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Antón Castro

ARBOLÉ: DE TEATRO DE LA MEDIANOCHE A MELÉNDEZ

 

Santiago Meléndez se despide de Odon Val y Teatro de Medianoche celebra su 30 aniversario, entre otras novedades

Teatro Arbolé presenta su programación hasta julio con grandes sorpresas como la presencia de Adriana Ozores en “Petit Pierre” dentro del Festival Sin Fronteras, que acogerá en este escenario siete espectáculos, que serán estrenos en Zaragoza

Teatro Arbolé ha preparado una completa programación para todos los públicos este trimestre final de temporada. Desde mañana y hasta finales de julio se sucederán numerosas sorpresas por su escenario, desde la despedida de Santiago Meléndez de su gran personaje de Odon Val, a la celebración del 30 aniversario de Teatro de Medianoche, o el regreso a los escenarios de la actriz Adriana Ozores con la obra “Petit Pierre”, una de las joyas del Festival “Sin Fronteras”.

Desde mañana 30 de abril y hasta el sábado 3 de mayo (21 horas), Santiago Meléndez representará la obra “Odon Val. ¡Punto final!”, cuatro funciones con las que se despedirá de este personaje tras una larga serie de presentaciones en diversas ciudades. Entre el cabaret, el teatro, el humor y el desgarro, asistiremos a un recital, acompañado por guitarra y acordeón, de un artista singular, excéntrico, canalla y excesivo como pocos. A Santiago Meléndez le acompaña Hernán Filippini a la guitarra e Ignacio Alfayé al acordeón, y Jorge Usón como artista invitado el sábado 3.

XXX ANIVERSARIO DE TEATRO DE MEDIANOCHE. La compañía aragonesa Teatro de Medianoche, pionera del teatro de sombras en Aragón, celebrará en Arbolé su 30 aniversario con el estreno de dos obras, una para el público adolescente y adulto “SeRes uHmonos” (9 de mayo). Es un espectáculo de títeres para mayorcitos (no necesariamente de edad), muy visual y sin palabras, que utiliza las técnicas del teatro negro, los títeres de mesa o el actor con máscara. Está formado por cuatro historias independientes que bien podrían ser capítulos de una vida con un principio y un final que completan un ciclo. Un dios en zapatillas, encantadores chupasangres, una manzana objeto de deseo, el poder del miedo... Un cómic visual llevado a la escena.

La segunda propuesta es para el público infantil y familiar; “Sueño de medianoche” (10 y 11 de mayo). Utilizando el tangram, conocido juego chino formado por siete piezas, se desarrolla un argumento visual que muestra las travesuras de la imaginación. Asimismo, la compañía presentará una exposición con carteles de sus espectáculos que resumirán estas tres décadas de trabajo.

Teatro de Medianoche es una compañía de títeres fundada en 1984 por Araceli Gil y Domingo Castillo, que simultanea la creación de espectáculos y la difusión del teatro de títeres, con especial dedicación al teatro de sombras. Sus espectáculos se caracterizan por su rigurosa puesta en escena, la artesanal y meticulosa construcción de los títeres, el uso de la música con protagonismo dramático y un estilo delicado y sugerente que deja libertad a la imaginación. Sus montajes se han representado en numerosos festivales, teatros y salas de España y otros países.

FESTIVAL SIN FRONTERAS. Teatro Arbolé, como una de las sedes del festival Sin Fronteras ofrece una programación en torno al cuerpo como metáfora, espectáculos que tienen al cuerpo como lenguaje, como objeto, como risa… en un intento por acercar al público una realidad que va de los títeres a la palabra, pasando por la danza y el clown. Se celebrarán siete espectáculos, cuatro para el público adulto, estrenos en Zaragoza, y tres para el infantil y familiar, con un total de 15 funciones.

 

Abrirá el Festival en Arbolé una obra para público juvenil y adulto de un enorme atractivo por el elenco y la trascendencia de la compañía. Bambalina Teatro, protagonizada por Adriana Ozores (una de nuestras actrices más célebres) presenta “Petit Pierre” (24 y 25 de mayo), que ha emocionado a miles de personas. Pierre Avezard, llamado Petit Pierre (1909-1992), nació antes de lo previsto, "sin terminar", como decía él mismo. Medio ciego, casi sordo y mudo, no aprendió jamás a leer ni a escribir. A los siete años le obligan a dejar la escuela para convertirse en pastor.

 

 

 

Su creación, una instalación mecánica que fascina, tanto por la combinación de personajes como por las invenciones y engranajes que los animan, se ha convertido en un gran poema de amor a la vida. Cada primavera la mostraba orgulloso a todo aquel que quisiera acompañarle y él mismo la hacía funcionar como una auténtica prolongación de su cuerpo. Todos aquellos que le conocieron quedaron marcados por este maravilloso ser, capaz de crear una obra simple pero extraordinariamente poderosa. La autora de la obra, la canadiense Suzanne Lebeau, es una mujer consagrada al teatro desde su juventud y sus obras suponen una decidida y arriesgada propuesta de renovación del lenguaje y los contenidos dirigidos al público juvenil.

 

El día 27 de mayo, la compañía Amarte (Brasil/España) presentará “Cuerpos condenados”. Dos seres terrestres se encuentran en una cárcel, uno de ellos está resignado, ha perdido la esperanza. El otro quiere salir de ahí como sea, busca la forma de huir. La acción se desarrolla en el Tártaro, la cárcel de los submundos, profundo abismo donde los cuerpos son juzgados y los malvados condenados a un castigo eterno. El espectador acompaña al protagonista en su huida desesperada de los infiernos; Será entonces cuando entren en juego los otros cuerpos condenados que decidirán ayudar o impedir su huida. Este encarcelamiento es plenamente un juego de la mente humana que trasciende la realidad en una continua lucha del héroe, del ser humano, para salvarse.

 

El 30 de mayo la compañía aragonesa Teatro Imaginario presentará un estreno absoluto, la obra “La piel desposeída. Las últimas palabras de Charles Baudelaire”. Alfonso Desentre da vida a Baudelaire la noche en que se abandona a la muerte en un hospital de Paris, derrotado por la sifilis y en compañía de su madre, auténtica mujer de su vida por la que siempre se había sentido traicionado. En sus últimas horas, reflexiona, se recrea , se complace, se lamenta y se burla de si mismo y de su cuerpo decrépito, en la ceremonia de la despedida de una piel ya inútil, que abandona , casi gozosamente, a la intemperie . Desde su mermada, dolorosa, sufriente presencia física, canta a la barcaza a punto de abandonar, a su cuerpo varado. Al cuerpo. Al cuerpo sublimado, ridículo, obsceno, culpable. A su vacuidad y su grandeza. El cuerpo como enemigo, o como único dios. Suprema belleza y extrema fealdad. El cuerpo, nuestra tierra, de la que un día la sangre huye, y se nos hace preciso desertar. En un último viaje, "hacia lo desconocido, para encontrar lo nuevo".

 

El 6 y 7 de junio, se representará el espectáculo de humor e improvisación “La experiencia secreta de Dios”. Una obra de teatro-cabaret, protagonizada por Bernar Caldevilla, en la que recrea toda una vida desde el origen. Desde el casting de espermatozoides, un galante espermatozoide lucha por cortejar y fecundar a su óvulo, sólo uno es el ganador y el resultado, lo evidente... un proto-nene, que desde el embarazo y tras un breve diálogo con el Creador, excepcionalmente tiene la fortuna de poder elegir a sus padres; una infancia que si no feliz, cuanto menos, divertida; el primer día de colegio, una sobrevenida pubertad llena de descubrimientos, el ligoteo, luego el noviazgo, un matrimonio y un tiempo implacable que se abre paso hasta la manifestación de la vejez y lo inevitable.... el fin de la actuación. "Lo veréis nacer, llorar, caminar por primera vez, crecer. Lo acompañaréis en el descubrimiento de la sexualidad, de su necesidad de amar. Seréis espectadores y padrinos de excepción, ayudándole a decidir hasta el final".

 

El festival incluye tres propuestas para el público familiar. Una de ellas es también estreno absoluto: Babel de cuentos” (25 de mayo), última producción de Teatro Arbolé, un espectáculo que a través de versos sonoros y cantarines, que permanecen en el recuerdo de nuestros niños durante toda su vida, se adentra con títeres de guante, mesa y planos, en el mundo de la diversidad lingüística. Fantasía y poesía en una representación que utiliza palabras en otras lenguas como un guiño a la diversidad idiomática. Los días 31 de mayo y 1 de junio, Zig Zag Danza presenta “Formas”, un espectáculo que inicia al público más pequeño a la danza contemporánea a través de las formas del cuerpo. La interpretación de un clásico de la literatura oral, Los siete cabritillos” llega con el Teatro Los Claveles (7 y 8 de junio), una obra de títeres premiada en numerosos festivales internacionales.

 

En junio, Teatro Arbolé continuará la programación para público infantil los fines de semana (ver programación adjunta). Y ya en julio se celebrará el Festival Pirineos Sur en Arbolé, del 4 al 25 de julio. La programación se detallará más adelante, aunque ya hay varios grupos confirmados: Hermanas Caroni (Argentina), Magnolia Sister (Francia), Pascualla Ilabaca y Fauna (Chile), Territori Beat (Aragón). La programación para el público infantil y familiar se completará con un ciclo de cuentos para el verano con los clásicos de Arbolé.


PROGRAMACIÓN PÚBLICO ADULTO -
Más información: www.teatroarbole.es

 

-30 de abril 1, 2 y 3 de mayo, a las 21 horas

SANTIAGO MELENDEZ (ARAGON) – Odon Val. ¡Punto Final!

Imágenes en vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=vx3jskqeukg

 

-9 de mayo, a las 21 horas

TEATRO DE MEDIANOCHE (ARAGON) - SeRes uHmonos

 

-16 de mayo, a las 21 horas

ZALATTA TEATRO (CANARIAS) – Sancho Panza

 

-23 y 24 de mayo, a las 21 horas - SIN FRONTERAS

BAMBALINA TEATRO (VALENCIA) – Petit Pierre
Imágenes en vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=Ba1apuOfrYw

 

-27 de mayo, a las 21 horas - SIN FRONTERAS

COMPAÑÍA AMARTE (BRASIL/ESPAÑA) - Cuerpos condenados

 

-30 de mayo, a las 21 horas - SIN FRONTERAS

TEATRO IMAGINARIO (ARAGÓN) - La piel desposeída. Las últimas palabras de Charles Baudelaire

 

-6 y 7 de junio, a las 22 horas - SIN FRONTERAS

BERNAR CALDEVILLA (MADRID) – El experimento secreto de Dios
Imágenes en vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=JDWjnnZOJe0

 

-En julio se realizará el ciclo PIRINEOS SUR EN ARBOLÉ del 4 al 25 de julio (22 horas). Grupos confirmados: Hermanas Caroni (Argentina), Magnolia Sister (Francia), Pascualla Ilabaca y Fauna (Chile), Territori Beat (Aragón).

 

PROGRAMACIÓN PÚBLICO FAMILIAR

 

-3 y 4 de mayo

TEATRO ARBOLÉ (ARAGÓN) – La isla del tesoro - http://www.youtube.com/watch?v=XTzooFftghQ

 

-10 y 11 de mayo

TEATRO DE MEDIANOCHE (ARAGÓN) – Sueño de medianoche

 

-17 y 18 de mayo

ZALATTA TEATRO (CANARIAS) – La musa Pelusa

 

-25 de mayo – SIN FRONTERAS

TEATRO ARBOLÉ (ARAGÓN) - Babel de cuentos

 

-31 de mayo y 1 de junio - SIN FRONTERAS
 ZIG ZAG DANZA (ASTURIAS) - Formas - http://www.youtube.com/watch?v=-gYnQ7gKBtI

 

-7 y 8 de junio - SIN FRONTERAS

TEATRO LOS CLAVELES (MURCIA) - Los siete cabritillos http://www.youtube.com/watch?v=yIHLBb9g_M8

 

-14 y 15 de junio

TEATRO ARBOLÉ (ARAGÓN) - ¿Caperucita Roja? - http://vimeo.com/59551897

 

-21 y 22 de junio

CÁNDIDO PRODUCCIONES (CASTILLA Y LEÓN) - Cuento del Lobo

 

-28 y 29 de junio

KAMANTE TEATRO (ASTURIAS) - Sembrando historias

ENRIQUE VILA-MATAS: PREMIO FORMENTOR DE LAS LETRAS, 2014

ENRIQUE VILA-MATAS: PREMIO FORMENTOR DE LAS LETRAS, 2014

 

Enrique Vila-Matas, galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2014

 

Mallorca, 28 abril 2014.- Enrique Vila-Matas ha sido galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2014 en reconocimiento al conjunto literario de su obra. El galardón, dotado con 50.000€, se entregará el 30 de agosto en Mallorca. El jurado de los Premios Formentor, presidido por Basilio Baltasar y formado por Cristina Fernández Cubas, Eduardo Lago, Aurelio Major e Ignacio Vidal-Folch, ha decidido reconocer por unanimidad los méritos de la obra del escritor y concederle el premio, subrayando “la elegancia literaria con que Vila-Matas ha renovado los horizontes de la novela, dándole un ímpetu creativo que la ha situado de nuevo como gran crisol de las influencias, las voces e inspiraciones de nuestra cultura”.

 

Según el acta redactada por el jurado, “Vila-Matas ha desmentido con su prolífica obra narrativa la supuesta decadencia de un género que sigue mostrándose como el más eficaz relato de la conciencia contemporánea. Los procedimientos narrativos inventados por el autor catalán han supuesto una enérgica contribución al vigor de la literatura escrita en español y ha sido reconocida en Europa y Estados Unidos como una de las más significadas creaciones literarias de nuestro país”.

 

El autor de obras tan destacadas en la reciente historia de nuestra literatura, como La asesina ilustrada, Historia abreviada de la literatura portátil, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano, Doctor Pasavento, Dublinesca, Aire de Dylan o Kassel no invita a la lógica, ha sostenido un empeño coherente que adquirió desde sus primeras creaciones en la década de los setenta una voz propia e inconfundible. Un estilo personal que ha seducido a lectores europeos y americanos, entusiasmados por una imaginación que difumina las fronteras entre realidad y ficción, autor y personaje, lectura y vida”, según continúa el acta del premio.

 

Uno de los méritos del autor que los miembros del jurado quieren destacar es “el modo en que ha sabido abordar asuntos conflictivos y angustiosos de nuestro tiempo con una destreza literaria que ha hecho del ingenio, el humor y el espíritu lúdico un reconfortante punto de vista. Un estilo narrativo pero también una certeza filosófica que restaura la soberanía del individuo como eje moral de una existencia destinada a la plenitud, la inteligencia y el desenfado”.

 

Según recoge el acta del jurado, “Enrique Vila-Matas es además uno de los pocos autores españoles adoptados por el público joven latinoamericano, que ha reconocido en su obra cosmopolita la negación de unas fronteras que parecían insuperables. La complicidad y simpatía con que ha sido recibida confirma el territorio estético y lingüístico inaugurado por su narrativa: un relato abierto a la imaginación libre de restricciones costumbristas y fertilizado por el incesante acontecimiento artístico contemporáneo y por las tradiciones literarias que le han precedido”.

 

La absorción de autores y obras desapercibidas en nuestra memoria cultural, la perspicaz integración de olvidadas contribuciones literarias, han hecho de la obra de Vila-Matas una polifonía que da a la figura del autor un nuevo significado: creador de formas narrativas inesperadas pero también heraldo de lo que había sido olvidado por la perezosa amnesia de nuestro tiempo”, añaden los miembros del jurado.

 

El acta concluye que “la lectura de la originalísima obra de Vila Matas es también la lectura de una tradición felizmente entregada a la innovación que sólo pueden llevar a cabo los grandes creadores”.

 

Sobre Enrique Vila-Matas

 

Nació en Barcelona en 1948. De su obra narrativa destacan Historia abreviada de la literatura portátil, Suicidios ejemplares, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano (Seix Barral, 2012), Doctor Pasavento, Exploradores del abismo, Dietario voluble, Dublinesca (Seix Barral, 2010), Chet Baker piensa en su arte y Aire de Dylan (Seix Barral, 2012). Entre sus libros de ensayos literarios encontramos Para acabar con los números redondos, Desde la ciudad nerviosa, Aunque no entendamos nada, El viento ligero en Parma, Perder teorías (Seix Barral, 2010) y El viajero más lento. El arte de no terminar nada (Seix Barral, 2011). Traducido a 32 idiomas, ha obtenido un amplio reconocimiento internacional y ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de la Crítica, el de la Real Academia Española, el Ciutat de Barcelona, el Herralde de Novela, el Fundación Lara, el Leteo, el Argital, el del Círculo de Críticos de Chile, el Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el Médicis- Roman Étranger, el Jean Carrière, el Ennio Flaiano, el Elsa Morante, el Mondello, el Bottari Lattes Grinzaine y el Gregor von Rezzori. Es chevalier de la Legión de Honor francesa, pertenece a la Orden de Caballeros del Finnegans, y es rector (desconocido) de la Universidad Desconocida de Nueva York (McNally Jackson).

www.enriquevilamatas.com

 

El Premio Formentor

 

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer el conjunto de la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la gran tradición literaria europea, siendo su principal objetivo contribuir a consolidar y reconocer la posición de los autores que han sabido mantener su esencia literaria.

 

En su primera etapa (1961/1967), el Premio Formentor fue impulsado por diferentes editores europeos (Carlos Barral, Antoine Gallimard, Einaudi…). Desde 2011, con motivo de su cincuenta aniversario, se vuelve a conceder este prestigioso premio que en las tres recientes ediciones ha recaído en Carlos Fuentes (2011), Juan Goytisolo (2012) y Javier Marías (2013). El premio Formentor está dotado con cincuenta mil euros, y cuenta con el patrocinio de los propietarios del hotel, la familia Barceló, y la familia Buadas.

 

Durante los años 60, Formentor fue una referencia para la vanguardia de la edición europea y uno de los foros literarios más importantes y famosos. Durante varios años, se reunieron a los máximos exponentes de la literatura de la época en tertulias, encuentros y debates recreando una atmósfera singular que atrajo la mirada y la atención de algunos de los nombres propios sin los que hoy no se podría entender la historia de la cultura. Entre los anteriores galardonados se encuentran, entre otros, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Saul Bellow y Witold Gombrovicz.

 

*La foto de Enrique Vila-Matas es de Daniel Mordzinski. La información ha sido elaborada por Elisa Álvarez y su equipo, con las citas del jurado.

 

 

DE PICADILLO A BARDAJÍ

DE PICADILLO A BARDAJÍ

De Picadillo a Bardají

 

La cocina ha vuelto ponerse de moda, si hubiera dejado de estarlo alguna vez. Hace más de treinta años, fui al pazo de Anzobre, donde había ido de romería de niño, y allí me dieron un libro: ‘Mi historia política’, la autobiografía póstuma de Manuel María Puga y Parga (1874-1918). A los ocho años pesaba más de 75 kilos. Estuvo en La Habana, fue dos veces, por poco tiempo, alcalde de La Coruña y redactó libros como ‘Cocina práctica’, que firmó con el seudónimo de Picadillo. Un circo anunció que traía el hombre más gordo del mundo a la ciudad. Al verlo, tal como ha contado Luis Antón del Olmet, los coruñeses decían: “Manolo Puga es más gordo y se le puede ver por la calle". Era amigo de Wenceslao Fernández Flórez y de Emilia Pardo Bazán, experta en cocina y amor secreto de Galdós. Picadillo, que tenía reservado un asiento doble en el Teatro Rosalía y llegó a pesar 275 kilos, dicen, me condujo a Cunqueiro y Castroviejo, que conocían los secretos de las chimeneas de Galicia y el sabor del conejo con chocolate. Cuando vine a Aragón supe de las andanzas de Giorgio della Roca por el Maestrazgo y de sus citas, en la Fonda Alcalá de Calaceite, con Néstor Luján, Joan Perucho y el propio Cunqueiro. Más tarde, apareció Julio Alejandro Castro, el hombre que amuebló la casa de García Márquez en México, con su pollo a la chilindrón. Y con él, y con Buñuel que preparaba el dry martini como un menú de dioses, surgieron otros nombres: Manuel Vázquez Montalbán, defensor acérrimo de la borraja, Xavier Domingo, Darío Vidal y otro personaje excepcional: Teodoro Bardají (Binéfar, 1882-Madrid, 1958), erudito, cocinero en París y en el hotel Oriente y confitero, entusiasta del alioli y autor de ‘La cocina de ellas’, que recuperó José María Pisa. Ahora, con las tapas insólitas que parecen poemas culinarios en el plato y en la carta, la nueva enología, con suplementos como el de HERALDO y el programa de ZTV (y otros), coordinados por José Luis Solanilla, la gastronomía sigue entre la tierra y el cielo. Lo más bello es que hasta los chicos, atraídos por ‘Masterchef’, han percibido que ese reino es de este mundo y, sobre todo, del suyo.

 

*De mi artículo 'Cuentos de domingo'. La foto es de Manuel Puga, Picadillo, en Anzobre, pazo al que he ido desde muy niño.

BUSUTIL: EL TEMA DE LA AMISTAD

[Guillermo Busutil acude cada domingo a su cita con 'La Opinión de Málaga'. Las muertes de Tito Vilanova y Gabriel García Márquez y el Cervantes que recibió Elena Poniatowska, entre otros, le han suscitado una reflexión sobre la amistad y las relaciones humana, la complicidad y la pérdida.]

EL TEMA DE LA AMISTAD

 

Guillermo BUSUTIL. La Opinión de Málaga

La amistad es una mesa redonda en la que el afecto no exige protocolo ni etiqueta. Tampoco la estrategia del lenguaje. Una mesa donde las palabras son manos que enlazan, a izquierda, a derecha, el espíritu con el que cada comensal refleja en los otros su identidad y sus emociones. La memoria y sus fabulaciones. Sin fronteras, sin tabúes, sin exigencias, sin precauciones, silencios o vacíos en los que extraviar el afecto o despertar una sombra inquietante que amenace peligrosamente la atmósfera en la que cada uno y todos se saben a refugio y libres. Una mesa en la que se celebran y se reparan en parejas, en triángulos, en cuartetos –hasta completar el círculo– la intimidad sincera de los días luminosos, de los días vencidos, de los inestables, de los turbulentos y de los implacablemente dolorosos. Igual que las convicciones morales e ideológicas. La infancia eterna contra las heridas que envejecen. Los sueños húmedos y las pesadillas que se derraman oprimidas hacia dentro, con la misma confianza y comprensión. Una mesa en la que nada de lo que se comparta sienta mal en el estómago –donde se suelen esconder la afrenta y la duda– ni provoque la resaca en la espalda de la cabeza y en la boca –donde la culpa tiene mal aliento y el eco de la equivocación martillea la conciencia–.

Hay que comer con los amigos de vez en cuando. Sentarse sin prisas a una mesa en la que agradecer el valioso tesoro de saberse realmente unidos, respetados, queridos y vivos dentro de la mirada del otro. Del nosotros y del yo. Del tú y del ellos. Nunca hay que dejar pasar demasiado tiempo sin preguntarse por el ánimo secreto de la vida que cada uno pelea por sacar adelante. Nunca hay que dejar pasar demasiado silencio sin una palabra que abrace o confiese un sentimiento desocupado, una emoción embriagada, una idea en proyecto. Nunca hay que dejar pasar demasiado tiempo sin la importancia de una risa en la que reencontrarse confortablemente cómplices. Y tampoco hay que dejar pasar la oportunidad de enriquecerla de matices y de esos pequeños detalles en los que reside su poesía y su grandeza. Ni la posibilidad de ampliarla con la pertenencia de alguien que tendrá que ganársela.

La amistad se cultiva y se madura. Suele nacer de una chispa imprevista, sin buscarla, sin que sepamos si ese repentino relámpago emocional perdurará en el tiempo o qué significado tendrá. No se requieren demasiadas credenciales ni es necesario establecer las cláusulas ni la rúbrica del pacto que la mantendrá frente a éxitos, desacuerdos y tormentas. Sin embargo es imprescindible que se construya con desinterés, afinidades, agradecimiento, honestidad, lealtad y estabilidad. Cinco pilares para mantenerla saludable por encima de la identidad social o profesional, de las procedencias, de las debilidades, de las aptitudes. Lo mismo que de los malentendidos, las tensiones, los desencuentros y el desgaste que ponen a prueba la fuerza de su altruismo y su bienestar.

De la amistad no se debe hablar en vano como en vano no se la debe regalar a cualquiera. Y sin embargo el valor de su significado se abarata o se mercadea habitualmente con demasiada facilidad.  Muchas personas no diferencian entre ser amigo, ser simpatizante o ser conocidos. Amigos se cuentan con una mano o con un número que jamás llega a la centena. Los simpatizantes y los conocidos, que también son un estimable regalo, pueden multiplicarse y estar sujetos a las variables del tiempo, de los gustos entrecruzados, de los espacios de encuentro, de los intereses y de la sociabilidad con la que cada cual decida mostrarse sin máscaras. Independiente de la exigencia mercantilista de recibir otra cosa que no sea la cordialidad, el respeto o la admiración. Disfrutar de una buena cantidad de estos lazos es satisfactorio, expresa la condición de una persona y requiere una convivencia generosa. Pero en los conocidos y en los simpatizantes no se depositan las cicatrices más profundas, los secretos ni el futuro de lo que soñamos.

Los amigos de Perter, Cuenta conmigo, Thelma y Louise, Nos somos islas, Stand by me, La ventaja de ser un marginado, El club de los poetas muertos, Cuando Harry encontró a Sally, El cazador, Friends, son algunas de las películas y series que han reflexionado acerca de los resortes y claves de un vínculo necesario para el crecimiento personal –el hombre se afila en el trato con el hombre– y no ser una isla desierta donde la embriaguez del yo enloquece. En los últimos días la muerte de García Márquez, el Premio Cervantes otorgado a Elena Poniatowska y la pérdida precoz de Tito Vilanova, han  sacado a relucir el activo de la amistad en sus vidas y en su trabajo. La importancia de un vínculo al que también he querido convertir en el tema protagonista de este domingo para agradecer a mis amigos el que lo sean y la manera con la que cada uno me mejora y me completa. Hombres y mujeres, que unas veces cerca y otras en la lejanía, son preguntas y respuestas que me enriquecen, me explican y conforman un compromiso, el valor de un tesoro. La existencia de un libro en que cada uno es una página donde se desarrolla una historia que hay que escribir con honestidad, afecto y la buena letra de un trazo fácil.

A todos los que son los celebro hoy, los espero mañana, los confío al futuro en el que cada uno mantenga vivo el recuerdo de los otros, sentados alrededor de una mesa.

 

-La foto de Elena Poniatowska está tomada de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-0858aa9bbebb13ba9b1e6c855e70501b.jpg

-La foto de Gabriel García Márquez la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-8e9c4d0897ea46591a5969d46ba52af1.jpg

TACHIA QUINTANA Y GARCÍA MÁRQUEZ

Cuentos de domingo / Antón Castro

 

Tachia bella

 

El gran amor de Gabriel García Márquez fue Mercedes Barcha, una joven de Sucre, de cabello liso y moreno, a la que se le declaró cuando tenía trece años. Se casaron en 1958 y han vivido juntos hasta el último instante. García Márquez la llamaba “el cocodrilo sagrado”. Pero en su vida hubo otros amores: una prostituta que le descubrió el placer en la adolescencia y, sobre todo, Concha Quintanar, a la que su amante Blas de Otero llamo Tachia. Se conocieron en 1955, cuando García Márquez trabajaba de corresponsal de ‘El Espectador’ en París. Sobrevivió como pudo, gracias a la generosidad de Madame Lacroix, la dueña del Hotel de Flandre, y a la de Tachia, que cuidaba niños, limpiaba casas y hacía radio. Esta historia la han revelado Plinio Apuleyo Mendoza, Gerald Martin, sus biógrafos, y la propia Tachia, que ha recordado que Gabo no era su tipo pero que poseía un verbo florido y una capacidad increíble de seducción. Se amaron durante nueve meses, y fue una relación apasionada, vibrante: Tachia se quedó embarazada y sufrió un aborto. Pasaron tantas penurias que el escritor las trasladaría a ‘El coronel no tiene quien le escriba’, donde ella era “la coronela”. Tachia era actriz y solía recitar poesía por cafés y pequeños teatros, y García Márquez le daría un texto fundacional: ‘Isabel viendo llover en Macondo’. Le escribió: “Por eso me alegra tanto de que tú lo digas por ahí, por el mundo, porque todo fue como una premonición. Te mando, pues, un beso de bendición con todo el amor”. Tras la pérdida de la criatura, y comprometido Gabo con Mercedes, se separaron. Iría a despedirla a la estación de París. Allí estaba Tachia con sus ocho maletas, o dieciséis, según él; luego regresaría a París y se casaría con un ingeniero. Gabo no la olvidaría nunca, y en ‘El amor en los tiempos del cólera’ volvería a recordarla: hace que su heroína padezca sordera de un oído como la actriz de Eibar y a la vez le dedicó la edición francesa del volumen. Podría ser la Nena Daconte de ‘El rastro de tu sangre sobre la nieve’, que se pincha con las espinas de una rosa. La llamaba “Tachia bella” y acabaría siendo gran amiga de Mercedes Barcha.

 

*La foto de Concha Quintana, que ha colaborado mucho con Paco Ibáñez, Tachia Quintanar como artista, la he tomado de aquí: https://redaccion.lamula.pe/media/uploads/c6e7dd62-815b-45c5-ba80-391abc1ee235.jpg

 

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO / Y 2

[Eloy con su libro 'Oír la luz'. Tomo la foto de aquí: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-ded0ca3171c711ee32e9c8a009701824.jpg]

Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, España, 1948)  es objeto de una antología poética en Cátedra, 'Hilo de oro', al cuidado de José Luis Morante. Hace unos días publicaba aquí una selección de poemas más antiguos; Eloy tiene la amabilidad de enviarme algunos más recientes, de libros del siglo XXI, por decirlo así. Libros que buscan la claridad, la luz, libros que entonan una y otra vez el 'carpe diem'. Aquí están algunos de sus mejores poemas, como 'Oír la luz'.

 

 

LUZ QUE NUNCA SE EXTINGUE

 

Te equivocas, sin duda. Alguna vez alcanzan

tus manos el milagro;

en medio de los días que idénticos transcurren,

tu indigencia, de pronto, toca un fulgor que vale

más que el oro más puro:

con plenitud respira tu pecho el raro don

de la felicidad. Y bien quisieras

que nunca se apagara la intensidad que vives.

Después, cuando parece que todo se ha cumplido,

te entregas, cabizbajo, a la añoranza

del breve resplandor maravilloso

que hizo hermosa tu vida y sortilegio el mundo.

 

    Tu error está en creer que la luz se termina.

Al cabo de los años he llegado a saber

que en la naturaleza del milagro

se funden lo fugaz y lo perenne.

Tras su apariencia efímera,

el relámpago sigue viviendo en quien lo vio.

Porque su luz transforma y ya no eres

el hombre aquel que fuiste antes de que en tus ojos,

de que en el fondo oscuro de tu ser fulgurase.

 

    No, la luz no se acaba, si de verdad fue tuya.

Jamás se extingue. Está ocurriendo siempre.

Mira dentro de ti,

con esperanza, sin melancolía.

No conoce la muerte la luz del corazón.

Contigo vivirá mientras tú seas:

no en el recuerdo, sino en tu presente,

en el día continuo del sueño de tu vida.

 

ACERCA DEL JILGUERO

 

Para empezar el día, anoto aquí

que de todos los pájaros que yo he visto y oído

el más mío de todos es sin duda el jilguero.

Cuando digo su nombre mi infancia entera vuelve,

y desando el camino y de nuevo retorno

a aquella casa blanca cuyos muros se alzaban

en medio de los campos, en el centro

del corazón del mundo y del verano.

Y me veo a mí mismo en la mañana de oro

—igual que en el comienzo prometedor de un mito—

por vez primera oyendo un canto que venía

de dónde, de qué ser maravilloso y puro.

Escucha, escucha, niño, y acércate despacio

al lugar del que brota sin cesar

esa música hermosa. No hagas ningún ruido.

Y poco a poco llegas con tus pequeños pasos

hasta el pie de un almendro. Pero miras

hacia arriba y no ves más que hojas verdes

y cielo azul. Insiste. No te muevas, y observa

con atención. Insiste. Sí, ya veo, parece

que algo se está moviendo en esa rama.

Por fin, por fin lo ves: es un jilguero.

Lo ves hoy y lo has visto para siempre.

Quién podría olvidarlo. Lo viste, sí. Y yo ahora

lo sigo viendo aún con nitidez

y apunto emocionado en mi cuaderno

ese cuerpo menudo que al cantar se estremece,

e intento dibujar también la gracia

de su rojo antifaz y la delicadeza

de su ropaje pardo que se adorna

con pinceladas blancas, amarillas y negras.

Canta, canta el jilguero en la mañana

remota del origen. Y después alza el vuelo

y se va por el aire. Mas desde entonces vibra

en tu oído, en mi oído y en la verdad más honda

su canto de aquel día, su milagroso canto.

 

LUNA

 

Luna llena que vas serenamente

haciendo tu camino por el cielo de agosto,

cuánto consuelo al corazón me traes,

qué alivio siento al contemplarte hoy

sobre este mar tan mío.

Me he sentado a mirarte; te estoy viendo

ascender en la noche

y trazar tus efímeros enigmas refulgentes

en las aguas que llegan a la arena

con un leve murmullo.

No hay nada semejante

a tu luz compasiva, esa luz que restaña

tan delicadamente las heridas

inevitables y hondas del vivir.

Con emoción te observo, y voy pensando

que acaso sólo tú logras unir a veces

los distintos momentos de mi vida

con un hilo de plata:

en ti se reconcilian y confluyen

los seres diferentes que en mí se sucedieron,

y el hombre que ahora soy, si tú lo quieres,

encuentra en el amor de tu semblante mágico

al niño que yo era y al muchacho que fui.

Déjame que te cante,

concédeme, señora, que mi voz te celebre

con palabras muy puras,

y no permitas nunca que mis versos traicionen

la verdad que tú eres.

Que tu fulgor me alumbre, que tu piedad me ampare.

Y que cuando se acerque la hora final, mis ojos

te busquen y te encuentren, o te recuerden, mientras

va acabándose el tiempo y todo se termina.

 

(De La certeza, 2005)

MIRAR

 

Mirar es poseer:

todo es tuyo si miras,

aunque el ciego te vea

con las manos vacías.

 

OÍR LA LUZ

 

Debo decir que cuando yo era niño

y en el campo veía la densa muchedumbre

de estrellas en los cielos del verano,

además de mirar tanto fulgor,

podía oír la luz: se escuchaba allí arriba

como un rumor de enjambre laborioso.

 

EL MIRLO

 

Al mirlo hay que observarlo y entenderlo,

porque, si no, puede llamar a engaño

ese pronto severo que presenta

su enlutado plumaje. A poco que lo mires,

verás que nada tiene que ver con un misántropo

ni nada parecido. Es muy alegre

debajo de un atuendo que sin ningún alivio

persevera en el negro. Pasa el día

realizando trabajos de zapa en el jardín

con su afilado pico de color calabaza,

y no hay gusano por el que no muestre

interés minucioso. Al levantarme,

suelo salir a la terraza a ver

la mañana que hace. Yo madrugo,

pero él se me adelanta. Cuando miro,

se encuentra siempre allí con su pareja,

saltando tan ufano por el césped,

muy repeinado y con la cola alzada.

Traza pequeños y redondos vuelos

y a intervalos ensaya sus metálicos cantos.

En algunos momentos desafina,

mas insiste y corrige sus errores.

Tantas veces lo veo que, sin duda,

también a mí me ha visto y me conoce,

y, al descubrirme aquí, parado y pensativo

—no sé si, en ocasiones, incluso hablando solo—,

seguro que a sí mismo se habrá dicho:

«Qué tipo tan extraño. ¿Qué hará ahí

un día y otro día casi a la misma hora?

Desde luego, es bien serio, por más que a ratos silbe.

Parece inofensivo, con la pinta

de soñador que tiene. Y qué curiosa

su obstinada manía de mirarme».

 

LA CANCIÓN DE LA VIDA

 

Que no ceda tu espíritu

ante el adverso día, hasta que al fin

no tenga más remedio la miseria

que soltar a su presa y retirarse,

ladrando aún desde lejos.

Tan sólo entonces te será posible,

libre de daño o culpa,

de cobardía o de complicidad,

regresar a tu casa, abrir la puerta

con confianza, sin temblor, alegre,

y oír en las estancias apacibles

la canción de la vida.

 

MARAVILLAS

 

Cuánta alegría siempre

en ciertos hechos que a destiempo ocurren,

porque sí, cuando nadie los espera o los sueña:

este día de mayo en mitad de febrero,

y, abriéndose camino en su luz prodigiosa,

la muchacha que pasa y me mira y sonríe,

dulce complicidad de un solo instante,

regalo que no dura, afirmación

rotunda y delicada de la vida.

 

(De Oír la luz, 2008)

*Las fotos son de un hombre vitalista y entrañable como Robert Doisneau. Las tomo de internet.

-La primera: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-37b1e33df913e6720f682a07e303f597.jpeg

_La segunda: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-413541351062d0b46f2750ce37cf5f1f.jpg

-La tercera:https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-88959bc18e6247625c441a1af70a5931.jpeg

-La cuarta: https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-a91fbae4c836e79add835e7bd3062c4f.jpg

BUSUTIL: MACONDO ESTÁ GABO

BUSUTIL: MACONDO ESTÁ GABO

[Guillermo Busutil, periodista y escritor, publica en su sección dominical de Málaga, este artículo sobre la huella y el magisterio de Gabriel García Márquez. Se puede leer aquí:

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2014/04/20/macondo-gabo/670583.html]

 

MACONDO ESTÁ GABO

Por Guillermo BUSUTIL*  ‘La Opinión de Málaga’

 

En la estación de Aracataca esperan Aureliano Buendía, José Arcadio, Úrsula, la cándida Eréndira, Santiago Nasar, Amaranta, las putas tristes, el viejo coronel y su gallo, y cien soledades más. Todos con una tristeza azul en la mirada, bajo una lluvia de flores amarillas. Igual que la de aquel otro domingo de 87 años atrás en el que eclosionó su llanto el Nobel de la imaginación en medio de la selva del lenguaje. Su muerte ha sido una crónica anunciada pero de su nacimiento no informó el telegrafista Florentino Ariza, ensimismado tal vez frente al último invento de Melquíades o perdido en algún recuerdo frente a la nieve. El caso es que con lluvia llegó y con lluvia vuelve el cronista de Indias que a la vera de Tranquilina Iguarán aprendió que se puede dialogar con los muertos, que el coronel esposo de su abuela era siempre el héroe de los mil días de una guerra colombiana y que la infancia es ese lugar donde la vida sucede entre los cuentos en los que todo empieza. Y también que cada uno elabora a su medida la realidad con la que explicarse a si mismo quién es y qué destino hay detrás de cada rumbo, de cada lluvia. Como la que cae siempre dentro de la mayoría de sus historias. Más tarde, como le ocurrió a muchos adolescentes del siglo en el que los libros eran una lectura del mundo, llegaría Kafka y la metamorfosis del oficio de contar. Primero como cronista de lo cotidiano y luego corresponsal en Europa del diario El Espectador –qué mejor ubicación y tarea laboral para un reportero de los latidos del corazón de lo real– y después, o quizás a la vez, como el adulto hijo voraz de La isla del Tesoro, de El conde de Montecristo, de Julio Verne, de Hemingway, de Virginia Woolf, de John Dos Passos y especialmente de Faulkner.

Al igual que la mayoría de los escritores que empiezan o mantienen el esfuerzo y la dignidad de una trayectoria, García Márquez anduvo mano a mano con una Olivetti de combate en la que ser a destajo periodista, escritor y contable de sueños tránsfugas y posibilidades extras contra una vida apretada con la que hacía magia Mercedes. La mujer pie a tierra que sostiene el universo virtual de la mayoría de los artistas y a cuyo símbolo rindió homenaje Vargas Llosa cuando en su Nobel dedicó a su esposa Patricia la frase «Mario sólo sirves para escribir». No lo tuvo fácil el colombiano de Aracataca mientras en compañía de sus maestros y del recuerdo de la Sherezada, que pobló la cocina de su infancia de fantasmas y supersticiones, volcaba al papel La hojarasca. Manantial del que brotaría doce años después Cien años de soledad. El éxito merecido después de su célebre rechazo editorial y una posterior tirada de escasos ejemplares y que el tiempo y los lectores han convertido en la casa narrativa en la que habitará inmortal Gabriel García Márquez. Una voz que mece la poesía de los silencios –que aprendió a leer como Borges–, la brisa de la memoria –a la que le ha cosido con maestría preces y ornamentos– y las tormentas de la imaginación que supo relampaguear en la realidad para iluminar sus inesperados misterios. La novela con la que la literatura hizo boom.

Años después de buscar en cada libro un camino diferente, el patriarca del realismo mágico se convirtió, a sus 55 años, en el Nobel más joven y en un dandi de liquilini blanco en el mimo suizo salón de baile donde había reivindicado la invocación del espíritu de la poesía en cada línea que se escribiese. Una de las piedras preciosas del estilo con el que García Márquez nos ha hipnotizado de amor más allá del tiempo, con la atmósfera de la soledad, el poder evocativo de los detalles, la abigarrada memoria que siempre es más hermosa en su otoño, y la fuerza pictórica de una prosa que vuela como si en cada palabra tejiese mariposas amarillas, igual que las rosas fetiche que Mercedes solía acompañarle a un lado del escritorio. El mismo al que hacía tiempo no se sentaba para regalarnos la segunda parte de Vivir para contarla o terminar la última novela de una lluvia con insomnio. Nada más triste para un escritor que perder la memoria y quedarse con las palabras en blanco, sin música interior para contarlas. 47 cuentos, 11 novelas, 13 libros de crónicas y 5 tomos de su obra periodística son los mapas de Gabo.

Esos son los mundos sobre los que estos días han glosado todos los escritores que un día entraron en el club de Macondo y construyeron un árbol de familia para no perderse ningún fantasma. Los mismos que también se instalaron en el Hotel de Jacob o que, al igual que yo, recuerdan los días felices e indocumentados en los que quisimos tanto a Gabo. Tampoco han faltado las despedidas de sus lectores. Los primeros, los de siempre, los de entonces y los que recién han despertado a la narrativa y a la literatura de ese viejo oficio de mil demonios que es el periodismo –sobre el que afirmó que había perdido la calidad de la noticia por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia– . Y no hay que olvidar en la despedida al GMG comprometido con América Latina y, al igual que Julio Cortázar, con la misma Cuba del último romanticismo. Eternos ambos junto con Vargas Llosa, Borges, Carlos Fuentes, Juan Rulfo y Juan Carlos Onetti, en mi fotografía en blanco y negro de la literatura hispanoamericana. Los siete magníficos del sueño imposible de habitar una noche rodeado de sus voces, con unas cuantas rondas de historias y la música de un piano entre las sombras del amor y la tristeza. El oficio que el escritor le negó al otro García Márquez llevaba dentro.

Macondo está Gabo y la literatura es Mamá Grande.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista

www.guillermobusutil.com

 

*La foto de Gabriel García Márquez corresponde a Richard Avedon y la he tomado de aquí:

http://www.newyorker.com/online/blogs/books/2014/04/richard-avedons-portrait-of-gabriel-garcia-marquez.html

DE CÓMO SE GESTÓ MACONDO

DE CÓMO SE GESTÓ MACONDO

[Este artículo se ha colgado en Heraldo.es. Se puede leer aquí:

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/04/18/de_como_gesto_macondo_283086_308.html

De cómo se gestó Macondo

 

Antón CASTRO

Gabriel García Márquez ha sido el escritor del deslumbramiento. Él siempre rechazó la palabra fantasía: preferiría el término imaginación y asumió que practicaba eso tan manido del realismo mágico, que es uno de los sintagmas más constantes que acompañó al ‘boom’, tan hermosamente desglosado por Luis Harss en ‘Los nuestros’ y por Andrés Amorós en su ‘Introducción a la literatura hispanoamericana actual’. El realismo mágico era algo que practicaban también Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, el propio Cortázar o Juan Rulfo. Pero García Márquez, en el fondo, creía en la energía de la realidad: las mejores historias, las más inverosímiles y las más extraordinarias, incluida la cola de cerdo de algunos personajes, eran reales. O la obsesión por comer tiza de otros. O el hecho se elevarse por los aires en una sábana como le ocurría a Remedios la Bella, que está basado en un suceso borroso de su niñez.

García Márquez vivió una existencia muy literaria. Como hijo del telegrafista, con sus abuelos, como aprendiz de escritor en las redacciones de los periódicos, en los cuartuchos que le dejaban las prostitutas con las que no se ocupaba. Fue un devorador de experiencias y de lecturas, pronto descubrió a Kafka –amigo de los inicios intensos, el día que leyó: “Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa apareció convertido en un insecto”, pensó que si se podía escribir así, eso es lo que él querría ser: escritor-, a William Faulkner, a John Dos Passos o a Virginia Woolf, y poco a poco, labró su carrera. Tenía claro su mundo: un mundo que tendía puentes a la magia, a lo recóndito, a las maravillas de la real, a la tragedia; un mundo que tendía sus redes hacia la fabulación y hacia su memoria y también hacia la historia de su país y de Latinoamérica. Ese mundo, un espejo del universo en todas sus direcciones, fue Macondo. Así, haciéndose día a día, equivocándose a menudo (como le sucedió, pongamos por caso, al analizar la película ‘Johnny Guitar’ de Nicholas Ray), ordenó su territorio y empezó a bosquejarlo poco a poco.

Daba pasos hacia él, buscaba personajes, tejía intuiciones, atmósferas, estados de ánimo. Dio zancadas sólidas como ‘Relato de un náufrago’, una obra magistral de la crónica o del nuevo periodismo antes del nuevo periodismo, o ‘El coronel no tiene quien le escriba’, y acertó en algunos cuentos concisos y secos, hermosos y telúricos, como ‘Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo’, que tiene algo de auroral, ‘La siesta del martes’, ‘La prodigiosa tarde de Baltazar’ o ‘La viuda de Montiel’.

Sin renunciar jamás al periodismo, sin renunciar al compromiso, en dieciocho meses, enclaustrado con sus fantasmas y con un lenguaje exuberante y sensual, envolvente como un plenilunio de olores y sabores, de tormentas tropicales y de desmesuras controladas, redactó ‘Cien años de soledad’, que es uno de esos libros asombrosos, cíclicos y armónicos, donde todo funciona a la perfección: el arte de contar, la imaginación libérrima, los meandros de la memoria, el desparrame incesante del mito, la arquitectura del libro con sus simetrías, sus desafueros y sus reiteraciones calculadas. En ese libro, preñado de hechizos, García Márquez lo metió todo: el amor, la obsesión, los celos, la locura, la muerte, el tiempo y sus espejismos, la guerra, y esa energía indomable y oscura que es la soledad. Y no solo esto: incorporó la melancolía, una ternura de cal y nardo, y metió la historia del país. La historia de Latinoamérica.

García Márquez es mucho más que ‘Cien años de soledad’: es ‘Crónica de una muerte anunciada’, ‘El amor en los tiempos del cólera’, ‘Doce cuentos peregrinos’, ‘El otoño del patriarca’... Es un estilo, una poética, una vocación de embelesar, de seducir. La facilidad de contar y contar hasta que se agotan las horas. Dijo una vez: “El oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica”. Siempre fue exigente. Tras el Nobel renunció a cualquier otro galardón y, a pesar de su específica complicidad o connivencia con Fidel Castro u otros poderosos, siempre estuvo con los de abajo. En sus ficciones, en su compromiso ciudadano, en su pasión por el periodismo y el cine, en su amor a la poesía (le fascinó la poesía popular española compilada por José Manuel Blecua) y en su relación con Latinoamérica, de la que dijo que era “el primer productor natural de imaginación creadora”. Se ha ido un poeta, un profeta, un alquimista de las imágenes: un narrador que parecía reinventar la creación palabra a palabra. Renovaba el mundo a golpe de lenguaje porque amaba la vida y sus latitudes por encima de todo. Ahora, por el inmortal Macondo, avanza un silencio perfecto.

 

*Creo que las dos son fotos de esa estupenda fotógrafa que es Colita.