

“’Variaciones sobre el naufragio’ no es un ensayo, sino más bien un libro personal, poético y referencial, donde yo resumo muchas de mis preocupaciones estéticas y poéticas”, concluye el artista y escritor. 

 

07/05/2017 21:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MAYTE NAVALES Y 'LA BRUJA': UN DIÁLOGO

Mayte Navales es actriz, guionista de cine y televisión y escritora. Publica ’La bruja’ en Almuzara. La autora explica aquí las claves de su libro. 

 

-¿Desde cuándo escribe Mayte Navales? ¿Qué lugar o qué obsesión ha ocupado la literatura en tu vida?

Empecé a pensar seriamente en escribir literatura en el año 2007. Lo sé porque recuerdo leer el “Canto a mí mismo”, de Walt Whitman, donde dice que empieza con 37 años y que espera no cesar hasta la muerte, y pensar “¡37 años, igual que yo! ¡Genial, no es tarde para ponerme a escribir! Por aquel entonces escribía poesía, aunque más influida por Charles Bukowski que por Walt Whitman. Y aunque me entusiasma leer poesía, no acabé de sentirme cómoda escribiéndola. Un año o dos después, me animé con la ficción y los relatos cortos. Algunos eran de fantasía, pero no todos. En 2010 escribí el relato “Dani en el cementerio” y lo presenté en un concurso literario. Con la suerte del principiante gané un premio en el Concurso de Relatos Ciudad de Zaragoza. Seguí escribiendo relatos hasta que uno de ellos se transformó en una novela. También he escrito guiones para cortometrajes, pero ahora creo que esa fase fue una parte del camino para atreverme con la novela.

La literatura ha sido imprescindible en mi vida. No recuerdo no leer. Leía por todas partes, a todas horas. De pequeña leía sobre todo fantasía y ciencia ficción. Los años que me dediqué a la actuación, obras de teatro, sobre todo Chejov, Tennesse Williams y Shakespeare. A la vez estudiaba Filología Inglesa y descubría nuevos escritores como Jeannette Winterson, Margaret Atwood o Peter Ayckroyd. Y un día, empecé a leer de nuevo fantasía y ciencia ficción y ya no he parado.

-¿Por qué literatura fantástica amasada con terror, qué encuentras ahí?

La literatura fantástica me entusiasma y me atrapa. Ahora mismo es mi pasión. Y es un hecho que la literatura fantástica está bastante relacionada con el terror. Hay autores, como George RR Martin, que afirman que no existe diferencia entre fantasía, terror y ciencia ficción. Esto me parece algo exagerado, pero lo cierto es que los límites son muy difusos. También es un hecho que, aunque soy fan de autores como Stephen King o Alan Moore, la literatura de terror pura no es mi género favorito. Pero reconozco que, cuando escribo, el terror se cuela en mis historias de una forma que me hace sospechar que yo no tengo todo el control. Como dice Stephen King, una historia fuerza algo que existe independientemente de ti y que tú, el escritor, tienes que revelar.

-¿Cuál es el límite para este género y para ti, hasta dónde se puede imaginar en aspectos como cronología temporal, personajes, atmósferas, saltos temporales?

Todavía tengo muchas historias de género fantástico dentro de mí. De momento no puedo escribir sin que lo fabuloso y lo mítico irrumpan continuamente en todo lo que escribo. De vez en cuando lo intento, y cuando creo que estoy a punto de conseguir una literatura más mimetizada con la realidad, aparece el fantasma de Bukowski, roba el protagonismo y la literatura realista salta por la ventana. Pero no me importa, porque quiero escribir más historias de brujas, quiero una gran historia de viajes en el tiempo y otra de ciencia ficción.

Y si puedo, escribiré la historia de alguno de los personajes pequeños que aparecen en “La última bruja”. Varias de esas historias sé que suceden en el futuro y algunas incluso en otras galaxias.

-¿Cómo nació ‘La última bruja’ (Almuzara) y qué asunto querías abordar?

 “La última bruja” nació de dos obsesiones. Una es el cuento de “Hansel y Gretel”, el cual he leído infinidad de veces, narrado por muchos y diferentes artistas. Algunas versiones son obras de arte y otras una porquería, pero hasta las que son malas me gustan. Así que un día pensé: “yo también voy a hacer una reescritura”. Y la hice. Escribí un relato de unas nueve páginas. Se lo enseñé a unos cuantos amigos y todos me dijeron lo mismo: “Está muy bien, Mayte, pero esto es una novela”.

Mi otra obsesión es la MUERTE. De ahí nació la idea de estas gentes (brujas o no brujas) que buscan escapar a la muerte y que aspiran a la eternidad.

-¿En qué medida ‘La última bruja’ es el viaje iniciático de dos mujeres muy diferentes: una joven, Greta, y otra anciana, Irati, que tiene la facultad de volverse joven, o un poco joven, como se ve en el inicio del libro donde incluso yace con un joven de veinte años?

La obsesión con la belleza y la juventud es otro de los temas de la novela. Una de las brujas puede mostrarse joven o vieja a voluntad. Y aunque yo, como escritora, estaba convencida de que Irati siempre desearía ser joven, descubrí, según avanzaba en la historia, que su aspecto de vieja era su favorito… Aun así, es cierto que al principio de la novela ella yace con un joven de veinte años porque, según las reglas del mundo mágico que he creado, la juventud y la sexualidad son fuentes de poder y energía que se puede absorber. Pero esto también es así en nuestra realidad: en la juventud somos más potentes sexualmente, y es innegable que el sexo es un medio de conexión entre los amantes. Además, según los chamanes, a través de la energía sexual podemos obtener iluminación y mantener el cuerpo sano.

Y sí, es un viaje iniciático. Ambas mujeres van superando pruebas y conociéndose a sí mismas, o mejor dicho, enfrentándose en último lugar más a ellas mismas que a otros, sobre todo a sus yoes más oscuros.

-Sin desvelar nada, ¿qué sucede en esa aventura, en ese tránsito por los bosques? Los personajes a veces parecen moverse entre la profecía, el apocalipsis, la condena o la maldición...

Esta es la historia de dos brujas. Una de ellas lleva siglos viviendo oculta entre los hombres y las mujeres, sin revelar su verdadera naturaleza. Vive en los bosques y montañas, siempre rodeada de un halo de determinismo; como si la fatalidad la persiguiera, como si el poder fuera una condena. La otra mujer es Greta, a quien conocemos de niña. La vemos crecer, madurar y finalmente convertirse en bruja y obtener mucho poder. En mi novela el poder acarrea la fatalidad. De alguna manera, la de la niña Greta es casi una historia de aprendizaje.

Y sin duda, los bosques, la naturaleza y la tierra son personajes de la novela, pues influyen sobremanera en las situaciones que mis personajes viven.

-Hablemos de épocas y de lugares. Por ejemplo, se habla de una ciudad con coches, se habla de Praga y a la vez se habla de un personaje que vendría de la Edad Media. ¿Cómo maneja eso la narradora, qué mundo propones?

No me interesaba demasiado concretar con exactitud los lugares y ciudades en los que viven las protagonistas. Quería que el lector supiera que estamos en Europa, que algunos capítulos suceden en Madrid, en el Templo de Debod, otros en Praga y otros más lejos… Quería que los acontecimientos narrados tuvieran lugar en la Edad Media y en el presente, pero sin indicar los años. Mi intención era que el mundo de la novela fuera reconocible para el lector y, a la vez, que se sintiera perdido, igual que les sucede a mis brujas. Ellas llevan siglos recorriendo la tierra, y por tanto los lugares y el tiempo son confusos para ellas. Quería una sensación de cuento y de sueño. De saber dónde estoy y de sentirme perdida a la vez.

-En la novela hay un cruce de tradiciones y homenajes: sin ir más lejos, aparecen ecos de ‘Drácula’, del cuento popular ‘Hansel y Gretel’, se citan libros, conjuros… ¿Con qué tradiciones e invenciones y ecos literarios y cinematográficos y oníricos has tejido el libro?

Como dices, el eco literario más evidente es el cuento de “Hansel y Gretel”, pero también hay otros como “La Bella Durmiente”, “Blancanieves” o “El flautista de Hamelín”. Todos esos cuentos están en la novela. Por otra parte, aparecen licántropos, algunos inspirados en la mitología griega y otros en los cultos agrarios y de brujería que existieron en la Europa del siglo XVI. Las mitologías celta y eslava están muy presentes. “La feria de las tinieblas”, de Ray Bradbury, es una gran influencia en el circo que yo he creado. Todas las películas con pitonisas me fascinan. Y cualquier historia que suceda dentro de un sueño, me enamora con un parpadeo. Películas como “El séptimo sello”, de Bergman, rondaban mi cabeza.

-¿Has querido hacer, esencialmente, una novela de mujeres? Hay muchas muchas muchas mujeres…

Pues no. No tenía para nada en la cabeza hacer una novela de mujeres. Pero tienes razón, hay muchísimas mujeres en la novela. No sé en qué momento me di cuenta de esto. Cuando me percaté de ello pensé: “¿Es esto bueno o malo?”. Al final llegué a la conclusión de que daba igual, pues en la literatura escrita por hombres normalmente aparecen hombres, hombres y más hombres… Y a mí, que soy mujer, no me importa. Si la historia me gusta, me gusta. Por tanto, si mi historia es buena, gustará tanto a hombres como a mujeres.

No sé si en alguna novela futura me apetecerá escribir sobre hombres; si me apetece, lo haré. Pero a mí lo que me interesa es el cuento, la historia…

-¿Qué lugar ocupan el amor y el sexo?

El sexo es pura energía. Y la sexualidad es una de las formas de intimidad en pareja, de unión y de conexión.

Por otra parte, es un hecho que hay quien utiliza el sexo como arma de poder. Y la lucha por el poder es otro de los temas de la novela. Pero no la lucha por el poder en plan “Braveheart”, sino de forma oculta, en las sombras y también en el amor.

Por cierto, hay chamanes que creen que una de las formas de robar el poder a otro chamán es precisamente a través del acto sexual.

 

-Me ha llamado la atención la presencia de la naturaleza y el tono poético constante. ¿Es una característica tuya o es algo que también pertenece al género?

Supongo que de alguna manera, la presencia de la naturaleza es parte del género. Hay mucha literatura de fantasía que trata el poder y la magia de los árboles y los bosques. Pero la parte poética es mía. No la puedo evitar. Una vez leí que el estilo es lo que no puedes evitar.

 

-Leo: “La palma de su mano revelaba la longitud de su vida como un poema de un solo verso”. O “Refugía con el fuego blanco de la luna”. Imagino que este es un tono buscado…

Lo cierto es que este libro lo he escrito con mucha libertad. Como sabes es mi primera novela publicada y mientras la escribía sólo pensaba en que, de momento, la única lectora era yo. He querido escribir el libro que yo quería leer. Y quería que, a pesar de la oscuridad que rodea al personaje de la bruja, hubiera poesía y que el lenguaje que la rodea fuera hermoso.

-¿Cuál es la importancia del terror?

¡Mayor de la que yo esperaba! Como te comentaba el género de terror me gusta, pero no es lo que más leo. El hecho de que en la novela aparezca un asesino serial me dejó muy sorprendida. Y a nivel estilístico también. Releyendo a autores como Stephen King me he dado cuenta de la gran influencia que han tenido sobre mí.

-¿Cómo compaginas la escritura de ficción, con los guiones y la interpretación?

Mal. Al igual que todos los escritores del mundo me vuelvo loca para encontrar tiempo para escribir. Actualmente trabajo de guionista en televisión y escribo los fines de semana. Me encantaría robar tiempo al tiempo y dedicarme al teatro algún rato, escribir un guión de cine o una obra de teatro. ¡Ja! Con escribir otra novela los fines de semana, ya tengo bastante.

-¿Qué futuro imaginas o deseas para ti como escritora? ¿Cómo empiezas a soñar tu porvenir?

-Esta es fácil. Quiero escribir novelas y relatos de fantasía y de no fantasía, para mayores y también para niños. Sueño con tener una casa en el bosque donde poder escribir. Me gustaría vivir de escribir novelas, y tener un perro y una bicicleta para desplazarme por este y otros mundos.

07/05/2017 20:44 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GLORIETA PARA ÁNGEL GUINDA

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El Actur es el barrio de los escritores en general y de los poetas en particular. Aquí tienen calle, entre otros, Rosalía de Castro, Juana de Ibarbourou, María Zambrano, Virginia Woolf, Jorge Guillén, Mariano Esquillor, Pablo Neruda, Ildefonso-Manuel Gil o el poeta visual Pablo Ruiz Picasso; desde el pasado mes de junio Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), Premio de las Letras Aragonesas de 2010, tiene escultura artística de Luigi Maráez y glorieta. Ángel suele decir que él es poeta por fatalidad, por un impulso ciego e invencible, desde muy joven, desde que leyó a Gustavo Adolfo Bécquer, su primera influencia, y dice que ser poeta no es una profesión o una vocación: es una posesión. Yo también creo que es poeta por felicidad y por voluptuosidad, y porque amasa las palabras como un panadero el pan o un buen nadador las mejores olas y sus espumas. Su padre solía decirle: “Hijo mío, ahora que has terminado la carrera, ya puedo morirme tranquilo. Sé que no pasarás de hambre”.

Guinda es poeta de libros y de fantasmas, un poeta de la amistad y de la transgresión, y un perfeccionista de la música y de la intensidad del decir. La motivación de su escritura nace de un arrebato o viaje al fondo de sí mismo y de sus tinieblas. Marcado por la obsesión de la muerte –siempre recuerda que cuando él nació su madre murió en el parto-, su poesía es una exploración de la identidad, de los territorios sombríos del corazón, de la paradoja de existir o los arrabales de la trascendencia; su poesía es un canto a la juventud y también un ejercicio de denuncia de los males del mundo. Es un poeta intimista y comprometido, coral y solidario, y tiene un aire adorable de gamberro de barrio que nunca deja de crecer. Es el Peter Pan perpetuo de las letras españolas.

Considera que el poeta, además de un compromiso consigo mismo y con el mundo, lo tiene con la palabra. Ese ser vivo. Hace arte con el lenguaje y a veces no hay nada más elocuente que el silencio. Guinda puede ser un matemático de la emoción, un escultor de las sensaciones, un ciudadano del mundo que siempre siempre siempre se sabe en casa en Zaragoza. Aquí está en casa, en su refugio y entre amigos. En esta glorieta eligió este poema para definirse: “No puedo tallar el aire. / No puedo tallar el agua. / No puedo tallar la luz. / Haré una perla con el silencio”. Ángel Guinda es generoso por espontaneidad y por el torbellino de su alma, mitad luz,  mitad oscuridad. Y posee otro don: el valor de la autenticidad.

 

*Esta mañana, a las doce, el concejal Pablo Híjar inauguró la glorieta dedicada al poeta Ángel Guinda en el Actur. Y con él un montón de amigos del escritor aragonés, afincado en Madrid desde 1986. Amparo Sanz Abenia fue la promotora de este acto que tuvo un precedente en la colocación de la escultura de Luigi Maráez hace casi un año.

*La foto de Ángel Guinda es de Enrique Cidoncha.

29/04/2017 17:54 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MUJERES POETAS DEL SIGLO XX Y XXI Y LOS MITOS CLÁSICOS

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[Me escribe la profesora Rosa Burillo] Organizamos un Congreso en la Complutense, mujeres poetas del siglo XX y XXI y cómo los mitos clásicos tienen su proyección en la obra de ellas. Se inaugura el día 25 de abril, este próximo martes, a las 16.00 de la tarde en Filología, con la presencia del Señor Decano que presenta a la primera conferenciante, la poeta AURORA LUQUE. Va a ser muy interesante, vienen de Canadá, París etc.]

 

 

International Conference

 

“On Sappho’s Website: Women Poets and Myth in the 20th and 21st Centuries”

 

PROGRAM

 

April 25

 

16:00 Welcome

 

16:30 Plenary opening Lecture. Chair: Esther Sánchez-Pardo, UCM

Aurora Luque, poet: “Pandora’s New Box: Personal and Political Myths”

 

17:30 Coffee Break

 

18:00 Session 1. Chair: Silvia Herreros de Tejada, Universidad Nebrija

James Papoutsis, York U.: “Annie Finch, New Formalism, and American Yuppie Poetry of the 1980s” 

Robin Tremblay-McGaw, Santa Clara U.: “‘Scarcely silent though often unheard’: Eurydice and Echo in the Poems of Harryette Mullen and Kathleen Fraser”

 

April 26

 

9:00   Session 2. Chair:  Melania Stancu, U. Bucharest

Rosa Burillo, UCM: “Sylvia Plath and the agony of life”

Manuel Botero Camacho, U. Complutense: “Searching for the Myth through A. S. Byatt´s Poets”

Melania Stancu, U. Bucharest: “Mythology and everyday life in Ana Blandiana´s poetry”

 

11:00 Coffee Break

 

11:30 Plenary Lecture. . Chair: María Porras, UCM.

Robert Silhol, U. Paris VII: “Structure of Myth: Literature As Representation”

 

12:30 Session 3. Chair:   Sara Torres, Queen Mary U.

Stephanie McKenzie, Memorial U.: “Renouncing and Re-writing Myth: Imagining Anew and Employing Feminist Agency in Natalie Diaz's When My Brother Was an Aztec”

María Porras, UCM: “The Windigo and the Hydra: Myth, identity and heritage in the poetry of Louise Erdrich” 

Sara Torres, Queen Mary U.: “Toward a Corporeal Feminism?: Myth and the Irruption of the Semiotic in Gloria Anzaldúa's Poetry”

 

14:00 Lunch

 

15:30 Parallel Session 4. Chair:  María Goicoechea, UCM

 

Laura Sánchez y María Goicoechea, U. Complutense: “El Ciborg español: Voces femeninas en la literatura digital española”

Rosario Guarino, U. Murcia: “Tejer y destejer: tradición y reescritura de mitos clásicos en la poesía de Aurora Saura, Ana Mª Alcaraz y Mª Cruz Agüera”

Mathilde Ferez, U. Complutense: “Clitemnestra o el crimen» de Marguerite Yourcenar: ¿emancipación o pasión de una mujer?”

 

Parallel Session 5. Chair:  Cristina Gámez, U. Córdoba

 

Leonor M. Martínez Serrano, U. Córdoba: “Following the Old Stones Skyward: Mythmaking in Gwendolyn MacEwen’s Poetry”

Cristina M. Gámez-Fernández, U. Córdoba: “Wanderers, Vagabonds, Seekers and Pilgrims: The Myth of the Quest in Denise Levertov”

Marián Martínez & Esther Sánchez-Pardo, U. Complutense: “Niedecker’s Allegorical Vision: Re-framing Myth and the Material in Objectivism. A Cross Linguistic-Literary Proposal”

 

17:30 Coffee Break

 

18:00 Poetry Reading. Introduced by Margarita Ardanaz and Rosa Burillo, UCM

Noni Benegas, Rosana Acquaroni, Isabel Navarro, Yaiza Martínez, Emilia Conejo, María García Zambrano.

 

April 27

 

9:00   Session 6. Chair: Francisco J. Cortés

Francisco J. Cortés, U. Complutense: “Dorothy Parker’s Poetry against Resisting Myths in Women’s Magazines”

Elisa Ortiz, U. Complutense: “Praise be to young Eros who fucks all the girls”: sex, love, and myth in Lenore Kandel’s poetry”

Mayron E. Cantillo, U. Valencia: “Refashioning the Christian Myth of the Apocalypse: Desolation, Repentance and Spiritual Awakening in Michael Field’s Poems of Adoration (1912)”

Mario Millanes, U. Complutense: “Helene Johnson, rara avis del Renacimiento de Harlem: Langston Hughes frente a la nueva mujer afroamericana”

 

10:30 Coffee Break

 

11:00 Session 7. Chair:  Pilar Sánchez Calle, U. Jaén

Javier Martín Párraga, U. Córdoba: “The Myth of Nature in Canada: M. Atwood's The Journals of Susanna Moodie

Pilar Sánchez Calle, U. Jaén: “Mythic Subtexts in Margaret Atwood's The Door (2007)”. 

 

12:00 Session 8. Chair:  Rosa Burillo, UCM

Liz Schoppelrei, Pennsylvania State U.: “Myth through Revision: Nelly Sachs’s “Lieder Vom Abschied,” the Myth of Procne and Philomela, and the Trauma of Compounding Loss”

Hope Jennings, Wright U.: “Voices from the Wilderness: Post/colonial Trauma, Spectral Witness, and Environmental Apocalypse in Margaret Atwood’s “Circe/Mud Poems” and The Journals of Susanna Moodie

Christina Luiggi, Wright U.: “Reclaiming Mythic Sexual Legacies: (De)Colonizing Kinship, Kink, and Creation Myth in Chrystos’s In Her I Am

 

13:30 Lunch 

15:00 Parallel Session 9. Chair:  Miriam Fernández-Santiago, U. Granada 

José Manuel Rodríguez Herrera, U. Las Palmas: “The Goddess Ishtar in Lesbos: The Transgender Muse in the Poetry of Sylvia Plath and Denise Levertov”

Miriam Fernández-Santiago, U. Granada: “A Post-human Approach to Feminist Myth Re-Vision”

Beatriz Revelles, U. Barcelona: “The cyborg and the goddess: Toni Morrison’s Jandine”

 

 

Parallel Session 10. Chair:  Marián Martínez, UCM

 

Dolores Juan-Moreno, Clark U.:” From Papyrus To Celluloid: Classical and Contemporary Myths in Aurora Luque’s Poetry”

Maria Elsy Cardona, St. Louis U.: “Poetry and Translation:  Aurora Luque’s Art of Making the Old New”

Josefa Alvarez, Syracuse U.: “Mito y viaje en la poesía de Aurora Luque”

 

 

 

 

 

 

17:00 Coffee Break

 

17:30 James Womack, poet: “On Eurydice”

18:00 In conversation with Nicole Brossard (with Carmen Mata, U. Autónoma de Madrid)

 

19:00 Farewell

 

24/04/2017 11:13 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CHESÚS YUSTE HABLA DE SU NOVELA 'ASESINATO EN EL CONGRESO'

 

Chesús Yuste acaba de publicar en Xordica su novela ’Asesinato en el Congreso’. Explica aquí algunas de sus claves. La foto es de Heraldo.

¿Cuál sería el balance general de su estancia en el Congreso de los Diputados?

-Para mi fue la experiencia más importante que he tenido en mi vida. Es un lugar donde se toman decisiones y fue un momento histórico decisivo en el que ya la crisis económica social lo que hace es agotar el sistema político de la transición, no.

-¿Eso piensa?

-Sí, claro. Lo que está por ver es si al final los partidos mayoritarios son capaces de regenerar el sistema y que siga funcionando otres 30 o 40 años, o si la gente acaba votando a los que propugnan un sistema nuevo. Esas dos opciones están encima de la mesa; los partidos mayoritarios ya se han dado cuenta de que si no se regeneran y no regeneral el sistema la ciudadanía lo va a resetear.

¿Como escritor que se aprende ahí?

El Parlamento es una fuenta inagotable de inspiración, primero porque estás en contacto con los plrobelams de la gente, el trabajo es recorrer el territorio, hablar con la gente, ver sus prolbemas y trasladarlos al congreso, para exigir a los ministros que den soluciones. Ves los problemas de la gente en primea fila. Y estando allí ves realidades que no te gustan. En un escenario con mayuoría absoluta además, en un escenario donde es difícil alcanzar acuerdos, se produce una frustración. El trabajo y el desvelo no se traduce en nada concreto. Y yo aún recuerdo que hubo algunas inicioativas que hice en que se aprobara una Ley Universal de Librerías, que ahora se está cumplinedo en parte.

¿Cuándo decidió escribir ‘Asesinato en el Congreso’?

Cuando fui a Madrid ya llevaba idea de escribir algo. Yo me decía, pensando en José Antonio Labordeta, que no iba a escribir mis ‘Memorias de un beduino’, pero sí una novela policiaca.. Y he ido recopilando datos, pensando en tramas y hasta que no acabé no quise sentarme a escribir… He invertido alrededor de un año y medio de redacción.

 -¿Qué quería decir: es la novela una impugnación general del país?

-En cierto modo. Yo quería hacer una radiografía del país y de la sociedad de nuestro tiempo, siguiendo el modelo de Manuel vázquez Montalbán y de Pietros Markaris. Aquí se habla del desahucio, de la crisis de la banca, del terrorismo, del rodeo al Congreso, el 15-M; y al otro lado está la vida de la gente. De alumna manera ene sta novela -más allá de que los protagonistas pueden ser Nora Murúa y Bruno Mairal, y el comisario Robles-, me da la sensación de que también son protagonistas toda la gente que aparece y que está plantando cara a lo que está pasado. Gente que pelea frente a una etapa de involución.l

 -¿Por qué le ha cambiado el nombre a Mariano Rajoy por Manolo Rajón?

Aunque algunos nombres se acercan, ese leve cambio me permiten crear ficción, fabular, imaginar. Los personajes, sean reconocibles o no, son de ficción. ese leve cambio me permiten crear ficción, fabular, imaginar. Esta es una novela. 

-Hablemos de los personajes: Nora y Bruno. ¿Cómo son la diputada Nora Murúa y el periodista Bruno Mairal, qué buscan?

Lo que quería era plantear una conexión intergeneracional. A veces hablamos de la vieja o nueva política y resulta que no tiene nada que ver con la edad, sino de la actitud. Nora es una chica que nace tras el 11-M, que se gana una proyección por su calidad intelectual y su oratoria y por su trabajo político y parlamentario, y por otro lado Bruno es un peridoista que ha tenido el olfiado de ver que el menudo que venía había cambiado las reglas del juego y ese escenario le lleva a él a estar en un momento de máxima conexión con lo más joven.

 -¿Cuál es la relación entre política y periodismo?

Para mí ha sido estupenda, llena de complicidad. Los periodista son fundamentales. Ellos cuentan lo que hacemos y decimos. Si no lo hacen somos invisibles. Pero además aquí son decisivos, igual que el comisario Robles, en la investigación del asesinato del diputado del PP, Palacios. 

¿A quién se parecería Palacios? ¿Por qué ha sentido la tentación de presentarlo como un fauno que todo lo consigue por sus habilidades sexuales?

-Es ficción pero hay personajes que están basados en políticos existentes y que podrían tener esa peculiaridad. Me he inspirado en la ‘Trilogía de la crisis’ de Petros Markaris, también me gusta mucho Andrea Camilleri. Sí es cierto que el personaje tiene una vida sexual disipada, que se siente muy sexy y fomenta ahí su se de poder. En cualquier caso, el sexo da mucho juego literariamente.

 -¿Qué importa más en política el poder, el dinero o el amor y el sexo?

La gente es impredecible. El motor de la historia seguramente será la lucha por el poder, pero eso no pasa solo por tener más o menos dinero, éxito profesional, ascendencia sobre los demás, sino que también entran juego decisiones personales vinculadas al amor y al sexo. Y quizá algo de eso sucede en el libro.

 

15/04/2017 21:38 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

'EL OJO DE LA CERRADURA', UN CUENTO DE ISABEL SEVILLA

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"No existen más que dos reglas para escribir: Tener algo que contar y decirlo".  Oscar Wilde
 
Isabel Sevilla en su pequeño libro de relatos nos cuenta esas cosas de la vida que a la mayoría nos pasan desapercibidas, aquí tenéis un breve relato de su libro, sobre un tema muy actual: El maltrato. La foto es de Sonia Sieff: Natalie Portman.
 
EL OJO DE LA CERRADURA
Por Isabel SEVILLA
Soy el ojo de la cerradura de una puerta,que para cualquiera es un objeto útil y nada más, pero están equivocados, yo escucho y sobre todo veo... En la casa que me "ha tocado estar” veo muchas cosas y no todas buenas, escucho gritos, lloros, reproches, amenazas y me duele. Si pudiera elegir hubiera querido “vivir” en una puerta de entrada a una casa donde reinaran las risas, la educación, los niños, sobre todo ellos, dan tanta alegría. Yo sé que otros compañeros míos, llevan una vida más ajetreada que la mía, los niños entran y sacan sin parar las llaves a través de nosotros, cuando llegan del cole, van a jugar, salen a divertirse, vienen a verlos amigos, familia, y cada vez, entran y salen las llaves de ese hogar por el ojo de la cerradura. Tengo miedo por ella, la mujer que vive en casa, la que tan apenas usa la llave, muchos días, demasiados los pasa en casa, yo la veo...de la cama, al sofá, habla por teléfono, casi siempre miente, le dice a alguien al otro lado de la línea: estoy bien, muy bien, él es bueno conmigo. Miente, yo sé que miente, él no es nada de lo que ella dice. Por las mañana cuando él mete la llave en mi cerradura y cierra la puerta, sé que ella respira profundamente y piensa: se ha ido, voy a estar unas horas “tranquila”, no me gritará, no me reprochará, puedo hacer lo que quiera, oír música, leer, pero mejor no salgo de casa, si salgo y él se entera, se enfadará mucho más. Y ella y yo sabemos que cuando se enfada grita y mucho; a ella le duelen sus palabras y a mi me duele lo que le dice y como se lo dice.
Un día sé que ella, la mujer que vive en la casa que yo “guardo”, se llenará de valor y se irá, dejará la llave que entra en mi ojo, en el mueble que esta al lado de la puerta, sí, ese con figuras de cristal y velas de olor, esas velas que cuando él se va, ella enciende y se llena toda la casa de olor y el fuego de las llamas de las velas juegan con las sombras del piso, y que yo veo, huelo y me gusta, y me gusta más porque se que a ella le gusta.

Me quedaré con un hombre solo que tan apenas me usará y siempre lo hará con brusquedad, cuando se va de casa y pega un portazo que hace que me duelan todos los tornillos que me sujetan y cuando vuelva a casa, a esa casa que estará vacía, no tendrá calor ni olor de hogar, algo que ella siempre a querido tener y que él no ha sabido ni sentir ni conservar.

Pero estaré feliz por ella, porque quiero pensar que habrá encontrado otro ojo de cerradura en una puerta, que al abrirse entrará a un remanso de paz y amor, ella volverá a sonreír y sobre todo, algo muy importante, dejará de sentir miedo cuando oiga la llave atravesando la cerradura.
*Texto de Isabel Sevilla. 
  

MARTÍNEZ DE PISÓN, UN DIÁLOGO

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Ignacio Martínez de Pisón acaba de publicar su novela 'Derecho natural' (Seix Barral). Aquí explica las claves del libro. En 2015 ganó el Premio Nacional de Narrativa con 'La buena reputación'. El libro se presentó el pasado viernes en la librería Los Portadores de Sueños.

-¿Cómo nació esta novela? ¿Por qué apareció el doble de Demis Roussos? ¿Qué pasó y cuándo te diste cuenta de que ahí, en ese doble, había otra novela familiar?

Las historias de familia son mi debilidad. Si además el padre es un tarambana, disfruto más con la historia. Que luego el personaje acabara ganándose la vida haciendo de doble de Demis Roussos fue casi casualidad. En realidad, quería contar cómo vivían los actores de cine B español de los años sesenta. De hecho, mucho antes de convertirse en el doble de Demis Roussos, el personaje había trabajado en un montón de películas malas: spaghetti westerns españoles, películas de hombres lobo de Paul Naschy... Su momento de gloria le llega cuando le contratan para hacer un pequeño papel en Las petroleras, una película con Claudia Cardinale y Brigitte Bardot que se rodó parcialmente en la provincia de Burgos.

-¿Pensaste en algún momento que Derecho natural era un puente con Carreteras secundarias?

Lo normal es que mis libros compartan cierto aire de familia. Lo raro sería que no se parecieran en absoluto. El padre de Carreteras secundarias tenía unos aires de grandeza que le emparentan con el de esta novela, un hombre que tiene un elevado concepto de sí mismo y que cree que en cualquier momento le llegará el golpe de suerte que le hará justicia.

-¿Y con El tiempo de las mujeres, tal vez?

En El tiempo de las mujeres tenía una relevancia especial el golpe de estado del 23-F. En ésta también aparece, aunque de forma más secundaria. Pero, aparte de lo circunstancial, hay parecidos más profundos. La familia de El tiempo de las mujeres tiene que reorganizarse tras la muerte del cabeza de familia; la de Derecho natural tiene que adaptarse a una realidad marcada por las reiteradas fugas del padre. En ambos casos es la ausencia del padre la que pone en marcha el motor de la narración.

-Vayamos primero con el narrador. ¿Has tenido claro siempre que iba a ser una novela contada en primera persona? Una primera persona que evoluciona pero que casi se convierte en una suerte de tercera...

Quería escribir una autobiografía fingida. La novela es el mejor género para hablar de las otras vidas, las vidas que pudimos vivir y no vivimos. En Derecho natural he reconstruido la vida de alguien que podría ser yo si mis padres y hermanos no fueran los míos sino los del narrador. En ese sentido, la novela es inagotable como género, porque nos permite vivir multitud de vidas distintas de la que nos ha tocado vivir.

-Como otros de tus héroes o jóvenes, tiene la sensación de orfandad. En la página 32 dices: “Mi padre era un vacío. Mi padre era el vacío que había dejado en nuestras vidas”. ¿Es ese el tema esencial del libro, la orfandad, o también has querido hacer una novela de formación? Lo digo porque es muy importante cómo el joven descubre la literatura o el amor...

Es sin duda una novela de formación. Pero el narrador no tiene nadie cerca de quien aprender. Más bien se impone a sí mismo el criterio de no hacer nada de lo que hicieron sus padres, evitar cometer los mismos errores. Desde ese punto de vista, es peor que un huérfano, porque un huérfano carece de la referencia paterna, pero él lo que tiene es una referencia paterna negativa.

-Quizá sea esta, de tus familias, las más peculiares. Él, Ángel Ortega, va de escapada en escapada… ¿Es el pícaro perfecto, el mentiroso, el fugitivo de sí mismo y de su familia?

Cuando alguien huye constantemente de los suyos, es que en el fondo no está satisfecho con su propia vida, consigo mismo. Uno de los grandes temas de la literatura realista es el de la búsqueda de la felicidad. Hasta el siglo XIX ese tema no existía como tal. A partir de Emma Bovary o Anna Karenina son muchos los personajes que deciden perseguir su felicidad personal, al precio que sea. En realidad, el padre de mi novela es una Madame Bovary pero al revés, y la novela, que tiene mucho de humorística, funciona como una parodia de ciertas novelas de la mejor tradición realista.

-A la vez es un personaje muy del cine español y de los tebeos: cutre, soñador, con amistades importantes, capaz de meterse en proyectos… ¿Pensaste en alguien, ha sido fácil hacer verosímil un tipo así? ¿Sería también un alter ego de Paul Naschy? Lo digo porque él se hace pasar por Ray Ronson...

Leí algunos libros de memorias de gente que trabajó en esas películas de serie B. Era todo de lo más zarrapastroso, y eso me atraía. En aquellos años, debido al complejo de inferioridad propio de la España franquista, se hacían muchas películas con actores de nombre extranjero. Algunos eran actores de tercera fila nacidos vete a saber dónde. Otros, como el propio Paul Naschy, que en realidad se llamaba Jacinto Molina, utilizaban esos nombres artísticos para dar un aire más cosmopolita a sus producciones. Con mi personaje, que en un momento dado decide llamarse Ray Ronson, ocurre algo parecido.

-¿Qué le aporta ser amigo de Fernando Rabal, Fernando Sancho (que parece uno de tus guiños zaragozanos) o de Emma Cohen en aquella España y en su propia familia?

A diferencia de otras novelas mías, ésta no está ambientada en Zaragoza, pero es verdad que hay algunos guiños aragoneses: Fernando Sancho, la novia monegrina del narrador, los autobuses que salían hacia Zaragoza desde la barcelonesa plaza Universidad... La amistad con esos actores reales, con los que alguien como él pudo perfectamente trabajar en alguna película, le permite sentirse parte de la industria cinematográfica, un miembro más de la gran familia del cine español. Sólo que apenas le llegaban ofertas de trabajo y las que le llegaban eran bastante lamentables...

-¿En qué medida has querido hacer, a fuerza de pequeños detalles de música, cine y sociología, una pequeña crónica cultural española? Se nota que has estudiado muchos detalles, hasta los nombres de las lavadoras, de los coches...

Nada más lejos de mi intención que explotar la nostalgia, hacer algo parecido a Yo fui a EGB. Pero la realidad era la que era: los coches eran de unos modelos determinados, los niños jugaban al Scalextric... Para mí ese aspecto es secundario. Digamos que forma parte de la escenografía y no afecta al núcleo de la historia. Pero es verdad que esa historia no pudo suceder más que en esa etapa determinada de la historia de España, cuando la democracia estaba a medio hacer y, por ejemplo, se había aprobado la Constitución pero aún no existía una ley de divorcio...

-¿Cuándo te diste cuenta de que el humor iba ser importante? ¿Cómo lo administras? Aquí hay muchos detalles: la historia de Paloma y Cristina, la peseta que se caga años después en el orinal...

Las primeras páginas de una novela suelen marcar el tono de lo que luego acabará siendo el libro. Y las primeras páginas de ésta son eminentemente humorísticas: un actor malo que al engordar se acaba pareciendo a Demis Roussos, una familia que vive a merced de las sinvergonzonerías del cabeza de familia... Con un comienzo así, la novela tenía que tener grandes dosis de humor.

-Háblame de la madre… ¿Como tiene tanta paciencia, tanto aguante, cómo se deja hacer hijos con esa facilidad?

Recuerda cómo era la España de entonces. Durante el franquismo, la mujer era algo así como una eterna menor de edad, que necesitaba el permiso del marido para cualquier gestión. Con la democracia todo empezó a cambiar, pero muchas mujeres seguían teniendo interiorizado cuál era su condición y se debatían entre las ataduras del pasado y el nuevo papel que empezaba a ofrecerles la sociedad.

-¿Ha sido España, o el franquismo, un periodo de impostores y caraduras?

La mayoría de la gente, sin ser entusiasta del régimen, se había acomodado a él. La oposición al franquismo era débil y minoritaria. Que, a los pocos meses de la muerte de Franco, España se hubiera quedado casi sin franquistas tiene que ver con la reconstrucción que cada cierto tiempo se hace del pasado. La Transición tuvo algo de barra libre, en la que cualquiera podía impugnar su propio pasado, reinventarse, empezar a ser quien quería ser a partir de entonces.

-Me encanta el personaje de Manolo. Hay una frase suya, impresionante y a la vez de realismo mágico. Se pierde y dice, cuando lo encuentran: “Sólo quería ver dónde está la gente cuando se pierde”. ¿Cómo ves a este personaje? ¿Qué papel juega? Tiene algo de perversidad constante…

Frente al narrador, que intenta siempre ponerse del lado de las soluciones, a Manolo le ha tocado estar del lado de los problemas. Junto a una de sus hermanas, es el que más sufre las consecuencias de la irresponsabilidad paterna.

-¿Qué te apetece defender de la Transición, qué hay que reivindicar?

Escribo novelas sobre la Transición porque fue mi época, la época en la que fui joven. Pero también creo que el origen de muchas de las cosas, buenas y malas, del presente hay que buscarlo en esos años. No soy un defensor a ultranza de la Transición pero tendremos que reconocer a sus protagonistas el mérito de intentar diseñar la convivencia de los españoles sin recurrir al garrotazo. Cuando me preguntan sobre la Transición suelo recordar una frase de mi amigo Miguel Aguilar que me parece muy sensata: “Admiramos a nuestros abuelos, que trataron de solucionar sus problemas a tiros, y nos avergonzamos de nuestros padres, que intentaron solucionarlos dialogando.” Creo que, por muchas cosas que se hicieran mal en la Transición, sale bastante favorecida en la comparación con otros momentos convulsos de la historia de España.

-Me ha parecido que este libro, frente a La buena reputación, te ha salido no más ligero, sino más ameno, rápido, con muchas incidencias, más divertido. ¿Es este el libro de la felicidad del escritor?

Por lo menos disfruté mucho escribiéndolo, y eso por fuerza tiene que notarse.

 

13/04/2017 11:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CORTÁZAR Y RULFO, EN CÓMIC

 

 

El mundo onírico y creativo de Cortázar

 y Rulfo es trasladado a la novela gráfica

 

Jesús Marchamalo y Marc Torices retratan al autor argentino; Pantoja y Camargo, al mexicano

 

Dos de los más grandes escritores del ‘Boom’ latinoamericano en los años 50 y 60 son el argentino Julio Cortázar (1914-1984) y el mexicano Juan Rulfo (1917-1986), del que se cumple ahora un siglo. Los dos vivieron 69 años, fueron huérfanos de padre (a Cortázar, en realidad lo abandonó el suyo; el de Rulfo fue asesinado a balazos) y firmaron una obra maestra que les ha hecho autores de culto: ‘Rayuela’ (1963), Cortázar; ‘Pedro Páramo’ (1955), Rulfo. Ambos realizaron distintos empleos hasta alcanzar la gloria. Cortázar no dejó de escribir hasta el fin de sus días y Rulfo se envolvió en una nube de silencio y de misterio, y abandonó la escritura. Otro rasgo común: a los dos les encantaban la fotografía. Rulfo es uno de los grandes artistas de América; a veces sus fotos parecen el documento geográfico y onírico de Comala o de los cuentos de ‘El llano en llamas’ (1953).

Nórdica publica ahora el cómic ‘Cortázar’, del escritor Jesús Marchamalo y del dibujante Marc Torices, y la editorial Rey Naranjo ofrece en España ‘Rulfo. Una vida gráfica’ de Óscar Pantoja con dibujos de Felipe Camargo. El escritor, experto en series y guionista de cómic Jorge Carrión, que estuvo el jueves en la librería Antígona, dijo que era «la mejor biografía en viñetas que he leído, aunque tal vez sería mejor decir “interpretación biográfica”, porque la vida de Juan Rulfo es sometida a una lógica narrativa espectral y metafórica, sin las servidumbres que imponen las cronologías ».

Habrá que ver qué opina Carrión de la de Cortázar porque es igualmente fascinante: todas las páginas son distintas. Es un cómic literario y parece hilvanado como montó Cortázar su libro ‘Rayuela’. Aunque tiene un discurso más o menos cronológico, también aborda al personaje según diversos temas: la historia de su familia, sus viajes (a España, a París, a Italia, a Cuba, a Nicaragua…), la pasión por el boxeo (Torices recrea el combate de Jack Dempsey y Luis Firpo) y por el libro ‘Opio’ de Jean Cocteau, sus años de maestro, el amor por el jazz y los gatos, cómo nacieron algunos libros, o sus amores: su primera esposa Aurora Bernárdez, la convivencia con Ugné Kurvelis, la historia de la Maga o el encuentro final con la joven Carol Dunlop, enferma como él y viajeros del libro ‘Los autonautas de la cosmopista’.

La famosa conversación en el programa ‘A fondo’ de Joaquín Soler Serrano, en TVE, hace de hilo conductor, aunque la propuesta es tan libre que tiene secuencias deslumbrantes cómo cuando se queda solo en el entreacto del teatro y se le viene a la cabeza la palabra ‘cronopios’, que daría lugar a uno de sus libros más conocidos: ‘Historias de cronopios y famas’. Si el texto de Jesús Marchamalo, que ha sido depurado poéticamente, es espléndido, divertido e inspirado, no lo es menos el trabajo del joven Torices: imaginativo, variado, con gran sentido de las atmósferas, del color y con muchos registros narrativos y visuales. Y posee un gran dominio de la iconografía cortazariana.

‘Rulfo. Una vida gráfica’ se inicia con una cita que produce escalofrío. “De los seis a los doce años solo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a mis abuelos: era una casa enlutada”. Óscar Pantoja, como si manejase la estructura abierta de ‘Pedro Páramo’, crea su propio discurso, aunque se sigue bien la vida del escritor. Felipe Camargo, en un bitono próximo al blanco y negro, desarrolla su vida con secuencias de espejismo y el impacto del desierto, de la violencia y de la crisis de creación. Pantoja y Camargo ahondan en la impotencia y la frustración del escritor y su descenso a los infiernos del alcoholismo (bebía mezcal con absoluta desesperación), que superó con un tratamiento de choque en los años 60 tras ser internado en un centro de rehabilitación.

También hay espacios para la luz: su amor por la joven Aurora, que sería la Susana San Juan de ‘Pedro Páramo’, y años después surgió la relación con su futura esposa, Clara, madre de sus cuatro hijos y destinataria de una intensa correspondencia, donde “le expresaba su amor, sus miedos, sus inseguridades, sus angustias, su admiración infinita por ella”. Dentro de esa estructura tan abierta, el cómic concluye en 1955, cuando Juan Rulfo acaba su original de 127 páginas de ‘Pedro Páramo’, que redactó en un cuaderno. A partir de entonces, la tierra soñada de Comala ya “vivía por sí sola”.

 

PIES DE FOTOS

Los espectros de un autor. Juan Rulfo fue un escritor inseguro y frágil. No soportaba las malas críticas, y sus libros fueron objeto de debate nacional. A pesar de que grandes escritores lo elogiaron sin tapujo alguno (entre ellos el mismo Cortázar, Onetti o García Márquez), sus detractores lo destrozaban en las tertulias. Quizá de ahí derive su pavor, algo que Pantoja y Camargo explican bien. Rulfo era un autor poblado de los fantasmas de sus libros y había vivido la violencia ambiental en sus carnes.

 

El cuentista de 1.93. Julio Cortázar fue novelista, poeta, ensayista, creador de textos híbridos, pero ante todo fue un cuentista prodigioso. Aquí se recuerda cómo Jorge Luis Borges le publicó, fascinado, ‘Casa tomada’, un relato deslumbrante, la historia turbadora de “un matrimonio entre hermanos”.

 

*http://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/5/6/pagina-del-comic-cortazar-jesus-marchamalo-marc-torices-1491241821865.jpg

 

13/04/2017 10:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON AGUSTÍN SÁNCHEZ vIDAL

[Esta entrevista con Agustín Sánchez Vidal se publicó en 2010. Entonces iniciaba su jubilación y su dedicación absoluta a la escritura. Experto en Luis Buñuel, Lorca y Dalí, y en la figura de Miguel Hernández, entre otros asuntos, aquí hablaba de su vida, de su formación, de sus inquietudes. Agustín acaba de ser galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas-2016. La foto es de Esther Casas, que trabajó muchos años en 'Heraldo']

"La sociedad no respeta ni mima

ni admira a los profesores"

"En Internet hay que exigir las mismas responsabilidades que en la vida civil"

"Cuantas más historias te cuentan más quieres que te sigan contando"

"Mi próxima novela, 'Esclava de nadie', aborda la naturaleza profunda del sexo"

El catedrático de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza, estudioso de Buñuel, Dalí y Miguel Hernández, deja la docencia a los 61 años para dedicarse a la narrativa

 

Podríamos decir que he impartido clases de literatura española y contemporánea durante 20 años y de cine otros 20 años. En realidad, han sido 38 años de dedicación exclusiva. No he tenido nunca descarga docente. Eso quiere decir que he dado todas las clases que me correspondían, aunque a veces he concentrado toda la docencia en un cuatrimestre. Hubo algunos años en que daba las dos cosas", confiesa Agustín Sánchez Vidal (Cilleros de la Bastida, Salamanca, 1948), catedrático de Historia del cine, que acaba de jubilarse a los 61 años.

¿Cuál es el balance de sus años en literatura en la universidad?

La asignatura tiene algo muy positivo: te obliga a leerte prácticamente toda la literatura española de una forma sistemática. Eso ha sido muy bueno como profesor y como escritor porque así conoces la tradición del idioma, ese sustrato, esa especie de humus. Ahora cuando escribo de una época concreta, sé cómo se hablaba, cómo se ha escrito, cómo se pensaba.

¿Cómo vivía la literatura en clase, cómo la enseñaba?

Lo que más di era literatura contemporánea. Y me encontraba con la mentalidad muy abierta de los alumnos. Recuerdo que terminé la carrera en septiembre de 1971 y empecé a dar clases como 'penene' en octubre. Tenía 23 años, pero parecía más joven de la edad que tenía. Iba a dar clases en el Aula Magna de Filosofía y Letras, me tocaba explicar las jarchas, y recuerdo que estaban los alumnos esperando. Entré en el aula y nadie entró detrás porque nadie se imaginó que yo fuera el profesor. Salí y dije: "Soy el profesor". Me contestaron: "Anda ya", ja, ja, ja. He estado aprendiendo siempre. En una conferencia que di en Burgos sobre Dalí, al final vinieron tres alumnos y me dijeron que de lo que se acordaban de mis clases era de las historias que les contaba. Me hizo muy feliz oír algo que me parece de lo más bonito de mi oficio.

¿Y en el cine le ha pasado igual?

Más todavía, porque yo ya era consciente de esto. El cine tiene una enorme ventaja respecto a la literatura. La atención, el interés, todo eso te venía dado. No necesitabas rodaje específico, por decirlo así. Cuesta mucho más leer 'La Regenta' de Clarín, que es una novela extraordinaria, que ver los capítulos de Méndez Leite o la versión de Gonzalo Suárez. Por otra parte, cuando dicen que los alumnos no están bien formados, que tienen una formación muy deficiente, yo no estoy en absoluto de acuerdo…

¿No es así, entonces?

Vamos a ver. Es cierto que tienen una redacción deficiente, que tienen problemas de comprensión de lectura, pero a mí lo que me deslumbraba en clase eran las destrezas que tenían en la lectura audiovisual. Eso era impresionante.

Pero, Agustín, ¿eso no es un mito, una vuelta de calcetín o el elogio fácil al alumnado?

Le aseguro que no. En absoluto. Piense que he tenido clases en las que ha habido 300 alumnos. ¡Cuántos cines quisieran tener 300 espectadores, y más de las películas que veíamos allí! Y ahí ves las reacciones, los sentimientos, los comentarios, el calado del cine. Le pongo un ejemplo: hubo claramente una 'Generación Tarantino', criada a los pechos del realizador, que tiene una actitud distinta ante la violencia, por ejemplo. Incluso en películas donde la violencia no estaba ironizada ni en definitiva era de risa, se reían mucho. Estos jóvenes reaccionaban así, estaban crecidos, tenían conciencia de ser un grupo especial. Y ahí tenías que demostrar un tipo de destrezas narrativas…

O sea que usted es optimista sobre los alumnos.

Absolutamente. ¡Por Dios! Tampoco se trata de remitir todas las responsabilidades al maestro armero, decir que lo que falla es el sistema. En España la educación ha tenido un deterioro creciente y sistemático y es evidente que en la educación no es el lugar donde están ahora no solo los intereses de los gobernantes sino de la sociedad. La sociedad hoy no respeta, ni mucho menos admira, ni mima, a los profesionales de la enseñanza. Es una profesión con muchas deserciones, sobre todo en las enseñanzas medias. La enseñanza supone un desgaste tremendo pura y simplemente para hacerte oír, para que haya un clima de convivencia mínimo, es verdad, pero hay que tener en cuenta los cambios sociales que se han producido, y que los alumnos hoy tienen la posibilidad de obtener unas informaciones que antes eran imposibles, costosísimas de lograr, están al alcance de la yema de los dedos. Mis apuntes están colgados en Internet…

Hay gente que no quiere hacer eso…

Da lo mismo. Aunque ellos no quieran, los van a colgar los alumnos. Internet es un invento extraordinario. Va a ser un modelo de reescritura de todo nuestro modelo civilizador. Eso está claro. Lo único que hay que hacer es poner orden. Lo que no puede ser es que sea como el salvaje oeste.

¿Qué quiere decir poner orden?

Poner orden es que en Internet a la gente se le exijan las mismas responsabilidades que en la vida civil. Poner orden no es lo que hace China o lo que hacen determinados países que censuran todos los contenidos que les estorban. En el mundo virtual lo que no puede ser es que es la gente, amparándose en el anonimato, diga las barbaridades que dice en los comentarios de los artículos de los periódicos, por ejemplo. Que firme con los nombres y apellidos como lo hace quien firma el artículo. Creo que no hay que ir mucho más lejos.

A usted le apasionan las ciencias y las nuevas tecnologías. ¿Qué le ha dado Internet?

Todo. Para mí lo que no aparece en Internet es que no existe. O casi no existe. Durante dos años hice una columna en el portal Terra y recibía comentarios de los países más lejanos del mundo. Hoy ya no podemos estar fuera de Internet.

Cerremos el capítulo de la enseñanza. ¿Qué ha sido lo mejor?

Lo más importante es que tenías que conectar con una nueva generación todos los días, y hacerlo en serio. Eso te obliga a un esfuerzo de estar al día, no solo a la hora de elaborar la información, sino de sensibilidad, de tener las antenas puestas. Eso es impagable. En estos 40 años, solo un alumno pidió la revisión de un examen.

¿Por qué lo deja siendo tan joven?

Porque suscribo el espíritu de esta nueva normativa, que tiene dos preámbulos muy claros: uno, el rejuvenecimiento de plantilla, y creo que es un buen momento con los cambios que va a haber en el modelo universidad. Me puedo ir porque llevo más de 35 años y tengo más de 60. El otro preámbulo es que le ahorramos dinero a la Universidad, gracias a que nos hemos ido unos cuantos, nos hemos ido 40 de los 200 que estábamos en condiciones de hacerlo. Los que no se han ido no es por una razón de dinero. Te compensan para que lo hagas. También es verdad que yo quiero hacer otras cosas. Soy de una generación en la que hemos sido muy estrictos y hemos tenido mucho sentido de lo público. Me voy tranquilo: me sustituye una persona absolutamente solvente como Amparo Martínez Herranz.

Se va a dedicar a la narrativa, supongo...

Por supuesto. Pero la escritura no es algo unilateral. Pide respuesta del público. A mí lo que me gusta es contar historias. A mí siempre me ha preocupado el tema: "¿Para qué sirven las historia, por qué los humanos necesitamos que nos cuenten historias, por qué es una especie de hambre o sed nunca saciada?" Cuantas más historias te cuentan, más quieres que te sigan contando.

¿Cuál es su respuesta?

Creo que la respuesta es uno de los núcleos de 'Nudo de sangre' (Premio Primavera, 2008). Yo creo en las historias tramadas. Nosotros vivimos en un mundo físico que compartimos con las otras especies, y en un mundo virtual, un mundo simbólico al que solo tenemos acceso nosotros, y está hecho gracias a que por las historias tenemos capacidad a plantear alternativas a lo que nos viene dado. Yo creo que la capacidad de evolución y la libertad de elegir varias opciones se debe a la capacidad de imaginar lo que no existe y que bien podría existir. Creo que la necesidad de tener historias es ordenar esta realidad en bruto mediante una retícula o una trama, y luego el poder plantear alternativas a las vidas que vivimos.

¿Ese es el tema de la aventura de 'Nudo de sangre'?

Son las dos cuestiones básicas. Me parece muy notable que existiese una sociedad así, con su proceso de simbolización. Además se dio la revolución de las cuerdas, que no se considera tan importante como las pinturas rupestres, el fuego, la rueda. Y lo es. De ahí procede todo el sistema de tramas. De repente hay una civilización importantísima que puede hacer lo que nosotros hacemos con la escritura con las cuerdas. Y en el fondo ese tipo de tramas es lo que estamos haciendo en Internet.

Ha publicado dos novelas de largo aliento: 'La llave maestra' (Suma de Letras) y la la citada 'Nudo de sangre' (Espasa Calpe) y ha valorado mucho el encuentro con los lectores. ¿Por qué?

Con 'La llave maestra', traducida a doce lenguas, me salió una obra demasiado ambiciosa sobre los sueños, la criptografía, el origen del universo y de la conciencia, etc. El encuentro con los lectores fue, y es, una experiencia interesantísima. Con 'Nudo de sangre', un día estabas en Málaga, otro Gijón, al siguiente en Castellón, Vigo o en Bilbao. Pedí que me llevasen al Club de Lectura de La Almunia. Es un grupo fantástico. Ahí me ocurrió una cosa preciosa. Durante la presentación, entraron diez o doce indios del altiplano del Perú, y se sentaron al fondo de la sala. Me empezó a dar un poco de apuro. Al final desaparecieron, habría querido hablar con ellos. La concejala me dijo con misterio: "Vamos a tomarnos algo aquí a la Casa de la Cultura". Entro y estaba toda la colonia de peruanos de La Almunia, y seis estaban vestidos con el traje típico e iban a tocar la 'Danza de las tijeras' a modo de homenaje. Yo pensé que se dedicaban a la recogida de frutas; en La Almunia qué vas a pensar. Pregunté. Y yo, que había hablado tanto de tramas, de tender redes, de cuerdas y todo eso y de sus antepasados incas, descubrí que se dedicaban al tendido digital telefónico… Increíble, ¿no?

Hablemos de su próxima novela.

'Esclava de nadie' saldrá a finales de febrero. Es una historia del tiempo de Felipe II, entre 1545 y 1578, la etapa de las guerra de las Alpujarras contra los moriscos, y narra la historia de un personaje hermafrodita. Le ocurre algo extraordinario: se casa como mujer, tiene un hijo, y luego se casa como hombre, y está tres años de soldado en las Alpujarras, y es cirujano. Es una novela sobre el sexo, sobre la naturaleza profunda del sexo.

 

Hernández, Serrat, el hijo de la luz y la sombra

Agustín Sánchez Vidal es uno de los grandes especialistas de la obra de Luis Buñuel, Salvador Dalí y Miguel Hernández, de quien en 2010 se celebra el centenario de su nacimiento. A los tres los ha editado. ¿Qué, y cómo, debemos celebrar en un centenario de un escritor o de un intelectual? Dice: "Aquello que el protagonista tiene de específico e irrepetible, aquello que o se busca en él o no se encontrará en otros. Esas deberían ser sus bases, los cimientos, lo permanente. Y, a partir de ahí, establecer los elementos de actualización. Cada generación debería hacer sus lecturas y revisiones de lo consagrado por otras, ver en qué medida se han producido mermas patrimoniales o han dejado de interesar determinados aspectos, mientras que otros resultan vigentes o pueden cobrar una perspectiva renovada y pasar a primer plano desde las actuales coordenadas". En el caso de Miguel Hernández, "siguen muy vigentes su preocupación por el hambre, la explotación infantil que se ha agravado más que lo que él denunciaba con 'El niño yuntero', y otros asuntos como el compromiso político: él fue comunista pero no fue un estalinista como Alberti o Neruda, y estuvo en las trincheras. La vinculación más clara de Miguel Hernández con Aragón es que abandonó la batalla de Teruel para ir a ver a su primer hijo, el que se murió. Creo recordar que llevaba en un paquete los primeros ejemplares de 'Viento del pueblo". El proyecto que más le ilusiona a Agustín es el álbum de Serrat 'Hijo de la luz y de la sombra', en el que ha colaborado mucho e incluso ha dirigido un corto sobre el poema 'Las abarcas desiertas', igual que han hecho cineastas como David Trueba, Garci, Coixet...

 

10/04/2017 11:38 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SERGIO VILA-SANJUÁN: S. PÁNIKER, EL CONCILIADOR DE PEDRALBES

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Este perfil de Salvador Pániker realizado con motivo de su fallecimiento apareció en la edición en papel de La Vanguardia el día 2 de abril, y ha sido reelaborado y ampliado para el blog de Antón Castro.

  

SALVADOR PÁNIKER, EL CONCILIADOR DE PEDRALBES

 

Sergio VILA-SANJUÁN*

 

 

Barcelona no será la misma sin Salvador Pániker, fallecido la noche del 31 de marzo “tranquilo, en su casa y sin sufrimiento”, según informó su hijo Agustín .

El filósofo del encuentro entre Oriente y Occidente, el gran entrevistador de los años sesenta, el activista por el derecho a una muerte digna, el cerebro de editorial Kairós, fue también un personaje mundano, seductor y coqueto, amante de las conversaciones inteligentes, de las reuniones sofisticadas y el contacto con el saber y el poder. Hombre de muchas facetas, una de ellas ha sido elevar el nivel de la discusión intelectual española ayudándole a incorporar la complejidad ideológica del mundo posterior al mayo del 68, y su pluralismo espiritual.

Nacido en 1927, su padre era un industrial indio que se había instalado en España en 1916, y su madre pertenecía a la burguesía catalana. En su educación pesó el cristianismo progresista materno y la influencia del hermano mayor, Raimundo, uno de los primeros intelectuales del Opus Dei. Pániker pertenecía a la brillante generación de los cincuenta, la de Barral y Gil de Biedma, a los que ha sobrevivido casi treinta años. También la de los cineastas Jaime Camino y Pere Portabella, o el filósofo Manuel Sacristán.

 

Entrevistador y editor de la contracultura

 

Su formación tuvo un carácter muy plural y pronto se hizo camino en el mundo de los negocios, asegurándose una posición acomodada. Casado con la futura escritora y dibujante Nuria Pompeia, con quien tuvo cinco hijos, en 1965 funda editorial Kairós, desde la que lanzó en España los principales textos de la contracultura estadounidense (Theodore Roszack, Alan Watts, Abraham Maslow), y posteriormente a los teóricos de la escuela de Palo Alto, del pensamiento transpersonal, del mindfulness…

En 1966, en la contraportada de su primer libro importante, Conversaciones en Cataluña, Pániker se definía con las siguientes palabras: “Licenciado en filosofía, ingeniero industrial, promotor de empresas, músico y escritor; mide un metro sesenta y ocho, pesa 75 kilos y tiene la presión sanguínea baja” (una reconocida hipocondría le acompañó siempre). “Salud, trabajo intelectual, mundo afectivo: todo eso en un saco revuelto, motivos permanentes de mi vida”, escribiría en sus diarios de la época.

Conversaciones en Cataluña recogía 25 entrevistas con personajes como Josep Pla, Salvador Espriu, Adolfo Marsillach, Pedro Duran Farrell o el alcalde Porcioles: figuras del franquismo, figuras con futuro y figuras de la contestación más o menos tolerada del momento. Fue un best seller, “le livre dont on parle le plus a Barcelone”, según Le Figaro. Le siguió, intensificando el tono político, Conversaciones en Madrid (1969), por el que desfilaban ministros como Fraga o López Rodó y opositores como Tamames o Tierno Galván; también escritores como Cela o Buero Vallejo. Ambos, libros indispensables para entender la fase final del franquismo.

 

Aproximación al origen”, obra clave

 

Convertido en una estrella del mundo cultural y social, Pániker colaboró regularmente en La Vanguardia (de la que recibió el premio de periodismo Godó Lallana) y se integró en la escena de la entonces boyante gauche divine. Ello no le impide consagrarse a sistematizar una visión del mundo en la que se integran sus inquietudes e influencias. En 1982 publica su ensayo clave, Aproximación al origen, donde se propone romper con la supuesta antagonía entre la espiritualidad oriental y el mundo desarrollado y técnico de Occidente. Para Pániker no hay conflicto: uno puede aprovechar las aportaciones del taoísmo, el budismo o el zen, y al mismo tiempo servirse de los puntos de vista de la entonces naciente informática, la cibernética o la teoría de los sistemas. Y como telón de fondo, la atención permanente a los teóricos contraculturales y a su evolución.

Claves del pensamiento panikeriano: asumir la complejidad, apuntar simultáneamente al origen y hacia el futuro, ser más primitivos y también más refinados. Desconfiar de las ideologías y de los dogmas, de la división izquierdas/derechas; buscar en lo supuestamente sencillo el mayor grado de elaboración; sumergirnos en lo interdisciplinario y pensar la diferencia. Las tesis de este volumen las completaría en sus Ensayos retroprogresivos, donde abunda en conceptos como el paradigma ecológico y también el holográfico: cada individuo es la totalidad de las cosas, cada parte contiene el todo.

Coqueteó con la política y fue diputado en la lista de UCD en 1977, hasta que renunció para ceder su escaño al diputado gitano Juan de Dios Ramírez Heredia. Comprometido con la lucha por la eutanasia, presidió la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

 

Los diarios y el reencuentro con Raimon

 

Tras publicar dos volúmenes de memorias (Primer testamento y Segunda memoria), en la última etapa de su vida Salvador Pániker se lanza con espíritu juvenil a una singular aventura creativa. Ya cumplidos los setenta comienza a publicar unos dietarios reelaborados, en los que combina reflexión íntima, vida social, retratos de sus amigos, historias sentimentales (se había separado tiempo atrás de Nuria Pompeia) y, por supuesto, una sucesión de pensamientos en la clave “retroprogresiva”. A Cuaderno amarillo, y Variaciones 96 sigue Diario de otoño, mucho más grave y marcado por la enfermedad y muerte de su hija Mónica. En 2015 publicó Diario de un anciano averiado, y hace algunos meses me confesó que estaba acabando una nueva entrega. Estos libros de su última etapa le aseguran por sí solos un lugar de honor en la literatura española contemporánea.

Le traté con cierta regularidad, lo entrevisté con motivo de sus libros y se prestó amablemente a presentar uno mío. A fines de los años 90 pensé que sería buena idea propiciar una reunión de Salvador con su hermano Raimundo, que en su madurez había dejado el Opus para desarrollar una brillante carrera, como teólogo del encuentro entre hinduísmo y cristianismo, en las universidades americanas. También se había catalanizado el nombre e indianizado el apellido. Las relaciones entre ellos no eran buenas y llevaban varios años sin verse.

Me costó varios meses de complicadas gestiones, pero finalmente ambos accedieron a encontrarse y protagonizar un debate sobre sus respectivas ideas. Tenía que ser en algún lugar a medio camino entre sus domicilios, ya que ninguno quería desplazarse al del otro. Y así acabamos quedando en un no-lugar, un funcional hotel de cadena en Vic, relativamente equidistante entre el chalet de Salvador en el barrio barcelonés de Pedralbes y el nido de águilas de su hermano Raimon Panikkar en Tavertet. El hermano mayor apareció con su habitual túnica de santón oriental y el más joven, con una de las bufandas con que atemperaba sus reiteradas afonías.

¿De qué hablaron? De la conciliación entre Oriente y Occidente, a través de una perspectiva que no fuera monocultural; de la crisis del capitalismo, evidente y definitiva para Raimon, matizable y hasta superable para Salvador; de los valores universales y de los que no pueden serlo; de las Iglesias -Raimon seguía siendo sacerdote, aunque sin duda muy a su manera, entre otras cosas porque se había casado-; Salvador abogaba por una "religión a la carta"… Intentaron honestamente, creo, entenderse aquella mañana y también se lanzaron más de una pulla: Salvador reprochó a Raimon su "postura demagógica" en la denuncia de la ciencia, y Raimon a Salvador su "fe supersticiosa" en ella… Hubo una conclusión: "Raimundo y yo somos homo religiosus,cada cual a su manera" (Salvador dixit).

El encuentro transcurrió con fluidez y aparente cariño; el extracto de la conversación, ilustrado con magníficas fotos de Pedro Madueño, apareció en el suplemento Libros de La Vanguardia del 28 de abril del 2000. Tras transcribirla me reafirmé en que, como ocurre con los Mann o los Machado, el pensamiento de los Pániker es en cierta forma complementario, y desde luego más comprensible cuando se aborda en clave de familia.

 

Un señor de Barcelona

 

Salvador fue también un “señor de Barcelona”. Este concepto lo acuñó Josep Pla a propósito del industrial Rafael Puget y sirvió para definir una tipología de caballeros burgueses de antes de la guerra, arraigados a la ciudad, con historia y con eso que se suele llamar “clase”. Salvador Pániker y algunos otros miembros de esa generación de la que ha sido un gran superviviente, le dieron una nueva formulación. Pániker supo conectarla con las grandes corrientes intelectuales de su época, le añadió ciudadanía del mundo, trascendencia espiritual y sensualismo; incrementó notablemente su sentido del humor y, un poquito, su coquetería.

Con todo esto Pániker ha sido un gran señor de la Barcelona renovada y postmoderna, en la era anterior y posterior a los Juegos Olímpicos; alguien que ha sabido utilizar a fondo su capacidad económica en favor de la cultura y elevar, con mucha elegancia, el tono ciudadano. Barcelona, lo decía al principio, no será la misma sin el filósofo de Pedralbes.

Salvador, ha sido un privilegio conocerte, leerte, reír contigo y reflexionar sobre tus ideas, a veces tan provocativas, siempre iluminadoras. Que el gran Cosmos te sea leve.

 

*Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) es escritor y periodista. Teórico del periodismo cultural y director de ’Culturas’ de ’La Vanguardia’, acaba de publicar ’El informe Casabona’ en Destino, un gran homenaje a la cultura, al periodismo, a la Barcelona desde la Guerra Civil a nuestros días y a esos mecenas entusiastas, de perfil complejo.

 

04/04/2017 13:56 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

F. M. LÓPEZ SERRANO: UN DIÁLOGO

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[Esta tarde, en la librería Cálamo, a las 19.30, Francisco Miguel López Serrano (Épila, 1960) presenta su nueva novela: 'Diario de un asesino melancólico' (Ediciones del Viento), que fue galardonada con el Premio Salamanca de novela. Conversará con Eduardo Riestra y Antón Castro]

 

¿‘Diario de un asesino melancólico’ (Ediciones del Viento) nace de una decepción, de una reflexión, o sencillamente se te ha impuesto como un tema literario? 

Es la reflexión sobre un hecho decepcionante: la imposibilidad de comunicarse en el ámbito de la pareja y la falta de competencia en el terreno emocional de toda una generación de discapacitados emocionales nacidos sub Franco en la que me incluyo. También pone de relieve otra terrible discapacidad de algunos individuos entre los que, por suerte, cada vez me incluyo menos: la incapacidad para decir “no”.

¿Es una indagación en el mundo de la pareja o del matrimonio, vistos como una guerra civil, o no hay que leerlo con esa literalidad?

Como trato de señalar en la novela, el guerracivilismo constituye el ethos de nuestro país. Las microguerras civiles están presentes en todos los ámbitos de la sociedad española, desde las tertulias televisivas, a las guarderías y, desde luego, en el ámbito doméstico.

 ¿Por qué has elegido la forma de diario para contar el deseo de un hombre de matar a su esposa, antes de ser asesinado por ella, como sospecha?

El diario es como un agujero negro capaz de tragarse la vida entera. En él tienen cabida todos los géneros, desde la reflexión filosófica a los pasajes narrativos, del aforismo al epigrama. En este caso concreto quería además que la historia se contara desde la subjetividad de un narrador en primera persona por razones que no puedo revelar aquí sin poner en peligro el desenlace.

 ¿Qué les diría a los que pueden ver en el libro una broma pesada vinculada a la violencia de género?

En la novela no se habla de la violencia de género sino de la soledad del género humano.

 ¿Qué es para ti el humor negro y cuál es su importancia en tu literatura?

El humor negro y la ironía son una especie de anestésico para soportar el impacto de la realidad. Sin el humor y la ironía la existencia sería algo bastante parecido a una operación en vivo.

 ¿Por qué has elegido a un escritor como protagonista y das unas cuantas pistas que nos invitan a pensar que podrías ser tú? ¿La sátira, en realidad, empezaría por uno mismo?

Me interesaba un escritor que mantuviera una relación problemática con el mundo y con su propia obra en el más amplio sentido, y que a la vez fuera profesor de escritura creativa a distancia, porque de ese modo podía insertar en la narración otras voces y otros textos y establecer algún que otro contrapunto humorístico. Todas las pistas que un autor da en su obra sobre sí mismo suelen ser falsas, pero a menudo es a través de esas pistas falsas (y esta paradoja la expresó muy bien Pessoa) como mejor se le identifica. Creo que casi todos los hombres (casados o no) podrán reconocerse en algunos rasgos del narrador de la novela e identificar como propias más de una situación o anécdota.

¿Cuándo y por qué dejan de quererse las parejas? ¿Por qué se comportan como si fueran extraños que duermen juntos y se masturban en silencio?

Creo que las parejas dejan de quererse cuando ya no son capaces de verse el uno al otro de una forma extrañada, es decir, cuando se convierten en parte del paisaje domésticoEn ese momento cada uno de sus miembros desaparece para el otro.

Da la impresión de que la trama es un divertimento más o menos sombrío o escacharrante, pero que has querido ir más allá. ¿A dónde o hasta dónde? ¿Has querido hablar del desamparo más absoluto del ser humano, por ejemplo?

Creo que ya lo anticipé más arriba, la novela trata de la soledad, del desamparo y del conflicto del ser humano con ese monstruo que él mismo construye y que llamamos realidad.

¿Por qué la imaginación es tan activa y creativa desarrollando ideas para matar y tan poco fértil para entenderse o decirse las cosas a la cara?

En el terreno de la geopolítica la respuesta resulta obvia. En el de la pareja, resulta un misterio. En el de la narrativa de misterio, resulta inevitable.

¿Cómo has logrado sostener la intriga, qué recursos has empleado?

Como en toda novela de misterio que en principio juega a no serlo, el autor va dando alguna pista aquí y allá, en el pasado del narrador o en algunas anécdotas concretas que al lector, avezado a resolver novelas de misterio que aparentemente no lo son, no le pasarán por alto.

 ¿Tenías algunos libros concretos en la cabeza?

Volví a ver una película bastante convencional, aunque con cierta gracia, La guerra de los Rose (1989) que no me aporto gran cosa. La principal referencia, que además se cita a menudo en la obra como una especie de leitmotiv, es Happy days de Beckett, una de las obras más desoladoras sobre la muerte del amor.

¿Quiénes son los autores de referencia a los que acudes?

En los últimos tiempos leo y releo con frecuencia y placer a algunos escritores americanos de los llamados posmodernistas, como Don Delillo y Thomas Pynchon. Creo que en nuestro país no existe nada parecido a la obra de estos autores.

¿En qué momento literario estás: eres poeta, traductor, cuentista, narrador?

En este momento estoy dedicando parte de mis energías a terminar una novela que cerrará una trilogía no planeada que se inició con Retrato del asesino en prácticas y cuya segunda entrega es la novela de la aquí hablamos.

 ¿Tienes la sensación de que la literatura importa cada vez menos?

Creo que en nuestro país la literatura, desde siempre, solo nos ha interesado a unos cuantos individuos de esos a los que ahora llaman frikis.

 

31/03/2017 13:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LANDERO, PROTAGONIZA 'TURIA'

SUMARIO, COMENTADO, DEL NUEVO NÚMERO DE TURIA

12 AUTORES DE DISTINTOS PAÍSES RINDEN

HOMENAJE A LUIS LANDERO EN EL MONOGRÁFICO CENTRAL

 

TAMBIÉN PUBLICA TEXTOS INÉDITOS DE ANDRÉS TRAPIELLO, GONZALO HIDALGO BAYAL, MANUEL LONGARES, LUCIANO CANFORA

Y MANUEL ANTONIO PINA

 

ÁLVARO VALVERDE PRESENTA HOY “TURIA” EN EL

MEIAC DE BADAJOZ

 

 

El escritor Luis Landero es el gran protagonista del nuevo número de la revista cultural TURIA. Un total de 12 autores de distintos países participan en un atractivo monográfico que permitirá a los lectores conocer más y mejor las claves de su obra y su personalidad. Se trata de una aproximación plural, interesante y completa al autor que nos fascinó con novelas como “Juegos de la edad tardía” y que continúa haciéndolo con su reciente “La vida negociable”.

 

El nuevo número de TURIA en homenaje a Luis Landero será presentado hoy en Badajoz por el poeta Álvaro Valverde. El acto, que contará con la presencia del propio Landero, tendrá lugar a las 20 horas y en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). 

 

A través de un sumario de 500 páginas, TURIA no sólo analiza y fomenta la lectura de la obra de Luis Landero, también realiza una plural aproximación a la literatura extremeña actual a través de textos inéditos (relatos, poemas, aforismos, artículos, ensayos y críticas de libros) de un total de 25 autores.

 

Internarse en la obra de Luis Landero –reconoce Elvire Gomez-Vidal, hispanista francesa que ha coordinado el monográfico de TURIA- es ingresar en un universo genuino inmediatamente reconocible por lo que se podría llamar un ‘estilo’ inimitable, dotado de una agradable fluidez pero también de gran densidad, sutil y profundo aunque de aparente sencillez y hasta de ingravidez a veces, que va involucrando al lector en su trama de manera ineludible.  Es una obra que se resiste a las categorizaciones o a los encasillamientos porque tiene voz propia en el panorama de la narrativa española actual”.

 

Sin duda, Landero merece un lugar de honor en la literatura de nuestra época y sus libros nos confirman que domina como pocos el arte de narrar. “Landero –según asegura la profesora Gomez-Vidal en TURIA- ha sabido crear un universo novelesco propio que deslumbra, despierta la curiosidad del lector, y lo alienta a relecturas por los descubrimientos sucesivos de datos, ideas, hilos narrativos que no había captado en un primer momento”.

 

UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS Y AUTORES DE INTERÉS

 

Además del cuidado monográfico dedicado a Luis Landero, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y autores de interés.  Así,  las páginas de la revista se enriquecen con textos de importantes autores internacionales. Entre ellos, destacan el escritor mexicano Carlos Díaz Dufóo hijo, el portugués Manuel Antonio Pina o el italiano Luciano Canfora. 

 

Otros protagonistas de la nueva entrega de TURIA son autores como Javier Cercas, Lorrie Moore o Iñaki Uriarte, sobre cuya obra se publican artículos originales.

 

También da a conocer textos narrativos inéditos de Manuel Longares, Eugenio Fuentes y Patricia Esteban Erlés. Tres autores que, por su calidad, figuran entre los más valorados dentro de las letras españolas de nuestros días. 

 

TURIA ofrece igualmente a los lectores poemas inéditos de Andrés Trapiello, Pureza Canelo, Álvaro Valverde, Ana Rossetti, Jordi Doce y Basilio Sánchez. 

Especialmente recomendables son las dos amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con dos escritores muy relevantes: Rosa Montero y Gonzalo Hidalgo Bayal.  Ambos conversan con Fernando del Val  acerca de un amplio repertorio de temas de interés. Así, con la periodista y escritora hablamos sobre el sexo y la muerte, la novela y la madurez. Igualmente analizamos el presente y el futuro de los medios de comunicación, el papel de Europa o el actual cuestionamiento de la democracia. Por lo que se refiere a la entrevista con el profesor y autor de “Nemo”, repasamos sus devociones literarias: Kafka, Faulkner, Juan Ramón Jiménez o Rafael Sánchez Ferlosio. Se habla también de Buñuel y de la tristísima realidad que mostró en “Las Hurdes, tierra sin pan”, de la situación de la enseñanza o de la atracción que siente hacia las ruinas.

 

Este nuevo número de TURIA ha sido ilustrado por el poeta visual Antonio Gómez. 

LUIS LANDERO, ENTRE CERVANTES Y KAFKA

Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948)  es uno de los escritores más reconocidos y leídos tanto en España como en otros países. De ahí que, en el monográfico que TURIA le dedica, se publiquen textos originales sobre su obra de las más diversas procedencias.  Ha sido coordinado por Elvire Gomez-Vidal, profesora emérita de Universidad de Burdeos y reconocida experta en Landero. También participan con artículos inéditos: Luis Beltrán Almería (Universidad de Zaragoza), Raúl Nieto de la Torre, Fernando Valls (Universidad de Barcelona), Irina Enache (Universidad de la Sorbona-París IV), Analía Vélez de la Villa (Universidad Católica Argentina), Alfonso Ruiz de Aguirre, Epicteto Díaz Navarro (Universidad Complutense), Natalie Noyaret (Universidad de Caen), Antonio Rivas (Fairleigh Dickinson University, USA) y Gonzalo Hidalgo Bayal.

Además,  TURIA  publica  un  ensayo  inédito  de  Luis  Landero:  “Devaneos  de  lector” y una xtensa y reveladora entrevista realizada por la periodista cultural Emma Rodríguez. En ella, Landero nos dirá que “la cultura ha pasado a ser un suburbio del entretenimiento”. Y también que “no hay nada peor que la complacencia para un escritor”.  Cierra el monográfico una exhaustiva biocronología.

En TURIA nos gusta Luis Landero porque, como ha escrito Elvire Gomez-Vidal,  “sin grandilocuencia alguna, con extremada humildad, el autor deja asentada la figura del escritor en tanto conciencia ética, en tanto guardián de  un patrimonio literario, de una cultura popular  que corren a la par con valores esenciales para la humanidad y su supervivencia: una simbiosis entre la ética, la estética y el juego”. 

Para Fernando Valls, “si la primera letra del alfabeto literario de Luis Landero es la C de Cervantes, la segunda quizá sea la K de Franz Kafka”. No en vano, y según ha afirmado el propio Landero, “Kafka es el escritor del siglo XX para mí más querido”.

Por otro lado, y según Luis Beltrán Almería, más allá de la tendencia de Landero al autobiografismo, a elemento