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Antón Castro

FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

ACTIVIDADES DE LA FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA

 

Sábado 9 de junio:

 

11:00 h Patio del edificio de Capitanía. Presentación del libro “Ahora tan lejos” (editorial Menoscuarto) de Javier Sagarna, director de la Escuela de Escritores de Madrid y su filial virtual. Presenta Julio Espinosa Guerra, director de la Escuela de Escritores de Zaragoza.

 

12:00 h Patio del edificio de Capitanía. Presentación de “ Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí” de Joost Vandecasteele. Presenta Miguel Serrano Larraz.

 

12:00 h Hotel Goya. Presentación del libro "Shukram. Espectros, zombis y otros enamorados". Editorial Imagine, colección "Hijos de Mary Shelley". Con la presencia de algunos de sus autores: Fernando Marías, Ramón Pernas, Milagros Frías, Raquel Lanseros y Vanessa Montfort.

   

 

 

13:00 h Patio del edificio de Capitanía. Presentación de ”Año 2012 Netstates. Las redes sociales se convierten en Estados" (Mira Editores) de Roberto Ferrer. Presentan Joaquín Casanova y Pedro J. Canut Zazurza.

 

18:00 h Patio del edificio de Capitanía. Charla-coloquio con Clara Usón (”La hija del este, Seix Barral) y con Adolfo García Ortega (“Pasajero K”, Seix Barral). Moderan: Daniel Monserrat y Eva Cosculluela.

 

19:00 h Patio del edificio de Capitanía. Presentación de “Tetrammeron” (editorial Seix Barral) de José Carlos Somoza. Presenta: Miguel Carcasona.

 

20:00 h Patio del edificio de Capitanía. I Sesión del ciclo de Literatura Fantástica “Hijos de Mary Shelley”. Intervienen: Cristina Fallarás, José Alberto Arias y David Torres.  Modera: Fernando Marías.

 

21:30 h Pub “Juan Sebastián Bar”. “La feria. Punto y aparte”. Lecturas de humor.

 

 

Domingo, 10 de junio

 

11:00 h Patio del edificio de Capitanía. Taller Literario de Pina de Ebro. Lectura de relatos fantásticos. Intervienen: Arrate Gallego, José Manuel González, Pedro Hijar, Marisa Fanlo, Julia Gallego, Gema Pérez Labarta, José Luis Miragaya,  José Luis Blasco, Ana María Rocañín y Santiago Blasco.

 

12:00 h. Patio del edificio de Capitanía. Luis Leante conversa con Juan Bolea acerca de su novela “Las cárceles imaginarias”, (editorial Alfaguara).

 

13:00 h. Patio del edificio de Capitanía. Presentación de “La fuerza de los límites” (premio Tiflos de Periodismo) de María Pilar Martínez Barca y de la nueva colección “Joseph Merrick” sobre diversidad funcional – discapacidad -.

 

18:00 h. Patio del edificio de Capitanía. Presentación de “Atavío y puñal” de María Ángeles Pérez y de “Poder del buitre sobre sus lentas alas” de Fernando Aínsa.

 

19:00 h. Patio del edificio de Capitanía. Ciclo Nuevos Lectores II. Mesa redonda sobre literatura infantil y juvenil. Presentaremos el libro "El cuento del carpintero" (Premio Libro Kirico 2011), con la presencia de su autor, Iban Barrenetxea, y hablaremos de literatura infantil y juvenil con Ana Alcolea y Sandra Andrés. Coordina Laura Pons.

 

20:00 h. Patio del edificio de Capitanía.  II Sesión del ciclo de Literatura Fantástica “Hijos de Mary Shelley”. Intervienen: Carlos Salem, Vanessa Montfort, Milagros Frías.  Modera: Fernando Marías.

 

 

 

FIRMAS

 

  

v     SÁBADO,  DÍA 9 DE JUNIO:

 

 

EN HORARIO DE MAÑANA:

 

Caseta de Asociación Aragonesa de Escritores: Marisa Rubio y Bárbara Fernández Esteban.

 

Caseta de Librería General: José Luis Corral.

 

Caseta de Librería La Pantera Rossa: Matías Escalera.

 

Caseta de Ediciones Nalvay: Roberto Malo “Asesinato en el club nudista”.

 

Caseta de Librería París: Fernando Lalana “Parque muerte”. José Antonio Videgaín “Curso de Oregonés”. José Calvo Poyato “Sangre en la calle del turco”.

 

Caseta de El Pequeño Teatro de los Libros: Sergio del Molino “No habrá más enemigo”. Ángel Petisme “La noche 351”  y “Canciones del corazón a los labios”.

 

Caseta de Editorial Eclipsados: Antonio Ansón.

 

Caseta de Editorial Delsan: Juan Domínguez Lasierra e Ignacio Ochoa.

 

Caseta de Editorial Olifante: Begoña Abad “Cómo aprender a volar”.

 

Caseta de Onagro Ediciones: Michel Suñén, Lorenzo Mediano y Fernando Jiménez Ocaña.

 

Caseta de Certeza Riopiedras: Marian Torrejón “Limones dulces”. Mª Dolores Tolosa y Mª Jesús Fuentes “Duetto”. Javier Aguirre “Morituri”.

 

Caseta de Librería Albareda: Mari Carmen Morandeira “Mis canapés”. Josema Carrasco “Diamantes de arena”. Irene Pina “La verdadera felicidad”. Ana Basanta “Líbano desconocido”.

 

Caseta de Mira Editores: Margarita Barbáchano “Mujeres en la edad invisible”.

 

Caseta de Librería Central: Luz Gabás “Palmeras en la nieve”. Pedro Ciria “El sueño de ser grandes. Historia del nacimiento del futbol aragonés”.

 

Caseta de Editorial Pirineo: José Antonio Adell y Celedonio García.

 

Caseta de Fnac:  Santiago Morata “El constructor de pirámides”.

 

Caseta de Casa del Libro: José Carlos Somoza y Ángeles de Irisarri.

 

Caseta de Xórdica Editorial: Fernando Sanmartín.

 

Caseta de Prensas Universitarias de Zaragoza: Ramiro Gairín Muñoz “Que caiga el favorito)”.

 

EN HORARIO DE TARDE:

 

Caseta de Asociación Aragonesa de Escritores: Virginia Aguilera y Santiago Morata.

 

Caseta de GP Ediciones: Juanfer Briones  “El último templario”.

 

Caseta de Librería La Pantera Rossa: Marisa Rubio.

 

Caseta de Ediciones Nalvay: Roberto Malo “Asesinato en el club nudista”.

 

Caseta de Librería París: Fernando Lalana “Parque muerte” y el resto de su obra. José Antonio Videgaín “Curso de Oregonés”. José Calvo Poyato “Sangre en la calle del turco” y el resto de su obra.

 

Caseta de El Pequeño Teatro de los Libros: Sergio del Molino “No habrá más enemigo”. Ángel Petisme “La noche 351”  y “Canciones del corazón a los labios”.

 

Caseta de Mira Editores: Margarita Barbáchano “Mujeres en la edad invisible”. Javier Viguera “La chica de Quintana”

 

Caseta de Librería Central: Sandra Andrés “La hija de los sueños”. María Frisa “75 consejos para sobrevivir en el colegio”.

 

Caseta de Editorial Olifante: Begoña Abad “Cómo aprender a volar”.

 

Caseta de Onagro Ediciones: Michel Suñén, Lorenzo Mediano y Fernando Jiménez Ocaña.

 

Caseta de Apila Ediciones: Alberto Gamón y Raquel Garrido.

 

Caseta de Certeza Riopiedras: Marian Torrejón “Limones dulces”. Mª Dolores Tolosa y Mª Jesús Fuentes “Duetto”. Javier Aguirre “Morituri”.

 

Caseta de Librería Albareda: Mari Carmen Morandeira “Mis canapés”. Josema Carrasco “Diamantes de arena”. Irene Pina “La verdadera felicidad”. Ana Basanta “Líbano desconocido”.

 

Caseta de Editorial Pirineo: José Antonio Adell y Celedonio García.

 

Caseta de Fnac: Luis Zueco “El escalón 33” y “Castillos de Aragón. 133 rutas”.

 

Caseta de Editorial Delsan: Juan Domínguez Lasierra e Ignacio Ochoa.

 

Caseta de Xórdica Editorial: Fernando Sanmartín.

 

Caseta de Casa del Libro: Luz Gabás “Palmeras en la nieve”. Félix J. Palma.

 

Caseta de Editorial Eclipsados: Juan Manuel Aragüés.

 

 

*Las fotos que he colgado son de Rudolf Koppitz.

 

LOS LECTORES DE JOSÉ JAVIER RUEDA

[Los viernes, en la contraportada, José Javier Rueda, responsable de Nacional, Internacional y Economía de HERALDO DE ARAGÓN, publica su columna. Una columna casi siempre brillante, personalísima. Y hoy, de nuevo, ha escrito que me habría gustado escribir, pero que aún me ha gustado más leer. Aquí está]

 

TESOROS PERSONALES

 

Por José Javier RUEDA

 

TODOS tenemos nuestros tesoros, íntimos y personales. Para la mayoría suelen ser la familia y los amigos; por eso hasta el propio refranero ya proclama que «quien tiene un amigo tiene un tesoro». Cada cual atesora, además, otras pequeñas ‘riquezas’, tan prosaicas como mariposas y exlibris o tan poéticas como la de Rubén Darío: «Juventud, divino tesoro». Humildemente, debo confesar que mi otro tesoro es ese grupo de personas que viernes a viernes leen esta contraportada donde publico reflexiones y relatos. La media de lectores diarios del HERALDO es de unos 303.000. Una barbaridad. Ignoro a cuántos de ellos les puede interesar lo que escribo, pero sean muchos o pocos, para cualquier plumilla son un auténtico lujo.

«Terrible y triste me parece escribir lo que no ha de ser leído», decía Larra. Por eso, después de casi dos décadas de publicar en este espacio privilegiado, siento la necesidad de apropiármelo por un día para dar las gracias a los lectores por su fidelidad. Si escribimos en los periódicos es porque pensamos que siempre habrá personas que quieran leer que eso que nos señalan los dedos poderosos no son gigantes sino molinos de viento. Pero no siento que nadie nos deba nada por hacer nuestro trabajo. Somos nosotros los que estamos en deuda. Por eso, con su permiso, quiero darles públicamente las gracias a los profesores-as del colegio, al pintor, al brillante historiador, a la vecina, al catedrático universitario, al carnicero-charcutero, al jubilado… son mis lectores. Un tesoro.

 

 

*Todas las fotos son de André Kertész.

JOSÉ MANUEL BLECUA TEIJEIRO: POEMA PARA VICENTE ALEIXANDRE

JOSÉ MANUEL BLECUA TEIJEIRO: POEMA PARA VICENTE ALEIXANDRE

 

[Hace unos días, durante el pregón de la Feria del Libro, Paco Pons y José Manuel Blecua hablaron de este poema de José Manuel Teijeiro, padre del director de la Real Academia de la Lengua, dedicado al autor de ’Sombra del paraíso’. El librero Paco Pons conservaba una copia y ha tenido la gentileza de enviármelo con esa nota.]



HISTORIA DE UN POEMA



Por Paco PONS

Este poema fue publicado en el diario zaragozano EL NOTICIERO, si bien no conservo la fecha exacta.

Yo calculo que debió de ser hacia el año 1950 y todavía era “mal vista” por los censores del Régimen la sola mención al poeta Vicente Aleixandre, a quien se le reprochaba sus malas amistades con los otros poetas de la Generación del 27.

 

En el citado diario había una plaza de censor, ocupada por un sacerdote zaragozano. Era un hombre culto, bibliófilo y coleccionista de libros de poesía. Hizo lo que deseaba, no lo que le habían ordenado, y por eso se publicó un poema dedicado a un poeta casi maldito.

 

Mi padre –el librero Paco Pons (1909 – 1969)– era amigo de juventud del Dr Blecua y guardó el poema, por temor a que se pudiera olvidar este bello texto. Ciertamente, no era neutral, porque nadie lo somos ante las obras de nuestros amigos.  

 

Por otro lado, la faceta de poeta del Dr. Blecua no era – ni es ahora – apenas conocida. Quienes sepan valorar la poesía opinarán con mejor juicio que el mío sobre la belleza de este poema.

 

Paco Pons, librero.



UN POEMA DE JOSÉ MANUEL BLECUA TEIJEIRO (1913-2003)



VICENTE ALEIXANDRE

 

Muérdete tus entrañas de violeta

y las auroras recién nacidas olvidarán sus nombres.

Recordarán el tuyo,

ancho como el desierto y profundo como la nada.

 

Arráncate los lirios que te brotan en el cerebro

cuando las insomnes horas

galopan estremecidas por el alma.

Arráncalos. Lánzalos como flechas ardientes

a las criaturas ateridas

que tiritan bajo las cavernas de la noche.

 

Lánzales las purpúreas rosas de tus sienes,

las rosas de tu corazón,

las de tus manos y las de tu amada.

No escondas en tu pecho

los amorosos huracanes,

cuando todas las voces

engarfiadas las manos – mármoles ya sin venas–

te miran suplicantes, hondo mar, ancho río de lirios.

 

No tengas escondidos en tus labios

los millones de ruiseñores,

los cientos de calandrias y violines

que están gritando juntos

la más tierna canción de nuestros tiempos.

 

Suéltate ya la sangre de las enamoradas venas,

desgárrate tu frente de jazmines,

los cristales de tus ojos – claros cielos de días –

las noches de tus noches,

las plumas de tus alas.

 

Conviértete, por fin, en lluvia, en río, en mar, en mundo,

en madre y niño,

en flor enamorada,

en suave leopardo

o en claridad de estrella.

 

*En la foto, José Manuel Blecua Teijeiro.

ESTOESLOQUEHAY: EL MEJOR SOUL

ESTOESLOQUEHAY: EL MEJOR SOUL

 

Estoesloquehay llevará a Fonz el mejor soul del país

(29 de junio – 1 de julio 2012)



 

Por Rosa CASBAS 

Doce actividades gratuitas de distintas disciplinas artísticas llegarán a Fonz (Huesca) el último fin de semana de este mes de junio de la mano de Estoesloquehay, que en esta edición cumple su décimo aniversario como muestra rural itinerante. Música soul de la mano de algunos de los mejores grupos del panorama nacional, teatro y pasacalles para ambientar la localidad, cine, danza y una exposición colectiva de casi treinta artistas.

 

Y todo ello en un entorno privilegiado, la localidad renacentista de Fonz, una joya pequeña joya situada en la comarca del Cinca Medio, entre Barbastro y Monzón, menos conocida que otras poblaciones a pesar de que encierra grandes tesoros culturales y monumentales: diez palacios, la mayoría renacentistas, más de ochenta casonas tradicionales, una de las mayores iglesias renacentistas de Aragón, una plaza declarada monumento histórico-artístico, un ayuntamiento que fue morada de los templarios, y un archivo histórico de heráldica y genealogía de incalculable valor, único en Europa. De hecho, todas las actuaciones musicales se realizarán en los Jardines de Ric, situados en el interior del Palacio de los Barones de Valdeolivos, que se abrirán por primera vez para acoger estas actividades nocturnas gracias al permiso concedido por la baronesa que aún reside allí. Además, se organizarán visitas guiadas por el interior de este palacio de inicios del S.XVII, que mantiene intactos gran parte de sus salones, alcobas, obras de arte, mobiliario, objetos de la época y vajilla.

 

Tal como ha explicado esta mañana Pablo Pérez, director de la muestra, la actividades comenzarán el viernes 29 de junio a las 20:30 h. en el Ayuntamiento de Fonz., con la inauguración de la exposición colectiva con la temática “Categoría”, escogida como referencia a la riqueza monumental y la tradición nobiliaria de la localidad de Fonz. Los zaragozanos Artea Teatro continuarán con un pasacalles a las 22.00 h por el centro de la localidad, dirigido a todos los públicos. Las actuaciones musicales se iniciarán, tanto viernes como sábado, a las 23:30 h. y finalizarán bailando al ritmo de uno de los mejores DJs españoles, Mr. Pendejo. La décima edición de Estoesloquehay reunirá este año en Fonz a dos de los mejores grupos de soul del panorama nacional: los zaragozanos The Faith Keepers para la noche del viernes 29 de junio y los catalanes The Pepper Pots para la del sábado 30.  Y como teloneros, dos atractivas propuestas: el grupo revelación oscense Licor de Pájaro para el viernes y la peculiar banda zaragozana de blues Jamie Ricketts & The Blues Willies para la noche del sábado.

 

En la oferta artística de este completo fin de semana también se incluye la proyección de una selección de cortos galardonados en el Festival de Cine de Huesca (sábado a las 19:30h.), seguido de un pasacalles musical realizado por los catalanes Pixie Dixie, y el domingo con la proyección de la película “The Commitments” (19:30 h.). La clausura llegará a las diez de la noche con la actuación de Emmaluna, acróbata y bailarina aérea, reciente ganadora del concurso “Tu sí que vales” 2012.

 

Una década de Estoesloquehay

Estoesloquehay es una muestra rural itinerante que se desplaza cada año a una localidad diferente de la provincia de Huesca, transformándola durante los días del evento en un espacio de exhibición de diversas manifestaciones artísticas. Las poblaciones de Riglos, Albero Bajo, Salillas, Pomar de Cinca, Salas Altas, Sesué, San Juan del Flumen,  Benabarre y Alquézar han sido las acogedoras de Estoesloquehay en anteriores ediciones. Cada edición se reinventa en espacios nuevos, con artistas diferentes y propuestas multidisciplinares que hacen de cada muestra un acontecimiento único e irrepetible. La celebración de este décimo aniversario demuestra la madurez alcanzada por este proyecto, su consolidación como propuesta cultural y su papel como dinamizador del medio rural.

 

Durante la última década Estoesloquehay ha programado a iconos de la música pop como Marky Ramone (batería de The Ramones), Mike Kennedy (ex vocalista de Los Bravos) o Arthur Brown (pionero del rock psicodélico británico), haciendo realidad actuaciones únicas, por su contexto y originalidad, en pequeñas localidades de la provincia de Huesca. La muestra artística itinerante también ha servido de escenario y plataforma de grupos emergentes de variado estilo y de bandas nacionales e internacionales siempre peculiares como Messer Chups, Bigot, Lucky Dados, Human Toys, Cápsula, Wau y Los Arrrghs!!!, Lagartija Nick o Guadalupe Plata entre otros muchos.

 

Estoesloquehay está organizado por Grupo Andante, asociación cultural oscense que tiene como objetivo la realización de actividades artísticas y culturales en entornos alejados de los circuitos culturales habituales. La dirección está a cargo de Pablo Pérez Terré, diseñador y gestor cultural oscense creador de la muestra, que la dirige y coordina desde su inicio. 

 

Estoesloquehay 10ª edición está patrocinada por la Diputación Provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Fonz, y cuenta con la colaboración del Festival de Cine de Huesca y Ambar.

 

Para más información

Rosa Casbas   - dobleSTUDIO    rosa@doblestudio.com  

www.estoesloquehay.com

ALDO BAHAMONDE, EN ZARAGOZA

ALDO BAHAMONDE, EN ZARAGOZA

 

[Este martes, 12 de junio, en la calle Canfranc 22, en la sala de Exposiciones de  Bantierra, se inaugura la exposición de Aldo Bahamonde, un artista nacido en Santiago de Chile y afincado en España. Por invitación de Carlos Buil y Ricardo Marco he escrito en el catálogo.]

 

 

PINTURA Y TIEMPO DE LA OTRA REALIDAD

 

Antón CASTRO

 

Desconozco si a Aldo Bahamonde le interesa el teatro y el mundo de Anton Chejov. Y sospecho que sí porque en su pintura hay muchos títeres y actores y una idea plástica de representación. Ambos ponen en práctica algo muy particular: en sus cuentos y en sus cuadros están lo que se ve y una suerte de iceberg que se mete hacia el fondo, pero que late y que se ensancha en nuestro cerebro y estremece nuestra piel. Aldo Bahamonde es un pintor de lo visible y de lo invisible: de lo que vemos todos, de lo que ve solo él y del presentimiento, de lo que adivina. Es el pintor del matiz extremo, de la transparencia, de la soledad sonora, del silencio. Dice: “Vivo el realismo, pienso en realista”. Y ahí hay una poética de artista seguro de sí mismo, confiado en el despliegue de su mundo, un creador que se derrama, en color y sueño, con contención y con lentitud.

Medio en serio, medio en broma, Aldo Bahamonde ha dicho que es tan lento que hasta él se aburre ante sus cuadros o sus dibujos. En realidad, quiere decir que como otros maestros del realismo –Muñoz Vera, Antonio López, Cristóbal Toral, los pintores del siglo XIX como Pradilla, Fortuny...- la suya es una pintura que se hace con pinceladas de tiempo, con intensidad y pasión a lo largo del espasmo de los días, y que esa actitud y esa certeza están presentes en su lenguaje.

Aldo Bahamonde hace pintura en el tiempo y pintura de su tiempo. Pintura de su entorno, de las pequeñas cosas, de los gestos cotidianos, de las peripecias familiares o escolares, de los hallazgos. Hallazgos de luz y contraluz, de un espacio, de un rostro, de un desnudo que se atreve a mostrarse sin perder del todo el pudor. La suya es una pintura que busca el equilibrio del color, la armonía de la composición, el diálogo de los elementos, una elegancia constante y sin afectación. Es una pintura natural de alguien que sabe mirar y que extirpa de cuanto mira un relato, un estado de ánimo, los matices convulsos, la calma inefable.

Hay otro detalle esencial que define a este artista, que ha vivido en Tenerife y vive en Madrid y que ha colaborado con el cineasta Miguel Littin: es un pintor con historia. O, digámoslo de otro modo: es un pintor con antepasados. Dialoga constantemente con los clásicos, desde Botticelli a Velázquez y Sánchez Cotán, desde Francisco de Goya, uno de los artistas esenciales de su vida, a Egon Schiele, Paul Klee, Piet Mondrian y Giorgio Morandi. Todos ellos están en su memoria visual y aparecen de forma natural en sus cuadros, quizá porque Aldo Bahamonde es un pintor de muchos géneros, de continuas aventuras, de búsqueda y refutación. De ahí también que el término fidelidad encaje bien con su obra: fidelidad a lo que observa, a lo que sueña, a cuanto arrastra y ha asimilado. Fidelidad a sí mismo: su pintura y sus dibujos son su mejor autorretrato. Tan precisos como el autorretrato que figura en la muestra.

Aldo practica y ha practicado todos los géneros: el retrato, el desnudo, el bodegón, el paisaje, la estampa urbana. Y en cada uno de ellos, en cada una de las obras que realiza, está su personalidad: pasional, emotiva, pero también pausada, introspectiva, sensual y narrativa. Aldo Bahamonde es un pintor pintor y un pintor narrativo. Un pintor que disfruta con el pincel, con el óleo, con la materia, con la untuosidad, con las texturas, con el impacto cromático, con el desarrollo del concepto estético. Y es un narrador: en sus obras hay un relato, una atmósfera, un universo de matices y de gestos. Se percibe cuando hace desnudo: mira. Mira. Busca. Goza. Y busca la conmoción del mejor daguerrotipo. A veces puede prescindir de la cara, como prescinde del cuerpo para entregarnos solo los zapatos. Es su homenaje a la carne, a la piel, a luz palpitante, a la potencia del desnudo que se exhibe. Las mujeres se atreven a mirar al artista y al espectador -lo hace Eva, desnuda o ante el espejo-, y lo hacen con esa suavidad de quien se muestra tal como es, pero también con el sosiego dulce de un animal tranquilo que es sorprendido en su intimidad. El ojo se estremece y se enamora.

Eva ante el espejo.

Aldo también presenta en esta muestra su serie de bodegones. Los expertos hablan de Velázquez, de Sánchez Cotán, etc. Los tiene en la cabeza, como tiene a los artistas flamencos. Pero a sus temas –la huerta, las calabazas, las cebollas, el tomate, las granadas...- les aplica su mirada personal: la artesanía de su invención, la constancia de su observación detallista. Logra piezas que hacen pensar en Morandi y en su intensidad y en su afán invencible. El pintor pinta y pinta obsesivamente hasta encontrar la pureza cristalina, una perfección remansada que tiene el aliento del mar, el temblor de la vida. Un ejemplo perfecto son sus bodegones de velas y de cristales. Qué concisión, qué belleza, qué claridad de composición. Sugiere Inma Chacón que la pintura de Aldo Bahamonde posee una música oculta que, una vez revelada, invita a bailar. Aquí la música es callada, mística, como si se hubiera evadido del ‘Cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz. Querría llamar la atención sobre los bodegones de la granada o de la cebolla, este tan original, tan próximo a la libertad visual y cromática de Klee. Es como si el pintor se desmelenase hacia un arte que orilla la abstracción, algo que sucede también en el tratamiento de los fondos de algunos desnudos. Ahí Aldo se acerca en la pintura abstracta, pero también a la forma geométrica, muy meditada, a la manera de Mondrian.

Morfeo.

Aldo Bahamonde es un pintor onírico. Un pintor de relatos oníricos, y eso se percibe especialmente en dos piezas: ‘Interior’ y ‘Morfeo’. ‘Interior’ es un ejemplo perfecto de su pintura y de la tensión con que elabora el clima, el contraluz, el aura de trascendencia, el anhelo de fijar una imagen para siempre. Y ‘Morfeo’ es un cuadro sobre el sueño y los ángeles, sobre el mito, pero también es una pieza que contiene el ardor y el hielo, la realidad y el espejismo, la fragilidad de una luz lunar y la calidez del crepúsculo, el poder de la mirada y la exactitud del encuadre, la precisión inefable de la belleza.

Si hay una obra que define a Aldo Bahamonde y la medida de su ambición es ‘El entierro’, inspirada en la muerte de su padre, de origen gallego. En él, el artista dialoga con los cuadros de Historia y con la pintura narrativa del siglo XIX. Es un cuadro sobre el abatimiento y el dolor, sobre la melancolía y el recuerdo, es una elegía interpretada por diez personas que miran el féretro: algunos están como ausentes, otros tristes sin más, otros parecen decir: “No somos nada”. Son, como ha dicho el pintor, “diez personajes con frío, de pie ante la tierra y a la intemperie”. ‘El entierro’ es una obra cumbre de un pintor que va más allá del realismo. Mucho más lejos. Como Chejov. Detrás de lo obvio, tan elaborado, está la detonación: la llamarada del espíritu, de la emoción y de los sentidos. La realidad solo es la primera puerta de acceso al misterio, la otra realidad.

 

'GINGIVAL' DE PACO FERRER LERÍN

'GINGIVAL' DE PACO FERRER LERÍN

 

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) lleva más de 40 años afincado en Jaca, donde convive con su mujer Concha Jiménez. Es un escritor especial, apasionado por la botánica, las aves carroñeras, el lenguaje, las piedras milenarias y la ficción. Es un creador de palabras y un viajero de los diccionarios, o por los diccionarios. Fernando Valls le acaba de publicar en Menoscuarto, en la colección Reloj de Arena, un libro que nace de las entradas de su blog: ‘Gingival’. Ferrer Lerín, autor de libros como ‘Níquel’, ‘Familias como la mía’ o ‘Fámulo’, un libro realmente magnífico de poesía, me envía una selección de cinco piezas.

 Cinco entradas de Gingival

Por Francisco FERRER LERÍN

 

Dentición 

 

El estudiante de odontología encuentra en la terraza del bar Blas de la Plaza Mayor a la viuda del dentista Morales sentada con Portuguita y con Carlos Miguel de la Vaguada. Portuguita es asistente dental y Carlos Miguel de la Vaguada, que hoy estrena dentadura postiza, procurador de los tribunales. Estudiante se sienta con ellos pero a los pocos minutos todos se levantan y parten hacia la nueva bodega Clanga donde el procurador dispone de botellas con etiqueta nominal y sirven motu propio anchoas de La Escala. Será por la fuerza de la sal, por la frescura del caldo o por la conjunción de ambas circunstancias que Miguel de la Vaguada expele a presión la prótesis paladar y la actriz Amparo Baró, trasmutada en tabernera, recibe el proyectil en pleno rostro, ya, de suyo, algo averiado. Portuguita, entrevistada para la tele por Elena Gusano, describe el suceso como una sucesión sucia de succiones sucesorias. Estudiante aprende. Ve brotar molares, premolares e incluso incisivos en las amoratadas encías. La viuda, apoyado levemente el muñón sobre el pene de Estudiante, pontifica: nunca colocar ortopedias sin comprobar el estado del terreno, no vayan a brotar tallos de fuego a partir de raíces estercoladas.

Dos hermanos

 

Dos hermanos. Mal avenidos. Bonal Faraz de Comején siempre quejándose de su mala suerte: con dos juegos de llaves en el bolsillo –coche y puerta de casa- nunca acertaba al rebuscar con la mano. Mas cierto día que caminaba por el bosque notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vio que era su hermano Borte Tobed Sidromelián que, entre sollozos, se lamentaba de que desde hacía algún tiempo le resbalaban las telas: al desvestirse caían las prendas al suelo aunque las dejara en una silla o incluso en el galán de noche y, en los banquetes de la Sociedad Mundial, necesitaba ayuda constante del servicio de camareros ya que no lograba mantener la servilleta sobre los muslos.

 

Espantoso ensueño

 Avanzábamos a gran velocidad en un potente automóvil por una pista de tierra. Al principio iba de pasajero, luego, a instancias de Ana Mari (o de mi madre, se confunden ambas personalidades) yo conducía. Llegamos a un pueblo. Un pueblo grande, destartalado, del que sorprendía saber que su único acceso era aquella peligrosa carretera. Gente endomingada deambulaba arriba y abajo, indiferente a aquel hecho y en perfecta compostura. Salimos, andando, por un camino, estrecho, polvoriento, que quizás iba a otra localidad perdida y, el grupo, numeroso al principio, en el que había personas que no conocía, se redujo de golpe al dejar las últimas casuchas; diría que hasta ese punto fuimos acompañados pero que esos habitantes pertenecían a las calles y no a las sendas. Fue Charo Azpeitia Lomba, al completar la primera curva, quien dio un alarido al descubrir, en el fondo del barranco, tres enormes aves inmóviles, echadas sobre un promontorio rocoso, tres quebrantahuesos de aspecto harapiento que parecían muertos. Mas el pavor vino del lado contrario. La ruta transcurría cortando una prolongada ladera, a veces en trinchera, y al salir de una de ellas, vimos, en el talud que nos flanqueaba por la izquierda, colocados en hornacinas naturales, en unas cavidades a modo de nichos que la erosión producía en la deleznable marga, vimos, horrorizados, los restos de un gran mamífero, quizás un lobo, y varios ejemplares de rapaces diurnas en estado de momia, sólo pluma protegiendo un cuerpo ya inexistente que no se deshacía al no haber mano dispuesta a acariciarlo. Y, protagonista atroz, en el centro del frío y gris paramento, un nido enorme de buitre leonado, al alcance de cualquier intruso, en el que un pollo moribundo lograba apenas mantener erguida la cabeza que, eso sí, se balanceaba como un gusano marino o un filamento de ameba. [Oí una vez, en el hospital de Huesca, a un enfermero ilustrado preguntar a los familiares de una mujer agonizante: “¿yergue aún la inteligencia?”]

 

Percance

 Cenaba Marian de Anguita en amigable compañía en el restaurante Grimaldos de la Plaza Mayor de la ciudad de Jaca cuando el camarero jamaicano que retiraba presuroso los servicios dejó caer, involuntariamente, una valva de mejillón miniatura por el escote de quien hasta ese momento él había considerado una niña -“¿la niña tomará postre?”- y que al constatar el volumen y firmeza de sus senos pasó a denominar madam –“disculpe madam mi torpeza”-. En la vida, pequeños accidentes que no parecen revestir mayor importancia, nos abren, a veces, los ojos, y nos conducen irremediablemente a paraísos fiscales y camas de matrimonio: Marian voló el jueves a Kingston donde en las próximas semanas celebrará su enlace con Alexander Farineli, alcanzará varios clímax gloriosos y será progresivamente desvalijada de su bienes económicos por mor de algunas inversiones de nulo o bajo riesgo.

 

 

La vida

  

La piel ya quebradiza (ni gota de sol le dijo el médico). Las rodillas machacadas por kilos y kilos de carroña en sacos cargados a la espalda por duras pendientes. Sentado. En la silla de ruedas. Ante el gran ventanal. Que da a la sierra de Onete donde los milanos reales planean al sol. Y ahora, un grupo de estólidas vacas llevan días pastando en el claro del bosque. Pide ayuda al enfermero. Cazador. Corrupto. Que le facilita el arma. El viejo ornitólogo ajusta los pernos. Apoya lento el brazo de trapo. El frío rifle pegado a la cara. Y dispara. Al amanecer una nube de buitres cae del cielo sobre la carne vacuna. Vísceras. Huesos. Ferrer Lerín cree que sueña. Felicidad olvidada. En esta agonía.

 

*Las tres primeras fotos son de Georges Dudognon: Juliette Grecó, Jean Seberg y Brigitte Bardot. Abajo, de Harcourt, dos retratos de la joven Juliette Grecó.

 

RAYMOND VOINQUEL: SUS FOTOS

Audrey Hepburn, 1956.

 

RAYMOND VOINQUEL.

Raymond Voinquel es otro de los grandes fotógrafos franceses: refinado, elegante, con un insaciable apetito de belleza. Nació en Fraizer (Los Vosgos) en 1912, y con quince años se trasladó a París con el deseo de ser actor. Pronto entaría en contacto con la fotografía, primero a través de Roger Forster y luego a través de grandes maestros como George Hoyningen-Huene. Pronto se reveló como un fotógrafo especial, que dominaba el espacio, el contraluz, la atmósfera. Se destacó por un conjunto de desnudos femeninos (de jovencísimo Jean Marais o Louis Jourdan, pongamos por caso); entablaría amistad con Max Ophuls, Luis Buñuel, Renoir o Melville, y trabajaría con muchos cineastas. Captó intérpretes y músicos, creadores y escritores, colaboró con ‘Bazaar’ y es un auténtico maestro de la sutileza, de la carnalidad, de la sofisticación. Murió en 1994

Gina Lollobrigida en 1960.

Edith Piaf.

 

EL LEGADO DE ANTONIO CALVO PEDRÓS PASA AL ARCHIVO MUNICIPAL

EL LEGADO DE ANTONIO CALVO PEDRÓS PASA AL ARCHIVO MUNICIPAL

El legado del fotógrafo Antonio Calvo Pedrós

se incorpora al Archivo Municipal de Zaragoza

Está integrado por más de 40 cajas de negativos y material fotográfico que su viuda, Rosa Lahilla, ha entregado esta mañana al vicealcalde, Fernando Gimeno

Con motivo del Día Internacional de los Archivos mañana se celebra una jornada de puertas abiertas en el Palacio de Montemuzo, con exposición de materiales históricos y visitas guiadas para la ciudadanía

El vicealcalde de Zaragoza, Fernando Gimeno, ha recibido simbólicamente esta mañana de manos de Rosa Lahilla, viuda de Antonio Calvo Pedrós, el archivo fotográfico de este reportero gráfico zaragozano, que cubrió la vida social, cultural, política y deportiva de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX.  

El acto ha contado con la presencia de Oscar Fle, presidente de la Federación Aragonesa de Fútbol (FAF), ya que Calvo Pedrós donó a esta entidad la parte de su obra relacionada con este deporte. Este material también se depositará en el Archivo Municipal para su conservación y mantenimiento durante los próximos 30 años, merced al convenio firmado al efecto entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la FAF.

Una vida dedicada a la fotografía

Antonio Calvo Pedrós falleció el 10 de mayo de 2006 en Zaragoza a la edad de 72 años, tras mas de 50 dedicado a la fotografía. A los 14 años entró como aprendiz en Casa Chóliz, donde permaneció 10 años aprendiendo el oficio, hasta que pasó a trabajar en el estudio de Jalón Ángel. Posteriormente, montó su propio estudio en el Picarral. Como reportero gráfico, colaboró en la práctica totalidad de los periódicos y revistas de Aragón: Amanecer, Zaragoza Deportiva, El Noticiero, Heraldo de Aragón, Aragón Exprés, el Día, Diario del Alto Aragón, As, Marca, Don Balón, Aragón 2000… Su mayor dedicación fue al deporte, sobre todo al fútbol (fue el fotógrafo oficial del Real Zaragoza), pero también se interesó por los toros, la farándula, la política, la gastronomía, los sucesos. El archivo que conserva su viuda, y que ahora se cede al Ayuntamiento consta de aproximadamente 40 cajas de negativos fotográficos, con temática fundamentalmente deportiva, aunque también hay muchas imágenes de toros, sucesos, fiestas, etc.

 

En septiembre de 2003 el Palacio de Montemuzo acogió una exposición antológica con sus mejores fotos, y la Asociación de la Prensa en Aragón le dedicó otra exposición, titulada “El temblor de la realidad” en el año 2005, que se expuso en Zaragoza y Huesca. (Esta información es del gabinete de prensa del Ayuntamiento. La foto es de Félix Bernad).

 

Cuelgo aquí una entrevista que le hice a Antonio. Fui el coordinador de su muestra ’El tembor de la realidad’, un encargo de Fernando García Mongay. Este diálogo es de 2003.

-A ver, ¿de dónde le viene esa pasión por la fotografía?
-Desde muy joven. He sido un enamorado de la foto de siempre. Ha sido mi vida y mi obsesión, y ahora, jubilado ya, puedo cumplir un sueño: dedicarme a ordenar y recuperar mi archivo que tiene cientos de miles de negativos. Y sobre todo me gusta el reportaje: no me ha preocupado la foto artística, sino la viva, directa, aquella que sólo puedes hacer en un instante concreto, antes de preguntar, tal como vienen las cosas.

-Usted tenía un tío fotógrafo, ¿no?

-Sí, José Gómez. Era hermanastro de mi madre y tenía el Estudio El Portillo. Era un gran retocador, había trabajado con Jalón Ángel y con Guillermo Fatás Ojuel, pero él en realidad no condicionó mi vocación. A los catorce años entré en Casa Choliz y allí empezó todo.

-Háganos la panorámica: descríbanos el lugar y su ocupación.
-Entré allí nada más salir del Seminario. Yo iba para cura, pero mi hermano mayor era paralítico y mi madre, viuda, tenía que estar siempre pendiente de él. Me di cuenta de que se necesitaba mi aportación: después del colegio, al principio, y del trabajo, luego, me iba a dar vueltas por el Mercado Central para comprar lo mejor y lo más barato. Dejé el Seminario porque me di cuenta de que podía hacer más por los demás y por mí mismo y que podía ser mejor persona que dentro.


-La panorámica es emocionante, pero no es la que le habíamos pedido...
-Voy. Casa Choliz estaba en el Coso 23. Era también perfumería y almacén de fotografía. Por allí vi pasar a todos los fotógrafos de la ciudad: Aurelio Grasa, Gil Marraco, Manuel Coyne, Fatás Ojuel, y a muchos de ellos les llevaba no sólo el papel fotográfico sino los cubos de fijador de hasta 50 litros con un carro de mano. Y entonces atrapé una hepatitis...

 

-¿Y qué pasó?

-El doctor Luis Olivares, que tenía su consulta en la calle Contamina, me dijo que tomara unas hierbas y además –me dijo: “será lo que más te aliviará”- me sugirió que fuese a ver el paso de la corriente del río Ebro todo el tiempo que pudiese. Y eso hacía, inmóvil y con los ojos puestos en el agua. Años después, el doctor Simón Marco, a quien le debo la vida, me dijo que no era una broma: los manuales de los 50 decían que eso era lo ideal.

-Ahora ese remedio resulta tan poético como inverosímil. ¿Seguimos?
-Permanecí unos diez años en Chóliz y creo que tenía fama de buen empleado. Jalón Ángel me ofreció una importante cantidad de dinero para contratarme y al final acepté, a pesar de que estaba muy agradecido a don Luis Chóliz Alcrudo. Me apreciaba mucho y me sugirió que me sacase el pasaporte: me pagó un curso de fotografía en color en París y otro de foto electrónica de aficionado.

-¿Cómo era Jalón Ángel?

-Una gran persona. Meticuloso, perfeccionista, de ésos que si no le gusta un carrete lo arroja por entero a la basura. Ya sabe que era el fotógrafo oficial de Franco: cada año o así iba al Pardo para renovar la foto de Franco y yo le acompañé algunas veces. Cargaba los focos, las cámaras, las películas. Tenía mucha confianza con Jalón Ángel y era correcto conmigo. A pesar de su voz aflautada, parecía que te mandaba como un general.


-¿Cuál fue su primera cámara?

-Una Kodak Retinete 1 A de paso universal. La compré de segunda mano por 1500 pesetas. En el estudio de Jalón Ángel aprendí a hacer buenas fotos de estudio, pero tenía tanto tanto trabajo –fotografiaba, revelaba, atendía a la gente en el nuevo estudio de Jalmy-, que apenas me quedaba tiempo ni para comer. Así que decidí montar mi estudio en el Picarral.


-¿Cómo le fue?

-Muy bien. Teníamos el estudio en mi propio piso: hacía carnets y retratos sin parar. Y además tenía una colaboración con las compañías aseguradoras: hacía 5 ó 6 siniestros al día. Y muy pronto empecé a colaborar en la prensa: en la revista “Oriéntese”, que salía los sábados, hacía reportajes gráficos y literarios: “Desfile de clubs”. Iba al campo, tomaba fotos y luego en el club me contaban la historia. A partir de entonces empecé a colaborar, siempre por libre, en todas los diarios de la ciudad: “Amanecer, “Zaragoza Deportiva”, “El Noticiero”, “Aragón Exprés”...


-¿No fue en ese vespertino dónde publicó su reportaje del incendio del Corona?

-Sí, sí. Me ocurrió una cosa muy curiosa: me llevaron de inmediato de la revista “Stern” para comprarme los negativos del reportaje. Me ofrecían lo que quisiera en dólares. Al final, les di dos carretes y me pagaron 200.000 pesetas. Ha sido el trabajo que mejor me han pagado.

-¿Cuáles son sus reportajes favoritos?

-El del secuestro de Quini. Me levantaron de la cama y fui a ver el zulo. Lo fotografíe desde arriba porque como estaba gordito no cabía dentro. A Quini, demacrado, con barba y el cabello desordenado, lo cogía en comisaría en el Paseo María Agustín. Y también me acuerdo del secuestro de Iglesias Puga. Llegamos a Trasmoz a las cuatro de la mañana con Daniel Llagüerri, y vi en un vasito, olvidada, la dentadura postiza del padre de Julio Iglesias. Le hice una foto; Llagüerri la lavó un poco y se la llevó a Madrid. Publicamos aquel reportaje en “Interviú”.


-Y de sus 30 años como fotógrafo del Real Zaragoza, ¿qué recuerda?
-Todo. El señorío de “Los Magníficos”; los “zaraguayos” de Ocampos y Arrúa, uno era como un niño grande y el otro más calculador; la noche mágica de Pelé en La Romareda: era un prodigio de amabilidad y de paciencia. O la Recopa en París: ibas por cualquier sitio y te encontrabas con aragoneses. Antes de que el Zaragoza ganase la final, los aragoneses ya habían conquistado Francia.

- Le han llamado “El reportero cómplice”. ¿Qué le parece?

-Precioso. He intentado serlo.