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Antón Castro

JAVIER AGUIRRE: DE 'MUSGO CALIENTE'

JAVIER AGUIRRE: DE 'MUSGO CALIENTE'

[El miércoles 22, a las 20.00, en el Teatro Principal, Javier Aguirre presenta su nuevo libro: 'Musgo caliente', una colección de relatos de asunto sensual o explícitamente erótico.]

FRAGMENTO DE 'MUSGO CALIENTE'

Jorgelina trabajaba sola. Rara vez aparecía el jefe. Aquella mañana vendría, porque habíamos quedado. No me podía asegurar la hora. Ella se lo había recordado por teléfono cuando llegó a la oficina. Le dijo que no tardaría. Tampoco el jefe era del pueblo. Como ella. Los rasgos angulosos de su rostro delataban sangre india. También su tez oscura. Y su mirada negra de horizontes luminosos. Y su acento inconfundible.

–Soy argentina, de Jujuy –confesó al fin.

–Hermosa tierra aquella –comenté.

–¿La conocés vos? –preguntó sorprendida.

–He estado cerca, en Tucumán –aclaré.

–De allí era mi papá.

Jorgelina, ojos negros, tez oscura, largas piernas, melodiosa voz, un acento insinuante. Estalló su mirada cuando le dije que era un enamorado de los poetas argentinos. Sin más preámbulo, comenzó a declamar:

 

Una mujer desnuda y en lo oscuro

tiene una claridad que nos alumbra,

de modo que si ocurre un desconsuelo,

un apagón o una noche sin luna,

es conveniente y hasta imprescindible

tener a mano una mujer desnuda.

 

Se me quedó mirando, retadora, la cabeza alta, los pechos en ristre, las manos crispadas, los ojos abrasivos. ¿Era una invitación a desnudarla, a llevarla a lo oscuro para que su claridad alumbrase el desconsuelo que recorre nuestras venas suplicantes? Me levanté hechizado por aquella voz que continuaba silabeando sinuosa a través del aire prieto en el pequeño local que servía de despacho. También ella se puso en pie. Ondeaba su falda larga y amplia, agitada por un vendaval interior.

El fragor del deseo afronta riesgos insensatos. Eran las diez y media de la mañana. Podía aparecer su jefe en cualquier momento. Pero aquel tiempo era nuestro, exclusivamente nuestro. Salvé los dos metros que nos separaban. Nos fundimos en un abrazo de besos y de acometidas pelvianas. Un abrazo deslumbrante, de los que expulsan momentáneamente el desconsuelo. Sus pequeños senos puntiagudos habían ganado dimensión y consistencia. Mi mano derecha acarició el izquierdo, mientras la izquierda iniciaba exploraciones vertiginosas sobre la sedosa falda. Un aliento afanoso ensambló nuestras bocas.

–Más no, ahora no –consiguió articular Jorgelina entre sofocos.

–Está bien, tranquila –tuve que responder apretándome el deseo.

–Toma esto, por lo menos –dijo invadiendo con su mano derecha mi bragueta tumultuosa.

Lo consiguió en diez segundos. Respondí del mismo modo entre lentos estremecimientos. También fue mi derecha la que se deslizó frenética bajo la falda por su muslo desnudo hasta alcanzar el pubis y agitarlo en pálpitos circulares.

Un rumor de pasos nos impuso la distancia. Pasaron de largo, pero el incendio había quedado atajado. Volvieron a dominarnos la prudencia y la razón. Podía aparecer el jefe. Solo se nos quedó encendida la mirada, una cálida humareda.

 

*Ady Fidelin, retratada por Man Ray.

 

 

FERNANDO AÍNSA EN LA FNAC

FERNANDO AÍNSA EN LA FNAC

FERNANDO AÍNSA: 'PAUSA POÉTICA' EN LA FNAC
Mañana miércoles, Fernando Aínsa presenta un nuevo poemario, 'Pausa poética' (Lastura) en la FNAC, en compañía de Miguel Ángel Yusta. Con gentileza nos envía algunos poemas. Las fotos son de Josian Pastor.

 

***

La nuez es una cabeza reducida,
duro de romper su cráneo
(si te quedan dudas del símil mira la forma de su fruto:
como un cerebro
dividido en dos hemisferios de fijas nervaduras
aquí la razón, allí las emociones,
lógica y sentimiento, sin comprenderse).

Dicen que el condensado sabor de la nuez
—ese seso vegetal—
protege la memoria del desgaste que te abruma
cuando el nombre del amigo se desvanece
o el título del libro se confunde.

Cada noche te comes un puñado,
las cascas sobre una vieja losa de granito,
las degustas
—a todo lo más con un vaso de leche fría—
y te dices,
entre orgulloso y resignado,
“frugalidad, cuanta hambre se pasa en tu nombre”.

 

[('Aprendizajes tardíos', Renacimiento, 2007)]

***

A lo mejor un día

A lo mejor un día intentaré vivir tu vida
cuando tú ya no puedas hacerlo.

Abriré los libros que dejaste en lectura interrumpida
me disfrazaré con tu ropa y pintaré mis labios ante el espejo
con el carmín con que me sedujiste,
cubriré de falso rubor las mejillas y su aire demacrado 
con tus potingues ya rancios, 
disimulando ojeras
(si puedo)
para seguir sin ti en el corso de la vida.

Hurgaré en los cajones de tu cómoda
(intruso como nunca antes lo fuera)
escarbando en tu pasado
y te soñaré
para intentar
—¡por fin!—
comprender el secreto
¿por qué una noche tiré todo por la borda
para seguir por treinta y tantos años tus pasos?

['Bodas de Oro'. AbeZetario, Cáceres, 2011]

***

Mamá sentada en el sofá 
con un vaso de whisky en la mano

Por eso (y por más cosas)
recuerdo muchas veces a mi madre
Ángel González, “Primera evocación”

En el sofá
—bajo el gran espejo comprado al borde de una carretera,
ante la granja desahuciada 
aquella tarde gris de nuestro deambular dominical por la provincia—
se sienta mamá todas las tardes.
Espera que volvamos de trabajar con un vaso de whisky en la mano.
Las piernas cubiertas con una manta, 
dice que hace frío en nuestra casa.
Se queja que nuestra calefacción es antigua,
funciona mal y la bajamos por ahorrar.

Mamá viene del Sur 
—donde hay pinos y sol— 
a visitarnos dos veces al año,
cada vez más cansada y más ausente.
Hace un esfuerzo al que llama “deber”
cuando baja del tren con un maletín como todo equipaje.

En casa, mira por la ventana cómo llueve sin parar, aunque parece distraída,
tal vez piensa en otra cosa.
“Así es nuestra ciudad, fría y lluviosa.
¡Qué le vamos a hacer!”, 
le digo al regresar por las tardes.
Mi rostro reflejado sin querer en el espejo,
me siento a su lado e intento escucharla,

Promediado el vaso de whisky,
—según ella, prescrito por el médico para regular su tensión y el corazón agitado—
hilvana recuerdos, muchas veces los mismos:
aquel rencor no superado contra mi padre,
mi infancia, cuando era inocente y tenía bucles dorados,
mi vida actual alienada por el trabajo
y la cantinela “te alimentas mal, demasiada carne y poca fruta”. 
No falta el recuerdo reiterado de su hermano 
—mi tío Alfonso ejecutado en la guerra civil —
y la llama temblorosa con que ilumina su foto en uniforme republicano 
sobre una vieja cómoda en la casa del Sur.

La voz de mamá se aleja y se pierde en la confusión y la niebla 
de un pasado deshilvanado. 
(Yo también estoy ausente y pienso en otra cosa)
En los pequeños sorbos de su vaso retoma el aliento 
y siento cómo los años se amontonan en desorden.

La recuerdo hermosa y enérgica,
cambiaba los muebles de lugar en noches de insomnio,
iluminaba la casa de madrugada para una fiesta sin sentido.
Así era mamá, 
buena cocinera, capaz de zurcir un calcetín en la dura posguerra,
de lavarle el pelo a mi padre, sentado satisfecho al sol en la terraza,
la espuma jabonosa en una vieja palangana.
Macetas con hierbas aromáticas regadas con cuidado y un canario
trinando sin parar en la ventana.
En las horas de ocio, que no eran muchas, tejía bufandas y chalecos 
para toda la familia.
Así era mamá, 
antes del estallido familiar y la partida sin reconciliación, 
como esa guerra que nos dividió sin otro consuelo que la memoria.

Cuando mamá baja del tren con su maletín de cuero
(muchos medicamentos encierra) 
o cuando se sienta en el sofá con un whisky en la mano,
es otra.
Su mundo se reduce a medida que el frío le sube por las piernas.
Algún día me pasará lo mismo 
—me decía, ya entonces— 
cuando ella no venga más a vernos, tal como la recuerdo ahora 
—treinta años más tarde— 
lejos de aquel sofá y su mirada, 
pero ante el mismo espejo donde solo veo reflejado
—no sé por qué— 
un granjero desahuciado y su hija pequeña, al borde de una carretera de provincia, vendiendo sus muebles, una desvencijada bicicleta 
y este espejo, 
ahora incapaz de reflejar el duro presente que nos acongoja.

 

['Capitulaciones del silencio', Olifante, 2015, En prensa.]

 

*La foto es de Josian Pastor.

NURIA BARRIOS: UN DIÁLOGO

NURIA BARRIOS: UN DIÁLOGO

LITERATURA. La escritora Nuria Barrios visitaba ayer Zaragoza y habló de su último libro: ‘Ocho centímetros’ (Páginas de Espuma).

 

“El dolor y la felicidad van de la mano”

“Me desagrada la comercialización del dolor”

 

[PIE DE FOTO. LUIS SEVILLANO

Nuria Barrios escribe de la dolencia, de la droga, de la soledad y de la muerte.]

 

“Todos los jueves, David Osorio acude al psiquiátrico y lee un par de relatos. Su club de lectura cuenta con unos diez internos, más la psicóloga que les acompaña”, así arranca ‘Limbo’, el último relato de los once que componen ‘Ocho centímetros’, de Nuria Barrios (Masdrid, 1962), que acaba de publicar Páginas de Espuma, el sello de Juan Casamayor y Encarni Molina, que cumple quince años. Se trata de un libro complejo e intenso que aborda el dolor evidente y el dolor invisible, la huida, las drogas, diversas enfermedades, entre ella el cáncer, la soledad, el asombro, la amenaza y la proximidad de la muerte. Y, a la ver, es un libro sobre la esperanza y sobre diversas formas de amor y rebeldía. “‘Ocho centímetros’ nace en un momento de mi vida en que me siento más vulnerable al dolor; nace de lo que vivo, pero también de lo que veo, de lo que me cuentan, de lo que intuyo”, confiesa la autora de títulos como ‘Amores patológicos’ o ‘El alfabeto de los pájaros’.

Parece que todos los textos, con diversos matices, analizasen la enfermedad y el dolor.

Deseaba hablar del dolor, no del dolor fulgurante y trágico que marca un antes y un después en nuestra vida, sino de ese otro dolor seguro e ineludible que nos acompaña, al que estamos predestinados al nacer. Quería narrar cómo la normalidad y el desastre caminan a la par, y el profundo desasosiego que eso provoca. Más que hablar del dolor, deseaba hablar de cómo el dolor nos reescribe.

¿Cómo se asumen esos instantes de perplejidad y de desgracia?

Como una agresión a un organismo complejo, que es mucho más que la suma de sus partes. Entre los miembros de la familia surgen tensiones, desconfianza, acusaciones; también miedo, inquietud, nerviosismo y, al mismo tiempo, entran en juego mecanismos de defensa para afrontar la situación que la amenaza y mantener unido al clan. Decía Leon Tolstoi que todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz es desgraciada a su modo.

Ya que usa la palabra clan, el volumen tiene también algo de radiografía de tribu... ¿Cuáles son las pruebas de la vida que más la conmueven?

Las que muestran nuestra vulnerabilidad y nuestro desvalimiento, como esos niños abandonados de los cuentos infantiles, que deambulan en un bosque oscuro y amenazante.

¿Se debe contar todo? Podría sospecharse que usted no es partidaria de andarse por las ramas.

Al contrario, me desagradan profundamente la crueldad, el terror, el morbo, la saña, la perversión, el encarnizamiento... Y aún más, su comercialización. Jamás hablo de eso en mis libros.

Sin embargo, ‘Ocho centímetros’ es un libro directo, descarnado.

Me molestan el morbo y la complacencia en el tratamiento del dolor. ‘Ocho centímetros’ es un libro directo, pero no descarnado: el cuerpo está muy presente en toda mi literatura, con su vitalidad, sus deseos y sus pasiones. Dolor y felicidad van de la mano, igual que la conciencia de la muerte hace más intensa la experiencia de la vida.

¿Existen seres más frágiles que otros?

Me imagino que está pensando en el relato ‘El tren Neckermann’, sobre esas dos niñas que se escapan de casa. Los niños y los adolescentes poseen una inmensa resistencia y, al mismo tiempo, una inmensa vulnerabilidad. A esas dos crías en concreto, las salva su amistad, el amor que se tienen.

A veces asoma la idolatría o el fanatismo, sobre todo en los cuentos de gitanos, y a la vez el profundo desconocimiento del otro. ¿Somos todos extranjeros?

Sí, extranjeros en el sentido de extraños. En las situaciones extremas, cuando todas las seguridades que habíamos construido saltan por los aires, descubrimos que no solo la vida nos resulta desconocida, sino que también nosotros somos extraños para nosotros mismos. Y eso es mucho más perturbador que convivir con grupos cuya identidad cultural nos resulta ajena.

Vivimos un tiempo amargo, a veces terrible, de desconcierto y precariedad. ¿Diría que hay un eco en el libro, quizá en la desesperanza y el nihilismo de algunos personajes?

Probablemente yo no he sido ajena como autora a la desesperación provocada por la crisis que sufrimos como país desde hace años.  Mis criaturas, igual que yo, anhelan escapar del dolor y ser felices. Creen que no todo está perdido. Para ellas, como para mí, en la oscuridad brillan siempre las pequeñas luces.

¿Qué le da Madrid para sus ficciones, qué atmósfera concreta desarrolla en estas narraciones?

Madrid me ofrece una atmósfera para narrar. Es una ciudad donde coexisten mundos muy distintos, donde resulta muy fácil pasar al otro lado del espejo.

-¿Cómo entiende usted el cuento?

Decía Joan Brossa que entre las 27 letras del abecedario aún queda mucho por descubrir. Ese elemento lúdico y la práctica de la literatura como una exploración y una tarea de descubrimiento forman parte de mi poética como escritora. A ello uniría en el caso del cuento: intensidad, tensión narrativa, atención a los diálogos, finales abiertos para que el lector se apropie el cuento…

¿Qué tipo de relatos y qué escritores le interesan?

Bebí de los latinoamericanos, pero me siento más cercana a los norteamericanos: Lorrie Moore, Robert Coover, Raymond Carver, Charles Bukowski, Alice Munro…

¿Has tenido algunos libros de compañía en este viaje tan descarnado?

No ha sido un viaje descarnado y aún menos solitario, me han acompañado películas, ensayos y  poesía, especialmente.

Este es un libro que no dejará indiferente a nadie. Todos somos hermanos o parientes cercanos en la experiencia del dolor. ¿Le está pasando algo especial con él?

Siempre me conmueve el encuentro con lectores que han hecho suyas las historias. Son la prueba de que el libro que he escrito no es un objeto inerte, sino que está vivo.

 

LA FICHA

Ocho centímetros. Nuria Barrios. Páginas de Espuma. Madrid, 2015. 178 páginas. [El libro se presenta hoy lunes, a las 20.00, en la librería Cálamo, en compañía del escritor Carlos Castán y el editor Juan Casamayor.]

MALPARTIDA: 'ESTACIÓN DE CERCANÍAS'

MALPARTIDA: 'ESTACIÓN DE CERCANÍAS'

Juan Malpartida publica ’Estación de cercanías’ (Diarios 2012-2014). Fórcola, 2015. Y aquí gracias a la gentileza de Javier Jiménez y Juan Malpartida publico algunos fragmentos de su libro.

 

Fragmentos30 de marzo de 2012
Recuerdo algún día de invierno en la costa, el viento y la lluvia azotando los árboles, que gemían como animales asustados, atados a sus propias raíces. El mar, no lejos, mordía la playa desafiando los límites. Al día siguiente, paseando por la orilla —una vieja costumbre tras las tormentas, mantenida desde la adolescencia— contemplabas los restos del naufragio, los fragmentos de todo.


***
Toda la cultura es un intento, a veces desesperado, por hablar con el otro; también por negarlo. Pero toda negación del otro como realidad necesaria de la naturaleza del diálogo es la constatación de un fracaso. Queremos hacernos comprender, y comprender no sólo lo que el otro es, una cuestión ontológica sin duda inquietante, sino sobre todo lo que dice. En el orden pasional, afectivo, nos desvela que dichas manifestaciones son vividas por alguien único. Es cierto que las ideas son generales, incluso cuando son concretas: es su condición de existencia. Pero la gracia, el enigma, es que siempre están pegadas a un cuerpo, amasadas en un cuerpo, que es una mente que es un cuerpo. Qué extraño y entrañable ver en alguien a un ser real, ni abolido por las abstracciones ni apegado identitariamente a las ideas e impresiones, sino balanceándose entre el humor y la seriedad. Pocas veces sucede. Sí parcialmente: un rato de dicha, rara vez continuado. Pero si logra darse ese reconocimiento, entonces la vida parece tener sentido, aunque su sentido no sea la claridad de una cifra, una flecha lanzada al destino, sino el cálido balanceo entre la luz y la sombra.


19 de abril de 2012
Un testimonio, la sombra de una memoria en sombra, la inminencia de una resurrección que se perpetúa.


***
A veces escribir es pegar el oído a la piedra, convertirse en piedra. Echarse a rodar.


***

«Nadie conoce el corazón secreto del reloj», escribe Elias Canetti. Es decir, nadie conoce el corazón.


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«Los libros —escribe Proust en El tiempo recobrado— deben ser hijos no de la plena luz y de la charla, sino de la oscuridad y del silencio». Todo lo que nace surge de lo oscuro. Y una verdadera obra es un nacimiento, y lo hace hacia la luz, no desde ella.


***
Creo que Proust hubiera estado de acuerdo con esta frase de Martín Gardner, en Los porqués de un escriba filósofo: «Nadie se convence con la lógica de nada que sea realmente importante». ¿Frase de un espíritu religioso o de un poeta? ¿Qué se diría de la ciencia más especulativa? Naturalmente, la tradición oriental (hinduismo, budismo) y buena parte de la occidental, incluidos Montaigne, Hume y Spinoza, también asentirían, aunque con matices

 

21 de noviembre de 2012
Recuerdo la primera vez que leí un poema. En realidad no recuerdo cuál fue la primera vez en un sentido laxo, porque en el colegio nos hacían aprenderlos de memoria y recitarlos, ejercitándonos además, desde muy pronto, en ejercicios literarios; pero me refiero en realidad a la primera vez en que leer un poema supuso participar de su lógica. Me hallaba solo en mi habitación, era de noche. Recuerdo que tras cenar me había sentido extraño, como si la fluidez entre padres, hermanos y casa se hubiera visto empañada por algo. No un afeamiento, no una mancha, sino una grieta. ¿Dónde estaba la grieta? En mí, me apresuro a contestar; pero es un apresuramiento porque esa grieta no era sólo mía, sino de todos. Yo no creo que en el comedor de mi casa, en la conversación que mantuvieron mis padres, en lo que hablábamos mis hermanos y yo hubiera nada especial, nada que no hubiera sucedido a lo largo de muchos otros días. Pero al retirarme a mi habitación, dispuesto a leer un rato de la novela que tuviera entre manos, como cada noche, abrí en esta ocasión una antología de poemas, al azar, y allí fatalmente sentí que ese lenguaje poseía algo maravilloso y terriblemente especial. No era un poema muy extenso, de hecho no tendría más de treinta líneas, y al llegar al final algo había cambiado en mí. Me había transformado en otro, y era precisamente la conciencia de la otredad lo que había percibido. Desde entonces he escrito poemas, con mejor o peor suerte.

POESÍA DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

EMLIO PEDRO GÓMEZ PRESENTÓ

SU LIBRO ‘MOTIVOS DE FRONTERA’

Pedro Gómez (Astorga, León, 1951) ha publicado más de una decena de libros. Reside desde hace más de 40 años en Aragón. Matemático de profesión, ha sabido incorporar la lírica a sus clases. Con ‘Motivos de silencio’ inaugura la colección Poetas del sello valenciano Enkuadres, que se presentó el pasado viernes en el Palacio de Sástago con David Mayor.

“‘Motivos de horizonte’ es fruto de un cierto golpe de timón en mi trayectoria literaria hacia una poesía de mayor indagación en el lenguaje, incluyendo el intento de expresión del misterio latente en lo cotidiano o de algunos trasfondos de esta crisis desde el propio poder en rebelión de la palabra”, explica a HERALDO. El poeta, que también es un entusiasta viajero, ha ido evolucionando hacia una lírica más desnuda y depurada.

“Merece la pena afrontar una poesía como espacio para indagar más allá del pensamiento lógico, abriéndose sin prejuicios a lo intuitivo, a una percepción más espontánea de la realidad –matiza-. Intento abordar  lo que somos y no somos a la vez, los ámbitos borrosos de nuestro sentir y de nuestro pensar. Y para expresarlo, tal vez hay que adentrarse en terrenos inexplorados del idioma, transgredir con más o menos delicadeza la gramática, dotar de otro sentido la escritura…”

Emilio Pedro Gómez apuesta por la claridad. Dice: “No pocas veces me he quejado de quienes convierten sus poemas en jeroglíficos, en puro juego verbal para complicar lo sencillo, para oscurecer lo claro”. Pese a ello, es consciente de que ‘Motivos de horizonte’ es complejo, que le exige esfuerzo al lector. Esfuerzo, entrega y complicidad. “‘Motivos de horizonte’, en efecto, incita a una lectura menos cómoda, más activa, que otros de mis poemarios anteriores. Quien lo lee puede sentirse impelido, en determinados versos, a realizar un esfuerzo reflexivo, incluso de recreación de lo escrito, compartiendo con el autor su búsqueda. Ojalá la asunción de ese reto provoque satisfacción de llegar más allá de lo esperado, esa sensación venturosa de la aventura que es -o tal vez, debería ser- la poesía”.

Afirma que ha pretendido escribir con “transparencia sugeridora” ese viaje de acceso “a esas zonas de frontera a las que sólo es posible acceder con percepciones primordialmente intuitivas”. Uno de los mejores poemas del libro está dedicado a Walter Benjamin (“víctima de fronteras”), en Portbou, el lugar donde se suicidó en su huida de los nazis en 1940.

 

 

BASILIO BALTASAR: OBJETIVOS DEL I CONGRESO DE PERIODISMO CULTURAL

[Una buena parte de esta entrevista puede leerse en Heraldo.es

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2015/04/09/basilio_baltasar_sera_director_del_congreso_periodismo_cultural_santander_350249_308.html

 

ENTREVISTA. BASILIO BALTASAR. Director del I Congreso de Periodismo Cultural que se celebra en Santander entre el 9 y el 11 de abril.

 

 

“La cultura es la educación

permanente de la ciudadanía”

 

 

“Para una cultura sana es imprescindible que

el crítico recupere su posición de autoridad”

 

 

Desde hoy jueves hasta el sábado, el Palacio de la Magdalena de Santander acoge el I Congreso de Periodismo Cultural, organizado por la Fundación Santillana, el Ayuntamiento de Santander y la Fundación Botín. El escritor y editor Baltasar (Palma de Mallorca, 1955), responsable de la Fundación Santillana, es su director. Participan una cincuentena de profesionales de todo el país y se han inscrito más de 130 participantes.

 

¿Podría ensayar algunas definiciones de Periodismo Cultural?

En primer lugar, y por ir directo al asunto que más me preocupa: el periodismo cultural propicia una clara diferencia entre la cultura del conocimiento y la industria del entretenimiento, entre la obra de arte y el producto mercantil. Es una cuestión de gusto, criterio y buena información.

¿Qué no sería Periodismo Cultural? Creo que es el periodista y escritor Guillermo Busutil quien dice que la sección de espectáculos no es Periodismo Cultural...

Precisamente, de eso se trata: no hacer pasar como cultura lo que sólo es parte de un “espectáculo” meramente comercial. Ya Guy Debord nos advirtió de los peligros de una mutación que ha resultado nefasta para nuestra identidad: sin el discernimiento que sólo puede procurar la cultura, no sabemos quiénes somos: y todo es confusión.

¿Por qué se organiza el I Congreso de Periodismo Cultural?

Los excelentes profesionales que se ocupan de esta “sección” en prensa, radio y televisión nunca se habían reunido para definir el objeto y exigencias de su oficio. Nos convenía convocarlo para dejar constancia de los cambios que hoy nos conciernen y levantar acta de un nuevo pacto cultural. La cultura es una visión del mundo solvente y sólo ella puede procurar la educación permanente de la ciudadanía. Necesitamos lectores cultos, sofisticados, inteligentes, que sepan apreciar una buena obra (de teatro, música, literatura…). Ciudadanos con criterio y buen gusto que sepan reconocer y disfrutar lo excelente. No podemos resignarnos a escribir para holgazanes.

¿Cómo se elige una lista de una cincuentena larga de nombres?

Hemos procurado que estén todos los responsables de las secciones y programas de cultura de prensa, radio y televisión. Ojalá no hayamos dejado fuera de la convocatoria a ninguno de los que han hecho aportaciones esenciales al periodismo cultural. Teníamos dos limitaciones: el presupuesto y el tiempo. Un número de plazas limitadas por el coste (de transporte, alojamiento y manutención) y también por las sesiones del Congreso. No creo que fuera posible retener a un grupo profesional tan amplio durante más de los dos días completos que le vamos a dedicar: unas jornadas extenuantes.

¿Cabría pensar que está en crisis el Periodismo Cultural o en un buen momento o en un período de desconcierto?

El periodismo cultural sufre una crisis larvada, oculta, desde hace tiempo. Se solapa con la sacudida general que agita y trastorna a los medios. Pero es un disturbio padecido a diario y que yo resumiría con severidad: ¿podemos dedicarnos a satisfacer los caprichos de una audiencia ‘inculta’?

¿Le preocupa que sea un congreso endogámico?

Nuestro Congreso es un encuentro de profesionales para hablar de los problemas de su oficio. Será inevitable la endogamia que citas, pero el objetivo de nuestra discusión es cómo contar mejor a los lectores (oyentes, televidentes) lo que se hace bien en las diferentes disciplinas culturales: artes escénicas, arte, literatura, cine…

Hablemos de los temas específicos del programa. ¿Debe asumir el Periodismo Cultural de manera militante, o casi como una poética, la crítica y la crónica del presente?

El Periodismo Cultural debe amparar el ejercicio de la crítica especializada pero no suplantarla. Hemos asistido a una invasión de competencias sorprendente: el crítico literario, por ejemplo, es considerado una molestia para un periodismo que a veces prefiere divulgar acontecimientos y personajes aprobados por la lógica mediática. Al crítico gruñón pero sólido en sus criterios y argumentos, que establece un modelo narrativo de referencia (si hablamos de narrativa), se le trata como a un aguafiestas.

Se va a analizar la cuestión por territorios. ¿En qué se diferenciaría la actividad en Cataluña, Madrid, Galicia, Aragón o Castilla, pongamos por caso?

Será interesante ver como se articula un discurso profesional que prescinda de la abrumadora presencia de las dos metrópolis españolas (Madrid y Barcelona). El periodismo cultural debe superar el concepto de “provincia” y escribir la crónica cultural como si la periferia no existiera. En el mundo cultural la demografía (de las grandes ciudades) no puede imponer la jerarquía de valores.

¿Cuál es la función de la crítica? ¿Quién debe hacerla? ¿Ha perdido prestigio el especialista?

Lamentamos con enojo que la “cultura” se confunda con la publicidad de sus productos. El crítico es un vigilante: está preparado para maltratar la indolencia del lector y delatar la inercia del mercado. Sus conocimientos son los que ayudan a discernir el valor, fundamentar el criterio, educar el buen gusto y descifrar el significado de las obras de arte. Para una cultura sana es imprescindible que el crítico recupere su posición de autoridad. Una autoridad que no exige obediencia, sino inteligencia.

Si en la Transición, de modo genérico, cabe hablar de un proyecto cultural, del rescate incluso de lo que habíamos sido, a veces oculto, como ha sugerido Sergio Vila-Sanjuán, ¿en qué fase se está ahora? ¿Se detectan líneas nuevas de trabajo, tentativas, poéticas?

Este Congreso servirá para entender mejor en qué momento de nuestro presente nos encontramos. Definir nuevas tareas para este tiempo nuestro es un objetivo muy ambicioso pero es inevitable que asumamos el desafío. Te he hablado de un nuevo pacto cultural: la prolífica y creativa comunidad cultural y los periodistas culturales deben redactarlo. Debo insistir en lo que me parece esencial: después de estas tres décadas, nos hace falta entender el valor de la alta cultura y diferenciarla de los valores banalmente mercantiles. Sólo así podremos emprender esta nueva etapa.

¿Qué aportan los nuevos medios digitales? ¿Qué significa Internet para nuestro oficio?

Son una excelente escuela y un campo de entrenamiento gimnástico. Inmediatez, rapidez, cercanía con el lector, en un espacio abierto, sin apenas restricciones. Un nuevo modo de entender la exigencia de los lectores, que eligen sin respeto y van adonde les place. Lo digital pertenece también a una nueva economía: sometida a capricho de lo gratuito, a la perentoriedad permanente… No parece haber un modelo económico que sirva como referencia fiable. Por otro lado, en la Red lo escrito se parece a lo dicho: las letras se las lleva el viento. No se fija, no se establece, ni consolida el pensamiento de los autores. La influencia en Internet resulta tan diáfana como su carencia de soporte físico. Lo escrito para las pantallas no se archiva en las hemerotecas, no se retiene en la memoria. La cultura sin embargo se edifica sobre criterios y juicios que permanecen. Parece que el ‘prestigio Gutenberg’ no será sustituido por el prestigio Internet.

¿Cómo convive la cultura con el periódico, la radio y la tele? ¿Cuáles serían los puntos de encuentro y desencuentro?

Como profesionales siempre hemos manejado el gran juego de unos medios que sólo pueden entenderse como complementarios. La prensa fija las meditadas declaraciones de un autor, la radio difunde las inflexiones de su voz y la televisión nos ofrece la imagen de su aspecto. Esto, obviamente, también vale para el profesional del periodismo cultural: en el Congreso tendremos muy buenos ejemplos de cómo la pericia del oficio se desenvuelve en prensa, radio y televisión. Y también en Internet.

¿Están en crisis, como los periódicos, las revistas culturales?

 Han padecido la crisis de la publicidad y de la difusión, la deserción de unos lectores vapuleados por la confusión de valores (ya sabes: cultura versus mercado), pero las revistas que sobreviven lo hacen con una heroicidad digna de admiración. Son una presencia necesaria, imprescindible. Deberíamos propiciar su existencia, divulgar sus logros y elogiar sus aportaciones.

¿Por qué se celebra el Congreso en Santander?

El Congreso nació del Seminario de Periodismo Cultural que dirijo desde hace seis años en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Las reflexiones compartidas en las sucesivas ediciones del Seminario, a las que habéis asistido muchos de los colegas que estaréis en el Congreso, hicieron recomendable convocar este primer encuentro. Estamos aquí gracias a la hospitalidad del alcalde de Santander (cuyo ambicioso proyecto cultural será un modelo de referencia: la ciudad es la promotora de la cornisa atlántica de ciudades culturales) y al patrocinio de la Fundación Botín.

¿Qué te gustaría conseguir en este Congreso?

Ha sido interesante comprobar que todos los colegas comparten, cada uno por su cuenta, lo que un primer intercambio de textos ha puesto en evidencia: hay una conciencia muy clara sobre la responsabilidad que el periodista cultural contrae con la comunidad creativa y la sociedad. Somos unos intermediarios cualificados, de los que depende la imagen de la cultura, su prestigio social, y el respeto y la admiración que se le debe. Y el provecho que de ella puede obtenerse. Yo espero del Congreso que posibilite la conversación permanente entre los profesionales que en los próximos años tendremos una influencia notable en el resurgimiento cultural de nuestro país.

¿Cuál te gustaría que fuese el lugar o el protagonismo del público?

Las sesiones serán breves e intensas. Habrá poco tiempo para el coloquio pero los más de 120 inscritos como “público” (profesionales, estudiantes, gestores culturales, directores de museos, editores) demuestran la gran expectativa que ha levantado nuestra convocatoria. Vamos a dar forma a una conversación abierta, a una complicidad manifiesta entre los agentes de la cultura, a una visión que renueve nuestra función social, a un compromiso de calidad que haga de lo excelente una exigencia incuestionable.

A veces da la sensación de que estamos ante una batalla perdida: la cultura está desprestigiada o preterida, los jóvenes leen poco al menos en el formato tradicional, la prensa y los libros...

En el pacto por la cultura que vamos a elaborar debemos constatar la importancia de una alianza entre el mundo de la educación y el mundo de la cultura. La cultura es la educación permanente de la ciudadanía, la que fundamenta su soberanía intelectual, pero esta procede de una educación sólida y sensata.

Última cuestión. ¿Crees que debemos hablar del nacimiento de nuevos públicos? ¿Existen, cómo se manifiestan?

No sabría decirte si hay nuevos públicos, pero si un repertorio de actitudes que no por ser “nuevas” son innovadoras. Lo que si podemos afirmar es la expansión de la comunidad creativa y de una insurgente capacidad de gestión para inventar nuevos cauces y llegar al público con propuestas atractivas y, éstas sí, innovadoras.

 

*La foto de Basilio Baltasar la tomo de aquí.

http://www.alfaguara.com/uploads/imagenes/autor/principal/201306/principal-basilio-baltasar_grande.jpg

 

CUERDA, PREMIO 'FLORIÁN REY' 2015

CUERDA, PREMIO 'FLORIÁN REY' 2015

JOSÉ LUIS CUERDA, PREMIO ‘FLORIÁN REY’ 2015
[El director de cine recogerá el galardón el 16 de mayo, en la clausura de la XX edición del Festival de Cine de La Almunia. “El año que nací yo”, el tema monográfico de este año, es un homenaje al cine de la época en la que nació el festival] El director, productor y guionista de cine José Luis Cuerda (Albacete, 1947) recibirá el premio ‘Florián Rey’ 2015, dentro de la vigésima edición del Festival de Cine de La Almunia, que se celebrará del 9 al 16 de mayo. Con este galardón se reconoce la trayectoria de uno de los directores más importantes del cine español de las últimas décadas. José Luis Cuerda ha sabido moverse entre los géneros de la comedia y el absurdo, pasando por el drama y las adaptaciones literarias a la gran pantalla. Ha dado grandes obras, como ‘Amanece que nos poco’, ‘La lengua de las mariposas’ o ‘Los Girasoles Ciegos’, y en su faceta de productor ha apostado por directores como Alejandro Amenábar, que han escrito el pasado más reciente de nuestro cine.
Entre otros premios, José Luis Cuerda cuenta con el Goya a la Mejor película por ‘El bosque animado’ (1987) –con guión de Rafael Azcona, también premiado –, Goya al Mejor guión y el Premio Ondas por ‘La lengua de las mariposas’ (1999) y el Goya al Mejor guión adaptado, compartido con Azcona, por ‘Los girasoles ciegos’ (2009), película elegida para representar a España en los Oscar.
En 1969 inicia su carrera audiovisual en TVE, donde realiza más de quinientos reportajes y documentales. En 1977, debuta en la dirección de actores con ‘El túnel’, una adaptación para televisión de la novela de Ernesto Sábato. Tras varios cortometrajes, llega a la gran pantalla en 1982 con ‘Pares y nones’. Aunque será ‘Amanece que no es poco’ (1988) la obra que se consagra como realizador. ‘La marrana’ (1992), ‘Así en el cielo como en la tierra’ (1995), ‘La educación de las hadas’ (2006) o ‘Todo es silencio’ (2012), son algunos de sus otros largometrajes. Además de ser guionista en la mayoría de sus trabajos como director, también ha sido productor en varios de sus filmes y en tres del director Alejandro Amenábar: ‘Tesis’, ‘Abre los ojos’ y ‘Los otros’.
Así, el director albaceteño entra en la nómina de los premios ‘Florián Rey’, junto a otras 19 figuras del cine español, como José Luis Borau, Luis García Berlanga, Verónica Forqué, Antonio Resines, Maribel Verdú, Fernando Trueba, José Sacristán, Luis Tosar o Amparo Baró. Cuerda recogerá el premio durante la gala de clausura de la veinte edición del Festival de Cine, el próximo 16 de mayo.
En el mismo acto, también se entregarán los premios de la Muestra de Cortometrajes ‘Adolfo Aznar’ y del concurso de guiones para cortometraje, que este año han recibido 465 y 105 trabajos, respectivamente. Los seleccionados en ambos concursos ya se pueden consultar en la web (www.florianrey.com). La organización del festival se ha mostrado muy satisfecha por la participación, que ha vuelto a incrementarse con relación a la edición anterior.

’EL AÑO QUE NACÍ YO’
Con el tema monográfico de este vigésima edición, "El año que nací yo", desde FesciLA aprovechan para hacer un guiño al cineasta local Florián Rey. Y es que esa misma pregunta se hacía Imperio Argentina en forma de jota en ‘Morena Clara’ (dirigida por Rey en 1936) –“El día que nací yo, ¿qué planeta reinaría?” –. Esta edición es por tanto un homenaje al cine que vio nacer al festival en 1996, y también un repaso del por la historia de nuestro cine, el que le ha visto crecer en estos últimos diecinueve años.
FesciLA prepara también actos conjuntos con los otros dos festivales que celebran su vigésima edición este año: Fuentes de Ebro y Zaragoza. Además, ya anunció el premio Villa de La Almunia, que en 2015 recibirá Gaizka Urresti, y que inaugurará la edición el 9 de mayo. [Nota de FESCILA y Raquel Viejo.]

*Tomo la foto de Cuerda de aquí 
http://cvc.cervantes.es/artes/cine/cineastas/tabla.htm

NUEVO LIBRO DE CHESÚS YUSTE

CHESÚS YUSTE PRESENTA ’REGRESO A INNISFREE’ EN EL PRINCIPAL
Esta tarde, a las 20 horas, en el Teatro Principal, Chesús Yuste presenta ’Regreso a Innisfree’, su libro de cuentos irlandeses que acaba de publicar Xordica. Lo acompañarán, en un acto patrocinado por la Librería Los Portadores de Sueños y el Principal la escritoria y bibliotecaria Eva Puyó y el poeta y actor Mariano Anós.
Aquí linko una entrevista de la agencia EFE.
https://regresoainnisfree.wordpress.com/…/yuste-se-adentra…/