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Antón Castro

'TURIA' CON MIGUEL LABORDETA

Miguel Labordeta retratado por el estudio Lagos de Madrid.

 

‘TURIA’ RINDE HOMENAJE A MIGUEL LABORDETA

 

Nota de prensa de la dirección de Turia

 

 

Miguel Labordeta por Cano, para 'Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados'.

 

La revista TURIA rinde homenaje a Miguel Labordeta a través de un amplio, indispensable y sugestivo monográfico. Más de veinte autores, entre los que figuran los principales estudiosos de su obra, consiguen mostrarnos la singularidad y valía de una labor creativa que todavía no ha logrado el reconocimiento que merece en el panorama de las letras españolas. Aunque, como se subraya en las páginas de esta nueva entrega de TURIA, la suya es una poesía que mantiene su vigencia. Sigue comunicando emociones e ideas a quienes se acercan a ella, no importa que “sean éstos jóvenes o no tan jóvenes poetas o, sin más, lectores con dos dedos de frente, dotados de una acusada conciencia crítica y social y de un considerable conocimiento de la tradición literaria”.  

 

Miguel Labordeta sigue vivo, se asegura en las páginas de TURIA. Volvemos a él y no nos defrauda. Sin duda, la poesía de Miguel Labordeta continúa teniendo mucho que decirnos y va mucho más allá de esa consideración de escritor secreto, marginal y de culto que algunos han pretendido adjudicarle injustamente. Muy al contrario, cada vez son más los que encuentran en su literatura una plasmación radical de autenticidad e independencia, un vigoroso testimonio de cosmopolitismo. No son pocos los que lo describen como el mejor poeta aragonés del siglo XX y uno de los más sobresalientes nombres propios de la poesía española de posguerra. Por todo ello, TURIA emprende ahora la tarea de redescubrir y difundir la poesía de un autor que se proclamaba ciudadano del mundo y que merece hoy una lectura atenta y cómplice. Esa tarea es la que realiza la revista, a través de un plural conjunto de artículos encaminados a comprender sus versos y a situarlos respecto de su tiempo, literario e histórico. 

 

Portada del primer poemario de Miguel Labordeta, realizada por Antonio Mingote.

 

El nuevo número de TURIA será presentado hoy día 22 de noviembre, a las 20 horas y en el salón de actos del Museo de Teruel, por el escritor Luis Landero.

 

El sumario que brinda TURIA en esta entrega resulta muy atractivo para los buenos lectores, máxime porque como es habitual todos los textos son inéditos y porque sus autores son reconocidos protagonistas del panorama literario español e internacional. Así, el lector encontrará artículos sobre José Lezama Lima, Javier Marías, Darío Jaramillo y Natsume Soseki. También ofrece textos narrativos de Manuel Gutiérrez Aragón o del francés Tristan Garcia, así como antologías poéticas del libanés Abbas Beydoun y del hispano-argentino José Viñals. Igualmente, la revista publica poemas de, entre otros, Luis Antonio de Villena, Jesús Ferrero, Antoni Marí, Antonio Lucas  Roger Wolfe.

 Muy relevante es la entrevista exclusiva a Luis Landero. En ella se habla de la literatura como sentido último de la vida, aunque el autor extremeño radicado en Madrid reivindica la necesidad de huir de la costumbre: “no puedes ser creativo escribiendo a diario”.

 Igualmente recomendable es la conversación mantenida con el escritor Enrique Vila-Matas. La entrevista con uno de los mejores aceros de la esgrima literaria española permite comprobar cómo lanza y esquiva estocadas poderosas: “me encanta quitarle importancia a todo, desmitificar las grandilocuentes historias de solemnes vocaciones artísticas”.

 TURIA cuenta también, en su sección de “Pensamiento” con un excelente artículo de Ignacio Sotelo dedicado a analizar la actualidad europea bajo el título de “¿Ha llegado Europa al final?”.

 En cuanto a los temas aragoneses, sobresale la publicación de una cuidada semblanza de  uno de los grandes poetas de Aragón, Rosendo Tello (Letux, Zaragoza, 1931) y el trabajo dedicado a redescubrir al tenor y político turolense Andrés Marín (Teruel, 1843 – Madrid, 1896), una de las mejores voces líricas del siglo XX.

 Por lado, este nuevo número de TURIA está ilustrado por uno de los valores consolidados de la abstracción pictórica española: Charo Pradas, artista turolense residente en Barcelona.

 

 ANDRÉS MARÍN, LA VOZ QUE TRIUNFÓ EN EL FRÍO

 

En el sumario de esta próxima entrega de TURIA sobresale el trabajo sobre la vida y los afanes de Andrés Marín. En él, Juan Villalba elabora una pormenorizada, necesaria y útil biografía que permite valorar como merece a uno de los turolenses más universales en el campo de la música: el tenor Andrés Marín (Teruel, 1843 – Madrid, 1896).

 

El trabajo, que constará de dos partes a publicar en sucesivos números de la revista TURIA, se ocupa no sólo de explicar su reconocida fama artística sino que da también noticia detallada de su notable labor política en la ciudad de Teruel. Para Villalba esta tarea divulgativa entre sus paisanos es muy recomendable porque “sirve para honrar su memoria y, de algún modo, para mantenerla viva”. Ahora se trata, por tanto, de “reconocerla como lo que fue, “una de las mejores voces del siglo XIX, un buen alcalde y una de las personalidades más destacadas de la historia turolense”.

 

La década más gloriosa de Andrés Marín fue la que transcurrió entre 1870 y 1880, alternando su presencia en los principales teatros rusos con actuaciones en los más importantes coliseos de las principales ciudades europeas (Londres, Milán, Venecia, París, Varsovia, etc.). Emprendió incluso su particular aventura americana, con presencia en los teatros de La Habana y Buenos Aires, y compartiendo escenario con los mejores artistas líricos del momento. Al fin, ese humilde turolense de inicial formación autodidacta había conseguido que la más exigente crítica considerara que “el timbre de su voz era magnífico y que cantaba muy bien” y que el público aplaudiera con fervor y con justicia sus interpretaciones como tenor. 

 

 

Turia. Presentación hoy lunes día 22 de noviembre, y a las 8 de la tarde, tendrá lugar en el salón de actos del Museo de Teruel la presentación del nuevo número de la revista cultural TURIA. Intervendrá el escritor Luis Landero. [El padre de Luis Landero combatió en la batalla de Teruel.]

LOS CUENTOS DE JULIO CRISTELLYS

Julio Cristellys es un narrador meticuloso por vocación, por su paciencia y porque es un gran lector. Un curioso lector. Antes de la aparición de ‘Rasgueos’ (Huerga & Fierro) había publicado otros dos libros de relatos: ‘Relatos para Mariana’ y ‘Caminos de Ronda’. El primero era quizá más disperso, más cajón de sastre, y el segundo tenía una unidad más inequívoca dada por el mar, las casas de la burguesía o del verano en la cosa y la presencia del amor. El amor es uno de los temas que más le interesan a Julio Cristellys: el amor y sus adherencias. Las traiciones, las oportunidades perdidas, los abandonos, las deslealtades, la pasión imposible, la rutina y los grandes afectos. Hay siempre en sus cuentos un clima turbador, una corriente subterránea de desasosiegos, tan constante en sus murmullos como las notas musicales que siempre asoman a sus cuentos. Además de un lector pertinaz, ávido de descubrimientos, Julio Cristellys es un melómano. Aquí laten casi por igual el amor y la música (de ahí esos ‘rasgueos’: arañazos en el alma, heridas, sinuosidades, melodías arrebatadas por el desconcierto, crepitar de tazas y cucharillas en un café como el Levante…), la infamia, los sueños truncados, como ocurre al menos en tres o cuatro cuentos, ahí Julio Cristellys hace pensar en el Miguel Torga de ‘Cuentos de la montaña’ o ‘Piedras labradas’, también aparece el oficio mismo de la escritura en uno de los mejores textos del libro como ‘Romance prohibido’ o ese deporte náutico tan próximo a nosotros y al Ebro como es ‘El piragüista’. Otro factor que suele ser recurrente en la narrativa breve, suavemente dibujada del autor, es el cosmopolitismo y la composición sutil de atmósferas, de palabras insinuadas, de un laberinto de emociones y sentimientos a los que asoma un fogonazo de crueldad.

 

Rasgueos. Julio Cristellys. Huerga & Fierro. Madrid, 2010.

ALOMA RODRÍGUEZ, HOY EN LA BUENA VIDA DE MADRID CON 'JÓVENES Y GUAPOS'

ALOMA RODRÍGUEZ, HOY EN LA BUENA VIDA DE MADRID CON 'JÓVENES Y GUAPOS'

Esta tarde, a las 20 horas, en la librería La Buena Vida de Madrid, se presenta el libro de relatos de Aloma Rodríguez ‘Jóvenes y guapos’, una colección de narraciones sobre el teatro y la vida, sobre el aprendizaje sentimental, sobre la amistad y las pasiones cotidianas, resuelto con humor, proximidad y un estilo despojado y directo.

 

La poeta Elena Medel y la propia autora hablarán del libro. Aloma Rodríguez estará acompañada de su editor de Xordica Chusé Raúl Usón.

 

*El fotógrafo Vicente Almazán le tomó esta foto a Aloma el día de la presentación del libro en Zaragoza, en Los Portadores de Sueños, donde estuvo acompañada de su amiga Maribel y del realizador Miguel Ángel Lamata.

ANA LABORDETA Y LAS OTRAS: 'PLANES PARA MAÑANA' EN EL PALAFOX

ANA LABORDETA Y LAS OTRAS: 'PLANES PARA MAÑANA' EN EL PALAFOX

 

Goya Toledo, Juana Macías, Ana Labordeta y Aura Garrido. Arriba, Ana Labordeta; abajo, Carme Elías y Goya Toledo.

 

Anoche, en la sala 3 de los cines Palafox, se realizó el preestreno de la película ‘Planes para mañana’, de la joven directora Juana Macías. Se trata de una película de emociones y sentimientos en torno a la vida de cuatro mujeres, que de repente viven experiencias inesperadas y traumáticas: un embarazo, que abre una brecha en la relación de pareja, dos rupturas conyugales y una historia de amor de dos jóvenes que se alza en medio de este estallido de crisis, en el que también irrumpe la fatalidad. ‘Planes para mañana’ es una película de actrices, de un soberbio reparto: Goya Toledo, Carme Elías, Ana Labordeta y Aura Garrido. La directora, que procede del mundo del corto, ha hecho una película arriesgada: una película de amor y desamor, de fracasos y esperanzas, contenida, como un poema intenso y seguro sobre los secretos y la incertidumbre, sobre lo inconfesable y las soledades que se venían acumulando y se desatan de golpe. Juana Macías –que trabajó con su hermano, con su hermana y con su marido en esta “película tan familiar, tan de verdad”, tal como diría Ana Labordeta- coloca la cámara muy cerca de los ojos de sus protagonistas y así transmite cercanía, obsesión, intensidad, unos turbadores mundos interiores. El contrapunto lo pone la historia de amor entre los dos jóvenes que se desarrolla a través de internet y de la webcam, y que ofrece instantes de frescura y de humor. Suenan, como música de fondo, entre otros temas, canciones de Anni B. Sweet o Alondra Bentley. ‘Planes para mañana’ tiene un aroma a cine independiente vitalista y sincero, a cine arrebatado por la compleja autenticidad del existir y de la poesía. Cine sobre las relaciones peligrosas con el amante, con el marido, con los hijos y con uno mismo.

En el preestreno, Ana Labordeta fue presentada, con precisión y mucho cariño, por Ramón Tejedor y por Pepe Quílez, y estuvo acompañada por familiares, amigos, gentes de la cultura. Se creó un clima especialmente afectuoso y ella, conmovida y agradecida, sintió que tenía un nudo en el estómago o un nido de mariposas amarillas en la garganta. Ana, como todo el reparto, está estupenda en este su primer papel protagonista.

ANTONIO ALTARRIBA EN BORRADORES

 

En el blog de Borradores, el programa de Aragón Televisión que se emite los martes y los sábados, hemos colgado –lo colgaron ayer las dos realizadoras del programa: Teresa Lázaro y Yolanda Liesa- la entrevista de 12.30 con Antonio Altarriba, coautor con Kim del tebeo o novela gráfica ‘El arte de volar’ (Edicions de Ponent), que acaba de recibir el Premio Nacional de Cómic. Creo que es una entrevista muy serena donde Antonio Altarriba está extraordinario y cuenta casi todos los secretos de esa obra. Esa obra maestra que es tantas cosas: la memoria del padre, la mirada al siglo XX, la exaltación de la literatura y del tebeo, la simbiosis perfecta entre dos creadores que se adivinan…

 

http://borradores.blogia.com

Esta imagen de Antonio Altarriba y Kim la he tomado del blog pepoperez.blogspot.com.

JUAN LUIS GALIARDO EN EL TEATRO PRINCIPAL CON 'EL AVARO' DE MOLIERE

Comí ayer en Casa Hermógenes –la casa de Hermógenes y de su compañera Carolina: entrañables por igual- con Luis Alegre, la representante Anabel Mateo y el actor Juan Luis Galiardo, que está en Zaragoza, en el Teatro Principal, haciendo varias funciones de ‘El avaro’ de Moliere, junto a otros catorce actores, una función que concibió y dirigió Jorge Lavelli, que reside en París. Juan Luis Galiardo empezó siendo un galán del cine español y, por lo tanto, también fue un gran seductor. Es un hombre simpático y arrollador, capaz de embelesar a las piedras (luego se le quedarán mirando tres mujeres en la calle, las saluda y les recuerda, con una inmensa sonrisa, que tiene cuatro funciones este fin de semana. Las besa y ellas le prometen que irán a la representación) o de descolgar abruptamente su teléfono móvil para decirle a Jorge Sanz que la serie que interpreta y está dirigiendo David Trueba es estupenda. O para decirle simplemente, a voz en grito: “Te quiero, Jorge. Qué bien me lo he pasado en tu serie”. Juan Luis sale, creo, en el capítulo cinco. Yo he visto el primer capítulo con mi hijo Jorge y creo que podría definirse como una serie “genial y patética”.

Juan Luis Galiardo estuvo a punto de partir a Estados Unidos, a Hollywood. Trabajó con Sofía Loren en ‘Blanco, rojo, negro’ y se quedó fascinado con ella, aunque él era muy joven (ella tenía como un sueño amoroso y sexual con él, que terminó casi abrasado por accidente), y también realizó dos películas con Charlton Heston, una de ellas fue ‘La llamada de la selva’, basada en el texto homónimo de Jack London. Galiardo sufrió una especie de ataque de pánico ante uno de los perros lobos de la película y tuvo una reacción extrañísima, no quiso rodar, y además se dice que en medio de ese arrebato estuvo a punto de estrangular a Heston. Eso dice la leyenda negra, o lo que le han contado a Luis Alegre, porque Galiardo no lo recuerda con precisión. Con esa precisión al menos. Después de estas aventuras y algunos amores con bellas y famosas mujeres del cine español, cayó en una especie de pozo, entre la depresión y el desconcierto, se recuperó poco a poco y rehízo su carrera en México, hasta que la reemprendió en España de la mano de directores como Luis García Berlanga, José Luis García Sánchez (en alianza con Rafael Azcona), Manuel Gutiérrez Aragón (que lo dirigió como Don Quijote) o Fernando León de Aranoa, que le dio un extraordinario papel en ‘Familia’. Para todos ellos tiene palabras de cariño. García Berlanga solía decirle: “Aún no tienes suficientes arrugas para aparecer en mis películas”; cuando creyó que las tenía lo contrató para ‘Todos a la cárcel’. Otros nombres que aparecieron en la tertulia fueron María Luis San José, María Luisa Merlo, Carmen Sevilla, Vicente Haro, que hace de padre de Jorge Sanz en la serie y que falleció hace poco, y Antonio Giménez Rico, con quien tiene una relación muy entrañable. Juan Luis Galiardo es, ya de paso, un estupendo imitador de voces.

Juan Luis Galiardo ha perdido a dos mujeres y desde hace una década vive con María. Le gusta recordar que es padre de cinco hijos y abuelo de tres nietos, quizá por eso, por su condición de abuelo de 70 años, ha querido que haya funciones infantiles, hoy y mañana, para niños. Él es un apasionado del teatro y de sus magias, y con Harpagón está haciendo uno de los papeles de su vida: un papel oportuno, que Moliere –actor también: murió en escena- escribió para él y que quizá admita hoy una lectura particular. Galiardo es excesivo a veces, candoroso siempre, incontinente una y otra vez, amoroso con los amigos, expansivo por naturaleza y exuberante. Zaragoza es una ciudad que le suscita cariños y el Teatro Principal es uno de sus favoritos de España. Está muy ilusionado con la obra, y con sus compañeros de reparto, y además está como quien vuelve de un naufragio o de una resurrección.

Está feliz. Comió alcachofas con una placer absoluto, bebió vino blanco Borsao y se mostró radiante. Cariñoso con Anabel, que es como una madre joven que le ha salido, como una cuidadora, y cómplice con Luis Alegre, que lleva ahora una libreta roja donde apunta las ocurrencias o las frases felices de los otros. Una de ellas, de Juan Luis Galiardo, podría ser parecida a esta: “Los golfos nunca mienten: siempre miran de frente”. La frase auténtica, que no recuerdo con exactitud, era mejor.

El avaro. Con Juan Luis Galiardo. Dirección: Jorge Lavelli. Viernes, sábado (dos funciones) y domingo en el Teatro Principal. [Ahora me doy cuenta: me habría gustado decirle que me gustó mucho en la serie de televisión ’La regenta’, dirigida por Fernando Méndez Leite.]

XOÁN ABELEIRA: DEL LOCO AMOR

Los poemarios a veces son obras en marcha. Obras que siguen creciendo después de haber sido publicadas. Le acaba de suceder a uno de los libros más intensos y hermosos que he leído nunca en gallego: ‘As nosas sombras no Xardín de Serralves’ (Franouren, 2010) del poeta, artista, músico y traductor Xoán Abeleira. Ayer me envío uno de los nuevos apéndices de ese libro de amor y dolor, de exaltación, recuerdo y pérdida. Y aquí está.  

 

UNHA MANCHEA DE SANGUE

 

Hoxe dous meses

Antes do divorcio

Volvina ver

                           Eiquí

 

Ó levantar o colchón

2 x 2 do noso leito

Pra limpar o po

 

O microaverno de insectos de pesadelo

Que medrou alimentándose

Dende e coa túa ausencia

 

Esa mancha carmesí

Ennegrecida polo dó

 

A túa pegada

Fluvial

A túa xilografía…

 

O sangue foi o noso

Símbolo astral

Dende o principio dos tempos

Da nosa orixe

 

O primeiro día

Da nosa Creación

Cando eu desaferrollei

A túa boeta

 

A primeira noite

Que nos fixemos e reinventamos

O Amor ti deitabas

Sangue

 

Pero non nos importou

 

O desexo era mor ca todo

 

Quixémonos enlevados

En tódalas camas de tódolos cuartos

Voando dunha curuxeira a outra

 

Unha parella de Chagall

Propalando esa eau-de-vie

Exquisita pola casa…

 

Logo

A primeira semana

Que convivimos

Amecidos

Amencendo

 

Onda a mar onda a illa

Tamén esbombaba

Tamén esbonchaba L’Eau Rouge

No teu val mercurial

Ferruxinoso

 

Eu

Humedecín varias veces o mostreiro

Nil

 

Furei varias veces o teu bolo do lar e

 

Certísimo de que nunca endexamais

Sentira algo tan real tan tan

Verdadeiro escribín sobre os teus peitos

Moi de vagariño

 

                                    ÁMOTE

 

 

(Versión castellana)

UNA MA(R)CA DE SANGRE 

 

Hoy dos meses

Antes del divorcio

La volví a ver

                             Aquí

 

Al levantar el colchón

2 x 2 de nuestro lecho

Para limpiar el polvo

 

El microaverno de insectos de pesadilla

Que creció alimentándose

Desde y con tu ausencia

 

Esa mancha carmesí

Ennegrecida por el luto

 

Tu huella

Fluvial

Tu xilografía…

 

La sangre fue nuestro

Símbolo astral

Desde el principio de los tiempos

De nuestro origen

 

El primer día

De nuestra Creación

Cuando yo descerrajé

Tu cepo

 

La primera noche

Que nos hicimos y reinventamos

El Amor tú rebosabas

Sangre

 

Pero no nos importó

 

El deseo era mayor que todo

 

Nos quisimos arrobados

En todas las camas de todos los cuartos

Volando de una muda a otra

 

Una pareja de Chagall

Propagando esa eau-de-vie

Exquisita por la casa…

 

Luego

La primera semana

Que convivimos

Anudados

Adunados

 

Clareando ante la isla

También borbollaba

También borboritaba L’Eau Rouge

En tu valle mercurial

Ferruginoso

 

Yo

Humedecí varias veces el índice

En él

 

Perforé varias veces ese pan regañado y

 

Seguro de que nunca había sentido

Algo tan real tan tan

Verdadero escribí sobre tus pechos

Muy lentamente

                                   TE ADAMO

Notas de Xoán Abeleira: poema inédito pertencente a As nosas sombras no Xardín de Serralves (Franouren, 2010), escrito despois de publicar o libro.  O poema orixinal entraña varios xogos de palabras, dobres e triples sensos de versos, que só reproducín en parte na versión castelá. "Boeta" significa "cepillo o cepo de iglesia". A "muda", en español, é tamén "el nido de un ave rapaz". L’Eau Rouge (El Agua Roja) é un río belga que flúe por unha zona chea de fontes medicinais. L’eau-de-vie (lit. "auga de vida") é o augardente, en francés. Consonte Juan de Yepes Álvarez (San Juan de la Cruz) "adamar" es "amar doblemente"; consonte o DRAE, "amar con vehemencia". 

 

*Todas las fotos son de Edward Steichen.

ALTARRIBA Y KIM, PREMIO NACIONAL DE CÓMIC POR 'EL ARTE DE VOLAR'

ENTREVISTA

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) lograba ayer el Premio Nacional de Cómic por su libro ‘El arte de volar’, que ha ilustrado magistralmente Kim. Hace unos meses, le hice esta entrevista a Altarriba en el suplemento ‘Hoy Domingo’ de Heraldo de Aragón, que coordina Picos Laguna. Recupero ese texto, centrado básicmaente en el libro, aunque su trayectoria ofrece muchos más perfiles. También hicimos una entrevista en ‘Borradores’ [la grabamos en Cálamo y la voz de Kim, por cierto, desapareció bajo una tormenta de interferencias] y realizamos una presentación, con Antonio y Kim, realmente encantador y sencillo, en la pasada Feria del Cómic. Hoy en 'Heraldo' conversa con él Ana Usieto y valora su trayectoria dos expertos como Óscar Senar y Juan Royo.

 

 

 

"A mi padre todo le salió mal.

Quiso volar y se estrelló siempre"

 

ENTREVISTA CON ANTONIO ALTARRIBA

-"Mi padre pertenece a una generación que vivió los vaivenes del agitado siglo XX"

-"Su muerte me dejó con la sensación de que debía haber hecho algo más por él "

-"Se jugó la vida pasándose al bando republicano: luchó en la batalla del Ebro"

 

Quién es, en realidad, Antonio Altarriba? Un aventurero de la literatura y de la imagen, nacido en Zaragoza en 1952, capaz de realizar proyectos fotográficos con Pilar Albajar, como 'Vida salvaje' (PUZ, 2008), de firmar relatos eróticos como 'Cuerpos entretejidos' (Tusquets: La Sonrisa vertical, 1996), o de escribir 'La España del tebeo' (Espasa, 2001), e incluso de ofrecer una visión diferente de Tintín en 'Tintín y el loto rosa. Homenaje a Hergé en su centenario' (Edicions de Ponent, 2007). Ahora publica, con el ilustrador Kim, un tebeo estremecedor: 'El arte de volar' (Edicions de Ponent, 2009), que cuenta la historia de su padre, que se arrojó al vacío a los 90 años.

¿Cuál es la idea inicial de su libro? ¿Cuándo sintió la necesidad de rendir un homenaje a su padre?

El libro se cuece en la salsa de la culpabilidad y de la indignación. Culpabilidad porque una muerte tan trágica como la de mi padre me dejó con la sensación de que debía haber hecho más por él. Indignación porque la residencia de Lardero donde estaba alojado me reclama 34 euros porque mi padre se suicidó un día 4 y, por lo tanto, había que pagar los tres primeros días del mes. Inicié acciones legales contra la Comunidad de La Rioja para evitar esa última humillación a la memoria de mi padre. ¿Qué pasó luego?

En ese momento Paco Camarasa, editor de Ediciones de Ponent, me visita para pedirme que colabore con su editorial como guionista y, al ver la situación en la que me encuentro, me sugiere que escriba la historia de mi padre. Al principio no termino de verlo. Tenía idea de hacer algo con el fajo de cuartillas que, a modo de memorias, mi padre dejó escrito. Pero no un cómic. Poco a poco me convencí de que era un buen medio para contar un relato donde hay reconstrucción histórica, aventura y biogafía familiar. Al principio me parecía un proyecto descabellado.

 

Impresiona, de entrada, el principio del libro: el suicidio de un hombre de 90 años que llega a pedirle que le ayude a morir.

Fueron años terribles. Cualquiera que conozca lo que es una depresión severa sabe todo lo que sufren los afectados y lo difícil que es ayudarles. La depresión no es consecuencia de la enajenación sino de una lucidez trágica. Llega un momento en el que la muerte es la única solución, el único alivio. Entendía que mi padre quisiera suicidarse y me pesa enormemente no haberle ayudado.

No puede decirse que su padre haya sido un hombre feliz…

Todo le salió mal. Y de mayor lo repetía constantemente. Fracasó en su apuesta ideológica no solo por la victoria de Franco sino porque vivió para comprobar cómo el dinero, que el consideraba fuente de las desgracias e injusticias de la humanidad, se imponía como valor máximo. Fracasó en su intento de encontrar una estabilidad económica porque un socio le estafó. Y fracasó afectivamente porque con 75 años se separó de mi madre. Quiso volar pero se estrelló una y otra vez, de ahí el título del libro. Él lo intentaba porque era un idealista, un entusiasta de espíritu optimista, una persona alegre que cantaba muy bien las jotas. La vida le amargó. Pero siempre, hasta en los peores momentos, fue un hombre muy generoso.

¿Qué quería contar exactamente? Al fin y al cabo, la vida de su padre concentra parte del siglo XX.

Mi padre nació en tiempos de Alfonso XIII, su adolescencia transcurre durante la dictadura de Primo de Rivera, su juventud es la Segunda República, la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, su madurez coincide con el franquismo y su vejez con la democracia. Pertenece a una generación que ha vivido los vaivenes de un agitado siglo XX. Se vio arrastrado por la Historia y, como otros muchos, su vida se convirtió en una aventura con decisiones muy importantes que marcaron su destino y el de los que vinimos después. Eso es lo que me parece importante y lo que he querido resaltar en el libro: que la vida de mi padre fue como la de otros muchos. Incluso, más allá de su generación y del momento histórico, fue un hombre que intentó hacer frente a las circunstancias con honestidad.

¿Qué hay de cierto en esa relación de amor-odio con Peñaflor, donde nació, en la importancia del coche Hispano Suiza y en la pasión por la mecánica?

Es totalmente cierto. Mi padre no volvió a Peñaflor después de la guerra y mantuvo la ruptura con su familia hasta el final de sus días. Para alguien como él, hacerse chófer era la forma de escapar del campo. Los coches eran tecnología de vanguardia en aquellos tiempos, sobre todo en los pueblos. Mi padre se sacó el carné de primera en cuanto tuvo edad para ello y le sirvió a sus propósitos. Y sí, repartió correo por el frente al volante de un Hispano Suiza.

Emociona la entereza de Antonio Altarriba padre, su convicción política de izquierdas, su honestidad.

No fue un hombre de militancia significada ni de acción directa. Supongo que tuvo que tragar muchos sapos y culebras durante los años del franquismo. Me consta, además, que le pesaban las contradicciones entre sus ideas y la vida que debía llevar. Pero, más allá de eso, fue coherente en su vida personal. Muchos anarquistas fueron así. Su compromiso iba más allá de lo estrictamente político. No fue su discurso político sino su ejemplo como hombre lo que influyó en mí.

La política es muy importante en el cómic. Su padre estuvo en la batalla de Belchite, en la de Teruel, en la del Ebro, y luego en los campos de concentración franceses.

Mi padre no estuvo ni en Belchite ni en Teruel. Sí se jugó la vida pasándose al bando republicano, estuvo en la batalla del Ebro y sufrió en los campos de concentración franceses. En el libro le hago participar en Belchite y Teruel para dar una visión más completa de cómo se desarrolló la guerra. No es la única licencia que me permito. Pero siempre es para reforzar la verdad de los hechos.

¿Fue tan penoso el comportamiento de Francia con los prisioneros españoles y tan evidente su colaboración con el franquismo?

No exagero nada. Quizá, incluso, me quede corto. El trato de Francia con los españoles antifascistas fue vergonzoso. Murieron por centenares de frío e inanición en los campos. Sólo desde hace unos años los franceses revisan un episodio tan indigno de su Historia. Todo el papel de las democracias occidentales con respecto a la guerra civil española tendría que ser revisado. Tanto antes y durante como después. Hasta 1948 mi padre estuvo convencido de que, tras la derrota de Hitler, Franco sería el siguiente objetivo del mundo libre.

La estancia en la granja de la familia Boyer, y el amor hacia su hija Madeleine, ¿fue su mejor paraíso en la tierra?

Hubo dos momentos de plenitud que al final de su vida recordaba con mucha nostalgia. Los meses pasados en las colectividades del bajo Aragón donde no había dinero y reinaba el compañerismo. Y el otro momento fue, efectivamente, el que pasó en la granja francesa de los Boyer. Lo trataron como uno más de la familia. Tras la guerra y los campos de concentración, estaba tan necesitado de afecto que lo apreció mucho.

El regreso es una forma de derrota y de decepción. ¿Cómo vivió su padre el franquismo?

Sí, el regreso a España supone el reconocimiento de la derrota para mi padre y el comienzo de un largo período marcado por el miedo, la miseria económica y moral que vivió en silencio. Se nos ha olvidado el entramado de favoritismos y delaciones que marcó la sociedad española durante décadas. Tampoco quería manifestar sus ideas ante mí, consciente de que así podía ponerme en apuros.

El cómic tiene un conjunto de fragmentos eróticos que lo hacen muy moderno. Imagino que sus amores con Concha, la mujer de un rico, se los contaría su padre.

He querido tratar la figura de mi padre como un hombre más, con sus pasiones y sus infidelidades. Resulta difícil entrar en detalles sobre la vida sexual de tu propio padre pero he querido hacerlo aún a riesgo de atribuirle querencias y comportamientos que quizá sean más míos que suyos. El episodio de Madeleine me lo contó él en todos sus detalles, salvo los más directamente eróticos. Del de Concha tuve noticias a través de una tía mía que lo daba por seguro. No tengo constancia fidedigna pero me resulta verosímil.

Háblenos de la estructura de la obra y de las ilustraciones de Kim.

Uno de mis principales problemas para escribir la historia era cómo situarme en relación con mi padre. No me veía hablando de él en tercera persona. Por eso en la introducción del libro me convierto en él y cuento su historia en primera persona. "Aunque no estaba allí, estaba en él y, ahora que ya no vive, él está en mí". Construyo el relato como un largo 'flashback' en su caída al vacío. Cada planta que desciende hacia la muerte constituye un período de su vida. "Aunque parecieran unos pocos segundos, mi padre tardó 90 años en caer de la cuarta planta". Hay una red muy tupida de metáforas entre las cuales la del vuelo sólo es la más evidente. Nada de ello habría sido posible sin los dibujos de Kim que ha hecho un trabajo expresivo, plástico y muy documentado. Es uno de los grandes dibujantes del cómic español y aquí lo demuestra ampliamente.

¿Qué diría su padre de haber podido leer este cómic?

Me lo pregunto constantemente estos días. No era un hombre al que le gustara la notoriedad. Si me dejo de argumentos autocomplacientes, el libro está hecho más para mí que para él. Sobre todo para zanjar una deuda afectiva que creo tener con él... Hay algo que sí le gustaría. Él mismo me lo dijo cuando escribía esas cuartillas llenas de recuerdos. "Que los jóvenes sepan todo lo que pasamos y aquello por lo que luchamos". En ese sentido creo que contarlo en cómic es un acierto.

Los ganadores de los Premios Cálamo: Abdelá Taia, Manuel Vilas, Paco Goyanes, Antonio Altarriba y Kim.

 

DESPIECE

El dedo cómplice y el duelo

Antonio Altarriba es catedrático de francés en la Universidad del País Vasco. 'El arte de volar' es su proyecto más personal; hay un gesto de entrañable complicidad entre padre e hijo: "Mi padre y yo manteníamos una complicidad callada pero profunda. Mi madre llevaba la voz cantante en casa y ella se encargaba de mi educación. Yo desde niño intuí que mi padre se hallaba alejado del catolicismo de mi madre y notaba en él un cariño muy fuerte, quizá porque silenciado. Empecé a saber cosas de él por sus amigos anarquistas refugiados en el sur de Francia a los que conocí y visité a partir de los 10 años. Cuando él comenzó a contarme cosas de su vida y de sus ideas, yo ya estaba al tanto de muchas. Me cogía del dedo, lo sacudía y luego me daba un cachete cariñoso en el cogote". Confiesa el escritor: "Aún no me he acostumbrado a ver la vida de mi padre encuadernada. Noto que el largo proceso de su duelo, para bien o para mal, todavía no se ha cerrado".