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Antón Castro

SERGIO CHEJFEC VISITARÁ CÁLAMO EL MARTES

SERGIO CHEJFEC VISITARÁ CÁLAMO EL MARTES

[La cálida editora Olga Martínez de Candaya envía esta nota sobre la presencia del escritor argentino Sergio Chejfec en Zaragoza el próximo martes para presentar su novela Mis dos mundos. Olga dice que la intención de su editora es publicar los restantes libros del narrador en España. Las notas que aquí se transcriben pertenecen al gabinete de prensa de la editora con sede en Barcelona. El narrador y poeta Miguel Serrano, que publicará próximamente en Candaya, actuará de presentador del escritor.]

 

 

 

PRESENTACIÓN DE “MIS DOS MUNDOS”

 

Lugar: Librería Cálamo, Pza. San Francisco 4

Día: Martes, 11 de noviembre a las 20 horas.

Presenta: Miguel Serrano (escritor).

 

Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956) es uno de los escritores más sólidos y prestigiosos del nuevo canon de la literatura argentina. Su obra literaria (10 novelas y 2 libros de poemas) ha sido analizada y reivindicada por críticos y escritores tan importantes como Beatriz Sarlo, Alberto Manguel, Alan Pauls o Roberto Fogwil. Con la publicación de Mis dos mundos, la editorial Candaya inicia la introducción en España de este escritor fundamental que reelabora de manera muy personal la herencia de Sebald y Handke.

 

Sergio Chejfec, que actualmente vive en Nueva York, estará en España para apoyar el lanzamiento de Mis dos mundos del 8 al 20 de noviembre.

 

SOBRE LA NOVELA

Mis dos mundos es la crónica de un caminador. De paso por una ciudad del sur del Brasil, el escritor celebra haber encontrado el parque ajustado a su situación anímica; pero poco a poco irá reconociendo que son sus propias impresiones y pensamientos, no precisamente halagüeños, los que personalizan el paisaje y sus habitantes. Aquello que empezó siendo una experiencia de hiperpercepción, que aspiraba sobre todo a la exactitud y al matiz, se convierte en un arriesgado ejercicio de hiperconciencia, que oscilará entre la lucidez y el delirio.

Metáfora de otros viajes y cifra del tiempo vivido, Mis dos mundos despliega desde el Sur una incisiva mirada sobre las condiciones del presente y del pasado cercano: el efecto desintegrador de la mundialización y su apuesta por los paisajes clónicos, los extrarradios sin amparo y los habitantes indeterminados, el peaje de vacío que conllevan ciertas migraciones, la convivencia urbana con las ambiguas formas de lo natural... En voz baja y de modo aproximativo, Sergio Chejfec va dibujando un cierto estado del alma (entre la decepción y el miedo, la confusión y la incertidumbre) en el que no resulta extraño  reconocerse.

[La foto ha sido publicada por La Nación y por ADN. No sé con certeza a quién pertenece.]

 

Sergio Chejfec es un nuevo punto de partida. Tuve que pensar mucho por qué me atrae de una manera tan fuerte. Chejfec escribe a partir del Kafka que Borges hace posible leer (Beatriz Sarlo). 

 

 

PILAR PALOMERO, MEJOR DIRECCIÓN EN XIII

PILAR PALOMERO, MEJOR DIRECCIÓN EN XIII

[Esta noche, en la XIII SCIFE de Fuentes de Ebro, se han entregado unos premios muy repartidos que otro años, en los que han destacado dos películas: El niño balcón de Pilar Palomero y El patio de mi casa. ]

 

 

CORTOMETRAJES DE FICCIÓN

PRIMER PREMIO “LOS OLVIDADOS”

 

EXAEQUO

“Reality” de Kim Gazquez

“Tengo un secreto” de Carlos Val

 

MEJOR DOCUMENTAL

        

“La bolsa de Bielsa” de Mirella Abrisqueta, José A. Delgado, Marta Cortina

 

OPERA PRIMA (PREMIO JOSÉ LUÍS BORAU) EXAEQUO

 

“H20” de Javier Mesa y Vicente Reig

“La última pregunta” de Elisabeth Martínez

 

MEJOR GUION (PREMIO ALFREDO MAÑAS)

 

Pilar Gutiérrez por “El patio de mi casa”

        

FOTOGRAFIA (PREMIO JOSÉ ANTONIO DUCE)

 

Fran Fernández Pardo por “El hueco de Tristan Boj”

 

MONTAJE (PREMIO JUAN ANTONIO BARDEM)

 

Emma Tusell por Made in Japan

 

MUSICA ORIGINAL (PREMIO ANTÓN GARCÍA ABRIL)

 

Jakob Ilja por “Tengo un secreto”

        

ACTRIZ (PREMIO CHARO LÓPEZ)

 

Pilar Molinero, Ana García y Silvia García por “El patio de mi casa”

 

ACTOR (PREMIO PACO RABAL)

 

Jonatan Guilló por “El patio de mi casa”

 

DIRECCIÓN

 

Pilar Palomero por “Niño balcón”

 

DIRECCIÓN DE PRODUCCION (PREMIO EDUARDO DUCAY)

 

Jaime Cruz por “El niño balcón”

 

PREMIO DEL PÚBLICO

 

“Salomón” de Ignacio Lasierra

*Autorretrato de Pilar Palomero, que trabaja actualmente de guionista en Aragón Televisión. Pilar es fotógrafa, operadora de cámara, guionista y directora.
El niño balcón tiene mucho que ver con los cuentos de antaño, con los cuentos del romancero viejo o con las fábulas de Las mil noche y una noches. Es una pieza esencialmente lírica, un cuento bellamente dosificado que habla del amor a la vida, al cine, a las historias, y que rinde homenaje con elegancia y una atmósfera mágica y musical al mundo de los sueños. La película de Paula Ortiz, El hueco de Tristán Boj, en la que actúa mi hijo Jorge, ha recibido el premio a la mejor fotografía. Es una bella fábula de amor imposible en torno a una bailarina y un músico, realizada con actores y con títeres diseñados por Elena Millán. Es una película distinta, de tamiz lírico y una meticulosa planificación de escenas y de ritmos.

ALFREDO CASTELLÓN: UN DIÁLOGO APASIONADO

ALFREDO CASTELLÓN: UN DIÁLOGO APASIONADO

[Dentro de un instante se fallan los Premios de la SCIFE. Sospecho que va a la ser la noche de Pilar Palomero y de su “Niño balcón”. Hace exactamente una semana estuve en el homenaje a los hermanos Julio y Alberto Sánchez Millán y me senté al lado de Alfredo Castellón. Alfredo, que tiene una pinta de adolescente eterno, ha terminado el libro de relatos “El ruido de la memoria” y acumular otros muchos proyectos. También se ha publicado en DVD la película “Platero y yo” que rodó en Moguer, en la propia casa del artista, y exactamente hace unos días se cumplía medio siglo de la fecha en que se retransmitió un corrida de toros por vez primera para TVE. Ignacio Martínez de Pisón le dedica un estupendo texto en “Las palabras justas” (Xordica). Hace algún tiempo, entrevisté a Alfredo Castellón, ex deportista. Recuperó aquí este diálogo que tiene algo de perfil.]

 

ENTREVISTA CON EL ESCRITOR, DRAMATURGO, DIRECTOR DE CINE Y REALIZADOR DE TVE



Alfredo Castellón Molina ultima varios libros de relatos y de aforismos. Confiesa que ahora recorre algunas imágenes de su infancia: un bosque de naranjos, algunas ciudades, un colegio y de alumnos que hablaban mal castellano. Y en esa evocación, que adquiere en sus cuentos las formas de los recuerdos inventados, distingue a su madre Isabel Molina, que “era muy guapa, que se casó joven, a los 17 años, y no sabía nada de nada: tenía que llamar a su madre hasta para cocinar”; distingue a sus hermanos, Maribel y Antonio, ya finado y experto en teatro, y a su padre, “muy comprensivo y tolerante con su guapa y jovencísima mujer”, un hombre que se hizo a sí mismo: estudió en la escuela de Morés, se hizo contable, trabajó en los Loscertales y al final se independizó y abrió un almacén de maderas. Los recuerdos transitan de Zaragoza a Barcelona, y de ahí a Burriana, a una masía cuya puerta visitaba el mar con su oleaje desvanecido. De entonces, conserva instantáneas casi terribles: un delfín muerto sobre la arena, las zanjas interminables en el arenal donde arrojaban a los muertos, cubiertos con cal viva. Finalmente, en medio de la hecatombe, los Castellón Molina volvieron a Zaragoza.



-Mi padre –dice el director de “Las gallinas de Cervantes”- no era un hombre de estudios, pero leía mucho, sobre todo libros de aventuras: Emilio Salgari, Blasco Ibáñez y algún libro de Nietzsche, en particular “Así habló Zaratustra”, que era muy popular. Creo que mi afición a viajar, que ha marcado toda mi existencia, nació de mis lecturas de Blasco Ibáñez. Me atraía la fantasía, y la encontraba en las páginas donde nadie la veía.


-Usted estudió en los Jesuitas.

-No era un buen estudiante, aunque sí capitaneaba las aventuras de varios grupos. Improvisábamos juegos en los campos, robábamos fruta, apedreábamos gatos, las típicas estupideces de los niños.

-¿Y el cine, cuándo empezó a interesarle?

-Tarde. Pero tuve un auténtico golpe de suerte: mi tía Carmen, hermana de mi madre, pasó a ser la taquillera del Monumental Cinema y me facilitaba las entradas gratis. Eso sería alrededor de 1942. Más tarde, con otros amigos, empecé a frecuentar otros cines, y las películas se convirtieron en un auténtico tesoro.

-Hablemos de esos amigos que tanto lo ayudaron en su formación, en su crecimiento.

-Son muchos. Pienso en Juan Antonio Pérez Páramo, era melómano y sigue siéndolo. En casa de sus padres descubrimos los libros de la editorial Losada, obras de Neruda, de Sartre, que nos abrieron un mundo diferente. También estaba Fernando Alonso Lej, que fue atleta y luego un magnífico cardiólogo, Ángel Anadón, Alberto Portera, Mariano Barrachina, que ejercía de entrenador, López Zubero. A casi todos nos interesaba mucho el deporte. Practicábamos atletismo (tengo algunos títulos de Aragón) y el baloncesto. Recuerdo algunos viajes con el equipo a Madrid, a París y a Pau, la vida en las pensiones, etc., y la pasión que tenían todos por la música clásica. Eran deportistas realmente cultos. Miro hacia atrás y veo un concurso entre Alberto Portera y Fernando Alonso Lej para adivinar si lo que sonaba en la radio era Mozart, Beethoven o Schumann. Nada que ver conmigo que era un auténtico salvaje e indocumentado.

-¿Quién más había por ahí? Creo que usted frecuentó también el Niké...
-Claro. En los primeros años. Estaba el fotógrafo Joaquín Alcón y sus amigos. Federico Torralba, Antonio Sarriá, algo mayor que nosotros, y Eduardo Fauquié, que era algo así como nuestro instructor musical. Nos dejaba los discos y era muy generoso porque también nos organizaba sesiones musicales en su casa. También estaba el librero Inocencio Ruiz Lasala, donde íbamos a comprar libros muy baratos; a veces, si no te llegaba el dinero, te los prestaba por unos días. También compraba mucho en Allué.

-Usted no fue un estudiante demasiado ejemplar, pero se matriculó en Derecho.

-Y lo hice aquí, en Santiago y Oviedo. Siempre recordaré una llamada de mi padre para recordarme que se me acababan los plazos de matrícula: estaba yo en la playa de Torredembarra, con una tienda de campaña, tomando un arroz con lapas. Era una etapa en que hacía mucho deporte, no sólo en atletismo, entrenábamos en la plaza de los Sitios, sino que iba a la montaña con Montañeros de Aragón.

-¿Qué le pasó por la cabeza para matricularse en la Escuela de Cine en 1954?

-Recibí una llamada de Pepe Pérez Gállego, con el cual viajé mucho a París, y me dijo que se había exámenes para dirección. Me fui a examinarme con otros 100 candidatos. Aprobamos sólo seis: Carlos Saura, Julio Diamante, Ángel Fernández Santos, Ramón Zulaika, Juan García Atienza y yo. Recuerdo que Eduardo Ducay me prestó el “Kulenchov”, me lo copié a mano, era una edición latinoamericana, y logré aprobar. Entonces no había fotocopiadoras ni nada. Me instalé en el colegio mayor Cardenal Cisneros; en realidad yo quería pasar un año o dos viendo cine en Madrid.

-Además, usted tenía deseos de ser escritor, ¿no?

-Desde luego. Publiqué en “Blanco y Negro”, en el especial de Navidad, en 1954 y 1956, los relatos “El ladronzuelo de estrellas” y “El árbol de Navidad”, ilustrados por Goñi. Se los enseñaba a mis amigos de Niké y a mis amigos los deportistas y no se lo creían. Pensaban que era un plagio o una broma. Pero seguí escribiendo, y por entonces, poco después de llegar a Madrid, establecí contacto con Miguel Buñuel, el escritor de literatura infantil de Castellote, que era un hombre bueno, generoso, un magnífico escritor, que había sido premio de poesía infantil de Doncel. Él también ingresó en la Escuela de Cine y fue expulsado a raíz de un enfrentamiento con Sánchez Bella. A raíz de eso, sufrió una auténtica metamorfosis: pasó de ser falangista a todo lo contrario, a posiciones de la izquierda. Nos reíamos mucho, y sentí mucho su muerte.


-Ya en el año 54 hizo su primer documental: “Nace un salto de agua”...
-Muy pronto, en aquel contexto de la Escuela de Cine, se formaron como dos grupos. Por un lado, estaban Diamante, Saura, que hacía magníficas fotos, y por otro Fernández Santos, Zulaika y yo. Yo, insisto, era un salvaje aragonés con intuición, pero ellos tenían un bagaje cultural importante. Ese trabajo me lo ofreció Saltos del Sil, empresa en la que trabajaba Santiago Castro Cardús, el hermano de Julio Alejandro. Intenté recoger cómo se construye un salto de agua en San Esteban del Sil, donde se masticaba la pobreza. Quise mostrar a la gente esa parte de Galicia fascinante y desconocida y los efectos de la mano del hombre.


-¿Qué sucedió luego? ¿No se fue a Cinecittá, a Roma?

-Ocurrió que Luis García Berlanga era muy amigo de Michelangelo Antonioni, que estaba rodando “Las amigas”. Me dio una carta de recomendación y se la llevé. Me quedé un tiempo de meritorio, y yo tenía que pagármelo todo, como hice también en diversas épocas en París, donde recogí papel con un carrito por las casas para un empresario catalán. ¿Le cuento una cosa?


-Diga, diga...

-Estuve en París en muchas ocasiones. Sobreviví como pude, con el papel, con otros trabajos, pero hay algo bonito: en esos viajes a la capital del Sena, Alberto Portera me dio algunos dibujos de Fermín Aguayo para que se los llevase a su nuevo estudio. Al final, me regaló un cuadro precioso de la época de “Pórtico”.

-Estábamos en Roma...

-En Roma trabajé de camarero, hice compañía y cuidé a ancianos, aceptaba todos los trabajos que me ofrecían mis amigos: Silivo Maestranzi, Peter Kubelka, el pintor vietnamita Tran Tho. Aprovechaba las pausas de rodaje para conversar con todo el mundo: con la montadora de Antonioni, Rosana, que me enseñó muchas cosas; con el operador de cámara, con la actriz Rosanna Podestá...

-Tenía usted fama de seductor. ¿Vivió un romance con ella?
-En absoluto. Ella estaba con su madre casi siempre, y una vez, una sola vez, tomamos el té en su casa. Conocí a Cesare Zavattini, que estaba muy informado de lo que ocurría en España y con el cine español, un amigo le había regalado el libro “Platero y yo”, que yo llevaría al cine en 1965. ¿Antonioni? Era un hombre que sólo estaba preocupado por el cine, por el montaje.



-Y por entonces, también conoció a otra persona esencial en su vida: María Zambrano.

-Sí claro. El encuentro con ella significó un gran vuelco en mi vida. Ella condicionó mi inclinación hacia la literatura. En el fondo, yo quería ser escritor y he terminado escribiendo. Me la presentó Diego de Mesa, y nos veíamos dos días a la semana al menos. Me enseñó a pensar, a amar la poesía.

KATY PARRA: LOS PÁJAROS Y LA PASIÓN

KATY PARRA: LOS PÁJAROS Y LA PASIÓN

 

Por si los pájaros (Visor, 2008) es un poemario de Katy Parra, una escritora murciana, nacida en Totana en 1964, de la que yo creo que no había leído nada. Es un libro de amor y de desamor, de deseo y de delirio, lleno de erotismo, de sinceridad y de desinhibición. Los poemas de Katy Parra son de exquisita factura –se maneja muy bien en el heptasílabo, en el endecasílabo y en el alejandrino, sobre todo-, piezas de confesión y de dolor, la voz de alguien que declara sus gustos, sus pasiones, sus fetiches y la sed inagotable de un beso, de una caricia, de una intensa muerte en compañía de alguien, de una bailarina que mueve las caderas en una pista de baile un instante antes de marcharse anudada al brazo de otra mujer.

 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

 

Lo supe desde niña.

Odiaba aquellas trenzas

y aquel vestido rosa.

Me resultaba inútil y aburrido

guardar la compostura,

parecer de cristal

y cumplir esas normas

tan propias de mi sexo.

 

Algunas madrugadas

trepaba hasta la copa de los árboles

y hablaba con mis gatos

de lo que guapa que era Marisol.

Me gustaba mirar aquellas piernas

e imaginar, debajo de su falda,

un mundo diferente.

 

MARÍA

 

Se llamaba María.

Era como una lluvia

levísima de otoño,

con los ojos muy dulces,

del color de los bosques

en los cuentos de hadas.

 

Era como una luz

trasnochada y cumplida,

como la infatigable

sustancia de un domingo.

 

La soñé tantas noches

que acabé por creer

que mi vida era un sueño.

 

ABRIL

 

Recuerdo que era abril,

que la tarde, lentísima,

se enredó a tus palabras

antes de pronunciar

mi nombre, desasido de la música.

Lentamente, mis ojos,

recorrieron tu escote

sin reparar en gastos.

 

En abril como un grito

en mitad de la nada,

como una bendición

de saliva y jazmines,

abril, como tus manos,

presintiendo la luz del milagro inminente.

 

VERSIÓN DEFINITIVA

 

Nuestra historia de amor estaba escrita

y lista para ser ejecutada.

Tú encontraste una excusa

para dejar tu voz

en el interlineado de estos versos,

yo tan sólo busqué el sabor agridulce

de aquellos labios íntimos

que besé hasta olvidar

con que palabra empieza la derrota.

*La foto es de Delilah Montoya y se titula "Pink 2006".

OLVIDO GARCÍA VALDÉS: DOS POEMAS

OLVIDO GARCÍA VALDÉS: DOS POEMAS

 

 

Lola Ferreira, la directora de comunicación de Círculo de Lectores, es una pontevedresa delicada y cariñosa que disfruta como nadie con los libros que publica su sello, en alianza con Galaxia Gutenberg. Uno de las niñas de sus ojos, y hay motivo, es la colección de poesía. Hace unos días aparecía  Esa polilla que delante de mí revolotea de Olvido García Valdés, la poeta de Santianes, Pravia, una escritora de las pequeñas cosas, de la naturaleza, de los pájaros, una autora que atrapa versos y metáforas al vuelo y los vuelca en poemas, bellamente esculpidos, con un aroma elegíaco. Olvido García Valdés, uno de los nombres más bellos de la lírica española, escribe de la pureza, de la transparencia, de la suavidad, del miedo, de las cosas que llegan por sorpresa, de los mínimos gestos del tiempo y de la luz. Quizá pueda estar dando yo la sensación de que es una poeta abstracta: todo lo contrario. Mezcla lo real inmediato con lo soñado, mezcla el cuerpo con el alma, el dolor con la vida en su multitud de formas, reconocibles, humanísimas, transidas de un temblor de verdad.

 

Lola Ferreira ha tenido el bello gesto de enviarme el libro. Lola –y sus compañeros, Miguel Ángel Delgado especialmente, es él a quien más conozco- tiene el don de la afabilidad, de la ternura. Siento un gran cariño por Pontevedra y cuando le pongo un rostro a la ciudad de piedra y memoria, de líquenes y de perfumes artísticos, siempre pienso en Lola Ferreira. En ella, sin duda, y en un poeta que siempre me cautivó: Lois Amado Carballo. Lola Ferreira es dueña de muchas historias secretas, observadora de muchos escritores, cómplice de seres inolvidables y complejos como José Ángel Valente, que tenía algo de poeta airado y visionario. El Lorca vanguardista de Galicia, antes de la Guerra Civil, maestro de aldea, soñador ante el mar rizado de naves y de olas.

 

Emocionado como yo ando con la naturaleza (por cierto, acabo de leer buena parte del libro de Miguel Mena, Piedad (Xordica), y me ha emocionado algo que dice: siempre había soñado decirle a su hijo el nombre de todos los árboles y salir juntos de paseo por el paisaje, y se topó de bruces con una enfermedad inesperada y con el silencio de Daniel), me ha gustado mucho este poema de Olvido García Valdés, a quien saludé durante su recital en la Expo de Zaragoza. Acababa de dejar Toulouse y regresaba a España con su compañero, el poeta, editor, traductor y experto infinito en poesía Miguel Casado.

 

Renueva ahora los brotes, envía

primero la amapola a los caminos,

que el chopo tome fuerza y el álamo,

el almendro. Anuncia del trigo las espigas

azules, la crespa hoja del robel, acoge

como tuyas las alas de esos árboles cipreses

que te saludan pajarazos.

Envía dulce la amapola, y gusanos

de agua recorran sibilosos

los campos. Verde y azul, humedal

de flores y de sauces. Vivo

en la ciudad que toca el cielo, que los cielos

perfuman oreándola, respirable

canto de alondra.

 

Y también me gusta mucho esta pieza del libro Y todos estábamos vivos (2001-2005). Cada fin de semana, Carmen Gascón (acabamos de cumplir 28 años de casados, el pasado miércoles exactamente) se levanta y lo primero que hace es meterse en su pequeño huerto, en su pequeño jardín. Y ahí está, afanosa, con su pasión por las cosas del campo.

 

vino, posó sus ojos, mil ojos,

en mí por un momento, luego

se fue, dejó dos de los suyos

en lugar de los míos, con ellos miro

varas de azucena florecidas, rosales,

viejos celindos olorosos, un moral,

Entantoquederrosayazucena llamamos

al jardín, acacia pianista de la brisa.

 

Esa polilla que delante de mí revolotea. Olvido García Valdés. Prólogo de Eduardo Milán. Epílogo de contraportada: Juan Antonio Masoliver. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2008. 458 páginas. Este desnudo colectivo corresponde a Brueghel y De Backer. 

 

PATRICIA HIGHSMITH: UN MIÉRCOLES DE INQUIETUD

PATRICIA HIGHSMITH: UN MIÉRCOLES DE INQUIETUD

El pasado miércoles, en el Taller de Escrituras de Mujer que imparto en la Casa de la Mujer, hablamos de Patricia Highsmith (1921-1995). Fue una tarde magnífica. Primero, bajo el amparo de Fuegos y de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, leímos los textos que habían escrito las compañeras: había cartas a un hermano, un hermoso y misterioso poema de amor y fantasmas, otra composición de ausencia y soledad en clave de un diálogo de paradojas: el fuego y el hielo, oímos otras piezas llenas de sutileza, de sinceridad, casi de catarsis personal. Cada texto nos daba pie a narrar hechos, cuentos de terror, sucesos más o menos esotéricos, perturbadoras historias de animales: casi sin darnos cuenta nos íbamos metiendo en el mundo de suspense, de ambigüedad moral, de la culpa y el crimen, de mentiras y de amores esquivos de la autora de Crímenes imaginarios o El diario de Edith. Hicimos un repaso por su trayectoria: su conflictivo nacimiento (su madre estuvo a punto de abortar e intentó ingerir aguarrás), su pasión temprana por las letras y en concreto por clásicos tan tempestuosos como Dostoievski, el descubrimiento del padre a los doce años, la siempre tensa relación con la madre.

 

Fuimos siguiendo su trayectoria, los primeros cuadernos, su condición de escritora, escultora y pintora, su carrera de periodismo, el abandona de Estados Unidos (nació en Texas, vivió en Nueva York, estudió en Columbria). Cuando publicó Extraños en un tren, Hitchcock adquirió los derechos del libro, lo modificó levemente y realizó una obra maestra. Y ella, gracias a los 6.800 dólares que recibió, pudo consolidar su obra, que contempla espléndidas series como la de Mr. Ripley, libros excepcionales como El temblor de la falsificación, magníficos relatos psicológicos y de suspense, y, en medio de una inagotable producción emparentada con Hammet, Chandler o McCain, entre otros, una novela de tema lésbico, Carol, que nació de un episodio central de su existencia.

 

Alguien, mientras contábamos y comentábamos historias (la semana pasada se incorporó una nueva alumna; el miércoles, dos más), alguien dijo esta frase: “A mi hermano le van a nacer alas dentro de dos semanas” (creo que no es literal), y ése es el punto de partida para componer una pieza de suspense, de terror, de intriga. También leímos varios relatos de Pequeños cuentos misóginos. Patricia Highsmith tenía una negra visión del mundo, pero su lucidez parecía incuestionable. Conocía a la perfección el corazón humano.

*Patricia Highsmith, en Nueva York, en 1941.

"LA BOLSA DE BIELSA", PREMIADO EN FUENTES DE EBRO

"LA BOLSA DE BIELSA", PREMIADO EN FUENTES DE EBRO

El Festival de Cine de Fuentes de Ebro ha decidido premiar, en el apartado documental, a “La bolsa de Bielsa". Producido en Alta Definición por Aragón TV, el documental es una idea original de Maite Cortina, delegada de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión en Huesca, y ha sido realizado por Mireia R. Abrisqueta y José Ángel Delgado, de la productora Sintregua. Más de 100 vecinos del valle de Bielsa han participado en el rodaje de la película que cuenta, además, con los testimonios de algunos de los supervivientes que protagonizaron y vivieron en primera persona su particular viaje al exilio.

 

El jurado ha destacado el magnifico guión de este documental ficcionado, que ha sabido mostrar el episodio vivido por las gentes del valle de Bielsa y las vicisitudes del éxodo masivo de 6.000 civiles hacia tierras francesas a través de los pasos fronterizos del Pirineo. Este episodio histórico, que ocupa un lugar omnipresente en la memoria colectiva del Altoaragón, fue un ejemplo de organización y solidaridad del ejército republicano y, sobre todo, de la población civil. Los habitantes de la zona, conocedores del terreno y disponiendo de los medios necesarios, fueron piezas clave para permitir la evacuación de los refugiados, que terminaron en campos de concentración franceses. Una vez finalizada la guerra, los que volvieron a España tuvieron que afrontar la dura reconstrucción de sus pueblos y de sus vidas, en un contexto de pobreza y miseria, de represión y de construcción de nuevos valores y costumbres bajo la dictadura militar franquista.


El premio se entregará el próximo sábado día 8 de noviembre durante la ceremonia de clausura del festival, que tendrá lugar en el Hall del cine de Fuentes a las 20.00 horas. Allí se rendirá también un homenaje a la actriz Mercedes Sampietro. El premio, patrocinado por el Departamento de Cultura de la Diputación Provincial de Zaragoza, está dotado de 3.000 euros y un trofeo.

 

“La bolsa de Bielsa” será presentado en la Diputación Provincial de Huesca el próximo 11 de noviembre, y emitido en Aragón TV dentro del programa “Plano corto” el día 12 de noviembre a las 23:25 horas.

*Esta nota está redactada por María José Mozota y su equipo de comunicación. La foto es de Robert Capa.

 

 

 

"INVITACIÓN A LA LECTURA" INICIA NUEVO CICLO

"INVITACIÓN A LA LECTURA" INICIA NUEVO CICLO

[El programa "Invitación a la lectura" llegará a cinco institutos más. El 95% de los centros de Secundaria aragoneses participan este curso en el proyecto cuyo objetivo es fomentar la lectura y la escritura entre los estudiantes. El 50% de los autores que acudirán a los institutos son aragoneses.]

 

La directora general de Política Educativa, Carmen Martínez Urtasun, y el director de Instituciones y Convenios de Caja Inmaculada (CAI), Fernando Arcega, han asistido a la presentación del programa “Invitación a la lectura” para este curso 2008/2009. El profesor y escritor Ramón Acín Fanlo es el coordinador de este proyecto. El objetivo de este proyecto, que cumple este año su XXIII edición, es fomentar la lectura y la escritura y apoyar a la literatura escrita en Aragón. Al acto han asistido cuatro de los autores aragoneses que participan en el programa: Alfonso Plou, Manuel Vilas (El mundo anunciaba ayer su fichaje por el sello Alfaguara), Ana Alcolea (publicará en Algaida una novela para adultos) y Miguel Mena (la próxima semana sale su libro de textos y fotos, Piedad, en Xordica).

 

El programa, organizado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte y que cuenta con el patrocinio de CAI, llegará este curso a cinco institutos de Secundaria más que la edición pasada, lo que supone la participación del 95% de los centros de enseñanzas medias en el proyecto. A éstos hay que sumar la casi la totalidad de los Centros de Educación de Adultos (33), dos Escuelas Oficiales de Idiomas, así como cinco centros escolares concertados. (Ver documento anexo).

 

En el programa de “Invitación a la lectura” participan alrededor de 35.000 alumnos de Educación Secundaria y unos 3.000 de Educación de Adultos. Los alumnos preparan previamente en casa y en clase el encuentro con los escritores, leyendo y analizando su obra. El día de la actividad, los autores hacen una breve intervención inicial y, posteriormente, se lleva a cabo un diálogo entre el escritor y los estudiantes. 

 

En esta ocasión, el número de escritores que participarán en el programa es de 66, cuyas obras responden a diferentes niveles de lectura y a los intereses creativos de los alumnos. En total, hay 33 autores nacionales y extranjeros y 32 aragoneses. Una de las novedades de esta edición es que se ha incrementado el porcentaje de escritores aragoneses para fomentar más la literatura de la Comunidad. Cada autor hace un mínimo de cuatro encuentros con alumnos de diferentes centros.

 

Entre los escritores que participan este año en el programa hay tres Premios Nacionales de Literatura, un Premio Nacional de Narrativa, dos Premios Nacionales de Poesía, un Premio Nacional de Traducción, cuatro Premios Nacionales de Literatura Infantil y Juvenil, seis Premios de la Crítica, así como académicos de la RAE, cuatro Premios Nadal o un Premio de Derechos Humanos de Periodismo.

 

Hay que destacar la presencia de dos autores franceses que dialogarán en su idioma con los alumnos de dos centros bilingües de Zaragoza. Asimismo, en la Escuela Oficial de Idiomas Lázaro Carreter de Zaragoza, contarán con la presencia de escritores en lengua catalana, que hablarán con los alumnos en este idioma.

*Esta nota, con breves apostillas mías, corresponde al gabinete de Comunicación del Gobierno de Aragón. La máquina de escribir perteneció a William Faulkner.