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Antón Castro

Escritores

LACERDA Y DOS ANJOS, EN ANTÍGONA

DOS POETAS, HOY, EN ANTÍGONA: LACERDA Y DOS ANJOS

Alberto de Lacerda por Arpad Szenes.

 

Esta tarde, a las 20 horas, en la Librería Antígona de Pepito y Julia se presentan dos libros de Olifante de Alberto de Lacerda, ‘El encantamiento’, mozambicano, que hizo casi toda su carrera en Londres, aunque también estuvo en Estados Unidos y en el Paría de María Helena Vieira da Silva, y ‘Yo’ de Augusto dos Anjos, otra traducción de Ángel Guinda. Estaremos por allí el traductor de Lacerda, Luis María Marina, que firma un hermoso y ajustado prólogo, Ángel Guinda, traductor también de Ana Cristina César, entre otros muchos poetas, y yo, que hablaré algo de Alberto de Lacerda, del cual aquí se recogen poemas de cuatro libros: ’77 poemas’, ‘Palacio’, ‘Exilio’ (un poemario clave) y ‘Color’. Se trata de un poeta que aspira a la belleza, que intuye la divinidad y que viaja una y otra vez hacia la luz. Lacerda fue contemporáneo de Ruy Cinatti, Ruy Knopfli, Jorge de Sena, Antonio Ramos Rosa, Miguel Torga o Helberto Helder. Su poesía tiene muchas semejanzas en ocasiones con la Juan Ramón Jiménez, Ángel Crespo o  Paul Valéry.

 

DOS POEMAS DE ALBERTO DE LACERDA

 

LOS POETAS Y LOS AMANTES

Ignoran y saben. Son el viento

que orienta los caminos verdaderos.

Redentores de los dioses en los hombres,

contémplalos–

la furia solemne de las noches que amanecen,

sus lágrimas por los ojos ignoradas,

la dulzura de las playas que continúan

conservando en la arena, durante algún tiempo,

los pasos de los hombres.

 

VENTANA

Soy una ventana a la que se asoman

todas las cosas de la vida.

No sobre mí: sobre la vida

que pasa por mi ser.

 

Y todo está lejos

y aquí.

 

Ser poeta es no pertenecerse

ni a sí.

EVA COSCULLUELA: UN DIÁLOGO (RESCATE)

Félix González, David Trueba, Eva Cosculluela, Luis Alegre y Martínez de Pisón.

 

[El pasado 30 de noviembre fue el Día de las Librerías. Publicaba esta extensa entrevista con Eva Cosculluela, cofundadora de Los Portadores de Sueños, con Félix González. Eva acababa de ser elegida presidenta de la Asociación de Librerías de Zaragoza. Ayer recibió una llamada de Almudena Grandes. Le dijo que era para "darle una buena noticia". Los Portadores recibían el premio Mejor Librería Cultural de 2012, concedida por Cegal. El Pequeño Teatro de los Libros quedó entre las finalistas. Años atrás habían recibido este galardón Cálamo de Francisco Goyanes y Librería Anónima de Chema Aniés. Recupero aquella entrevista.]

 

¿Qué supone asumir la presidencia de la Asociación de Librerías de Zaragoza? ¿Cómo te lo has planteado?

Asumir la presidencia supone continuar con un proyecto empezado hace tres años, cuando Paco Pons me invitó a formar parte de la junta directiva. En ese momento, la Asociación se proponía un cambio a nivel organizativo que implicaba crear áreas de trabajo y que cada miembro de la junta asumiera una, de acuerdo a su experiencia y a su capacidad. En este tiempo hemos llevado a cabo un proceso de modernización, muy importante para que la imagen de comercio tradicional que tenemos las librerías no se confunda con anticuado: estrenamos una web corporativa, impulsamos la presencia de la asociación en las redes sociales... Las librerías somos modernas y activas, y esperamos haberlo transmitido con el trabajo desarrollado. Junto con el resto de la junta, esperamos seguir trabajando en esta dirección.

¿Qué habías aprendido en esos tres años en la directiva?

Mucho. Paco Pons ha sido alguien del que he aprendido mucho, tanto en lo profesional como en lo personal. Paco ha sido un modelo de buen hacer y desde el principio supo implicarnos a todos, lo que ha sido fundamental a la hora de sacar adelante cualquier iniciativa.   

Presidenta nueva, junta directiva nueva... ¿También ideas nuevas, frescas, modernas?

Intentaremos aportar nuevas ideas para afrontar los nuevos tiempos que están resultando tan duros. Debemos asumir nuevos retos que ayuden a que las librerías tengan presencia en la sociedad, que seamos una opción prioritaria cuando la gente planifique su ocio, pero sin perder de vista el proyecto empezado por la anterior directiva. Del anterior equipo, continua también Óscar Martín (Siglo XXI). Se incorporan a la junta Juancho Pons (Librería Pons), Julia Millán (Antígona) y Hermelo Delgado (Casa del libro).

¿Qué asusta más: la responsabilidad, la crisis o el libro electrónico?

La crisis, si ninguna duda. Representar un colectivo es siempre una responsabilidad, pero no la asumo en solitario. Tengo unos compañeros de junta estupendos y tomamos las decisiones en común, estamos en contacto prácticamente a diario. En cuanto al libro electrónico, creo que los dos formatos van a convivir durante mucho tiempo. Nuestro reto será buscar la fórmula para adaptarnos a ese cambio  de la mejor manera posible.

¿Cuál es el estado de las librerías? ¿Cómo está el sector? ¿Se puede hablar de una descapitalización alarmante?

Aunque no me gusta ser alarmista, el sector está muy preocupado. El descenso en las ventas ha sido muy fuerte, de casi un 30% en los cuatro últimos años: se prevé que al terminar 2012 se habrá vendido un 10% menos que el año pasado. Pero en 2011 ya habíamos sufrido un gran bajón, igual que en 2010... Una librería no puede compensar ese descenso en las ventas reduciendo la inversión en títulos nuevos, porque para funcionar tiene que ofrecer las últimas novedades publicadas, además de un buen fondo. Y en este país se publica mucho, algunos editores están haciendo una “huída hacia adelante” publicando el doble de títulos que hace unos años. Este ritmo es imposible de seguir, las librerías no podemos seguir invirtiendo lo mismo en libros ahora que nuestra facturación se ha reducido un tercio.

¿Ha bajado su impronta cultural en los últimos tiempos o siguen siendo un refugio inequívoco de cultura?

Las librerías siempre han sido refugios de cultura  y en cada época han tenido su papel. Si los libreros no se hubieran arriesgado a traer libros prohibidos durante el franquismo y no hubieran permitido reuniones clandestinas en sus espacios, la democracia habría tardado mucho más en llegar y seríamos una sociedad peor. Ahora, afortunadamente, no es necesario sortear la censura y nuestro papel es otro, pero no por eso deja de ser importante.  Las librerías somos transmisores de cultura, acercando los libros a los lectores nos convertimos en vehículos transmisores de ideas, de conocimiento. Somos también facilitadores, favorecemos que gente con intereses comunes contacte y se creen nuevas relaciones.

¿Cuál es el nivel de calidad de las librerías de Zaragoza en el contexto nacional?

Zaragoza tiene muchas librerías y muy buenas, reconocidas a nivel nacional. Librerías como Antígona o Cálamo son referentes en toda España, y a menudo constituyen un aliciente más para viajar a Zaragoza. Cuando visitan la ciudad editores o escritores, siempre se muestran sorprendidos por la cantidad de librerías y, sobre todo, por su calidad. Eso es algo que sólo se consigue a base de años de trabajo bien hecho.

 

¿Cuál es la misión de un librero? ¿O cómo entiendes tú vuestro trabajo, al que has definido como un trabajo de proximidad?

Siempre se ha definido a los libreros como mediadores, pero yo veo el oficio como algo que va mucho más allá. Por supuesto somos mediadores, pero también somos activistas culturales, gestores, agitadores. Ser librero tiene un componente muy vocacional, y eso hace que transmitamos la pasión con la que vivimos esta profesión y nos involucremos en ella hasta hacerla una forma de vida.

¿Te has preguntado alguna vez por qué eres librera? Si es así, querría saber qué te respondes...

El deseo de ser librera es algo que asocio directamente con mi infancia. Una de las cosas que recuerdo con más cariño de cuando era niña es cuando mi madre me llevaba a comprar libros a la librería “Alfil”, que estaba en la calle García Sánchez, en una especie de ritual que se repetía cada sábado por la mañana. Las dos elegíamos unos cuantos libros y pasábamos el fin de semana leyendo. Ese gusto por los libros y la lectura que me transmitió mi madre hizo que siempre pensara en las librerías como un lugar donde la gente disfrutaba, y trabajar en un lugar que ofrece felicidad es un privilegio.

Hoy viernes conmemoráis el Día de las Librerías. ¿Qué se quiere celebrar, qué queréis reivindicar?

El “Día de las librerías” pretende transmitir que las librerías hacemos un trabajo importante: tenemos un profundo conocimiento de libros y autores, recomendamos  títulos en función de los deseos del cliente, hacemos visible el trabajo de creadores y participamos activamente en la vida cultural de la ciudad. Somos muchas y diversas: cada librería, con su selección de libros, está haciendo una declaración de intenciones.  Además, las librerías somos comercios de proximidad y como tales dinamizamos el tejido social de las ciudades, fomentamos la economía local, creamos empleo... Esta iniciativa, además, quiere recordar que un libro es un regalo excelente que ofrece horas de entretenimiento. Y aunque un libro se puede comprar en muchos sitios, el mejor lugar para hacerlo es, sin duda, una librería.

Los Portadores de Sueños ha cumplido ocho años. ¿Cuál es el balance? ¿Cuáles han sido esos instantes inolvidables que has ayudado a resistir y a amar más el oficio?

El balance de estos ocho años no podría ser mejor. La librería nos ha dado muchas alegrías, pero si tenemos que elegir nos quedaríamos con los buenos amigos que hemos hecho, que nos apoyan y han sido vitales en nuestra trayectoria. Recuerdo la tarde  en que Ismael Grasa trajo a la librería a Jorge Herralde llevábamos pocos meses abiertos y fue muy importante, porque Jorge escribió un artículo que nos ayudó mucho; o el día que conocimos a Ignacio Martínez de Pisón, a quien admirábamos y que se ha convertido en uno de nuestros buenos amigos; o tantas presentaciones que han terminado en cenas divertidísimas en Casa Emilio... Nos quedamos también con algunos autores a los que admiramos y que han pasado por la librería: Marcos Giralt Torrente, Jordi Puntí, Sergi Pàmies, Rosa Montero, David Trueba...  Y lo más importante: conocer a Félix Romeo y disfrutar de su amistad es algo que la librería nos ha regalado y que cambió nuestra vida.

 

¿Por qué elegisteis como nombre el poema de Gioconda Belli? ¿Qué tiene de especial ella y la composición?

Nos gustó el poema de Gioconda Belli porque habla de cómo la esperanza se impone a los más catastrofistas y cómo siempre, aun en las circunstancias más difíciles, hay alguien que consigue hacer la vida mejor creyendo en sí mismo y en lo que hace. Nos pareció que era bonito vincular una librería, el lugar que da cobijo a tantas historias y a tantas vidas diferentes, con un poema que habla de sueños y de esperanzas.

 

¿Qué cinco libros recomiendan Los Portadores de Sueños para hoy?

Infantil: Arturo y Clementina / Rosa Caramelo. Adela Turín y Nella Bosnia (Kalandraka).

 

En los años 80 Esther Tusquets editaba en España, en su sello Lumen, una colección italiana llamada “A favor de las niñas”.  Estos cuentos, que trabajan la igualdad y el respeto, los reedita ahora Kalandraka y siguen siendo tan necesarios y tan actuales como entonces.

 

Aragonés: “Escritores y escrituras”, de José Luis Melero (Xordica)

José Luis Melero da voz en sus columnas semanales en Artes & Letras a los escritores raros, desconocidos y olvidados. Aquellos que no se recogen en los cánones ni se enseñan en las clases de literatura. Este libro recopila XX de estas columnas para gran disfrute del lector.

 

Autor extranjero:

‘Mr Gwyn’. Alessandro Baricco. Anagrama, 2012.

Mr Gwyn abandona su carrera de escritor de éxito sin saber porqué y para qué. Puede que una anciana con un fular impermeable tenga la respuesta. O quizás una chica elegante y gorda que le ofrece un móvil en la lavandería, o un viejo artesano que fabrica bombillas a mano…

 

Autor español:

“Ayer no más”. Andrés Trapiello. Destino, 2012.

La Guerra Civil no es una historia en blanco y negro, es una historia de color gris, con buenos, con malos, con buenos hijos de malos y malos hijos de buenos. Setenta años después de presenciar el asesinato de su padre en los primeros días de la guerra, José Pestaña tropieza en la calle con uno de sus asesinos. Sólo tiene una pregunta: ¿dónde está enterrado?

 

Libro especial:

Hierro ilustrado. José Hierro. Nórdica libros, 2012.

“Hierro ilustrado” recoge una antología de los mejores poemas de José Hierro  junto a su faceta como artista plástico. Retratos, autorretratos y paisajes en verso y en color. Una cuidada edición de Nórdica libros.

MADRES ORGULLOSAS QUE LEEN

MADRES ORGULLOSAS QUE LEEN

Entre ayer y anteayer viví, o me contaron, varias historias de madres. Conmovedoras.

-1. Hablo con Toni G. Iturbe, que hace poco ocupaba la primera página completa de Cultura de ‘Heraldo de Aragón’ con motivo de la publicación de su exitosa novela ‘La bibliotecaria de Auschwitz’. De repente, tras un intenso día de trabajo, volvió a casa y se encontró con una sorpresa: su madre había mandado enmarcar la página y la había instalado bien a la vista. Los padres de Toni son de Casetas, él nació allí y pronto se marcharon a Barcelona, pero la tierra tira. Toni ha salido, a lo grande, en todos los medios; sin embargo, la página que ha conmovido especialmente a su madre es la de Heraldo. Uno de los periódicos de su tierra, uno de los periódicos de su memoria.

-2. Ayer en Los Portadores de Sueños (galardonados con el Premio Librería Cultural de 2012), y ante mucho público, se presentó el espléndido libro de Diego Navarro Bonilla, ‘Morir matando’ (Espuela de Plata), que arranca cuando un pistolero mata a Francisco Navarro, anarquista, por encargo en 1923 y acaba cuando Jesús Navarro, tras huir de Albatera, regresa a su pueblo Gurrea de Gállego para vengarse del cacique que había denunciado a su madre y a su tía, fusiladas porque no pudieron dar con él. El libro es una crónica de la España convulsa de entonces, de los orígenes del Archivo de Salamanca, del desprecio de la vida y de la confrontación brutal por las diferencias políticas, y es un libro sobre el arte de escribir un libro y un libro lleno de libros, tal como dijo Rodolfo Notivol, en una presentación equilibrada, precisa y lúcida, en la que también recordó que era un libro de espías, entre ellos Josep Pla y Agustín de Foxá, y de algunas checas terribles terribles terribles. Allí estaba la madre de Diego Navarro, feliz y radiante. Decía, con emoción: “No sabe usted cuánto, cuánto ha trabajado Diego. Cuántos desvelos le ha costado el libro”.

-3. A Luis Alegre y a mí nos convocan Elena de la Riva y Pablo Ferrer con el objetivo de conversar de las cosas que nos gustan para la revista ‘Poca Pasta’, que dirige David Rey. Luis propone: cine, literatura y mujeres (“en realidad estoy aquí por una mujer: mi madre”), pero “en orden inverso”. Hablamos de Leonor Watling, de Ingrid Bergman, de Marilyn Monroe y de las madres. En un determinado momento, fuera de grabación Luis me dice: “Mi madre está leyendo tu novela ‘Cariñena’. Lleva más de la mitad y hoy me ha dicho: ‘Pero, ¿todas esas cosas le han pasado a Antón?’”. Por la tarde, antes de pasarme un instante de ir a la presentación de Diego Navarro, Eloy Fernández Clemente, María Clau y Mariano Gistaín fueron a jugar al guiñote con Felicitas Saz y su madre Luis Alegre. Mariano se pone al teléfono y me dice: “Yo no sé jugar al guiñote y me dejan fuera. La madre de Luis me ha preguntado: ‘Mariano, pero, ¿todas esas cosas le pasaron de verdad a Antón?’”. Por la noche se lo conté a mi madre y me dijo: “Hombre, ¡si ve bien la madre de tu amigo!”.

-4. Pilar Rivas. Madre de Pepe Melero. Es una lectora constante de periódicos. Una mujer luminosa y dulce. Ayer fue también su gran día: su hijo José Luis, el autor de ‘Escritores y escrituras’, uno de los primeros lectores de ‘Morir matando’ de Diego Navarro, cumplía 56 años.

 

*A la derecha de su hijo Salvador, Felicitas Saz, que escribe todos los días apéndices de sus memorias, recuerdos, cosas que le suceden a lo largo del día... Cortesía de Luis Alegre.

DIEGO NAVARRO HABLA DE SU LIBRO

[Mañana, en la librería Los Portadores de Sueños, el bibliotecario e investigador, experto en espionaje y otros asuntos históricos, presenta su último libro: ‘Morir matando’ (Espuela de Plata. Sevilla, 2012), un libro que plantea dos cuestiones capitales: el origen del Archivo de Salamanca y la historia de tres hermanos anarquistas de Gurrea de Gállego, vinculados con el abuelo del autor. El libro es un prodigio de manejo de fuentes, de erudición, de escritura parsimoniosa e intensa a la vez, la crónica de una rastreo. El propio Diego ha escrito en su blog.]

‘MORIR MATANDO’

 

Por Diego NAVARRO BONILLA

No es una novela, sino el relato de una investigación

 

 

Ya está terminado. Y pulcramente editado. Casi cuatro años después.

 

Durante todo este tiempo he compaginado mi actividad cotidiana docente e investigadora en la Universidad con la redacción de estas páginas, convertidas ahora ya en realidad, planteadas y culminadas en este libro que ha sido todo un reto personal profundo. Tanto que, en ocasiones, más lo he considerado una completa regresión conducente a ajustar las cuentas con mis particulares preocupaciones, inquietudes y enigmas que una obra creativa. Ese proyecto acaba de ver la luz. Ahora, cuando tengo encima de mi mesa el ejemplar recién impreso, enviado desde Sevilla con todo detalle y buen hacer tipográfico por Abelardo y Pedro, experimento una especial sensación nunca antes vivida. Probablemente también porque nunca antes abordé un trabajo como éste: bajo esta perspectiva, estilo y registro.

  

En este libro he buceado en los procedimientos de control burocrático de la sociedad que desde 1937 Franco puso en funcionamiento gracias a un proyecto organizativo sin parangón en España: la recuperación de cuanto documento y testimonio fuese dejado, abandonado o incautado a partidos, sindicatos, ayuntamientos, unidades militares, ateneos, casas del pueblo, etc., agrupados en el conjunto de las fuerzas de izquierda enfrentadas a Franco. En cualquier localidad, ciudad o villa, los equipos de recuperación de documentos consiguieron hacerse con un botín de papel que sería determinante para imponer las políticas de represión, control y depuración política y social posterior. 

Fue pronto y fueron unos pocos pero las cifras son elocuentes. Lo cuento en el libro ya que la “Nación Fichada” y su centro localizado en Salamanca constituyó una gesta organizativa en la que fotos, actas, libros, cartas, diarios, registros, informes, carpetas, todo, sirvió de base documental para crear dos millones de fichas de personas desafectas. Se rastreó toda España buscando cualquier papel que contribuyera a cartografiar la desafección con el llamado “Glorioso Movimiento Nacional”, tal y como lo habían denominado desde Burgos y Salamanca. Toneladas de papel llegaban en siniestros convoyes de tren a la ciudad del Tormes. Allí, en oscuras dependencias se procedió a generar las necesarias fichas para determinar la actuación de los enemigos de la "Nueva España".

 Pero Morir matando es, además del relato de una investigación, la crónica de una obsesión, la que ha marcado durante años mi particular universo de vinculación con la Guerra Civil Española. Una interrelación profunda, íntima, particular, ya que nace de raíces oscuras y familiares, registrada en historias entrecortadas que he podido recuperar finalmente. Coincide su publicación con la aparición casi simultánea del espléndido y rotundo Ayer no más, de Andrés Trapiello. Él sabe cuánto debo a su obra e influencia (desde las Armas y las Letras hasta el determinante La noche de los Cuatro Caminos). Este alumbramiento casi paralelo de ambas me llena de felicidad y respeto profundo.

 

 

***

 

 

Todas las guerras generan sus trincheras. La elección de una de ellas depende de lo cerca que se quiera estar de la muerte, de la gloria o de la ignominia. En mayo de 1939, milicianos anarquistas del Servicio de Información Especial Periférico se escaparon del campo de Albatera. Recorrieron 600 kilómetros para matar al cacique de su pueblo antes de emprender el exilio francés. Todo salió mal. Uno de ellos, enfrentado a la Guardia Civil, murió matando. Ese mismo mes de mayo, con la Guerra Civil finalizada, seguían llegando toneladas de documentos a Salamanca. Allí, desde otra trinchera, hecha de legajos, sacos de papeles, máquinas de escribir y turnos de trabajo sin cesar, se completó la mayor gesta organizativa con fines represivos nunca vista en la España contemporánea: la elaboración de casi dos millones de fichas personales con las que llevar a cabo la depuración del Nuevo Estado nacido de la victoria. En una época preinformática esta increíble planificación, ejecutada por un reducido grupo de hombres y mujeres, alumbró el mayor archivo de la historia de España con una implacable finalidad de control social. 

 

 

 

 

 

Este libro se adentra en aquellos dos hechos, aparentemente inconexos. Transitar por el registro de la memoria familiar ofreció resultados inesperados. El control de la sociedad por medio de la información obligó a deslizarse por la sórdida burocracia represiva de los bandos enfrentados y mostró la cara más letal de la represión sistemática de unos y otros. La aplicación de criterios racionales en la organización de la información hizo posible separar, depurar, reprimir, limpiar, eliminar a cuantos quedaron excluidos de la ortodoxia, de los parámetros oficiales o de las nuevas hormas políticas, sociales y religiosas. El III Año Triunfal se coronó exitosamente al crear la "Nación fichada", concepto que desarrollo en este libro, cuyo germen se localizó en la ciudad de Salamanca. En última instancia, la elección de una trinchera u otra se llevó a cabo por medios y recursos muy dispares para contribuir a la victoria final: a golpe de disparo o de ficha

 

ÁNCHEL CONTE: POESÍA Y BELLEZA

ÁNCHEL CONTE: POESÍA Y BELLEZA

[Ánchel Conte respira poesía. Cada día publica en su facebook uno de sus poemas. En aragonés, en castellano y en portugués. Poesía de amor, de paisaje, de la memoria. Poesía de la raíz. Poesía de quien ama la vida y la melodía de las palabras. He aquí una de sus últimas aportaciones. La foto, tan maravillosa, es otra gentileza más de ese gran amigo que es Manuel Micheto, el médico, ciclista, conversador y fotógrafo de Calatayud.]

 

 

POEMA DE HUE 14 D’AVIENTO CON L’ASPERANZA DE QUE FACEBOOK NO SE MINCHE OS LETORS/POEMA DE HOY 14 DE DICIEMBRE CON LA ESPERANZA DE QUE FACEBOOK NO SE COMA A LOS LECTORES


MUGAS INDELEBRES (límites indelebles, limites indeleveis)

iste lusco royenco no m’ubre puertas que creben todas as güegas que en mars e tierra me has siñaladas d’ixas indelebles mugas fils invisibles que hi has ficau no puedo pasare encletau n’o estreito cerclo d’o tuyo silencio hue entre boiras que uloran a gris fumo de sabuquer somiciego e xordo á tentons te busco popilo d’a tuya gollada fauto d’a tuya boca ausidiu obrador de inarticuladas voces d’as que remoldabas archila agradeixida vocables resucitaders mancau d’as tuyas mans alasveces aspros petalos de tovo lidio plegau d’ubrir-se n’a primer rayada d’a temprananza
..
laso de tu e manimenos pleno de tu en tu meso de tu embuyiu deixo que un inimachinable abrazo amate tiempo e fuego


13 d’aviento de 2012 sobre 1 de setiembre de 2012, 2
………………………
estas luces rojizas de atardecer no me abren puertas que rompan todos los límites que en mares y tierra me has marcado/de esos indelebles lindes hilos invisibles que has puesto no puedo pasar encerrado en el estrecho círculo de tu silencio hoy/entre nubes que huelen a gris humo de saúco medio ciego y sordo a tientas te busco huérfano de tu mirada/falto de tu boca agotado obrador de inarticuladas voces de las que moldeabas arcilla agradecida vocablos resucitadores/sin tus manos a veces ásperos pétalos de suave lirio acabado de abrirse en el primer rayo de luz del amanecer/../carente de ti y sin embargo lleno de ti en ti metido de ti impregnado dejo que un inimaginable abrazo apague tiempo y fuego
…………………………………………………
estas luzes avermelhadas de entardecer não me abrem portas que quebrem todos os limites que em mares e terra me marcaste/d’estes indeleveis lindes fios invisiveis que puseste não posso passar encerrado no estreito círculo de teu silêncio hoje/entre nuvens que cheiram a cinza fumaça de sabugueiro médio cego e sordo às apalpadelas te procuro órfão de teu olhar/falto de tua boca esgotado obrador de inarticuladas vozes das que moldavas argila agradecida vocábulos resucitadores/sem tuas mãos às vezes ásperas pétalas de macio lírio acabado de se abrir no primeiro raio de luz do amanhecer/../carente de ti e no entanto cheio de ti em ti metido de ti impregnado deixo que um inimaginável abraço apague tempo e fogo

 

TONI ITURBE ESCRIBE DE 'CARIÑENA'

TONI ITURBE ESCRIBE DE 'CARIÑENA'

Antonio G. Iturbe (Casetas, Zaragoza, 1967) ha vivido en 2012 uno de sus mejores años con la publicación de ‘La bibliotecaria de Auschwitz’ (Planeta, 2012) y a la vez uno de los más complicados por la situación económica que ha afectado, como en tantos otros lugares, a su revista ‘Qué leer’, de la que es director. Hace unos días, con inmenso afecto, con absoluta generosidad, publicaba en la versión digital este artículo sobre mi novela ‘Cariñena’ (Ediciones 94 /DOP Cariñena): el relato de diez días de octubre de 1978, recién llegado a Zaragoza, en la vendimia de Cariñena y Alfamén. Se trata del libro del despertar al trabajo, al amor, a la amistad, a la vida. Así lo cuenta Toni G. Iturbe.

http://www.que-leer.com/18131/anton-castro-se-va-a-vendimiar-a-carinena.html

 

ANTÓN CASTRO SE VA A VENDIMIAR A CARIÑENA

 

Por Antonio G. ITURBE. Periodista y escritor

 

Cuando uno mismo cae en el desaliento sobre la propia profesión periodística e incluso sobre su propia tarea como informador cultural, topar con Antón Castro es como rejuvenecer de golpe. Está su tarea en el suplemento cultural de el Heraldo de Aragón, pero también su enorme cantidad de publicaciones en prosa y poesía, su paso por programas culturales en televisión, haber sido entrenador del Garrapinillos o su actividad arrolladora en su blog. Cuando uno se asoma a su blog se hace una idea de su pantagruélica curiosidad: libros, arte, bicicletas, política, fotografía, mujeres extraordinarias…

Acaba de publicar Cariñena (DOP Cariñena) una narración con mucho de autobiográfico que nos cuenta cómo un gallego objetor de conciencia (ya nadie se acuerda de la mili e incluso ahora suena como un disparate ridículo, pero ahí estuvo tantos años) busca refugio junto al Ebro. El protagonista (nos podemos imaginar muy bien al propio Castro a poco que lo conozcas) es uno de esos pusilánimes heroicos: un muchacho de 19 años inseguro y más bien encogido, pero que no está dispuesto a ceder en su convicción de no hacer el servicio militar. Una especie de Bartleby que se rebela sin aspavientos ni soflamas. Así es Antón Castro, un revolucionario que lo pide todo “por favor”. Al enterarse de que en Zaragoza hay grupos de insumisos, decide dejar su casa en la provincia de Coruña y tratar de buscar allí acomodo. Su camisa blanca de buen chico no parece acomodarse mucho con la comuna de artesanos que venden collares por las ferias. Uno se lo imagina como un rodaballo caído en los Monegros.

Pero ahí se queda, tratando de encontrar su lugar en el mundo. Y con esa camisa que le debió comprar su madre y esa timidez decidida, se va hasta Cariñena (buenos vinos recios aragoneses), porque necesita ganar dinero y le han dicho que allí cogen gente para trabajar en la vendimia. Pero la cosa no resulta tan sencilla. En seguida lo calan y ven que ese gachó tiene más pinta de chupatintas que de labriego. Aún así, logra asociarse con otro joven que busca trabajo, más desenvuelto y caradura. Mientras buscan el trabajo, incluso están a punto de ligar con dos hermanas guapísimas, pero al final todo queda en nada. Él (enamoradizo soñador) se decanta por la más lánguida de las dos: la escucha mucho, le habla mucho de libros y de música, y al final le pasa como siempre, que todas lo quieren mucho… como amigo (aunque siempre terminan liándose con otro más sinvergüenza). De todas formas, a su amigo más lanzado, la táctica directa tampoco le da otra cosecha que la de las calabazas.

Al final, logra el deseado empleo como vendimiador que con tanto ahínco ha estado buscando durante días… pero dios nos castiga escuchando nuestras más fervientes plegarias: él pone toda su voluntad y su ahínco para no defraudar a su empleador, ni a su amigo, se esfuerza hasta la extenuación, pero lo que no puede ser… no puede ser. Esto es ficción… pero es su propia peripecia personal punto por punto y uno no puede evitar ver al propio Antón Castro, que cambió el verdor de Galicia por la aspereza del cierzo y la introversión galaica por la expansividad a veces explosiva de los maños. Es fácil reconocerlo en ese chico gallego torpón y soñador que estudió electrónica pero le daba miedo la corriente: en esa voluntad de agradar aun a costa de desriñonarse (como es el caso) de la gente de bondadosa, en la timidez atrevida de los que siempre se disculpan pero no dejan de hacer lo que creen que han de hacer o en la sensibilidad para convertir los malos tragos en poesía y seguir adelante. Es una narración breve, sencilla, de trazos abocetados… pero tiene tan buen toque literario y hay prensada tal cantidad de ternura, fragilidad y a la vez de entereza, que a mí me ha emocionado profundamente.

 

*Rogelio Allepuz me cede, con su generosidad habitual, esta foto del campo de Cariñena.

DIEGO NAVARRO EN PORTADORES

El  lunes 17 de diciembre a las 20h tendrá lugar en Los portadores de sueños (C/Blancas, 4 - Zaragoza) la presentación de MORIR MATANDO, de DIEGO NAVARRO BONILLA (Ediciones Espuela de Plata). Acompañando al autor, contaremos con la presencia del escritor RODOLFO NOTIVOL

 

MORIR MATANDO

 

 Todas las guerras generan sus trincheras. La elección de una de ellas depende de lo cerca que se quiera estar de la muerte, de la gloria o de la ignominia. En mayo de 1939, milicianos anarquistas del Servicio de Información Especial Periférico se escaparon del campo de Albatera. Recorrieron 600 kilómetros para matar al cacique de su pueblo antes de emprender el exilio francés. Todo salió mal. Uno de ellos, enfrentado a la Guardia Civil, murió matando. Ese mismo mes de mayo, con la Guerra Civil finalizada, seguían llegando toneladas de documentos a Salamanca. Alli, desde otra trinchera, hecha de legajos, sacos de papeles, maquinas de escribir y turnos de trabajo sin cesar, se completó la mayor gesta organizativa con fines represivos nunca vista en la España contemporánea: la elaboración de casi dos millones de fichas personales con las que llevar a cabo la depuración del Nuevo Estado nacido de la victoria. En una época preinformática esta increíble planificación, ejecutada por un reducido grupo de hombres y mujeres, alumbró el mayor archivo de la historia de España con una implacable finalidad de control social. Este libro se adentra en aquellos dos hechos, aparentemente inconexos. Transitar por el registro de la memoria familiar ofreció resultados inesperados. El control de la sociedad por medio de la información obligó a deslizarse por la sórdida burocracia represiva de los bandos enfrentados y mostró la cara más letal de la represión sistemática de unos y otros. La aplicación de criterios racionales en la organización de la información hizo posible separar, depurar, reprimir, limpiar, eliminar a cuantos quedaron excluidos de la ortodoxia, de los parámetros oficiales o de las nuevas hormas políticas, sociales y religiosas. El III Año Triunfal se coronó exitosamente al crear la Nación fichada, cuyo germen se localizó en la ciudad de Salamanca. En última instancia, la elección de una trinchera u otra se llevó a cabo por medios y recursos muy dispares para contribuir a la victoria final: a golpe de disparo o de ficha.

DIEGO NAVARRO BONILLA

 

DIEGO NAVARRO BONILLA (Zaragoza, 1972) es doctor en Documentación, profesor titular de Archivística en el departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos  III de Madrid y ex director del Instituto de Investigación en Inteligencia para la Seguridad y la Defensa de la misma universidad. En 2003 fue galardonado con el Premio Nacional de Defensa, en la modalidad de investigación en ciencias históricas relacionadas con el ámbito militar, por  el trabajo titulado Los archivos del espionaje: información, razón de Estado y servicios de inteligencia en la monarquía hispánica. Sus áreas de investigación son la archivística, la historia social de la cultura escrita, la gestión de documentos, la gestión de información para la seguridad y la defensa. Ha publicado las siguientes monografías: La imagen del archivo: representación y funciones en España (siglos XVIy XVll) (Trea, 2003); Del corazón a la pluma:  Archivos y papeles privados femeninos en la Edad Moderna (Universidad de Salamanca, 2004); Cartas entre espías e inteligencias secretas en el siglo de los validos: Juan de Torres-Gaspar Bonifaz (1632-1683) (Ministerio de Defensa, 2007); Derrotado, pero no sorprendido: Reflexiones sobre la información secreta en tiempo de guerra (Plaza y Valdés, 2007) y Espías: 3.000 años de información y secreto (Plaza y Valdés, 2009), al tiempo que ha sido coordinador con Miguel Ángel Esteban Navarro de los volúmenes Terrorismo global, gestión de información y servicios de inteligencia (Plaza y Valdés, 2006).


Os esperamos el lunes 17 de diciembre a las 20h en Los portadores de sueños (Blancas, 4 – Zaragoza). ¡No faltéis! [Nota de Eva Cosculluela de Los Portadores de Sueños]

MIGUEL CARCASONA: UN CUENTO

MIGUEL CARCASONA: UN CUENTO

Recibo esta nota, con propina, de Miguel Carcasona Buj. [Querido Antón: El IEA acaba de publicar mi relato "Todos los perros aúllan", dentro de su colección "Letras del año nuevo",  con el que felicita las navidades. Pronto recibirás un ejemplar. Te adelanto la foto de la portada y los primeros párrafos, por si quieres colgarlos en el blog. Un fuerte abrazo. Miguel Carcasona. ]

 

TODOS LOS PERROS AÚLLAN

 

MIGUEL CARCASONA

 

La mañana que Julio Verne cumplía cien años de paz en su tumba de Amiens, una rata apareció destripada junto a la puerta de casa. Fue un contraste muy desagradable saludar al sol de la primavera que, por fin, deslumbraba tras una semana de niebla y al bajar la vista descubrirla en el suelo, tirada como un juguete roto sobre el que debí improvisar un salto para no pisarla.  Clara soltó un chillido y se negó a salir hasta que la recogiese. Luis no se movió de su cuarto en penumbra, absorto en el juego de la play.

 

Vivo en una urbanización del extrarradio, en una acumulación de sesenta casas dispuestas como un ejército en cerrada formación de avance: diez casas por fila, seis filas de casas. Con la particularidad de que es un ejército de siameses unidos por la espalda. Cada vivienda posee dos terrazas valladas, cuyos dueños las llaman, sin ápice de ironía, jardines. La delantera da a una calle y en ella se abren dos portones metálicos, uno para peatones y otro para coches. La de detrás se halla unida a la trasera del vecino, su siamesa. Cada vivienda, además, está pegada a otras dos por los costados. Mi casa ocupa la última fila. Frente a ella, al otro lado de la calle, se extiende un solar abandonado que algún día fue campo de cultivo y al que sorprendió la crisis antes de ser horadado por las excavadoras. En el solar crecen hierbajos y arbustos, en los que se enredan plásticos arrastrados por el viento. Una vez al año, en primavera, una cuadrilla con uniformes del Ayuntamiento viene a limpiarlo. El resto de los días, al atardecer, los vecinos sueltan a los perros para que corran y defequen. Algunas noches, desde las zonas donde no alcanzan las luces de las farolas, llegan furiosos maullidos de gatos en celo.