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20/11/2009

ANDRÉS PASCUAL Y LA MELODÍA DEL ALMA

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Andrés Pascual (Logroño, 1969) reside en una nube. Durante algunos años fue músico del grupo de rock Catorce de Septiembre, banda revelación en Radio Tres, y escritor de "canciones horribles, antipoéticas, que no se parecían nada a mi forma de escritura actual". Además, se dedica a la abogacía, con despacho en su ciudad y en Nájera. 

De uno de sus múltiples viajes nació su primera y exitosa novela, 'El guardián de la flor de loto' (Plaza & Janés, 2007). En otro viaje, por Birmania, le dijo a su mujer Cristina: "Voy a escribir la historia de la primera melodía cantada por el hombre y tocada por un músico del Rey Sol". A partir de ahí fue desarrollando en su cabeza la idea de una narración clásica, de factura romántica, "a la manera de Dumas, que me abría un horizonte de posibilidades. La idea de esa melodía inicial fue evolucionando y se convirtió en una especie de mito personal: la melodía del alma, un símbolo de la pureza original del ser humano". Sabía muy poco del Rey Sol, pero pronto dio con una criatura central, Mathieu, "que es un genio de la música y un viajero interior, protegido por un ser etéreo, casi un hada, Nathalie, que le invita a soñar". 

Así inició su andadura 'El compositor de tormentas' (Plaza &Janés), la narración que ha sido finalista del Premio Torrevieja de Novela. A las pocas páginas, Mathieu sufre un shock espantoso: su hermano Jean-Claude, otro virtuoso del violín y compositor de más de cien partituras, es brutalmente asesinado, y Mathieu se ve obligado a realizar un viaje a una de las islas del paraíso: Madagascar. "Ocurrió algo maravilloso. Yo sabía muy poco de esa isla, pero la realidad acudió en mi ayuda: la isla había sido francesa y el Rey Sol había querido crear allí una ciudad colonial". La trama se enreda en varias direcciones y el autor reflexiona sobre la divinidad, sobre la relación de la música y la alquimia, y compone un 'thriller', una novela de aventuras y de espiritualidad, y un relato poético.

 Resume Andrés Pascual: "Quizá sea porque en este momento me siendo colmado de romanticismo".

*Esta foto corresponde a un joven y excelente fotógrafo de 'Heraldo': Diego García.

20/11/2009 11:54 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

19/11/2009

VARA: LECTURA DE JUAN MANUEL DE PRADA

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JOSÉ ALEJANDRO VARA /ABC.es

 

La entrevista es género en desuso si nos ceñimos al ámbito de los periódicos de papel. Quizás no tanto en los medios audiovisuales. Aunque reconozcamos que ha perdido parte de su esplendor. Principalmente, porque apenas quedan ya grandes entrevistadores. Tan sólo sobreviven anodinos junta-preguntas o inquisidores impertinentes. Será por eso que la entrevista no goza de buena prensa. «El que trabaja no es el que cobra», se dice en el oficio. «El periodista se aprovecha del surco que traza otro». Por ello, leer una buena entrevista es un ejercicio casi inalcanzable. Son rarísimos los artesanos de esta especialidad. Los virtuosos en esta ya rara materia. El peruano Jaime Bayly, por mencionar alguno, es una abrumadora excepción, tan audaz, tan desmesuradamente brillante.

Juan Manuel de Prada transitó con enorme acierto este particular territorio entre 1996 y 1999, en las páginas de Blanco y Negro y ABC Cultural. «Penúltimas resistencias» (Ed. Xordica) es el delicado volumen que ahora recoge una magnífica muestra de sus incursiones en este apartado periodístico. Tenía por entonces entre 25 y 28 años. Sabido es que Prada es un gran escritor. Domina como pocos el uso del lenguaje y tiene una personalidad literaria fuera de lo común. Es novelista deslumbrante, orador brioso y tertuliano único. Su prosa es un oasis entre tanto analfabetismo petulante y paleto. Pero además (para quien lo ignore o no lo recuerde) ha sido, también, un entrevistador de lujo. No es sencillo enfrentarse a Cela, a Francisco Rico, a Saramago o a Fernán Gómez y salir gloriosamente vivo del intento. Las entrevistas de Prada son un prodigio de mesura y talento. No puede haber un buen entrevistado (por más genio que sea el personaje) si no hay un entrevistador que le ayude a levantar el vuelo. Prada pregunta bien y repregunta mejor. Perfila con agudeza al personaje. Lo fija en su entorno físico y sicológico con la destreza de un consumado lidiador. Gimferrer: «Cuando camina, tiene un aire fúnebre, como de catafalco vertical». Luis Alberto de Cuenca: «Nos recibe con una sonrisa de niño zangolotino, como si lo hubiésemos pillado en mitad de una travesura». Francisco Rico: «Es flaco, como adelgazado por las erudiciones». Anson: «Tiene andares un poco palmípedos, la mirada párvula o intrigante, las facciones de niño póstumo o viejo prematuro...»

Una extravagancia

Entrevistas respetuosas, suaves, cordiales, sin abonarse al servilismo alfombril tan frecuente. Sabe con quién está hablando y de lo que está hablando. Toda una extravagancia en estos tiempos. Se desenvuelve entre una humildad afectuosa y un respeto casi acolchado. Viejos trucos de joven escritor para sacar lo más vivo y sincero de su «pieza».

Leer estas entrevistas de Juan Manuel es reencontrarse con un periodismo lamentablemente arrinconado.

 

*Chusé Raúl Usón, editor de Xordica, envía el enlace de esta reseña de José Alejandro Vara del libro ‘Penúltimas resistencias’ de Juan Manuel de Prada, que se presentó ayer en Madrid. La nota es un poco desmesurada por el tono y por el desdén hacia los restantes entrevistadores, pero el libro es valioso, como dice Java, y se lee con auténtico placer. Esta foto marítima es de Fulvio Roiter.

 

19/11/2009 14:50 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

VILA-MATAS, POR PATRICIO JULVE

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Patricio Julve visitó al final de verano Barcelona. Y tuvo una cita especial con el escritor Enrique Vila-Matas, que ponía el término a su nueva novela.

 

Patricio le pidió que se posase para él, y Enrique, que iba y venía a Dublín tras las huellas de James Joyce, materia de un libro futuro, se sentó en una silla en medio de la calle y miró al fotógrafo.

 

Hace unos días en este blog recibí una nota de Enrique. A él, como a mí, también le gusta mucho William Butler Yeats. Hace poco estuve en Dublín y en la librería del Trinity College, donde estudió Samuel Beckett, compré una fotobiografía de Yeats. En la página 87 había un retrato de Yeats: el poeta estaba bajo el sol de la tarde, en pleno verano, se diría, con un libro de Shakespeare entre las manos: ‘Hamlet’.

 

En la foto de Patricio Julve, Enrique Vila-Matas.

19/11/2009 14:04 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

JORGE HERRALDE Y LALI GUBERN: 40 AÑOS DE ANAGRAMA EN CÁLAMO

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Escribe Paco Goyanes de Cálamo:

 

Celebramos los 40 años de la editorial Anagrama, casi nada.

 

Ven y cuéntanos brevemente (dos minutos) qué libro del catálogo de Anagrama es tu favorito  o cual te impactó sobremanera.

 

Para animarte a participar contarás con cuatro alicientes:

1.      Por tu sola presencia recibirás un regalito libresco.

2.      Podrás visualizar (y comprar) libros del fondo histórico de Anagrama.

3.      Vari@s amig@s comenzarán la función: Fernando Rivarés, Rosa Borraz, Chusé Raúl, Chus Juste, Concepción Lomba (Vicerrectora de Proyección Social y Cultural de la Universidad de Zaragoza),  Antonio Ansón, José Ibañez Almajano,  José Luis Acín, Ismael Grasa, Eloy Fernández Clemente, Antón Ramón Acín, Manuel Vilas, Juan José Vázquez (Viceconsejero de Educación, Cultura y Deporte) y más…

4.      La  presencia de Lali Gubern y Jorge Herralde dispuestos a conversar y pasarlo bien.

 

Se servirá  un vino (o más ) por cortesía de Care Bodegas y Viñedos.

 

A continuación habrá una cena abierta y a escote. Si te apetece venir dínoslo para reservarte plaza.

 

Librería Cálamo

976557318

calamo@calamo.com (La foto es de Norman Parkinson).

 

19/11/2009 10:41 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

18/11/2009

PRADA Y SUS ENTREVISTAS, HOY EN LA FNAC

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Esta tarde, a las 20.30, en la FNAC se presenta el libro ‘Penúltimas resistencias’ de Juan Manuel de Prada, una colección de entrevistas con grandes escritores e intelectuales españoles que realizó en el suplemento de artes y letras de ‘ABC’, cuando lo dirigía Blanca Berasátegui y el responsable del diario era Luis María Anson. Prada estará acompañado del editor Chusé Raúl Usón, responsable del sello Xordica, que celebra este año su decimoquinto aniversario.

 

Explica el editor:

 “Todo nuevo libro de Juan Manuel de Prada es siempre un acontecimiento. Este, sin embargo, son diecisiete acontecimientos, diecisiete extraordinarias entrevistas que Juan Manuel de Prada realizó entre 1996 y 1999 a algunos de los más grandes escritores españoles con el añadido de José Saramago.  Unos pocos de esos entrevistados -Cela, Buero Vallejo, Fernán-Gómez, Ynduráin y el bohemio Adares- ya no están entre nosotros, por lo que sus entrevistas son ya documentos históricos de primer orden. Los demás -Pérez-Reverte, Ana María Matute, Saramago, Francisco Rico, Luis Alberto de Cuenca, Muñoz Molina, Francisco Nieva, el propio Prada, Anson y Gimferrer-- quizá vuelvan algún día a ser entrevistados por Prada, que no renuncia a “coger otra vez el magnetófono y hacer una segunda salida como entrevistador”. Todos conocíamos al Juan Manuel de Prada novelista, ensayista, biógrafo y articulista. Faltaba su gran libro de entrevistas literarias, ese que demostrara --como si fuera preciso-- su pasión por la literatura desde el principio de los tiempos. Ya lo tenemos. Penúltimas resistencias figurará para siempre entre lo más destacado de la bibliografía de Juan Manuel de Prada.”

 

 

 

 

18/11/2009 10:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

DANIEL GASCÓN EN NORWICH

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Estos días Daniel Gascón, autor de ‘El fumador pasivo’ y ‘La edad del pavo’ (ambos editados por Xordica, y prácticamente agotados), está de viaje en Norwich, donde estudió un año. Ha sido invitado para hablar de sus libros y de sus traducciones de autores tan diferentes como William Faulkner, Junot Díaz, Jean Debernard o Christopher Hitchens, al que acaba de traducir para Debate.

 

En esta foto, Daniel Gascón, que posee un espléndido blog (danielgascon.blogia.com), posa con dos  borricos en Nueva Zelanda, el pasado verano. La fotografía es de Philippa Susan Tetley.

18/11/2009 10:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

16/11/2009

LOS LIBROS DE JULIO CORTÁZAR

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LAS PASIONES PÚBLICAS DE JESÚS MARCHAMALO

La exposición virtual "Los libros de Cortázar", organizada por el Instituto Cervantes y la Fundación Juan March, permite adentrarse por primera vez en la biblioteca del autor de Rayuela, y conocer, a través del testimonio de sus libros, su universo lector.

Coordinada por Jesús Marchamalo, la muestra puede visitarse desde esta semana en la página web del Centro Virtual Cervantes http://cvc.cervantes.es/literatura/libros_cortazar/.

Aurora Bernárdez, viuda y legataria universal de Julio Cortázar, donó en 1993 a la Fundación Juan March la biblioteca personal del escritor. Algo más de cuatro mil volúmenes, muchos de ellos dedicados o anotados, que tenía en su casa de parisina: literatura del siglo XX, libros de arte, antiguas ediciones de clásicos castellanos; libros de poesía en inglés o francés, diccionarios, etc...

Dividida en cinco epígrafes -libros firmados, dedicados, anotados, con objetos y formatos curiosos-, la muestra se detiene en un centenar de obras, seleccionadas por su singularidad.

Libros dedicados por Octavio Paz, José Lezama Lima, Pablo Neruda, Alejandra Pizarnik, muchos de ellos mostrados por primera vez; así como dedicatorias de María Zambrano, Rafael Alberti, Augusto Monterroso, Italo Calvino, Virgilio Piñera, entre otros muchos autores con los que Cortázar tuvo relación.

También pueden verse libros con anotaciones manuscritas, a lápiz, bolígrafo o rotulador -comentarios, preguntas-, que muestran la pasión con la que Julio Cortázar leía, y el diálogo que le gustaba establecer con los autores a través de sus libros.

Hay un apartado dedicado a las erratas, que el escritor corregía incansablemente, y sobre las que -en ocasiones- pedía explicaciones en los márgenes del libro a autores y a editores: "¿Por qué tantas erratas?", anota en su edición de Paradiso, de Lezama Lima.

La exposición virtual se interesa también por algunos libros de formatos curiosos, y por una selección de primeras ediciones de obras de Julio Cortázar publicadas tanto en español como en distintas lenguas.

*La foto de Julio Cortázar es de Gisele Freund.

16/11/2009 22:47 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

'DUBLÍN': UN POEMA

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DUBLÍN

 

Muchas veces había soñado con Irlanda.

Había repasado las páginas de James Joyce: hubo un tiempo de incertidumbre

en que soñaba con sus poemas manzanas, con su obsceno amor

hacia Nora Barnacle, con aquella mujer de palpitante seda

que evocaba a un novio muerto mientras caía la nieve.

 

Cuando estaba a punto de irme de casa, me sentí como el caudillo Brigo:

habría querido tener navíos o caballos para adentrarme en la niebla del mar

y cantar las viejas canciones como un bardo insomne.

 

Cuando llegué a Dublín tuve la sensación de que había llegado a una patria

de los sueños, a un solar antiguo, a un bosque de lloviznas.

Vacié la maleta y colgué el sombrero marrón de mi padre.

¡Cuántas veces, me dije, he viajado con las páginas de Wilde, con Yeats,

con el indolente Beckett, tan solitario como un monstruo en su silencio!

¡Cuántas veces he trazado en mi cabeza la estela de los recuerdos

inventados, el camino al más allá de todos los naufragios!

 

Salí a caminar por Dublín. Bajo la lluvia, con el frío de todas las estaciones

en el fondo del alma. Avancé de aquí para allá, en busca de las viejas sombras,

en pos de las palabras encendidas de mis pesadillas.

Al doblar una esquina, una joven me paró, me arrebató el sombrero

y me dijo: “Míreme. No busque más. Ya ha encontrado lo que buscaba:

mi antepasada Lady Gregory me dijo que un día vendría a buscarme”.

*Esta foto corresponde a Charles H. Traub.

16/11/2009 15:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 5 comentarios.

RETRATO DE RUBIO Y RIVAS

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El pasado miércoles, Patricio Julve asomó un instante por la Aljafería y, así, como quien no quiere la cosa, tomó esta foto a Jesús Rubio y a Manuel Rivas, mutuamente fascinados. Rubio pidió, acaso por primera vez, a un autor que le dedicase sus libros; Rivas se mostró muy interesado por los trabajos de Rubio sobre Valle-Inclán, Gómez de la Serna o Gustavo Adolfo Bécquer, entre otros.

 

Eso sí, nadie se percató de la presencia de Patricio Julve, aunque parezca raro. Jesús y Manuel posaban para Antón Castro y David Mayor.

16/11/2009 14:40 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

SONETOS DE LUIS ANTONIO PUENTE

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La entrada anterior de ‘Enroque frontal’ de Luis Antonio Puente quedó más editada. Este sistema de blogia no me permite ni eliminar ni hacer correcciones. Tomo otros poemas, que tienen mucho de juego y de ejercicio de estilo de un escritor irónico y apasionado, y los cuelgo aquí, de nuevo, por cortesía de Octavio Gómez Milián, Comuniter y el autor. Mil disculpas. la foto es de Rossina Bossio.

 

 

REIVINDICACIONES

 

Atribuciones a las damiselas

conjugadoras de la voz pasiva.

Batalla a la escalada radiactiva

e inventario final de las secuelas.

 

Rehabilitación de las abuelas

-expertas en ternura y Receptiva.

Una administración más compasiva

y solidaridad con las escuelas.

 

Tiza indeleble contra habladurías.

Revisión objetiva de refranes.

Ondas hertzianas libres de autovías.

 

La mar salada, preñada de fletanes.

Desgravación fiscal en librerías.

Y, para los kurdos, los kurdistanes.

 

 

MOMENTO CUMBRE

 

Una palmera en los Campos del Puerto,

cierta tarde agosteña de sudores,

sugería, frente a los veladores,

 la esperanza de vida en el desierto.

 

Rememoré otros aires y otro huerto

en medio de Castilla y sus rigores

y a un ciprés solitario, ayuno en flores,

aislado en metafórico concierto.

 

Rebusqué en la memoria los estilos

del buen Gerardo y afilé la mente.

Mas no hubo inspiración que compitiera

 

con aquel sueño celestial de Silos

y una arruga nueva adornó mi frente.

Queda la intención, Dios, por si valiera.

 

PERMANENCIA

 

Arquitectura románico-lombarda

aglutinada en intersticios ciegos,

carente de blasones palaciegos,

erigida en ángel de la guarda.

 

Autoafirmada en estructura parda

cual disciplina de sus monjes legos

y flexibilizada por mil fuegos,

la empatía sincrónica resguarda.

 

La moldura ajedrezada del ábside

esgrime una textura intemporal

resuelta en pervivencia de pirámide.

 

Enajenada en firme gallardía

reivindica, insolente y ancestral,

la obligatoriedad de la Utopía.

 

POPULUS BOLEANA

 

Valeroso adalid de ingravidades

que renuncias a quietudes malsanas

en haz y envés de luces verdicanas,

vencedor de horizontalidades.

 

Grafológicamente en dos verdades

enhebrado: raíces espartanas

entibando ansiedades cartujanas

en mera negación de veleidades.

 

Que no te escalde el ferragosto fiero

ni petrifique la cellisca helada

como a tu antepasado aquél del Duero.

 

Alumbra, como faro en trasnochada,

el vector vacilante de mi quilla

contra el embate de la marejada.

 

 

16/11/2009 10:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

DOS POEMAS DE LUIS A. PUENTE

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                                         FIN DE ADOLESCENCIA

 

                                          A la carga, dolor a la deriva,

                                          atacas mis neuronas desatadas

                                          entre angustias al alza entreveradas

                                          con rabia conjugada en voz activa.

 

                                          Edad hermética, siempre selectiva,

                                          negadora de magos y de hadas,

                                          proclive al resplandor de las espadas

                                          en clave de estrategia introspectiva.

 

                                          En la voz se afirma el que ahora ves:

                                          aquél anterior al abismo, el puro;

                                          el escenario vacío después.

 

                                          Yo mismo contemplo caído el muro

                                          (red y tiempo cuanto se hizo través)

                                          y cómo de sombra reunida duro.

Cuartetos: Roma, abril de 1977. LAP

Tercetos: Zaragoza, marzo de 1997. Manuel Asín Sánchez          

 

 

 

                                         TIEMPO DE NORIA

 

Romanesco, románico, romano:

Hablo de estilo y amores personales,

de querencia y estética cabales

que me incordian y tiran de la mano.

 

Entre la claridad del Laterano,

fantasmas redivivos de vestales

y serenos claustros basilicales,

la cuesta de mi vida se hizo llano.

 

Que, aunque el Tíber discurra sin euforia

y mi emoción se encienda sólo en ascua,

albergo cierta luz de palmatoria.

 

Vuelvo y revuelvo. El año es una noria

que gira, monocorde, hacia la Pascua.

                                          Yo, a Roma, voy como se va a la Gloria.

 

El profesor y narrador Luis Antonio Puente acaba de publicar el poemario ‘Enroque frontal’ en las plaquettes Resurrección de Comuniter, que dirige el siempre activo Octavio Gómez Milián. Estos son dos de los sonetos del conjunto, que Octavio y Comuniter y el autor han tenido la gentileza de enviarme.

16/11/2009 01:30 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

15/11/2009

ELÍAS MORO, EL VIERNES, EN ANTÍGONA

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   Me acuerdo de mi madre cantando aquellas coplas que aprendió de pequeña, cuando la guerra.

 

 

   Me acuerdo de Lali, una tarde ventosa de febrero, erguida como una diosa, como un mascarón de proa, frente al mar de Portugal.

 

 

   Me acuerdo de Lee Remick diciéndole a Jack Lemmon en Days of wine and roses: “Un día soñé que me mataron. Fue allí, junto al embarcadero. Mi padre vino a recoger mi cuerpo en su vieja furgoneta de reparto”.

 

 

   Me acuerdo de cuando era monaguillo porque después del oficio nos premiaban con pan y chocolate.

 

 

   Me acuerdo de un setter irlandés que respondía por Stalin: el terror de los gatos del barrio. Tenía una estampa magnífica con su pelo largo y marrón flameando bajo el viento. Murió atropellado por el motocarro del hielo una tarde de verano.

   Le hicimos un entierro digno de un rey junto a las vías.

 

 

Me acuerdo de que el Capitán Cook, aquel osado marino, avanzadilla del Imperio Británico en los mares del Sur, fue descuartizado por los caníbales.

 

 

   Me acuerdo de una frase terrible, remachada como un clavo en la memoria colectiva de este país: “Pasa más hambre que un maestro de escuela”. Y de cómo esa hermosa palabra ha perdido, en estos tiempos pragmáticos y ociosos, casi todo su significado.

 

 

   Me acuerdo del juego de la rana; había que tener mucho tino para acertar con los discos de plomo en la boca del batracio.   

Una ronda de chatos de vino era el pago del perdedor.

 

 

   Me acuerdo de que en la pandilla, “ser chivato” era lo más bajo que se podía caer; el desprecio de los demás se convertía, para siempre, en tu más constante compañía.

 

 

   Me acuerdo del baile de la Yenka y de su simplón estribillo: “Izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres”. Me torcí el tobillo una vez intentando los pasos.

 

 

   Me acuerdo del que vivía en la alcantarilla, frente a la portería, en las viñetas de 13 rue del Percebe.

 

 

  Me acuerdo de los que, próxima la Navidad, vendían los pavos por la calle: los arreaban con un palo, como si se tratase de un dócil rebaño de ovejas. Y de que nunca pudimos comprar ninguno.

 

 

   Me acuerdo de la elegancia de los icebergs.

 

 

   Me acuerdo de un poema de Tonino Guerra donde habla de la amargura de los bueyes ante la aparición de los tractores en las labores del campo.

 

 

   Me acuerdo de la expresión que utiliza un amigo mío cuando le preguntan cómo está: “Aquí, tirando de la pelleja”.

 

 

   Me acuerdo de cuando me enteré de que el guano es mierda de pájaros marinos, un abono cojonudo.

 

 

   Me acuerdo del hermoso nombre de algunas calles en los pueblos y ciudades de España: Costanilla de los Desamparados, Calle del Aire, Paseo de los Tristes, Calle Manos Albas…

 

 

   Me acuerdo del listado de objetos y profesiones (garlopa, hocino, lezna, cortafrío, agricultor, albañil, ebanista, zapatero…) que había que relacionar correctamente si querías aprobar el examen.

En cuanto fallaras alguno, suspenso al canto.

 

 

   Me acuerdo de cuando íbamos a La Cerámica para robar ladrillos por el gusto de romperlos después; el vigilante, que nos tenía fichados, nos disparaba con cartuchos de sal. Tenía puntería el tío; una vez me acertó en salva sea la parte durante la retirada. Estuve una semana sentándome en un flotador.

 

*Del libro ‘Me acuerdo’, editado por Calambur, de Elías Moro Cuéllar, “una colección de textos sobre la memoria en la órbita de los de Brainard y Perec”, según su autor, que ha tenido la gentileza de enviarme estos fragmentos. El libro se presentará este viernes día 20 en la librería Antígona (Calle Pedro Cerbuna), a las 20.30 horas.

 

**Elías Moro (Madrid, 1959), reside en Mérida desde 1982. Es autor de los libros de poemas ‘Contrabando’ (Col. La Centena, nº 89, ERE, 1987), ‘Casi Humanos (bestiario)’ (Germanía, 2001), ‘Palos de ciego’ (Col. El Pájaro Solitario, 2002), ‘La tabla del 3’ (de la luna libros, 2004), ‘En piel y huesos (Antología)’, (ERE,2009). También publicó los cuentos de ‘Óbitos súbitos’. Un anticipo, si puede decirse así, del proyecto ‘Me acuerdo’ lo avanzó en 1999, en el sello De la luna libros, en colaboración con Daniel Casado. La foto es de Alexander Bergstrom.

15/11/2009 00:26 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

14/11/2009

IGNACIO ESCUÍN: CINCO POEMAS

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Lisboa

 

 

Si esto fuera Lisboa yo podría hacerte creer en algún café que soy heredero de Pessoa, o rodeados por las luces amarte y decirte que un collar de uvas blancas nos abraza. Adoro las luces de Lisboa, redondas y descomunales, sueño con ellas tantas noches que al despertar creo estar allí en ocasiones. Pero no, mire donde mire no encuentro Lisboa, y quizá tampoco encuentro lugares más cercanos y conocidos. Busca Lisboa en tu corazón y llena tus manos de su primavera, aquí y en mi pecho hace frío.


Lo bueno y lo malo de los viernes por la tarde es, quizá,

la sensación de haberse merecido el descanso, de haber alcanzado la meta semanal y al mismo tiempo ver cómo tantas cosas quedan en el tintero. Lo bueno y lo malo. Lo recto y lo incorrecto. Cuando el sol se va ya y presagia el primero de tantos viernes oscuros porque has llevado a tu vida a un túnel sin salida, te has convertido sin darte cuenta o sin querer hacerlo en uno de esos que salen a comprar con el coche para cargar lo suficiente para todo el fin de semana y que mira a las dependientas de las tiendas con deseo, como si en ellas estuviera la respuesta, la solución a un viernes que se anochece y presagia un sábado más de radio, café y libros. La esperanza reside en los ojos de quienes nos atienden. No, no quiero un kilo de patatas, te quiero a ti.

 


 

 

 

No conozco ya nada de lo que me rodea, he dejado de ser propietario de aquello que está cerca de mis manos y quizá nunca vuelvan a ser míos los objetos que yo compré y al cerrar los ojos se olvidaron. Todo lo que hemos hecho mal debe estar registrado en alguna parte, seguro que existe una señal que nos indica el punto en el que las cosas pueden ser corregidas, pero no creo que pueda verlo ya. Extraño entre mis propias cosas, ausente de la vida en la que he vivido, partidario de la vida libre y muy débil, mucho, tanto que si alguien me pregunta quizá al contestar desaparezca. Ni la verdad ni yo existimos, al menos hemos dejado huella, todo el mundo habla de nosotros.


I

 

Lupita se muere. Su corazón sufrió un infarto masivo hace exactamente dos días. Cuarenta

y ocho horas que caminan tan lentas

que no sabemos si se trata de un sueño.

 

Pero no lo es, y Lupita se muere lentamente

y requiebra a la muerte desafiante, pero sabe que la va atrapar, que llegado el momento tendrá que entregarse a ella.

 

Con los pulmones encharcados, edema

de pulmón lo denominan, y una cardiopatía

de la que ahora no recuerdo el apellido, así aguarda en la unidad de cuidados intensivos, en la sala polivalente, que se apague el dolor que le oprime el pecho, la sed que no puede apaciguar y el fin de la vida.

 

Lupita se muere y es imparable, y lo único

que hoy soy capaz de hacer es escribir

sobre ella.


II

 

Una mínima esperanza. De repente surge

la posibilidad de que salga del trance.

 

No va a poder moverse después, apenas respirar y quizá no llegue al final

del invierno... pero va a salir de ésta.

 

El médico se debate entre el milagro

y una enorme satisfacción por el deber cumplido, y sonriente señala un dígito

que según me cuenta representa el número

de respiraciones por minuto.

 

Ya casi no hay líquido en los pulmones

y podrá prácticamente respirar

con normalidad, lo malo es que va a tener

que aprender a vivir sin corazón.


Habrá una vez un hombre libre. Ignacio Escuín Borao. Huacanamo. Barcelona, 2009 76 páginas. La foto es de Gjon Mili.

14/11/2009 18:29 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

ISABEL NÚÑEZ EN LOS BALCANES

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Entrevista con Dubravka Ugrešić

El pasado jueves, Isabel Núñez presentó su libro ‘Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes’ (Alba) en la librería Antígona, en compañía de Félix Romeo. Le he pedido una de las entrevistas de este fascinante, lúcido y desolador libro, que gira en torno a la presencia de los escritores en el conflicto. Una de las escritoras más conocidas en España es Dubravka Ugrešić; Isabel, que es traductora de Richard Ford o Patricia Highsmith, entre otros, me ha mandado un par de diálogos, pero me quedo con este. Es un poco extenso, pero realmente interesante. Invita a reflexionar, a disentir, a esforzarse por entender este enigmático y complejo conflicto que también tiene mucho de genocidio.

 

 

 

Entrevista a Dubravka Ugrešić

 

Por Isabel Núñez.

En la rueda de prensa, Ugrešić parece alegre, con su ironía ligera e ingeniosa. Cuando le pregunto si cree que las cosas han mejorado en su país, responde que “nada se ha resuelto: la gente no quiere hablar, sólo quieren sentirse víctimas”, y con su ironía característica enumera: “Víctimas de la historia y víctimas históricas, víctimas del imperio otomano y del imperio austro-húngaro, del comunismo y del nacionalismo, futuras víctimas de la Unión Europea y víctimas de una futura invasión china, porque dos chinos han abierto una pequeña tienda en Zagreb”. Y lo mismo ocurre entre los exiliados: “La autocompasión es el sentimiento favorito de la especie humana, porque excluye la responsabilidad y permite la regresión infantil”.

Por la tarde, cuando voy a entrevistarla está cansada tras la copiosa comida, su ironía se ha convertido en sarcasmo y deja salir toda su amargura y el resentimiento por su persecución y la traición de tantos.

 

Sus dos novelas publicadas en España, El Museo de la rendición incondicional y El Ministerio del Dolor, podrían aunarse en el título de Mavis Gallant, Varieties of Exile, variaciones sobre el exilio. Usted aborda todos los aspectos y matices posibles del exilio.

Gracias. Hay otra cosa, un ensayo Gracias por no leer, sobre el escritor en exilio, donde expreso mi punto de vista como escritora.

En esas dos novelas, sus retratos de las ciudades de Berlín y Ámsterdam son sorprendentes. Me pregunto si es un talento especial suyo, o tal vez la posición del exiliado sea la mejor para mirar una ciudad.

En las dos novelas, las ciudades son una especie de metaforización, son espacios simbólicos. Berlín es el espacio del recuerdo y la memoria. Es un shock, la ciudad del Muro, por todas partes, todas las historias de la reconstrucción del Berlín en ruinas de la Segunda Guerra Mundial, y cuando andas por el asfalto casi oyes el ruido de las bombas. Es un constante recordatorio de lo que pasó. El espacio simbólico para recordar. Y Ámsterdam, con su belleza, es una casa de muñecas dentro de otra, y su paisaje arenoso, el espacio simbólico del olvido. Olvido y recuerdo.

Pero ¿fueron las ciudades las que la inspiraron o lo planeó?

Ambas cosas. Algunos me dijeron: “Ah, has viajado allí para aprovechar esas ciudades, lo cual no es verdad”, pero sí lo es en cierto modo. Yo he estado en muchas otras ciudades del mundo y no las he utilizado, así que hubo cierta elección.

Conectaban con algo que usted estaba pensando.

Podía haber situado mi novela en Roma o París, pero no lo hice; no es sólo porque sean parte de mi experiencia personal. Por qué un lugar sirve perfectamente para contar algo.

En El Ministerio del Dolor, la profesora descubre que los alumnos, exiliados de la antigua Yugoslavia, rechazan su historia común.

Creo que era una situación muy delicada. Podría decirse que ella intenta recordar la mejor parte de un pasado común, sin tener en cuenta que para algunos eso no es verdad. Yo hablé de eso públicamente antes de escribir la novela, de los recuerdos colectivos, intentando hacer una especie de arqueología mental, una especie de museo virtual de Yugoslavia, y una señora mayor me dijo: “Oiga, perdone, pero ésos no son mis recuerdos, esas cosas que usted menciona no significan nada para mí”. Aun así, podría establecerse un campo de memoria colectiva, simplemente por estadísticas. Y reuniéndome con exiliados he podido ver qué entiende o escoge cada uno como su bagaje emocional o su equipaje emocional. Hay una canción de una banda pop llamada Bijelo Dugme, que toca en las películas de Kusturica, el grupo de Goran Bregović. Todo el mundo, la gente de todas las edades identifica lo que toca Goran Bregović.

Pero, si los exiliados huyen de la guerra, ¿llevan la guerra en su interior?

No son sólo los exiliados. Tenga en cuenta una cosa: cuando Yugoslavia se desmembró, de pronto, incluso a nivel estatal, hubo una política de borrar la memoria del antiguo país; había que escupir en el régimen anterior, Tito fue proclamado dictador, la antigua Yugoslavia una cárcel; el comunismo, la oscuridad total, la dictadura férrea, aunque históricamente, el régimen de Tito fue distinto y más permisivo que los rusos, checos, polacos, rumanos  o búlgaros, etc. De pronto se impuso un anticomunismo tan violento que la gente destruía esculturas de Tito, tumbas de partisanos. En Croacia fueron destruidos tres mil monumentos antifascistas, ¡sólo en Croacia! Fue la gente, ¿por qué? Era la memoria y la dignidad de sus parientes, tíos, padres, ¿por qué de pronto aquella violencia?

Segundo, en Croacia, Yugoslavia se convirtió en una palabra prohibida. Y los programas de la televisión, las películas, las series de la época anterior, todo fue prohibido, borrado, ya no se podía seguir. La gente retocaba sus biografías. Conozco muchos pintores, escritores, actores que rehicieron sus currículums: si habían actuado en una película en Serbia, la suprimían, si habían publicado en una editorial eslovena, también fuera… Fue una gran limpieza. En 1991 o 1992, el ministro de Cultura de Croacia hizo un documento sobre redistribución de las bibliotecas croatas, que algunos entendieron lógicamente como una llamada a la limpieza, y eso hicieron. Limpiaron las bibliotecas de libros serbios, libros comunistas, libros en cirílico, Shakespeare, todo.

Como el nombre de las calles en Belgrado.

Y en Zagreb. Yugoslavia fue prohibida, la memoria de Yugoslavia fue prohibida. No sólo los emigrados o los exiliados necesitan recordar, el problema es que se prohibió recordar. Por eso, en un momento del libro, la maestra dice que recordar es subversivo, es una actividad política subversiva.

Alguna gente enloqueció, imagine lo que eso significó para la gente mayor, como mi madre, que estaba acostumbrada a tantas cosas, ver una serie, qué sé yo, borraron su vida, nada de su mundo existía ya.

¿Cree que lo mismo ocurrió en toda la antigua Yugoslavia?

Con variaciones de grado, yo creo que en Croacia fue más rígido, más radical.

Nenad Popović me dijo que la Constitución de Tudjman legalizó la libertad de expresión, no podías ya ir a la cárcel por escribir lo que quisieras.

Podías escribir lo que quisieras, sólo que nadie te lo publicaba [risas]. Una libertad proclamada por la Constitución, pero a mí nunca me invitaron en Croacia a escribir en los periódicos, no me dieron la oportunidad. Me atacaron una y otra vez durante un año, pero no me permitieron replicar, entrar en la polémica o discutir.

¿Veía venir la guerra?

No lo vi, no lo creí hasta el último momento. Hasta que se declaró la guerra, pensaba que no se llegaría a eso.

Pero hubo intelectuales que se fueron volviendo nacionalistas, que contribuyeron a ese discurso del odio.

La mayoría. No algunos, la mayoría. Si no, no habría funcionado. Tudjman y Milošević no habrían logrado nada sin la voluntad de la mayoría de la gente. No fue represión; nadie les dijo a mis colegas de la Universidad, a mis amigos: “Vais a perder el trabajo si apoyáis a Ugrešić y sus puntos de vista”. Nadie. Lo decidieron por sí solos, ¿comprende?

Las mujeres son las principales víctimas de la guerra, ¿no cree?

Sí. Pero también fueron las más rígidas seguidoras del nacionalismo, no lo olvide. En televisión, vi tantas mujeres besando, literalmente besando las manos de Tudjman y recibiendo medallas en honor de sus hijos o adorando a Milošević y besándole también las manos. Sí, las mujeres también hicieron eso. Seria injusto no decirlo.

En las guerras de los Balcanes, se trató de un conflicto entre el mundo rural primitivo y patriarcal y el mundo cosmopolita y moderno de las ciudades?

Eso es una burda mentira, una fórmula cómoda, agradable, fácil de entender. Campesinos iletrados contra “nosotros”, la gente civilizada. Falso. ¿La causa? Una constelación, con muchos factores implicados. En mi libro Culture of Lies lo explico, lo más simple es el dinero, las pretensiones territoriales, las propiedades. La gente apoyó la guerra para acceder al poder o quedarse la casa de alguien, o por una oportunidad para robar el vídeo de alguien, o un campo. O para ser ministro de Cultura. O simplemente para hacerse ricos; la guerra es uno de los mejores medios. Yo no lo vi de cerca, porque tienes que estar muy introducido para verlo, pero ahora se ve en el resultado, vemos una minoría de gente que se ha hecho tremendamente rica y otros, muchos, se han empobrecido.

¿Cree que hay una conexión con la Segunda Guerra Mundial?

Sí. Se utilizaron los conflictos de la Segunda Guerra Mundial, y también es posible que, si los partisanos de Tito ganaron la Segunda Guerra Mundial, los ustachas y chetniks estuvieran descontentos y decidieran cambiar las tornas. Y tuvieron éxito. Todos los logros del movimiento partisano y de la ideología antifascista han sido borrados, ya no existen. ¿Quién está ahora en el poder? Los perdedores de antes son los ganadores de ahora.

En su novela se ve el extraño reparto de culpas: los criminales no se sienten culpables, otros se sienten culpables por no haber muerto, por no haberlo visto a tiempo, por ser víctimas. Y ahora, ¡los criminales de guerra serbios, croatas y musulmanes que están en la cárcel de Scheveningen son amigos!

Es patológico. Nadie se siente culpable entre los criminales de guerra. Milošević no se sintió culpable. Por supuesto que son amigos; era sólo un negocio, no importaba nada más. Nada nuevo bajo el sol.

Hay un pasaje en El Ministerio del Dolor en que Igor interpreta un cuento y dice que el retorno del exilio es la muerte, la huida es una derrota y sólo el momento de irse es liberador. Es muy pesimista. ¿Usted cree eso?

No, utilicé un cuento de hadas tradicional, que es bastante extraño. Y dice eso, tener que volver es la muerte, quedarse es una derrota y sólo ese segundo de irse es liberación.

¿Ha pensado en volver?

No lo sé, cuando me fui no sabía nada, ni dónde iría, ni si sería provisional. Y ahora no me gustaría declarar o decidir, quién sabe…

Igor Štiks, de Sarajevo, que llegó a Zagreb como refugiado, me contó que la gente ignorante, en los mercados y tiendas, le corregían su forma de hablar.

Es interesante que sean siempre los más analfabetos los que son más agresivos con la lengua, personas que no han leído ni un solo libro se convierten en los defensores de la pureza de una cultura, gente que no sabe nada de la lengua. No deberíamos hablar de ellos, no es relevante. Para ellos, un libro de lengua es un símbolo de otra cosa. Yo fui atacada muchas veces públicamente por cuestiones lingüísticas. En Alemania, por antiguos yugoslavos que vivían allí, personas que se convertían en nacionalistas de pronto. Si les preguntaba: “¿Ha leído algo de lo que yo he escrito?”, me decían: “¿Por qué iba a leerlo? Yo ya sé quién es usted”. Mire, esto pasó en junio, yo estaba en Bonn, en una velada literaria, con mi libro, El Ministerio del Dolor. Al acabar, la gente se iba acercando a que le firmara. Una mujer joven, de unos treinta años, con buen aspecto, hablando en croata, me dijo que era profesora de croata en una escuela local y luego preguntó: “¿En qué lengua escribe usted?”. Yo le dije: “¿Por qué lo pregunta?”. Y ella: “Porque, hojeando, he visto que escribe en serbocroata.” Yo le dije: “Pero ¿ha leído el libro?”. Y ella: “No, no lo he leído, pero lo he visto.” Le dije: “Mire, el tiempo de la novela es 1997, en Ámsterdam, en el departamento de lenguas eslavas, el serbocroata era aún oficial, es como era oficialmente”. Y ella dijo: “Sí, sí, pero quería decirle que al menos yo sé quién soy y cuál es mi lengua, mientras que algunos no saben quiénes son ni cuál es su lengua”. Yo le dije: “¿Adónde quiere llegar?”.  Y ella empezó a hablar en alemán. Era muy joven, sólo había oído hablar de mí a alguien y vino a atacar o a no sé qué. Ésa es la sensibilidad de la gente. No saben nada, ni siquiera esa profesora, que tendría que haber sabido algo.

 

Le doy las gracias y acabamos la entrevista. Entonces Dubravka Ugrešić me pide ver la lista de escritores que he entrevistado y me dice que mi libro no valdrá nada si no incluyo a los meanies, a los malos. “Sólo tiene a los goodies (buenos) –me dice—. Nosotros no somos relevantes, no contamos nada, ya no tenemos influencia. Busque a los que mandan, hable con…” y me escribe una lista de nombres de escritores implicados en el discurso del odio, algunos de los cuales denunciaron a otros, ocuparon sus puestos, tienen aún puestos de responsabilidad. Entonces aún no lo sé, pero ninguno de ellos aceptará hablar conmigo, excepto uno, un peso pesado, implicado en los hechos. Sé que en cierto modo tiene razón. Si no contestan, ese silencio de los escritores nacionalistas que no han querido hablar conmigo estará recogido en estas páginas. Al consultar este tema con el antropólogo Manuel Delgado, me dice que esa falta no disminuye el valor, que quedaría dentro de la etnografía crítica, es decir, la que sostiene que no hay contextos neutros y toma una posición ideológica clara. Pero yo sigo buscando y en el último momento surgirá una opción.

 

Isabel Núñez. Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes. Barcelona: Alba, 2009.

La foto la he tomado de aquí http://www.boston.com/bostonglobe/ideas/brainiac/dubravka_ugresic.jpg2009.

14/11/2009 12:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

13/11/2009

'AMOR DE ARTUR' EN IMPEDIMENTA

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IMPEDIMENTA PUBLICA 'AMOR DE ARTUR' DE MÉNDEZ FERRÍN

'AMOR DE ARTUR'

Por Xosé Luis MÉNDEZ FERRÍN

Rey Artur supo, por la boca mesturera de Galván, que Ginebra le era infiel con Lanzarote.

Por el paseo de los grandes helechos, bordeado de dalias, avanzaba solitario el monarca de corazón lastimado. Todo el dolor del mundo mordía su garganta con fiereza de lince. Al final del parque, con gesto torvo, la torre sombría de la Dolorosa Guarda erguía sus adarves contra un cielo de plomo en el que giraba un ejército de pequeños diablos o vencejos chillones. Noble el rostro descompuesto, globos marrones y azules bajo la mirada, rey Artur lloró con lágrimas de fuego, y los gemidos le encanecían de saliva los bigotes y la barba. ¡Ginebra, Lanzarote! Ella había sido la bien amada, la única, la gaviota del amanecer lluvioso, la piel cegadora de nieve ardiente, la seguridad pétrea de los estados, el azafrán de las comidas de ceremonia, cendal de Persia en la fuente abrasada de los estíos, noches de celo de los venados junto al pabellón de caza apagando los otros gritos de amor de bronce señorial entre doseles y pieles de nutria, y el cuerpo desnudo de ella renovándose en el lecho con el movimiento incesante y diverso de las cascadas. Él, Lanzarote, el macho cabrío repleto de gracia en los combates y un tizón encendido en cada ojo, la fiel presencia armada y repetida no sabe Artur desde cuándo, y le parece que desde siempre, en cada solana, en cada puerta, al pie de todas las escaleras, en el triunfo de todos los torneos; la fuerza de la edad en la que el caballero recibe la cumbre de los atributos solares, en la que las potencias marciales se simplifican y las victorias se acercan al héroe con el ademán sumiso de la corza de pie blanco, cifra del amor sin límites del que sirve y tiene honor.

Consumada y conocida la traición, apurado el dolor hasta el último fondo en el que navegan oscuras dudas y disculpas deseadas, rey Artur sólo ansía, derrumbado en la tarde, recuperar, recuperar la piel de Ginebra, volverla hacia sí, descubrir de nuevo el calor de las horas pasadas y líquidos grumosos de deseos satisfechos y de ensueños acoplados en los atardeceres de la gloria y de los floridos banquetes, que Ginebra, garza, grulla, galana, vuelva, y que Lanzarote no regrese jamás de Armórica si no es para recibir el deshonor de manos de rey Artur, que llora de nuevo por el paseo de los helechos mientras llama a voces a Galván, pues parten hacia el monasterio viejo de Dodro, en el que Ginebra está cautiva y tal vez alcanzó el arrepentimiento.

 

 

El sello Impedimenta, que dirige Enrique Redel, publica uno de los grandes libros de la narrativa gallega: ‘Amor de Artur’, de Xosé Luis Méndez Ferrín. El libro, primoroso, consta de cinco cuentos personalísimos y ha sido traducido por Moncha Fuentes, profesora de Literatura y compañera de Ferrín, y por el espléndido poeta Xavier Rodríguez Baixeras. Hace algunos años, Debate publicó una edición del volumen; Constantino Bértolo, director editorial de aquel sello, es el autor de un documentado y apasionado prólogo a la que probablemente sea la obra más exquisita de este candidato al Premio Nobel por las letras gallegas. Este texto es el inicio del primer cuento: ‘Amor de Artur’, y la ilustración es la de la portada, que corresponde a un espléndido cuadro de Frank Cadogan Coper, 1877-1958, calificado por muchos como el último de los prerrafaelistas.

13/11/2009 07:40 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

12/11/2009

DAVID LOZANO PRESENTA 'REQUIEM'

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Hoy jueves  día 12, a las 19,45, en el Salón del Trono del Palacio de Sástago (al que accede por la Plaza de España nº 2 y por el propio Palacio a través de la exposición taurina) tendrá lugar la presentación del libro Requiem de David Lozano que completa la trilogía “La Puerta Oscura”.

 

David Lozano (Zaragoza, 1974) es Premio Gran Angular de literatura juvenil. Requiem es la última entrega de la trilogía “La Puerta Oscura” y está publicado por la editorial SM. La trilogía presente ya en todo Latinoamérica será lanzada en 2010 en Alemania e Italia.

 

El acto contará con la presencia del autor, la escritora Care Santos y la participación del Delegado del Gobierno en Aragón D. Javier Fernández y la diputada de Cultura de la DPZ Cristina Palacín. David Lozano, por encargo de Mikel Iturbe y Esperanza Pamplona, está publicando una novela policíaca y de intriga por entregas en Heraldo de Aragón.

 

 

Réquiem cierra La Puerta Oscura en un viaje

trepidante por la historia de las civilizaciones

 

-          En la última entrega de la trilogía de terror y misterio La Puerta Oscura, su autor, David Lozano (Zaragoza, 1974), traslada al protagonista a la Colmena de Kronos, un viaje por los episodios más terribles de la historia.

 

-          De La Puerta Oscura se han vendido más de 45.000 ejemplares y se ha traducido al alemán e italiano.

 

David Lozano ha presentado el último volumen de la trilogía La Puerta Oscura, bajo el título de Réquiem. Editado por SM con una tirada inicial de 20.000 ejemplares, el protagonista, Pascal, cruzará una vez más la Puerta Oscura para intentar salvar a su amigo Jules del proceso maléfico que padece.

 

Según la encuesta Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2008 de la FGEE, las novelas de intriga o misterio son las preferidas por los jóvenes. Esta trilogía, dirigida a lectores a partir de 14 años, ha cosechado un gran éxito en España e Iberoamérica, donde se han vendido más de 45.000 ejemplares. Además, El Viajero y El Mal se han traducido al alemán e italiano.

 

Réquiem

En esta última entrega de la saga continúa la lucha entre la luz y la oscuridad poniendo en peligro el equilibrio entre las dos realidades. La sombra del Mal sigue presente en el mundo de los vivos amenazando en esta ocasión a Jules Marceaux, uno de los mejores amigos de Pascal.

 

Según explica David Lozano, en esta entrega “Pascal tendrá que enfrentarse a un nuevo desafío en el Más Allá, a donde tendrá que dirigirse para encontrar el único antídoto que puede salvar a Jules del maleficio que lo arrastra hacia las tinieblas: unas gotas de sangre de la anterior Viajera, Lena Lambert”.

 

Esta misión obligará a Pascal a adentrarse en la temible región de los condenados, “un trayecto hacia la oscuridad perpetua para el que contará, sin embargo, con una imprevisible compañía”, añade el autor.

 

El libro

 

“La Puerta Oscura es un legendario umbral que permanece oculto en un desván de París. Cada cien años, se abre un único minuto conectando la dimensión de los vivos con la de los muertos” explica Lozano. Pascal Rivas, el protagonista de la novela se encontraba en su interior en el preciso instante en que la puerta volvió a abrirse convirtiéndole en el Viajero del siglo XXI, la única persona capaz de moverse por las dos realidades.

 

En Réquiem, Pascal tiene que volver a sumergirse en las profundidades del Más Allá, y esta vez no se trata de rescatar a alguien del mundo de los muertos sino de evitar condenar a un amigo a una muerte en vida. Se trata de Jules Marceux, el amigo gótico de la pandilla en cuya casa encontraron el baúl por primera vez. La infección vampírica va destruyendo su esencia humana y llegará a ser irreversible si no encuentran el único antídoto que acabe con su transformación.

 

“La conciencia del joven gótico aún se resiste a claudicar, a rendirse frente a aquel lado oscuro que se va haciendo fuerte en sus entrañas, corrompiendo su naturaleza humana de forma irreversible”

 

Un relato histórico

 

Esta aventura llevará al protagonista a una nueva dimensión, la Colmena de Kronos, una máquina del tiempo que le trasladará a los momentos más terribles de la historia de la humanidad. La novela invita al lector a un viaje en primera persona a distintos infiernos creados por el hombre: la Roma de los gladiadores o el Crack del 29 hasta uno de los escenarios más cruentos de la II Guerra Mundial.

 

Lena Lambert pudo ser la antecesora de Pascal en el puesto de Viajero y deberán encontrarla en las celdas de La Colmena de Kronos para salvar a su biznieto, Jules. “La búsqueda se convertirá pronto en una inexorable cuenta atrás. Deben hallar el rastro de Lena Lambert, antes de que sea demasiado tarde…”, afirma Lozano.

 

Para recrear el siniestro Más Allá, Lozano se ha inspirado en la mitología clásica y en la tradición de novela gótica y en el romanticismo del siglo XIX, imaginando tenebrosos ambientes que recuerdan a Bécquer, Allan Poe, Gautier o Lovecraft.

 

Mientras tanto, los rincones más lúgubres de París sirven de marco a la trama que transcurre en el mundo de los vivos, donde entran en juego unos neófitos caza vampiros que complicarán la misión del resto de amigos de Pascal ¿conseguirán salvar a Jules?

 

 

 

Un viaje por el tiempo

 

Una vez más, Pascal llega a la Tierra de la Espera donde se reencontrará con Charles Lafayette, el Capitán Mayer, y Alexander, un espíritu errante que le guiará hasta el cementerio de Pere Lachaise para encontrarse con un viejo amigo que ha fallecido en extrañas circunstancias.

 

La Colmena se encuentra en la región de los condenados y para llegar hasta allí Pascal y su compañero deberán sortear toda clase de peligros: un seísmo que les puede arrastrar a los estratos infernales, los temibles centinelas que flanquean el Umbral de la Atalaya, el asedio de los carroñeros y las nubes negras -de apariencia inocente-, las criaturas malignas camufladas en la Colmena o la abrumadora Llanura de las Pesadillas…El único pasaporte a la vida de Pascal será su fuerza interior y sus amuletos, una daga de plata o una brújula que le sacarán de más de un apuro.

 

“Con sumo cuidado, el chico extrajo su brazalete de Viajero, que se colocó a continuación en la muñeca, justo antes de que los dos agresores enfocaran con sus gestos afanosos la puerta tras la que se parapateaba”.

 

En esta arriesgada travesía, el acompañante de Pascal aprenderá que existen tantos grados de negrura como niveles de sentencia para los seres que han sido condenados. Durante el viaje, Pascal atesora los recuerdos de Michelle para afrontar su misión y se comunica con el mundo de los vivos a través de Edouard.

 

Con la ayuda de Mathieu, un apasionado de la historia, podrán documentarse sobre las diversas épocas y estar prevenidos para saber cómo actuar. Sin embargo, se pierden en el laberinto de la Colmena y aparecen en el Extremo Oriente… todo apunta a que están en el año 1941 y se encuentran inmersos en la II Guerra Mundial…

 

“En qué monstruo puede convertirse el ser humano, un monstruo para sí mismo”

 

Jules, cuando vivir puede ser una condena

 

Tienen que actuar rápido, en dos días la situación de Jules podría ser irreversible. Se agarran al pensamiento de que Jules sigue rebelándose contra sus instintos y luchando por conservar su humanidad, ya que de lo contrario tanto Edouard como Daphne hubieran percibido su espíritu maligno. Por ese motivo, Marcel y Michelle se esfuerzan en encontrarle antes de que sea demasiado tarde.

 

Sin embargo, su búsqueda se convierte en una cuenta atrás cuando se topan con unos jóvenes caza vampiros sin escrúpulos que, rastreando las noticias de sucesos dan con la pista de Jules. Suzanne y Bernard ayudan a Justin en su caza y no son conscientes de lo que éste será capaz de hacer para salvar a Francia “de un sanguinario monstruo”, el vampiro. Daphne saldrá al paso de Jules y pronunciará hasta la extenuación el conjuro que debería paralizar su transformación:

 

“Ab exordio generi humani…

ab exordio mundi…

ab... ab exordio... vitae...”

 

Sin embargo, el joven gótico no puede evitar su instinto asesino, la alimaña que lo devora por dentro se impacienta: grita, gime, arquea su cuerpo hasta el límite. Además, también ha estado a punto de hacer daño a su querida Michelle. Jules se está dando cuenta de su lenta pero inminente transformación y nadie sabe si Pascal podrá volver con la sangre de Lena Lambert a tiempo.

 

“Mi vida se está convirtiendo en un funeral perpetuo. El mío.”

 

 

Personajes que enlazan los dos mundos

 

La amistad, el amor, la fidelidad, el sacrificio o la generosidad son algunos de los valores que transmiten los conocedores del secreto de La Puerta Oscura.

 

Así, Michelle y Pascal tendrán que desnudar sus sentimientos y decidir si su historia de amor tiene futuro y Mathieu y Edouard por fin despejan su mutua atracción, mientras Daphne, Marcel y la propia Michelle arriesgan su vida por Jules antes de que sea demasiado tarde.

 

  • Jules Marceux.- Es el amigo gótico de la pandilla. Se encuentra en pleno proceso de transformación vampírica y hay que salvarle antes de que el Mal destruya su verdadera identidad.

 

  • Lena Lambert.- Es la bisabuela de Jules. Éste piensa que fue la Viajera anterior porque hace cien años desapareció misteriosamente sin dejar rastro del desván de la casa familiar donde ya estaba situado el arcón.

 

  • Edouard.- Medium que ya jugó un importante papel en El Mal y que esta vez sirve de enlace a Pascal comunicándose con él cuando necesita ayuda a través de la Puerta Oscura

 

  •  Justin, Suzanne y Bernard.- Caza vampiros aficionados que ponen en peligro la misión de Michelle y Marcel de encontrar a Jules

 

  • Alexander.- Espíritu errante que guiará a Pascal a través de la región de los condenados.

Ficha técnica

 

 

Resumen del libro Requiem. La Puerta Oscura: Una vez más, Pascal se ve obligado a cruzar la Puerta Oscura. Con Jules a punto de sucumbir a la oscuridad a causa de la mordedura de un vampiro, encontrar a la anterior Viajera aparece como la única opción para salvarlo. Michelle sigue sin perdonar a Pascal, pero cada vez tiene más dudas. ¿Seguirá la Puerta cobrándose su tributo de sangre?

 

 

EL AUTOR

David Lozano nació en Zaragoza en 1974 y desde pequeño ha sido un apasionado de las películas de terror y el género fantástico. Licenciado en Derecho, ha ejercido como abogado aunque su afición por la literatura le llevó a estudiar parte de la carrera de Filología Hispánica.

Actualmente, Lozano se dedica a la docencia. Además, colabora como guionista para diversas productoras.

 

En 2006 fue galardonado con el XXVIII Premio Gran Angular de literatura juvenil por Donde surgen las sombras (edición). En Ediciones SM también ha publicado la trilogía La Puerta Oscura que comenzó con El Viajero, publicado en 2008, y El Mal, en marzo de 2009. Además, escribe habitualmente artículos en prensa.

 

Más de 30.000 jóvenes han seguido todas las novedades sobre la trilogía a través de la web oficial de La Puerta Oscura (www.lapuertaoscura.grupo-sm.com). Además, los fans de la trilogía han podido informarse a través del blog del autor (http://davidlozano.net), el canal de LPO en Facebook y de su propia página de fans (www.lapuertaoscurafans.com).  

*Esta foto es de Odd Nerdrum: evoca el espíritu inquietante y misterioso de los libros de David Lozano Garbala.  Se titula 'El beso'.

12/11/2009 10:18 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

11/11/2009

UN CUENTO DE 'GOLPES DE MAR'

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El HERMANO QUE LE INVENTÉ A MI HERMANO

 

 

De 'Golpes de mar'. Antón Castro. Destino, 2006.

Tengo un hermano. Es paleta o albañil y sale cada domingo a capturar percebes. Ese hermano fue mi primer dios: lo idolatré a él antes que a nadie, quizá antes que a mi padre, que fue emigrante, pescador de mejillones, encofrador (una de las suertes menores de la carpintería) y peón de vialidad y aguas. Yo nunca supe muy bien qué quería hacer de mi vida. He tenido sueños muy diferentes respecto a mi futuro: quise ser campesino con hacienda y rebaños, carpintero (ésta fue mi obsesión mayor: siempre llevaba el ovalado lápiz rojo en la oreja y tiraba rectas ayudado por las escuadras de metal de mi padre), ingeniero en electrónica y gaitero. Estuve a punto de comprarme una gaita, pero mi padre me disuadió, tú no tienes pulmones para tocar, antes nos dejarías huérfanos de hijo. Eso me aseguró.

         De niño ya me gustaba leer los periódicos, y no sólo el Dicen y el As color, sino los diarios de información. Me encantaba viajar a través de sus páginas: me detenía en los reportajes, en las páginas de entrevistas donde descubría un personaje que me sonaba vagamente, y en los temas atractivos, como podrían ser la historia de un pazo, el episodio novelado de un naufragio o los crímenes horrendos, que me impedían dormir. Cada semana o cada quince días, mi madre traía una caja de cartón con los periódicos atrasados. Trabajaba por horas en casa de Ucho y Elvira, que vivían una especie de apacible matrimonio de hermanos rentistas. Ella zurcía, escuchaba zarzuelas y regaba los tiestos de la terraza, y él se desvivía por algunos programas de radio y, sobre todo, por los periódicos, que amontonaba una vez que los había leído para mi madre. Yo me zambullía en ellos con mis tijeras en la mano y mis carpetas, y empezaba a recortar y a ordenar cuatro o cinco series. Van allá más de 30 años y aún conservo algunos ejemplares. Viendo mi obstinación, mi padre me dijo un día: “Ojalá fueras un buen periodista". Eso se me quedó grabado. El periodismo fue mi último sueño nítido o acaso la certidumbre de una obligación, que logré esquivar. Soy bibliotecario. No he logrado escribir una página propia en mi vida.

         No sé muy bien cómo sucedió. Pero yo sentí que tenía otro hermano: se llamaba Manuel Rivas. Sé que la revelación es chocante y brusca. Descubrí su nombre en un reportaje de ballenas. Y volví a verlo en otro sobre la Torre de Hércules, José Cornide y el caudillo Brigo: todo mezclado en un audaz amasijo de magia. Desde entonces, estaba atento a lo que iba publicando en las distintas revistas o periódicos, y tenía la sensación de que escribía como yo soñaba escribir algún día. Me gustaban sus reportajes, sus entrevistas, sus primeras columnas de opinión, aquellos fogonazos líricos que surgían de súbito en medio de una mezquina borrasca de la política. Leía sus artículos en Teima, Mancomún o A nosa terra. Él adelantaba mis sueños: era como si alguien estuviese viviendo día a día, página a página, con los mismos adjetivos, la vida literaria y periodística que yo anhelaba para mí. Era como si alguien llegase sin esfuerzo, como una aparición tranquila, al lugar donde yo había puesto mi meta. Manuel Rivas era un suplantador de mis utopías. Un día vi una de sus fotos y, en efecto, se parecía a mi hermano.

         Si algo amo en el mundo es Santiago de Compostela. En Compostela se alían la lluvia, la piedra y el fulgor de una luz desvanecida de leyenda. Fui por primera vez con trece años, y fue todo una revelación. Con una muchacha, que tenía seis tías monjas y otro tío fraile en clausura, recorrí casi todos los conventos e iglesias, los parques y las callejas, y al fin cuando se desmayaba la tarde descubrimos un tiovivo que representó la felicidad, la algazara indecible de la verbena. Presentí que en la atmósfera de la ciudad había una ligazón misteriosa con mi vida. Desde un banco de la alameda, con la catedral sumergida en una nebulosa de oro y sueño, incliné la cabeza sobre mi amiga y busqué su oreja. Sobre ella di mi primer beso de amor. Llevaba un short diminuto: la blancura de sus muslos rivalizaba con la luna que empezaba a anidar en los torreones.

         Algunos años después, llegué a Compostela muy tarde, casi a las doce de la noche, con un grupo de tres o cuatro personas que se dedicaba a la investigación teatral. Uno de los compañeros que nos dirigía, Antón Lamapereira, tenía amigos en Santiago, en concreto un joven periodista de pocos años, Manuel Rivas, que se movía entre una timidez desarbolada y una sabiduría desleída por la dulzura. De vez en cuando, construía frases que resultaban de otro mundo: era capaz de mezclar el temblor de una estrella con el cesto de mimbre de una labradora o con el plato de pulpo con cachelos que humeaba sobre la mesa. Recuerdo que se vio obligado a buscarnos un lugar donde dormir: nos llevó a casa del periodista de El país e Interviú Perfecto Conde. La casa era bellísima, de fábula medieval, y estaba repleta de periódicos derramados por todos los rincones. Aquello parecía una selva de la letra impresa y un torbellino de desórdenes. De madrugada vimos a Perfecto Conde con su guapísima y elegante novia en un bar, y nos dijimos: "Seguro que ella nunca toma café en la casa".

Aquel fue mi primer encuentro con Manuel Rivas. Por pudor, no le confesé mi admiración. En una taberna ocurrió algo que no podré olvidar jamás. Se notaba que conocía al patrón. Ambos se alegraron de verse. Hablaron. Ya sé que has acabado la carrera, te leemos de vez en cuando en la cocina, casi de madrugada. Sí, me van las cosas bien. Más que bien, Manolo, los compañeros de la partida de dominó dicen: hoy ha escrito de percebes y de muertos, ayer de Pousada, el hombre que hace más de 43 recetas con castañas, y qué bonito, sí, dijo Maceiras, el reportaje que le dedicó a Manolo Loureda, el futbolista. Ya sabes, hay que hacer de todo, hasta necrológicas, Rosende. Después, se produjo ese momento entre desabrido y sublime que no he podido olvidar nunca, repito, ese instante que define la enfermiza relación entre gallegos y alumbra el altar de la añoranza. Y la niña, ¿cómo está? Seguro que ya va en sexto o séptimo. Murió, Manolo, murió, tres o cuatro meses después de que dejaras Santiago. No superó la enfermedad. El joven periodista, como todos nosotros, se quedó traspuesto: como si recibiese un puñetazo del destino. Se le encendió la cara y miró al tabernero (su ojos refrenaban un diluvio de pena a punto de desgañitarse), con una ternura que se desmigajaba en el aire. Reaccionó de súbito y dijo: “No sabes cómo lo siento, Rosende. Pero, consuélate. Las cartas más bonitas nos llegan en sueños desde el más allá. Siempre. Las de Clara serán preciosas. Tenía una letra muy bonita”.

         A los pocos días, le leí una entrevista con Rafael Dieste. Un escritor que venero como a nadie. Me gustan sus libros, el personaje, su elegancia tocada de añoranza, su finísima inteligencia y su gusto por la magia y la filosofía, que desposaba en sus delicadas maneras y en su obra. Uno de los libros de mi vida es Historias e invenciones de Félix Muriel. Se lo recomiendo siempre a los lectores. Rivas había conversado con Dieste en Rianxo, frente al mar, y yo dialogaba con ambos a través de las confidencias. Era una página llena de profecías y aforismos en la cual sonaba el piano con melodías de gaviota que bate sus alas sobre el espigón del mar.

         Rivas era como mi sombra. Como mi doble insidioso. Alguien que sin saberlo corregía mi existencia. Cada cosa que hacía él, me obligaba a modificar mis utopías. Cuando comenzó a escribir de fútbol, creí que me iba a morir: ensalzaba el mito del Deportivo, del fútbol atlántico, y cada una de sus piezas era un cuento. No es que yo le tuviese envidia, pero sí padecía una sensación de angustia porque alguien se anticipa a la quimera que construyes y la alcanza con pasmosa naturalidad. Insisto en la idea: sé que la he dicho antes. Al fin y al cabo era mi hermano. Leía todos sus libros: sus primeros poemas, sus textos narrativos, tanto Los comedores de patatas como Un millón de vacas, leí con devoción El lápiz del carpintero (¿cómo voy a olvidarme de la carga de acordeones del barco “Palermo” o de la isla de San Simón, convertida en cárcel de prisioneros de guerra?), ¿Qué me quieres, amor? o Ella, maldita alma, esas piezas que son como suspiros de realidad y sortilegio, donde la facilidad narrativa se mezcla con el don metafórico, con el aliento lírico de  la mariposa que esparce su polvo de oro, y con la creación de personajes que se mueven en terrenos fronterizos, con un pie en la modernidad y el otro anclado en el agro, en la fantasía y la superstición que viene del corazón de la tierra, de la furia del mar. Rivas era como una mezcla alquímica de Álvaro Cunqueiro, Rafael Dieste, Albert Camus y John Berger. Para un lector profesional es fácil hacer comparaciones así.

         En una ocasión, hice algo que no he vuelto a hacer jamás. Compré su colección de poemas Costa da Morte blues y se la remití para que me la devolviese con una dedicatoria. Rivas, desde Urroa, ese paraje de Vimianzo donde el viento corre tanto como los caballos, me devolvió el ejemplar con una dedicatoria y una postal de Van Gogh. Me decía al final: “Tú ya eres mi hermano. Un hermano que tengo fuera de casa y al que algún día habré de ir a ver”. La carta la tiene mi hermano, el paleta o albañil, el percebeiro que presume de haber leído un único libro en su vida, El periodismo es un cuento, curiosamente de Manuel Rivas, su hermano. El hermano que yo le inventé a mi hermano. Y dice que cuando quiere llorar se sube al desván de su casa, orientada hacia las playas de Valcobo y Barrañán, con sus casi 50 años y su cara encendida como una cereza, y lee la historia de Eva Lavandeira, desaparecida en un bosque de caballos sueltos y de lobos. “Al principio, Eva rehuía el espejo. Miraba a la otra, a su imagen, como a una extraña y se alejaba con inquietud. Pero, poco a poco, fue reconociéndola. Un día fijó sus ojos azulísimos en los ojos azulísimos de la otra”. Con la mirada tocada por un aluvión de lágrimas, concluye mi hermano la lectura: “Un sacerdote dijo el día del funeral: ‘Eva se quedó dormida y despertó en el cielo’. Los curas, cuando hablan el lenguaje de los niños, siempre dicen la verdad. Lo que nos queda ahora es la Eva del espejo. Aquella sonrisa que le servía para saltar un muro insalvable”.

         Siempre he tenido la sensación de que Manuel Rivas era el otro, como antes lo fue mi hermano. Y al mirarlos, al pensar en ellos, yo también me veía avanzar hacia el espejo como si quisiera abrazarlo, como si quisiera, al entrar en su estancia de plata, abrazarlos a los dos.

 

 

 

*Esta tarde, a las 20 horas, en el Palacio de la Aljafería, el escritor Manuel Rivas (A Coruña, 1957) protagonizará una de las ‘Conversaciones en la Aljafería’. Será presentado por el poeta, crítico literario y ex librero David Mayor, y luego él y yo dialogaremos en torno a la literatura y algunos aspectos sociales con el autor de ‘Los libros arden mal’, ‘El lápiz del carpintero’ o ‘¿Qué me quieres, amor?’. Este texto pertenece al libro de relatos ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006).

 

11/11/2009 11:24 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 7 comentarios.

10/11/2009

LA LEYENDA DE LOS DOS TORRES

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LA LEYENDA DE LAS DOS TORRES

Por Juan VILLALBA SEBASTIÁN

 

Y ella dijo:

He llegado a saber ¡Oh, rey afortunado! ¡Oh dotado de buenos modales! Que en la antigüedad del tiempo y el pasado de las edades y de los momentos, en una ciudad situada a 40º 43’ N, de cuyo nombre no me acuerdo en este instante, había –pero Alah es más sabio- dos hombres, Omar y Osama, arquitectos, que trabajaban para el constructor judío Selomo ben Gabirol, padre de la hermosa Ashira. Desde el primer día que la vieron,  se sintieron atraídos por  ella y así se lo hicieron saber a su padre.

            Selomo, poco o nada versado en humanos sentimientos, y mucho menos en las cuestiones de amor, era por encima de todo un hombre de negocios, por lo que se dispuso a resolver el conflicto como si de un problema constructivo se tratara: aquél de los dos que construyera la torre más alta y perfecta sería el elegido para casarse con su hija.

            Los dos imprimieron a sus respectivos proyectos un ritmo frenético, sus obreros trabajaron desde el primer momento a tres turnos y las torres se levantaron en poco tiempo, ambas idénticas, casi gemelas, pero el destino quiso que la de Omar se concluyera unos pocos días antes que la de Osama. Según lo convenido, Omar había ganado, él sería quien desposara a la bella Ashira.

            Algunos años después, un día entre los días, Ashira se disponía a llevar a sus hijos al colegio, cuando al encender su televisor no dio crédito a lo que estaba viendo: un Boeing 767 se incrustaba contra la torre que había elevado su marido Omar, donde él estaba en esos mismos momentos trabajando. Sin tiempo para reaccionar, conmocionada, pero sin lágrimas en los ojos, asistía incrédula a un segundo impacto: un nuevo avión de similares características al anterior se estrellaba contra la  torre que construyera Osama,  desde la que su padre dirigía todos sus negocios.

En este momento de su narración, Schahrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente.

*El profesor y escritor Juan Villalba Sebastián, experto en Clemente Pamplona, acaba de publicar un libro de relatos en Eclipsados. Este es uno de los textos.

10/11/2009 23:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANUEL RIVAS EN LA ALJAFERÍA, MAÑANA

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Mañana, dia once de noviembre, a las 20 horas, en el palacio de la Aljafería, Manuel Rivas hablará de su trayectoria literaria. La presentación correrá a cargo del poeta y crítico David Mayor, y luego el autor de ‘Los libros arden mal’ conversará con Antón Castro y con el propio poeta.

 

El acto se integra en el ciclo de ‘Conversaciones en la Aljafería’

10/11/2009 19:10 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

ÁNGELES PRIETO: LECTURA DE ÁNGEL OLGOSO

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Por ÁNGELES PRIETO BARBA

    
     Quizá, la primera máxima de la espléndida literatura japonesa sea ésta: No escribas a menos que, lo que tengas que decir, sea más hermoso que el silencio.

    
    Porque, si nos preguntáramos en serio qué hay más hermoso que el silencio nos sobrarían dedos para enumerar tal vez a la honestidad, la bondad y el amor, eso cuando extrañamente aparecen juntos y poco más.

    
     Pero como sé bien qué es y qué peso ostenta ya el microrrelato en la historia de la literatura española (consulten por favor Soplando vidrio de Fernando Valls) y asimismo quién es Ángel Olgoso (indispensable la lectura de Los demonios del lugar), abro esta máquina con expectación y emociones que no resultaron defraudadas, algo más hermoso que el silencio es lo que esconde para el lector cada una de sus páginas.

    
     Aún más, la cuidadosa elección del título responde a un ciclo vital del narrador, aunque también fundamental para aquellos que se convertirán en sus mejores lectores, todos los que pertenezcan ya a esa larga y complicada década de los cuarenta en la que tantos trastornos nos sobrevienen antes de asumir, definitivamente, la mesa camilla, la decadencia, el televisor y la muerte.

    
    Pues en dicho tránsito, quizá cambiamos de hogar (El lobo viejo de las desgracias), o rompemos de forma brutal el refugio que habíamos construido (El proyecto), nos asentamos en nuestras costumbres y renunciamos a la aventura (Ulises), tal vez descubrimos al fin nuestras propias limitaciones (La pesca), empezamos a pensar ya en serio sobre la muerte (El golpe maestro del leñador mágico, Océanos de ceniza), descubrimos que el amor perfecto es imposible (La bella durmiente) o irrecuperable (Bramador de viento), soportamos a los vecinos (Pueblo chico, infierno grande), o a la familia ruidosa (Hispania I), aprendemos a amar a los hijos (Perspectiva) o sentimos intensamente los últimos vestigios de los deseos más sensuales e inconfesables (Juicio, Lamelibranquios).


    
     Y no voy a seguir para no cansar, tampoco para restar ni un ápice de emoción desbordada al lector que se acerque a este libro buscando respuestas, libro que puede y debe leerse degustándolo al azar, como una especie de Sortes Virgiliae, bálsamo consolador para esta difícil etapa de la existencia cuyos ingredientes exquisitos detallo a continuación: un vocabulario extenso y poderoso, que nos devuelve toda la magia de cuando descubrimos, asombrados, el boom latinoamericano o la Generación del 27, la ausencia total de lugares comunes o gastados, guiños reprocesados a nuestras lecturas más felices (el tesoro de Troya, las dos puertas de Ubar) y una decidida, cuidada vocación por el rigor, el respeto y la armonía en el lenguaje proveniente de una acendrada cultura. También, y no menos importante, el riesgo aquí demostrado en cada uno de estos relatos abocados a lo fantástico, siempre nuevos, siempre originales.


        
     De la ya mítica antología Pequeñas Resistencias que para la historia del cuento español publicara Páginas de Espuma, tan sólo tres autores jóvenes osaron cambiar las magníficas fotografías allí recogidas de la realidad y apostaron por la fabulación, por mirar sobre y bajo la superficie, mucho más allá del día a día: Ángel Olgoso, Carmela Greciet y Félix J. Palma, abocados a ese género fantástico del que ya podemos afirmar que se ha creado escuela (Perturbaciones).
    
    Y para terminar esta reseña, permítanme que a estas alturas denomine al señor Olgoso, ya con propiedad y todas las consecuencias, como el primer maestro literario que debe exportar España en el género fantástico y breve, tras valorar a conciencia este libro, mucho más hermoso que el silencio, que no debe dejar de leerse.

 

        
    RETRATO DE ÁNGEL OLGOSO

    
    Cúllar Vega, Granada, 1961. Es escritor de relatos fantásticos.

Tras estudiar Filología Hispánica en la Universidad de Granada, publicó su primer libro de relatos Los días subterráneos en 1991. Después siguieron La hélice en los zargazos, Nubes de piedra, Granada, año 2039 y otros relatos, Cuentos de otro mundo, El vuelo del pájaro elefante, Los demonios del lugar (Libro del Año 2007 según La Clave y Literaturas.com, premio internacional de Terror Villa de Aracena y finalista del Premio Andalucía de la Crítica), Astrolabio y La máquina de languidecer.

    
    Su trayectoria viene avalada por la inclusión de sus relatos en una veintena de antologías sobre el cuento y por más de treinta premios, entre los que destacan el de la Feria del Libro de Almería, el “Gruta de las Maravillas” de la Fundación Juan Ramón Jiménez, el Caja España de Libros de Cuentos y el Clarín de relatos convocado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. (Este artículo apareció en el Heraldo del  Hemares. Puede leerse aquí:

http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=2929).

Este dibujo del autor corresponde al artista gallego, afincado en Bilbao, Pablo Gallo.



 

10/11/2009 09:46 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

GOYA EN DUBLIN

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Irlanda es un país de grandes escritores. W. B. Yeats, Samuel Beckett, George Bernard Shaw y Seamus Heaney han recibido el premio Nobel. Otros maestros incuestionables son James Joyce, Oscar Wilde, J. Swift y Bram Stoker, y en las nuevas generaciones se cuentan John Connolly, Roddy Doyle o el maestro del estilo John Banville. Hasta los taxistas, a cualquier hora del día, te ofrecen una cartografía minuciosa de sus rincones favoritos: recuerdan dónde están sus estatuas y sus distintas casas, cuáles fueron los colegios en que estudiaron, la torre a la que asomaba Joyce en los crepúsculos de llovizna e incluso la farmacia donde se encontró con Nora Barnacle. Desde hace unos años, en Dublín hay varios profesores de español en el Instituto Cervantes, como Carmen Sanjulián, que participó en la fundación de ‘Poesía en el campus’ y cuenta maravillas de Zaragoza. En Dublín también reside, a través de sus lienzos, Francisco de Goya. En la National Gallery, cerrando un itinerario apasionante –que incluye a Vermeer, Tiziano, Velázquez, Zurbarán, Caravaggio…-, el museo ofrece cuatro obras de Goya. El impecable retrato de la actriz Antonia de Zárate, datado en 1805, estupendo e inspirado; el del conde de Tajo, de 1800, que hace pensar en el de Moratín; ‘Lady in black’ (1825), una clásica mujer con mantilla, y una pieza magistral, ‘El sueño’ (1800), en la que Goya logra una obra intimista, de pincelada suelta y a la vez precisa, donde oculta levemente la cara y ensalza la sensualidad y el busto de una mujer que podría ser Pepita Tudó. Cualquiera de los cuatro ‘Goyas’ son valiosos, sin duda, pero ‘El sueño’ tiene una sutileza cristalina, es etéreo y carnal a la vez, un ejercicio sublime de pintura, sensibilidad y erotismo. Goya siempre sorprende: su belleza crece con los años en la ciudad más literaria del mundo. *En la foto, la reproducción de 'El sueño' de Goya.

10/11/2009 01:21 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

08/11/2009

FERRER LERÍN: DIÁLOGO SOBRE 'FÁMULO'

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Hace algunas semanas, Francisco Ferrer Lerín cumplía una especie de sueño: publicaba su libro ‘Fámulo’ en la colección Nuevos Textos Sagrados de Tusquets, una de las más hermosas colecciones de poesía de España. Le mandé unas primeras observaciones tras las lectura del libro y estas fueron sus respuestas. Una parte de esta entrevista apareció en Heraldo, y el pasado jueves David Mayor publicaba una reseña del volumen en ‘Artes & Letras’ del mismo diario.

 

-¿Cuál es la idea del libro, cómo surge?

 

El libro, aunque está estructurado en capítulos, está pensado con criterio de unidad; quiero decir que, a diferencia de La hora oval  y Cónsul  que no dejan de ser cajones de sastre, Fámulo, igual que el inicial De las condiciones humanas, se escribe con voluntad de entrega no fascicular. Integra, eso sí, algún poema aparecido en una sección discutible de Ciudad propia. Poesía autorizada, publicación en un volumen de mis tres libros de poemas aparecidos hasta ese momento (2005), pero el grueso de la obra se escribe de corrido en 2008.



-Es un libro complejo, difícil. ¿Para quién escribe Paco Ferrer Lerín?

 

Es una complejidad aparente, quizá instalada en la escritura, pero no resultante; el lector sólo tiene que dejarse llevar. En la adolescencia escribía para mí y para algún que otro joven turco de menguada consistencia social, ahora escribo para quien ame la poesía y sin él no tendría sentido continuar la labor.   


-Este libro está en una línea tuya muy personal donde se funde todo: la ficción, la crónica épica, el mundo de los animales... ¿Qué diferencias hay en tu poesía y en tu prosa?

 

Poca, o espero que sea poca. Argullol acuñó un término, que siempre deseé creer que fuera fruto de la lectura de mi literatura, un término que apareció en un artículo de El País a mediados/finales de los ochenta: “escritura fronteriza”. Ese soy soy, fronterizo, imbuido quizá ingenuamente de la convicción de que todo, en literatura, es lo mismo, me refiero a que sin música, ritmo, cadencia, no se debe poner nadie ante la tesitura de empezar a escribir. 

-Hay muchos personajes... ¿Quieres hacer monólos dramáticos, narrar historias?

 

No, la historia en sí, la biografía en especial, no deben formar parte del verso. Otra cosa es que esos campos aporten material, que esa condición ineliduble del escritor que es la del pillaje encuentre facilidades rebuscando aquí y allá determinados sonidos.  

-En un sentido puramente técnico, de virtuosismo verbal: se mezcla el verso corto con el verso largo, se encabalgan los versos con ductilidad, hay muchas enumeración. ¿Cómo defines tus poemas, qué quieres hacer? ¿En qué medida el poeta es un virtuoso?

 

Aceptando que el automatismo, incluso el perseguido, no existe, he de reconocer, sin embargo, que me dejo llevar. Rara vez tengo una idea preconcebida. A lo sumo una palabra o una frase, quizá a veces una sensación, y eso vale (y ojalá eso sucediera todos los días) para sentarme ante el teclado. La longitud del verso es azarosa y la enumeración, las series, forman parte de mi manera de ser, a lo mejor una manera de ser moldeada por la lectura, perdida ya en la noche de los tiempos, de aquella poesía llamada “del inventario” del maestro Perse. ¿Virtuoso? No, me acepto como pecador. Quizá habría que acosar a la excelencia, una mujer de gran personalidad que nos rehúye casi todos los días. Se ha dicho, y yo, quizá con demasiado desparpajo lo refrendo, que un poeta que no haya escrito un verso memorable en su historia creativa debería atarse una piedra al cuello y naufragar definitivamente. La cuerda la compré hace años en la tienda Marval de Jaca, y la llevo en el maletero del coche.   


-¿Qué significa para ti el lenguaje? ¿Hay en el léxico tuyo una vindicación de la belleza, de las palabras olvidadas, una búsqueda?

El lenguaje, para mí, es la vida; no la cifra de la vida sino la vida misma. Sin lenguaje no hay nada y en cuanto a la vindicación de la belleza, ese es un fenómeno de tal magnitud que, a menudo, la potencia embaucadora de una palabra me hace olvidar lo que significa, caigo en la trampa iconoclasta del significante puro, lo que me ha llevado, en la vida corriente, a tener serios problemas con personas que no entendían que las llamara, que las nombrara con sintagmas algo chocantes. 


-Jaca, los animales, la zoología. ¿Qué ta da Aragón y sus paisajes, que le da a tu poesía y a tu mundo?

 

Llevo viviendo en Aragón, la verdad que de modo discontinuo, más de cuarenta años; fue en 1968 cuando llegué a Jaca para trabajar como becario ornitólogo. Recientemente, en una entrevista para Heraldo de Aragón, alguien resaltó en titulares una declaración de principios que así formulada resultaba una pequeña boutade; era algo así como que el principal activo de Aragón lo constituía su baja demografía humana. Pero sí es cierto que comparado con otras porciones de la cordillera pirenaica, el Pirineo Aragonés tiene en su tranquilidad, en su silencio, en su mínima afección urbanística, el atractivo suficiente para que un escritor, un artista, pueda desarrollar a la perfección su tarea. Su paisaje, el paisaje aragonés, de la estepa al prado alpino, pese a los muchos años de uso, aún me emociona... igual que su toponimia, tan importante para el armazón de los textos.  

-¿Hay en ti voluntad de rareza, empecinamiento en ser distinto y quizá oscuro?

 

Anoche tuve una casi acalorada discusión sobre la voluntad de ser diferente en ese lastimoso y aburrido discurso de la regionalidad y añadidos. Resulta penoso y, en lo referente a la creación, literaria en este caso, aún lo resulta más. Nunca he pretendido ser original, nunca he pretendido ser críptico. Que mis intereses discurran por caminos poco hollados es fruto (debe de ser fruto) de mi condición humana poco proclive al barullo.



-Qué le debe este libro al mundo de los Novísimos o que te deben los Novísimos a ti?

Este libro no es deudor de aquella etapa desafortunadamente así etiquetada y que, por suerte para el reposo de sus cadáveres, va siendo poco a poco olvidada. Nunca me sentí perteneciente a ese grupo del que sí traté, poco antes de dejar Barcelona, a alguno de sus popes, pero eso fue todo. Aunque lo principal es que nadie se haya sentido bajo la influencia de lo que he escrito o he hecho a lo largo de mi vida, lo deseo de todo corazón.

 

-¿Significa algo especial para ti publicar en 'Nuevos cuadernos sagrados' de Tusquets?

Me siento feliz. Tanto por la presencia física del libro, como por los compañeros de viaje, compañeros no sólo en el listado de autores sino en la edición misma, en especial el director de la colección, el querido ibicenco, poeta y profesor Toni Marí.

 

08/11/2009 19:03 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

TATUAJES DE MAGICOMORA Y NESQUENS

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Daniel Nesquens se ha convertido en uno de los escritores más imaginativos de la literatura infantil y juvenil. Posee facilidad, ingenio, sentido del humor y una capacidad para transformar en literatura y juego la vida cotidiana. Uno de sus últimos trabajos es ‘Papá tatuado’, un álbum ilustrado por Sergio Mora con un especial sabor. Sabe a circo, a misterio, a mundos familiares, a viajes alrededor del mundo, a selva, a animales. Sabe a libertad creativa. A partir del cuerpo tatuado de su padre –“Que va y viene. Como el día y la noche”, así arranca la pieza, y sigue: “Papá es un culo de mal asiento”-, un niño accede a un sinfín de historias como si las propias figuras le hablasen. Imagina, conoce personajes como el viejo Sansum, al tigre de dos colas, viaja por el interior del cuerpo de Princesa, una serpiente, como viajó Jonás por el interior de la ballena, se tiende bajo la sombra de árboles tropicales. Lo más sugerente es que a través de pequeñas pinceladas y sutiles diálogos se adentra en la historia de amor de su madre y de su padre, e incluso accede a las raras pesadillas de su progenitor, una de ellas vinculadas con los volcanes y con Stromboli. Sergio Mora ha realizado una obra muy circense y evocadora, repleta de buen gusto y de detalles que hacen pensar en el cartelismo mexicano, en el barroco, en las culturas primitivas donde la muerte está muy presente, y en la magia. Sergio Mora se hace llamar sin desmesura alguna Magicomora. Este ‘Papa tatuado’ es un libro triplemente mágico: por Sergio Mora, por Daniel Nesquens y por la edición de A Buen Paso en sí misma.

 

Papá tatuado. Daniel Nesquens. Magicomora. ED. A buen paso. Barcelona, 2009. 48 páginas. Este libro se presentó hace unos días en Antígona con los autores, Sergio Mora además ofreció una exposición (aún se pueden algunas de sus obras en los escaparates de la librería de Julia Millán y José Fernández Moreno), y Daniel Nesquens. Los acompañó la joven y simpatiquísima editora italiana Arianna.

08/11/2009 11:27 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

04/11/2009

VIAJE A DUBLÍN, ENTRE AMIGOS

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SEMANA DE LETRAS EN DUBLÍN

Mochilas y maletas. Geografías Mutantes

Del 5 al 7 de noviembre

P R O G R A M A | P R O G R A M M E

All events will take place in Café Literario, Instituto Cervantes Dublín.

Lincoln House, Lincoln Place, Dublin 2, Ireland. Tel:+353 1 631 15 00 | http://dublin.cervantes.es

En español e inglés con la traducción simultánea.| In Spanish and English with interpreting available.

j u e v e s | t h u r s d a y 5 / 1 1

6.30 pm.

Mochi las y maletas : Aper tura | Opening

Ana Mar ía Matute * Pedro Sorela * Mary O’Mal ley

Moderates : Phi l ip Johns ton

R e c e p t i o n | Cour t e sy of the Embas s i e s of Chi l e , Mexi co and Argent ina

v i e r n e s | f r i d a y 6 / 1 1

10.30 am.

Una maleta para una i s la | A Sui tcase for an Is land

José Carlos Llop * Zoé Valdés * Carme Riera * Daniel Sarasola

Moderates : Al i son Ribei ro de Mene z es

2.30 pm.

Proyección del documental| Documentary Screening

Even the Olives Are Bleeding. The Ir i sh in the Spani sh Civi l War

Re p o r t e r : C a t h a l O’ S h a n n o n . Pr o d u c e r : Jo h n Ke l l e h e r, RTÉ. 1976

4 pm.

Mig raciones , exi l ios | Mig rat ions , Exi le

Antón Cas t ro * Mar i fé Sant iago Bolaños * Mar ina Oroza*

José F.A.Ol iver * Gerald Dawe

Moderates : Cather ine O’Leary

s á b a d o | s a t u r d a y 7 / 1 1

12 pm. l i t e r a r y b r u n c h

Retorno y escr i tura | Return and Wr i t ing

Mar ía Fasce * Luisa Etxenike * Jul io Espinosa Guer ra *

Claire Kilroy

Moderates : Félix Romeo

In association with: Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas * Poetry Ireland *

Ireland Literature Exchange * University College Dublin * NUI Maynooth * Trinity College

Dublin * Goethe Institut * Embassy of Mexico * Embassy of Argentine Republic * Embassy

of Chile * Embassy of Spain in Ireland. (He tomado esta foto de aquí:

http://www.unllocunmon.com/blog/images/dublin.jpg)

La directora del Instituto Cervantes de Dublín es la poeta Julia Piera.

04/11/2009 14:32 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 2 comentarios.

HOMENAJE A LOS HERMANOS ARGENSOLA

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18, 19 y 20 de noviembre de 2009

Huesca. Salón de Actos de la DPH. Porches de Galicia, 4

Barbastro. Salón de Actos de la UNED. Argensola, 60

 

 

JORNADAS

DOS SOLES

DE POESÍA

Lupercio y Bartolomé

Leonardo Đ Argensola

450 años

 

Dirección: Aurora Egido. Coordinación: José Enrique Laplana

 

Huesca, 18 de noviembre

19:00 horas. Recepción de los asistentes e inauguración

Conferencia inaugural: Sátiras y discursos de los Argensola

Lía Schwartz, Universidad de Nueva York

 

Barbastro, 19 de noviembre

09:00 horas. Salida a Barbastro. Estación Intermodal de Huesca

10:00 - 11:30 horas

Los Argensola vistos por sus contemporáneos

Alberto Blecua, Universidad Autónoma de Barcelona

Las tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola

Luigi Giuliani, Universidad de Extremadura

12:00 - 13:30 horas

Los géneros poéticos en las Rimas de Lupercio Leonardo de Argensola

José Lara Garrido, Universidad de Málaga

Bartolomé Leonardo de Argensola, poeta

Bienvenido Morros, Universidad Autónoma de Barcelona

14:00 horas. Comida. Hotel San Ramón (Academia Cerbuna, 2)

17:00 - 20:00 horas

Los Argensola y el humanismo europeo

Guillermo Serés, Universidad Autónoma de Barcelona

Recepción de la obra histórica de los Argensola

Jesús Gascón Pérez, Universidad de Zaragoza

Recepción y transmisión de la obra literaria de los Argensola

Isabel Pérez Cuenca, Universidad CEU San Pablo

20:30 horas. Salida a Huesca. Estación de Autobuses de Barbastro

 

Huesca, 20 de noviembre

10:00 - 11:30 horas

La obra histórica de los Argensola

Gregorio Colás, Universidad de Zaragoza

Bartolomé Leonardo de Argensola, poeta satírico

Maria D’Agostino, Università degli Studi di Salerno

12:00 horas

Los Argensola en Italia

María Teresa Cacho, Universidad de Zaragoza

Conferencia de clausura: Los Argensola y las corrientes poéticas de su tiempo

Antonio Pérez Lasheras, Universidad de Zaragoza

*Con su gentileza habitual, José Ángel Sánchez me ha mandado el programa de estas Jornadas dedicadas a los hermanos Argensola, que coordinan Aurora Egido, esa mujer incansable que mezcla la erudición, la ciencia y la pasión, y José Enrique Laplana, un gran conocedor de la literatura del Siglo de Oro. En la foto, un retrato de Bartolomé de Argensola.

04/11/2009 11:02 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

03/11/2009

PARAÍSOS DE TERESA GARBÍ

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En Montanejos, una población castellonense del Alto Mijares encajada entre montañas, hubo un rey moro que descubrió que una de las fuentes poseía propiedades especiales. Decidió construir allí un balneario con el que pretendía favorecer la belleza de sus favoritas. Montanejos es un enclave acogedor que te hace pensar en Panticosa. Desde hace algunos años tiene una vinculación muy especial de intercambio turístico y cultural con Rubielos de Mora, uno de los pueblos más hermosos de Aragón por el trazado medieval y armonioso de sus calles, por su atmósfera de leyenda. Rubielos siempre ha tenido una inclinación por la creación: allí nació Salvador Victoria e intuyó, en un taller de ebanistería, la luz herida de los colores y las formas; allí trabajó durante muchos años Pepe Gonzalvo, el escultor y dibujante de trazo bravo y expresivo que ha sembrado de esculturas de inspiración popular y campesina la provincia de Teruel y cumple 80 años. Todos los veranos, con su mochila, su cámara de fotos y sus cuadernos de campo, el escritor José Gimenez Corbatón anda y desanda su orografía en busca de historias y de la épica de la memoria. La persona clave en ese intercambio entre Montanejos y Rubielos es Teresa García Ruiz, que un día decidió cambiarse el apellido y adoptar el de su pico favorito: Garbí. Teresa Garbí ha redactado manuales de literatura, ha hecho su tesis sobre ‘Mujer y literatura’, y escribe libros deliciosos, de arte y viaje, como ‘Leonardo Da Vinci: Obstinado rigor’ (DVD, 2009). Vive y trabaja en Valencia, pero siempre retorna a sus raíces: a la Zaragoza del cierzo en que nació, a Benasque, donde es una de las animadoras de sus premios literarios junto a su marido Ángel López, o a Rubielos de Mora, ahí donde el silencio habla al Mediterráneo, donde el paisaje se vuelve residencia en el paraíso.

*La foto es de Nina Leen. Apareció en 'Life'.

03/11/2009 10:19 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

02/11/2009

FESTIVAL EÑE DE ARTES Y LETRAS EN MADRID

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Eñe. Revista para leer crea Festival Eñe, un acontecimiento literario anual que tendrá lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 13 y 14 de noviembre


El Festival Eñe reunirá a más de 70 escritores, artistas y creadores que participarán en un programa de más de 60 actividades que incluye conferencias, mesas redondas, talleres literarios, conciertos, actividades infantiles, exposiciones, performances, proyecciones, firmas de libros, cine y lecturas


Javier Cercas, Álvaro Pombo, Jorge Herralde, Bernardo Atxaga, Sr Chinarro, Leopoldo María Panero, Ray Loriga, Agustín Fernández Mallo, Chema Madoz, Guillermo Fadanelli, Vicente Molina Foix, Antonio Gamoneda, José Luis Cuerda, Esther Tusquets, Julio Llamazares, Rodrigo Fresán, Gabriela Wiener, Alberto García-Alix, Eduardo Arroyo, Fernando Savater, Fernando Iwasaki, José Luis Borau, Soledad Puértolas, Manuel Vilas y Andrés Barba, son algunos de los autores que participarán en el Festival


Los creadores compartirán con el público sus gustos, aficiones, lecturas y pasiones en un encuentro que tomará todas las plantas del Círculo de Bellas Artes

Durante el festival se hará público el nombre del ganador y los finalistas de Cosecha Eñe 2009, el galardón literario que la revista entrega anualmente. Este año se han recibido más de 2000 relatos procedentes de 30 países


El Festival Eñe cuenta con la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Cultura, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Ministerio de Educación y Leer.es. Los socios protectores son BBVA, Fundación Santander, Telefónica e Iberdrola

Para acreditarse como prensa, concertar entrevistas o solicitar información contactar con el Dpto. de Comunicación de La Fábrica: 91 298 55 11 / 13

 mgonzalez@lafabrica.com jherrero@lafabrica.com 

Compra de entradas: www.entradas.com 


Más información en la nueva web de Eñe www.revistaparaleer.com y en la web del Círculo de Bellas Artes, www.circulodebellasartes.com 

LUNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2009

Eñe quiere llegar a nuevos públicos. Crear debate. Hablar de literatura. Por ello La Fábrica y el Círculo de Bellas Artes ponen en marcha el Festival Eñe, un acontecimiento anual que nace con la ambición de convertirse en el festival de literatura de Madrid y que reunirá a más de 70 escritores, creadores, editores y músicos para hablar de libros y para dar el protagonismo tanto a éstos como a los lectores.

El Festival Eñe se celebrará durante un fin de semana intenso: el viernes 13 y sábado 14 de noviembre. El Círculo de Bellas Artes se convertirá en el centro de la literatura, en el corazón de los libros, en un ambiente donde los escritores, los editores y los lectores disfrutarán de la palabra, los libros, las lecturas por sus propios autores, la música y un conjunto de actividades en torno al placer de leer.


Durante dos días, el Círculo de Bellas Artes concentrará gran cantidad de nombres y de actividades; conferencias, talleres, música, lecturas, exposiciones, performances... Un Festival que se podrá seguir en directo y a través de la nueva web de Eñe, www.revistaparaleer.com
 

EL FESTIVAL EÑE


Más de 60 actividades han sido organizadas para llegar al público, para acercar a autores y seguidores durante dos jornadas cargadas de literatura. Conferencias, cara a cara, mesas redondas, lecturas dramatizadas, performances, firmas, proyecciones, talleres literarios, música, actividades infantiles, una fiesta. Todo tendrá lugar en un único espacio entre el viernes 13 y el sábado 14 de noviembre de 2009.

 
Las Actividades

Conferencias. Algunos de los autores más conocidos de la escena literaria como Javier Cercas, Guillermo Fadanelli, Alberto García-Alix y Eduardo Arroyo descubrirán al público sus pasiones literarias, sus costumbres, sus ideas sobre el mundo contemporáneo. Un encuentro con personajes de primer nivel.


Cara a Cara. Dos escritores y un tema de actualidad. Parejas posibles e imposibles se enfrentan y acompañan en un encuentro relajado y ameno. Estos son los ingredientes del programa Cara a cara. Un espacio para el pensamiento y el debate en el que el público es también protagonista. Jorge Herralde, Vicente Molina Foix, James Frey, Antonio Gamoneda, Julio Llamazares, Álvaro Pombo, Ray Loriga, Rodrigo Fresán y Fernando Savater son sólo algunos de los participantes.


Conferencias Exprés
. Durante treinta minutos escritores y creadores hablarán sobre literatura y temas de actualidad. Media hora en la que descubriremos su lado más cotidiano, su otra cara. Participarán: Bernardo Atxaga, Fernando Iwasaki, José Luis Borau, Soledad Puértolas, Agustín Fernández Mallo, Sr Chinarro, Manuel Vilas y Andrés Barba.

Lecturas. Esta actividad nace como un espacio para la escucha. Durante el Festival podrán conocerse algunos de los textos en los que los escritores están trabajando de la mano de sus autores... La palabra ocupa protagonismo.


Acciones. Performances e intervenciones artísticas. Un programa que ocupará varios espacios del Círculo donde se disfrutará de los nuevos trabajos de algunos de los performers más interesantes como Víctor Coyote, Peru Saizprez y Monoperro.

Talleres Exprés
. El público también podrá aprender algunas de las herramientas para la práctica del cuento, la poesía, el guión, la literatura fantástica,... Ocho talleres en un formato exprés de dos horas para iniciarse en la creación literaria, con un precio de inscripción de 20€. Estos talleres se han coordinado con la colaboración de tres de las escuelas más destacadas de Madrid: los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, la Escuela de Escritores, y el Centro de Formación de Novelistas.


Firmas. Los escritores participantes firmarán sus libros y se acercarán a los lectores en dos espacios habilitados para ello en el café principal, ubicado en la 2ª, y en la 4ª planta.

Proyecciones. Cine y literatura. Un programa especial organizado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y la Academia de Cine para acompañar esta cita literaria estará encabezado por el director de cine Rafael Azcona. Su apellido dará nombre a un ciclo donde se verán sus películas más destacadas tales como: ¡Ay, Carmela!, El Pisito o Tirano Banderas, entre otras.



Homenaje a Un perro andaluz, de Luis Buñuel. Durante el festival podrá verse parte de la exposición Un perro andaluz, 80 años después, organizada por la SECC. Ésta incluye la versión del film restaurada por la Filmoteca Española así como diferentes facsímiles de los guiones de la película. La exposición se completará con una mesa redonda en la que participarán Amparo Martínez Herranz, Agustín Sánchez Vidal y Manuel Gutierrez Aragón.

Música. El Festival también es Fiesta. Un programa de conciertos durante los dos días del festival será la excusa para celebrar esta fiesta de la literatura. Podrá verse a Josele Santiago y sus Menudencias, Fernando Alfaro, Maderita, Coralie Clément o Dj Dr. Volcán, entre otros.


La Librería. El Festival contará con una tienda en la que poder ojear y adquirir ejemplares de los autores participantes así como un café que actuará como punto de encuentro de autores y público.



Fiesta. Se celebrará el viernes 13 y durante la misma se desvelarán los nombres del ganador y finalistas de Cosecha Eñe 2009, galardón que entrega anualmente la revista. Este año ha contado con la participación de más de 2000 relatos procedentes de más de 30 países entre los que se encuentran: Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Estados Unidos, Francia, Marruecos, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Reino Unido, Uruguay y Venezuela.


Actividades infantiles. Talleres, cuentacuentos, sorpresas y mucho más para los más pequeños. Los padres podrán disfrutar del Festival Eñe mientras los pequeños también participan en él.


Patrocinadores y colaboradores

El Festival Eñe cuenta con el patrocinio de la Comunidad de Madrid, Ministerio de Cultura, Ministerio de Educación y Leer.es. Los socios protectores son BBVA, Fundación Santander, Telefónica e Iberdrola. Los socios colaboradores son la SECC, Radio 3, Illy y Calle 13.

Los proveedores oficiales son: Librería Antonio Machado, Vitra, Cromotex, Brizzolis e Intervento. Como medios e instituciones asociados cuenta con Instituto Cervantes, Gremio de Libreros de Madrid, El Volcán, Radio Círculo, Notodo.com y Notodotv.com.

Toda la información del festival en www.revistaparaleer.com 


Una web renovada y con mayor contenido que, a su vez, busca la participación del lector es la que presenta Eñe. Revista para leer. Una web que lo cuenta todo y que sigue la actualidad del mundo literario a través de su Agenda mensual y de la sección Noticias.
Desde www.revistaparaleer.com se puede acceder a otros contenidos audiovisuales donde diferentes escritores hablan sobre su trabajo o leen extractos de sus libros favoritos.

Otras secciones de la web son aquellas que se centran en los gustos no literarios de autores y personajes del mundo de las letras. En Las listas de Eñe pueden verse las playas favoritas de Cristina Peri Rossi; Qué está leyendo se centra en mencionar brevemente el libro de cabecera de un autor o editor; Me gustó es un espacio para quien navegue por la web y quiera destacar un ejemplar que le haya resultado interesante. En la red, rastrea Internet para buscar historias, relatos, novedades y rarezas que Eñe quiere compartir con sus lectores.

Eñe. Revista para leer también tiene versión on-line. Ofrece al lector la posibilidad de poder ver el contenido completo de todas las revistas editadas hasta el momento a través de su página web. Para ello se proporcionará una contraseña al suscriptor de Eñe. Éste puede elegir serlo sólo de la versión on-line o de la revista en papel, que además dé acceso a la versión digital.


Eñe quiere escuchar lo que los editores piensan, dónde se esconden, qué leen, qué hacen cuando no leen... En sus blogs, los protagonistas son los que están detrás de los libros. Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara y Enrique Redel director de editorial Impedimenta son los primeros en escribir en ellos.

 


¿Qué es Eñe. Revista para leer?

Fundada en 2005, recoge cada tres meses relatos inéditos de los grandes escritores españoles, latinoamericanos e internacionales. Relatos cortos creados especialmente para la revista o textos inéditos en castellano, escritos por algunos de los grandes autores de nuestro tiempo o por nuevos creadores.


Eñe es una puerta abierta a la literatura en español. Eñe es una revista trimestral y monográfica. Se edita con las estaciones del año y cada uno de los números trata sobre un tema. Desde su nacimiento, Eñe ha dedicado sus números a asuntos tan sugerentes como La Noche, La Ciudad, El Deseo, el Cine o Nueva York con textos de más de doscientos autores de primer nivel.


Cada número de Eñe está ilustrado por un artista, que crea la portada y algunas obras exclusivas para el interior. Eduardo Arroyo, Manolo Valdés, Luis Gordillo, Javier Mariscal, Alfredo Alcaín o Ceesepe son algunos de los autores de sus cubiertas, con las que cada trimestre se realiza una serigrafía, firmada y numerada.

Eñe es una revista para un idioma. Se hace en español, y se dirige a un público que piensa, vive y habla en esta lengua. Es un vínculo con el que deleitar a lectores de ambos lados del océano. Una revista para guardar.


Los espacios del Festival

Todo el edificio del Círculo del Bellas Artes estará en plena actividad desde las 17:00 horas del viernes 13 y hasta la madrugada del sábado 15 de noviembre .
Compra de entradas

A través de www.entradas.com. Precio del abono para todo el festival: 15€

Cómo llegar
Círculo de Bellas Artes
Calle Alcalá, 42 28014 MADRID
Metro: Sevilla / Banco de España
Bus: 1 / 2/ 5/ 9/ 14/ 15/ 20/ 27/ 45/ 46/ 51/ 52/ 53/ 74/ 146/ 147/ 150
Parking: Sevilla / Las Cortes

02/11/2009 14:49 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

01/11/2009

FOREGA, PREMIO POESÍA DE MIEDO

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PREMIO POESÍA DE MIEDO

para manuel martínez forega

 

Como pórtico de la sesión que, bajo el lema “Hablando de miedo”, organiza la AAE en torno a la lectura de poemas y relatos cortos de terror, el día 31 de octubre, a las 22:00 horas, en el Albergue Municipal de Zaragoza (C/ Predicadores, 70), tendrá lugar la presentación y entrega del premio Poesía de Miedo, en cuyo acto intervendrán el Viceconsejero de Cultura del Gobierno de Aragón, el Presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores y la editora Trinidad Ruiz Marcellán.

El jurado del premio (convocado por La Casa del Poeta -Trasmoz, Zaragoza-, de la Asociación Cultural Olifante) “ha decidido” –según recoge el fallo- “conceder el Premio Poesía de Miedo al poema «El dolor de la luz», del que es autor Manuel M. Forega, en consideración a su belleza y profundidad al tratar con claro simbolismo la resignación lúcida con la que el ser humano interioriza la idea e implacable realidad de su propia muerte.”

El Premio del Público ha recaído, ex aequo, en José Javier Alfaro Calvo (Navarra), Miguel Ángel Marín Uriol (Aragón), Dolan Mor (Cuba) y Marian Raméntol Serratosa (Catalunya).

El Primer Premio está dotado con 3.000,00 € en metálico. Asimismo, el premiado y los premios del público recibirán  un certificado realizado por el calígrafo Ricardo Placed y la edición de los textos en la colección Papeles de Trasmoz. El IV Premio Poesía de Miedo está patrocinado por el Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, Presidencia de Diputación Provincial de Zaragoza y Ministerio de Cultura.

 

Manuel Martínez Forega (Molina de Aragón –Guadalajara-) es poeta, ensayista y traductor. Ha publicado una treintena de títulos de esas disciplinas. Con He roto el mar obtuvo el premio de poesía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1986. En 2005 ganó el Internacional “Miguel Labordeta” con 333 días, y Ademenos (2008), su último título de poemas, ha sido reciente finalista del Premio Nacional de la Crítica 2009. También se le otorgó en 2002 el Premio Europeo a la traducción por su versión de El legado de François Villon. Preparó la edición antológica 20 poetas aragoneses expuestos, ha editado, introducido y anotado Toda la luz del mundo. Minimal love poems de Ángel Guinda, y ha traducido, introducido y anotado la única edición castellana canónica de Monsieur Teste de Paul Valéry, amén de dar a conocer en España a los poetas checos Josef Kostohryz y Frantisek Halas y la poesía del francés André Pieyre de Mandiargues.

 

 

EL DOLOR DE LA LUZ

 

En la sombra está su nombre inscrito

como un estigma que a la luz renuncia,

invisible y no obstante poderoso,

latente como el dolor que cada día,

cada día, por simple azar burlamos.

Otro día, al fin, te rendirás

a su esplendor imbatible, a los brillos

de su daga, a la final herida de su filo,

y permanecerás ahí, incrédulo,

creyendo ser un sueño fugaz

lo que no es sino la propia rigidez

de tu nombre desde ese momento

perfilado contra un fulgor inmóvil.

Y ambos serán ya uno para siempre,

ungidos a la memoria de aquellos

que dejas y se irán más despacio

(pero se irán) cediendo al vacío

otro vacío, otra asombrada oquedad

para el relámpago, para otro olvido.

 

                  **************

EPITAFIO

Si para morir he merecido la vida, deseadme mejor muerte.

*Esta foto es del fotógrafo ciego Eugen Bavcar.

01/11/2009 21:46 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

OLGA BERNAD: UNA ENTREVISTA

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Entrevista con Olga Bernad (Zaragoza, 1969), que acaba de publicar en la Fundación ECOEM de Sevilla su primer poemario: ‘Caricias perplejas’.

 

-¿De dónde sale la escritora Olga Bernad? ¿Cuál es su prehistoria? ¿Dónde ha estado todo este tiempo?

Yo llevo escribiendo casi desde que tengo memoria. A los ocho años (quizá ya intuyendo que los temas son cuatro: sota, caballo, rey y otro que no sabemos concretar) comencé una historia de mi vida. Acabé pronto, pero la intención estaba ahí. La lectura y la escritura fueron siempre una auténtica pasión para mí. De muy niña sufrí una miopía progresiva que hizo que mis padres intentasen controlar mis horas de lectura, y yo llegué a leer bajo las mantas, a la luz de una linterna. Eso y el hecho de vivir en el entorno de un barrio periférico y obrero, donde el estudio se estimulaba como un arma muy importante para defenderse en la vida, pero la imaginación excesiva y la literatura se consideraban poco menos que tonterías, me llevó a alimentar mi pasión como a una criatura que uno mantiene escondida. Quizá no creció bien, pero salió viva.         

 

-¿Cómo nace este libro, cuál es su origen?

Este libro tiene un origen bastante concreto, al menos como intención. A los treinta y ocho años me di cuenta de que nunca me había dado permiso para la poesía por puro miedo, por puros prejuicios, por pura cobardía. Me encontré por sorpresa ante un serio problema de salud y supe que me arrepentía de no haberme dado esa íntima libertad de hacer exactamente lo que quería, aquello para lo que crees que sirves. Ya había pagado todos los peajes y todo lo que escribía se me iba convirtiendo en prosa poética.  No quería simplemente contar cosas.  Quería algo que sólo podía venir a través de la poesía. Y quería mostrarla. Fue tan sencillo como dejarme hacer, después de vivir, leer y  callar durante mucho tiempo.

 

¿Por qué ese título ‘Caricias perplejas’?

Forma parte de un verso de uno de mis primeros poemas.  Empecé escribiendo sobre la belleza, qué menos, ya que había tardado tanto.  Simplemente me gustó y fue el nombre que le di a mi blog. Luego he pensado sobre ello y creo que define bien mi poesía. Creo que en una época tan poco inocente como la nuestra, estamos inmunizados contra el asombro: ni el horror, ni el sexo, ni la hipermodernidad salvaje nos sorprende demasiado tiempo, ni siquiera nos escandaliza. La única bofetada eficaz para mantener la perplejidad por un momento tal vez sea la de la belleza.  En esos pocos segundos de perplejidad se mantiene viva una cierta inocencia, una limpieza que ya no es del todo nuestra, y ese es un buen territorio para la poesía. Cuando tuve el poemario terminado, un amigo -Juan Manuel Macías, excelente poeta y prologuista del libro- me comentó que no pensase más, que ya tenía el título.  Tenía que ser “Caricias perplejas”.  Estuve de acuerdo. 

-Arranca con una cita de Luis Cernuda: “Adiós, dulces amantes invisibles, // Siento no haber dormido en vuestros brazos. // Vine por esos besos solamente; // Guardad los labios por si vuelto”. ¿Es un aviso a navegantes, a propósito de gustos o influjos, o la cita se ajusta bien al carácter del libro, que tiene algo de elegíaco, de poemario sobre la pérdida?

No, no es un aviso para navegantes. Hago pocos, o tengo muy poca intención de hacerlos. Yo misma he tenido que ir reconociendo mis influencias a medida que el poemario se convirtió en una realidad. Esos cuatro versos me encantan.  Simplemente. Admiro a Cernuda, pero también a otros muchos. Soy una apasionada del Siglo de Oro, de algunos románticos, de muchos de la nómina oficial- y no tan oficial-  del veintisiete. Pero también de los Panero (me gustan todos, hasta la madre), de ciertos poemas de Pere Gimferrer, de Gil de Biedma, de César Vallejo, de Miguel Labordeta, de Julio Martínez Mesanza mezclado con Auden, Keats y Yeats, Catulo, Safo y Arquíloco. Y otros que no nombro para no alargar innecesariamente la entrevista.

La cita se ajusta al tema.  Siento no haber dormido entre sus brazos. Es lo que nunca conseguiremos de los dulces amantes invisibles.

 

-Dices al final que ‘Caricias perplejas’ puede “leerse como la crónica de un asombro”. ¿Qué quieres decir exactamente?

Fue una conclusión que saqué al final. Como lectora del resultado. Creo que ese asombro y esa fuerza que propiciaron el comienzo del poemario siguió su propio camino y sus propias leyes, y yo me plegué a ellas y actué como cronista, cronista de sensaciones y no de hechos;  les presté una voz que yo aún no conocía, pero que estaba ahí, seguramente esperando.

 

-También lo defines como una historia de amor. ¿En qué medida lo es, realmente, y cómo debe leerse?

Es una historia de amor ficticia, lo que no quiere decir que no sea cierta, una autoficción donde el tú es una mezcla de cosas, un tú tradicional y perfecto: la figura del amado.  Ese tú perfecto como interlocutor poético es imposible de encontrar en la realidad.  Tal vez es cada lector, al que sólo puedo dirigirme a través del lenguaje amoroso. Ya digo al final que nunca pensé en la realidad, me resulta tan confusa como la teoría literaria. En cualquier caso, la literatura es construcción y, cada poema, un acto de nuestra inteligencia.  Con buenos sentimientos y buenas intenciones se puede llegar a ser muy buena persona, pero no se hacen poemas, se hacen con palabras. Debe leerse como cualquier otro poemario: con la incredulidad suspendida, y dispuestos más a sentir que a juzgar. Pero conseguirlo es tarea del escritor.  Si alguien no lo hace así, seguramente la culpa es mía.  

-En una de nuestra conversación has dicho que es como una novela con conflicto, nudo o desarrollo y desenlace.

Sí, esa especie de conflicto interno que supone la búsqueda no de algo sino de todo, de quererlo todo, de aprender y aprehender un mundo que se escapa y guardar al menos la intención en unos pocos versos, se ordenó casi como historia. Como ante todos los absolutos, nuestra pequeñez nos lleva hacia ese miserable fracaso que es la decepción.  La nada. Pero el libro termina con un adiós no del todo desolador. La búsqueda nos hace mejores, incluso aunque nadie note nada. Se escribe a solas y, en gran medida, se vive a solas. Pero la aventura interior nos enriquece.  

-¿Cuál es el tema del libro para ti: el sueño, la fugacidad de la vida, la exaltación de la pasión, el erotismo más o menos aplazado?

Vaya, me gustan todos los que nombras. Todos están en algún momento. En esa especie de trozo de camino compartido, el libro funciona como una novela río, y arrastra con él la amistad (en “Los niños perdidos”), la indefensión (“Sin ángel de la guarda en esta noche”), lo perdido (“Pequeña para siempre”), los dolores de cabeza (“Pájaros crueles”), un intento de poética (“La dureza”) y algún  arrebato incendiario, de índole más sensual que destructiva (“Miliciana”). Pero el hilo sigue, del “todo” –primera palabra del libro-  hacia la “nada”- palabra con la que termina.  

 

El primer poema ya anuncia una cierta imposibilidad, un viaje del todo a la nada, aunque si se llegase al todo parece que seguiría faltando algo. ¿La insatisfacción es el reino del poeta?

 La insatisfacción es el reino del hombre, convertir ese lamentable y maravilloso reino en poesía es la tarea del poeta.   

-El libro tiene un carácter metafórico y simbólico, a veces casi visionario, y a la vez es un libro sereno.

Uso todo lo que hay: metáforas, símbolos e intuiciones.  Serenidad es una palabra que muchos de mis lectores me repiten. Es una sensación que me acompañaba al escribir, junto con la pasión. Quizá lo mejor que encuentro para reflejar esa sensación es uno de los versos: “incapaz de pudor, ardiendo en calma”.   

 

Hablemos de tu búsqueda de un estilo: ese clasicismo personal. ¿Cómo lo concretas?

No lo concreté, al menos no previamente. Comencé a andar sin saber muy bien cuál era el camino, pero teniendo muy claro cuál no era (que no es poco). A la hora de escribir poesía, sigo el ritmo del pensamiento, no cuento sílabas, pero no evito el cómputo que traigan. Cuando comencé, mis conocimientos de prosodia estaban tan olvidados que no era capaz de hablar de cuestiones métricas muy simples.  Después de trabajar casi quince años en tareas contables, mi licenciatura en filología se había convertido en una anécdota en mi vida.  Por eso mismo, no supe ni quise evitar nada que me viniera al pensamiento con naturalidad. La música es importantísima para mí en poesía. He escrito como he querido.  A eso no renunciaré nunca. 

 

Me gusta mucho la elección del vocabulario, es muy propia. ¿Cuál es tu relación con el lenguaje?

Mi idioma es mi riqueza: lo respeto, lo cuido y lo disfruto, y también me peleo mucho con él, aunque esas peleas no las muestro nunca en los poemas.  El lenguaje es el sustituto de la realidad más potente que hay.  Pero es muchas más cosas.  Dicen que, a un tonto, vale más contarle una cosa que hacérsela vivir.  Yo quiero vivir y contarlo, porque lo quiero todo, claro.  Algo así intento expresar en “Distinto amor”.

 

¿Qué pasa con internet y la poesía? ¿Es ahora internet un vehículo inesperado para la divulgación de la poesía? Cuéntanos tu propia experiencia.

Pues yo creo que con internet y la poesía pasa casi lo mismo que con cualquier otro tema. Que hay un exceso en el que es muy difícil distinguir. Está lleno de cosas que admiro y de cosas y actitudes que odio. Pero la libertad y las posibilidades que abre son innegables. En círculos más puristas, parecen estar en contra. Quizá porque en internet el nombre hay que ganárselo y las razones para el éxito o el fracaso se vuelven mucho más incontrolables que si hablamos de cuatro editoriales y unos cuantos nombres, a los que es imposible llegar, decidiendo con quién arriesgan y con quién no. No lo sé, yo estoy completamente fuera del mundillo literario, pero empecé el blog de forma anónima y la respuesta de gente que no conocía y que, por tanto, se acercó exclusivamente por lo que leía en él, me llevó a publicar. Ya he dicho alguna vez que no creo que mis poemas ni los de nadie sean mejores o peores sobre la pantalla que sobre el papel, pero publicar es un deseo legítimo de cualquier escritor, y para mí ha sido posible gracias a internet. Y a la atención de Javier Sánchez Menéndez y el buen hacer de Abel Feu, por supuesto.  Estoy encantada de formar parte de la colección de poesía Siltolá.

 

¿En qué proyectos andas que se puedan revelar?

Bueno, ando inmersa en la corrección final de la novela “Andábata”, de la que mostré cinco o seis capítulos en el blog, y de la ordenación de las prosas. Estoy en conversaciones para publicarlos.  No tengo ninguna prisa, nunca la he tenido.

Por otra parte, sigo dándole vueltas al segundo poemario, algo más duro que estas Caricias. También voy mostrando algunos de sus poemas en el blog. Mis lectores habituales son para mí importantísimos. Tres de los nuevos poemas aparecerán pronto en una revista literaria.   

 

-Acabamos. ¿Cuándo escribes, cómo lo haces (a mano, a ordenador, corriges mucho poco), quién es tu primer lector, te acompañas de diccionarios, qué manías tienes?

Escribo donde puedo, eso me ha hecho acabar teniendo una especie de método. En casa, mis dos hijos no me dejan y siempre tengo demasiadas cosas que hacer, así que suelo aprovechar los recreos del trabajo para plantear líneas fundamentales. Es una hora a la que aún estoy fresca y “funciono” bastante bien. Cuando salgo del trabajo, a veces suelo darme una o dos horas mientras hago algo parecido a comer, antes de ir a casa. Para eso tengo que contar con la ayuda de mi familia y siento que debo aprovechar el tiempo.  Escribo, por tanto, casi siempre a mano y en cafeterías diversas.  Voy cambiando en la medida de lo posible porque muchas veces me emociono escribiendo y no quiero que piensen que tengo un novio lejano y cruel que me maltrata por vía epistolar. Luego, lo paso y corrijo en la pantalla del ordenador; para eso le quito horas al sueño, lo hago en completo silencio, cuando todo el mundo se ha dormido.  Además, procuro atender el blog con la misma política de cortesía que cuando lo empecé. A veces me acuesto a las tres y me levanto a las siete, y llevo así año y medio.  Cuando no aguante o deje de sentir esa necesidad, frenaré y punto.  

 

*Esta es una de las fotos que me envió Olga Bernad, que ya ha sido seleccionada por Ángel Guinda para figurar en una antología de poesía femenina, que aparecerá en Olifante y abarcará el período 1965-2010.  


01/11/2009 21:09 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 3 comentarios.

31/10/2009

PREMIOS Y LETRAS EN RUBIELOS, HOY

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  II  PREMIO LITERARIO Y DE INVESTIGACION “RÍO MIJARES”

 

El 31 de octubre, de 2009, se celebra en Rubielos de Mora, en el Palacio de Congresos y Exposiciones, a las 19 h., el II Encuentro entre las villas de Montanejos y Rubielos de Mora. Esta iniciativa nació para vincular más estrechamente a dos villas próximas que comparten naturaleza, población, fauna e historia, pero que pertenecen a dos comunidades autónomas diferentes.

El acto consistirá en una mesa redonda sobre la vertebración de una zona turística --la del alto Mijares--, en la que intervendrán los alcaldes de las dos villas, Ángel Gracia y Laureano Sandalinas, el Director General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Jaime Vicente Redón, el Diputado de las Cortes Generales, Miguel Barrachina, la periodista Mara Calabuig y el escritor y periodista Antón Castro. A continuación se entregarán los galardones del II Premio literario y de investigación Río Mijares, convocado por las dos villas. Para finalizar el encuentro actuará la Banda Municipal de Rubielos de Mora.

31/10/2009 01:37 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

30/10/2009

EL VALOR DE LOS ADVERBIOS

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Anda por ahí un editor infatigable, poeta a su vez y animador cultural desde su sello Eclipsados, que se llama Ignacio Escuín Borao. Es turolense y del Real Zaragoza, y el veneno de la literatura impregna sus venas. Milagrosamente –el hombre es un milagro químico que sueña-, descubre jóvenes, publica a escritores de aseado currículo y a algún que otro consagrado como Ferrer Lerín, el ornitólogo que atrapa las metáforas bajo los cielos de Jaca. Un día, al empecinado Escuín le llegó un curioso borrador: ‘No hay adverbio que te venga bien’ de Jesús Marchamalo y Mario Merlino. Marchamalo, madrileño y embrujado por todos los secretos de los libros y sus autores, había escrito un conjunto de textos sobre el lenguaje, la pasión por las palabras y la tentativa, casi imposible, de decir el exacto nombre de las cosas. Merlino, traductor de Lobo Antunes y rapsoda pasional, había redactado un juego de divagación sobre el lenguaje, donde reivindica su modulación, su música, la capacidad de la traducción, la palabra como ser vivo. Habían unido sus textos en un libro menudo, intenso, que apetece leer porque habla de la identidad, del placer, de la vida, y a la vez hurga en un delicioso y humanísimo anecdotario de Clarice Lispector, Salinas, Cortázar, Juan Ramón Jiménez o aquel Italo Svevo, que recibía lecciones de inglés de Joyce y acabaría por tocar el violín. Ese libro se enriqueció con unos dibujos de Isidro Ferrer. Lo coges en la mano y es una pieza con alma, con rebeldía, una invitación a la libertad. Ahora es, más que nunca tal vez, cuando debemos decir el exacto nombre de las cosas. Estamos en una crisis profunda, y no sólo económica: España ha perdido el respeto a sus ciudadanos, a lo público y a la democracia, y corre el peligro de transformarse en una cloaca. Ante el mangoneo no hay adverbio que valga. 

*Esta foto es de Sergio Larrain.

 

30/10/2009 09:12 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 2 comentarios.

27/10/2009

'EL ÁRBOL AUSENTE' / 2

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Se me ha colado una falta en el encabezamiento: ‘El árbol ausente’. No puedo corregirla. Aprovecho para colocar una nueva foto, en este caso de una niña en el agua del gran Alfred Eisentaedt.

27/10/2009 12:10 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

'ÉL ARBOL AUSENTE': CATHERINE FRANÇOIS

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Dos fragmentos de 'El árbol ausente' de Catherine François (París, 1953), traducida y prologada por su compañero Santiago Auserón. El libro acaba de aparecer en Demipage.

1

 

No recuerdo el lugar donde vivía antes de llegar a la colonia de Campo Redondo. El día de la mudanza, el vigilante nos explicó que el nombre venía de la forma de los campos sobre los que había sido edificada. Añadió que en otros tiempos los campesinos de la región dejaban pacer a su buey atado a una estaca, de modo que el recorrido del animal delimitaba sus propiedades. Al principio el nombre me pareció extraño. Lo pronunciaba de un tirón, sin detenerme a imaginar un campo redondo. Lo ensayaba en diferentes tonos, como si fuera un cuerpo desnudo al que tuviera que vestir con varios trajes antes de encontrar el que mejor le sentaba. Lo cantaba con el soniquete de dar la vez en los juegos, imitando tanto la voz de los payasos como la declamación de los cantantes de ópera, y el nombre, al escapar de mi boca, tomaba la forma inaudita y cambiante de una nube. Cuando me acostaba lo repetía con los ojos cerrados, con una voz íntima que me daba la impresión de pronunciar las palabras en el interior de una iglesia, donde resonaban como un encantamiento solemne que acababa por fundirse con la noche misma al acercarse el sueño. Luego, el nombre perdió su carácter insólito para convertirse con el tiempo en un lugar cuyos límites también tenían nombres, surgidos espontáneamente en los juegos de los niños, como en el centro de un corro.

 

*

 

Vivo en la colonia de Campo Redondo, calle de los Bueyes, número 2, primer piso. No me dejaron salir sola hasta que aprendí a escribir mi dirección correctamente. Mis primeros amigos fueron los niños del tercero, Iván y Nicolás, cuya hermana, Ana María, tenía edad de trabajar, y Cristián, que vivía en el bajo. El nuestro era el primero de una serie de edificios contiguos con fachadas idénticas que se sucedían sin interrupción a lo largo de toda la calle. Estaban comunicados por un corredor subterráneo, que daba acceso a los sótanos, al cual se bajaba por unas rampas situadas junto a las puertas principales.

Por favor cierren la puerta. Mirando la puerta del sótano me preguntaba cómo podía parecer tan serena, cuando cada vez que cruzaba su umbral todo en mí se ponía a temblar. Evidentemente no era más que una cosa. Yo sabía que las cosas están siempre tranquilas, es decir, podemos dejarlas y volver más tarde para constatar que no se han movido, que conservan el mismo aspecto, ni del todo vivas ni del todo muertas. La puerta, vista desde el otro lado, desde el lado oscuro, cobraba sin embargo otro cariz. Se hubiera podido decir, incluso, que había dos puertas, aunque eso no me confortaba. Era tan difícil pensar que las cosas tienen dos caras como admitir que dos caras tan diferentes son una misma cosa. Había muchos otros asuntos que no comprendía, como por ejemplo lo que ocurría cuando la puerta se cerraba detrás de mí y me hallaba en la oscuridad completa. Era como entrar en uno mismo y no ver nada, la oscuridad era un ojo tras el párpado cerrado. El ojo de los muertos. ¿Seguía siendo un ojo el ojo de los muertos? Todo lo que sabía y todo lo que ignoraba se hallaba allí, confundiéndose en aquella masa negra, bruta e intacta. ¿Acaso era eso el vacío? Al igual que las cosas siempre tenía la misma apariencia, pero no su carácter tranquilo. Había en la oscuridad una voluntad tenaz de acapararlo todo que la hacía parecer vieja y encorvada. La sentía como una resistencia al pensamiento. Mis pensamientos eran como chispas que surgían y se apagaban súbitamente sin alumbrar. El mundo me daba la espalda, tenía un lado ordenado y otro en el que no reconocía nada, y donde ni los ojos ni la mente servían.

 

*

 

Un día me encontré con Ana María a la puerta de nuestro edificio.

          ¿Qué haces?

          Espero a alguien, me dijo sin mirarme.

          Ana María, ¿has bajado alguna vez sola al sótano?

          Bajo todas las noches la basura.

          ¿No te da miedo la oscuridad?

          Tengo otras cosas en qué pensar.

          ¿Puedes pensar a oscuras?

          No veo qué me lo iba a impedir.

          ¿Cómo es el vacío?

          No es nada.

          Pero, ¿es posible verlo?

          Si ves que no hay nada que ver, pues ves el vacío. Es como el silencio. Eso que oyes cuando no oyes nada se llama silencio.

          No entiendo cómo puede haber palabras que no sean nada.

          Son lo contrario de una cosa, como su otra cara.

          ¿Qué es lo contrario de una puerta?

          Que no hay puerta ninguna.

          ¡Pero eso no es un nombre!

          Todos los objetos tienen nombre, pero no todas las palabras representan objetos.

          Entonces las palabras y los nombres, ¿no son lo mismo?

          ¿Qué estamos haciendo en este momento?

          Estamos hablando.

          Pues para hablar empleamos palabras, hablar también es una palabra, pero no es un nombre, no indica un objeto. Cuando una palabra representa una acción se dice que es un verbo. ¿Dónde vives tú?

          En la colonia.

          La colonia está hecha de calles, en las calles hay casas y en las casas muchas puertas, todo eso son nombres comunes. ¿Cómo se llama esta calle?

          La calle de los Bueyes.

          La calle de los Bueyes es un nombre propio porque no hay más que una que se llame así.

          ¿A quién estás esperando?

          Si te respondiera con estas palabras: Espero a mi novio, emplearía un verbo y un nombre común. Si te dijera: A Juan, Juan sería un nombre propio.

          ¿Juan es tu novio?

          ¿Lo has entendido o no?

          El vigilante, ¿es un nombre propio o un nombre común?

          Es un nombre común, es su oficio.

          ¿Qué es lo que hace?

          Recoge las basuras, el dinero de los alquileres, vigila.

          ¿Tú sabes qué es el amor?

          Es un nombre.

          ¡Pero el amor no es una cosa!

          ¿Por qué no vas a jugar por ahí?

          ¿Ya te marchas?

          ¡Ahí viene Juan! No se lo digas a nadie, ¿has entendido?

 

*

 

Algún tiempo después de nuestra llegada, una familia de origen italiano vino a ocupar el piso que quedaba vacío en la planta baja. Al día siguiente, en la escalera, me encontré con Domenico, un chico de mi edad, acompañado por su hermano más pequeño, Lucio. Llevaba camisa blanca y un pantalón demasiado grande para él, sujeto con tirantes, que le daban un aire de obrero en día de fiesta. Enseguida le pusimos el apodo de Zigoto, palabra que habíamos oído decir y que no tenía para nosotros sentido alguno, pero cuya sonoridad evocaba a la vez el origen, la estatura pequeña y el carácter jovial de nuestro amigo. Él mismo lo pronunciaba imitando el acento italiano de sus padres, estirando sus tirantes, sacando pecho con orgullo, como si se tratase de un título de nobleza. Sin embargo un día vino a reunirse con nosotros en la calle, más serio que de costumbre. Nos advirtió que su padre le prohibiría jugar con nosotros si seguíamos llamándole así.

          Pero, ¿por qué?, le pregunté.

          Se ha enfadado, dice que no debéis llamarme Zigoto nunca más.

          No entiendo por qué está mal.

          Nosotros te queremos así, dijo Cristián.

          A mí me gusta ese nombre, añadió Nicolás. Zigoto sólo puedes ser tú.

          A lo mejor podríamos explicarle que es un nombre propio. ¡A ver por qué no tienes derecho a llamarte Zigoto!

          Dice que es un insulto.

El nombre, que hasta entonces nos había parecido divertido, ligero como una pluma traída por el viento de no se sabe dónde para posarse con delicadeza sobre la cabeza de Domenico, había perdido de pronto toda su inocencia, se transformó de golpe en una palabra de doble sentido, llena de misterio. Había dejado de pertenecernos, hacía resonar ahora todo aquello que no sabíamos. Miré la cara de Zigoto, buscando en la sombra que el nombre había dejado sobre él un indicio que me revelase lo que no alcanzaba a comprender. Ya no era el mismo, su rostro parecía más delgado, con las mejillas hundidas y los labios apretados. De repente me puse a pensar en Italia.

          ¿Cómo es Italia?

                    Está cerca del mar, dijo sin dejar de mirar al suelo.

 

2

 

Dentro de nuestro grupo se producían aproximaciones espontáneas que nos llevaban a formar parejas cuyos miembros variaban periódicamente. Se debían a la afinidad entre rasgos de carácter que un buen día despuntaban en dos de nosotros, o al interés que poníamos en un mismo juego hasta que pasaba de moda para dejar sitio a otro. Yo había observado que esos acercamientos no se producían nunca entre miembros de una misma familia y rara vez entre aquellos que vivían en la misma planta. Sabíamos que había otra suerte de parejas, pero las nuestras no se parecían a ellas en modo alguno, porque nunca duraban mucho tiempo y podían admitir, llegado el caso, un tercer miembro. No obstante, en los tríos que se formaban tras la desintegración de otra pareja, o porque las reglas del juego así lo requerían, el recién llegado podía quedar un poco al margen, o terminaba por unirse más íntimamente a uno de sus dos compañeros, mientras que el otro no tardaba mucho en alejarse. Con el tiempo adquirí la convicción de que nuestras relaciones obedecían a una ley natural parecida a una danza, que hacía y deshacía la amistad siguiendo un ritmo imprevisible.

 

*Hace algunos años entrevisté, a doble página, a Santiago Auserón para ‘Heraldo’. Hablamos de su infancia en Zaragoza, de su pasión por la música y los poetas, de los ritmos y de los estribillos, y de su mujer Catherine François, que había escrito un precioso libro ‘El árbol ausente’ en francés. Se publicó en 2004 y ahora Santiago lo prologa y lo traduce para el sello Demipage. Gentilmente, me han enviado este fragmento. ‘El árbol ausente’ es una evocación en la periferia parisina y una narración presidida por el embrujo del lenguaje. Estos son dos los primeros capítulos del libro. La foto es del fotógrafo parisino Willi Ronis, fallecido hace muy pocas semanas.

27/10/2009 10:39 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

26/10/2009

RETRATO DE KAREN BLIXEN

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Blixen, tan delgada

 

Por JESÚS MARCHAMALO

Tuvo, ya de mayor, un novio, o un amante, lo que fuera. Un joven poeta pálido y torturado a quien contaba historias seductoras y a quien un día obligó a grabar, como muestra de amor, un corazón con sus iniciales en la corteza de un árbol. Y años más tarde, cuando la abandonó, o lo que fuera, llegó en coche al lugar, distinguida como una de las princesas de los cuentos, con su chofer y un hacha. Señaló el árbol de lejos, y fumando indolente, vio cómo lo talaba.

Era alta, elegante, caprichosa, y delgada, delgadísima con sus brazos de alambre. Tanto que al final de su vida, tras una operación grave de estómago, comía apenas ostras, siempre con infinita, aristocrática desgana, y un par de espárragos servidos con champán. Así que hay fotos suyas en las que muestra un aspecto ligeramente cadavérico, una elegante y enigmática decrepitud: la piel pegada, el pelo recogido, la mirada llorosa, alucinada, y los ojos hundidos en las cuencas. Unos ojos volcánicos, de cierta malignidad provocadora, de esos negros intensos en los que se confunde, negra, la niña. Y la pupila, negra.

Tuvo, como se sabe, una granja en África, a los pies del altiplano de Ngong, en la que vivió diecisiete años plantando café, matando leones o viendo cómo los mataban, y organizando picnics en la sabana a los que llevaba  cubiertos de plata, vasos de cristal bueno, sus mejores sombreros y un gramófono en el que escuchaba a Schubert, todo el tiempo, sobre un coro persistente, inaudible, de rugidos, gañidos, trinos, aullidos, truenos… Allí aprendió a contar historias que inventaba. Los indígenas, alrededor del fuego, escuchaban al ama blanca, fascinados, con la voz impostada, susurrando, decir con los ojos exageradamente abiertos: “Hubo una vez un hombre que tenía un elefante con dos trompas… “

Volvió a Europa arruinada, divorciada y enferma, arrastrando los restos del naufragio: algún mueble, unos pocos libros, un revólver de cachas nacaradas, y una elegante sífilis prêt à porter de la que se curó con el tiempo, pero de la que siguió presumiendo hasta su muerte.

Se buscó un seudónimo, Isaac Dinesen, y se dedicó a escribir. Tan bien, que cuando a Hemingway le concedieron el Nobel, lo primero que dijo es que debía de haber sido para ella. Una noche estuvo con Marilyn Monroe en Nueva York, cenando ostras y espárragos, excéntrica y difícil, con uno de sus turbantes y un bolso en el que habría entrado ella misma plegada.

Pasó el resto de su vida montando en bicicleta, con el pantalón sujeto con horquillas, bañándose en agua caliente –las criadas debían subir baldes de agua por una estrecha escalera- y escuchando a Schubert.

Fumó hasta el final, de forma compulsiva, más de cuarenta cigarrillos diarios. Y murió en su casa, arriba, con un jarroncito rojo en la mesilla donde ponía la rosa fresca que un admirador, cada mañana, le enviaba.

 

 

*Este retrato de Karen Blixen, más conocida literariamente como Isak Dinesen, pertenece al libro ‘44’ que publicará en breve Siruela.

 

26/10/2009 17:18 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 3 comentarios.

24/10/2009

ESPÍAS: EL OTRO OFICIO MÁS VIEJO DEL MUNDO

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El historiador aragonés Diego Navarro publica el estudio totalizador ‘¡Espías! Tres milenios de información y secreto’ en el sello Plaza & Valdés

 

A Diego Navarro (Zaragoza, 1972), profesor del departamento de Biblioteconomía y Documentación en la Universidad Carlos III de Madrid, le han atraído desde niño “los asuntos relacionados con la seguridad y la defensa, con la historia militar y con la vida castrense”. Eso le ha llevado a dirigir el Instituto Juan Velázquez de Velasco de investigación en inteligencia para la seguridad y la defensa, y a la redacción de un ambicioso libro, ‘¡Espías! Tres mil años de información y secreto’ ((Plaza y Valdés, Madrid, 2009; 510 páginas) en el que traza “una panorámica histórica de la acción de la inteligencia, no sólo del espionaje, en todos los ámbitos de la acción del poder”.

Para Diego Navarro los espías existen desde siempre. “Son una constante atemporal. En cualquier época, lugar y bajo cualquier tipo de organización o régimen político la necesidad de obtener información, secreta, reservada o abierta, que mejorase las capacidades militares y aumentase las ventajas económicas o políticas y diplomáticas, fue consustancial a la Historia de la Humanidad”, explica. Este libro dividido en cinco partes, que incluye una conclusión final o corolario, intenta responder a esa “atracción por lo oculto, por el misterio morboso de una actividad que, según un viejo dicho, es la segunda profesión más antigua del mundo” porque siempre ha sido necesario “afrontar necesidades de información de las carencias, de las capacidades y de las intenciones tanto de enemigos como de posibles aliados. De ahí la célebre expresión del Duque de Wellington: ‘Conocer con anticipación lo que hay al otro lado de la colina”.

Diego Navarro realiza un repaso histórico, aborda los métodos de trabajo, analiza “las señales, comunicaciones y documentos”, y también describe y registra la variadísima fauna del espionaje: exploradores, indígenas, ingenieros, desertores, prisioneros, embajadores, secretarios, diplomáticos, mujeres osadas o escritores. El Siglo de Oro ha sido especialmente fértil en escritores-espías. “Fernando Martínez Laínez es autor de un libro que se titula así: ‘Escritores espías’. En él se pasa revista a la clásica vinculación que han mantenido la literatura y los servicios secretos. Escritores como Geofrey Chaucer, Francisco de Quevedo, Christopher Marlowe, Daniel Defoe y, ya en pleno siglo XX, los archiconocidos como Baden Powell, Graham Greene, Ian Fleming, John Le Carré, etc., han desarrollado su labor literaria en paralelo o tras haber pasado por diversos cargos en servicios de inteligencia”. También destaca el caso de dos viajeros y escritores: “Domingo Badía, Alí Bey, y, sobre todo, el increíble Capitán Burton, políglota y ejemplo típico de oficial británico, producto de la época del Gran Juego en Asia, son realmente sorprendentes y paradigmáticos”.

El siglo XX es el siglo del espionaje “con su carga de tensiones geopolíticas, sus dos guerras mundiales. etc. Sus conflictos armados de larga duración han propiciado un punto de inflexión en la sistematización de la actividad de inteligencia. El frente secreto de la información y de los espías fue tan importante como las propias trincheras y el agente secreto constituyó un factor muchas veces determinante en la consecución de éxitos militares, diplomáticos y económicos. Además, se ha estudiado con más profundidad y detalle; conocemos más datos de los grandes y las grandes espías del siglo XX, influjo evidente también del cine y la literatura”.

 

Tecnología, amor y héroes

Diego Navarro matiza de inmediato que no hay nada nuevo bajo el sol tampoco en este tema. “Puede cambiar la tecnología. Sin embargo, los fundamentos nucleares de la inteligencia -obtener información, procesarla y tratar de alcanzar una ventaja competitiva frente al enemigo- siguen siendo los mismos que hace milenios. Y es el espía, el agente secreto, la inteligencia humana los que tan apenas han variado: ver, contemplar, obtener información sin ser visto”. Considera que el triunfo de Mata Hari (a la que califica como “una pésima agente”) y el de James son iconos que “se han mantenido imbatibles hasta nuestros días. Sigue existiendo una imagen deformada, muy limitada por estos estereotipos cinematográficos y literarios”.

Del binomio espionaje y amor destaca la historia de  La Malinche y Hernán Cortés, la del ambiguo Caballero D´Eon, agente de Luis XV, y Catalina de Rusia a mediados del siglo XVIII, y a la propia Margarita Zelle (Mata Hari) con sus numerosos amantes. “Sin embargo –dice-, me siguen despertando mucho interés los prácticamente anónimos agentes de las llamadas, en los siglos XVI y XVII, ‘inteligencias secretas’. Mi preferido es el primer espía mayor de la Corte y superintendente general de las inteligencias secretas, Juan Velázquez de Velasco, que fue nombrado en 1598 después de una larga trayectoria como militar de frontera en Fuenterrabía. También hay historias tremendas como la del espía israelí Ely Cohen, descubierto y ahorcado en la plaza de Damasco; la historia de nuestro sorprendente Juan Pujol ‘Garbo’, el único que fue condecorado por británicos y alemanes después de su exitosa acción de engaño antes del Desembarco de Normandía”.

De Aragón evoca los ‘legatus’ o enviados especiales para controlar las fronteras de Navarra, los espías de la Guerra de la Independencia y “los numerosos guerrilleros y agentes de información, anarquistas aragoneses como un primo hermano de mi abuelo, integrado en el Servicio de Información Especial Periférico dependiente del Estado Mayor Republicano durante la Guerra Civil”. 

*Uno de los retratos de Mata-Hari.

 

 

 

24/10/2009 14:32 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

23/10/2009

JESÚS MARCHAMALO HOY, EN ANTÍGONA

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Esta tarde, a las 20.00 en Librería Antígona, se presenta ‘No hay adverbio que te venga bien’ de Jesús Marchamalo y Mario Merlino, un libro que ha publicado Eclipsados en una colección preciosa y pequeña, con ilustraciones. Se trata de un viaje a través de la palabra de los dos, Marchamalo y Merlino, fallecido recientemente, que se presentó en las Jornadas de Animación  a la Lectura de Arenas de San Pedro.

 

El libro es como un diálogo entre ambos: una exaltación del poder de la palabra como ser vivo, como ser que fecunda el mundo, que duele, que exige precisión y perfección y que ilumina, un libro sobre la traducción y sobre el alma misma del lenguaje. Mientras Merlino, un excepcional rapsoda, un gran traductor galardonado con el Premio Nacional de Traducción en 2004, opta por una línea más reflexiva y a la vez indagatoria, Marchamalo cuenta cosas todo el rato, y en cada uno de sus relatos o recuerdos –sobre Cortázar, sobre Pedro Salinas, sobre Svevo y Joyce, sobre la siempre adorable Clarice Lispector, a la que nunca le veía las manos- hay una poética, una meditación subrepticia sobre las palabras.

 

En el acto de presentación participarán Jesús Marchamalo, que publicará en breve un libro sobre 44 escritores (me llegó ayer en pruebas de autor y es deslumbrante, una maravilla auténtica), que publicará Siruela, el editor Ignacio Escuín Borao y Antón Castro, un servidor. Había leído el libro un par de veces, lo he vuelto a releer esta mañana temprano y me sigue pareciendo una pieza juguetona, inspirada, llena de recovecos. Por mi condición de gallego sentimental, mi pasión por la bella e indómica Clarice al margen, me gusta mucho la historia de Enrique Vila-Matas, aficionado a lo excéntrico, los bordes, lo periférico, que cuenta que siempre estuvo enamorado de una niña a la que le mandaba poemas de Luis Cernuda que hacía pasar por suyos. Un día la chica le dijo que tenía otro novio, pero que escribía muy bien. Enrique dejó caer dos lágrimas, “una por cada fracaso”. El libro enhebra bellas enumeraciones y curiosidades del lenguaje, y recopila títulos estupendos. Se trata de un libro para llevar en el bus y para releer una y otra vez con una sonrisa en los labios.

*En la fotografía, una Clarice Lispector que sí deja ver sus manos. [Marchamalo dice que la autora de 'La pasión según G. H.' nunca deja ver las manos.]

23/10/2009 11:03 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

CON ÓSCAR SIPÁN EN 'LA LIBÉLULA'

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Ayer por la tarde participé con Óscar Sipán en el programa ‘La Libélula’ de Radio Tres, que se grabó en la sede de Aragón Radio. Sus responsables son Juan Suárez, un enamorado absoluto de la literatura, un senderista de voces y asombros, y María José Parejo, que además tiene una característica muy peculiar: también adora la literatura, claro, pero veranea en agosto en Caión, muy cerca del cementerio, y Caión es el lugar donde transcurren mis ficciones, en concreto ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006). Ambos, en alguna ocasión, habían puesto voz a algunos de mis textos cortos. Ahora ‘La Libélula’ de Radio Tres ha pasado a un horario nocturno: de doce a una. Es un programa espléndido sobre el arte de contar, sobre el de soñar, sobre el oficio de inventar y de poner melodías y ámbitos en las ondas con tanta pasión como humor. Un humor que descansa en la palabra.

 

Nos habían invitado para hablar de Ramón José Sender y de su libro ‘Álbum de radiografías secretas’, que ha publicado Tropo. Rescató la edición de 1982 que había publicado Destino y realizó una estupenda edición, prologada por José Domingo Dueñas. Nos lo pasamos muy bien: contamos anécdotas, hablamos del personaje fundamental del libro –al margen del propio Sender, claro-: Simone Weil, recordamos su retrato de Nancy Cunard, Óscar incluso evocó a la bella y joven Valentina, y de alguna manera, por si fuera necesario, reivindicamos la figura del gran narrador de Chalamera, tan fascinante y proteico como irregular…

 

Alberto Guardiola, que está realizando un estupendo programa de música en Aragón Radio, puso la banda sonora. Una de las canciones que sonó fue ‘Regresaré a la casa de mi padre’, de José Antonio Labordeta, en una versión femenina que no reconocí, y bien que lo siento, porque es una de mis dos o tres canciones preferidas de José Antonio. Y otra fue un tema de un envolvente pianista de jazz y flamenco y fusión de Zaragoza: Enrique Amador ‘Musi’.

*Siempre me ha gustado mucho este cartel de Natalio Bayo, que tenía como referencia el de Pessoa realizado por Almada Negreiros.

23/10/2009 09:38 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

22/10/2009

SERGIO DEL MOLINO, HOY, EN CÁLAMO

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Sergio del Molino (Madrid, 1979), escritor y periodista de variados registros, salió un día de paseo y en la Feria del Libro Viejo y de Ocasión encontró “un buen fajo de panfletos de propaganda nazi (…) que procedían de una biblioteca particular de Zaragoza”. El librero no quiso darle más información, pero el escritor halló ahí un tema donde saciar su curiosidad. “Soy, así, obsesivo y cotilla”, dice. A partir de entonces, redactó una nota en su blog y rápidamente un amigo historiador le puso tras una pista que acabaría siendo el filón que busca: los alemanes del Camerún que llegaron a Zaragoza en 1916 y permanecieron aquí hasta 1956, aunque sus antepasados siguen viviendo en la ciudad y cultivando el arsenal de los recuerdos.

A lo largo de tres años, el periodista de ‘Heraldo’ y autor del volumen de relatos ‘Malas influencias’ (Tropo, 2008), realizó infinidad de pesquisas, y lo que podía haber sido un cuento extenso o una novela ha acabado siendo “un reportaje largo” que se lee como una novela donde interviene el autor y el investigador. Esas pesquisas le llevaron a Albert Einstein, claro, al cónsul Gustavo Freudenthal, a Alfonso Kurtz, el fabricante de salchichas, a los jefes nazis que hubo en Zaragoza, al arquero y suicida Erich Noak y a Peter Recknagel, que fundó una empresa puntera: la limpieza en seco de Tinte de los Alemanes.

En los dos primeros capítulos, Sergio del Molino viaja al mundo colonial de Camerún y a la presencia alemana, bastante apacible hasta que se produjo la I Guerra Mundial y fueron expulsados, tras estupendas peripecias que le invitan a glosar ‘El corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad. Acosados por sus enemigos, se refugiaron en la embajada de España, que era país neutral, en Guinea Ecuatorial. Y de allí viajaron en barco y en tren hacia Pamplona, Alcalá de Henares y Zaragoza, adonde llegaron 347 alemanes. Algunos de ellos, eran tan pintorescos como Paul Bieger, que se paseaba por la ciudad con un vestuario de colono y con un nativo negro, Nsango. Aquellos alemanes pronto organizaros sus orgías en el Royal Concert, suscitaron admiración y recelo, y poco a poco fueron dejando su huella. Ante su poderío económico, los periódicos incluso llegaron a redactar la publicidad en español y alemán. Trajeron el fútbol al nuevo ‘Campo de los Alemanes’, crearon un equipo correoso e invencible, en los primeros años, fundaron el Colegio Alemán e incluso un pequeño Barrio Alemán en el entorno de la calle Cervantes. Y en su pequeño cementerio, donde se enterrarían algunos soldados caídos de la Aviación Cóndor, solían jugar los domingos, y abrigar a sus muertos, antes de la merienda que ofrecía Alfonso Kurtz, un personaje enigmático que estuvo preso en Siberia, según él dijo. El trabajo está lleno de matices, de grandes personajes (como Albert Schmitz, Gustav Seeghers, Wilhem Canaris, vinculados al nazismo y al espionaje, o el ya citado Bieger, cuyo nieto ha ayudado a Sergio y le ha revelado que quiere escribir una novela sobre él), de juegos de espejos, de información y de pasión por el oficio de contar. Sergio del Molino desvela un insólito episodio de la historia de Zaragoza, lleno de recovecos, de episodios muy variados y de historias secretas. El libro, como se puede intuir, es un hermoso canto al periodismo.

 

Soldados en el jardín de la paz. De Sergio del Molino. Presentación esta tarde, a las 20.00 en Librería Cálamo. Intervienen: Javier Rodrigo, Paul Bieger (nieto del Paul Bieger del libro, aquel alemán que paseaba con traje blanco de colono y criado de color) y Chusé Aragüés, editor de Prames.

22/10/2009 08:25 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

21/10/2009

DOS FRAGMENTOS DE REYES MATE

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1.

 

LA HERENCIA DEL OLVIDO. Ensayos en torno a la razón compasiva remonta río arriba el curso de la memoria. No mueven a estos escritos la nostalgia del tiempo pasado, sino la pregunta por la significación política, moral y epistémica de lo olvidado. Nuestro presente está construido sobre los vencidos, que son la herencia oculta. La memoria trae al presente ese continente invisible en un gesto moral y epistémico pues nos pone delante un mundo desconocido sin el que no podemos ser sujetos morales. Ése es el lugar de la razón compasiva.

La historia de un pueblo, decía Walter Benjamin, puede condensarse en una época; una época, en una vida; y, una vida, en una obra. Lo decía para llamar la atención sobre el poder del detalle, la fuerza subversiva de la anécdota o la riqueza misteriosa de una única palabra. Una de ellas es «compasión». En este vocablo de raíces griegas resuena todo el equívoco moral de Occidente, de sus grandezas y miserias, de sus mejores sueños y peores pesadillas, de liberación y opresión.

«Compasión» evoca, de entrada, la conmiseración, la empatía con el que sufre, la solidaridad con el que está en la miseria. Es un concepto «abajista»  que va de arriba a abajo, del que tiene hacia el que no tiene y / o hacia el que se encuentra doliente. Ahora bien, en la tradición cristiana que inspira a Occidente ese término tiene originariamente otro sentido. El otro, el que sufre, el caído, el olvidado, es el «tú» del que decía el filósofo Hermann Cohen que nos permite el descubrimiento del yo. Sabemos lo que somos cuando respondemos a la pregunta del otro, de ese otro ninguneado por la vida, la sociedad o la historia. No se trata, por tanto, a propósito de la compasión de hacer un favor al necesitado, sino de devenir uno mismo sujeto moral o, como se llama en la jerga cristiana, «prójimo». Ser prójimo es constituirse en sujeto moral y esto ocurre cuando nos aproximamos al caído.

«Compasión» tiene, por un lado, el sentido débil, aunque generalizado, de echar una mano al necesitado; y, por otro, el sentido fuerte de constituirse en sujeto moral, gracias a la interpelación del otro. Esos dos sentidos, opuestos en sus significados, explican el equívoco moral de Occidente. En el primer caso, nos bastamos a nosotros mismos para ser buenos: basta seguir los dictados de la conciencia. En el segundo, nada somos sin la pregunta que nos dirige el otro desde su necesidad o inhumanidad. Que el propio cristianismo se haya desentendido del sentido fuerte de la citada parábola, para interpretarla en el sentido «abajista» convencional, da idea de lo exigente y difícil que es la compasión originaria, que es la que aquí se trae a colación. ¿Por qué identificamos todos «prójimo» con el caído o necesitado, cuando en verdad es el que se aproxima a ellos? Es más cómodo ser generoso con lo que sobra, que reconocerse necesitado del indigente.

 

 

Y el segundo:

7.

La composición de este libro es rizomática. Hay una serie de raíces espaciales —lo iberoamericano y lo judío— y temporales  —la memoria y la actualidad— que trenzan un cuadro en el que los temas se cruzan, fecundándose constantemente.

Pensar no es fácil. Lo habitual es echar mano de un sucedáneo consistente en revestir viejos tópicos con nuevos ropajes. Los tópicos son, en general, verdades conquistadas con mucho esfuerzo pero que se convierten en letra, conceptos o imágenes muertas si no se las arranca del contexto en que nacieron y somos capaces de sorprendernos de nuevo. Dice Foucault que «penser est dé-prendre», es decir, desprender o liberar los tópicos de las convenciones recibidas y pensarlos de nuevo. Tomemos, por ejemplo, la verdad establecida de que la modernidad es una secularización del cristianismo. Nos lo hemos dicho tantas veces que hemos perdido de vista algo que siempre ha estado ahí y que ahora necesita ser dicho: es tanto una secularización del cristianismo como un cristianismo secularizado. No es lo mismo una cosa y la otra porque mientras que la primera afirmación subraya el momento de liberación o desprendimiento de la modernidad del pasado religioso, la segunda está indicando que esa modernidad secularizada depende en su formación histórica y en su comprensión temática de la matriz religiosa que la dio a luz. Esto puede gustar o no, pero nada entenderíamos de nuestro tiempo, de sus conflictos y aporías, si no lo tuviéramos en cuenta.

Otro tanto ocurre con el tema de las víctimas: durante siglos han sido invisibles; ahora se han hecho presentes, pero sólo sabemos decir de ellas que hay que acompañarlas, consolarlas, venerarlas o repararlas. No nos decidimos aún a pensarlas políticamente porque eso significa poner en tela de juicio una lógica política, que sigue presente, dispuesta a avanzar cobrándose nuevas víctimas. Pensar políticamente las víctimas significa repensar la relación entre política y violencia, asunto sobre el que pasamos de puntillas.

Un último ejemplo del pensar como «dé-prendre»: el alcance de la postura de Bartolomé de Las Casas. Valoramos su sentido crítico en el enfrentamiento con Ginés de Sepúlveda, porque consideraba a los indígenas sujetos de derechos a todos los efectos, también políticos, pero no podemos ignorar que su valoración consistía en reconocerlos «como nosotros», sin llegar a reconocerles valor en su diferencia. «La alteridad más irreductible», escribe Luis Villoro, «aún no ha sido aceptada: el otro no puede determinar el orden y los valores conforme a los cuales podría ser comprendido. El otro es sujeto de derechos, pero no de significados. Podríamos decir que Las Casas reconoce la igualdad del otro pero no su diferencia. Para ello tendría que ser aceptado con una mirada distinta sobre él y sobre el mundo y tendría que aceptarse como susceptible de verse, él mismo, a través de esta mirada». Estas puertas, habitualmente cerradas, son las que el discurso rizomático sobre la «razón compasiva» trata de forzar o, al menos, entreabrir.

Por una extraña carambola este libro tiene un precedente francés —Penser en espagnol— que aborda asuntos que también aquí aparecen. Que allá se llame Penser en Espagnol y acá La herencia del olvido se justifica porque no son los mismos trabajos aunque haya un aire de familia entre ellos. Hemos guardado la introducción a la edición francesa de Catherine Chalier porque recoge bien el significado universal de lo iberoamericano y de lo judío que se aborda en los trabajos de ambos libros. Quiero agradecer el interés de Errata naturae en unir el destino de la nueva editorial con este libro.

                                                                     

Reyes Mate

                                                                      Madrid, enero de 2008.

 

 

*La siempre encantadora Irene Antón me ha mandado dos fragmentos del libro ‘La herencia del olvido’ de Reyes Mate, Premio Nacional de Ensayo, que ha publicado su sello editorial, Errata Naturae. Enhorabuena para el autor y para sus editores, que frecuentan a menudo Zaragoza. La foto es de Helen Levitt.

21/10/2009 16:56 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

19/10/2009

JOSÉ

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RETRATO DE JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA

Hace casi una década, José Agostinho Baptista, el amigo portugués, se despidió de su perro José, una especie de mastín del Pirineo al que le encantaba ladrar por teléfono, y se vino a Zaragoza. Quería ver a sus amigos aragoneses y españoles -Enrique Vila-Matas, del cual había traducido Lejos de Veracruz y Bartleby y compañía, entre otros libros, el narrador Martínez de Pisón, y su editora Trinidad Ruiz-Marcellán-, y soñaba tal vez con repetir uno de aquellos viajes que debió hacer en la compañía de taxis que su padre tenía en Funchal (Madeira), su lugar de nacimiento. Baptista había estado una vez de paso por Zaragoza: recordaba vagamente la plaza del Pilar y algunas callejas con tabernas más o menos evocadoras donde le gustó tomar, beber tequila o whisky. Así fue como conocí yo a José. José.

            Baptista conoció las tertulias de amigos y escritores en Casa Emilio, un modesto restaurante por el que han pasado casi todos los artistas y escritores y bohemios de la tierra. Departió con José Antonio Labordeta, Ismael Grasa, Miguel Mena, Pepe Melero, Ángel Artal y Cristina Grande, entre otros. Salió a la calle, asaltada por un cierzo furioso, y experimentó un viejo miedo infantil, descrito por Vila-Matas: Baptista siente auténtico pavor a las tormentas. De niño, en Funchal, los relámpagos, rayos y truenos rebotaban en una inmensa y vertical montaña, cerca de su casa, y aquel estruendo lo sobrecogía. Jamás ha podido superar la impresión: el cierzo loco y frío de la ciudad, Zaragoza es “la novia del viento” y “la novia del cierzo”, le trajo esos recuerdos. Ante la desértica y nocturnal plaza del Pilar, Baptista recordó que había sido un niño enfermizo, protegido por su madre, sus tías y sus hermanas; luego apareció en su vida Carmelita -quizá se enamorase de ella, en un primer momento, por su nombre de corrido mexicano-, otra protectora angelical que lo ha llevado y lo ha traído por el mundo porque él no conduce durante algunos años. La vida, como un bolero o un fado de violentas nostalgias, da muchas vueltas y se expande en adioses y olvidos.

            José Agostinho Baptista es un formidable especialista del fútbol español. Conoce a todos los jugadores, desde Arconada hacia aquí, y recuerda a la perfección la mítica noche del 10 de mayo de 1995 en París cuando Esnáider y Nayim -no le salía este nombre; sí el del exfutbolista e intelectual Pardeza- tumbaron al Arsenal en la Recopa con uno de los goles del siglo. En otro orden de cosas, confiesa que no le atrae Luis Buñuel porque "no me gustan los hombres ingratos. Cuando uno va a un país y se le acoge con generosidad, este no puede ni debe criticar tan ferozmente su forma de vida". Si hubiera sido aficionado al fado, Baptista habría dicho “su extraña forma de vida”. No sabemos si era una crítica general o aludía, como algunos mexicanos de entonces, a la película Los olvidados. No hay quien lo disuada de esa idea. Baptista es un enamorado de México, a pesar de que nunca ha estado allí porque teme al avión. Lo sabe casi todo de Juan Rulfo, de Octavio Paz, de algunos exiliados en la tierra de promisión mexicana, de Malcom Lowry -tiene algo del cónsul de Bajo el volcán-, de Chavela Vargas o de Jalisco, y su casa con jardín es la más mexicana de todas las casas portuguesas. En ella rara vez suele escucharse el fado porque le produce una añoranza insoportable, pero sí podría sonar una ranchera tribal de Lila Downs.

            El día que yo conocí a José Agostinho Baptista, visitó el Moncayo, el monasterio de Veruela –donde se alojaron los hermanos Bécquer; Gustavo Adolfo redactó ‘Cartas desde mi celda’, dibujó y soñó amores imposibles; Valeriano realizó dibujos costumbristas, sobre todo-, visitó el castillo de Trasmoz, vinculado a la brujería, y callejeó por Tarazona, donde visitó la Casa del Traductor, donde también ha estado su querido Enrique Vila-Matas. Vila-Matas, que tiene algo de personaje de Baptista, así como este tiene algo de criatura vilamatiana, dijo que sus padres habían venido a pasar su luna de miel al monasterio de Veruela y que podía asegurar casi con total certeza que había sido engendrado entre sus muros. Baptista, con nobleza lusa, rechazó la invitación de acudir a la Casa del Traductor: no soporta hablar en público, ni en una emisora de radio o en un plató de televisión. Sólo de pensarlo se violenta como un perro rabioso. José Agostinho Baptista es un poeta de la lentitud, un poeta de las soledades, un hombre que mira en derredor y atisba el mar y sus naufragios. Dijo que Tarazona es como un misterio ambivalente: "No podría vivir en un lugar tan cerrado, con este peso de callejas y de historia, y a la vez me encantan estos espacios abiertos, tan modernos. Los bares de aquí son los mejores".

            Nadie consiguió que hablase de poesía. Ni de sus autores favoritos, ni de sus traducciones, ni siquiera de su libro de libros, Biografía. José Agostinho es un poeta sigiloso y profundo como un océano secreto. Si se le preguntaba, daba un giro a la conversación, declaraba su pasión por el Boca Juniors de Riquelme y se quedaba tan ancho. En Litago, otro pueblo del Moncayo donde reside su primera editora española, Trinidad Ruiz-Marcellán, vive un fanático de Boca, que le prestó su camiseta: el economista, editor y profesor universitario Marcelo Reyes. Se la puso y a nadie se le habría ocurrido pensar que ese mismo hombre era el autor de Agora e na hora da nossa morte, ese impresionante homenaje de amor y conocimiento al padre que se despide de todos en un hospital  mientras golpean el viento y la espuma.

 

 

*Este texto aparecerá en breve en Portugal, en portugués, en un diccionario de entradas dedicadas a José Agostinho Baptista. Esta foto pertenece a los archivos de la editorial Baile del Sol que acaba de publicar a José.

19/10/2009 23:24 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

17/10/2009

AFORISMOS DE RAMÓN EDER

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Algunas personas resultan tan verosímiles que parecen personajes de ficción.

Es como si alguien nos cogiera igual que si fuésemos piezas de ajedrez y nos moviera en el tablero.

No dejes que la tristeza te gane la partida.

Se le cayó el alma a los pies, se agachó, la cogió y se la puso otra vez en su sitio.

J´aime Gil de Biedma.

Entrar en una librería es como volver a Egipto.

No dejes que el periódico te amargue el día.

Era tan inteligente que renunció a serlo a costa de los demás.

Algunos versos son tan malos que resultan inolvidables.

En el cuento de Caperucita Roja la verdad es que hay algo verde.

Juegos de palabras, jugos de palabras.

Una semana rara como una película de Antonioni.

El arte de convertir la ciudad en la que uno vive en un laberinto.

Las serpientes nos alarman porque se mueven exactamente igual que nuestros miedos.

Muchos extranjeros deciden venirse a vivir a España porque es un país exótico en el que, sin embargo, no hay peligro de cogerse la malaria.

Todas las biografías son distintas, pero todas las vidas son iguales.

La primera frase de un libro tiene que ser un anzuelo.

Su risa portentosa nos protegía como un tejado.

Si nos gusta una mujer es difícil que no nos gusten también sus hermanas.

La bondad es una especie de inteligencia superior.

Son indecentes esas películas malísimas que, además, nos hacen llorar.

No tenía perdón de Dios, pero ella le perdonó.

Esperó tanto tiempo que hasta olvidó lo qué estaba esperando.

El que no sabe es como el que no recuerda.

Tenía complejo de Oulipo.

Los cuentos deben ser de una sola pieza.

Las películas malas tienen la ventaja de que afinan nuestra puntería.

Jugaba con las palabras como si fueran sus primas.

 

Ramón Eder (1952) es escritor: poeta, narrador, creador de aforismos. Vive en Pasajes de San Juan. En 2000 publicó en ‘El Híbrido’ el libro de aforismos ‘Hablando en plata’. En 2007, en el sello Eclipsados de Nacho Escuín, su libro ‘Ironías’. Actualmente acaba de terminar ‘El oro de las rubias’, del que aquí anticipa una selección de textos. Mil gracias, Ramón. Ramón es aficionado a la fotografía. Elijo ésta para él. Es de Ellen von Unwerth y bien podría leerse como una glosa visual de “Si nos gusta una mujer es difícil que no nos gusten también sus hermanas”.

 

 

17/10/2009 19:54 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

OLGA BERNAD, CINCO POEMAS

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TODO

Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.

 

LA ISLA

No habrá una sola torre en esta isla:
ni la iglesia, ni el faro ni tu alma.
Nada levantará la voz al cielo.
Será la arquitectura de la playa,
la planicie sin fin del mar inmenso,
el horizonte en círculo perfecto
y las luchas de los acantilados
(revolución de espumas y de ahora
que inflama el torbellino de las olas
contra las viejas piedras de los tiempos).
Será la perdición de mi mirada
mi soledad cubierta por el cielo.
No voy a defenderme pero quiero
que me sonrías antes del disparo.

 

SEMPER FIDELIS

 La sed, escandalosamente pervertida
por la necesidad brutal de ser saciada
cada uno de los días de tu vida.
La esclavitud del cuerpo que pretende
su parte del dolor, la primavera
y el ajusticiamiento inmoral de las espigas
con la excusa poética del pan.
El tiempo alegre de las recolecciones
no es más que el escenario del placer,
su sabor a condena y a derrota.
Créeme, yo quería,
pensaba ser estricta primavera,
muerte ideal del alma atrincherada
en la flor del cerezo que la lluvia arrancó.
No dejar de ser flor, morir sin fruto
y siempre sin placer; morir sin dudas,
sin nada más, contigo en la memoria.

Te imagino
buscando como yo la luna negra,
con la misma imprudencia de otros hombres.
Y sólo te prometo que solamente tú
tendrás de mí ese no de tu mirada,
el ciego no de ti,
el que me hace llorar y me despierta.

Pero estoy viva y junio
desespera esta noche mi alegría:
en la fiesta pagana de las recolecciones,
nocturnas hadas bajo los cerezos acarician mi amor
y tú no vienes.
Lo siento.
Ningún ángel me mira cuando espero
ese beso caliente
en el rincón más tuyo de mi cuello
y la nostalgia en junio
de cada escalofrío y del rubor.

 

MILICIANA

 Voy a quemar el pueblo y sus iglesias.
Voy a descerrajar todas las casas,
los cofres, las malditas celosías
por donde llueve luz sobre las celdas.
Y voy a ajusticiar a los soldados:
los pondré de rodillas y de bruces,
los amaré hasta que se acabe el día
y les haré creer nuevas mentiras.

 

DISTINTO AMOR

 No vendo mi alma al diablo por la gloria
que persiguen discípulos más débiles,
ni regalo un minuto de mis sueños
por poderlo contar.

Algo distinto y nuevo me envilece:
mi corazón por una galopada,
ver esta tierra desde tu montura
y saberlo contar. 
 

 

*El pasado jueves me escribió Juan Marqués, nuestro embajador en La Residencia de Estudiantes. Me dijo que su amiga Susana, gallega y librera en Hiperión, le había recomendado un libro: ‘Caricias perplejas’, publicado en Sevilla por la Fundación Ecoem de una autora aragonesa que ha hecho un interesante recorrido en el mundo de los blogs: Olga Bernad (Zaragoza, 1969). Olga está licenciada en Filología Hispánica, trabaja en el Instituto Aragonés de la Juventud y es madre de dos hijos. Empezó como prosista, tiene muchos relatos intermedios y una novela sobre una vida de mujer, ‘Andábata’, que es la denominación que se le daba a los gladiadores que peleaban con los ojos vendados. De golpe, aparecieron sus poemas en su propio blog, en el de Fernando Valls (siempre alerta, siempre insomne hacia la nuevas voces, aunque ande por Berlín, de ópera en ópera, de teatro en teatro, o enviando cartas de amor desesperado a Kajsa Bergqvist o Yelena Isinbayeva y de posible y encendido amor a Gemma Pellicer, la escritora de microrrelatos) y en otras latitudes. Y en editor se enamoró de sus composiciones. Aquí van cinco de ellas que integran el volumen ‘Caricias perplejas’.

17/10/2009 14:41 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 10 comentarios.

13/10/2009

JOAO: UN CUENTO DE GIOVANNA RIVERO

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João

Giovanna RIVERO

 

En realidad, todo ha empezado mirando cómo el abuelo hunde los carrillos sorbiendo el fuego del cigarro, formando pequeños cráteres, infiernos diminutos, en el cilindro de tabaco. Tose un poco y escupe a un costado. Le dicen que debe dejarlo, pero el abuelo está decidido a sorberse todo el fuego del mundo, de a poco, sin prisas pero sin pausas.

João lo entiende. Es pequeño y cualquiera puede contarle las costillas, pero a los diez ya es posible comprenderlo todo, especialmente si has viajado en tren, si has cruzado el monte, si te han picado las víboras y tu propio abuelo ―dientes podridos, respiración enferma― te ha tenido que chupar el veneno verdoso, como la flema, algo que no ya no estás seguro si es pus o un sueño. João mira el empeine de su pie izquierdo y reconoce la dentadura desigual del abuelo, el modo en que el incisivo se hundió, mientras João se liberaba en la inconsciencia.

João comprende el placer del abuelo metiendo calor en la garganta, quemando las cosas que seguramente ha  amado. João no ha conocido a su madre. El abuelo puede acabarse cajetillas completas de Astoria, las demás marcas le hacen cosquillas. João comprende eso. El abuelo, además, le enseña qué significa cada infierno: “cama”, “taças”, “crime”, “dinheiro”, “vingança”.  João sorprende al abuelo diciéndole que también puede ver “traições”. El abuelo se fuma otro pucho y pareciera que levanta una oreja, como un duende, para escuchar mejor el anuncio de los grillos. Pero João sabe más y mejor que los grillos.

 João piensa de sí mismo que es un adulto.

Los han traído hasta Santa Cruz para hacer un trabajo. Una mujer quiere que alguien muera, alguien a quien odia. João ya sabe reconocer entre el odio y los simples ajustes. “Se a senhora odeia a alguém, a senhora quer que seu sofrimento seja longo. Se é sua dignidade a que está ferida, a senhora procura que se suscite uma  tempestade, rápida, mortal, que a alivie”.

El abuelo y João van hasta la quinta de la mujer. Los alojan en una casa vieja pero llena de comodidades, algo que no es del todo real. La mujer dice que pueden quedarse allí hasta que el trabajo esté consumado. João no sabe si soportará los noventa días que el abuelo ha establecido como plazo. A João le gustan los árboles y las quebradas, pero la casa le parece horrible. El permanente zumbido eléctrico de un neón que atrapa mosquitos, hipnotizándolos, haciéndolos estallar como cenizas, le produce asco. Prefiere que le piquen, como la víbora. João quisiera decirle al abuelo que no necesitan hacer ese trabajo. En la frontera siempre es posible arreglárselas. João no quiere escuela ni zapatos nuevos. A João no le aburre mirar al abuelo fumando. João está inquieto allí y no sabe por qué.

“Vamos pronto, avô”, le ruega João. La piel oscura del abuelo se arruga, las cejas blancas no le iluminan la mirada.

El abuelo dice que los trabajos comprometidos se cumplen.  Ganarán mucho dinero, vivirán en Puerto. El abuelo atrae la cabeza del niño y la aprieta contra su pecho. João tendrá una mejor vida. João pregunta qué cosa ha apostado el abuelo. En la quinta, extrañamente, hay árboles y ríos, pero no animales. El abuelo dice que todo saldrá bien. Ou Você não acredita?

João acredita. João es todo fe.

Esa noche, João se levanta con pisadas de tigre, desde el umbral ve dormir al abuelo sobre el catre raquítico, apenas una colcha gris sobre la parrilla, pues ha tirado el colchón demasiado blando al piso. El abuelo farfulla cosas,  la respiración se interrumpe por un segundo y el abuelo se vuelca hacia la pared, definitivamente hundido en el trance egoísta del sueño. João saca los atados de cigarrillos y sale hasta el umbral de la horrible casa. Es agosto y los pastizales no se parecen al monte de la frontera. Son largos, como llamas, pero están secos.

João saca un pucho y lo frota. Fuma. Es la primera vez que fuma. Le gusta ver cómo, a causa de su joven respiración, se van formando los cráteres que le revelan cosas.

Você é o filho do fogo” le dijo un día su abuelo. Miraban fascinados el momento en que el sol topaba el agua. El pie de João había comenzado a descamarse, pero la piel nueva era aun más morena.

João se adentra en los pastizales y sorbe con furia el pucho, como lo ve a hacer al abuelo cuando está trabajando en serio. Sopla João hacia los cuatro puntos cardinales, no descuida su camino ni su espalda.

Las pequeñas astillas de fuego se esparcen en el campo y las espigas secas comienzan a cobrar vida como si João se hubiera convertido en un Dios. Un Dios frágil pero severo.

João hunde los carillos como el abuelo, tose, escupe. Todo ese campo muerto ahora vive. Y es suyo.

João ve su cara morena en el pozo más profundo del cigarro. Pero su cara desaparece de inmediato en la avanzada roja del mundo que va creando con su respiración. João piensa que eso jamás podrían enseñárselo en la escuela.

João comprende las apuestas del abuelo y las suyas propias. A los diez ya se te ha abierto el alma.

João siente calor pero no miedo. Largas y obedientes, las espigas de fuego se doblegan a los pies de João y comienzan a lamerle el empeine marcado, las piernas flacas y morenas, el estómago, el cuello de criatura sin madre. 

El corazón de  João comienza a latir con el ritmo de una música que escuchó alguna vez.  Siente ganas de llorar, pero no es saudade o dolor. La luz anaranjada del campo pinta chispas en el pelo azabache crespísimo. “O filho do fogo”, susurra el niño, fascinado ahora con esa sustancia que él mismo ha creado y que lo abrasa con ternura, de manera total, sin dejar para el imposible futuro ni un solo hueso o siquiera la insinuación de un cartílago. En ese momento, para João, todo es perfecto, todo está muy bien, nada falta y no está solo, como si acabara de nacer.

*Me gustó mucho el libro de relatos de Giovanna Rivero, 'Niñas y detectives', que publicó a principios de verano Bartleby, el sello del infatigable Pepo Paz. A través de su editor, la escritora me ha mandado este relato. Cosa que le agradezco. La foto es del brasileño Tiago Santana.

 

 

13/10/2009 22:12 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

11/10/2009

ORWELL Y ARAGÓN, POR MANUEL BENITO

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El escritor, etnógrafo y divulgador incansable Manuel Benito sigue trabajando. Ahora publica en Salvador Trallero editor uno de sus viejos sueños: ‘Orwell en las tierras de Aragón’. Manuel pugna con una complicada y tenebrosa enfermedad, a la que va venciendo poco a poco con entusiasmo y un grandioso esfuerzo. Tiene nuevos proyectos, entre ellos relatos y un libro de poemas. Le he pedido un fragmento de su libro que va a presentar en Zaragoza el 22 de octubre, en compañía de Juan Carlos Ara Torralba, en la Biblioteca de Aragón.

 

 

ORWELL: POR FIN UNA ACCIÓN HEROICA.

            El día 13 el parte fascista reconoce: A las primeras horas de la madrugada el enemigo atacó nuestras posiciones del sector Santafé y Salas, logrando en este sector poner el pie en una de las avanzadillas.

Se reaccionó ocupando los puestos en el sector de Salas, en el que penetró el enemigo y se contestó eficazmente a su fuego en otras posiciones.

            Eric Blair, con un pequeño grupo de quince voluntarios y el apoyo de setenta hombres del Batallón de Choque Rovira, será protagonista en esta escaramuza que consiguió poner el pie en las avanzadillas fascistas. Entra en acción desde Torre Fabián, delante de La Granja, van hacia La Almunia, cruzan campos embarrados, la acequia, el río, las dos alambradas; se revuelve en el barro de las últimas lluvias y alcanza el parapeto enemigo. Allí hacen huir a los fascistas tras errar el lanzamiento de una granada, persigue de una forma un tanto cómica a un fascista con la bayoneta que se pierde por los vericuetos de la trinchera. Resisten, cogen material y regresan.

            Orwell no sentía más miedo que el de ser herido en la cara tapada con su mano libre, sus granadas y disparos le producían cierto dolor al pensar que unos hombres podían resultar heridos. Tuvo valor para salir detrás de cuatro alemanes del Batallón de Choque con el fin de transmitirles la orden de retirada y evitarles así una muerte segura. Y cuando ya estaba a salvo volvió a reconocer el terreno para ver si encontraba a Jorge Roca y a otro miliciano llamado Hiddlestone, ambos heridos. Todo ello bajo el fragor de los disparos y granadas que surgían cruzados de los parapetos fascistas y republicanos. La dignidad de Orwell se mantuvo tan incólume como el cigarrillo que se había guardado para cuando todo terminara.

SOBRE ERIC BLAIR, GEORGE ORWELL

Eric Blair, quizá para alejarse de su vida como represor al servicio del Imperio Británico, se transformó en George Orwell, un nuevo hombre, un literato comprometido con las clases más bajas. Su ingreso en el Partido Laborista Independiente y las buenas relaciones que este mantenía con el POUM español, le hicieron dar un paso adelante en su lucha por los trabajadores y venir a España a combatir el fascismo.

Sobre Orwell, su biografía, su forma de pensar y narrar y de la última etapa de su vida, tuberculoso y febril hasta la delación y la muerte, se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo. Pero hay una parte de su periplo por el Frente Aragonés que permanece inédita: los sitios por donde pasó y combatió. Este libro pretende mostrarnos los lugares, cuevas, trincheras, casamatas, hospitales… donde transcurrió su vida en el Frente, explicando el valor estratégico de muchos de ellos.

Orwell fue un gran autor, marcado por la lucha social, la Guerra de España y su aversión al estalinismo. Merecía que nos preocupáramos en Aragón de buscar, descubrir y divulgar los espacios desde donde vivió la contienda.

 

De Orwell por las tierras de Aragón. Manuel Benito. Trallero editor. Sariñena, 2009. Inmediata edición.

11/10/2009 14:07 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

RETRATO DE PEPE MELERO EN LA LONJA

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En la muestra de Pepe Cerdá hay una variada colección de retratos, a modo de cierre. Creo que hay dos muy logrados: el del escritor y explorador José Luis Ona, y el del bibliófilo, escritor y consejero del Real Zaragoza Pepe Melero.

 

José Antonio Melendo entró el jueves por la tarde a la Lonja, vio la exposición ‘El oficio de pintar’ y tomó numerosas fotos. Esta es la del cuadro de Pepe Melero, que a estas horas está en el Auditorio como miembro del Certamen de Jotas, o lo que él llama la Champions de la Jota.

11/10/2009 13:12 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

09/10/2009

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Óscar Sipán, el escritor insomne de los fogonazos con fotomontajes, me manda antes de las ocho de la mañana el artículo que publica hoy Monstserrat Domínguez en ‘La Vanguardia’ donde le dedica este fragmento:

  

El peón literario

En vísperas del Planeta, el premio económico-literario por excelencia, conviene recordar a un escritor cuyo currículum de premios necesita varios folios. El oscense Óscar Sipán ha sido galardonado con más de 200; es un auténtico especialista en ajustarse a las bases, a veces hilarantes, de los concursos. Fernando Iwasaki lo aborda con humor en su último libro: España, aparta de mí estos premios (Páginas de Espuma).

*Un autorretrato, en la biblioteca, de Daniela Edburg, Miss Aniela.

09/10/2009 08:11 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

08/10/2009

HERTA MÜLLER, PREMIO NOBEL DE 2009

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LA ESCRITORA ALEMANA HERTA MÜLLER
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2009

 

Hoy jueves 8 de octubre se ha hecho público el Premio Nobel de Literatura 2009, que este año ha recaído en la escritora Herta Müller, novelista, ensayista y poetisa alemana, publicada en España por Siruela y Plaza & Janés.

Herta Müller (Nitzkydorf, 1953), descendiente de suabos emigrados a Rumanía, es uno de los valores más sólidos de la literatura rumana en lengua alemana. Estudió Filología Germánica y Románica en la Universidad de Timisoara y se vio obligada a salir del país por su relevante papel en la defensa de los derechos de la minoría alemana. Desde 1987 vive en Berlín. Herta Müller ha sido galardonada con los premios Aspekte (1984), Ricarda Huch (1987), Roswitha von Gandersheim (1990), Franz Kafka (1999) y Würth (2006), entre otros.

La escritora tiene dos libros publicados en Ediciones Siruela:

El hombre es un gran faisán en el mundo:

El hombre es un gran faisán en el mundo es el perturbador retrato de la desintegración de una comunidad germánica asentada en una Rumanía rural, atrapada en una atmósfera opresiva de insólita dureza. Sus páginas vuelven a plasmar la intensa calidad literaria de Herta Müller, ya revelada en su libro de relatos En tierras bajas (Siruela, 1990 y 2007), que despertó un gran interés en la crítica dentro y fuera de Alemania. Con trazos rotundos y descarnados, Müller esboza la historia de un pueblo y sus habitantes, reflejando su desesperanza cotidiana, sus conflictos, supersticiones y sueños, en un relato transformado en poesía gracias a la viveza de sus imágenes, al ritmo y la modulación de su prosa.

En tierras bajas:

Este libro reúne quince relatos -localizados en su mayoría en un mundo rural inclemente, cerrado y opresivo- que nos hacen recorrer, tras la mirada viviseccionadora de una niña, escenas cotidianas en la vida de una pequeña comunidad de ascendencia suaba. El núcleo familiar, la muerte, los juegos infantiles, el sexo, la iglesia y la escuela, el baile, los animales y el huerto se van plasmando con una engañosa ingenuidad que convierte la realidad en brutal pesadilla. Por encima de la anécdota la naturaleza se impone, incluso en las breves escenas de la vida urbana, en cada una de las páginas del libro, destilando una intensa calidad poética con la fuerza de sus imágenes casi oníricas.

 

*Esta nota la ha mandado Ana Soteras. Conocía estos libros de Herta Müller, me gusta especialmente el segundo. Acabo de oír uno de mis programas favoritos de radio, ‘El ojo crítico’, con Laura Lucas hoy (y no recuerdo quién era el otro compañero). Han entrevistado a un gran conocedor de la escritora, el traductor Miguel Sáenz, y contó una anécdota tan bella como tierna: algunos de los rumanos que se fueron a Alemania, huyendo del clima agobiante , se llevaban una rana porque querían oír cantar. Su canto les recordaba la tierra, los recuerdos y los amigos que dejaban atrás. Ha dicho Sáenz que Müller es una gran poeta, faceta que desconozco, y que construye espléndidos juegos de palabras.

08/10/2009 20:17 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 3 comentarios.

06/10/2009

HOMENAJE A MIGUEL LABORDETA EN EL CPS

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CUARENTA AÑOS SIN MIGUEL,


HOMENAJE A MIGUEL LABORDETA

 

 

 
Ponente:
Antonio Pérez Lasheras
Profesor Titular de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza
Director Editorial de Prensas Universitarias de Zaragoza

Presenta y modera:
José Luis Melero Rivas
Bibliófilo, escritor y columnista de ‘Heraldo de Aragón’
 
Fecha: miércoles, 7 de octubre de 2009
Hora:  18:00 h.
Lugar: Sala de Grados, Edificio Torres Quevedo, CPS
            C/ María de Luna, 3.  ZARAGOZA



Resumen:

El 1 de agosto de 1969 desaparecía Miguel Labordeta (1921-1969), como le gustaba decir a su amigo Julio Antonio Gómez, "Desaparecido y silenciado, sí, pero no muerto [...]", porque su legado poético lo mantiene entre nosotros.  Aprovechando esta efeméride, el ATENEO del CPS quiere realizar un homenaje a quien es considerado la voz poética más importante aparecida en Aragón desde 1948.  Para su realización contamos con la participación de Antonio Pérez Lasheras, quién realizará un breve recorrido por la poesía de Miguel Labordeta, su vida y su obra, el significado de la misma y el contexto en el que se produce, el olvido de un nombre imprescindible en la poesía de postguerra. Todo ello, con lectura de poemas y textos del autor.


"La poesía de Miguel Labordeta, elaborada calladamente al margen de cenáculos y escuelas, insuficientemente conocida y valorada, constituye uno de los logros más singulares, una de las aventuras líricas más hermosas de nuestra literatura de postguerra. [...]" RICARDO SENABRE
 
"Qué difícil resulta hablar de Miguel sin recordar sus ojos infantiles abandonados a la lejana soledad del hombre. Qué difícil resulta pensar en Miguel sin recordar sus labios suaves - quemados por los apestantes Finos de la hispánica Tabacalera - ensoñados alrededor de la palabra justa.  Es difícil, muy difícil, querer encontrar a Miguel olvidándose de sus manos, su calva -"con cara de cura"-, su humanidad oronda y tiernísima, sus ojeras, su palabra atronante y silenciosa, su humor a cuerpo limpio y su falta absoluta para las relaciones públicas tan urgentes en una sociedad provinciana y mediocre, como la que tuvo que vivir y soportar. [...]" JOSÉ ANTONIO LABORDETA

 

 
"Miguel se ha ido.
Es posible que ya nunca llegue.
Es posible que buscando trenes
que lo lleven a la otra orilla del mundo
se quede sin saberlo extático de ahogado.[...]"

"ELEGÍA A MI PROPIA MUERTE". MIGUEL LABORDETA

Organiza: Cátedra SAMCA

*Este dibujo es de José Luis Cano.

06/10/2009 08:41 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores Hay 1 comentario.

04/10/2009

EL ESTADO LAICO DE BERNANDO BAYONA

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Bernardo Bayona publica un nuevo y ambicioso libro, y hace llegar a sus amigos esta nota sobre el contenido del volumen publicado por Tecnos.

 

 

El origen del Estado laico desde la Edad Media

Bernardo Bayona Aznar

Tecnos. Madrid, 2009

424 páginas

 

SINOPSIS

Entre 1270 y 1400 hubo en el pensamiento político un proceso de elaboración de las ideas de soberanía, origen secular y legitimidad popular del poder, nucleares en la teoría política moderna, paralelo al que se dio en las letras y las artes con los pre-humanistas y los pre-renacentistas. Durante la Baja Edad Media se abrió paso una relación entre la Iglesia y los gobiernos, distinta de la tradicional, que exigía otra explicación del poder y marcó el horizonte de la teoría política.

El libro presenta los hitos del nacimiento de esa explicación laica del poder, en pugna con la doctrina teocrática del sumo poder pontificio. Expone a los autores que defendieron la legitimidad del gobierno secular a principios del siglo XIV: se fija en Juan de París y el entorno del rey francés, Felipe IV el Hermoso, y en los más conocidos partidarios de la separación del poder imperial y el poder religioso, Dante y Ockham; destaca, sobre todo, en Marsilio de Padua, el primer cristiano que se atrevió a excluir por completo al clero de la organización de la vida social y a sostener el fundamento solo racional del poder; y hace el contrapunto con los defensores de la teocracia papal, entre ellos, los españoles, Álvaro Pelayo y Francesc Eiximenis. También ofrece las teorías de Oresme y Wiclef, partidarios de iglesias nacionales autónomas de Roma, y resume el papel del derecho en la maduración del pensamiento político, desde la creación de la ciencia jurídica hasta Bartolo de Saxoferrato y Baldo.

 

*En vez de poner la portada del libro, he preferido poner esta imagen de Avigdor Arikha tan sugerente y bella.

04/10/2009 17:52 Autor: Antón Castro. Enlace permanente. Tema: Escritores No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE A MARIO MERLINO

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ESPECIAL ESF - HOMENAJE A MARIO MERLINO


La madrugada del 28 de