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Antón Castro

Escritores

MURIÓ LISE LONDON, JARDÍN DE UTOPÍAS

 

ADIÓS CON EL CORAZÓN A LISE LONDON,

AQUELLA ELISA RICOL

[En mayo de 2001 entré en ‘Heraldo de Aragón’, tras diez años en ‘El Periódico de Aragón’ y otres tres en ‘El día de Aragón’. De ambos periódicos, dicho sea de paso, conservo preciosos recuerdos y una gratitud infinita y sincera. El 16 de junio, en el Jardín de Invierno, cumplí un pequeño sueño: logré entrevistar a Lise London, la mujer de origen turolense que había combatido con las Brigadas Internacionales y que había sido la esposa del comunista checo Artur London. Había leído con mucho cariño los dos volúmenes de ‘La madeja del tiempo’, publicados por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, de la editora aragonesa Inmaculada Jiménez. El pasado día 31 moría Lise London, cuyo verdadero nombre era Elisa Ricol. Recuerdo que tras esta entrevista me mandó una postal muy cariñosa desde París, ahora no recuerdo si estaba escrita en castellano o francés. La guardo por algún sitio claro. Traigo aquí la entrevista, pero tiene más de diez años.]

 

Lise London pasea por el mundo su humanidad infinita, su pasión por la exactitud y su memoria recogida en los dos volúmenes de ‘La madeja del tiempo’. Ayer estuvo presente en la fiesta del Partido Comunista de Aragón en el Jardín de Invierno.

PREGUNTA._Su padre era de Cuevas de Cañart. Qué le contaba de su pueblo, de su vida?

RESPUESTA._Me recordaba la belleza del lugar y las enormes dificultades en que vivía. Procedía de una familia pobre, sin tierras. Tanto él como mi madre, que era de Dos Torres de Mercader, me hablaban de familiares humildes que habían estado en la guerra de Cuba y Filipinas. En 1916 mi padre, enfermo de silicosis (había trabajado en la mina, en canteras y en los túneles del tren), se marchó a Francia. Y en Saint Etienne nací yo.

P._Cuándo visitó por primera vez los pueblos turolenses de sus antepasados?

R._Tras la muerte de Franco, hacia 1980. Pero no nos quedamos a dormir. Artur estaba muy enfermo. Yo había estado antes en España, en la guerra civil, con las Brigadas Internacionales.

P._Cómo era el ambiente revolucionario en que se educó?

R._Mi padre, que no conocía nada de las teorías socialistas, tenía la reacción del obrero consciente: sentía el orgullo del trabajador. Creía en un mundo más justo y más fraternal. Quizá por ello la libertad, la fraternidad y la igualdad han sido mi divisa.

P._Sin embargo, en el Komintern de Moscú, usted se llevó un ligero desengaño. O no?

R._Desde luego. Estuve allí entre 1934 y 1936: había poco que comer, se necesitaban tickets para todo. Nos hacían ver que aquello era el paraíso, pero estaba muy lejos de lo que yo pensaba que era el paraíso.

P._Por entonces conoció a Artur London.

R._Sí, lo vi y me dije: éste es el hombre de mi vida. La gente me decía si me había vuelto loca. Era tísico y estaba condenado a morir pronto. Yo les decía a todos: prefiero vivir un mes con mi amor auténtico que toda una vida con alguien a quien no quiero.

P._Su decepción del comunismo burocrático le llevó a comparar a Stalin con Hitler.

R._Nunca he dicho eso. Stalin fracasó en su política, introdujo unos métodos represivos que no tienen nada que ver con nuestros principios, impuso una dictadura, pero el ideario comunista cree en la libertad, en la justicia, y ‘Mi lucha’ de Hitler contempla la desigualdad de partida: habla de una raza superior, la aria, y todas las demás son esclavas. Nuestro error fue que fuimos incondicionales a Stalin y que incurrimos en el culto a la personalidad.

P._Artur London estuvo en Mathausen y luego fue depurado por Stalin. No le hizo eso cambiar de opinión acerca del comunismo?

R._Al contrario. Me dijo antes de morir que, a pesar de todo lo que había sufrido, mantenía con más vigor que nunca los ideales de juventud. Y yo creo, por ello, que el comunismo es una alternativa. La lucha por la libertad siempre tiene futuro. El socialismo sigue siendo una utopía.

 

 

*He tomado las fotos de distintos blogs y web: El País internacional, la web de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo...

JORGE BERGUA: MÚSICA Y POESÍA

JORGE BERGUA: MÚSICA Y POESÍA

[Juan Marqués, padre del recental niño Bruno, me escribe: me dice que aparece en Pre-Textos un ensayo del aragonés Jorge Bergua Cavero, de quien me hablaba con mucho cariño Félix Romeo, sobre ‘La música de los clásicos’. Esta es la promoción que le hace su editorial.]

 

La música de los clásicos. Versiones de la poesía antigua, de la Edad Media al Renacimiento tardío. Jorge Bergua. Pre-Textos. Valencia. 2012.

Una de las cuestiones de fondo de este estudio es la que quizá sea –al menos para quien tiende a percibir el mundo con el oído antes que con los ojos– la más compleja y apasionante de todas las que se plantean en el campo de las humanidades: la de las relaciones entre lenguaje y música, esa amplia y minada zona de paso en la que confluyen el texto y la melodía, la prosodia y la articulación, el ritmo verbal y el musical, el significado de las palabras y el de los sonidos, a menudo en colaboración estrecha, pero también en eterna lucha por imponer su propia ley (Alfred Einstein lo planteó de forma categórica: “Una historia de la canción, o de las formas vocales en general, podría tratarse simplemente como la historia del conflicto incesante entre las exigencias de la música y las del texto”). Centrado en la larga fascinación de la cultura europea por la música griega y romana –y de forma especial en las muy diversas versiones musicales de textos clásicos originales–, no es este un estudio dirigido en principio a musicólogos, sino que planteamos el trabajo más bien como un ensayo dentro del campo más amplio de la tradición clásica y la recepción de la Antigüedad.

Jorge Bergua Cavero (Zaragoza, 1965) es doctor por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de Filología Griega en la de Málaga. Fue becario de la Residencia de Estudiantes entre 1990 y 1993, y ha sido investigador invitado, entre otras, en la Universidad de Michigan en Ann Arbor y en la Escuela española de Historia y Arqueología en Roma (CSIC). Su actividad se centra en los temas de tradición clásica y pervivencia del legado antiguo, tanto en su dimensión literaria, musical y de pensamiento como en la lingüística; fruto de ello son libros como Estudios sobre la tradición de Plutarco en España, siglos XIII-XVII (Univ. Zaragoza, 1995), Los helenismos del español. Historia y sistema (Gredos, 2004) o Francisco de Enzinas. Un humanista reformado en la Europa de Carlos V (Trotta, 2006). Además, ha desarrollado una amplia actividad como traductor, tanto del griego clásico (Plutarco, Longo de Lesbos, Sexto Empírico, Luciano de Samósata) como del francés (Stendhal, Claire Goll, ambos en Pre-Textos) y el alemán. [Nota de promoción editorial.]

 

EL POETA MARIANO MIGUEL DE VAL

 

MARIANO MIGUEL DE VAL, BEATRIZ DE VAL

Y JESÚS RUBIO JIMÉNEZ

Hoy publico un artículo en ‘Heraldo’ en la sección de cultura sobre el poeta madrileño, de origen aragonés, Mariano Miguel de Val, nacido en 1875 y fallecido en 1912. Fue columnista de ‘Heraldo’ y director de ‘Diario de Avisos’. Escribió poesía, crítica literaria, artículos, teatro y novela. Beatriz de Val, profesora en el Instituto Cervantes de París y en el Instituto de Ciencias Políticas, ha presentado una tesis doctoral sobre él en la Universidad de Zaragoza. Digo, por error, que esa tesis fue dirigida por José Luis Calvo Carilla; lo fue por Jesús Rubio Jiménez.  Aquí vemos al escritor y abogado, amigo de Rubén Darío, Juan Ramón, Machado o Mariano de Cavia, entre otros, en su despacho. Dirigió durante cuatro años el Ateneo y fundó la Academia de Poesía, que duró de 1910 a 1912.

MARIAN RAMÉNTOL: UN POEMA

MARIAN RAMÉNTOL: UN POEMA

ALBERT LÁZARO: UNA PLAQUETTE DE MARIAN RAMÉNTOL

[He hablado aquí Albert Lázaro-Tinaut, poeta, traductor, apasionado de la poesía, letraherido hasta la médula, apasionado defensor de la cultura como forma de convivencia y de rebeldía permanente. Su penúltima empresa cultural es la publicación de unas plaquettes poéticas (numeradas, 30 ejemplares) en varias lenguas: hace poco publicaba las ‘Caligrafías indecibles’ de Marian Raméntol y las traducía al estonio, en versión de Jüri Talvet, a quien Alberto ha traducido al castellano: tengo aquí ante los ojos ‘Elegía estonia y otros poemas’ (Palmart Capitelum) y ‘Del sueño de la nieve’ (Olifante, 2012), dos volúmens de Jüri traducidos al alimón con Albert. Pues bien, uno de los poemas que más me ha gustado de Marian y sus ‘Caligrafías indecibles’ es este. Lo publico aquí, y en mi blog, por cortesía de Marian, de Albert y de Jüri.]

 

 

 

MARIAN RAMÉNTOL

 

 

El abismo de tu sombrero de fieltro negro   

Sólo le regalas a mis noches
el abismo de tu sombrero de fieltro negro.

Mis párpados son la única sombra que descansa
sobre mis pezones,
que han inventado una nueva caligrafía
para que tus dedos descifren
el extraño alfabeto que modula su ansia.

Pero tú no te quedas
y obtienen de tu boca una excusa,
tienes las manos demasiado frías para dibujar pasiones.

Mis piernas no insisten, ya no te miran,
prefieren darle la mano a Justine
entregarse al libertinaje del Divino Marqués,
a seguir siendo la pareja de hecho de la cobardía
que prostituye el intento de tu lengua.

Ahora vete,        
mis senos son demasiado valientes
como para jugar al escondite con tus dedos de mercurio.

*La foto y la ilustración de Marian Raméntol están tomadas de su blog. La foto de arriba es de Vincent Peters. 

 

MARIE CURIE EN BICICLETA

MARIE CURIE EN BICICLETA

[Ayer encontré esta foto de Maria Sklodowska, Marie Curie. A ella y a su marido Pierre Curie les dedicó este texto de ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante, 2011), que es el favorito de la escritora y periodista Paula Figols. La foto está firmada en 1910 y es de A. Harlingue. En otro lugar del blog está publicada una foto de esta luna de miel de los dos sabios.]

 

 

LUNA DE MIEL

 

De ’El Paseo en bicicleta’.

 

El profesor escribió dos nombres en la pizarra: Pierre Curie y Maria Sklodowska. Científicos. Se sentó en su sillón y se dirigió a los alumnos: “Marie Curie, Maria Sklodowska de soltera, solía decir que la ciencia encierra una gran belleza y que un sabio en su laboratorio es como un niño ante un cuento de hadas. Experimenta idéntico asombro ante los enigmas de la naturaleza: las mareas, un vendaval de verano, un relámpago, el lenguaje oculto de los minerales. Marie Curie fue una mujer marcada por su vocación. Y por una voluntad de hierro. Desde muy joven padeció diversas adversidades: la muerte de su madre, maestra, pianista y cantante, y la persecución política de su padre, profesor. Estudiaba historia natural, matemáticas y física, y trabajó de institutriz. En aquellos días, antes de dejar Polonia, cultivaba en secreto la poesía: redactaba piezas sobre los primeros amores, la necesidad de saber y la hermosura de los días de nieve. Ayudó como pudo a su hermana Bronislawa, que había partido a La Sorbona a estudiar medicina. Poco después llegaría ella a París, y se instalaría en el Barrio Latino: pasaba tanto frío que dormía con la ropa puesta. Era una mujer débil y fuerte a la vez: poseía una determinación de acero y una inclinación constante a la anemia. Lucía un cabello rubio, tamizado por un tono ceniza, y era sobria en su vestimenta y en sus hábitos. En su rostro de dibujadas facciones destacaban sus ojos claros. En La Sorbona una mujer como ella llamaba la atención: a unos les suscitaba rechazo, otros se deshacían en chismes o se burlaban de su mal francés, y a uno en particular le atraía aquella joven sigilosa, concentrada, que hablaba con gran precisión de la ciencia y que se había licenciado en física y en matemáticas con un año de diferencia. Era Pierre Curie, un profesor distinguido de física, tan brillante como tímido; había realizado investigaciones sobre la electricidad del cuarzo, solo y en colaboración con su hermano Jacques. Intentó establecer una relación con ella. Concertaron las primeras citas y la estudiosa polaca lo recibió en su estancia glacial en el Barrio Latino. Él la invitó a casarse, pero Marie tardó diez meses en responderle. La boda se celebró en julio de 1895, en Sceaux, una población próxima a París con castillo, parque, lago y bosque. Fue una ceremonia extraña: una ceremonia civil, sin notario, sin alianzas, ni vestido blanco de novia ni convite. Marie Curie llevaba un traje azul; el novio diría después que ‘nunca le había parecido tan hermosa como entonces’. Su luna de miel fue completamente atípica: unos parientes les habían regalado un poco de dinero, como obsequio de boda, y Pierre y Marie adquirieron un par de bicicletas. Salieron de paseo por diversos lugares de Francia: ella llevaba el ramo de flores en el manillar, él un pequeño zurrón. Fueron de aquí para allá, pernoctaban en posadas y hostales, contemplaban el paisaje, se detenían en las umbrías y en las plazas públicas, visitaban monumentos, comían a la orilla de los ríos siempre frugalmente: pan, fruta y queso. Fue una aventura inolvidable de amor, de complicidad, de improvisación en la ruta y de gozoso esfuerzo. Aquí y allá hablaban de sus investigaciones en torno a la radiactividad, consumaban su pasión, y proseguían con rumbo incierto. ¡Qué hermosa les pareció Francia: cuántos viñedos había que ver, cuántos jardines a su paso reclamaban su atención, qué luz desleída de oro viejo bajo las arboledas! Años después, tras lograr la pareja el premio Nobel de física por sus investigaciones en torno al polonio y al uranio, un tenebroso día lluvia de 1906, Pierre Curie dio un mal paso y resbaló en una calle de París. Un carro de caballos de seis toneladas lo arrolló y le produjo heridas mortales en la cabeza y en el cuello. Con lágrimas en los ojos y completamente desolada, Marie Curie preguntó: ‘¿No hay ninguna esperanza de vida?’. Bueno, quizá no he debido contarles esto”.

El profesor calló abruptamente, y luego hizo un gesto de contrariedad y de arrepentimiento. Miró a sus alumnos y añadió: “A mí lo que siempre me ha conmovido de los Curie ha sido ese viaje en dos bicicletas por Francia. Casi les diría que es la luna de miel más original que conozco. Marie Curie murió de anemia aplásica en 1934. La enterraron en un panteón muy cerca del de su marido. Un biógrafo se pregunta: ‘¿Los habrán enterrado con sus bicicletas?’ Más que el descubrimiento de la radiactividad o sus hijas Éve e Irène, para mí las bicicletas son el gran símbolo de su amor”.

 

*De ‘El paseo en bicicleta’. Antón Castro. Olifante: Ediciones de Poesía. 2011.

CARLOS VITALE TRADUCE A MONTALE

Mi buen amigo, el poeta y traductor Carlos Vitale me envía una de sus últimas traducciones. Esta del gran poeta y premio Nobel Eugenio Montale:

[Eugenio Montale nació en Génova en 1896 y murió en Milán en 1981. Entre otros libros, ha publicado: Ossi di seppia, Le occasioni y La bufera e altro. En español: Las ocasiones, Ediciones Igitur, Montblanc, Tarragona, 2006.


Traducción de Carlos Vitale

http://carlosvitale.blogspot.com

http://viasole.blogspot.com

 

NO ME CANSO…

No me canso de decirle a mi entrenador:
tira la toalla,
pero él no oye nada porque ni en el ring ni fuera
jamás se lo ha visto.
Quizá, a su manera, trata de salvarme
del deshonor. Que se preocupe tanto
por mí, el idiota, o yo sea su bufón
me tiene en vilo entre la gratitud
y la furia.


NON MI STANCO…

Non mi stanco di dire al mio allenatore
getta la spugna
ma lui non sente nulla perché sul ring o anche fuori
non s’è mai visto.
Forse, a suo modo, cerca di salvarmi
del disonore. Che abbia tanta cura
di me, l’idiota, o io sia il suo buffone
tiene in bilico tra la gratitudine
e il furore. 

© del texto: su autor

© de la traducción: Carlos Vitale.]

 

*La foto es de Ugo Mulas y está tomada en 1970.

'VERSIÓN ORIGINAL', POR ÁLVARO VALVERDE

'VERSIÓN ORIGINAL', POR ÁLVARO VALVERDE

[No conozco personalmente a Álvaro Valverde, aunque tenemos algunos amigos comunes. En los últimos, en su cuidado blog, que actualiza constantemente con notas de lectura, recomendaciones, opiniones y textos que poseen un gran calidad, lucidez y también la temperatura del afecto. He leído varios libros de poemas y novelas, y hace unos días me sorprendió (vía Elías Moro, que es un centinela insomne de la red) con este cariñoso y generoso texto sobre ‘Versión original’ (Isla de Siltolá, 2012), la primera antología que se publica de mi obra de poesía y prosa poética. ‘Versión original’ se presentará en la librería de Octavio Serret el Valderrobres el día catorce de abril, firmaré ejemplares por la mañana, y también estaré en el Día del Libro con Los Portadores de doce a dos en Independencia. Mil gracias a Álvaro Valverde por su generosidad y por su estupendo blog. http://mayora.blogspot.com.es/]

 

Menudean últimamente por aquí las referencias a Antón Castro, zaragozano nacido en Galicia, de la cosecha del 59, como su amigo Fernando Sanmartín, que le cita también en sus diarios. Asiduo de su blog, desconocía el resto de su obra (doy por hecho que es de los que escriben su bitácora en clave literaria). Aunque la carne sea triste, uno, que no es Mallarmé, está lejos de haber leído todos los libros. Una suerte. Por eso, nada mejor que empezar con la antología Versión original, publicada por La Isla de Siltolá en su colección Inklings. Se mezclan en ella los textos publicados y los inéditos y toma el título de un poema dedicado a Félix Romeo -otra presencia real, por mucho que odiara a Steiner- y a Lina Vila. Digo "poema" y casi debería empezar por ahí: "Cuántas veces me pregunto cómo se escribe un bello poema", se lee al principio de "La belleza". Más tarde, en el epílogo, alude a "prosa poética, poesía en verso y prosa, poesía narrativa, tentativas de esto y de aquello al calor del lenguaje". Sí, da igual cómo lo llamemos si, al fin y al cabo, se trata de poesía, lo mismo da en qué forma. Se ve que no sólo la ha buscado, sino que la ha encontrado y este libro es prueba de ello. Dividido en seis partes, empieza de aquella manera. Quiero decir que casi me rindo a las primeras de cambio ante una prosa -ésta sí- un tanto alambicada que recorre lugares maravillosos como Compostela, Jaca, Huesca, Albarracín o Zaragoza (estampa dedicada a Sanmartín), pero con aires que a uno se le antojan demasiado barrocos. Ese espejismo desaparece de golpe y para siempre en cuando atacas "Las cartas de mi padre", una figura central, por cierto, de este apasionante libro. Pronto entra en juego también el amor y las mujeres y el cuerpo, otro asunto de asuntos nuclear en la vida del escritor Antón Castro, dotado de una especial sensibilidad para abordarlo (a su blog remito). Y aparece la música, el cine (pura poesía en El río, de Jean Renoir), la fotografía y la pintura (de Rembrandt, pongo por caso, al que dedica un poema memorable). Y las pintoras, ay, y las actrices.
La IV parte es "El paseo en bicicleta", título del libro que publicó en Olifante en 2011. Bicicletas y ciclistas ruedan por ella y, de paso, Castro logra ganar etapas gloriosas, como "El pescador y su hijo" (con Ramón Acín detrás), "Torre del Abejar" (con el padre de nuevo al fondo, un hombre que merece una novela), "Barral" o "La Ciudad Nueva".
Lleno de dedicatorias y guiños cómplices y, se nota, de amistad a raudales, son dignos de destacar, en fin, "Sígueme", el poema que dedica a Mestre, "Vida de poeta" y "Autobiografía con niebla", acaso el mejor ejemplo para comprender de quién estamos hablando. De alguien, en todo caso, al que lo que más le gusta en el mundo es escribir, si pongo en primera persona lo que él coloca en tercera nada más abrir el libro.
Lo vuelvo a decir: de un puñado de escritores de Zaragoza ("soy de esta ciudad"), se va a seguir hablando mucho. De Antón Castro, no lo dudo.

 

*La foto, que tiene algo de homenaje a Álvaro Cunqueiro, es de Vicente Almazán.

 

POR AMOR AL ARTE / 3. MAÑANA

La actriz Cristina Yáñez y el pintor Jorge Gay, en el plató de ‘Por amor al arte’

 

El programa cultural de Aragón TV contará mañana sábado, a las 12.15, en Aragón Televisión, con Cristina Yáñez, actual directora de la Sala Teatro de la Estación de Zaragoza, y Jorge Gay, uno de los pintores y muralistas más prestigiosos del panorama nacional.

 

El lunes se celebraba el Día Mundial del Teatro, y Por amor al arte quiere homenajear esta disciplina con una entrevista a una apasionada de la interpretación, Cristina Yáñez, quién además celebra los 25 años de “Tranvía Teatro”, compañía residente del Teatro de la Estación que ella dirige. 

 

Jorge Gay también visitará el plató del programa de este sábado. Zaragozano que dedica su vida a la pintura y está considerado uno de los pintores y muralistas más importantes de España. Jorge hablará de su técnica, obras y exposiciones.

 

Además, la actualidad viene marcada por la IV Gala del Teatro celebrada el lunes en el Teatro Principal y con los aragoneses que participan en la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos que baja el telón este domingo.

 

La actriz Verónica Sánchez será protagonista de la sección de Luis Alegre y Antón Castro recomendará tres nuevos libros en los que se incluye “Casi tan salvaje” de la escritora ejeana Isabel González, junto al ‘Diario de invierno’ de Paul Auster y ‘El último amante de Marilyn’ de Xavier Navaza. En el programa tampoco faltará la agenda cultural y los estrenos de cine.

 

Por amor al arte, los sábados, con Adriana Oliveros, a las 12:15 horas.

 

*En las fotos, Verónica Sánchez, una de las actrices más bellas del cine español, de las más simpáticas y cálidas que he conocido nunca, y Marilyn Monroe.