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Antón Castro

Escritores

POEMA DE MARCOS V. CALLAU

POEMA DE MARCOS V. CALLAU

UN POEMA DE MARCOS VICENTE CALLAU

 

“Sí, yo también me he enamorado de ella.
Sólo tienes que habitarla, dejarte llevar una noche
por la embriagadora luz de esas farolas que abrazan
con sus brazos amores ausentes
Sólo tienes que pasearla, caminarla arriba y abajo
sin propósito impaciente, ni deseo urgente
Así yo también caí bajo su influjo

Sin dudarlo, ella es la más bella
de cuantas calles antiguas he visitado
la más gloriosa de las que surcan esta ciudad discreta.
¿Cuál será el embrujo que me atrae tanto a ti?
Sin remedio todos mis paseos acaban aquí.
Los paseos meditabundos, los caminos hollados en mi mente
pasajes de mi vida que se esfuerzan por terminar
y que sólo consiguen sentarse a esperar en un bar
cercano a la plaza del Pilar

¿Qué será lo que me lleva siempre hasta ti?
¿Ese nimbo de las noches con niebla
que me sumerge en un limbo de tristeza y desamor?
¿El inevitable sabor añejo de sus Cafés, sus plazas, sus rincones
y los músicos ambulantes y sus rumores deambulando por su dolor?
Quizás me atrae el poeta que camina con sus musas, solitario,
ese que busca el mar en las orillas del Ebro
y cuenta un crimen que ocurrió en la Plaza Sas
Tus balcones afrancesados, tus casas antiguas, tu gente caminando
o esas tiendas que ya estaban allí cuando caminaban mis antepasados.
No sé lo que es, pero estoy enamorado de ti
mi vieja y siempre eterna calle Alfonso.
Sólo pido que mi final pasee de puntillas por tu calle
una vez más... antes de sumergirme en el río negro.”

 

*El poeta Marcos Vicente Callau publica en su blog lamusicadelaluna.blogspot.com este poema donde alude a ‘El retratista y la calle del Crimen’ de mi libro ‘Vivir del aire’. Conocí hace unos días a Marcos en la Feria del Libro: es un apasionado de la poesía, de la música y del cine. Esta es la foto que Marcos ha incorporado en su blog. Es una de ellas.

VALTUEÑA: 'LAS NOCHES DEL BV80'

VALTUEÑA: 'LAS NOCHES DEL BV80'

Libro “NOCHES DE BV80” de Valtueña

 

 

“Las noches del BV80, escapando a tocar” es la frase que canta Bunbury en uno de los temas de su primer disco en solitario “Radical Sonora”, nada más abandonar Héroes del Silencio.

El BV80 fue el café teatro de Zaragoza donde empezaron y se conocieron los Héroes, donde Joaquín Sabina y Javier Krahe (la primera vez que de La Mandrágora salían a cantar fuera de Madrid) presentaron los discos que les dieron a conocer, el bar donde se fraguó la movida musical, teatral y ¿por qué no? política zaragozana de los 80-90, cuya trascendencia llega a nuestros días.

En “Noches de BV80” se narra, con una literatura cruda y fluida, la aventura de todos estos personajes (a los que obviando sus nombres podríamos situar en cualquier ciudad del mundo). La de los que triunfaron y la de los que con desilusión se fueron quedando por el camino. Se ve cómo nace, se crea o se destruye un músico, un actor, un director, un artista al fin; y cómo se desilusiona, hasta desaparecer, un agitador cultural.

Una historia real con nombres y apellidos, sobre personas que se dedicaron o se dedican al teatro, al cine, a la música o la literatura en todas sus vertientes, junto con la de algunos políticos, que gira por entremedio o alrededor de la vida del autor de este libro, al darles cancha a todos, aun a costa de su propia ruina, en el café teatro Bar BV80.

Aquí se dilucida la vida en un bar, vista desde un bar o a causa de un bar dedicado exclusivamente a promocionar autores o intérpretes de autores y su espectáculo, y todo el ambiente (la vida real de la época) que atemperó el vivero de tal explosión de creatividad, con sus correspondientes bajas. La de los que aserraban escopetas en los comienzos de las drogas duras y la de los que se iniciaban y murieron por ellas. La de l@s que tenían que prostituirse oficial o extraoficialmente para ellas y la de l@s que lo hacían por capricho, por dinero. La de los políticos. La de las mafietas de recortada temblorosa o navaja inquieta, alguna de pipa y chapa abrillantada. La de los fantasmas del BV80 y la del promotor del local, autor de este libro, que tuvo que bregar con todo ello y, aun dándose plenamente por nada, fue denigrado por varios de los retratados, prensa de la época incluida, siendo la consecuencia veinte años de desdén y penuria adobada de los agrios o dulces momentos que aportan las (en principio) buenas compañías.

 

BIOGRAFÍA DE CARMEN LAFORET

Carmen Laforet. Una mujer en fuga

Anna Caballé e Israel Rolón

 

Por primera vez se reconstruye la vida de la autora de "Nada"

Cartas inéditas y reveladores testimonios forman parte de esta biografía

sin precedentes

 

Premio Gaziel 2009 de biografías y memorias

 

Fecha de publicación:  6 de mayo

 

 

 

La primera edición del Premio Nadal, en enero de 1945, fue una sorpresa absoluta. Venció una desconocida de 23 años que se impuso a los nombres que sonaban como posibles ganadores. La novela triunfadora se titulaba Nada y convirtió a su autora, Carmen Laforet, en una figura fundamental de las letras españolas de la postguerra, junto a escritores como Camilo José Cela o Miguel Delibes.

 

Ahora bien, con  la misma rapidez con que la novela se convertía en un éxito comercial y literario y Laforet era requerida por unos y otros,  ella luchaba por preservar su intimidad anunciando que no seguiría escribiendo. Lo hizo, pero cada novela publicada supuso un desafío agotador consigo misma. La última, La insolación, la publicó en 1963 y debía ser la primera parte de una trilogía que nunca llegó a ver la luz. Desde entonces, la carrera literaria de Laforet fue oscureciéndose hasta desaparecer de la vida pública por completo. Un largo silencio del que apenas nada se sabía hasta ahora. ¿Qué la empujó a distanciarse de una carrera tan prometedora? ¿Por qué el rechazo sistemático  a hablar de su obra? Son algunas de las preguntas en torno a las cuales se tejió con los años el enigma Laforet. Y a ellas da respuesta esta apasionante biografía, basada en documentación inédita, desconocida hasta la fecha por los investigadores.

 

Gracias a la tenaz labor de Anna Caballé e Israel Rolón, el retrato, hasta ahora de contornos tan confusos e imprecisos, toma forma y tras el enigma aparece una mujer en fuga permanente, desde su adolescente huida de Las Palmas hasta su maduro exilio en Roma. Una mujer distraída y vagabunda, sexualmente ambigua, con un talento innato para la escritura y siempre   preocupada por sus bloqueos literarios, observada por unos y por otros, necesitada de libertad, amante de sus hijos y refractaria a la publicidad de su vida. Laforet quiso poner con su silencio el punto final al sufrimiento psíquico  que venía arrastrando desde una lejana fecha, cuando el sueño se hizo realidad de forma precoz e inesperada. Ha llegado la  hora de saber algo más.

Anna Caballé Masforroll, profesora  de Literatura Española de la Universidad de Barcelona y responsable de su Unidad de Estudios Biográficos. Obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado por su tesis sobre la autobiografía en España. Ha publicado los libros  La vida y la obra de Paulino Masip (Edicions del Mall, 1987); Narcisos de tinta. Ensayo sobre la literatura autobiográfica en lengua castellana (1939-1975) (1995); Mi vida es mía, en colaboración con Joana Bonet  (2000), Francisco Umbral. El frío de una vida (2004), Cinco conversaciones con Carlos Castilla del Pino ( 2005), Una breve historia de la misoginia (2006) y El bolso de Ana Karenina (2008). Directora de la colección La vida escrita por las mujeres, en cuatro volúmenes (2003), es también autora de numerosos trabajos en obras colectivas relacionadas con su especialidad: la escritura auto/biográfica. El más reciente, su participación en el libro 27 de septiembre. Un día en la vida de las mujeres, Esmeralda Berbel (ed.) ( 2009).

 

 

Israel Rolón Barada nació en 1962 en San Juan de Puerto Rico, se graduó en Georgetown University y actualmente es profesor de literatura española en Immaculata University. Especializado en la obra de Carmen Laforet, es el editor de Puedo contar contigo. Correspondencia Carmen Laforet/ Ramón  J. Sender, Destino, 2003 y coeditor (junto a Cristina y Agustín Cerezales) de la novela que quedó  inédita en vida de la escritora, Al volver la esquina (Destino, 2004) de Carmen Laforet. En diciembre de 2008 presentó su tesis doctoral "La obra epistolar de Carmen Laforet (1939-1991)" por la que obtuvo un sobresaliente cum laude.

'MARCEL BERKOVITZ' DE PILAR ADÓN

'MARCEL BERKOVITZ' DE PILAR ADÓN

MARCEL BERKOWITZ

 

 

Un cuento de Pilar ADÓN, del libro ‘El mes más cruel’ (Impedimenta)

 

Por Pilar ADÓN

 

 

Bajo unos arcos de piedra iluminados con la única finalidad de crear en los clientes de las nutridas terrazas estivales la ilusión de que la luz, como la guerra, podía ser eterna, los muchachos advirtieron cómo Marcel Berkowitz saludaba con una mano al profesor Lerrin, y cómo comentaba casi en un susurro que aquel infeliz que se acercaba a ellos y al que miraba sin dejar de sonreír estaba gastando toda su fortuna en el hipódromo, cuando podía haberla invertido en algún interminable viaje a Grecia con esa encantadora mujer, Isabella, que había ido a encontrar en un hotel de lujo. Lerrin avanzaba pausadamente hacia él, ajustándose los puños de la camisa limpia y seca que parecía haberse puesto en ese mismo instante. Poco después pasaba un largo brazo por la espalda de Marcel Berkowitz, y se asombraba de la agotadora ola de calor que venía invadiendo la ciudad desde hacía tres semanas:

—Agotadora, sin duda, amigo Lerrin —afirmaba Marcel.

—Deberías inventar algún artilugio capaz de salvarnos de estos tormentos más propios de un infierno bíblico. Mi pobre Isabella se derrite poco a poco, y tanto sofoco está consiguiendo apagar la belleza que tanto me cautivó al principio.

Marcel Berkowitz reía y negaba con la cabeza:

—No nos engañas. Ni a estos pobres estudiantes, que todavía no conocen el verdadero sentido de la palabra matrimonio, ni a mí. No nos engañas… Sabemos que Isabella podría tener un paño de llagas sobre la cara y aun así…

—Aun así seguiría siendo el mayor consuelo para mi marchito espíritu.

Marcel Berkowitz volvía a reír, y su amigo Lerrin puso las dos manos sobre el respaldo de su silla para dejar caer todo el peso de su cuerpo sobre aquel apoyo y comenzar a respirar con dificultad. Parecía sentirse exhausto, triste y nervioso. Con ese nerviosismo que precede a las catástrofes y con esa tristeza impaciente que conduce a un estado de alarma insoportable y perpetua.

En una mesa próxima dos hombres jugaban al ajedrez y, un poco más allá, junto a la puerta de un ristorante muy pequeño y no demasiado limpio, cuatro o cinco puestos de fruta se protegían del sol del atardecer mediante grandes toldos que a veces eran de rayas y a veces de un único color mate, generalmente oscuro. Bajo esos toldos se cobijaban el tendero y también los compradores que, después de sortear los montones de cajas apiladas alrededor de los puestos, después de haber esquivado un coche de color verde con matrícula de Roma E22116, las jardineras de piedra pletóricas de frondosas plantas de flores rojas, los contenedores de basura y alguna bicicleta, llegaban por fin a la báscula donde el tendero pesaba sus piezas de fruta en el interior de unas bolsas azules de plástico.

—¿Qué te ocurre, Lerrin?

Marcel Berkowitz no obtuvo respuesta, y continuó preguntando:

—¿Aún sigues encontrándote así? ¿Todavía no has aceptado que a la gente le encanta hablar y le encanta que alguien escuche? Lo último que debemos hacer, mi querido amigo, es plantearnos si los demás van a juzgar lo que hacemos y lo que no hacemos.

—Yo ya no me planteo nada… No… Es cierto. No estoy hablando en broma.

—¿La joven Isabella ha obrado el milagro de quitarte de encima la sombría carga de tener que pensar?

—En cierto modo. Sí… Ya sabes que Isabella no puede comportarse como una persona normal. Es incapaz de hacerlo. Y yo he de asumirlo. He dejado de hacer planes o de sugerir cualquier propósito común.

—¡Por Dios, Lerrin! ¿A ese extremo has llegado?

—Nunca sabemos a qué extremos somos capaces de llegar.

—No todo el mundo soportaría vivir así, como tú —dijo Marcel.

—Tampoco sabemos en qué estado seremos capaces de vivir —casi repitió el profesor Lerrin.

—No tanto, mi estimado profesor. No tanto… Es sólo cuestión de no ceder.

—¿No ceder? ¿No ceder…? —Lerrin se quedó mirando el perfil irónico de su amigo, y sonrió—: Siempre hay que ceder. Al menos ante una criatura como Isabella.

—Pues entonces supongo que habrás de buscar una vía de escape. Algún alivio para esa dependencia.

—Sí. Ciertamente… Creo que lo tengo. Es algo básico, pero creo que lo tengo. Aunque pueda parecerte extraño, conservo una maleta junto a la puerta de nuestro apartamento. Al principio, durante los primeros días, estaba allí porque no sabíamos dónde meterla. No había sitio en los armarios. Pero, ahora, esa maleta en el recibidor, justo al lado de la puerta de la calle, me parece algo simbólico. La maleta ya está allí, dispuesta y siempre visible… Para cuando ella decida prescindir de mí.

—Tanta rendición… Tanta sumisión no puede ser sincera.

—De todas formas —continuó el profesor—, no creo que pueda considerarme un hombre desafortunado. Ya sabes que he procurado toda mi vida no atarme a ningún lugar.

—A pesar de que ahora no puedas evitar estar atado a una persona.

Desde la terraza en que se había sentado Marcel Berkowitz se veían las contraventanas marrones, casi siempre abiertas, de un Forno del que, de vez en cuando, surgía un joven con una camiseta de tirantes y unos pantalones manchados de blanco para fumar un cigarrillo. La delicadeza con que aquel chico bajaba los párpados sobre unos ojos insólitamente somnolientos, la prudencia con que estiraba la corta longitud de su cuello para expulsar el humo hacia arriba, hacían que adquiriera una nobleza propia de los legítimos descendientes de alguna familia de antigua estirpe. A veces volvía la mirada con lentitud y, como si intentara descifrar la exacta composición del rostro de Marcel, le examinaba largamente, con un descaro y una morosidad que a él le parecían extraídos de algún libro del escritor francés Octave Mirbeau. ¿El suave énfasis que ponía en su mirada, como si quisiera decirle algo, como si acariciara la idea de preguntarle si querría adentrarse con él más allá de las contraventanas marrones y conocer el interior del Forno, sería intencionado?

Marcel Berkowitz comprendió la causa de su propio estremecimiento, de aquel temblor suyo, y luego, sin intentar siquiera detenerle, contempló cómo su amigo Lerrin se alejaba siguiendo su ritmo apacible, casi humilde.

—Ciertamente, debería inventar algo —comentó entonces en voz baja—. Algo que me ayudara a comprender… Por qué unos hombres descubren su significado y otros, sin embargo, los más retorcidos, entre los que yo me encuentro, no.

Los estudiantes observaron con curiosidad a Marcel, que ahora dejaba vagar la mirada por las portadas de unos libros desperdigados sobre la mesa, y que parecía no desear alzar o girar la cabeza y correr el riesgo de encontrarse con una sonrisa cuyos propósitos podría desconocer. Parecía querer recuperar su acostumbrado y amable estado de ánimo, tal vez quebrado tras la breve intervención de su amigo Lerrin, y reconquistar cierta sensación de alivio al descubrir que las cosas seguían funcionando como debían.

Finalmente, uno de los estudiantes se atrevió a preguntar:

—¿Comprender el significado de qué, señor Berkowitz? ¿A qué se refiere?

Marcel Berkowitz cerró los ojos, y murmuró:

—El significado de la renuncia, querido niño. La tan penosa pero balsámica renuncia a la propia dicha…

A lo lejos, el profesor Lerrin estaba a punto de internarse en un pasadizo mal ventilado y cubierto por un techo viejo y lleno de goteras, que daba a una galería de arte. Con las manos escondidas en los bolsillos del pantalón, el profesor Lerrin desaparecería por completo de la vista de Marcel Berkowitz sin volver la mirada hacia él. Entraría en aquel pasillo estrecho cuyas paredes presentaban una extraña e interesante forma, y después se dejaría atrapar por el orden pulcro y hermético de la galería de arte, con la obvia intención de perderse en su interior y poder olvidarse así de las palabras ingeniosas y de los comportamientos ejemplares.

 

*Cortesía de la autora y del editor Enrique Redel. El libro, ‘El mes más cruel’, con portada de Dino Varcalls (Zaragoza, 1959) sale a la calle estos días. (Esta ilustración de Tadeusz de Lempicka es una obra de Tamara de Lempicka).

JUAN MARQUÉS PRESENTA 'ABIERTO'

JUAN MARQUÉS PRESENTA 'ABIERTO'

JUAN MARQUÉS PRESENTA ‘ABIERTO’

EN LOS PORTADORES DE SUEÑOS

 

Juan Marqués es un poeta minimalista en la expresión y maximalista en la intención. Detrás de cada uno de sus poemas hay una pequeña historia, una narración oculta, viajes y sensaciones, pequeños incidentes cotidianos. Y curiosamente todo eso está sepultado bajo la sutileza, bajo la impronta de metáforas que nacen de la depuración y de una evidencia: hay que huir de la retórica y de la inexactitud como de la peste. La poesía se vive con intensidad y se escribe con absoluta desnudez, con una belleza que envuelve -en hálito, en suavidad y en enigma- las cosas, el mundo diario: una vivencia de amor, un paseo en tren, la espera en un aeropuerto, la contemplación de un día de nieve o el misterio de la identidad.

Juan Marqués, zaragozano residente en la Residencia de Estudiantes, acaba de publicar su segundo poemario: ‘Abierto’ (Pre-Textos, 2010.  53 páginas. Premio Gerardo Diego), y es uno de esos libros que se han tejido palabra a palabra, verso a verso, con un norte: la precisión de las cosas, la tentativa de decir lo inefable. Una y otra vez, sin énfasis, con una delgadez que es gracia, aleteo, capacidad de dibujar el detalle. ‘Abierto’ es un libro muy trabajado, que nace de la renuncia: a veces es fácil pensar en algunos versos de José Ángel Valente o en los de Alejandra Pizarnik. Posiblemente no esté Juan Marqués en esa tradición, pero parece que escribe sus poemas con muchas más palabras y que luego las fuera borrando hasta crear esta estructura de contención, fijada sin apenas adjetivos. Hay versos e intuiciones extraordinarios: “Cuando ya no habitemos este mundo // seremos peores”. Hay poemas definitivos en su brevedad: “Tú / y yo // en la cama // envejeciendo sin querer, // igual que un adjetivo en un poema”. Este texto es toda una poética. En ‘Suerte’ leemos: “La suerte es un helado de cereza // en las manos de un niño, // cerca del corazón”. Todo el libro tiene un barniz filosófico, el hallazgo fulgurante de un pensamiento propio, y tiene la escueta sensualidad de una vida exuberante. Y sencilla.

 

Abierto. Juan Marqués. Pre-Textos. Valencia, 2010. 54 páginas. [El libro se presenta esta tarde en Los Portadores de Sueños con la presencia del autor, de David Mayor y del editor Manuel Borrás].

 

 

EL AUTOR Y SU OBRA. Juan Marqués (Zaragoza, 1980) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Desde 2005 es becario del Ayuntamiento de Madrid en la Residencia de Estudiantes, donde ha preparado su tesis, bajo la dirección de José-Carlos Mainer, la vida y la obra literaria de Luys Santa Marina. Es autor del cuaderno de poemas Alrededor del sol (El Club de los Negocios Raros, 2oo8) y del poemario Tiempo libre (Granada, La Veleta, 2oo8), así como de unos primeros textos incluidos por Ignacio Escuín Borao en Noreste. Antología de poesía (Zaragoza, Eclipsados, 2005). Supervisó la edición de Sueños que no compra el dinero (Balance y nombres del surrealismo), de Antonio Martínez Sarrión (Valencia, Pre-Textos, 2oo8) y ha editado la poesía de Luys Santa Marina (En el alba no hay dudas. (Antología poética), Granada, La Veleta, en prensa). Colabora como crítico de libros en ‘Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón y otros muchos medios: Turia, Revista de Libros, etc.

 

DANIEL NESQUENS: EL JOVEN Y SU TÍO

DANIEL NESQUENS: EL JOVEN Y SU TÍO

 

Daniel Nesquens ha sido y sigue siendo un auténtico acontecimiento en el universo de la literatura infantil y juvenil. Deslumbró con ‘Hasta (casi) cien bichos’, con ‘Mi familia’, con ‘Papa tatuado’, por citar algunos títulos, sin olvidarnos de su héroe zaragozano y zaragocista Marcos Mostaza, serie de la que ya lleva cuatro entregas, y ahora acaba de ganar el VII Premio Anaya con ‘El hombre con el pelo revuelto’, un libro de un centenar de páginas que responde plenamente a su poética: la combinación del humor y la ironía con la sorpresa, la aventura y lo cotidiano, y el uso de una desbordante imaginación que casi siempre propone un viaje. En cierto modo, podría decirse que 'El hombre con el pelo revuelto' está en la misma línea de inspiración de 'Papá tatuado' (A buen Paso. Ilustraciones de Sergio Mora).

Este libro se inicia con un halo mítico: “Ayer me ocurrió algo que me hizo retroceder en el tiempo. Ayer me pareció ver a mi tío Fermín”. Esa sensación es el motivo que le lleva a reconstruir al joven protagonista, cuyo nombre no se dice nunca, la vida de su tío, ese hombre que hacía las cosas más raras del mundo, que aparecía y desaparecía, y que parecía tener un vínculo secreto con las historias más increíbles. Había viajado por todo el mundo, había estado en islas remotas, era un enamorado del emú, conocía los secretos de la barriga de la serpiente de cascabel y, entre otras peculiaridades, tenía un amigo, Ememrling, astronauta y artista de circo, capaz de girar la cabeza 180 grados. Pero además poseyó un sombrero, que se llama Mac, y que es capaz de andar o de volar solo; otro día el joven recibió una carta con una foto de un hipocampo donde su tío Fermín.Y en otra ocasión le dice: “Hubo un tiempo en que solo me alimentaba de manzanas”. Además, Daniel Nesquens ha creado un tejido personalísimo de referencias a sus otros libros, a sus temas recurrentes, y lo hace en un volumen espléndido, una exaltación del arte de contar y de soñar en plena libertad. Las ilustraciones, sugerentes como toda su obra, son de Emilio Urberuaga.

PILAR ADÓN: 'EL MES MÁS CRUEL'

PILAR ADÓN: 'EL MES MÁS CRUEL'

 

El  mes más cruel de Pilar Adón

Impedimenta, 2010



Dos desconocidas han de compartir una casa de tres pisos durante unos días, y ambas se empeñan en mantener el orden y en resultar imprescindibles; una mujer espera, ansiosa, la llegada de un chico más joven que ha de librarla de su aburrimiento y de su frustración; Scott regresa a Inglaterra después de su expedición polar pero nadie va a recibirle; una muchacha llamada Clara se dedica a seguir los pasos de un esquivo gato; una madre se encarga de aterrorizar a su hijo para que nunca se vaya de su lado. Los catorce relatos que integran El mes más cruel componen una esmerada colección de recetas para sobrevivir a la pérdida, a la separación, la locura y el miedo.


Pilar Adón (Premio Ojo Crítico) está considerada una de las más sólidas figuras de la nueva narrativa española. El mes más cruel es la última recopilación de sus relatos. Una colección de historias dotada de una sutileza y un equilibrio desacostumbrados.

LA AUTORA

Pilar Adón nació en Madrid, en 1971. Narradora, poeta y traductora, comenzó a escribir muy joven. Su novela Las hijas de Sara (Alianza Editorial, 2003) fue considerada por la crítica una de las diez mejores novelas de ese año, junto a obras de autores como Rodrigo Fresán o A. S. Byatt  («Pilar Adón escribe con una firmeza y una letra lírica que no suaviza sino que acentúa la dureza de lo que narra.», María José Obiols, Babelia.) Su libro de relatos Viajes Inocentes (Páginas de Espuma, 2005) la hizo merecedora ese mismo año del prestigioso Premio Ojo Crítico de Narrativa, concedido por Radio Nacional de España. («Una colección de relatos del desasosiego de unos personajes que viven en permanente huida de sus mundos encerrados para acabar, sin saberlo ni quererlo, por encerrarse en otros.», María José Gil Bonmatí, La Razón. «Unos relatos que la autora sabe dotar de una complejidad que va más allá de lo descrito.», Juan Ángel Juristo, ABC.) En su faceta de narradora ha sido incluida en diversos volúmenes de relatos, entre los que destacan Contar las olas (Lengua de Trapo), Frankenstein (451), Ni Ariadnas ni Penélopes (Castalia) o Todo un placer (Berenice). Asimismo, forma parte de la selecta nómina de Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto, coordinado por Fernando Valls y Gemma Pellicer, de reciente aparición). Ha publicado relatos y poesía en distintas revistas y suplementos literarios, entre los que cabe destacar Babelia, Eñe, ABCD, Público o Turia. Ha traducido libros de Henry James y Christina Rossetti, y para la editorial Impedimenta dos libros de Edith Wharton: Santuario (2007) y Francia combatiente, de Dunquerque a Belfort (publicada en la colección El Panteón Portátil de Impedimenta en 2009). Es autora del poemario Con nubes y animales y fantasmas (EH Editores, 2006), y ha formado parte de varias antologías poéticas, como Los jueves poéticos (Ediciones Hiperión).

 

La portada del nuevo libro de Pilar Adón es del pintor zaragozano Dino Valls. Esta información corresponde a la editorial.

LA ANTOLOGÍA 'SIGLO XXI'

LA ANTOLOGÍA 'SIGLO XXI'

Presentación de la antología 'Siglo XXI'

en La Central de Barcelona

(Hoy, martes, 27 de abril | 19.30 horas)

La librería La Central de Barcelona (calle Mallorca, 237) acoge hoy martes, 27 de abril, a partir de las 19.30 horas, la presentación de 'Siglo XXI Los nuevos nombres del cuento español actual', antología editada por Menoscuarto en su colección de relato breve que reúne treinta y cinco relatos de autores contemporáneos españoles, en edición a cargo de Gemma Pellicer y Fernando Valls.


Además de los responsables de la edición, intervendrán en el acto los escritores Jordi Gracia e Ignacio Martínez de Pisón, así como algunos de los autores de relatos incluidos en la antología, que incluye además unos breves textos redactados expresamente por ellos sobre su visión estética de este género.


El acceso a la presentación es libre y gratuito. Las estaciones del Metro más próximas a la librería La Central de la calle Mallorca son Diagonal (L3, L5) y Provença (FGC).


Los autores incluidos en la antología 'Siglo XXI' son:


Pilar Adón | Pablo Andrés Escapa | Jon Bilbao | Ernesto Calabuig | Matías Candeira | Carlos Castán | Cristina Cerrada | Pepe Cervera | Fernando Clemot | Óscar Esquivias | Patricia Esteban Erlés | Ignacio Ferrando | Víctor García Antón | Esther García Llovet | Daniel Gascón | Cristina Grande | Ismael Grasa | Irene Jiménez | Juan Carlos Márquez | Berta Marsé | Ricardo Menéndez Salmón | Lara Moreno | Manuel Moyano | Miguel Ángel Muñoz | Juan Jacinto Muñoz Rengel | Hipólito G. Navarro | Elvira Navarro | Andrés Neuman | Ángel Olgoso | Jesús Ortega | Julián Rodríguez | Javier Sáez de Ibarra | Miguel Serrano Larraz | Berta Vias Mahou | Ángel Zapata ||



El nuevo siglo nos ha traído, junto con la aceleración de la historia, una nueva hornada de escritores de relatos. Si el cuento español parecía haber gozado hasta hoy de una mala salud de hierro, Internet se ha convertido en uno de sus canales básicos de difusión, permitiéndole llevar una dieta sana y transformándose en su alimento bio, al tiempo que le insuflaba vitalidad y aumentaba su público. Los lectores que se pregunten cómo es el cuento actual en nuestro país pueden encontrar respuesta en las treinta y cinco historias atractivas y amenas aquí recogidas. Esta antología de cuentos de estéticas muy diversas, que van del realismo a lo fantástico, da buena muestra de la ambición y el vigor con los que hoy se cultiva la narrativa breve española.



Colección 'Reloj de arena'; 44. Dirección: Fernando Valls.

624 páginas | 14 x 21 cm | PVP: 26 euros

*Llama poderosamente la atención la cantidad de cuentistas que hay de Aragón: Carlos Castán, Ismael Grasa, Cristina Grande, Patricia Esteban, Miguel Serrano, Daniel Gascón. Desde los 50 de Castán a los 29 años de Daniel. ¡Enhorabuena a todos!