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Antón Castro

'ARAGÓN A LA BRASA': VUELVEN CARBONELL Y MIRANDA

'ARAGÓN A LA BRASA': VUELVEN CARBONELL Y MIRANDA

 

Aragón a la brasa

(Grandes temas de ayer y de hoy)

(Voces del Mercado)

Joaquín Carbonell/Roberto Miranda

 

 

Contacto: Joaquín Carbonell: 660 853509

      

Gran Encicopledia de Aragón Preta (Voces del Mercado) fue la sorpresa del Día del Libro del 2008. Más de 400 ejemplares vendidos y firmados por sus autores anticiparon un superventas en todo Aragón. La Preta ha pasado de mano en mano e incluso ha viajado a los extranjeros.

Para el 2009, Joaquín Carbonell y Roberto Miranda han preparado Aragón a la brasa, un volumen de 145 páginas que abarca múltiples miradas sobre nuestro territorio y sus tradiciones más opacas. La obra se divide en tres apartados:
Fueros de Aragón, (El Vidal Mayor preto), donde se revisa y mejora nuestra ley autóctona y singular, desde el papel de la querida aragonesa a los derechos del aragonés en Cataluña. Miscelánea, que recoge una variada gama de historias insólitas, biografías oscuras, gestos villanos, y anécdotas chuscas, regado con vino de Magallón. Y finaliza con Gran Historia de Aragón (Primera parte), desde el Premolar de Teruel a Don Ataúlfo: la historia sin cosquilleos ni compromisos familiares, todo lo que dio la goma.

 

Con Aragón a la brasa, esta pareja de individuos se sitúa en el extrarradio de la literatura de salón y en el templo de la adoración popular. En tiempos de crisis de pensamiento y obra, la creatividad es su escape: Enredar es gratis.

 

Aragón a la brasa no es un libro de cocina, pero arde bien.

 

Firmado:  el encargao

 

PRESENTACIONES

 

Jueves 16 (19.30 h.)
Drink&Pool

Conde Aranda, 138 (junto al Portillo)

Presentan José A. Labordeta y Julián Casanova

Ameniza: Juako Malavirgen

 

Viernes 17 (19.30 h.)
Ámbito Cultural El Corte Inglés

Presenta: Javier Coronas

 

 

 

EGIDO, PÁGINAS DE ESPUMA, A. ABAD: 'BORRADORES'

EGIDO, PÁGINAS DE ESPUMA, A. ABAD: 'BORRADORES'

Aurora Egido, Catedrática de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, visita el plató de Borradores. Galardonada estos días con el Premio Nacional de Investigación por su trayectoria, la autora de ‘La rosa de silencio’ habla de sus estudios del Barroco y de sus trabajos sobre Baltasar Gracián, Cervantes, los poetas aragoneses del siglo XVII, el mecenas Lastanosa o Lupercio Leonardo Argensola, del que se celebran los 450 años de su nacimiento.

El otro invitado a plató es el editor aragonés, pero afincado en Madrid, Juan Casamayor: su sello, Páginas de Espuma, especializado en el cuento, cumple diez años. Repasa los casi 150 títulos publicados hasta ahora, y hace hincapié en importantes títulos como los ‘Escritos literarios’ de Luis Buñuel (volumen del que se sortearán tres ejemplares entre los espectadores), la biografía de Ramón J. Sender o la publicación, estos días, de la ‘Minificción reunida’ de Ana María Shua, probablemente la mejor escritora de cuentos breves del mundo.

 Además, en Borradores se emite un extenso reportaje sobre José Luis Corral: el escritor explica sus secretos y hábitos de creación en su propio obrador literario, habla de la música que oye, de sus cámaras fotográficas y de sus libros, especialmente de ‘El rey felón’ (Edhasa), que acaba de presentar) y muestra los decorados del proyecto ‘Independencia’. Además, se ofrecen entrevistas con la escritora Flavia Company, patrona de yate y traductora, que acaba de presentar en Zaragoza los relatos ‘Con la soga al cuello’. Miguel Ángel Muñoz habla de sus libros, ‘El síndrome Chejov’, de una novela ambientada en Benasque y de su visitado y prestigioso blog literario. Mario Muchnik, en el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, recomienda la lectura de ‘Pinocho’ de Carlo Collodi y de ‘La línea de sombra’ de Joseph Conrad.

 El cantautor de Zaidín Anton Abad presenta su sexto disco, ‘Llesques’, e interpreta, en compañía de Mario Sasot a la bandurria, ‘Soc de poble’ y ‘Lo mangraner’.

Borradores. Aragón Televisión. 0.15. Canal Satélite Digital, 97. Imagenio 187. Hoy: Antón Abad y Mario Sasot, Aurora Egido, Juan Casamayor y Páginas de Espuma, Flavia Company, Miguel Ángel Muñoz, José Luis Corral y Mario Muchnik. En la foto Aurora Egido, en una foto del Instituto Cervantes.

 

 

HOY: CITA CON DERQUI, PEIRÓ, ALEGRE / GUTIÉRREZ...

HOY: CITA CON DERQUI, PEIRÓ, ALEGRE / GUTIÉRREZ...

Presentaciones de hoy:

 

-Isabel Carabantes, Antonio Pérez Lasheras y José Luis Calvo Carilla presentarán la edición de ‘Todos los cuentos’ de Manuel Derqui, que ha preparado la profesora, que además le ha dedicado su tesis doctoral. El libro lleva una intensa y extensa introducción que sitúa al autor de ‘Meterra’ en su contexto.

El acto será en la Sala África Ibarra del Paraninfo, a las 20 horas.

 

-Antonio Peiró Arroyo, historiador, periodista y estudioso del aragonesismo, presentará en la sede la UGT, a las 19.30, su libro sobre ‘Miguel Alcubierre. Testimonio de la emigración y el exilio’, la historia de un sindicalista de Tardienta, que llega a ser Director General de Transportes de la Generalitat, se enfrenta a la dictadura de Trujillo y finalmente recala en México.

 

-Esta tarde, a las 19.30, en la FNAC se presenta el libro ‘Al final del pasillo’, en el que participan once autores muy diferentes entre sí con cuentos de terror, ciencia ficción y literatura pulp. Lo ha publicado Comuniter y lo ha coordinado el poeta, divulgador musical y periodista Octavio Gómez Milián.

 

-De la mano de Luis Alegre, en el ciclo ‘La buena estrella’, la directora Chus Gutiérrez presenta su última película ‘Regreso a Hamsala’, estará acompañado de los actores José Luis García Pérez y Farah Hamed. 'Retorno a Hansala' es “una historia de emigración e intercambio cultural que hace un retrato del miedo al otro y un canto a la diferencia”. La película se estrenó el viernes y ha obtenido diversos premios en festivales internacionales y ha logrado tres candidaturas en los premios Goya al mejor guión, canción y actriz revelación (Farah Hamed). Será a las 20 horas en el Paraninfo de la Universidad.

*La foto es de Charlotte Gainsbourg, retratada por su hermana Kate Barry.

 

 

 

'JORGE Y LAS SIRENAS', ESTA TARDE EN ÁMBITO CULTURAL

'JORGE Y LAS SIRENAS', ESTA TARDE EN ÁMBITO CULTURAL

Queridos amigos:

 

Esta tarde del jueves dos, en el Ámbito Cultura de El Cortes Inglés, a las 18.30 se presenta el álbum ‘Jorge y las sirenas’ (Marboré, 2009), que ha ilustrado de modo espléndido Alberto Aragón y para el que yo he escrito un breve texto. Se trata de un relato sobre un niño, Jorge, que siente una especial atracción hacia las sirenas. Un día ocurre algo extraordinario: aparece una de ellas en la bañera de su casa.

 

El cuento, escrito en dos tramos, apareció en el suplemento ‘Artes & Letras’ y estaba concebido para aliviar a un niño, Jorge Sanmartín, que estaba hospitalizado y en un momento crítico. Jorge Sanmartín es una enamorado de las sirenas y ahora es un montañero y un apasionado del fútbol.

 

Es el primer libro ilustrado por Alberto Aragón, infógrafo y dibujante de ‘Heraldo de Aragón’, ahora trabaja con Luis Grañena en Local Estudio, y ha logrado una obra de gran profundidad, sentido narrativo y una mirada un tanto cinematográfica.

 

La presentación del libro correrá a cargo de Elisa Arguilé, Premio Nacional de Ilustración, Patricia Delso, editora de Marboré, y de los autores. Se realizará un montaje de vídeo con el cuento.

 

Después de la presentación, se servirá un vino en El Circo. Y habrá, entre otras cosas, deliciosa tortilla. Mañana es un día muy complicado, lo sé: se presentan libros de Antonio Peiró, de Manuel Derqui, ‘Al final del pasillo’ en FNAC, una parte de la muestra ‘Zaragoza rebelde’ en el Cuarto Espacio. Cuelgo aquí esta foto porque no tengo ninguna del libro todavía, que ha quedado realmente espectacular. Mañana le pediré una a Alberto; mientras, aquí queda la mujer que bien podría haber inspirado la sirena a Alberto: Audrey Hepburn.

MARTÍN CASARIEGO: EL ACOSO, EL AMOR, LA LIBERTAD

MARTÍN CASARIEGO: EL ACOSO, EL AMOR, LA LIBERTAD

Hace unos días entrevisté para ‘Heraldo’ y para ‘Borradores’ al narrador Martín Casariego. Hacía muchos años que no nos veíamos. Vino a Zaragoza a presentar su libro ‘La jauría y la niebla’, que ha ganado el II Premio de Novela Ciudad de Logroño. El año pasado este galardón fue para Manuel Hidalgo. Esto fue, más o menos, lo que contó y dijo el autor de ‘La primavera corta, el largo invierno’.

 

 

“El acoso escolar destruye

y culpabiliza a la vez”

 

“Es muy difícil ser valiente en Euskadi”

 

Martín Casariego publica ‘La jauría y la niebla’, una novela sobre el insoportable clima de las aulas, sobre el miedo y la cobardía

 

 

Martín Casariego Córdoba (Madrid, 1962) nació y creció en una familia especial. Su padre, Pedro, era arquitecto y un hombre apasionado por la cultura. Su hermano mayor, Pedro Casariego, escribía poesía y pintaba y dibujaba. Una canción de Bunbury, con su vendaval de polémica, lo ha devuelto a la actualidad. Él era como “un artista intrigante y misterioso”, así lo definió Ángel González, que ejercía una especial fascinación sobre los demás: el propio Martín y los hermanos escritores Nicolás y Antón. Una de las novelas de Martín, ‘La primavera corta, el largo invierno’ se inspira en gran parte en aquel hermano talentoso que se suicidó en 1993. “En realidad, esa novela, que no he vuelto a leer desde que se publicó en 1999, nació de una imagen: la de alguien que contempla todo Madrid desde lo alto de una azotea. Era mi hermano Pedro. Allí contaba una historia de amor que él había vivido, una historia dramática, de pérdidas y reencuentros, con una mujer que se llamaba Azul”.

Ahora, Martín Casariego publica ‘La jauría y la niebla’ (Algaida), una novela de compromiso social y de denuncia, en cierto modo, con la que ha ganado el II Premio de Novela Ciudad de Logroño 2008. La pieza narra un día de la vida de tres personajes: Leandro, que tiene siete años; su hermano Ander, de catorce años, perseguido y humillado por sus compañeros de clase, y el escritor Ignacio Mayor, que tiene 68 años y acudirá a hablar de sus libros a un colegio de Euskadi. Martín Casariego reconoce que uno de los temas fundamentales del libro es “el acoso escolar” que padece Ander, un acoso que acaba siendo ambiental, insoportable, “que destruye y culpabiliza a la vez”. “La idea me vino a la cabeza hace algunos años, antes de que este tema se hiciera tan evidente en las aulas. Reuní distintos materiales. Además, a partir de 1995, tras redactar algunos guiones de cine y publicar la novela juvenil ‘Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero’ (Anaya), empecé a visitar colegios y eso me facilitó el encuentro con niños y adolescentes, como le sucede al veterano novelista del libro”. Había otro asunto que le interesaba: la pérdida de la inocencia, la expulsión del paraíso de la niñez, y eso es lo que padece el joven Leandro cuando le dicen, “más o menos brutalmente”, que los Reyes Magos no existen.

Martín Casariego, licenciado en Historia del Arte, también incorpora el tema de las tres edades del hombre. La niñez, la adolescencia y la juventud, y la madurez. “Si en el Arte, los estudiantes nos preocupábamos por los cambios externos de los personajes representados, en esta novela yo escribo de los cambios interiores, de una mudanza brutal. Leandro cambia bruscamente; Ander, el acosado, vive a hurtadillas, con miedo, pidiendo aire para respirar, víctima de una crueldad absurda de la manada, de los cobardes, de la jauría. Los propios profesores tienen miedo: se vigilan unos a otros, no quieren ver la situación, se alejan, no acaban de ayudar. La vida tampoco es amable”. Como una leve bocanada de esperanza, irrumpen pequeños fogonazos de amor.

La novela transcurre en Euskadi, y esa elección tampoco es casual o inocente. “A mí me preocupa mucho que en un país democrático como este exista gente que no es libre, que no puede alzar la voz porque va a ser agredida de inmediato. Aquí también se denuncia la violencia del grupo sobre el individuo, la agresión aleatoria de la jauría y también se aborda la cobardía. Es muy difícil ser valiente, la cobardía, la resignación y el miedo son comprensibles en algunas circunstancias, aunque no sean nada elogiables, pero aún es más cobarde quien se refugia en la manada”. El escritor, ya metido en ese torbellino de convulsiones, también reflexiona sobre la lengua. “Estoy con Fernando Savater. No existe una lengua de territorio, una lengua de la madre patria, existe una lengua madre y yo defiendo que se pueda usar en libertad, sea el español o el vasco, el catalán o el gallego”.

Martín Casariego es meticuloso en la estructura de sus libros. Confiesa: “Soy un narrador ambicioso. Quiero emocionar al lector, divertirlo y conmoverlo, por una parte, y además le invito a reflexionar sobre la condición humana dentro de un texto que se sostenga, que no decaiga, que apetezca leer. Corrijo mucho, busco la fluidez. Trabajo yo para que el lector no trabaje tanto, intento ponerle las cosas fáciles sin volverme obvio o previsible”.

*Esta foto es de Aloma Rodríguez.

 

 

 

HA MUERTO LA GRAN FOTÓGRAFA HELEN LEVITT

HA MUERTO LA GRAN FOTÓGRAFA HELEN LEVITT

El Universal


Helen Levitt, una gigante de la fotografía del siglo 20 cuyas escenas de la Ciudad Nueva York proveyeron una ventana a una era ya desaparecida, falleció. Tenía 95 años.

Levitt murió el domingo mientras dormía en su apartamento en Manhattan, dijo Thomas Roma, amigo cercano y director de fotografía en la Escuela de Artes de la Universidad de Columbia.

Levitt es mejor conocida por sus escenas callejeras con niños tomadas en las décadas de 1930 y 1940. Una de sus fotos más emblemáticas es la de tres niños con máscaras y encorvados antes de salir a buscar dulces por Halloween. Otra es la de cuatro niñas en una acera paradas mirando burbujas de jabón flotando en el aire.

Levitt documentó barrios como el Spanish Harlem y el lado este de Manhattan donde, en un tiempo antes de la televisión, la gente usaba las calles casi como si fueran parte de su sala.

Peter Galassi, jefe curador de fotografía del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, dijo que las fotos de Levitt son “lo mejor que nadie ha hecho para capturar la esencia de los niños en la calle”.

Esas fotos “se han convertido documentos históricos porque tenían un tipo de apertura y libertad y seguridad en las calles que dejó de existir desde hace mucho tiempo”, indicó Galassi.

Levitt nació el 31 de agosto de 1913, en Brooklyn. Luego de dejar la escuela superior aprendió fotografía por su cuenta mientras trabajaba con un fotógrafo comercial.

La revista Fortune fue de las primeras en publicar su trabajo, en su edición de julio de 1939. Al año siguiente su foto de Halloween fue incluida en la exhibición inaugural del departamento de fotografía del MoMA. En 1943 tuvo su primera muestra en solitario allí mismo.

Fue además una de las primeras en trabajar la fotografía a color y según Galassi fue pionera con su técnica en ese formato.

Libros de sus trabajos incluyen A Way of Seeing (Una forma de mirar) (1965), con un ensayo de James Agee; In the Street: Chalk Drawings and Messages, New York City, 1938 (En la calle: dibujos con tiza y mensajes, Ciudad de Nueva York, 1938) (1987); y Mexico City (Norton, 1997).

Roma llamó a Levitt “indudablemente una de entre los más grandes fotógrafos que han existido”.

A Levitt le sobreviven su hermano Bill Levitt, así como varios sobrinos.

*La noticia la tomo del diario 'El Universal'. Una de sus fotos más conocidas.

 

 

ANA MARÍA SHUA: DOS TEXTOS DE MINIFICCIÓN

ANA MARÍA SHUA: DOS TEXTOS DE MINIFICCIÓN

Dicen los expertos que la mejor escritora de minicuentos o de cuentos hiperbreves del mundo es Ana María Shua (Buenos Aires, 1951). La afirmación, tratándose de letras, es arriesgada, pero su personalidad, su dominio del texto y su universo son incuestionables. Páginas de Espuma publica ahora ‘Cazadores de letras. Minificción reunida’, casi 900 páginas de cuentos cortos.

 

Copio:

 

SÉPTIMO HIJO VARÓN

 

Los viernes a la noche, sobre todo si hay luna, siente que se cuerpo cambia, se esfuma su razón y así transformado a veces ataca y mata, como cualquier otra bacteria.

 

CONVIVENCIA IMPOSIBLE

 

El hombre pinta bien, de eso no hay duda, pero bebe mucho ajenjo, es violento, caprichoso y se hace muy difícil compartir su vida. Tomando una resolución extrema, de un solo tajo decidido, la oreja se separa definitivamente de Van Gogh. 

*La foto es de Ferdinando Scianna, que acaba de escribirme ahora.

 

 

SAURA X SAURA: EL OTRO, ANTONIO, MI HERMANO DEL ALMA

SAURA X SAURA: EL OTRO, ANTONIO, MI HERMANO DEL ALMA

La pasión por las imágenes ha caracterizado a la familia Saura Atarés. Especialmente, al padre y a sus hijos Antonio y Carlos Saura. Una prueba más es el libro de fotografías ‘Saura x Saura’ (La Fábrica / Fundación Antonio Saura), de Carlos Saura, donde este realizador, escritor y fotógrafo propone un meticuloso y elaborado álbum de familia que se inicia en 1947, cuando Antonio, nacido en Huesca en 1930, está aquejado de tuberculosis y yace en la cama con un rostro melancólico, y se cierra apenas un mes antes de que el pintor y cofundador de ‘El Paso’ falleciese en julio de 1998. Fermina Atarés y Antonio Saura tuvieron cuatro hijos: los dos citados, y María Pilar y Ángeles, a la que, cuando llegaba a Madrid, su hermano Antonio le decía: “¡Saurita, hola, ya estoy aquí!”.

Ángeles escribe un pequeño texto preliminar y explica la rica y compleja relación entre el fotógrafo y el fotografiado: “Antonio y Carlos, tan inquebrantablemente iguales en lo esencial. (…) Con su misma atracción desde muy jóvenes por la fotografía. Carlos, con un gran obra realizada y una colección de cámaras extraordinaria. Antonio, haciendo él fotos y ofreciéndose en cualquier momento para posar para Carlos fascinado por las imágenes y por esas mismas cámaras, de las cuales alguna se convertirá en uno de sus más queridos fetiches, fetiches compartidos también por los dos”.  Ángeles, autora de dos novelas, hace un elogio de la fotografía: “Nunca se debería hablar de las personas solo en pasado, es horrible, es matarlas con los verbos: estuvo, visitó, viajó, fue. Es odioso. Y, desde que existe la fotografía, es además falso, las fotos siempre son presente, es su gran poder. Así que en estas, Antonio y Carlos bromean, viajan, fuman, ríen, posan y miran en presente, juntos a padres, hemanas, mujeres, hijos y amigos que, por supuesto, bromean, viajan, fuman, ríen, posan y miran igual, todos en presente”.

Ahí está definido el libro en buena medida. Carlos Saura, reconocido ya como un gran fotógrafo de reportaje social, de paisajes y de retrato, explica los matices de su relación con Antonio. Dos años menor que él, Antonio intentó “asesinarme, sin duda con esa inocencia infantil que empaña cualquier violencia”, pero de inmediato se convirtieron en compañeros de aventuras y amigos que compartían experiencias tan diferentes como “los juegos, el aeromodelismo, la fotografía, el dibujo o la lectura”. Agrega que Antonio le explicaba las claves y las técnicas de cada pintor, cada vez que iban a un museo, desde Velázquez a Goya, con el habría querido colaborar en la película ‘Goya en Burdeos’, y recuerda los amargos años de la Guerra Civil: las visiones, los gritos desesperados, el paso de los aviones, el aullido de los sirenas o la contemplación de los soldados rusos, en el Retiro, con sus “gorros de astracán”. A propósito de los bombardeos, Carlos recuerda una anécdota que dio lugar a una novela y a un guión: “¡Esa luz1”. Dice: “Ya en el refugio del piso, bajo la protección familiar, alrededor de una vela encendida, mis padres, mi hermana María Pilar, mi hermano Antonio y yo esperábamos lo peor. El grito de un miliciano que vigilaba la calle: ¡Esa luz!, ¡esa luz!, obligaba a apagar la vela porque las persianas de láminas de madera y las contraventanas habían desaparecido para poder cocinar o caldear el piso. En esa oscuridad de miedos y de explosiones que hacían temblar las paredes, crecimos…”. Carlos y Antonio heredaron una obsesión de su padre, que era un gran fabular y les contaba historia de Tarzán de los monos. “Nuestro padre fue un narrador de cuentos interminables y compilador de imágenes dispersas que pegaba en hojas para formar álbumes fantásticos en donde se mezclaba una turbina Pelton con la ballena boreal, imágenes que ampliaban nuestro mundo visual mostrándonos la complejidad de la naturaleza y los misterios del más allá”.

Carlos disfrutaba de una salud de hierro, y su hermano padecía tuberculosis; salió adelante gracias a la invención de la penicilina, que su progenitor lograba comprar de estraperlo. Un día adquirieron una casa en Cuenca, en la calle San Pedro, que iba a ser el refugio de Antonio hasta las vísperas de su adiós. Cada vez que iban bajaban por la escalera una pesada cama de madera para que reposase el joven y lánguido artista, que se pasaba el día tendido. Logró recuperarse y reapareció con un impresionante bagaje de lecturas y de meditación en su largo período de inmovilidad. Antonio cojeaba con elegancia, con un bastón y un cigarrillo en la mano. “Era muy atractivo y las chicas se volvían para verlo”, añade. Se marchó a París “para continuar el tránsito de artista de la época, fue amigo de surrealistas, de pintores y escritores, y de allí trajo amistades y a su primera mujer, Madeleine”. Carlos recuerda la importancia en la obra de su hermano de Brueghel o el Goya de los ‘Caprichos’ o las ‘pinturas negras’, y elogia algunas de sus peculiaridades: “Antonio fue, también, un pintor de los que vampirizan las obras que admiran y las vuelven a inventar dándoles una nueva encarnadura y un nuevo propósito”, poseía tesón y sentido del orden, facilidad gestual y una gran exigencia consigo mismo. “Yo creo que, tanto él como yo, asumimos nuestra condición de aragoneses y quizá de allí se desprende una cierta ética para andar por la vida con orgullosa intransigencia”. En el libro también se recuerda que su madre Fermina Atarés, que había sido pianista profesional durante dos años, les obligaba a digitalizar al piano.

Antonio y Carlos Saura Atarés vivieron vidas paralelas. Siempre estuvieron juntos, incluso cuando estaban lejos, “unidos, hermanados por un amor más allá de las palabras”. Y la fotos lo corroboran una y otra vez: es un documento sobre la complicidad y el cariño, sobre una aventura intelectual y creativa (las fotos del taller son siempre sugerentes: evocan la magia de la creación), sobre los secretos de familia e incluso sobre un puñado de amigos, entre ellos los aragoneses Alberto Portera y Luis Buñuel, que fue fotografiado en Cuenca y Chinchón, cuando vino a rodar ‘Viridiana’.