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Antón Castro

MANOLO GARCÍA CANTA 'MAI'

Por amor y cariño y admiración a José Antonio Labordeta, Manolo García canta una versión de 'Mai', la canción de Ánchel Conte, compuesta por Gabriel Sopeña, que interpretó Labordeta y que el pasado sábado, en el Especial de Labordeta que emitió Borradores, cantó Gabriel Sopeña con su magnífica guitarra.

 

Me manda el enlace el poeta y profesor Emilio Pedro Gómez.

http://www.youtube.com/watch?v=QRTxWTl93-M

PEPE CERDÁ ESCRIBE DE 'ENCADENA'

PEPE CERDÁ ESCRIBE DE 'ENCADENA'

 

CUATRO ARTISTAS 'ENCADENA'

Por Pepe CERDÁ

 

Hoy martes 28 se celebra en la calle de la Cadena de Zaragoza una jornada de inauguraciones simultáneas. La invitación del evento es la reproducida arriba y están todos lo que lo lean invitados.  

Puede que a los lectores menores de treinta y tantos les sorprenda, pero hubo un tiempo y un país en el que no existían ni plóteres, ni ordenadores, ni vinilos, ni pedeas. Aquel tiempo fue hace cuatro días y aquel país era este. Este país en el que los de mi generación hemos visto como se pasaba del burro al turbo, de la escasez a la dieta y del tiralíneas y la plumilla a los programas de dibujo.

En aquel tiempo cualquier imagen  que se quisiese reproducir en otro soporte que no fuese papel se había de hacer “a mano”. Era lógico pues que existiesen el número necesario de profesionales capaces de pintar “a mano” y eficazmente cualquier tipo de imagen que se les solicitase. En cualquier ciudad como Zaragoza existían varias decenas de profesionales capaces de hacerlo.

En aquel tiempo los autobuses y tranvías salían un día con el espacio para la publicidad pintado en blanco. Eran necesarios dos días, mejor dicho, dos noches, para lijar, fondear y volver a rotular la publicidad siguiente. En aquel tiempo cuadrillas de pintores rotulistas y dibujantes peregrinaban de feria en feria de muestras para hacer y decorar los stands. En aquel tiempo los cines adornaban con enormes murales los estrenos de las películas. En aquel tiempo a la salida del cine del domingo salía también la hoja deportiva:....”ha salido la hoja, ha salido la hoja, la hoja depooooortiva”, cantaban multitud de chavales que blandían tacos de cuartillas naranjas  impresas con los resultados de los partidos de fútbol cuando el domingo agonizaba.

Yo era niño entonces y mi padre era uno de aquellos que se ganaba la vida haciendo lo que fuese necesario con un lápiz, una plumilla, un tiralíneas, un pincel, una brocha o con cualquier otra herramienta del oficio.

Antes de nacer yo mi padre había sido de todo un poco. Que yo recuerde ahora mismo había sido: impresor, camionero, taxista, dibujante humorístico, dibujante publicitario, rotulista, pintor de cuadros y murales, empresario (con una empresa de impresiones serigráficas) y algunas cosas más.

Mi padre, Don José Cerdá Udina, habrá realizado decenas de miles de originales, entre dibujos, ilustraciones, chistes, murales, cuadros, decoraciones de aparatos de feria, etc.

La inmensa mayoría de estos originales han sido de su invención y ,a día de hoy, apenas conserva algún centenar. En aquel tiempo los originales no se devolvían en las imprentas, se pintaba encima de los pintado para ahorrar en soportes y en los traslados de taller se quedaban la mayoría de los trabajos en el anterior.

Los que guardaban como tesoros sus trabajos eran otro tipo de pintores,  los que se consideraban a sí mismos artistas, pero esos, generalmente, no solían mantener a sus familias ni consideraban una obligación tener ingresos para alimentar a su prole. Su compromiso era con la humanidad entera y su obra lo más importante, pero esta es otra historia y otros pintores.

Mi padre también tenía, cómo es natural, su vena artística, que situó por debajo de la obligación de mantener a su familia,  y, aún así, realizó miles de cuadros.

Expuso en la sala del Casino Mercantil en 1973 y ganó algunos premios. En Torremolinos, dónde paso algunos años al final de los sesenta, realizó decenas de pinturas murales y centenares de cuadros.

Mi padre no ha dejado de pintar ni un solo día de su vida, aún lo sigue haciendo.

Estas exposiciones, la de la galería Aroya y la de Estudio Novo quieren mostrar un pequeñísima parte del quehacer de José Cerdá Udina tanto como pintor, como dibujante publicitario, diseñador y proyectista.

Estas exposiciones quieren ser, también, un homenaje a los centenares de profesionales que llenaron de imágenes nuestras calles, periódicos, autobuses y tranvías y que han sido invisibles a los cronistas artísticos.

Pepe Cerdá

ESTA NOCHE, BORRADORES: CHESÚS YUSTE, LINA VILA, GEMA RUPÉREZ, LEO SIMOES, GONZÁLEZ SERAL, INSOLENCIA

ESTA NOCHE, BORRADORES: CHESÚS YUSTE, LINA VILA, GEMA RUPÉREZ, LEO SIMOES, GONZÁLEZ SERAL, INSOLENCIA

[Actuación musical: Insolenzia. Plató: Chesús Yuste, político y novelista, y Fernando González Seral, fotógrafo de Los Monegros. Reportajes: exposiciones de Gema Rupérez y Lina Vila; exposiciones de Leo Simoes, fotógrafo y viajero, y donaciones de grandes retratos de Alejandro Cañada al Museo de Teruel]

 

El político y escritor Chesús Yuste presenta su primera novela en Borradores: ‘La mirada del bosque’ (Paréntesis). Se trata de una novela policíaca que transcurre en una pequeña y fronteriza localidad de Irlanda donde se produce un crimen: el de la cartera Emily. Seis personajes, que se reúnen los miércoles para hablar de novela negra, empezarán a investigar por su cuenta y ofrecerán suculentas pistas a la policía. La acción sucede en junio de 1992. Y el fotógrafo Fernando González Seral, especializado en los paisajes de los Monegros, explica por qué se ha sentido atraído por una naturaleza tan cambiante; González Seral, que prepara una exposición para Francia, acaba de publicar un libro con esas fotos y con otras de otros paisajes más urbanos.

 

Borradores visita la exposición ‘Muselina de vapor. Escenas de Apolo y Dafne’ de Gema Rupérez en el IV Espacio, una muestra que alterna pintura y dibujo con cuatro instalaciones; el conjunto gira en torno a un amor obsesivo y mitológico que lleva a convertirse a la ninfa Dafne en laurel. Lina Vila expone ‘La boca del lobo’ en la galería A del Arte, un trabajo sobre sus estados de ánimos, sus tormentos, sus sueños y su identidad. La artista trabaja con pájaros y lobos sobre todo, con distintos soportes y distintas técnicas y logra la que acaso sea su exposición más ambiciosa. El fotógrafo Leo Simoes habla de dos proyectos: ‘Días de lluvia y sol’, centrada en Marruecos y realizada en blanco y negro, se exhibe en la sala Zphoto, y el libro ‘Silencio y olvido’, que aborda la despoblación en las Alpujarras en el pueblo de Lobras. Además, se ofrece un reportaje sobre la figura del pintor Alejandro Cañada y la donación de cuadros de grandes retratos al Museo de Teruel: piezas de Unamuno, Dalí, Picasso, Kennedy o Cervantes, entre otros.

 

La parte musical corre a cargo del grupo Insolenzia, que interpreta en acústico dos temas: ‘Sembrar la verdad’ y ‘La boca del volcán’, título de su último trabajo, que es un disco, una colección de canciones y poemas, y una novela. El líder de la banda Daniel Sancet y la cantante y guitarrista Isabel Marco analizan la trayectoria y los planes de un grupo que ha colaborado con Barricada y que incorpora la Guerra Civil a sus canciones, en concreto los pozos de Caudé.

 

Borradores. Aragón Televisión. Noche del martes al miércoles, a las 0.45 horas. Redifusión: sábados por la mañana, a las 12.00. El primer cuadro es de Lina Vila; la foto de Gema Rupérez es de Vicente Almazán Arribas (estupendo señor, magnífico fotógrafo), y la foto de Insolenzia pertenece al dossier del grupo.

CRISTINA LÓPEZ BARRIO: DE LA VIDA, DEL AMOR, DEL PLACER Y DE LA MUERTE

“El amor y el odio  son dos formas

 formidables de conocimiento”

 

 

La escritora madrileña Cristina López Barrio presentó en Zaragoza su novela ‘La casa de los amores imposibles’, adquirida ya en Alemania, Polonia, Italia y México

 

 

“Olía a pólvora en el pueblo castellano, a sangre de perdiz y de conejo, a humo de chimenea”. Así empieza ‘La casa de los amores imposibles’ (Plaza & Janés) de Cristina López Barrio, que narra la peripecia de una saga desde 1897, en los tiempos de la guerra de Cuba, hasta los años 80, cuando empiezan a sonar las canciones de Antonio Vega y de Mecano. La novela lleva cinco ediciones, se ha traducido al polaco y al alemán, ha sido adquirida en Italia y en México, y ha vendido alrededor de 30.000 ejemplares.

Confiesa la escritora madrileña: “Más que una imagen concreta, esta novela nace de un nombre: Olvido. Un nombre que me fascina. Solo conozco una Olvido: la cantante Olvido Gara. Es un nombre que sugiere melancolía, pérdida, y además es un personaje fundamental en el libro”. Aclara de inmediato que su novela está muy vinculada con la tragedia griega: “Este es un libro sobre el drama de una maldición. A mí me gusta trabajar sobre eso: el destino, el hado, el maleficio, la posibilidad de disponer de una segunda oportunidad. El libro aborda los temas eternos: el amor, los celos, la venganza, el crimen, la soledad y la muerte, y puede decirse que es un libro realista que tiene un elemento maravilloso, como de cuento de hadas: esa maldición que persigue a las mujeres, a las Laguna”.

La narración sucede en un paisaje castellano, brutal y desolado, de encinares, con evadas en invierno, y terrenos para la caza. Allí existe una casona roja, familiar, que encarna la opresión, el dramatismo, pero a la vez también es un símbolo de la exuberancia y la vida. “En el interior de la casa hay un jardín donde crecen muchas flores y donde siempre parece primavera. Ese jardín se marchita cuando no están las Laguna. Creo que a pesar de su carácter trágico, también tiene humor y una defensa continua de la sensualidad a través del cultivo de los sentidos y la presencia de la gastronomía. Está impregnado de amor y de odio, que para mí son dos formas de conocimiento formidables”.

La primera mujer de la saga, en realidad sería la segunda, Clara Laguna, vive una historia de amor con un hacendado andaluz, que querría recluirla en su casa, pero ella se rebela tras quedarse embarazada y urde una terrible venganza. Su madre, que tiene algo de la alcahueta tuerta huida de ‘La Celestina’, le recuerda una vieja condena familiar: las mujeres de su estirpe están condenadas a padecer la soledad y el mal de amores. Clara abre un burdel en la casona roja, en las afueras, y allí pare a Manuela, “quizá el personaje más complejo del libro, dominado por la crueldad, que también dará luz a otra niña, Olvido”.

La huella de García Márquez es visible en la novela, incluso hay un personaje que se llama Úrsula Perla Montoya. “Cien años de soledad’ es un libro que me marcó muchísimo. Pero no solo él. También me han influido Juan Rulfo, el Rómulo Gallegos de ‘Doña Bárbara’, Borges –subraya Cristina López Barrio-, y por supuesto algunos poetas como Federico García Lorca y Luis Cernuda. Otro elemento fundamental es el lenguaje exuberante, lírico y sórdido a la vez, cruel y desagradable, que en ocasiones se extiende hacia la sátira y el esperpento. En el fondo, lo que más me preocupa es contar historias y crear personajes”. Cristina López Barrio sale a la conquista del lector con la reivindicación de una literatura popular.

 

*Este texto apareció en ’Heraldo de Aragón’. Dentro de unos días, Cristina López Barrio será entrevistada en ’Borradores’ (Aragón Televisión). Conversó en el Arco del Deán con Ana Catalá Roca. He tomado la foto de www.mujeresycia.com. No pone de quién es la foto.

'VÁMONOS', EL NUEVO CLIP DE ENRIQUE BUNBURY

 

http://www.youtube.com/watch?v=YyYdI7tfDJs

 

FRANCISCO M. LÓPEZ SERRANO: CUATRO POEMAS DE SU NUEVO LIBRO

FRANCISCO M. LÓPEZ SERRANO: CUATRO POEMAS DE SU NUEVO LIBRO

Francisco M. López Serrano, nacido en Épila (Zaragoza) en 1960 es traductor (de Christina Rossetti y Thomas Hardy, entre otros), poeta, cuentista y novelista. Ha publicado una veintena de libros y es candidato al premio Setenil por su libro de relatos ‘Los hábitos del azar’ (Renacimiento). Ha recibido numerosos galardones: es un escritor que se distingue por su sentido de la ironía, la imaginación, el sentido de la transgresión y una escrupulosa conciencia del oficio. Acaba de publicar un nuevo poemario, ‘El último hombre sobre la tierra’ (Devenir), y ha tenido la gentileza de mandarme un avance de cuatro poemas.

 

CUATRO POEMAS DE FRANCISCO M. LÓPEZ SERRANO

 

 

EL CAMINO DE VUELTA

 

 

La dicha se asemeja demasiado

 a un lugar ameno al que se accede

atravesando un paso peligroso, escalando

una pared abrupta, afrontando el peligro

de caer al vacío. Uno se tiende sobre

la fragante hojarasca, entre constelaciones

de estelarias, y escucha

el rumor deleitoso del arroyo.

Mas en ningún momento

se distrae, nunca olvida

el camino de vuelta. 

 

 

LA LUZ DEL DINERO

 

 

El Dinero.

Su singularidad cósmica.

La velocidad con que fluye espectral por canales de fibra óptica, convertido en impulsos eléctricos, descompuesto en partículas elementales, reducido a pura espiritualidad.

Dinero vaporoso, sublimado.

Partículas virtuales precipitadas hacia el campo de fuerza que las hará reales.

El Dinero es la fuerza de los muertos.

Es la luz, la resurrección y la vida.

Su omnipresencia, su omnipotencia, su justicia, su bondad.

La teología del Dinero.

El dolor del Dinero.

El Dinero brilla como una llama en el corazón del hombre y quien lo recibe de otro recibe con él una parte de su espíritu.

El niño que muere sin tocar el Dinero, sin que el Dinero le toque a él.

El niño que muere en el borde, en la Orla del Dinero.

La muerte del Dinero crucificado a manos de la tecnología.

El ruido de fondo del Dinero.

Su radiación de fondo.

El intrincado ideograma que el Dinero traza cuando circula en el mundo.

La palabra del Dinero.

Su redención.

El infinito amor del Dinero.

La luz del Dinero. 

 

 

 

GENEALOGÍA DE LA MUGRE

 

 

 

 

Soy la orgullosa Mugre.

La costra del mundo que se adhiere a la piel como los moluscos al casco de un galeón hundido en el fondo de un mar tenebroso.

La Mugre que es el roce, la caricia y el beso fangoso del mundo. La frazada que arropa al ser como una madre.

Soy el desierto portátil en el que el místico y el profeta urbano se retiran y meditan.

Soy hija del comercio entre los fluidos íntimos y el mundo. De la silenciosa y feroz cópula que perpetra el hombre con la tierra.

Hija de la glándula que engendró el humor que engendró la grasa que engendro la legaña, el moco y el sudor.

Hija de la piel que engendró la descamación que engendró la exfoliación que engendró el polvo.

Hija del alimento que engendró la fermentación que engendró la descomposición que engendró las heces y la orina.

Hija del oxígeno que engendró la oxidación y la reducción.

De la contaminación engendrada por todos sus espurios padres.

De la inmundicia que fue engendrada por el alimento que fue engendrado por la carne que fue engendrada por la sangre.

Hija del sol que sin amor lo coció todo.

Mi genealogía se remonta al Mugriento Origen del Cosmos, a la Mugrienta Gran Explosión.

Soy la orgullosa Mugre.

 

 

LA NOTICIA

 

A veces, la noticia de tu finitud te llega no del modo habitual, abstracto, del que logras distraerte, sino en la forma de un sentimiento celular. Como la radiación de microondas, esa sensación parece llegar de muy lejos, desde un universo primitivo y remoto a años luz de tu tiempo, de tu inaprensible ahora. Esa señal, sin embargo, a pesar de su inimaginable distancia, establece una relación de largo alcance entre ese lugar remoto del universo y un lugar sin sede de ti mismo, la parte del universo primitivo que perdura en ti y en la que está ya escrita la memoria del principio y del fin del universo, la certeza del aciago destino del mundo. Durante un instante vislumbras la magnitud de la distancia de la que procede esa sensación. E imaginas que tu existencia en el cosmos se halla asociada a una hoja que pende de un árbol que se alza majestuoso en un planeta fértil de una galaxia remota. Ves la hoja pendulante ejerciendo su ultima resistencia a la gravedad, desprenderse y caer desplazada por una ligera brisa de nombre desconocido en la dirección contraria en la que tú mismo, a millones de años luz, te encuentras. La breve y silenciosa caída de esa hoja remota que simboliza tu presencia en el universo, cifra el principio y el fin de tu existencia y constituye un claro determinante de la relatividad y de la miseria de tu tiempo vital frente al cosmos. Y sin embargo esa hoja remota, que se desprendió del árbol remoto en el momento de tu nacimiento y alcanzará el suelo a la hora de tu muerte, milagrosamente aún sigue cayendo.

 

*Las fotos son del japonés Daido Moriyama. El retrato de Francisco M. López Serrano me lo ha enviado él desde Madrid.

RAY BIDEGAIN: LA BELLEZA DEL MUNDO

El fotógrafo norteamericano Ray Bidegain realiza series de todo tipo: retratos, paisajes, desnudos, flores. Suele virar sus fotos al platino.

CUATRO POEMAS DE ANTONIO RIVERO TARAVILLO

CUATRO POEMAS DE ANTONIO RIVERO TARAVILLO

Publico aquí cuatro poemas inéditos del editor, traductor y poeta Antonio Rivero Taravillo. En su sello Paréntesis ha publicado a tres autores aragoneses: José María Conget, que reside en Sevilla, Olga Bernad y Chesús Yuste.

 

TU NOMBRE ES MAUD

 

(Homenaje a W. B. Yeats)

 

Ahora que ya tengo tu rechazo

condesgarrándome el pecho,

corre, quema etapas, apresúrate,

y con él, o con otro, da lo mismo,

ten una hija hermosa que te copie.

 

Renovada tu imagen, la esperaré,

para repetir mis yerros.

 

 

THE LAST ROSE OF SUMMER

 

Sabiendo que nunca me equivoqué

sino en las cosas que yo más quería

 

                                   Luis Rosales

 

Gracias a ti, excesivo aire acondicionado,

que acatarras mi imagen

y ya puedo aparecer congestionadamente

disimulando las lágrimas

 

(de haber sido en primavera

hubiera tenido que pretextar

la primera alergia de mi vida);

 

y gracias, Luis Rosales: tu “Autobiografía”

es con, su desolación, estética coartada,

y portas sobre tus hombros mi fracaso.

 

Este verano, súbitamente,

el primer día de mi invierno.

 

 

 

ARDBEG UIGEADAIL

 

El mejor malta del mundo

en la Jim Murray’s Whisky Bible 2009,

pero no por su sabor ahumado o su recuerdo

a arenques en salazón

según una prueba de cata;

 

no, el mejor

porque lo probé contigo una tarde

cuando aún el amor era posible.

 

Hoy daría todos sus barriles

por una sola gota

de agua –aunque fuera del grifo–

abrazándote en la cocina.

 

¡Single Malt! Desde que tú te fuiste,

más solo que nunca.

Y, como afirma la cata, persistente.

 

 

 

WHISKY CON HIELO

 

                        I

 

Entre 700 y 1.000 años

de edad tiene este hielo

desprendido de un glaciar,

su transparencia en el whisky.

 

Trescientos años de margen de error:

cuatro o cinco veces el plazo

de mi existencia.

 

Agua de muchas vidas.

                                      Uisge bheatha.

 

                        II

 

Ayer,

contigo,

el mejor whisky del mundo

con un agua común.

 

Pero hoy cambian las tornas:

muy lejos,

el mejor hielo del mundo

–tardará mucho en licuarse–

y un whisky corriente.

 

Y si es cierto que entonces

te tenía junto a mí,

hoy ocupas mi pensamiento,

destellando aún

como el hielo en el vaso

cuando el whisky se ha ido.

 

III

 

Es un buen whisky de 12 años.

Mezclado con el hielo de 800,

hacen buena pareja.

Qué importan, pues, los otros doce

que a ti y a mí nos separan.

 

Cuando todo termine,

aún te seguiré amando;

como este hielo

que, cristalino y puro,

no se derrite.

 

 

ANTONIO RIVERO TARAVILLO

 

Premio Andaluz a la Traducción Literaria por sus versiones de John Keats (Poemas, 2006), y Premio Comillas de Biografía por Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938) (2008), es autor de los poemarios, Farewell to Poesy (2002) y El árbol de la vida (2004), más la plaquette Bajo otra luz (1989).

Ha publicado, entre otras, traducciones de libros de poetas como Alfred Tennyson, Robert Graves, Ezra Pound, Christopher Marlowe, John Milton o, en 2010, la Poesía completa de William Shakespeare y la Poesía reunida de William Butler Yeats, así como antologías de poesía norteamericana, irlandesa medieval y gaélica escocesa (todas en traducciones directas). También, novelas de Jamie O’Neill, Jonathan Swift, Flann O’Brien y numerosos otros.

En prosa, su obra incluye Las ciudades del hombre (1999), Los siglos de la luz (2006), Con otro acento. Divagaciones sobre el Cernuda “inglés” (2006, Premio Archivo Hispalense), Viaje sentimental por Inglaterra (2007), Las líneas de otras manos. Esbozos de crítica literaria (2009) y Macedonia de rutas (2010).

Ha dirigido la Casa del Libro de Sevilla y las revistas Mercurio y El Libro Andaluz. En la actualidad es director literario de Paréntesis Editorial. [Esta foto me la ha mandado Antonio Rivero Taravillo.]