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Antón Castro

Escritores

LOS DÍAS Y LA NIEVE, DE MARTA NAVARRO

LOS DÍAS Y LA NIEVE, DE MARTA NAVARRO

Atardece en la colina de tus labios.

El húmedo viento de abril

nos devuelve

las horas perdidas,

los días furtivos,

todo el amor incautado

sin previo aviso.

 

Atardece,

y son las cálidas

huellas del deseo

las que abren manantiales

y fronteras de fuego.

Murmullos de jade recorren caminos

largo tiempo inescrutables.

Atardece,

y en tus labios empieza la aventura.

 

*No puedo acudir a la presentación de Ocho islas y un invierno (Ediciones el Desembarco) de Marta Navarro a Los Portadores de Sueños. Casi en el mismo instante en que empezará a hablar Luisa Miñana cuelgo aquí este poema de amor. La foto es del coreano Kim Joon, un fotógrafo que convierte la piel en una superficie pintada, en una brillante tela de la imaginación y los sueños gráficos. 

 

 

FERRER LERÍN EN LOS MARTES DE AVELETRA-HUESCA

FERRER LERÍN EN LOS MARTES DE AVELETRA-HUESCA

[Envío del poeta y narrador Miguel Carcasona:]

 

La asociación Aveletra os convoca a la próxima edición del Martes Literario, que se celebrará el 16 de diciembre, a las 20 horas, en el Centro Raíces, (C/ Campana de Huesca,1 - Huesca) teniendo como invitado al poeta y narrador Francisco Ferrer Lerín.

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942), es autor de los poemarios De las condiciones humanas (Barcelona, Trimer, 1964), La hora oval (Barcelona, Ocnos, 1971) y Cónsul (Barcelona, Península, 1987). En 2006 reunió toda su obra poética en Ciudad Propia, poesía autorizada (La Laguna, Artemisa Ediciones). También ha publicado la novela Níquel (Zaragoza, Mira Editores, 2005), un libro misceláneo: Papur (Zaragoza, Eclipsados, 2008) y ha aunado sus dos pasiones y profesiones, la literatura y la ornitología, en El bestiario de Ferrer Lerín (Madrid, Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg. 2007). Además, ha traducido  L'homme aproximatif de Tristan Tzara, Ossi di sepia de Eugenio Montale, L'annonce faite à Maria de Paul Claudel, Trois contes de Gustave Flaubert y Le hasard et la nécessité de Jacques Monod.

Ferrer Lerín es, sin duda, uno de los personajes míticos de la Literatura española. P. Gimferrer, prologuista de dos de sus libros, lo define como pionero y fundador de la escritura novísima, aunque no se le incluyera en la célebre antología "Nueve novísimos poetas españoles" porque, en palabras de E. Vila-Matas, abandonó pronto Barcelona. Una trayectoria vital que en esa época alcanza tintes de leyenda, vinculada al trasiego clandestino de carroña y a su talento natural para ganarse la vida con el póquer. El propio Vila-Matas, que le dedica un capítulo en "Bartleby y compañía", escribe de él: "Su destino me parece, como mínimo, tan fascinante como el de Rimbaud" y Félix de Azúa, ofrece un fidedigno retrato suyo, bajo el apelativo de "el Buitre", en El diario de un hombre humillado. Quien desee ampliar esta información puede acudir a su blog en la siguiente dirección:

http://ferrerlerin.blogspot.com

 

Os rogamos que difundáis esta convocatoria, al tiempo que os invitamos a participar en ella.

Un saludo.

Miguel Carcasona.

Presidente de Aveletra.

 

 

Asociación Aveletra. Tfno. 647-537-300.  E-mail: aveletra@gmail.com. Huesca.

 

ROBERTO MIRANDA LEE 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

ROBERTO MIRANDA LEE 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

[Esbozo para la presentación del libro "Fotografías Veladas",  de Antón Castro, el martes día 9 de diciembre, a las 20.00 horas en la Librería Cálamo. Por Roberto Miranda, redactor de Cultura de El Periódico de Aragón]

 

 

Antón Castro ha sublimado hacia el asombro todo el espanto de la infancia ante un mundo brumoso y húmedo, de hábitat disperso, casas intercaladas con prados, donde quedarse solo era estar plantado ante el abismo del mar como el monje de Caspar Friedrich. En su libro se esconde el niño asustado, pastorcillo soñador y dócil, frente el friso rodante de una carretera a lo lejos, por la que pasaban autobuses y gente para la feria, en Arteixo.

         El mar de Antón no es sólo esa inmensidad sobrecogedora que vemos todos (si es que la vemos), sino que está plagado de bichos amenazantes y de galernas, de atlantes y de sierpes. Y los hombres de sus relatos son desaforados, como esos mendigos gallegos de pedir por puertas que le daban miedo. En este libro, Gustavo Adolfo Becquer (al que teníamos por un lánguido escritor romántico)  "A veces parecía el loco errante, el peregrino espectral, el observador alucinado de los cielos, el perseguidor de antílopes que sólo él atisbaba en medio de la niebla y de la fronda" (página 31).

         Las aves de Antón Castro no podemos imaginar que puedan sostenerse en vuelo, con toda esa carpintería literaria encima. Son aves que "irrumpen de súbito, con un chicotazo de alas desplegadas" (página 16). Y lo mismo los personajes, que portan sobre una bici no sólo los aparejos antiguos de hacer fotos (trípodes y cajas), sino que están lisiados (tuertos, o cojos), como los mendigos, y llevan a la espalda todo ese talabarte de adjetivaciones y epítetos. Por no hablar de los paisajes, perfectamente terminados, pero sin haberse desprendido todavía de los andamios de los pintore. Estas "Fotografías veladas" del título, están veladas de tanto fogonazo.

         Me encanta ese universo superlativo de Antón Castro, donde las mujeres son desaforadas, las noches inquietantes y furibundas y las sirenas andan por las riberas del Matarraña como Pedro por su casa. Me entusiasma el juego antonino de contar las cosas con esa brutalidad metafísica y encima empleando magistralmente las palabras más diamantinas, poliédricas y relamidas del vocabulario. Ahí habita el humor escondido de este hombre.

         Leibnitz y luego Martín Heidegger expresaron su asombro de que exista el ser en lugar de la nada. De que haya un mundo ahí, delante de nosotros y no un vacío total. Pero lo que se nos presenta no es un mundo apenas asomado, en el filo mismo de la existencia, al estilo del zen o de los paisajes japoneses.

         No. El mundo existe a todo meter. Y Jean Paul Sartre protestaba de que hubiera un exceso de ser, de que la existencia fuera tan viscosamente insoportable, al contrario de la levedad de Kundera. En los personajes de Antón, la desproporción del destino sólo es comparable a la desproporción del deseo

         El mundo está ahí afuera, disponible para que el hombre, cada hombre, lo construya. Antón tira por derecho y, ante el crepúsculo dice que "se expande sobre el mundo con sus brazos oscuros, con su negra aureola de intimidad y espantos". Las ciudades están llenas, no de calles, sino de pasadizos; la torre de Veruela no es un simple campanario, sino la torre del homenaje, nada menos. Sólo falta que ululen los lobos.

         Y los personajes se convierten en arquetipos fabulosos por la mera magia de este escritor desaforado que los mira: el futbolista de Arteixo o Aránzazu Peyrotau (con Peyrotau, estoy de acuerdo con él). Si el mundo fuera como lo describe Antón, tan proceloso, con los perfiles tan desgastados por el empuje de la muerte, habría que pedir la jubilación a los 19 años

         Antón Castro es un devorador de imágenes, un carpintero de historias, un agitador cultural imponente: Un regalo de los dioses del mar para Aragón y una gozada para todos nosotros.

*Un retrato de Dominique Sanda en Novecento. A la actriz parisina, instalada ahora en Francia, se le dedica un texto colgado en este blog.

 

INSTANTÁNEAS CON 'FOTOGRAFÍAS VELADAS' / 2

INSTANTÁNEAS CON 'FOTOGRAFÍAS VELADAS' / 2

INSTANTÁNEAS CON 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

INSTANTÁNEAS CON 'FOTOGRAFÍAS VELADAS'

Muchísimas gracias a Paco Goyanes, al editor Jusep Raül Usón, a Encarna Samitier y a Roberto Miranda, a María Victoria Broto, Consejera de Cultura del Gobierno de Aragón, a Eduardo Bandrés, presidente del Real Zaragoza, y a todos los amigos y cómplices y compañeros de viaje que pudieron acudir anoche a la presentación de Fotografías veladas. Fue una tarde muy emocionante y bella para mí. Abrazos infinitos. Las fotos son de David Barreiros.

XOAN ABELEIRA: POEMA DE AMOR DE 'ANIMAIS ANIMAIS'

XOAN ABELEIRA: POEMA DE AMOR DE 'ANIMAIS ANIMAIS'

XACENDO NA LOBA

 

 

Carapuchiña

A noite de mera

Na que che lin

O teu conto

 

Botácheste

Ás miñas fauces

Coma se ti e non eu

Fores a Besta

 

Trabáchesme

Rabuñáchesme

Azoutáchesme

Ó doután

 

Fodíchesme como

Só sabe foder

Unha animal

Louca

 

Agora dende ise día

Son eu fame a feito

Descosido quen ouvea

Por ti dentro de ti

 

Presto a devorar

Tódolos meus

Rivais no limiar

Vermello e negro da

 

Túa cona

 

 

 

YACIENDO EN LA LOBA

 

 

Caperucita

La noche de niebla

En que te leí

Tu cuento

 

Te arrojaste

A mis fauces

Como si tú y no yo

Fueses la Bestia

 

Me mordiste

Me arañaste

Me azotaste

A tu antojo

 

Me jodiste como

Sólo sabe joder

Una animal

Loca

 

Ahora desde ese día

Soy yo todo hambre

Descosido quien aúlla

Por ti dentro de ti

 

Dispuesto a devorar

A todos mis adversarios

En el umbral

Rojo y negro de

 

Tu coño

*Este poema aparecerá en el poemario Animais Animais que publicará Bartleby, en edición bilingüe, en el año 2009. El collage también está realizado por el fotógrafo y poeta Xoán Abeleira.

 

 

POEMAS DE LUIS POUSA: 'EL OMBLIGO DEL MAR'

POEMAS DE LUIS POUSA: 'EL OMBLIGO DEL MAR'

El pasado sábado, Miguel Anxo Fernán Vello me regaló la edición, en castellano y gallego, de El ombligo del mar (Espiral Maior) del joven poeta y periodista Luis Pousa. Le he pedido a Luis que me envíe algunos poemas y aquí están. Se trata del primer poemario del autor, nacido en A Coruña en 1971.

 

17

Dentro de la ceniza y de la arcilla, brota un fantasmón sucio de sangre y costras polvorosas. Con las manos traspasadas por millones de ojos, constelaciones y cadáveres. Por la luz, por la tierra, por el agua, por el aire. Vemos el animal masacrado. Vemos el payaso del pene rojo. Vemos el monstruo crucificado con una tea en la boca que descifra la negrura infinita de la carne. Dentro de la esfera, hay un oleaje de músculos desgarrados. Y en esta materia nocturna, quizás divina, sentimos un último estertor: el del cuerpo arrasado por un río de aullidos. El signo, la furia, el perro, el dios.

 

17

Dentro da cinza e da arxila, brota un fantasmón sucio de sangue e cotras poeirentas. Coas mans traspasadas por millóns de ollos, constelacións e cadáveres. Pola luz, pola terra, pola auga, polo aire. Vemos o animal masacrado. Vemos o pallaso do pene vermello. Vemos o monstro crucificado cun facho na boca que descifra a negrura infinita da carne. Dentro da esfera, hai unha ondada de músculos esgazados. E nesta materia nocturna, quizais divina, sentimos un último estertor: o do corpo arrasado por un río de berros. O signo, a furia, o can, o deus.

 

 

23

Luz descarnada.

Cada fragmento es un río elemental,

una semilla, un ojo, una pluma,

un signo que acota la desnudez de tu memoria.

Fragmentos del anochecer en las pupilas,

a lo largo de estas calles,

al vadear el río de piedras blancas de tu cuerpo

y al leer los posos y jeroglíficos de tu carne.

Las ratas trepan por el esófago de los dioses.

 

23

Luz descarnada.
Cada fragmento é un río elemental,
unha semente, un ollo, unha pluma,
un signo que acouta a nudez da túa memoria.
Fragmentos do anoitecer nas pupilas,
ao longo destas rúas,
ao vadear o río de pedras brancas do teu corpo
e ao ler os pousos e xeroglíficos da túa carne.

As ratas ruben polo esófago dos deuses.

 

 

46

El sol se desploma en el horizonte. Las barcas preñadas de luz. La pasta ocre del cielo. El músculo puro del mar. Regiones de silencio y mansos ecos de espuma. Lanchas, brea y salitre. Cordajes y redes en el espigón. Retener este instante y sus posibilidades. Una nuca iluminada por esta misma luz en cualquier otro lugar de la ciudad. Sitios y mundos que soñamos posibles al construir la memoria.

 

46

O sol esborrállase no horizonte. As barcas preñadas de luz. A pasta ocre do ceo. O músculo puro do mar. Rexións de silencio e mansos ecos de espuma. Lanchas, brea e salitre. Cordames e redes no espigón. Reter este instante e as súas posibilidades. Unha caluga iluminada por esta mesma luz en calquera outro lugar da cidade. Sitios e mundos que soñamos posibles ao construír a memoria.

 

 

50

La noche respira a través de los poros del fuego, minuciosamente, a través de los poros del mar, escrupulosamente, a través de los poros del aire, rigurosamente, a través de los poros de esta atmósfera de salitre. Un cielo de petróleo, rumor de coágulos contra el horizonte. Los desagües, crestas de espuma. Globos de luz tibia y espesa. El anochecer es largo y de piedra.

 

50

A noite respira a través dos poros do lume, minuciosamente, a través dos poros do mar, escrupulosamente, a través dos poros do aire, rigorosamente, a través dos poros desta atmosfera de salitre. Un ceo de petróleo, rumor de coágulos contra o horizonte. Os desaugadoiros, cristas de espuma, globos de luz morna e espesa. O anoitecer é longo e de pedra.

 

 

 

61

Fragmentos para leer la ciudad.

Para soñarla.

Para empaparse de su olor a salitre, alcohol y lluvia.

Para recorrerla en las tardes de abril.

Para buscar sus rincones anónimos e impagables.

Para celebrarla en las horas de vigilia.

Para explorar sus rúas y pasadizos.

Para hojear los periódicos en la siesta de sus cafés.

Para imaginarla y olvidarla.

Acaricio el lomo de esta ciudad de neón y arena.

Palpo cada rincón de esta ciudad infinitesimal.

El Atlántico brama.

El paisaje brutal y omnívoro de la noche.

Las raíces de la luz.

Apagamos las luces de A Coruña y aparece un cielo constelado sobre la bahía.

Buceamos en los arrecifes donde duermen las osamentas de los paquebotes.

La llama de la torre de Hércules.

Las iluminaciones.

La espuma bajo el cielo eléctrico.

Nuestra educación sentimental son esas madrugadas frente al océano.

Mi padre se ponía su corbata de seda y me llevaba de paseo al puerto.

Mi padre me enseñó a mirar el Atlántico.

Me siento a contemplar el horizonte de barcas,  estrellas, nubes y linternas.

En fin, naufrago y me acerco a tu orilla.

Te he buscado en los vómitos del silencio.

Hoy, llego hasta ti y te escucho, te huelo, te toco, te contemplo, te lamo.

Encuentro el río borroso, la niebla, tu cuerpo.

De camino a casa, pongo el piloto automático;

me dejo llevar por los pies, por las manos,

por las narices, y cierro los ojos,

desconecto el cerebro

y me echo a andar a ciegas

por las rúas empedradas de A Coruña,

que ya sé que no es el ombligo del mundo,

pero que tal vez sea el ombligo del mar.

 

61

Fragmentos para ler a cidade.
Para soñala.

Para empaparse do seu cheiro a salitre, alcol e chuvia.

Para percorrela nos seráns de abril.

Para procurar os seus recunchos anónimos e impagables.

Para nadar na súa corrente.

Para celebrala nas horas de vixilia.

Para explorar as súas rúas e pasadizos.

Para follear os xornais na sesta dos seus cafés.

Para imaxinala e esquecela.

Acariño o lombo desta cidade de neon e area.

Palpo cada recanto desta cidade infinitesimal.

O Atlántico brama.

A paisaxe brutal e omnívora da noite.

As raíces da luz.

Apagamos as luces da Coruña e aparece un ceo constelado sobre a baía.

Mergullámonos entre os arrecifes onde dormen as osamentas dos paquebotes.

A chama da Torre.

As iluminacións.

A escuma baixo o ceo eléctrico.

A nosa educación sentimental son esas madrugadas fronte ao océano.

Meu pai púñase a garabata de seda e levábame de paseo ao porto.

Meu pai aprendeume a mirar o Atlántico.

Sento a contemplar o horizonte de barcas, estrelas, nubes e lanternas.

Procureiche nos vómitos do silencio.

Hoxe chego ata ti e escóitoche, chéiroche, tócoche, contémploche, lámboche.

Encontro o mar borroso, a néboa, o teu corpo.

De volta a casa, poño o piloto automático,

déixome levar polos pes, polas mans, polo nariz,
e pecho os ollos, desconecto o cerebro
e bótome a andar ás cegas polas rúas empedradas da Coruña,

que xa sei que non é o embigo do mundo,

pero que talvez sexa o embigo do mar.

*La foto es de Patrick Demarchelier.

 

 

 

PRESENTACIÓN, HOY, EN CÁLAMO

PRESENTACIÓN, HOY, EN CÁLAMO

Hoy, a las 20 horas, en la librería Cálamo (plaza de San Francisco)  se presenta mi libro de relatos Fotografías veladas, que ha publicado Xordica. Fotografías veladas contará con la presencia de dos grandes periodistas y amigos: Roberto Miranda, redactor de El Periódico de Aragón, y Encarna Samitier, subdirectora de Heraldo de Aragón. Y también intervendrán el editor Jusep Raül Usón y el librero Paco Goyanes.

 

Copio aquí dos textos recientes sobre el libro. Uno de Sergio del Molino, de Heraldo de Aragón, y otro de Sara Alonso, de El Periódico de Aragón.

 

 

 

Antón Castro ahonda en sus obsesiones

en los cuentos de 'Fotografías veladas'

 

 

El escritor gallego publica un nuevo volumen en Xordica.

 

 

SERGIO DEL MOLINO. Zaragoza

 

"Quise titularlo 'El enamorado de Zaragoza', que es como se llama el último cuento, pero me dijeron que era demasiado cursi, así que me he contenido, pero este libro habla del profundo amor que siento hacia Aragón y hacia Zaragoza", dice el escritor y periodista de HERALDO Antón Castro (Arteixo, La Coruña, 1959), al reflexionar sobre su última obra, 'Fotografías veladas' (Xordica), que sale a la venta hoy.


El autor gallego afincado en Aragón regresa a la narrativa después de su alabada obra 'Golpes de mar' (Destino), con un libro compuesto por 19 relatos breves en los que vuelve y revuelve a todas sus viejas obsesiones: el mundo rural, la mitificación de la ciudad de Zaragoza, la pasión por contar, su Galicia natal, el fútbol y el cine. Pero, por encima de todo, la fotografía, que es el tema que vertebra todo el libro: "Yo hubiera querido ser fotógrafo, pero me tengo que conformar con serlo a través de mis personajes", lamenta en una confesión que suena más melancólica en su peculiar tonada gallega.

En esos personajes hay, por supuesto, fotógrafos, y es uno de ellos el que abre 'Fotografías veladas': el sempiterno Patricio Julve, el retratista cojo turolense que aparece una y otra vez en la obra de Castro. "Por primera vez -asegura-, incluyo un relato, titulado 'Patricio Julve y otros fotógrafos imaginarios', en el que doy muchas pistas sobre quién es Patricio. El lector descubrirá algunos de los fotógrafos y personajes reales en los que me he inspirado para construirlo".

Por el volumen circulan otros queridos hacedores de imágenes creados por Castro, como Manuel Martín Mormeneo, y aparecen artistas reales, como la aragonesa Aránzazu Peyrotau, que hace un 'cameo' -citada como Aránzazu, a secas- en el cuento 'Fotos robadas'.

'Fotografías veladas' contiene textos de muy variadas épocas, escritos entre 1990 y 2007. "Son piezas que han ido apareciendo aquí y allá, en mi blog, en prensa... También hay descartes de 'Golpes de mar'. Revisándolos, me di cuenta de que tenían cierta coherencia", afirma.


Este es su décimo libro de narrativa (ocho en castellano y dos en gallego), entre los que destacan 'El corazón desbordado', 'El testamento de amor de Patricio Julve' y 'Los seres imposibles'. También ha publicado libros de entrevistas y ensayos. Actualmente, coordina el suplemento 'Artes y letras' de HERALDO y dirige el programa 'Borradores' en Aragón Televisión.

 

*Este texto se publicó el pasado 24 de noviembre en Heraldo de Aragón.

 

UN LIBRO DE FOGONAZOS

 

Decía Ángela López que a Antón Castro, de niño, le llamaban Planetas, porque andaba siempre inventando "mentiras más grandes que el mundo". Y este autor de Lañas (Arteixo, A Coruña. 1959) recriado como escritor en Aragón, sigue encandilando a sus lectores con esas mentiras que nos aclaran un poco a nosotros mismos, porque ya nos hemos dado cuenta, por fin, de que el ser humano sólo puede ser retratado con verdad desde el desafuero y el esperpento. Hace 20 años, en su libro Mitologías, Antón nos mostraba los fantasmas y los seres de la bruma gallega, ensoñador de mundos marinos que se resistían a ser olvidados. En Los pasajeros del estío (1990), aún retrataba Antón Castro a los vecinos del Maestrazgo en paisajes de sirenas y ninfas; Bestiario (1991) fue un viaje al corazón aragonés desde la melancolía y Los seres imposibles (1998) andaban sueltos por el pasado, el ramaje, la fronda y las brumas. Todavía en Golpes de mar aparecían las mujeres como neréidas desaforadas.

Ahora, en Fotografías veladas, por fin, los aragoneses aparecemos en seco. La gente de aquí, con sus terrores y sus destinos chocando una y otra vez contra los límites de la pasión y de lo expresable: "La alameda, cómplice y oscura, agrupó sus copas de fronda y se hinchó de gemidos". Antón se muestra fascinado por los avatares de gente que no encuentra la hora de volver a casa. Escribe de fotógrafos, de futbolistas y de perros del infierno. Aragón al natural. Un desnudo inquietante de nosotros mismos. Tiene este hombre la habilidad de transformar un pequeño incidente en algo grande y maravilloso. Las fotografías de este libro están veladas a golpe de fogonazos. Antón Castrio describe muy bien cómo somos los aragoneses, a base de mentir como un bellaco.

Sara ALONSO

 *Este texto se publicó el pasado viernes en El Periódico de Aragón. La foto es de Dominique Sanda, que protagoniza una de las evocaciones del libro.