Blogia

Antón Castro

HOY, FIRMA EN CALATAYUD DE 'EL NIÑO, EL VIENTO Y EL MIEDO'

Hoy domingo, doce de mayo, en la Feria del Libro de Calatayud, Javier Hernández y yo firmaremos nuestro libro: ‘El niño, el viento y el miedo’ (Nalvay), un viaje a la Galicia de mi infancia que transcurrió en Santa Mariña de Lañas, Barrañán, Arteixo, Larín y Loureda, y esa región ilusoria que yo he llamado, desde hace más de treinta años, Baladouro, valle de Oro. De niño, al pie del monte das Croas, jugaba a casi todo y allí me decía que de cuando en cuando, del interior de una piedra inmensa, salían gallinas que ponían huevos de oro y los dejaban en el sendero. Quien los hallaba se hacía rico. De estas cosas y de otras –brujería, un poco de vampirismo y mal de ojo, expediciones al mar y al campo, animales más o menos fantásticos como el lobo, el sapo, la comadreja o donicela..., mujeres que parecen ninfas o náyades y se internan los bosques, mujeres que veían el demonio- habla este libro de relatos, en el que rindo homenaje a los primeros cuentos decisivos y a la primera armónica que yo tuve, a los cinco o seis años, recién llegada de Montevideo. Y es un homenaje, también, a mi madre, a mi abuelo Jesús, albéitar y tratante de ganado, a mis abuelos Pilar y José, que eran campesinos, y al viento, que corría enloquecido...

Curiosamente, si ‘Cariñena’ es una novela de iniciación de alguien con 19 años que llega a Zaragoza, con pocas cosas y con un ejemplar de ‘Sombra del paraíso’ en la bolsa, ‘El niño, el viento y el miedo’ alude al origen de los cuentos, de las fábulas, de los paisajes, de la presencia de esas voces que pugnan con la lluvia y el vendaval de todas las noches... Y alude a Lelo de Monteagudo, aquel mendigo que venía por Castelo-Lañas y contaba y cantaba cuentos a cambio de una sonrisa y un pan con beso. De vez en cuando, encendido de alegría, bailaba una muiñeira. Javier Hernández, tanguista y dibujante, enamorado del amor y del dibujo, ha hecho un precioso trabajo en compañía de los editores de Nalvay: Isabel Peralta y David González. La presentación del libro es a la una, pero a partir de las once y media andaremos por ahí por si alguien quiere que le dediquemos el libro. Javier Hernández suele hacer el tronco de un árbol con abundante ramaje...

Por cierto, el martes, a las 20.00, en El Pequeño Teatro de los Libros Javier y yo hablaremos del libro y contaremos algunos cuentos. Javier Hernández ha colgado allí una exposición con las ilustraciones.

JAVIER DELGADO ESTUDIARÁ LA FLORA Y FAUNA DE DOS MUSEOS

JAVIER DELGADO ESTUDIARÁ LA FLORA Y FAUNA DE DOS MUSEOS

Javier Delgado me envía esta preciosa noticia y este precioso empeño. Utilizo sus mismas palabras: nadie lo puede explicar mejor que él, que es estudioso de la botánica, naturalista, y un apasionado de los secretos de la piedra, los animales y los jardines:


“He llegado a un acuerdo similar con los directores de dos museos zaragozanos:  Museo de Zaragoza (Miguel Beltrán) y Museo Diocesano de Zaragoza (Domingo Buesa), por el que trabajaré durante el tiempo que haga falta en sus respectivos fondos para identificar ( y explicar, si procede, en clave simbólica) todos los motivos vegetales y animales que encuentre en las obras que exhiben y custodian, sea el material que sea en el que estén representados.

La idea es ir presentando estudios por épocas artísticas y que se difundan por los medios que parezcan más indicados. Lo más tradicional es por medio de la imprenta: edición de cuadernillos más adelante fundidos en una especie de ‘guía’ zoológico-botánica de cada museo.  Pero estamos pensando también (o más bien) en un soporte digital (CD, DVD) que facilite tanto su visualización en las salas de esos mismos museos como su difusión entre el público que los desée adquirir. En este último caso, quizás vaya acompañado el contenido visual y auditivo del CC/DVD por un texto en el que se aporten argumentos generales explicativos. Tampoco renunciamos a buscar la forma ‘aplicación para smartphone’, vía lecrtor de códigos QR u otras vías  ya muy experimentadas.


Por otra parte, coincidiendo con la nueva apertura al público (en horarios mucho más amplios) del Patio de la Infanta en el edificio central de Ibercaja, realizo un trabajo similar de identificación de plantas, frutos, animales y seres mitológicos esculpidos a lo largo, alto y ancho de esa maravilla de Patio. Por si quedaran allí expuestos permanentemente (no es seguro) los tapices flamencos del siglo XVII dedicados a la historia de Dido y Eneas, también en ellos identifico motivos vegetales y animales en ellos presentes, de una belleza impresionante. Ya ves cómo me ha cogido esta primavera”.

Una espléndida noticia: Javier Delgado, poeta, narrador, bibliotecario y estudioso incesante, sigue ahí, trabajando, soñando, divulgando. La cultura hecha vida, la piedra hecha memoria y sueño...

MANUEL HIDALGO Y LUIS BUÑUEL, EL 24 EN 'LA BUENA ESTRELLA'

EL VIERNES 24 DE MAYO EL ESCRITOR MANUEL HIDALGO

PROTAGONIZARÁ LA SESIÓN NÚMERO 122 DEL CICLO

“LA BUENA ESTRELLA” ALREDEDOR DE SU LIBRO

“EL BANQUETE DE LOS GENIOS. UN HOMENAJE A LUIS BUÑUEL”

 

 

El viernes 24 de mayo el ciclo de coloquios “La buena estrella”, organizado por el Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza, tendrá como invitado al escritor, guionista, crítico de cine y periodista Manuel Hidalgo.

 

Durante la sesión se presentará su libro “El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel”, editado por Península. El coloquio se celebrará a las 20 horas en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Plaza Basilio Paraíso, 4) y será presentado por el coordinador del ciclo, Luis Alegre, escritor, periodista y profesor de la Universidad de Zaragoza.

 

La inspiración de “El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel” arranca de una fotografía mítica que ha dejado testimonio de una reunión legendaria. En noviembre de 1972, el cineasta George Cukor quiso reconocer el talento de Luis Buñuel y le invitó a una comida en su fabulosa mansión de Beverly Hills. A la cita acudieron John Ford, Alfred Hitchcock, Rouben Mamoulian, Robert Mulligan, George Stevens, Billy Wilder, Robert Wise y William Wyler, una pléyade de maestros de Hollywood jamás congregada y retratada en un acto privado. Fritz Lang no pudo acudir por estar indispuesto, pero fue visitado al día siguiente en su casa por el director español, quien cuatro meses después ganaría el Oscar con “El discreto encanto de la burguesía”.

 Cuarenta años más tarde, y cuando se cumplen treinta de la muerte del más universal director español de todos los tiempos, Manuel Hidalgo narra los detalles de aquel banquete y del extraordinario escenario en el que se celebró, al tiempo que, con técnicas narrativas y con multitud de anécdotas, pone en pie un espectacular y apasionante artefacto cinéfilo recreando las vidas y las filmografías de Luis Buñuel y de todos los grandes e inolvidables genios que participaron en aquel histórico almuerzo y esclareciendo sus afinidades y sus diferencias, sus luces y sus sombras, sus peripecias novelescas y su legado personal y cinematográfico.

 

Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953) es un gran periodista y escritor, autor de las novelas “Olé”, “Azucena que juega al tenis”, “La infanta baila”, “Lo que el aire mueve”, “Días de agosto” y “El pecador impecable” (llevada al cine por Augusto Martínez Torres en 1987 con guión de Rafael Azcona). Ha escrito guiones de películas dirigidas por Felipe Vega o Gonzalo Suárez. Escribe en el diario “El mundo” desde su fundación. El cine ha sido siempre una de sus grandes pasiones. Ha publicado multitud de textos y libros, algunos de ellos dedicados a grandes figuras del cine español (Berlanga, Saura, Fernán-Gómez, Paco Rabal). En “El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel” indaga de una forma muy original y poderosa en el mundo y la personalidad de uno de los mayores genios que España ha aportado a la cultura universal.

 

CÁLAMO CUMPLE 30 AÑOS

CÁLAMO CUMPLE 30 AÑOS

 Recibo esta nota de Paco Goyanes.

 

MAYO 2013 PROGRAMACIÓN CULTURAL DE LIBRERÍA CÁLAMO

LIBRERÍA CÁLAMO. PLAZA SAN FRANCISCO, 4. 50006- ZARAGOZA

calamo@calamo.com 976 557318



Viernes 10 de mayo a las 20 horas Vilas y Calvo, peldaños de la escalera de Cálamo

 

El próximo viernes 10 de mayo de 2013 a las 20 horas, Manuel Vilas y Juan Antonio Calvo recibirán en propiedad sendos peldaños de la escalera de Cálamo, como lo atestiguarán las placas que ambos descubrirán en el preciso instante que les sea indicado.

A lo largo de nuestros 30 años de vida, por la escalera de Cálamo han desfilado una cantidad enorme de autores y editores – bastante más de mil, créenos-, tanto de nuestro amado y empobrecido país como de otros (existen).

Parte de nuestras vidas – y también de las de muchos de los que leéis esta noticia- ha discurrido subiendo y bajando sus escalones, a veces con agilidad, a veces midiendo los pasos: así es la existencia. Para los que trabajamos en Cálamo, dedicarlos a quienes admiramos y queremos es un motivo de alegría y orgullo.

Queremos que la “ceremonia de consagración” sea una fiesta en homenaje a Manolo y Toño y una celebración de la vida: concédenos el placer de tu presencia.

 

 

Manuel Vilas (Barbastro, 1962) narrador, poeta, escritor. Ostenta el record de número de libros de poesía presentados desde el tercer peldaño de la escalera de Cálamo. Singularísimo autor al que no le cuesta nada complicarse la vida dando giros y giros en su ya dilatada carrera literaria, para mosqueo de los críticos y alegría se sus seguidores (que por cierto son muchos ¡y no sólo maños!). Irreverente, arriesgado y diferente, acaba de publicar El luminoso regalo en Alfaguara.

 

Juan Antonio Calvo es turiasonense de la quinta del 67. Tras diversos estudios y trabajos, en 2004 abre en Tarazona la vinatería “El Rincón del Arpa” para así dedicarse a dos de sus pasiones: el vino y la celebración de la amistad. Una conversación en su vinatería fue el origen de la sección de vinos de Cálamo y de una estrecha relación personal y profesional. “Toño” vende buen vino y no para de realizar actividades con gran éxito: “Cata con arte”, “Premios Arpa de Cristal”, “Tapavino”, etc. Conocerlo y tratarlo a menudo es una de las mejores cosas que nos han pasado en los treinta años de vida de la librería.

 

 

 

Martes 14 de mayo a las 20 horas Paisajes urbanos residenciales de Zaragoza

 

Presentación de Paisajes urbanos residenciales en la Zaragoza contemporánea, obra coordinada por Javier Monclús, Carlos Labarta, Carmen Díez, Luis Agustín e Iñaki Bergera y editada por las Prensas Universitarias de Zaragoza.

 

Intervendrán Javier Monclús (arquitecto y Catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio en la Universidad de Zaragoza), el arquitecto y urbanista Teófilo Martín y Pedro Rújula, director de las Prensas de la Universidad de Zaragoza

 

La publicación recoge desde una perspectiva urbanístico-arquitectónica 25 conjuntos residenciales seleccionados de la ciudad de Zaragoza. Con un foco prioritario en los conjuntos urbanos y no solo en la arquitectura de los edificios, el Grupo de Investigación Paisajes Urbanos y Proyecto Contemporáneo (PUPC) ha desarrollado una exploración focalizada en algunos episodios que representan las distintas "generaciones" de fragmentos urbanos y paisajes residenciales producidos en la ciudad de Zaragoza durante los últimos 100 años. Éstos se analizan en las correspondientes fichas, con referencias sobre el contexto histórico y urbano, su ubicación en la ciudad y sus relaciones con los planes y proyectos urbanísticos, sobre las tipologías arquitectónicas. y sobre otros aspectos relacionados con el papel esencial de la arquitectura de la vivienda como elemento básico de hacer ciudad

 

 

Martes 28 de mayo a las 20.15 horas Yo, precario

 

Presentación del libro Yo, precario, obra de Javier López Menacho editada por Los Libros del Lince.

El autor conversará con María Angulo Egea, profesora de Historia del Periodismo de la Universidad de Zaragoza.

En una serie de crónicas cargadas de humor y acidez, de ternura y desesperación, Javier López Menacho cuenta en Yo, precario cómo es su vida laboral.

 “Tengo casi treinta años y siento que me han robado la esencia. Tiene que ver con el trabajo. En algún momento interioricé que sólo es hombre quien trabaja y puede hacerse cargo de sí mismo. Yo no tengo trabajo estable y ni siquiera he aprendido a cuidar de mí. Mi único activo es no poseer nada. No tengo hipoteca, no tengo familiares a mi cargo, no tengo coche, no tengo piso, no tengo trabajo.”

En una serie de crónicas cargadas de humor y acidez, de ternura y desesperación, Javier López Menacho cuenta en Yo, precario cómo es su vida laboral (por así decir), y de paso nos permita imaginar cómo es la de esos casi dos millones de jóvenes y no tan jóvenes menores de treinta años que en España viven el calvario existencial que supone ir saltando de empleo precario en empleo precario, sin futuro ni presente.

Como dice Manuel Rivas en el prólogo: “Este es un libro en el que la desesperanza se eleva con la risa, el fracaso camina con un cómico irreductible, y el protagonista, el trabajador despojado y humillado hasta el borde de la inexistencia, afronta la injusticia con la épica más sutil. El Precario  es un héroe de la ironía. […] El lector no va a soltar este libro, que es a la vez novela, reportaje y ensayo…, verdadero testimonio en primera línea.”

 

 

 

NIÑA MAMÁ, POR LUIS ALEGRE

NIÑA MAMÁ, POR LUIS ALEGRE

[Luis Alegre le dedica hoy su extenso y elaborado artículo de la contraportada a su madre Felicitas Saz. Una mujer de una increíble humanidad, capaz de decirle costas tan atinadas como, en medio de la crisis de Bárcenas, esta: "¿Será verdad tanta mentira?". O, tras leer un libro: "Qué rápido pasa el dentro aquí dentro". Escribe todos los días una o dos páginas, lee varios periódicos, tiene 88 años y parece que no se haya aburrido jamás. Entenderla a ella es también entender un poco mejor a su hijo: profesor, cineasta, cinéfilo empedernido, conductor de programas de televisión, periodista...]

HASTA LOS 14 AÑOS MI MADRE VIVIÓ LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA, EL REINADO DE ALFONSO XIII, LA II REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y UN POQUITO DE FRANCO Y LA POSGUERRA. MENUDA GENERACIÓN LA SUYA.

 

 

NIÑA MAMÁ

 

Por Luis ALEGRE. De Heraldo.es

 

 

Tengo un amigo que, en las biografías y libros de memorias, se salta la parte de la infancia y la adolescencia. Él sostiene que todas las infancias y adolescencias se parecen demasiado y le aburre leer los mismos traumas, complejos, conflictos y amores contrariados. A mí, en cambio, me sucede al revés. En esos años en los que uno se abre al mundo, recibe los primeros estímulos, crece y se empapa de toda clase de vivencias y personas suelen residir las claves más decisivas para conocer a alguien. Y si comparo mi infancia con la que vivieron mis padres o con la que acaban de vivir mis sobrinos, veo tres mundos que no se parecen en casi nada.

 

La niñez de mi madre Felicitas, por ejemplo, quedó muy lejos de la niñez soñada. Nació en Lechago, nuestro pueblecito de Teruel, en 1925. El 18 de junio de 1939 cumplió 14 años. Hasta ese momento vivió la dictadura de Primo de Rivera, el reinado de Alfonso XIII, la II República, la Guerra Civil y un poquito de Franco y la posguerra. Menuda generación la suya.

 

Los padres de mi mamá, Pedro y Carmen, tuvieron cinco hijas y dos hijos. Mi mamá era la más joven de las chicas. La mayor, Francisca, murió a los siete años y el pequeño de los hijos, Salvador, murió a los 23. Eso fue algo muy común en la España de mis abuelos: tener muchos hijos y sufrir la pérdida de alguno de ellos. Entonces, la ropa negra que señalaba el luto se llevaba durante años. En las fotos de mi familia de aquel tiempo, siempre hay alguien que viste de negro. Mi madre era una de las niñas más queridas de Lechago. Cada vez que había un funeral, iba a la Iglesia y lideraba el rezo del rosario. Eso lo agradecían mucho las familias de los difuntos.

 

En Lechago los más pudientes tenían un pastor en exclusiva para sus ovejas. Pero los de medio pelo se tenían que asociar con otros para permitirse un pastor. Mi abuelo Pedro llegó a un acuerdo con otros dos amigos para que un pastor cuidara de las ovejas de los tres. Así hizo mi madre sus dos primeras amigas, María y Josefina, las hijas de esos dos amigos de mi abuelo. Las tres niñas se dijeron que mientras sus ovejas siguieran juntas, ellas serían amigas. Las ovejas se separaron pero María, Josefina y mi madre continuaron su relación toda la vida. Mi madre se distingue por su espectacular facilidad para la amistad. Después de María y Josefina, sus siguientes amigas íntimas fueron Rosario y Agustina. María murió hace unos años pero Josefina y Rosario y Agustina –que son hermanas-, siguen ahí. Todo el rato están pendientes unas de otras. Uno de los grandes momentos del verano en Lechago es cuando ahora se reencuentran esas amigas eternas. Al verlas juntas las visualizo, juntas también, en el Lechago de los primeros años 30 y me sacude una alegría inmediata. Mi madre me ha enseñado que la amistad es un sentimiento capaz de resistir los golpes del paso del tiempo durante 80, 90 o los años que haga falta. Mamá nunca ha dejado de hacer amigas. Paquita, Gonzalina y Pilar son otros de sus imprescindibles apoyos cotidianos. A algunas amigas las encuentra en las iglesias o en las habitaciones de los hospitales. Un día, en el hospital Miguel Servet, me presentó a su compañera de cuarto, otra Paquita. Se habían conocido esa misma mañana pero ya la consideraba su amiga. Han pasado diez años y aún se llaman. Mi madre, si se cruza con alguien por la calle, siempre sonríe, mira a los ojos y saluda, aunque no le conozca.

 

A mamá le gustaba tanto fregar los platos que, si sus hermanas mayores no le dejaban, se echaba a llorar. También le encantaba ir a la escuela. Los maestros pegaban duro a los chicos y chicas de Lechago pero mi madre asegura que a ella jamás le ha pegado nadie. Otra cosa que le perdía era cantar jotas. Mi abuelo Pedro tocaba la guitarra y ella le acompañaba. Cantaba mientras fregaba o en la era, durante la trilla. Aún hay gente de Lechago que recuerda cómo, al salir a la calle, escuchaban a mi madre cantar.

 

Mi madre tenía once años cuando estalló la Guerra Civil y, desde entonces, ya fue muy poco a la escuela. Lechago fue un lugar de retaguardia. En la casa de mamá se alojaron soldados gallegos y, también, algunos italianos, que le descubrieron el café y los macarrones. Uno de esos chicos, el zapatero, cantaba tonadas italianas y le escribía una carta diaria a su mujer. Mi madre cuenta, orgullosa, cómo su padre, alcalde de Lechago durante la guerra, se negó a delatar a los rojos del pueblo cuando los franquistas le presionaron para que lo hiciera. “En Lechago no hay nadie malo”, dijo mi abuelo. Mi madre recuerda muy bien el frío del invierno de 1938: los burros se caían al resbalar en el hielo que cubría las calles. Y, sobre todo, mi madre recuerda el miedo de cada uno de aquellos días y cómo ella temblaba cuando se oía el ruido de los aviones y alguien gritaba “¡Que vienen los rojos”¡. Un día mi mamá tropezó con una mula mientras corría hacia el campo de su padre para avisar de eso, de que venían los rojos. Su hermano mayor, Cristóbal, estaba en el frente y, hasta que no regresó al final de la guerra, en su casa no respiraron tranquilos. Mamá odia la palabra “guerra”.

 

Mi abuela Carmen y otras madres con hijos en el frente hicieron una promesa: si al acabar la guerra sus hijos habían salvado el pellejo, ellas caminarían desde Lechago hasta la Basílica del Pilar para darle las gracias a la Virgen. Poco después del uno de abril de 1939 se organizó la expedición. Pero mi abuela se puso enferma y, en su lugar, fue mi madre, con 13 años. El grupo lo formaban unas 20 personas, de Lechago y Navarrete. Tardaron tres días en recorrer los 112 kilómetros, más o menos, que hay entre Lechago y la Plaza del Pilar. La primera noche durmieron en Daroca, la segunda en Longares y la tercera en María de Huerva. La gente salía a recibirles y les ofrecían sus casas para dormir y sus botijos para beber. Mamá evoca esa experiencia –una road movie- como una gran aventura.

 

A menudo me preguntan cómo es que tengo tantos amigos, cómo es que me gusta tanto cantar, por qué doy tantos besos. Mamá es la que me ha pegado todos esos vicios. Cuando su padre ya había salido de casa para ir al campo, mi madre corría tras él, para darle dos besos más, una costumbre que han heredado mis sobrinos Pablo y María. Ahora, a sus casi 88 años, al despertar, lo primero que hace es besar las fotos de los seres queridos y las estampas de sus santos favoritos que tiene colocadas por toda la casa. Somos besucones hasta más allá del empalago. Si alguien me demostrara que mi madre y yo, de momento, nos hemos dado un millón de besos no me extrañaría nada. Felicidades, mamá.

 

*Felicitas es la segunda por la izquierda, a su lado está Salvador, hermano de Luis y Carmen. Y con ellos familiares.

DENNIS HOPPER, ROUTE 66, POR GUILLERMO BUSUTIL

Guillermo Busutil, escritor y periodista cultural, y observador de las hermosas cosas de la vida, le dedica un artículo a Dennis Hopper, fotógrafo, que se expone en el Museo Picasso de Málaga. Alguna vez he colgado aquí algunas de sus fotos. Vuelvo a hacerlo.

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/05/05/dennis-hopper-route-66/585595.html

Guillermo BUSUTIL

Alguien que nace en Dodge City responde OK a cualquier pelea que sea difícil. Alguien que nace en Dodge City, en medio de una depresión económica, sabe que su única ruta es mirar hacia delante, de frente la sonrisa y la rebeldía. Lo dejó siempre claro Dennis Hopper. El indomable amigo americano de una leyenda llamada Paul Newman y de un rebelde sin causa como James Dean. Los tres amaron por igual la velocidad. A cada uno, ella los trató a su manera. A Dean lo robó joven a bordo de un Porsche Spyder 550; a Newman lo dejó conducirla en la 24 horas de Le Mans; a Hopper le regaló el invento de un género cinematográfico con el que terminó de inmortalizar la route 66. En España, el peregrinaje de la juventud disconforme y el de la expiación tienen el camino de Santiago. La carretera madre es la que cruzan en Norteamérica los que tienen la vida en punto muerto o su tiempo en desorden. Doce años después de su publicación, On the road, de Jack Kerouac, se transformaba en la road movie Easy Rider, de Dennis Hopper. Kerouac kilometró un monólogo generacional sobre la libertad y los márgenes del destino. Sólo le hizo falta un coche de segunda mano, cambiar de tren, un lápiz, una libreta de bolsillo y cualquier papel a su alcance. Y como cada aventura requiere un amigo, Kerouac tuvo a Neal Cassady. Hopper filmó una película de cowboys sobre la contracultura. Sólo necesitó el estribillo de una canción que vivir, Born to be wild, una Harley Davidson, a Peter Fonda como colega de viaje y un pasado Nikon 36 mm. La novela fue el resultado de la prosa espontánea forjada por un escritor a lo largo de la route 66. La película, la consecuencia de la fotografía espontánea del actor que aprendió a encuadrar la narración de la imagen.

El Museo Picasso Málaga acaba de inaugurar un magnífico road fotográfico de Dennis Hopper entre 1961 y 1967. La fotografía como película. La fotografía como camino de expiación. A las estrellas difíciles se les expulsa de los estudios hasta que demuestran que han desintoxicado su carácter. Un tipo de Dodge en primer plano, con éxito a sus espaldas y un exilio por delante, es una bomba de relojería. Su primera mujer lo sabía. Tal vez por eso le regaló una cámara. Brooke Hayward nunca supo que le estaba regalando un viaje por la frontera entre el que mira de un lado y lo que mira desde el otro. Y también por la cultura, la política, por los rostros populares de una época en la que todos buscaban cruzar la vanguardia de su destino. La vieja huella de la gran depresión del medio oeste se estaba quedando atrás, en un porche donde al atardecer no se escuchaban las canciones de Neil Young o Ike &Tina Turner. Delante, a punto de nacer, el nuevo periodismo, el arte pop, la Factory Warhol. Dennis Hopper explorando lo real, las sombras que le embriagaban por dentro, otros lenguajes de expresión. De joven aprendió a enfrentarse al lienzo en blanco pero no sabía que la fotografía es subversiva, como dijo Roland Barthes, cuando induce a pensar. Si te cuenta a los ojos una historia en blanco y negro que se puede escuchar de cerca y de lejos.

Este es el alma de la exposición que recorro como si fuese la route 66, sin rumbo fijo. Al igual que Kerouac, que Hopper, lo hago con un amigo, el pintor Rafael Alvarado, con el que me gusta viajar por el museo. Un viaje en el que Hopper convierte la fotografía en un buscador de respuestas, en el acta notarial de la mandrágora bohemia, en una creatividad artística que tiene la identidad como actitud. Cada imagen es la geografía de la historia que cuenta con la voluntad del superviviente, del cómplice. Mira la moda y retrata sus actrices sensuales, flotando en la atmósfera que crea el encuadre, igual que si compitiese con David Bailey por una portada de Vogue. Observa y registra personas anónimas y personajes célebres. Demuestra que, además de fotógrafos francotiradores de objetivo largo y de los que lo hacen a quemarropa, existen otros que son carteristas. Se acercan, sonríen, saludan, pasan, sin que el sujeto del otro lado del objetivo advierta que le han robado la cartera. El alma en una mirada. Me gustan los retratos que desvelan la identidad interior, el rostro al que uno terminará por parecerse. Aunque siempre me he preguntado cómo es la fotografía que capta el rostro del miedo, del egocéntrico, del cobarde, el de aquel que es una máscara hacia fuera, una máscara hacia dentro. Hopper es muchos Hopper. Por eso hay imágenes que recuerdan a Duane Michals, viajero, conceptual y creador de secuencias fotográficas, cuando confesó «soy un reflejo fotografiando otros reflejos dentro de un reflejo». Le doy la razón al ver al volante a Tuesday Weld, perfil de belleza al viento rubio de la felicidad. Hopper la convirtió en un poema de amor en dos movimientos. Al contemplar a Warhol, marca eterna de esa mirada con eco en la que sólo cambia el color camaleón.

En este Hopper route 66 de 141 kilómetros en la pared, se pueden encontrar encuadres que son poemas visuales sobre la sociedad de consumo. Manténgase a la izquierda; beba Coca Cola; sienta el dolor del hielo derritiéndose sobre sus hombros; contemple la perspectiva área de un ángulo de calle con una enorme flecha pintada en el asfalto que señala a un niño en tránsito. Fotogramas de cine, cuadros, fotografías de fachadas con ventanas y sombras que recuerdan pinturas de Mondrian. Carteles desgarrados como un graffiti en una pared por la que parece que acaba de pasar Basquiat. Lichtenstein, Tinguely, Rosenquist y Ed Ruscha, el artista como producto. Y otras fachadas y aceras y casas y seres anónimos haciéndome rememorar al pintor que nos enseñó que, a veces, la vida está Hopper. Fotografías con el silencio limpio en blanco y negro, el mismo realismo poético de la inmovilidad de lo cotidiano y el latido del detalle. Escenas del medio oeste, con el tiempo mutilado y los rostros fósiles, que evocan la mirada seca de Richard Avedon.

No puede faltar la huella del apocalíptico actor, con cámaras colgadas al cuello en medio de la jungla de Vietnam, igual que si fuesen cabelleras o armas ligeras de repetición. Qué pena que esos carretes fuesen de ficción. Esas fotos hubiesen sido el broche rebelde a esta exposición. Está claro. Alguien que nace en Dodge City nunca viaja en el asiento de atrás de la vida.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

ANAIS PÉREZ LAYED: POEMAS

ANAIS PÉREZ LAYED: POEMAS

[La poeta Anais Pérez Layed publica en Olifante ‘El fuego de las sombras’. He aquí una selección de poemas que la autora, tan gentilmente, me envía.]

 

 

 

PERPETUIDAD

Fluye un afán de perpetuidad
en la propuesta sorda
de escapar hacia dentro,
desnuda, abrazada a los miedos.

Desasirse del apretón del cuello
es saltar con los pies atados al abismo,
liberar los recuerdos, aún a riesgo,
de morir en los sueños inconsciente.

Recubrirse de nada,
aislar al don inteligible del silencio.
Desenchufar el cable
que te une a la vida
y sepultarse en tierra de papel.

¡Y que otros extraigan
el mesmérico jugo de hojas secas!

 

 

 

 

 

CANCIÓN BARROCA

Un espejo en la niebla me desnuda.

Me muestra sin pudor las redondeces, 
la asfixia del pasado en la garganta 
que se agolpa en la puerta 
como un montón de nieve.

Una canción barroca
brilla en el horizonte.

 

 

 

LA DANZA DEL BOSQUE

Debajo del serbal 
toco para ti mi violín imaginario,
danzo y dirijo la sinfonía del bosque
con mi vara de avellano.

Soy una reina,
coronada de helechos
por tus manos.

Las plantas trepan
entre las piernas de los árboles;
se clavan en mi piel
y acarician mi estómago.

Y de pronto, impaciente,
deseo volver al conocido aroma
de tu cuerpo en las sábanas.

 

 

 

EL ÁSPID

Tengo miedo de las sombras fugitivas.

Acaban siendo hurones
mordisqueando la cesta donde se guarece el áspid.

 

 

EL ESCALOFRÍO DE LA NOCHE

Vuelo en el escalofrío de la noche, 
con la furia que prometen
las cópulas nocturnas.

Y he subido a un corcel de palabras
a cabalgar los versos
y perdido la escasa santidad
que me quedaba, desnuda como el agua.

 

*Todas las fotos son de Sarah Moon. La última es un autorretrato. 

LUCÍA CAMÓN PROMUEVE TEATRO EN PEQUEÑO FORMATO EN ARAGÓN

TEATRO EN PEQUEÑO FORMATO PARA PUEBLOS Y LOCALES DE ARAGÓN

[Lucía Camón, actriz, poeta y creadora audiovisual, me envía este proyecto de Teatro en Pequeño Formato. Así se desarrolla la historia. La foto de Lucía Camón y su compañero Alfonso Klint es de Lara Albuixech. Añade una nota Lucía a este informe: “Se me olvidó poner en el informe que con esta iniciativa también pretendemos animar a las compañías propias y de fuera de Aragón a presentar propuestas de pequeño formato. Ya que de este modo se puede llegar a lugares que, debido a la falta de infraestructuras o de recursos económicos, no tienen acceso a ver teatro de gran formato. En Aragón han colaborado de momento: Jaime Ocaña, Los Mañólogos, Los hermanos Carcoma... y esperamos que sean muchos más” ]

Voy a tratar de explicar el proyecto brevemente. En líneas generales este proyecto pretende hacer reir a la gente acercando el Teatro de pequeño formato (con gran tradición en nuestro pais) a los pueblos y locales de Aragón. Queremos crear una red privada de salas, casinos y locales en los que actuar, como antaño, por y para la gente. La dimensión social del proyecto tiene que ver con la gente mayor, la risa y los pequeños pueblos

Se hace posible por la colaboración INDISPENSABLE de tres elementos clave:

1. LOS LOCALES PARTICIPANTES, el MÁS IMPORTANTE, son estas personas las que arriesgan su dinero y su trabajo para ofrecer algo nuevo a su clientela, con entrada gratis o a un precio simbólico. Para mi son los verdaderos héroes de este proyecto. Es bonito como el dueño del único bar del pueblo aparta todas las mesas, pone un montón de filas de sillas y con un telón negro y un par de focos el bar de cafés se trans­forma como por arte de magia en un teatro que acoge a toda la gente del pueblo sin distinción.

2. LOS PATROCINADORES, empresas sobre todo locales y alguna nacional que deciden apoyar esta iniciati­va a cambio de publicidad, ayudando así a que el teatro vuelva a tener su lugar en los pueblos. Los hoteles por ejemplo han apoyado la iniciativa ofreciendo alojamiento a los artistas a cambio de la publicidad. En Calatayud la Cerveza San Miguel a patrocinado la cartelería.

3. LOS GRUPOS DE TEATRO, que apuestan por acercarse a estos pequeños lugares alejados de las capitales por un pequeño caché. Este punto es clave. Yo siempre he creido que la gente en los pueblos, en contra de lo que los tópicos marcan, tiene sensibilidad hacia el arte. Quizá porque su ritmo es mas pausado o porque estan mas en contacto con la naturaleza, no lo sé... Creo que son muy capaces de apreciar una obra de calidad. La idea es acercar a los buenos artistas que suelen habitar en las ciudades a este ámbito para que se conozcan mutuamente. Esta programación vienen actrices y artistas muy buenos!

Ejemplos:

La Bernalina:

http://www.youtube.com/watch?v=wJqt5AQ2u6M

Las chicas de Copivolta:

http://youtu.be/3_z0YgbpEG4

http://youtu.be/B0Q7MMVU8QQ)

El Cabaret de Roma Calderón:

http://www.youtube.com/watch?v=A-fbeCCp-zU

HISTORIA:

Lo importante de este proyecto son los dueños que se arriesgan, como te he dicho.

En cualquier caso hemos hablando con la gente del medio de aqui, como por ejemplo, Joaquin Muri­llo, también con monologuistas y compañías aragonesas. Se trata de dar trabajo a la gente. Y cuando el gran formato se encuentra paralizado es importante dar salida a espectaculos más pequeños y moldeables.

Al venir a vivir aqui, hace seis meses que me he trasladado de Madrid a Torralba de Ribota, enseguida me di cuenta de que esta era la manera en la que yo podía aportar a la comunidad mi experiencia y contactos. Para ello me he asociado con mis amigos Maria y Rafa que gestionan desde hace mas de 10 años el circuito cafe teatro Valencia con un exito apabullante, más de diez locales por toda la ciudad se llenan hasta los topes todas las noches, en este caso San Miguel les patrocina el 100% del circuito. Elos han aportado toda su experiencia y una cantera de comicos y artistas maravillosa.

Hemos empezado en Calatayud con una temporada de actuaciones de dos meses.

Organiza:ACTUACIONES DE HUMOR EN LOCALES

ENTRADA LIBRE