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Antón Castro

'ARTISTAS INSÓLITOS' DE MONEDERO & PÉREZ

'ARTISTAS INSÓLITOS' DE MONEDERO & PÉREZ

EL PINTOR DE AUTORRETRATOS

 

Texto: Daniel Monedero. Ilustraciones: Óscar T. Pérez

     Algunos dicen que es un idiota y otros que es un genio, pero sin lugar a dudas es uno de los grandes acontecimientos de la exposición. Y es que el pintor de autorretratos se muestra junto a su obra y todo el mundo se pregunta por qué. Los críticos opinan que al artista no le basta con que los visitantes vean su autorretrato y quiere que el espectador compruebe la veracidad de sus gestos y la fidelidad de sus trazos. Esa explicación suena convincente, pero la que se ajusta a la realidad es otra. El pintor pintó esa obra cuando apenas contaba quince años y no los cuarenta que tiene ahora. En toda su vida lo único que ha hecho es intentar parecerse a su autorretrato. Cada día de su existencia era un paso para encajar en el molde de esa pintura. Comía lo que creía conveniente para llegar a los kilos que mostraba su figura en el lienzo, dejaba que su papada fuese cayendo para que coincidiese con la imagen que él mismo había concebido, incluso intentaba mirar el mundo con el gesto con el que se había dibujado. Es difícil saber qué le movió a hacer algo así, pero ha conseguido su objetivo y ha logrado convertirse en un hombre que es el espejo de su retrato.

     Sabemos que el éxito de la exposición ha sido asombroso, incluso hay mucha gente incapaz de distinguir al pintor real del retratado, por lo que el museo se ha visto obligada a poner un cartel sobre el autor y otro sobre la obra. Y si algo habla del gran recibimiento de la muestra es que una excéntrica mecenas de Nueva York ha comprado la pintura y al propio pintor. Después de lo cual, el artista y la compradora se han ido a vivir juntos y la famosa obra cuelga sobre la cama donde se acuestan cada noche.

     El futuro destino del pintor parece ser una incógnita después de haber conseguido el objetivo de toda una vida, pero se especula con que el artista está pintando un autorretrato de su muerte y que trabaja de sol a sol, buscando los trazos que el tiempo dejará en su piel cuando abandone la existencia. Y parece que su objetivo es exponer su cadáver al lado del autorretrato del mismo. Las casas de subastas comentan que ya hay futuros compradores y que puede llegar a ser el cuadro más caro del mundo. Sus seguidores, que somos legión, sólo esperamos vivir lo suficiente para llegar a verlo realizado. Así sea.

 

*Ya he hablado aquí de los trabajos del escritor Daniel Monedero y del ilustrador Oscar T. Pérez, que acaban de publicar dos nuevos libros: ‘La Gran Orquesta de los Animales’ (Thule), que parece extraordinario, es uno de mis libros favoritos de los álbumes ilustrados, y ‘Artistas insólitos’ (laGalera), que sigue la huella del libro de William Beckford sobre los pintores extraordinarios. Este texto y esta ilustración corresponde a ‘El pintor de autorretratos’ de este segundo volumen.

 

 

MAÑANA, ÚLTIMO BORRADORES DE 2009

MAÑANA, ÚLTIMO BORRADORES DE 2009

[Borradores recibe mañana domingo al realizador Jorge Nebra, autor del documental ‘Tierra de cierzo’, y al escritor y editor Chusé Raúl Usón. Además, se ofrecen reportajes del proyecto artístico colectivo ‘Una jirafa’, del libro ¡’Viva Berlanga!’, que ha coordinado Luis Alegre, del pintor Severino de Llanza y de la escritora Teresa Garbí. La actuación musical corre a cargo del grupo Crisálida, de rock and roll.]

 

El programa ‘Borradores’ de esta semana recibe en el plató al realizador Jorge Nebra, director del documental ‘Tierra de Cierzo. Al este del Moncayo’, una obra de 90 minutos donde se exploran los movimientos, los cantantes, los sellos y las canciones de la música aragonesa de los últimos treinta años, y en el que intervienen José Antonio Labordeta, Carmen París, Gabriel Sopeña, Pedro Andreu, Amaral, etc. Y también al escritor y editor Chusé Raúl Usón, que habla de su libro ‘Dovina Dovinalla (Adivinanzas en aragonés)’, publicado por Prensas Universitarias en la colección Larumbe chicos. Ese volumen contiene ilustraciones de la pintora Lina Vila. Usón habla de la tradición popular, del doble sentido, de la lengua aragonesa de fondo y, además, rememora sus quince años como editor al frente de la editorial Xordica.

 

Luis Alegre, David Trueba e Ignacio Martínez de Pisón, de Los Portadores de Sueños, rinden homenaje a Luis García Berlanga, con motivo de la aparición del libro ‘¡Viva Berlanga’! (Cátedra), que acaba de coordinar Luis Alegre. Además se aborda el reportaje sobre ‘Una jirafa’, un proyecto que nació de un texto y un delirio de Luis Buñuel: el grupo Che y Moche prepara un montaje, dirigido por Marian Pueo, y un colectivo de 21 artistas han realizado distintas obras inspiradas en el proyecto de Luis Buñuel que se exponen en la biblioteca María Moliner, al lado del Centro de Historia. Por otra parte, la escritora y profesora Teresa Garbí habla de su último libro, ‘Leonardo da Vinci. Obstinado rigor’ (DVD) y de su vinculación con Aragón y con el artista italiano, que le interesa desde que era muy joven.

Borradores también visita la galería A del Arte para ver la muestra ‘El eco de los sueños’ de Severino de Llanza, un pintor que realiza cabezas de mujer, sueños, piezas con renonancias fantásticas y medievales, próximas a la ilustración. Se completa el programa con un conjunto de recomendaciones para esta Navidad.

El grupo Crisálida, de rock and roll, presenta dos canciones: ‘El último tren’ y ‘De aquí a la eternidad’. Su líder Alejandro Castro y la vocalista Cristina Ariza explican las constantes de una banda que suena estupendamente. (En la foto, los componentes del grupo Crisálida).

Borradores. Programa 174. Aragón Televisión. Se emite mañana a las 23.45 horas de la noche.

 

MEMORIA DE UN FIN DE SEMANA EN CASTEJÓN

MEMORIA DE UN FIN DE SEMANA EN CASTEJÓN

Buscaré un instante para contar el espléndido viaje a Castejón de Sos, para participar en los ciclos de ‘Cultura de Hotel’, que organizaba Lola Aventín en el hotel Plaza, que dirige Marisa. Por allí andaban, entre otros, Luis Alegre, con quien fui y volví en unas horas preciosas de conversación de casi todo (él se quedó fascinado con el congosto de Ventamillo), Pepe Cerdá y Ana Bendicho, Emilio Garrido, el violoncelista Mathieu, el gastrónomo Josemi, una maestro de la trufa, Dori y Pepe Silvestre, Santiago Arranz y Trinidad Raso, María Pellicer y Concha Artero, el fotógrafo Paco Parra, con quien coincidí en ‘El día de Aragón’, ambos recordamos un estupendo reportaje que le hicimos a Severino Pallaruelo en su casa de Guaso hace veinte años.

Nunca había estado en estas jornadas, y fueron realmente estupendas. Con mucha gente, con muchas risas, con muchos instantes de emoción.

*Esta foto de titiriteros y artistas de circo es de August Sander.

JOSÉ LUIS BORAU. PERMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS

JOSÉ LUIS BORAU. PERMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS

El cineasta aragonés José Luis Borau Moradell ha sido propuesto por el jurado como ganador del Premio Letras Aragonesas 2009, un galardón que tiene como objetivo reconocer una labor continuada o de especial notoriedad e importancia de personas, instituciones o entes aragoneses, en los ámbitos de la creación e investigación literarias.

 

El jurado ha valorado que José Luis Borau es merecedor del premio por su compromiso intelectual con el lenguaje cinematográfico, su lucha por la renovación de la narrativa audiovisual y por la asunción del valor literario de la escritura cinematográfica. También ha considerado el jurado su admirable valor en el campo de la cuentística, con títulos fundamentales como Camisa de once varas.

 

El jurado ha estado conformado por Manuel Martínez Forega, Ramón Acín, José Luis Melero, Fernando Alvira y Carmen Ruiz Fleta, y ha sido presidido por el director general de Cultura, Ramón Miranda.

 

El viceconsejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Juan José Vázquez, ha destacado los valores humanos y profesionales del premiado así como sus apuestas arriesgadas en el mundo del cine. Vázquez ha señalado, además, que Borau ha conseguido llevar al cine su preocupación por la literatura y que ha logrado que el género cinematográfico fuera aceptado como género literario.

 

José Luis Borau Moradell nació en 1929 en Zaragoza, donde estudió Derecho y ejerció de crítico cinematográfico para Heraldo de Aragón. Dejó la capital aragonesa en 1957 para estudiar en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid, en la que posteriormente fue profesor durante muchos años.

 

Tras unos primeros pasos como director, fundó su propia productora y obtuvo el reconocimiento de la crítica por títulos como Hay que matar a B. y Furtivos. Apasionado y atrevido en sus apuestas creativas, ha compaginado las labores de dirección ( Tata mía, Leo), producción y elaboración de guiones, con la edición de libros de cine y con la presidencia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (1994-1999). Su libro Camisa de once varas fue merecedor en 2003 del premio Tigre Juan de Narrativa.

 

Es presidente desde 2007 de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y en febrero de 2008 tomo posesión como académico de la Real Academia Española de la Lengua, cubriendo la vacante que dejó Fernando Fernán Gómez en el sillón B.

 

Borau es autor de cuatro libros: Camisa de Once varas (Alfaguara, 2003); Navidad, horrible Navidad (Ocho y medio, 2003), El amigo de invierno (Menoscuarto, 2008) y Cuentos de Culver City (Pre-Textos, 2009).

 

 

'AVANTI', HOY EN EL PRINCIPAL

'AVANTI', HOY EN EL PRINCIPAL

Est a tarde, a las 19.00, en el Teatro Principal se presenta el poemario ‘Avanti. Poesía española de entresiglos XX-XXI’, que ha preparado el poeta y estudioso Pablo Luque Pinilla para Olifante, Ediciones de Poesía. En el acto participarán el antólogo, la editora, Trinidad Ruiz-Marcellán, el director General de Cultura Ramón Miranda, Octavio Gómez Milián y Geraldine Hill, que leerán poemas, y Antón Castro. (Esta foto es de Emmanuel Sougez).

 

Uno de mis poemas favoritos del conjunto, básicamente caracterizado por la presencia de grandes poemas, es este de Miguel d’Ors:

 

ESPOSA

Con tu mirada tibia

alguien que no eres tú me está mirando: siento

confundido con el  tuyo otro amor indecible.

Alguien me quiere en tus te quiero, alguien

acaricia mi vida con tus manos y pone

en cada beso tuyo su latido.

Alguien que está fuera del tiempo, siempre

detrás del invisible umbral del aire.

ÁNGELA CENARRO Y SU LIBRO

ÁNGELA CENARRO Y SU LIBRO

Acabo de darme cuenta ahora mismo que abajo, en el epígrafe de bajo se me ha escapado Ángel Cenarro, en vez de ÁNGELA CENARRO. Lo corrijo aquí porque ya he dicho el sistema no me permite realizar cambio alguno. Lo lamento de veras. ÁNGELA CENARRO es una de las más importantes historiadoras de las generaciones jóvenes de Aragón. Este libro, ‘Los niños del Auxilio Social’ (Espasa), es una nueva prueba de ello.

ÁNGEL CENARRO: UNA ENTREVISTA

ÁNGEL CENARRO: UNA ENTREVISTA

De entrada, tu libro 'Los niños del Auxilio Social' (Espasa), parece una prolongación del anterior: ‘La sonrisa de Falange’…

Es una especie de continuación lógica o natural, para entrar en terrenos que no abordaba el anterior. En "La sonrisa de Falange" intenté dar a conocer los orígenes y la evolución en los años cuarenta del Auxilio Social de Falange, la principal institución asistencial del régimen de Franco. Estudié el contexto en el que surgió, a sus creadores (dos falangistas de Valladolid, Mercedes Sanz Bachiller y Javier Martínez de Bedoya), los proyectos que diseñó el equipo de profesionales que les rodeaban, así como sus avatares a lo largo de la guerra y en la posguerra.

Creo que conseguí alcanzar esos objetivos que me había marcado, pero la investigación con fuentes primarias (de archivo y de hemeroteca) presentaba unos límites muy claros. Era imposible, o muy difícil, atisbar cuál era la realidad en el interior de los hogares infantiles, cómo fue vivida o percibida por los pequeños, y de qué manera había marcado sus vidas. Por lo tanto, recurrir a las fuentes orales era clave para indagar en estos aspectos, más desconocidos si cabe, de la institución asistencial falangista.

-¿Qué pasó tras la aparición del anterior? Creo que recibiste cartas, manuscritos…

Afortunadamente el libro tuvo cierto eco entre las personas que habían pasado por esta experiencia en su infancia. Todas se mostraron muy dispuestas a contarme su experiencia. La primera persona a la que entrevisté la conocí en una presentación que hice del libro en el barrio de Torrero. Luego llegaron las cartas. Una anónima, fechada en Huesca, y otra, muy larga, casi unas memorias, de un abogado madrileño. Él se brindaba a contarme su historia y además, me puso en contacto con otras personas que también habían pasado por Auxilio Social. Por último, una mujer catalana estaba intentando localizar a antiguas compañeras de Hogar a través de anuncios en la prensa y una periodista de TVE de Cataluña decidió hacer un pequeño documental sobre esta experiencia de búsqueda y reconstrucción del pasado. También contactaron conmigo creyendo que podría darles pistas para encontrar a sus compañeras. En realidad, fue ella la que me acabó proporcionando un testimonio interesantísimo.

-¿En qué consistía el Auxilio Social exactamente?  Recuerdas en el libro que sigue el modelo alemán del Auxilio de Invierno y que nace por primera vez el 30.10.1936…

En octubre de 1936 dos falangistas de Valladolid, conectados con las antiguas JONS (ya fusionadas con Falange desde 1934), ponen en marcha un proyecto asistencial que pretendía imitar a la Winterhilfe nazi. De hecho, uno de ellos, Javier Martínez de Bedoya había pasado una larga temporada en Alemania, cursando estudios, y allí le había impactado enormemente la parafernalia de tipo fascista que acompañaba a esta obra, dedicada a repartir comidas y ropa de abrigo a los desfavorecidos en invierno después de haber hecho una recaudación voluntaria (en teoría, obligatoria en la práctica) entre la población alemana (de esta forma también se les implicaba en la "comunidad nacional" que se pretendía crear, de acuerdo con los ideales fascistas).

Martínez de Bedoya y Sanz Bachiller se inspiraron en este modelo nazi, y hasta copiaron su nombre. Le llamaron Auxilio de Invierno y al principio quedó bajo el control de la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera. Se inauguró el 30 de octubre de 1936, cuando se abrió el primer comedor infantil en Valladolid. Al principio, fue concebida como una obra temporal, limitada a la coyuntura bélica, y su principal cometido fue repartir comidas en frío, organizar comedores y asistir a los refugiados de guerra. Colaboraron en el retorno de los niños evacuados al extranjero o en las colonias infantiles republicanas. También, lógicamente, repartir comidas a la población hambrienta a medida que el ejército de Franco iba ocupando territorios de la República, algo que tenía un gran impacto desde el punto de vista de la propaganda.

Pero a medida que pasaba el tiempo los máximos responsables y su equipo asesor vieron la conveniencia de que se convirtiera en una "obra permanente". Así, en mayo de 1937 se independizó de la SF y pasó a ser una Delegación Nacional falangista más, llamada ahora de Auxilio Social. Después de la guerra, en 1940, un decreto la sometió al control del estado, a través del Ministerio de la Gobernación, y el equipo de falangistas de Sanz Bachiller fue cesado y sustituido por otras personas con un perfil más moderado: el abogado Manuel Martínez de Tena, Delegado Nacional, y la periodista y escritora Carmen de Icaza, Secretaria Nacional. Ambos dirigirían la institución hasta 1957.

-¿Cómo estaba organizado y que presencia tuvo en Aragón?

Estaba organizado de forma muy jerárquica. En cada provincia había delegaciones provinciales, que dependían de la nacional. También estaba estructurado en varias secciones. La más importante fue la Obra Nacional Sindicalista para la Madre y el Niño (inspirada en la Opera Nazionale per la Maternità ed Infanzia de la Italia fascista), de la que dependía toda la red de hogares. Estos acogían a los niños según su edad: había hogares cuna, hogares infantiles, hogares escolares y hasta hogares de aprendizaje y universitarios. Éstos últimos, ambos en Madrid, eran el Hogar Ciudad Universitaria (para chicos) y el Hogar María de Molina (para chicas).

En Aragón, aparte de varios comedores en localidades diversas, existieron varios hogares: el Hogar Escolar José Antonio, en Zaragoza; El Hogar Marina Moreno de La Almunia, para niñas, y el Hogar de Lapuyade, también en Zaragoza, que gestionaban las monjas de la orden de María Inmaculada para el Servicio Doméstico.

Explícanos el concepto de niños de la guerra, niños perdidos del franquismo y niños del Auxilio Social.

"Niños de la guerra" es un concepto generacional, que alude a las personas que vivieron la guerra siendo niños y experimentaron en propia carne los efectos de este ejemplo de "guerra total" : masacres en la retaguardia, bombardeos, evacuaciones y restricciones económicas y, por lo tanto, hambre y privaciones. También quedaron expuestos a la propaganda, la ideologización a través de las organizaciones infantiles (como los pioneros, en el bando republicano) o la Iglesia católica, y la enseñanza, también imbuida de los discursos propios de la guerra.

Los "niños perdidos del franquismo" fue un concepto que difundieron Ricard Vinyes, Montse Armengou y Ricard Belis en su documental (luego libro) del mismo título, y alude a los niños que por ser hijos de republicanos padecieron la separación forzosa de sus padres (encarcelados) bien para ser entregados en adopción a personas afines al régimen, bien para entrar en los colegios que gestionaba el Patronato de Nuestra señora de la Merced, encargado de atender a las familias de los presos políticos.

Los "niños del Auxilio Social" es una especie de categoría que caló muy hondo en la memoria colectiva de la posguerra, que identificaba a los niños que necesitaban recurrir a la beneficencia para salir adelante como consecuencia de la miseria generada por la autarquía. Por supuesto, entre estos niños había también muchos hijos de republicanos, sobre todo los que entraron entre 1939 y 1940.

También hablas de dos conceptos "hijos de rojos" e "hijos de la miseria" ¿Cómo eran tratados, en qué medida tenían que pagar las 'culpas' de los padres?

Lo curioso de esta institución es que prodigó un trato muy similar a unos y a otros. El trato en realidad era un "maltrato": insultos, humillaciones, palizas, castigos arbitrarios, privación de comida y de agua... Los relatos son terribles desde este punto de vista y demuestran que el abuso era sistemático. Podríamos pensar que estos abusos estaban dirigidos a los "hijos de los rojos" como una fórmula para continuar con el castigo que se había impuesto a sus padres, pero los testimonios recopilados demuestran que los "hijos de la miseria" (así denomino a los niños que entraron por razones de precariedad económica familiar en los años cuarenta) recibieron un trato muy similar.

Esto me puso sobre la pista de cómo funcionó durante el franquismo el trato a los excluidos sociales: no sólo la exclusión se incrementó, como consecuencia de la autarquía, ni tan sólo se mantuvo el viejo sistema disciplinar, típico de la beneficencia tradicional -que ellos decían querer combatir- sino que se les castigaba con métodos y fines muy similares a los que se estaban aplicando a los "vencidos" en la guerra. La exclusión, su gestión y su control quedaron así profundamente politizadas. Los pobres o procedentes de hogares maltrechos por el hambre o la enfermedad, identificados simbólicamente con los "rojos". Consideraban que a unos y a otros debían ser controlados, castigados y reeducados.

Háblanos de la disciplina, de la atmósfera  marcial, de la obsesión religiosa, de la reconquista de las almas rojas.

La obsesión religiosa fue tremenda. La presencia de asesores religiosos en Auxilio Social (Pedro Cantero Cuadrado fue Asesor Nacional desde 1940) garantizaba la presencia de contenidos católicos en la educación, en las consignas, y en la organización de la vida cotidiana, a base de rezos, misas, ejercicios espirituales. Tan sólo en 1940 fueron bautizados en las instituciones que dependían de Auxilio Social más de 24.000 niños.  Las comuniones eran ceremonias que se difundían en la prensa como una forma más de exhibir que se reconquistaba a los más pequeños.

Y si la religión estaba en manos de estos curas asesores (los había en todas las provincias), la disciplina de tipo paramilitar estaba en manos de los instructores de Falange. El trato que prodigaba a los niños era brutal y el momento de la instrucción uno de los más duros de cada día. Casi todos tienen recuerdos muy dolorosos sobre las marchas, las siestas bajo el sol implacable del verano, obligados a permanecer inmóviles durante horas; o las flexiones inacabables como castigo; o las palizas por no haber marchado correctamente. También solían vestir con uniforme de Falange para salir a pasear por el pueblo o para visitar a sus padres encarcelados.

¿Quiénes fueron Mercedes Sanz Bachiller y Javier Martínez de Bedoya?

Mercedes Sanz Bachiller era la viuda de Onésimo Redondo, uno de los fundadores de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) que fue, a su vez, uno de los primeros núcleos fascistas de la España de los años treinta. Onésimo murió en julio de 1936, mientras combatía en los alrededores de Valladolid contra los republicanos. Sanz Bachiller, que entonces tenía 24 años, ocupó temporalmente el cargo de jefa (jefe, según la terminología de la época) territorial de Valladolid.

En el verano de 1936 se reencontró con su viejo amigo y camarada Javier Martínez de Bedoya, también jonsista y recién llegado de Alemania. Juntos decidieron poner en marcha este proyecto asistencial. Contraerían matrimonio en 1939, algo que supuso un fuerte varapalo para la memoria de Onésimo Redondo y que  a  Mercedes no le perdonaron fácilmente los falangistas. Por pertenecer a ese falangismo "de primera hora", con unos componentes más radicales que el de José Antonio Primo de Rivera, y muy distinto del falangismo de posguerra (lleno de conservadores de la CEDA y oportunistas, fueron progresivamente marginados de la vida pública. Un ejemplo fue el trato que se dio a ambos, que terminaron dimitiendo por la fuerza en 1939 (Bedoya), por un enfrentamiento con Serrano Suñer, y en 1940 (Sanz Bachiller), por la afrenta de Pilar Primo de Rivera.

¿Qué hacía una escritora como Carmen de Icaza en este universo?

Entró a petición de Sanz Bachiller porque era una mujer culta y que sabía idiomas, algo importante cuando se preveían varios viajes al extranjero (Alemania e Italia) para imitar sus sistemas asistenciales. También se movía en el círculo de amistades de Serrano Suñer. Pero lo que no suele decirse es que esta mujer, como colaboradora de ABC, Ya y Blanco y Negro, ya había escrito muchos artículos sobre la asistencia a mujeres y niños antes de la guerra civil, lo que mostraba su preocupación por este tema (fue uno de los grandes temas del período de entreguerras) y su reflexión sobre la necesidad de profesionalizar este ámbito. Carmen de Icaza contribuyó así al debate sobre la transición a un modelo asistencia menos dependiente de la "caridad cristiana" y la buena voluntad de las mujeres de la alta sociedad, y con mayor presencia de médicos, enfermeras y personal especializado. Así fue también, al menos al principio, el Auxilio Social.

¿Por qué el Auxilio Social estaba tan mal viso por Falange y también por la Iglesia Católica, al menos en algunos de sus aspectos?

Una de las paradojas de esta historia es que Auxilio Social puso la cara amable del régimen de Franco y constituyó una de las señas de identidad de Falange, pero buena parte de esos falangistas conectados con el entorno de José Antonio, o antiguos conservadores, procuraron marginar a los jonsistas y controlar el Auxilio Social, como plataforma de proyección pública que era para aquéllos. En el trasfondo había una historia de rivalidad y de competencia por ocupar espacios de poder en la dictadura.

En cuanto a la Iglesia, no es cierto que mirase con malos ojos al Auxilio Social. Eso sí, esta institución tuvo que dejar claras sus credenciales católicas ya en el año 1937 y demostrar que su doctrina y sus realizaciones eran perfectamente compatibles con las de la Iglesia. Lo que hay desde este momento es colaboración: los asesores nacionales de cuestiones morales y religiosas controlaron la vida cotidiana en los hogares. Cantero Cuadrado explicaba en uno de sus libros que la Iglesia debía estar muy contenta tras la guerra civil, porque gracias a la guerra sus grandes enemigos (el liberalismo y el marxismo) habían sido erradicados de España, y porque además las masas, antes alejadas de la Iglesia, volvían a acercarse a ella al asistir a los comedores de Auxilio Social. Es decir, la Iglesia ya no tenía que esforzarse para "reconquistar a las masas", porque esas "masas" estaban ya a su disposición en los centros asistenciales falangistas.

¿Cómo son esos testimonios orales que has introducido?

 

Son en general muy emotivos porque se centran ante todo en la historia personal, en la historia familiar que llevó a estos pequeños a entrar en Auxilio Social. Casi todos coinciden en disociar la vida del hogar del régimen -muy pocos la ven como el producto de una dictadura que maltrató a los vencidos y que ellos, incluso si no procedían de familias republicanas, formaban parte, simbólicamente, de este colectivo.

De los entrevistados, la mitad procedían de familias republicanas, la otra mitad de familias maltratadas por la miseria de la posguerra o las enfermedades, y de esta forma considero que he podido acceder a una muestra bastante representativa del perfil de niños que vivieron en Auxilio Social.

También reflejan trayectorias vitales muy intensas, porque muchos de ellos están en la actualidad intentando reconstruir y dar sentido a esta etapa de sus vidas.

¿Cuál es la importancia de Carlos Giménez y su serie de 'Paracuellos'?

La serie de cómics Paracuellos ha sido todo un ejercicio de "memoria" porque las historias que se cuentan en ellos están basadas en las experiencias que él mismo y sus compañeros pasaron en éste y otros hogares madrileños. Por lo tanto, desde este punto de vista, es una fuente primordial para conocer cómo era la vida dentro de los hogares. Pero, además, y su lectura por parte de otros "niños de Auxilio Social" ha generado una rápida identificación con los personajes. Ha contribuido así a crear algo parecido a una "memoria colectiva" de los niños de Auxilio Social.

Qué es lo que más te ha conmovido de estas historiasŠ, que a menudo parecen de terror o inverosímiles.

Que lo más duro para ellos no era el hambre, ni la sed, ni las palizas, sino estar alejados de sus madres. Es en este momento de la entrevista en el que la mayoría se venían abajo. También me ha conmovido la enorme generosidad de estas personas, quienes, a pesar de estar sumidos en un régimen de maltrato sistemático, eran capaces de ver y apreciar enormemente gestos aislados de cariño o confianza.

Y, sobre todo, la enorme vitalidad de estas personas en la actualidad, implicadas, muchas de ellas, en la recuperación de su propio pasado buscando a compañeras, yendo a los archivos, leyendo libros de historia... Dos de las niñas entrevistadas, una de ellas de Zaragoza, fueron pioneras en lo que hoy llamaríamos el movimiento de "recuperación de la memoria histórica", intentando devolver a sus padres, fusilados o expoliados, la dignidad que les arrebató la dictadura.

 

*Esta tarde, a las 19.30, en el fórum de la FNAC de Plaza de España, la historiadora Ángela Cenarro, profesora titular de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, formada en Londres y en Nueva York, presenta su nuevo libro: ‘Los niños del Auxilio Social’ (Espasa).

JUAN VILLALBA, HOY EN ZARAGOZA

JUAN VILLALBA, HOY EN ZARAGOZA

Juan Villalba es profesor y escritor y un buen lector. Quizá uno de los rasgos que le definen, antes que ningún otro, es su curiosidad lectora. Desde hace año, un tanto a hurtadillas alterna sus ficciones con sus libros de investigación, como sus trabajos sobre el guionista y realizador Clemente Pamplona o el tenor Juan García, de Sarrión. Hace poco publicaba el libro de relatos ‘Cuarto menguante’ en el sello Eclipsados, que dirige Ignacio Escuín Borao, que fue alumno suyo. Se trata de un libro que es, ante todo, un elogio incondicional del relato, del arte de contar. Villalba es un observador, un hombre sensible que posee una capacidad de oír, de anotar historias, de atrapar vidas humildes y de usar el humor y la violencia inesperada a su antojo. Y así ha armado su libro: a base de observación, de sensibilidad, de conocimiento del mundo y de captación de su entorno.

El entorno inicial son las aulas.Y a ese entorno le dedica más de un tercio del volumen, que arranca con una historia espléndida que hace pensar en ‘Continuidad de los parques’; también hay historias sobre equívocos de amor y de homosexualidad con un desarrollo inesperado próximo a Pedro Almodóvar; también hay delirios entre parejas disímiles o piezas deslumbrantes y llenas de osadía y de conocimiento de la lengua, como ‘El Tonto Bolonio o una cuestión personal’, que se desvía hacia la sátira, el humor y la denuncia de la pedantería. Hay explícitos elogios del cuento o del microrrelato, apoyándose en Andrés Neuman. Incluso en la serie de ‘Cuentos rurales’ podría decirse que Juan ha ensayado un suerte de novela fragmentaria con el mismo espacio y el mismo protagonista como ‘El Lloricas’. También habla de soledades, de prostíbulos, de héroes populares, y habla de la vulnerable condición del escritor, en la parte final.

**Juan Villalba presenta esta tarde su libro ‘Cuarto Menguante’ en El Pequeño Teatro de los Libros. Lo acompañaremos Ciro y Carolina, el editor Nacho Escuín y yo. La presentación es a las 19.30. En la foto de Warwick Saint, Hillary Swant.