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Antón Castro

TEATRO DE MEDIANOCHE: UN DIÁLOGO

TEATRO DE MEDIANOCHE: UN DIÁLOGO

[Antes del verano, con motivo del treinta aniversario de la compañía, preparé estas preguntas para Teatro de la Medianoche. Aquí, Domingo Castillo, Araceli Gil y Ángela Castillo Gil recorren su trayectoria, sus espectáculos, su estética, sus sueños. Este pasado fin de semana participarón en la V edición de Al! Festival de Títeres y Marionetas de La Almozara. El cartel que reproducimos, por gentileza del grupo, es de Pilar Ballabriga de 1984.]

 

-¿De dónde veníais, cuál era vuestra formación?

Araceli Gil (1962) estudió piano durante 9 años, y no terminó la carrera, comenzó bellas artes y lo dejó para entrar en el nuevo proyecto de Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza (1980) en la que hizo dos cursos y fue invitada a abandonarla.

Domingo Castillo (1958) empezó su relación con el teatro en el TIZ -Teatro Incontrolado de Zaragoza - (1975 - 1979). Realizó estudios en la Escuela Privada de Formación del Actor (1978 – 1979 – 1980). Colaboró en un programa de radio (1979-1980). Desarrollo otra de sus pasiones la fotografía de espectáculos (Festivales de Teatro de Sitges, Festivales Internacionales de Teatro de Zaragoza, compañías aragonesas…) Trabajó para la Delegación de Extensión Cultural del Ayuntamiento de Zaragoza como monitor de juego dramático en colegios nacionales de Zaragoza (1980-1981-1982-1983).

Asistió a cursos:

1981 – “Juego dramático” Alfredo Mantovani - Zaragoza

1982 – “El Teatro como instrumento de la educación”  Getafe. Allí donde conoce a Javier Villafañe.

1982 – “Dramática creativa” Federico Martín Nebrás,“Juegos dramáticos y musicales” Daniel Lovechio, “Expresión corporal” Antonio Malonda, “Expresión oral” Yolanda Monreal,“Teatro de gesto” Carlos Herans, “Teatro y expresión plástica” Jon Amuriza

Estos cursos que se celebraron en el Balneario de Panticosa fueron el lugar de encuentro de Araceli y Domingo, que en poco tiempo comienzan una relación. El fruto de su primer “proyecto” en común fue en 1983 su hija Ángela (1). Soñar nuevos proyectos juntos y compartir experiencias con el teatro, el dibujo o la fotografía fue el comienzo.

 

-¿Por qué quisisteis crear una compañía de marionetas en 1984?

 En 1980 comenzó a celebrarse en Zaragoza el “Festival Internacional de Títeres y Marionetas” allí descubrimos las diferentes técnicas de manipulación y la riqueza expresiva de los títeres. En 1981 a través de Luis Felipe Alegre, Domingo conoce a Iñaki Juárez de “Títeres La Oca” y observa con curiosidad el trabajo en un taller de títeres.

Nuestra formación era de teatro de actor, estábamos muy interesados en el teatro visual, el teatro de gesto y las máscaras. El teatro de títeres nos ofrecía una gran variedad de herramientas que nos fascinaban pero que teníamos que aprender a utilizar. Asistimos a espectáculos, analizamos videos, conversamos con otros titiriteros, intentamos desentrañar fotografías, recopilamos fotocopias de esquemas de construcción de títeres y consultamos la escasísima bibliografía sobre puesta en escena de títeres.

-Y en 1984 decidisteis crear el grupo.

En 1984 nos decidimos a crear Teatro de Medianoche. En aquella época entre la gente de la cultura existía un clima de entusiasmo y curiosidad, bastante osadía y un gran afán por aprender y compartir lo aprendido.

En esos años ser titiritero en España, para la inmensa mayoría de la gente tenía unas connotaciones nada positivas. Incluso dentro del TEATRO, los títeres eran el hermano menor al que los mayores no prestan atención por creer que no tiene nada interesante que decir. Somos autodidactas, nos hemos guiado por la intuición.

-¿Por qué os inclinasteis por el teatro de sombras? ¿Cuáles son sus influjos, de dónde procede?

La elección de una técnica de manipulación determinada ha venido siempre marcada por las características de la historia que queríamos contar. Se han utilizado una gran variedad de técnicas, a veces combinando varias en el mismo espectáculo (Títeres de mesa, Adaptación Bunraku, Marionetas de Hilo, Títeres de Varilla Superior, Marote,  Manipulación directa,  Máscaras, Guante).  Desde los comienzos hemos sentido predilección por aquellas técnicas que tenían a la oscuridad como cómplice: el teatro negro y el teatro de sombras.

¿Por qué?

Las sombras se mueven en un terreno misterioso donde el encuentro entre la luz y oscuridad da vida a las imágenes. Es un lenguaje de síntesis -desde el diseño de las siluetas, los elementos escenográficos o el uso del texto con un carácter más poético que narrativo-  donde la sugerencia estimula la imaginación. El espectáculo de sombras es la esencia del teatro, asistimos a un acto efímero e irrepetible donde los espectadores y los sombristas se comunican a través de las formas cambiantes e impalpables que aparecen en la pantalla, que actúa como el tejido de los sueños. Aunque la sombra ha acompañado al hombre desde sus inicios el teatro de sombras como tal parece ser que tiene su origen en el siglo II A.C. en China y la India.

 

 

 

-¿Cómo os fue con el primer montaje?

Nuestro primer espectáculo Tangram (1984) ya incorporaba una historia que utilizaba el teatro negro, lo que aconsejaba que se representase con oscuridad total y en sala. Entonces la inmensa mayoría de espectáculos de títeres se representaban al aire libre, generalmente coincidiendo con las fiestas de los pueblos. Nuestros medios eran bastante precarios. Realizamos unas diez funciones que nos sirvieron para conocer las reacciones del público ante el espectáculo, además de mejorar el material técnico de trabajo.

-¿Qué dificultades entraña la artesanía del títere, de la marioneta: me refiero a la construcción, a la manipulación, a la puesta en escena, a los cuidados?

Creemos que es muy importante transitar todo el proceso desde la elección de la estética, el diseño, la construcción, el trabajo de familiarizarse con el títere o la silueta experimentando sus posibilidades expresivas, la búsqueda del movimiento expresivo en función del carácter del personaje, su relación con otros personajes dentro de la dramaturgia del espectáculo. Teatro de Medianoche ha construido todos los títeres de sus espectáculos.

-Algunos os descubrimos con ‘El pirata que quiso capturar la luna’. ¿Cómo lo definimos: teatro imaginativo, fantástico, poético, teatro que buscaba la plasticidad, la belleza, detallista, meticuloso en su puesta en escena, teatro para soñar?

“El pirata que quiso capturar la luna” es un espectáculo poético, que invita a la ensoñación, con sombras negras  y sombras negras con algún detalle en color de gran fuerza expresiva, movimientos precisos que unidos a la música crean imágenes inseparables. El texto, mínimo, se reparte entre la voz femenina de la narradora en claro contraste con la voz del pirata. El proceso fue largo pero el resultado final fue un espectáculo que obtuvo muy buenas críticas y se convirtió en uno de los más conocidos de la compañía.

 

-Otra pieza clave fue ‘Los habitantes de los espejos’ (1990): algo así como una afirmación de vuestra mirada, de un gusto estético, de una inclinación a la fantasía. ¿Qué buscabais? 

Tomamos como punto de partida una leyenda china citada por Borges en “El libro de los Seres imaginarios” que hablaba de una época legendaria en la que el mundo de los humanos y el mundo de los espejos estaban comunicados. Los espejos eran puertas servían para pasar de un mundo a otro. Hicimos una recreación de la estética china con sombras negras, utilizando sombras coloreadas para los habitantes de los espejos. Para los diseños de estos últimos nos inspiramos en peces abisales y dejamos volar la imaginación, surgieron seres que parecían salidos de un bestiario. Los fondos fijos se realizaron con diapositivas a partir de dibujos y recortes sobre una mesa de luz. Utilizamos fondos móviles para crear mayor dinamismo proyectando un rollo continuo de acetato en el que habíamos dibujado con rotuladores de retroproyección.

Queríamos mostrar dos mundos muy diferentes el de los humanos y el de los espejos que finalmente entran en confrontación. Los habitantes de los espejos pierden la batalla, pero también su fuerza y su figura y son encerrados en los espejos como meros reflejos serviles de los humanos. La leyenda asegura que un día romperán las barreras de cristal y nos dominarán.

El tema de los mundos paralelos, algo que en estos momentos que estamos “viviendo” está de plena actualidad.

Tengo la sensación de que siempre habéis huido de la risa fácil, del efectismo... ¿Cuál ha sido vuestra pretensión, vuestra poética, qué habéis querido hacer en un sentido general, cuáles han sido vuestras claves?

 

Araceli y yo tenemos un carácter tímido, nos gusta observar, el humor sutil, la sonrisa frente a la risa estridente, los objetos pequeños, apreciamos la delicadeza, los pequeños detalles, la meticulosidad…y esta forma de ser se trasmite a nuestro trabajo. Nuestra pretensión ha sido crear espectáculos que despierten las emociones más que la sorpresa, que sugieran sin mostrar plenamente, que dejen libertad a la imaginación, que sean precisos técnicamente pero que tengan alma, que puedan ser visto por públicos de todas las edades y que no causen indiferencia o aburrimiento. Teatro de Medianoche reivindicó el teatro de sala para los títeres, en un momento en el que parecía que los títeres sólo podían estar en la calle.

Parece que en los 80 y 90 los títeres eran muy importantes en la escena. Había en Zaragoza un Festival Internacional de Títeres y Marionetas. ¿Qué significaba para la profesión y que supuso su pérdida?

Para la profesión fue muy importante ya que nos permitió conocer el trabajo de prestigiosas compañías nacionales e internacionales, compartir experiencias y cuestiones técnicas y abrir vías de comunicación con otros titiriteros. Con el beneficio añadido de crear un público interesado que con el paso de las sucesivas ediciones del festival estaba más formado. Teatro de Medianoche representó dentro de la programación oficial del Festival en el Teatro Principal Zaragoza cuatro de sus espectáculos: Tangram (1984),  “El pirata que quiso capturar la luna” (1987), “La Profecía” (1989) y “Los habitantes de los espejos” (1991). La desaparición del Festival, tras quince ediciones, dejo un vacío que se ha intentado cubrir con nuevas propuestas en el mismo periodo en que se realizaba, en Diciembre,  juntándose con la programación navideña lo que favorece la contraprogramación y la consiguiente dispersión del público. No conocemos ningún caso de un Festival desaparecido que haya conseguido reaparecer.

¿Cuándo, y por qué razón, decidisteis hablar con el público al final de la función?

Al finalizar las representaciones de “El Bosque del Arco Iris” (1985) en muchas ocasiones alguien del público se acercaba al escenario para ver los muñecos y nos preguntaba sobre la construcción o la manipulación. En alguna ocasión querían saber donde los habíamos comprado. Decidimos que al acabar el espectáculo mostraríamos algunos muñecos y subiríamos a algún niño al escenario para que los pudiera mover. Iniciando después un pequeño coloquio con el público. Cuando estrenamos “El pirata que quiso capturar la Luna” (1987) quedó claro que era conveniente compartir con el público algunas de las particularidades del teatro de sombras. Desde entonces el coloquio con el público para responder preguntas y mostrar los títeres se convirtió en una parte más del espectáculo. A nosotros nos sirve para conocer como percibe el público el espectáculo, que personajes les resultan más atractivos, que interpretaciones hacen de lo que han visto.

No vamos a repasar todos los espectáculos, pero se diría que 2004 fue un gran año para vosotros: celebrasteis los veinte años, expusisteis en Veruela y montasteis ‘El fotógrafo’ y ‘Sueño de medianoche’... ¿Cómo valoráis esa experiencia? 

Fue un año muy intenso. Adolfo Ayuso y Domingo Castillo fueron los comisarios de la exposición “La sombra desvelada” que se realizó en el Salón de Reyes del Monasterio de Veruela. Una parte de la exposición mostraba siluetas y diseños de los espectáculos de sombras de nuestra compañía, también aportamos libros y varias siluetas de China, Tailandia, Java y Bali de nuestra colección. Con motivo de la exposición la Diputación Provincial de Zaragoza editó el libro “La sombra desvelada” Un viaje por el teatro de sombras – donde Domingo escribió un capítulo titulado “Hágase la sombra” colaborando también en las  fotografías,  Araceli lo hizo en las ilustraciones. En el espectáculo “El fotógrafo” dos actores representan a un fotógrafo ambulante y su ayudante mientras realizan fotos con la colaboración del público. La historia pasa después a una barraca donde por medio de títeres de varilla superior conocemos algunas andanzas del fotógrafo. “Sueño de medianoche” es un espectáculo de teatro negro formado por dos historias un sueño y una pesadilla. Se estrenó en el Teatro Averíense de Aveiro (Portugal) dentro del “Festival Mascara VIII o fascinio da luz negra” Curiosamente volvimos a coincidir por tercera vez en una programación con el Teatro Negro de Praga. Este espectáculo nos ha permitido recorrer gran parte de España y se ha convertido en uno de los más apreciados.

El 2010 montasteis ‘A media luz’, con teatro de sombras y teatro negro...  

En “A media luz” combinamos las sombras y el teatro negro. Delante de la pantalla con luz negra evoluciona el personaje de un niño en un desván, representado por una actriz con máscara. Tras el en la pantalla vemos la historia que el niño esta leyendo con teatro de sombras. La existencia de estos dos planos pretende un mayor dinamismo narrativo. Este espectáculo era una incursión en el territorio del miedo y el misterio.

Vuestro último montaje es ‘Seres Uhmonos’. Creo que es para adultos y se diría que es crítico, que es de denuncia. ¿De qué os quejáis, sobre qué queréis alertar?

Esta dirigido a público adolescente y adulto. “Nacidos tras cuatro largas noches de insomnio y madurados durante un corto año por fin salen de las sombras del sueño a las tinieblas del mundo” dice Araceli sobre los personajes de su cómic. Ella misma ha dirigido la puesta en escena de un espectáculo visual sin palabras que tiene su origen en esos dibujos.  El objetivo del espectáculo es “hacer pasar un buen ratico”, formado por cuatro historias independientes que transitan de la creación a la muerte, con personajes cotidianos tan simples y desnudos como se ven o tan complejos como seáis capaces de imaginar. Un dios en zapatillas, encantadores chupasangres, una manzana objeto de deseo o el poder del miedo son los temas propuestos, donde cada gesto tiene significado, el evidente que todos ven y los que a cada uno le sugieran.  

¿En qué ha empeorado vuestro oficio?

Al contrario nuestro oficio se ha ido consolidando con el tiempo, existe más formación, más interés sobre el desarrollo de nuevas posibilidades expresivas, una interesante relación con otras disciplinas artísticas. Lo que ha empeorado es el “escenario” en el que tenemos que movernos, la situación de acoso y derribo que la cultura y la educación están soportando. La precariedad de los presupuestos de cultura que han favorecido una considerable pérdida de programaciones, la desaparición de festivales  o  su reducción a nivel testimonial. La subida del iva cultural al 21%, lo que nos convierte en el país europeo con la tasa más alta, que ante la situación económica de una gran parte de la sociedad esta decisión debe considerarse como “terrorismo contra la cultura”. Resulta desalentador que el objetivo por crear una sociedad más libre e igualitaria cuyos pilares deberían ser la educación, la cultura y la ética se este transformando en  una sociedad fragmentada en la que una parte importante de los ciudadanos tienen que dedicar toda su energía a sobrevivir. Teatro de Medianoche es una pequeña compañía de títeres que sigue creyendo en su trabajo, mantiene la ilusión por seguir adelante comparte la idea de la mayoría del sector teatral de que la cultura – concepto muy diferente a ocio - es un servicio que el Estado está obligado a dar a los ciudadanos.

¿Se puede sobrevivir, por qué es una actividad casi siempre familiar?

Recuerdo que José Monleón definió nuestra profesión como “alegre malvivir”. Se sobrevive pero adaptándose a los altibajos propios de esta profesión, teniendo que recurrir en ocasiones puntuales a la familia o los amigos. Nuestra compañía tiene un núcleo familiar que se amplía cuando el espectáculo lo requiere con algún colaborador, por ejemplo en el caso de Alberto Salvador (2007). Es cierto que en el teatro de títeres esta estructura sigue teniendo vigencia.

 

*La foto del penúltimo montaje la tomo de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-fff73fb238e8b57666582ab33d772c30.jpg

LABORDETA: OTRA NOCHE INOLVIDABLE

LABORDETA: OTRA NOCHE INOLVIDABLE

[Aquí puede leerse una crónica del concierto de anoche dedicado a José Antonio Labordeta (1935-2010) que suponía la puesta en marcha de la Fundación que lleva su nombre y que preside Juana de Grandes, su esposa, la madre de sus tres hijas: Ana, Ángela y Paula.]

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/09/30/labordeta_canto_con_todos_como_nunca_313088_308.html

 

Labordeta cantó con todos como nunca

Antón CASTRO

“Aragón sigue, Labordeta vive”. Con este lema echaba a andar anoche, en la Sala Multiusos, ante 4.000 personas, la Fundación José Antonio Labordeta, que tiene su sede en la calle Mariano Barbasán y que abrirá sus puertas muy pronto con la biblioteca del cantautor, con sus libros, con sus objetos personales y con una meditada programación. El DJ Mr. Pendejo mezcló el folk y la música pop y rock a modo de preámbulo. Juana de Grandes, profesora de latín y griego, fue presentada por Miguel Mena, espléndido conductor del acto, y ella recordó que era un día muy especial: se cumplían exactamente 50 años de “mi boda con Labordeta, 50 años de nuestra boda”. Y, como recordaba el pedagogo y escritor Víctor Juan Borroy estos días, hace medio siglo exactamente también que José Antonio tomaba posesión de su plaza de profesor de historia, tarea que inició en Teruel.

Al recital no le faltó casi nada (hubo tensión y protesta por la instalación de sillas y una valla que separaba al público), ni siquiera el vínculo familiar particular, Santiago del Campo, ex cantante de Los Especialistas y yerno de José Antonio, acompañó a la voz del Abuelo en uno de sus magníficos temas: ‘El poeta’, donde rendía homenaje a su hermano Miguel (1921-1969). A partir de ahí, la emoción no cesó ni un instante: La Joven Pachanga y Biella Nuei trajeron un ritmo evocador y festivo a la vez con un tema pirenaico, de amor y melancolía de la amada, en aragonés: ‘Aqueras montañas’. Carmen París, con su impresionante voz de jotera que salta los montes de esparto y alcanza todos los abismos, entonó a capella ‘La Albada’ y se acompañó de un cajón. Fue un instante especial: estuvo inmensa, poderosa, inspirada e inspiradora. Dejó temblando a la multitud.

Pablo Guerrero, en compañía de la guitarra de Luis Mendo, abordó la fuerza y la necesidad de los sueños, y lo hizo como un hombre que regresa de una devastación íntima, con estremecimiento y fragilidad. Beatriz Bernad trajo un canto de jota y de recolección de oliva, y se regodeó con fuerza, entrega y belleza, mientras Alberto Gambino disfrutaba de un instrumento, la guitarra, que cantaba y plañía a la vez. Nacho del Río, con Gambino y Sergio Aso, entonó el ‘Por qué no nos ven hablar...' (Canción deamor) con esa voz suya tan personal y honda. Actuaron, con oficio y sensibilidad, Rodrigo García ‘Mabuse’, que estuvo a punto de ser alumno de Labordeta, la voz de Eva Lago y las percusiones de Constancio Blanco. Kepa Junquera, con su acordeón, y Eliseo Parra rindieron homenaje a Labordeta con unas coplas alusivas: un retrato, un recuerdo del ‘A la mierda’ del Congreso o de sus días de televisión. El público disfrutó mucho: disfrutó y sonrió con la ironía, la sátira y el cariño.

María José Hernández, que acaba de grabar ‘Las uvas dulces’, un trabajo sensible y cuidadísimo, apareció con Sergio Marqueta al piano y cantó dos temas: ‘Guárdate’, el Labordeta más íntimo y sutil, de imágenes más hermosas, y ‘La vieja’; a muchos, su versión les conmovió particularmente. Les pareció extraordinaria: hermosa, sutil, una mirada distinta; en ella están los temas esenciales del compositor y poeta, su vocabulario tan característico y sus nostalgias. María José recordó que su hermano trajo un casete de Labordeta a casa cuando era niña y oía a todas horas esas historias que tenía mucho que ver las soledades de las mujeres en el mundo rural. Rubén Jiménez y Arturo Giménez (de la Orquesta Popular de la Magdalena), abordaron bajo la inspiración flamenca, en forma de taranta, los ‘Cantes de la tierra adentro’. Joaquín Carbonell y Eduardo Paz entonaron otro de las composiciones de Labordeta, ‘Quien me cerrará los ojos’, e invitaron a cantar al público. Uno de los momentos más especiales fue la aparición de Silvia Pérez Cruz y Raúl Fernández ‘Refree’: ella cantó ‘Gallo negro, gallo rojo’ de Chicho Sánchez Ferlosio con un virtuosismo vocal extenso y deslumbrante; con plasticidad, variedad de registros, colorido, emoción palpitante y una increíble compenetración con ‘Refree’.

Paco Ibáñez fue invitado a recordar su amistad y sus encuentros con Labordeta, y cantó ‘La mala reputación’ “del mejor cantautor que en el mundo ha parido madre”: Georges Brassens, maestro de Labordeta, como recordó la voz en off del autor de ‘Cantar y Callar’ y ‘Con la voz a cuestas’. La gente entonó con él: su hilillo de voz, penetrante y legendario, no desafina. Paco Ibáñez es carne de leyenda. Como lo es Joan Manuel Serrat. Miguel Mena le recordó al público que ambos, el Abuelo y Serrat, procedían de las tierras de Belchite. Serrat explicó que Labordeta le suscitaba respeto y admiración y que era “un ciudadano consistente”, de esos que se alejan de las laminerías del poder. Que era un hombre con criterio. Y con una voz suave, con su estilo particular, entonó la canción ‘Aragón’. Fue todo un detalle: no era la primera vez que lo hacía; el gesto prueba de nuevo su complicidad y su afecto sinceros hacia José Antonio Labordeta. Serrat abandonó el escenario con un escalofrío que abría el camino hacia las lágrimas.

Con Carbonell y Paz a la dirección vocal y a la guitarra, los casi 40 músicos despidieron la velada, entregado el público por entero, con dos temas: ‘Somos’ y ‘Canto a la libertad’. La gente gritó “este sí es el himno de Aragón. Este sí es el himno de Aragón”. En realidad, la obra de José Antonio –el cantante y actor y presentador de televisión, el compositor, profesor de historia, periodista, escritor, el hombre llano que comunicaba como nadie, el puente entre generaciones, el político que dudaba y se buscaba en la incertidumbre, el viajero...- es un retrato de una forma de ser y de estar desde Aragón hacia el mundo. Quizá por ello, Miguel Mena, sobrio, exacto y elegante, tuvo una hermosa intuición final: pidió que el tranvía que para en la plaza Emperador Carlos V anuncie que, se detiene, en realidad en el Parque José Antonio Labordeta, que está a la misma distancia y Labordeta es un poco más nuestro que Carlos V. Andaba por allí, el concejal Jerónimo Blasco y quizá piense que sería una hermosa y oportuna mudanza.

En el díptico que se entregó a la entrada, el periodista y crítico musical Javier Losilla escribía: “... desde el día que entonó el último suspiro he echado en falta la celebración del Labordeta global, del que reunió en un puñado de letras y músicas su mirada más profunda y popular; de quien escribió y cantó, en definitiva, las denuncias más poderosas, las rebeliones más sólidas y los himnos más emocionantes. Creo que ese momento ha llegado, y lo celebro”. La frase final tiene algo de vaticinio y de consumación a la luz del concierto de anoche. Labordeta resurgió y vivió como nunca: en las fotos que se proyectaron en la pantalla, en su voz, en sus temas, en el corazón del público. Por cierto, había una instantánea inolvidable: Labordeta, en un rodaje de Antonio Artero, avanza por los Monegros con un cigarrillo en los dedos como quien reconoce su territorio y su memoria... e intuye, tal vez, versos como “somos / como esos viejos árboles / batidos por el viento / que azota desde el mar”.

 

 

*La foto es de Heraldo.es.

EDUARDO BERTI: MICROFICCIÓN

EDUARDO BERTI: MICROFICCIÓN

Considera el editor Juan Casamayor que ‘La vida imposible’ de Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) “lleva camino de convertirse –por derecho propio- en un clásico de la microficción del siglo XXI. Publicado en Argentina, ha decidido publicarlo en España, en su editorial Páginas de Espuma. He aquí algunos textos del conjunto, que incluye un apéndice de ‘Ramonerías’. La foto es de Ferdinando Scianna. Ella es Marpessa.

 

EDUARDO BERTI

Por más ocupado que esté, cada vez que llego a una ciudad que no es la mía busco en la guía telefónica para ver si existe alguien llamado igual que yo e intento, de ser así, fijar un encuentro. Solo tres veces pude cumplir este plan hasta el final. Recuerdo de modo especial a un homónimo italiano. Nos prometimos que, de tener cada cual un hijo, le pondríamos el mismo nombre; y enseguida imaginamos a estos hijos, reunidos en un futuro en aquel café de Bolonia, juramentándose la misma cosa.

 

ALGUIEN IGUAL

De nacer alguien igual a mí, le ocultaría mi existencia y mi experiencia. Sacaría provecho de la circunstancia de saber solo yo su identidad, para que mi vida reiniciada en él por fin echase luz sobre mis actos.

 

PATERNIDAD

Todo hombre quiere volver a parir a sus padres. Del intento fallido nacen hijos.

 

EL CAMELLO

El camello había pasado ya la mitad de su cuerpo por el ojo de la aguja cuando dijo una mentira, le crecieron algo las dos jorobas y quedó allí atrapado para siempre. 

4 POEMAS DE MIGUEL ÁNGEL LONGÁS

4 POEMAS DE MIGUEL ÁNGEL LONGÁS

[A final de curso, en el sello Lastura, Miguel ángel Longás, de Ejea, publicaba un nuevo poemario, de título tan prometedor como 'El árbol del corazón'. He aquí cuatro poemas. la foto es de Beverly Tyler.]

 

EL ÁRBOL DEL CORAZÓN

MIGUEL ÁNGEL LONGÁS

 

 

 

Amigo mío cuando enciende la noche su eléctrico dolor

Ves el árbol del corazón que se extiende

Tus manos abiertas bajo una Idea toda blanca

Que insistes en rogar

Que insiste en no bajar

Años y años

Aquélla allí en lo alto tú aquí al lado

ODISSEAS ELITIS

 

 

Hojas del árbol caídas

juguete del viento son:

¡Las ilusiones perdidas

¡ay! son hojas desprendidas

del árbol del corazón!

 

JOSÉ DE ESPRONCEDA

 

 

UNA CONVERSACIÓN CON LOS DIFUNTOS

 

 

Vivo en conversación con los difuntos

FRANCISCO DE QUEVEDO

 

La familia interrumpida

LUIS CERNUDA

 

 

Conversación con los difuntos es

este poema convertido en árbol

sin hojarasca de otoñal presencia

anticipando el tiempo malo entrante.

Conversación a tumba abierta en cielo

con entramado de tormentas es

este poema que a probar aspira

su resistencia de diamante en bruto.

Conversación con los rescoldos vivos

de una familia interrumpida acaba

siendo un poema que la vida lleva

a su solar naufragio en tierra firme.

 

 

NÓMADA AZOTADO POR MALOS VIENTOS REINANTES

 

He alcanzado el otoño total del pensamiento

CHARLES BAUDELAIRE

 

 

 

He alcanzado el otoño total del pensamiento

con la melancolía de haber visto caer

del árbol familiar algunas de sus hojas

sometidas al frío vendaval de la vida.

He alcanzado el otoño total del pensamiento

tras haber comprendido que el amor nunca surge

avivando la llama de amores fracasados

una vez reducidos a ceniza sin más.

He alcanzado el otoño total del pensamiento

tras haber encontrado mi lugar en un mundo

donde soy residente que opone resistencia

de nómada azotado por los vientos reinantes.

 
* 

 

ABRAZO AL DÉBIL TRONCO DE LA VIDA

 

 

Débil tronco querido

MANUEL PINILLOS

 

 

Un débil tronco querido es la vida

que como encina se ha elevado al cielo

para alcanzarlo con sus ramas antes

de ser podado por un tiempo atroz.

Un débil tronco querido es la vida

de árbol que leña no ha acabado siendo

pero sí savia para alzar un bosque

de arborescente forma en fértil yermo.

Un débil tronco querido es la vida

que abate un día devorante rayo

para acercarlo a conjunción astral

antes que a olvido de ultratumba abierta.

 *

 

LOS DÍAS QUE EN PENUMBRA ALCANZO A VISLUMBRAR

 

 

Está en penumbra el cuarto, lo ha invadido

la inclinación del sol, las luces rojas

que en el cristal cambian el huerto, y alguien

que es un bulto de sombra está sentado.

FRANCISCO BRINES

 

 

 

Mis días en penumbra alcanzo a vislumbrar

cuando presiento lunas de destierro amoroso

en costas alejadas del deseo extinguido

que me ha de perseguir hasta el último ocaso.

Mis días en penumbra alcanzo a vislumbrar

en el ejemplo azul de un cielo perseguido

por mi imaginación en días de tormenta

cuya costumbre es ser devueltos a la calma.

Mis días en penumbra alcanzo a vislumbrar

en las playas desiertas de mi mente azotada

por un amor volcánico reducido a ceniza

del que solo rescoldos aviva el pensamiento.

 

JOSÉ VERÓN: CINCO POEMAS

CINCO POEMAS DE JOSÉ VERÓN GORMAZ: ’SALE DE LOS ESPEJOS’

Este próximo miércoles, primer día de octubre, el fotógrafo y escritor José Verón Gormaz presentará su último libro ’Sala de los espejos. Epigramas, enigmas y otras contemplaciones’ (Editorial Olifante). Le acompañará el poeta, ensayista y editor Manuel Martínez Forega. Será en la librería Los Portadores de Sueños, a las 20.00. José Verón Gormaz ha sido el Premio de las Letras Aragonesas de 2013 y le acaban de dedicar una calle en su localidad de Calatayud. He aquí una pequeña selección de sus poemas. la foto es de José Verón Gormaz.

 

 

La historia se repite

                   [“¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?”

                Konstantino Kavafis]

 

Un domingo radiante,

                                dispersos por el foro,

rogábamos inquietos que llegaran los bárbaros.

“¡Son una buena solución a nuestros males!”,

dijo el poeta griego entre sus versos.

El lujo, la elocuencia y la esperanza

se unían en los próceres altivos

y en los probos y humildes ciudadanos.

“¡Los bárbaros, los bárbaros!

¡Se acercan tiempos nuevos y mejores!”,

exclamaban , solemnes, los augures.

 

Al fin,

cuando la noche entraba en la ciudad,

los bárbaros llegaron en tropel.

 

¿Y nosotros?¿Qué ha sido de nosotros?                                             
Largamente lloramos su estancia y su dominio,

porque ellos eran ciertamente bárbaros.

 

     

Dos clases de codicia 

 

El anciano Calístenes,

labriego acaudalado y miserable,

con la complicidad de su fortuna

vio llegado el momento de buscar el amor.

Compró su ruina.

 

 

Usura y compadreo

 

Al verte serpear entre la gente,

llego hasta la conclusión alucinada

de que hasta el sí y el no, Junio Serpilio,

valen casi lo mismo para ti.

Depende del dinero que recauden.

 

 

Dos listos y un ignorante

 

Lepidio va saltando alegremente,

contento por las rentas del negocio,

que hacen brillar la luz de su fortuna.

A su lado sonríe Belisario

porque ha vendido el vino a muy buen precio.

Dos triunfadores, dos.

Tras ellos, despreciado y humilde,

camina Leonardo, el sirviente ignorante,

tranquilo y con mirada soñadora,

algo cansado por el grato esfuerzo

de haber puesto los cuernos a los amos

  

El infierno

 

A punto de firmar una hipoteca,

decía y repetía un exorcista

que hay cosas más temibles que el demonio.

 

 

La cara oculta de la fama

 

Junio Cartón, heraldo de las cópulas,

que debe su esplendor al devaneo

por todos los burdeles de la urbe,

ha aumentado su fama

 con otra vergonzosa turbidez:

a sus dudosos méritos

                                de putañero atroz y jactancioso                                                                 añade, desde ahora, el de cornudo.

 

*Tomo la foto de la magnífica página de Luis Martínez Aniesa:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-46cad3cf3b1b5a262f2417202ae8bbe8.jpg

 

 

 

 

SERGIO DEL MOLINO: UN DIÁLOGO

SERGIO DEL MOLINO: UN DIÁLOGO

[El pasado miércoles, en la librería Tipos Infames de Madrid, Sergio del Molino presentaba en conversación con Víctor Manuel, su nueva novela: ’Lo que a nadie le importa’ (Random House). Y hoy, a las 20.00 horas, lo hará en el 7 de Copas, Calle Blancas, en un acto organizado por la librería Los Portadores de Sueños. El autor dialogará con el periodista y escritor Mariano García. Aquí publico una pequeña entrevista que tuvo lugar el pasado martes en La Factoría. La novela narra la vida de su abuelo José Molina, 1911-1997, y los años de formación del escritor. José Molina combatió en el bando nacional en la batalla de Teruel y en el frente del Ebro; luego se reintegró en la vida cotidiana y trabajó en El Cortes Inglés. No solía hablar de la contienda; en su lecho de muerte, se dirigió a su mujer con una frase dura: "Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos".]

 

-¿Cuál es la importancia de su madre en la novela?

-Total. Ella fue un poco el médium de toda esta historia. Es el catalizador a través del cual a mí me llega. Y por eso le dedico el libro. Evidentemente estoy contando la historia de mi abuelo, saltándome toda una generación, pero toda la imagen de él, de lo que es el personaje, me lo ha construido ella. Me lo ha dado ella. En esta sesión de espiritismo que es la novela, yo la uso a ella de médium.

-“Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos”. Esa frase final de su abuelo es decisiva. ¿Se acuerda o es una frase inventada.

-Me acuerdo totalmente. De hecho solo me acuerdo yo. Llegué a dudar si realmente la había pronunciado, porque hasta mi propia madre la ponía en cuestión. En la familia no se le daban importancia a estas cosas, yo insistía mucho, mi madre lo ha negado y a la vez decía: “son cosas de tu abuelo”. Y a mí era lo que me helaba la sangre. ¿Cómo podía estar tranquilo después de haber escuchado esto?

 

*La foto es del twiter de Sergio del Molino.

¿Y esa frase le ha perseguido prácticamente veinte años?

-Sí, me ha perseguido. La había anotado muchas veces en los cuadernos, había intentado hacer muchas cosas con ella, y no había sido capaz. Ha tenido que pasar mucho tiempo para ser capaz de no solo poder percibir la potencia de la frase sino de tener cierta perspectiva vital, haber vivido yo un poco, para poder entender la parte de la amargura y de la rabia que tenía ese hombre acumuladas. Cuando la dijo, yo tenía 17 años, esa frase me desbordaba por completo. Estaba muy por encima de lo que yo pueda llegar a imaginar. De ahí que haya una superposición de las dos vidas...

-‘Lo que a nadie le importa’ tiene algo de novelas de vidas paralelas: la de su abuelo y sus dramáticas circunstancias y la suya, con su evolución, con sus primeros amores, con la revelación de la literatura.

Sí, es por eso. Yo solo puedo comprender a mi abuelo cuando me comprendo un poco a mí. Quizá la idea es más especular, de juego de espejos que se miran, pero he interpretado mi vida en la clave de la de mi abuelo e intento entender la suya a través de mis vivencias. Trato de interpretar las dos para establecer un diálogo que nunca se ha dado, que nunca he podido tener.

-El libro tiene algo de indagación, de búsqueda y de recuento de la vida de ambos.

-El libro es la conciencia de una identificación. Uno cree que construye su propia vida muy al margen de todo. Esa es una ilusión que tú tienes cuando vas creciendo: de que tú no tienes nada que ver con toda esa gente. Eres un garbanzo aparte de la olla y de que vas a crecer libre.  A medida de que vas creciendo y conociendo ese legado, te das cuenta de que, por desgracia, hay una idea de destino, tus vivencias tampoco son tan distintas, ni tu forma de sentir ni tu forma de enfrentarte al mundo. No eres tan original como tú pensabas, ni tan libre, y que te sientes atado, de repente, a un linaje, a tus antepasados, me siento identificado con algo con lo que nunca pensé que iba a sentirme identificado. Te das cuenta de que sí te ha curtido algo, te ha calado más hondo y  y te explicas mejor como eres volviendo a ello, volviendo al mundo de tu abuelo.

-El libro arranca casi con un homenaje al barrio del Gancho, donde nació su abuelo, con sus toques de displicencia y de crítica.

-Ese es mi vicio de cronista. Lo que hago es emplear las herramientas del cronista como si estuviera paseando por El Grancho del año 1915. Me siento de repente transportado. Más que recrearlo, es como si me pusiera delante y le cuento al lector lo que yo estoy viendo en ese trance espiritista... Estoy resucitando a un muerto en realidad. El Gancho es un barrio que siempre me ha fascinado. Cuando veníamos a ver a la familia del Gancho era una maravilla. Era una cosa muy exótica, chocante, eran los años 80 y yo estaba absolutamente hecho mierda. Me impactó mucho. Entre mis recuerdos infantiles de niño asustado ante aquello y la recreación histórica que hago surge un retrato que probablemente no se ajuste mucho a la realidad, ni lo pretendo...

-Su Gancho es un poco mítico.

-Lo es, pero a la vez quiero que esté alejado de esa idea de calzón largo, costumbrista, y de la descripción folclórica. Quiero convertir el Gancho en un sitio mucho más cosmopolita, en el sentido que yo creo que era un sitio no peculiar de Zaragoza sino que podía encontrarse en una ciudad europea con mugre y hampones. Eso sí que emparenta a Zaragoza con su contemporaneidad. No la hace especial sino que la hace igual a otras y eso es para mí lo que la hace interesante.

-¿Ha querido o no escribir una novela de la guerra civil?

-No es una novela de la guerra civil: es una novela de un personajes atrapado por un trauma que es la guerra civil. Lo que me parece alucinante es que yo siempre he vivido en un país en paz, que me ha permitido ser bastante apolítico y tener una relación distante con el Estado, no como mi abuelo que tuvo que vivir una vida en la cual un acontecimiento histórico le marcó. No pudo elegir inhibirse. Eso a mí, que vivo inhibido, me fascina. Me choca. La guerra civil es un acontecimiento vital que le marca de por vida y está muy presente. Pero a mí no me preocupa tanto establecer un diálogo histórico con la guerra civil, que es el hecho traumático que a él le marca y no puedo soslayarlo. No me interesa tanto la guerra civil, como asunto novelesco, como el trauma que tenía mi abuelo con ello y como le marcó y le dejó en su personalidad señas muy particulares.

-Estuvo en lugares claves como la batalla de Teruel o la batalla del Ebro.

-Sí. Lo que me emociona mucho, al no saber nada de él, es cuando consigo el expediente de mi abuelo y lo leo. Interpreto que fue carne de cañón y que estuvo en primera línea de fuego de las peores batallas y que salió vivo de chiripa. Allí morían todos como moscas. Y eso me impactó mucho: vi a un chaval perdido, absolutamente, metido en aquello vorágine con el único deseo de llegar vivo al día siguiente, y lo reflejo en la novela porque, además, claro, si me interesa algo en un nivel narrativo de la guerra civil, son los hechos bélicos. Quería acercarme a una novela bélica.

¿Novela bélica?

Sí, sí, sí. Eso se ha tocado menos. El canon novelístico de la guerra civil en España es una novela de retaguardia; casi todo el mundo habla de la retaguardia, de la ciudad sitiada, etc., pero hay poca novela militar, ni siquiera de escritores que estuvieron ahí de soldados. Las grandes novelas de la guerra civil no tratan del frente. Veo que a través de la memoria de mi abuelo puedo explorarlo y presentarlo de una forma un poco más cruda.

-Hay una cosa que me ha llamado la atención: la estructura tan aleatoria, impresionistas, proustiana, con muchas líneas de evocación...

-Es un libro muy pensado, con una estructura compleja pero muy estudiada. Quería que los saltos se hicieran a través de imágenes... Y sí voy dando saltos y excursos porque creo que así es como funciona la evocación. Quiero que el caos suene un poco natural.

 

-Es una novela que sí ofrece una imagen muy global de España...

Una cosa que echo de menos de la narrativa española actual es la apelación al país, la apelación a España. Ningún gran novelista francés obvia Francia como tema, ni tampoco lo haría un escritor norteamericano a propósito de Estados Unidos. Tiene que haber un compromiso narrativo con España; quizá una de las cosas que explican la literatura española y sus rarezas tenga que ver con que los escritores españoles pasan de España. No les preocupa como tema; a mí sí, y no lo hago desde un sentido nacionalista, este es mi país, conozco esta cultura y quiero y me gusta explorarla. Mis principales lectores son los españoles y quiero hablar de ellos.

-Su abuelo fue, esencialmente, un hombre que guardó silencio.

El silencio tiene que ver con el miedo, con un país acogotado durante mucho tiempo. Mi abuelo tenía el miedo y la sumisión como forma de conducta y como forma de enfrentarse al mundo, pero lo hacía también porque esa actitud formaba parte de una conciencia muy antigua de la dignidad. Pertenecía a una generación a la que le enseñaron que manifestar los sentimientos era un rasgo de debilidad que no podía permitirse un hombre... No tenía que andar lloriqueando ni quejándose... España es un país de mansos y creo que todavía se explica así buena parte de cómo somos hoy. A veces nos comparo con mi familia francesa: ellos siempre protestan a la mínima...

Parece usted displicente con el periodismo y, sin embargo, la novela tiene la pegada clarísima del periodista: su poder verbal, su torrencialidad, el manejo de muchas fuentes, la necesidad de estar en el sitio...

Tengo una vocación de periodista muy pronunciada y a la vez quiero marcar distancias... Es una relación de amor odio, de amor intenso. Con el periodismo aprendí a escribir y a enfrentarme a la realidad. Yo me siento un poco incómodo en la profesión, me siento un tipo raro... El procedimiento es muy periodístico, sin duda. Yo necesito ver las cosas: no puedo fabular, necesito tocar y ver las cosas, tengo una percepción de cronista... Yo no creo a partir de la imaginación o la fantasía, sino de lo que veo y de lo que toco. Lo que palpo.

-¿Por qué habla tan poco de la abuela Carmen de Lara, la Currita?

-Porque hubiera ahogado a mi abuelo. Tenía una enorme capacidad de atraer la atención de la gente. Mi abuela era una enorme gamberra; no quería lo eclipsara.

-¿El libro anterior, ‘La hora violeta’, le ha permitido escribir este?

-Me da seguridad y me indica por donde quiero ir. No sé si he encontrado el tema o la palanca que me lleva a escribir... Este libro no se habría escrito así sin ‘La hora violeta’ (Mondadori), desde luego. He encontrado un tono, una seguridad y una forma de acercarme a mí mismo y a la literatura que antes no tenía. ‘La hora violeta’ me determina por completo. Voy a necesitar mucho tiempo para que asimile bien hasta qué punto me ha transformado, me ha cambiado y me condiciona todo lo que escribo. Hay unas señas de continuidad clarísimas. Al menos yo lo siento así...

 

 

FERROCLE: ARTE Y FORJA EN HUESCA

[El pasado mes de mayo, los hermanos Javier y Miguel Ángel Clemente presentaban una exposición de su trabajo en su taller de Monzón. Ahora trasladan las piezas a la sala de Bantierra en Huesca. Permancerá abierta desde hoy hasa el 11 de octubre, de 7 a 9 de la tarde. Este es el texto que les escribí cuando se abrió la muestra en su localidad.] 

 

TRABAJO Y SUEÑO DE FERROCLE

 

 

Conocía a los hermanos Miguel Ángel y Javier Clemente por el fútbol. Poseen la mejor colección que existe sobre el Real Zaragoza. Lo tienen casi todo. Aman tanto al equipo que, en vísperas del 75 aniversario, hicieron una obra titánica: la reproducción de La Romareda a escala. La hacían con mimo, con paciencia, con pasión. Y en aquella obra concentraban, de algún modo, algo más que su pasión por el club: resumían una forma de trabajar, las posibilidades de la forja, el sentido artístico y artesanal de su oficio, los usos del hierro y del acero. Resultaba conmovedor ver cómo crecía el estadio portátil, cómo se ajustaban las piezas. Aquel trabajo me permitió conocer mucho mejor qué hacían, qué sentían; entonces aún vivía su padre, que había empezado el negocio hacía más de medio siglo. Había sido un entusiasta, un emprendedor, un soñador y algo más que un buen artesano. Ellos han heredado su mano y sus ganas. Y, sin duda, su capacidad de trabajo.

Un repaso a la obra de los hermanos Miguel Ángel y Javier Clemente, la factoría Ferrocle, por decirlo así, revela cuánto han hecho, los bríos, la determinación, el atrevimiento, la ambición y su apertura de miras. Son capaces de hacer unos bancos espectaculares para un jardín íntimo o una terraza que mira hacia las estrellas, faroles y farolas llenas de sutileza y filigrana, construyen piezas escultóricas, un juego de toros o un rosto del Quijote por decir algo que han hecho. Lo que más me impresionaba de ellos, más allá de su producción (una buena parte se ve en la tienda), era su taller: los bancos, las herramientas, los instrumentos de soldadura, las limas. Me gusta esa atmósfera, ese lugar donde se percibe la huella del tiempo, la memoria del trabajo, el placer de la charleta durante la faena: del padre, de Javier, de Miguel Ángel.

Ferrocle celebra 60 años. De manufactura, de empresa y de afirmación en un territorio. De pugna por la supervivencia y por el futuro. Y de esperanza también en estos tiempos difíciles. Por aquí ha pasado mucha gente. Se han sucedidos encargos, trabajos industriales y labores artísticas. Es el momento de mirar, de recapitular, de tomar impulso para seguir creciendo. No hay nada más emocionante que las cosas bien hechas: la profesionalidad amasada con vocación y sensibilidad. Los Clemente lo han tenido y lo tienen lo claro. Es su auténtico compromiso y quizá su mejor legado.

DE GOYA A LINA VILA Y MAPI RIVERA

DE GOYA A LINA VILA Y MAPI RIVERA

Del juvenil Goya a Gervasio Sánchez

 

La nueva temporada de exposiciones mezcla al pintor y al fotorreportero con maestros como Dalí, Sorolla, los Bayeu, Salgado y los aragoneses Lina Vila, Mapi Rivera o Enrique Larroy, entre otros

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de arte para la nueva temporada? Sobre todo, de nombres, de proyectos, de iniciativas como ‘100 x 100’ de Galería A del Arte –« una exposición de convocatoria abierta en la que se expondrán durante cinco días 100 papeles de pequeño formato que se venderán a 100 euros», dice Mariano Santander-, de visitas guiadas y de propuestas que siguen un trabajo de fondo como sucede en la Diputación de Huesca con el álbum de familia.

En CaixaForum, se expondrá ‘El secreto de la vida eterna’, entre octubre de 2014 y enero de 2015, dedicada a las momias y al arte ritual egipcios. En enero vendrá ‘Los objetos hablan. Colecciones del Museo del Prado’. Y luego ‘Sorolla. El color del mar’ (de marzo a junio), una ambiciosa e íntima mirada acerca de la relación del artista con el mar en 80 obras. Y, de junio a septiembre, se colgará ‘Génesis’ de Sebastiao Salgado’: un gran viaje alrededor del planeta y la ecología con su vigoroso blanco y negro en 250 fotos. En el IAAC Pablo Serrano se ha programado ‘Gervasio Sánchez: Antología’ (del 13 de noviembre al 1 de marzo de 2015), compuesta por 148 fotografías y seis audiovisuales, toda una síntesis de la carrera del fotoperiodista de HERALDO. En las salas laterales, habrá muestras de un mes de Pilar Martínez Carnicer, Raúl Ursúa y Paco Lafarga.

Ibercaja mantiene ‘Pasión por Aragón’ hasta final de año, pero va a convertir al Patio de la Infanta en un nuevo espacio de exposiciones. A partir de enero recibirá más de un centenar de dibujos de Francisco y Ramón Bayeu; más tarde contará con una amplia selección del legado de dibujos de Ramón Pignatelli. El Museo Camón Aznar, desde febrero, dedicará una amplia muestra a ‘Goya en Zaragoza. Sus orígenes’, comisariada por Manuela Mena, a la que seguirá una selección de grabados de Rafael Antonio Mengs inspirados en Rafael de Urbino. En el Centro de Congresos y Exposiciones se opta por una colectiva de arte bruto y una individual de Liechenstein.

En la Lonja, el artista del Pilar será en esta ocasión Enrique Larroy (Zaragoza, 1954): ‘Chapa y pintura’ reúne, sobre todo, piezas claves de los dos últimos años. Del 4 de diciembre al 22 de febrero se presentará la pintora y escultora Marta Palau (Albesa, Lleida, 1934), exiliada en México, con ‘Tránsitos de Nahualli’. En el Torreón Fortea, Aurelio Vallespín mostrará ‘Tensiones’, un original trabajo pictórico en nitroglicerina, y se organizará una muestra variada de imágenes, ‘35 años de la ciudad’. En el palacio de Montemuzo, Víctor Solanas-Díaz mostrará sus «discursos conceptuales de la seriación» y se colgarán grabados de los italianos Sando Pozzi y Sando Totti. En la Casa de los Morlanes, veremos ‘De tanto callar’ del pintor Jesús Fraile, y los tradicionales salones de fotografía. En el Museo Pablo Gargallo, desde el 26 de noviembre, expone sus esculturas el canario Félix J. Reyes. La programación municipal se completa con el Centro de Historias. Ahí se verá ‘Vaya Vallas. Gráfica revolucionaria cubana’, desde finales de noviembre, y ‘Planeta en positivo’, que se inaugura el 30 de octubre, del colectivo fotográfico Deep Focus. En el espacio Tránsito, intervendrá Sabina Blasco Zumeta.

En el Palacio de Sástago, del 2 de octubre al 11 de enero de 2015, el protagonista es ‘Salvador Dalí. Imágenes de historias’, que se ha organizado con fondos de la Fundación Museo de Artes del Grabado y la Estampa Digital. Entre otras actividades, como ‘Postales desde el limbo’, en la sala del Cuarto Espacio, la Diputación de Zaragoza mantiene el ciclo itinerante ‘La provincia en clave de arte’, que ofertará el ‘Cántico al sol’ de Joan Miró, Natalio Bayo u ‘Homenaje a Picasso. La guitarra y el cubismo’ de Pablo Serrano. En el Paraninfo, de octubre 2014 a enero 2015, se presentará ‘Noh Kabuki. El teatro en el arte japonés’, 150 obras de la colección ‘Pájaro Profeta’ del médico y orientalista José Antonio Giménez Mas y de otras. De abril a julio 2015 la apuesta será ‘Aragón y Flandes. Historia de un encuentro’. Juan Carlos Lozano explica que «se está trabajando intensamente en la instalación en los sótanos del edificio Paraninfo de las colecciones permanentes del Museo de Ciencias Naturales» de la Universidad de Zaragoza. La apertura está prevista a finales de 2014. En las Cortes, Manuel Micheto ofrecerá las fotografías de ‘La piel de Aragón’.

En las salas de la Diputación de Huesca, en el ciclo Periferias, se colgará ‘Fake’ del fotógrafo conceptual Joan Fontcuberta, y en la primavera de 2015 expondrán a otro fotógrafo: Enrique Carbó. Por su parte, el CDAN ofrecerá, a partir del 19 de septiembre, la colectiva de diez artistas ‘Naturalezas de mujer’; inaugurará la donación ‘Los tapices en la Colección Beulas-Sarrate’, con obras de Carles Delclaux y José Royo, y, a partir del 28 de noviembre, podrá verse ‘Una línea de aire hecha con la mirada’ del fotógrafo vasco Imanol Madorrán. El Museo de Teruel expondrá del 9 de octubre al 23 de noviembre a los ‘Becarios Endesa 12’: Yamandú Canosa, Vari Caramés, Curro González, Cristina Lucas y Fernando Sánchez. En Albarracín podrán verse ‘Inner Condition’ de Nadaw Kander y ‘Palestina /Afganistán’ de Emilio Morenatti. En 2015 el invitado será Rafael Navarro. Las UNED de Barbastro y Calatayud han empezado la temporada con Santiago Arranz y José Luis Cano.

Entre las galerías privadas, entre otras, Carolina Rojo ha creado el Taller Infancia y Arte, dirigido a niños de 4 a 10 años, que imparte Elisa Arguilé, y el próximo 30 contará con el artista francés afincado en Zaragoza Yann Leto. A del Arte exhibirá ‘Escapar de la biografía’, puntas secas, grafitos y acuarelas Lina Vila; le seguirán Ángel Pascual Rodrigo, Juan Zurita, Ignacio Fortún, la colectiva ‘Miradas de mujer’, José Moñú, Aurora Charlo y Julia Dorado. Cristina Marín expondrá a Miguel Galanda, Ángel Maturén, Sergio Abraín, Javier Riaño, el graffitero Gejo y al joven hiperrealista Josan. Spectrum Sotos inicia su temporada con ‘Sinapsis’ de Mapi Rivera, y luego exhibirá fotografía de Manuel Muñoz, Alejandra Franch, Carmen Hierro, Pierre Radisic y Anka Zhuravleva.

 

*Foto de Gervasio Sánchez.