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Antón Castro

JORNADAS REPUBLICANAS. HUESCA: DEL 13 AL 17 DE ABRIL

JORNADAS REPUBLICANAS. HUESCA: DEL 13 AL 17 DE ABRIL

Día 13-lunes: Inauguración de las Jornadas por Carlos Escartín, presidente del Círculo Republicano “Manuel Abad”.

Conferencia de Alejandro Díez-Torre: “Costistas en el Consejo de Aragón durante la Guerra Civil”. Presentará Trini Rincón, concejal del Ayuntamiento de Huesca.

 

Día 14-martes: A las 17 horas acto poético musical en el cementerio de Huesca, con homenaje y ofrenda floral a los capitanes Galán y García y demás mártires republicanos en el osario común. Actuarán “Os Gaiters D´a Tierra Plana”

20 h Conferencia de Juan Carlos Ara, “La Huesca de Camo: de la I República al caciquismo”. Presentará Manuel Benito vicepresidente del Círculo Republicano “Manuel Abad”.

22 h Cena popular de Hermandad Republicana en  la Cafetería del Palacio de Congresos.

 

Día 15-miércoles: Conferencia de Raúl Mateo, “Anarquistas de corbata y alpargata”.  Presenta Miguel Solana, concejal del Ayuntamiento de Huesca y miembro del Círculo Republicano.

 

Día 16, jueves: Proyecciones cinematográficas.

         I- “Carta de un miliciano” de Javier Nadal

         II- Alberto Pérez Puyal, presenta su documental: Guerra Civil y Brigadas Internacionales. Presentará Eugenio Monesma director de la productora Pyrene, patrocinadora de Caravana de la Memoria, título genérico de la serie.

 

Día 17, viernes: Homenaje al exilio republicano personalizado en los hermanos Charles et Henri Farreny, por su contribución al estudio y divulgación del exilio y de los exiliados españoles. Conferencia: « Algunas nuevas miradas sobre los Republicanos españoles ». Presentará Michel Latre miembro del Círculo Republicano de Huesca en Francia.

 

NOTAS: Todos los actos, salvo el homenaje del cementerio y la cena, obviamente, serán a las 20 horas en el salón de Actos de la Diputación Provincial.

 

A la cena del día 14 es necesario apuntarse con anterioridad al día 12 en el local provisional del Círculo de 20 a 22 horas, C/ Zaragoza nº 12  principal izda.  (IU) o en:

 

republicahuesca@yahoo.es 

www.republicahuesca.org                       Precio 20 €.

Esta foto es de Ramón Acín, un republicano que fue un humanista ejemplar y generoso, de los primeros en caer en la Guerra Civil.

 

JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA: TRES POEMAS

JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA: TRES POEMAS

ERES LA MADRE DEL SOL

 

Eres la madre del sol,

señora mía que tejes la alegría del hombre.

Tus agujas brillan sobre la nieve.

El alce de las montañas viene a beber a tu lado,

en el regato junto al alpendre donde estás sentada,

como si no pensaras.

Tus hijas bailan,

del otro lado del bosque,

mientras esperan los príncipes que durante el

sueño las amaban.

Sus tranzas se sueltan y se sueltan las hojas

leves

del árbol sin nombre.

Tú esperas que termine el día.

Tus dedos se mueven como las nubes que

pasan en los cielos de oriente.

A veces, cantas.

Y tu voz, llevada por el viento,

llega muy deprisa a la soñolencia de los pájaros.

Sobresaltados, ellos despiertan.

Sus alas perfectas

explican los sueños de Dios, la invención

del mundo.

Eres la madre de las aguas que corren,

señora mía que viajas en la cadencia de las

barcas.

Los remadores te aman como aman la

visión de los peces locos.

Por eso bendices los cardúmenes,

el milagro de los mares.

Por eso te arrodillas,

ahora que tus hijas regresan, sin

temor,

sanas y salvas.

El alce también regresa a la nieve donde tus

agujas brillan.

 

Y ENTONCES ÉL DIJO

 

Y entonces él dijo:

quiero ir de pie, en el último combés,

cuando el sol cae,

cuando la gran luz se apaga en el otro rincón

del cielo.

Quiero

que el albatros se pose en mi pensamiento,

que sus alas estén eternamente abiertas

en el aire.

Pero sólo la gaviota solitaria se acercó,

persiguiendo el cardumen,

gritando roncamente,

como si llamara.

Y entonces él dijo:

mar,

quiero que seas siempre azul,

mar profundo,

mar de adentro, mar de mi alma.

Pero el mar no me contestó.

La gaviota voló en picada sobre el combés y

ahí, hasta hoy, quedó

como una estatua pura, una estatua de sal.

Y entonces él dijo:

¿para dónde iré,

cómo podré navegar,

cómo podré secar estas lágrimas que bajan

por mi rostro,

cómo podré volar si no veo las alas de mi

amor?

Pero nadie contestó.

Y ahora hay quien lo vea, de pie, en el último

combés,

al lado de las plumas blancas, de la estatua pura.

 

LANZAD

 

Lanzad,

sobre mi cuerpo cansado del mundo,

los pétalos ya sin brillo de las flores de la

mocedad,

lanzad sobre mí las estrellas que vi antes del

exilio,

en el país de los días conmovidos,

escribid,

en la piedra blanca,

en el mármol pulido,

mi nombre traicionado

y todos los nombres que no amé, que no tuve,

y se apagaron en el humo de mis labios fríos,

coronad de rosas del cielo

mis cabellos que aún vuelan por

los caminos de la tierra,

mis cabellos que caen más cerca

del lodo y de las raíces,

cantadme una canción más,

pues sólo el lamento de los violines

podrá redimir mi pecado y mis sueños,

rasgando la sombra maligna,

los oscuros velos del norte,

su asombro,

dadme de beber,

una vez más,

el licor ardiente de los valles que duermen entre las

montañas del fuego,

dadme lo oculto de los cactos y del

cereal molido,

dadme las heridas de los mártires que en

los desiertos del amor

buscan,

año tras año,

un rostro amado y puro,

haced,

en el fondo de mi pecho,

un cofre de nostalgia y oro,

un lugar de cenizas donde el tiempo vuelve a

la secreta luz de las casas,

al pequeño sol de los candelabros,

encended,

en el relieve de mis hombros acostados,

las velas que arden más tarde,

junto a los moribundos,

con su olor de aceite,

con su llama trémula que alumbra los

retratos de los rostros perdidos,

dibujad,

en la cal de las paredes,

las extrañas trepadoras de la noche,

el bosque por donde caminan los niños del

otoño,

arrancando las plantas del silencio,

acechando la amenaza de la hiena y del tigre,

anunciad,

en las altas torres de las iglesias,

con campanas de profundo timbre y bronce,

la hora de la hostia,

la hora de mis versos antiguos, ardiendo.

 

Tres poemas del libro ‘Esta voz es casi viento’ de José Agostinho Baptista, que edita estos días Baile de Sol traducido por Celina Martins. La foto es de Pascal Renoux y la elegido porque me parece muy sugerente y poética con esa tensión entre el color de los digitales, el rostro desenfocado de la joven y el cielo.

 

 

 

 

 

 

 

ENTREVISTA CON JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA

ENTREVISTA CON JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA

José Agostinho Baptista, poeta portugués

“ME GUSTARÍA QUE EL LECTOR ESPAÑOL PUDIERA CONOCER MI POESÍA, AMARLA Y SENTIRLA PARA QUE LOS DÍAS NO FUERAN TAN DUROS, MATERIALES, GRISES Y AMARGOS”

BAILE DEL SOL EDITA LA TRADUCCION DE UNA OBRA QUE ES CLARO EJEMPLO DE LA POETICA DE LA NOSTALGIA PORTUGUESA

Entrevista de María José de Acuña


Se trata del poemario en español Esta voz es casi viento, del escritor portugués José Agostinho Baptista (Madeira, 1948), tercer título de
la Colección Macaronesia con la que la editorial tinerfeña se ha propuesto dar a conocer la obra de los autores más destacados que procedan de los cuatro grupos de islas localizados en el Atlántico Norte (Azores, Cabo Verde, Canarias y Madeira).

Tras La verdad sobre Chindo Luz, novela del caboverdiano Joaquim Arena, y Oyendo al silencio, del canario Quintín Alonso, le llega el turno al poeta José Agostinho Baptista, cuya obra ha sido reconocida como una de las más originales e importantes de la lengua portuguesa contemporánea. Además de poeta, es traductor de autores como Walt Whitman, Yeats, Tennessee Williams, Paul Bowles o Enrique Vila-Matas. También son frecuentes sus colaboraciones en la prensa lusa. La editorial portuguesa Assírio & Alvim publicó en 2000 Biografia, su obra completa.

 

Con la lectura de Esta voz es casi viento se percibe una concepción dolorosa y triste de la vida. Hay poemas que hablan de la añoranza, de la soledad y la resignación, ¿se considera heredero de la poética portuguesa de la nostalgia, léase Pessoa y António Nobre?

Hay quien dice que sí. Pero hay quien dice que no, que no soy heredero de nadie. Pienso que nosotros, los poetas, somos herederos de muchas voces, sean de hombres, de dioses, de la naturaleza, del agua, del cielo, del viento... Pero hay que tener una voz que defina una identidad. Esa la tienen los poetas más grandes. He nacido triste. La nostalgia siempre ha habitado mis días y mis noches. Y la soledad también. ¿Qué voy a hacer? Así es mi vida.

 

Albatros, gaviota, azul, navegar, madre de las aguas, mar profundo, mar de adentro, mar de mi alma…, sin lugar a dudas, el mar tiene un fuerte valor simbólico en su obra, ¿cómo cree que le ha influido su condición de isleño?

Ser isleño es un estado de alma. Es tener el mar muy cerca, muy adentro y siempre al lado. ¿Cómo huir de su presencia, cómo olvidar sus maneras? Ha sido un amigo con quien hablaba desde mi ventana, desde los caminos del litoral, de mis sueños de partir, de irme por el mundo, de conocer las ciudades y la gente de allá. El mar siempre vive conmigo, siempre está en mi poesía porque mi vida es también la poesía.

En opinión de José Tolentino Mendoça, algún día sus poemas serán indispensables para entender Madeira. Desde hace un tiempo vive en Lisboa, pero, ¿cada cuánto recupera sus paisajes?

Lamentablemente vivo en Lisboa desde hace 40 años. Es mi lugar de exilio. Por miedo al avión he pasado 19 años sin volver a Madeira. Pero Madeira siempre está en mi pensamiento, en mi memoria. Yo no he viajado a verla pero escribía sobre ella. Y entonces Madeira ha tenido una presencia constante y a veces obsesiva en mis libros. Jamás la abandoné. Jamás la olvidé. No se olvida la segunda madre.


Volviendo a
Esta voz es casi viento, la figura de la divinidad aparece de manera explícita en poemas como “Eres la madre del sol”, ¿ocupa Dios el mismo espacio en su vida que en su proceso creativo?

Desde la muerte de mi padre, desde ese Ahora y en la hora de nuestra muerte, he vuelto a Dios, me acerqué a Él, quiero hablar con Él, quiero tener menos miedo de la muerte, quiero encontrar la paz al final de mi camino. Todavía no la logré. Pero lo intento, y la presencia de Dios se hace más grande en cada libro.


En España existe un discurso poético alternativo que escapa al canon tradicional, ¿existe en Portugal algún paralelismo? ¿Cómo son las nuevas generaciones de poetas?

No me gusta hablar de los demás. Pero pienso que las nuevas generaciones de poetas en Portugal hacen una poética muy distinta de la mía. Es una poesía de lo cotidiano, de las cosas más pequeñas de cada día. Es eso lo que la crítica hoy venera. Tal vez sea una cuestión de moda o una señal de los tiempos. Pero todo pasa, todo cambia. Volverá la espiritualidad, la naturaleza, el sentimiento. El tiempo lo dirá.

Ahora y en la hora de nuestra muerte recibió muy buenas críticas en España, tanto por parte de los medios de comunicación como por parte de intelectuales de renombre como Enrique Vila-Matas y César Antonio Molina. En su país recibió el Grande Prémio APE/CTT en 2004, ¿qué expectativas tiene puestas en el lector español para Esta voz es casi viento?

Me gustaría que el lector español pudiera conocer mi poesía, amarla y sentirla. Y vivir con ella. Para que la vida sea más bella. Para que los días no sean tan duros, materiales, grises, amargos. Para que el hombre encuentre al hombre.

                    

 

Tenerife, 5 de abril de 2009

 

*María José de Acuña, del sello tinerfeño Baile de Sol, me envía gentilmente esta entrevista con mi buen amigo José Agostinho Baptista, poeta y traductor. Hace algunos años traduje para Olifante su libro ‘Ahora y en la hora de nuestra muerte’, un homenaje a su padre. Entonces, José Agostinho se trasladó a Zaragoza y realizamos algunos viajes juntos: viajes por la noche zaragozana y por el monasterio de Veruela y Tarazona. Ahora aparece este libro de este poeta espléndido, emotivo y saudoso. La traducción de este libro es de Celina Martins.

CARY GRANT: UN ACTOR DE MATICES INVISIBLES

CARY GRANT: UN ACTOR DE MATICES INVISIBLES

Me acabo de encontrar con esta foto de Cary Grant y me ha gustado tanto que recupero aquí este texto que escribí hace algún tiempo sobre uno de mis actores más queridos. No sé quién es su autor, si alguien lo sabe lo pondré aquí de inmediato.

 

Alfred Hitchcock dijo una vez de Cary Grant, uno de sus actores preferidos: “Podría seguir actuando con un huevo podrido en la cara y seguiría pareciendo tan fascinante como siempre”. El realizador Fernando Trueba, en su “Diccionario de cine” (Planeta, 1997, reeditado luego por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) lo califica como el mejor actor de la historia: “Era algo más que un actor. Era un signo. Y por ello el intérprete ideal para directores de tendencias abstractas, que él humanizaba a base de esa indescifrable cualidad llamada encanto”. Fascinación y encanto: he ahí dos atributos de Cary Grant. Trueba añade: “Fue el más económico, el que con menos ha contado más, el que te comunica sus emociones escondiéndolas en vez de exhibiéndolas; entonces, definitivamente, Cary Grant es el mejor actor de la historia del cine, aparte del más cinematográfico de todos los actores, el menos teatral, el menos melodramático, el más específicamente cinematográfico”. Todas esas cualidades que no pueden adquirirse con ningún método ni en ninguna escuela. Curiosamente, Cary Grant -que encarnó a personajes escépticos, solitarios, tímidos y a la vez cínicos que no parecían resignarse a un único amor-, también creyó que una trayectoria se construye con lucha titánica, con esfuerzo y con voluntad de redención social.

La suya fue, sobre todo, una infancia triste: casi miserable por la modestia de su familia, angustiosa por el temor enfermizo de su madre a que a él, a su segundo hijo, le ocurriese cualquier desgracia. Ella, Elsie, jamás pudo remontar la muerte de su primer hijo, nacido en 1900, de la que siempre se sintió culpable. Ese remordimiento la llevó a la sobreprotección de su segundo hijo, que alumbró un 18 de enero de 1904, Archibald Alexander Leach (“intentó asfixiarme con su amor –diría luego Cary Grant-. No pasé un solo instante de felicidad bajo el mismo techo que mis padres”) y posteriormente la condujo a un psiquiátrico. Un día, cuando tenía nueve o diez años, Archibald se despidió de ella como siempre, y cuando volvió del colegio le dijeron que se había tenido que ausentar. Tardó dos décadas en saber la verdad de ese encierro, y ya era entonces un actor famoso, y además había perdido a su padre. A los catorce años, abandonó el colegio y se sumó al Troupe Pender de cómicos de la lengua; con la compañía aprendió mucho: realizó acrobacias y pasos de baile, y aun tuvo tiempo de mejorar su acento de Bristol.

En 1920, partió a Estados Unidos y compaginó, como método de supervivencia y de crecimiento artístico, empleos de hombre anuncio y de “bufón” en el hipódromo de Nueva York con su presencia como cantante en comedias musicales y en números más o menos circenses, bajo el nombre de Archie Leach. De ahí dio el salto en papeles secundarios al cine, donde lo mismo mostraba un perfil de galán romántico con el cual tendría sus primeros éxitos que mostraba algunas virtudes que le harían famoso luego: la sensibilidad, la perspicacia, la lectura correcta de una papel, la fina ironía, su sentido del humor y aquella facilidad casi inefable que poseía para solventar cualquier papel o conflicto sin despeinarse. Esas características las iría potenciando más tarde, lo mismo que la sabiduría con que mezclaba el desconcierto y la seguridad, y otro rasgo que cultivó con elegancia y magnetismo: la ambigüedad. Aquella ambigüedad que le permitía aparentar perversidad o un oscuro tormento y que tendría sus mejores momentos en películas como “Sospecha” (1941) o “Encadenados” (1946) de Hitchcock. Pero no adelantemos acontecimientos. Sus inicios, de verdad, están vinculados a dos actrices: Marlene Dietrich en “La venus rubia” (1932) y a Mae West (ella presumió siempre de “que exigió su presencia”), con la cual realizó dos películas: “Lady Lou” o “No soy ningún ángel”.


Antes de dar ese paso decisivo que ya fue “La gran aventura de Silvia” (1936) de Cukor, junto a Katharine Hepburn, trabajó con grandes damas de Hollywood como Jean Harlow o Irene Dunne como galán romántico. Howard Hawks descubriría su inmenso talento cómico como profesor despistado en “La fiera de mi niña” (1938), y acabaría convirtiéndolo en su actor preferido; con él hizo otras películas como “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), “Luna nueva” (1940) (una de las mejores sátiras sobre el periodismo, donde el cínico y burlón Cary Grant volvía  a seducir a su ex esposa, Rosalind Rusell, en vísperas de su nueva boda, algo que también hizo impecablemente en “Historias de Filadelfia” de George Cukor”, también ese mismo año), “Me siento rejuvenecer” (1952) y “La novia era él” (1949). Cary Grant, en cualquier papel, establecía de inmediato una complicidad con el espectador, fundada en el talento, en la versatilidad y en una estrategia espontánea de seducción. Y en una inteligencia dibujada, sin ostentación alguna, con matices invisibles. 

Bordaba cualquier papel. Y a esos títulos, hay que sumar otras obras maestras: “Arsénico por compasión” (1944) de Capra, la ya citada “Encadenados”, junto a una insuperable y bellísima Ingrid Bergman, en una historia de amor entre una mujer necesitada y el hombre que niega sus sentimientos y que avanza en medio de una intriga relacionada con el uranio oculto en una botella, o “Con la muerte en los talones”.         

En un periodo de crisis, de cierta caída en la monotonía del galán guapo, Hitchcock le recuperó con papeles hondos y completos; tras “Atrapa a un ladrón” (1955), en 1959 le daría uno de los papeles de su vida en “Con la muerte en los talones”. Y algo más tarde redondeó su extraordinaria filmografía con una pieza deliciosa: “Charada”, junto a un ángel o a un cisne de alada beldad como Audrey Hepburn.

Cary Grant se casó cinco veces. Una de ellas con la millonaria Barbara Hutton, convivió casi una década en una casita de Santa Mónica con el actor Randolph Scott (de ahí las acusaciones de homosexualidad que se han vertido sobre su figura en tiempos en que se entendía como “amor oscuro”) y no llegó a recibir más que un Oscar por su carrera en 1970. Un montón de historias sobre su tacañería y maltrato a sus esposas ensombrece su leyenda, aunque se sabe que entregó el caché de una de sus películas para el ejército inglés que combatía en la Segunda Guerra Mundial. Katharine Hepburn, con quien dio vida a algunas de las mejores parejas del cine, dijo de él: “Cary Grant es una personalidad que funciona siempre. Posee un encantador sentido del ritmo, del tiempo, un rostro divertido y una voz adorable”. 

 

 

 

 

JAVIER DELGADO PUBLICA 'TIERRA DE NADIE' EN XORDICA

JAVIER DELGADO PUBLICA 'TIERRA DE NADIE' EN XORDICA

El pasado sábado, tras la apurada victoria del Real Zaragoza, el editor Jusep Raül Usón fue objeto de un homenaje de una multitud de amigos y cómplices en Casa Emilio: Xordica cumple quince años. Se fundó en la primavera de 1994 y presentó sus primeros libros en la Aljafería; poco después, Luis Alegre hizo una fiesta impresionante en el Oasis con motivo de la publicación de ‘Besos robados. Pasiones de cine’, el mayor éxito de la editorial junto a ‘Tierra sin mar’ y ‘Cuentos de San Cayetano’ de José Antonio Labordeta. A Raül lo sorprendieron libreros, historiados, escritores, pintores, editores, cineastas, fotógrafos, bastantes de sus autores, amigos y él apareció creyendo que venía a otra cosa con su última publicación: ‘Tierra de nadie’ de Javier Delgado, una novela sobre un espacio rural, Greda, que se convierte de inmediato en el espacio mítico o paradisíaco de un joven que viene a pasar allí sus vacaciones. Algunos fines de semana aparece el padre del protagonisa. Su madre es una enamorada de la ópera y una fumadora compulsiva. Javier data la novela en 1967. Entreteje una narración con amor, humor, aventuras, revelaciones maravillosas, y la sacude de cuando en cuando con el temblor de la fatalidad, con lo inesperado.

 

Copio algunos fragmentos de la novela, que se presenta el día 21 de abril en la librería Antígona. José Antonio Labordeta ejercerá de padrino de esta historia que, en el fondo, tiene dos protagonistas muy claros: Daniel y Rafael, de trece años. Esta foto es de Gerald Bloncourt.

 

“En Greda mi padre pasaba los fines de semana: de la tarde del sábado a la del domingo, como tantos padres por aquellos años, cuando llegaba era una fiesta, siempre con regalos, pequeños regalos o grandes regalos, nunca se sabía, regalos para todos, incluso algún regalo para él, regalo envidiado: unos catalejos, una brújula, un cazamariposas, regalos suyos que nos daba permiso para utilizar mientras él no estaba, mi madre me decía Pero son de papá, para que no lo olvidáramos, que los cuidáramos especialmente, para que no contáramos con esos objetos como si fueran nuestros, de cada uno de nosotros, la verdad es que casi siempre los tenía en mi cuarto mi hermano mayor y eso me daba rabia, lo decía pero siempre mi madre salía en defensa Él es mayor…”

 

“Cuando tenía once años, Daniel acudía cada tarde, a la salida del colegio, a los alrededores de un circo que se instaló en su ciudad durante varios meses. Yo iba a que me raptaran y me llevaran con ellos. ¡Pero nada! Hice alguna demostración de equilibrista con un palo en la nariz, por si me veían y eso, ¡todo fue inútil!”

'MEMORIA ERRANTE' DE CRISTINA FALCÓN

'MEMORIA ERRANTE' DE CRISTINA FALCÓN

Pablo Robles y Olga Martínez son los editores de Candaya, editores que incorporan el audio y el vídeo a sus libros. En los poemarios, el poeta pone la voz a sus propios poemas. Y en una colección de ensayos monográfico, se realizan modestos vídeos. Acaba de llegarme un conjunto de novedades, entre ellos ‘Órbita’ del aragonés Miguel Serrano; y entre ellos me fijo en un poemario, ‘Memoria errante’ de Cristina Falcón Maldonado, la escritora venezolana nacida en Trujillo.

 

Uno de los poemas que más me ha gustado de este viaje de ida y vuelta y de itinerario de la memoria, de los sueños y del dolor es esta pieza. La foto es de Pascal Renoux.

 

Dicen

forastera.

 

Pero ya no es la infancia

la tarde de juegos

la película del domingo.

 

Es mi vida.

 

No dejaré de ser

errante

forastera

 

Hasta que regrese al único lugar

en el que no tengo que volver la cabeza al escucharlo.

LECTURA DE 'RÉQUIEN POR UN CAMPESINO...' DE SENDER

LECTURA DE 'RÉQUIEN POR UN CAMPESINO...' DE SENDER

Miguel Ángel Yusta, poeta, bloggero, experto en jotas y además abuelo, envía esta nota:

 

La Asociación Aragonesa de Escritores está organizando algunos actos para celebrar colectivamente el próximo Día del Libro. Entre ellos se encuentra la  lectura continuada de Requiem por un campesino español, de Ramón J. Sender, que tendrá lugar el próximo día 22 de Abril por la tarde, entre las 17 y las 20 horas, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Plaza de Paraíso, 4, planta baja).
Se invita
al acto a  todos aquellos que quieran participar en esta lectura, que deberán comunicarlo a la Asociación antes del día 10 de abril, con el fin de que pueda confeccionarse un listado de lectores, con horario pautado, para evitar esperas innecesarias. Puede confirmarse la asistencia bien a  través del mail aaescritores@hotmail.com  o del teléfono  de  la AAE: 636379122.

*Este fue el cartel que realizó Natalio Bayo para conmemorar el nacimiento del escritor de Chalamera. Natalio se inspiró en el retrato que Almada Negreiros le había hecho a Fernando Pessoa.

MANOLO FOREGA: NO HAY BESOS COMO TUS LABIOS

MANOLO FOREGA: NO HAY BESOS COMO TUS LABIOS

Queridas amigas, primero; amigos todos, después:


El próximo día 14 de abril, a las 20:00, en la librería El Pequeño Teatro de los Libros (C/ Silvestre Pérez, 21) de Zaragoza, daré lectura a los 25 poemas que prometí escribir tras la acción del pasado 14 de febrero en la FNAC. Fueron 25 besos; he escrito 25 textos. Los leeré en el mismo orden en que me fueron generosamente entregados.


Como deduzco que muchos estaréis de vacaciones (algunos ya las habréis comenzado) durante la semana entrante (yo mismo me largo hasta el jueves), y dada la proximidad de la fecha del 14 inmediata a las vacaciones, ruego a quien dé con este post que comunique por sus medios la noticia del acto a sus colegas.

 

*Carta del editor, poeta y traductor, y viejo amigo, Manuel Martínez Forega. Voy a pedirle que me envíe algunos de esos poemas. Mientras, sirva esta foto de amor de Genevieve Taylor.