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Antón Castro

AMARAL: POP INTELIGENTE Y MELÓDICO

AMARAL: POP INTELIGENTE Y MELÓDICO

Ayer en La Vanguardia, Dont Putx concluía así su nota sobre el concierto de Amaral en San Feliu de Guixols.

 

“Espléndido grupo, Amaral. Una de las excepciones del espiral [sic] de mediocridad que anima las listas de las radiofórmulas. Eva Amaral es propietaria de una voz privilegiada: potente, afilada, diáfana. Un pop-rock inteligente, de gran sentido melódico –y que se escuda no pocas veces en la escuela folk-rock-, da nuevos motivos de interés a una propuesta que también tiene lo suyo en el frente poético, combinando el relato de la alegría de vivir juvenil con la melancolía, amén de aspectos sociales y, a veces, metafísicos”.

MAS DE DIEGO O MASADA AZCÓN: VIAJE EN EL TIEMPO

MAS DE DIEGO O MASADA AZCÓN: VIAJE EN EL TIEMPO

Desde hace algunos años, quizá veinte tal vez, los descendientes de la masada Azcón o Más de Diego de Ejulve celebran un día anual de encuentro. La saga es prolija y soy incapaz de resumirla, por eso me quedo más cerca de lo que más me toca: allí vivieron Francisco Gascón y Carmen Pascual, y luego sus tres hijos: Leoncio, mi suegro, Almerinda, cuyo nombre salió de un cuento, y Vidal. Los dos primeros han fallecido, y Vidal, de 73 años, padre de tres mujeres (María José, Anabel y Almerinda) y marido de Isabel, sigue trabajando en lo que puede: cuida los huertos, recoge el cereal, visita el gran territorio del Mas de Diego, usado aquí y allá, en distintas maquetas, como modelo de masada del Maestrazgo.

 

Hacía algún tiempo que no iba. En los últimos años me había distanciado de la celebración, y he vuelto con mis familiares. Esta vez había menos gente, mucha menos, pero la tarde del sábado volvió a ser una tarde de risas, de recuerdos, de meriendas y de poesía. Una de las descendientes de la masada, Apolonia, tiene por feliz hábito escribir un poema la víspera o la antevíspera. Y este año también fue así: redactó un poema en verso libre, sin ningún tipo de rima ni siquiera en asonante, y lo leyó con su sinceridad y su gracia habitual. Volvió a pedir la libertad, la paz y la convivencia, y recordó el agujero de ozono, aquellos tiempos en que no había televisión ni nevera ni preservativos, y no quiso mentar la bicha del rencor, lo digo porque salieron a relucir los crímenes del pasado y esos laberintos tan difíciles de encauzar como los de la memoria histórica.

 

La masada Azcón es un lugar con vistas hacia Molinos sobre todo. Se encuentra en lo alto de una loma: al fondo campan los ciruelos, una fuente más bien escasa, la floresta de robles y carrascas, los caminos hondos que desaparecen en el bosque o en las laderas de un monte abajo. Aquel es un paraíso rural en el destacan la fuerza de sus celajes, el vuelo admirable de los buitres o las cordilleras a lo lejos, que se recortan a lo largo de un horizonte casi intangible. Hice muchas fotos. Me gustan los interiores del antiguo porche, las paredes desconchadas como un cuadro de Tàpies. Ahora mismo acabo de acordarme de algo: Modest Cuixart tuvo una aya de Ejulve, Dolores Pascual, que lo cuidó y lo mimó; de vez en cuando, hace ya algunos años, él venía a verla y pasaba algunos días en Ejulve. Una vez regresó, convertido ya en un pintor famoso, y le dio a Francisco, el hijo de Dolores hasta tres cuadros de colecciones especiales y específicas que sin esas piezas estarían incompletas. Cuixart le dijo: “Cúidalos. Estos cuadros tienen gran importancia. Forman parte de una colección imprescindible”.

 

No podría enumerar aquí a todo el mundo. Esta vez, como en los dos años anteriores, Isabel Brumós, esposa de Leoncio, no quiso venir. Conservo un montón de fotos donde están ambos sentados, riendo, charlando y comiendo: Leoncio salió de aquel lugar prácticamente para compartir su vida con esta mujer apacible y elegante que solo ha cometido un pecado en su vida: llamarse “Feíca” a mi perra Zara, de raza boxer.

 

Quizá sea su única ligereza o imperfección. La verdad, no sé cómo definirla… *La foto es de Modest Cuixart, vinculado sentimentalmente con Ejulve. 

YELENA ISINBAYEVA: 5.05. SALTO, RÉCORD Y ÉXTASIS EN PEKÍN

YELENA ISINBAYEVA: 5.05. SALTO, RÉCORD Y ÉXTASIS EN PEKÍN

La rusa Yelena Isinbáyeva ha logrado su décima medalla de oro en grandes campeonatos al revalidar, con su récord mundial número 24 (5,05) su título olímpico de pértiga con una enorme superioridad sobre la estadounidense Jennifer Stuczynski (4,80) y de otra rusa, Svetlana Feofanova (4,75). A partir de los Mundiales en sala de Budapest 2004, Isinbáyeva, que hoy se permitió el lujo de empezar a competir con el listón ya en 4,70, ha ganado los diez campeonatos en los que ha participado.

Después de dos años sin elevar un sólo centímetro su plusmarca, Isinbáyeva ha sumado tres récords esta temporada (5,03 en Roma, 5,04 en Montecarlo, 5,05 en Pekín) a una lista que alcanza ya los 24: catorce al aire libre y diez en pista cubierta. La estadounidense Jennifer Stuczynski, segunda en el ránking de todos los tiempos con sus 4,92 de junio pasado en Eugene, parecía constituir la única amenaza seria para Isinbáyeva, pero Svetlana Feofanova, subcampeona olímpica, terció en la contienda al superar los 4,75 en su mejor salto del año.

Isinbáyeva se fue quedando sin rivales a medida que se elevaba el listón. A partir de 4,80 nadie le discutió la victoria. Stuczynski había arrebatado por cinco centímetros la plata a Feofanova con 4,80 y ambas se dispusieron a contemplar el remate de Isinbáyeva, que pidió 4,95. Necesitó tres saltos para batir el récord olímpico, pero lo hizo. El récord mundial se le resistió hasta el tercer intento. La pertiguista de Volvogrado es la reina indiscutible del atletismo femenino. Desde la caída en desgracia de la estadounidense Marion Jones, condenada a seguir los Juegos desde la cárcel por perjurio, ninguna atleta puede compararse en carisma a la rusa, que ha amasado una fortuna (más de un millón de dólares) con los premios que le han reportado sus récords.

A partir de los Mundiales de París 2003, en los que sólo obtuvo la medalla de bronce, Isinbáyeva ha ganado todo lo que se ha propuesto: los Juegos de Atenas, tres mundiales en pista cubierta, dos al aire libre, un europeo en sala y otro al aire libre. Es la única mujer que ha roto la barrera de los cinco metros y ha sido dos veces atleta mundial del año. Bella, rica e imbatible. Isinbáyeva, de origen humilde (hija de un fontanero y una dependienta) es el icono deportivo de la nueva Rusia, aunque viva en Montecarlo para pagar menos impuestos. Sus inicios en la gimnasia, deporte que practicó hasta los 15 años, han sido muy útiles para brillar en una especialidad que exige acrobacias circenses. La gimnasia le dio fuerza y flexibilidad, dos cualidades básicas en una pertiguista.

Isinbáyeva compite con Maria Sharapova por el afecto del pueblo ruso, que se inclina por ella. A diferencia de la tenista, residente en los Estados Unidos desde pequeña, ha vivido en Rusia hasta hace muy poco. Sólo permanece en Montecarlo durante la temporada atlética veraniega. De su estancia en la capital monegasca le ha tomado inclinación a los coches de lujo porque, explica, le gusta la velocidad.

El ucraniano Sergey Bubka, cuya marca de 35 récords mundiales pretende superar, dijo una vez que empezaría a tomarse en serio la pértiga femenina cuando alguna mujer saltara cinco metros. Ysinbáyeva ya va por los 5,05.

*Esta es la crónica del diario El País. El salto fue realmente apasionante. Una auténtica maravilla, en el momento oportuno, a la hora final y en una Olimpiada. La foto es de Reuters.

 

 

NADAL: EL MEJOR DEPORTISTA ESPAÑOL. Por SANTANA

NADAL: EL MEJOR DEPORTISTA ESPAÑOL. Por SANTANA

Me gustaría escribir un artículo sobre Rafa todos los días de la semana, todas las semanas del año, todos los años... Naturalmente, si lo hiciera, usted lector podría terminar dudando si estoy loco o no. Yo le puedo contestar ya mismo a esa cuestión: sí, estoy loco; estoy loco por Rafa. He vivido todos sus triunfos cerca o lejos, la mayoría de ellos muy cerca, pero le aseguro que ninguno me ha hecho vibrar como el de ayer (si exceptuamos Wimbledon, por razones obvias).

Y entre tanta vibración me arriesgo a asegurar que Rafa es ya para mí el mejor deportista español de todos los tiempos. Intento dejar a uno y otro lado el especial cariño que siento hacia él desde que era un chavalín y la admiración por su familia; y caigo en la cuenta de que mi adoración no disminuye para nada una realidad que para mí es incuestionable: el oro olímpico se produce sólo seis años después de que se convirtiera en el tenista del mundo más joven en ganar un partido en un torneo ATP.

Entre estos dos logros, las enormes toneladas de éxitos extraordinarios que para mí le catapultan ya mismo hacia otra medalla de oro (al mérito deportivo) y, por supuesto, al Príncipe de Asturias. ¿Hay otro deportista español que haya logrado tantas cosas en tan poco tiempo? ¿Hay otro que haya superado con tanta contundencia, regularidad y sencillez a los mejores de su época?

Ahora que ya es número uno del mundo deberíamos caer en una cuenta quizá injusta: la carrera descomunal de Rafa y la voracidad con que elimina rivales y récords apenas permite un momento para reflexionar sobre la brutalidad de lo que está haciendo.

La obtención de un oro en los Juegos debe ser, desde mi humilde opinión, el instante adecuado para echar un ratito la vista atrás: produce vértigo, pone los ojos como platos y los pelos de punta. Es complicadísimo lo que ha logrado, porque el suyo es un mundo muy difícil. Es muy grande lo que ha logrado porque en su universo hay tipos muy grandes. Y cada paso que suba en esa escalera dorada tendrá más valor.

La verdad es que me atrevo a decir, y yo le bromeo con eso, que en el fondo tiene algo de suerte, la suerte de que no haya un Rafa Nadal a la vista y que le apriete por detrás. Y es precisamente esto lo que imprime a Rafa una imagen que a mí me parece única en la historia del deporte español. Hecha esta pequeña reflexión tras lo que ha logrado, lo que puede venir es impresionante. Si lo consigue y alguien sigue dudando de que es el mejor deportista español de la historia entonces es que ya no sólo yo estaré loco.

Rafa se marcha hoy mismo hacia el US Open, y se marcha para intentar ganarlo. Ese invierno tendrá la Copa Masters y la final de la Copa Davis. ¿Se imaginan? Por supuesto que tengo en la mente a Severiano Ballesteros, a Miguel Indurain, a Ángel Nieto... A esos elegidos de mi país que durante una época asombraron al mundo. Con toda mi admiración y mi respeto hacia ellos, creo que Nadal ya ha excedido aquellos asombros, aquellas glorias.

Y también creo que pasarán muchos años hasta que el deporte español vuelva a mirar y a sentirse tan orgulloso como se siente hoy, y desde hace ya tiempo, de este genio humilde y maravilloso. Dice el espectacular Michael Phelps que su mejor recuerdo de estos Juegos no son sus ocho medallas, sino cuando Rafa le fue a visitar en la Villa Olímpica para felicitarle. Y es que ser el mejor deportista no sólo tiene que ver con los títulos o los oros, sino también con la forma de encajar en tu entorno. Y es que Rafa convierte en oro todo lo que toca. Por algo será.

 

[Nota mía: No las tenía todas conmigo antes de la final de ayer. Rafael Nadal había jugado seis veces contra Fernando González, y se habían repartido las victorias. Daba la sensación de que el chileno le había tomado la medida. Ante Djokovic, Nadal contó con algo de suerte en los últimos juegos: parecía que el serbio iba a ganar. No ganó. Y ayer, Nadal jugó un tenis arrollador: variado, intenso, con continuas aperturas, con numerosos golpes definitivos. Sinceramente, nunca me pareció Nadal tan bueno, con la raqueta en la mano. Con esa variada suerte de golpes, de todos los colores: un prodigioso passing, una búsqueda constante de las crucetas, el constante cambio de golpe, hasta pareció que sacaba mejor. La de ayer fue una victoria pletórica: Nadal, ante un González nada desdeñable, sobre todo en el segundo set (que se anotó el español por carisma, concentración, clase, una pizca de fortuna y una inmensa fe en sí mismo), realizó un partido magistral. No sé si es el mejor deportista español de todos los tiempos, pero sí tiene la facultad de incrementar su palmarés un día sí y otro también y de rozar el más difícil todavía. Es de la pasta especial y misteriosa de los grandísimos competidores.]

*Este artículo de Manuel Santana aparece hoy en el suplemento especial de las Olimpiadas de El mundo.

 

 

MISS TETLEY Y EL GATO EPILÉPTICO

MISS TETLEY Y EL GATO EPILÉPTICO

[La diseñadora y dibujante neozelandesa Philippa Susan Tetley, más conocida como Pippi Tetley, cuenta esta inquietante historia en su blog.]

El gato epiléptico

 

Sábado 9 de agosto. Estábamos cuidando la casa de los padres de Daniel. Eran las tres y media de la tarde, acabábamos de terminar de comer y estábamos viendo una película mala pero divertida en la tele, cuando por el rabillo del ojo vi que uno de los perros estaba atacando a Lucky –el gato pequeño y blanco-, mordiéndole la espalda. Me levanté para pararlo.

 

Después Lucky tuvo un ataque de epilepsia (tiene esta enfermedad desde que le pisé la cabeza cuando era pequeño). Mientras mantenía a los perros a distancia de Lucky le dije a Dan que me trajera una toalla, para envolver al gato y ayudarle con sus temblores y convulsiones. La toalla empezó a mancharse con la espuma sanguinolenta que salía de la boca de Lucky.

 

Para evitar que se mordiera la lengua le metí los dedos en la boca. No sé qué estaba pensando. Mis dedos índice y corazón estaban en su boca y lo acariciaba con la mano izquierda, cuando de repente mordió con fuerza, siguiendo la evolución natural de un ataque epiléptico.

 

No podia sacar los dedos, así que usé los dedos de la mano izquierda para intentar abrirle la boca, y también se quedaron atrapados. Pedí ayuda a Dan a gritos, vino corriendo e intentó abrir la boca de Lucky. Estábamos de pie: Dan sujetaba a Lucky y yo intentaba darle instrucciones para abrir la boca del gato.

 

Entonces el gato me clavó las uñas en la cara. Soy por naturaleza muy presumida, paso horas mirándome al espejo pero en ese momento sólo me preocupaba el intenso dolor de mis dedos. Puede hacerme en la cara lo que quiera; arrancarme la piel a tiras si eso significa que puedo recuperar los dedos. Pero tuvimos que olvidarnos de los afilados dientes clavados en mis dedos durante unos segundos para separar el gato de mi cara, porque dejarlo como nuevo apéndice facial hacía que resultara muy difícil liberar mis manos.

 

Pasaron lentamente tres minutos llenos de angustia: yo intentaba sacar las manos, Dan trataba de agarrar la parte del cuello de Lucky que le obligaría a abrir la boca. Cuando el ataque empezó a remitir pude recuperar los dedos y correr hacia el baño y lavarme las manos. El dolor físico era malo, pero lo que resultaba y resulta peor era el dolor agudo y punzante de completa estupidez con que me quedé.

 

The Epileptic Cat

 

 

Saturday the 9th of August. We were house-sitting for Daniel’s parents. It was about 3.30pm, we had just finished eating lunch and were watching a bad but funny movie on T.V, when out of the corner of my eye I noticed one of the dogs was attacking Lucky - the little white cat - biting his back. I got up to stop it.

 

Lucky then started having an epileptic fit (a result of the damage I did to him when I stepped on his head as a kitten). Keeping the dogs away from Lucky I told Dan to get me a towel so I could wrap him and help him with his tremors. The towel began to be splattered with bloody foam from Luckies mouth.

To help him not bite down on his tounge I put my fingers in his mouth. What I was thinking I really don’t know. My right index and middle fingers were in his mouth and with my left hand I was stroking him, when suddenly he bit down, hard, the natural progress of a fit.

 

I couldn’t get my fingers out so I used my left hand fingers to try and prise his mouth open, they too got caught. I yelled to Dan for help, he came running and tried to help open Luckies mouth. We were standing up, Dan holding Lucky and me trying to give instructions on how to open the cat’s mouth.

 

The cat then stuck its claws in my face. I am by nature very vain, I have spent many hours in front of mirrors but in that moment I only cared about the searing pain in my fingers. He can do what he wants to my face I thought; rip it to shreads if it means I can have my fingers back. But we had to forget about the sharp teeth clamped into my fingers for a few seconds to remove the cat from my face as leaving him as a new appendage made it too difficult to free my hands.

 

Three very anguishing minutes past, slowly: me trying to yank my hands to safety, Dan trying to hold the part of Lucky’s neck that would force him to open his mouth. When the fit began to subside I was able reclaim my fingers and run to the bathroom and wash my hands.The physical pain was bad, but what was and is worse is the sharp stabbing pain of utter stupidity I am left with.

 

Photo thanks to Daniel Gascón

UN DÍA DE SAN JUAN DE LA PEÑA

UN DÍA DE SAN JUAN DE LA PEÑA

Viaje hacia el lugar del origen

San Juan de la Peña es uno de los enclaves decisivos de la historia de Aragón desde el año 950, cuando aquel lugar eremítico se transformó en un espacio monástico. Dice Fernando Galtier: “Bajo la imponente caverna que lo ha hecho célebre y en su simplicidad, esta primitiva iglesia es el testimonio más importante que poseemos del arte prerrománico regional (…) Y, en el incipiente reino aragonés, al monasterio de San Juan de la Peña le cupo el honor de ser el referente moral de sus primeros reyes”. La historia de este lugar está abonada de historia, de monarcas, de relatos más o menos fantásticos, de códices y de monjes laboriosos.

Es la auténtica joya del Medioevo aragonés que se completó, tras un incendio que duró tres interminables días del año 1675, con el Monasterio Nuevo, situado en la explanada o en los llanos de san Indalecio, ese lugar abierto y romántico con vistas a la Peña Oroel, a Santa Cruz de la Serós y a tantos otros lugares de los Pirineos. Los monjes abandonaron los inseguros roquedales de abajo y se trasladaron arriba, a un recinto que puede verse como un bello ejemplo de la arquitectura monástica moderna, dominado por una iglesia de fachada barroca. Fue abandonado tras la Desamortización de Mendizábal y se vio sometido luego a mil y un avatares. Fotógrafos como Ricardo Compairé, Francisco de las Heras, Juan Mora Insa y tantos otros captaron bellas imágenes de ambos espacios.

Hace pocos años, el Gobierno de Aragón inició una compleja y espléndida restauración de ese espacio, se inauguró en 2007, y creó allí tres espacios bien distintos: el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña y una moderna Hospedería con espléndidas habitaciones y estancias. El paisaje desde cualquier ventana es suntuoso, y el recinto recibe unos 120.000 visitantes al año.

La Consejería de Industria, Comercio y Turismo –con el consejero Arturo Aliaga y el viceconsejero Javier Callizo, y un amplio equipo en el que cooperan Luis Estaún, Antonio Llano y David Muñoz, entre otros- ha visto que ahí había un lugar ideal para exposiciones. Ya se han organizado varias muestras: de arte contemporáneo del siglo XX, de la colección fotográfica de Pilar Citoler, de Isidro Ferrer y las dos de ahora: la de José Manuel Broto y la de Santiago Gimeno. La muestra de Broto, ubicada en el interior del claustro, es un deslumbrante juego de colores de gran formato, comisariada Lola Durán, igual que la de Gimeno, una meditación en seis piezas escultóricas de gran formato en torno a la relación del hombre y la naturaleza que se ha instalado ante la iglesia y en uno de los jardines de entrada a la Hospedería.

Los arquitectos Joaquín Magrazó y Fernando Used han realizado un respetuoso e imaginativo proyecto de rehabilitación. El visitante avanza sobre un suelo de cristal que permite ver los intestinos y las ruinas del antiguo monasterio. Y lo que más llama la atención es el recorrido que proponen, con esas figuras blancas que enfatizan sin estridencia la vida del recinto: los trabajos y los días de los monjes que alternaban los rezos y el trabajo intelectual con las faenas agrícolas. Uno de las soluciones más originales es el segundo tramo del recorrido: allí se han colocado figuras que simbolizan los diversos oficios. Esas esculturas vinculadas con la carpintería, la cocción de pan, las artesanías de lo necesario en suma, hacen pensar en las bellas esculturas del finado Juan Muñoz. Son como un cuidadoso subrayado de la historia y un viaje en el tiempo. Y de ahí se pasa a la iglesia donde se proyectan en grandes pantallas diferentes audiovisuales sobre el Reino de Aragón. La propuesta conjunta, la de abajo y la de arriba, es toda una odisea hacia la raíz de Aragón y una invitación al futuro a través del turismo y la cultura.

*Este texto se publicó en Heraldo de Aragón, edición de Huesca, hace unos días.

RÍO ABAJO / 7. EL UNICORNIO EN SU JARDÍN

RÍO ABAJO / 7. EL UNICORNIO EN SU JARDÍN

 

Manuel Martín Mormeneo es un tipo de gustos extraños. Siempre le han atraído los tapices de La Seo: se pasa minutos y minutos ante ellos con la sensación de que viaja en el tiempo. Le sugieren historias de tejedores, de gremios, de caballeros o de bestiarios más o menos mitológicos. Uno de los libros que más le ha hecho disfrutar en los últimos tiempo ha sido uno de Tracy Chevalier: no “La joven de la perla”, esa historia de amor entre el pintor y su modelo, sino “La dama y el unicornio”, un relato que evoca el embrujo de ese animal noctívago que halla sosiego en el regazo de una doncella mediante a través de la pasión de otro pintor y otra joven candorosa. Esa novela le ha llevado a visitar los tapices de La Seo con renovada insistencia, e incluso creyó hallarse ante la fastuosa pieza que había dado lugar a la trama. Cuando Martín se enteró de que el pabellón de la CAI era un homenaje explícito a los tapices, en concreto a uno de ellos, el bautizo de Jesús a orillas del Jordán, fue a verlo. La sorpresa fue mayúscula: era algo más que un homenaje, con la exhibición de una espléndida obra. Era todo un jardín exuberante, inspirado en la variedad de plantas que habían intervenido en su confección. El tejedor era un amanuense, un virtuoso de los hilos, y el diseñador o pintor de tapices era un sabio en pintura, en botánica, en historia. Martín Mormeneo se quedó perplejo ante semejante espacio. Más de 17.000 plantas se han instalado en ese vergel vertical (siemprevivas, lirios, fresas, trébol, violetas, narcisos, alhelíes, flores de melocotón…), esa suerte de gran fresco pintado con flores. El fotógrafo pensó en los jardines japoneses, en los jardines de Bomarzo, en los jardines imaginados por Matsuo Basho. Pensó en su amigo Vicente Pascual Rodrigo, pintor a la sombra de la torre de Utebo, que es un artista del silencio, un poeta sufí que aspira a la armonía absoluta en cada lienzo. Cada vez que va a la Expo, Martín Mormeneo entra en ese pabellón. Y si está cerrado, después de los conciertos de madrugada, se queda tras el cristal. Y mira. Sospecha que cuando se apaguen todas las luces de la Expo, Juan el Bautista saldrá del tapiz para darse un pequeño baño en esas lagunas de agua pura que copian la insaciable paleta de colores de las plantas.

*Interior del Pabellón de la CAI. La foto es de José Antonio Melendo.

CECILIA DE VAL: LA IDENTIDAD, EL DOLOR Y LA MAGIA

CECILIA DE VAL: LA IDENTIDAD, EL DOLOR Y LA MAGIA

[Cecilia de Val (Zaragoza) expone sus autorretratos, en forma de cuento de hadas con fantasía y terror, en la Casa de la Mujer y acaba de ganar el Premio Isabel de Portugal. Además, ha grabado un disco con su grupo de folk country. A la vez, la muestra de las obras premiadas y seleccionadas en el concurso Isabel de Portugal se exponen en las salas del IV Espacio, en la Diputación de Zaragoza.]

 

 “Mis fotos tienen el contraste de la vida”

 

-¿Cómo llegó a la fotografía?

-A mí siempre me han interesado mucho la literatura, la música y el cine, y sin embargo estudié Económicas. ¡Qué mala decisión tomé ese día! Lo que me hubiera gustado estudiar era Arquitectura, pero aquí no había y yo no quería irme de Zaragoza de ninguna manera. Siempre buscaba desarrollar una faceta más artística, y un día me encontré con la fotografía. Me encantó. Trabajé un tiempo en un estudio donde se hacía reportaje social. Tomé la cámara analógica de mi padre, una Pentax, y empecé a disparar.

-¿Ya era, desde esos inicios, la protagonista de sus fotos?

-Sí. Siempre quise ser la materia fundamental de mis fotos. Empecé a hacer autorretratos, con pequeños montajes y manipulaciones técnicas.

-¿Cuál es la razón de que sea usted el centro de sus obras?

Creo que tiene mucho que ver con el tema de la identidad. Toda mi obra está muy influenciada por la literatura. Me interesan mucho, desde siempre, los cuentos y los ámbitos inquietantes de Edgar Allan Poe, de Borges y de Kafka. Ellos crean atmósferas que siempre me han atraído.

-Sus fotos exigen bastante preparación, tienen carga cinematográfica…

-Son, antes de nada, fotos muy pensadas, fotos que nacen en mi cabeza: tomo notas previas, hago dibujos e incluso maquetas. Elijo un escenario, busco localizaciones, una naturaleza determinada y luego voy allí con mis ropas, llevo siempre más vestuario del que voy a usar. A veces cuento con un ayudante, mi compañero el pintor y artista Yann Leto, o yo sola. Me gusta salir a hacer fotos con otros compañeros, aunque cuando ven cómo actuó, la puesta en escena, alucinan un poco; suelo aprovechar para hacerles fotos a ellos. Compongo, y uso temporizador y mando a distancia. Luego, en casa, casi obsesivamente, completo el trabajo con el photoshop.

-En sus fotos casi siempre hay implícita una historia, ¿no?

-Supongo que hay una mezcla de narración, creación de atmósferas y de búsqueda de mí misma. Mis fotos quieren ser un poco de todo, tienen algo de simbólico.

-Por cierto, evocan los cuentos de hadas pero también aparecen la fatalidad, el terror e incluso el dolor…

-Siempre me han gustado los cuentos de hadas, las narraciones infantiles, lo onírico, pero la fatalidad, la muerte, la sangre, el dolor y el miedo están en la vida en general. E incluso en los cuentos maravillosos. Me gusta utilizar la fantasía y también ese estilo oscuro, perturbador, esa especie de crudeza. Mis fotos tienen el contraste de la vida. No busco el dolor, pero me sale.

-Acaba de ganar el premio Isabel de Portugal de Fotografía. ¿Cómo le ha sentado?

Estupendamente. Ha sido toda una sorpresa, y lo vivo como un reconocimiento importante, como un impulso.

-El galardón coincide con su exposición “Nunca te prometí un jardín de rosas” en la Casa de la Mujer.

-Le estoy muy agradecida a Maite Solanilla, responsable de la sala. Le mandé mi dossier de fotos y me ha concedido ese espacio para estos meses de verano coincidiendo con la Expo. Ha sido un gran apoyo, y luego ha venido el premio. Me están ocurriendo cosas muy bonitas.

-¿Por ejemplo?

-Julio Álvarez me ha invitado a hacer una exposición en la galería Spectrum, han contactado conmigo desde Madrid de la galería que lleva a la fotógrafa holandesa Ellen Kooi, que me gusta mucho, la descubrí hace un año en Internet, igual que me interesa la obra de Gregory Crewdson y Jeff Wall, entre otros. Eso sí, por ahora no hay nada más. Mario de Ayguavives, que ha dado un avance a la fotografía digital entre nosotros, me ha seleccionado para la colectiva “El elixir de la vida” que se hará en diciembre en Caja Madrid, junto a Peyrotau & Sediles, María Ángeles Cuartero y Cristina Silván.

Hay otra faceta muy interesante en usted: la de cantante de un grupo folk country.

-El grupo se llama Gery Geld and the Dead Monegros. Hacemos música en inglés, y mi compañero Yann Leto hace las canciones, toca la guitarra y canta, escribe letras basadas en hechos reales o inventados, pero siempre con un toque de humor. El disco ya está grabado y saldrá hacia finales de año.

-¿Qué se siente más, cantante o fotógrafa?

Fotógrafa, sin duda. Soy mejor fotógrafa que cantante. Canto por diversión, lo hago, intento mejorar y ya está. Pero la foto me la tomo más en serio: soy yo misma en las imágenes, en la intención y en la búsqueda. Ahora trabajo en dos nuevos proyectos: en uno incorporo animales en las fotos y en el otro empleo el dolor, cuerdas que aprisionan, un poco en la línea de Araki.

*Esta son de las fotos de Cecilia de Val que se exponen en la Casa de la Mujer, cuyo catálogo redactó Félix Romeo. Las he tomado del excelente blog de Mamen Pradel.