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Antón Castro

ALOMA, HOY, EN TIPOS INFAMES

ALOMA, HOY, EN TIPOS INFAMES

Aloma Rodríguez, escritora y editora cultural del semanal ’Ahora’, presenta esta tarde en Madrid su cuarto libro: la novela fragmentaria ’Los idiotas prefieren la montaña’, título de una canción de Sergio Algora, protagonista absoluto de este libro que publica Xordica. Sergio Algora, poeta, cantante, narrador, empresario del Bacharach y ciudadado afectuoso lleno de interés por la vida y el mundo, fue el líder de tres grupos de música: El Niño Gusano, Muy Poca Gente y la Costa Brava, y deja una personal obra literaria. 

La presentación es hoy en la librería Tipos Infames y Aloma contará con la compañía de la locutora y experta en música, escritora también, Lara López. Habrá música y champán para todos. 

En diario.es puede leerse una amplia entrevista sobre el libro.

 http://www.eldiario.es/cultura/libros/Sergio-Algora-puso-mente-sol_0_494500864.html

 

PEPE MELERO, HOY, EN ANÓNIMA

PEPE MELERO, HOY, EN ANÓNIMA

Esta tarde, a las 20.00, en la librería Anónima de Huesca, José Luis Melero presenta 'El tenedor de libros' (Xordica), acompañado por el profesor José Domingo Dueñas, especialista en la obra de Ramón José Sender y los escritores anarquistas. He aquí el primer capítulo de este entretenido libro de libros, lleno de sabiduría, de autores, de anécdotas, de curiosidades. Pepe, todos los jueves, cuenta historias menudas, vidas ocultas, con limpidez, humor y clasicismo. Y a veces se burla de sí mismo y de sus manías librescas. Este texto es un buen ejemplo de su forma de trenzar historias.

 

PENSAR EN LAS MUSARAÑAS

Hay gente que se pasa la vida pensando en las musarañas. Pero a veces basta con que lo hagas una sola vez, en el momento más inoportuno, para que tenga trágicas consecuencias. Es lo que le pasó a Gaudí el 7 de junio de 1926 cuando iba a cumplir con su visita diaria a la iglesia de San Felipe de Neri. Iría pensando en las musarañas cuando fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía de las Cortes Catalanas, entre las calles de Girona y Bailén. Su aspecto descuidado hizo que lo tomaran por un pordiosero y no fuera atendido de inmediato. Murió tres días más tarde. Si hubiera vestido como un buen burgués (mi amigo José Manuel Pérez Latorre dice con humor británico que los arquitectos deben vestir siempre de forma impecable, pues en cualquier momento pueden ser objeto de homenaje) tal vez las cosas hubieran sido de otro modo. Se cumplían entonces veinte años desde que Pierre Curie había muerto atropellado por un coche de caballos en una calle de París. También andaría despistado Víctor Seix, el gran editor catalán, cuando fue atropellado durante la Feria del Libro de Fráncfort de 1967 junto a la puerta del hotel Frankfurter Hof donde se alojaba. Llegaba tarde a la ópera, se desorientó un instante y otro tranvía acabó con su vida. Lo más increíble es que ese tranvía iba conducido por un sujeto que se llamaba Adolf Hitler. Carlos Barral, su socio en la editorial, que tuvo que encargarse del papeleo tras la muerte de Seix, así lo contó en sus memorias. Cuatro años antes, otro célebre editor también había muerto atropellado por culpa de las musarañas: Kurt Wolff, el primer editor de Kafka y el editor de Robert Walser o Joseph Roth. Wolff editó en 1927 mi libro preferido de Roth: Fuga sin fin. Por aquí tampoco han faltado despistados que murieron por ir pensando en las avutardas: Ricardo del Arco, que tantos libros escribió sobre Aragón, murió el 7 de julio de 1955 en la plaza de Navarra de Huesca, atropellado por un camión del ejército cuando salía de los porches de la Diputación, y la gran pianista Pilar Bayona acabó sus días atropellada por un automóvil en Zaragoza en diciembre de 1979.

                                                                                                          25-X-2012

 

*José Luis Melero, visto por Luis Grañena.

PATRICIO PRON: UNA ENTREVISTA

PATRICIO PRON: UNA ENTREVISTA

 

-¿Cómo nace un libro como No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles, qué querías probar?

 Un libro nace siempre de impulsos distintos y habitualmente contradictorios. No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles [Literatura Random House] nació como una especie de broma privada entre mi esposa y yo cuando, estando en una ocasión en la residencia de Pablo Neruda en Valparaíso (Chile), y viendo el énfasis que se hacía en ella a la participación del chileno en el Congreso de Escritores Antifascistas de Valencia de 1937, empezamos a pensar en la posibilidad incongruente de un congreso de signo contrario y más o menos contemporáneo. Un tiempo después, cuando volví a pensar en esa visita y en nuestra broma privada al tiempo que intentaba testeaba sus posibilidades narrativas, me di cuenta de que un Congreso de Escritores Fascistas Europeos en 1945 permitía, por una parte, hablar de la situación actual de la literatura sin pagar los peajes inevitables cuando se habla del presente; y, por otra parte, esbozar la trayectoria de unas ideas artísticas y unos autores que, a lo largo del siglo XX, fue del arte a la política y de la política al crimen. En algún sentido, cuando quise mirar atrás, la novela ya existía, y yo sólo tenía que escribirla en la medida de mis posibilidades.

 

-¿Por qué te interesan los escritores fascistas, en qué medida hay un error de apreciación sobre su vida y su obra, o un prejuicio?

 Mi interés inicial fue por los escritores futuristas, que conformaron la primera vanguardia y la que más lejos llegó en sus intentos de integrar arte y vida (además de la más deliberadamente disparatada de las vanguardias históricas); fue el hecho de que los futuristas se volviesen fascistas lo que hizo que me interesase por esa conversión que a mí al principio me parecía singular y ahora no tanto. Escribir acerca de ellos y hacerlos personajes de una novela también era una forma de invitar al lector a revisar sus juicios acerca de unos autores (no sólo los futuristas, una buena parte de los escritores fascistas) cuyas ideas políticas (erradas, qué duda cabe) los condenaron a habitar la línea de sombra de la literatura, como si sus libros no pudiesen ser leídos al margen de las vidas de sus autores, que es lo mínimo que podríamos hacer por los escritores.

 

-¿El libro es una novela, un ensayo o un continuo juego de apócrifos?

 A mis ojos es una especie de objeto poliédrico, cada una de cuyas caras es un espejo que mira hacia adentro, reflejando las otras caras del objeto, pero también hacia afuera, para reflejar el rostro del lector. Y es una novela, en virtud de la ley no escrita según la cual novela es todo aquello que se publica bajo ese nombre.

 

-La historia comienza en 1978 pero remite a un cadáver de Luca Borrello en 1945. ¿Quién era en realidad y que habría significado para la literatura?

Luca Borrello es quien, convencido de que la literatura futurista será condenada por su vinculación con el fascismo y la derrota militar y cultural de éste, se propone salvar algo y debe decidir si salvará los textos o a sus autores. Por lo general, creo que decide salvar los textos (que son, en mi opinión, lo único que importa de un escritor), pero la verdad es que (como se pone de manifiesto en la pesquisa que en 1977/1978 inicia Pietro o Peter Linden) también salva a algunas personas. No se salva a sí mismo, por supuesto; pero un escritor raras veces puede hacerlo.

 

-Poco a poco veremos, en este inventario de nombres, de hechos, de libros, lo importante que es el narrador. ¿Qué podemos decir de él sin despejar incógnitas? ¿Cómo es su punto, en qué medida no es un especulador?

 Ningún narrador es un observador inocente u objetivo y lo sorprendente no es que el de No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles no lo sea, sino el hecho de que, en su mayoría, la literatura contemporánea en español no parezca haberse dado cuenta de ello hace años.

 

-El libro planea todo el tiempo en la relación entre fascismo y vanguardia. ¿Qué vínculos existen, por qué gentes tan reaccionarias se sintieron cautivadas por la modernidad?

 Vanguardia y fascismo se vincularon inicialmente por un rechazo a lo viejo que a mí, personalmente, me parece la forma más inteligente (aunque la más peligrosa) de relacionarnos con el pasado: el tránsito de ambas fuerzas desde la extrema izquierda a la extrema derecha constituye, además, una especie de advertencia, pero es inevitable que esa advertencia sea desoída una y otra vez.

 

-Siempre que se habla de fascistas y conversadores, se piensa en Ezra Pound, presente en el libro. ¿Qué ha significado para las letras y para la reacción este autor?

Una perplejidad, creo. ¿Estaba loco o no lo estaba? ¿Hasta qué punto hacía el payaso y en qué medida era serio? ¿Qué esperaba? ¿Cómo un humanista como él pudo adherir a una de las ideas más deshumanizadoras del siglo XX? Justo Navarro respondió estas preguntas en una novela espléndida y relativamente reciente titulada “El espía”, pero la perplejidad permanece, y no me parece mal que así sea.

 

-Entre los asistentes a ese congreso, que no se celebró, llevas a varios españoles, entre ellos a un zaragozano. ¿Por qué te has fijado en Masoliver?

 Muy posiblemente por la historia de los tres fusilamientos a los que sobrevivió, que es una historia que debería hacernos reflexionar a autores que a menudo no nos creemos capaces de sobrevivir a una reseña.

 

-Santa Marina ha sido objeto de una tesis del poeta aragonés Juan Marqués. ¿Lo sabías? 

No lo sabía. Al igual que sobre Masoliver, yo no sabía demasiado sobre Santa Marina cuando comencé a documentarme para la novela. Pero fue durante ese proceso de documentación que se puso de manifiesto que la literatura fascista europea tenía autores como Masoliver y Santa Marina que merecían lo que podríamos llamar una “segunda oportunidad”. Al menos una parte de su obra me parece relevante, y creo que la literatura española se empobrecerá, al igual que nuestra experiencia como lectores, si no los incorporamos de algún modo.

 

-El gran momento de la novela, el gran secreto, es la convivencia entre un fascista y un partisano y el eco de los libros. ¿Era eso lo que más te interesaba en el fondo?

Me interesaba la pregunta de qué variables determinaron en un período muy trágico de la historia europea de qué lado se estaba y cómo esas variables, al igual que las ideologías que las determinaban, fueron puestas a prueba durante ese período. Me interesaba tratar de averiguar si la ficción podía contribuir a una discusión acerca de qué sucede cuando nuestras ideas políticas y nuestras prácticas se enfrentan y qué debemos hacer cuando esas ideas ya no resultan útiles para actuar de forma ética, que creo que es una pregunta muy contemporánea.

 

-¿Qué le debes a Borges, a Bolaño y a Enrique Vila-Matas? ¿Serían tus referencias?

Los tres fueron/son escritores magníficos, y me alegra que mi trabajo sea asociado con el suyo porque les debo mucho. También le debo mucho a quienes, además de Borges, fueron nuestros maestros: Georges Perec, Flann O’Brien, Italo Calvino, Marguerite Duras, Arno Schmidt, Maurice Blanchot, Heimito von Doderer. Nosotros somos hijos de ellos (y también de Borges, claro).

 

¿Cómo entiendes la novela, cómo la vives?

La entiendo y la imagino como un mundo dentro del mundo, como una especie de vida imaginaria que, para quienes pensamos principalmente en nosotros mismos como lectores, es también vida mejorada, la parte que más nos interesa de este siempre demasiado breve tránsito por el que consuetudinariamente es denominado un “valle de lágrimas”.

 

¿Qué buscas con los títulos?

Advertir al lector de que se encuentra frente a un juego, y que ese juego tiene reglas distintas a las de otros juegos que ha jugado. Si el lector decide jugar, lo hace por un amor por lo poco habitual, por lo que pretende no ser la repetición de lo ya visto y hecho, que es admirable y que yo soy el primero en celebrar: pero que no diga que no está advertido desde el título de mis novelas de que hay aquí un nuevo juego, que exige un nuevo autor y un lector también nuevo.

 

*La foto de Patricio Pron la tomo de aquí: 

http://www.duendemad.com/leer/patricio-pron-leer-y-escribir

JORDI DOCE: UN POEMA

JORDI DOCE: UN POEMA

“La casa como un cuenco / donde limpias tu espera y su deseo. /Se arremolina el polvo ante la puerta. / Tuya la blanca perfección del hueso”, escribe en ‘La espera’ el poeta y traductor Jordi Doce, uno de los poemas que ha incluido en su antología ‘Nada de pierde. Poemas escogidos’ (Zaragoza, 2016.165 páginas), que ha publicado en Prensas Universitarias. Un libro dividido en cinco partes, compuesto por 77 poemas, que exploran una poesía próxima al silencio: cotidiana y concentrada, de una trabajada naturalidad, que igual constata el asombro de existir, que hace un poema a un ‘Nighclub’ o rinde homenaje a escritores como Andrés Sánchez Robayna o Marguerite Yourcenar. Sigue el vuelo del gorrión y dice: “Qué poco necesita y cuánto engendra / su espiral impredecible”. Se trata de un volumen muy especial, trabajado y minucioso de un poeta que también es editor en Vaso Roto y en Galaxia Gutenberg. Jordi Doce estuvo en Zaragoza el pasado fin de semana, en la Escuela de Escritores que dirige Julio Espinosa, el poeta y narrador chileno afincado en Zaragoza, en concreto en el barrio de Miralbueno. Copio aquí un precioso e intenso poema dedicado a Marguerite Yourcenar; su foto es de Sophie Bassouls.

 

LECTURA DE MARGUERITE YOURCENAR

 

[a Juan Ignacio González]

 

La tranquila insistencia del agua en mi ventana
es también, esta noche, la calma del lector,
la intriga del que ha entrado en el secreto.
‘Cartas a sus amigos’: el arco del vivir
y su diana invisible, inalcanzable;
los pasos bailarines de la araña
sobre la red que teje y es el tiempo;
el debe y el haber de cada día
en un libro de cómplices y amigos
que acoge al visitante y no se cierra.

Conocemos los años que estas cartas
no predijeron:
los libros enlazados, los disturbios
del cuerpo y de la edad,
la compañera muerta y el compañero muerto,
los planes que planean su retraso
y se llaman sosiego, deber, resignación.
Los cartas no sabían el futuro
pero su voz, tan plena, algo avistaba,
segura de su rumbo y de su estela.

‘Mi sonrisa no es tanto de alegría
como un gesto cortés o de benevolencia...’
Un arte de la contención, quizá,
entre el orgullo y la elegancia,
o el sesgo con que dice lo que dice,
el hálito tenaz de lo que calla,
‘no abundan los oídos finos...’
El círculo de fuego de los íntimos
era un modo de conversar a solas,
de compartir su soliloquio austero.

Lo que resuena en estas páginas
con un tenue chasquido de hojarasca
-sus pasos al azar sobre la hierba-–
es la necesidad de la conciencia
y la conciencia de lo necesario,
el peso de los hechos que nos hacen
y son historia y son fidelidad,
no la ley excluyente de la sangre
sino el tiempo del fruto y de la herencia,
la cadena central de las generaciones.

Leer es despertar a otra existencia.
Yo regreso esta noche al invierno de Maine
y sus flores de hielo en las ventanas,
plana vegetación que alienta, prisionera,
sobre ‘la fina nieve del jardín’,
imagen del cristal de la memoria
y su rigor indescifrable.
Me guía el eco de un retrato,
el pañuelo que envuelve un rostro inquisitivo
y es un cetro de luz sobre la frente alzada.

La pienso en su retiro, en su fluir discreto:
un techo de rutinas, una isla de viento,
‘soy hija de la tierra y del cielo estrellado’,
la doble dependencia que fue su lema tácito
y puso en equilibrio su vida y sus palabras...
Cierro el libro y mis ojos;
la tinta de la noche se disuelve
y deja al retirarse un gesto, una silueta:
es su sombra que teje nuevas frases,
que palpa sus fetiches y sonríe con Buda.



-De la antología ‘Nada se pierde. Poemas escogidos’ de Jordi Doce. Prensas Universitarias de Zaragoza, colección La Gruta de las palabras.  Zaragoza, 2016.170 páginas.

CONGET: CARTAPACIO DE TURIA

CONGET: CARTAPACIO DE TURIA

’TURIA’ DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ MARÍA CONGET

Y PUBLICA UN TEXTO INÉDITO SUYO

 

-José-Carlos Mainer presenta mañana, en el IAACC Pablo Serrano, le nuevo número de la revista del Instituto de Estudios Turolenses que dedica un monográfico a la revista ’Turia’, en el que participan expertos y amigos del gran narrador zaragozano, que reside en Sevilla.

 

[Nota informativa de Turia] Zaragoza se ha incorporado estos últimos años al circuito de presentaciones que organiza la revista TURIA en diferentes ciudades. Tras más de tres décadas de trayectoria, la publicación cultural editada en Teruel ha consolidado así su vocación de seguir ejerciendo un cosmopolitismo con raíces y convertirse en una revista cultural de referencia en español.

Tras los monográficos dedicados a Ignacio Martínez de Pisón (2013, Teatro Principal) y Benjamín Jarnés (2014, La Aljafería), mañana miércoles 16 de marzo, y a las 20 horas, en el Museo Pablo Serrano tendrá lugar la presentación de una nueva entrega dedicada al escritor José María Conget, Premio de las Letras Aragonesas. 

El citado acto contará con la presencia del homenajeado y tendrá como maestro de ceremonias a José Carlos Mainer, catedrático jubilado de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza y uno de los mayores estudiosos de nuestras letras contemporáneas.

CONGET O EL MISTERIO DEL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Además de su cita anual con Teruel, la revista TURIA ha sabido mostrarse a los lectores de un sinfín de lugares: desde Nueva York a la ciudad brasileña de Salvador de Bahía, pasando por Lisboa, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Córdoba, Santander, Logroño, Huesca, Salamanca, Murcia o la ciudad francesa de Rennes. En todas esas presentaciones, TURIA se ha dado a conocer como una revista atenta a la creatividad literaria y, al tiempo, capaz de elaborar unos excelentes números monográficos.   

Ahora, José María Conget (Zaragoza, 1948) se incorpora al elenco de una serie de grandes autores objeto de estudio y divulgación por parte de TURIA.  Entre ellos, cabría citar los recientes sumarios dedicados a Mario Vargas Llosa, Rafael Chirbes, Albert Camus o Rafael Azcona. Sin olvidarnos de los varios números dedicados a Luis Buñuel y su obra o las entregas, ya agotadas, que tuvieron como protagonistas a autores tan dispares como Antonio Machado y Roberto Bolaño.  

Para José Carlos Mainer, que publica en TURIA un clarificador artículo bajo el título de “Variaciones Conget”, el escritor zaragozano se caracteriza por su capacidad para elaborar libros de difícil clasificación, una deliberada ambigüedad genérica nada fortuita. Una indefinición que le permite manejar como pocos las reglas del juego literario.

Sostiene también Mainer que “El desengaño es, al cabo, el origen de la literatura que vale la pena. Se produce cuando se ha amortiguado su entusiasmo invasor y ha pasado a ser la receta que pone una porción de gozo irresponsable a las ganas de hablar de ello, sin perder  de  vista  la  irrebatible existencia de la realidad y sus estragos. Supongo que fue el estado mental en el que Cervantes escribió la segunda parte del Quijote, la de 1615, donde nos domina la sensación de que disfruta escribiendo y lamenta el momento de tener que dejar de hacerlo. Los textos de Conget albergan ese fondo de optimismo cervantino, escarmentado y lúcido: son lugares donde se habla de todo y se dialoga con todo”.

Podría decirse, en definitiva, que en los textos de José María Conget encontraremos “el seguro mecanismo de su invención, el misterio del cuento de nunca acabar”. 

 

ESQUELETOS EN EL ARMARIO

A continuación reproducimos el fragmento inicial del texto inédito de José María Conget que, con el título de “Esqueletos en el armario”, publica TURIA:

“La madre de mi padre –la lejanía me traba el uso de la palabra abuela—se suicidó cuando mi padre no llevaba dos semanas en este mundo. Seguramente una depresión post-parto, aunque el caso dio lugar a que circulara sobre la mujer una historia novelesca: un noviazgo apasionado que se rompió por razones ignoradas y una boda de compromiso con el que fue mi abuelo; tuvo un primer hijo varón –el tío mío del que heredé el nombre de pila y que murió de una tuberculosis contraída durante la guerra civil--; el nacimiento del segundo hijo, mi padre, coincidió con el regreso al pueblo del hombre al que todavía quería, y esa presencia redobló la atroz sensación de estar atrapada en un matrimonio sin amor y con dos criaturas a su cargo. Sólo vio una salida: tirarse al canal. Todo esto ocurría en 1914, en un pueblo de Aragón donde yo nunca vi un canal, pero quizá lo hubiera, no existe otra versión del suicidio. Al parecer mi abuela dejó una carta que estuvo en posesión de otro hijo que mi abuelo engendró en segundas nupcias; a mi madre se la ofreció su cuñada, la mujer de mi tío, pero mi madre no quiso leerla y pidió que nunca le comunicaran su existencia a mi padre, estaba segura de que lo haría sufrir inútilmente, con lo que no sabremos las razones que en ella se esgrimían para justificar una decisión tan truculenta y disponemos de campo libre para la especulación. Es difícil juzgar estas cosas; a veces creo que mi madre se equivocó privándole a su marido de alguna certeza sobre su orfandad precoz que no dejó de atormentarle hasta la muerte; por otro lado, quién sabe si entre los motivos del suicidio se incluían en el mensaje rasgos de la conducta de mi abuelo que a mi padre, que adoraba al suyo, lo habrían perturbado más que la ignorancia. A su manera, mi padre indagó qué podría pasar por la cabeza de una mujer que abandona así a dos niños, uno de ellos recién nacido, y se aferró a la idea de la locura por un doble consuelo. A su yerno siquiatra le interrogó por los trastornos síquicos tras el parto y el yerno lo tranquilizó explicándole los síntomas de la psicosis post-puerperal, posibilidad que, a su vez, mi padre trasladó a su confesor y a varios curas de su confianza porque a la tristeza de no haber sido querido por quien acababa de darle vida, se sumaba la inquietud mayor de que el alma de su madre ardiera en el infierno para la eternidad. De una religiosidad ingenua, que no había superado la piedad y creencias que acompañan la primera comunión, mi padre preguntaba a los expertos en materia de moral y de conciencia si era posible cometer un pecado mortal de necesidad como el suicidio y sin embargo ir al paraíso en caso de que la mente del suicida hubiera estado obnubilada. Esta historia nos llegó indirectamente a través de nuestra madre, incapaz de guardar un secreto y de una indiscreción ejemplar, ya que mi padre jamás mencionó a sus hijos aquel trauma primordial, era pudoroso y además no deseaba que nosotros cargásemos con lo que a él le parecía un estigma y una pesadumbre indelebles: el suicidio de nuestra abuela”.

DIÁLOGO CON LUZ GABÁS EN IBERCAJA

DIÁLOGO CON LUZ GABÁS EN IBERCAJA

Esta tarde, a las 19.00, en el Patio de la Infanta, conversaré con la escritora Luz Gabás. La invitación es libre. Hablaremos de todo un poco: de su formación, de su estancia en California, de sus clases, de sus años en el cine, de la redacción de 'Palmeras en la nieve' y de su segunda novela, 'Regreso a tu piel'.

 

*La foto es de Heraldo de Aragón.

VARGAS LLOSA EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA EN 'LETRAS LIBRES'

La revista Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa con un texto donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda intelectual y sentimental con Francia, y con unas cartas sobre Cuba, que permiten ver su proceso de distanciamiento de la Revolución. El número incluye también unas cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía, así como una entrevista con Brian Boyd, el biógrafo de Vladimir Nabokov. Álvaro Imbernón analiza las tres crisis a las que se enfrenta la Unión Europea: Brexit, las dudas sobre la solvencia bancaria y la incapacidad de dar una respuesta consensuada al drama de los refugiados.



En su número 174 Letras Libres celebra la obra de Mario Vargas Llosa, que cumple 80 años este mes.
El dosier incluye el prólogo a la edición de sus obras reunidas en la colección la Pléiade de Gallimard, donde el autor de La ciudad y los perros reconoce su deuda literaria y sentimental con Francia. Publicamos también una selección de cartas sobre la revolución cubana. En mensajes a autores como Emir Rodríguez Monegal o Carlos Fuentes, se puede observar la adhesión inicial a la revolución, el progresivo distanciamiento (por ejemplo, por el apoyo de Castro a la invasión soviética de Checoslovaquia) y la ruptura por el caso Padilla. El número incluye también un fragmento de Cinco esquinas, la nueva novela del autor peruano.
La revista, galardonada en 2014 con el Premio Nacional al Fomento de la Lectura, incluye también una entrevista con Brian Boyd, la mayor autoridad en la vida y obra de Vladimir Nabokov. Boyd habla del escritor al que ha dedicado décadas de estudio (y libros como Los años rusos, Los años americanos y Stalking Nabokov), de su ensayo On the Origin of Stories, donde estudiaba la narración y los relatos desde el punto de vista de la evolución, y de Karl Popper, cuya biografía está escribiendo actualmente.
El número contiene tres cartas inéditas de Isaiah Berlin sobre tres aspectos centrales de su filosofía: su concepto de relativismo (que explica a Michael Walzer), su idea de la libertad negativa (en una respuesta polémica a Frederick Rosen, donde intenta desmiente que la suya fuera una “retórica de la Guerra Fría”) y su visión de la Ilustración y sus enemigos (como respuesta a una reseña de Mark Lilla).
Java Rosenfarb, superviviente del Holocausto, dedicó buena parte de su vida a contar narrar la tragedia los judíos europeos. En este número, Letras Libres publica un conmovedor perfil de su maestro Simkha-Bunin Shayevitch, un poeta que quiso escribir el gran poema épico del Holocausto, mientras estaba encerrado -como Rosenfarb- en el gueto de la ciudad polaca de Łódź. El texto es un adelanto de Supervivientes, el libro de Rosenfarb que publicará próximamente Xordica Editorial.
Álvaro Imbernón analiza las tres crisis que afronta Europa: Brexit, las renovadas dudas sobre la banca y la incapacidad para encontrar una respuesta consensuada a la crisis de los solicitantes de asilo. Miguel Aguilar escribe en "Pitos y flautas" sobre los símbolos y los ataques que reciben, y advierte de que "quienes solo se saben defender con el código penal están condenados a acabar incumpliéndolo".
El número de marzo de la revista que dirige Enrique Krauze incluye también un cuento de Claire Vaye Watkins. Julio José Ordovás reseña la nueva novela José Carlos Llop. Martín Schifino escribe sobre H de Halcón de Helen Macdonald. Leah Bonnín lee El Sabbat de Maurice Sachs. Ricardo Dudda reseña la novela póstuma de Chirbes, Paris-Austerlitz, Juan Malpartida lee La realidad no es lo que parece de Carlo Rovelli. Patricio Pron escribe sobre Sergio Chejchec y Aloma Rodríguez reseña Departamento de especulaciones de Jenny Offill.
Vicente Molina Foix escribe sobre la adaptación cinematográfica de Carol. Jorge Freire repasa el legado de Alexander von Humboldt. Rodrigo Fresán homenajea a Penelope Fitzgerald. Carmen Agustín Pavón explica qué es la optogenética y sus posibles aplicaciones. Y Mariano Gistaín escribe sobre la presencia que los muertos tienen en nuestras vidas.




Director: Enrique Krauze

Editor responsable en España: Daniel Gascón dgascon@letraslibres.com

letraslibres.com




EDUARDO DE LA CRUZ Y BEULAS

EDUARDO DE LA CRUZ Y BEULAS

“Beulas es como un predicador bíblico que

muestra la belleza del paisaje que le rodea”

 

“José Beulas ha puesto los paisajes de Huesca en el mapa”

 

Eduardo de la Cruz es un madrileño con vínculos en el Altoaragón. Ha realizado ya varios audiovisuales. Acaba de terminar ‘Beulas, el explorador del horizonte’. Aquí explica sus características y sus claves.

¿Por qué un documental sobre el pintor José Beulas? ¿Qué tenía de particular el artista para usted?

José Beulas es como un predicador que ha cambiado ’La Biblia’ por los pinceles y va por el desierto mostrando la belleza del paisaje que le rodea. Ha puesto los paisajes de Huesca, y especialmente los de los Monegros, en el mapa. Su obra está repartida por todo el mundo y, sin embargo, muchos oscenses desconocen su existencia y la donación que hizo a la ciudad de Huesca de su colección. Este trabajo es algo que estaba por hacer y hemos querido rendirle tributo en vida.

 

-¿Cuáles han sido sus pretensiones, sobre todo en comparación con otros proyectos anteriores como el río Ara, ‘La lluvia amarilla’ de Llamazares o el documental sobre Ricardo Compairé?

Dar voz, ​a través de las personas de su entorno, a la obra de este artista. En este caso, los realizadores hemos sido Amalia Sesma y yo.

 

¿Qué ha aprendido de él?

Beulas es un privilegiado. Ha perseguido una ilusión y la ha alcanzado plenamente. Con su pintura, ha sido capaz de sintetizar y nos ha conmovido. Como dice el pintor y profesor Fernando Alvira en el documental: “Es tan importante lo que pinta como lo que deja de pintar en sus lienzos”. Como persona, destaco su proximidad, sus ganas de vivir y seguir con los proyectos que le rondan por la cabeza. Y algo en lo que coinciden las personas con las que hemos trabajado y que nosotros mismos hemos experimentado: su generosidad.

 

¿Cuáles serían sus etapas y cómo están reflejadas?

​Del realismo a la abstracción casi absoluta. José, comienza pintando lo que ve, incluso utilizando fotografías de Ortiz Echagüe o Adolf Zerkowitz. ​En su estancia en Roma, se decanta por el paisaje ​ y evoluciona hacia ​una impronta personal fácilmente reconocible. Llega a esa especie de expresionismo abstracto similar al de Mark Rothko, una línea por horizonte​, para dar un paso atrás hasta desarrollar un estilo propio.​

 
-Roma, Madrid, Huesca... ¿Cuál es su auténtico refugio?

​Blanes, Torla,... Aunque recuerda todos y cada uno de esos lugares con emoción y cariño, su refugio es la Naturaleza, el mar, el campo, la montaña, el desierto... “El hombre está hecho para vivir en la Naturaleza”, dice.

 

 -El término: Beulas, pintor de paisaje, ¿sería el más exacto, el que mejor le define?

​Casi me quedo con una idea semejante: Beulas, paisaje vivido, soñado.

 

-¿Quiénes han intervenido?

Mucha gente. En ‘Beulas, el explorador del horizonte’ intervienen el arquitecto Rafael Moneo, que ha diseñado el CDAN, el pintor Antonio López, el profesor y académico Fernando Alvira, la pintora Julia Dorado, Montse Navarro de la galería A de Arte, la pintora Isabel Quintanilla, el escultor Francisco López, Antoni Solà, alcalde de Santa Coloma de Farnés, el propio José Beulas, su compañera Quimeta Camï,​ Cristina Mato, de la galería Ansorena, Antonio González, director del CDAN en funciones. La narración es de Manuel Galiana, con el que he trabajado en otras ocasiones. Y el guion es de Amalia Sesma.

-¿Qué ha significado Huesca, la provincia, los Monegros y la capital para Beulas?

José se instala en Huesca al conocer a quién sería su mujer, María Sarrate​. ​Lleva ​allí toda una vida, más de 70 años, desde 1944, cuando hacía el servicio militar, y esos paisaje​s​ cercanos han sido para él como descubrir una veta, ​el filón de una geografía que pasaba casi desapercibida, que estaba por descubrir.

 

-¿Cómo ha sido la colaboración con la guionista Amalia Sesma?

Amalia ha elaborado el guión a partir de textos de poetas como José Hierro​,​ Gerardo Manrique de Lara ​ o Salvador Espriu​. Algunos de sus poemas son la pieza fundamental sobre la que gira este audiovisual. Como le he dicho también ha intervenido en la realización. La pieza dura 37 minutos.

 

Todos los rodajes tienen un anecdotario. ¿Con qué se quedaría de este?

Nos quedamos con el entusiasmo que han demostrado todas las personas que han querido participar en este documental y demostrarle a José Beulas, nonagenario ya, nació en Santa Coloma de Farnés (Gerona) en 1921,​ su cariño​,​ con su aportación. Cuando visionamos ​el trabajo junto a José y Quimeta​,​ en su casa, él se emocionó​.​ Se ​empeñó en que tenía que pagarnos por todo el tiempo empleado y la dedicación. Al final tuvimos que ponerle un precio: fueron dos vasos de agua. Ha sido una experiencia intensa y maravillosa. Y pronto empezaremos a moverlo.

 

*La foto de Eduardo de la Cruz es de Amalia Sesma.