Blogia

Antón Castro

ÁNGEL PETISME: CUATRO CANCIONES

Ángel Petisme acaba de publicar el libro ‘Del corazón a los labios. Canciones’ (Hiperión) donde se recogen los poemas que convirtió en canción y que formaron parte de sus distintos álbumes: desde ‘La habitación salvaje’ a ‘Turistas en el paraíso’, ‘El Singapur’, ‘Cierzo’ o ‘Metaphora’, entre otros muchos. El último tema es un homenaje a Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011).

 

 

 

TRAE CONTIGO LA LLUVIA

 

El girasol se secaba

como un vientre sin caricias

y el cuco de los relojes

se suicidó una mañana.

En el desván las polillas

devoraban los paraguas,

los novios no se besaban

para no gastar saliva.

 

Arden siete mares bajo siete lunas,

mis huesos barruntan besos de ultramar,

ojos de medusa, vientre de coral,

aleja penurias y ayuda a olvidar.

 

Trae contigo la lluvia,

trae contigo la lluvia,

señora de las libélulas.

 

Estaban sucias las sábanas

y vacías las escuelas.

Se teñía el horizonte

del rojo de la acuarela.

Las mieses no eran el mar

dorado de nuestra infancia,

y la brisa no corría

en las faldas de las muchachas.

 

Arden siete mares bajo siete lunas…

 

Trae contigo la lluvia…

 

(de Turistas en el paraíso, 1992) 

 

LAS PIEDRAS HABLAN

 

Ven a mis labios, licúate en mis brazos,

mi mundo verde está esperándote.

Tú eres la rosa de mi pantano,

cierra los párpados y ven, ven...

 

Porque hoy las piedras hablan

y un nuevo mundo estalla

del corazón a los labios.

 

Hay bajo el árbol un libro en blanco,

una promesa y un reloj.

Y aún buscan tu sombra los pájaros, niña

aún te ruborizas como el ababol.

 

Hoy las piedras hablan...

 

Si hueles a miedo te pudres por dentro,

ama como si fuese la primera vez,

sé fiel a tus sueños, sé fiel a tus sueños

y sabrás envejecer.

Aún buscan tu sombra los pájaros, niña,

aún te ruborizas como el ababol.

 

Hoy las piedras hablan

y un nuevo mundo estalla

del corazón a los labios,

del corazón a los labios,

del corazón a los labios...

 

(de Metaphora, 2002)

 

 

 

 

  

TODO FLUYE

 

¿A qué velocidad viaja la luz

cuando se abren tus ojos y me miras?

Me gusta ver mis aguas en tu azud,

mi vida reflejada en tus pupilas.

Y el tiempo que nos queda

lo quiero celebrar

navegando en tu risa

hasta llegar al mar.

 

¿A qué velocidad viaja la sangre

cuando mi boca desemboca en ti?

Dímelo, cariño, tú que sabes

la ciencia de hacer fácil el vivir.

Si soy niebla o rocío,

si soy nieve o vapor,

la fuerza que me empuja

tiene tu voz…

 

Todo fluye y nada es

en el baile y en el amor,

frágil y hermoso, sólo sé

que tú me haces mejor…

 

¿A qué velocidad corre la tinta

que hunde y mata a un hombre de papel?

Palabras que mi alma necesita

tú sabes escribir sobre mi piel.

Y el tiempo que nos queda

lo quiero celebrar

navegando en tu risa

hasta llegar al mar.

 

¿A qué velocidad viajan las nubes

y caen en tu pubis sus semillas?

¿A qué velocidad corren las sombras

que se dejan llevar y se suicidan?

Si soy niebla o rocío,

si soy nieve o vapor,

la fuerza que me empuja

tiene tu voz…

 

Todo fluye y nada es…

 

 

(de Río ebrio, 2009)

 

 

UNA VELA EN LA OSCURIDAD

 

Despierto a veces en mitad de la noche,

empapado en azul, pronunciando tu nombre

y entonces sé que te amo a años luz.

Guardo tu estrella en aceite de oliva,

corazón de madera que aún sueña y respira,

y siento tu ternura a años luz.

 

Cuando pienso en nuestra vida siento su fugacidad

y se me abre la herida como un manantial.

En mitad de la tormenta te susurro en altamar:

Eres la vela que tiembla en la oscuridad.

 

Voy por los bares, siempre pido dos copas,

tu risa salvaje huele a pólvora y rosas,

brindo Félix contigo a años luz.

Un helado en París, un minuto sin fin,

un cuscús en Madrid…

Al noreste del lago Kivú

volvemos a reír a años luz.

 

Cuando pienso en nuestra vida…

 

Todos los besos del mundo, toda la felicidad,

se funden en un segundo para no olvidar.

No borraré de mi agenda tu nombre nunca jamás,

eres la vela que tiembla en la oscuridad…

 

 

* Inédita. 2012. Dedicada a Félix Romeo.

DAVID TRUEBA. ENTREVISTA

 

CINE. David Trueba (Madrid, 1969) estrenaba hace algunos días en Zaragoza, en el Paraninfo, a las 22.30, ‘Madrid 1987’, su nueva película, que edita Anagrama en un estuche con el texto del guión. Cuenta la historia de un encierro en el baño de un viejo lobo del periodismo y una joven. [Este texto se publicó en ’Heraldo de Aragón’]

 

Hasta lo malo te puede

llevar a lo maravilloso”

 

La gran tragedia  de nuestro mundo es

quitarle a los jóvenes la pureza y los ideales”

 

¿Qué tenía de especial el año 1987?

Nada especial, por eso me gustaba utilizarlo. Creo que toda fecha esconde algo trascendente y que las personas menos relevantes también hacen la historia cada día. 1987 era un año especial para mí, entré en la universidad y sentí que el país se satisfacía en su entrada en la OTAN y el Mercado Común hasta límites impropios, que propiciaron una siesta institucional que dura hasta hoy. Ningún esfuerzo por la transparencia, por armar la sociedad civil, por mejorar un país que tiene todas sus estructuras heredadas de la dictadura. Y además nació el pelotazo como orden moral en todos los estamentos, incluido los culturales. Vamos, un año histórico.


¿Qué tipo de película quería hacer con ‘Madrid, 1987’?

Quería que fuera una película íntima, pero con enorme esencia. Que hubiera poca distracción y que lo espartano ayudara a comprender mejor, a través de los personajes, lo que quieres contar. Menos es más, o al menos puede serlo, y ese baño donde sucede el relato quería que contuviera los dos estados de ánimo de dos generaciones en esa época. Y nunca renunciar a la historia particular de los dos personajes, su deseo, su ambición, las dos pieles, tan distintas, que son la clave estética de la película.

 

¿Se inspiró en una leyenda, no sé si urbana o real, de Paco Umbral y su pasión por las jóvenes?

Me gustaba esa representación de Umbral del deseo de las jovencitas, las ninfas, entre literario y desinhibido. Pero creo que era extensible a personajes del periodismo de esa época. Se contaban cosas muy sustanciales de Emilio Romero, Anson o Julián Lago. Algo de eso había en el ambiente, claro, era un país muy distinto y la mujer muy diferente a la de ahora. Me gustaba retratar eso con fidelidad, no caer en la reconversión a la moral actual.


Hay otro homenaje, en la historia de Suso, al periodista Martín Prieto, secuestrado en apariencia por ETA...

Sí, son anécdotas de periodistas, es un género que me encanta desde que leí ’Primera Plana’ de Ben Hecht y McArthur. Una obra maravillosa que abrió el género del periodista cínico y deslenguado.


Cuando presenta al personaje, dice: “No es un hombre guapo, pero ser famoso le hace interesante”. ¿Lo cree así?

Es otra de esas mentiras sostenidas. Ha habido chicas modernas y jóvenes que me han dicho que es imposible que esta historia sucediera. Otras en cambio me han contado, a raíz de la película, sus episodios personales en ese ámbito. La experiencia, y si preguntas a la gente y la escuchas, te demuestra que la gente que dice que algo no puede pasar lo que le sucede es que carecen de curiosidad por los demás y hasta por la vida. La fama, en lo que tiene de poder, es un atractivo. No tienes más que mirar ciertas parejas, donde el atractivo, es obvio, viene de lugares recónditos. Alguien con talento puede ser muy atractivo. Por suerte, si no, aquí solo tendría vida sexual Cristiano Ronaldo.

¿Derivan de un accidente o del azar las cosas más insólitas de nuestra vida?

A menudo es así, el azar y el riesgo, también los accidentes, nos colocan en lugares no previsibles y por tanto muy estimulantes. No hay que protegerse de lo sorprendente, sino abrirse a ello. Hasta lo malo te puede llevar a lo maravilloso.


¿Qué pasa ahí dentro? ¿Una aventura sexual de un lobo de la literatura y el periodismo con una joven, una historia de amor y claustrofobia, un debate generacional?

Me gustaría pensar que un poco de todo eso. Pero sobre todo el cruce de dos visiones de la vida, la que está de vuelta, cargado de cinismo y fatalismo, y la que aún camina hacia el futuro con ideales y ganas de cambiar lo que está mal. La gran tragedia de nuestro mundo es quitarle a los jóvenes lo que tienen de pureza y de ideales. Ver una juventud sin espíritu de lucha, vencida, que acepta la sociedad del dinero y el cinismo es muy triste. Limar sus ambiciones, destruyen el alma de la sociedad.

 

¿Ha encerrado a los personajes para hacer, también, una película sobre la libertad, la emoción, el amor, la desesperación?
Cuando era joven, y creo que le pasa a la mayoría de los jóvenes decentes, tienes una sensación de prisión. Te sientes encerrado en dimensiones diminutas, que te oprimen: tu país, tu entorno, tu familia, tu clase... La película quería desarrollar esa metáfora de encierro juvenil y además poner la presencia del poder a tu lado. Siempre me gustaron las películas de dos personajes, desde ’Mi cena con André’ a ’Mi noche con Maud’, pero también ’Antes del atardecer’  y ’Antes del amanecer’ de Linklater, y por supuesto ’¿Qué hora es?’ o ’Una jornada particular’ de Ettore Scola.


¿Qué dificultades ha tenido en el rodaje?

Solo teníamos trece días de rodaje, no teníamos tiempo para recibir a la prensa ni agente de prensa, no teníamos distribuidora ni ningún canal de televisión detrás, así que éramos una película secreta incluso cuando se consiguió estrenar.


¿Cómo ve a los actores?

Han sido maravillosos. Pepe Sacristán, permitiendo que se aportara su carácter de icono de aquella época y con una generosidad vital y profesional ejemplar. Y María es muy especial, una chica delicada y fuera del arquetipo de la chica moderna. Lo pasamos de maravilla. Todo el mérito es de ellos, les gustó mucho el guión y hasta me empujaron a mí  para hacer la película cuando todo se puso en mi contra a nivel de financiación y producción convencional.

 

¿Cómo ha evolucionado el cineasta y guionista David Trueba? ¿En qué ha cambiado? ¿Es más valiente, más libre, no temes ser minoritario?
No, siempre he dejado que me guiara mi intuición, no abrir sitio al cálculo de carrera. Sé que hay gente que aprecia una película más que otra, pero para  mí forman parte de una continuidad que me retrata en cada instante, No aspiro a más. Todas ellas eran la película que quería hacer en cada momento. He sido  muy afortunado y soy culpable de todos mis errores.


¿Cómo conviven el guionista y el director de cine y el crítico de televisión?

De maravilla. Siempre me han encantado los críticos que tienen un perfil profesional, que trabajan en el medio y por lo tanto conocen desde dentro muchas cosas. De todas maneras mi columna en El país, desde que la fundó  Haro Tecglen, es una columna de opinión más que de crítica. Hablas de todo lo que pasa o lo que quieras. Yo trato de asociarla más a la televisión, pero es una cosa mía, porque creo que ayuda a los lectores que llegan a esa sección.  Además la tele es un mundo paralelo y merece una observación comparativa con el mundo real constante. La verdad es que me lo paso muy bien, me siento privilegiado y en elmomento en que m ponga a escribir una novela en serio seguramente tendré que dejarlo, porque a la escritura sí que le resta mucho tiempo la columna diaria.

Ahora que no hay dinero, ¿cómo se va a hacer el cine?

Sufrirá porque necesita un tejido industrial. Es un error de cálculo del gobierno, las industrias del entretenimiento han mantenido o catapultado las economías de países como Estados Unidos, Japón o Corea. Incluso Francia e Inglaterra, las explotan porque saben que tienen futuro y traen trabajos de alta calidad.

 

¿Entonces?

Es patético que en España se puedan subvencionar constructoras, bancos y toda la patulea de industrias sin futuro que elijas, y en cambio los sectores con más futuro, como el videojuego, la música, la cultura, tengan que sufrir cada día la sospecha interesada. Pero hay cine hasta en Palestina, surge de una necesidad personal y tendrá que seguir haciéndose en cualquier situación que sea.

 

 

DIÁLOGOS: A DEL ARTE, MARIANO Y MONTSE, PASIÓN Y VIDA

DIÁLOGOS: A DEL ARTE, MARIANO Y MONTSE, PASIÓN Y VIDA

 

CUALQUIERA PUEDE

COMPRAR ARTE”

 

Los propietarios de la galería A del Arte, una de las mejores salas privadas de Zaragoza, explican su concepción del trabajo y su propuesta de visitar los talleres de los artistas y de estar muy cerca del proceso creativo

 

PIE DE FOTO. Guillermo Mestre

Mariano Santander (Huesca, 1952) y Montserrat Navarro (1965) en su galería: luminosa, tranquila, con una atmósfera especial. Allí se sienten cómplices de los artistas.

 

¿Qué vinculación tenían con el arte?

MONTSERRAT NAVARRO. Yo me dedicaba al arte desde hacía veinticinco años. Empecé con la venta de libros de bibliofilia, como el ‘Pedro Saputo’ de Braulio Foz, ilustrado por Natalio Bayo, con Oroel, y luego asumí la representación de algunos artistas como el citado Bayo, Alberto Duce, Beulas, Lina Vila, Mariano Castillo o Maite Ubide, entre otros. El arte es mi pasión y mi vida.

MARIANO SANTANDER. Yo procedo de un negocio familiar, y llegué al arte a través de la alfarería y las antigüedades en general. Compré en 1983 o 1984 la edición de ‘Pedro Saputo’ y me atrajo la obra gráfica. Poco a poco empecé a interesarme también por el arte contemporáneo.

 

¿Qué tipo de galería querían abrir?

MN. Queríamos crear una galería con obra de calidad, no para la venta de cuadros únicamente. Eso, por decirlo de algún modo, ya lo hacía yo con mi cartera de clientes, en la venta a domicilio alrededor de Aragón.

MS. Al principio, desde que empezamos a vivir juntos, pensamos en una galería clásica, concebida para los artistas, para nosotros y para el público.



 ¿Cómo ha sido la experiencia de este primer lustro?

MS. Empezamos trabajando con gente cercana como fue la muestra colectiva ‘Siete artistas aragonesas’: queríamos llamar la atención sobre un colectivo poco visible en las galerías aragonesas: el arte de la mujer. Trabajamos por igual el arte figurativo que el abstracto. La experiencia ha sido mejor de lo que habíamos soñado.

MN. En A del Arte hemos expuesto arte que nos emociona. Yo le pido al arte que me remueva las tripas, que me llene, que me enamore y que lo quiera para mí.

 

Hablemos de las producciones... ¿En qué consiste ahí su labor?

Nosotros apoyamos a los artistas desde el principio hasta el final. Hacemos todo el proceso: visitamos su taller, seguimos la evolución de la exposición, aconsejamos cuando nos lo piden y cuidamos al máximo los catálogos, las itinerancias, la edición de obra gráfica, la promoción del artista. Para nosotros es muy importante la convivencia, la complicidad, el acompañamiento continuo al creador.

MN. Es cierto. Nos gusta trabajar con mucho tiempo para poder elegir.

 

¿Cómo son los artistas?

MN. Son especiales: sensibles, sencillos, buenas personas por lo regular.

MS. Los artistas son vulnerables. Frágiles. Obsesivos. Están muy volcados en su trabajo durante mucho tiempo, son generosos en el esfuerzo y en la entrega, y tienen la necesidad de exponer. Y eso a veces les lleva a estar tensos o preocupados, y esa preocupación se confunde con el ego o con la vanidad. La obligación de un galerista es colaborar para que su obra se vea. Nos hemos encontrado con gente muy profesional.

 

¿Quién compra cuadros?

MN. Mucha gente. Se compra por entusiasmo, por ilusión, por la creación de un pequeño patrimonio y por afán de decoración también. Y curiosamente, no existe una relación entre la clase social y la adquisición de arte. Con muy poco dinero y algo de afán se puede tener una buena colección. Cualquiera puede comprar arte. Comprar arte también es una opción de gasto, como viajar, ir de vacaciones, la moda o el golf. Ahora se puede adquirir una serigrafía, un dibujo o una litografía, y los precios pueden oscilar entre 60 y 180 euros.

MS. Compra arte gente de cualquier nivel social, gente a la le gusta el arte, que enmarca los cuadros de inmediato o que va haciendo su colección y que la conserva en carpetas. Y también se compra arte para regalar.

 

¿Por qué se han convertido en la galería privada de moda, en la que casi todos quieren exponer?

MS. No sé si es así como usted dice, pero creo que hay algunos factores que podrían distinguirnos. En primer lugar el local: limpio de obstáculos, sin interrupciones, ancho y situado en una calle tranquila, al nivel de la acera. En segundo lugar, cuando empezamos casi trabajábamos con criterios casi institucionales en cuanto a colección de obra, catálogo, presentaciones y todo eso; ahora, nos mantenemos en esas constantes, aunque ya no hay dinero para catálogos. Y en tercer lugar, seguimos trabajando a fondo con el artista cada exposición.

MN. La clave de todo es que a los artistas les damos cariño, los respetamos. Ellos son los protagonistas.

¿Cuál es el efecto de la crisis sobre su trabajo?

MS. La crisis afecta mucho. De entrada, de manera psicológica. Y eso también afecta a los coleccionistas. Nosotros intentamos romper esa barrera. ¿Cómo? Manteniendo la galería viva, no cerrando en verano, haciendo más exposiciones al año, preparando nuevas cosas y buscando visibilidad de lo que ya tenemos.

 

¿En qué consiste ser galerista?

MS. En este momento, ser galerista está siendo una labor menos completa y menos ambiciosa que lo fue en otros momentos. Ahora la galería se reduce más bien a un espacio para exponer, para crear ilusión, para apoyar al sector del arte aragonés, en el que hemos decidido volcarnos.

 

¿Cuál es el momento del arte en Aragón?

Las galerías hemos descubierto que necesitamos una mínima organización para presentarnos ante las instituciones, los medios, los colectivos culturales, las asociaciones de artistas, la sociedad civil. Estamos en un proceso de adaptación. La administración ni puede ni debe seguir haciendo la misma labor que ha hecho estos años, que lo ha capitalizado todo (existe una desproporción brutal entre las exposiciones públicas o institucionales y las privadas), y a la vez asistimos a un proceso de reivindicación del propio artista como protagonista del arte. A veces parece que él está al margen del movimiento que crea con su sensibilidad y su esfuerzo. Algo empieza a moverse en el arte en Aragón.

BELLAS OLÍMPICAS / 2

Otras candidatas a las más bellas mujeres de la Olimpiada de Londres.

-Yelena Isinbayeva, la doble campeona olímpica de salto de pértiga.

-La tenista rusa Maria Sharapova.

-La ciclista inglesa Victoria Pendleton.

-La lanzadora de jabalina Leryn Franco, colombiana.

MUJERES QUE ESCRIBEN: ALOMA

MUJERES QUE ESCRIBEN: ALOMA

ALBERTO CALVO: MUJERES QUE ESCRIBEN

Alberto Calvo, ‘Supermaño’, es un pintor de mujeres. Un pintor de moñacos. Un humorista al que le gustan las palabras, los diccionarios, los libros de filosofía, la música. Acaba de iniciar una nueva serie: mujeres escritoras. Ha empezado con un retrato, con sus habituales trazos y sus incendios de color, de Almudena Grandes. Anoche me envió una nueva obra: la escritora Aloma Rodríguez, autora de ‘París tres’, ‘Jóvenes y guapos’, que publicó en Xordica; acaba de terminar ‘Solo si te mueves’, una novela que transcurre en el corazón de Dinópolis. Así la ha visto Calvo.

INMACULADA MORENO, POEMAS

[La pasada semana conocí en Cádiz a la poeta Inmaculada Moreno. Asistió al curso sobre la lectura en Cádiz y habló con amigos como Manuel Borrás, editor de Pre-Textos, o con Luis García Montero, que se acordaban de ella y de sus libros, aparecidos en Renacimiento o en Hiperión, entre otros. Hoy, Inmaculada me ha enviado una selección de su obra. Una foto de Rossina Bossio.]

 

 

DE DONDE LA HOGUERA VERDE (2011)

   

AUTOBÚS DE CERCANÍAS

 

 

El bufido mecánico

y el cacareo breve: Pound love

daban paso al paréntesis,

su mecido sin ritmo.

 -Could you please-

sombrero, guantes y zapatos

color crema,

el bastón tan brillante.

Afuera graznan las gaviotas.

Se desplazan las casas y las tierras:

la vida, que se aparta a nuestro paso;

y en una de esas casas

hay gatos y un jardín

con narcisos y hortensias.

El paréntesis bufa nuevamente

con lenta languidez de desperezo.

Un flequillo planchado

tercamente caído sobre el ojo,

la chaqueta arrugada con escudo

- Don´t give a damn-,

la mirada perdida justo al borde

de la ventana,

donde se sueñan siempre

los besos con saliva

y su calor de sangre;

y al arrancar oscilan un segundo

la mochila de libros,

el bastón tan brillante,

la cabeza pesada

 -barba de cuatro días-,

las piernas separadas.

Una onomatopeya -Asshole-,

y se cierran las puertas.

Afuera, en algún sitio,

una esposa y un piso oscuro

huelen a margarina y a cerrado.

El semáforo urge

como un guardia sin piernas

y el paréntesis sigue,

en su noria de asfalto y herbazales

del bullicio al bullicio.                                                          

 

 

QUERIDA MÍA

 Querida  mía:

 

Las noches, sus bandadas

de cuervos y de sueños

            aleteando negros y graznantes;          

            el infierno que es sordo, la locura

ocupando mi frente y la garganta;

las horas como hilos

de arena en un reloj inacabable,

y yo estoy dentro.

Un agujero negro, la razón.

La marioneta de mi cuerpo;

el mundo inalcanzable,

tras un cristal blindado;

            las palabras que surgen

            como dentro del agua,

o las palabras que retumban;

            el guiñapo que está

flotando dentro de esa agua;

            el aire que se vuelve

un cañonazo, sólido en el pecho;

            y ese derrumbe incontrolado

que el esqueleto oculta.

Este dolor sin sitio.

 

            Querida mía,

            nunca nadie más bello y más ausente.

            Ahora sé

            que durante toda mi vida

            me ha acompañado el miedo

            a que ya nunca más

estuvieras.

 

                                   (16 de abril 2011)

FERNANDO SARRÍA: DE AMOR Y DESEO

[El pasado viernes, día seis de julio, Fernando Sarría se sumó al grupo de lectores de poesía erótica en la mágica noche de La Almunia de Doña Godina. Leyó este texto. Estas estupendas fotos son de Vadim Stein.]

  

Del poemario “Las Horas” el poema erótico leído en La Almunia

 Cerré los ojos mientras tu boca recorría los alrededores de la dicha.

 

Líbrame de este viaje por la oscuridad de Europa.

Tráeme cerca del Sena,

quiero volver a desembarcar de un tren del sur

y andar por las calles donde las hojas del otoño nos esperan.

Hay un alarde de viento que viene con la lluvia,

esa tormenta bajo la que somos un aguacero de dudas y preguntas.

La rue des Rossiers hierve en el vacío de tu nombre,

aquellos pasos nuestros retuvieron un eco de besos y caricias.

Arde todavía el verano,

la soledad se ha dejado media vida arrimada a la mía.

Sueño entregado a escuchar tu respiración recorriendo mi cuerpo.

Cada gota de sudor se hace de los dos,

se disuelve en la piel,

cubre de semillas cada poro del otro.

Ven de nuevo y que tus labios se pronuncien en amapolas,

me reconozco en tus uñas y en el sabio desafío de tu lucha…

Hoy, como todos los días,

mi ejército desperdigado y confuso ha sucumbido a tu boca.

 

[Fernando Sarría Abadía acaba de publicar un nuevo poemario, ‘Calafell’. Me envía una pequeña selección de textos.]

 

 

 

Debió ser un verano,

una infancia de soledades y mar.

El bagaje nunca es rentable.

Detrás de un niño que llora

perviven rotas las pequeñas cosas

que como las avellanas

guardaba en un puño cerrado,

un tesoro de pequeñas probabilidades.

 

 

 

En más de cuarenta años nunca volví.

Hay razones que nunca supe descifrar,

el lado más doloroso de los recuerdos

está ya matizado por el tiempo,

deshilachado por la lluvia.

Sólo como una bruma delgada

mantengo el escalofrío

de aquel niño

rodeado por la luz y la tristeza.

 

 

 

Supe del dolor, no el mío,

el de todos, envolviéndome

como un espectro hambriento y desolado.

En aquel lugar, donde una frente quieta y fría

me descubrió el silencio,

cada paso que yo daba era más que un milagro,

rodeado de ojos sedentarios,

de los que se quedan fijos e inmóviles,

atados a lo único que ahora tengo de ellos:

su recuerdo en mi memoria.

  

Los cromos de la Biblia sabían a chocolate puro Louit

y a aquella atonía de cuartel infantil

con la que en procesión

recorríamos los pilares de la realidad.

Uno a uno,

en nuestro silencio,

poseíamos la pequeña maldad

que ni tan siquiera la más cruel enfermedad acalla,

lobeznos humanos de la miseria del desamparo.

 .... 

En una lata con agua de mar

los pequeños cangrejos fueron lobos.

La noche fue cruel

y el miedo los dejó

como a nosotros:

deshechos.

...

 

Guardo en mis manos el frío del hierro.

Las camas del hospital

eran azules o grises, no recuerdo bien,

pero en su silencio

tenían el frío de todos los inviernos.

 

 ...

 

Debajo de la almohada guardaba mis tesoros,

unos cromos, cuatro tebeos, dos canicas.

 

 

 

 

 

BELLAS OLÍMPICAS

La revista ’Mujer hoy’ anticipa alguna de las deportistas más bellas de las Olimpiadas. Por ejemplo:

 

-Hope Solo, portera del equipo de fútbol de Estados Unidos.

 

-La saltadora de longitud, Darya Klishina.