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Antón Castro

PATRICIA ESTEBAN: UN DIÁLOGO DE SOMBRAS

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2019/09/18/patricia-esteban-erles-me-gusta-la-belleza-que-contiene-una-maldicion-1334390.html

 

Patricia Esteban Erlés.
Patricia Esteban Erlés, escritora de lo inquietante y de la sutilezas sombrías.Beatriz Pitarch.

Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) presenta la reedición de su primer libro: ‘Manderley en venta y otros cuentos’, que publica el sello Páginas de Espuma, galardonado ayer con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial de 2019. El acto será hoy miércoles 18, a las 19.30, en el Paraninfo, en compañía de la periodista Ana Segura, directora del programa ‘La torre de Babel’, de Aragón Radio. El volumen había aparecido anteriormente en Tropo Editores.

Dice que de ‘Manderley en venta’ lo primero fue el título, la carpeta que se abre… ¿Qué quería guardar ahí?

 

El día en que la abrí, en que surgió el título, casi como una revelación, solo supe que iba a contener historias, cuentos que reflejaran mi fascinación por algunos seres, reales o fantasmales, y los lugares por los que se pasean, arrastrando vidas ingratas o maldiciones. Esa querencia a los personajes abismados, a los que guardan secretos, amores y odios inconfesables, sumada a la que siento por los espacios cómplices, por esos sitios que se quedan con parte de nosotros cuando nos mudamos, que nos arrancan jirones de vida, hizo que decidiera que el núcleo temático de ese libro del que solo tenía el título fuera un homenaje a la mejor historia que, en mi opinión, se ha escrito sobre una casa y el espectro que nunca la abandonó del todo.

¿Qué escritora era entonces, o cuentista, y cuál es ahora?

Era una autora que envidiaba a muchos escritores por haber encontrado antes que yo esas historias prodigiosas que se iban quedando conmigo. Leía con una vocación predadora, quería alimentarme de novelas y relatos, filtrarlos, convertir en otra cosa, en algo mío, toda la literatura que me interesaba. Me sigue pasando, leo para crecer como autora, porque en otros y otras encuentro personajes, líneas, a veces una atmósfera, que activa algo dentro de mí que me permite contar a mi manera. Es un proceso de sugestión apasionante, en ocasiones un estímulo inmediato, exprés. Sigo admirando con pasión, que es como debe hacerse, y procuro avanzar, dar pasos hacia mí misma, hacia la que quiero ser como escritora. Entonces dudaba todavía entre la realidad tal cual y sus recovecos inusitados, las rendijas por las que se cuela lo fantástico. Me he decantado casi definitivamente por la fractura de lo mimético, prefiero desde hace tiempo ese mundo insólito que creo que se encuentra contenido en otro en apariencia prosaico, más previsible, por el que transitamos cada día, creyendo que estamos más o menos a salvo. Me siento más cómoda en las galerías y pasadizos de lo inusual, que diría la profesora Carmen Alemany.

¿Qué le debe a Hitchcock y a su película ‘Rebeca’?

La fascinación por el espacio como personaje. Cualquiera que vea o lea ‘Rebeca’ entiende eso, lo intuye. Manderley es un lugar hermoso, lleno de lujo, de objetos bellos. Rige en él un orden ilusorio, porque en realidad es la mansión que siente para siempre el dolor de una pérdida. Manderley es una casa enferma, que añora a Rebecca y contagia su mal a quien entra en ella. Eso me fascinó siempre, la habilidad con la que la autora primero y el director de cine después supieron insuflarle vida, una vida patológica, tristísima y peligrosa, a ese lugar de escalinatas, alcobas infinitas y corredores llenos de retratos.

Patricia Esteban Erlés.
Patricia Esteban Erlés vuelve a la casa hechizada y dolorosa de Manderley.Beatriz Pitarch.

En los últimos tiempos ha adoptado una inequívoca postura de defensa de las mujeres en la vida y en la literatura. ¿Cuál es su vínculo con Daphne Du Maurier, autora de la novela, y a quién coloca a su lado entre sus influjos?

Creo que hay una caterva de autoras interesantísimas que han sabido contarnos la historia de la mujer como pájaro encerrado en una jaula, la casa, a través de la ficción. Me interesan mucho esas escritoras que saben mirar el ámbito doméstico e interpretarlo no como refugio, como lugar en el que sentirse a salvo, sino presa del cuidado de una familia, del propio hogar. Cuando esto consigue expresarse utilizando un molde fantástico me fascina especialmente, porque lo que se logra es perfilar el personaje/mansión casi como ente con una personalidad (y a menudo una maldad) propia. Hay cuentos magníficos  en este sentido de Silvina Ocampo, que escribió un relato, ‘La casa de azúcar’, donde el hogar blanco y brillante como un terrón de azúcar al que se mudan unos recién casados se rebela contra ellos, ya que guarda aún la memoria de su anterior propietaria. Es una historia acerca de la mujer, sus aspiraciones, la dificultad de encontrar su propia identidad, todos ellos temas candentes ahora mismo, en la que la casa maldita y el doble aparecen como aliados fantásticos de la trama. Ni que decir tiene que Shirley Jackson, auténtica señora de las casas encantadas, borda el mismo asunto en novelas muy conocidas como ‘La maldición de Hill House’ o un texto a medio camino entre la autobiografía y el cuento fantástico, ‘Una casa vieja’, que aparece en el volumen que contiene toda su narrativa breve. Creo que la amargura de Jackson al tener que ser solo una escritora a tiempo parcial, cuando sus muchas obligaciones como esposa y madre de cuatro hijos se lo permitían, sobrevuela toda su obra, refleja un problema acuciante: seguramente nos hemos perdido muchas grandes historias porque sus autoras debían anteponer una colada o la limpieza de armarios a su escritura.

¿Resaltaría a alguna más Patricia Esteban?

Cristina Fernández Cubas también es una maestra en la creación de atmósferas y lugares fatídicos, pero recientemente he conocido también cuentos de una escritora, Cecilia Eudave, que añade al espacio doméstico simbólico el jardín, casi como remedo del bosque, de la libertad femenina, en sus relatos, muy muy singulares.

¿Tienen todas las casas un fantasma? ¿Cómo es el suyo?

Hay casas que lamentablemente no lo tienen. Son casas nuevas, con armarios precintados y que huelen a nuevo. Esas no me interesan nada. Yo prefiero las otras, esas en las que entras y percibes que guardan esqueletos, cartas que nadie puede leer, objetos malditos porque seguramente pertenecieron a alguien que ya no está. El mío eme sigue en cada mudanza, un poco más crecido que en la anterior. Está bien alimentado de recuerdos, de miedos que prefiero que no me abandonen porque son un vivero constante de historias. Podría decirse que estamos muy bien avenidos, él y yo. 

¿O una vecina borde, casi psicópata, como en el libro?

Sí, me curé de ese mal gracias a Ada Neuman, que da nombre a uno de los cuentos, donde de alguna forma relaté la historia del miedo que llegué a sentir cuando me di cuenta de que los vecinos de la vida real no son siempre los buenos samaritanos que nos guardan una llave o nos riegan las plantas. Es inquietante lo cerca que vivimos de otros, las cosas que podemos saber de ellos, lo fácil que es traspasar el espacio ajeno y provocar el terror tan solo, por ejemplo, dejando todas las luces de la casa encendidas.. 

¿Cómo nos damos cuenta de que en la rutina o en la normalidad también hay inquietud, la posibilidad de un crimen mismo?

Estando muy atentos. Muchas de las cosas que escribo no surgen de mi imaginación calenturienta, qué va. En realidad estoy siempre pendiente de lo que me cuentan personas de mi entorno, de esos casos inexplicables, de esas casualidades o enigmas que nos salen al paso cada día. Por qué desaparece alguien y no vuelve a saberse de él. Por qué entramos en un edificio y empezamos a sentirnos mal como si sus cimientos rezumaran un mal contagioso. Por qué a veces alguien nos lee el pensamiento o nos cruzamos por la calle con alguien que se nos parece mucho. Por qué nos confunden con otros. Son innumerables los motivos que nos da la realidad para ser fantásticos.

Patricia Esteban Erlés.
Patricia Esteban Erlés.Josian Pastor

En sus cuentos, en sus libros, en sus columnas dominicales en HERALDO, que ha recogido en ‘Fondo de armario’ (Contraseña), hay una explícita pasión por los hombres. Una inclinación al amor. ¿Puede suceder que imagine al hombre ideal e irrumpa en su vida?

Me atrae el ser humano en general, en todo lo que escribo suelo reparar en lo singular de algunos hombres y mujeres difíciles de olvidar. Curiosamente suelen gustarme las fragilidades, los rincones oscuros, la belleza que contiene en sí misma una maldición. Muy lejos, como ves, del idealismo, de la perfección. Nada me gusta más que una cicatriz o una sonrisa irregular. 

¿Qué le da la sombra, no temes que un día se pierda en esas oscuridades que fabrica y no sepa salir?

Corro el riesgo muy a gusto, me parece el tema más apasionante sobre el que escribir, el lado sombrío que todos tenemos y su aceptación. Creo que siempre hay una luz que nos permite encontrar el camino de vuelta. Seguramente tiene que ver con la calma que da comprender lo ambivalentes, lo luminosos y oscurísimos que somos todos, según quién y cuándo nos mira. 

¿Cómo se maneja en esa alianza entre realismo escrupuloso y fantasía, visión onírica o imaginación, y los mezclas con fragmentos de su autobiografía?

Siempre me han pasado cosas extrañas, inexplicables, a veces directamente absurdas, que me han llevado a integrar el componente de lo inesperado, de lo que no sabré comprender nunca, como elemento de mi propia vida y que desde allí pasa a lo que escribo en un proceso natural. Me gusta lo poliédrica que es la realidad, como macroestructura, los misterios que encierra, y combinarlos con los de mi propia cosecha. Es en ese mundo nada seguro pero honesto donde más a salvo me siento. 

¿Tiene la sensación de que está en estado de gracia: ‘Las madres negras’, ‘Fondo de armario’, y de que los lectores y editores ya saben quién es Patricia Esteban Erlés?

Pienso que soy alguien muy afortunado, que creyó que era posible escribir y se ha encontrado con una fantástica realidad que le da palmadas en la espalda, toquecitos de ánimo para que siga haciendo lo que le apetece al escribir. Me siento respetada y cada día doy las gracias por eso, y procuro trabajar en la misma dirección, para que la buena racha dure y pueda seguir disfrutando tanto como lo hago gracias a la literatura. 

¿Podrías darnos dos o tres definiciones del cuento, cómo lo vive, cómo lo siente, qué es para usted?

Es el género de los silencios inteligentes. Allí donde la novela es generosa, a veces excesiva, el cuento calla, te obliga a pensarlo, a escribir algunas de sus partes.  

Es un lugar en el que me siento a salvo como lectora. En el que encuentro mis propios caserones llenos de fantasmas, como autora.

¿Cómo define su idilio con la premiada Páginas de Espuma?

Como un salto al otro lado del espejo. Siempre recuerdo cuando miraba los libros de cuentos de Páginas en la mesa de novedades de la librería Cálamo, sin sospechar que un día publicaría allí. Este es mi tercer libro como autora en el mejor de los lugares, en esta casa donde se acoge a mis criaturas oscuras con auténtico entusiasmo. Páginas de Espuma es el hogar de los cuentistas porque allí nos sentimos huéspedes de primera, invitados de lujo. El trato personal, la pasión que se pone en cada obra, en cada momento del proceso de creación, son oro puro para quienes tenemos la suerte de formar parte de un catálogo deslumbrante, que apuesta por las autoras decididamente, que une orillas del mundo y nos recuerda que el cuento no es el hermano menor de nadie.

DIÁLOGO CON FERRER LERÍN

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2019/09/16/ferrer-lerin-en-mis-libros-no-hay-nunca-complacencia-con-el-mal-1334243.html

 

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es unos de los escritores más insólitos de las letras españolas. Afincado en Jaca desde hace más de 30 años, es ornitólogo, poeta, narrador, amante de la filología y de los bestiarios, y teórico del Arte Casual. Publica en Tusquets, en su colección Nuevos Textos Sagrados, un nuevo libro de poemas: 'Libro de la confusión'.

Me gustaría empezar por la cita inicial de John Ashbery. ¿Cree que ha logrado esa idea de que la preocupación principal del poeta es dar vida a la obra de arte de tal manera que resulte imposible tratar de explicarla? ¿Qué te resulta difícil o imposible contar o explicar? 

Esa es una preocupación que se le supone a algunos poetas, no sé si yo he llegado a ella, pero si así fuera todo ocurriría de modo inconsciente, ya que tengo claro que en mi proceso creador no existe esa intención. Un proceso creador que no se rige por normas, el poema surge, como decía Milosz, sin que nadie sepa de dónde, el poema viene dado, pero nadie sabe quién lo da, y la búsqueda de cripticismo no ha entrado nunca en mis planes aunque lo oscuro pueda surgir al utilizar como herramientas principales ciertos recursos automáticos apoyados en las citas de los Padres de la Iglesia.  

Dice que querías hacer un libro unitario, cerrado. ¿En torno a qué, qué Le preocupaba de partida?

El libro iba a llamarse 'Senilidad y muerte', pero al final ese fue el título de una sección del mismo, quizá porque resultaba demasiado obvio para un empeño mayor. 

Afirma que, durante la escritura, tenía la sensación de que era el fin de tu obra poética. ¿Por qué? ¿Tiene la sensación de que ha cerrado un ciclo?

Ese ejemplo de que el poeta sólo escribe un poema en su vida y luego no hace más que repetirlo podría servir para contestar en parte a tu pregunta. Es decir, la conciencia de que lo que debía escribir ya lo había escrito y de que la liturgia que continúa la escritura, las cuitas editoriales, las presentaciones en público, el aguarde de las reseñas, todo ello, también entra en la categoría de lo repetitivo. Además, el lugar común de que a cierta edad conviene retirarse actuaba como una losa durante la redacción de ‘Libro de la confusión’, hasta el punto de que me molestaba componer un nuevo poema, pensaba que debía actuar al dictado del sentido común, era hora de cerrar. Luego, al poco tiempo de finalizar, tuve unos días de intensa fiebre creadora, lo que me sorprendió, pero al analizar el fenómeno comprendí que se trataba de los estertores que anuncian la muerte, no sé si de la muerte creativa o de la muerte en sentido más amplio.         

Francisco Ferrer Lerín.
Francisco Ferrer Lerín, raro, talentoso y desconcertante.Rafael Gobantes

 Asegura que el libro quizá tenga un tono balbuciente, de búsqueda… ¿En qué cree que ha cambiado o evolucionado con respeto a ‘Fámulo’ o ‘Hiela sangre’, sus anteriores poemarios en Tusquets?

El tono balbuciente lo percibo en el bloque de textos surgidos tras la escritura de ‘Libro de la confusión’, son textos de carácter juvenil, inexpertos, necesitados de una mano correctora. ‘Hiela sangre’ y buena parte de ‘Fámulo’ son libros experimentales, proyectados en una época en que mi estro poético refulgía como los ojos del quebrantahuesos. ‘Libro de la confusión’ es el resultado de un gigantesco esfuerzo por retener el poso de una vidadedicada a la poesía, y los poemas escritos tras este último poemario me trasladan a los orígenes, a finales de los años cincuenta en que daba rienda suelta a las palabras desordenadas que brotaban como fruto de un ruido en la cabeza, de la influencia de algunos autores recién descubiertos y del inmejorable estado de salud que procuran la infancia y la  adolescencia.    

No deja de escribir nunca: ni tus microrrelatos, ni tus bestiarios, ni tus diccionarios o ensayos lingüísticos… ¿Qué ha pasado en estos seis años? ¿Cómo evoluciona un libro de poesía, cómo crece, qué recoge y qué deja fuera?

Queda claro que todo es intercambiable. Cuando escribo un texto no tiene destino definido, puede servir como poesía, como prosa e incluso como pía hoja parroquial. Una de las secciones de Libro de la confusión tiene por título "Cuatro prosas y un informe", y estamos hablando de un poemario. Quiero decir que no sólo el solapamiento de géneros es un hecho comprobado en mi obra sino que dicho solapamiento ya no es tal dada la indiferenciación entre unos y otros géneros.  

Cabría decir que el gran tema del libro, sobre todo en el epígrafe de ‘Libro de la confusión’ es la muerte. Hay varios poemas… ¿Se impuso el tema, es una preocupación que acecha, ha querido despejar sombras, abrirse paso con la palabra en esa hojarasca de incertidumbre que es el paso del tiempo?

La muerte siempre nos acecha, pero en mi caso me acechan más los prolegómenos de la misma y, en especial, las situaciones y los comparsas que enmarcan y condicionan la agonía. Es lógico que estas realidades tengan un cauce sólido y que configuren un libro con vocación terminal.  

¿De qué y de quién estaría más cerca del surrealismo o de Lautréamont?

El surrealismo, en las artes plásticas, me cautivó en la juventud. El surrealismo literario siempre me pareció un mero divertimento; pese a algunas tentativas no caló en mi manera de ver las cosas. Hoy, de las proclamas y manifiestos de la época sólo me interesa la fisicidad de sus recipientes, las primeras ediciones, los libros, algunos de ellos tontamente no adquiridos en un viaje a Bucarest, a primeros de los setenta, cuando aún era posible hacerse con prodigiosos botines a precios de saldo. Lautréamont es un castillo de fuegos artificiales; como tantos líderes de la creación de esa época, cuenta más su nombre, su biografía, que su producción literaria que, pocas veces, es leída y apreciada en su totalidad; en mi caso poseo las obras completas publicadas en París, en 1973, por José Corti, en un ejemplar intonso, y ahí sigue, en ese estado. A Lautréamont lo ingiero mediante la capilaridad, sé que hay algo ahí, de lo que los hiperbólicos hablan bien, pero temo que esté sobredimensionado, prefiero no certificarlo.       

¿Nacen sus imágenes del extrañamiento, del culturalismo, de unas claves casi herméticas o de tu intuición? Casi siempre sorprende al lector.

Vaya, “casi siempre", qué fracaso, esperaba sorprender al lector permanentemente. Bromas aparte diré que mis imágenes surgen casi siempre del poder del lenguaje, de los sintagmas escritos o pronunciados, a menudo sin intencionalidad literaria, que capturo en la calle y en los libros. Son enunciados que a mí sí me sorprenden y que tengo la obligación, si no moral al menos ética, de preservar; otra cosa es la fortuna en su nueva contextualización, por lo que opto, cada vez más, por dejarlos tal como están en su emisión original, tiendo al plagio como mecanismo seguro de éxito: si hay algo no mejorable, preservémoslo, recojámoslo y mostrémoslo combinado con alguna ligera aportación propia.    

Hay en usted una imaginación que se atreve con la crueldad, con la crudeza. ¿Por qué?

Con la crudeza, que no es más que la realidad inalterada, sí, con la crueldad no, que en mis libros no hay nunca complacencia en el mal, el sadismo es una muestra palmaria del despilfarro energético.

¿Tiene Paco Ferrer Lerín una voluntad explícita de provocar, de epatar? ¿Es para usted el mundo un lugar inhóspito?

Es obvia mi dificultad, creciente, para estar en el mundo, dificultad para permanecer dentro del sistema, ese sistema que propugna repetir hasta el desfallecimiento determinados postulados, repetir secuencias, intrincadas selvas de actitudes y lugares comunes. Procuro escapar de las tertulias, de las conversaciones de sobremesa, deseando acudir, desesperado, a ese rincón de mi estudio donde profiero singulares alaridos y ensayo nuevas contorsiones del cuerpo y el lenguaje.   

 Aparecen muchas cosas de su vida, reales y transfiguradas, y sin embargo están desdibujadas, no es fácil ver o intuir qué sucedió. ¿Por qué usa ese distanciamiento o incluso enmascaramiento?

Cuando se publicó la hagiografía ‘Familias como la mía’ ya señalé que se trataba de una recopilación de hechos alejados de la ficción, pero hasta donde lo permitían las ordenanzas, no fuera a ingresar prematuramente en presidio. Ahora, enredado en la confección de ‘Vórtex’, un viejo proyecto que espero culminar algún día, me encuentro con que el componente biográfico resulta obligatoriamente magro, desde la terminación de ‘Familias como la mía’ no me han sucedido suficientes aventuras y lo que quedó en el tintero no es susceptible, como ya he señalado antes, de utilización; tendré que tergiversar, casi fabular. 

Me ha dado la sensación de que el erotismo -presente, sin duda, pero menos vitalista, más sombrío-, ha sido aquí vencido por la muerte.

Francisco Ferrer Lerín.
Francisco Ferrer Lerín posee una imaginación muy peculiar e irreductible.Vicente Almazán.

Al llegar a Jaca, en 1968, yo era un joven impetuoso que combinaba el trabajo de campo, para una respetable institución, con la relación entusiasta con los miembros más conspicuos de la sociedad civil y militar. En uno de esos intercambios me llamó la atención el comentario de un bregado taxista local, hombre conocedor de los arcanos de la vida, que rezaba así: "ya no me interesan las titis, te las regalo, prefiero un par de huevos fritos con chistorra".      

En los agradecimientos, entre otros, recuerda a Alberto Moravia y a Henry Miller. ¿Qué leS debe, cómo lo han marcado?

Moravia y Henry Miller intervinieron directamente en la configuración de mi universo literario. Moravia con ‘Agostino’, descripción del despertar sexual de un joven burgués, ‘La romana’, que convierte a una prostituta en protagonista, y ‘El conformista’, en especial la transcripción cinematográfica a cargo de Bertolucci de la atmósfera mussoliniana; las tres novelas contribuyeron eficazmente a la construcción de mi sexualidad y, en el caso de Mussolini,  al redondeo del conjunto de referentes aportados por mi madre, que vivió en esos años en Génova. Y en cuanto a Henry Miller, traducido brillantemente en Argentina, marcó mis comienzos como prosista; sin embargo, lo más notable de mi relación con este autor fue el ejemplar de ‘Trópico de Capricornio’, algo magullado, hay que decirlo, procedente del infierno de la librería Argos del barcelonés Paseo de Gracia, que tuve permanentemente prestado, a novísimos y protonovísimos, como guía argumental masturbatoria, gracias a las oportunas anotaciones en las guardas sobre las páginas de contenidos más elocuentes.  

-Cita a Seferis. ¿Quiénes son los poetas de hoy o de ayer que aún Le siguen conmoviendo? 

Seferis es un guiño al pasado, una precisión cronológica, hoy ya casi nadie lo lee y, me atrevería a asegurar, casi nadie lo recuerda. A la lista de poetas que me conmovieron –Saint John Perse, Rimbaud, Eliot, Góngora, Pound- añadiría a Sharon Olds, Gamoneda y Claudio Rodríguez, autor cuya revisión me está resultando especialmente grata. 

Ya no es un poeta desconocido, aunque sí con aureola mítica. ¿Eso Le favorece, Le perjudica, Le inquieta, condiciona Su poesía?

“Ferrer Lerín es un conocido autor perteneciente al subgrupo de los escritores desconocidos” y “Ferrer Lerín es una celebridad subterránea” son dos aseveraciones, publicadas en los medios, que me permiten esbozar una sonrisa en estos días veraniegos de cólera. Sin embargo, esa “aureola mítica”, el peso abrumador de la biografía, no sólo distorsionan la valoración crítica de mi escritura sino que procuran excesivas dosis de tedio, no sólo a mí, sino a mis lectores. ¿Condiciona mi poesía?, en absoluto, y, ahora, llegado a este punto, tendría que preguntarme, una vez más, por qué escribo y, sobre todo, para quién escribo, y ahí, en el ejercicio de la sinceridad, responder que no lo sé, pero que no puedo dejar de intentarlo.  

Acabo con la pregunta casi escolar… ¿Qué es para usted la poesía, qué le da, qué le pide, y qué quiere darle usted todo el tiempo?

La poesía es, para mí, una reescritura. Una reescritura de lo normal, de la normalidad, ese estado carente de imaginación, de creatividad. La poesía es una reescritura de la estética imperante. La poesía es una reescritura del orden. Quizá la poesía podría definirse como eso, como una alteración del orden, o quizá, mejor, como una exaltación del ritmo, del ritmo responsable del fogonazo poético, de la transformación del significado y del comportamiento de las palabras.

POEMA

'Libro de la confusión'

Yo era así

sincero

gozaba de gran popularidad entre las chicas del barrio

comía dátiles en Cuaresma

conversaba con una paralítica anónima en la fuente de Barrancofondo

y reescribía el epitafio de Rufino

aquel que fuera

abatido por ladrones.

Ahora rezo mucho

prospero en la oración

visito en verano extensos pantanales

buscando incasable la fuente

la perla de gran precio que me ayude a concluir

Libro de la confusión

para el que ya dispongo

de dos inicios

‘Edith lo ama (luego volveremos a ello)’

y ‘Muchas aves hay allí’.

Un protagonista

pérfido vástago

hijo del rayo de la guerra

compadre de Tumbalobos, Culocontento, Moniche y Tío Momo

describe el animal llamado “Gran Bestia”

superior al perro de arbusto

pero tengo miedo

no sea que las palabras de Sócrates de Atenas

‘nada extravagante perdura’

caigan sobre mí como losa férrea.

Quizá el éxito

venga de la mano

de Susan Trombino

de sintagmas como

‘Tere, la cuñada, nunca fríe de noche’

habituales hallazgos de la vida diaria.

Qué angustia no dar con la clave

no hallar el camino

el desarrollo fácil de conceptos como “Besos humanos”

o “Razón y combate”

que me abran las puertas del cielo

que hagan buena la expresión coloquial

“Deo volente

será un gran libro”. 

 

EVOCACIÓN Y OBRA DE RAMÓN J. SENDER

Eloy Fernández Clemente recuerda la vida, la obra y los avatares de un gran narrador, Ramón José Sender.

 

https://derehistoriographica.wordpress.com/2019/08/31/ante-sender-lecturas-escritos-ideas/

BELCHITE RECORDÓ A LOS SUPERVIVIENTES

Belchite homenajea a los 136 vecinos supervivientes de la Batalla de 1937

- El Ayuntamiento consolida esta cita en su agenda, que comenzó a celebrarse en 2017 con motivo del 80 aniversario de la contienda

- Tango, boleros y textos del escritor belchitano Félix Teira se han unido en la plaza de Goya de la localidad bajo el lema “Belchite. Memoria y paz”

- Durante la velada se ha presentado al “nuevo vecino” de Belchite, el títere Oleíco, creado por la compañía Teatro de Medianoche

(Belchite, 31/08/2019) El Ayuntamiento de Belchite ha celebrado hoy por tercer año consecutivo la jornada “Belchite. Memoria y paz”, con la que rinde homenaje a los 136 vecinos supervivientes de la Batalla de 1937 que en la actualidad están censados en el municipio. El acto ha tenido lugar a las 19:00 horas en la plaza de Goya de la localidad, un nuevo escenario respecto a las ediciones anteriores.

"Hemos decidido trasladar los actos a esta amplia explanada en lugar de celebrarlos en la iglesia de San Agustín del Pueblo Viejo como en las pasadas ediciones para que no haya dificultades y evitar así problemas de accesibilidad para los mayores”, ha explicado Carmelo Pérez, alcalde de Belchite. Hace un año se presentó la remodelación de la plaza de Goya, que ahora cuenta con pavimentación, iluminación y mobiliario urbano renovados.

El lema que simboliza el espíritu de Belchite, “Memoria y paz”, también ocupa un lugar destacado en esta plaza, que da entrada al Pueblo Viejo. Dos palabras que, según ha subrayado el alcalde, “recuerdan el significado de las ruinas de Belchite, identifican a nuestro municipio y permiten al visitante saber dónde ha llegado y qué se va a encontrar”. Pérez ha insistido en que homenajes de esta naturaleza son “fundamentales para reconocer el sufrimiento de las personas que hoy nos acompañan, pero también de los que ya no están entre nosotros”.

Además, ha destacado que todos ellos “trabajaron por un futuro después de la guerra, por lo que lo más importante ahora es lanzar un mensaje común de paz”. Emocionada se ha mostrado también Josefina Cubel, una de las supervivientes de la batalla, que ha narrado cómo logró reponerse de un disparo en la rodilla en un fusilamiento. Con apenas 12 años, herida y sin nada para comer, fue capaz de llegar hasta Alcañiz, donde permaneció cuatro meses hasta que finalmente pudo reencontrarse con su familia. La belchitana ha agradecido al Ayuntamiento la realización de este acto, puesto que “lo acontecido en Belchite merece ser recordado siempre para evitar que se repita”.

En esa línea se ha pronunciado también Natalio Baquero, que ha relatado cómo su casa quedó totalmente destrozada por los bombardeos. Nacido durante esos días en una cueva junto a otros tres niños, Baquero es el autor de los famosos versos de la jota que adorna la puerta de la iglesia de San Martín: “Pueblo Viejo de Belchite, ya no te rondan zagales; ya no se oirán las jotas que contaban nuestros padres”. El belchitano ha contado, emocionado, que escribió estas letras con una tiza que encontró en el suelo en un ataque de nostalgia.

La danza, la música y la literatura han compartido protagonismo en el acto junto a los homenajeados. Pilar Riaguas, Víctor Veintemillas, Pilar Vicente y David Martín han abierto la velada bailando tango, y la cantante Celia Carballo, junto a la Monkayo Jazz Band, grupo de jazz de referencia en el panorama musical aragonés, ha sido la encargada de poner música con una selección de boleros.

En el plano literario, los asistentes han podido escuchar textos de la novela ‘El último sol’, escrita por el belchitano Félix Teira, quien ha destacado cómo la lucha de los supervivientes ha allanado el camino hacia la democracia que disfrutamos en la actualidad. El acto ha contado con varias sorpresas, como la presentación de un “nuevo vecino” de Belchite: el títere Oleíco creado por la compañía Teatro de Medianoche, una marioneta con la que el Ayuntamiento quiere potenciar el turismo en la localidad.

La velada ha concluido con la entrega a los supervivientes de la Batalla del 37 de rosas blancas como símbolo de paz y del compromiso que Belchite tiene con sus mayores. El objetivo del Ayuntamiento es continuar consolidando esta cita en la agenda de Belchite y trasmitir con ella “un mensaje que fomente el diálogo y la solidaridad. Las ruinas de Belchite nos recuerdan la naturaleza destructora de la guerra y nos invitan a promover los valores y las acciones que hacen posible la paz”, ha concluido Pérez.

Más información: www.belchite.es www.facebook.com/ayuntamientobelchite/

 

Texto y foto de Laura Mateo y Jorge Núñez.

CLAUSURA DE 'III PAÍS DE MOÑACOS'

CLAUSURA DE 'III PAÍS DE MOÑACOS'

El II Festival País de Moñacos revitaliza Abizanda con el arte de los títeres

 

Más de un millar de personas han disfrutado de las actuaciones de once compañías aragonesas y una italoargentina de teatro de títeres en una localidad de unos veinticinco habitantes

La tercera edición del certamen potenciará los cafés tertulias y contará con nuevas propuestas para consolidar el encuentro de referencia del teatro de títeres de Aragón

 

[Crónica y foto de José Luis Pano.]

Abizanda. 28.07.19._ Las calles de Abizanda, una pequeña población de una veintena de habitantes a los pies del Pirineo, han sido este fin de semana un trasiego de ir y venir de público de diversas edades y procedencias, dispuestos a disfrutar de los espectáculos que once compañías aragonesas y una italiano argentina han mostrado en el II Festival País de Moñacos que organizan los Titiriteros de Binéfar en la Casa de los Títeres.

Niños con padres y abuelos, parejas, espectadores que acudían solos a disfrutar del buen teatro de marionetas hecho en Aragón. Vecinos de Abizanda y de las localidades del entorno, pero también de más lejos: de Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco, Valencia, Zaragoza, de Francia, … La Casa de Los Títeres ha despedido su programación de julio con este festival pero ahora abrirá la de agosto con funciones diarias, salvo los lunes, esta vez ya con compañías del ámbito nacional.

En estos tiempos en los que la palabra despoblación está tan presente en los discursos políticos y en los medios de comunicación, cabe recordar la apertura de la Casa de los Títeres en 2004 por parte de Los Titiriteros de Binéfar, con un proyecto artístico para convertir a Abizanda en referencia nacional e internacional del teatro de marionetas. Su apuesta cristaliza cada verano y periodo vacacional, y se ha podido ver de forma contundente este fin de semana con la celebración de este festival, cuando la localidad del Sobrarbe ha recibido a más de un millar de espectadores.

El buen tiempo, con algo de fresco y leve lluvia para combatir la ola de calor, y una programación ampliada con respecto a la anterior edición han sido factores a tener en cuenta para que este II festival baje el telón con un satisfactorio balance, superando las expectativas iniciales.

Este año, además, ha habido dos nuevos espacios. Uno de ellos ha sido la sala polivalente de la Casa Maza, nuevo edificio que se suma este año a la Casa de los Títeres, donde han tenido lugar los cafés tertulias con profesionales del sector como Luis Pardos, Teatro de Medianoche, Teatro Arbolé –los tres reconocidos con el galardón ‘La Raposeta’, instaurado por primera vez en esta edición del festival-, y también actuaciones como ‘Estoy conTenta’, de Teatro Sol, llenando todo el espacio, y la charla y actuación de la compañía oscense A Contra Luz que han mostrado esta tarde cómo aplican el teatro de sombras de forma pedagógica en el aula. Además durante todo el festival se ha podido ver la exposición ’35 años en compañía’ que repasa los trabajos del grupo zaragozano Medianoche, afincado en Belchite.

El otro espacio habilitado para el Festival ha sido la era bajo la Torre de Abizanda, donde se ha instalado la Carpa del Tangram de la compañía invitada ‘A2Manos’. Los italoargentinos han llenado en todas sus funciones de mañana y tarde con la obra ‘El Cruce’, basada en el teatro de objetos con las piezas del popular juego del tangram.

Paco Paricio, codirector del festival junto a Pilar Amorós, se mostraba más que satisfecho del resultado de la II edición de País de Moñacos: “Ha sido un acierto hacer el festival porque ha crecido en público, en espectáculos, en espacios, y hemos creado nuestra liturgia. Además el tono de encuentro de los titiriteros ha subido decibelios; nos hemos encontrado y hemos recordado trayectorias juntos. Se ha percibido ambiente de festival”.

Los Titiriteros de Binéfar destacan también el impacto revitalizador que este festival tiene en Abizanda. “Que en una municipio formado por cuatro pueblos (Lamata, Escanilla, Ligüerre y Abizanda) que tienen 150 habitantes en total, y que en una localidad donde viven una veintena, pongamos siete veces la población en espectadores de pago es un feliz acontecimiento. Además se trata de público familiar, que es el mejor, más sensible y está por lo educativo y lo próximo”, explica Paricio. “Los habitantes de Abizanda han sido felices estos días viendo las calles llenas de familias que vienen a ver los títeres”, sentencia.

Por su parte, Pilar Amoros, recalca que “los espectadores se sienten integrados entre la población y comparten las funciones también con ellos”.  

Para la próxima edición se potenciarán las programaciones en esos nuevos espacios y también se ahondará en los cafés tertulias, protagonizados este año por los citados Luis Pardos, Domingo Castillo (Medianoche), Esteban Villarocha (Arbolé) y Pére Casacuberta y Milagros Palacín (A Contra Luz). “Son un encuentro de colegas de reconocimiento de trayectorias y también llegan al ámbito educativo como la actuación de hoy. Pero también buscaremos llegar al gran público”, ha señalado Paricio.

La III edición Festival de País de Moñacos mantendrá las actuales fechas, el último fin de semana de julio.

La última jornada ha contado con las actuaciones de Títeres Sin Cabeza que al mediodía ha contado los ‘Cuentos de las estrellas’ y la primera función de ‘El Cruce’, espectáculo con piezas de tangram que se ha repetido a las 17.30. La tarde, tras el café de A Contra Luz y su función en la Sala Maza, el teatro de la Casa de los Títeres se ha llenado con los espectáculos  ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana y Telón de cielo, de Víctor Biau, obras poéticas, de marionetas de guante y de clown.

El broche lo ha puesto ya por la noche el veterano y reconocido titiritero zaragozano Karlos Herrero con ‘Adagio’, un ejercicio de metateatro en el que un muñeco da vida a otro utilizando una técnica japonesa, el kuruma-ryngyo (muñeco de carro) que proporciona una naturaleza cálida, una suerte de humanidad de gran seducción.  

 

DESDE ABIZANDA Y SU PAÍS DE MOÑACOS

Títeres guante, clown, poesía y metateatro en la clausura del II Festival País de Moñacos

Los Titiriteros de Binéfar reconocen, además de al homenajeado ayer Luis Pardos, la trayectoria artística de ‘Teatro Arbolé’ y ‘Teatro de Medianoche’ con el galardón ‘Raposeta’

Siete propuestas escénicas para todos los públicos despiden el domingo la segunda edición de la muestra de teatro de títeres aragoneses

 

[Nota de José Luis Pano.]

Abizanda. 27.07.19._ El telón de la Casa de los Títeres de Abizanda se bajará en la noche del domingo con una propuesta escénica innovadora y dirigida al público adulto: ‘Adagio’, del prestigioso titiritero zaragozano Karlos Herrero. Pero antes habrá propuestas para público infantil como ‘Cuentos de las estrellas’ de Títeres Sin Cabeza (12.00), ‘El Cruce’ en doble sesión de mañana y tarde por A2Manos, y ya por la tarde dos montajes: ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana (18.00) y Telón de cielo, de Víctor Biau (20.00). En todas estas obras se fusionarán los títeres de guantes, el teatro clown y la poesía para más allá de contar historias, transmitir sentimientos. Será el broche al II Festival País de Moñacos que reúne desde el jueves en Abizanda (Comarca de Sobrabre) a doce compañías aragonesas, más una invitada italoargentina, en la muestra referente del teatro de títeres hecho en Aragón.

La actuación de Karlos Herrero, a las 22.00, es un ejercicio de metateatro en el que un muñeco da vida a otro utilizando una técnica japonesa, el kuruma-ryngyo (muñeco de carro) que proporciona una naturaleza cálida, una suerte de humanidad de gran seducción. Con la música de Mahler de fondo, se reflexionará sobre la muerte, entendida no como final sino como nuevo principio, y sobre la trayectoria vital del personaje, un limpiador de teatro.

La programación infantil correrá a cargo de Títeres Sin Cabeza que nos llevarán al mediodía hasta el firmamento para escuchar las historias de los planetas y de La Luna en ‘Cuentos de las estrellas’.

Mientras en la Carpa del Tangram, la compañía invitada a este festival aragonés, la italoargentina A2Manos pondrá en escena de nuevo ‘El Cruce’, con pases a las 13.00 y a las 17.30.

La programación doble de tarde tendrá a la poesía como hilo conductor en la primera función, ‘Versos desde mi ventana’, de Proyecto Caravana (18.00), basado en máscaras, objetos, títeres de guantes y clown. Estas dos últimas técnicas, tomarán de nuevo la escena a las 20.00 con ‘Telón de cielo’, de Víctor Biau, un montaje basado en las pantomimas para títeres del autor argentino Guaira Castilla y que ha recorrido el extranjero cosechando éxito de crítica y público.

A las 16.30 en Casa Maza, se servirá el último café tertulia, que protagonizarán la compañía oscense A Contraluz, formada por dos maestros con vinculación titiritera que han investigado sobre el teatro de sombras como recursos pedagógico en el aula.

75 años de teatro

Tras el reconocimiento brindado en la jornada del viernes al empresario de teatro de revista Luis Pardos, que se inició como artista con los títeres, Los Titiriteros de Binéfar también han reconocido esta tarde a dos de las compañías más veteranas de este popular género teatral: Teatro Arbolé y Teatro de Medianoche, con 40 y 35 años de trayectoria respectivamente. Entre las dos suman tres cuartos de siglo dignificando el oficio de titiritero por escenarios de toda España y es por ello que en el ecuador del festival Pilar Amorós y Paco Paricio les hicieron entrega del galardón ‘Raposeta’ instaurado en este edición de la muestra para reconocer el trabajo de las compañías aragonesas. Ambos grupos han protagonizado el café tertulia que continuará mañana con los oscenses A Contra Luz a las 16.30 en la Casa Maza.

Para Pilar Amorós y Paco Paricio, directores del festival, la entrega del galardón a estas compañía supone “un reconocimiento a toda una vida dedicada a este arte que puede haberse considerado menor pero que no lo es. Las dos compañías empezaron de forma artesanal hasta que se han ido profesionalizando haciendo trabajos estupendos”. Asimismo durante la charla se ha destacado la evolución de este género en las últimas décadas “que poco a poco ha recibido el apoyo institucional y el respeto que el resto de artes escénicas van teniendo al teatro de títeres”, ha señalado Amorós.

Domingo Castillo, cofundador de Teatro de Medianoche, junto a Araceli Gil y su hija Ángela, estaban “muy emocionados por recibir un premio y un reconocimiento de los compañeros. Estar en Abizanda en un sitio tan especial y tan hecho para los títeres y que te den un premio tus compañeros es muy bonito”.

Por su parte, el gerente de Teatro Arbolé, Esteban Villarocha, ha señalado que estos 40 años ha supuesto “un viaje que nos ha permitido consolidar una empresa de exhibición, formación y producción que hoy nos sitúa como referente nacional e internacional”. Asimismo ha destacado “el proceso político que supuso la Transición de la dictadura a la política para este viaje artístico y profesional, que pasa de la marginalidad a la excelencia en este periodo. Hemos pasado de la intuición a favor de la cultura y la educación a un proceso de investigación en el hecho artístico. Hemos aprendido haciendo teatro”.

La jornada del sábado estuvo marcada por la poesía tanto visual como literaria de la mano de la compañía italoargentina A2Manos con su obra ‘El Cruce’ y de Oswaldo Pai que echó mano de su ingenio y lirismo para presentarnos ‘Artilogios’, un juego de palabras en el que diversos objetos mecánicos o eléctricos evocaron los poemas de Maria Elena Walsh, Federico García Lorca, Gloria Fuertes, Gerardo Diego, Elsa Bornemann, Antonio Rubio… y del propio titiritero.

En la doble sesión de tarde, Teatro Arbolé se ha subido primero al escenario para llevarnos con ‘Leocadia y los ratones’ a una biblioteca imaginaria donde se guardan las historias con misterios por resolver, y después de nuevo la poesía, esta vez de Gloria Fuertes, ha sonado en el auditorio de la mano de Títeres Sol con la obra ‘Estoy ConTenta’.

El cierre de la jornada del sábado lo ponía La Tía Helena con ‘Formas de perder la cabeza’, en la segunda actuación para adultos, con una serie de historias breves para rendir homenajes a la ópera, la poesía y la comedia.

 

 

Más información en www.lacasadelostiteres.com . La compra de entradas se puede realizar en la propia web o en taquilla una hora antes de la función. La entrada al teatro incluye la visita al museo que se abre una hora antes de cada representación, así como a los juegos posteriores en la era con las compañías participantes.

 

Pilar Amorós: 637723388

Paco Paricio: 609701377

Oficina Titiriteros – 974 428 218

 

 

PROGRAMACIÓN

II FESTIVAL PAÍS DE MOÑACOS. TITIRITEROS DE ARAGÓN

Domingo 28
12:00 h. Cuentos de las estrellas TÍTERES SIN CABEZA
13:00 h. Carpa del Tangram 
El Cruce A2MANOS
16:30 h. Café-Tertulia con A Contraluz “El teatro de sombras en el aula”
17:30 h. Carpa del Tangram 
El Cruce A2MANOS
TARDE. PROGRAMA DOBLE
18:00 h. 
Versos desde mi ventana PROYECTO CARAVANA
20:00 h. 
Telón de cielo VÍCTOR BIAU
NOCHE. PROGRAMA ADULTOS
22:00 h. 
Adagio KARLOS HERRERO

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Precio entrada:  7 €
Grupos y web:  6 €
Programa doble tardes: 10 €
Precio carpa Tangram: 3 €
Información y reservas:  974 428 218
Compra las entradas en:  
www.lacasadelostiteres.com
Ó en taquilla una hora antes de la función.
La entrada al teatro incluye la visita al museo que se abre una hora antes de cada función y los juegos posteriores en la era.

 

 

DIÁLOGO CON EL PINTOR SEVERINO DE LLANZA

Severino de Llanza: “Lo único que cambia

en la historia de la humanidad es la tecnología”

 

 

Fue una hace una década, en 2009, cuando Severino de Llanza (Borja, 1964) expuso por última vez en Zaragoza. En la galería que le lleva, A del Arte. Ahora presenta un nuevo proyecto: ‘Unidad en ella’, una colección de 62 cuadros de puntas de plata, una técnica antigua y sutil que emplearon artistas tan distintos como Leonardo Da Vinci o Durero.

-Entonces, en 2009, ‘El eco de los sueños’, era pintura. Ahora apuesta decididamente por esta técnica delicada…

-Esa sería la palabra: delicada. Y laboriosa. A del Arte es la galería que me lleva mi obra y es quien pone en el mercado mi trabajo. Hablamos con Montse Navarro de la idea de hacer una exposición solo de puntas de planta. He trabajado durante cuatro años, muy centrado.

-¿Qué le da esta técnica?

-Me siento cómodo. Feliz. Me pasa como con el grabado: me engancha, y es como si tuviera mono. La punta de plata es como si estuviera viva. En la muestra veo las piezas de hace cuatro años y las de hoy, o del año pasado, y veo una evolución. La punta en contacto con el aire se va oxidando, y la de 2016 o 2017 adquiere un tono más aterciopelado, color tabaco o sepia.

Dicen que es una técnica exigente…

Sí, claro. Pide técnica, paciencia, búsqueda de la belleza, obsesión por los detalles y las líneas. Y de todo ello surge una de sus virtudes: la delicadeza.

Todas sus obras son mujeres. ¿Hay alguna razón?

No sabría decirle. Me gusta la mujer, me interesa su mundo, su misterio, su hermosura. Me siento más cómodo pintando mujeres. El universo femenino está para mí, entre otras cosas, conectado con la búsqueda de la belleza y es una forma de conocimiento. Quizá debiera someterme al psicoanálisis para responder a la pregunta.

¿Es usted surrealista, metafísico, mira hacia el renacimiento e incluso el gótico?

El movimiento al que me siento más próximo es a los prerrafaelitas, con Rossetti a la cabeza, pero también me interesan Vermeer, al que hecho homenajes, Caravaggio, Piero della Francesca o Mantegna, entre otros.

Bueno, y le interesa el futurismo, la robótica.

-Desde luego. Varias de mis obras se llaman ‘Robótica’, y creo que tiene su sentido. Para mí lo único que cambia en la historia de la humanidad, no son las pasiones, las quimeras, las aventuras, las guerras, la creación, sino que es la tecnología. Y me gusta que todo eso se perciba de formas muy distintas en mi obra.

Había pensado que era un usted un hombre nostálgico...

Me interesan mucho los problemas sociales, la crisis económica, la injusticia, y todo eso está en mi obra. Con mis mujeres. Hay un cuadro, ‘La mujer del cambista’, que alude a una obra clásica, pero también al paisaje que yo veo desde la ventana de mi taller: se ve una grúa, un edificio interrumpido, la soledad y el abandono que sobrevino a la crisis. Un drama que os afecta a todos. Y eso pasa en otras obras.

¿Qué le da el Moncayo?

Mucho. Siempre está ahí. Me dice muchas cosas: es Bécquer, es naturaleza, me interno por el Bosque de las Hayas, camino, pienso, evoco su mundo de cuentos y de gnomos, me relajo, y luego todo ello aparece en mi obra, donde hay mujeres sí, idealizadas o reales, pero también naturaleza, arquitectura, ecos de lo invisible.

Por cierto, ¿por qué son tan impactantes los ojos de sus mujeres?

Quizá porque quiero que cuando el público entre en mis exposiciones sienta que mis criaturas le miran a los ojos y que le devuelven su mirada.

 

EN LOS 80 AÑOS DE MARISA SANTIAGO

EN LOS 80 AÑOS DE MARISA SANTIAGO

El pasado día ocho de julio, en su Galicia natal, por Cedeira, San Andrés de Teixido y Figueiroa, Marisa Santiago, profesora de historia, celebró sus 80 años. Con motivo de tan significatico cumpleaños, ella y su marido Eloy Fernández se fueron de excursión a Santiago de Compostela y a A Coruña, donde vive su hija María. En Santiago, Marisa y Eloy pernoctaron en un hotel con encanto, Virxe da Cerca, y pasearon por la ciudad, por las rúas, vieron la catedral y disfrutaron de un sinfín de recuerdos y de la buena cocina santiaguesa. Compostela es el hechizo de la luz y la lluvia, de la piedra, de las campanas que rompen el aire y de la atmósfera medieval. Y en A Coruña, entre otras cosas, recorrieron el Monte de San Pedro, se asomaron a la Torre de Hércules, anduvieron por la Marina, como quien recupera el tiempo perdido y fabrica nuevos instantes felices que seguirán alimentando el porvenir.

Marisa Santiago se adaptó a las mil maravillas a la vida en Aragón, en Teruel y Zaragoza, y jamás ha renunciado a su mundo: el círculo de sus amistades, Marisol, Juana, Carmen, Pepita, y tantas otras, y jamás he perdido el entusiasmo por los buenos libros, las buenas películas de cine y el teatro. La cultura siempre ha alimentado su curiosidad y la ha mantenido en vilo, sensible, entusiasta, desde una manera suave y discreta de ser.

La foto se la tomó haceunos días en A Coruña su hija María. Felicidades. Marisa, como su familia, como su madre (que murió centenaria), es una mujer de larga vida, así que le quedan muchos años para seguir siendo hacendosa, soñadora, abuela, esposa, inquieta, refinada, y mantener la cabeza entre diversos mundos: Galicia y Aragón, y el universo ancho y ajeno...