Ricardo García Prats, en el Museo Pablo Gargallo.Guillermo Mestre.DOS PREMIOS MAX PARA 'CON LO BIEN QUE ESTÁBAMOS'
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2021/10/04/max-premios-teatro-bien-estabamos-1524044.html
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Usted era poeta. ¿Qué he ha llevado a escribir una novela como ‘La parcela’ (Caballo de Troya)?
La necesidad de contar esta historia que me habitaba desde hace tiempo y que solo podía ser contada desde la novela.
-Desde el punto de vista técnico y narrativo, ¿cómo se la planteó?
No lo pensé demasiado. Simplemente necesitaba escribirla y me entregué a ese impulso. Me he dejado llevar por lo que aquí se cuenta, por lo que los personajes reclamaban. Sólo me planteé trabajar muchas horas, cada día, en un piso vació que me dejaron en el centro de Estepona.
-Ha elegido un personaje que conoce bien, y que quizá por aproximación podría parecerse a usted. ¿Nace la novela de una experiencia, del conocimiento de una zona del país, de la necesidad de crear una aventura posible?
Cualquier ficción nace de la experiencia propia más profunda, y casi toda autobiografía tiene más ficción que verosimilitud. La novela nace de todo eso, pero sobre todo quería contar una historia de amor y adentrarme en las limitaciones y abundancias del ser humano. Mejor sentir que definir.
-¿Qué puede suceder en clase y por qué es tan importante Montaigne?
El aula es un espacio sagrado. Si hay entendimiento, generosidad y consideración, puede ser el lugar más decisivo de la vida. El problema es que los profesores, ensimismados con nuestra carrera, solemos enseñar a competir y no tanto a mirar. En el aula ampliamos nuestra intimidad, tanto los alumnos como los docentes. Y las lecciones de Montaigne nos ayudan a recordarlo. En sus ‘Ensayos’ están las nociones más elementales de libertad e igualdad, que siguen siendo más modernas que muchos tratados de nuestros días.
-El libro es una historia de amor, una historia de amor desigual y en condiciones difíciles. ¿Por qué ha querido que ambos protagonistas estuvieran en dificultades, en pleno desgarro?
Por honestidad con el amor en sí, que provoca tanto entusiasmo como desgarro o frustración, y eso lo veo en la gente que me rodea y en mí. El error más común es no entender el desamor como parte del amor, así como no entender la muerte como parte de la vida. Hace falta mucho trabajo para asimilar esa evidencia. El amor es nuestra mayor ocupación vital, a la que inevitablemente sigue la preocupación. Creo que esos extremos están reconciliados en la novela.
¿Es una novela social, política o, ante todo, una novela de personajes?
No me parece que sea social, aunque lógicamente la historia gira en torno a un conflicto social como la crisis humanitaria que vivimos en Europa a finales del año 2015. Tampoco me gustaría que se entendiera como una novela política. La política es una etiqueta muy recurrente cuando no hay nada que decir. Defendería el libro como un libro de vida, que recorre casi todas las catarsis humanas y físicas, pero que aspira a una luz apaciguadora, lejos del fogonazo.
¿En qué medida también ha querido hacer una exaltación de la tolerancia y de la comunicación?
Esa exaltación no ha sido premeditada. Sí que creo que hay una denuncia velada de un modo de vida, de unas rigidices morales, que nos llevan a la insatisfacción perpetua.
La novela también es una indagación en la memoria familiar y en la enfermedad.
La familia es un tema inagotable y precioso. Quizá sea el gran tema de la literatura sin necesidad de estar escrito en ningún libro. Y la enfermedad es un asunto que me toca en mi mismo centro y del que no he podido dejar de escribir en los últimos años. Los enfermos son los elegidos de Dios, y todos queremos ocupar esa verdad, por mucho que duela o por mucho que descreamos.
¿Qué importancia, en estos tiempos difíciles, tiene el humor?
Es fundamental pero no puede ser una decisión. Me suele caer mal la gente que reivindica el humor, también algunos humoristas que lo defienden como forma de comunicación cuando muchas veces solo linda con la estupidez y el desprecio. Me llena el humor que provoca amparo y alegría, y no el que supone oportunidad.
‘La parcela’, el mismo título, alude a la Jungla, el campo de refugiados, el lugar del origen y también a esa parcela de los afectos, de la intimidad. ¿Cómo y por qué se impuso ese título?
Por su precisión y por lo que representa para mí. El título es de las primeras cosas que tuve claras. La parcela representa todo eso que usted apunta, además de ese espacio de nuestro centro más hondo donde acumulamos secretos, y el secreto nos humaniza, nos impone humildad. El escritor John Updike, que ha sido un referente, dijo en una entrevista que las buenas novelas tienen que tener secretos. Entiendo que la vida también debe tenerlos, secretos que no conozcan perversidad, sino que labren cobijo, porque ahí reside el misterio del ser humano, y lo que hacemos al escribir en rondar a ese misterio para al final crear más misterio.
Me ha parecido que el libro tiene diversas impugnaciones a los estados y a la enseñanza. ¿Es un libro contra alguien, es a favor de alguien?
Es un libro a favor del amor radical y en contra de las demás estafas.
¿Qué le debe esta novela a tu condición de poeta, diría?
Mucho. Entiendo la poesía como una forma de estar en el mundo y no tanto como literatura. De hecho Juan Ramón Jiménez, nuestro poeta de una vez, no la consideraba literatura. La poesía está más cercana a la geografía o a la música, por ejemplo. Y esa manera de estar en el mundo me ha posibilitado contar esta historia.
¿Se escribió alguna parte de la narración en Etopia, donde ha investigado y ha vivido?
No, pero sí la dejé reposar, la pensé en los paseos por la Almozara, por ejemplo, que es tan importante como escribirla. Durante mis meses como residente en Etopia trabajé mucho y, a la vez, viví la ciudad con toda la intensidad que merece. Fue un tiempo decisivo para mí que no olvidaré. Allí continúan mis mejores amigos con los que sigo colaborando y aprendiendo. Allí asoma el futuro.
Ramón Rozas, escritor y periodista de 'Diario de Pontevedra', sube a su web su generosa lectura de mi libro 'El cazador de ángeles' (Olifante), el poemario en verso y prosa que salió el pasado abril.
https://ramonrozas.blogspot.com/2021/09/la-luz-del-faro.html?fbclid=IwAR1WNiM7a6mi7M9pOC1J34Xbck1LLBu2eLdMMmA9Nj_F3ZeQeY5GqoIFkBw
El director del Museo Salvador Victoria de Rubielos reconstruye sus viajes a Londres, París o Roma, y evoca su infancia turolense
Ricardo García Prats, en el Museo Pablo Gargallo.Guillermo Mestre.Ricardo García Prats (Puertomingalvo, Teruel, 1947) es el actual director del Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora. Crítico de arte, ha estado muy vinculado al Festival de Cine de Huesca y al palacio Montcada de Fraga, donde vive, en el que ha montado numerosas exposiciones. Ha sido comisario de muchas exposiciones.
1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?
La pregunta me lleva primero a reflexionar sobre la pandemia. Creíamos, al menos yo, que la COVID-19 iba a ser una cosa breve, quizás dos o tres meses; después vimos la gravedad y seriedad de la pandemia. Especulamos con el tiempo de la llegada una vacuna que pusiera freno a la enfermedad, el verano pasado había que estimular, si no toda la economía, al menos una parte y con la llegada del otoño empezaron las recaídas y los contagios, vinieron las fiestas de Navidad y otra vez los contagios. Pero ya se anunció la vacuna en sus distintas variedades, si bien al principio la escasez de las mismas hacía dudar acerca del objetivo de que en julio estuviera el 70 % de la población europea vacunada y ahora que estamos en julio parece creíble que se alcanzará el objetivo. Pero llegan las fiestas y los contagios vuelven. En fin, una pesadilla que se alarga mucho más de los previsto. Este verano tras la pandemia será discreto, si acaso viajes cortos en el tiempo y no muy lejanos en el espacio. Los viajes aplazados aunque no los realice este verano, sí que están en espera. En España me falta conocer bien Extremadura, sólo conozco Trujillo y Mérida de paso en un viaje a Portugal y están pendientes de ver Cáceres, Plasencia, Guadalupe, el Valle del Jerte, las dehesas donde pacen los cerdos ibéricos. En el exterior está aplazado un viaje, junto con Pilar, mi mujer, a Moscú y San Petersburgo y otro a Perú para conocer la cultura de los Incas y una gastronomía de la que nos han hablado muy bien.
2. ¿Qué significa el verano para usted?
El verano es descanso, es un cambio de ritmo, es momento de fiesta, de estar con los amigos y con la familia alrededor de una comida o compartiendo una cerveza o un refresco en una terraza, si es con unas tapas, mucho mejor. Es también tiempo de leer una buena novela, un ensayo. Es tiempo de realizar algún viaje, como he dicho anteriormente. Cuando hace ese color sofocante, de tarde hay una actividad que me seduce y es el cine al aire libre, cosa que deberían tener más en cuenta los programadores culturales de los ayuntamientos.
3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Cuando era un chaval o adolescente yo vivía en Teruel y si bien iba a la piscina, leía literatura, poesía y demás, mis padres, que tenían un bar, me razonaban que los estudios costaban dinero y que debía colaborar trabajando en el bar. Lo veía de lo más natural y razonable. Pero recuerdo que algunos compañeros durante el verano cambiaban de vivienda y veraneaban en zonas próximas de la ciudad. Mis padres cerraban por vacaciones unos quince días y el destino era la población natal de Puertomingalvo y a veces unos días lo pasábamos en Oropesa del Mar (Castellón) en el apartamento de unos tíos. Ya, cuando estudiaba en la Universidad de Zaragoza, primero y de Barcelona, después, ya me hice algunos viajes a Reino Unido, a Francia y Bélgica. Desde entonces los viajes han estado bastante presentes en mi vida. Tengo la suerte de que a mi mujer le gusta mucho viajar.
4. ¿Qué le dicen las piscinas?
Las piscinas me gustan poco, entiendo que son necesarias para el relax de mucha gente, pero a mí no me satisfacen, prefiero la grandeza del mar, su murmullo, sus olas, el choque de éstas contra las rocas. Ese infinito del mar en su lejanía es muy sugerente.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?
Quizás el de dos meses que estuve en Inglaterra, creo que en 1972. Había estudiado dos años inglés en la Escuela de Idiomas y el programa era acudir a una academia de inglés en Londres y otra parte del día buscar trabajo en algún restaurante fregando platos. Se trataba de ir a unas oficinas de colocación que cobraban una pequeña cantidad de dinero y te enviaban a un restaurante a trabajar. Las situaciones eran de lo más variopintas y era habitual cambiar de lugar de trabajo. Conocí Londres, sus museos, sus calles, el bullicioso Soho, el castillo de Windsor, Cambridge. Viajé al sur cerca de Southampton a un Festival Hippy, que no fue nada interesante. Londres era una ciudad abierta, cosmopolita y libre en comparación con la sorda y apagada España de la época franquista. Ya a principios de septiembre y tras pasar los controles de estancia turística en el Reino Unido y habiendo ahorrado algo de dinero regresé a España, pasando por París. Vuelo barato desde Heathrow a París, tres noches en un albergue de un convento, visita rápida de la capital de Francia y en un tren nocturno llegué de mañana a Hendaya Lo primero que vi al pasar a España fue un control policial con uniformes de gris. Tomé otro tren hasta Pamplona y aquí hice autoestop con el objetivo de llegar a Zaragoza, donde tenía amigos que me podían ayudar. Me paró un joven parisino que iba a Madrid por Soria y le convencí de que la mejor ruta era por Zaragoza. Me sorprendió que en aquel momento hablaba mejor el inglés que el francés estudiado en el Instituto, lo cual me satisfacía para justificar en casa que el viaje había sido fructífero. Con el que me recogió en autoestop hablamos en inglés y yo agradecido, al llegar a Zaragoza le hice con su coche un recorrido turístico por Zaragoza que le satisfizo. Creo que se quedó a dormir en la ciudad.
6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia, a los ritos de paso. ¿Hay algo especial para recordar?
Es natural esa asociación entre verano y la infancia y adolescencia porque son las épocas que más influyen en la vida. Los jóvenes son como esponjas y el verano es un momento de disfrute y libertad que no se encuentra en la rutina de los meses de clases y estudio. Siempre hay cosas que recordar. Recuerdo con especial cariño los primeros años en que se propagaba la televisión, muy distinta de la dinámica televisiva actual. El cura de Puertomingalvo, con buen criterio, creó un teleclub y, como todavía no tenía la gente el aparato de TV, había un horario para ver programas por las tardes que eran muy interesantes; recuerdo una serie de un perro, ‘Rin Tin Tin’, y también recuerdo los anuncios del refresco Kas, del Colacao y de otros. Era la época en que empezaba la tecnificación de los hogares, con la lavadora, las cocinas de gas o eléctricas y las neveras. Empezaba en España el ‘desarrollismo’. Luego vino el turismo, el turismo extranjero, las playas y el bikini.
7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de vacaciones?
Los juegos con los amigos, las travesuras infantiles, los aparentes “secretos” que siempre o casi siempre nos descubrían los mayores. Las vacaciones son algo de playa, viajes, charlas interminables, mucha relación social. Viajes de una cierta duración, de al menos un mes, recuerdo un viaje a Francia, cerca de París, con la escusa de perfeccionar el francés, otro tanto ocurrió con Italia para perfeccionar las conversaciones en italiano. Esta estancia se desarrolló durante mes y medio en Roma. Tenía interés en la lengua, asistía a clases durante cuatro horas por las mañanas y todas las tardes las dediqué a visitar la Roma monumental, la Piazza Navona, Le Terme, il Colosseo, il Vaticano, i Musei Vaticani, la Capella Sistina, Piazza di Spagna, iglesias mil. Creía que lo había visto todo y me quedaron muchas cosas que visitar, pero guardo gratos recuerdos. Roma es una gran ciudad con muchos gatos, un poco caótica pero merece la pena. Y hay una variada y excelente cocina, más allá de la pasta y las pizzas.
8. ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días?
He estado bastante ocupado con la preparación de dos magníficas exposiciones. Una de Patricia Allende que lleva la fotografía a la abstracción, a delirios de imaginación de planetas, universos. Es una especie de realidad inventada que nos sugiere muchas cosas. Ésta se puede visitar hasta el día 12 de octubre en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora. Estoy preparando otra para la Sala de la Villa de Puertomigalvo de Gonzalo Tena, con obras prestadas del Museo de Teruel, del Museo Salvador Victoria, del propio artista y de un coleccionista exquisito de Teruel que se llama Antonio Pérez. Se inaugurará el día 25 de julio a mediodía, un día que es domingo y propicio para viajar. Pero todavía me queda tiempo para leer cosas interesantes. Me regalaron en Navidad un librito que leí vorazmente y que en estos días vuelvo a leer con sosiego y tranquilidad. Además su autor ha sido para mí un descubrimiento. Se trata de ‘El elogio de la sombra’ del japonés Junichiró Tanizaki. Todo un clásico, conocedor de oriente y occidente y que analiza que en la arquitectura oriental, en los jardines, en las casas de Japón se valora más la sombra que la intensa luz que se da en occidente. Siempre se aprende de los orientales, quizás vayamos un poco atrasados en aprender sus enseñanzas. También he visto películas. Los hijos nos regalaron Netflix y hemos viso series como ‘Gambito de Dama’ y ‘The Crown’.
9. ¿Qué película está asociada a un verano inolvidable?
‘Las bicicletas son para el verano’, película de Jaime Chávarri, basada en la obra de teatro homónima de Fernando Fernán Gómez
10. ¿El disco o la canción o las canciones de verano?
‘Eva María se fue’, ‘Fiesta’ de Rafaela Carrá, recientemente fallecida, ‘La barbacoa’, ‘Macarena’ de los del Río, ‘Chiquitita’ de Abba, etc.

11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?
Relaciono a Donald Trump con la pandemia y a Joe Biden como símbolo del final de la misma y las vacunas.
12. ¿Internet y los móviles han hecho mejor las vacaciones?
Las nuevas tecnologías son en principio buenas. Nos condicionan. Internet es algo ya imprescindible para casi todo el mundo. Viajamos con un ordenador portátil, buscamos un wifi para conectarnos y todo el mundo lleva un teléfono móvil en el bolsillo o en el bolso. Otra cosa es la cuestión acerca de si con esas nuevas tecnologías estamos mejor o peor que antes. Es distinto; no se puede ir a contracorriente.
13. ¿Cuáles son los conciertos de su vida?
Recuerdo uno en Berlín, en La Filarmónica, con la VI Sinfonía o ‘Pastoral’ de Beethoven; lo recuerdo gratamente, también por el magnífico edificio diseñado por el arquitecto Hans Scharoun. Recuerdo la inauguración del Liceo de Barcelona tras el incendio que lo destruyó con la ópera ‘Turandot’ de Puccini, en la que actuaba el tenor aragonés Santiago Sánchez Jericó.
14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
No hace mucho tiempo, cuando ejercía de profesor de Instituto de Historia e Historia del Arte, una vez que habíamos entregado a finales de junio las notas a los alumnos, un tutor de un curso de segundo de bachillerato me dice que un alumno que ha suspendido Historia quiere una revisión del último examen. Lo recibo a la hora convenida del día estipulado y llega el alumno acompañado de su madre. Le explico las razones del suspenso, los fallos y las lagunas que he encontrado y, en vez de defenderse el alumno, me replica la madre que todo lo que ha escrito su hijo está bien. Viendo que la madre no tenía ni idea de nada, le pregunto por su profesión, que nada tenía que ver con la historia y, además, le digo que yo no le tengo que explicar nada a ella y sí a su hijo. Se levantaron y se fueron enfadados y sin razón.
15. ¿Cuál es la más bella o inverosímil aventura de sus veranos?
El regreso de Londres a Zaragoza pasando por París, algo que denota poca reflexión pero que salió bien y fue divertido. Sólo se puede actuar así en la juventud.
La cantante y pianista, que acaba de publicar su segundo álbum, 'Si tú supieras', repasa sus vacaciones, sus viajes, las canciones que le han marcado
Retrato de la compositora y cantante Elem, que publica 'Si tú supieras'.Guillermo Mestre.La compositora, cantante y pianista Laura Cebrián, Elem (Zaragoza, 1993), publicaba el pasado mayo su segundo álbum: 'Si tú supieras'. La presentación oficial, con toda la banda, será el próximo 30 de septiembre, en el Teatro de las Esquinas.
1. ¿Cómo es su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?
Mi verano, por suerte y, sobre todo, por todos los profesionales del sector de la música que están trabajando muy duro, se presenta con varios conciertos y, en mi tiempo libre, con escapadas a la playa y a la montaña. En agosto, me iré con mis amigas a Tarifa, como es tradición para nosotras, a sentir la alegría del sur. Tengo aplazados dos viajes que, por la pandemia, no he podido hacer: Berlín, en fin de año, y Nueva York. Me encanta viajar y espero poder hacerlos pronto.
2. ¿Qué significa el verano para usted?
Haciendo un esfuerzo para imaginar que pronto volverán los veranos sin pandemia, para mí, el verano siembre ha sido sinónimo de alegría. Es la temporada en la que suele haber más conciertos, viajes, sol, ambiente festivo, más improvisación... Un tiempo para vivir experiencias y salir de la rutina.
3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Depende del año pero, en general, de playa y de montaña. Pero, por encima de todo, lo más importante es descubrir sitios nuevos y crear recuerdos únicos. Donde nunca me importa repetir destino es en el Pirineo aragonés.
4. ¿Cuál es el vínculo de la música y el verano para usted, cuál es su experiencia?
En mi caso, verano y música se han convertido en trabajo. Lo bueno es que me apasiona lo que hago, pero hay momentos de nervios, tensión, responsabilidad, incertidumbre… El verano y la música son un conjunto de sentimientos encontrados para mí.
5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?
El viaje de mi vida fue en el verano de 2019, a Islandia, con mi hermana. Una experiencia increíble disfrutando de la naturaleza. Me quedé con ganas de volver.
6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Ritos de paso, relaciones, amores. ¿Hay algo especial para recordar?
Mis veranos en la infancia me llevan a Salou con mi familia, en el apartamento de mis abuelos, con mis primos, y los recuerdo con mucho cariño y nostalgia. Da la casualidad que los primeros amores de adolescente fueron en verano, y eso nunca se olvida, porque me dieron muchos disgustos.
7. ¿Qué lugar ocupa el verano en sus canciones y en sus fantasías?
Ocupa mi lado más folk y flamenco. De hecho, a finales de este mes de julio, estrenaré una nueva canción, una rumba, que compuse en Cádiz y que se llama ‘Ellas', porque está dedicada a mis amigas.
8. ¿Qué tipo de lecturas u otras actividades realiza estos días? ¿Hay un libro que encarne para ti el espíritu del verano?
En verano es cuando más leo. Me compro un libro para leer en la playa que sea ligero y 'de no pensar', y mi libro 'tocho', para después de cenar y quedarme dormida relajada con el airecillo que entra por la ventana. En verano también me gusta ir a conciertos al aire libre, pasar tiempo con mis amigas y comer mucho helado.
9. ¿Qué película o películas están asociadas a un verano inolvidable?
Me apetece ver comedias, pero no recuerdo ninguna que asocie directamente a esta época. Así como en Navidad te podría decir muchas, con el verano no me pasa.
10. ¿Cuáles serían los discos y las canciones del verano para ti?
De adolescente, recuerdo escuchar varios veranos en mi discman, sin parar, el disco de Céline Dion, ‘A New Day Has Come’. Y, actualmente, rumbitas, canciones en las que abunden guitarras españolas, en definitiva. Si tengo que elegir una canción que me traiga muy buenos recuerdos, sería ‘No estamos locos’, de Ketama. No me siento muy identificada con la música que se escucha ahora masivamente dentro de las ‘canciones del verano’.
11. ¿Cuál es el gran personaje de esta época del año?
El helado de pecán.
12. ¿Internet y los móviles han hecho mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?
Mejores, no sé si es la palabra. Yo diría más cómodas, ya que tienes acceso a buscar lo que necesites en cualquier momento, estar comunicado, a encontrar tu destino con un mapa que te va diciendo por dónde tienes que ir... Por lo demás, no deberían ocupar más de nuestro tiempo. Tenemos por delante muchos mundos por descubrir, especialmente en verano, cuando tenemos más tiempo libre, y estar pegada al móvil no me parece la mejor opción.
13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?
La respuesta va a sonar muy típica, pero la verdad es que los conciertos de mi vida son todos, porque en cada uno de ellos aprendo cosas nuevas, crezco y tengo experiencias de todo tipo. Cantar en directo delante de personas que han decidido emplear su tiempo y comprar una entrada para escuchar tu música es un privilegio que solo se puede sentir si lo vives. Me encantaría que cada vez hubiese más gente que le interese escuchar mi música en distintos lugares.
14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
Se me ocurre una, el verano pasado, cuando me llamaron para cantar en un pueblo. El concierto acabó siendo dentro de la iglesia, para controlar los accesos y el aforo por el Covid, justo después de la misa, y la situación fue muy diferente a lo que estoy acostumbrada. Además, el sacerdote me pidió que cantara durante la misa, algo que, lógicamente, no estaba previsto. Como insistió mucho y era muy entrañable, interpreté el ‘Hallelujah’ de Leonard Cohen que, por otro lado, es una canción maravillosa. No estoy muy acostumbrada a esas situaciones ni a ese público, pero tengo que decir que también disfruté y que fueron muy amables conmigo.
15. ¿Cómo sería su verano ideal?
En el mundo de los sueños, un verano en el que sea totalmente dueña de mi tiempo y pueda elegir varios destinos para viajar, y conciertos en los que dar a conocer mis canciones.
El escritor, filólogo y especialista en aves carroñeras desmitifica algunos rituales del verano
Ferrer Lerín en una foto insólita: el autor de 'Níquel' sonríe.Archivo Ferrer Lerín.Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942; lleva más de 30 años viviendo y escribiendo en Jaca), escritor, filólogo y especialista en aves carroñeras, gran jugador de póquer en su juventud, es una de las voces más personales de la literatura española. Maestro y compañero de los 'novísimos', es autor de numerosos poemarios, libros de relatos, bestiarios y de novelas, tal 'Familias como la mía', publicada por Tusquets. También es el teórico del arte casual, del que ha teorizado y realizado exposiciones. Ha sido en tres ocasiones, jurado del Premio Formentor, que este año se entregará a César Aira en Túnez. A propósito de la poesía, quizá su gran pasión literaria, ha dicho: "La poesía es, para mí, una reescritura. Una reescritura de lo normal, de la normalidad, ese estado carente de imaginación, de creatividad. La poesía es una reescritura de la estética imperante. La poesía es una reescritura del orden. Quizá la poesía podría definirse como eso, como una alteración del orden, o quizá, mejor, como una exaltación del ritmo, del ritmo responsable del fogonazo poético, de la transformación del significado y del comportamiento de las palabras". Aquí cuenta sus veranos, el veraneo y su propia biografía.
1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?
La pandemia no se ha ido, sigue entre nosotros con un atuendo menos siniestro al dirigirse ahora a un sector, la adolescencia, tradicionalmente considerado como menos proclive al descalabro total, y , por otra parte, aparecer como más respetuosa con los ancianos, a los que no empuja con violencia y celeridad a la fosa. El verano será, para mí, un verano más, un verano rutinario, a la espera de los desplazamientos propios de otoño, en este caso ya a comienzos de octubre a Madrid, a presentar un par de libros, y a Túnez para la entrega del Premio Formentor del que soy miembro del jurado; este año ha recaído en César Aira.
2. ¿Qué significa el verano para usted?
El verano es la estación deplorable en la que la miseria humana aflora con mayor virulencia, la miseria de los cuerpos no aptos para la exhibición y que se nos muestran a todas horas y en todas las situaciones. El verano es la estación del año en que mi reclusión es aún más severa; cierro a cal y canto puertas y ventanas para que no penetren dichos cuerpos tumefactos, esos muertos vivientes, y sus horrísonos sonidos.
3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Veraneé con intensidad durante mi infancia y adolescencia barcelonesas. Auténticos veraneos de tres meses en la casa estival, ese modelo de edificio grande y un tanto destartalado denominado 'torre', situado, en el caso de mi familia, en una población, llamada entonces Sardañola, en la que aun era posible rastrear la huella de la guerra civil; recuerdo, en el inmenso jardín, las ruinas de un cobertizo que alguien usaría como cochiquera y en el que, con mis primos, desenterramos un fusil en buen uso, un naranjero. Hoy, el veraneo, ya no tiene sentido, los desplazamientos son calamitosos y la estancia en la playa, constituye la mayor de las torturas al ser pisoteado y rebozado de arena de modo inmisericorde y constante por la turba irredenta de niños y otros salvajes. Además, es difícil mejorar los registros térmicos de Jaca y de sus estupendos enclaves, tan próximos y solitarios. Aunque es evidente que la mejor solución para esos meses catastróficos es permanecer inmóvil.
4. ¿Qué dicen o qué cantan los pájaros en verano?
En verano, el calor deja mudas a las aves, ya cumplido en primavera el ciclo reproductor, aunque siempre hay excepciones en especies que realizan más de una puesta o en las parejas en que esta se ha malogrado por algún percance meteorológico.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?
Nunca he realizado grandes viajes en verano, soy un tipo burgués que abomino de las incomodidades que otorgan el calor y las muchedumbres. Quizá estirando el término podría considerar como viaje el que realicé en mi moto, una Ossa 150, llevando de paquete a mi amigo Josemari Sabater, desde nuestro lugar de veraneo a otro algo alejado, Gelida, famoso años después por el rodaje del filme de Jaime Camino ‘Las largas vacaciones del 36’, para ‘ver’ a mi entonces novia, la suculenta Mary; tan suculenta que en el viaje de regreso se me nubló la vista en una curva y moto Ossa 150, Josemari Sabater y quien contesta a su cuestionario, rodaron barranco abajo lo que supuso no regresar a nuestro domicilio hasta la mañana del día siguiente con el lógico desespero de nuestra familias.
6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Ritos de paso, revelaciones, amores. ¿Hay algo especial para recordar?
El veraneo, que no el verano, está asociado a la ejemplarización de lo leído en invierno, a la constatación de que aquellos maravillosos reptiles y anfibios de los libros de Historia Natural de la biblioteca de mi padre no eran entelequias. Un terrario de notables proporciones y buena ergonomía, encargado a un perplejo carpintero y colocado a la sombra de uno de los ciruelos que flanqueban la terraza de la parte posterior de la casa, permitió que aprendiera el comportamiento de lagartijas, luciones, culebras y sapos. Ese fue el activo principal de aquellos meses de calor y avispas.
7. ¿Qué lugar ocupa el verano en su obra y en sus fantasías?
Cierta literatura intimista, impostada y femenina, la de Ana María Matute, ‘Primera memoria’, por ejemplo, recreando la infancia y la ruralidad desde la óptica urbana, pudo servir de sustrato para la construcción de la mía propia, pero sin la existencia de la presencia directa del mundo natural que aportaba el verano y que obraba de eficaz correlato a mis ensoñaciones, nunca hubiera supuesto el motor de arranque de mis textos, alimentados, claro está, por una pasión entregada a los poemas de Saint-John Perse y a la hipérbole viajera de Camilo José Cela.
8. ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días? ¿Hay un libro que encarne para usted el espíritu del verano?
Carezco de espíritu obrerista, quiero decir que para mí todos los días son iguales, no reclamo vacaciones, horas extras y jubilaciones, leo, escribo y salgo al campo a observar aves de modo profesional e incluso agotador a lo largo de todo el año desde que decidí olvidar otros oficios; los libros que atiendo son los que me aconsejan mis asesores y si, en este momento, he de destacar uno, recomendaría ‘El derrumbamiento’, de la uruguaya Armonía Somers (1914-1994), [Ediciones Contrabando], una prodigiosa poliantea de relatos entre los que sobresale el inicial, una delirante y rítmica ópera sacrílega que da título al volumen.

9. ¿Qué película o películas están asociadas a un verano inolvidable?
Como respuesta obvia, ‘Verano del 42’ (Robert Mulligan, 1971), y como respuesta inteligente, ‘La última película’, de Peter Bogdanovich, también de ese año, que no está asociada directamente al verano pero sí a su característica fundamental, a su condición terminal, a algo que se escapa y que nos aboca a la cruda realidad, a la pérdida de la infancia, al final de la última etapa de ensoñación.
10. ¿Cuáles serían los discos y las canciones del verano para usted?
‘Canción del verano’ suena, y pido disculpas por el ramplón chiste, a gasolineras y góndolas con casetes de El Fari y Georgie Dann. Lo siento pero no tengo canciones asimilables a los periodos anuales.
11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?
Tampoco soy capaz de responder a esta pregunta, quizá es que no la he entendido bien. ¿Los que han nacido o muerto en verano, los que han hecho algo importante para la humanidad en verano, los que han acertado la bonoloto en verano?
12. ¿Internet y los móviles han hecho mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?
Internet, los móviles, toda la tecnología, la investigación, la astrofísica, la filosofía, las artes, la ciencia en general, forman parte principal de lo que podríamos catalogar como grandes avances, lo que lleva a la población a distanciarse, aunque sea lentamente, del sumidero en el que campan aún a sus anchas los fantasmas del pasado, esa corte inmunda de supersticiones, prejuicios, odios y modos de regular la convivencia, esa corte inmunda que no necesita ser pormenorizada ya que está en la mente de cualquier espíritu despierto.
13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?
No soy de conciertos, no soy de multitudes; la música necesito disfrutarla en soledad, ni siquiera con el acompañamiento solemne de una buena lectura; y ahí radica la dificultad, no me queda ya tiempo para descubrir, para repetir audiciones, para cualquier estado que exija disponer de un espacio temporal considerable.
14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
En una conversación con el escritor Félix de Azúa en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Jaca, con motivo de una Feria del Libro, comencé a divagar (a veces no me controlo) acerca del origen de nuestra vieja amistad y me perdí en el análisis de unas genealogías, quizá inciertas, en las que el padre de Félix era el trapero que había confeccionado y mantenía en buen estado las liebres de trapo del barcelonés canódromo Meridiana, y mi padre el veterinario que tenía a su cargo la salud de los galgos. Parece ser, expliqué, con un Azúa con los ojos como platos, que algo ocurrió entre nosotros, sin duda por la diferencia de clases sociales, y el recuerdo de aquel choque empañó posteriores encuentros, por lo que creía llegado el momento de sentar las bases definitivas de la reconciliación. A la salida, ya en la calle Mayor, se me acercó un caballero que se identificó como expresidente del Colegio de Veterinarios de no recuerdo qué región, para ofrecerme su apoyo gremial por si mis palabras no hubieran sido suficientes para restañar la herida.
15. ¿Qué significa vivir en Jaca todo el año?
No vivo en Jaca todo el año, reparto mi tiempo, cada vez más, entre el Pirineo y Andalucía. Razones climáticas pero principalmente de la órbita de los sentimientos, y cierta disminución en la capacidad de emocionarme ante los paisajes septentrionales, me llevan a esa dicotomía que mantendré mientras pueda conducir el coche sin sobresaltos, y cuando no sea así deberé elegir.
La cantante que actuó en 'La Voz', con un proyecto nuevo, Viki and the Wild, está a punto de publicar el disco 'Libre' y está llena de proyectos
La cantante Viki Lafuente posee una gran versatilidad y una poderosa voz.Toni Galán.Viki and The Wild publica ‘Libre’, primer álbum de este proyecto de la vocalista zaragozana Viki Lafuente, que ha actuado en ‘La Voz’ y ha realizado diversos espectáculos, entre ellos uno de homenaje a Frida Kahlo. Viki Lafuente tiene “la fuerza del rock y soul, con tendencias grunge y trazando melodías sobrecogedoras con su poderosa voz, sin perder un ápice de sensibilidad”, se dice en la promoción del disco que se empezó a grabar en 2019 y que sale ahora. La banda que la acompaña está formada, además, por Álex Comín (guitarra), Humberto Ríos (teclados), Jesús Martí (bajo), Gigi Cano (batería), Marta Heras y Sara Lapiedra (coros). La cantante repasa algunos instantes de sus veranos.
1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?
Tendré un verano bastante ajetreado, la verdad, planificando el lanzamiento de mi nuevo álbum, ‘Libre’, toda la promoción y, por supuesto, la presentación en directo. Además, me han ofrecido protagonizar un cortometraje junto a Iván Gisbert; así que estaré entretenida, aprovechando el tiempo dentro de las posibilidades pandémicas. No tengo muchos viajes aplazados, ya planifiqué teniendo en cuenta la situación. Se me aplaza lo profesional, que es peor.
2. ¿Qué significa el verano para usted?
Alegría, liberación. Todo sentimientos positivos. Una cura.
3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Veraneo en mi corazón, ja ja ja. Soy muy de montaña, pero en verano intento siempre escapar al mar.
4. ¿Cuál es el vínculo de la música y el verano para usted, cuál es su experiencia?
El verano siempre ha sido la época más activa en cuanto a la música, aunque ya sabemos que los tiempos que corren nos han dejado con las ganas.
5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?
Hay muchos. El sur, el norte. Las pitiusas. Muchos recuerdos.
6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. Ritos de paso, revelaciones, amores, ¿Hay algo especial para recordar?
Cada verano ha tenido algo especial... La primera vez que te vas con tus amigas de viaje lejos de casa. El primer veraneo loco en pareja. Cuando llegan los hijos. Noches de piragua en el mar. Paseos por altas cumbres nocturnos con miles de estrellas. Bailes hasta el amanecer.
7. ¿Qué lugar ocupa el verano en tu obra y en tus fantasías?
El verano me evoca luz, es un espacio seguro que siempre me brinda paz y me trae una sonrisa. Es bienestar, calma.
8 ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días? ¿Hay un libro que encarne para usted el espíritu del verano?
Ahora mismo estoy componiendo temas, también quiero profundizar en el guión del próximo cortometraje musical de Sadie Duarte ‘Between here and gone’, pero no todo es trabajar, también voy al río a bañarme, hago excursiones por el monte, disfruto de la familia... Me voy a ir muy atrás en el tiempo. A mis 8/9 años, se va a reír, ‘Las aventuras de los cinco’.
9. ¿Qué película o películas está asociadas a un verano inolvidable?
‘Reality bites’ o ‘Stand by me’, por ejemplo. Veo que vuelvo de verdad a la adolescencia y la infancia.
10. ¿Cuáles serían los discos y las canciones del verano para ti?
No puedo decir una en concreto... Cualquiera de Bob Marley o Los delincuentes. El bicho, Janis Joplin; siempre hay mucha música y para mí es atemporal en todos sus significados.
11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?
El agua.
12. ¿Internet y los móviles han hecho mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?
Por un lado no porque con nuestro trabajo estás siempre atrapado, pero si sabes desconectar sirve su función para buscar excursiones. Facilitan búsquedas y trayectos...
13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?
Manu Chao en el Príncipe Felipe; Buju Banton en Tarifa; Lola Flores y Tomatito en El Palmar; Narco en Viñarock...
14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
La primera vez que actúas en un festival y el público corea tus canciones. Eso es especial.
15. ¿Cuál sería para usted un verano ideal?