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Antón Castro

ROLANDO MIX TORO: UN RECUERDO

ROLANDO MIX TORO: UN RECUERDO

RETRATO DE ROLANDO MIX TORO

 

Ocurre a menudo: existe gente con la que nunca has hablado, ni lo vas a hacer quizá, que han sido decisivas en tu vida. Gente que pasa. Gente que toma el café de las doce en el bar de la esquina. Gente que lee el periódico, que acaricia las páginas de un poema, hombrones que se te antojan gigantes, de rostro atezado y una sonrisa amplia, de oreja a oreja, como paisanos milenarios, y que no sabes por qué habitan tus sueños y tus pesadillas. O la naturaleza urbana que recorres para ir a comprar el pan.

Supe de Rolando Mix Toro mucho antes de lo que él se imagina: Luis Felipe Alegre, en el bar Aragón y en El Ángel Azul, me hablaba del poeta chileno y de su rabiosa humanidad. En un primer retrato, Luis Felipe lo situaba en Santiago, próximo a Salvador Allende, y buen conocedor de los grandes poetas, desde Gabriela Mistral a Enrique Lihn, desde Pablo Neruda a Nicanor Parra. Me revelaba algunas historias entrañables, su generosidad “de desheredado latinoché” de infinito corazón, su solidaridad profunda con la que había sido compañera de sus días durante un tiempo, y me decía también que en aquel hombre “gigantesco y envalentonado” había algo de “héroe inadvertido de la poesía”. Luis Felipe Alegre sentenciaba: “Me gustan los poetas así. Hermanos de sangre de Blas de Otero, de Gabriel Celaya, de Neruda. Admiro y quiero a Rolando Mix Toro”.

No puedo recordar cuándo hablamos por primera vez. Lo veía pasar por la calle Lorente y Bretón, sobre todo, lo veía asistir a conferencias y debates de poesía. Allí andaba siempre Rolando Mix Toro, con versos bajo el brazo, dispuesto a henchir una tertulia de palabras cálidas, de risas estruendosas, de la memoria arterial y andina de América. Tenía algo de vate sentimental que se atrevía a ser contundente: proclamaba su fe en Salvador Allende, su complicidad con Víctor Jara, anunciaba sin violencia el tamaño de su esperanza. Mientras, publicaba poemas, libros, traducía, sobrevivía sin aspavientos en medio de la ira del cierzo, en medio del vendaval del desierto.

Hablamos. Y de hablar por primera vez, pasamos a vernos a menudo. Pasamos a platicar en confianza. Pronto me di cuenta de que Rolando Mix Toro había tenido una infancia especial: era uno de los doce hijos de AntonioMix Martínez, escritor social, maestro de escuela y pintor de desiertos y altiplanos, y de Ana Ángela Toro, una mujer que gastaba la vida entre los dolores de un nuevo parto y su pasión por la guitarra y el piano. Rolando Mix Toro residía en pleno desierto, en Pozo Almonte, Iquique, donde había nacido en 1931. Se levantaba por la mañana y sus ojos contemplaban la cordillera de la costa y los Andes altivos: un paisaje y el otro se estiraban más allá de las minas de salitre, los abombados desiertos y sus dunas. Al muchachito lo cautivó desde muy pronto la sonoridad de las palabras. Y en ellas se zambulló como se zambullía en el mar: adquirió un virtuosismo especial con el lenguaje, una capacidad para recitar e inventar poemas, una imaginación invencible. Poco después, también estudiaría forja. Y luego, ya en Santiago de Chile realizaría mil actividades: fue librero, periodista, activista político, los nazis quemaron alguna vez su librería, y selló su amistad con Neruda, Parra, Lihn y tantos otros, selló para siempre su comunión con la literatura.

En uno de los viajes que Juan Rulfo realizó a Chile se hicieron amigos. Dibujaron en el silencio la conjura de los camaradas; eso sí, Rulfo estaba rodeado siempre de silencio y de timidez. Y quizá de mala conciencia: sentía pánico de no estar a la altura de sus dos primeros libros y por eso no se atrevía a escribir. Algún tiempo después, el Partido Socialista de Allende lo reclamó para que se hiciera cargo, como jefe de librería, de PLA (Prensa Latinoamericana). Y luego, con todo tipo de persecuciones e insidias, llegó el golpe militar de Augusto Pinochet, pocos después de la muerte de Neruda. Hubo de exiliarse, hubo de recomenzar otra biografía personal en la República Democrática Alemana (RDA); en la Universidad Karl Marx de Leipzig estudió Traducción e Interpretación. Allí lo conocieron el alcalde de Zaragoza Ramón Sainz de Varanda y el jefe de policía Primitivo Cardenal. Lo tentaron, y Rolando Mix Toro se trasladó a Zaragoza. Y aquí vive, rodeado de amigos, en el bálsamo de amor y poesía que ha fundado junto a Juanita, su compañera.

Rolando Mix Toro ha escrito mucho. Y ha publicado diversos poemarios. Tras la palabra es un libro sobre la escritura y la vida: sobre el oficio de hacer versos, la memoria y la vida, para ser algo más precisos. Tras la palabra es uno de sus proyectos que Rolando Mix Toro gesta con dedicación y con adivinación. Es un libro-río. Para él la poesía es aliento y alimento de creación, una forma de fecundar el mundo y una forma de ser fecundado por la belleza, el pensamiento y la intensidad. Rolando Mix Toro es, ante todo, un engendrador de verbos e imágenes, capaz de decir que “las palabras son terribles”, de subrayar “el texto desvaharado del tiempo”, de precisar que “no es exactamente igual // lo sentido que lo expresado”. En una composición, que se titula ‘Leyéndome’, dice: “Alguna vez me harás tu confidente // mientras lees mi poema”.  En otros lugares, mediante sutiles metáforas, habla de sus afanes, de su vocación, del proceso casi alquímico de la escritura poética. Habla del “surco de los sueños”, dice que “la letra imprime el aire”, busca “la memoria y sus rastros”, siente “la llamada de la oscuridad”, y se percata con absoluta nitidez de que “soy un espectador con teatro propio”.

Tras la palabra es una búsqueda a ciegas de la claridad, es el intento de encerrar en un diccionario de imágenes, de recuerdos y de ideas el fulgor de una existencia apasionada y convulsa, la melodía de una voz, los interrogantes de existir, las caricias, el acto mismo de decir y sus énfasis. Tras la palabra es como una espiral inacabable de un verso que echa a rodar y se inflama y se expande con sus códigos secretos, y sale a tumba abierta –“con la elocuencia del frenesí”, tal como dice Rolando Mix Toro- en pos de un lector, o de un amor, o del viento que recoge todas sus voces y las arrastra en su silbo. Hay un instante en que Rolando Mix  Toro dice que “no cuenta para ninguna cuenta”. Nada más lejos de la verdad: el poeta cuenta y canta, el poeta se desvive por los otros, por su amada y por sí mismo. ¿Y acaso no es esa la mejor canción? En Tras la palabra, dentro y fuera, arriba y abajo, en el corazón incendiado de las sílabas y las imágenes, está él. Y tiembla, y gime, y canta furiosamente a la felicidad, a la memoria de cuanto fue, a la imperiosa necesidad de la poesía, que es “la síntesis de las vivencias que se han acumulado y que se quieren expresar”.

 

*Este es el prólogo al libro ‘Tras la palabra’ (DPZ, 2009), el último poemario de Rolando Mix Toro, que le publicó Mariano Berges. Colocó aquí esta foto de Juan Rulfo, a quien tanto admiraba Rolando Mix Toro.

 

 

ANOCHE FALLECÍA ROLANDO MIX TORO

ANOCHE FALLECÍA ROLANDO MIX TORO

*Esta mañana, me ha llamado José Ramón Marcuello Calvín, escritor y periodista, para comunicarme que ha fallecido Rolando Mix Toro, el poeta chileno, el amigo entrañable, en compañero dulce de Juanita. Rolando Mix solía llamarme muchas mañanas para contarme cosas o preguntarme algo o interceder por algún amigo. Me llamó a principios de semana, creo que el pasado lunes, me dijo que seguía escribiendo poesía, que soñaba con redactar sus memorias de poeta y me preguntó cómo estaba. Ha sido objeto de diversos homenajes: era un hombre entusiasta y alegre que rezumaba cariño. Quería y era querido. Recupero aquí uno de los retratos-entrevistas que le hice en una contraportada de 'Heraldo de Aragón'. Y le mando un abrazo infinito a su gente, a Juanita. Zaragoza sin él es un poco menos Zaragoza: Rolando quería a la ciudad muy entrañablemente.

Rolando Mix Toro será incinerado. Mañana, a las 12.15 se celebrará una despedida de amigos en el cementerio de Torrero, en la capilla número 2. Juanita trasladará luego sus cenizas a Chile. Iban a ir juntos a su país en breve.

 

 

EN PROPIA VOZ


“Nada soy ni nada tengo salvo sensibilidad y curiosidad intelectual. Allende confió en mí para un cargo de agricultura en Atacama. Asistí a los bombardeos. Huí a Argentina y a Alemania Democrática Alemana. He publicado ‘El espejo y tú’ y ‘La mar de amor’. Toda la gente tiene algo de poeta: hablamos con metáforas. Nací en 1931”.



EL HOMBRE, EL POETA, LA AVENTURA DE VIVIR



El lugar donde uno ha nacido configura un carácter. Si además es el desierto más desierto del mundo, y no existe vida ni para las bacterias, ese páramo lunar forzosamente ha de esculpir una sensibilidad a flor de piel. Rolando Mix abrió los ojos en Pozo Almonte, en Iquique, en uno de esos lugares donde la naturaleza expulsa al hombre, salvo que existan minas de nitrato de sodio. En ese caso, el ser humano accede a vivir y a ver llegar el agua en camiones Brokway. “Una tierra tan dura crea un hombre especial: un tipo que debe vivir, luchar y trabajar en condiciones inmisericordes se convierte en duro y sentimental”. En ese ámbito las disputas y reivindicaciones sociales estaban a la orden del día. En el norte inhóspito el hombre tenía que ver cosas donde nada hay, fabricarse un universo propio, una imagen. El espectáculo del paisaje era conmovedor: planicies y más planicies se alisaban hasta donde llegaba la vista. Por el este, lejanos, se erguían los Andes; por el oeste, la cordillera de la costa. Y en medio estaban las minas del salitre, las poblaciones con casas adyacentes, lo que se llama la Oficina Salitrera.



Su padre, Norberto Mix Martínez, era un escritor social reconocido, director de escuela y pintor de paisajes desérticos que vendía a los ingleses. Su madre, Ana Ángela Toro, era ama de casa y tocaba el piano y la guitarra. Cada uno de sus hermanos también dominaba un instrumento. Llegó a tener hasta doce. Su padre era funcionario del Gobierno, y los dueños del salitre (ingleses, franceses, americanos o españoles) le tenían respeto por su dimensión intelectual y lo repudiaban por sus ideas. Al parecer existía una norma no escrita e insólita: “Lo dejaban estar en la escuela mientras mi madre estuviese encinta, y así su vida se consumió entre partos y abortos. Si había embarazos mi padre tenía trabajo”. Los había.

El joven solía marcharse a la orilla del mar y se ponía a decir cosas al compás de las olas. “Era poeta sin saberlo. Y en la escuela tenía gran facilidad para la literatura. Cuando estudiábamos a los clásicos, el profesor me decía: ‘Rolando. Sal e invéntate algo’. Y me inventaba poemas a la manera clásica”. Ya tenía clara una cosa: no quería ser escritor ni intelectual como su padre ni un acérrimo defensor de los trabajadores. Sabía que su progenitor se carteaba con Joaquín Dicenta, que había conversado dos veces con Blasco Ibáñez o que se había escrito con una ancianísima Concepción Arenal, pero siempre lo veía metido en líos. En cuanto pudo, tras realizar un curso de forja, se marchó a Santiago de Chile en 1948. Dejaba atrás su pasión por la natación, “hacía muchos kilómetros mar adentro”. Trabajó de dependiente en la librería Matus y después ingresó en la cooperativa Codilibro, que tenía su base en Buenos Aires, y distribuía libros de 40 editoriales. “El libro jugó un papel esencial en Latinoamérica. Yo era vendedor y lector”.



Al cabo de unos años lo llamó el Partido Socialista para que se hiciera cargo, como jefe de librería, de PLA (Prensa Latinoamericana). Por el establecimiento pasaban los políticos, los analistas, los autores, e incluso pasó en un viaje a Chile el narrador Juan Rulfo. “Nos hicimos muy buenos amigos. Hablamos de la fascinación del desierto y le hablé de los fuegos fatuos que se veían tras los cementerios”. Pero también asistía a tertulias con Pablo Neruda, dirigía la revista poética “Orfeo” y platicaba con Nicanor Parra, Nicolás Guillén o el poeta Enrique Lihn. “Nos llamaban los hermanitos del diablo. Tenía que soportar los incendios de mi local provocados por los nazis de Chile”. Poco después de que fuera elegido presidente de la República, Salvador Allende le ofreció un puesto en el Instituto de Desarrollo Agropecuario de Atacama.



El golpe de Estado de Pinochet de 1973 le cogió en la capital. Había ido a una convención y le acababan de llamar para decirle que su tercera mujer sería operada el once de septiembre en Santiago, dos días después: se había quedado sin voz. Se hospedó en un hotel y al levantarse detectó una gran algarabía. El país estaba conmocionado. De repente, oyó: “Rolando. Tenemos la orden de matarlos a ustedes”. Era un viejo amigo policía y detective con el cual había trabajado en sus tiempos de reportero de sucesos. Insistió el otro: “En honor de los viejos tiempos, no diré nada, pero si te cogen, dejaré que te maten”. Gracias a un cura jesuita, Rolando logró llegar a la Embajada Argentina y pudo huir del país. Se trasladó a Leipzig, a la Universidad Karl Marx, donde estudió Traducción e Interpretación. Residió en la República Democrática Alemana durante una década, hasta que Ramón Sáinz de Varanda y el jefe de policía Primitivo Cardenal fueron a estudiar los sistemas de seguridad de incendios del país. El alcalde le pidió que se viniese a Zaragoza y le prometió un empleo. Mientras vivió Sáinz de Varanda, Rolando Mix Toro se sintió querido y respetado.

Luego, todo se complicó. Pero esa es otra melodía en la que no quiere ahondar. “Zaragoza es una maravilla. Me encanta. Nuestras ciudades tienen 200 años, pero ustedes pueden tocar los restos musulmanes, las huellas de Roma o tienen calles como Predicadores”. Ahora, jubilado de tercera, desea aprovechar el tiempo para literatura, para la poesía. “Para nosotros literatura y política son indivisibles. Es la misma unidad. La poesía es el antípoda de la evasión: es la síntesis de las vivencias que se han acumulado y se quieren expresar”.


Se levanta y sale a caminar por las calles. Es la discreción que pasa.

*Carlos González Sanz /Carlos Bozalongo le ha dedicado dos textos en su blog y esta foto. De ahí la tomo.

 

ISABEL PINTADO, POR XOÁN ABELERIA

ISABEL PINTADO, POR XOÁN ABELERIA

O CREADOR NO SEU OBRADOIRO

 

ISABEL PINTADO, A CAROA DA LUZ

 

A pintora expón unha nova serie na Galería Sargadelos de Ferrol

 

Agochado tralo meu abecedario electrónico, abesouro unha obra da que moito gusta a súa artífice: Isabel Pintado. Unha muller nada en Madrid (“onde estudei Belas Artes, especializándome en gravado”) pero afincada dende hai lustros n’A Coruña (“onde realmente me desenvolvín coma artista”). No papel, ama(n)sado polas súas mans, buliga unha cidade. O trazado minucioso das casas, das galerías, dos soportais insinúa que se trata dunha vila galega, mentres que as ondas violetas, grises, vermellas, a parte do mar abstraído na banda inferior evoca Venecia. Mais se falo desta peza concreta non é porque agora aboie na miña estancia, coma un lebiste nun acuario, senón porque quintaesencia case que tódalas virtudes que os estudosos, os amantes da alquimia de Pintado adoitan loar. Para entendérmonos: esta creadora é coma a fusión de Gentileschi e Goncharova. De Belloto e Zóbel. Da figuración máis clásica e a abstracción máis lírica. E iso envolto nun halo estrañísimo, abofé, coma o dos enigmas de De Chirico ou de Magritte. Acougo e desacougo asemade.

                                                                 De cativa, Isabel Pintado era célebre no colexio “polo ben que retrataba as miñas compañeiras; de feito, lémbrome debuxando dende sempre”. Agora, o primeiro que chama a atención, que esperta admiración ó visitar calquera das súas mostras é o dominio que posúe non xa da técnica canónica senón das múltiples técnicas que ela está a filtrar para inventar a súa propia “mestura de técnica gráfica e pictórica”. Óleo, acrílico, collage, pan de ouro, estarcido, retallos de tea ou de papel son algúns dos moitos “vehículos” cos que Pintado está a percorrer a súa peculiar vía. “Secasí, o meu labor non é tan matérico coma, por exemplo, o de Tàpies. A min interésame máis a veladura, a textura que deixa albiscar o que hai debaixo”. Un elemento especialmente curioso é a incorporación ós seus lenzos de frases soltas, escritas a lapis, auténticos versos. Mensaxes cifradas (“tócate a luz e devén ouro”) coma enviadas polo propio cadro á súa médium, que “normalmente xorden de maneira automática, intuitiva, e que veñen sendo un resumo da sensación que quero transmitir. Amais, cada vez aparece menos a figura humana nas miñas obras, e eses flashes que me tocan son un xeito de humanizalos.”

                                                                 Sensación é talvez o termo que máis repite esta creadora. E iso, a súa arela de “transmitir sensacións, emocións, máis que ideas ou conceptos”, semella ser o que está a levala da figuración á abstracción total. Agora asegura atoparse “nunha etapa intermedia, con certo medo ó baleiro”, na que, como vemos, poden convivir unha mazá daliniana, perfectamente pintada, madurecendo no peitoril dunha fiestra case que hiperrealista, cunha paisaxe pola que ben podería pairar o espírito de De Stäel.

                                                                 Ó tentar describir ese algo que perciben dentro dos cadros de Pintado (o célebre “no sé qué que queda balbuciendo), algunhas persoas falan de silencio; outras de quietude; outras do paso do tempo; outras de metafísica, outras, en fin, do puro e duro misterio. Ela prefire definilo coma “a maxia que entrañan tódalas cousas”. Algo que sen dúbida é froito do xeito en que Pintado amece cadora o mundo interior (a parte figurativa, curiosamente) e o exterior (a parte abstracta, normalmente), “tentando expandilos”, engade ela, “cara a dentro e cara a fóra, para integrar a persoa que fita o cadro ata o punto de que poda pasear por el”. Ás veces mesmo eliminando a suposta linde que os divide, co cal consegue pasar dese realismo máxico tan sumamente evocador a ese superrealismo do que ela recoñece ter bebido. Coma n’A duna, unha obra moi lautréamontiana na que, no canto “do encontro casual entre un paraugas e unha máquina de coser nunha mesa de operacións” ollamos un escritorio con varios obxectos meditando encol del en metade dun areal. “De feito, moitas veces inclúo nos meus lenzos imaxes que enxergo nos meus soños”.

                                                                 Para soñar é precisamente o título da exposición que se inaugura o día 2 de outubro na Galería Sargadelos de Ferrol. Unha suite sobre a relación entre a pintura e a literatura. “O libro, como tal, xa apareceu en varias obras miñas anteriores, mais agora quixen facer unha serie íntegra sobre as diversas vivencias que nos provoca a lectura; o libro visto coma un obxecto que nos leva a soñar, a viaxar, a imaxinar, a sentir”. A entrar alén. Xalundes. Coma as propias xeiras de Pintado.

Un dos descubrimentos desta fermosa aventura é a espiritualidade da cor negra, “que aquí simboliza case sempre a noite, o momento de recollerse”, no senso anímico do termo, “pois a serie está estruturada en cadros de día, digamos, e cadros de noite”. O outro achado é o dos dípticos, xa que, neste feixe en concreto, semellan de seu libros abertos. “No fondo do que estou a falar é da procura á que nos impulsa calquera obra de arte en xeral, e a vida mesma en si”, di ela. Sabendo que en realidade non existe ningunha meta que non estea xa en nós.

DOS POEMAS DE FERRER LERÍN

DOS POEMAS DE FERRER LERÍN

Francisco Ferrer Lerín publica próximamente, en Tusquets, en la serie Nuevos Textos Sagrados, acaso una de las más bellas entre todas las colecciones de poesía, un nuevo poemario: ‘Fámulo’. Así se anuncia su sinopsis y la biografía del escritor afincado en Jaca, experto en zoología y palabras, casado con la simpatiquísima y arrolladora Concha Jiménez. Ferrer Lerín es un escritor complejo, que se mueve entre los bestiarios, la zoología, el gusto por el lenguaje, el apócrifo y una imaginación particular que hacen de él un raro y una personalidad muy sugerente. Le he pedido dos poemas de su próximo libro y aquí están.

 

 

 

LA TORRE

 

 

El ascenso a la torre de piedra produce placer y existen instrucciones para un viaje correcto por el interior de la misma. Hablo de la única superviviente del castillo de Jervis a la que ciertos compiladores, raza de seres absortos, definen como un pastel de calabaza habitado por aves que nunca se posaron en mástiles y quizá tampoco en lugares propicios para el carenado. No sólo la viuda Sicórax sino también los hermanos Mugendo emprendieron esa madrugada, negra como cueva de herrería, la prospección minuciosa de la estepa inmediata. Franciscanas marinas, formas que aún no han sido descritas, embarcaban en el puerto de la vecina isla Floreana rumbo a la costa para visitar, junto a monjas enanas en formación de combate, la combusta ruina. También dos caballeros donosos de la orden de El Vil Reproche, coronados por el Pájaro Penitente, se unieron a la comitiva, que ya llega al basamento de sillería de catorce lados, y parece penetrar presurosa por la puerta Masatierra. 

 

 

 

Macilenta soledad. El tictac del escarabajo leñoso devora la andrajosa viga y el desafortunado Stuart (uno de los caballeros donosos) muere aplastado por el entibo desprendido. Su hermano Carlos, que también estuvo a punto de dejarse los huesos, toma el mando y encamina la tropa escaleras arriba. Nadie coronó antes esta fortaleza. Ni enemigos sañudos. Ni quien quiso medrar en indignas singladuras. Ni los que clavaban la daga entre costillas españolas. Ni un camarada experto en lugares estrambóticos. Nadie. Así brindan con licor y una a una enanas y franciscanas son lanzadas al vacío por los Mugendo y Sicórax mientras Carlos, sobre un tártaro de escoria, sueña con los afectos de una damisela morena. Luego, el grupo ya reducido, desciende por la rampa helicoidal que rodea exteriormente el edificio a la vez que entona la balada del barbero charlatán e inicia el recuento, en la lejanía, de las abolladuras de los cascos de los buques. Gente portadora de la virtud genuina -facción de la Guardia de Corps-, sabían que eran esperados. Claude Jolyot de Crébillon, llamado Crébillon hijo, alcanzando la fama por la escritura de cuentos licenciosos, redacta ahora, al pie de la atalaya, la relación exacta de aquel desastre marítimo; el abordaje y destrucción, a cargo de Manada Canina, del navío de regreso. Coda: tercer aporte proteínico en importancia, por defenestración y batalla pirática, en este año de 1777.  

 

 

         WODWO

 

Hay un tipo de cuerpo

más pequeño que la garza

y de forma más sincera

que huele como a almizcle.

No pone por vicio

tampoco se acopla

y en las regiones etéreas,

donde le arden las plumas,

es un rumor muy común

-complexión intransigente-

su clara tendencia al pasto.

Las llamarían plomadas.

 

Otra bestia sólida,

que cunde en los sueños,

rozada a intervalos

y algo aumentada

provoca los fuegos.

Nunca habita en ruinas

no posee salsa

y sólo Aristóteles

sabe del oficio

de sus orificios.

Son las vacas negras

o ley comejenes.

 

¿Quién digiere el hierro,

la silla,

el mucílago?

Sólo se recuerda

el lugar del nido 

y la forma enfriada

que olvida en sus viajes.

Amarrado el hombre

al riñón violento

dicen que apacigua

el dolor de aire

y el búfalo intenso.

¡Qué especie exterior!

¡Qué humedad rabiosa!

Equilibrio lábil,

el cerdo infrecuente,

evoca el abismo.

 

*He tomado este texto del blog de Francisco Ferrer Lerín.

 

 

 

FESTIFAL DE CORTOS DE TEMÁTICA RURAL

FESTIFAL DE CORTOS DE TEMÁTICA RURAL

FESTIFAL

 

FESTIVAL DE CORTOMETRAJESE DE

 

TEMÁTICA RURAL

 

20, 21 y 22 noviembre 2009, en URREA DE GAÉN (TERUEL)

 

BASES DEL CONCURSO

 

1.- Las producciones deberán tener temática rural o estar ambientadas en el mundo rural.

 

2.- Las obras se presentarán solamente en formato DVD, independientemente del soporte utilizado para su realización, pudiendo ser solicitado el original por la organización si así creyese conveniente. La duración del cortometraje no sobrepasará los 30 minutos.

 

3.- Cada autor podrá enviar el número de trabajos que desee, presentando cada uno de ellos en un dvd independiente.

 

4.- Las obras deberán haber sido creadas con posterioridad al 1 de enero de 2005. Las copias enviadas por entender que no son ejemplares únicos

pasarán a formar parte del archivo del Centro de Estudios del Bajo Martín, entidad organizadora del festival, que podrá exhibirlas solamente con

fines culturales y sin ánimo de lucro.

 

5.- La organización del Festival seleccionará un total de 15 obras, de entre las que el jurado seleccionará los finalistas así como las nominaciones oportunas en las diferentes categorías del Certamen Oficial.

 

6.- El plazo de inscripción finalizará el 11 de

octubre de 2009.

 

7.- Las producciones audiovisuales se enviarán a

la siguiente dirección:

 

CENTRO DE ESTUDIOS DEL BAJO MARTÍN

Cuesta de la Abadía s/n

44530 HÍJAR- Teruel

 

8.- Las copias enviadas se acompañarán obligatoriamente de la hoja de inscripción o fotocopia de la misma que se puede descargar en festifal.wordpress.com o solicitándola al correo cebajomartin@yahoo.es, fotocopia del DNI y una fotografía de algún fragmento de la obra, y otra

del realizador, bien en papel o digital, para su publicación en el catálogo.

La falta de alguno de estos requisitos descalificará la obra.

 

9.- La organización designará un jurado formado por personas y profesionales relacionados con el medio audiovisual, artístico y cultural. En el caso que el jurado considere que es imprescindible entregar algún premio ex aequo, la cuantía del mismo se repartirá entre los premiados. El fallo

del jurado será inapelable, pudiendo declararse desierta alguna de estas modalidades.

 

10.- Un cortometraje de ficción o documental podrá estar nominado en más de una categoría.

 

11.- PREMIOS

El jurado concederá los siguientes premios:

Premio Mejor cortometraje de ficción – 1.000 €

Premio Mejor cortometraje documental – 1.000 €

Premio Mejor Cortometraje Comarcal – 500 €

 

12.- Se solicita la asistencia de los nominados excepto en casos de fuerza mayor que serán considerados por la organización.

 

13.- Los gastos de envío de las obras en DVD en la fase de preselección correrá a cargo de los participantes, así mismo la organización no se

hace responsable de los accidentes y el deterioro que pudieran tener los materiales, aunque se tendrá el mayor cuidado en su trato.

 

14.- La organización se reserva el derecho de modificar alguna de estas bases siendo publicadas dichas modificaciones en la página:

http://festifal.wordpress.com

*En la foto, Dominique Sanda y un caballo, en 'Novecento'. Cine rural y social.

CORTOS

IMÁGENES INÉDITAS DEL 27

IMÁGENES INÉDITAS DEL 27

EL INSTITUTO CERVANTES Y LA SECC PRESENTAN UN VÍDEO CON FILMACIONES INÉDITAS DE LA GENERACIÓN DEL 27


• "El deseo y la realidad" contiene las únicas imágenes en movimiento que existen de los poetas en esos años

• Cernuda, Lorca, Alberti, Salinas y Guillén, entre otros, desfilan por la película

 


El Instituto Cervantes y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) han presentado hoy a los medios informativos un documental que contiene las únicas imágenes en movimiento que existen de los escritores de la Generación del 27, rodadas en 1928 por Juan Guerrero Ruiz. El vídeo, de 61 minutos de duración y dirigido por Rafael Zarza y Fernando González de Canales, lleva por título "El deseo y la realidad. Imágenes y palabras de los poetas del 27". Se estrenará mañana jueves en un acto público en la sede central del Cervantes en Madrid a las 19:30 horas.

Por primera vez salen a la luz, en un documento sin precedentes, filmaciones inéditas y fotografías -algunas, también inéditas- de la mítica Generación del 27. Luis Cernuda, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre y Fernando Villalón, entre otros, aparecen en unas imágenes en movimiento hasta ahora nunca vistas.

El documental ha sido coordinado por el Instituto Cervantes y coproducido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (bajo la coordinación del Ministerio de Cultura) y por Ojomóvil & Asociados S. L. Cuenta con el patrocinio de la Fundación CajaMurcia.

La directora del Cervantes, Carmen Caffarel, ha destacado en rueda de prensa la relevancia de este "documento único", que "va a ser visionado en los 72 centros que tenemos en todo el mundo, acompañado de mesas redondas y coloquios que pondrán en valor a una de las principales generaciones de nuestra literatura." El Instituto hará todo lo posible "para que sea un documento visto y vivido".

El vídeo contiene además las voces originales de Luis Cernuda, de Miguel Hernández o de María Teresa León, quien lee un extracto de Marinero en tierra, de su esposo Rafael Alberti. Escritores como Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Ignacio Gómez de Liaño y Luis Muñoz dan voz a poemas que escribieron Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Pedro Salinas y Rafael Alberti, respectivamente.

Las imágenes fueron rodadas hace ochenta años por Juan Guerrero Ruiz con una cámara Pathé Baby de 9,5 milímetros. Los 24 rollos de película filmada (con una duración total de unos 15 minutos) son probablemente parte de un documental que Juan Guerrero Ruiz (Murcia, 1893 - Madrid, 1955) intentó realizar sobre la Generación del 27, de la que fue uno de sus grandes pilares. Guerrero Ruiz, secretario de Juan Ramón Jiménez, fue amigo y colaborador de poetas y pintores, y fundador de revistas literarias como "Índice" y "Verso y Prosa".

Rafael Zarza, diseñador y cineasta, rescató por casualidad -su padre era amigo del hijo de Juan Guerrero- esas secuencias inéditas en las que podemos ver a buena parte de los entonces muy jóvenes poetas del 27. Ese material inédito fue sometido a un largo y complicado proceso de restauración por parte de la Filmoteca Española desde 1979.

Zarza, autor de la idea original y del guión, es también director y guionista de la cinta junto con Fernando González de Canales. Según ha desvelado, ha rechazado numerosas ofertas de compra del material de Guerrero porque lo que le interesaba era dirigir él mismo este trabajo, como finalmente ha conseguido. Ha descartado que el vídeo vaya a verse en los cines porque "un estreno comercial lo banaliza" y ha manifestado su satisfacción por que el Instituto Cervantes lo lleve por todos sus centros a lo largo de 2010.

Las imágenes en movimiento -destacan las de Lorca en Buenos Aires y las entrevistas realizadas a Neruda, Alberti y Guillén- se complementan con fotografías (algunas, también inéditas) en las que podemos ver diferentes momentos de la vida de García Lorca, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y José Bergamín.

El vídeo incluye además poemas de Juan Ramón (recitados por Luis Alberto de Cuenca), de Cernuda (leídos por Villena), de Salinas (por Gómez de Liaño), de Jorge Guillén (por Ignacio Merino), de Alberti (por Luis Muñoz), de Lorca, Gerardo Diego, Altolaguirre, Dámaso, Bergamín, Aleixandre, Neruda, Miguel Hernández y Fernando Villalón. La música original es de Iván Guerrero.

MAPI RIVERA: PERIFERIAS / 2

MAPI RIVERA: PERIFERIAS / 2

Otra de las imágenes de Mapi Rivera que se han manejado para presentar el Festival Periferias es ésta, que forma parte de una nueva serie de la artista oscense instalada en Barcelona.

MAPI RIVERA: CARTEL DE PERIFERIAS

MAPI RIVERA: CARTEL DE PERIFERIAS

Hace unos días, avancé aquí la programación de Periferias, el certamen que dirigen en Huesca Luis Lles y Juanjo Javierre. Ayer, Mapi Rivera, responsable del cartel, me enviaba el tema central del mismo. Una de sus creaciones poéticas, de gran sutileza expresiva, en torno a su propio cuerpo. Mapi Rivera se siente muy vinculada a artistas como Ana Mendieta.