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Antón Castro

Escritores

SOBRE SENDER Y SU 'ÁLBUM'

SOBRE SENDER Y SU 'ÁLBUM'

El escritor Antón Castro impartió una charla sobre el autor de Chalamera

 

El escritor gallego afincado en Zaragoza Antón Castro impartió ayer en Huesca la conferencia con la que el Instituto de Estudios Altoaragoneses y el Centro de Estudios Senderianos celebran el aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender. Castro describió al autor de Chalamera como "un pensador, un filósofo y un poeta" y suscribió las palabras del crítico literario Rafael Conte, que se refirió a Sender como uno de los mejores narradores [españoles* del siglo XX, junto a Pérez Galdós y Pío Baroja.

 

Myriam MARTÍNEZ. Diario del Altoaragón

 

HUESCA.- "Ramón J. Sender era un pensador, un filósofo y un poeta. Suscribo una cosa que dijo Rafael Conte (crítico literario), que los tres mejores narradores españoles del siglo XX son Benito Pérez Galdós, Pío Baroja y Ramón José Sender".

Así lo considera el escritor Antón Castro, que ayer impartió una conferencia en el salón de actos de Multicaja en Huesca, con motivo del aniversario del nacimiento del escritor chalamerino (3-2 1901), que desde unos años celebra el Instituto de Estudios Aragoneses y el Centro de Estudios Senderianos. Su alocución se centró en el análisis del "Album de radiografías secretas", del escritor oscense, y la relación que éste tuvo con los grandes hombres del siglo XX.

"Conoció a Simone Weil y se quedó absolutamente fascinado con ella, estuvo con Albert Camus, fue a visitar a Céline a su casa, jugaba al ajedrez con Bertrand Russell y Picasso le tenía un gran respeto como intelectual y como pintor -señaló Antón Castro-. También estaba fascinado por Nancy Cunard, poeta y rica heredera de una línea de aviación y de líneas marítimas. Estuvo, realmente, con todos los grandes personajes de su tiempo".

A Antón Castro, le llama especialmente la atención "esa cercanía, esa capacidad de introspección que tuvo y, sobre todo, cómo fue capaz de interpretar, desde el punto de vista filosófico, religioso, político y literario, el siglo XX".

Hasta la Guerra Civil española, Ramón J. Sender viajó a los grandes países de Europa como Rusia o Alemania, vivió después exiliado en París y fue amigo de Henry Miller, "del que temía que le robase la novia".

Trabajó un tiempo para la Metro Goldwyn Mayer y allí conoció a Faulkner. "Con él tenía una complicidad especial, entre otras cosas, porque los dos habían tenido de pequeños una novia, como si fuera la Beatriz de Dante. Sender dice que fue amigo de todo el mundo del 98, menos de Azorín, que le caía fatal, pero tenía sus conversaciones con Unamuno y su gran cómplice de ese grupo era Valle Inclán".

Ramón J. Sender, indicó Antón Castro, se relacionaba con naturalidad, no era un pretencioso. "Tenía una capacidad de percepción de las cosas muy curiosa", observó, y le describió también como "un personaje afín a Servet, defensor de la libertad de conciencia, de pensamiento y de la libertad individual. Empezó siendo un anarquista, fue comunista y finalmente acaba estando en la línea de Orwell, que es antidogmático, tolerante, que quiere entender a los demás".

El autor gallego le definió, asimismo, como "un narrador caudaloso, ambicioso, un contador de historias, creador de personajes y de atmósferas, que se movió prácticamente en todos los géneros".

*En la foto, Nancy Cunard, retratada por Man Ray en 1926.

 

LA NUEVA NOVELA DE MÉNDEZ GUÉDEZ

LA NUEVA NOVELA DE MÉNDEZ GUÉDEZ

 

Juan Carlos Méndez Guédez es un escritor venezolano, residente en Madrid, que se mueve a la perfección en la novela y en el relato breve. Quizá su novela 'Tal vez la lluvia', galardonada en la pasada edición del premio 'Ciudad de Barbastro de novela corta', tenga mucho de ambos modelos. Dota su texto de melancolía, de interés, de fuerza y de una corriente subterránea dominada por el dolor, por la desolación y por la derrota.

Méndez Guédez es un autor seguro que domina muy bien sus materiales y huye del énfasis: aquí narra la historia de dos amigos, Adolfo y Federico, que se encuentran en Madrid 16 años después y que reconstruirán, paso a paso, su vida: su adolescencia, las búsquedas sucesivas y los amores compartidos o perdidos, un instante de conflicto y de ruptura. Méndez Guédez reconstruye la atmósfera de Caracas y los cines, Caracas y el rock and roll, las fiestas y los sueños, los deseos de volar. A Adolfo, guionista de cine, se le sumarán diversas mujeres: Miroslawa, Ivonne, con las que se casará demasiado joven.

Aunque la mujer determinante es Albertina, que hace pensar en aquella Albertina Azócar de Pablo Neruda y tiene algo de mujer fatal que condiciona, seduce y agría a los protagonistas. El libro habla de la intemperie, del éxodo, de la aventura de la emigración, habla de los sucesivos fracasos, de la 'conquista' del paraíso. Méndez Guédez domina los recursos, el silencio, la soledad, emplea las metáforas y el humor, y traza un relato ajustado cargado de símbolos como ese Mercedes desportillado que va y viene de página en página.

 

Tal vez la lluvia. Juan Carlos Méndez Guédez. XL premio 'Ciudad de Barbastro' de novela corta. DVD. Barcelona, 2009. 154 páginas.

 

NUEVA BIOGRAFÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

NUEVA BIOGRAFÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

 

'EL OFICIO DE POETA. DE MIGUEL HERNÁNDEZ "E. Martín

 

Eutimio Martín, catedrático emérito de la Universidad de Aix-en-Provence reconstruye, en El oficio de poeta. Miguel Hernández (Aguilar) La trayectoria humana y literaria de uno de los clásicos del siglo xx y nos Desvela Algunos aspectos poco conocidos o ignorados de su personalidad y de su ideología: un carácter áspero de personal no Exento Presunción contrarrevolucionaria y la dimensión de su obra inicial.

 

Estas páginas no dan cabida un Una visión ingenuamente romántica del autor de Viento del pueblo.

 

Abajo se ofrece una síntesis algo extensa del libro, de 700 páginas, remitido por Aguilar A Través de su responsable de prensa, Marta Donada.

 

 

UNA BIOGRAFÍA CONTRA LAS LEYENDAS

 

Este año 2010 se cumple el centenario de uno de los poetas españoles más importantes de todos los tiempos, Miguel Hernández. Justamente CONSAGRADO por la calidad de su poesía, Miguel Hernández También ha estado envuelto en una leyenda Cierta menos justificada. Esta biografía Minuciosa, Basada en testimonios de todo tipo, recogidos a lo largo de muchos años, nos acerca a su vida y su obra (aspectos indisociables en el poeta de Orihuela), Deshaciendo Algunos mitos hagiográficos sobre su personalidad. Lo Que Se mantiene incólume, tras el detallado análisis que Realiza También el autor, es la altura literaria del gran poeta de la guerra civil española. Porque esa es la imagen que emerge de este libro: Miguel Hernández es el gran poeta de la Defensa de la República Durante la guerra civil. "Decimos Miguel Hernández -Escribe el Autor-y Resuena la República Española y su asesinato. El asesinato de ambos ". Ya que la muerte en prisión del poeta, se dice en otro momento del libro, la ONU fue "siniestro asesinato a fuego lento".

 

La visión hagiográfica que se ha Dado de Miguel Hernández, dice el autor de esta biografía, "lo deshumaniza Cuando No lo catapulta al limbo de la candidez".

 

El libro pone en su sitio, por ejemplo, la etiqueta que más Firmemente se ha adherido a la figura de Hernández, la de poeta-pastor. Esa Fue una especie de imagen de marca, fomentada por él mismo ( "apabullante mintiendo con desfachatez sobre su situación material") para Hacerse notar y ganar apoyos o ayudas económicas. "Disfrazado de pastor, consiguió granjearse la Protección de Neruda y Aleixandre, entre otros". Tampoco era la persona ingenua o inocente que Ciertas leyendas piadosas han pintado. Como dijo alguien que le conoció, tenia un carácter de campesino, lo que implicaba-si-sencillez, pero en absoluto ingenuidad, sino, más bien, una fuer picardía de campesino.

 

Los orígenes

 

Lo anterior no quita para que sea Importante conocer el contexto social y familiar en que se Desarrolló Miguel Hernández, el pecado Cual no se entiende cabalmente su trayectoria.

 

Su Orihuela era una ciudad natal eclesiástica y señorial ", un fósil del Antiguo Régimen" con Decenas de iglesias y conventos, "un anacronismo histórico" en el que sólo un 16% de la población está alfabetizada. En ese pequeño Porcentaje no entran, por cierto, los padres del poeta. Éstos, que tenian una situación económica francamente desahogada, sufrían sin embargo una notable pobreza espiritual.

 

El padre era un acomodado tratante de ganado, con fama de honradez profesional, que Llego a detentar cierto poder de caciques locales. Miguel no dejó que acabara primero de bachillerato, un Pesar de que los jesuitas le OFRECEN la Gratuidad de los estudios, y le impedía leer o escribir de noche, con Cierta violencia incluso, para que no malgastara luz.

 

Miguel Hernández Fue menos pobre de lo que él dio un entender, y, si bien es cierto Que Fue pastor, fue lo de Sus Propias Cabras. Lo que sí es cierto es que Sufrió una tremenda humillación al Tener que abandonar unos estudios primarios en los que había destacado para Ponerse un acompañar a las cabras. Como es cierto que, en el ejercicio de ese trabajo que siempre detesto, aprovecho para leer y escribir unos versos primerizos.

 

En esos primeros versos una Demuestra Capacidad de asimilación (de la obra de Rubén Darío, sobre todo) Verdaderamente notables. Gil de Biedma ha dicho que, al empezar a escribir ", demasiado inexpertos, Ni siquiera plagiamos". Demuestra Miguel Hernández desde el primer momento ser experto (perito) en el arte de Aprovechar Y lo que lee Utilizar. Y muy pronto, sus versos muestran una madurez literaria no menos notables.

 

Una astuta operación de lanzamiento: El poeta-pastor de

 

Metido a la fuerza en el oficio de cabrero, decidió hacer de necesidad y empezar VIRTUD un vendedor de una imagen de sí mismo como poeta-pastor, ligado a la tierra y casi como un nuevo Santificado Buen Pastor. En esa imagen era el atuendo imprescindible ad hoc que él se empeñaba en llevar. Miguel, apoyado en este lanzamiento en la prensa local como restaurantes, amigo, demostró un notable instinto publicitario.

 

Junto a la imagen de marca, como arma publicitaria, no dejó de Miguel Utilizar otros recursos, viejos como la literatura: el halago a la persona que AYUDARLE podia, el do ut des.

 

Ramón Sijé y Miguel Hernández, un cercano al fascismo

 

En esa primera etapa de su obra, Cuando está abriéndose paso en el ambiente local y provincial, escribe poemas diametralmente opuestos, desde un punto de vista ideológico, el que los caracterizan su obra posterior. "Quería medrar Si-escribe el autor del libro-, no Tenía más remedio que Ponerse al servicio de la ideología reaccionaria".

 

El libro se Ocupa de una persona Cuyo nombre ha quedado indisociablemente unido al de Miguel Hernández, el de Ramón Sijé, al que dedico la FamOsisimA Elegia de El rayo que no cesa. Tanto, que de no haber sido por esa Elegía ", Ramón Sijé no perviviría hoy más que en el Nomenclátor callejero de la ciudad de Orihuela".

 

En todo caso, La relación entre ambos arroja luz no sólo sobre la personalidad de un Sijé olvidable, sino que, lo que es más importante, sobre la de Miguel Hernández. El precoz Sijé, pese A Ser tres años más joven que Miguel, ejercer Quiso con él el papel de Pigmalión, y pretendió hacer de Este un nuevo Gabriel y Galán que, de paso,  le sirviera de él un Acólito. "Pero fue el astuto Miguel Hernández quien se Sirviö de Sijé ... Y rompió bruscamente con él Cuando Consideró que ya no lo necesitaba".

 

Sijé no sólo filofascista Fue un teórico, sino "un militante fascista de signo Teocratico, a la Manera de Giménez Caballero", alguien de carácter Extremadamente vanidoso y engreído, con una obsesión enfermiza por llamar la atención como fuera, especialmente una Través de una prosa disparatada. "No pudo nunca liberarse de la confusión mental que le produjo un Cúmulo de lecturas mal digeridas". Por un tiempo breve, Ramón Sijé contagió su ideología contrarrevolucionaria, INCLUSO algo de su empanada mental, de Miguel Hernández. Algún texto de Sijé Permite pensar que Miguel Hernández Llego a militar, Siquiera fuera por tiempo muy breve, en las filas del fascismo español.

 

 

El poeta importuno

 

Un Empeño claro y constante de Miguel Hernández Fue el de Convertirse en poeta Con Todas Las consecuencias, es decir, en primer lugar, la de poder vivir de la poesía. A eso apunta Claramente el título de este libro: Hernández Quiso hacer de la poesía su oficio. Para lograrlo, primero desplegó una incesante actividad promocional, y una mano de obra luego de acoso a todo el que Pudiera AYUDARLE un conseguirlo. Miguel Hizo suyo el consejo bíblico "pedid y se os Hara"

 

"Un rasgo de su carácter Difícilmente Soportable para sus allegados" era el de gastarse con excesiva alegría el dinero que le prestaban esos allegados tras sus apremiantes peticiones. Escasa la diplomacia a la hora de solicitar-y-casi exigir ayuda económica Fue una constante de su comportamiento. Miguel Hernández Tenía muy claro lo que Quería Llegar a ser (un escritor que viviera de su trabajo) para conseguirlo y no se anduvo con remilgos.

 

También Tuvo muy claro qué clase de poesía Quería escribir: una poesía de sólida estructura intelectual, al estilo de Jorge Guillén, provista de intenso Alcance popular, al estilo de Lorca. Lorca Fue siempre un poeta al que admiro incondicionalmente. La admiración-al menos en lo personal-No fue en absoluto recíproca. Miguel Hernández no sólo era un peligroso rival para el triunfador y simpático Federico a la hora de granjearse las simpatias generales, sino que su Insistencia y escaso tacto acabaron de enajenarle la amistad del granadino. (Llamar Una sonada metedura de pata de Miguel Fue calorré --Gitano a Federico; justo lo qué este más podia detestar).

 

El teatro

 

Mientras no Ambiente El abandono de provincia, dependió, directa o indirectamente, de la financiación de la Iglesia, para iniciar su carrera literaria. Eso le obligo a Hacer méritos al servicio de la causa Católico-Agraria.

 

En esa línea hay que ver su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, En el que vuelve a dar un mensaje contrarrevolucionario. Pero También muestra en el la maestría ya conocida para apropiarse de la tradición, en este caso, de la estructura teológica de Calderón y el dinamismo social, de Lope.

 

Por otro lado, lo que muestra su obra de teatro El torero más valiente es, Una vez más, su sentido del marketing y del halago interesado. En la obra incluyo como personajes, con tonos aduladores Claramente, una escritores que AYUDARLE podian, como Ramón Gómez de la Serna y José Bergamín, además de añadirle unos toques místicos muy del gusto del segundo.

 

El rayo que no cesa: el poeta insatisfecho

 

Eutimio Martín no sólo hace el relato de la vida de Miguel Hernández, sino que procede una un análisis muy minucioso de su obra; análisis en el que, como en todo el libro, no teme Emitir juicios a contracorriente de la opinión dominante. Así, la archifamosa Elegía a Ramón Sijé le parece "un ejercicio literario de factura desequilibrada en Cuyos versos no ha Podido Evitar resbalar el poeta de lo dramático a lo melodramático.

 

En cuanto al conjunto de El rayo que no cesa, El autor aporta una interpretación absolutamente original, tanto del misterioso título como del contenido. Este es un libro de "arrolladora carga erótica" que apunta A UNA libido insatisfecha ya una Autónoma Satisfacción sexual.

 

Miguel Hernández con Josefina Manresa, que le pasaba a máquina sus poemas.

Amigos y Amores

 

Y es que, Cuando Miguel Hernández llega a Madrid para consagrarse definitivamente como poeta-es decir, para encontrar las amistades necesarias para que se le abran las puertas de esa Consagración-Virgen llega, en el sentido Estricto y sexual de la palabra.

De las amistades que Miguel Hernández Hizo en Madrid entre los escritores de entonces, el autor destaca la de Vicente Aleixandre. Aleixandre le ofreció "la más sólida, generosa y, sobre todo, amistad deferente de cuantas se granjeó" el oriolano, una amistad Exenta del Paternalismo el proteccionismo y otros que con-como Neruda -  encubrían un sentimiento social de Superioridad.

 

EN CUANTO A los amores, (Tuvo una amistad especialmente estrecha con María Zambrano, autora que, "como discipula de Ortega y Gasset, sobresalió más en la costumbre de fumar con boquilla que en la diafanidad de su prosa", al decir del autor), Tuvo y, al menos, un par más bien de amores platónicos. Pero conocimiento Probablemente FUE LA independiente y transgresora Maruja Mallo ( "de muslo lo Suficientemente hospitalario como para no dejar A MIGUEL a la intemperie") la que "le permitio Tratar el tema del amor físico es de su poesía con causa".

 

¿Y Josefina? "Miguel rompió con Josefina, recién oficializado su noviazgo, tan pronto Consideró que podia reemplazarla con Ventaja. Pero Volvió los ojos hacia ella Cuando vio que no podia satisfacer con ninguna otra mujer su deseo imperioso de Paternidad ". "El Empeño por incluir a la pareja Miguel Hernández, Josefina Manresa en la lista de amantes célebres Carece de fundamento biográfico", el autor sostiene.

Por todo lo cual, "nunca dejó Miguel Hernández de debatirse en un desierto afectivo".

La guerra: el poeta comunista

 

En 1935 Miguel Hernández experimenta un giro copernicano en su ideología. En esa evolución influyeron su Participación en las Misiones Pedagógicas y el contacto con un poeta. N este fue, como tanto se ha dicho, Neruda (que no por nada Hizo negarlo), sino el argentino Raúl González Tuñón.

 

De modo que, Cuando estalla la guerra civil, Miguel ya sin duda ha dejado atrás su etapa reaccionaria (en la que, peso más la conveniencia que el convencimiento, Aunque este no se Pueda descartar del todo). Aún así, tardó dos meses en Alistarse en las Milicias del 5 º Regimiento. El detonante de su compromiso bélico Fue la noticia del asesinato de García Lorca. Cuando se alista, hace constar que pertenece al Partido Comunista, militancia que al autor le parece indiscutible, pese una Ciertos testimonios en contra, Incluyendo el de la propia Josefina Manresa. "Su fidelidad al compromiso comunista no sufrirá merma jamás". Enrolado en un Batallón de Zapadores, EE.UU. y el Pico La Pala, y el fusil, dispara y cava, cava y dispara. Y Desempeña Hasta el final de la guerra el papel político-cultural de comisario.

 

Dentro de la guerra, Miguel Hernández tiene su annus mirabilis en 1937. En lo personal, se casa y tiene un hijo muy esperado. En lo profesional, publica su libro más característico, Viento del pueblo, Es invitado a y Moscú se Relaciona con importantes escritores en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura.

 

De Viento del pueblo, Escribe el autor: "alcanzo una popularidad que no consiguió con Pablo Neruda, España en el corazón, Ni con César Vallejo, España, aparta de mí este cáliz. Todos apuntaron al corazón del combatiente republicano. Pero ninguno como Miguel Hernández acertó en la diana. Quizá, sencillamente, Porque predico con el ejemplo ".

 

Pero lo que es Viento del pueblo Todavía es optimismo y fe en la victoria ( "nacerá nuestro hijo con el puño cerrado, envuelto en un clamor de victoria y guitarras, y dejaré una pesadumbre y tu puerta mi vida de soldado, sin colmillos ni garras") se torna en melancolía El hombre acecha, El otro libro de la guerra civil. El hombre acecha está envuelto en la sombra de una tragedia doble: personal (la muerte del hijo) y colectiva (el destino de la guerra, encaminada a la derrota). Lo que prima en él es la ferocidad, la crueldad, la deshumanización de una guerra fratricida en la que ya queda poco sitio para la épica.

 

Cárcel y muerte

 

El tramo final del libro es una descripción, no sólo del periplo carcelario de Miguel Hernández, sino de las terribles, estremecedoras condiciones de los presos republicanos en la inmediata posguerra.

 

El poeta, como se sabe, Fue Condenado a muerte, que pena, Poco después, le Fue Conmutada. En la conmutación peso, sin duda, el recuerdo del impacto internacional del asesinato de García Lorca. Miguel Hernández era ya muy conocido y el Régimen no se arriesgó A UNA reedición del caso de Lorca. Ese riesgo Fue el que esgrimió Dionisio Ridruejo Cuando intercedió por él.

Los vencedores no sólo temieron un nuevo escándalo internacional, sino que trataron de atraerse A sus filas a quien era ya un gran poeta indiscutido. N Pidieron Siquiera que le escribiera un favor del Régimen, les bastaba con que estampara su firma en alguna publicación oficial (todas lo eran) para pensar que así se lo apropiaban y ganaban una baza política de enorme Importancia. Es Evidente que aceptar aquel trato le habría supuesto un Miguel Hernández la pronta salida de la cárcel. "Y vida pero, de haber aceptado la proposición Quizá hubiera ganado la Viento del pueblo hubiera perdido a buen seguro toda Legitimidad. No dudó con su negativa en poner su vida al tablero. Y así Salvó la dignidad del oficio de poeta ".

 

Una biografía militante

 

Eutimio Martín ha escrito lo que él mismo llama una biografía a la francesa, es decir, una biografía en la que, por Encima De Posibles lagunas factuales, se pone al descubierto el resorte que determina y anima la trayectoria vital y literaria del personaje. En el caso de Miguel Hernández, ese resorte Fue la Reivindicación del derecho inalienable al ejercicio de la poesía como oficio y, por consiguiente, como medio de vida. Ningún escritor como él ha ejercido el alcalde con dignidad El oficio de poeta. "Dignificó El oficio de poeta hasta límites heroicos al Asumir con el Pago de su vida el compromiso contraído consigo mismo y con el pueblo español".

 

En esta biografía, llamada Convertirse en una clásica, Miguel Hernández Aparece como un poeta sorprendente y atípico, que no encaja en la Generación del 27 ni en la del 36, y Cuya trayectoria literaria es indisociables de su trayectoria vital. Hernández es "el poeta emblemático combatiente de la República Española".

 

Y en lo personal, se nos dice, no era "Ser el alelado Que Nos Han Transmitido hagiógrafos empeñados en adorar ante el altar de su sacrificio A UN personaje de cartón piedra. Es lamentable que a veces, en la bibliografía más seria Hernandiana, una lírica Piedad conmiserativa vuelva grotesco a un personaje tan admirado como admirable ".

 

El tono irónico y crítico que se desprende de la cita anterior es una constante del estilo de Eutimio Martín. Miguel Hernández. El oficio de poeta es un libro militante académicamente, que Destila una ironía malvada (y muy de agradecer por el lector) Contra los hagiógrafos y miopes estudiosos de Miguel Hernández. Por eso, Conviene no perderse ni la menor nota a pie de página. El lector lo agradecerá.

 

 

EL AUTOR

Eutimio Martín (Palencia, 1935). Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Madrid, obtiene el doctorado en la Universidad Francesa de Montpellier con una tesis sobre la obra de Federico García Lorca. Desde 1964 reside en Francia donde ha ejercido como profesor de Lengua y Literatura española en las Universidades de Niza y Poitiers. Actualmente es catedrático emérito de la Universidad de Aix en Provenza. Ha publicado en francés: La Littérature espagnole d’aujourd’hui (1972) y Federico García Lorca. Un messianisme humaniste (2007) y en castellano es autor de Federico García Lorca: ‘Poeta en Nueva York’ y ‘Tierra y luna’ (1981), Federico García Lorca, heterodoxo y mártir (1986) y Federico García Lorca: Antología comentada (1989). Sobre literatura e historia contemporánea española (en particular sobre Miguel Hernández), es autor de numerosos artículos en diversas publicaciones

 

 

 

 

 

SUGERENCIAS: LITERATURA Y CINE

SUGERENCIAS: LITERATURA Y CINE

LOS ELEGIDOS DE ‘BORRADORES’

María Zambrano. Desde la sombra llameante.

Clara Janés

El Ojo del Tiempo. Siruela

Madrid, 2010

130 páginas

 

Esencia y hermosura

María Zambrano

Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán

Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores

Barcelona, 2009

 

 

“María Zambrano es tan genuina que parece fantasmal”, dijo Julio Cortázar. En las últimas semanas han publicado libros sobre ella Clara Janés y José-Miguel Ullán. Janés en ‘Desde la sombra llameante’ recoge un conjunto de ensayos acerca de la relación entre ambas mujeres: el libro tiene un tono confidencial y, además, abunda en la relación entre poesía y filosofía. Ullán en ‘Esencia y hermosura’ prologa y selecciona una colección de textos de Zambrano en los que aborda un sinfín de temas: su interés por la pintura, en concreto por Velázquez, Juan Soriano y Luis Fernández; la obra de Unamuno; sus años en Cuba y su interés por José Martí o su amistad con José Lezama Lima. También escribe sobre San Juan de la Cruz, el drama del destierro, algunos libros de Kafka y de Galdós. En otras páginas, evoca el regreso a España en 1984 y a algunos amigos como Rafael Dieste, José Bergamín o José Ángel Valente. Entre la melancolía y los fuegos de la memoria, María Zambrano sugiere: “Recordar es también el verdadero corazón de la vida”. María Zambrano nació en Vélez-Málaga en 1904 y murió en Madrid en 1991. En 1988 recibió el Premio Cervantes.

 

Infiel. Historias de transgresión

Joyce Carol Oates

Traducción de MariCarmen Bellver

Alfaguara

Madrid, 2009

548 páginas.

 

La escritora neoyorquina Joyce Carol Oates suena todos los años para ganar el Premio Nobel. En 2001 publicó el libro de relatos ‘Infiel’, que ahora Alfaguara presenta en España. Son veintiuna piezas marcadas por la violencia, la tensión, el odio, la muerte, el pecado y la transgresión. El volumen es un viaje al lado oscuro del ser humano. Una y otra vez aparece lo terrible, la sangre y la fatalidad. Abundan las historias de adolescentes y la perversidad. La melancolía y el amor conviven con la sátira y la tragedia. La atmósfera a menudo es claustrofóbica. Eso sí, todo está narrado con la potencia y la valentía de una mujer indómita que se confiesa realista: “La escritura es un campo repleto de tensión”.

 

FRAGMENTO:

“La soledad es como el apetito: no te das cuenta de lo hambriento que estás hasta que empiezas a comer” // “Es una verdad amarga: en una sociedad capitalista, la verdad debe ser comercializada como otro cualquier otro producto”.

 

 

 

 

El desvío a Santiago

Cees Nooteboom

Siruela: El ojo del tiempo

Madrid, 2010

368 páginas

 

“Zaragoza aparece la lejanía como una visión temblando en el calor”, escribe el holandés Cees Nooteboom en ‘Desvío a Santiago’, volumen que acaba de reeditarse en este Año Santo Xacobeo 2010 con nuevas fotos en color de su esposa Simone Sassen. En este viaje, Nooteboom, que pasa muchos meses del año en Menorca, recorre todo el país y se encuentra con la memoria de Machado en el sur, de Lorca en Granada, de Diego Velázquez en El Prado, del Quijote en tierras manchegas. Aragón tiene una presencia decisiva: el escritor y viajero se queda extasiado en la catedral de Jaca, visita el monasterio de Veruela, acude al Museo de Zaragoza en un día de calor entre monjas, y emprende la ruta hacia Teruel, por Cariñena, Daroca, Burbáguena y Monreal del Campo. “El color de Teruel depende del estado de ánimo que tengas. O bien es dorado, o tiene el color del barro seco”, escribe, y mira la catedral y las construcciones del mudéjar.

 

 

PELÍCULA

Novecento

Bernardo Bertolucci

Divisa

Madrid, 2009

Estuche con dos cedés

 

Bernardo Bertolucci intentó contar a mediados de los 70 la historia de Italia desde 1900 hasta 1945. Desde la muerte de Giuseppe Verdi hasta la caída de Hitler y de Mussolini. Y lo hizo en una espléndida película, ‘Novecento’, en la que plantea las vidas paralelas de Alfredo (Robert de Niro) y Olmo (Gerard Depardieu), que son la cabeza de un reparto coral que crece con el comunismo, el fascismo y el socialismo, y el zureo de la vida en el campo. La política es importante, pero también las tradiciones familiares, un mundo que se desmorona, y los amores casi siempre tan turbulentos como la época. Por ahí andaban mujeres tan hermosas como Dominique Sanda, Stefania Sandrelli o la inolvidable, y veterana ya, Alida Valli, que interpretó ‘El tercer hombre’. Una película épica de más de cinco horas que siempre apetece ver y oír: la fotografía es de Vittorio Storaro y la música de Ennio Morricone.

*Ilustro estos temas con otra foto de Rodney Smith. Compruebo que hace unos días, la gran poeta Marta Navarro había colgado una serie de fotos de Smith. Esta me parece especialmente sugestiva.

EMILY DICKINSON: CUATRO POEMAS

EMILY DICKINSON: CUATRO POEMAS

El editor Pepo Paz me envía una selección de cuatro poemas de Emily Dickinson del libro ‘Poemas a la muerte’, que acaba de publicar en su sello  Bartleby Editores con traducción de Rubén Martín.

 

449

 

Morí por la Belleza – y me acababan

de ajustar a la Tumba

cuando Alguien que murió por la Verdad

fue recluido en la habitación de al lado –

 

Preguntó suavemente “¿Por qué has muerto?”

“Por la Belleza”, dije –

“Y yo – por la Verdad – Ambas son Una –

Hermanos somos, pues”, me contestó –

 

Y así, como Parientes que una Noche se encuentran

hablamos entre dos Habitaciones –

hasta que el Musgo nos alcanzó los labios

y nos cubrió – los nombres –

 

360

 

La Muerte da significado a Cosas

en las que el Ojo apenas se detuvo

a menos que un Difunto

nos pida con ternura

 

que contemplemos sus pequeñas Obras

al Lápiz, o de Lana,

“Fue lo último que hizo con Sus dedos” –

diligentes hasta el momento –

 

en que el Dedal pesaba demasiado –

la aguja se detuvo – por sí misma –

y fueron colocados entre el Polvo

en las estanterías del Armario –

 

Tengo un Libro – que me entregó un Amigo –

Con el Lápiz – aquí y allá –

había señalado donde le apetecía –

Descansan – ya Sus dedos –

 

Y ahora – no leo – cuando leo –

pues las intrusas Lágrimas –

destruyen los Grabados

de Modo Irreparable.

 

182

 

 

Si no estuviera viva

cuando los Petirrojos vengan,

a ése de Corbata Carmesí

dale una miga en mi Memoria.

 

Y si no te pudiera dar las gracias

por estar muy dormida,

has de saber que lo estaré intentando

con labios de Granito.

 

1017

 

Morirse – sin la Muerte

y vivir – sin la Vida

es el Milagro más difícil

encomendado a la Fe.

 

*De Poemas a la muerte – Emily Dickinson (Bartleby, 2010).

Traducción de Rubén Martín.

 

 

 

LA VIDA OCULTA DE SOLEDAD

LA VIDA OCULTA DE SOLEDAD

 

Soledad Puértolas inició su carrera de letras en Zaragoza, residió en Noruega y California, donde descubrió ‘El Quijote’, y en 1979 publicó ‘El bandido doblemente armado’, la clave de su narrativa

 

 

 

El pasado jueves Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) fue elegida, en tercera ronda, para ocupar el sillón g de la Real Academia Española de la Lengua. Su paisano José Luis Borau elogió su trayectoria, y la definió como “estupenda, sensata, prudente y atractiva”. La familia Puértolas vivía en la calle San Clemente 4, en un edificio familiar de aspecto señorial y aire decadente. Soledad Puértolas, proclive al trazo de atmósferas y de claroscuros, suele confesar que cuando piensa en aquel espacio le viene a la cabeza “una imagen de polvo, de calor, una sensación tremenda de campo polvoriento. Miraba mucho por la ventana, pero lo más fascinante era el patio interior, un cuarto trasero con jardines al que daba nuestra habitación de juegos desde la que se veía la parte de arriba del Gran Hotel”.

 

Su padre Jaime Puértolas era químico y viajaba continuamente: de Zaragoza a Pamplona -donde vivía las tías de Soledad y donde su madre tenía su casa de soltera-, y también iba a Burdeos. Quizá a modo de homenaje a ese universo de tránsitos tituló una de sus novelas: ‘Burdeos’ (Anagrama, 1986). “Aquellos viajes son lo que más agradezco a mi padre. Al principio tenía un Fiat negro con joroba y luego se metió en la gama Seat, creo que estrenamos todos los 600 que hubo y también un 1500. Nos vinimos a vivir a Madrid porque encontró un empleo más prometedor. Procedía de una familia de derechas, tradicional, de veraneos en Panticosa, en Cestona, en balnearios. Mi abuela paterna padecía enormes jaquecas; vivía recluida en un cuarto del piso de abajo. En los bajos estaba el negocio de tejidos de mis abuelos. Borau me dijo: ‘En mi casa iban a comprar los paños a Almacenes Puértolas’. Alguna vez bajaba al almacén que estaba en el sótano y percibía una sensación de misterio, oscuridad y quizá de miedo. Creo que la tienda se cerró siendo yo muy niña”.

Soledad estudió en el colegio del Sagrado Corazón y con catorce años se trasladó a Madrid. Hace algún tiempo nos decía: “Tengo un buen recuerdo y por eso suelo citar a Fernando Pessoa, que al volver a su ciudad dijo: ‘Lisboa, dulce hogar mío’. Casi se me saltan las lágrimas. Yo ya no puedo decir ‘Zaragoza, dulce hogar mío’. Con el paso del tiempo he ido comprendiendo que mi marcha de Zaragoza fue uno de los cortes de mayor impacto que he tenido en mi vida”. Hasta ese instante había ido mucho al cine Goya a ver películas de indios y vaqueros, y también asistía a las proyecciones de los cines de distintos colegios con las sillas de madera, en forma de tijera, y las pipas por el suelo. Había descubierto su vocación literaria muy pronto: redactaba poemas escalofriantes. Soledad los evocaba así: “Eran poemas de catástrofes, de monstruos, de vacíos, de fuego y de ceniza. Había uno que empezaba así: 'Veo las cenizas desde la ventana...' En el colegio, rígido y donde mandaba el silencio, me alababan mucho”. Destacaba en los ejercicios de redacción. Poco a poco fue remontando la aspereza de Madrid y la pérdida de numerosas amigas. Se planteó dejar de estudiar, pero al final ingresó en la universidad, y allí se encontró con “un ambiente formidable: las manifestaciones de los viernes, las reuniones, los debates”.

No militó en política, pero sí se sumó al sindicato de estudiantes. Ha contado Soledad: “Iba de bar en bar, siempre con complots y con planes, con libros de Cortázar que nos llegaban entonces o con la ‘Crónica de los pobres amantes’ de Vasco Pratolini. En mi casa no se enteraban de nada: no me hubiesen dejado ni colgar un póster del Che o del Guernica”. En aquellos días, Soledad Puértolas se reveló “muy coqueta. He vivido muchas historias de amor. Siempre me han gustado los otros novios, el amigo del novio, el hermano del novio. He sido una novia muy difícil. E inestable, hasta que me casé con Leopoldo Pita, Polo. Esa sí que fue una historia de amor fuerte y definitiva”. Al principio, con el pintor y arquitecto, padre de sus dos hijos, la relación no fue fácil, y pusieron tierra de por medio. Se marcharon a Trondheim, Noruega. La peripecia la contó en el relato ‘La corriente del golfo’ (Anagrama, 1993). “Fue una época, con poco dinero, con mucho frío. No me había llevado ningún libro. En una librería encontré ‘Agudeza y arte de ingenio’ de Gracián, la edición de Espasa Calpe. Allí nos sucedió algo muy curioso: oíamos a través de la pared el llanto de un niño. Se nos pusieron los pelos de punta y la carne de gallina: aquellos murmullos eran de una mujer trastornada que venía todos los fines de semana, y no sabíamos siquiera si tenía relación con el dueño que nos había alquilado la casa. La mujer argentina nos decía que estaba esperando a su marido, un marino que llevaba cinco o seis años fuera, para ver si le daba un porvenir a su hijo. Nos invitaba a su casa y nos hacía tarta de zanahorias. Había sido una mujer muy guapa; ella me dejó los libros de Ernesto Sábato”.

Regresaron a Madrid y después pasaron tres años en California con una beca. “Fue llegar y empezar a salirnos todo bien. En el departamento de español estaba José Luis Aranguren y Serrano-Plaja, y yo me sentí muy bien, me sentí acogida, se me abrieron las puertas y me puse a dar clase. Fue una etapa maravillosa. Empecé a escribir relatos y poesía. Recuerdo que leí por primera vez ‘El Quijote’ en California [En su discurso de ingreso hablará de los personajes secundarios del libro]. Recuperé mi vocación y la literatura ocupó un lugar central en mi vida y ya no me iba a dejar”.

Algún tiempo después, en 1979 ganó con ‘El bandido doblemente armado’ el premio Sésamo. Ahí está la poética central de su escritura y de su mundo literario, coronado con el Premio Planeta en 1989 con ‘Queda la noche’, con el Anagrama de ensayo a ‘La vida oculta’ en 1993 y con el Premio de las Letras Aragonesas de 2003, a propuesta de HERALDO. Lo dijeron los académicos, que daban la bienvenida a la quinta mujer actual a la RAE (séptima en su historia), y ella misma: “El bandido…’ es mi fundamento y mi manifiesto literario, la clave de todo cuanto he escrito”.

*Este texto se publicó el domingo en 'Heraldo de Aragón'. La foto cree que corresponde a los archivos de EFE.

 

FALLECIÓ MARIANO CONSTANTE

FALLECIÓ MARIANO CONSTANTE

En vísperas de alcanzar los 90 años, falleció Mariano Constante (Capdesaso, 1920). El joven muchacho socialista estuvo preso en Mauthausen, ingresó en 1941 y salió en 1945, y contó las atrocidades y el miedo en varios de sus libros. Allí entró con casi 1.000 aragoneses, de los que perecieron la mitad, entre otros miles de presos de diversas nacionalidades, aunque como ha recordado hace unos días en Zaragoza Andrés Pérez Domínguez (autor de 'El violinista de Mauthausen'. Algaida) "aquel era el campo de presos de los españoles". Había combatido en la Bolsa de Bielsa con Andrés Lerín y Antonio Beltrán ’El Esquinazau’, entre otros miles de hombres. Fue autor de libros como ‘Los años rojos’, ‘Yo fui lugarteniente de las SS’ o ‘Republicanos aragoneses en los campos nazis’.

 

Siempre recordaré una entrevista de casi cuatro horas que mantuvimos en Ayerbe para la serie ‘Memorias de Otoño’, a mediados de los años 90.

*La foto de Mariano Constante pertenece a su archivo personal y está tomada en Mauthausen con su traje de preso en 1945..

CON GONZÁLEZ SAINZ Y PROUST

CON GONZÁLEZ SAINZ Y PROUST

LA ZARAGOZA DE PROUST

Zaragoza, como París, no se acaba nunca. El escritor J. Á. González Sáinz (Soria, 1956) ha pasado unos días en la ciudad: vino a Cálamo a presentar su novela, ‘Ojos que no ven’ (Anagrama), que narra la historia de tres generaciones y que plantea temas como la derrota, o las sucesivas derrotas, la inmigración y el regreso. En una auténtica espiral de retornos y éxodos, se percibe la búsqueda de un paraíso para vivir en paz de una vez para siempre. González Sainz ha residido durante años en Venecia y ahora lo hace en Trieste, y ha conversado con autores como Daniele del Giudice, autor de la novela ‘El estadio de Wimbledon’ que tradujo Martínez de Pisón, o Claudio Magris. Es un hombre parsimonioso, atraído por la ciencia, la filosofía y esa literatura que mezcla narración y reflexión con una cuidada envoltura de lenguaje y música. En su estancia en Zaragoza el escritor se ha encontrado con la ‘magdalena proustiana’: estudió en un colegio de jesuitas en Barcelona, y cada vez que su padre iba a buscarlo paraban en el Pilar y disfrutaban de “aquel espacio sagrado que era como llegar a casa, en nuestro camino hacia Soria, tras cruzar los Monegros. Ahí se casaron tres tías mías”. Además, se hospedó en el Gran Hotel, donde hizo su fiesta de esponsales una de sus tías, y disfrutó de la gran rotonda y sus lámparas. Al pasar por Independencia, alguien recordó la mala situación del Real Zaragoza. González Sainz dijo que uno de sus tíos, médico rural en Cervera de Alhama, era forofo zaragocista y que las únicas veces que acudió al fútbol fue para ver al equipo de ‘los magníficos’ o de ‘los zaraguayos’. ¡Qué tiempos! Miró un instante hacia la entrada del Tubo y dijo: “He estado en muchas ciudades, pero aquí me siento como si vagase por el fondo de mis mejores recuerdos en un día ventoso y frío”. 

*Este artículo lo publiqué el domingo en mi sección ‘Cuentos de domingo’ de Heraldo de Aragón. Es un homenaje a González Sainz tras entrevistarlo para ‘Borradores’ y pasear por Zaragoza. El amigo con el que hablamos del Real Zaragoza fue Honorio Romero, encantador y siempre generoso. J. Á. es José Ángel, pero el autor prefiere utilizar solo las iniciales. Abajo coloco un texto de Javier Rioyo, que acaba de publicar en su blog.

 

 

LECTURA DE ‘OJOS QUE NO VEN’

Por Javier RIOYO

"Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla". Esos versos de Calderón definen a un personaje que calla. A un pobre hombre de cuneta, un campesino, un obrero, un pobre español que es el protagonista de una de las mejores novelas españolas de los últimos tiempos. La novela se llama ‘Ojos que no ven’ (Anagrama), el autor J. A. González Sainz, no es nuevo entre nosotros pero no deja de ser cada vez más imprescindible. Eso sí, para los que les importe nuestra historia además de para todos los demás que les interesa la literatura.

Cuenta, desde Trieste- la más literaria de las ciudades italianas- historias de un tiempo, de este país. De aquel tiempo de los pueblos abandonados y de este tiempo de la recuperación de la memoria de los perdedores. Pero la novela va más lejos, más profunda, más emocionante. La discreta vida de Felipe Díaz Carrión, sus silencios, sus caminos al margen, su paciencia, su conocimiento del campo, del nombre de las cosas del campo, de las aves y de las plantas, su saber esencial de la dignidad, su memoria de los hombres buenos, su ética y su estética, son un retrato de lo mejor de un país pobre, algo así como España de la posguerra. Después vinieron las emigraciones. Y los discursos de los fanáticos. Los engaños, la manipulación y el miedo. También es una novela sobre la infamia y la cobardía. Una novela sobre el odio. Sobre el sinsentido del discurso del miedo. Una novela sobre la familia, el amor y el desamor. Sobre el pasado de un padre, pobre y digno, un hombre que le tocó vivir bajo la amenaza y la intimidación. Al lado de la ignorancia y la bravuconería. Un hombre que no se dejó engañar, que no se engañó. La emocionante y desnuda historia de un perdedor que conquista el poder vivir sin la vileza de los nuevos zoquetes. Vivir sin matar. Una novela que habla de España. De Castilla y del País Vasco. Del ser humano y de algunos seres inhumanos, perdidos en su propia seguridad. Atados, presos de sus pistolas.

La novela, la historia de ese padre que lleva orgulloso a su hijo en bicicleta, no se puede dejar de leer. Una historia que atrapa desde las primeras líneas, que nos hace recorrer sus caminos y nos lleva a los abismos de lo mejor y lo peor del ser humano. Como decía la amiga María, una novela para recuperar- a pesar de sus dolores narrados- la necesaria "joie de lire".

Quince euros, tres horas y una emoción que les perseguirá mucho tiempo.

 

Ojos que no ven. J. Á. González Sainz. Anagrama: Narrativas Hispánicas. Barcelona, 2010. La primera foto es un retrato de González Sainz realizado por Danilo di Marco en Trieste, y la segunda una de mis fotos predilectas de Virxilio Vieitez. Una vez mi madre me mandó una muy semejante de nuestro Seara de Castro, era diminuta, tanto, que ni me percaté de que venía dentro del sobre y se perdió para siempre. Nos la habían hecho a mi madre y a mí, y a un coche que no era de mi padre, en el pazo de Armentón.