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Antón Castro

SERGIO ALGORA: ALOMA RODRÍGUEZ, DE 'LOS IDIOTAS PREFIEREN LA MONTAÑA'

SERGIO ALGORA: ALOMA RODRÍGUEZ, DE 'LOS IDIOTAS PREFIEREN LA MONTAÑA'

 

[Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983) presenta mañana  viernes, a las 20.00, en la librería Antígona su cuarto libro, ‘Los idiotas prefieren la montaña’ (Xordica), una novela fragmentada sobre el poeta, narrador y cantante Sergio Algora (Zaragoza, 1969-2008). En esta entrevista explica algunas características del libro, del personaje y de su contexto. La acompañarán Octavio Gómez Milián y Rodolfo Notivol.]

 

 

“La novela es una carta, quiere

ser un diálogo, nunca un llanto”

 

 

-“Sergio Algora tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse”

-El título es es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”.

 -“Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta”


 


 

LA ENTREVISTA

-¿Qué es ‘Los idiotas…’ una carta a un amigo muerto [Sergio Algora, Zaragoza, 1969-2008], un diálogo con él o el llanto por un artista? 

Es un libro en el que trato de reconstruir mi amistad con Sergio Algora para que no se la lleve el tiempo, es una carta, a sabiendas de que el destinatario no la va a leer, quiere ser un diálogo con él, pero no un llanto. Más bien una fiesta.

  

-¿Puede leerse en clave de libro del duelo, con ecos de ‘Amarillo’ de Félix Romeo o ‘El año del pensamiento mágico’ de Joan Didion, pongamos por caso? 

El duelo es uno de los temas del libro, pero no quería que fuera el principal. Leí algunos libros de duelo, como el de Didion, también ‘Tiempo de vida’, de Marcos Giralt Torrente, ‘Patrimonio’, de Philip Roth, o ‘La otra hija’, de Annie Ernaux. Ramón González Férriz, mi jefe en el periódico semanal ‘Ahora’, vio las primeras páginas en uno de los últimos juegos de pruebas y dijo que los zaragozanos hemos inventado un género: biografía de muerto en segunda persona. Se refería a dos textos que han sido fundamentales para este libro: ‘Amarillo’, de Félix Romeo, y el relato ‘Despedida’, de Daniel Gascón.

 

-¿Podría ser, en cierta forma, un perfil novelado e impresionista, suspenso en los recuerdos más o menos caprichosos o azarosos? 

Es una especie de retrato íntimo del Sergio Algora que yo conocí, el de los últimos años. Los recuerdos, anécdotas, poemas que cito y las canciones componen ese retrato cubista e incompleto, pero hay que alejarse para verlo bien. He intentado también que estuviera la voz de Sergio a través de sus canciones y sus textos, que no solo hablara a través de mis recuerdos.

 

-¿Qué te ha llevado a escribir un libro como éste, qué te removía por dentro? 

La necesidad de continuar una conversación abruptamente interrumpida por la muerte. El deseo de contarle a mi amigo muerto qué había pasado desde que se fue. La necesidad de decirle que lo quería. También quería dejar testimonio de esos meses en los que trabajé en el Bacharach. Con Sergio cerca,  la vida parecía un crucero en el que el champán nunca se agotaba.

 

[Cinco poetas: Ángel Guinda, Manuel Vilas, Octavio Gómez Milián, Jesús Jiménez y Sergio Algora.]

-¿Quién fue Sergio Algora? 

Uno de los tipos más brillantes y generosos que he tenido la suerte de conocer. Tenía una sensibilidad fuera de lo común, era muy culto y tenía una gran curiosidad y odiaba aburrirse. Fue cantante, pero sobre todo fue escritor: tenía un gran talento para contar historias, era un inventor. Algunos títulos de sus canciones podrían servir para definirlo: “El hombre bombilla”, “El fabricante de alas de mariposa”.

 

-¿Cómo era como músico, cuáles fueron sus características y que influjo ejerció sobre su entorno y en la música española? 

Esta pregunta me queda un poco grande. Pero creo que la medida del impacto que ha tenido con sus canciones se puede medir: casi todos los grupos del indie nacional reconocen su talento. En Pequeño circo Nando Cruz recoge declaraciones de otros grupos sobre El Niño Gusano. Me gusta especialmente la de Abel Hernández, dice que tocaban muy mal pero eran muy buenos. El Niño Gusano fue un soplo de aire fresco: por las letras y su actitud desenfadada. Es difícil encontrar alguna banda que no admire las canciones de Sergio Algora.

  

-Fue poeta y narrador y también dietarista. ¿Cómo lo defines, qué tipo de escritor era? 

Como escritor creía en la imaginación y en la forma. Era un poeta muy intelectual, nada fácil ni ligero. En su narrativa la premisa es la libertad creadora más absoluta. Todo es posible, se suspenden las leyes de la realidad y operan solo las de la imaginación y las que impone la propia narración.

 

-¿Quiénes eran sus influencias, a quién admiraba, cuáles serían sus afinidades o sus pares? 

En poesía, Paul Celan, Rimbaud, Luis Cernuda o John Ashbery eran los que más citaba. Uno de sus interlocutores y poetas más admirados era Fernando Andú. Le vi comprar y leer con placer a John Connolly, a Jonathan Littell o los relatos de Rudyard Kipling. Estaba muy al día de lo que se publicaba en Zaragoza en particular y en España en general. Algunos de sus referentes eran Philip K. Dick, Boris Vian o Hermann Hesse. Una de las cosas que hace que su mundo sea tan fresco y original es que sus referentes no son solo literarios: también bebe del cine, del arte. Y es una de las razones por las que sus canciones eran tan frescas y originales, porque no se nutrían solo del pop.

  

-¿Piensas que, cada vez más y salvadas las distancias, se parece a Serge Gainsbourg? 

No. Creo que Gainsbourg era un personaje que tenía un poso de amargura. Algora, no. En todo caso, cierta melancolía. Pero no era un cínico, jamás lo fue. Y Gainsbourg, que tenía un enorme talento, a veces se comportó como un cínico.

  

-El libro es el documento de un soñador incesante en un cuerpo frágil. ¿Era consciente Sergio Algora del peligro que corría y lo desafiaba sin más? 

No lo creo. Algora era un vitalista y le gustaba la vida. Su muerte fue una desagradable sorpresa. Siento estropear el tópico de que vivió deprisa para morir joven. No creo que fuera consciente de la gravedad de su dolencia.

  

-¿Qué aportan los textos de los amigos, escritores, músicos, críticos musicales a tu novela? ¿Cómo lo has ido incorporando? 

Tienen una doble función: por un lado, cumplen el papel de interlocutores, por otro, son otro punto de vista y cuentan cosas que yo no sabía y otras que yo sabía. Era un poco como cuando te pellizcas para saber que no estaban soñando y una manera de añadir otro punto de vista. También dan una dimensión mayor al personaje.

  

-¿Qué sucedía en el bar Bacharach? 

En realidad solo éramos gente divirtiéndonos mucho. Poníamos discos, copas para otros y hacíamos bromas. Bailábamos y charlábamos de libros o pelis. Lo extraordinario venía de la manera que tenía Sergio de ver la vida y su capacidad para convertir un día de trabajo en una aventura. A Algora le gustaba parafrasear ‘El club de la lucha’: lo que pasa en el bar Bacharach se queda en el bar Bacharach y si es tu primera noche, tienes que pelear.

  

-¿Sabemos algo nuevo después de haber leído el libro sobre Algora? 

No hay grandes revelaciones: lo único que hago es construir un puzzle con piezas que ya estaban ahí. Como dice una canción de El Niño Gusano, “todo lo que digo lo dijo alguien ya”.

 

[Sergio Algora, Aloma Rodríguez e Ismael Grasa en la presentación de ’París tres’ de Aloma en Antígona.]

-¿En qué medida el libro es también una historia de amor, de complicidad, el relato de un Pigmalión inadvertido y su camarera? 

Más que historia de amor, hablaría de historia de admiración y fascinación. Sergio y yo tejimos una extraña complicidad: es una relación que añoro y anhelo y que, desgraciadamente, no he vuelto a tener. Sergio era tremendamente divertido y generoso. Era muy listo y se preocupaba por que todos estuvieran bien. Y siempre estaba dispuesto a reírse.

  

-Parece que has tenido en la cabeza libros como los de Valérie Mréjen, el propio Félix Romeo, no sé si Francesco Piccolo. ¿Por qué has elegido esa estructura tan fragmentada? 

Siempre pensé el libro así: con espacios entre los párrafos. Quería que la estructura no se viera, que desaparecieran los mimbres. Por otro lado, la escritura del libro ha sido dolorosa por momentos, necesitaba descansar, no era capaz de mantener esa intensidad emocional. Y creo que el lector también agradece eso. Además de que puede completar esos espacios en blanco. Valérie Mréjen es una de mis escritoras favoritas, Félix Romeo es un referente. Pero también Marguerite Duras, Natalia Ginzburg, Annie Ernaux o Patrick Modiano.

 

-¿Y el estilo? Deshuesado, directo, rápido pero también envolvente. ¿Qué buscabas, qué buscas como narradora? 

Buscaba la contención. Los escritores que me gustan no se regodean, no le dan todo masticado al lector, lo respetan y también a sus personajes. He trabajado mucho el tono del libro buscando el equilibrio entre la sobriedad y la emoción.

 

-Último asunto: ¿cuál es la razón del título? Y no me refiero solo a que sea un verso de una canción suya… ¿Es la última o penúltima provocación de Sergio Algora? 

En primer lugar es un verso de ‘Mi última mujer’. Dice: “Los idiotas prefieren la montaña / y en mi interior yo tengo una playa / donde fabrico mis recuerdos perfectos”. Este libro es algo así como un compendio de mis recuerdos perfectos de Sergio Algora. De ser una provocación, será la penúltima: Algora se aparece en los sueños de todos sus amigos para recordarles que sigue por ahí, atento a todo y mirando con una botella de champán en la mano.

Los idiotas prefieren la montaña. Aloma Rodríguez. Xordica. Zaragoza, 2016. 112 páginas.


*Las fotos de Aloma las tomo de aquí:

-http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/AlomaOK-135449_L.jpg

http://imworld.aufeminin.com/dossiers/D20130510/aloma001-1-135149_L.jpg

** La de Sergio Algora con Algora, Aloma e Ismael y otros amigos ya estaban en este blog.

*** La foto de Sergio Algora es de Óscar Sanmartín Vargas. 

 

 

MIGUEL Á. PÉREZ ARTEAGA, EN ANTÍGONA

MIGUEL Á. PÉREZ ARTEAGA, EN ANTÍGONA

El próximo sábado, 27 de febrero a las 13 h. presentaremos EL REY QUE NO QUERÍA SER REY, escrito e ilustrado por Miguel Ángel Pérez Arteaga y publicado por la editorial Milrazones. El autor estará acompañado por la ilustradora Elisa Arguilé y el editor Jesús Ortiz. Os esperamos.

 

EL AUTOR

Miguel Angel Pérez Arteaga. Zaragoza (España), 1965. Diseñador gráfico, socio del estudio Batidora de Ideas; pintor e ilustrador. 

Seleccionado para la exposición colectiva ‘Ilustrísimos. Panorama de la ilustración infantil y juvenil en España’ en la feria del libro de Bolonia 2005. Esa exposición ha dado y da la vuelta al mundo: yo la vi recientemente en Moscú, en una muestra organizada por el Instituto Cervantes y el Ministerio de Cultura.

 

EL AUTOR HABLA DE SÍ

«Cuando me enfrento a un nuevo proyecto de ilustración entro en una crisis que me dura tres días.

- El primer día disimulo.

Me compro un nuevo cuaderno, mejor si es cuadrado; busco papeles especiales, reciclados y de texturas interesantes; y compro pinturas. Ya tengo una caja metálica con seis pinturas japonesas, un pequeño rodillo para extender tintas y plumillas con diferentes puntas.

- El segundo día miro el cuaderno durante unos minutos, y lo cierro.

Salgo a la calle, veo alguna exposición, miro revistas, busco grafitis… y decido dejar de ilustrar.

- El tercer día reviso todos los cuentos que tengo de mis ilustradores de cabecera.

¿Cómo lo haría Isidro Ferrer?, ¿y Arnal Ballester?, ¿y Javier Pagola?, ¿y Jesús Cisneros?, ¿y Alejandro Magallanes?... Me reafirmo en dejar de ilustrar.

- El cuarto día vuelvo a mi cuaderno de siempre, que no es cuadrado. 

Vuelvo a mis acuarelas y mis pinturas de palo, y me pongo a dibujar».

 

BIBLIOGRAFÍA DE PÉREZ ARTEAGA

 

A soñar con los angelitos    (2004) Batidora de Ideas

Seleccionado para participar en la exposición Ready to Read. Book design from spain. Selección de los mejores libros editados en España. Que ha podido verse en los Institutos Cervantes de Nueva York, Ciudad de México, Sao Paolo... y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y finalista de los premios Daniel Gil.

 

-Caballero Sanjorge y princesa Cleolinda    (2006), Gobierno de Aragón.

 

-De nada tenemos tres      (2007) Batidora de Ideas. 

                                            (2009) Ediciones el Naranjo, México.

Seleccionado por el programa nacional de lectura de México, y por el Banco del libro de Venezuela.

 

-El mundo desde mi cometa    (2009) Ediciones el Naranjo, México (escrito por Fernando Lasheras)

 

-Historia del hombre bobo    (2010), Batidora de Ideas.

 

-El árbol tan poco árbol    (2012), Oqo Editora

 

-Veo, veo en el aire    (2012) Ediciones el Naranjo, México.

 

 

EL AUTOR HABLA DE SU LIBRO / Y 2

«El rey que no quería ser rey es ante todo una historia divertida, un juego iniciático y contagioso, una broma infantil y mínima.
  

Nos asoma a un lejano reino, y parece que lo vemos a través de las imágenes hipnóticas de los primeros fotógrafos, del espíritu naif del cine mudo o del teatro de marionetas.
  

Los habrá que vean en él una burla republicana, claro, o una parábola sobre la influencia del hábito y de las apariencias, sobre la envidia, sobre el azar, o sobre la personalidad necesaria para ir a contracorriente, también sobre la importancia de las tecnologías basadas en el electromagnetismo...
  

Y todos podrían tener un poco de razón.
  

Lo que en mi cabeza comenzó siendo la historia de un arzobispo de
Constantinopla que quería desarzobispoconstantinopolizarse con la ayuda de unos magos, de repente se convirtió en la de un rey que no quería ser rey.
  

Nunca sabes como suceden las cosas. De pronto a una capa se le suma una corona y a los magos les aparecen serruchos, varitas mágicas e imanes gigantes.
  

Y los iniciales dibujos pintados directamente sobre pequeñas cajitas
terminan siendo fotografiados por medio de un teléfono móvil y una tablet, colgados en la nube, modificados mediante los filtros de una red social e incorporados directamente a la maqueta del cuento. Por eso es cuadrado, por eso tiene esos colores, y por eso puede que sea el primer cuento republicano del mundo realizado en Instagram.
  

Pero para mí, lo único importante es que sea una divertida historia,
iniciática y contagiosa».


https://vimeo.com/145242849

LA 'POESÍA COMPLETA' DE MANUEL VILAS

LA 'POESÍA COMPLETA' DE MANUEL VILAS

[Manuel Vilas publica su ‘Poesía completa (1980-2015)’ en el sello Visor, desde ‘El sauce’ hasta el ‘El hundimiento’, con prólogo del propio poeta donde explica libro a libro, influjos (los parnasianos, Baudelaire, Gil de Biedma, Luis Cernuda, Walt Whitman), motivos, palpitaciones, la transgresión (“Cuando dices por ahí que eres poeta la gente se parte el culo de la risa”), el amor, el dolor, la muerte. Incorpora dos secciones inéditas: ‘Materia’ (que incluye ese manifiesto bastante irónico que es ‘Creo’: : “Creo que el sufrimiento es más grande que el amor”) y ‘Avenida de Madrid’. El libro se presenta mañana en Cálamo y contará con la presencia de Rafael Campos, que leerá algunos de sus poemas. Uno de los temas más constantes de Manuel Vilas es la música, su pasión por la música. Entre sus devociones están Lou Reed, Woody Guthrie, Patti Smith, y por supuesto Elvis Presley, al que le dedica este poema.]

 

 

16 DE AGOSTO DE 1977

 

Hice el amor mientras tú cantabas tantas veces.

 

Bebí, conduje, trabajé, me despidieron y tú estabas allí.

 

Cuando mi padre la palmó le dije al cura que no pusiera

a Mozart sino ‘Love mi tender’, le tuve que llevar yo el cedé

a aquel rostro de mármol, representante de Dios en la Tierra,

es decir, representante tuyo,

menudo mánager inútil te buscaste.

 

Lloro como un perro todos los dieciséis de agosto.

 

Te invoco, te amo, te celebro, te canto, te deseo, te sueño.

 

Cuando te fuiste, te llevaste en tu cuerpo toda la poesía de este mundo.

 

Te la llevaste toda, en tu cuerpo.

Desde que te fuiste no sabemos amarnos.

 

Nos damos besos, pero no hacemos bien el amor, desde que te fuiste.

 

Nos hemos hecho puritanos.

 

A veces vienes a verme y cantamos juntos.

 

Cantamos juntos ‘Love me Tender’.

 

Siempre te amaremos, siempre.

 

*La footgrafía de Manuel Vilas es de Columna Villarroya.

XVII PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA: LISTA DE NOMINADOS

XVII Premios de la Música Aragonesa: ya se conocen los nominados

 

Ayer por la tarde tuvo  lugar la tradicional entrega de diplomas a los distintos candidatos de los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical. Los Premios se entregarán el 29 de marzo.

La fábrica de cervezas Ámbar ha vuelto a ser el lugar desde el que se han presentado esta tarde los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical, los premios que entrega anualmente este portal. El acto de entrega de diplomas a nominados ha sido la actividad central de la jornada a la que han vuelto a acudir numerosos implicados en el Aragón musical llenando de nuevo el Espacio Ámbar. También ha habido una sesión con música relacionada con los nominados y una degustación de las distintas especialidades de cervezas Ámbar. Se ha presentado el cartel de este año, firmado por Javier Bueno, así como el photocall que presidirá el hall del teatro en la jornada de la gala de entrega. También se ha activado el playlist oficial de los premios en Spotify. Puedes escucharlo bajo estos párrafos.

Han intervenido Javier Pomar, responsable de marca de Cervezas Ámbar; y José Manuel Glaria, responsable de Covah-Rampa, ambos patrocinadores de los XVII Premios de la Música Aragonesa junto al Gobierno de Aragón y al Ayuntamiento de Zaragoza. Sergio Falces en representación de Aragón Musical, organizadores, ha hecho de maestro de ceremonias y ha entregado los documentos acreditativos a cada una de las propuestas nominadas. Colaboran en esta edición: MondoSonoro, Gran Café Zaragozano, Jal Lux, Miran Doz, Estudios Kiko’s y Spotify.

La gala de entrega de los que son los Premios de la Música Aragonesa correspondientes a 2015 tendrá lugar el 29 de marzo, martes, en el Teatro Principal de ZaragozaYa pueden adquirirse las entradas desde la taquilla del emblemático recinto. Después de la jornada la fiesta, abierta a todo el mundo, seguirá en el Gran Café Zaragozano. Durante las próximas semanas se desvelarán más datos, como actuaciones, y los otros dos premios especiales. Por el momento conocemos el nombre de la entidad que recibirá el Premio Especial al Apoyo Cultural. Se trata de Avv Arrebato que lleva la friolera de 22 años dinamizando el barrio de la Madalena y el panorama cultural alternativo zaragozano con independencia desde la autogestión. Un lugar que, ahora que respira con cierta tranquidad, hay que recordar, pasó momentos críticos. El grupo que recogerá el Premio Especial a la Trayectoria será, por su parte, B VocalEn 2015 este peculiar quinteto zaragozano de música a cappella cumplía dos décadas en los escenarios. Veinte años en los que han llevado el nombre de Aragón en sus numerosas giras por China y Corea del Sur, en sus conciertos por Japón, Francia, Austria, Taiwán, Japón, Bélgica, EEUU, Eslovaquia, Alemania… Han sido premiados internacionalmente en multitud de ocasiones y el año pasado fueron profetas en su tierra recibiendo el título de Hijos Adoptivos de Zaragoza. En esta ocasión vuelven a serlo con este premio a su trayectoria que cierra definitivamente la celebración de su cumpleaños.

Los más nominados a los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical:

El grupo que gane la categoría a mayor proyección, la favorita de la organización, grabara un epé gracias a Estudios Kiko’s de Zaragoza. Las cuatro bandas candidatas son: La Ringlera, Levy Pants, Perdiendo los papeles y White Coven.

Los más nominados, con cuatro menciones, sonCalavera (mejor grupo, mejor producción por ‘El monte del perdón’ de Javi Vicente ‘Carasueño’, mejor epé y mejor directo) y My Expansive Awareness (mejor grupo, mejor álbum autoeditado por ‘My Expansive Awareness’, mejor canción por ‘Wake me up’ y mejor directo),

Cuentan con tres nominacionesKase.O (mejor solista, mejor epé por ‘Previo’ y mejor vídeo por ‘Repartiendo arte’ de Berberecho Producciones), Bunbury (mejor solista, mejor producción por ‘El libro de las mutaciones’ de Bunbury y mejor portada por ‘El libro de las mutaciones’ de Álvaro P-ff y Jose Girl), Amaral (mejor álbum por ‘Nocturnal’, mejor canción por ‘Llévame muy lejos’ y mejor producción por ‘Nocturnal’ de Eva Amaral, Juan Aguirre y Chris Taylor), Los Bengala (mejor grupo, mejor álbum autoeditado por ‘Incluso festivos’ y mejor canción por ‘No hay amor sin dolor’), y Copiloto (mejor álbum por ‘Los puentes hundidos’, mejor canción por ‘Los puentes hundidos’ y mejor producción por ‘Los puentes hundidos’ de Javier Almazán, Pablo Malatesta, Paco Loco y Rafa Domínguez).

Han recibido dos nominacionesMariano Casanova (mejor álbum por ‘Al final de la ciudad dormida’ y mejor vídeo por ‘De colores’ de Enrique Mavilla), Cuti (mejor vídeo por ‘Malcolm en la parte de atrás’ de Javier Macipe Costa y mejor solista), La Nube (mejor epé por ‘Bicho rosa’ y mejor portada por ‘Bicho rosa’ de Nines Cárceles), y Dadá (mejor vídeo por ‘Ritmo veraniego’ de Producciones Siderales y mejor portada por ‘Fábula de la rata y el rinoceronte’ de Estudio Anamaketa, J.J. Sánchez y Jimena Ocón).

También están nominadosTachenko (mejor grupo), The Bronson (mejor directo), The Kleejoss Band (mejor disco autoeditado por ‘Villa Modesta’), The Fire Tornados (mejor directo), Pecker (mejor solista), Will Spector y Los Fatus (mejor álbum por ‘Arriba de bien’),Fominder (mejor álbum autoeditado por ‘El circo robado’), El Verbo Odiado (mejor epé por ‘Cazador’), y Sadai (mejor portada por ‘6Noches’ de Eduardo Fernández Pastor).

En mejor canción en lengua autóctona de Aragón se encuentran los temas: ‘Borzarins’ de Gaire‘Güella negra / Huella negra’ de Camille‘La Muga’ de Bosnerau y ‘O Fanatico Hombre Bala’ de Camille.

La categoría a mejor programación musical está repartida entre: El VeintiunoLa Lata de BombillasLa Ley Seca y Las Armas. Así mismo los nominados a mejor disc jockey son:Carlos HollersChelisMr. Pendejo y Sweet Drinkz. El apartado de otras músicas se lo disputan: Alejandro MonserratFestival Jazz ZaragozaPirineos Sur y Rosarito.

Más info: Premios de la Música Aragonesa

Premios especiales:

Premio Especial al Apoyo Cultural
Avv Arrebato

Premio Especial a la Trayectoria
BVocal

 

Nominaciones por categorías a los XVII Premios de la Música Aragonesa Aragón Musical:

Mejor Vídeo
“De colores” de Mariano Casanova por Enrique Mavilla
“Malcolm (en la parte de atrás)” de Cuti por Javier Macipe Costa
“Repartiendo arte” de Kase.O por Berberecho Productions
“Ritmo veraniego” de Dadá por Producciones Siderales

Mejor Programación Musical
El Veintiuno
La Lata de Bombillas
La Ley Seca
Las Armas

Mejor Disc Jockey
Carlos Hollers
Chelis
Mr. Pendejo
Sweet Drinkz

Mejor Directo
Calavera
My Expansive Awareness
The Bronson
The Fire Tornados

Mejor Canción
“Llévame muy lejos” de Amaral
“Los puentes hundidos” de Copiloto
“No hay amor sin dolor” de Los Bengala
“Wake me up” de My Expansive Awareness

Mejor Canción en Lengua Autóctona de Aragón
“Borzarins” de Gaire
“Güella negra / Huella negra” de Camille
“La Muga” de Bosnerau
“O Fanatico Hombre Bala” de Camille

Otras Músicas
Alejandro Monserrat
Festival Jazz Zaragoza
Pirineos Sur
Rosarito

Mejor Epé
“Bicho rosa” de La Nube
“Cazador” de El Verbo Odiado
“Previo” de Kase.O
“El monte del perdón” de Calavera

Mejor Álbum Autoeditado
“El circo robado” de Fominder
“Incluso festivos” de Los Bengala
“My Expansive Awareness” de My Expansive Awareness
“Villa Modesta” de The Kleejoss Band

Mejor Álbum
“Arriba de bien” de Will Spector y Los Fatus
“Los puentes hundidos” de Copiloto
“Al final de la ciudad dormida” de Mariano Casanova
“Nocturnal” de Amaral

Mejor Portada
“Bicho rosa” de La Nube por Nines Cárceles
“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Álvaro P-ff y Jose Girl
“Fábula de la rata y el rinoceronte” de Dadá por Estudio Anamaketa, J.J. Sánchez y Jimena Ocón
“6Noches” de Sadai por Eduardo Fernández Pastor

Mejor Producción
“El libro de las mutaciones” de Bunbury por Bunbury
“El monte del perdón” de Calavera por Javi Vicente ‘Carasueño’
“Los puentes hundidos” de Copiloto por Javier Almazán, Pablo Malatesta, Paco Loco y Rafa Domínguez.
“Nocturnal” de Amaral por Eva Amaral, Juan Aguirre junto y Chris Taylor.

Mejor Solista
Bunbury
Cuti
Kase.O
Pecker

Mejor Grupo
Calavera
Los Bengala
My Expansive Awareness
Tachenko

Mayor Proyección
La Ringlera
Levy Pants
Perdiendo los papeles
White Coven

 

Playlist oficial de Spotify de los XVII Premios de la Música Aragonesa

 

 

MAENZA, LA LEYENDA QUE NO CESA

MAENZA, LA LEYENDA QUE NO CESA

Antonio Maenza, una leyenda que no cesa

 

Graciela de Torres desvela, en una tesis doctoral, los vínculos entre cine y literatura del cineasta maldito y contracultural turolense

 

 

“La obra de Antonio Maenza (Teruel, 1948- Zaragoza, 1979), autor marginal de la literatura y cinematografía española de finales de los años sesenta, presenta un rasgo revolucionario desde el punto de vista teórico-literario: utiliza tanto la pluma como la cámara como elementos escriturales, identificando en consecuencia el papel y la pantalla de una manera consciente y activa. Su críptica poética literaria se aplica por igual a sus películas, en las que los libros, carteles y pancartas son elementos fundamentales que obligan al espectador a convertirse en un nuevo lector, llegando el autor a escribir sobre el propio celuloide”, explica la profesora Graciela de Torres Olson, que acaba de leer su tesis doctoral, ‘Literatura, cine o escritura: la obra de Antonio Maenza’, dirigida por el catedrático Túa Blesa, dedicada a este realizador inclasificable. Recibió el sobresaliente cum laude.

Maenza tiene el perfil de “un cineasta maldito”, así lo bautizó Emma Cohen con quien trabajó. Filmó tres películas: ‘El lobby contra el cordero’, en Zaragoza, en el verano  e invierno de 1968, donde el poeta Miguel Labordeta oficiaba de cura y Enrique Murillo fue coguionista; ‘Orfeo filmado en el campo de batalla’ (1968-1969), que rodó en Valencia en una época agitada en la que frecuentó al joven poeta Eduardo Hervás y al futuro editor de Pre-Textos Manuel Borrás, y en Barcelona trabajó en un proyecto de diez horas que se tituló ‘Hortensia-Beancé’ (1969), con la complicidad del director y productor Pere Portabella, pero también de los escritores Enrique Vila-Matas y Félix de Azúa o de la citada Emma Cohen, que se desnudaba en la cinta. Maenza, fascinado por el estructuralismo francés y la obra de Pasolini, quiso conocer a toda costa al novelista e ingeniero Juan Benet.

Antonio Maenza ha sido recuperado por distintos estudiosos: Javier Hernández y Pablo Pérez editaron su novela inacabada ‘Séptimo medio indisponible’ (Mira editores, 1997) y le dedicaron una biografía: ‘Antonio Maenza filmando en el campo de batalla’ (DGA, 1997); Vicente Molina Foix lo retrataba en su novela ‘El abrecartas’ (Angrama, 2006) y la propia Graciela de Torres, con Francisco Plou, le dedicó un documental de 52 minutos: ‘In girum imus nocte et consumimur igni. Filmbiografía de Antonio Maenza’ (2002). 

Desde entonces, Graciela ha trabajado en torno a su figura con auténtico entusiasmo y habló con sus grandes amigos: Suso Navarrete, que conservó muchos de sus materiales (que Maenza había dejado en la nevera), el cineasta y fotógrafo Alejo Lorén, con quien mantuvo una extensa correspondencia el director de ‘El lobby’, el escritor y editor Enrique Murillo, el escritor y cineasta Vicente Molina Foix, el galerista y psiquiatra Javier Lacruz, etc. Ha revisado todos sus materiales: las películas y sus escritos, dispersos, inacabados, pero “en perfecta sintonía con su cine” En sus diarios, anotó este autorretrato: “Soy muy sensible a lo bueno y más a lo bello. Sensible a la sensibilidad”. Agrega Graciela: “Antonio Maenza no se quedó en el plano teórico. Su premisa fundamental fue la de experimentar el proceso contracultural por encima de sus resultados, lo que tuvo como consecuencia que dejara sus obras inacabadas o incompletas, imposibilitándolas así para su comercialización o inserción en el sistema artístico tradicional y provocando que durante años hayan permanecido en el olvido”. Sus películas fueron recuperadas por Pere Portabella, que tenía la intención de producir ‘Hortensia-Beancé’. 

 “Mi tesis doctoral rescata buena parte de esos documentos inéditos -entre los que se encuentran apuntes, poemas y guiones- y trata de reivindicar la lucidez salvaje de un autor que empleó el cine y la literatura como medios de escritura e identificó su propia vida con su obra, hasta sus últimas consecuencias”, concluye Graciela de Torres, que fue felicitada por el tribunal por asomarse a una figura fascinante y con tendencia a la autodestrucción, de la que se sabía muy poco, y por la belleza literaria de su prosa. La profesora de la Universidad de Vigo, Carmen Becerra, le dijo: “Escribe usted muy bien”.

La existencia de Antonio Maenza está poblada de misterio. Fue lector de Martín Vigil, de William Blake y de Lautréamont, era cleptómano y visitó varios psiquiátricos. Conoció la desesperación durante el servicio militar en Huesca, a partir de entonces ya fue otro, y hasta su propia muerte está envuelta en sombras: se arrojó a la calle por la ventana, en la casa de su padre, vendedor de colchones. Se ha escrito que quizá fuese un arrebato, que fuese su propio padre quien lo empujase o que fuese víctima de una venganza de homosexuales. Dos días después de la caída, Antonio Maenza moría en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

Un cineasta al margen, desde Pamplona

Nuevo documental de Carles Candela

 

El Festival Punto de Vista dedicaba la pasada semana una retrospectiva a la obra de Antonio Maenza bajo el título ‘¡Maenza existe!’. Se proyectaron ‘El lobby contra el cordero’ y ‘Orfeo’, con sonorización en directo; se celebró una mesa redonda en la que intervino la propia Graciela de Torres  junto a Javier Hernández, Alejo Lorén y Vicente Molina Foix, y se emitió  ‘Hortensia-Beancé’, presentada por Pere Portabella. Una de las grandes novedades del homenaje fue que el cineasta Carles Candela presentó un nuevo documental sobre Maenza: ‘Materialista, idealista, cinematógrafo, magnetófono, buen chico y sádico’, que refleja un poco su condición de creador inabarcable y complejo que hizo su obra en apenas dos años, entre 1968 y 1969. Para Candelas Antonio Maenza es “un personaje constantemente enchufado a una red eléctrica” y un director “al margen de cualquier esquema”.

 

-Aquí se puede leer una estupenda entrevista con Carles Candela.

http://www.noticiasdenavarra.com/2016/02/10/ocio-y-cultura/cultura/mi-vida-tiene-un-antes-y-un-despues-de-maenza

 

LUIS ALEGRE EXPLICA LAS CLAVES DE SU TESIS DOCTORAL

 

LUIS ALEGRE: "EL PÚBLICO DE CINE

ES ESPECIALMENTE MISTERIOSO"


Hace unos días, el profesor, cinéfilo, escritor y periodista cultural Luis Alegre (Lechago, Teruel, 1962) leía su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza. Aquí intentamos desvelar algunas claves de su trabajo extenso, en el que ha invertido alrededor de diez años o quizá, en realidad, casi toda una vida de cine.

Acaba de defender su tesis doctoral, titulada ’Evolución de la posición relativa del cine español en las preferencias del público en España’. Usted señala que uno de los estímulos de la tesis fue una anécdota de Fernando Fernán-Gómez.       

Sí, esa anécdota está en el origen remoto de la investigación. Un taxista iraní le preguntó: “¿Cómo es posible que España, un país con una cultura tan rica, tenga un cine tan pobre?”. Fernán-Gómez, le respondió: “Eso mismo nos preguntamos nosotros”. De algún modo, la tesis, entre otras cosas, es un intento no de responder a esa pregunta sino de explicar qué hay detrás de ella, por qué ese taxista se la hizo.

 

Pero, ¿está de acuerdo con lo que esa pregunta insinúa?

No. Pero entiendo que la imagen que transmita el cine español sea débil. Lo que ocurre es que esa imagen procede de comparaciones que, aunque sean inevitables, están fuera de lugar. No tiene sentido comparar el cine con la pintura o la literatura porque los contextos alrededor de esas manifestaciones culturales son radicalmente distintos. Un escritor o un pintor pueden crear su obra de forma individual y con un coste mínimo, exactamente al contrario que un cineasta y eso lo condiciona todo. Por otro lado, tampoco tiene sentido comparar el cine español con el cine de Hollywood, como si ambos jugaran en la misma división. Es como si, para valorar el fútbol del Huesca, tuviéramos en la cabeza el fútbol que practica el Barça. Sin embargo, de forma más o menos consciente, la imagen del cine español entre la mayoría está condicionada por una comparación sistemática con el cine más poderoso del mundo o con las películas más sobresalientes de cada país. Hay gente que sostiene que el cine alemán es mejor que el español pero la única película alemana que ha visto en los últimos diez años es “La vida de los otros”. A menudo, cuando se juzga el cine español, sobra dureza y falta un poco de información, un poco de perspectiva y un poco de cariño.

 

El objeto de su investigación son las películas preferidas por el público en España a lo largo de toda la historia

Sí. Una buena manera de conocer a alguien es reparar en cuáles son sus películas favoritas. La tesis arranca de la convicción de que, de un modo similar, las películas más atractivas para el público de un país en un momento determinado también encierran una información muy valiosa sobre ese público, ese país y ese tiempo.

 

Pero, ¿qué entiende por películas más atractivas?

El atractivo de una película puede residir en su capacidad para atraer al público a las salas, en la valoración que de ella realiza un público especializado (estudiosos y profesionales) o en la huella que esa película deja en la memoria colectiva. Hay películas que son muy atractivas según alguno de esos tres criterios y otras que lo son según varios de ellos a la vez. Mi intención ha sido identificar las películas, extranjeras y españolas, que, en cada periodo, han resultado más atractivas según cada uno de esos criterios y, luego, valorar la posición relativa del cine español, como una manera de contextualizar las películas españolas más atractivas y de adquirir perspectiva sobre ellas. Cuando “Amanece que no es poco” se estrenó en 1989 no fue una película especialmente atractiva: su carrera comercial fue muy discreta y no contó con el aprecio de los estudiosos ni de los profesionales. Sin embargo, hoy esa película disfruta de un protagonismo muy superior al de buena parte de las películas coetáneas que, cuando se estrenaron, tuvieron una repercusión mucho mayor. Medir la influencia del paso del tiempo en el atractivo de las películas era otro de los desafíos de la tesis.

 

Usted reivindica la utilización de la expresión “películas más atractivas” en lugar de “mejores películas” y rechaza el uso de “buena” o “mala” aplicado a una película.

Rafael Azcona decía que “mejor” sólo se puede utilizar cuando hay cronómetro. Y tenía toda la razón. “Mejor”, “buena” o “mala” son calificativos que utilizamos con mucha ligereza y arrogancia cuando se trata de valorar obras de arte. Si una película te gusta, para ti será buena, al margen de lo que establece el canon o de lo que puedan pensar de ella los demás. Nadie, ni siquiera el paso del tiempo, puede arrogarse la autoridad de certificar de modo absoluto el mayor o menor valor de una película. Hoy “El apartamento” es una de las películas más prestigiosas de la historia y a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría cuestionarla. Pero, cuando se estrenó en España en 1963, recibió críticas muy tibias. Y vete a saber cuál será su prestigio dentro de 100 años.

 

También cuestiona la manera de reflejar la repercusión de las películas en los libros y medios de comunicación.

Cuando informamos sobre las películas de mayor impacto de la historia o nos basamos en la cuota de mercado para informar sobre la salud de nuestro cine, incurrimos en errores y arbitrariedades de todo tipo. En la tesis realizo propuestas que, dentro de las limitaciones que existen, añadan un cierto rigor.

 

Otro de sus objetivos es indagar en la naturaleza del público de cine

El público de cine es especialmente misterioso, imprevisible, desconcertante y escurridizo y por eso es tan interesante estudiarlo. Dentro del público, y de cada espectador, conviven diversas sensibilidades que trato de distinguir.

 

Usted subraya que resulta muy complicado anticipar la respuesta del público ante una película concreta.

Sí y la historia está llena de casos muy llamativos. Cuando se iba a estrenar “Ocho apellidos vascos”, sus propios responsables eran bastante pesimistas. Y, luego, unos nueve millones y medio de españoles, casi una cuarta parte de la población, se abalanzaron sobre las salas para verla. Una comedia española de presupuesto muy modesto había resultado mucho más seductora para el público que miles de películas norteamericanas infinitamente más poderosas. Menos mal que se dice que la gente le tiene manía al cine español. Ese fenómeno destruyó de un plumazo varios de los tópicos enquistados alrededor de nuestro cine.

 

En la tesis sostiene que los grandes fenómenos populares suelen capturar “el aire de los tiempos” o retratar un estado de ánimo colectivo.

Sí, y “Ocho apellidos vascos” es un claro ejemplo: en un momento de crisis brutal la gente estaba deseando reír más que nunca y, además, por primera vez en el cine español, se ironizaba alrededor de la mayor pesadilla colectiva de los últimos 40 años y eso tuvo un efecto catártico, liberador. Sin olvidar que la explotación cómica de los estereotipos regionales siempre ha hecho mucha gracia a los españoles. Otro caso muy llamativo es el de “Helga”, un documental alemán que en 1967 se estrenó en versión original en algunas pocas salas de arte y ensayo. Esa película fue una de las más vistas de su época por una sola razón: en ella se veía con todo detalle cómo una mujer daba a luz. Buñuel decía que España era el país más reprimido de Europa y ese éxito inaudito fue un reflejo insuperable de esa represión.

 

Pero los acontecimientos comerciales suelen ser despreciados por los críticos y muchas películas de prestigio pasan inadvertidas en los cines. En las informaciones sobre los recientes premios Goya, se ha destacado que las películas más nominadas habían tenido un público muy reducido y que las películas más comerciales apenas habían sido reconocidas.

Sí, pero otros años, cuando, por ejemplo, en los Goya triunfaron “Los otros” o “Mar adentro, se dio la coincidencia de que los profesionales de la Academia premiaron a películas que habían arrasado en los cines. En la tesis reflejo también esos infrecuentes casos en los que lo más visto es también lo más apreciado por los estudiosos o profesionales. En realidad, mi intención es arrojar algo de luz alrededor de varias tensiones clásicas: la tensión entre lo exquisito y lo popular, el arte y la industria, la cultura y el entretenimiento, la comercialidad y el prestigio, el éxito y el fracaso, la sencillez y el espectáculo, la minoría y la masa, lo fugaz y lo permanente, lo nacional y lo extranjero, lo castizo y lo internacional, lo que queda en la memoria colectiva y lo que no.

 

¿Sería capaz de señalar la gran conclusión de su tesis?

Me siento completamente incapaz. Es una investigación que abarca temas muy diversos, maneja materiales y conceptos muy ambiguos y de ella se desprenden conclusiones complicadas de resumir. Pero he confirmado algo que sospechaba: aun con todos los matices del mundo, el cine español, sobre todo el más atractivo, ha sido hijo de su tiempo y se nos parece. Ese cine es un espejo bastante preciso de lo que somos o, mejor dicho, de lo que creemos que somos.

 

*La foto de Luis Alegre pertenece a Heraldo de Aragón.

 

 

 

 

ALOMA RODRÍGUEZ DEDICA UNA NOVELA A SERGIO ALGORA, EN XORDICA

 

El lunes salía a la venta el libro ‘Los idiotas prefieren la montaña’ (Xordica) de Aloma Rodriguez (Zaragoza, 1983), una visión muy particular sobre el cantante, poeta y narrador Sergio Algora, que integró grupos como El Niño Gusano, Muy Poca Gente o La Costa Brava y que falleció poco antes de cumplir los 40 años. El libro –con una estructura de evocación fragmentaria, un poco a la manera de Valerie Mrejen o Francesco Piccolo-, más que un libro de duelo o el documento de una ausencia, es una exaltación de la amistad, un viaje hacia un personaje complejo y fascinante, afectuoso y con grandes dotes para la narración oral, el extravío y el descubrimiento. Hablar de alguien tan cercano que muere joven no es fácil: Aloma, que trabajó con Sergio Algora varios meses en el Bar Bacharach y que tuvo y tiene una gran amistad con su compañera Maribel, descubre a Sergio, sus gustos, sus motivos de inspiración, el círculo de amistades y a la vez se descubre a sí misma.

Y el libro tiene otra cosa importante: recoge muchos de los testimonios de escritores, periodistas, músicos y amigos que han recordado, y recuerdan, a Sergio Algora a diario, ese cantante que amaba a Serge Gainsbourg y a Boris Vian y que se atrevió a cantar “los idiotas prefieren la montaña”. Era una de esas frases-versos de un iconoclasta dulce y entrañable. Irreductible. En cierto modo, me ha parecido que esta novela híbrida tiene algo de canto de plenitud de una criatura inolvidable y poliédrica de la estirpe de Félix Romeo.

Copio este fragmento de la página 70

“Me da pena que no nos escribiéramos más correos, se nota que no te gustaba mucho. Si nos hubiéramos escrito más, podría leerlos de vez en cuando. Creo que internet tenía algo árido y desconocido para ti”.

 

Y este de la página 78

“Tus padres seguían viviendo en las Delicias. Una tarde entraste en la sala a oscuras y te tropezaste con algo: era tu padre. Estaba tumbado en el suelo, con las gafas de sol puestas. Te dijo que se estaba más fresco así”.

-De ‘Los idiotas prefieren la montaña’. Aloma Rodríguez. Una novela sobre Sergio Algora. Xordica. Zaragoza, 2016. 112 páginas. [La foto de Aloma es de María Sánchez; la portada es la distribuidora UDL Libros. La foto de Sergio, que él mismo me la cedió para la publicación 'Paulus e Irene' es del artista Óscar Sanmartín Vargas.]

ANTONIO, FOTÓGRAFO DE VEDETTES

ANTONIO, FOTÓGRAFO DE VEDETTES

Antonio,

el retratista

de las vedettes,

un enigma

en el tiempo

 

 

El tiempo tiene agujeros negros de olvido. Parece capaz de engullírselo todo o de dejar una memoria borrosa que se disuelve en leyenda. Un buen ejemplo de ello sería el caso de Antonio, “el fotógrafo de las artistas, el fotógrafo de las vedettes”, que tenía su estudio ante la Audiencia y Droga Alfonso, en Coso 28. Firmaba siempre Antonio. Simplemente, Antonio. Y cuando se le cita en las historias de la fotografía en Aragón no aparecen ni sus apellidos ni sus fechas de nacimiento y muerte. Era Antonio Diez Lahoz. Sin embargo, Antonio fue un importante retratista de posguerra, muy amigo de José Alcrudo, el librero y editor de Pórtico, que conservaba estupendas fotos familiares suyas y recordaba con mucho cariño su amistad y algunos viajes que habían realizado juntos por las montañas y pueblos del Pirineo. Hablaba de su espíritu independiente, indómito y de la calidad de sus fotos.

Enrique Vázquez, que se asomó a la sala Oasis de la mano de su tío Celestino Moreno y ha pasado entre sus paredes más de medio de siglo, recuerda a Antonio con perfiles desdibujados. “Era un fotógrafo muy respetado. Los artistas de mayor nivel, de éxito, acudían a él cuando querían renovar sus fotos y postales. O hacer sus afiches y carteles. Tenía un estudio bonito y reconocido, y él llevaba fama de  buen profesional. Los artistas de variedades que tenían menos dinero solían a acudir a Foto Eléctrica de Pepe Gracia, en la calle Pignatelli. En casa de mi tío se conservaban algunas fotos de familia de Antonio”. La anécdota más jugosa o pintoresca que relata el memorioso Enrique Vázquez hace referencia a un Mercedes verde que poseía. “Lo veías pasar en él a menudo. En la ciudad su coche era conocido por el ‘Mercedes Lola’ porque por atrás se parecía a la bata de cola de Lola Flores, a su espléndido trasero. Eso se decía entonces”. A mediados de los años 50, la actriz vivió una intensa historia de amor con el futbolista internacional del Barcelona Gustavo Biosca.

Enrique Vázquez retrata a Antonio como un hombre espigado, con el cabello undoso y cuidado, elegante, bien vestido, algo en lo que también coincide, a grandes rasgos, José Luis Vázquez Giummarra en su libro ’25 + 8 años (1977-2010). Collage de instantes vividos por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza’ (2011), donde dice: “Antonio fue todo un personaje, bien parecido, siempre acicalado y bien trajeado, pelo largo, simpático, zalamero y gran retratista”.

José Antonio Duce, cineasta, fotógrafo e historiador de la fotografía de Aragón, cuenta: “Lo único que recuerdo de él es que, siendo yo muy joven, iba a ver su escaparate, ya que estaba especializado en poner fotos de vedettes de revista ligeras de ropa”. A Antonio le encantaban los escaparates (José Luis Vázquez dice que los suyos “eran atrayentes y muy visitados”), mimaba el propio, pero también le gustaba fijarse y hacer fotos de otros, se conservan instantáneas suyas de los del Sepu y de algunas cafeterías de Zaragoza; su pasión por las vedettes era evidente: retrató a Carmen de Lirio, Mercedes Obiol, Trudi Bora, Salomé de Marcos, Matilde Múgica, Carmen Alvarado, Olga Alcón, a Queta Claver (“No te olvides de Ana María”, escribió en una dedicatoria) pero también a Tony Leblanc, Zori, Santos y Codeso, José Orjas y Conchita Sánchez… Rafael Castillejo, que posee un prodigioso e infinito desván de objetos de la memoria de la ciudad, dice: “Lo único que sé de él es que estaba especializado en retrato y era muy solicitado por los artistas, es decir, algo parecido a lo que ocurría con Gyenes, Maxter o Ibáñez (Madrid), Román, Alfredo o Alfonso (Barcelona). Siempre me han contado amigos como Alberto Castejón, del Teatro Circo, o la vedette Pola Cunard que cuando venían compañeros suyos a Zaragoza les preguntaban dónde tenía el estudio para renovar su foto artística”. Esas fotos eran las que regalaban, dedicadas, a sus fans. Por eso buena parte de las obras que se conservan de Antonio –en los archivos de coleccionistas como Alejandro Castejón, Rafael Castillejo, Laborda-Lázaro, Melero-Polo o Todocoleccion.net, entre otros- suelen ir firmadas por los artistas para sus amigos o seguidores. No hay muchas y, por lo regular, están dispersas. Eran  de gran calidad: Antonio tenía el don de la iluminación, un aire de sofisticación y sueño, y fogonazos de humor, ironía, picardía y desenvoltura como se ve en el montaje de Carmen Alvarado. Podría ser, salvadas las distancias, nuestro George Hurrell. José Luis Vázquez dice que “el exquisito retoque de su operario Luis (posteriormente miembro de Foto Ramón) era sensacional, finísimo”.

Aquí triunfó “por su gran calidad”, ganó dinero y mostró que sabía vivir y que tenía gran personalidad. José Antonio Duce dice: “Se decía que publicó o colgó un desnudo por lo que, creo recordar, tuvo que cerrar y emigrar de Zaragoza”. José Luis Vázquez, inmerso ya en el mito, abunda en algo semejante: “En una ocasión expuso a la bella vedette Carmen de Lirio con aires de Gilda y un vestido negro abierto por el ‘muslamen’, que no gustó a las autoridades, lo que impulsó a la policía a que fuese retirada, limitándose Antonio a tapar con trozos de papel negro las zonas supuestamente escandalosas, costando a su ayudante –Ramón Bonilla, en ausencia de su jefe- dormir unas horas en el calabozo por desobediencia a la autoridad”.

Por esta razón u otra, Antonio abandonó Zaragoza y se instaló en Madrid. Ahí ya se borran, al menos por ahora, sus huellas: al parecer trabajó en el cine en foto fija y falleció poco después. Otra de las conjeturas, que ha circulado de boca a oído, es que puso fin a sus días arrojándose al vacío desde una terraza. Quizá pocos supieran en su adiós, fuese como fuese, que durante años había sido un maestro de la luz de gran calidad, saludado como “el fotógrafo de las vedettes”. 

 

*Este artículo se ha publicado hoy en ’Heraldo de Aragón’. Adolfo Ayuso Roy me envía esta foto de Esperanza Roy, realizada por Antonioi.