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Antón Castro

EL RARO DANIEL. POETA

EL RARO DANIEL. POETA

A Daniel Izquierdo Clavero (Barcelona, 1975), profesor y escritor, le gusta aparecer en sus libros con sus dos apellidos. Así sucede con su segundo poemario: ‘Las cicatrices invisibles’ (Los Libros del Gato Negro). Sus padres son turolenses: él, empleado de la Nissan, es de Monteagudo del Castillo y ha realizado 56 viajes a Latinoamérica; ella es de Aguilar de Alfambra, un pueblo de pocos habitantes que se abre hacia la llanura y un horizonte que bien puede recordar a un mar interminable. Allí pasa sus veranos Daniel, que padece desde hace años una de esas enfermedades misteriosas que le complican la vida a una de cada dos mil personas, “una disinergia cerebelosa mioclonica”, vinculada al Parkinson. Daniel ha tenido profesores que le han entendido y han apoyado su sensibilidad, otros no han asimilado su hiperactividad y cuenta con el cariño de la profesora Rosa Navarro Durán, dilecta alumna de José Manuel Blecua, que le deja asistir a sus clases. Daniel siempre ha tenido una pasión: leer, escribir, comprar libros, visitar bibliotecas. Posee una espléndida memoria que le permitía recitar poemas, que son su mejor equipaje; además, es uno de esos seres que cultiva la amistad y se siente estremecido por la hondura de sus afectos, su tío Eugenio, entre ellos. Logró licenciarse en Psicopedagogía y se diplomó en Magisterio; hace dos años se vio obligado abandonar el aula, aunque hizo lo imposible por quedarse, hubiera aceptado una considerable rebaja de sueldo. Es uno de los promotores de encuentros culturales en Aguilar del Alfambra. Y conmueve comprobar el cariño que siente por Aragón y sus escritores. Su libro es un intenso autorretrato: el documento de alguien que pelea contra la amenaza de la muerte, es un canto a la vida, desde la sensibilidad, la belleza y la humildad, contra el dolor, tan demoledor que parece invitarle a la desesperación e incluso al suicidio. El poeta, en su noche y en su soledad, dialoga consigo mismo y con los otros: con los muertos de Angrois, con los que acuden al hospital para una revisión, con un sinfín de autores: desde Alejandra Pizarnik o Anna Ajmatova a John Berger o Patrcik Modiano. Se abraza a las palabras, se abraza a la esperanza, a la música, al arte y a la literatura (su reino: conocimiento, exorcismo y terapia) y resiste. Y escribe: “Mi poesía también es una rara enfermedad”.

 *De la serie 'Cuentos de domingo'. La foto es del autor.

'LOS SITIOS'... / FERRER & CASTRO

'LOS SITIOS'... / FERRER & CASTRO

'Los Sitios de la Zaragoza inadvertida'. 25 fotografías de Andrés Ferrer y 25 textos de Antón Castro. La exposición se inaugura el jueves 14 de abril a las 11.30 en el palacio de la Aljafería. El libro se pondrá a la venta a partir del viernes.

 

 

 

RETRATO EN IMAGEN Y PALABRA DE ZARAGOZA

 

 

          ¿De cuántas formas se puede mirar una ciudad? Zaragoza es una ciudad hospitalaria, la ciudad de los tres ríos, de palacios renacentistas, la capital del cierzo. El fotógrafo Andrés Ferrer lleva años recorriéndola y ha buscado su propia iconografía: los lugares que están ahí, los monumentos, los rincones, las fachadas, los barrios, las plazas, los descampados, a los que apenas prestamos atención. Son los sitios inadvertidos. Los recodos. Los miradores. Los edificios. El envés de la vida corriente. Lo que hemos dejado de ver tras haberlo mirado tanto.

 

          Durante muchos días, Andrés Ferrer salía como un cazador de luz y se fijaba en la Plaza de las Catedrales, en la Expo o en el Ebro con su pasarela, en la Cooperativa del Taxi, en la playa ferroviaria de La Corbera; se internaba por pasadizos como el Palafox o el pasaje del Ciclón o se iba a la Adriática, al Paraninfo, a un grupo escultórico o al Cementerio de Torrero. Atrapaba el silencio, esos instantes donde el tiempo se hace leyenda, foto fija de la memoria, caligrafía de emociones antiguas. No le ha preocupado tanto lo evidente como lo inadvertido. Zaragoza tiene varios rostros, algunos ocultos o desdibujados, y él con paciencia, con sosiego, con la lentitud que exige la luz los capta. Y da una imagen distinta de la ciudad: eterna, cotidiana, vivida y, a veces, espectral. Una ciudad con sus luces y sombras.

 

          Antón Castro acompaña sus fotos con diversos textos: narraciones, perfiles, pequeños ensayos, microcuentos, poemas en verso y en prosa, fábulas, aforismos, guiños..., en clave realista y de ficción, donde asoman multitud personaje históricos (José Alfonso, García Mercadal, Luis Buñuel, César Augusto, Goya, Fleta, Marín Bagüés, José Antonio y Miguel Labordeta, Pilar Bayona, Pablo Gargallo, Pablo Serrano, Dimitri Berberoff, el doctor Lozano, Teodoro Ríos Balaguer, Ricardo Magdalena...) y de ahora mismo. Y también están presentes espacios, situaciones, historias reales y soñadas que demuestran que una ciudad puede ser contada y cantada de formas casi inagotables. Desde la intimidad o con una voz coral que, en el fondo, nos pertenece o nos abraza a muchos.

 

          De la unión de las fotos y los textos ha nacido el libro ‘Los Sitios (de la Zaragoza inadvertida)’, que es un homenaje a Zaragoza, a su historia y a su presente, a sus comercios, calles, casas, lugares emblemáticos y olvidados, a través de la imagen, con su diálogo incesante del claroscuro, y de la palabra. Y es un libro de artista o de artistas, entretenido y ágil como una caja de sorpresas, un proyecto, un sueño, un himno visual y literario de reconocimiento de una ciudad asequible, cargada de historia, de claridad y de sombras. Casi una cuarta parte del proyecto se expone en las salas del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón.

 

Agustín Sánchez Vidal, escritor e historiador del cine en Aragón y máximo especialista en Luis Buñuel, firma el prólogo del volumen y dice: “De este libro también se desprende una Zaragoza que apuesta por el futuro y cree en él, que se ha reinventado bastante más de lo que creemos quienes la habitamos a diario. Todo eso, entre otras muchas cosas, se hallará aquí. Tras macerarse en ellas se pueden recorrer las calles y plazas como provisto de esas gafas o dispositivos de realidad aumentada. Los mismos lugares aparecerán entonces dotados de nuevas luces y lecturas. Esas que con tanto talento han captado Andrés Ferrer y Antón Castro, para enriquecer lo existente y devolvernos una ciudad más habitable, mejor percibida y advertida”.

UN CUENTO DE CLARA OBLIGADO

UN CUENTO DE CLARA OBLIGADO

Clara Obligado Marcó del Pont (Buenos Aires, Argentina, 1950) es una escritora argentino-española. Es autora de libros como ’El libro de los viajes equivocados’, ’Las otras vidas’ o XX. Es una gran escritora de cuentos y microcuentos.

 

EL MILAGRO

 

Por Clara OBLIGADO 

 

Para Nuria Barrios, Javier Goñi y Carmen Valcárcel.

 

          Sucedió cuando Madrid no era Madrid, ni siquiera Matrice, ni Mayrit, ni la madre de las aguas, millones de años antes de que apareciera ese mono desnudo de frente huidiza al que llamaremos hombre, en el Mioceno Medio, cuando los continentes navegaban hacia su posición actual y el Mediterráneo se llenaba y se vaciaba como si fuese una bañera y todo lo que rodeaba el paraje era relieves montañosos lamidos por las aguas, riachuelos palpitantes como las venas de una mano. La corteza de la tierra había superado la edad de las hierbas y la zona llevaba años convertida en humedal, en una sabana arañada por garras de tortugas gigantes, inmensos roedores, tigres con dientes de sable, úrsidos-cánidos o felices antílopes enanos que correteaban y pastaban entre las gramíneas devorándose los unos a los otros sin plantearse problemas éticos o estrategias de mercado, ramoneando en las praderas y bosques abiertos bajo cielos sin contaminación, (pavorosos, tal vez, durante la noche, tachonados de constelaciones indecibles o amables y transitados por majadas de nubecitas blancas).

                        Allí, en ese Edén del que nadie había sido expulsado, creció un Hispanotherium matritense (hembra) que fue, sin saberlo, el último ser del Mioceno Medio que trotó por esa ciudad inexistente (no sólo porque no había sido construida, sino también porque nadie la podía nombrar, una ciudad sin proyecto, sin romanos, ni visigodos, ni árabes, ni cristianos, ni turistas), un solitario Hispanotherium matritense (hembra) que intuyó que estaba solo en este mundo pero que no alcanzó a decirlo (sin el lenguaje, qué somos) un animal pesado como un tanque de guerra que apenas si sabía decir “Brrr”, grupo consonántico escaso para definir el cielo y la tierra, la angustia y la alegría de vivir, el paso de las estaciones, el pavoroso cosmos, la exaltación de los días de sol, un mamífero con ese nombre tan difícil, pobre Hispanotherium matritense (hembra), acotado ahora por el codicioso mundo de las clasificaciones, incapaz de presentir la desgracia que había acabado con los suyos y que terminaría con él antes de que llegara la noche, antes de que culminara ese día aciago, sólo faltaban algunas horas para el final que en realidad no eran horas porque nadie las había metido en un reloj y un minuto duraba entonces más de cinco mil años.

                        Es decir, un Hispanotherium matritense (hembra) fue el último habitante del barrio, supérstite de  una manada de rinocerontes que, como había nacido antes que los griegos, no sabía que su nombre se refería al cuerno en la nariz y, además, en este caso, era una hembra que ignoraba incluso su sexualidad, (montar o ser montada, competir por el mando, o las fatigas de la reproducción), un ser perdido para la ciencia ya que no se registraría su cerebro (que nadie conoció, porque el cerebro es lo primero que se va, tan lábil, y gomoso, tan volátil), ni siquiera quedaría constancia de lo que habría de suceder bajo el cielo vacío antes del cataclismo, porque la materia gris no fosiliza y, para la ciencia, no existe lo que no se puede demostrar.

                        Así, pues, el Hispanotherium matritense (hembra) comenzó  a trotar calle arriba con la ansiedad de aparearse porque tenía su primer celo (y hay que imaginar el celo descomunal de un rinoceronte prehistórico)  sin saber que el desastre ya había terminado con sus congéneres. Emitió primero una señal bioquímica (un olor hediondo), luego parpadeó con un gesto coqueto propio del ritual del cortejo (esas pestañas sublimes de los rinocerontes, los ojillos brillantes, aceitados) y lanzó el “brrr” que tantas veces había oído en la manada en épocas de reproducción. Como si las estuvieran arreando, las nubes se alejaban hacia el horizonte. Fue entonces cuando el Hispanotherium matritense (hembra) tuvo un primer sentimiento (aunque los paleontólogos se niegan a aceptarlo) y, con la boca sin labios y los dientes fuertes intentó comunicarlo. Para que haya lenguaje, el cerebro necesita cierta capacidad de ordenación y almacenamiento. ¿Lo tenía Hispanotherium matritense (hembra)? No lo podemos aseverar. Lanzó al aire su bramido, que esta vez sonó como una pregunta (¿es el cambio de tono una forma de lenguaje?) e hizo algo inaudito: puso el ápice de su lengua áspera contra los dientes acostumbrados a masticar la vegetación más dura y suplicó: ¡t-brrr! ¡Un prefijo, sí, un prefijo! ¡una oclusiva dental sorda! ¿Proto-sitaxis? ¿Podemos aventurar, acaso, que existen tendencias ancestrales en el lenguaje? Tantos años de evolución desperdiciados, el final de una especie, la soledad de la muerte antes de haber conocido el peso del Hispanotherium matritense (macho) sobre sus ancas. Qué pena. Bajo las sacudidas de alguna placa tectónica temblaba la futura ciudad, en un lugar del planeta estaba surgiendo una montaña. Hispanotherium matritense (hembra) lanzó al cielo la eterna pregunta sobre el sentido de la existencia ¿brrr-t? y comenzó a trotar calle abajo sacudiendo sus caderas brillantes, se tendió núbil en un charco, extendió las patas para acariciar por última vez el lodo, la piel acerada buscando la humedad de la tarde. Como en un lamento, el agua manaba y un sol ominoso se ocultaba tras los bosques achaparrados.

 

                        Varios millones de años más tarde, allí mismo, en una calle que se llamaría Cantarranas, el viento y los diluvios amontonaron magras de color verdoso hasta erigir un túmulo sobre los restos del animal, luego se apelotonó la gravilla, el limo arcilloso, la tierra vegetal del neolítico, las primeras plantas, el destartalado esqueleto de un homínido, restos de fogatas, la punta de una flecha de silex y, por fin, alguien levantó una capilla, la capilla se demolió y sobre ella se construyó un convento. Allí fueron enterrados los restos de Cervantes. Bajo otros muertos sin nombre, mezclada con los detritus de la ciudad, reposa la momia incorrupta, el esqueleto poderoso de la hembra que inventó el lenguaje. Su cuerpo glorioso, con el himen intacto.

 

*La foto de Clara es de Manuel Yllera.

 

 

 

 


ARA: LA HUESCA QUE LEYÓ A VERNE

ARA: LA HUESCA QUE LEYÓ A VERNE

Juan Carlos Ara “dibuja” la Huesca que leía a Verne en la segunda mitad del siglo XIX, en una conferencia

El profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza participa, este jueves, en el ciclo ‘Julio Verne: 3 semanas en Huesca’

‘Cafés literarios’ sobre obras del francés, guiados por investigadores del grupo T3 Axel del Campus de Huesca, y conferencias impartidas por el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, el especialista en Verne Piero Gondolo della Riva, o los investigadores sobre Tecnologías en Entornos Hostiles, José Antonio Cuchí y José Luis Villarroel, tendrán lugar en esa misma jornada y en los días siguientes

Un amplio programa, que incluye, además, un congreso internacional –el tercero sobre el novelista francés que acoge el Alto Aragón en los últimos seis años–, una decena de exposiciones, actividades infantiles, proyecciones o escaparates dedicados a sus creaciones, convierte a Huesca, durante 20 días, en la ciudad de Julio Verne

(Huesca, 6 de abril de 2017) El profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza Juan Carlos Ara ofrecerá una panorámica de la Huesca que recibía las novelas de Julio Verne, en vida del autor del autor, en la segunda mitad del siglo XIX, en la conferencia que imparte este jueves, 7 de abril, en la capital altoaragonesa.  Este acto, que se desarrollará, a partir de las 19 horas, en el Centro Cultural Palacio Villahermosa, de Ibercaja, forma parte del ciclo ‘Julio Verne: 3 semanas en Huesca’, que impulsa el grupo de investigación T3 Axel, del Campus oscense. ‘Cafés literarios’ y  conferencias, sobre la obra y el impacto del escritor francés, se sucederán en esa y las siguientes jornadas, hasta el día 17, en bibliotecas públicas, centros universitarios y otros espacios culturales de la ciudad. El geógrafo Eduardo Mart&iac! ute;nez de Pisón, el especialista en Verne Piero Gondolo della Riva están entre los ponentes de estos actos.
 
fés literarios’ y más conferencias
El mismo día 7 de abril, Pilar Tresaco, investigadora del grupo T3AxEL del Campus de Huesca, comentará la obra de Julio Verne Paris au XXe siècle. La exposición se desarrollará en del Club de lectura en francés de la biblioteca municipal Durán Gudioltambién a las 19 horas.
 
Otras tertulias sobre la obra del francés se desarrollarán el día 12. Ana Claverespecialista en la figura femenina en Verne y miembro del citado grupo de investigación oscense, introducirá un ‘café literario’ sobre el relato Mistress Branican. Será a las 17,30 horas, también en la biblioteca municipal Durán Gudiol. A la misHuesca, segunda mitad del siglo XIX: una ciudad donde leer a Verne”es el título de la ponencia que desarrollará Juan Carlos Ara. En ella revisará los aspectos urbanísticos, sociales, políticos y culturales de la vida de una ciudad que se sentía inmersa en el “progreso”, en ese periodo, por hechos como la llegada del ferrocarril. Esa percepción, señala el profesor oscense, favorecían la recepción de una obra, como la de Julio Verne,  que hablaba de avances maravillosos. El recorrido de su exposición, que concluirá con el nuevo siglo, se iniciará en 1864. Es el  año en el que llega el tren. Y también, añade el conferenciante, el momento en que se instala en Huesca  “otro autor anticipatorio”, importante en esa etapa,  como Joaquín Costa.
 

 

De la Huesca del XIX, al París del XIX. ‘Ca

ma hora, en la Biblioteca Ramón J. Sender, se analizará, en un acto similar, la obra del autor de Veinte mil leguas de viaje submarino.
 
El 13 de abril tendrán lugar dos conferencias. Una mirada al centro de la tierra se titula la que impartirán, a las 12 horas, en la Escuela Politécnica Superior de Huesca (Carretera de Cuarte, s/n) los oscenses José Antonio Cuchí y José Luis Villarroel Salcedo, integrantes del grupo de investigación en Tecnologías en Entornos Hostiles de la Universidad de Zaragoza. Y, a partir de las 19 horas, el coleccionista verniano, Piero Gondolo della Riva, desarrollará su ponencia El Viaje a la Luna de Jules Verne y de los otros autores. Será en el salón de actos del Centro Cultural Ibercaja,Palacio de Villahermosa.
 
El catedrático de Geografía Eduardo Martínez de Pisón ofrecerá sus Viajes por el planeta Verne” el día 14 de abril, en este último lugar y a la misma hora. Previamente, a las 12,30 horas, habrá tenido lugar una presentación de libros relacionados con Julio Verne publicados recientemente. En este acto participarán algunos de los autores.
 
Julio Verne: 3 semanas en Huesca’
Huesca quiere convertirse en la ciudad de Julio Verne durante tres semanas. Y de forma permanente, en uno de los lugares vernianos de España. Comercios, librerías, centros culturales, bibliotecas y edificios universitarios acogen, desde el 30 de marzo, y hasta el 17 de abril, variadas iniciativas sobre el universo literario del autor de La vuelta al mundo en 80 días o Veinte mil leguas de viaje submarino. Un congreso internacional –el tercero sobre el novelista francés que acoge el Alto Aragón en los últimos seis años–, una decena de exposiciones, conferencias, proyecciones, talleres infantiles y escaparates dedicados a Verne forman parte del programaEl grupo de investigación T3 Axel, (Textos-Territorios-Tecnologías: Análisis cruzados entre lenguajes) impulsado por profesorado del Campus de Huesca de la Universidad de Z! aragoza, y dedicado al estudio de aspectos culturales, lingüísticos y científicos relacionados con la obra de Verne, es el organizador de estas iniciativas, que cuentan con la colaboración de numerosas entidades de la ciudad.
  
Más información:
http://www.axelverne.com/
https://campushuesca.unizar.es/noticias/julio-verne-3-semanas-en-huesca
https://campushuesca.unizar.es/julio-verne-3-semanas-en-huesca-programa
 

 

MIGUEL ÁNGEL LAMATA,

PREMIO ‘VILLA DE LA ALMUNIA’

 

El director de cine recogerá el premio en la inauguración del XXI FesciLA, el próximo 7 de mayo

 

La imagen de esta edición se ha elegido por concurso entre alumnos de la Escuela Superior de Diseño de Aragón

 

 

[Nota de FESCILA). Poco más de un mes le quedará a Miguel Ángel Lamata para estrenar su cuarta película, Nuestros amantes, cuando recoja el premio ‘Villa de La Almunia’ el próximo 7 de mayo, durante la inauguración del vigésimo primer Festival de Cine de La Almunia (FesciLA). En el pleno del ayuntamiento almuniense celebrado este martes se aprobó por unanimidad la entrega de este reconocimiento al director, productor y guionista zaragozano.

 

El ‘Villa de La Almunia’ es un galardón que el consistorio de la localidad, a propuesta de la Asociación ‘Florián Rey’, organizadora del festival, entrega a personalidades destacadas del mundo del cine, el teatro, las letras o la televisión en Aragón, o que tengan una especial vinculación con FesciLA.

 

En una edición que lleva por título Pequeña gran pantalla y en la que se abordará la relación entre el cine y la televisión, se quiere reconocer el trabajo de este zaragozano curtido en ambas pantallas. Tras dirigir varios cortometrajes, en 2004 rodó su primera película, Una de zombis, producida por Santiago Segura. Dos años después, Isi & Disi, alto voltaje. Ya en 2010 llegaría su trabajo más conocido, Tensión sexual no resuelta, una película menos trepidante y gamberra que las anteriores y con la que se va acercando a las historias de personajes, más basadas sus sentimientos y en los diálogos. Tendencia que continúa en Nuestros amantes, su trabajo más personal, dice. Una película protagonizada por Eduardo Noriega, Michelle Jenner, Amaia Salamanca, Gabino Diego y Fele Martínez, y cuyo estreno está previsto para el próximo 10 de junio. Rodada íntegramente en Aragón, se trata de la primera película con localizaciones en las tres provincias: Zaragoza y Teruel capital, y la localidad oscense de Boltaña.

 

El cineasta siempre que puede rueda en esta comunidad autónoma, una tierra donde se siente feliz y que, afirma, siempre le ha tratado bien. «Aragón ha tratado excepcionalmente bien mis películas hasta la fecha y estoy seguro de que lo seguirá haciendo».

 

Respecto al premio, al mismo tiempo que lo ve como algo agradable y emocionante, el director de cine reconoce cierta congoja: «Mi trayectoria es muy breve y tampoco uno cree ser merecedor».

 

Carmen Pemán, directora de FesciLA, asegura que es un placer contar con Miguel Ángel Lamata en una edición como esta. «Es una persona que conoce bien tanto el mundo de la pequeña como de la gran pantalla, siempre cuenta con Aragón en sus proyectos y en nada presentará Nuestros amantes, una película con un buen reparto y que estamos convencidos de que gustará».

 

Este reconocimiento se concede desde 2009 y en su nómina cuenta con nombres como David Trueba, Luis Alegre, Paula Ortiz, Luisa Gavasa, Itziar Miranda o Gaizka Urresti. Justo ese año, en 2009, en una edición dedicada a los jóvenes en el cine, Lamata participó por primera vez en el festival. Fue en una mesa redonda junto a las actrices Norma Ruiz -protagonista de Tensión sexual... - y Nerea Camacho -Goya a la mejor actriz revelación por Camino, de Javier Fesser-.

 

Concursos 2016

 

Los trabajos finalistas de los concursos de cortometrajes y guiones para cortometrajes ya se han hecho públicos y se pueden consultar en la web www.fescila.com. De los 494 cortos recibidos, 34 se proyectarán dentro de la Sección Oficial del festival. En lo que se refiere a guiones, en total se recibieron 139, de los cuales 27 han sido seleccionados. El 16% de los escritos pertenece a la categoría hispanoamericana y han llegado de Venezuela, Argentina, República Dominicana, México, Colombia, Bolivia, Costa Rica y Perú.

 

Por otro lado, por primera vez el cartel que da imagen a cada edición del festival se ha elegido a través de un concurso entre los alumnos de la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA), continuando así con la idea de implicar a los centros educativos en la actividad y la programación de FesciLA.

 

Finalmente, el primer premio -dotado de 250 euros y diploma- fue para la obra titulada “Una alfombra para las dos”, de Alicia García Arana. También se establecieron dos accésits para “Unidos por el cine”, de Andreas Ibarra Concha, y “Retrovision”, de Marcos García Calzada. Estos tres premios también se entregarán durante la gala de inauguración.

 

TERESA RAMÓN: UN DIÁLOGO CON GOYA

ENTREVISTA. Teresa Ramón (Lupiñén, Huesca, 1945) recibía el pasado miércoles el Premio Aragón-Goya de 2015.

 

 

Teresa Ramón en su estudio de Huesca. Foto de Rafael Gobantes.

 

 

Goya me ha dado más pasión y libertad”

 

 

Empecemos un poco a bocajarro: ¿para qué sirve la pintura?

La pintura ayuda a encontrar miradas diferentes sobre las cosas que nos rodean, sobre los sentimientos, sobre las ideas. Hay mucho misterio en el universo esperando que lancemos una luz en cada rincón, en cada mirada, en cada corazón. Para mí, la pintura es toda mi vida.

 

¿Qué supone para usted el Premio Aragón-Goya 2015?

Lo más importante, fundamental, entrañable y maravilloso ha sido el afecto, la alegría y el apoyo que he recibido de multitud de gentes amigas, conocidos y desconocidos que me han parado en la calle para darme la enhorabuena y alegrarse conmigo. He recibido correos electrónicos muy calurosos desde otras ciudades de España, también desde Francia, Perú, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Miami, Argentina y Uruguay. El galardón me da razones para seguir luchando por la pintura, por el arte en general, por la cultura, por las mujeres tan olvidadas casi siempre.

 

¿Qué le ha dado la figura de Goya?

Me ha dado más pasión y libertad, la conciencia de que el arte no tiene fronteras ni límites temáticos, la confirmación de la teoría de “lo siniestro y lo sublime” con sus grabados sobre el horror de las guerras y los caprichos. Me dio una mirada subjetiva y apasionada del dolor y la fragilidad humanas.

 

¿Cuáles son sus cuadros favoritos de los suyos?

'La condesa de Chinchón', que emerge desde la oscuridad llena de una luz delicada y purísima, 'El perro enterrado en la arena', de un profundo desamparo y desolación, y todas las 'Pinturas Negras'. Goya amó desesperadamente a las mujeres, pero creo que no le cegó la pasión. Cuando las amaba o admiraba, pintó 'La condesa de Chinchón', 'La Duquesa de Alba' y 'Las majas' o pintaba cuadros puramente de compromiso o encargo, en los que no elude un estudio psicológico. Pero en el cuadro 'La familia de Carlos IV' no se privó en absoluto de plasmar las envidias y la mediocridad de algunas mujeres. En los maravillosos bocetos de las cabezas, se acentúa esa mirada lúcida y descarnada de esa realidad palaciega.

 

¿Recuerda cómo llegó a la abstracción?

Para mí fue un proceso natural de eliminación de aspectos de identidad innecesarios en finales del siglo XX y en este XXI, en los que los procedimientos fotográficos y fílmicos hacen innecesaria esa reproducción pictórica de la realidad, a la que nunca me he adherido. Ya en el 'Bestiario', a través de los textos de bestiarios medievales, dejé libre mi imaginación para crear esas bestias-monstruo tan fuertes, tan generadoras de fuerza y misterio. Nunca me ceñí la realidad, mis figuras soñadas flotaban en un mundo tenebroso y simultáneamente luminoso y sugerente. Picasso y su trabajo incesante de investigación y ruptura me han fascinado siempre.

¿Qué han significado en su producción los monstruos?

Son una manifestación de los vacíos, los miedos, los terrores inmateriales y difusos que pululan en mi mente. En general, amo a los animales, me apasiona la compleja simplicidad, el rigor y el orden de la vida de las abejas, el vuelo de los pájaros, ese dominio del aire, esa libertad. Y amo a mi perra Laia, que me da mucho amor.

 

¿Cuál es su vínculo con Latinoamérica?

Para mi pintura, trasladarme allá fue sumergirme en esa explosión de color y luz, de una vida exuberante y magnífica, de su alegría de vivir, de su comunión profunda con esa naturaleza prodigiosa donde la primavera dura todo el año. Debido a la alta humedad del aire, me permitió pintar con la técnica del fresco sobre lienzo y sacar toda la luz que esconde la materia pictórica.

 

¿Qué ocurre en su taller? ¿Qué lee, cómo se inspira, cuál es su relación con los materiales?

Mi taller es mi paraíso particular, es el territorio de mi verdadera vida. Puedo pintar horas y horas sin descanso con la única compañía de Radio2 clásica. Mi relación con los materiales es intensa y visceral. Preparo con pigmentos mis colores personales en una elaboración intensa y enigmática. Procuro leer mucho, mi libro de cabecera son las obras completas de Saint-John Perse, también 'Lo bello y lo sinIestro' de Eugenio Trías, 'Capital del dolor' de Paul Eluard, y el último, muy interesante porque trata de la indefensión y el ninguneo al que somos sometidas las mujeres en general y en el mundo del arte especialmente, es 'El mundo deslumbrante' de Siri Hustvedt, una gran escritora y esposa de Paul Auster.

 

Ha estado casi en el más allá. ¿Qué le queda por hacer, cómo sueña su porvenir?

Me siento con muchos deseos de seguir trabajando intensamente. La “experiencia de la muerte”, y he estado al otro lado del túnel, te da una nueva forma de ver, de saber que el tiempo es finito, que un soplo negro te puede arrastrar en un segundo al más allá, por eso es imprescindible aprovechar cada minuto como si fuera el último ¡nunca se sabe…! Me quedan por hacer muchas cosas, espero.

 

¿A qué se refiere?

He estado realizando dibujos y pinturas sobre mis sensaciones de esos momentos y de una larga y penosa recuperación, sobre la fragilidad, sobre la complejidad de un cerebro que puede producir imágenes terribles y fascinantes. He estado escribiendo una autobiografía novelada sobre mis experiencias artísticas. Creo que seguiré en esos dos caminos complementarios.

 

¿Qué consejos le darías a los jóvenes que desean ser artistas?

Desde el cariño y el respeto, les diría que trabajen incansablemente para encontrar su propio camino, que no se adhieran a modas, que sigan la luz de su espíritu. Y les aconsejaría trabajar, trabajar, trabajar.

 

¿Qué cuadro le habría gustado haber pintado?

Dos me habría gustado pintar: 'Perro enterrado en la arena' de Francisco de Goya y 'Las señoritas de Avignon' de Picasso. Los dos cuadros abrieron caminos a nuevas formas de ver.

 

IGNACIO DEL VALLE, EN PORTADORES

IGNACIO DEL VALLE, EN PORTADORES

Queridos amigos, Alfaguara Editorial y Los portadores de sueños tenemos el gusto de invitaros a la presentación de SOLES NEGROS, de Ignacio del Valle.  El autor conversará con Antón Castro el miércoles 6 de abril a las 20h en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 - Zaragoza).

SOLES NEGROS

«La muerte. La muerte no era solo un cuerpo sin vida, sino un lenguaje con su propio alfabeto, y para eso se encontraba allí, para descifrarlo, para escuchar lo que ella tenía que susurrarles.»

El capitán Arturo Andrade, miembro del SIAEM (Sección de Información del Alto Estado Mayor), es destinado a Pueblo Adentro, una aldea a pocos kilómetros de su Badajoz natal y centro de la resistencia anarquista extremeña. Incapaz de hacer las paces con los demonios del pasado, tendrá que investigar el misterioso asesinato de una niña. Pero el cadáver de la pequeña no es más que la punta del iceberg que lleva a las más altas esferas del régimen, en el que trabajan hombres dispuestos a todo para cumplir los peculiares deseos de algunos poderosos.

Andrade y su amigo Manolete, antiguo compañero de armas en la División Azul, cruzarán sus caminos con el honor del anarquista Ventura Rodríguez y de su familia, en una carrera contrarreloj para salvar la vida de una niña desaparecida y descubrir la verdad.

Ignacio del Valle ha sido ganador del Premio Violeta Negra del Tolouse Polars du Sud 2011 por El tiempo de los emperadores extraños (Capitán Arturo Andrade 2) y del Premio de la Crítica de Asturias en dos ocasiones.


IGNACIO DEL VALLE

Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) vive en Madrid. Ha publicado hasta la fecha seis novelas, Los demonios de Berlín(Alfaguara/Punto de Lectura, 2009. Premio de la Crítica de Asturias 2010), El tiempo de los emperadores extraños(Alfaguara/Punto de Lectura, 2006. Premio de la Crítica de Asturias 2007, mención especial Premio Dashiell Hammett 2007, Premio Libros con Huella 2006), que ha sido traducida a varios idiomas y cuyos derechos han sido comprados para el cine, Cómo el amor no transformó el mundo (2005), El arte de matar dragones (2003. Premio Felipe Trigo), El abrazo del boxeador (2001. Premio Asturias Joven), De donde vienen las olas (1999. Premio Salvador García Aguilar). Además, cuenta en su haber con más de cuarenta premios de relato a nivel nacional. Mantiene columnas de opinión en los diarios El Comercio y Panamá América, ejerce la reseña literaria en el suplemento Culturas y colabora con el suplemento El Viajero del diario El País y diversas publicaciones. También ha trabajado en radio.
¡OS ESPERAMOS!

CUÁNDO: el miércoles 6 de abril a las 20h
DÓNDE: en Los portadores de sueños (Blancas, 4 – Zaragoza)

 

RETRATO DE MIGUEL Á. MARÍN URIOL

RETRATO DE MIGUEL Á. MARÍN URIOL

RELATO DEL POETA PASTELERO

 

La vida está marcada por hilos de continuidad. A veces, en el fluir de una conversación de sábado al sol, piensas en alguien y media hora más tarde aparece por la calle paseando un perro. O está en una terraza, con una cerveza y un cuaderno milimetrado en el que escribe versos, los pule, pauta las sílabas y las rimas que, poco a poco, se vuelven música y canto. Ayer fue el Día Internacional del Libro Infantil: Miguel Ángel Marín Uriol (Zaragoza, 1945) no es un escritor de cuentos para niños aunque alguna vez escribió fábulas con encantamiento. Hablaba, como si fuera un repostero de ‘Las mil y una noches’, de los aromas y especias y de la pastelería universal con sus condimentos e ingredientes. La historia de Miguel Ángel es muy curiosa: siempre amó, y ama, la poesía y, a la par, mantuvo un negocio de tres locales con once trabajadores; servía pasteles a media Zaragoza. Era su esperanza, su pasión, su obra en marcha, y a ese universo de dulces le dedicó recetarios, artículos de prensa, algún que otro relato novelesco que contiene un viaje a los sentidos y una travesía en el tiempo. Hacía preciosas esculturas de chocolate en sus escparates. Un día las cosas se le torcieron: en el trabajo, en el amor y la familia, y en su ánimo. Todo se vino abajo y conoció el fracaso tan inesperado como fulminante. Con tesón, logró salir del abismo, animó tertulias y halló consuelo en otra mujer, Inma, apasionada de las palabras y cómplice de las ilusiones perdidas. Marín Uriol, que escribió versos a cuatro manos con la poeta y pedagoga Mari Carmen Gascón, empezó a hacer libros artesanales, poemarios, solo o con Inma, donde daba cuenta de sí: de sus sueños, de su cultura, de su vitalidad, de su pugna constante contra las derrotas del existir. Ha hecho textos ex profeso para sus hijas y para sus amigos: al poeta Ángel Guinda, cuando se casó por cuarta vez, le regaló un texto de mil versos. Ahora ultima otro libro para el escultor Florencio de Pedro. Ayer, en una terraza, culminaba la última pieza del volumen en su silla de ruedas eléctrica, casi de ciencia ficción, y la leyó de viva voz. Era el maravilloso relato de la supervivencia gracias a la palabra. El deseo de sobreponerse a la arrogancia de la enfermedad con el ímpetu de la primavera. O, dicho de otro modo, con el insobornable sortilegio de la amistad.

 

*Este texto ha aparecido hoy en mi sección 'Cuentos de domingo' y está dedicada a Miguel Ángel Marín Uriol y su compañera Inmaculada Marqueta. En la foto de Heraldo, el editor Joaquín Casanova, el profesor Mariano Ibeas, Miguel Ángel Marín Uriol e Inmaculada Marqueta.