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Antón Castro

DIÁLOGO CON RAFEL NADAL

DIÁLOGO CON RAFEL NADAL

 

Rafel Nadal, periodista y escritor ampliamente galardonado, pasó porZargoza para hablar de su novela 'El hijo del italiano' (Planeta), con cuya edición en catalán ganó el Premio Ramon Llull.

¿Quiénes son los Nadal y qué huella han dejado en Gerona?

-Hice un libro sobre eso, ‘Cuando éramos felices’. Los Nadal somos una familia numerosa de entrada, doce hermanos, con lo cual hay de todo y por tanto cubren muchas cosas en la ciudad durante mucho tiempo. De ahí ha surgido eso del ‘poder Nadal’ en Gerona, que creo que es leyenda. Sí es cierto que hay una persona concreta, que es Joaquim, que fue alcalde durante más más de 20,  y luego fue candidato del PSC a la Generalitat y luego consejero de Obras Públicas, pero ser alcalde en los primeros años de la transición, que estaba todo por hacer, sin duda marca la ciudad.

¿Y su hermano, el rector?

Josep Maria. Pep. Es filólogo y un entusiasta, lo mismo puede estar dinamizando la universidad, desde su nacimiento, que montando relaciones con universidades extranjeras, escribiendo libros y artículos, dando conferencias, que montando tertulias y de todo. Es un hiperactivo tierno. Todos los profesores de la Universidad de Gerona deben tener confituras y mermeladas preparadas por mi hermano, y cada verano reciben tomates y berenjenas de su huerto…

-¿Cómo es Rafel?

Yo como soy el sexto y estoy en la mitad, soy un puro observador de la familia y por ende de la posguerra tardía. Nací en 1954, no nací en la posguerra más dura, y soy observador d esta posguerra de una ciudad de provincias,  y de una clase social que es la pequeña burguesía que crece muy en contacto con las bases populares.

-Usted es un escritor conocido, consagrado, premiado. ¿Qué le caracterizaría a usted como escritor? ¿Cuál cree que sería la clave de su mirada?

-Creo que tengo una mirada muy detallista, de imágenes, cinematográfica, estoy marcado por la literatura francesa y también por la italiana, pero también el cine. Intento transmitir de una manera muy detallada las imágenes y escenas que intento describir… Y después estoy muy en contra del tópico de que lo local es lo más global.

El portugués Miguel Torga dijo aquello de que “lo universal es lo local sin paredes”.

-Sí, totalmente. Creo muy poco en esta voluntad de hacer cosmopolitismo porque no hay cosa más cosmopolita que mimar lo que tú dominas. Y transmitirlo con profundidad y con detalle. Y luego están las pasiones y emociones, que son universales. Amor, odio, abuso y rebelión contra el abuso.

¿Qué le debe el escritor Rafel Nadal al periodista, que dirigió ‘El Periódico de Cataluña’ y que es columnista de ‘La Vanguardia’?

-Yo le diría que dos cosas: una cierta capacidad para escoger buenas historias, para detectarlas, y una cierta técnica para documentar las historias, e incluso acercarme a personajes reales en los casos en ‘El hijo del italiano’. Creo que tengo la capacidad de acercarme con paciencia, de observar. He estado 40 años haciendo periodismo directo, me ha tocado cubrir desgracias, catástrofes naturales, incendios, inundaciones con muertos, atentados terroristas. Y al final aprendes que no es nada eficaz transmitir el morbo porque no cuentas nada.

-¿Entonces?

Si tú eres capaz de escribir alejado del dolor, observándolo, yendo a fuentes un poco más indirectas, que conocen bien la situación pero que no están partidas por el dolor, al final acabaras teniendo una información de contexto que es la que los periodistas tenemos que darle a la gente. El periodismo enseña a acercarte con lentitud, a tener paciencia, a saber escuchar… En ‘El hijo del italiano’ he deducido más cosas con el silencio del personaje que con sus palabras.

¿De quien hablamos de Mateu o de su padre Ciro? Parece hable reescrito ‘La odisea’ de Virgilio.

De Mateu, el protagonista, que busca su rostro, busca su identidad. En realidad, yo digo que hay dos odiseas en ‘El hijo del italiano’: la de Ulises, que son los marineros italianos que intentan regresar a casa, y pasan todo un año para poder volver, primero en Mallorca y luego en Caldas, y la odisea de Telémaco que busca a su padre…

Bueno, ya que nos lo brinda así, está Joana, la madre, Penélope…

Yo creo que Joana, que es una perdedora de la guerra, no por motivos ideológicos, sino de clase porque es una miserable, y en aquella época los miserables no dejaban atrás la miseria hasta la siguiente generación, y es una perdedora de género porque está casada con un hombre que le pega, y en 1944 no se podía ni soñar con rebelarse, no. Pero con su aventura con Ciro, que es una historia de amor, de necesidad, de compañía, y que tiene un punto de utilidad, ya descubre que hay gente distinta, que la respeta, que le cuenta historias, que le enseña otro mundo y que ella habría podido ser distinta si hubiera vivido en otras circunstancias.

¿Cómo le llegó la historia, el relato del acorazado Roma, destruido por Hitler, y ese exilio de los italianos en medio de la Guerra en Mallorca y luego en Caldas?

En un club de lectura sobre un libro anterior: ‘La maldición de los Palmisano’. Al final, se levantó un hombre, se me acercó y me dijo: “¿Te gustaría que te contase la historia de mil marineros italianos que se refugiaron en Caldas en plena Segunda Guerra Mundial? Yo no entendía nada porque conozco bien la zona y no había oído hablar de eso. Le dije que contara, a los cinco minutos me había enamorado de la historia, quedé para comer con él al día siguiente

-¿Cree que la Guerra Civil también nos dejó otra herida: la de los sentimientos, la alegría sexual inesperada…?

Primero le diría que en cada pueblo y en cada familia, hay una novela llena de hijos secretos que se taparon, y que ahora muchos nietos están recuperando, los pocos que están recuperando su memoria.  Hace unos días me llamaba una librera de Mallorca para decirme que había encontrado un hijo de un italiano de los que fueron a parar a la isla. Y hasta mi ha primera novia formal, de los 17 a los 22, ella se casó e integró la colonia italiana de Gerona, me escribió y me dijo: “Has escrito la historia de los italianos en Caldas. Y esta historia te tocó de jovencito y ni te enteraste. Esa también es mi historia”. La realidad casi siempre es más inverosímil e imaginativa que la ficción…

-Aquí hay un libro la mirada tan amarga sobre la miseria, la posguerra…

-La posguerra fue mucho más grave de lo que hemos contado, de los que nos hemos contado los unos y los otros, porque había el dolor material, la miseria, pero había también la arbitrariedad, el abuso de los vencedores.  Parte del dolor de la posguerra es que era en color. Había familias que vivían en blanco y negro, pero veían a través de la ventana que el mundo era en color. Y ellos no podían acceder a él.

-.¿Tiene la sensación de que estamos volviendo a eso a la precarización y a una actitud frívola de la política?

La izquierda no se da cuenta y está haciendo más caridad que política. Hoy en día en un parlamento como el nuestro no aprobaría ni la Seguridad Social, ni el subsidio de desempleo ni las pensiones.

 

Versión corta aparecida en Heraldo.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2019/07/06/rafel-nadal-no-es-eficaz-transmitir-el-morbo-porque-no-cuentas-nada-1324002.html

JOSÉ DANIEL ESPEJO, PREMIO JUAN REJANO

JOSÉ DANIEL ESPEJO, CON SU LIBRO LOS LAGOS DE NORTEAMÉRICA, OBTIENE EL I PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA FUNDACIÓN JUAN REJANO-PUENTE GENIL. 4 de julio 2019: Esta mañana a las 11 h, el alcalde de Puente Genil Esteban Morales Sánchez y Antonio Roa Amador han dado a conocer en rueda de prensa el nombre del ganador. Esta fecha conmemora el 43 aniversario del fallecimiento del escritor pontanés miembro de la Generación del 27 Juan Rejano. El día 10 de junio a las 22:30 h un jurado presidido por Juan de Dios García y compuesto por Manuel Borrás en representación de la editorial Pre-Textos, Concha García, Guillermo Busutil, Cecilia Quílez, y actuando en nombre de la organización, sin voto, Antonio Roa Amador, declaró ganador por unanimidad en la segunda votación el libro presentado con el título Los lagos de Norteamérica, del que resultaría ser autor José Daniel Espejo. El jurado destaca que Los lagos de Norteamérica es un libro definido por la sinceridad de una voz propia que registra la vida como literatura desde el desgarro y la belleza del realismo de lo cotidiano. Sin artificios, con coraje, el autor construye un relato poético de la supervivencia, el diálogo desnudo con las exigencias del dolor y el compromiso con un amor que se hiere, que tiembla, que resiste y se crece en un enorme ejercicio de entrega y sacrificio. Al premio se presentaron un total de novecientas tres obras –dos recibidas fuera de plazo– de las que treinta y ocho fueron descalificadas por incumplir alguna de las bases. Un comité de lectura compuesto por los poetas Inés Ramón, Lola Nieto y Alejandro Céspedes, tras leer las 865 obras admitidas al I Premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil, seleccionó los 13 libros sobre los que el jurado deliberó en la fase final. Tanto la comisión lectora como el jurado del premio destacaron la altísima participación y el gran nivel de calidad de los libros finalistas. Esta primera convocatoria del Premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil ha contado con el apoyo firme del Ayuntamiento de Puente Genil, donde su alcalde es un ferviente enamorado de la poesía, La Fundación Juan Rejano, La Delegación de Cultura de la Diputación de Córdoba y, sobre todo, del generoso esfuerzo de Antonio Roa Amador, presidente de la Asociación Cultural Poética – entidad organizadora del premio que lleva a cabo una inagotable programación durante todo el año– y que junto al poeta Alejandro Céspedes se hizo cargo de la coordinación de premio. El Premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil, creado con una inequívoca voluntad de limpieza, imparcialidad, transparencia, paridad de género en la composición de los miembros del jurado y enorme diversidad estética de sus componentes, ha obtenido un incontestable aceptación del mundo literario como demuestra el altísimo número de obras presentadas, convirtiéndolo desde su nacimiento en uno de los premios con más participación de los existentes en España. Hay que destacar la numerosa presencia de poetas hispanoamericanos, aspecto que contribuye muy notablemente a la visibilidad de Puente Genil y de su escritor más ilustre: Juan Rejano, poeta, periodista y destacado miembro de la Generación del 27 en el exilio al que este premio rinde homenaje. La ceremonia de entrega del premio, así como la presentación del libro editado por la prestigiosa editorial Pre-Textos, contará con la presencia del autor y tendrá lugar el día 26 de octubre de 2019 durante el VII Encuentro de poesía, música y plástica “Versos en el mapa”, un ambicioso programa de actividades diarias que la Asociación Cultural Poética llevará a cabo del 18 al 26 de octubre. José Daniel Espejo (Orihuela, 1975), ha publicado con anterioridad los poemarios Los placeres de la meteorología (Nausícäa, 2000), Quemando a los idiotas en las plazas (Editum, 2001), Música para ascensores (Tres Fronteras, 2007), Mal (Balduque, 2014) e id (Ediciones del 4 de Agosto, 2016). Mantiene un espacio semanal de periodismo social y político en el diario La Opinión de Murcia, y dirige el suplemento literario de la edición regional murciana de eldiario.es.

SERGIO ABRAÍN EXPONE EN LEÓN, EN ÁRMAGA

SERGIO ABRAÍN EXPONE EN LEÓN, EN ÁRMAGA

Sergio Abraín (Zaragoza, 1952) tiene la sensación de que la vida y el arte convergen en puntos concretos. En espacios del tiempo y de la memoria. Hace más de 40 años, en concreto en 1977, expuso en las salas de la Diputación de León gracias a un leonés afincado en Zaragoza: José Luis Rodríguez García, profesor y escritor que aún tiene fresco el libro de cuentos ‘La residencia’. Entonces, lo presentó el poeta Antonio Gamoneda, coronado hoy con el Premio Cervantes. Y ahora, gracias al interés de otro poeta, Miguel Escanciano, Sergio Abraín, tras su gran exposición antológica en la Lonja de Zaragoza, regresa a León con otra muestra: ‘Metalíricos’, una treintena de cuadros de varios tamaños, datada entre 2017 y 2019.

“La vida es como un círculo que vas recorriendo en diversas épocas. La poesía y los poetas han sido claves en mi vida artística. José Luis Rodríguez fue clave en mi presencia en León, donde he estado luego dos veces más por lo menos, expuse en 1978 y en 2004 de nuevo. Y fue gracias a Gabriel Albiac, el filósofo, que puede exponer en Madrid”, señala.

Ese recuerdo, en el abanico de las asociaciones libres, le lleva  a otra parte: “Gracias a él, que era el novio de su hija, pude conocer a Ángeles, la viuda de Julián Grimau, fusilado en 1963. Ella era la responsable entonces de los Multicines Buñuel, que estaban en la calle Francisco de Vitoria y que han sido básicos en la historia del cine en Zaragoza, y me compró dos cuadros. Fue una experiencia preciosa para mí. Era una mujer extraordinaria. Han pasado 40 años”, dice.

El azar de la conversación sigue y sigue por el río del tiempo que se abre a los afluentes incesantes de la memoria. “Han pasado cuatro décadas también de la presencia del artista José Pérez Ocaña, Ocaña, en la galería Patagallo, que llevábamos mi compañera Concha Orduna y yo. Fue una experiencia única: no pasó inadvertido. Trajo cuadros y realizó dos instalaciones”. Una sobre la Divina Pastora de Cantillana, pintada al huevo y envuelta en flores de papel, y la otra era un velatorio; en el ataúd había una novia muerta, “para dar susto al miedo y a la ironía”, escribió en HERALDO el crítico de arte Ángel Azpeitia, que agregaba un domingo 14 de octubre de 1979: “Más que ingenuo –y se hace, poco a poco, con la mucha actividad, sabio-, Ocaña es popularista y se nutre en lo popular. Y religioso a su manera, en la que siente los sentires del pueblo”.

Añade Sergio Abraín: “¿Por qué recordamos aquí a Ocaña? Todo está conectado. Ahora en La Harinera se le rinde un homenaje en la muestra ‘Incienso y romero’. Ocaña murió el 18 de septiembre de 1983, a consecuencia de unas quemaduras que sufrió en su pueblo, en Cantillana. Lo más curioso es que habíamos hablado y habíamos apalabrado una exposición en la galería Caligrama-Patagallo y quizá en otros dos sitios. En realidad, estaba cerrada”.

El artista se zambulle ahora en su exposición reciente, conectada con Miguel Labordeta, el autor de ‘Metalírica’. “Presento obras intimistas y con una narrativa muy personal. Propongo otros mundos a través de ventanas. Hay imágenes veladas que sugieren presencias lejanas y, en cierto modo, sigo en eso del cuadro del cuadro”.

 A Abraín, como se veía en su muestra de la Lonja, le fascina ese experimento y los dioramas. “Mis cuadros tienen hilos ocultos de historias y respuestas ocultas. Todos los cuadros son preguntas sobre el propio proceso creativo, que muchas veces surge de forman imprevisible. Los dioramas con como pequeñas historias de cine negro”, agrega.

Artista de los materiales y de la búsqueda, pintor e investigador del color en su estudio, a solas o con sus alumnos, explica aún más ‘Metalíricos’: “Las obras son proyecciones de esos ritmos y conflictos estéticos ‘in situ’, y anuncian otros caminos impredecibles e insospechados”.

Sergio Abraín aboga por algo que desde Aragón rara vez se ha sabido hacer: no ha habido convivencia ni intercambio con los artistas de otras comunidades autónomas. “Como ve mi vínculo con León y sus poetas, Antonio Gamoneda, Victoriano Crémer, el mismo Julio Llamazares y Miguel Escanciano viene de lejos, y siempre, siempre, ha supuesto una experiencia positiva para mi evolución de mi obra como para mi reflexión de artista, como para el contacto artístico y literario”, concluye.

Su muestra, ‘Metalíricos’, permanecerá abierta hasta el 14 de julio.

 

BALANCE DEL VINO DE LAS PIEDRAS

EL FESTIVAL DE LAS PIEDRAS DE LA D.O.P. CARIÑENA CONCLUYE SU PRIMERA EDICIÓN CON UN BALANCE DE 25.000 COPAS SERVIDAS Y 2.600 PREMIOS REPARTIDOS

 

La organización considera un “éxito total” la nueva iniciativa de promoción de los Vinos de las Piedras, que tuvo un espectacular  colofón este fin de semana con dos inolvidables degustaciones, amenizadas con música en vivo, en la sala Multiusos de Zaragoza

 

En ellas se sortearon los últimos premios de la campaña: cenas para dos, un viaje a Estocolmo y otro a Liverpool

 

El premio “Tu peso en vino” ha correspondido a un participante de 102 kilos, al que le serán entregadas cerca de 140 botellas del Vino de las Piedras

 

 

(Lunes, 1 de julio de 2019).- El Festival de las Piedras, la nueva campaña promocional de la Denominación de Origen Protegida Cariñenacerró este fin de semana su primera edición tras haber hecho de junio el mes del Vino de las Piedras en Zaragoza. El broche de oro lo pusieron dos espectaculares degustaciones celebradas viernes y sábado en la sala Multiusos con la música en vivo de dos bandas tributo a Abba y The Beatles, que encandilaron a los 1.000 asistentes.

 

El balance final de copas servidas asciende a 25.000, unas 7.000 de ellas durante las dos degustaciones y el resto durante los 16 días de la campaña celebrada en restaurantes. En ella se entregaron más de 2.500 premios (botellas de vino e invitaciones para las degustaciones) que junto con los nuevos regalos sorteados este fin de semana (cenas para dos, viajes internacionales y “Tu peso en vino”) elevan la cifra final a 2.600. Por todo ello, la organización considera un “éxito total” esta nueva iniciativa de promoción.

 

El Festival de las Piedras, realizado en colaboración de la Asociación de Restaurantes Horeca Zaragoza, empezó del 1 al 16 de junio, cuando se propuso a todos los clientes de 15 reconocidos restaurantes zaragozanos maridar su comida o cena con Vino de las Piedras –la marca con que se conocen todos los vinos de Cariñena– eligiendo entre una selección de 14 marcas de siete bodegas distintas, siempre con un obsequio seguro. Participaron en total 7.000 personas que consumieron 2.500 botellas, y se entregaron otros tantos regalos.

 

Los premios repartidos en los restaurantes incluían 500 invitaciones dobles, 250 para cada una, a las dos degustaciones exclusivas en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza con las que se ha cerrado la campaña. En estas dos veladas, de acceso limitado a los ganadores o a quienes estos cedieran la invitación, los afortunados pudieron catar los 14 vinos de la campaña en un ambiente único, que haincluido música en directo y el sorteo de nuevos premios. Las veladas se celebraron el viernes 27, con la actuación de una banda de tributo a Abba, y el sábado 28, con un grupo tributo a The Beatles.

 

El Festival de las Piedras aún ha dado muchas más oportunidades de disfrutar del vino de la D.O.P. Cariñena, ya que los 2.000 clientes en restaurantes que no consiguieron invitación se llevaron una botella gratis para seguir probando en sus casas los vinos participantes. Por otra parte, las tarjetas de premio también incluían un cupón para optar al sorteo especial“Tu Peso en Vino”; una original posibilidad que también ha atraído a todos. En la degustación del sábado se extrajo el cupón con el nombre delganador, quien recibió la noticia en directo, a través de una llamada de teléfono durante el evento celebrado en la sala Multiusos. El ganador señaló que pesa 102 kilos, con lo que se llevará unas 140 botellas de 75 cl del Vino de las Piedras.

 

APLAUSOS A LA UNIÓN DE VINO Y MÚSICA

 

Las dos degustaciones con conciertotambién han permitido ganar otros atractivospremios a los asistentes, ya que entre los dos días se han sorteado quince cenas para dos personasen uno de los restaurantes participantes y cada día un viaje internacional, también para dos personas, sumando un nuevo aliciente al Festival de las Piedras. Así, María Dolores Esponedaconsiguió el viernes el viaje a Estocolmo y María Jesús Margalejos se llevó el sábado el viaje a Liverpool.

 

Tras ganar el viaje a Estocolmo, gracias a una amiga que le pasó su invitación por estar en la playa, María Dolores Esponeda calificaba el premio de “genial”. Pero además destacaba la iniciativa del Festival de las Piedras y la calidad de los vinos de la D.O.P. Cariñena. “Los conozco, los tomo normalmente y he estado en alguna bodega y en otros eventos de la Denominación; pero ha sido una tarde encantadora. Hemos venido cuatro amigas y como todas conocíamos algunas marcas hemos estado probando y comparando”, explicaba.

 

De la misma manera, la ganadora del viaje a Liverpool, María Jesús Margalejos, que consiguió una de las 50 entradas reservadas para los seguidores del Vino de las Piedras en las redes sociales resaltaba el gran ambiente de la degustación  y que “los Vinos de las Piedras son estupendos”.

 

No fue menor la alegría entre los ganadores de las cenas, donde un premio llegó hasta Italia, donde vive el matrimonio formado por Daniela y Jan Franco, que explicaban que han ganado el premio en unas vacaciones, en la que ya es su tercera visita a la ciudad, por lo que ya han probado varias veces los Vinos de las Piedras, “que son verdaderamente buenos, tanto los tintos, como los rosados y los blancos”. Otros de los favorecidos con una nueva cena destacaban el “ambiente tan especial”, “la organización de diez” o que “todos los vinos de Cariñena son muy ricos”.

 

AFORO COMPLETO LOS DOS DÍAS

 

Fuera de los premiados, la iniciativa del Festival de las Piedras ha sido igualmenteaplaudida por todos los participantes por la calidad de los vinos que se han servido y laoriginal experiencia de unión de los vinos de Cariñena con gastronomía y música. La ola de calor no desanimó a los ganadores de las invitaciones a acudir al Auditorio y los dos días se completó desde el primero momento el aforo.

 

“Es una magnífica idea y una forma muy original de dar a conocer los vinos de Cariñena,tenemos una Denominación de Origen excelente y que tiene que ser más conocida”; “conozco bien la Denominación, pero he podido probar aquí tres blancos muy distintos e interesantes; los vinos de Cariñena han mejorado mucho en poco tiempo”; “esta es una formaestupenda de degustar y disfrutar los Vinos de las Piedras”… eran algunos de los comentarios de los asistentes.

 

Como resumen de todas estas valoraciones, el alcalde de Cariñena, Sergio Ortiz, también presente en el Festival de las Piedras señalaba: “Es un formato diferente y acertado, el público ha disfrutado con el maridaje de vino y música, y es una buena plataforma para mostrar los vinos de la Denominaciónporque las siete bodegas que participan representan la calidad del vino que se está elaborando”.

 

OBJETIVO: MOSTRAR LA VARIEDAD Y CALIDAD DE LA D.O.P. CARIÑENA

 

Por parte de la organización, José Luis Camposdirector de Comunicación y Marketing de la D.O.P. Cariñena, ha señalado: “El objetivo del Festival de las Piedras era que el público conozca la variedad y calidad de los vinos que elaboran actualmente las bodegas de la Denominación y no podemos estar más satisfechos. Hemos llegado a miles de personas, desde turistas con poco conocimiento del Vino de las Piedras, a aficionados que son consumidores habituales pero que con la campaña y sobre todo con la degustación han podido probar nuevas marcas que no conocían”.

 

También el presidente del Consejo Regulador de la D.O.P. Cariñena, Ignacio Casamitjana, ha destacado que la campaña ha sido “un éxito total, como avalan tanto el número de personas que han visitado los restaurantes que participaban, el consumo que nos aseguran las bodegas y estos dos actos finales que unen cultura y vino”.

 

El presidente de la D.O.P. ha incidido en elobjetivo dar a conocer, a través de la muestra de 14 vinos participantes, “lo que distingue a Cariñena frente a cualquier otra zona vinícola que son las numerosas posibilidades de elaboración de nuestros vinos. Tenemos diferentes alturas, climatología, suelos y variedades y así elaboramos una extensísima gama de vinos, nos une el esfuerzo de viticultores y bodegas por el objetivo de la calidad”.

 

Las siete bodegas de la D.O.P. Cariñena que han participado en el I Festival de las Piedras sonEsteban Martín, Hermanos Torcal, Paniza, San Valero, Solar de Urbezo, Covinca y Grandes Vinos. Cada una ha estado presente con dos de sus marcas, tanto en los restaurantes como en las dos degustaciones de la sala Multiusos. Así, los participantes en la campaña han podido probarcinco vinos blancos (Esteban Martín Blanco 2018 Chardonnay Macabeo, Marqués de Fuendetodos Chardonnay-Macabeo, Particular Chardonnay Moscatel de Alejandría, Urbezo Chardonnay 2018, Clave de Sol Chardonnay 2018 y Corona de Aragón Garnacha Blanca 2017), dos vinos rosados (Fábula Garnacha Rosado 2018 y Esteban Martín Rosado 2018 Garnacha Tinta) y cinco tintos (Cachirulo Garnacha-Syrah 2016, Fábula Garnacha Joven, Particular Tinto Garnacha Joven, Los Cabos de Urbezo Garnacha 2017, Terrai Old Vine Garnacha Roble 2017 y Monasterio de las Viñas Garnacha Viñas Viejas 2016).

 

José Luis Campos, ha resaltado finalmente que tras la acogida y resultados del Festival de las Piedras se piensa ya en una nueva edición, en la que se estudian introducir algunas novedades. “Cuando la organización y el equipo de colaboradores ponen todo su esmero hasta el vino gana prestigio, pero siempre hay aspectos que uno mejoraría y algunos los tenemos ya en la cabeza para seguir promocionando nuestros vinos, siempre de la mano de la hostelería”, ha señalado.

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Gabinete de Comunicación
Agencia MAASZOOM 
Joaquín Marco 

'EL MONCAYO' DE DEL VAL & VIÑUALES

'EL MONCAYO' DE DEL VAL & VIÑUALES

Eduardo Viñuales Cobos y Roberto del Val publican ’El Moncayo. El paraíso de los naturalistas’ (IFC), donde incluyen textos de mucha gente, dibujos, fotos, testimonios, etc. En el apartado ’Testimonios’, pueden leerse algunos de estos textos. 

Decía Longinos Navás que el Moncayo es un auténtico paraíso para los naturalistas. Cuando los autores de esta guía decidimos trabajar para la Institución Fernando el Católico en la realización de una nueva publicación más sobre la Sierra del Moncayo, sabíamos que todavía quedaban muchas cosas de su paisaje, su fauna y flora, nuevas por contar y por mostrar.

Deseábamos hacer algo distinto a lo ya editado hasta el momento. Más allá de hablar de los sabidos pisos de vegetación o de que la silueta del Moncayo inspiró a Bécquer o Machado, pretendíamos que en esta voluminosa guía natural se hablara de muchos otros aspectos aún poco conocidos y dispersos: que el camino a la cumbre lo trazaron unos astrónomos para observar en 1860 un eclipse en lo más alto, que en estas laderas hay plantas, insectos y una seta que llevan el nombre del Moncayo, que por aquí han pasado viajeros y grandes estudiosos de las Ciencias Naturales -como el propio Navás-, que nuestra montaña pudo ser el tercer Parque Nacional de España, que se han hallado pisadas de dinosaurios y restos fósiles de leopardos que en otro tiempo habitaron sus laderas… Y más, mucho más, porque en este libro hablamos también de rocas muy antiguas, de trilobites y del brillo de los minerales, de frías aguas que hacen un trasvase subterráneo, de hielos glaciares desaparecidos, de nieves y nubes cargadas de humedad, de flores endémicas, de árboles singulares, hayas y robles, de chordones, de setas, de águilas reales, mariposas, murciélagos y lobos, de cuevas y muelas calizas, de los pueblos y su historia… o de carboneo, neveras y viñedos.

Así mismo queríamos mirar con lupa el latido silvestre de cada uno de los ecosistemas, y que este libro rebasara las fronteras impuestas por reyes o seres humanos mirando igualmente a la vertiente de Soria, no sólo a la de Zaragoza. Nuestra intención final era que el libro estuviera ilustrado con bonitas fotografías que hemos ido realizando a lo largo de los últimos años de trabajo y dedicación, contando con el apoyo gráfico de otros fotógrafos que han retratado la vida salvaje de tan maravillosa montaña.

Y, por último, pretendíamos que el libro que tienes en tus manos fuera un compendio donde la Naturaleza del Moncayo fuera la gran protagonista, pero en cuyas páginas colaboraran muchas personas, desde los expertos que mejor conocen sus secretos o la gente del Moncayo, hasta a los niños que lo miran cada mañana al despertarse.

Todos esos empeños ya están materializados en tus manos, amigo lector, y nuestro deseo final ya sólo es uno: que este libro te guste, que lo disfrutes y te ayude a amar con pasión esta montaña viva, el Moncayo.


HEMOS LEÍDO

 “Innumerables son los espectáculos sublimes y de arrobadora belleza que nos ofrece el Moncayo. Unas veces se posa la niebla a nuestras plantas, mientras nos envuelve la luz solar; se la ve subir por las escarpadas vertientes a las que se adhiere caprichosamente para disiparse, como por encanto, al acercarse a nosotros, o juguetear con nuestro cuerpo al que arrebuja o del que se desprende a intervalos; otras, mirando a lo lejos las nubes que se dilatan en el firmamento muéstranse blancas, iluminadas por los rayos del sol, semejando olas espumosas en un océano sin límites”.

 

José María Sanz, El Moncayo, 1935.“La rueda de la estaciones es más perceptible en el Moncayo. Con los chaparrones primaverales los pueblos despiertan del letargo y salen de romería, plantan mayos y comen, beben y cantan al aire libre; al tiempo que el campo, los frutales y los sotos acaparan blancos, rosas, verdes y añiles que inundan la retina. El verano es una granada cosecha de siestas en zaguanes de la infancia y jubileos en bodegas de ultratumba. La alegre vendimia reina en el otoño y el rebollón en el pinar, cuando la apoteosis del oro viejo se adueña de los sotos del Huecha para anunciar con trazos violetas la aparición del invierno al calor de la lumbre, el trasiego del oro líquido en el trujal y la exaltación del buda porcino”.

 

José Antonio Román, La Montaña marina (Monte Sólo), 2005.“Veruela es un milagro en piedra. Centro y albergue de cultura medieval, símbolo y documento esencial de uno de los más importantes movimientos del arte universal. El monasterio constituye un bello y artístico cenobio. Es un museo de arte. Veruela es la gran fundación aragonesa, albergue del romanticismo artístico y literario, de las leyendas del Moncayo que zumban sobre la vegetación y los riscos de sus aledaños y correntías: romanticismo exprimido por Bécquer en su celda monacal junto a la Cruz negra que también cantaran otros soñadores”.

 

Emilio Poyo, Moncayo de Aragón y Castilla, 1962.“Todo allí es grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu de su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre”.

 

Gustavo Adolfo Bécquer, Los ojos verdes, Rimas y leyendas.

Cuando anochezca en mí como un día cualquiera, acércame a Trasmoz para ver el Moncayo bajo el bosque de estrellas.

Quiero sentir muy dentro los chopos vigilantes del último crepúsculo, el aire transparente, la grama en los caminos, los tormos en los surcos, el olor de la alfalfa, el trigo entre los ruejos.

Llévame de tu brazo a oír trotar el cierzo, balar a las ovejas; contemplar bajo el cielo las nubes pasear o la geometría del vuelo de las aves y de los aviones, sus gentes tan sencillas, los huertos despegados como un museo abierto, la rudeza elegante del castillo, la iglesia con sus piedras dormidas, La Casa del Poeta y el sobrio cementerio que en silencio me espera”.

 

Ángel Guinda, poesía Trasmoz.“He visitado el tan renombrado valle de Ordesa, declarado ya Parque Nacional, y también Covadonga; y sin quitar nada de los encantos de estos dos parques nacionales de primera fila, en la parte científica tengo por muy superior al Moncayo”.

 

Longinos Navás, Informe “El Moncayo, Parque Nacional”, 1926.

Hacía mucho tiempo que deseaba ascender al Moncayo; desde el día en que, en momentos de atmósfera muy clara, lo había entrevisto desde uno de los picos del Pirineo, a más de 170 kilómetros, y me quedé impresionado por la majestad de su imponente macizo. Cuando pude verlo de nuevo, en mejores condiciones climatéricas, le dirigí, con un amistoso saludo, el deseo de conocerle de cerca. Este deseo iba a realizarse ahora”.

 

Aymar d’Arlot, conde de Saint Saud, 1891



· Carta para Aitana, sobre el Moncayo soriano.

Carmelo Romero Salvador, originario de Pozalmuro y profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

 

Habrás de saber, Aitana, que tu abuelo nació mirando al Moncayo. Y que ello, claro está, le ha marcado. Al fin y al cabo, estamos hechos de naturaleza y de paisajes y ninguno deja más huella que aquellos que vimos y asumimos como nuestros en la infancia.

Contemplada desde la orilla soriana –mi orilla de nacimiento, Aitana- la mole del Moncayo, como escribía Antonio Machado, varía y entremezcla, según los días y según las luces, el blanco y el rosa, el azul, el gris y el verde. Pero siempre, siempre –con cualquier color de su arco iris-, es tan hermosa como altiva.

Comprobarás, Aitana –porque estoy seguro de que muchas veces clavarás tu vista y pondrás tus pies en el Moncayo-, que su cumbre acostumbra a estar cubierta, incluso con cielos despejados y claros, por alguna nube. Es, como decían los ancianos de mi pueblo, la particular “boina” del Moncayo. Y comprobarás también, Aitana, si sabes mirar no solo con los ojos de la cara, sino con los ojos del alma, que el Moncayo es un hilo umbilical entre el Aragón donde naciste y la Castilla de la que proceden tus padres y todos tus abuelos.

Hay llanuras, Aitana, que separan a los pueblos y a sus gentes, y hay montañas que los unen, porque no es la geografía la que determina las relaciones entre los seres humanos, sino la voluntad de éstos. Afortunadamente el Moncayo es, desde hace mucho tiempo, una prueba de ello. Quizás, por encima de cualquier cuestión, esa sea la principal lección, Aitana, que debemos extraer, preservar y cultivar quienes nacieron mirando al Moncayo desde la linde aragonesa y quienes lo hicimos, como te decía, desde la tierra castellana.

 

 

*La fofo es de Eduardo Viñuales.

JUAN MANUEL CALVO GASCÓN PUBLICA UN NUEVO LIBRO DE LOS DEPORTADOS

JUAN MANUEL CALVO GASCÓN PUBLICA UN NUEVO LIBRO DE LOS DEPORTADOS

Juan Manuel Calvo Gascón (Ejulve, Teruel, 1957) es, probablemente, el mayor estudioso de los deportados aragoneses en los campos de concentración de los nazis. Publica ahora, ‘Dentro de poco os podré abrazar. Supervivientes aragoneses de los campos nazis’ (Celan. 2019. 228 páginas), y se presenta el jueves 27 de junio, a las 19.30, en la Casa de Cultura de Andorra.

¿Cuál era el objetivo de este libro? ¿Qué querías completar? El libro es un complemento del anterior, “Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis”, publicado en el 2011. Ya en aquel momento se quedaron muchas historias por contar y otras han surgido gracias a la colaboración de los familiares. Para dar salida a todo aquel material, nació la idea de la publicación, en 2017, de la web http://aragonesesdeportados.org/ en la que se puede acceder a los datos básicos de los 1019 deportados de nuestra tierra y se complementa con notas biográficas que voy poniendo poco a poco.  En el caso actual me propuse acercarme a las historias de los supervivientes y a su incorporación a una vida cotidiana, que nunca pudo ser normal, tras la liberación de los campos en 1945.

 -¿Cuántas biografías y microbiografías llevas escritas? No las he contado, la verdad, pero fácilmente tendré redactadas alrededor de unas doscientas, la mayor parte de ellas de aragoneses –hombres y mujeres- deportados. Algunas recogiendo testimonios familiares, en otras ocasiones recopilando datos en publicaciones varias y también mediante la consulta de diversa documentación de archivo. En este sentido es muy importante el material conservado en la sede de la Amical de Mauthausen y otros campos, en Barcelona.

 -¿Cuál es la importancia de las cartas, cómo y desde dónde se remitían?

 La correspondencia conservada por las familias es de suma importancia para acercarnos tanto al conocimiento de los casos particulares como para conocer las trayectorias colectivas, como en es el caso de la deportación republicana tras haber sido derrotados por el fascismo en guerra de España y verse obligados a exiliarse. Cartas remitidas de los campos de refugiados del sur de Francia; desde las Compañías de Trabajadores Extranjeros donde fueron destinados miles de españoles refugiados; de los campos de prisioneros de guerra (stalags) donde fueron identificados por la Gestapo como luchadores antifascistas. Algunos deportados que sobrevivieron al duro invierno de 1941-1942 pudieron enviar unas pequeñas tarjetas de 25 palabras (previo paso de censura) dando señales de vida. Luego están las cartas posteriores a la liberación, cuando los supervivientes pudieron hablar ya con libertad, como es el caso de la carta de Dámaso Ibarz (Fraga), que he utilizado para dar título al libro.

-El libro está estructurado en dos partes: los prisioneros de Mauthausen y los de otros campos. ¿Qué vínculo especial tiene el campo de Mauthausen con los aragoneses, donde hubo casi mil prisioneros?

 El campo de Mauthausen, era conocido como el “campo de los españoles” y, de los aproximadamente 7000 que hubo allí, unos 850 eran aragoneses de los que 650 hallaron la muerte durante su deportación, la mayor parte de ellos en Gusen entre la segunda mitad de 1941 y la primavera de 1942. La relación entre Mauthausen y Aragón, viene de lejos y para ello basta visitar el memorial de Gusen, donde se pueden ver un buen número de placas de recuerdo de las víctimas aragonesas. Muchas familias vehicularon esta relación mediante la Amical de Mauthausen, cuando empezó su andadura en 1962, participando en los encuentros, en los viajes de homenaje al campo,…En Aragón el recuerdo de las víctimas se mantuvo gracias a las actividades de deportados como Mariano Constante (Capdesaso), Julio Casabona (Sariñena) o Feliciano Gracia (Gallur). Existen monumentos o placas de recuerdo en Huesca, Fraga, Zaragoza, Calaceite, Alcorisa, Mequinenza, Ejulve, Ejea,… .

-Llevas media vida ya, o casi, estudiando estas historias. ¿Qué te sigue conmoviendo o asombrando? Empecé en 2004, ahora hace 15 años, me sorprendió saber que había cinco deportados nacidos en mi pueblo, Ejulve, y que nadie me hubiese hablado de ellos cuando preguntaba por los efectos de la guerra. Aquel olvido me produjo una desazón personal y volví a los textos de Constante, me pude en contacto con la Amical y conocí a los primeros deportados. Sus historias personales eran asombrosas y muy pocas personas, fuera del entorno familiar, las conocían. Me puse como objetivo ayudar a difundirlas. El contacto con los familiares ha sido y es muy gratificante y en estos momentos me motiva el enorme interés de la generación de los nietos por saber qué paso con sus abuelos

 -Hablas del silencio después de haber estado allí. ¿Qué les perturba más: el recuerdo, la sensación de haber salido con vida con algo de culpa…?

Es un tópico, pero yo creo que refleja a la perfección el drama de los supervivientes: nunca abandonaron el campo. ¿Cómo superar el horror cotidiano con el que convivieron? ¿Cómo recuperar una vida normal después? Y una eterna pregunta en el aire. cuando la muerte cotidiana podía llegar en cualquier momento ¿por qué yo me salvé y mis compañeros sucumbieron? ¿Quién les iba a creer? Muchos no hablaron del tema nunca más, sólo con algunos compañeros de supervivencia volvían a revivir sus recuerdos. Y eso fue todavía más duro para los pocos que regresaron del exilio en los años 50 del pasado siglo quienes, a veces, tenían que sufrir la humillación de su experiencia, en un entorno represivo como era el de que se respiraba en aquellos años de la dictadura franquista.

-Vayamos con los personajes. Los hay muy pintorescos. Por ejemplo, ‘El loco del Matarraña’. ¿Por qué lo seguían abucheando en Zaragoza?

 El caso de Salvador Benítez, es significativo. Sobrevivió a los trabajos forzados en una base submarina y a su deportación a Mauthausen. Rehízo su vida en París y enviudó en dos ocasiones. Era un superviviente en toda regla. Volvió a casarse por tercera vez y en su madurez creó una imagen de sí mismo excéntrica y provocativa. Sus desconcertantes trajes, llenos de botones de vivos colores, su chistera, el multicolor paraguas, … le dieron a conocer en festejos y eventos populares muy diversos. Pero bajo aquel disfraz se escondía otro Salvador, aquel que acudía a los actos de homenaje en el exilio, en Mauthausen o en los organizados por la Amical en cualquier lugar del Estado y a otras manifestaciones reivindicativas como fue en una de las manifestaciones antitrasvase, celebrada en Zaragoza, donde fue increpado y apartado por lucir aquellas indumentarias, sin que nadie saliese en su defensa. ¡El atrevimiento de la ignorancia!

-Es impresionante la historia del futbolista Ramón Cuesta. Le daban hasta más ración…

 

Es una de las historias más conmovedoras…me la explicó Rosa Cuesta, su sobrina. Ramón partió de Zaragoza muy joven para participar en la Olimpiada Popular que se iba a celebrar en Barcelona en julio de 1936 y tardó veinticinco años a regresar para visitar a su familia, ¡pero con pasaporte francés! En Mauthausen, formó parte del equipo de fútbol que los españoles organizaron en el campo. Si bien es cierto que algunos obtuvieron un destino que les permitió salvarse del agotador trabajo en la cantera o de su traslado a Gusen, nada era seguro y hubo varios miembros de aquel equipo que no resistieron y no llegaron a ver el día de la liberación.

Con Dámaso Ibarz, de Fraga, también se incorpora otro factor: el enchufe… ¿Existía de verdad, eran determinante el enchufe? La obtención de un destino que les apartase de los trabajos más ingratos era cuestión de suerte y también fue el resultado de una estrategia de resistencia de los españoles para obtener determinados puestos desde donde poder ejercer favores o prácticas clandestinas de solidaridad.

 -¿Como se salvaron estos prisioneros, qué caso te parece más curioso o pintoresco o dramático?

Las situaciones que se dieron fueron muy variadas, dependía mucho de la suerte en sus destinos, del momento de su deportación, de la fortaleza física y mental,… de la solidaridad. Posiblemente, el que más me ha llamado la atención, por desconocimiento, ha sido la historia de Julio Comín (Obón) que conoció el trabajo esclavo y su deportación a las islas del Canal de la Mancha, donde vivió durante años, un verdadero un infierno cotidiano.

-Abordas la situación de las mujeres. ¿Has encontrado muchas que pasaron por el horror?  En los listados que maneja la Amical hay unas 280 deportadas españolas. Mayoritariamente lo fueron como resistentes a la ocupación Nazi. De Aragón hubo una docena aproximadamente y en el libro dedico sendos capítulos a dos de ellas: Alfonsina Bueno (Moros) y Elisa Garrido (Magallón).

-Citas de pasada a Lise London, de origen aragonés. ¿Cómo vivió su cautiverio y el de su marido Artur London? Conocí personalmente a Lise en la primavera de 2004 y mantuvimos varios encuentros más. Su historia es la del siglo XX. Ella y su marido fueron primero Brigadistas Internacionales, luego resistentes y por ello, deportados. Lo más duro para Lise fue la separación de su hijo el día anterior a su deportación y ver morir en Ravensbrück a tantas compañeras de lucha. Arthur London, su esposo, coincidió en Mauthausen con sus camaradas republicanos y mantuvo siempre una gran amistad con muchos de ellos. Es significativa su intervención en la inauguración del monumento de los republicanos en Mauthausen en el año 1962. 

-¿Quedan muchas cosas por saber?

 Por desgracia sí. Todavía hay familias que desconocen qué ocurrió con muchas de las víctimas de la barbarie. En España, en numerosas ocasiones, la memoria familiar se ocultó por miedo y, como decía antes, son muchos nietos los que están descubriendo su propia historia familiar silenciada durante décadas. Por otro lado la información que se dispone por parte de los investigadores es limitada y a veces confusa. Aún falta mucho hasta conocer el alcance real de los miles de víctimas españolas del nazismo, más allá de quienes figuran como deportados. Me estoy refiriendo a los asesinados por represalias o aquellos que fueron destinados a realizar trabajos forzados en Alemania o en los territorios ocupados.

-¿Sueñas con estas vidas al límite por la noche?

 Pues a veces, cuando estoy con alguna historia personal no descanso hasta que puedo averiguar algún aspecto concreto que me aclare su trayectoria. Y es cierto que varias entrevistas me han mantenido en vilo durante varias horas. De forma muy especial recuerdo cómo me afectó el testimonio de Pascual Castejón, en Calanda en el verano de 2004, donde ambos nos emocionamos cuando rememoraba aspectos muy dolorosos vividos durante su deportación.

-¿Cómo podemos dignificar a estos personajes de una vez para siempre?

Yo creo que el Estado tiene una gran deuda con las víctimas del fascismo patrio y del nazismo internacional. Hasta ahora se han llevado a cabo loables intentos de carácter sentimental o simbólico, pero no es suficiente. Falta un reconocimiento jurídico a su condición de víctimas. Por poner un ejemplo que puede ser clarificador: muchos de los nuestros deportados supervivientes continuaron en el exilio y fallecieron en Francia y allí se les ha reconocido sus derechos, han recibido las máximas condecoraciones, y se les entierra con honores, … mientras que aquí hemos ignorado su existencia y desconocemos cuál fue el verdadero sentido de su lucha.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2019/06/25/juan-manuel-calvo-gascon-los-deportados-nunca-abandonan-el-campo-de-exterminio-1322145.html

'TURIA' DEDICA UN MONOGRÁFICO A JAVIER TOMEO

'TURIA' DEDICA UN MONOGRÁFICO A JAVIER TOMEO

 

 

 JAVIER TOMEO, EL KAFKA ARAGONÉS, PROTAGONIZA “TURIA”

 

TAMBIÉN PUBLICA TEXTOS INÉDITOS DE JUDITH HERZBERG, LUIS MATEO DÍEZ, MANUEL VILAS, MARTA SANZ, BERTA VIAS MAHOU Y CARLOS CASTÁN

                                                                                           

CARME RIERA PRESENTA HOY “TURIA” EN HUESCA

 

 

El escritor Javier Tomeo, considerado por muchos como una suerte de Kafka aragonés, es el principal protagonista del nuevo número de la revista cultural TURIA. Cuando apenas han transcurrido seis años de su muerte, Tomeo es objeto de análisis y reivindicación por haber sido capaz de elaborar una obra sin duda asombrosa y diferente y que gozó también de éxito notable no sólo en España sino, especialmente, en  Francia y Alemania. Un homenaje colectivo que, a través de textos inéditos, le rinden un total de 20 autores y estudiosos de distintos países y que permite conocer a fondo a un autor original, valioso e inclasificable dentro de las letras españolas.

 

El nuevo número de TURIA será presentado hoy en Huesca, a las 20 horas y en el salón de actos de la Diputación de Huesca. La tarea corresponderá a Carme Riera, escritora, académica de la RAE y actual presidenta de CEDRO. Conviene destacar que la Diputación de Huesca ha apoyado económicamente esta iniciativa cultural y la ha hecho viable.

 

TURIA pretende descubrir a los lectores el interés del universo literario de Javier Tomeo.  Y es que, según declara su editor Jorge Herralde en la revista; “Sólo un alien como él pudo escribir inolvidables obras maestras”. Fue Tomeo autor de una obra narrativa atractiva y extensa, construida al margen de las modas. Una labor creativa rendida siempre a la extrañeza y al absurdo, a lo disparatado y deslumbrante, a lo monstruoso y anormal. No en vano, uno de sus más celebrados títulos fue Amado monstruo, que obtuvo una clara repercusión internacional. 

 

El monografico de TURIA sobre Javier Tomeo (Quicena, Huesca, 1932 – Barcelona, 2013) ha sido coordinado por el escritor y crítico Ramón Acín, autor de una tesis doctoral sobre su obra y uno de los estudiosos que mejor la conocen. En su artículo introductorio subraya la condición de Tomeo como corredor de fondo de la literatura española contemporánea y subraya que su mundo literario es el de un autor  “outsider, marginal, extraño, raro, insólito o inclasificable”.

 

Las casi 150 páginas que TURIA dedica a Javier Tomeo puede decirse que constituyen una completa aproximación a una obra y a una trayectoria vital que sigue mereciendo la pena. Buena prueba de ello es que, entre los autores que participan en este monográfico de la revista, hay varios especialistas procedentes de otros países así como tres autores de sendas tesis doctorales sobre Tomeo.  

 

UN ESPECTACULAR SUMARIO REPLETO DE TEXTOS INÉDITOS

 

Además del cuidado monográfico dedicado a Javier Tomeo, el nuevo número de TURIA brinda un espectacular sumario repleto de lecturas y autores de interés. Así, las páginas páginas de la revista se enriquecen con textos originales protagonizados por importantes autores internacionales. Entre ellos destaca la presencia, por primera vez en español, de Judith Herzberg, la mejor poeta holandesa actual y uno de los más relevantes nombres propios de la literatura occidental de nuestros días.

 

También TURIA ofrece a los lectores amplios e interesantes artículos inéditos sobre dos destacadas escritoras contemporáneas: la británica Doris Lessing, premio Nobel de Literatura en 2007, de la que se cumple este año el centenario de su nacimiento, y la francesa Fred Vargas, indiscutible reina europea de la novela negra y galardonada el pasado año con el Premio Princesa de Asturias.

 

La mejor narrativa española también está presente en las páginas de TURIA con nuevos textos de Luis Mateo Díez, Manuel Vilas, Marta Sanz, Berta Vias Mahou y Carlos Castán.

 

No hay que olvidar que TURIA ofrece a los lectores poemas inéditos de Juan Cobos Wilkins, Nuria Barrios, Rosa Lentini, Ada Salas, Marta López Vilar, Juan Marqués, David Mayor y Begoña Ugalde Pascual, entre otros.

 

Especialmente recomendables son las amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con dos de los autores más valiosos y singulares del panorama literario europeo: Gonçalo M. Tavares y Francisco Ferrer Lerín. Con Tavares, que es el autor portugués más internacional con 39 libros traducidos en 50 países, conversamos sobre la importancia que damos al presente o  nuestra relación con la tecnología, o sobre la incomunicación cultural existente entre España y Portugal. Exploramos también su interés por Europa y su fascinación por Japón.  Además, en la entrevista se analiza la evolución de la sociedad actual, la lucha por la igualdad de las mujeres, la emergencia del nacionalpopulismo o las consecuencias de la crisis económica.

 

Francisco Ferrer Lerín combina la literatura con la ornitología, que ha ejercido durante décadas en el Pirineo aragonés. En la entrevista se repasan distintos episodios insólitos de su  vida y es que, por ejemplo, durante treinta y tres años no escribió nada pero desarrolló actividades que le suministrarían abundante material cuando retornó al mundo literario. También se conversa en torno a cuestiones como la vanidad, la supervivencia o el oficio de escribir y, en todos los casos, Ferrer Lerín siempre brinda las opiniones contundentes de quien ha conseguido hacer de su vida una obra de arte.

 

Las ilustraciones de este nuevo número de TURIA han sido realizadas por el Estudio Brosmind, integrado por los hermanos Juan y Alejandro Mingarro. Dos oscenses radicados en Barcelona que, en pocos años, han convertido su estudio creativo en uno de los más solicitados y premiados a nivel internacional, sobre todo en el ámbito de la publicidad.

 

TURIA ha conseguido convertirse, tras 36 años de trayectoria, en una de las revistas culturales de referencia en español. Tiene difusión nacional e internacional por suscripción y una edición en papel y otra  digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este nuevo número ha contado con el apoyo económico de la Diputación de Huesca.

 

CONOCER A FONDO A JAVIER TOMEO Y SU OBRA 

 

Una aproximación plural, rigurosa y necesaria a Javier Tomeo es la propuesta central que realiza la revista cultural TURIA a sus lectores. Las 150 páginas que TURIA dedica a Tomeo puede decirse que constituyen uno de los más completos análisis que sobre su trayectoria y su obra literaria se han publicado nunca.

 

Ramón Acín, uno de sus principales estudiosos y que ha coordinado el monográfico de TURIA, escribe que Tomeo fue “un autor que siempre resulta gustoso y denso, sugerente  e  intranquilizador,  divertido  y  trágico...  La  extrañeza,  lo raro, la anormalidad, la diferencia, lo marginal y demás aspectos practicados por él, en cohabitación con varios elementos más, permiten sobrepasar las tranquilas aguas de una lectura de superficie, apacible e, incluso, hasta risueña. Sin duda, por todo ello, el monstruo Tomeo ha saltado latitudes, idiomas y culturas. Y sus novelitas, cuentos y estampas breves se tornaron universales, además de servir a la vez como textos teatrales”.

 

Antón Castro, en su artículo “El lugar de un escritor distinto y solitario”, traza una certera mirada sobre su personalidad y su trayectoria y concluye: Tomeo “ha dejado su poso: su originalidad, su extravagancia, su lucidez, su percepción caricaturesca del mundo, su conocimiento del alma humana y sus paradojas, y ha puesto su prosa depurada al servicio de la ficción y de sus fábulas morales”.

Además de los ya citados, en el monográfico que la revista dedica a Tomeo, escriben  textos inéditos especialistas internacionales como la hispanista radicada en Suiza Irene Andres-Suarez (“Teatricuentos y microrrelatos de Javier Tomeo”) o la profesora francesa Sylvie Fournié-Chaboche,  autora  de  una  tesis  doctoral  sobre  el  autor  aragonés.  También  ha dedicado una tesis al libro “Amado monstruo” de Tomeo otro de los colaboradores de esta entrega de TURIA: Francisco González García, que estudia ahora su relación con el teatro.

 

Otros artículos sobre la obra de Tomeo corren a cargo de: Ismael Grasa (“Los contornos del monstruo”), Agustín Faro Forteza (“Tomeo y el cine: un encuentro puntual”), Antonio Pérez Lasheras y María Pérez Heredia (“Aragón en Tomeo, Tomeo y Aragón”), Fernando Valls (“Monstruos y prodigios: imágenes de Javier Tomeo”), Daniel Gascón (“Javier Tomeo: una grieta en la realidad”), Mariano Gistaín (“La Cobertera de Quicena”) y Ángel Rodríguez Abad (“Lúdico, lateral, lírico: Tomeo”).

 

Uno de los testimonios más relevantes que aporta TURIA es el de su editor de referencia, Jorge Herralde, que publicó en Anagrama buena parte de los títulos elaborados por Tomeo y que asegura que el impacto de las dos primeras novelas (El castillo de la carta cifrada y Amado monstruo)  fue muy fuerte, quizá, aparte de su gran calidad,  por la sorpresa de un tipo de literatura que no tenía nada que ver con lo que se hacía en España ni en ningún otro lugar.  Ya tenía entonces un club de fans que, aunque no muy numeroso, matarían por Javier Tomeo”.

 

No faltan artículos de quienes fueron otros de sus editores, como Enrique Murillo (“Tomeo, raro entre los raros”) y Juan Casamayor (“Editar a un clásico”). Y en el capítulo de testimonios destacan los de amigos de Tomeo como Javier Gurruchaga (“Tomeo y yo fuimos napoleónicos por derecho propio”), Luis Alegre (“Planeta Tomeo”) o Joan de Sagarra. 

 

Por último, TURIA reproduce un texto poco conocido de Tomeo, publicado en 1972 en la revista “Camp de l’Arpa” (“El  prelado acuático y otras pequeñas historias”).  Cierra el monográfico una pormenorizada y útil biocronología elaborada por Pablo Pérez Rubio.

 

DORIS LESSING, FRED VARGAS Y VICENTE GAOS 

 

La escritora Carme Riera, académica de la RAE y actual presidenta de CEDRO, es la autora del artículo inédito sobre Doris Lessing que abre el sumario del nuevo número de la revista TURIA. Lessing, que obtuvo en 2007 el Premio Nobel de Literatura y en 2001 el Premio Príncipe de Asturias, fue una escritora muy prolífica, cultivó todos los géneros literarios y su producción la integran más de setenta títulos. Según Carme Riera, en Lessing “cada nueva obra es un reto. Una apuesta con ella misma de la que quiere salir vencedora”. 

 

Carlos Zanón, cultivador también del género, es el autor del artículo inédito que la revista TURIA dedica a analizar la trayectoria creativa de la Fred Vargas, considerada como la actual reina de la novela negra europea. Buena prueba de ello es el éxito espectacular que tienen sus libros, así como el reconocimiento crítico que avalan su trabajo con premios como el Princesa de Asturias de las Letras 2018, un galardón que de acuerdo a su legendaria timidez no acudió a recoger.

 

Un merecido rescate y resdescubrimiento es lo que consigue el artículo que TURIA publica sobre el poeta, ensayista y profesor Vicente Gaos. Cuando este año se cumple el centenario de su nacimiento, sobre Gaos escribe Manuel Rico un texto que lo reivindica como una de las figuras de la poesía y la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. Un poeta que, en opinión de Dámaso Alonso, fue “agudo, apasionado, pero sobrio, como si supiera que su fuerza está en la lucidez”.

 

La sección que TURIA dedica a los estudios literarios incluye también un artículo de Anna María Iglesia en el que analiza las claves del éxito arrollador de Manuel Vilas con su novela “Ordesa”, que ha conseguido algo tan poco frecuente como la perfecta sintonía entre crítica y público.

 

JUDITH HERZBERG, LUIS MATEO DÍEZ, MANUEL VILAS Y MARTA SANZ

 

Entre  el  buen  surtido  de  lecturas  inéditas  que  ofrece  TURIA  sobresale  una antología de Judith Herzberg, la mejor poeta holandesa actual y uno de los más relevantes nombres propios de la literatura occidental de nuestros días. Esta selección de poemas  forma parte de un próximo libro que, editado por Pre-Textos, se titulará “Todo lo que es pensable”. Al fin, el lector español podrá descubrir a una escritora que según su traductor Ronald Brouwer, “posee una voz al margen de cualquier movimiento o corriente literaria, y solamente se la suele comparar, por expresarse en un registro cercano, con Wisława Szymborska”.

 

Además, TURIA da a conocer una selección de textos inéditos de algunos de los mejores autores de momento. Así, la revista narraciones originales de Luis Mateo Díez, Manuel Vilas, Marta Sanz, Berta Vias Mahou y Carlos Castán. También publican relatos Oscar Sipán y Marta Armingol.

Y además se ofrecen poemas de, entre otros, Juan Cobos Wilkins, Nuria Barrios, Rosa Lentini, Ada Salas, Marta López Vilar, Begoña Ugalde Pascual, Joaquín Sánchez Vallés, Juan Marqués, David Mayor, Angélica Morales, Luz Rodríguez, Francisco Grasa, José Gabarre, Bibiana Collado y Javier Fajarnés Durán.

 

En el apartado que TURIA dedica al ensayo, merece una atenta lectura la tercera entrega de la serie de artículos de Jesús Briones sobre el futuro que nos aguarda: “Humanización de la era digital. III. Una ética de las cosas”. 

 

ENTREVISTAS A GONÇALO M. TAVARES Y FRANCISCO FERRER LERÍN 

 

El nuevo número de TURIA ofrece también dos conversaciones exclusivas y de lectura muy provechosa. Las protagonizan dos destacados nombres propios de nuestra actualidad cultural: Gonçalo M. Tavares, el autor portugués más internacional y Francisco Ferrer Lerín, escritor, ornitólogo y uno de los creadores más originales de las letras españolas

La entrevista con Tavares, realizada por Luis Sáez Delgado, va mucho más allá de hablar de sus libros o su trayectoria. El escritor portugués tiene siempre otras preocupaciones sobre las que quiere tratar: del papel de la máquina al mundo de los creyentes,  de la lucha por la igualdad al Holocausto, de la fascinación por Japón o el interés por Europa.

 

Preguntado por un asunto tan central como la lucha por la igualdad de las mujeres y su presencia en su obra, Tavares lo tiene claro: “Es importante que el arte y la ficción no entren en una especie de cuotas de personajes masculinos, femeninos, negros, blancos. (…) Encuentro un asunto esencial cómo otorgar un espacio literario o artístico a las minorías, y ahí aparece la pobreza. La gran discriminación es la pobreza"

 

Francisco Ferrer Lerín muestra, en la conversación que mantiene con Fernando del Val, todo un repertorio de opiniones contundentes. Por ejemplo, preguntado por su método al escribir, declara: “Puedo escribir sobre algo con un argumento inexistente. Donde no pasa nada. O sobre una nimiedad. Ahí está el embrujo. Escribir con argumento no tiene mérito. Además, es aburrido de leer y pesado de escribir”. Tambiénasegura Ferrer Lerín que “es mentira aquello de que hay poetas magníficos desconocidos. El bueno, sale. Vivo o muerto”.

 

RECUERDO DE SERGIO ALGORA, MIGUEL DE MOLINOS Y THOMAS MANN 

Entre los contenidos que habitualmente TURIA dedica a los temas y autores vinculados a Aragón, destaca la publicación de un amplio artículo en el que se  rinde homenaje al escritor y músico zaragozano Sergio Algora, fallecido en 2008 y del que este año se el cumple el 50 aniversario de su nacimiento. Además de analizar su trayectoria creativa, TURIA brinda una grata sorpresa a los interesados en la obra de Algora: publica un capítulo de una novela inédita cuya finalización quedó truncada por su repentina muerte

 

Por otro lado, TURIA estudia también la relación entre Miguel de Molinos y Thomas Mann. Y es que la influencia de gran pensador aragonés, muy notable en aquellos países afectados por la reforma luterana, puede detectarse nada menos que en una de las principales obras del autor alemán: “La montaña mágica”, todo un clásico de la literatura universal.

 

Asimismo, TURIA contiene la sección habitual denominada “La isla”, con fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas enriquecidos gráficamente por Isidro Ferrer. Cierra el sumario de la revista una amplia sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales de mayor interés.

 

 

*La Foto de Javier Tomeo es de la agencia EFE.

PREGÓN DE IRENE VALLEJO: FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

PREGÓN DE IRENE VALLEJO: FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

La escritora Irene Vallejo fue la pregonera de la Feria del Libro de Zaragoza. Este es su texto.

 

 

Buenas tardes. Bienvenidos todos y cada una.

Feliz feria, autoridades.

Feliz feria, autores, autoras, autónomos, autoeditores, autodidactas, autoestopistas (un poco de todo eso somos las gentes del libro).

Felices quienes estáis aquí porque los libros os llaman con sus voces silenciosas, con su invitación muda, con su bullicio inaudible.

A los libreros, editores, escritores e instituciones que han confiado en mí, quiero expresarles mi asombrada gratitud. Me hace inmensamente feliz pregonar la alegría de esta Fiesta en mi ciudad natal, junto al río Ebro y el río de libros que en estas casetas fluye y corre y serpentea.

El viejo nombre de Cesaraugusta incluye la palabra “gustar”. Zaragoza, la palabra “gozar”. No hace falta decir más: somos la ciudad de los placeres. Y eso incluye el gusto de leer y hacer libros.

Si, como dice el refrán, las palabras se las lleva el viento, aquí tenemos cierzo para todos los relatos del mundo.

Nuestra ciudad ha estado desde siempre en el atlas de las letras viajeras, de los encuentros aventureros, de los mestizajes literarios, de las posibilidades infinitas.

Abrid un antiguo libro y podréis beber vino añejo en la mesa del poeta Marcial, que hace un par de milenios inventó el epigrama junto al Moncayo, y se convirtió sin saberlo en el padre de todos los tuiteros de hoy.

Acompañaréis al viajero egipcio Al-Qalqasandí que describió Zaragoza (o, para ser exactos, Saraqusta) con palabras rebosantes de poesía: “La ciudad parece una motita blanca en el centro de una gran esmeralda –sus jardines– sobre la que se desliza el agua de cuatro ríos transformándola en un mosaico de piedras preciosas”.

Escucharéis por un momento los versos del rey poeta al-Muqtadir, el Poderoso, constructor de la Aljafería, a la que llamó “Palacio de la Alegría”.

Sentiréis que el suelo zaragozano vibra bajo el galope de los caballeros de la Chanson de Roland y el caballo del Cid. Podréis espiar al Marqués de Santillana, cuando se fijó en una moza atractiva cerca de Trasmoz y quiso camelarla con versos. El poema nos cuenta cómo ella, chica recia, muchos siglos antes del Me Too, le amenazó con una pedrada si se propasaba.

Voces de otros tiempos os hablarán de esta tierra sedienta, tierra de río grande, de frontera, de puentes y pasarelas, de mestizos y traductores. La frontera es el lugar donde se escuchan las voces procedentes del otro lado, donde se forja el entendimiento, donde convive lo extranjero junto a lo propio. Somos el eco del musulmán Avempace; del judío Ibn Paquda –que tituló su libro Los deberes de los corazones–; de los traductores de Zaragoza y Tarazona: Hermán el Dálmata, Hugo de Santalla; de los artistas mudéjares, que crearon belleza en el umbral de dos civilizaciones.

Acariciad libros y os transportarán a aquella Zaragoza donde aterrizó la imprenta, una de las primeras capitales europeas en conocer el invento que cambiaría el mundo. Desembarcaron en la ciudad artesanos flamencos y alemanes, como Mateo Flandro y Jorge Cocci, que editó aquí algunos de los libros más bellos del siglo xvi. La fiebre de la letra impresa invadió el territorio. En el siglo xvii hubo 20 libreros y 63 impresores en Aragón, cifra asombrosa en España. Algunas maravillas de la literatura, como La Celestina de Rojas o el corrosivo Buscón de Quevedo, vinieron a nacer entre nosotros. Las imprentas zaragozanas publicaban libros prohibidos en Castilla, libros perseguidos, libros deslenguados, libros que ardían fácilmente. Los rebeldes, los inconformistas, lo tenían un poco más fácil aquí.

Quizá por eso Don Quijote puso rumbo a Zaragoza, y se miró en el Ebro, y soñó una ínsula, y soñó Sansueña. En Pedrola, el caballero y su escudero volaron hasta las estrellas a lomos de un caballo de madera con una clavija en la cabeza, y todo para auxiliar a unas doncellas barbudas. Es una de las aventuras más surrealistas del libro y, si no, que baje Buñuel y lo vea. Cervantes comprendió que la nuestra es una ciudad imaginaria, una ciudad que cabalga entre constelaciones, una ciudad soñada.

A estas tierras vino Quevedo para casarse a la tierna edad de 53 años. Poco duró el matrimonio pero no se puede decir que el escritor no conociese aquí una gran pasión. Se enamoró para siempre de las salchichas de Cetina; de ellas dijo que eran ‘celestiales’.

María de Zayas, la primera mujer que firmó una novela en nuestra lengua, vivió en Zaragoza y por sus calles imaginó un frenesí de pasiones terribles y oscuras. Aquí situó alguna de sus ficciones, como El jardín engañoso, que es un enloquecido menàge à quatre con posesiones diabólicas incluidas.

Nuestra montaña mágica podría ser el Moncayo, que acunó a Gracián, como a Marcial, y sedujo a Machado.

Hubo una vez un ilustrado polaco que imaginó el Manuscrito encontrado en Zaragoza, con sus sueños de la razón y sus monstruos. Y hubo también un seductor llamado Giacomo Casanova, que se decía descendiente de un tal Jacobo Casanova, zaragozano aventurero que ya apuntaba maneras, pues de él se cuenta que raptó a una monja de un convento y huyó con ella a Italia.

Y Goya, Bécquer, Verdi, Victor Hugo, Galdós, Baroja.

Galdós nos dedicó varios episodios: el nacional patriótico y otro más erótico en la novela Fortunata y Jacinta, cuando imaginó a Jacinta y Juanito persiguiéndose para besarse en la boca por los rincones solitarios de una traviesa Zaragoza durante su viaje de novios.

También en su luna de miel, algún oculto magnetismo trajo a Virginia Woolf a una pensión zaragozana. Desde esa habitación (que no era propia) escribió una larga carta a una lejana amiga inglesa. Dijo que estaba leyendo con ferocidad. Más adelante diría a su biógrafo que la desnudez y la belleza del paisaje la dejaron atónita.

Cuántas veces pasearía por esta ribera la inolvidable María Moliner, bibliotecaria asombrosa, jardinera de palabras, discreta hortelana del idioma, que cultivó a solas un diccionario entero. Y en el párrafo final de su enorme obra, se despidió diciendo: “La autora siente la necesidad de declarar que ha trabajado honradamente”.

Cuántas veces se detendría aquí el cronista del alba, Sender, que nos contó la historia de la Quinta Julieta y de su primer amor, Valentina. Y así cartografió para la literatura Torrero y Tauste.

Y cuántas veces miraría esta perspectiva de cielo abierto Miguel Labordeta, que desde el Café Niké fundo la “Oficina poética internacional”, donde hizo famosas sus pipas y el carnet de ciudadano del mundo. Leemos en sus versos que quería agarrar la luna con las manos, que dudaba a menudo, que solo estaba seguro de llamarse Miguel y de no haber aprobado ninguna oposición honorable al Estado. Cincuenta años después de su muerte lo seguimos añorando, como él mismo dijo: con sus pelos difíciles, con su ternura polvorienta, con su piojoso corazón.

Todos ellos, también ellas, han tejido nuestros sueños. Y los escritores vivos, demasiados para nombrarlos uno a una, aún siguen imaginando historias que se adhieren a la ciudad como rocío, como los espejismos del sol o como la hierba esmeralda entre las grietas del cemento. Estad tranquilos, aquí siempre hay algún juntapalabras de guardia, para inventar mares y lejanías que ensanchen nuestros horizontes.

La risa de Marcial, Jorge imprimiendo belleza, Baltasar en su Moncayo mágico, María en su jardín de palabras, el poeta Miguel intentando abrazar la luna, y otros tantísimos, han demostrado que aquí los libros nos importan. Que se puede viajar al País de las Maravillas y al Fin de la Noche desde cualquier sitio, también desde la Plaza de los Sitios. Que las historias flotan a nuestro alrededor, son un cierzo que nos acaricia, nos revuelve el pelo y nos arrastra con su fuerza invisible.

Gracias a las palabras sobrevivimos al caos de vendavales que es el mundo. Aquí nos bebemos el viento, lo hacemos vibrar en las cuerdas vocales, lo acariciamos con la lengua, el paladar, los dientes o los labios: y de esa operación tan sensual nacen nuestras palabras. Los libros son nuestra manera de cabalgar huracanes.

En esta ciudad yo recibí el regalo del lenguaje y de los cuentos. No recuerdo la vida antes de que alguien me contase el primer cuento. Antes de que me enseñasen a bucear bajo la superficie del mundo, en las aguas de la fantasía. Durante esos años olvidados tuvo que ser duro –supongo– seguir una dieta tan estricta, solo realidad. El caso es que, cuando descubrí los libros, por fin pude tener doble, triple, séptuple personalidad. Y ahí empecé a ser yo misma.

Fui una niña a la que contaban cuentos antes de dormir. Mi madre o mi padre me leían todas las noches, sentado el uno o la otra en la orilla de mi cama. El lugar, la hora, los gestos y los silencios eran siempre los mismos: nuestra íntima liturgia. Aquel tiempo de lectura me parecía un paraíso pequeño y provisional –después he aprendido que todos los paraísos son así, humildes y transitorios.

Y yo me preguntaba ¿cómo caben tantas aventuras, tantos países, tantos amores, miedos y misterios en un fajo de páginas claras manchadas con rayas negras, con patas de araña, con hileras de hormigas? Leer era un hechizo, sí, hacer hablar a esos extraños insectos negros de los libros, que entonces me parecían enormes hormigueros de papel.

Después aprendí yo misma la magia de leer patas de araña. Qué maravilla entonces acompañar a mis padres a las librerías y elegir mis propios libros: flores de papel, cordilleras plegables, letras minúsculas, mares mayúsculos, planetas portátiles.

No había ya vuelta atrás. Desde entonces tengo que zambullirme a diario en el océano de las palabras, vagar por los anchos campos de la mente, escalar las montañas de la imaginación.

Como escribió Ana María Matute: “El mundo hay que fabricárselo uno mismo. Hay que crear peldaños que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo de verdad”.

Los gatos, con sus famosas siete vidas, son solo principiantes, meros aprendices. Quien lee, tiene a su disposición cientos, miles de vidas. Varias en cada libro.

Esta feria del libro que hoy empieza quiere acogernos a todos (incluidas nuestras vidas paralelas en otras dimensiones). Acoger a la gran comunidad que formamos los viajeros y las exploradoras del universo mágico de las ficciones.

Acoger a las librerías, claro: las que resisten, las nuevas -también cobijar el recuerdo de las que han cerrado-.

Acoger por supuesto a la gente lectora. La que curiosea, la que colecciona marcapáginas, la que pregunta, la que pide una dedicatoria. La que se tiene que rascar el bolsillo y por eso compra libros de bolsillo. La gente menuda y grande que, además de bocadillos de jamón, merienda bocadillos de tebeo.

Sin olvidar a los hombres y mujeres (cada vez son más las mujeres) que vuelcan su talento en todos los oficios del libro: novelistas, poetas, ensayistas, editoras, traductoras, ilustradoras, maquetadoras, distribuidoras, libreras, críticas literarias, bibliotecarias, bibliófilas, cuentacuentos y narradoras orales, amigas de los clubs de lectura.

Acoger a los niños de todas las edades. A los zaragozanos de todo el mundo. A los que aquí nacen o pacen. A los viajeros que recalan en esta tierra de paisajes inhóspitos y gente hospitalaria. A las personas de palabra. A los ciudadanos de varios universos.

Disfrutad, cesaragustaos, zaragozad. Aquí encontraréis páginas donde bullen historias, versos, conocimiento, anécdotas, esperanzas, laberintos, desengaños, misterios, sueños. Es decir, placeres a nuestro alcance. Como escribió un poeta argentino, los libros se pulen como diamantes y se venden a precio de salchichón. O, como diría Quevedo, al precio de las celestiales salchichas de Cetina.

Y acabo ya, con unas últimas palabras y una memoria emocionada.

Es maravilloso encontrar los libros en la calle, los lunes y los martes y los viernes al sol. Durante muchos siglos permanecieron guardados en los palacios de los ricos, en los grandes conventos, en las mansiones más suntuosas, en los pisos principales de las casas nobles. Eran emblema de lujo y privilegio. Las bibliotecas solían ser estancias en mansiones con techos pintados y escudos heráldicos. Exigían un conjunto de accesorios básicos: muebles de madera con volutas y puertas acristaladas, escaleras de mano, atriles giratorios, enormes mapamundis, mayordomos con plumero.

Hoy hemos quitado los cerrojos a los libros y les hemos calzado zapatos cómodos. Los hemos traído a la plaza, donde nadie tiene negado el acceso.

Esto no ha sucedido por arte de magia. Es la cosecha de años de educación y transformaciones sociales. En escuelas. En institutos. En universidades. En bibliotecas ciudadanas y rurales. Desde las Misiones Pedagógicas a los clubs de lectura. Desde las instituciones públicas a los dormitorios donde los niños cierran los ojos acunados por un cuento de buenas noches. Ha sido un gran esfuerzo colectivo.

Tres de mis abuelos fueron maestros rurales. Conocieron una época en la que no todos aprendían a leer, y mucho menos podían tener libros.

Ellos, mis dos abuelos y mi abuela, se ganaron la vida humildemente enseñando las letras, las cuatro cuentas y muchos cuentos.

Quiero recordar a la gente de esa generación, que vivió los años duros de guerra y posguerra, y tuvo que trasplantar sus esperanzas a la vida de sus hijos y nietos.

Nos quisieron más listos, más libres, más sabios, más lectores, más viajeros, con más estudios que ellos.

Nos enseñaron que la cultura no es adorno sino ancla.

Se vieron obligados a podar sus ilusiones, pero regaron las nuestras. Nos animaron a crecer, a leer y a levantar el vuelo.

Somos su sueño.

Por eso, por ellos, por nosotros, por el futuro, bienvenidos todos, bienllegadas todas, a la feria de las dobles y las triples vidas.

A la feria de los libros y de los libres.

Gracias.

*Irene Vallejo en un retrato de Santiago Basallo.