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Antón Castro

MIGUEL ÁNGEL YUSTA: 3 POEMAS

[Hace unos días me crucé con Miguel Ángel Yusta, que regresa de una hermosa y dolorida experiencia de amor y complicidad. Ha regresado al mejor lugar para el refugio: la poesía, la palabra, la memoria. Ahí encuentra su redención y su consuelo. Tras el loco amor, la resaca; tras la sensualidad y el viaje, otra exploración interior. He aquí tres poemas; entre ellos, el que leyó el viernes en La Almunia de Doña Godina en la maravillosa noche popular de poesía erótica.]

 

POEMAS DE MIGUEL ÁNGEL YUSTA.

 

 

CARIÁTIDE

 

Regresa,
cuando el alma retoñe,
yo salga de las sombras
y podamos retomar el camino.
Retorna bajo el sol del mar Egeo
una mañana asordada de pájaros
y pasaremos el umbral del templo.
Recibirás allí estola de seda,
te coronarán estrellas de luz
y volverás a ser, viva Cariátide,
sostén del Erecteión, que sin ti se derrumba.

  

EROS (La Almunia 2012)

 

[Poema leído en la noche de poesía erótica

de La Almunia de Doña Godina]

 

Desvelaré las horas del deseo
y haremos el amor.
Me beberé el rocío
de la cálida rosa donde manas.
Brotarán en los dulces humedales
amapolas heridas por la luz.
Serás así, definitivamente,
el cáliz adorado de mis días.
Reposaré en tus ondas,
ya lejos de la ausencia
y aceptarás la dicha de la entrega
que cabalga sobre tu vientre abierto.
Sentirás la presión alada de mis velas
cuando viajo mecido por tu brisa
hasta llegar, vencido,
al abrigo tan dulce de tus labios.

 

PRIMAVERAS ROBADAS

 

 

Primero nos dijeron que éramos pobres,

porque debía haber ricos y pobres.

Que nos quedásemos siempre en la fila de atrás

soportando todo con resignación para ir al cielo.

Que ofreciéramos sacrificios para ser bien vistos

a los ojos del Dios de ellos,

los poderosos, vencedores, guardianes de la fe.

No lo entendímos bien,

pero aguantamos fríos,

las carencias y la ropa vuelta de nuestros hermanos,

las peores butacas o los bancos corridos de los cines malolientes,

la tercera clase del tren y el estribo del tranvía.

 

Bienaventurados los que sufren,

decían desde púlpitos y tarimas.

Abríamos ojos y oídos para no perder ni una palabra

ni un gesto, brazos cruzados sobre el pupitre o los bancos.

Todo estaba en silencio

bajo la amenazadora mirada de las imágenes

de gesto fiero o doliente y ojos extraviados.

Luego,en la cama, aquellas imágenes nos parecían horribles;

nos tapábamos la cabeza, huyendo de las pesadillas

y  la amenaza de una condena al fuego eterno.

 

Más tarde nos dijeron qué películas debíamos ver,

con una delicada clasificación en las puertas de las iglesias:

tres erre, mayores con reparos

y cuatro, gravemente peligrosa.

Parece ser que Dios no tenía otra misión que iluminar dementes

para inventar aberraciones semejantes.

Y en su nombre, que en vano utilizaban,

abortaron primaveras y cortaron ilusiones

 

Más tarde decidieron, afortunadamente,

que ya podíamos salir al extranjero

sin carta de llamada ni visado consular.

Cometieron el error de darnos

limosna de libertad y certidumbre.

Nosotros, se la arrojamos a la cara

y, al fin, logramos vivir sin su permiso.

 

(De  “Recuerdos en gris”)

 

 

*Todas las fotos son del fotógrafo norteamericano Jack Welpott que nació en 1923 y murió en 2007.

MIGUEL LUESMA CASTÁN: POETA

[El pasado domingo, recién llegado a Cádiz, recibí la llamada de Pepe Melero: acaba de morir el poeta Miguel Luesma Castán. Escribí desde el hotel Barceló esta nota de urgencia.]

Ha muerto Miguel Luesma Castán, un poeta

existencial y cósmico de la Generación Niké

 

Fue premio Ciudad de Barcelona con ‘Aragón, sinfonía incompleta’ y publicó en el sello de HERALDO

 

Miguel Luesma, en el centro, con Fernando Ferreró, Miguel Ángel Marín Uriol y Emilio Pedro Gómez.

 

“Partir es / Decirle adiós a la palabra, a la vida. / Es apurar el silencio hasta el frío. / Apurar la ternura de unos labios / Hasta la misma muerte” escribió el poeta Miguel Luesma Castán (Zaragoza, 1929), que fallecía ayer a los 83 años en Zaragoza. Luesma tenía formación mercantil y trabajó en el sector de la banca. Fue esencialmente poeta y su lírica estaba inscrita en la poesía metafísica y cósmica, de índole fantástica en ocasiones, aunque él solía decir que era “un poeta de los temas eternos, el amor, la amistad, la muerte, el paso del tiempo y la vida”, y que se sentía estremecido por “los dramas que vive el hombre”.

Esa preocupación existencial, la indagación del lugar del hombre en el cosmos, se percibe hasta en el título de sus libros: en 1971 ganó el premio San Jorge con el poemario ‘En el lento morir del planeta’; antes había publicado ‘Sólo circunferencia’ (Col. Poemas, 1965), ‘Poemas en voz baja’ (El Bardo, 1966), ‘Riglos’ o ‘Sembrando en el viento’ (Álamo, 1971). En 1976 ganó el premio Ciudad de Barcelona con uno de sus mejores libros: ‘Aragón, sinfonía incompleta’ (Horizontes, 1976), que era una mirada desde el soneto y el verso libre al paisaje, al paisanaje y a la historia de Aragón. Dedicaba poemas a Goya y algunos de sus cuadros, al científico Miguel Servet, a Pablo Gargallo, a artistas contemporáneos como Manuel Viola o Ángel Aransay, entre otros. El éxito de aquel libro, tuvo muy pronto una segunda edición, marcó un momento especial en su trayectoria: grupos de teatro y poesía como El Silbo Vulnerado incorporaron su lírica a los recitales.

Su poesía se ensanchó con ‘Concierto núm. 9 para solo de flauta y orquesta’ que publicó en la antología ‘Acordes para andar por un planeta vivo’ (Heraldo de Aragón, 1979), con ‘Elegías apócrifas’ (Seuba, 1987) o ‘Crónicas del abismo (PUZ, 1990). Fue asiduo colaborador de HERALDO. Incluido en diversas antologías, se sentía muy feliz porque una revista norteamericana, de la Universidad de Michigan, le había dedicado la antología ‘Crucero de verano’ (1999).

SERGIO GALARZA, UN DIÁLOGO

LITERATURA. Sergio Galarza. Nacido en Lima en 1976 y afincado en España, el autor de ‘Los Rolling Stones en Perú’ y ‘Paseador de perros’ acaba de presentar en Zaragoza, en la librería Los Portadores de sueños y en compañía de Ismael Grasa, ‘JFK’, una ‘road movie’ que transcurre entre Madrid y Estados Unidos, en la que su protagonista se prostituye.

 

“La literatura no es la Liga de fútbol,

aquí no se desciende de categoría”

 

“Siempre intento crear personajes a los que

no se les borren nunca los nombres”

 

“Toda mi literatura está marcada

por la experiencia del periodismo”

 

Antes de ‘JFK’ (Candaya, 2012) publicó usted ‘Paseador de perros’ (Candaya, 2009). Ahí aparecía ya un joven llamado así…

Cierto. En realidad, ‘JFK’ es la segunda novela de una trilogía. Y el principio de todo quizá esté en un cuento mío: ‘El mapache’. Allí vi que con ‘Paseador de perros’ empezaba una trilogía.

¿Cómo era el JFK de esa primera novela?

No era exactamente igual que el de la novela que acabo de presentar en Los Portadores. Andaba por allí, era como el jefe de la pandilla, pero también le he otorgado muchos detalles nuevos. Me permito muchas licencias literarias, y en la tercera novela reaparecerá con nuevos matices y aventuras. Igual que sucede con otros personajes. Así le obligas al lector a volver atrás, a que tenga presentes los personajes y la trilogía completa.

En cualquier caso, ¿qué historia quería escribir?

La de un personaje que intenta redimirse. Que intenta hacer el bien, pagar sus culpas.

¿Qué culpas tiene que pagar?

Se siente culpable de la muerte de El Chico de la Moto, muy importante en el primer tramo del libro. Y, de algún modo, de la separación de sus padres. JFK es, por tanto, un joven descarriado, a la deriva, que busca su propia tranquilidad, apaciguar su conciencia. Y en esa búsqueda, en esa aventura, hay muchas cosas: determinadas películas, series de televisión, programas de radio, canciones.

En ‘Paseador de perros’ había muchas cosas reales, autobiográficas. ¿Y aquí?

También. Lo que se cuenta está inspirado en algo que le sucedió a un amigo mío y también a mí. Intenta construir una novela de formación, casi una ‘road movie’ con muchas herramientas, entre ellas mi propia condición de librero de la sección de libros de autoayuda.

No hemos dicho todavía que JFK acaba vendiendo su cuerpo y eso le lleva a conocer una compleja fauna de criaturas.

Criaturas tan solitarias como él. La fauna que aparece en su vida, en las carreteras, en los moteles, en bares, es muy propia de estos tiempos. Y yo quería que todo estuviese muy conectado, quería contar qué hacen, cómo viven, cómo aman, qué comen… Hay de todo: hombres que solo quieren un rollo rápido o mujeres como Mandy, de Idaho, que anhelan algo más.

Decía el profesor y narrador Ismael Grasa que este libro se parece un poco a los de John Fante.

Es un escritor que me interesa mucho. Desde luego. Es el autor de libros como ‘Pregúntale al polvo’ o ‘Espera a la primavera, Bandini’. Hay ciertas semejanzas entre nuestros héroes, pero a mí lo que más me interesa de él no son sus personajes marginales, esos tipos pintorescos y extraños, sino otras cosas como los aspectos sentimentales o cómo describe el enamoramiento. Igual me sucede con autores como Henry Miller o con Charles Bukowski. No busco en ellos lo escatológico o lo sexual, sino lo más sensible.

¿Qué otros autores le interesan?

Mi paisano Julio Ramón Ribeyro. Es un maestro, un autor que mezcla trayectoria y vida, un escritor que reflexiona sobre las dificultades que genera escribir, sobre los conflictos morales. Y hay algo en él que me interesa mucho: es un ilustrado en muchos temas. No solo consume literatura: le apasiona, por ejemplo, la filosofía. Ribeyro me ayuda mucho, y a la vez es un autor al que es imposible copiar. Es alguien que te habla del mundo. También me interesan Alberto Fuguet y Alan Sillitoe, entre otros.

¿Por qué ha titulado la novela ‘JFK’, que da lugar al equívoco?

Porque el protagonista se llama así, y porque siempre intento crear personajes a los cuales no se les borren nunca los nombres.

¿Cómo define el estilo del libro? ¿Es sobrio, es despojado, es frío, periodístico…?

Yo creo que mi literatura está marcada por la experiencia del periodismo, tanto en el reportaje como en la crónica. He tenido algunos maestros de escritura como Oswaldo Reinoso y Jorge Eslava, entre otros. Julio Villanueva Chang me enseñó a acercarme a la ficción y al periodismo narrativo: me enseñó algunas claves sobre la economía del lenguaje, el uso de los adjetivos.

¿Qué le da la literatura?

La literatura me obliga a relacionarme con la gente, me obliga a leer a mis contemporáneos, y como escritor intento tener libertad de juicio. A mí me gusta el fútbol, lo practico, pero puedo decirle que la literatura no es una Liga de fútbol, no se desciende de categoría, es un mundo más amplio y más enriquecedor: nos alimentamos de los demás y yo descubro a menudo libros que son muy buenos.

 

 

GARCÍA MONTERO: 'LA INMORTALIDAD'

GARCÍA MONTERO: 'LA INMORTALIDAD'

‘LA INMORTALIDAD’ DE GARCÍA MONTERO EN CÁDIZ

[El seminario sobre la Lectura que organizó la Universidad de Cádiz y coordinó José María Pérez Collados se clausuró el pasado miércoles. Lo hizo Luis García Montero, recién llegado a Rota con su familia, con este poema. Poco antes yo había pasado por la librería Manuel de Falla y había comprado su antología poética de Cátedra, de 2011. Luis eligió de ella este texto. Fueron tres días muy bonitos en la ciudad, entre amigos. La foto de arriba es de John Collier, 1941. ]

 

LA INMORTALIDAD



Nunca he tenido dioses

y tampoco sentí la despiadada

voluntad de los héroes.

Durante mucho tiempo estuvo libre

la silla de mi juez

y no esperé juicio

en el que rendir cuentas de mis días.

 

Decidido a vivir, busqué la sombra

capaz de recogerme los veranos

y la hoguera dispuesta

a llevarse el invierno por delante.

Pasé noches de guardia y de silencio,

no tuve prisa,

dejé cruzar la rueda de los años.

Estaba convencido

de que existir no tiene trascendencia

porque la luz es siempre fugitiva

sobre la oscuridad

un resplandor en medio del vacío.

 

Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles

de las miradas insistentes,

el mar tuvo labios de arena

igual que las palabras dichas en un rincón,

el viento abrió sus manos

y los hoteles sus habitaciones.

 

Parecía la tierra más desnuda

porque la noche fue

como el vacío

un resplandor oscuro en medio de la luz.

 

Entonces comprendí que la inmortalidad

puede cobrarse por adelantado.

Una inmortalidad que no reside

en plazas con estatua

en nubes religiosas

o en la plastificada vanidad literaria,

llena de halagos homicidas

y murmullos de cóctel.

 

Es otra mi razón. Que no me lea

quien no haya nunca visto conmoverse la tierra

en medio de un abrazo.

La copa de cristal

que pusiste al revés sobre la mesa

guarda un tiempo de oro detenido.

Me basta con la vida para justificarme.

Y cuando me convoquen a declarar mis actos

aunque sólo me escuche una silla vacía

será firme mi voz.

 

No por lo que la muerte me prometa

sino por todo aquello que no podrá quitarme.

.

.

(Luis García Montero)

RAFAEL FOMBELLIDA: POEMAS

El poeta cántabro Rafael Fombellida (Torrelavega, 1959), que también asume labores de edición y es un apasionado de las revistas poéticas, publica un nuevo poemario: 'Violeta profundo' (Renacimiento, 2012). Con total gentileza me envía una selección de textos del libro. Todas las fotos son de August Sander (1876-1964), uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos.

 

 

 

MATINAL DE DOMINGO

 

Blessed are the dead that the rain falls on.

FRANCIS SCOTT FITZGERALD

 

Un día estaré muerto y no sé bien

si entraré en esta tumba en donde hay tantos.

El último, mi padre. No cabían las asas

y hubo que romperlas y ponerlas encima

de su ataúd. Eran las portezuelas

de ese cielo en que crees, en que él creía.

De los otros que hay dentro piensa que

unos se detestaban entre sí,

otros se malquerían simplemente,

que mi abuela fue tierna, pero su tío, abyecto.

La muerte de mi padre obró el milagro:

la familia está unida al fondo de este nicho

revuelta en una bolsa de plástico celeste

que algún sepulturero cerró mientras silbaba.

Yo diseñé la labra de su lápida

y le mandé grabar nombre y dos fechas.

Ya sabes, entre ellas, los días fueron suyos.

Los otros escribí con letra más pequeña.

Benditos sean todos cuando la lluvia roce

el alero de tejas saledizas

y gotee sobre el guijo que pisamos.

Permite ahora que bruña con mi paño el granito

y deje, arrodillado, mi lámpara de aceite,

porque en cuanto me pueda levantar,

de seguro tendrás que sostenerme.

 

 

ENTRE HECES Y ORINAS

 

Siempre es ocioso el sueño, te diría,

porque dormir es ya pudrirse un poco,

y descansar, volverse como un resto

que puede transportarse y darse tierra.

Por ello, en este alba de verano

me acerco a la terraza mientras duermes

y miro desvestirse a tres muchachas

que han bajado a la playa a muy temprana hora.

Reflexionar es tedio; observar, alegría.

Son delfines, erizos, cotas altas,

y entre higueras retozan, juegan y se acarician.

Cuento brazadas, giros, inmersiones,

nalgas duras, dorsales trabajados.

Te veo desperezar y me preocupo,

porque me quedaría aquí sesenta años.

Sé que vas a decirme lo que yo también pienso,

pero deja que espíe su lustral ablución,

aunque sepamos que ellas y nosotros nacimos

y también moriremos entre heces y orinas.

 

GEÓRGICA

 

Hermoso es aguardar su acometida.

Excitante escucharlos hociqueando

junto a los cobertizos y las cuadras,

entre el pastoso aliento del ganado.

Buscan algo de mí que no comprenden,

que enardece su sangre, y que poseo.

Cuántas veces quisiera acariciarlos,

hablarles en mi lengua, cobijar

esa mirada turbia malnacida

y entregarles la mano a su placer.

Pero los dejo huir y, amaneciendo,

el peligro se extingue con el astro

que trae prudencia y orden al presente.

Sin bravura sucumbo a la constancia

y me mancho las ropas con estiércol,

escribo algunas cartas, o me aburro.

Espero que esta noche me hagan daño,

que su instinto ajusticie mis insomnios

y, ardiéndoles la sien, me despedacen.

Ya los veo rasgar su emboscadura,

los siento traspasar las alambradas.

Leales no como hombres, como bestias,

los lobos rondarán mi intimidad.

 

 

ÁRBOL DE NOCHE

 

Despierta a ese cuaderno y ve vistiéndote,

pues vamos a salir. Aleja por un rato,

bajo el cerco de luz de la mesilla,

la Epístola Moral, Donde habite el olvido,

la Oda a un Ruiseñor.

El bosque te reclama

y debes anotar el modo tan grosero

con que lo trata el viento antes de amanecer.

Tus témperas procuran apuntar una imagen

de los árboles noble, enhiesta y matutina,

pero el castaño tiene, como nosotros, noche,

y en la noche tirita destemplado.

Registra su pavor en tu hoja de álbum.

La llaga en su corteza es una llaga humana

cuando tremola y suda como un roto estandarte.

No hay rama verdecida, ni brote, ni receso

en su rapto de fiebre. Sólo hay muñón, edema,

comparecencia mórbida bajo el cielo vacío.

Se ulcera el cagigal, se escarcha el haya

mientras cruje encogido como una mujer muerta.

Sostén tú la linterna y deja que me acerque.

Roble padre, intocable, constreñido en tu cíngulo,

si pudieras mirar, mirarías atónito

de qué manera tiemblo de terror rodeándote.

Cómo, inarticulado, caigo al pie de tu costra

bebiendo la amargura de mis imprecaciones.

Ante los temporales somos uno y lo mismo,

mas mi nodo no vale lo que tu envergadura.

Me postro y me santiguo, árbol, padre remoto,

y ruedo bajo un cielo expandido en la Nada.

Hay alguien que me observa y me está dibujando,

pero más me avergüenza mi aciaga nimiedad.

Mi pústula se agrieta sin grandeza;

no puedo, ante el enigma, agigantar mi bóveda.

Árbol de noche, magno y crudo, este cúmulo

de mí se arropa en tu esplendor.

 

 

 

CONTRACUERPO

 

Parezco un Lucian Freud, me dices abatida.

Y qué esperas de mí, te contradigo.

Intolerante veo que despides tu rabia

hacia estragos que empiezan a ser graves.

“Hace poco tenías un culo de discóbolo…”;

me miro en el espejo, y soy un Lucian Freud.

¿Mas para qué ofenderme, si es verdad?

Enseña a ser humilde la desfiguración,

la estría, el flato, el rojo de los pómulos,

el vello en donde asoma un miembro recogido.

Por fortuna no tengo la cara de esos necios

que pinta Lucian Freud; su modelo australiano,

las fulanas obesas de Glasgow, del East End.

Soy un poco más digno, creo yo,

y tú sólo lo dices por herir.

Pero empiezo a sentirme una mole dramática,

torpe, lenta, aprensiva, desgraciada,

y cuando entro en el baño ya no quiero tentarme.

Yo soy la solitud, el cuerpo depreciado,

el desnudo infeliz que araña la tortura,

el muslo rosa, la ingle enroñecida.

Mas no lo digas nunca. O estarás obligada

a quedarte esperando ante la puerta

por si saliera el agua tintada de carmín.

 

 

AILLEURS

 

A menudo querrías estar donde no estás,

y sentirás nostalgia, escribió Baudelaire.

Menos mal que te tengo colgada siempre a mí

y transportas un brazo de esta cruz.

Suele ocurrirme cuando simbolizo.

Me cansa ver en cada cosa, otra.

Es un infierno, a veces, interpretar los signos

de algo que no es más que aquello que parece.

Un niño retozando por el parque es tan sólo

un niño retozando por el parque,

no es emblema de nada, de la prisa del mundo,

de la urgencia que tenga por llegar al fracaso.

Un corredor a oscuras necesita una lámpara,

no un cándido que piense que es una noche a ciegas.

Cuando orina una joven sin entornar la puerta

con las medias de rombos a mitad de las piernas,

no necesita un poeta, tan sólo un depravado.

Qué triste no saber contemplar lo evidente.

Ailleurs, ailleurs, por siempre en otro lado.

Recordabas un día que, en una excavación,

mientras nos enseñaban las cuernas de los cérvidos

que se habían asado en aquella colonia,

y los finos mosaicos restaurados,

y las vasijas y las terracotas,

yo me fijé en el ruido de una moto,

una vieja Montesa

que andaba por los campos petardeando.

Y creí, nada menos, que dividía el tiempo

en pasado y presente. Se moriría de risa

aquel labriego si se lo contara.

Pero fue la Montesa la que pasó al poema.

A veces te agradezco que me des otra vida

y sea la vida real, la de los hechos ciertos.

Y también te agradezco que hayas leído el texto

sin saltarte una coma ni asombrarte.

Por una vez quería ser un antipoeta.

 

 

NOCTURNO DEL ÁNGULO MUERTO

 

Oculto diapasón, once de julio.

Huele a pasada noche, a sus andrajos.

Es mi cuerpo una gota de luz negra.

De cuando en cuando un auto aclara el techo.

Cinco metros y medio hasta la lámpara.

Mal medida, una cuarta hasta su omóplato.

Los ojos son las páteras de un rito.

Nieva ausente un murmullo hasta mi sien.

La ventana es un sol cuadruplicado.

Su reflejo se pliega en cada arista.

Oigo llover. No tengo cigarrillos.

Sobre las losas una piel apremia.

Mi cráneo es la costra de una llaga.

Mi pensamiento es una lengua muerta.

El corazón se enfría palpitando.

Nado dentro de mí sin darme alcance.

Gotea un grifo, forcejea un necio.

Dos parejas alternan posiciones.

El silencio se arrastra como un río.

Nadie sale a mirar donde no hay nada.

La noche es un pick-up girando solo.

El tejado es de placas con amianto.

Una cinta me enlaza inacabable.

Me separa de mí. Pasa otro coche.

 

 

 

BLUES DEL HOMBRE MUERTO

 

Un hombre muerto es sólo y nada menos

un hombre muerto. No te aflijas

por él, ni lo adolezcas.

Un hombre muerto es cada cual, mi padre

cerrado en su crepúsculo, Domingo

Eguren, salitrero de Calama,

levadura de fierros polvorientos;

es una momia al Noroeste, un indio

chachapoya guardado como breva

reseca en su puchero de cerámica.

Un hombre muerto sirve para todo.

Para colgarlo boca abajo

dejando ver sus calcetines grises

fuera de la pernera de tergal.

Para ungirlo de óleo o vestirlo con hábitos

de bufón palatino.

Sirve para entorchar

sus paramentos y tocar con astas

sus sienes de caudillo, para ponerle cuentas

de un rosario de jade en las falanges,

escupir en sus órbitas, horadarle la tibia

y silbar, siempre a espaldas de sus deudos,

algún compás de Dead Man’s Blues.

Sirve incluso

para llorarlo con sinceridad.

Después él vencerá, tenlo muy claro.

Un hombre muerto es pan para las moscas,

grano de cereal, onza de bien.

No se corroe; depura. No se evade; alimenta.

Bajo la tierra ríe como un dios.

Con la confianza que nos falta, ríe

en la seguridad de ser indiferente.

No te aflijas por él, no lo adolezcas.

Es peñasco, dureza, costra hundida,

moneda vieja en saco de estameña.

Sidéreo cascajo, mandíbula desierta.

Un hombre muerto es esto, y nada menos.

Nos sobrevivirá, pierde las dudas.

 

 

NOCTURNO DEL TEMBLOR

 

Tiemblas conmigo, Noche. ¿También tú?

Me rendiste en tu selva, vaciaste mi lumbre,

besé la negación que me ofrecías,

y ahora siento tu brazo rozarme avergonzado

y tus sienes gotear un zumo muy caliente

que puja por bañar mi verdadero rostro.

¿Te arrepientes, Oscura?

¿te retraes de mí, te doy acaso sombra?

Mira mis cuencas fijas, su violeta profundo.

La casa está en silencio. Su alegría, agotada,

se acuesta como un niño que ha corrido hacia mí.

No sé cómo pedirte que ahogues ya mi lámpara

en vez de resignar mi suerte y tu propósito.

Gústame el aire, Negra, viniste para eso.

No se achique tu podre levadura.

Muérdeme como a baya de arándano silvestre

y móndame los huesos, desenvuelve lo vivo.

Estoy tendido y tiemblo, azúzate, Gran Perra.

Estoy postrado y tiemblo igual que tiemblas.

No se diga que me has tomado pánico

tú, certidumbre inmunda que me roe y consume.

Debería besarte comisuras y pómulos,

el hueco del alvéolo, tu sedienta quijada.

Debería estrechar tu envergadura seca

y confiarme entero al enamoramiento.

Pero también conmigo dentellas, Homicida,

vibras porque te admira mi impudor.

¿Quién te habrá visto así, desnuda y agitada,

caída en la desgracia de temer mi deseo?

 

 

 

DE PURA SOMBRA LLENO

 

Gáname por el gusto, dama de lejanía.

Úngeme con tu óleo, lávame con tu soplo.

Hazte toda de barro para unirte a mi escápula.

Baña en bálsamo el pliegue donde nadie me toca

y baja a devorarlo con tu hedionda fisura.

La carne no se basta, quiere luz, la más tinta,

el más enamorado de los encubrimientos.

Deja tu aplomo en mí, tu material abrazo

para que yo, en mi anillo, me ahogue sin protesta.

Es mi cuerpo planicie, contorno que desea

esa facilidad con que desciende tu hora

cuando es madura y alta y está a punto de ser;

es mi cuerpo lugar, por ello no me envisca

tu eclipse mejorado en negrura y quietud.

¿Hasta dónde, en qué plazo arribarías

franca y ardiente a mí, y me darías paso?

¿Cuánto estremecimiento, cuánto pánico

habría de preceder a tu opaco claror,

a tu mudo avenirte con mi conformidad?

Mientras me quede pulso no seré más que ascenso

a ti, sufrida aspiración sin eco.

No seré más que escombro, pormenor,

ascua, medida, brega, trazo en bruto, escasez.

Gáname por el gusto, tráeme tu victoria.

Dime Nadie, y alberga mi cabeza en tu seno.

Mis ojos están vueltos a lo que se separa.

Ocúpame la sombra, pues ya te di mi luz.

 

*La foto de Rafael Fombellida la he tomado de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-53df78fea348fc3470213f34316fbecd.jpg

 

 

LA OBRA MAESTRA DE ESPAÑA

LA PIZARRA DE LOS HÉROES

 

Una obra maestra

para la eternidad

 

Antón CASTRO

España ha realizado una obra maestra: ha jugado uno de esos partidos asombrosos, llenos de inspiración, de talento, de rigor y de imaginación. Un partido perfecto para la historia: un manifiesto redondo de su estética. El juego de billar francés, el “jogo bonito” latino, la poesía más sublime que nunca del tiquitaca, la resurrección artística del Brasil de 1970. Italia llegó fortalecida a la final y con una leve ventaja psicológica. En cierto modo, el partido ante Alemania nos había hecho creer a muchos bastantes que era un equipo casi invencible, abogado del buen fútbol.

Sin embargo, desde los primeros minutos España salió desarbolada. Desarbolada de inteligencia y afinación. Pronto vimos que Xavi estaba dispuesto a realizar un partido magistral y a eclipsar al director de orquesta ‘azzurro’: Pirlo. Pronto vimos que Cesc había madurado en el debate del falso nueve y que salía a borrar cualquier sombra o incertidumbre. Y veíamos también que Silva estaba más enchufado: él quería convencer, demostrar que es un grande que respira genialidad y magia dulce. Todos. Todos estaban más concentrados que nunca. Iluminados. Ambiciosos. La baza secreta era probar al planeta que han labrado un estilo, una forma generosa de la felicidad, toda la belleza del binomio bota-cabeza sobre el césped.

España impartió una lección magistral. Abrió el manual de sus esencias más absolutas. Azuzo, recupero, hilvano, controlo, profundizo, me divierto, podría haber dicho cada uno de sus jugadores. Fue ordenada y compacta atrás, se mostró intensa, contundente y guerrera cuando fue preciso. Y Jordi Alba volvió a dictar una clase indecible desde su demarcación: aguantó, fijó a sus marcadores, robó y se lanzó al ataque como un guepardo, y así nació el segundo gol. Si el primero fue un arrebato de toque, profundidad y osadía, concluido con la astucia y los reflejos del mago canario, el segundo fue la exhibición de un concepto: el pase preciso de Xavi y el remate de Jordi Alba.

Italia quería y no podía. Italia se desgañitaba, pero no encontraba ni el balón ni la bota sedosa de Pirlo. Italia veía pasar el balón como un intruso o un objeto ajeno e imposible. Busi y Alonso robaban, combinaban, triangulaban con garbo y con la aplastante seguridad del triunfador. La noche se había aliado con el equipo noble a carta cabal. Xavi volvía a ser el tiralíneas esperado, el maestro de ceremonias, la batuta de claridades. Y luego llegarían los goles Fernando Torres y Juan Mata: los españoles culminarían el mejor partido de España y el mejor partido de la Eurocopa de 2012 con dos tantos más.

Uno se pone a soñar, uno se pone a imaginar una jornada de luz y delirio, las cifras de una victoria ideal, y no se le habría pasado por la cabeza ni la goleada y ni las dimensiones del choque. España siempre juega con más brillo con los mejores: anoche ante una Italia digna, sedienta de más títulos y orgullosa, el combinado de Del Bosque se adornó de calidad, de belleza, de sacrificio, de intensidad y de oficio, y eclipsó a la feroz competidora. Nadie le dio nada. Ni siquiera le pitaron un clarísimo penalti en el área italiana. No le dieron nada y se lo ganó todo. Este nuevo título es una confirmación y es un mentís a los agoreros, a la historia y al río de fatalidad que dibujaban los rumores y la falta de fe.

España ha coronado su propuesta. La ha elevado a la colina de la hermosura y de la emoción. Este título es para todos y es el triunfo que vuelve a demostrar que Vicente del Bosque es un hombre irrepetible: un entrenador para la historia, carne de mito, aroma de leyenda. El hombre feliz sin lágrimas. Como Iniesta, el futbolista del aire. Como Casillas, el redentor. Como Xavi, el ilusionista que usa chaqué y un ordenador central. Como los demás campeones que se han afanado en vencer cualquier augurio nefasto. Como Miki Roqué, que llora con todos en su campo de estrellas. Esta victoria también le tiene a él un puente hacia la inmortalidad.

MÁSTER DE LECTURA EN CÁDIZ

MÁSTER DE LECTURA EN CÁDIZ

LECTURA, ESCRITURA Y SUEÑO, EN CÁDIZ

[Mañana lunes, a las nueve de la mañana, comienza en Cádiz un máster sobre ‘La Lectura y su sentido. Lectura en España desde 1812. I Seminario estival de la red de Universidades lectoras’. El máster está coordinado por el profesor y editor José María Pérez Collados. Participan en él José María Conget, Antonio Orejudo, Manuel Borrás, Víctor García de la Concha, Ricardo Chamorro, Jordi Canal y Luis García Montero. Yo impartiré la primera charla mañana lunes a las 10 de la mañana con el título ‘Invitar a soñar desde el periódico’, tras la inauguración a cargo de José María Pérez Collados. Los actos se celebran en Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)]

 

LA LECTURA Y SU SENTIDO.

 

(LECTURA EN ESPAÑA DESDE 1812.

I SEMINARIO ESTIVAL DE LA RED

DE UNIVERSIDADES LECTORAS)

 

DATOS SOBRE LA ACTIVIDAD

OBJETIVOS:

Reflexiones sobre el sentido de la lectura y la escritura en la contemporaneidad (de 1812 a nuestros días). Y ello desde la posición de los distintos actores del libro: el narrador, el poeta, el editor, el científico y el bibliotecario.

PROGRAMA:

Coordinador:


José María Pérez Collados, actualmente es catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Girona. Ha sido investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México, y profesor en varias Universidades chilenas, en la Universidad de Zaragoza, en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Birmingham. Ha cultivado la poesía, Lo que no te conté de mis viajes, PUZ, Zaragoza, 1998; y la novela, El Tren de cristal, Renacimiento, Sevilla, 2011.

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012
Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Sistema de evaluación: Asistencia obligatoria a todas las sesiones. Entrega de un breve cuestionario en relación con una de las conferencias. Calidad en la participación de los debates.
Duración: 20 horas presenciales y 5 horas en Campus Virtual


Día 2 de julio

 


09.00-10.00 LECCIÓN INTRODUCTORIA Réquiem por las ciencias sociales. Abran paso a la literatura. José María Pérez Collados, coordinador del curso.


10.00-12.00 CONFERENCIA Invitar a soñar desde el periódico. Antón Castro, dirige el suplemento cultural Artes y Letras del diario Heraldo de Aragón. Ha publicado libros de cuentos, de entrevistas, biografías, libros de retratos, y dos novelas. Uno de sus libros preferidos es Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados (DGA, 1992), que ilustró Cano. Autor de más de una veintena de libros individuales. Durante cinco años y medio presentó y dirigió el programa de televisión ’Borradores’ de Aragón Televisión.


12.00-14.00 CONFERENCIA Un lector escéptico te quiere contar un cuento. José María Conget, Ha sido profesor de literatura en dos universidades peruanas, en Glasgow, Londres y varios centros de enseñanza media españoles. Fue jefe de actividades culturales del Instituto Cervantes de Nueva York y del de París. Coordinó y presentó el programa de la televisión neoyorquina Charlando con Cervantes. En 2004 fue el comisario de la exposición 30 años de cómic democrático español y en 2011 comisarió la exposición de los ganadores del certamen de INJUVE de cómics e ilustración. Es autor de novelas tan celebradas como Todas las mujeres, Alfaguara, Madrid, 1989; o Hasta el fin de los cuentos, Pre-Textos, Valencia, 1998.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 3 de julio


09.00-09.30 SESIÓN BIBLIOGRÁFICA. A cargo del coordinador José María Pérez Collados. Presentación del Máster de gestión emprendedora en lectura y escritura.


09.30-11.30 CONFERENCIA Razones para estar cinco años en pijama. Antonio Orejudo, doctor en Filología Hispánica, durante siete años fue profesor de Literatura Española en diferentes universidades de Estados Unidos y ha pasado un año como investigador invitado en la Universidad de Amsterdam. En la actualidad es profesor titular en la Universidad de Almería. Es autor de novelas tan celebradas como Fabulosas narraciones por historias, Tusquets, 2007; Ventajas de viajar en Tren, Alfaguara, 2000; o Un momento de descanso, Tusquets, 2011.


11.30-13.00 CONFERENCIA La prodigiosa inutilidad de la lectura. Manuel Borrás, licenciado en Filología Moderna por la Universidad de Valencia, en las especialidades de alemán e inglés, desarrolla actividades editoriales desde 1974, fecha en que funda la editorial Pre-Textos junto a un par de colaboradores. En la actualidad es director literario de dicha editorial. Durante su época universitaria desarrolló trabajos académicos de germanística, y en torno al movimiento expresionista alemán y austriaco.


13.00-14.00 CONFERENCIA INAUGURAL La lengua española, imperio del pueblo. Víctor García de la Concha, Director del Instituto Cervantes.


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES

Día 4 de julio


09.00-11.00 CONFERENCIA La lectura pública. Ricardo Chamorro Rodríguez, director de la Biblioteca de la Universidad de Cádiz.


11.00-12.30 CONFERENCIA Leer novelas, muchas novelas: el historiador y la literatura. Jordi Canal, doctor en Historia y Profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Hasta 2001 fue profesor titular de Historia Contemporánea en la Universitat de Girona (España). Entre sus libros destacamos, El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (Madrid, Alianza Editorial, 2000, y Barcelona, RBA, 2006). En la actualidad dirige una Historia contemporánea de España, en 6 volúmenes y con 25 colaboradores, que publican la Editorial Taurus y la Fundación Mapfre. Ha aparecido ya el primero de los volúmenes.


12.30-14.00 CONFERENCIA Los habitantes del poema. Luis García Montero, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada. Como poeta, entro otros, ha publicado los libros El jardín extranjero (1983), Habitaciones separadas (1994), La intimidad de la serpiente (2003) y Un invierno propio (2011). He recibido el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de la Crítica. También he publicado la novela Mañana no será lo que Dios quiera (2009) y los ensayos Poesía, cuartel de invierno (1987), El sexto día. Historia íntima de la poesía española (2000) y Los dueños del vacío (2008).


14.00-15.30 SESIÓN DE CONCLUSIONES.

CÓMO LLEGAR

Edad mínima de matriculación: 16 años

Más información en:

-Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional. Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel de La Bomba). Paseo Carlos III nº 3, 1ª planta. 11003-Cádiz. Teléfono 956015800, correo electrónico: extension@uca.es

Utiliza nuestro Buzón de Sugerencias:https://buzon.uca.es/cau/index.do

PATROCINA

 

Observaciones para el programa:

Fecha de celebración: 2, 3 y 4 de julio de 2012

Lugar de celebración: Edificio Constitución 1812 (Antiguo Cuartel La Bomba)

Lugar de celebración: Cádiz

Duración: 25 Horas

Fecha de Inicio de la Actividad: 02/07/2012

Fecha de finalización de la Actividad: 04/07/2012

MARIA ROSARIA VALENTINI: POEMA

[Carlos Vitale continúa con su generosa traducción de poetas italianos. Ahora, con su exquisitez habitual, le toca el turno a Maria Rosaria Valentini.]

 

MARIA ROSARIA VALENTINI

Maria Rosaria Valentini nació en 1963 en San Biagio Saracinisco (Frosinone, Lacio) y reside en Sorengo (Ticino, Suiza). Entre otros libros, ha publicado: Quattro mele annurche, Di armadilli e charango… y Sassi muschiati.



 

Traducción de Carlos Vitale

 

http://carlosvitale.blogspot.com

 

http://viasole.blogspot.com

 


AMISTAD

He tenido un sueño.

Sobre un cuadrado
de blanco papel
se posaba una naranja
olorosa
y
túrgida.

Pero
le faltaba
un gajo.


AMICIZIA

Ho fatto un sogno.

Su un quadrato
di bianca carta
posava un’arancia
odorosa
e
turgida.

Le mancava
però
uno spicchio.

 

© del texto: su autor

© de la traducción: Carlos Vitale

[Las fotos están tomadas de elidigoras.com; la primera es de Enzo Sellerio.]