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Antón Castro

Escritores

MANUEL FOREGA: DE 'NO HAY BESOS COMO TUS LABIOS'

MANUEL FOREGA: DE 'NO HAY BESOS COMO TUS LABIOS'

El pasado martes, Manuel Forega presentó un curioso proyecto de amor y poesía: ‘No hay labios como tus besos’. Invitó a un puñado de mujeres a que le diesen un beso y él, a cambio, además de devolverles su beso, les escribía un poema. Aquí está una selección de un conjunto que rebasa la treintena de piezas. Manuel Forega celebra en 2009 los veinte años de Lola editorial, y esta tarde mismo, con David Giménez, Manuel Baile y el poeta Gómez Milián, que hará de presentador y coordinador del encuentro, hablará de su oficio de editor en la FNAC. Esta foto de besos es de Henri Cartier-Bresson.

 

 

2. Briseis Luxor

 

Como el vuelo del ibis sobre la tumba

donde yace el enigma,

un soplo tibio de tu boca

despertó al príncipe.

 

No te vayas; deja que mis párpados

aún abatidos por la muerte

se fecunden de luz y nieguen

la sombra donde yago

 

3. Esponja

 

La dúctil urgencia de la esponja

ha vertido de su perfume

un ápice licuado.

Y he conocido en el instante

los labios del mar.

 

6. pájaro

 

Un canto, un aroma,

un pájaro de madrugada

en la rama de olíbano

yace crucificado.

 

7. En la piedra

 

Así como la piedra guarda el tiempo,

así como le es dado en cada esquirla

donar el agua que atesora,

así, del mismo modo,

me ha besado la piedra,

con su misma forma,

idénticamente líquida.

 

12. La ternura

 

Como la hostia en el paladar del niño,

así permanece todavía

aquel beso de un cuerpo ausente

en mi cuerpo; adherido

a la piel translúcida,

disolviéndose poco a poco,

aún, ahí, de mi mejilla

en la ultradermis.

 

 

S/N. Tempus fugit

 

La mirada parpadeante

que admira por un instante

la belleza;

el primer llanto del neonato

escandalizado de súbito por el mundo;

la fuga del preso irredento;

el coma que precede a la muerte;

tu beso como el imago de la falena.

Todo en tus labios

se lo ha llevado el tiempo.

 

 

20. Epístola

 

Un ave, que es palabra,

se ha posado en el papiro antiguo.

Un trazo, que es un beso,

ha escrito que la edad,

esa única columna

que te sostiene, vuela,

como el verbo,

como lo ya dictado.

 

21. Sombra

 

Con la fecundidad del sol,

con la tibia ductilidad

del músculo,

en mi piel has impreso

la sombra

que me precede.

 

24. Casi

 

Dejan los casi

la luz de la duda:

casi me caigo,

casi me da...

Hay tantos casi

que casi me besas.

Y en esa sospechada llama

que, de la timidez,

fulge en el pedernal,

he adivinado el fuego,

la lumbre que guardas

para otros labios.

MANUEL RIVAS: POEMAS DE 'A DESAPARICIÓN DA NEVE'

MANUEL RIVAS: POEMAS DE 'A DESAPARICIÓN DA NEVE'

Hai uns días, chegábame, o novo libro de Manuel Rivas  –protagonista de uno de mis cuentos más queridos de ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006): ‘El hermano que le inventé a mi hermano’-: ‘A desaparición da neve’, traducida a tres lenguas del Estado español, castellano (traduce el propio Rivas), catalán (Biel Mesquida) y euskera (Jon Kortazar). Copio aquí tres poemas curtos; hai outro que me gustou moito ‘O monte do faro’, dedicado a súa irmá María Rivas Barros. É moi longo e non me da tempo de copialo aquí agora. Poño aquí esta fermosa foto de Marilyn de 'Río sen retorno'.

 

A MEIGA NA ESQUINA DA BARRA

 

Amei naquela ollada

o que había de sospeita.

E o medo das cousas

tiña naquel espello a ilusión

de disentir do futuro.

 

ENTERRO CAMPESIÑO

 

Só soaban as chocas

cunha alegría animal

pendurada das nubes,

abrindo ocos na herba,

no silencio abismal,

inhumano,

que ceibou a campá.

 

METAMORFOSE

 

Por moito que esculques,

é a terra quen ve.

Pecha os ollos. Escoita, Samsa.

Vai cara á primavera, ao violín,

ao incesto.

 

 

 

 

'JORGE Y LAS SIRENAS': HOY EN ESTILO, EN HUESCA

'JORGE Y LAS SIRENAS': HOY EN ESTILO, EN HUESCA

Hace unos días, antes de Semana Santa, en El Corte Inglés se presentó el álbum ‘Jorge y las sirenas’, ilustrado por Alberto Aragón. Escribí ese breve texto para el niño Jorge Sanmartín, hijo de Fernando y de Mar. Es un cuento sobre el poder de la imaginación, el amor a las sirenas y a los libros. Casi por igual. Esperanza Pamplona, jefa de Cultura de ‘Heraldo’ me mandó esta entrevista en vísperas de la presentación en Zaragoza, de la que salieron algunos fragmentos en ‘Heraldo’, mezclados con otros de Alberto Aragón. Esta tarde, a las 20 horas, en la librería Estilo de Huesca, la librería de Pepa Sánchez y Loreto Ribarés y cía, se presenta el libro que ha editado con suma finura Marboré, un proyecto que coordina Patricia Delso. Estoy muy contento con el volumen, es uno de los libros míos que más me emocionan: por Jorge Sanmartín, por Alberto Aragón (su obra es extraordinaria: sugerente, evocadora, profunda, narrativa y cinematográfica. Estoy seguro), por los sueños acumulados y porque siempre soñé con hacer un álbum. Rosa Tabernero trabajó el texto con los alumnos y ella, de nuevo, será la madrina del proyecto. Será en Huesca a las 20.00. Sé que es un día complicado, de muchos actos y exposiciones en Huesca. Os agradezco de antemano a todos los que podáis venir, y si no, tampoco pasa nada. Hay muchas cosas que hacer, muchos lugares a los que acudir.

 

En la invitación se dice que el libro surgió a raíz de la enfermedad de un niño. Me puedes contar con más detalle, cómo lo conociste y cómo se planteó la idea.

-Soy muy amigo del escritor Fernando Sanmartín desde hace veinte años. Un día me dijo que a su hijo Jorge le gustaban mucho las dedicatorias que yo hacía con sirenas, casi siempre una sirena mal dibujada (me enseñó a hacerlas Cano, pero nunca he estado cerca, ni de lejos, de sus originales), y que le pedía con frecuencia que le enseñara los libros dedicados. Un día fui a verlo a su casa y le regalé una acuarela de una sirena que me había dado el pintor Nacho Fortún. Poco tiempo después, Jorge cayó enfermo, padecía leucemia, fue una época terrible para sus padres, Fernando y Mar, y para los amigos. Y se me ocurrió escribirle dos textos en ‘Artes & Letras’, en la sección que teníamos antes de microcuentos. Eran como cartas de cariño y de esperanza que sus padres le leyeron en el hospital.

 

-¿Cómo surge la colaboración con Alberto?

Alberto Aragón era, y es, infógrafo, pintor e ilustrador vinculado con ‘Heraldo’. Me gustaba muchísimo su obra, muy narrativa y cinematográfica, figurativa y con un aire de art decó, en la línea de Tamara de Lempicka en ocasiones, de Hopper en otra, y le conté la historia de Jorge. Leyó los textos con atención, los fundimos en un solo y se puso manos a la obra.

 

-¿Cómo habéis trabajado?

Realmente, el trabajo más laborioso ha sido el suyo. Trabajó mucho, hizo varias versiones, retocamos el texto para ajustarlo a algunas ideas que él había tenido, y al final ha quedado así, con una ilustración muy sugerente, evocadora, llena de profundidad, de sugerencia y de misterio, como una historia visual más poderosa que el propio texto. Es un libro sobre los sueños, el arte de contar, la obsesión por las palabras y las criaturas imaginarias. Alberto ha hecho un proyecto feliz, luminoso, poético, con algunos fogonazos de sombra y de inquietud. Un día, se lo enseñamos a Jorge, recuperado del todo, y recuerdo que estaba con los ojos encendidos de alegría. Me hace mucha ilusión este proyecto por Jorge, por Alberto Aragón, que es su primer libro ilustrado, por la editora Patricia Delso, que se lo tomó con un entusiasmo y una generosidad increíbles, y por mí mismo: soy un enamorado absoluto de los álbumes ilustrados, es raro el día que no lea y vea/lea uno con mi hija Sara y con un vecino de seis años, Javier, mientras esperamos el bus escolar.

 

-¿Habías escrito antes para niños? ¿Qué dificultades presenta?

Yo había escrito algunos otros textos para niños, en ‘Los seres imposibles’ (Destino, 1998) hay varios cuentos de hadas inspirados en Aragón, y en gallego he publicado una novela infantil, ‘A lenda da cidade asolagada’ (La Leyenda de la ciudad sumergida) (Xerais, 1995). Escribir para jóvenes es diferente: yo intento ser lo más natural que sé y dar lo mejor de mí mismo, sin trucos, como si escribiera para adultos.

 

-¿Qué estás preparando ahora?

-Antes he trabajado en libros ilustrados con artistas como José Luis Cano, Natalio Bayo, Santiago Arranz, y también en cierto modo con Lina Vila y Eduardo Laborda, entre otros. Y ahora estoy trabajando con Alberto Aragón en otro proyecto muy bonito: un viaje a las Grutas de Cristal de Molinos y al Puente de Fonseca para esa serie de Monumentos Naturales. Hemos incorporado el cine, el viaje, la magia del hielo, del cielo y de los ríos, al servicio de una historia con protagonistas: el guardián de las Grutas y un guarda forestal. El primer libro lo firmaban Eduardo Viñuales y el ilustrador Pablo Calahorra. El trabajo de Alberto Aragón vuelve a ser espectacular. Y muy diferente a ‘Jorge y las sirenas’.

 

‘Jorge y las sirenas’. Texto de Antón Castro. Ilustraciones de Alberto Aragón. Edita Marboré. Presentación esta tarde, a las 20.00, en la librería Estilo de Huesca, con la participación de Rosa Tabernero, la editora Patricia Delso y los autores. En la foto de José Antonio Melendo, estoy con Jorge Sanmartín y con Alberto Aragón.

 

 

 

CHRIS PRIESTLY: CUENTOS DE TERROR DEL TÍO MONTAGUE

CHRIS PRIESTLY: CUENTOS DE TERROR DEL TÍO MONTAGUE

Los cuentos de terror del Tío Montague cobran vida a través de sus objetos malditos.

 

La obra, escrita por el británico Chris Priestly, se publica en España con una tirada inicial de 10.000 ejemplares.

 

Cuentos de terror de los objetos malditos, del autor británico Chris Priestly, llega a las librerías españolas de la mano de SM. Esta obra narra la historia de Edgar, un muchacho que disfruta visitando a su Tío Montague. El secreto de sus veladas visitas es la atracción que siente por los cuentos que narra su tío, tan sorprendentes como escalofriantes. El Tío Montague vive en una casa más allá del bosque y, para llegar a ella, Edgar tiene que atravesar un fantasmagórico y lúgubre bosque cargado de misterio.

Los géneros fantástico y de terror se fusionan a la perfección en este libro recomendado para lectores de entre 10 y 14 años. Cuentos de terror de los objetos malditos sale a la venta con una tirada inicial de 10.000 ejemplares y cuenta con el respaldo del gran éxito obtenido en Gran Bretaña, país natal del autor, donde ya se han editado otros títulos como Tales of terror from the black ship, que dan continuidad a estos relatos de miedo.

Los objetos malditos

Tío Montague guarda un gran tesoro en su salón, cada objeto que hay en él representa algo, una historia por descubrir, un cuento por narrar. Son objetos normales que, a simple vista, no esconden nada: una muñeca de porcelana, una talla de madera, un óleo de pequeñas dimensiones, un marco dorado, un catalejo... Cada uno de los enseres inspiran al Tío Montague para contar uno de esos cuentos que tanto impresionan a Edgar: espiritismo, brujas, seres escalofriantes, voces espectrales y diabólicas... Todos los ingredientes para que el miedo y la incertidumbre envuelvan la lectura. Pero... ¿cómo habrá conseguido Tío Montague estos objetos? Quizá la respuesta sea el más escalofriante de sus relatos...

El autor

Chris Priestley ha trabajado como caricaturista e ilustrador durante muchos años, colaborando con importantes revistas y periódicos. En la actualidad ilustra una tira semanal llamada Payne’s Grey en el New Statesman. Desde el año 2000 ha escrito y publicado varios libros para niños, tanto de ficción como de no-ficción.

En 2004, su obra Death and the Arrow fue preseleccionada en los premios America Edgar como mejor autor de misterio. En 2006 ganó el Premio del Libro Fantástico de Lancashire (Lancashire Fantastic Book Award) con Redwulf’s Curse.

*Las ilustraciones son de David Roberts y la traducción es de Alexandre Casal. Lo leo en el primer capítulo del libro que envía, con esta información, el gabinete de comunicación de SM.

 

NUEVA NOVELA DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ, EN CÁLAMO

NUEVA NOVELA DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ, EN CÁLAMO

Hoy 14 de abril presentamos en la librería Cálamo de Zaragoza (Pza. San Francisco, 4) la novela ‘Parque de atracciones’ de José Luis Rodríguez García. En el acto, que tendrá lugar a las 20 horas, intervendrá, además del autor, el escritor y periodista Antón Castro.  

 

NOTA EDITORIAL DE LA NOVELA:

En esta original incursión en la novela negra, el lector encontrará un apasionante relato que, con la fuerza de su prosa y más allá de las convenciones habituales del género, ofrece un retrato, implacable y compasivo a un tiempo, de las miserias y frustraciones del ser humano.


En él se cuenta la historia de Rafael Caneda, un extravagante director de teatro al que por fin se le presenta la posibilidad de dirigir El rey Lear, el sueño de su vida. Para llevarlo a cabo, reúne un heterogéneo grupo de actores compuesto por principiantes y viejas glorias de la escena en el ocaso de su carrera.


Con el paso de los días, la rutina cotidiana se ve alterada por crecientes tensiones, que ponen de manifiesto que, tras la falsa apariencia de normalidad, se oculta un oscuro misterio. La intriga, sostenida por la intensidad de la narración, atrapará al lector hasta la última página.

*Esta interpretación al retrato de José Luis Rodríguez es de Pascual Berniz. Corresponde a un trabajo de arte y poesía que realizó el artista en Teruel, en unas sesiones poéticas que coordinó Toni Losantos.

 

 

 

ABEL PÉREZ GRACIA RECUERDA A ANA MARÍA NAVALES

ABEL PÉREZ GRACIA RECUERDA A ANA MARÍA NAVALES

Hace unos días, el librero de viejo y agitador cultural Abel Pérez me envió este texto en recuerdo de Ana María Navales. Por distintas razones no lo he podido colgar hasta hoy. Es su homenaje personal a una mujer, a una escritora, a una intelectual que él admiró mucho. La foto es de Vaclav Jirasek.

 

 

 

Esta es la casa,
encendida de verdes tigres
que acumulan luz extraviada en las noches de ventisca
y se apagan con el amanecer de la vida.
¿Donde han ido mis papeles? ¿Donde quedó mi tinta?
Porque debo decir con urgencia, en silencio, por mis rojos ojos
el dolor que me causa la soledad de las estrellas.
A horas tempranas, me reclino
sobre ropas con olor a propiedad de soledades
y giran ruletas insaciables en torno a cristales
que me separan de mundos artificiales.
El afuera  queda distante, lejano y absurdo
como si se tratase de un sueño que no termina,
y el adentro es el recinto por donde
puedo pasear mis arrogantes voces, o
hacer círculos imaginarios donde todo
puede precipitarse sin desmayo azul.
 
 

Recordaré a Ana María Navales.  Ella conoce ambas partes y desde esta, le deseo que su estancia en la tierra que la cubre sea leve.
 

 

EEGÍA A RAMÓN SIJÉ, DE MIGUEL HERNÁNDEZ

EEGÍA A RAMÓN SIJÉ, DE MIGUEL HERNÁNDEZ

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y sientro más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

*La foto es un bodegón de Josef Sudek.

 

EN ORIHUELA, EN LA TIERRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

EN ORIHUELA, EN LA TIERRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

Estoy en Orihuela, la ciudad del poeta Miguel Hernández. Estamos Carmen, Sara y yo, y mi suegra Isabel Brumós, en casa de mis cuñados Isabel y José Antonio Ortuño, el hombre que sueña que vuela y que no aterriza jamás. Ya he cumplido algunos ritos: he salido de paseo entre naranjos, ayer por la tarde, y esta mañana he practicado un poco de atletismo. Anoche, cumplí un viejo deseo: fui a ver la casa donde vivió algunos años Miguel Hernández, esa casa de campo con patio, higueras y chumberas, que está en la falda de la escarpada montaña, cerca de Santo Domingo.

 

Miguel Hernández fue un poeta que leí mucho en mi adolescencia y luego en la primera juventud. Nada más llegar a Zaragoza me hice con su obra completa y repasaba una y otra sus textos, especialmente ‘El rayo que no cesa’, que nació de sus desencuentros de amor con Josefina Manresa, el libro póstumo ‘Cancionero y romancero de ausencias’, y sus obras de teatro. Siempre me llamó la atención la fuerza de Hernández, su poesía telúrica, que se alza de la tierra con vocación de raíz y sementera, su indomable energía de campesino enarbolado de sentires.

 

Después, tras dar una vuelta por la calle de Arriba, fuimos a ver ‘Los abrazos rotos’ de Pedro Almodóvar, una película correcta aunque algo fría donde sobresale el gag de ‘Aída’ con Penélope, y el gran trabajo de Tamar Novas y de Blanca Portillo. Almodóvar, a pesar de que no lo cita en sus homenajes a los maestros del cine, creo que no lo cita, sigue cada vez más el camino que trazó en el viento Douglas Sirk.

P.D. Esta mañana hemos podido entrar en la modestísima casa del poeta, tiene dos dormitorios, una habitación de paso, la cocina, el patio, los establos y una pequeña huerta con sus higueras, sus higos chumbos y la morera. Todo evoca el mundo próximo y modesto, un tanto miserable que se percibe en su poesía. Aunque el hombre de Miguel Hernández está en muchos lugares de Orihuela, aquí no abunda la riqueza ni la puesta al día del poeta. Por ejemplo, llaman la atención que no vendan sus libros, aunque al lado está el Centro de Estudios Hernandianos. El año que viene se celebra el centenario del nacimiento del autor de 'Vientos del pueblo'.