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Antón Castro

NACE LA FUNDACIÓN LABORDETA

NACE LA FUNDACIÓN LABORDETA

Nace la Fundación José Antonio Labordeta

Se presentará a la sociedad el lunes 29 de septiembre en el Teatro Principal de Zaragoza con un concierto-homenaje en el que participarán grandes músicos aragoneses y nacionales


[Nota de Ana Rioja.] Nace en Zaragoza la Fundación José Antonio Labordeta, una organización sin ánimo de lucro, que tiene como objetivo principal recordar, estudiar, preservar y difundir la obra, el pensamiento y la memoria del escritor, músico y político aragonés, así como acoger la obra de todas aquellas personas vinculadas generacional o afectivamente con él.  

De acuerdo con los valores de libertad, igualdad y respeto a la libre convivencia y al pluralismo ideológico, defendidos por José Antonio Labordeta en su trayectoria vital, la Fundación pretende que esos valores presidan todas sus actividades y contribuir con ellas a la consolidación y desarrollo de la libertad y de la cultura.

Cuando se cumplen cuatro años de la muerte de José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935-2010), se pone en marcha la Fundación que lleva su nombre. Su recuerdo y su legado siguen hoy más vivos que nunca, aquéllos que hicieron posible que varias generaciones soñaran que era posible un Aragón más libre, más justo y solidario.

La Fundación se presentará en sociedad el próximo lunes, día 29 de septiembre (20.30 horas), en el Teatro Principal de Zaragoza con un concierto-homenaje en el que participarán grandes músicos aragoneses y nacionales. La entrada será gratuita y para acceder al mismo será necesario recoger las invitaciones en las taquillas del Teatro Principal.

La sede de la Fundación del escritor, músico y político aragonés está ubicada en la calle Mariano Barbasán, 5, en un local de 200 metros cuadrados cedido por el Gobierno de Aragón. Promovida por la familia y amigos de José Antonio Labordeta, la Fundación echa a andar gracias a la colaboración del Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza, la Diputación de Zaragoza e Ibercaja. En breve se firmarán convenios de colaboración con otras entidades públicas y privadas de forma permanente o para actividades concretas.

Son fundadoras y patronas de la Fundación: Juana de Grandes, viuda de José Antonio Labordeta, y presidenta de la misma; y sus hijas Ana, Ángela y Paula Labordeta de Grandes. Completan el Patronato: Manuel Pizarro Moreno, Emilio Gastón Sanz, Eloy Fernández Clemente, Gonzalo Borrás Gualis, Ramón Salanova Alcalde, José Ignacio López Susín, José Luis Melero Rivas y Manuel Teruel Izquierdo. Esta organización también contará con Amigos de la Fundación.

En los próximos meses se inaugurarán los espacios expositivos permanentes de la Fundación que mostrarán la vida y la obra de José Antonio Labordeta en sus diferentes facetas como cantante, escritor, actor-presentador y político, con paneles explicativos, pero sobre todo con objetos personales que le acompañaron a lo largo de su vida: su escritorio, sus plumas, sus discos, sus fotos…

También se abrirá una gran biblioteca, en la que se mostrarán los libros de su biblioteca personal, con sus obras, las de su generación y la de los escritores a los que admiraba. Un lugar importante ocupan sus manuscritos, cartas, artículos de prensa, etc., materiales que formarán parte del centro de documentación con un fondo documental y bibliográfico sobre su obra y su figura, tanto en soporte físico como digital, a disposición de escritores e investigadores. Este espacio también albergará la biblioteca que ha cedido a la Fundación la Asociación Rolde de Estudios Aragoneses.

 

 

Respecto a las actividades realizadas, la Fundación ha colaborado con el último disco de la cantautora María José Hernández, en el que canta a José Antonio Labordeta, titulado “Las uvas dulces”. Tomando prestado el título de uno de sus poemas como metáfora, nos ofrece en este disco su visión personal de algunas de esas canciones, quizás menos conocidas, que nos muestran al Labordeta más poético, humano, emotivo y emocionante. Producido por Gonzalo Lasheras ha sido grabado en el Laboratorio Audiovisual de Zaragoza por Carlos Estella, y ha contado con la participación musical de Sergio Marqueta, Daniel, Escolano, Julio Calvo y la colaboración especial de Joaquín Pardinilla. Una producción fundamentalmente acústica al servicio de lo más importante: los impresionantes textos de José Antonio Labordeta

Entre las próximas actividades de la Fundación figura la reedición del libro “José Antonio Labordeta: creación, compromiso, memoria” (2008), editado por la Fundación Autor en colaboración con el Rolde y el Gobierno de Aragón, con la coordinación de Javier Aguirre Santos. Este libro es una aproximación a su vida y obra. Explora las diferentes facetas de Labordeta (la poesía, la canción, el cine y la televisión, la agitación docente-cultural, Andalán y sus colaboraciones periodísticas, la política...) a través de las colaboraciones de artistas plásticos, dibujantes, poetas, escritores, investigadores… El libro contiene también una amplia cronología, un repaso a toda su producción bibliográfica y discográfica oficial, y un amplio muestrario gráfico (fotografías, dibujos, caricaturas, portadas de discos y libros...), en el que destacan colaboraciones gráficas realizadas en exclusiva para este libro.

La Fundación también va a recuperar la exposición “Canto a la libertad” para hacerla itinerante. Esta muestra se celebró en el Paraninfo de Zaragoza en 2011 y reúne las creaciones de 94 artistas plásticos aragoneses, que unieron sus lápices y pinceles para conformar una obra de arte coral, formada por las 94 letras que componen el estribillo del “Canto a la libertad', además del apellido Labordeta. Los artistas han donado sus obras a la Fundación para que esta original y emotiva muestra viaje por Aragón. Todo ello además de un puñado más de proyectos que se concretarán en próximas fechas, entre los que se incluyen becas y un premio que llevará su nombre.

ARAGÓN SIGUE, LABORDETA VIVE – EL CONCIERTO

El concierto-homenaje a José Antonio Labordeta, primera actividad organizada por la Fundación y que servirá como presentación de la misma, reunirá en el escenario del Teatro Principal de Zaragoza, el próximo lunes 29 de septiembre a las 20.30 horas, a grandes músicos e intérpretes de la escena musical aragonesa y nacional, artistas muy vinculados a su vida y su obra, que compartieron escenario e inquietudes con él, ya sea a través de la canción de autor, del pop-rock, de la música tradicional, del jazz o de la jota. El concierto cuenta con la producción de AREA (Aragonesa de Representaciones Artísticas) bajo la dirección de José Luis Cortés.

Participarán en este concierto, por orden de actuación, Santiago del Campo, La Joven Pachanga y Biella Nuei, Carmen París, Pablo Guerrero y Luis Mendo, Beatriz Bernad y Alberto Gambino, Nacho del Río, Rodrigo García “Mabuse” y Eva lago, Kepa Junkera y Eliseo Parra, María José Hernández y Sergio Marqueta, La Orquesta Popular de la Magdalena (Rubén Jiménez y Arturo Giménez), Joaquín Carbonell y Eduardo Paz, Silvia Pérez Cruz y Raúl Fernández “Refree”, Paco Ibáñez y Joan Manuel Serrat. En el vestíbulo del teatro actuarán DJ Mr. Pendejo (a la entrada) y La Ronda de Boltaña (a la salida).

La entrada al concierto es gratuita pero hay que recoger las localidades en las taquillas del Teatro Principal de Zaragoza (a partir del jueves, en horario de 17 a 21 horas - Teléfono: 976 296090). Solo se facilitarán dos entradas por persona.

Alrededor de cuarenta músicos para un concierto-homenaje que será presentado por el periodista y escritor Miguel Mena. Juntos, para gritar alto y claro que Aragón sigue, Labordeta vive; que la Fundación José Antonio Labordeta, el hombre que le puso rostro y voz a Aragón, ha nacido para preservar y difundir su legado, para desarrollar actividades que contribuyan a la consolidación y desarrollo de la libertad y de la cultura; y para promover y apoyar la creación de personas o movimientos culturales o sociales contemporáneos relacionados con él.

 

FINES DE LA FUNDACIÓN

Con objetivos genéricos de carácter cívico, social, educativo, cultural, científico y de defensa de los derechos humanos,

1. La Fundación tiene por objetivo principal el de recordar, estudiar, preservar y difundir la obra, el pensamiento y la memoria de José Antonio Labordeta, así como acoger la obra de todas aquellas personas vinculadas generacional o afectivamente con él.

De acuerdo con los valores de libertad, igualdad y respeto a la libre convivencia y al pluralismo ideológico, defendidos por José Antonio Labordeta en su trayectoria vital, la Fundación pretende que esos valores presidan todas sus actividades y contribuir con ellas a la consolidación y desarrollo de la libertad y de la cultura.

2. La realización de este cometido se llevará a cabo mediante cuantas actividades relacionadas se consideren necesarias y, en especial, las siguientes, que se citan a meros efectos ejemplificativos pero no limitativos:

a) Organización de todo tipo de actividades que fomenten el conocimiento, el estudio, la preservación y la difusión de la obra, el pensamiento y la memoria de José Antonio Labordeta.

b) Promover la edición, editar directamente o coeditar con terceras personas o instituciones, aquellas obras o material gráfico, musical o literario referente a la memoria, el pensamiento y obra de José Antonio Labordeta, así como de otras personas o movimientos culturales o sociales contemporáneos relacionados con él.

c) Promover mediante la creación de becas, premios, concursos, subvenciones o cualquier otro estímulo, el estudio de la vida y obra de José Antonio Labordeta  en cualquiera de sus facetas, así como de otras personas o movimientos culturales o sociales contemporáneos.

d) Promover y participar en exposiciones, conferencias, actos académicos y sociales de todas clases destinados a la divulgación y el mejor conocimiento de la vida y obra de José Antonio Labordeta.

e) Firmar conciertos y convenios con entidades públicas o privadas, de cualquier ámbito territorial, y de modo preferente con empresas y entidades aragonesas a fin de recabar ayudas de todo tipo para la realización de actividades tendentes a la preservación, estudio, difusión y divulgación de la obra y memoria de José Antonio Labordeta.

f) Promover la presencia de la memoria y obra de José Antonio Labordeta en Internet mediante la creación y mantenimiento de las correspondientes páginas web conectadas a las bases de datos

g) Crear un fondo documental y bibliográfico sobre la obra y la figura de José Antonio Labordeta tanto en soporte físico como digital.

h) Favorecer el desarrollo de los jóvenes creadores aragoneses mediante la creación de becas y/o la exhibición de sus obras y trabajos en el espacio propio de la Fundación.

i) Contribuir a la localización y recuperación de toda la producción de José Antonio Labordeta, tanto la de carácter profesional o público, como la de carácter privado o personal.

j) Contribuir y participar del desarrollo humano, cultural, social y científico de Aragón y del mundo.

k) La Fundación tiene la vocación de convertirse en el punto de referencia para todo aquél que, individual o colectivamente, quiera acercarse a la vida, obra y pensamiento de José Antonio Labordeta de modo que, además, pueda servir para aconsejar y dirigir los esfuerzos hacia aquellos aspectos que resulten de mayor interés en cada momento.

El Patronato tendrá plena libertad para determinar las actividades de la Fundación, tendentes a la consecución de aquellos objetivos concretos que, a juicio de aquel y dentro del cumplimiento de sus fines, sean los más adecuados o convenientes en cada caso. 

 

JUAN BONILLA: UN POEMA

[Juan Bonilla (Xerez, 1966) recoge en ‘Hecho en falta’ su poesía reunida, que publica Visor y que recoge cuatro libros y algún texto inédito. Se trata de una poesía cargada de ironía, de sarcasmo, de sentido paródico y también de indagación, con una cierta atmósfera narrativa y épica, como sucede en un poema como ‘El combate del siglo’ o muy especialmente en ‘Anfield Stadium’. A Bonilla le gusta jugar con las apariencias: parece proponer una cosa y en realidad propone otra, una mirada más cercana. Copio aquí un poema más íntimo. ]

 

QUIEN TE CONOCE

 

Juan BONILLA. De ‘Hecho en falta (poesía reunida)’.

 

Sólo quien te hace temblar de placer te conoce.

Quien consigue que te libres de las letras de tu nombre.

Quien te transforma en música, en un dios-nadie.

Sólo ese te conoce.

 

Quien se sube hasta el borde del pensamiento,

le roba las esquinas a la cárcel tiempo,

te deja en las cornisas del alma, en el abismo

donde ser significa no ser más uno mismo.

Sólo ese te conoce.

 

*La foto la tomo de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-83a37500d4fa507a1d99b62105ae2815.jpg

'LA PRUEBA' DE RAÚL ARIZA

'LA PRUEBA' DE RAÚL ARIZA

[El pasado viernes, en Los Portadores de Sueños, Raúl Ariza presentó su tercer libro: 'Glóbulos versos' (Talentura) en compañía de Luisa Miñana y Alfredo Moreno. He aquí un cuento y en poema del conjunto.]

 

LA PRUEBA DEL LABERINTO

 

De Raúl ARIZA. De 'Glóbulos versos'

 

 

No eran círculos concéntricos. Eso es lo que pensé al inicio, antes de percatarme de que cuanto más andaba más me iba alejando del punto al que debía dirigirme. Sobre un fondo verde encontrarás una frase escrita en letras doradas. Pronúnciala en voz alta. Ese era el objetivo, según la nota que encontré en mi mano al despertar, algo mareado, en medio de aquel océano siniestro. Fue un amargo amanecer, pues todo me daba vueltas, olía a algo sintético y, para colmo, estaba aquel incesante e insoportable ruido que me volvía loco. Lo primero que hice fue subirme sobre el peralte del camino -afilado como cuchilla de afeitar- y alzar la vista para ver si me orientaba. No fue sencillo mantener el equilibrio porque además aquel asfalto oscilaba inestable. A pesar de ello, a no demasiada distancia atiné a ver una planicie del color que indicaba la nota -verde, verde esperanza- y hacia allí traté de dirigirme cuando me puse a caminar en busca de un resquicio, un pasillo que comunicara los anillos hasta ayudarme a alcanzar el centro. Caminé sin descanso, como digo, hasta que descubrí que a más distancia recorrida más me separaba de mi propósito. Así que me detuve y me senté un instante en aquel bordillo cortante que parapetaba por ambos lados la estrecha senda por la que caminaba. Me tapé los oídos tratando de aislar mis ideas y me puse a pensar. Si no son círculos concéntricos -me dije-, lo que ocurre es que ando dentro de una espiral. Eso es, resolví emocionado. Estoy metido en una espiral y lo que he de hacer para salir de esta tortura no es más que, o bien caminar en sentido inverso, o bien atajar campo a través saltando murete tras murete en la dirección interesada. Y esto segundo es lo que hice, tras volver a encaramarme ubicándome de nuevo en el espacio. Teniendo en cuenta tanto la altura de aquellas aristas como su infinito número, a pesar de mi ánimo renovado es fácil entender el esfuerzo que me supuso la empresa. Fueron horas, muchas, las que anduve sometido a la fatiga y al ensordecedor sonido que todo lo envolvía, con lo que acabé con el alma y el cuerpo magullados. Me dolían las articulaciones, me estallaba la cabeza, me torcí un tobillo y me hice multitud de cortes en las manos, los muslos y las espinillas. Pero aun con todas las penalidades lo conseguí. Alcancé mi Arcadia al borde de la extenuación, sí, pero al final lo conseguí. Fue justo al llegar, tras desplomarme sobre el manto verde y romper a llorar como un niño, cuando caí en la cuenta del repentino silencio. Aquel atronador sonido que durante tantas horas de camino me había atormentado, cesó de golpe dando paso a un ligero rumor -quizá mecánico y pautado- que de algún modo me recordó las olas del mar. Arrullado y ya más calmado me incorporé como pude, recobré el resuello y me decidí a buscar el mensaje cifrado para salir cuanto antes de aquel infierno. En caracteres dorados de un tamaño tan grande que tuve que ir descifrándolos de uno en uno, primero una T, después una h, la tercera una e y así hasta el final, compuse el misterioso mensaje y resolví con ello el acertijo que me exigían para devolverme la libertad. The End, The Doors, dije en voz alta.

 

La prueba del laberinto

 

 

 

Es una canción inacabada,

inacabable

un bucle espeso

y pringoso,

una espiral en embudo,

con piso de débil

cristal alquitranado

 

Es una palabra

ilegible

indescifrable

el escalón más

alto,

una salida súbita

sin señales y, quizá,

algunas veces,

indeseada

 

 

*Un retrato de Adolphe de Meyer.

ANTONI ARISSA, GRAN ARTISTA

ANTONI ARISSA, GRAN ARTISTA

Antoni Arissa: el artista que vuelve a ver*

 

 

Arissa. La sombra y el fotógrafo, 1922-1936.  Comisarios: Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat. PhotoEspaña. Fundación Telefónica de Madrid. Hasta finales de septiembre.

 

El viejo mercado de Les Encantes ha dado muchos frutos: alimenta las fotobiografías de Antonio Cardiel, ha inspirado un espléndido libro de José Carlos Cataño, ‘De rastros y encantes’, surte (o surtía) de libros de viejo, de cuadros y de objetos de chamarilería a curiosos, soñadores y buscadores de tesoros. Fue allí donde se vendió una parte del archivo de Antoni Arissa Asmarats (Barcelona, 1900-1980), fotos tamizadas por la sensibilidad, la variedad expresiva y la modernidad. Quien las compró debió de darse cuenta de inmediato de que allí había un fotógrafo lleno de talento, insólito para la época, más olvidado que desconocido, y se puso en contacto con el Museo de Arte Nacional de Cataluña. Por otra parte, el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña posee alrededor de dos mil obras de Arissa, que era impresor y tipógrafo en el negocio familiar en la calle Bruc de Barcelona.

La Fundación Telefónica ha ‘descubierto’ a magníficos profesionales: Luis Ramón Marín, Josep Brangulí y Virxilio Vieitez serían tres ejemplos perfectos. O incluso al argentino Horacio Coppola. Y ahora, en la programación de PhotoEspaña, hace lo propio con Arissa, cuya trayectoria han investigado los comisarios Rafael Levenfeld y Valerntín Vallhonrat. Se exponen en torno a 160 obras de un período no demasiado largo, entre 1922 y 1936, pero sí enormemente fecundo y variado. Antoni Arissa, fascinado por el auge de la fotografía, encuentra en las cámaras un artefacto que le permite desarrollar su sentido artístico, su búsqueda de la belleza y su pasión por el riesgo. Al principio, milita en el pictorialismo, que era el género de moda y el que solía concurrir a los salones fotográficos. Arissa fue galardonado en certámenes nacionales (Figueras y Gijón, entre otros) e internacionales. Curiosamente, en PhotoEspaña, en el Museo Romántico, también se exhibe a un gran fotógrafo pictorialista de Sabadell como Joan Vilatobà (1878-1954), premiado en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 de Zaragoza.

Arissa, dentro de esa corriente tan en boga, hace un poco de todo: instantáneas rurales, alegorías de una supuesta Arcadia, retrata a sus hijas (Margarita y Angeleta era el nombre de dos de ellas) en interiores que ha trabajado como un decorado con atmósferas de cuentos de hadas, pero también se asoma al puerto e incluso capta la ciudad con una asombrosa plasticidad, como sucede con esa serie de Barcelona, matizada de reflejos, donde parece anticiparse al propio Catalá-Roca o a las visiones límpidas de Josef Sudek.

Poco a poco, el fotógrafo evoluciona hacia la abstracción. Hombre informado, se ve una segunda época influenciada por los ecos de la nueva fotografía europea, en la línea de Alexander Rodchenko (cuyo eco es visible en sus picados y contrapicados, en los ángulos inesperados, en la búsqueda de una nueva posición del fotógrafo), de Moholy-Nagy y los artistas de la Bauhaus, de la nueva objetividad alemana. En su última etapa, Arissa, que había sido objeto de un número monográfico de la revista ‘Art de la Llum’ en 1935, se transformó en un fotógrafo obsesionado por la pureza formal, la depuración estilística y el diálogo con el diseño gráfico, las letras y los signos. Pese a esa apuesta más bien constructivista, a esa inclinación tan sutil y perfeccionista, Antoni Arissa siempre pareció dispuesto a mirar el exterior y atrapar nuevas formas de arte y de vida: en las calles, en su casa, en los jardines o en los muelles. A veces no es fácil saber con exactitud en qué momento realizó una foto, por la amplia horquilla de datación, pero eso tampoco es tan determinante ante alguien que posee mirada, arquitectura de la composición, caligrafía del contraluz y una vocación artística espectacular. Tan humana o humanista como conceptual.

Tras la Guerra Civil abandonó la foto y se centró en su oficio.

 *Este texto apareció a doble página en el suplemento 'Culturas' de 'La Vanguardia'.

SENDER Y BILLY EL NIÑO

SENDER Y BILLY EL  NIÑO

[A PLENO SOL. La editorial Contraseña recupera una novela del Oeste y de aventuras del autor de Chalamera: ‘El bandido adolescente’, la historia del legendario forajido que fue asesinado, a los 21 años, por el sheriff Pat Garrett. Aquí, el novelista le encuentra parentescos hispánicos.]

 

 

Billy el Niño, según Sender

 

SENDER. ARCHIVO FAMILIAR SENDER

El escritor Ramón J. Sender, uno de los grandes narradores de posguerra.

Uno de los retratos más conocidos de Billy el Niño.

-Ramón Sender, según Luis Grañena.

 

Antón CASTRO

Ramón José Sender (1901-1982) es, con Galdós y Baroja, uno de los más grandes novelistas españoles del siglo XX. Poseía el don del contador de historias y también la diversidad de asuntos del fabulador que narra hasta el fin de la noche. Fernando Savater dice que “es el gran narrador español de la posguerra, el más puro y sólido, el más sobrio, el más intenso, el más dramático también, entendiendo el drama ante todo como conflicto ético en determinadas circunstancias históricas”. Por eso escribió de casi todo: de su vida y su infancia, de la guerra civil española, de los conquistadores como Lope de Aguirre, de Cervantes, del cantonalismo, de un error judicial absurdo y cruel como ‘El lugar de un hombre’, que inspiró a Pilar Miró su película ‘El crimen de Cuenca’; escribió de los paisajes y recuerdos de su Aragón de la niñez y juventud. También lo sedujo William H. Bonney (1859-1881), que ha pasado a la historia como Billy the Kid o Billy el Niño. Le dedicó una hermosa novela de aventuras en el Oeste que incluye una novedad: Billy y su mundo son muchos más hispánicos de lo habitual y el antihéroe incluso habla un castellano, contaminado de términos y expresiones mexicanas: ‘El bandido adolescente’.

Sender, con un estilo fluido y eficaz, detallista y veloz, con justas descripciones, acaba construyendo una bonita novela, llena de reflexiones, de frases, de filosofía, de escenarios, de acción y de personajes. Aquí la filosofía no está solo en la sabiduría del ranchero inglés John Tunstall, ni en la condición de poeta de Pat Garrett, que será quien mate al joven, sino en la mente y en el lenguaje de Billy. Se le oye decir: “El que pone limpiamente su vida en la aventura, ese no es ladrón, sino guerrillero o conquistador”. O “al cobarde su pánico lo castiga”. Ramón José Sender vivió varios años en México y experimentó una curiosa sensación: en siete lugares diferentes (otros dicen que en seis) le enseñaron la calavera del bandido. La auténtica, matizaban. En la novela lo cuenta en el texto y en unas infrecuentes pero jugosas notas de pie de página.

‘El bandido adolescente’ se publicó en 1965 en Destino, se reeditó corregida en 1969, y hace pocos meses la rescataba el sello zaragozano Contraseña con prólogo de Fernando Savater e ilustración de portada de Alberto Gamón. Ya hemos dicho que este Billy el Niño es algo diferente: Sender mezcla la realidad y el mito. Hijo de padres irlandeses (la madre “era una rubia céltica y dulce”), a Billy de pequeño le gustaba jugar a los indios y Sender dice que “se advertían en los once años del muchacho algunas cualidades de franqueza, lealtad y virilidad que en la mayoría de los hombres suelen aparecer más tarde (...) Su rostro tenía líneas delicadas y sugería más bien un carácter apocado”. Todo lo contrario. Un hombre insultó a su madre cuando él apenas tenía doce años y estuvo a punto de no contarlo. Era ambiguo en las pasiones, a pesar de que amó a Melba, mitad mestiza y mitad alemana. Le apasionaban los caballos: “Galopaba el Kid por aquellas llanuras grises como un indio bravo. Se sentía ya a salvo porque el caballo era bueno y respondía gustoso a la espuela”, escribe Sender. Otro matiz más: “Infausta circunstancia: Billy The Kid tenía el mismo tipo de belleza equívoca que tuvo Oscar Wilder y aproximadamente la misma edad. Era tres años más joven”.

A los 14 años empezó a delinquir, fue salteador de caminos, y mató a 21 hombres, aunque hay quien dice que fueron alguno más. Se hizo amigo del ranchero John Tunstall, frecuentaba sus fiestas y un día le comentó “que no había matado nunca sino en defensa propia”. Sabía qué significaba el término ‘gentleman’, “un hombre que nunca juega sucio”, como el propio Tunstall. La idea tiene una cierta prolongación en su sentido de solidaridad. Decía: “matarse entre amigos requiere cierta limpieza”. Por esa misma idea de fraternidad entre delincuentes será vengado por Jesse Evans: “lo encontró [a Garrett] en despoblado y le voló la cabeza”.

Billy aún iba más allá. Así se confesaba con Pat Garrett, el hombre que iba a asesinarlo: “Matar a un hombre no es ofenderlo. La muerte la lleva todo el mundo en la sangre desde que nace. Lo único que hacemos es adelantarle la fecha a nuestro enemigo para impedir que él haga lo mismo con uno. Eso es. Yo soy hombre de amistades, Pat”. Ramón José Sender se inspiró en las memorias del propio Garrett, ‘The Autentic Life of Billy the Kid’, para lograr esta modélica novela del Oeste, como señala Fernando Savater.

 

EL ANECDOTARIO

Letras de cine. Estados Unidos ha tenido grandes forajidos como Jesse y Frank James, Dillinger, Bonnie & Clyde, etc. Pero pocos suscitaron tanta atención como la historia de este joven, al que Borges incluye en su ‘Historia universal de la infamia’. El cine, por citar algunos títulos incuestionables, le ha dedicado diversas películas: ‘Billy the Kid’ de King Vidor, ‘Pat Garrett y Billy the Kid’ de Sam Peckinpah, a la que le pondría música Bob Dylan, o ‘El zurdo’ de Arthur Penn, donde Paul Newman hace un papel estremecedor y nihilista de aquel joven precipitado.

La última bala. Así cuenta Sender el impacto definitivo: “Un poco avergonzado Garrett de haber matado al Kid a mansalva, insistía en que Billy había disparado también y anduvieron por la habitación buscando el impacto sin hallarlo. La cápsula quemada en el revólver del Kid estaba fría y por el olor se veía también que no había sido disparada recientemente”.

 

NICANOR PARRA Y SUN AXELSSON

NICANOR PARRA Y SUN AXELSSON

El pasado 5 de septiembre el poeta chileno Nicano Parra, el antipoeta por excelencia, cumplió cien años, vivo y coleando, con esa memoria prodigiosa, tan pródiga en andanzas, palabras y amores. La vida sentimental de Parra es más intensa, si cabe, que su lírica. Amó a muchas mujeres y lo hizo de manera tumultuosa, con heridas de sangre, pasión y odio. Amó, y a menudo en relaciones disparejas, a Nuri Toca, Ana Troncoso, Inga Palmer, Stella Díaz Varín, Rosa Muñoz, Ana María Molinare (ella, tan estilosa, acabó suicidándose) o Andrea Lodeiro. He dejado al margen una de sus grandes amores: la sueca Sun Axelsson (1935-2011), presentada en los cuadernos poéticos de Tarazona por Francisco Uriz y luego, en Zaragoza, en Libros del Innombrable, por Marina Torres, que tradujo su poemario ‘Arena’. Sun hizo muchas cosas: escribió poesía, teatro, novela, memorias, fue crítica de cine. En 1959, cuando era estudiante, conoció a Nicanor Parra, 21 años mayor que ella. Se encendió el volcán: ella, en aquellos días, lo mantuvo, lo acogió en su cuarto de estudiante y vivieron unos meses inolvidables. Diría después que Nicanor Parra era “un profesor estricto” y “un amante dulce”; también le reconocería cierta condición de genio y en  su libro ‘La estación de la noche’ lo calificaría de “increíble, celoso y brusco”. Nicanor Parra se marchó a Chile, donde lo esperaba su esposa, la sueca Inga Palmer, y le mandó a Sun muchas cartas de amor y de ardor. Al final, rendida a la explosividad del deseo, la joven partió hacia el país y apareció por Las Cruces donde vivía el poeta. Inga se había enterado del ‘affaire’ y le hizo la vida un poco más amarga; él acogió de malos modos a su joven amante y la encerró en una casa, en un claro caso de “absorción posesiva”. Cuando estaba muy enferma, sería Violeta Parra –que se suicidaría por desamor y por cierta sensación de fracaso- quien la trasladaría a un hospital. Allí se sanó Sun. Tradujo a poetas chilenos, entre ellos a Neruda, y regresó a Suecia. A veces, recordaba cuando a ella y a Nicanor les animaba el placer de vivir y recordaba que, pese a todo, ella no se oponía ni se había opuesto al Nobel para Parra.

 

*La ilustración es de Carreño.

UN POEMA INÉDITO DE J. A. LABORDETA

UN POEMA INÉDITO DE J. A. LABORDETA

Antonio Pérez Lasheras es uno de los grandes estudiosos de José Antonio Labordeta. Preparó la edición de su lírica completa y trabaja ahora en la edición de su cancionero. Anoche, en Casa Emilio, un grupo de amigos, como todos los años, recordamos al cantautor, político, periodista, profesor, y tantas y tantas cosas más. Todos los años hay una sorpresa: este año se oyeron sus canciones, incluso algunas que no se han grabado en álbum, y Félix González y Eva Cosculluela de Los Portadores de Sueños han publicado, en La Volandera, el poema ‘Volveremos a vernos en otoño’; Félix, además, le ha hecho un retrato. Pérez Lasheras trajo la versión recitada de Labordeta. He aquí el texto:

 

VOLVEREMOS A VERNOS EN OTOÑO

 

Volveremos a vernos en otoño,

cuando los árboles inviten al sosiego

y en los ojos de tantos desolados muchachos y muchachas

crezca la longitud del horizonte.

 

Nos veremos de nuevo frente al mar

o ante la soledad interminable de este horizonte al que llamamos Monegros

y sobre el que rebusca la infancia tuya y mía abandonadas.

 

Nos veremos en el cruce orbital de dos caminos

o en el tremendo varadero de las naves aquellas que llevaron a

Colón más allá del oeste.

 

Nos veremos de nuevo cuando la eternidad sea tan solo un

paisaje cubierto de claveles

surgiendo de la tierra herida

por la mano suavísima de un adolescente.

 

*La caricatura es de Luis Grañena.

'AMADA CORTESANA': MICROCUENTO DE JUAN JOSÉ FLORES

'AMADA CORTESANA': MICROCUENTO DE JUAN JOSÉ FLORES

ADORADA CORTESANA

 

Por Juan JOSÉ FLORES*

 

La joven amante aguarda al rey con impaciencia. Un mes dura ya la separación, desde que él partiera de improviso, para alejarse de la corte y vivir como un eremita, maldiciendo su destino. La distancia no ha hecho sino encumbrar el recuerdo, acrecentar el amor. <>, le habían advertido otras cortesanas, antes de que ella le conociera y se enamorara. ¡Cómo ha echado de menos las caricias de la primera noche! Sin embargo, corren extraños rumores sobre el rey. Dicen que ha enloquecido por culpa de un dios, que no quiere ver a nadie, que se ha vuelto huraño y rehúye por igual a los sirvientes y a los consejeros más leales. Nadie consigue acercarse a él. No obstante, parece que le han convencido para que vuelva, para que de nuevo ocupe el trono que había aborrecido. Hoy ha regresado por fin a palacio y la cortesana se ha ocultado en la alcoba real para esperarle. Se lanzará a sus brazos sin que él pueda impedirlo, le entregará su cuerpo dorado para rescatarle de su nefasta locura. Ya se oyen sus pasos, ya se entreabre la puerta, que de pronto resplandece ante los ojos de la muchacha, como tocada por la magia. << ¡Oh Midas! --exclama la joven-- ¡Mi amado rey Midas! No anhelo tu trono ni tu oro, sino tu amor. Abrázame y hazme sentir eterna. >> 

 

*Jean Léon Gérôme: ’La subasta de esclavos’ (1884).

*Juan José Flores (Barcelona en 1955) es licenciado en Biología por la Universidad Central de Barcelona. Ha publicado las novelas Como un ángel herido (1997), En el umbral (2002) y Todas las primaveras (Alfaguara, 2005) o ’El corazón del héroe’, así como un libro de cuentos, Vida de perro (2007); este libro, aparecido en el sello Menoscuarto, fue finalista del Premio Setenil de cuentos.