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Antón Castro

ELÍAS LEÓN SIMINIANI: UN DIÁLOGO

ELÍAS LEÓN SIMINIANI: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA CON ELÍAS LEÓN SIMINIANI

 

REALIZADOR DEL DOCUMENTAL ’MAPA’

 

Foto de Óscar Fernández Orenga.

 

¿De dónde viene León Siminiani? ¿De qué vivencias del cine, de la creación en general?

Yo fui un chaval que creció en dos ciudades de provincia (Santander y Murcia), donde alimenté mi pasión cinéfila. El mundo del cine era algo ajeno, algo con lo que solo podía comunicarme a través de las películas. Estudié Filología Hispánica. Sospecho que de ahí me viene una temprana querencia por el lenguaje y las categorías lingüísticas con que acotar la realidad. Por el estructuralismo. Pero el intento de acercarme al cine, de hacerlo, siempre fue una actividad paralela. Comencé en el Instituto haciendo cortos con amigos.  Luego en la Universidad. Seis años después, inmerso en pleno estudios de Doctorado, me dieron una beca Fulbright para estudiar dirección de cine en la Universidad de Columbia en Nueva York donde estuve otros 6 años. En todo este tiempo de estudio, siempre los cortos de fondo. Ficción, no ficción; con equipo, solo…digamos que durante muchos años, "habité" en el formato corto. 

¿Qué se aprende del cortometraje, qué has aprendido tú en todos estos años?

Por un lado, claro, a desarrollar un lenguaje. Pero creo que esto es algo común a todo cineasta. A nivel más personal diría creo estos 15 años haciendo cortos me hicieron integrar dos aspectos que son claves:

1. relativizar la importancia del presupuesto a la hora de hacer cine.

2. tratar de encontrar un método de trabajo propio que, en principio, no responde a lo que se entiende por "hacer cine"; por ejemplo, asumir que se puede hacer cine solo, buscando una intimidad con el medio más propia del escritor.

¿De qué modo te ayudaron ‘El premio’ o ‘Pene’, pongamos por caso?

Precisamente son dos piezas* que ilustran dos modos muy distintos, ambos posibles, de acercarse a la idea de hacer cine. "El premio" es un corto con equipo, con producción. Habría sido imposible hacerlo sin una amplia infraestructura técnica, artística y de producción. "Pene", por el contrario, es una pieza hecha entre dos amigos, robando imágenes de la realidad donde el texto en off y montaje funcionan como organizadores de esa realidad grabada. Yo he intentado trabajar de las dos maneras, dependiendo de la naturaleza del proyecto y de mi propio ánimo. Pero tratando de darles en cada caso la misma importancia. Creo que el cine puede ser de muchas maneras. Trato de estar abierto a todas. Más allá de las etiquetas crítica y/o mercantiles.

(*estos dos trabajos pueden verse en una retrospectiva de mi trabajo en formato corto que ofrece hasta el 17 de Marzo la fantástica web márgenes.org. Esta página de reciente creación nace con la intención de difundir el cine español hecho en los Márgenes de la industria. Ha ofrecido hasta ahora retrospectivas de cineastas fundamentales como Andrés Duque, Oliver Laxe, María Cañas o Daniel Cuberta. A finales de Marzo se lanzará  una segunda página plat.tv, una plataforma pensada más bien como archivo audiovisual de este cine. El surgimiento de estas dos plataformas es un emergente evidente de que algo importante se está fraguando en este otro cine español).

¿Cómo nació ‘Mapa’?

¨Mapa¨nace como resultado de un momento de crisis personal y profesional. Uno de esos momentos en que la vida parece quedar suspendida en el aire y no sabes demasiado qué hacer con ella. Como estaba solo y no tenía trabajo, decidí desmontar mi casa e irme de viaje con una camarita doméstica, y la intención de hacer una película sobre ese proceso. La idea era "un personaje en crisis decide hacer una película para intentar cruzar dicha crisis". De modo que si ese personaje consigue terminar su película, conseguirá también cruzar su crisis personal. De este modo "película" y "vida" van completamente de la mano en este proyecto. Ese fue el punto de partida: el pie creativo. Evidentemente, a partir de ahí no sabía muy bien lo que me iba a encontrar, porque, por mucho que uno lo pretenda, la vida no se puede anticipar de antemano.

¿Qué hay de cierto en eso de que trabajabas de realizador en una cadena de televisión, qué hay de cierto de tu despido?

Trabajé durante tres años en la tele. Mayormente hice formatos de ficción para niños, concretamente las tres primeras temporadas de la serie "Cambio de Clase" para Disney Channel. También trabajé en Cuatro y Antena 3. Mi despido fue real. Es algo tristemente habitual en un determinado planteamiento en las series de ficción televisiva en este país. Cuando un producto no tiene el rating esperado, en vez de confiar en él, se le interviene como a los bancos, mutándolo sobre la marcha.  Parte de esa mutación puede ser cambiar a los directores. Curioso, parecería que hablamos de un equipo de fútbol donde la solución siempre está en echar al entrenador…

¿Cómo encaras la película: la huida, la India, la búsqueda de ti mismo, el diálogo con el otro?

La encaro fundamentalmente desde la perplejidad. Yo soy una persona bastante mental y controladora. Por eso traté precisamente de ponerme en una situación de completa incertidumbre a la hora de hacer la película. Es cierto que la película está muy compuesta y ordenada a posteriori. Pero eso no quita para que los miedos, las dudas, el autojuicio que comparto con el espectador no fueran reales en su momento. Lo único que tuve claro desde el principio es que todas esas dificultades, inherentes a todo proceso creativo, estarían en la película, sería contenido. Digamos que encaro todo esto desde la integración. En ese sentido, el desdoblamiento en dos personas, la figura de "el otro" en la película, es muy fértil porque me permite integrar la contradicción, algo que suele ser un terreno muy peligroso en la construcción de un personaje en cine.

¿Cómo fue ese itinerario de cinco años? ¿Cómo lo has vivido? ¿Ha sido un período de aventura, de reflexión, de desamparo, de peligros?

Ha habido un poco de todo.  Esencialmente yo lo he vivido como un retiro. Ahora que llevo unos cuantos meses presentando la película en festivales y ciudades, que toda la actividad de la película es hacia fuera, de encuentro con público y prensa, tengo que hacer un esfuerzo para recordar que, durante varios años, gran parte del tiempo en realidad la dinámica fue justo la contraria: de soledad y retiro, hacia dentro. En el rodaje, el guión y el montaje gran parte del tiempo lo pasé en soledad. En este sentido yo considero el tour diseñado por Avalon y Pantalla Partida (las dos productoras) parte integral de la película. De algún modo MAPA es una experiencia que, una vez más, integra dos opuestos: lo solitario y lo social.

¿Cómo te las ibas arreglando, qué grababas y qué no?

En el primer viaje a India me impuse grabar por instinto. Aquello que me llamase la atención. Pero ya te digo, como soy bastante mental, poco a poco se fueron imponiendo ciertas categorías. Por ejemplo grababa: edificios/principios y finales del día/medios de locomoción/oficios…trataba de encontrar un criterio de grabación, por arbitrario que fuese, precisamente para ponerme límites a la hora de grabar: para no grabar literalmente todo. Y aunque todo ese material fue muy útil, lo cierto es que cuanto más avanzaba en el montaje, más peso empezaron a tomar determinadas situaciones de intercambio con la realidad, con otras personas. Eran como encontrar pepitas de oro. Secuencias como la del niño y la vaca o las moras con Ainhoa las siento como regalos. Regalos de estas personas, regalos de la vida. Como si a base de llamar tanto a la puerta de la realidad grabando, la realidad me regalase finalmente algo realmente potente. Me gusta imaginar la película como la historia de alguien que aprende a dejar de controlar un poco. En esa dirección me gustaría continuar: tratar de relacionarme con el cine desde un sitio distinto al control. Es tarea de vida. De algún modo un reto imposible porque cada uno es quién es. Pero al mismo tiempo fértil, porque el intento en sí puede conferir tensión al trabajo.

¿En qué momento supiste qué querías contar? ¿Hablamos de un mapa del mundo, de un mapa del viajero, o del mapa de las emociones?

Empieza siendo un mapa del viajero pero poco a poco pasa a ser un mapa de emociones. La película arranca como un cuaderno de bitácora visual que, en un momento dado, es secuestrado por una historia de amor. Hacia la mitad, el personaje descubre en India que está enamorado de una mujer en España y decide volver en su busca. A partir de ahí, el personaje deja de ser el conductor de su vida: es la vida la que le conduce a él. Y por tanto es la vida la que conduce la película, la que decide los puntos de giro: la que marca el final de la historia. En el momento que asumí que sí, que me habían dejado y que iba a incluir esa ruptura en la película, todo se empezó a ordenar. La película devino relato de un desamor. Esto debió suceder más de dos años después de haber arrancado, o sea, el momento en que entendí plenamente lo que iba a contar llegó bastante avanzado el proceso.

Si tuvieras que explicarnos el proceso de montaje, ¿qué nos dirías? Tendrías muchísimo, muchísimo material...

Fue un proceso de montaje inusualmente largo, más de un año y medio. Efectivamente tenía una cantidad ingente de material. Me parece relevante explicar que ese proceso de montaje fue en gran parte simultáneo al de grabación y escritura. Normalmente esos procesos son consecutivos y no simultáneos. Una película primero se escribe, luego se rueda y finalmente se monta. Aquí había un material de partida sobre el que empiezo a escribir y montar; ese montaje arroja la necesidad de nuevas imágenes que salgo a la calle (o a India) a grabar. Vuelvo con las nuevas imágenes y, de repente, lo que había escrito ya no funciona tan bien o resulta que grabando he encontrado algo que requiere otro texto…y así sucesivamente. Los procesos se van solapando. Así puede entenderse la duración del proceso de montaje. De hecho yo creo que el proceso empieza a terminar cuando un día decido que la película llega hasta ese día, concretamente el 10 de Octubre del 2010. A partir de ahí me impongo no grabar más que aquello que estrictamente necesite para mejorar el montaje que ya hay. Como tantas veces en un proceso creativo, al final uno consigue arribar a puerto porque se ha puesto un límite, artificial si quieres, pero necesario.

¿Por qué siempre aparece la voz en off, o casi siempre, en tus trabajos? ¿Es la voz de la conciencia, es una voz narrativa sin más, es un complemento a la imagen?

He hecho cine de ficción pura y cine de no ficción. En el caso del cine de no ficción es eminentemente "textual": está basado en el intercambio entre un texto en off e imagen.  Al principio practicaba algo cercano al "ensayo fílmico": la voz en off era en tercera persona, distante y supuestamente objetiva. Con el tiempo fui sintiendo la necesidad de que tanto la voz como la realidad con la que intercambiaba fuese más personal, más subjetiva. Así, poco a poco, pasé del "ensayo" al "diario fílmico" en que trabajaba con mi propia vida como materia prima de la propuesta. En cualquier caso, siempre intento que la relación entre texto e imagen esté lo más alejada posible de la "ilustración" (es decir, ver literalmente en imagen lo que el texto dice en la voz), que es la relación que suelen guardar texto e imagen en los informativos. Una imagen puede ilustrar un texto, claro. Pero también puede contradecirlo, subvertirlo, contradecirlo. O por el contrario un texto puede dramatizar una imagen, ironizar, connotar una imagen. Es en este tipo relaciones en las que investigo. En MAPA he tratado, ante todo, de trabajar una voz narrativa, una voz que tejiese un relato en tensión con las imágenes.

¿Cuál es la importancia del humor en tu obra y especialmente en ‘Mapa’?

El humor (o tal vez sea mejor decir la ironía) ha sido muy importante para mí desde que comencé. En el campo de la no ficción lo he utilizado mucho en los ensayos. Por ejemplo en la serie "Conceptos Clave del Mundo Moderno" (disponible en margenes.org). En esas piezas, por ejemplo, la ironía me servía para sacarme todos los miedos que tenía cuando trataba de hablar de un aspecto de la vida del ciudadano moderno no siendo antropólogo ni sociólogo. La ironía sitúa el discurso en el campo de lo subjetivo, en el campo de la invención. Y en ese campo todo está permitido. La única regla es que el relato se sostenga. En cuanto a MAPA, trato de utilizar el humor como un atenuador. El humor desmonta cualquier asomo de grandilocuencia y/o solemnidad.  Hay una clara voluntad de situarme lo más cerca del espectador posible. Para esto el humor es una gran herramienta.

¿Te sientes un realizador ‘indie’ y a la vez de bajas producciones?

No. Siento que hasta ahora he hecho el cine que he podido hacer. Pero eso no quita para que pueda hacer otro tipo de cine en el futuro. Personalmente pienso que uno no hace tanto el cine que quiere hacer como el cine que puede hacer. Creo que cada uno lleva un determinado tipo de cine dentro. Igual que cada uno tiene un carácter determinado y no puede evitarlo. Yo me imagino la labor del cineasta como la búsqueda de ese cine que uno lleva dentro. Un cine que, en ocasiones, no tiene nada que ver con el cine que amamos. Yo, por ejemplo, me pasé años queriendo hacer un cine que bebiese de Cassavettes. El día que por fin entendí que no iba a ser capaz porque soy una persona demasiado controladora y racional, fue un tremendo descanso. Esto no lo digo como un asunto de resignación sino de asunción: asumir quien uno es; asumir el cine que uno lleva dentro.

Tienes una mirada muy peculiar, entre personalísima y desconcertante, entre paródica y a la vez cargada de intenciones. ¿Cómo entiendes el cine, qué quieres contar, sobre qué aspectos te interesa meditar o llamar la atención?

Esta pregunta la contesta un poco la respuesta anterior. Hilando sobre esa idea de "el cine que uno lleva dentro" añadiría que hay dos aspectos que me parecen muy importantes en este asunto: 1. encontrar un modo de trabajo propio (que no necesariamente tiene por qué ajustarse al modo institucional de trabajo, organización del trabajo en pre-producción, en un set, etc) 2. encontrar una forma propia de relacionarse con la herencia cinematográfica más allá del panteón de los grandes maestros, las grandes obras maestras y demás…en ese sentido lo que más me interesa es intentar levantar proyectos en que pueda acercarme a esto: a una forma propia de trabajo y a una relación libre y orgánica con el cine que me ha marcado, más allá de la veneración o el mimetismo. Luchar en último término contra la mitomanía.

¿En qué cineastas te reconoces? ¿En qué medida te ha influido Jonas Mekas?

La lista sería muy larga. Desde luego en MAPA es evidente que tuve muy presentes a Hitchcock y Truffaut. Digo evidente porque los cito varias veces. Sin embargo más allá de la cita, lo que intento, por ejemplo, es lanzar una especie de lazo imposible a Hitchcock en determinados momentos (por ejemplo en la zona de incertidumbre cuando al personaje le ha dejado Luna). Digo imposible porque, claro, "ni hay actores, ni hay puesta en escena, ni hay control de la luz…" No son más que un puñado de imágenes domésticas. Pero si hay otro set de recursos a los que puedo recurrir (el diseño de sonido, la hora del día a la que grabo, los motivos de la realidad que elijo) que, de repente, empiezan a teñir aquello de una cualidad distinta a lo doméstico. Yo ese tinte, esa inquietud, me la imagino "hitchcokiana". Es este tipo de relaciones muy subjetivas con los cineastas que me influyen las que persigo. Por otro lado hay toda una serie de maestros de este "cine textual" a los que acudo más "para ver cómo se escribe", para tratar de entender cómo funciona el lenguaje de este tipo de cine: Perlov, McElwee, Marker, Pasolini, Godard, Van der Keuken, Rouch…Mekas me queda algo más lejos, aunque sea el padre del cine-diario. Creo que todavía me queda bastante que recorrer para aspirar a ese grado de libertad.

¿Por qué crees que llama tanto la atención, sobre todo en los circuitos menos comerciales, tu película? ¿Qué crees que aporta: frescura, ironía, desparpajo, atrevimiento?

Sinceramente no lo sé. Me falta distancia para responder esta pregunta. Ahora en pleno tour e intercambio con el público sobre la película, estoy aprendiendo sobre esto. Lo que sí puedo decir es que para mí y para todos los que hemos estado envueltos en la peli, está resultando mágico comprobar que, de alguna manera, consigue comunicar con el público, muchas veces de maneras que nunca pude imaginar.

¿Cómo va a afectar al cine la crisis? ¿Supondrá otra llamada a la imaginación, a un nuevo concepto de artesanía, a aquello de Juan Palomo: yo me guiso y yo me lo como?

La crisis está afectando ya profundamente al cine. En todos los sentidos: para bien y para mal. La parte "para mal" la conocemos de sobra. Es el desmantelamiento que se está llevando a cabo de la forma en que se viene produciendo el cine en este país en los últimos 40 años. Con la herida humana y cultural que esto supone. Sin embargo de la parte "para bien" lamentablemente apenas se habla. Parece indudable que la crisis, o simplemente la voluntad de un puñado de cineastas por hacer las cosas de otra manera, esta suponiendo un repulsivo considerable en la escena del cine hecho en este país. Son películas que se están haciendo de otra manera, muchas veces autofinanciadas y que se están viendo en circuitos alejados de las salas. Yo creo que el reto para ese cine es encontrar ventanas para que llegue a más público que cuatro iniciados. En ese sentido creo que en el contexto de la crisis, el cine está ante un tremendo reto que afecta no solo a la gente que lo hace, sino a la que escribe sobre él y lo comunica y, sobre todo, a quien lo exhibe. Películas como "Diamond Flash", "Mi loco Erasmus", "Ensayo Final para Utopía", "El Muerto y ser feliz", "Los ilusos", "El jurado", "Todos sois capitanes", "Una historia para los Modling", "Arraianos", "Volar"o "Nacer" piden a gritos más ventanas. Son películas que anuncian en los mejores festivales del mundo el surgimiento de una nueva escena española, mientras que aquí muy poca gente las conoce. Por eso iniciativas como Margenes, Hamaca o Plat están llamadas a jugar un papel esencial. Y por eso la tan largamente prometida nueva ley del cine debería abordar de forma seria en el espinoso asunto de la exhibición.

LINA VILA EXPONE EN MADRID

LINA VILA EXPONE EN MADRID

 

Lina Vila pinta la vida de ‘Blanco’

 

La pintora zaragozana expone en el Espacio Valverde de Madrid acuarelas, grabados y dibujos, relacionados con la naturaleza

 

Lina Vila (Zaragoza, 1970) regresa a Madrid, a uno de sus lugares predilectos: el Espacio Valverde (calle Valverde, 7), donde presentó tiempo atrás una individual y participó en dos colectivas. “Esta es una exposición que estaba programada para noviembre de 2011 y que se aplazó. Todo el trabajo que ya tenía no ha servido y ahora es todo nuevo. Que en la galería hayan seguido confiando en mí y esperando ha sido muy emocionante e importante porque, al final, este tipo de proyectos me producen otros desvelos menos desesperados y me ayudan a tener cierta normalidad en la vida”.

Lina Vila exhibe dieciséis acuarelas, una treintena de grabados y algunos dibujos, una selección de obras que ha agrupado bajo el título ‘Blanco’ y que constituyen un recuerdo, y un diálogo, con su compañero Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011); en cierto modo cabría decir que todo este trabajo nace del duelo, del amor. De la ausencia inesperada. Explica la pintora: “Los grabados están realizados mediante proceso litográfico sobre planchas de aluminio. Se dibujan (las planchas) a oscuras, un poco a tientas, se colocan al sol y más tarde se revelan y se estampan con el tórculo. Las acuarelas son lo que he visto todo este tiempo: mis árboles, y el almendro y el granado de Félix, y mis pocas flores. Con esas cosas que le gustaban de nuestra casa quería hacer algo hermoso, ya que no he vivido nada más porque he estado bastante aislada, y quería hacer algo que a él le gustaba”.

Lina Vila ha pintado insectos, mariposas, gallos, un pájaro gigante que veía en el camino al salir de su casa y de su estudio. Los hacía como quien busca “señales que le ayuden a una a creer en algo”, en algo que se parece a la presencia, a la idea de compañía. Por otra parte, pronto se impusieron otros dibujos “quizá más duros –señala- que me han permitido superar un tabú, el de la representación del cráneo, que había sido hasta el momento algo prohibido, algo impensable, algo lejano por el miedo que siempre suscita; pero al mismo tiempo, algo muy humano”.

Confiesa la artista: “Me costó mucho empezar y, cuando lo hice, surgieron cosas horribles pero supongo que necesarias para seguir. No existe una reflexión consciente, solo es el intento que uno hace para darse cuenta de que aún está vivo o de que aún te queda algo con lo que emocionarte o con lo que apasionarte”. Le preguntamos que por qué se titula la muestra ‘Blanco’: “No sé... Porque me quedé en blanco, sin saber qué decir ni qué hacer, ni hacia dónde ir... Porque el blanco es vacío. Blanco es un color frío, es un color solo y lejano. Es el color de la pureza en Occidente pero es el color del luto en Oriente. Es un color que yo percibo siempre manchado en la naturaleza, como la misma vida, siempre teñida de muerte. Y es un color que me suscita la esperanza de un nuevo comienzo”.

En vez de ‘Blanco’, Lina pensó titular este empeño ‘El aire de F.’, pero finalmente rechazó cualquier alusión, la idea misma de homenaje al compañero que se fue tan de improviso, con toda su exuberante vitalidad. La muestra se inauguraba el jueves 7 de marzo y se clausura el 30 de marzo.

 

*Este texto apareció en Heraldo.es el pasado jueves. Obra de Lina Vila.

JUDITH PRAT, EN BARCELONA

JUDITH PRAT, EN BARCELONA

El pasado jueves recibía esta nota de la fotógrafa Judith Prat y el texto explicativo a su ambicioso proyecto, que se expone en Barcelona. Dice Judith: “Hoy se inaugura en Barcelona mi exposición ‘Northern Quarter:People&Places’, en el marco del PICS 2013 (Projecte d'Imatge contemporània i social). Te dejo el enlace a la programación del PICS 2013. http://patillimona.net/pics2013/

Te adjunto una de las fotos que forman parte de mi exposición y el texto explicativo de la misma. Se trata de una visión personal del vibrante barrio Northern Quarter de Manchester. Es un retrato de sus gentes y sus recodos”.

 

NORTHER QUARTER: PEOPLE AND PLACES

 

 

[Me adentré en Northern Quarter atraída por sus calles húmedas y los edificios de ladrillo oscurecido que me transportaban a los orígenes de la revolución industrial. Caminaba pensado en aquellos obreros de las primeras fábricas de algodón, que inspiraron a Marx y Engels el  Manifiesto Comunista. Pero pronto, el vibrante Northern Quarter me hizo entender que de aquellos días solo quedaba el escenario arquitectónico, convertido ahora en epicentro cultural de la ciudad.   

La música, la creatividad y la bohemia, campan a sus anchas en este barrio del norte de Manchester donde la modernidad no ha dejado de reinventarse desde el estallido punk de los 70 o  desde que en los años 80 se acuñara el término Madchester.

En sus calles se concentran numerosas tiendas de discos y ropa de segunda mano, artesanos, pubs, salas de música en vivo, tatuadores, diseñadores y una amalgama de estéticas heredadas de la movida musical de los años 70 y 80 que ofrecen un vertiginoso contraste con el gris del paisaje urbano.

Fotografié las calles andadas, las esquinas en las que fumaba viendo el cruzar de caminantes, las fachadas que me invitaban a la nostalgia de lo que imaginaba. Fotografié la noche, borrosa de alcohol y fiesta. Los fotografié a ellos, tatuadores, vendedores de objetos imposibles, músicos, galeristas, y a ellas, peluqueras, cantantes de grupos punk, diseñadoras de corsés…

He aquí mi retrato de Northern Quarter. ] JUDITH PRAT

ALOMA RODRÍGUEZ: NUEVO TALENTO FNAC 2013. DIÁLOGO

ALOMA RODRÍGUEZ: NUEVO TALENTO FNAC 2013. DIÁLOGO

ALOMA RODRÍGUEZ

La joven escritora zaragozana ha sido elegida

Nuevo Talento Fnac de Literatura

por 'Solo si te mueves' (Xordica)

 

[La protagonista de ‘Solo si te mueve’ (Xordica) estudia Filología Hispánica y se va a trabajar un verano a Dinópolis, un parque temático en Teruel. En su ciudad tiene un novio, al que ella no llama novio, y un profesor de autoescuela que la anima a presentarse al examen de conducir en la última convocatoria de julio. Mientras, trabaja como actriz en los espectáculos de animación rodeada de dinosaurios, esqueletos, trajes de mascota, chicos guapos y actores que desearían estar en un lugar mejor.

‘Solo si te mueves’ es una historia de amor y también una novela coral que transcurre entre fiestas, bares de pueblo, charlas en los vestuarios, visitas a karaokes y jornadas intensivas haciendo el mismo espectáculo seis veces al día.

Su autora, Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983), ha escrito una novela de aprendizaje llena de personajes tiernos y seductores en la que hay sitio para el amor, el humor y el sexo.]

 

ENTREVISTA CON ALOMA RODRÍGUEZ

http://www.clubcultura.com/aloma

 

 

-En Solo si te mueves vuelves a la novela tras un paso por el relato.

Cuando escribí los cuentos de Jóvenes y guapos (Xordica, 2010) ya había empezado a trabajar en la novela, pero estaba un poco atascada y me sirvieron como revulsivo y para despejar la cabeza. Creo que escribir cuentos es muy difícil: exige una estructura concreta y está todo concentrado. La novela te permite ser un poco más libre. Cuando escribes cuentos es como correr los 100 metros lisos, una mala salida estropea la carrera; el proceso de escritura de una novela se parece más a las carreras de 800 metros: la carrera está abierta y hay cambios de ritmo.

-¿Qué ofrece esta novela respecto a tus dos libros anteriores?

Con Solo si te mueves cierro un ciclo. Aunque no me gusta hablar de trilogía, sí tengo la sensación de terminar algo. Creo que es un libro más maduro, escrito con cierta distancia a mi experiencia real. Pero reaparece el personaje de Barreiros, que era el verdadero protagonista de París tres, y que en Jóvenes y guapos estaba más en la sombra. En realidad, Solo si te mueves es la precuela de París tres.

-¿Por qué liberas de artificios tu literatura?

La verdad es que no sé hacerlo de otra manera. Y trabajo mucho los textos en ese sentido, me gusta que estén limpios, hago muchas correcciones y, en general, en ese proceso lo que hago es quitar. Me gusta ir a la esencia, pero sin que se note demasiado.

-Podríamos decir que tu novela se mueve entre el amor, la amistad y  la búsqueda de la madurez.

Es una historia de amor, o de asunción del amor, y también quería retratar un mundo muy particular: el microcosmos de los actores de animación. Al principio la parte coral tenía mucho más peso, pero la fui reduciendo. Me gusta pensar que los personajes secundarios aparecen como destellos y que podrían tener su propia novela, aunque no sea esta. Es una novela de formación que habla de hacerse mayor. Ahora parece casi de ciencia ficción: es una chica muy joven que consigue un trabajo de verano de lo que le gusta. Y también, aunque no es algo consciente, creo que uno de los temas que planean en la novela es el fracaso.

-¿Juventud, divino tesoro?

Supongo que sí, pero no tanto. La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. Las inseguridades se pasan, también la arrogancia y el estar a la defensiva. Pero se pierde energía, impulsividad e inconsciencia. Me interesa mucho la adolescencia, me produce mucha ternura: es el momento en que decides qué persona quieres ser. Creo que se ha mitificado demasiado la juventud como valor en sí mismo y eso ha generado cosas muy contradictorias: por un lado hay que ser joven para tener éxito y, al mismo tiempo, cada vez la juventud dura más.

-Las protagonistas de tus libros parece que parten de un mismo lugar. ¿Tienen cosas en común?

Tienen en común, de partida, dos cosas: son protagonistas y narradoras y se parecen bastante a mí. Además, no tienen nombre, porque no quería poner un nombre que no fuera el mío ni que se llamaran como yo. Aunque la protagonista de esta novela es alguien que se parece a la que yo era, pero no a lo que soy ahora.

-¿Cómo recibes ser Nuevo Talento Fnac?

Ser Nuevo Talento Fnac me hace mucha ilusión por varios motivos: lo ha sido gente a la que quiero y admiro mucho y que ha sido fundamental en mi vida como Sergio Algora, Daniel Gascón o Cristina Grande. Y luego hay razones más banales y que tienen que ver con mi afrancesamiento: en los libros de francés siempre aparecía la Fnac. Lo asocio a las clases de francés del instituto, que las pasaba escribiendo canciones con una amiga a la que había apodado “La Sueca” porque era rubia y alta. Cuando abrió la de Zaragoza, mi ciudad, fue un gran acontecimiento: trajo más discos, más libros y más películas. Así que es un honor.

-Para escribir no puede faltarte…

Cada vez soy menos maniática, pero el café, los cigarrillos y un cuaderno al lado del ordenador son buenos aliados. La escritora Zadie Smith dice que lo mejor para escribir es no tener conexión a internet.

-Una referencia literaria.

No puedo elegir solo una, los libros y los escritores te acompañan a lo largo de tu vida y en algunos momentos prefieres la compañía de unos a la de otros. Pero me gustan mucho Valérie Mréjen, Marguerite Duras, A. D. Homes y Natalia Ginzburg. También Philip Roth, Martin Amis o Patrick Modiano. He tenido el inmenso privilegio de pasar gran parte de mi tiempo rodeada de grandes escritores como Félix Romeo, Ignacio Martínez de Pisón o Ismael Grasa.

-¿Qué música escuchan los protagonistas de Solo si te mueves?

Desde Leonard Cohen a la canción de ese verano, que si no recuerdo mal era una muy hortera que se llama “Obsesión” pasando por Marisol y no hay que olvidar las propias canciones del parque que hablan de dinosaurios, huesos y esqueletos, que compuso el gran Juanjo Javierre, de Los Mestizos.

-¿Alguna recomendación para jóvenes que, como tú, estén intentando abrirse camino en el mundo literario?

La mejor recomendación que puedo hacer es el trabajo: leer, escribir y estar atento a todo. Ver películas, escuchar canciones, ir a exposiciones y tratar de ser feliz. Ser honesto con uno mismo. Y que esto, que parece una estupidez y una obviedad, es absolutamente verdad: la tarea de escribir es algo que nadie puede hacer por nosotros y las novelas, poemas, etc., afortunadamente, solo existen cuando están escritas.

-¿Puedes darnos pistas sobre algún proyecto que tengas a la vista?

Tengo bastante avanzada lo que quiero que sea mi próximo libro, que es diferente a lo que he hecho hasta ahora en cuanto al estilo. Y siempre estoy haciendo cosas, más o menos realizables, pensando proyectos, algunos se harán realidad, otros no. Lorena H. Tudela y yo estamos trabajando en la adaptación de uno de mis cuentos a cortometraje. Me gustaría retomar alguno de mis proyectos fotográficos. Y en abril se estrena la película de Jonás Trueba, Los ilusos, de la que, aunque aparezco apenas dos secuencias, me siento parte.

ERNESTO SARASA, EN LOS PORTADORES

[Hace unos días, el incansable Pablo Ferrer reseñaba en ’Artes & Letras’ este libro de Ernesto Sarasa, ’Esporádico’. Se presenta este jueves en Los Portadores de Sueños. Aquí está la amplia nota de Félix y Eva, que han ganado el Premio a la Mejor Librería Cultural de 2012.]

Queridos amigos: El jueves 7 de marzo a las 20h tendrá lugar en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 - Zaragoza) la presentación de ESPORÁDICO, de ERNESTO SARASA. Al terminar, brindaremos juntos con un vino.

Dice Ernesto Sarasa acerca de Esporádico y de sí mismo:

Esporádico comenzó en 2005 siendo una publicación en papel, que realicé artesanalmente, con una tirada aproximada de 150 ejemplares. Se trataba de una colección de cartulinas de colores, xerografiadas en negro, en las que mis ilustraciones eran la cara de unos textos que eran la cruz (o al revés), sin numeración de páginas, como un juego de lectura y azar, para visualizar y leer, meditada, pausada, esporádicamente.

Hoy, febrero de 2013, tras 7 años de edición en la web, Esporádico vuelve al formato impreso en papel, recopilando mis 36 ilustraciones con sus 36 textos, publicados desde 2005 hasta ahora. Sutiles y profundos textos breves de amigos y gente cercana como Fernando Soyoung, Alejandro Gil, Diego Chozas, David Armengol, Ángel J. Laín, Susana Vacas Sergio Algora, David Martínez, Grassa Toro, David Mayor, J. Manuel Camín, Mireia Prera, Susana Blasco, Paula Español…

Todo reunido en una bonita caja realizada por Angélica Montes. Una edición muy especial y limitada a 100 ejemplares numerados y fabricados a mano.

ERNESTO SARASA (Zaragoza, 1969)

Aficionado al dibujo desde niño, terminados mis estudios de delineación en 1989 me incorporo a una agencia de publicidad como dibujante y maquetador, comenzando allí mi aprendizaje y mi periplo profesional, que continuaría en diversas empresas de ese ámbito, o trabajando como freelance.

Mi experiencia abarca tanto el proceso de diseño, preimpresión y composición digital, como técnicas clásicas y artesanales de la impresión y la creación plástica. he trabajado en imprentas y fotomecánicas como gráficas vela (1992) o brut scanner (1997), y en agencias de diseño gráfico y publicidad como líder (1989), directa (1992-94), grama (1994-96), cubo (2004), acys (2005) o batidora de ideas, estudio con el que he colaborado como freelance desde 2005 hasta la actualidad. He realizado trabajos para clientes como Gobierno de Aragón, Diputación de Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Consejo de la Juventud de Aragón, Barbacil comunicación, Sodemasa, Ceam, Prames, Emi odeon, Inoxcrom, Araven, etc.

Mi vocación multidisciplinar me ha llevado a interesarme por las diferentes técnicas de la comunicación visual. desde el año 2003 hasta la actualidad, gracias a diversos cursos, talleres y algunos proyectos audiovisuales, comencé a descubrir nuevas posibilidades del diseño gráfico y la ilustración, en la experimentación audiovisual y la animación.


Os esperamos el jueves 7 de marzo a las 20h en Los portadores de sueños (Blancas, 4 – Zaragoza). ¡No faltéis! (La foto del sonriente Ernesto Sarasa es de Vicente Almazán).

EL EDITOR JAVIER CINCA ESCRIBE DE ALFREDO CASTELLÓN

[Esta tarde, a las 20.00 horas, en el Ateneo de Madrid, como anunciábamos ayer, se presenta el libro ‘El ruido de la memoria’ de Alfredo Castellón Molina. Intervendrán, además del autor (realizador de TVE durante casi 40 años, director de películas como ‘Platero y yo’ y ‘Las gallinas de Cervantes’, dramaturgo, escritor, guionista...), Silvia Bardelás, Ángel Guinda y Javier Ciria. El editor de STI ha tenido la gentileza de enviarme su disco de hoy. Aquí está para todos los que no puedan trasladarse a Madrid o acudir a la presentación de este libro de amor y desamor, de recuerdos de la Guerra Civil, de viajes, de sueños, de memoria familiar y afectuosa.]

 

‘EL RUIDO DE LA MEMORIA’ DE ALFREDO CASTELLÓN

 

Por Javier CINCA. Editor de STI

 

Buenas tardes a todos. En primer lugar quiero decirles que me siento emocionado por encontrarme en este emblemático edificio presentando un libro editado por mi editorial. Pero, acto seguido, les contaré que vengo de Zaragoza a Madrid como si fuera a una ciudad lejana, no sé, como si fuera a La Coruña o Sevilla o a la Corte del Rey Arturo.

Es una paradoja, pero ahora que tenemos un tren de Alta Velocidad que nos lleva en lo que cuesta leer un periódico y que vivimos en plena revolución de las comunicaciones, tengo la sensación de que estamos más incomunicados que nunca. El AVE se ha demostrado que lo usa una exigua parte de la población y la revolución telemática, en vez de abrirnos al mundo, parece que nos vaya encerrando más y más en nuestro propio agujero. Debe de ser el signo de los tiempos: concentrados en nuestros asuntos, cada vez más desinteresados de lo que hace el vecino.

Me da la sensación de que Madrid ha dejado de ejercer una capitalidad cultural y social efectiva, limitándose a una capitalidad política y ésta a la defensiva, frente a “los otros”. Sin embargo, sigue conservando unos enormes privilegios y ventajas a nivel de gestión, producción y control a nivel cultural, económico y de información.

No les voy a contar mis penas, las dificultades, por ejemplo, que he tenido para poder distribuir unas pocas decenas de libros de una autor veterano, y vecino de Madrid, como Alfredo Castellón. Otro detalle que me llamó la atención fue la entrevista que le hicieron en el diario El Mundo, en la que se escamoteó concienzudamente cualquier referencia a Zaragoza, siendo que la editorial y el autor son de allí y esa ciudad forma parte esencial de la trama de El ruido de la memoria. No estoy pensando en ninguna mala fe del periodista (por lo demás, muy correcto), sino que de alguna forma se puede pensar que nombrar a Zaragoza puede restar interés a la noticia para un lector predominantemente madrileño o de otras comunidades. Ya les digo, creo que estamos sufriendo un proceso de ensimismamiento y desinterés.

Les puedo asegurar, porque yo lo viví, que era mucho más fácil distribuir unos fanzines de música industrial en el Madrid de principios de los 80 que ahora unos libros de un autor veterano. Y es que durante la nueva ola española —abusivamente llamada movida madrileña— Madrid jugó un papel realmente aglutinador de lo que estaba pasando en toda España, el interés y la curiosidad eran sinceros y los medios de comunicación tenían un carácter realmente nacionales. Hoy un fenómeno parecido es completamente impensable.

No quiero que piensen que pretendo enarbolar ninguna bandera ni cubrir ningún hueco de los personajes que han ejercido de aragoneses en Madrid, cuyos dos más insignes representantes de los últimos tiempos nos dejaron hace poco: me refiero, claro está, a los enormes Labordeta y Félix Romeo, verdaderamente insustituibles. Aún nos quedan buenos valedores, como los dos Ángeles (Guinda y Petisme) o el mismo Alfredo Castellón, que sigue conservando su piso de Zaragoza y visitándola con regularidad. Pero me temo que éste ‑el de los aragoneses en Madrid, que también podríamos llamar quizás madrimaños‑ es otro fenómeno en vías de extinción.

Pero se supone que debo hablar de mi editorial: STI Ediciones o, como ahora me gusta más llamarla: STI (2ª época). Segunda Época porque es la continuación ‑tras un paréntesis de 20 años, nada, un pequeño “ayer”- de un proyecto iniciado en los primeros años 80 en el ámbito de la música experimental, el arte postal, la poesía visual y sonora, el video, etc. Las siglas responden a la marca SINDICATO DE TRABAJOS IMAGINARIOS, un sindicato de un único miembro que, pese a ello, no logra ponerse de acuerdo. Un Sindicato ‑como solíamos decir en las entrevistas‑ Horizontal, como el de las prostitutas o el del crimen. Inactivo desde los primeros 90, el STI resurge veinte años después, más reposado y sereno, dedicado a la edición de libros, postales, etc.

Sé que es una falsa virtud la que nace de la necesidad, así que no diré que nuestra editorial es pequeña porque es vanguardista, selecta, maldita o elitista. Es una editorial modesta simplemente por cuestión de realismo. Renunciar a pretensiones de una difusión comercial es la única manera de sobrevivir.

STI es una joven editorial, cuyos autores dan una media de edad de casi 61 años (que se van a los 70 si contamos a  un olvidado escritor inglés que murió en 1903 y que hemos rescatado); una editorial que acoge a las viejas promesas ‑que convendrán conmigo en que son las mejores-, a creadores tímidos y secretos, a artistas frustrados y tardíos, etc. Una editorial sin atributos -parafraseando esa novela que todo conocemos y casi nadie ha leído- que no tiene línea ni diseño editorial, sino que cada libro es como es.

Por ello cuando me propusieron publicar el libro de relatos autobiográficos de Alfredo Castellón no lo dudé un instante, ya que es un honor para nosotros contar con un autor, laureado como realizador audiovisual, y con una bibliografía de más de una decena de títulos. No me extenderé mucho, ya que otros van a ser los que hablen de él. Solo les diré que conforme iba conociendo la obra de Castellón más me interesaba. Me gusta su heterogeneidad, su dispersión, su excentricidad en el sentido de alejado del centro, cultivador de unos géneros -como el teatro de cámara o incluso el mismo teatro a secas, la literatura infantil, las adaptaciones (algunas de ellas magníficas, infinidad de otras perdidas para siempre), los monólogos...-  muy alejados todos ellos de la corriente comercial ‑la mainstream como diríamos- de la literatura. Pero sobre todo me gusta por su entusiasmo, por su fe en la palabra escrita, su veneración casi. Alfredo es, en su escritura y más aún en su persona, un caballero como de otra época y hay algo de anacrónico en su obra  (¿quién sino alguien como él se atrevería a escribir a día de hoy un diálogo entre el joven Costa y el viejo Costa o entre Colón y los reyes?), pero forma parte d su encanto. Si Alfredo fuera un director de cine americano diríamos que era un director de serie B, de esos que tarde o temprano terminan siendo “de culto”. Esperemos que, en vez de “de culto” siga publicando sus muchos escritos que permanecen inéditos. Yo les puedo asegurar que El ruido de la memoria es su libro más accesible que podría ampliar el número de sus lectores, ya que transmite un grado de emoción que no deja indiferente.

Gracias, Alfredo, por confiar, en STI (2ª época) y gracias a todos ustedes por acompañarnos en el día de hoy.

 

Zaragoza, 4 de febrero de 2013

'EMONAUTAS': EMOCIÓN DE CÓMICOS

CRÍTICA DE TEATRO

 

La emoción de los cómicos

 

Alfonso Palomares y Amparo Nogués-Elena representan en el Teatro del Mercado ‘Emonautas’, una pieza divertida sobre los sentimientos y los males de la crisis. La función se despide esta tarde de Cincomarzada

 

Alfonso Palomares y Amparo Nogués-Elena se han formado en el clown en la compañía Los McClown, aunque ambos son actores con muchos registros. Amparo mezcla la dirección y la interpretación, y Alfonso ha asomado a numerosos cortos, piezas teatrales y a la televisión: es uno de los personajes asiduos de ‘Oregón Televisión’, esa factoría incesante de humor.

Ambos han reivindicado en diferentes momentos la figura del cómico de la lengua, esos actores ambulantes que van de aquí para allá con un único afán: contar historias, entretener y divertir a la gente. Entre sus referentes están Fernando Fernán Gómez, en su trayectoria general y en obras como ‘El viaje a ninguna parte’ (que podría estar entre las fuentes de inspiración de ‘Emonautas’), Stan Laurel y Oliver Hardy, ‘el Gordo y el Flaco’, Buster Keaton, Marcel Marceau y, por supuesto, Charles Chaplin. Y está el teatro del absurdo: Eugene Ionesco y Samuel Beckett. El esperado Godot es citado en una ocasión y uno de los gags, el del tren o el de los trenes perdidos, gira en torno a la espera y la esperanza. Estos cómicos infaustos, desarrapados, desahuciados de cualquier éxito, buscan un interlocutor: un día, tras un sueño intranquilo, despiertan y ven que hay gente al otro lado para oír sus historias.

El espacio escénico es tan simbólico como intemporal, aunque podría remitir también a los años 50 y 60. Los actores, que en realidad son dos personas cándidas, con tanto sentido de humor como miedo, buscan trabajo. Él es Triste Trompeta y ella Valeria Aragón, y tienen alma de payasos. Empiezan una función donde hay de todo: la presencia constante de la radio y sus sonidos, suena ‘La raspa’, por ejemplo; el tren, Cyrano de Bergerac, cuya figura da pie a uno de los fragmentos más hilarantes de la noche, especialmente en ese instante en que Amparo Nogués hace intervenir a un espectador; la faena, la emigración o la Escuela de Ministros, que tiene algo de concesión crítica a esta compleja y convulsa situación que vive en España de corrupción y de desconcierto.

A través de las diferentes partes, los dos actores proponen un viaje alrededor de los sueños, la felicidad, la muerte (“la muerte no se comparte”, se dice), el amor (aunque aquí sea un amor a primera vista y con apuntador), la política, la provisionalidad de la existencia, el empleo casi como una quimera. Y lo hacen con variedad de registros: el mimo, la interpretación textual, el baile. Alfonso Palomares ha elaborado un texto ingenioso, con ironía y con algunos elementos de sátira, sin apenas caídas de ritmo, y ambos, Amparo y Alfonso, Alfonso y Amparo, lo resuelven con solvencia, con oficio, con absoluta entrega.

‘Emonautas’ tiene algo de abanico de emociones. El neologismo emonautas aludiría “a navegantes de los sentimientos”. El espectáculo es una invitación a reír y a entender mejor lo que ocurre, y es una exaltación del pequeño formato y de sus cualidades: un buen texto, intencionalidad, abundante vis cómica y actores versátiles en estado de gracia.

 

Emonautas. Texto: Alfonso Palomares. Compañía Lagarto Lagarto. Reparto: Amparo Nogués-Elena y Alfonso Palomares. Escenografía: Circoku. Coreografía: Carlota Benedí. Iluminación: Bucho Cariñena. Hasta el cinco de marzo en el Teatro del Mercado. (Este texto lo publiqué en heraldo.es el domingo)

ALFREDO CASTELLÓN PRESENTA MAÑANA 'EL RUIDO DE LA MEMORIA'

ALFREDO CASTELLÓN PRESENTA MAÑANA 'EL RUIDO DE LA MEMORIA'

El día 5 de marzo de 2013, a las 7,30 de la tarde, tendrá lugar en Salón Nueva Estafeta del ATENEO CIENTÍFICO, LITERARIO Y ARTÍSTICO DE MADRID (Calle Prado, 21) la presentación del libro de ALFREDO CASTELLÓN, ‘El ruido de la memoria’, editado por STI en su colección Opera Omnia.

En el acto, presentado por Alejandro Sanz, Presidente de la Sección de Literatura del Ateneo, intervendrán: la escritora Silvia Bardelás, el poeta Angel Guinda, el editor Javier Cinca y el autor. A los asistentes se les obsequiará con un marcapáginas conmemorativo.

 

STI ediciones & Libros del Rescate

(Librería: calle Tomás Bretón, 14, local 6, 50005 Zaragoza)

 

SINDICATO DE TRABAJOS IMAGINARIOS DE ZARAGOZA

 

 

 

 

LO QUE SE HA ESCRITO DE  ‘EL RUIDO DE LA MEMORIA’:

 

ANTÓN CASTRO  (Heraldo de Aragón, 20.11.2012)

Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1931 o 1930, según la editorial STI) es director de televisión y de cine, guionista, dramaturgo, escritor de aforismos, de cuentos infantiles y para adultos... Es uno de esos grandes personajes de la cultura aragonesa en Madrid; estuvo, con los poetas de los 50, en el homenaje en Collioure a Machado en 1959. Está en la foto, como tanto se ha recordado y olvidado a la vez. Publica en el sello STI, Libros del Rescate de Javier Cinca, con prólogo de Juan María Marín, su libro de cuentos ‘El ruido de la memoria’, dividido en tres partes: cuentos autobiográficos de carácter iniciático o de formación sentimental, que transcurren en Zaragoza, en la zona de Alicante, en Italia, en Nueva York, en Madrid, en viajes con su padre, o en Japón. Son textos evocadores de amigos, de amores fugaces, de pequeños episodios que tienen un latido de vida y de memoria herida y gozosa a la vez. Y en la segunda y tercera partes, ha recogido una pequeña selección de sus microcuentos... El libro incluye un apéndice con textos sobre Julio Alejandro, Juan Carlos Onetti, María Zambrano, de la que fue muy amiga.

 

 

ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE   (Andalán. 30.11.2012)

Por esos días, habíamos celebrado con Alfredo Castellón, en tantas cosas vida paralela, amigo de Borau, realizador de televisión y director teatral, escritor, y también escritor y viejo amigo, la publicación de su último libro, “El ruido de la memoria”, en que evoca desde su infancia en los años treinta hasta nuestros días, con exquisita escritura y fino humor. Y la presentación fue una maravilla, respondiendo a indagaciones de Antón Castro con historias personales, íntimas, muy divertidas.

 

 

ÁNGEL VIVAS  (diario EL MUNDO, 02.01.2013)

“A vuelas con el ruido (y la furia) de la memoria”.

El productor televisivo Alfredo Castellón publica un libro de relatos.

Veterano profesional de la televisión y el cine, donde ha hecho de todo, Alfredo Castellón se ha dedicado también desde siempre a la escritura; sólo que de un modo semisecreto y cultivando géneros poco populares, como el teatro de cámara o los relatos infantiles. Jubilado ya de sus trabajos alimenticios, retoma con nuevos bríos esa vocación suya. Vocación que no es en absoluto tardía, sino que como él mismo dice «en la vida pasan cosas que te truncan el camino que llevabas; el ingreso en TVE cuando fallece mi padre me hizo dedicarme a lo audiovisual, y eso fue un hándicap».

Acaba de publicas el libro de relatos El ruido de la memoria  (Ed. STI) y anuncia otro titulado Escombros selectos. Como indica el título, la memoria es clave en el libro recién aparecido (aunque también cuente la imaginación, sobre todo en la segunda parte). La memoria, ese campo de minas, como se dice en el prólogo del volumen. «Es un campo de minas», aclara él, «porque te puede explotar; tú tratas de eludir aquellas partes del pasado que te perjudican, tratas de hacerlo como defensa, pero a veces no puedes y te explotan».

¡Es también,. como decía el santo Job (según Savater) la sede del rencor? «Puede ser, pero yo olvido con facilidad los momentos que no han sido gratos. El rencor solo lleva a una pérdida de tiempo y hay que tratar de evitarlo. Los rencores no sirven para nada, como no sirven la envidia o la vanidad; esas cosas son una falta de inteligencia».

Nacido en 1930, Alfredo Castellón fue un «niño de la guerra»; de la que tiene un recuerdo terrible, al revés que otros colegas para los que fue un tiempo de libertad. «He rumiado la Guerra Civil a posteriori», dice él. «En Barcelona, son seis años jugaba en la calle con tirachinas y pistolas de madera mientras los mayores de mataban de verdad. Nuestras batallas infantiles reproducían las batallas criminales de los mayores. Pero ver, como cuento en el libro, enterrar cadáveres en grandes hoyos en una playa y taparlos con cal, eso no se olvida aunque seas niño».

No todo es tan tétrico en sus relatos. Hay evocaciones de muy distinto tipo. Todo, con un estilo claro, directo y, como él mismo añade, visual. «La memoria me aporta la visualización de las cosas», explica.

Y hay recuerdos —estos sí, totalmente reales, no pasados por el tamiz de la imaginación o la fantasía— de la gente a la que Alfredo Castellón ha tratado a lo largo de su vida. Como María Zambrano, que le animó a escribir en los años 50 y le escribió un prólogo para un relato infantil, que prohibió la censura en la primera edición.

O Juan Carlos Onetti, que le hizo una faena (putada, dice él en el libro) ocultándole que ya existía una versión cinematográfica de la novela de Onetti Para esta noche, que Castellón quería llevar al cine. «Pero aquello de Onetti siempre lo he visto con ternura. Porque él era entrañable; y porque me parecía justificado que quisiera que se hiciera una versión nueva, ambientada en España como correspondía, de una historia originalmente española, aunque él la situara en Latinoamérica. Posiblemente se haga algún día».

 

 

MARIANO GISTAÍN  (www.gistain.net.  Texto casi diario. 14.01.2013)

“El ruido de la memoria” (STI Ediciones, 2012).

Alfredo Castellón escribe poesía cine. La elipsis de toda una vida elegante. Es un dandy natural, lo que parece una contradicción porque el dandy se construye, pero esa es la gracia de Alfredo, nadador, atleta ganador de medallas, poeta de cine en prosa leve que se te queda dentro.

Se ha dedicado al cine y la televisión, artesanías de la censura y de la libertad. Niño de la guerra civil, ha llegado hasta el atroz presente en plena esbeltez. Sin romperse ni mancharse. Ha salido por el otro lado del cristal de la historia y va publicando libros de una vida única, originalísima y cada vez más secreta. Cuanto más publica más misterios deja en el aire de Roma, París, Asia, Nueva York. (Creo que Alfredo es agente de la KGB y la CIA por lo menos: el único agente doble o triple que ha sobrevivido a este apocalipsis frugal. Un asceta de sí mismo, protagonista de novelas que nacen ya adaptadas al mejor cine).

En los viajes y las peripecias se reconocen los memes del siglo, pero el protagonista sobrevive y avanza, siempre independiente, a su aire. Dandy en las penalidades, ayudante precoz de Antonioni, listo para aprobarlo todo in extremis, evanescente galán, ávido siempre. Los personajes son todos diálogo, amistad, estilo: María Zambrano, Julio Alejandro de Castro.

La levedad del espíritu lleva a Alfredo sobre las olas. Memorias esenciales, sutilísimas de emoción. El éxito le sale de dentro, va con él. Alfredo es una fábrica de éxito, vitalidad agradecida, resistencia cimbreante a los contratiempos y a la muerte. El éxito es haber llegado al nuevo milenio con su savoir faire, discreto, ligero de equipaje, una maratón de ochenta años que empieza cada mañana: curioso, despierto, atento. De la estirpe invencible de Azcona, forjados entre las balas y el hambre, supervivientes dispuestos a exprimir su siglo, que ahora vuelve embrutecido, comprimido en un mp3.

El paraíso que le gustaría a Alfredo es su infancia con sus padres y hermanos, en casa, la niñez añorada.

El libro de Alfredo es sagrado, bellísimo como el mejor cine, sprint y sosiego, culpas rápidas, aleteo de eternidades.

 Como escribe Juan M. Marín en el estupendo prólogo, Alfredo no necesita metáforas. Qué lujo.

 

*En la foto, Alfredo Castellón con Raúl Artigot. La tomo de internet; las notas son de STI.