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Antón Castro

Escritores

RETRATO DE WILLIAM SHAKESPEARE

RETRATO DE WILLIAM SHAKESPEARE

William Shakespeare (1564-1616) es, probablemente, el autor más enigmático de todos los tiempos. Parece un escritor imposible que ha cosechado tantos elogios como incertidumbres ha despertado a su alrededor. Algunos siguen empeñados en ver detrás de él máscaras o figuras ocultas: los escritores Christopher Marlowe, que falleció joven en una reyerta de taberna y según algunos su desaparición habría sido una impostura, Ben Johnson, Francis Bacon, Edward de Vere, algunos poetas menores, etc. Para Jorge Luis Borges, Shakespeare es el menos británico de los escritores ingleses; afirma que “la hipérbole, el exceso y el esplendor son típicos de Shakespeare”. El premio Nobel y editor Thomas Stearns Eliot observó: “Nunca un hombre sacó tanto provecho de tan escaso conocimiento”. Jacob Burckhardt, autor de 'La cultura del Renacimiento en Italia', le dedica una intuición genial: “Una mente así es el más raro de los dones del cielo”.

Harold Bloom, que publicó la extensa monografía 'Shakespeare' y más de 700 páginas de 'El canon occidental', ambos editados en España por Anagrama, afirmó que “William Shakespeare es el hombre que, en esencia, inventó la personalidad humana”, en alusión a la frondosidad y hondura de sus personajes, a los pliegues y repliegues de su domino de la conciencia. Bloom precisó que él y Dante son los más grandes autores de todos los tiempos. Quizá lo más correcto sea desmentir un poco al sabio y recordar que el auténtico par literario de Shakespeare es Miguel de Cervantes, autor del Quijote, y que es probable que ambos murieran el mismo día: el 23 de abril de 1616, aunque eso en el caso del británico no es fácil tenerlo claro. Es decir, de Shakespeare y de Cervantes se cumplen en 2016 400 años de su muerte. Y otro gran lector del 'Bardo de Avon' como Oscar Wilde abrió otra espita a la interpretación: “Solo fue un esclavo de la belleza”, escribió.

Para los anglosajones, Shakespeare es Dios. El personaje más popular del milenio, el creador que lo ha inspirado casi todo y que sigue inspirándolo, y no hay más que seguir el discurrir de algunas teleseries que parecen exaltar a diario su capacidad de crear acciones y personajes. Nació en Stratford-on-Avon el 26 de abril de 1564, era hijo de un comerciante venido a menos, estudió poco y al parecer dominó, gracias a un afanoso profesor, el latín, algo de lo que hablaría años después en una de sus piezas. No cursó estudios universitarios, lo cual abona el terreno de la perplejidad. ¿Cómo podía haber acumulado tanta información y tantos conocimientos alguien cuya fuente principal de información fueron las 'Chronicles of England, Scotland and Ireland' (1577) de Raphael Holinshed, algunas crónicas italianas y el propio Lope de Vega. Quizá realizase sus primeros pinitos en el teatro; muy joven aún conoció y amó a Anne Hathaway y se casaron en noviembre de 1582. Ella, que procedía de un pueblo vecino y de una familia de mayor elevada condición social, estaba embarazada de tres meses. Tendrían tres hijos: Susannah y los mellizos Judith y Hamneth, que murió con once años hacia 1594. No tardaron en distanciarse, aunque nunca se separaron; él sería cruel con ella en su testamento.

A principios de 1590, William Shakespeare ya estaba en Londres y había firmado 'Los dos caballeros de Verona' y 'Enrique III', que aún siguen disputándose la condición de ser la primera pieza, 'La fierecilla domada, 'Ricardo III' o dos poemas como 'Venus y Adonis' y 'La violación de Lucrecia'. Desde muy pronto, hacia 1590, se enroló en la compañía Lord Chamberlain's Men y permaneció en ella hasta 1610. No tardará en empezar a triunfar en diversos teatros, aunque la fama le llegará con El Globo, que se inauguró en 1599. En 1613, el edificio sufriría un incendio y se quemarían muchos de sus manuscritos, entre ellos 'Cardenio', inspirado al parecer en 'Don Quijote de la Mancha', lo cual vincula al genio español y al genio británico. En el fondo, el dramaturgo y actor en ocasiones era un asalariado de los teatros y de su compañía y la autoría pasaba un tanto inadvertida. Poco a poco empezaría a redactar piezas impresionantes, que renovaron el teatro isabelino: 'Romeo y Julieta' (1895), una de sus dramas de trasfondo romántico donde el amor intenta vencer al odio; 'El mercader de Venecia' (1596), una pieza sobre la codicia; ‘Julio César’ (1599), una amarga reflexión sobre la soledad del poder, que es uno de sus grandes asuntos; ‘Hamlet’ (1601), el inventario de la duda, de la fragilidad y quizá la visión de un héroe que aún hoy nos resulta muy contemporáneo; ‘Otelo’ (1603-1604), el relato de los celos y de la traición por envidia y de la perversidad; 'El Rey Lear' (1605-1606), una espeluznante historia de la locura, de amistad y de un conflictivo amor paterno filial; ‘Macbeth’ (1606), una de las piezas más redondas y sangrientas sobre la ambición política de la que ahora Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno acaban de publicar una nueva traducción en un admirable libro editado por Reino de Cordelia con espectaculares ilustraciones de Raúl Arias.

En casi todos sus dramas, que carecen de mirada moral o de juicio sumarísimo a las actitudes más abominables, se impone una idea: la muerte de los inocentes. Ahí están Julieta, Desdémona en 'Otelo', Ofelia en 'Hamlet', 'Cordelia' en 'El Rey Lear'. Conmueven esa visión y esa obsesión. Y sorprende y deslumbra su gran capacidad para crear historias que parecen nuevas de hechos que muchos conocen o que figuran en los libros. Shakespeare tenía el don de la originalidad y de la complejidad y de la síntesis. Todo lo que tocaba lo convertía en oro. O en arte. Sorprende la variedad y la riqueza de su lenguaje, la variedad de sus matices, su sentido poético, la seguridad de sus metáforas. En todos sus libros hay aforismos de un pensador. Si abrimos la edición bilingüe de 'Macbeth' de Reino de Cordelia podemos leer: “La vida es una sombra que pasa, un pobre cómico / que se luce y se agita por un rato en esena / y no vuelve a salir; es un cuento contado / por un idiota, lleno de sonido y de furia, / que nada significa”. Hay otros rasgos que no pueden pasar inadvertidos: es el creador por excelencia del arquetipo y, además, sabe crear formidables personajes secundarios que le confieren muchos matices a sus obras, donde se mezclan varios niveles de significados y matices: lo cómico, lo satírico, lo poético y lo patético, lo vulgar, lo sublime o la desmesura.

La vida de William no está exenta de romanticismo. Se sospecha que, más allá de su cada vez más inequívoca bisexualidad, amó a varios hombres (o eso se sospecha), a los que les dedicó sus sonetos de amor con las iniciales W. H.: el conde de Southampton, Henry Wiothesley, el actor William Hughes, el conde de Pembroke o incluso a la 'Dama Oscura' de la que se sabe poco y a la que alude en algunos de sus composiciones. Sus sonetos han tenido muchos traductores y tienen varias ediciones: Luis Astrana Marín, Eduardo Marquina, Agustín García Calvo, Manuel Mújica Láinez o Antonio Rivero Taravillo, entre otros. [El Instituto Shakespeare de Manuel Ángel Conejero ha traducido su obra y la ha editado en diversos volúmenes en bilingüe; Shakespeare tiene muchos y excelentes traductores.] A propósito de la pasión, anotó: “El amor pedido es bueno, pero el que se da sin que haya habido petición, es mejor”.

William Shakespeare falleció tras una noche de parranda y borrachera. Recientemente varios investigadores han encontrado otras pruebas: habría muerto de un tumor en un ojo. Imaginó este epitafio, entre sombrío e irónico: “Buen amigo, por Jesús, abstente / de cavar el polvo aquí encerrado. / Bendito sea el hombre que respete estas piedras / y maldito el que remueva mis huesos”.

 

 

*El retrato de Cobbe.

PEPE MELERO: UNA VISITA A LA RAE, A LA MARCH Y A LA LIBRERÍA ALBERTI

PEPE MELERO: UNA VISITA A LA RAE, A LA MARCH Y A LA LIBRERÍA ALBERTI

La Real Academia Española fue fundada en 1713 por el Marqués de Villena. Tras deambular por diversos edificios, la RAE se trasladó a su actual morada, obra de Miguel Aguado de la Sierra realizada entre 1891 y 1894, en 1899. El escritor y bibliófilo José Luis Melero presentó ‘El tenedor de libros’ (Xordica) en  la librería Alberti de Madrid el día de San Valero, el pasado viernes. Embajador constante de la cultura y del universo de los libros y ciudadano afable que reparte afectos, se trasladó a la capital con una delegación de amigos de Zaragoza y organizó una visita a la RAE. El lexicógrafo responsable de la biblioteca, Pedro Álvarez de Miranda, que ingresó en la institución en 2011 con el discurso ‘En doscientas sesentas y tres ocasiones como esta’, fue un anfitrión sabio y perfecto: mostró y comentó las  dos salas de los directores, entre los más antiguos figuran Mercurio, el hijo del Marqués de Villena, los dramaturgos el Duque de Rivas y Martínez de la Rosa (en un estante, Melero vio un libro del conde de Viñaza, biógrafo de Goya, y recordó que era aragonés), y en la sala “de pastas” están Miguel Asín y Palacios, Pedro Laín Entralgo, en un espléndido retrato de Hernán Cortés), Manuel Alvar y Fernando Lázaro Carreter. Falta aún el de José Manuel Blecua. Son los cinco aragoneses que han ostentado la dirección.

De la sala de juntas, a la que también se llamaba “la bañera”, por el espacio ovalado que hay en el centro, se dice que la carpintería la concibió otro aragonés adoptivo como Juan Eugenio de Hartzenbusch, que fue director de la RAE, ebanista y autor de ‘Los amantes de Teruel’. Allí aún no se usan los ordenadores pero los académicos tienen una completa agenda con los nombres y contactos de todos los académicos latinoamericanos y la programación de todo el año; el sillón del director Darío Villanueva tiene el respaldo más alto y en su puesto hay muchos bolígrafos, lápices y objetos de escritorio.

Pedro Álvarez de Miranda, que participa en el libro homenaje a Dolores Albiac con un artículo sobre la Academia del Buen Gusto de Zaragoza del siglo XVIII, habla de las bibliotecas y legados de la Institución: la general –su responsable, Rosa, muestra obras de los impresores que se instalaron en Zaragoza Pablo Hurus, un viaje a Jerusalén, Jorge Cocci, un ‘Cancionero musical de palacio’ de Juan del Encina y las ‘Décadas de Tito Livio’, y un vocabulario aragonés recopilado por Juan Moneva-, la de Rodríguez Moñino y María Brey, que consta de 17.000 volúmenes y de una formidable colección de dibujos, la de Dámaso Alonso, de 40.000 libros (muchas primeras ediciones de sus compañeros de la Generación del 27, como ‘La destrucción o el amor’ de Vicente Aleixandre, que se lo dedicó “contra su voluntad”) y documentos, un intenso epistolario.

Pedro recuerda el legado reciente que han recibido del zaragozano José Luis Borau: sus volúmenes, carteles, guiones, propios y ajenos, un valioso material de cine que se ha incorporado con vitalidad a la maravillosa morada de las palabras. Hace una semana recibía a Manuel Gutiérrez Aragón, que visita este martes Zaragoza. Se presentó flanqueado por la mallorquina Carme Riera y Aurora Egido, la gran estudiosa aragonesa de Gracián. El escritor y cineasta David Trueba, que se sumó a la expedición, comentaba que él había estado en ese acto y que era emocionante y solemente. Pedro Álvarez de Toledo comprobaba con mucho sentido del humor que Aragón está en todas partes. Hacia las dos, Pepe Melero y sus amigos, fascinados por el espacio, los libros, los percheros de los académicos (el más veterano creo recordar que es Manuel Seco), se despidieron.

Y apenas tres horas más tarde ya estaban en la Fundación March, que dirige Javier Gomá. El periodista y escritor Javier Goñi, al que sigue con mucha devoción y cariño Pedro Álvarez  de Miranda en sus reseñas en ‘Babelia’, otro zaragozano que ha escrito de Miguel Labordeta, está de baja y no pudo hacer de anfitrión. Quién sí estaba, con la complicidad del equipo de la Fundación, fue el escritor Jesús Marchamo –que prepara una nueva edición de ‘Tocar los libros’ y una segunda edición de ‘Bibliotecas de escritores’ para Siruela-, dispuesto a mostrar los volúmenes de la biblioteca Julio Cortázar donada por su primera mujer, Aurora Bernárdez, que cuidó al escritor en sus últimos meses, viudo reciente de su compañera Carol Dunlop. La donación asciende a 4.000 volúmenes, pero pudimos ver unos 30 muy seleccionados. 

Jesús Marchamalo nos enseñó obras de Mario Vargas Llosa, de Octavio Paz, de Juan Carlos Onetti, de José Lezama Lima (la primera edición, con más de 700 erratas; Cortázar se lo reprocha), de García Márquez o de Alejandra Pizarnik. Cortázar llenaba los libros de notas, de preguntas o interpelaciones, subrayados, críticas, y a veces de dibujos. Los suyos eran libros vividos, devorados, abiertos. Cortázar era un lector apasionado, aunque no siempre llegaba a todo. Borges, por ejemplo, no debió volverle loco como autor, hay escasos libros y con escasos indicios de haber sido leídos.

Avanzadas las siete y media, Pepe Melero conversó, en el sótano de la librería Alberti, con Jesús Marchamalo sobre ‘El tenedor de libros’ (Xordica) y tiró de buen humor, de ironía, rindió homenaje a su mujer Yolanda Polo, que se rio como nunca o como pocos (casi tanto como Pedro Álvarez de Miranda), y usó ese estilo antisolemne que a él le gusta. Fue una fiesta de la palabra, de amor a los libros, a los editores, a los escritores, a la amistad y, por supuesto, a las librerías. La librería Alberti, de Lola Larumbe, es un espacio acogedor, repleto de sorpresas y de maravillas. Da gusto estar allí. Reina el buen gusto, la delicadeza y la defensa de la belleza y el compromiso.

*La foto la he tomado del Facebook de Pepe Melero.

UN LIBRO CADA DÍA: 'OONA Y SALINGER'

UN LIBRO CADA DÍA: 'OONA Y SALINGER'

UN LIBRO CADA DÍA / 22. OONA Y SALINGER

[Francesc Rovira es el traductor de la nueva novela de Frédéric Beigbeder, ‘Oona y Salinger’, que publica Anagrama, donde se cuenta la relación entre la hija de Eugene O’Neill (no se llevaban bien) y futura esposa de Charles Chaplin y el autor de ‘El guardián entre el centeno’. –El narrador, como se ve en este fragmento se asoma a menudo a la narración como un cronista que reflexiona sobre su propia historia. La novela se lee con fluidez y curiosidad. Copio un fragmenjto]

-Te quiero, Oona. Mi vida entera está arruinada. Amarte es un suicidio. Oona, estoy jodido, hundido. Nadie ha sido jamás tan feliz y tan miserable. Estás infamemente hecha para mí. Habría preferido que me amputaran las dos piernas antes que cruzarme en tu camino.

-Buenoooo. Muy bien…, ya te has dado desahogado…., ahora escúchame con atención. Acepto tu amor…, lo guardo con todo el cariño…, mírame bien a los ojos…, yo no sé querer, pero me apetece dejarme querer por ti, y voy a decirte por qué: porque me escuchas como cautivado cuando no digo más que tonterías.

Oona lo besó con los ojos cerrados, estrechándose contra él, con una exaltación exagerada. Supongo que aquí un novelista profesional describiría el paisaje oceánico que los rodeaba, y el viento, las nubes, los parterres cubiertos de rocío, pero no lo haré por dos motivos. Primero, porque a Oona y a Jerry les importaba un comino el paisaje; segundo, porque no se veía nada, puesto que aún no había llegado el alba.

-Es curioso… Cuando me besas siento el mismo vértigo que en el ascensor que sube al Empire State Building.

-Eso es porque estás borracha, querida (…)

 

-De ‘Oona y Salinger’. Fréderic Beigbeder. Traducción de Francesc Rovira. Barcelona, 2016. 291 páginas.

ROSENDO TELLO : DEL ENIGMA POÉTICO

ROSENDO TELLO : DEL ENIGMA POÉTICO

Rosendo Tello Aína (Zaragoza, 1931) siempre tuvo claro que “mi poesía, y quizá toda la poesía, nace del misterio”. El 29 de agosto de 2009, el Premio de las Letras Aragonesas de 2005 sufrió un ictus que, entre otras cosas, lo dejó sin habla: la palabra, de viva voz, exuberante y proteica, era para él uno de sus atributos. La forma de exteriorizar su vitalidad, la riqueza de su pensamiento, el torrente de su caudal poético incontenible. Rosendo dejó de tocar el piano, no pudo volver a escribir con la mano derecha, aprendió a hacerlo con la mano izquierda, y ha seguido soñando y redactando poemas. Desde entonces ha publicado dos libros: ‘Regreso a la Fuente’ (Prames, 2011), casi una crónica de la pérdida del lenguaje hablado y de ese nuevo reino del silencio que habita, y ‘Magia en la montaña’ (Prames, 2013), un libro donde seguía ahondando en su mundo lírico, presidido por elementos como el sol y la luna, la música, el paisaje, la amistad, el amor y la sospecha o temor de la nada amable vecindad de la muerte. No hacía mucho había publicado ‘El vigilante y su fábula. Obra poética reunida’ (Prames, 2004).

El editor de esos todos esos libros fue Chusé Aragüés y vuelve a serlo ahora, pero para Gara d’Edizions, en su colección Mareta, con ‘Revelaciones del silencio’, un libro que ya da pistas en su título. El poeta, en plenitud metafórica y lingüística, reflexiona sobre su propia vida, sobre la poesía y su condición de hacedor de imágenes, versos e historias en un libro que extiende sus hilos o sus raíces hasta ‘Ese muro secreto ese silencio’ (1959), el primer poemario del autor. ‘Revelaciones del silencio’ es un libro compendio, en cierto modo: ese espejo, verso a verso, al que enfrenta el escritor y lo encuentra casi todo. La belleza, el silencio, la soledad, la angustia que nace de la mudez, el dolor, pero también el amor y su memoria iluminada de instantes, de presencias, de figuras como su padre y su madre, a quienes dedica sendos poemas, son los temas esenciales del volumen casi un centenar de páginas.

‘Revelaciones del silencio’ está dividido en cinco partes. ‘A modo de exordio poético’ parece saludar a esa “Dama Blanca” que vendrá y también a “el silencio / ese muro secreto de la vida” porque física y alegóricamente “llegaron ya las nieblas del invierno”, primer verso del libro. El silencio es perceptible con todo su poso dramático: “Solo estoy, transparente, como esa sorda música / en que mi ser derrama sombríamente el mundo”, dice Tello en el poema ‘Acuario’.

La biografía del poeta y del hombre se funden a lo largo del corpus central de este poemario: ‘El enigma sagrado de la vida’, donde se percibe la amenaza del fin, el desgarro, la enfermedad, el insomnio pero también el destierro de la luz o la presencia de esa morada ideal para la palabra, el alma y el cuerpo que es la pieza ‘La cabaña’; ‘Evocaciones al borde del abismo’ contiene hermosos recuerdos de la niñez, como ‘Mi casa en el tiempo’, uno de los más conmovedores, un diálogo de reconocimiento con uno mismo ante el espejo y un elogio del temblor de la poesía y de la condición de poeta: “Perdí la voz entera en encontrar tu voz / y al final me dejaste sin voz y sin palabras”. ‘Fabulaciones bajo el sol poniente’ es la parte más fantástica e imaginativa, ese universo mágico de presencias, fantasmas, de creación metafísica y telúrica donde destaca la composición ‘Lo sagrado y lo terrible’, dedicada a su madre. Ahí se lee: “¡Oh privilegio de lo sagrado, mundo fascinante / que empuja los deseos en el claro deslinde / de otro mundo terrible y sobrecogedor! /Oh soledad, te escucho, madre en la noche blanca, / que me trajo a este mundo tan arcano”.

‘El lugar reconocido al fin’ es la parte final, más luminosa, como una celebración en el paraíso, en la infancia, en los territorios de la fantasía. Hay poemas como ‘Lugar mágico’ o ‘El alma de mis antepasados’; hijo de campesinos, también oye y retrata ‘La voz de la tierra’, evoca a su hermano nonato, el que le cedió su nombre. En ‘De pronto el cielo’, al modo cernudiano, dice: “Creo que la naturaleza te colmó como un árbol / con el fuego secreto de su respiración”. El verso bien podría ser literalmente autobiográfico porque Rosendo Tello, el paseante tranquilo de la poesía, está poseído por la naturaleza y su sensualidad más desarbolada y por el fuego de la creación.

 

*Este artículo se publicaba ayer en la sección de cultura de Heraldo de Aragón. La foto es de José Miguel Marco.

 

HISTORIA DEL CONGRESO DE PERIODISMO DIGITAL DE HUESCA

HISTORIA DEL CONGRESO DE PERIODISMO DIGITAL DE HUESCA

EL PERIODISMO DEL SIGLO XXI
SE EXPLORA DESDE HUESCA

-El experto Ramón Salaverría fija en 1997 el inicio en España del periodismo en internet, solo tres años después nacía el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, el primer foro dedicado
a estudiar el fenómeno

-En sus XVI ediciones, este encuentro se ha consolidado como una cita de referencia, que ha contado año tras año con los profesionales y estudiosos más destacados y ha tratado las cuestiones más punteras
en el mundo de la información


JOAQUÍN MARCO

Huesca, (29/01/2016).- Pocos días después de que el mundo entero celebrara el comienzo del siglo XXI y el nuevo milenio (es decir; en el año 2000, por más que sepamos que en verdad fue en 2001), se inauguraba una cita profesional cuando menos sorprendente, el Congreso de Periodismo Digital de Huesca.

Desde una pequeña ciudad de provincias se proponía una reunión especializada y de ámbito nacional para estudiar cómo estaban afectando al periodismo, a todo el periodismo, unas novedades tecnológicas que cada vez estaban más presentes en todos los ámbitos, pero que sobre todo no dejaban de evolucionar.

La iniciativa del periodista oscense Fernando García Mongay era pionera y como tal arriesgada; pero contó con el respaldo de las instituciones aragonesas y la Asociación de Periodistas de Aragón. Y enseguida demostró que era también una iniciativa necesaria; en pocos años, el congreso de Huesca se convirtió en un foro de referencia para debatir sobre la situación de una profesión, de un sector empresarial y de un poder social que parecen vivir en perpetua crisis y cambio.

Según su nombre, el Congreso de Huesca analiza la relación del periodismo y las TIC, pero la verdad es que desde su inicio, años antes de que todo en información fuera digital, este encuentro se ha dedicado a analizar todos los aspectos del periodismo, y para ello ha llevado año tras año a Huesca a los profesionales y estudiosos más destacados y las cuestiones más punteras.

Lo lleva haciendo ya 16 años y sigue destacando en esa labor fundamental. En Huesca no se dan respuestas a las muchas dudas que acongojan al periodismo, pero se formulan y discuten las preguntas importantes. En palabras de uno de sus asiduos, “el congreso de Huesca sirve para ordenar las ideas que vas pensando a lo largo del año”.

UN NUEVO MUNDO

Queda para la historia del Congreso que su primer ponente fue Juancho Dumall, subdirector de El Periódico de Cataluña, que habló, anticipándose a tantos participantes, sobre las ventajas y problemas de la tecnología digital. El nombre entonces era Congreso Nacional de Periodismo Digital; la fecha de celebración, enero; y desde luego eran más modestos los recursos y repercusión de la cita, pero no la ambición de explorar el futuro del periodismo, como se muestra en los temas e ideas tratados por los 43 conferenciantes.

Muchos de los datos destacados en esta primera edición impresionan porque son muestra de la velocidad y profundidad de los cambios vividos. Es el caso de Javier Herrera reivindicando una tarifa plana de acceso a internet; de Enrique Coperías entusiasmado porque en 1995 encontrara “casi mil documentos” buscando en Yahoo la palabra “cáncer”; o de José Carlos Arnal señalando que accedía a la red el 10,5% de la población mayor de 14 años (hoy lo hace el 75%). Y sobre todo, del periodista de RNE Próspero Morán asegurando “no todos somos ni vamos a ser periodistas digitales”.

Y sin embargo, el mismo Morán, entre otros, anunciaba también la llegada del ordenador en el teléfono móvil. Refleja este momento de cambio una frase de la clausura: “Una conclusión generalizada en todo el congreso es que hay muchas dudas sobre el futuro del periodismo digital”.

Pero en esta primera edición, ya se debatió el mercado digital y los medios locales, de tecnología, de experiencias pioneras y del papel de las universidades, con Ramón Salaverría defendiendo formar a los periodistas no en un “puro adiestramiento mecánico”, sino para “integrar el empleo de los recursos digitales como una parte connatural a la práctica periodística, sea cual sea su soporte final”.

PREMIO JOSÉ MANUEL PORQUET

En su segundo año, el congreso siguió debatiendo temas que siguen siendo de la máxima vigencia, con mesas redondas con títulos como “Periodismo en la red: entre el trabajo y la esclavitud digital”, “Pagar o no pagar” o “El periodista multimedia”. Son problemas e ideas que siguen debatiéndose, aunque son otros dos aspectos lo más destacable del segundo congreso.

Uno es la apertura a experiencias y ponentes de otros países, y especialmente de medios latinoamericanos, a los que Huesca ha estado especialmente atento; directivos de El Comercio de Lima, Clarín y Lancenet fueron los primeros en presentar sus experiencias. El otro aspecto fue la convocatoria de la I edición del premio de periodismo José Manuel Porquet, al mejor trabajo relacionado con internet y las nuevas tecnologías, y que se entrega dentro del congreso. Hay que destacar que este primer año el ganador fue Ignacio Escolar, luego visitante asiduo, con un artículo dedicado a un tema tan polémico como los derechos de autor e internet: “Por favor, ¡pirateen mis canciones!”.

La entrega del premio a Ignacio Escolar fue pues uno de los actos de la edición de 2002, la tercera, y el propio Escolar, junto con otros periodistas y abogados, participó en una de las mesas redondas más comentadas: “Derechos de autor, ¿de quién es el sudor de mi frente?”. Las conclusiones de este año destacaron “las dudas sobre la eficacia de la actual legislación sobre propiedad intelectual”.

Otras mesas redondas de este año trataron el futuro de la publicidad digital, el periodismo digital en otros soportes y la televisión y radio en internet, dibujando un panorama de los medios digitales que las citadas conclusiones definieron como de “euforia controlada”. Y 2016 ha convertido en curiosidad la presencia de uno de los ponentes del año: Carles Puigdemont, hoy presidente de Cataluña y entonces director de Agencia Catalana de Noticias, explicó el modelo de organización y trabajo de la empresa.

UNA PRONTA MADUREZ

El IV Congreso Nacional de Periodismo Digital llegó puntualmente en enero de 2003, con mesas redondas sobre nuevos aspectos como los gabinetes de prensa, la información rosa o el uso de cámaras ocultas (con ponentes a favor y en contra de su uso). La clausura de esta edición destacaba: “una de las palabras que más se ha empleado en estas dos jornadas, que la característica que mejor define en este momento a los medios digitales es la inmadurez”; y sin embargo, este año la reunión de Huesca dio nuevas muestras de ganar en madurez y solvencia.

Se contó con destacados periodistas españoles y europeos y la presencia en la sesión inaugural del humorista Forges, que allí criticó el “refrito de contenidos” en internet y propuso la creación del premio Blasillo al ingenio en la red, lanzando así el segundo galardón del congreso. Se completaron las conferencias con un taller de fotografía digital. Y se celebró también el I Encuentro de Tecnología y Sistemas en Prensa, en el que participaron más de 50 directivos.

Pero ya tras el III Congreso, la organización había presentado un vídeo con entrevistas a quince participantes en el que varios entrevistados calificaban el encuentro de Huesca como “el único esfuerzo para llevar el debate a la profesión”.

Los talleres, el encuentro de directores, los premios y la presencia de destacados periodistas continuaron desde luego, en la V edición, en la que las sesiones siguieron tratando cuestiones como los modelos de pago, con la participación de Rosental Alves, o la calidad de los contenidos, y, por vez primera, aparecieron en los títulos de las ponencias dos temas, entonces novedosos y hoy cotidianos.

EL POTENCIAL DEL TELÉFONO MÓVIL

La mesa redonda “Weblogs. ¿Es posible el periodismo en la red sin periodistas?” analizó si estas páginas personales podían considerarse periodismo y podían amenazar a los medios tradicionales; era 2004 y hacía escasos meses que había nacido WordPress y que Blogger había sido comprado y lanzado por Google. Por otra parte, la ponencia “Periodismo para el teléfono móvil” constataba las “enormes posibilidades” de este instrumento, en un momento en el que su uso se limitaba a mensajes de texto enviados por los medios. Gumersindo Lafuente, entonces al frente de elmundo.es, señalaba que era un medio “que reaviva las reglas básicas del periodismo” por la brevedad y claridad que exigía.

Llegó 2005 y la sexta edición, que dejó la primera visita de uno de los grandes periodistas actuales, Jon Lee Anderson, que no solo habló de cómo elabora sus reportajes, sino que además el congreso le dedicó un libro que puede descargarse gratuitamente desde su web. Y lanzada a la edición, la organización presentó meses después otra publicación descargable, en la que con el título “P2P, de amigo a amigo”, 25 profesionales contaban en primera persona sus vivencias del VI Congreso, comentando tanto las conferencias como sus cada vez más afamados diálogos de pasillo y noche.

“La revolución de la fotografía digital” o “Dos redacciones, una cabecera compartida” fueron algunas de las sesiones de este año, en el que el congreso recibió un nuevo reconocimiento con la concesión del premio del Club Internacional de la Prensa a su director, Fernando García Mongay, por “su incansable lucha por el desarrollo de las nuevas tecnologías, en el marco del Congreso de Periodismo Digital”.

AÑOS DE PEQUEÑOS CAMBIOS

En 2006, el congreso de Huesca trasladó su fecha de celebración a marzo, donde se mantiene actualmente, y la lista de ponentes de esta VII edición bastaba para justificar este cambio. Pedro J. Ramírez inauguró las sesiones; Andy Young explicó el famoso y exigente proceso de verificación de datos en The New Yorker; Juan Pablo Meneses y Julio Villanueva Chang hablaron de periodismo narrativo en internet; Alex Grijelmo defendió “la aplicación de las reglas básicas del oficio también para la red”…

Quizá puede resaltarse la charla de dos ponentes veteranos, Ramón Salaverría y Rosental Alves, solo por su título: “Diez años de periodismo en internet”, un recordatorio de que la revolución había comenzado solo una década antes y de que a los tres años de su inicio, el congreso ya se esforzaba por estudiar el fenómeno. En esta ponencia, Salaverría presentó los datos del primer censo de cibermedios digitales en España (1.274; un 79% no nativo en la red) y Alves aseguró que “los medios de comunicación tradicionales deberán pasar de ser productos monomedia a convertirse en multimedia para poder sobrevivir a la revolución digital”.

También la edición de 2008 trajo un pequeño cambio y el congreso de Huesca perdió el “nacional” de su nombre oficial para quedarse en el más apropiado “Congreso de Periodismo Digital”, como muestra que se dedicara una de las mesas redondas a explicar el trabajo de los corresponsales en China o que la tertulia “Fotoperiodismo en la era de internet” reuniera a tres profesionales extranjeros; entre ellos Samantha Appleton, actual fotógrafa oficial de Michelle Obama.

De esta edición pueden señalarse varias anécdotas que muestran el cambiante panorama que estudia el congreso. El director de arte de Prisa, Antonio Pasagali, contó que en el diseño de la web comprobaron que los usuarios “no comprendían la palabra multimedia”; Arsenio Escolar presumió de que en 20 minutos contaban las noticias importantes en la web sin reservarlas para el papel; y una de las ponencias se dedicó al último fenómeno en internet, Second Life.

TRASLADO AL NUEVO PALACIO DE CONGRESOS

La IX edición demostró que el congreso de Huesca está abierto a todas las facetas de la comunicación digital y dedicó, primera vez, una de sus sesiones al tema del sexo en la red; bien rodeado de otras conferencias y mesas redondas sobre cuestiones clásicas como la estrategia en internet de las distintas cadenas de televisión o la presentación de nuevos medios.

Esta etapa de pequeños cambios se cerró en 2009, en la X edición, cuando la sede del congreso se trasladó del Centro Cultural Matadero, su lugar desde el primer año, al nuevo palacio de congresos de Huesca, que sin duda ayudó a que, por primera vez, se superaran los 400 asistentes.

La estrella del programa en este año fue el coloquio “Internet, política y periodismo”, entre Leire Pajín y Soraya Sáenz de Santamaría, con Ana Pastor como moderadora, y que fue el primer acto del congreso que se pudo seguir por streaming. Ambas coincidieron en la importancia de las nuevas tecnologías para la participación política con frases como esta de la entonces portavoz parlamentaria popular: “Nos quedaremos cortos si usamos Internet para vender sólo un mensaje político. Tiene que ser algo abierto, para construir con los ciudadanos y generar iniciativas”.

EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

En el año 2010, ya con su nombre, fecha y sede actuales, el XI congreso abordó temas como la exploración de nuevas narrativas en internet, las posibilidades de la ilustración y la irrupción de los libros digitales como nuevo soporte para la prensa. Y las conclusiones del año incidieron en que tras la tecnología debe haber profesionales llamando a “hacer un periodismo cercano a la calle” y “gastar suela de zapato”.

Ya en 2011 destacaron dos grandes protagonistas de la información actual: las redes sociales y Twitter, que si habían aparecido en los debates de ediciones anteriores, subieron ahora a los títulos de las ponencias. Una mesa redonda se dedicó a “El papel de las redes sociales en la cobertura periodística” y otra reunió a varios políticos, entre ellos el desaparecido Pedro Zerolo, famosos por su actividad en la red de los 140 caracteres. Además, el congreso abrió sus cuentas en Facebook y Twitter.

Ese año también saltó a las ponencias WikiLeaks, famosa tras la filtración masiva conocida como Cablegate, y en Huesca su impacto se reflejó en dos ponencias distintas; una sobre la relación entre tecnología, transparencia y periodismo y la segunda incidiendo en la falta de confianza de las fuentes en el periodismo tradicional. Como resumió la clausura: “que alguien se fía mas de Julian Assange y sus hackers que de The New York Times es un fracaso de la prensa. Las garantías de protección de las fuentes, que antes eran suficientes, han dejado de serlo debido a las nuevas características y necesidades que genera el mundo digital”.

Una de las líneas de fondo en el XIII Congreso de Periodismo Digital fue cómo los profesionales pueden vivir de su trabajo; una preocupación vieja y repetida, pero que en 2012 asomó repetidas veces en charlas dedicadas al valor de la marca personal, la presentación de distintas iniciativas personales o la ponencia titulada “Periodistas, de asalariados a miniempresarios”. Un buen resumen del panorama presentado lo dio Ander Izaguirre señalando: "Todos tenemos la sensación de que hay que buscar alternativas. Es un proceso de ensayo y error porque nadie sabe cuál es la clave”.

También este año, una de las sesiones se dedicó a presentar las posibilidades del llamado periodismo de datos; es decir, aprovechar las posibilidades de la tecnología para analizar y relacionar grandes volúmenes de datos y “localizar historias que están enterradas en el fárrago de los informes oficiales”.

Si una década antes los ponentes esperaban que la red tuviera capacidad para transmitir vídeo y en 2009 se afrontó como un reto retransmitir el debate entre Pajín y Sáenz de Santamaría, el XIV congreso (2013) ya pudo ser seguido íntegramente on line.

Se multiplicó así la difusión de un programa en el que, junto a debates clásicos, se destacó en especial la importancia de un periodismo comprometido, o, en las palabras del resumen de conclusiones, “la necesidad de apostar por la reflexión y por un periodismo incómodo, que se dirige a los lectores y no solo a los poderes fácticos” y de “redefinir la profesión para elaborar información de calidad, contexto y profundidad”.

HOY Y MAÑANA

Llegando ya 2014, que es casi ayer mismo, se puede concluir tanto que el panorama que analiza el congreso es igual o completamente distinto con respecto a sus inicios. En esta XV edición se repitió uno de los debates del segundo año, si el público debe pagar o no por acceder a la información… pero los casos presentados mostraron cómo ha evolucionado la relación entre medios y lectores.

Se siguió hablando de financiación y de crisis, pero se presentó una decena de nuevos medios (Huesca es escaparate obligado para presentar propuestas innovadoras) que prueban la aseveración, repetida año tras año, de que en medio de las crisis se hace muy buen periodismo.

Y este año dejó también un incuestionable consejo de Manuel Moreno hablando sobre cómo sacar el máximo partido a las redes sociales: “La principal arma para usar las redes es el sentido común”.

La última, ya por poco tiempo, edición tuvo una especial atención al vídeo, sumando a sus ponencias un taller sobre streaming de tanto éxito que hubo que repetirlo. También en 2015 se dedicaron distintas intervenciones a discutir el peso de los poderes políticos y financieros en la agenda informativa, justo cuando el Senado aprobaba la “ley mordaza”, en Huesca se volvió a llamar a hacer periodismo.

Por ejemplo, en la intervención inaugural de Arsenio Escolar, recordando mandamientos como no publicarás las notas de prensa del poderoso ni aceptarás sus regalos, no tolerarás ruedas de prensa sin preguntas, no serás complaciente…

La inminente XVII edición del congreso ya ha anunciado temas como la transparencia en los medios de comunicación o el papel de Facebook como colaborador de los medios de comunicación. Pero además ha presentado una novedad que para casi todos pasará desapercibida, que su impulsor y director durante 16 años, Fernando García Mongay, deja paso a una comisión de la que también forman parte otros veteranos profesionales del periodismo y de las reuniones oscenses; una prueba de que el Congreso de Huesca está ya tan asentado como dispuesto a mantenerse en el futuro.

En vísperas de su mayoría de edad, el espíritu del Congreso de Periodismo Digital de Huesca es el mismo con el que nació, de pensar los problemas y retos del periodismo para ayudar a encontrar soluciones, apostando por un punto de partida que formuló ya Juancho Dumall en la ya lejana inauguración del primer encuentro: “A pesar de los medios técnicos, siempre será necesario el periodista”.

 

*Reportaje de libre utilización de Maaszoom, la empresa de Santiago Martín, de Joaquín Marco. En la foto, Gabilondo y Nacho Escolar.

POEMAS DE ANA MARTÍNEZ MONGAY

Hace unos días, en esos sábados de poesía, en la librería Antígona se presentó un nuevo volumen de Los libros del Gato Negro, el sello de Marina Heredia, que ya lleva cuatro títulos en muy poco tiempo: ‘de la levedad’, un poemario de la escritora e inspectora de Educación Ana Martínez Mongay (Zaragoza, 1964. Reside en Pamplona desde 1989). Es un libro diáfano, lleno de plasticidad y belleza, que explora los recuerdos, las pequeñas incidencias del vivir, la memoria; de vez en cuando, dentro de una lírica marcada con la claridad, ensaya la ironía o personales formas de homenaje (a Miles Davis, al poeta, con guiño a Pessoa incluido, al atleta, a Helena de Troya). También hay poemas de amor, ajenos a la sentimentalidad. Copio aquí algunos de sus textos:

 

AQUÍ MURIÓ

 

El poeta, como se dice,

era un sufridor.

 

Escribió sus últimos poemas

a la sombra de esta encina.

Y luego se cansó y se fue.

 

Dejó aquí unos versos

que nadie leyó jamás.

pero tenían algo:

un no sé qué en la memoria.

Apenas fuera una palabra,

una metáfora, una rima…

 

En esta casa, de palabras vacías,

vivió un poeta,

sin placa ni busto que lo recuerde.

 

MILES

 

Rompes

las notas de

tu música negra de jazz,

grave,

triste.

 

Voz de trompeta

que parece tu propia voz

de luto

fundida

espalda contra espalda

en íntimo acorde.

 

Tus labios dejaron

hace tiempo de sonar

la música breve,

callada, de jazz.

 

QUIEN COMO TÚ

 

Quién fuera como

tú, Helena,

y poder llamarse así.

 

Quién como tú

pudiera tener a dos ejércitos

una década enfrentados,

solo por ser

bella.

 

Quién pudiera,

igual que tú,

huir con su amante

abandonando a Menelao,

tan seguro de sí,

entre tantos héroes

elegido.

 

No, no, tendrá mérito

tu belleza,

pero quién como tú

pudiera

Pasar a la Historia

Por haber hecho

Lo que hiciste,

y salir indemne.

 

*La sugerente foto de Christian Coigny la tomo de aquí: 

http://www.iainclaridge.co.uk/blog/wp-content/uploads/2011/12/christian_coigny2.jpg

FLEUR JAEGGY: UN FRAGMENTO

Una vez Ingeborg y yo hablamos de la vejez, ella sonreía al oír esa palabra, pero esa palabra no iba acompañada ni del corazón ni de una verdadera sonrisa. Yo imaginaba una longevidad sin muerte, una casa de campo, un muro, le describía la arquitectura exterior y la ataba con una cuerda. Y un jardín entre los muros y todavía le decía nosotras dos. Estaba terriblemente convencida. La soberbia convicción de lo que no se cumple. Imaginábamos las visitas, los huéspedes y hablábamos de los nombres de los huéspedes, bebiendo un gin-tonic. Ella sentada en el sofá Biedermeier, de madera rubia –la tapicería a rayas, la mesa redonda Biedermeier con un jarro de flores parecían escuchar. Sin embargo, no me convencía del todo su participación, estaba amable y algo distraída. “¿No quieres que vayamos a vivir juntas cuando seamos viejas?”.

-Del cuento ‘La sala aséptica’ de ‘El último de la estirpe’ de Fleur Jaeggy, escritora suiza que vivió en Roma y París y ahora vive en Milán. Lo publica Tusquets, en traducción de Beatriz de Moura. 

FERNANDO CASTILLO: UN DIÁLOGO

[Fernando Castillo (Madrid, 1953) es licenciado en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información. Es autor de algunos libros estupendos, aparecidos en Fórcola: ’Tintín-Hergé, una vida en el siglo XX’ (2011), ’Noche y niebla en el París ocupado. Traficantes, espías y mercado negro’ (2012), que tiene algo de antecedente de un libro formidable que presenta esta tarde, con Miguel Ángel Ortiz Albero y su editor Javier Jiménez Fórcola, en la librería Antígona: ’París-Modiano. De la Ocupación al Mayo del 68’, centrado en el universo del Premio Nobel Patrick Modiano. Aquí repasa el libro, sus nombres, sus claves, y define la obra de Modiano.]

-¿Qué tiene París de especial para ti que te atrae tanto y ya le has dedicado varios libros?

 Siempre me ha interesado el siglo XX, especialmente los años treinta y cuarenta en los que Europa experimenta una transformación radical. En este sentido, a la hora de ver lo que le sucede a las personas y a las sociedades, o ver el cambio de  las mentalidades y de las estructuras, la Francia y sobre todo el París de la Ocupación es un espacio que resumen muy bien la realidad y las contradicciones de los años treinta, en un entorno de brillantez cultural, de crisol europeo, más allá de los tópicos, que contrastaba con la crisis política que atravesaba tanto Francia como el continente.

-¿Por qué se te ocurrió escribir un libro sobre Patrick Modiano?

Mi interés por Modiano es muy anterior al Nobel., De hecho hay un libro de 2012, Nochey niebla en el París ocupado, en el que la obra de Modiano está muy presente, y este libro, Paris-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68, estaba en marcha cuando le dieron el Nobel. No hay ninguna relación entre el premio y mi interés por la obra modianesca.

  

-¿Cómo defines su obra? ¿Sería una escritura de la indagación obsesiva en la memoria?

 Son muchas cosas, desde la forma de acercarse al pasado histórico o a su propio pasado, que es muy eficaz y novedosa, tanto que en ocasiones cuesta incluir sus obras en un género. Es lo que se ha denominado autoficción, expresada con una economía en el estilo que es muy apropiada para los asuntos de los que trata. Hay, eso sí, la melancolía que impone toda reconstrucción del propio pasado vista a través de algo de neblina. En las páginas modianescas hay también un aliento lírico --muy alejada de la más afectada prosa poética-- que lo envuelve todo de manera elegante, especialmente al referirse a los sentimientos, que aparecen tratados con una contención equilibrada

  

-En algún lugar dices que en el fondo a veces lo que cuenta Modiano parece fantástico, casi una elaboración… ¿Sería así o más bien es un narrador coherente, parsimonioso, que ha hecho esquemas y planos e inventarios de personajes?

La obra de Modiano es tan semejante como distinta. Es un lugar común, y no desacertado, decir que siempre escribe el mismo libro. Y es que quizás sea así y a lo mejor la obra de PM es en realidad un solo libro compuesto de la suma de todas sus narraciones. Esto es ya un hallazgo, como también lo es la autoficcion, que supone un rasgo de modernidad al romper con la estructura de los géneros, al crear una especie de autoquest en la que los recuerdos y la realidad, que están más menos  adaptados o literalizados, la materia prima de su narrativa. Es el apogeo de lo cotidiano, el triunfo de la búsqueda de misterio donde no lo hay. La forma de de aproximarse a una época como la de la Ocupación, también es novedosa pues en la literatura modianesca la política tiene un lugar muy secundario. El camino escogido, la recreación del ambiente de las bandas de gángsteres collabo encabezados por La Carlingue y seguidos por las de Rudy de Merode o Massuy, las alusiones a su padre y a los bureaux de compra es un método muy novedoso de contemplar una época todavía llena de sombras.  

 

 -¿Qué significó la Ocupación de los nazis en París? Michel Tournier habla de un período abominable.

Para muchos, se puede decir que la mayoría, fue un periodo muy dificil y complicado en lo material y en lp cotidiano pero para otros fue el momento de medrar y enriquecerse , cuando no de felicidad, como sucedió con Danielle Darrieux o Roger Peyrefitte, quien dijo que nunca había sido tan feliz como en París durante la Ocupación. En realidad, la  Ocupación como la 2ª Guerra Mundial es mucho más que un acontecimiento bélico y político. De hecho, creo que ya prácticamente nadie la contempla únicamente de esa forma. Es un fenómeno extremo por su intensidad que afecta a todo lo que define a una sociedad, incluida por supuesto la cultura, y al mundo y que incluso rebasa los límites cronológicos tradicionales. No es de extrañar que sea en situaciones límite como la de la Ocupación en cuando aparecen los comportamientos más extremos. Unos momentos en los que, junto a la épica y los valores heroicos, como la solidaridad y la generosidad, parecía triunfar el mal, lo oscuro, convertido en un abismo que atraía irremediablemente a quien se acercaba. En esos años negros parece que se rompieron todos los límites, y en un París que vivía todavía un esplendor cultural notable, la moral se volvió  elástica como nunca había lo sido. No es de extrañar que el ambiente de la Ocupación, tan literario como maligno, siga resultando interesante.

 

-¿De qué modos respondió la sociedad, cómo se extendió la infamia?

Las respuestas,  que fueron variando en el tiempo, fueron  desde las más entregadas a la colaboración con Alemania y el Nuevo Orden nazi que compartían los fascistas parisinos como Drieu La Rochelle,  Laubreaux, Costeau, Rebatet... o, en lo político Doriot o Deat, a las que desde el nacionalismo francés  más conservador como el de Action Francaise, veían con reticencias la presencia alemana, aunque no les desagradaba que los ocupantes  hubieran acabado con la III República –un régimen de comunistas judíos y masones-- y lo que significaba. Estos serian los petainistas, que a su vez se dividían en otros muchos grupos más o menos próximos al mariscal al nuevo Estado surgido en Vichy, que a su vez se fueron radicalizando. En realidad muchos siguieron viviendo bajo el yugo alemán como si nada hubiera pasado. La anécdota del Baron de Rotschild al regresar en 1945 y preguntar quienes acudían a las fiestas que se daban en su palacio parisinos requisado es muy expresiva.

 

-Parecía que los nazis se sentían más cómodos con los delincuentes, con el hampa, ¿no?

Fueron los encargados de hacer el trabajo sucio de los servicios de informacion y seguridad como el Abwehr y sobre todo del SD y los encargados de abastecer recurriendo a cualquier medio la demanda de los ocupantes de todo tipo de bienes y servicios. A cambio, tuvieron carta blanca para realizar unas fechorías que jamás habían soñado y que quizás nunca hubieran llevado a cabo. La Ocupación les llevó a unos extremos impensables, en los que los limites y los frenos desaparecieron. Fueron como los personajes más extremos y novedosos en el decorado del París ocupado.

 

¿Qué papel jugó uno de los grandes personajes del libro: Albert Modiano?

 En el ámbito de los bureaux de compra fue un personaje muy secundario, pues aunque su hijo nos dice que conocía a personajes clave del Bureau Otto del 53, de la Avenue Hoche o del 6, rue Adolphe-Yvon, en realidad no debía tener apenas protagonismo. A veces es posible pensar que, en el ejercicio legitimo de la narrativa y de la ficción, el novelista ha creado un personaje a partir de unos pocos mimbres. De hecho que yo sepa hasta hoy no se ha encontrado ningún documento en el que aparezcan  Albert Modiano o Henri Lagroua,  la identidad que empleó durante la guerra, que le vincule con la actividad de las oficinas de compra al servicio de los ocupantes. Incluso, cuando pude consultar el expediente del proceso de André Gabison --el personaje de Modiano que dirigió una de las oficinas de compra al servicio del Abwehr para la que parece trabajaba Albert durante la Ocupación y que protagoniza Noche y niebla en el París ocupado-- no aparece mencionado entre una cascada de nombres por la que desfilan otros muchos personajes que también se cruzan por las obras de Patrick Modiano. Creo que es una ausencia muy reveladora que confirma aquello de la autoficción.

 

-¿Cómo respondieron los intelectuales?

Fueron fiel reflejo de la actitud del conjunto de la sociedad pues fueron desde la Resistencia, la espera ante los acontecimientos y la colaboración. Todo con una pluralidad de matices infinitos que solo se entienden caso por caso.  

 

¿Quiénes se decantaron por la Resistencia, activa, y quiénes colaboraron? Me gustaría que nos hablases de Céline, La Rochelle, Cocteau…; de Sartre, Camus, Queneau…

Frente a los alemanes con mayor o menos claridad y precocidad se alinearon Louis Aragon, Paul Eluard, Albert Camus, Joseph Kessel, Vercors, Jean Guéhenno, Jean Paulhan, Francois Mauriac ... Luego estaban los exiliados, casi todos los surrealistas encabezados por Breton,  el más implicado Saint-Exupery, Maurois, Bernanos... Luego estarían los que se quedaron y esperaron a ver que sucedía sin desdeñar continuar su actividad como Sartre  Beauvoir, Malraux... Luego los que colaboraron con el ocupante y cuya fe fascista podía ser  más menos intensa  como  Chardonne, o Fragneau. Por su parte, Jean Cocteau, el prototipo de aquel que se dejó querer y siguió brillando en el París ocupado. Quien apenas tuvo entregados fue el petainismo, el gobierno de Vichy, un régimen entre tecnócrata y tradicional que olía a naftalina, a restauración, y que poco podía inspirar a los  escritores. Al contrario, uno de los best sellers de la época, Les descombres, del muy collabo Lucien Rebatet, fue prohibido en Vichy por las críticas al régimen del Mariscal, naturalmente desde el fascismo más radical y próximo a los alemanes.

 

¿Y Celine, La Rochelle…?

Celine es un raro en este contexto. Un feroz antisemita, tanto que llega a la caricatura, pero cuyos principios políticos son inexistentes. Era, ademas de un extraordinario escritor –De un castillo a otro, Nord o Rigodon son unas obras extraordinarias acerca de su experiencia-- una especie de nihilista alineado con los nazis por lo que tenia el fascismo de subversivo y de removedor de la sociedad burguesa que tanto le irritaba. Más lejos llegó Maurice Sachs, quien aunó colaboración y autodestruccion, culminando una vida errante y errónea que relata en dos obras indispensables,Au Temps du Boeuf sur le Toit y Le Sabbat. Pierre Drieu La Rochelle recorrió toda el lado oculto de la modernidad, del comunismo al fascismo, como corresponde a un intelectual comprometido con su tiempo. Era un dandy, un elitista pero también uno de esos escritores de los que ahora interesa más la vida que la obra, pues Gilles y sus diarios, todo autobiografía, son lo más destacable a mi juicio. Mantuvo una dignidad notable, casi estética, sin arrepentirse de su actitud pero consciente de que se había equivocado y en el que su suicidio fue su culminación. Fue de los que se quedó, como Brasillach, tan fascista como nacionalista que en el fondo no simpatizaba con los alemanes. Su feroz antisemitismo, muy superior al de Drieu, y su conocida próximidad al fascismo, fue un apologeta del franquismo, le convirtieron en uno de loss símbolos de la colaboración y  fue lo que le costó la vida pues fue fusilado solo por sus opiniones.

 

Uno de los casos más conmovedores del libro es el de Max Jacob…

Si. El poeta era un alma perdida en un mundo atroz al que tras ser detenido como judío, murió enfermo de tifus en Drancy en el duro y crítico 1944, antes de que las gestiones realizadas por  Cocteau y Drieu antes los alemanes pudieran salvarlo.

  

¿Por qué durante tantos años se habló tan poco de la Ocupación? ¿La obra de Modiano es el friso de la vergüenza y de la contradicción de un país que no se atrevió a ser coherente con su grandeza y su defensa de la libertad?

La Ocupación enfrentó aun más a una sociedad que ya estaba dividida al llegar los alemanes, desatando una guerra civil más o menos encubierta sobre todo dese finales de 1943. De Gaulle y la versión resistencialista así como la integración de quienes habían practicado la colaboración fue una exigencia de partida para afrontar la nueva República francesa con garantías de estabilidad y de superación de la división existente desde 1934. La negación de lo ocurrido entre 1940 y 1944 funcionó durante unos años pues la crisis del gaullismo en los años sesenta supuso el comienzo de la revisión del periodo. La obra de Modiano,  cuyo primer titulo arranca de 1968, tiene en este proceso un papel muy importante que a veces se pasa por alto.

 

¿Qué reivindicaciones trajo el mayo francés y el movimiento de la canción popular?

Fue la expresión de los nuevos  comportamientos sociales y la expresión de los deseos de superar una sociedad que tenía mucho de decimonónico por parte de la juventud y cuya primer aviso fueron los zazous, un cruce entre dandys y mods surgido en plena Ocupación, aunque sin el contenido político de los jóvenes del mayo francés. Desde mayo del 1968, en  que se unen mentalidades y política, la juventud como grupo social definido tiene un protagonismo indiscutible, un protagonismo reclamado al ciompas de la aparición del rock y del rechazo a la guerra de Argelia. Junto a la militancia y el compromiso político, generalmente con la extrema izquierda, los jóvenes franceses reclamaron su voluntad de estar presentes en la vida pública y sus nuevos deseos por medio de la música. Una música y unos interpretes populares muy distintos de los cantantes existencialistas, en su momento también reivindicativos, como Boris Vian o Juliette Grecó, cuya  proyección en los años cuarenta fue mucho más limitada que la música y los intérpretes sesenteros. Los jóvenes franceses, les filles et garçons a los que canta Françoise Hardy, cuyos deseos encarnaban Jacques Dutronc, Johnny Halliday, Antoine o Michel Polnareff, se identificaban con sus ídolos, como con las películas de la Nouvelle Vague. La revisión de la Ocupación y del gaullismo era una consecuencia inevitable.

  

¿Cuál es tu novela favorita de Modiano, hay alguna que sea la ideal para introducirse en su mundo que parece extenderse siempre como una mancha de aceite?

Quizás Viaje de novios, porque dentro de una historia conmovedora y de uno de los relatos más  poéticos del escritor, combina  la idea que tenia sobre la Ocupación surgida con la Trilogia, y que predominaba hasta entonces, con la que estaba a punto de aparecer con Dora Bruder. El resultado es una mirada sobre la época tan original como exacta. Sin embargo, no quiero dejar pasar la ocasión de citar al menos Domingos de agosto,una novela niçoise y parisina, inquietante; los relatos de Tan buenos chicos, que a veces recuerdan al Valery Larbaud de Fermina Marquez, o Remision de condena, una mirada tan modélica como enternecedora sobre su infancia, luego quizás Villa Triste o Barrio perdido... Desde otra perspectiva, Los bulevares periféricos o La ronda de noche, son ya inseparables de los años de la Ocupación en París, al igual que Lacombe Lucien, la película del muy modianesco Louis Malle.

 

*Un fragmento de la entrevista aparece hoy en ’Heraldo’.