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Antón Castro

¿QUÉ ES PLOT 28? UN DIÁLOGO CON HERNÁN RUIZ Y AGUSTÍN SERRA

 

ENTREVISTA A AGUSTÍN SERRA v.1 Y HERNÁN RUIZ,

AUTORES DE PLOT 28, EL PRIMER UNIVERSO TRANSMEDIA EN CASTELLANO

[Agustín Serra, productor audiovisual, y Javier Hernández Ruiz, profesor experto en cine y en celtíberos, acaban de crear el proyecto Plot 28, presentado en dos ocasiones en Zaragoza. Aquí ofrece una entrevista que se publicó en Heraldo de Aragón sobre tu empeño, tan ambicioso como lleno de posibilidades. Un trabajo en equipo.]

 

-¿Qué es, qué quiere ser Plot 28?

Es una historia de ficción. Plot 28 conforma un universo transmedia, el primero en lengua española. Aspira a promover una nueva manera de enfrentarse a la ficción con la tecnología del siglo XXI, una nueva experiencia de hacer inmersión en la ficción, una manera diferente de entretenimiento para el usuario contemporáneo.

¿Qué quiere decir eso de ficción total?

Se trata de un nuevo formato que sirve para contar historias a través de la lógica transmedia. Esta utiliza distintos canales y plataformas, varios géneros y registros. No se trata de un mero multimedia, sino de diseñar un universo rizomático con historias entrelazadas en las que nada se repite aunque todo está conectado. A este universo se accede por distintas “puertas de entrada”, es decir novelas, documentales, la web, blogs…; a partir de aquí el usuario puede hacer su propia travesía y escalar los contenidos disponibles.

-¿Qué relación guarda con el meandro de Ranillas y en concreto con la parcela 28?

Esta es la chispa de inicio de toda la historia, el desencadenante de este universo fabulado. La parcela 28 se situaba en el centro de lo que ahora es la Expo y en ella vivía el último hortelano del Meandro de Ranillas que apareció muerto en extrañas circunstancias, el mismo día de la confirmación de Zaragoza como sede de Expo Agua 2008.

-¿Cómo habéis desarrollado toda esas historias que arranca de un núcleo, se expanden y a la vez parecen un poco ilimitadas, que pueden seguir creciendo?

Efectivamente, la ficción del siglo XXI es expansiva, escalable y genera las herramientas para prolongar las historias de forma regenerativa. Estamos ante un organismo vivo, que crece, se multiplica…

¿Cabría decir también que Plot 28 es una apuesta por la ficción pura en todos los campos?

Por supuesto, es ante todo ficción. A veces este tipo de propuestas se relacionan con la tecnología olvidando esa naturaleza primordialmente fabulada. La creación artística y la tecnología han ido siempre de la mano; la pintura del Renacimiento, la fotografía, el cine, el teatro se han hecho posibles con los instrumentos tecnológicos de su época. Ficción total quiere responder a la tecnología del siglo XXI, al servicio de un usuario que maneja múltiples dispositivos, que tiene otra manera de narrar y percibir el mundo más descentralizada y multfacética.

¿Qué hay ahora en Plot 28?

Tres textos literarios (una novela, un diario y un libro de relatos), tres documentales creativos, redes sociales, teatro filmado, cómic, activismo, banda sonora, vídeoclips, juegos interactivos, fotografías, webs temáticas, blogs de los personajes... Los entendidos dicen que un universo transmedia está constituido por elementos online y offline. Plot 28 cumple este reto e incluso han surgido de forma espontánea grupos activistas, Acción 28 y Comando 28 que operan desde Madrid.

¿Cuánta gente opera, cuántos proyectos hay en la red y cuántos están en fase de producción?

Esto es un trabajo de un equipo de una treintena de personas, con dos creadores y un responsable de ingeniería (Alfonso del Barrio) que han coordinado la labor de guionistas, dibujantes, realizadores, comunity managers, diseñadores gráficos, artistas plásticos, fotógrafos, etc. Todos nosotros fuimos los primeros plotys, los primeros enganchados al universo Plot 28. El proyecto y el equipo están en evolución, van creciendo a la par que vamos afrontando desafíos.

-¿Cuál es la proporción de contenidos gratuitos y de contenidos de pago?

Aproximadamente un 70 % de los contenidos son gratuitos y se pueden encontrar en www.plot28.com. De momento los contenidos de pago (literatura, documentales y otros) están ofertados como un app para ipads, aunque se está desarrollando la versión para tablets con sistema Android.

¿Por qué manejáis tanto los seudónimos, el apócrifo, la ilusión del relato real?

En nuestros tiempos la frontera entre la realidad y la ficción, si existe, es muy difusa. ¿Hasta qué punto lo que publican los medios y lo que proclaman los políticos es real? Incluso en esta entrevista una de las respuestas es falsa… El escepticismo posmoderno nos conduce a pensar que todo es un relato, con un punto de vista interesado. Plot 28 es la crónica de los mecanismos del poder contemporáneo desde una perspectiva radical y, quizá por ello, nos agarramos a esta deliberada ambigüedad. ¿No será más real lo que se cuenta en Plot 28 que un discurso de Rajoy? En esta lógica se explica el juego de pantallas narrativas, que dan paso a unos retos de metaficción en los que, como en El Quijote, hay un supuesto autor de los textos (Jaime Miñana) que ha dejado el testigo del liderazgo de ese mundo ficticio a la ciberperiodista y activista Joana Silveira. Ella es la encargada de continuarlo y difundirlo.

¿Cuál es la recepción del público, qué cosas especiales o particulares os están sucediendo?

La recepción está siendo mejor de lo que esperábamos, tanto en medios como en descargas. Plot 28 es una producción independiente en todos los ámbitos. Esta condición nos otorga plena libertad creativa, aunque nos limita en la difusión y distribución del producto, que sabemos que será más dilatada en el tiempo que si estuviéramos bajo un paraguas de una multinacional.

¿Quién urde las tramas, quién crea los personajes, cómo es el trabajo en equipo?

Ya hemos comentado que es un trabajo en equipo liderado por dos coordinadores en el terreno narrativo. Nosotros somos los últimos responsables creativos, los supervisores de las historias. Las aportaciones de los storytellers confluyen en esta macroficción aportando un valor específico, una perspectiva propia que promueve su libertad creativa.

Puestos a soñar, ¿hasta dónde queréis llegar?

Ya sabes que los sueños no tienen límite... Somos conscientes de que, al menos en el ámbito hispano, estamos abriendo un camino. Nos gustaría seguir transitándolo publicando nuevas historias a través del formato Ficción total, que tiene una proyección en muchos ámbitos de expresión. Por otro lado, Plot 28 es un proyecto comprometido con su tiempo; promueve una visión muy crítica y radical de la miseria del poder. Por eso el misterioso Grupo 28, caracterizado por una persistente resistencia a los abusos de los poderosos, tiene un papel vertebrador en la ficción. Y, puestos a soñar, nos gustaría que Plot 28 fuera una aportación más, desde el lado de la creación, a los movimientos sociales que reclaman una auténtica democracia. El entretenimiento en estos tiempos difíciles no está reñido con el compromiso.

¿Qué significa internet, las redes, las nuevas tecnologías para vuestro proyecto?

Son las herramientas que ofrece nuestra época, nada más. Plot 28 es, ante todo, una innovación creativa más que tecnológica; aunque hemos aportado desarrollos específicos, como el primer app de ficción en castellano y una nueva “lectura interactiva” de unos textos literarios navegables. Estas herramientas están pensadas para un nuevo usuario que va más allá del lector y espectador, se ajusta más al rol del interactor. Esas tecnologías son las que permiten que este interactor conforme su propio universo de ficción.

 

*La foto de Javier Hernández Ruiz, Hernán Ruiz, y Agustín Serra la he tomado del dominio de El periódico de Aragón en internet.

 

PREMIO NACIONAL PARA ARTESANOS DE ARAGÓN Y ANA BENDICHO / NOVO

LA ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE ARTESANOS DE ARAGÓN
PREMIO NACIONAL DE ARTESANÍA PARA ENTIDADES PRIVADAS 2012


La Junta Directiva de nuestra asociación tiene la inmensa alegría de informaros que el Ministro de Industria, Energía y Turismo nos hizo entrega ayer del Premio Nacional de Artesanía 2012 para entidades privadas por la dedicación de nuestra candidatura a la puesta en valor de la artesanía, contribuyendo con nuestra actividad a darle una mayor visibilidad en un entorno favorable y de prestigio y por el programa ARDI (Artesanía y Diseño) que hemos llevado conjuntamente con la empresa Novo. (El premio está dotado con 3.500 euros).

 

Convocados por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y promovidos por la Fundación Española para la Innovación de la Artesanía (Fundesarte), los VII Premios Nacionales de Artesanía se han entregado hoy en un acto presidido

por el Ministro José Manuel Soria en la sede del Ministerio en Madrid

 

Madrid, 4 de abril de 2013 – Los Premios Nacionales de Artesanía tienen como

finalidad dar reconocimiento institucional al más alto nivel a aquellas actuaciones reconocidas como excelentes y ejemplares en el campo de la artesanía contemporánea. El principal objetivo es impulsar el desarrollo y la competitividad de las pequeñas y medianas empresas artesanas españolas, incentivando la innovación, el diseño y la capacidad de adaptación al mercado. Estos galardones promovidos por Fundesarte incluyen, además del Premio Nacional, otras cuatro categorías que vienen a reconocer la calidad de un producto o una colección en particular, así como una propuesta innovadora y una iniciativa de promoción privada y pública del sector artesano.

 

El Premio Promociona para entidades privadas 2012, se concede por la dedicación de los candidatos a la puesta en valor de la artesanía, contribuyendo con su actividad a darle una mayor visibilidad en un entorno favorable y de prestigio. Este premio ha sido otorgado a la Asociación profesional de artesanos de Aragón por el vigoroso impulso que ha dado al sector al realizar un proyecto de aplicación de las técnicas del diseño a la artesanía, el Plan ARDI (Artesanía + diseño) iniciado en 2006, mejorando la sostenibilidad de la producción y creando nuevos canales de comercialización y colaboración entre empresas en el ámbito de la producción.

 

En esta categoría resultaron finalistas la Federación de Nota de prensa Organizaciones Artesanas de Castilla y León (FOACAL) y la empresa valenciana Sanserif Creatius S.L.

 

*La foto de Ana Bendicho, del Estudio Novo, colaboradora permanente de la Asociación de Artesanos de Aragón, es de Vicente Almazán.

JOSÉ IGNACIO BAQUÉ, EN BANTIERRA

JOSÉ IGNACIO BAQUÉ, EN BANTIERRA

[Esta tarde, en la sala de Bantierra, José Ignacio Baqué (Zaragoza, 1941) inauguraba su exposición de pintura figurativa, ’El arrebato de vivir’, que recorrerá otras localidades aragonesas. Este es el texto del catálogo.]

 

EL ARREBATO DE VIVIR

 

Antón CASTRO

José Ignacio Baqué es consciente de que tiene una vida nueva. De que ha sobrevivido a los latigazos de la enfermedad más cruel, el cáncer, y quiere que eso, su condición de superviviente, se note en su pintura. Pinta como vive. Pinta como resiste. Pinta con esperanza. Con alegría, con vocación, como quien exalta los minutos y las horas, y las sensaciones inefables de cada día. El pintor abstracto de antaño, matérico y de texturas tan elaboradas, ha dado paso a otro tipo de creador, figurativo y esencial: el resucitado Baqué exalta la sencillez, los objetos, una mirada o el cuerpo cimbreante de una mujer que se entrega, en cuerpo y carne, a un violonchelo, pongamos por caso.

La felicidad, tan trabajada, empieza en el estudio, en ese aroma de hogar y refugio donde hay muchas cosas: sus propios lienzos, mayoritariamente abstractos, aunque también su galería de retratos avanza por el pasillo; sus libros, historiados por el tiempo y por la belleza, sus manuales de pintura, sus insólitas enciclopedias; la compañía de María José, que va y viene por la casa, de la pintura a la vida y de la vida a la pintura, con la seguridad del humor y la buena compañía. José Ignacio Baqué es un pintor con atmósfera, con memoria, con antepasados ilustres (en la familia y en la historia general del arte: desde la pintura medieval, tan frontal, y el holandés hasta Picasso o Morandi), y es un pintor que trabaja en un espacio con vistas, acristalado, un gabinete de mago de la luz que registra el color y el temblor del cambio de las estaciones.

Quedémonos un instante en su estudio: ante su último cuadro, una marina más bien gigante que contiene muchas cosas: el mar insomne, un barco que fluye y que flota, las perspectivas del roquedal y quizá la premonición del faro y del farero. Aquí, en esta soledad tan luminosa, José Ignacio Baqué es el artista, el soñador, el marino y el farero que se debate entre el olor de la trementina y el acordeón de todas las mareas. De vez en cuando, para recordarle que la vida se derrama de modo incontenible como un gozo para la vista, sus nietos y nietas le dan ideas, le corrigen, le exigen la claridad esencial que debe tener un lienzo: esa claridad que está más allá de la materia, de la composición o del asunto. Esa claridad que es candor, búsqueda, sutileza, gracia y riesgo: el puro placer de existir contra los presagios del azar.

A José Ignacio Baqué le gusta decir que cada cuadro es una aventura. Un viaje hacia lo incógnito y por tanto un descubrimiento. De aquí que uno de sus personajes preferidos sea el tuareg. Cuando cree que el cuadro está concluido, lo mira por última vez e intenta olvidarlo. Así tiene la sensación de que cada obra que empieza es rigurosamente nueva, de estreno absoluto, desconectada de su propia biografía, que tiene poco que ver con las anteriores creaciones o con las que tengan que venir. Pintar es un extravío del alma y de la mente. Pintar es dialogar con el olvido y vencerlo. Pintar, para José Ignacio Baqué, es mirar en derredor y singularizar los pequeños dones cotidianos. Así, como si no tuviera un cuaderno de bitácora propiamente o un diario de intenciones de artista, capta cuanto ve. Lo inmediato que se vuelve simbólico. Una silla, una botella, una maternidad, una sardina, una cabeza de mujer, los sucesivos paisajes de interior, bodegón, mar abierto o bosque entrevisto.

La pintura de Baqué también tiene algo teatral: a él le gustan mucho la Comedia del Arte y sus figuras, los actores y los toreros, le atraen especialmente el circo con sus figuras y sus historias secretas: domadoras, volatineros y acróbatas, payasos, mujeres que pasean su beldad melancólica bajo la carpa. Niñas de seda y luna. Le interesa el reino de las muñecas, tan amado por los surrealistas, tan inquietante y tan sutil. Un mundo dentro del mucho pespunteado por el escalofrío. Le gustan las marionetas: las sueña, las construye, les da otra vida más allá de la ficción en sus lienzos. Y por si no quedara claro un último matiz: a José Ignacio Baqué le interesan los seres humanos: las niñas, las mujeres, los hombres con una historia detrás, los pescadores y pescadoras, los músicos, los solitarios. Y sus retratos, o sus criaturas, atesoran las claves de su arte: vibración, color, encuadre, hondura, ecos de la pintura de los años 20 y una gracia especial que tiene mucho de arte expresionista que busca sugerir, transportar, contar con los atributos eternos de la pintura. Ahí están dos piezas que destacan en la muestra: el retrato de María José, la musa y la compañera y la esposa del pintor, una composición equilibrada de tono, serena y elegante, un cuadro de emoción contenida que nace de la complicidad y de la confianza, y ‘La violonchelista’, quizá el cuadro más emblemático, el que con mayor rotundidad define al Baqué que canta y exalta cada nueva oportunidad que le concede la vida.

Además de esos temas tan narrativos, tan explícitos, por decirlo así, a Baqué también le gusta hacer pequeños guiños de contenido o de pensamiento profundo, casi  de crítica social: por ahí anda el ‘Asceta’, el tríptico ‘Los moralistas’, ‘La mala reputación’ o la pieza ‘No ver, no oír, no hablar’, que también es un manifiesto y un acorde de rebeldía y de sarcasmo en este tiempo de imposturas y silencios tan medidos como obscenos. Eso sí, todo ello, el desarrollo intuitivo de este mundo se aborda con enorme sutileza, con dulzura e incluso, y así le gusta decirlo a José Ignacio Baqué, con ternura, aunque no esté de moda.

Baqué, uno de los ocho magníficos del grupo ‘Azuda-40’, un pintor de una dilatada trayectoria, está en esta muestra en plenitud. La creación nace de la incertidumbre y de la búsqueda. Y de esas certezas que se conquistan de modo un tanto inadvertido. Como quien no quiere la cosa. Como quien sale a pescar o a cazar el poniente más exuberante de oro y sangre. Baqué goza y se renueva. Se vuelve otro y él mismo. El pincel y sus sueños son el arrebato constante de una vida nueva.

 

JOSEMA CARRASCO Y LOS LIBROS

JOSEMA CARRASCO Y LOS LIBROS

Josema Carrasco me envía esta nota de elogio a los oficios del libro:

 
 

Mis héroes son los libreros que aguantan doce horas a la intemperie un día del libro y sueñan con mantener su negocio, los escritores que han publicado y los que no y llevan un manuscrito escondido que un día será un libro de cuentos o una novela, los que hojean libros y no pueden comprarlos, los que siguen haciendo de la lectura un lujo necesario, los poetas jóvenes y adultos que sueñan con tipografías y revoluciones, los autores que te regalan una dedicatoria y una sonrisa, los editores valientes que arriesgan y se ilusionan con cada proyecto, los que siguen empeñados en leer abriendo cada página como una puerta o una ventana, los ilustradores a los que admiro y que hacen trabajos preciosos aunque tengan que trabajar en otros oficios y los dibujantes que por un día salen de sus viñetas y de sus bosques de lapiceros, acuarelas y rotuladores y te hacen un dibujito que es una maravilla. A todos ellos GRACIAS

FIRMAMOS EN ANTÍGONA Y NALVAY

FIRMAMOS EN ANTÍGONA Y NALVAY

Hoy es el Día del Libro y Día de San Jorge. En el Paseo de la Independencia, por la mañana, Javier Hernández, ilustrador, y yo firmaremos el libro ‘El niño, el viento y el miedo’ (Nalvay) en el puesto de la librería Antígona, de doce a dos; por allí también estará David Mayor con su poemario ’31 poemas’ (Pre-Textos). Si alguien lo desea, firmaré ejemplares de ‘Cariñena’, una novela de formación que transcurre en diez días de octubre de 1978 en Cariñena y Alfamén, ‘Versión original’, el poemario que me publicó Isla de Siltolá con el título genérico de un poema dedicado a Félix Romeo, y ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (Xordica), que reeditó ese libro que sucede en el Maestrazgo entre 1833 y 1995. Por la tarde, estaremos en el puesto de Nalvay de seis a ocho. Feliz Día para todos: lectores, paseantes, amigos, escritores, libreros...

[Por cierto, hoy se adelanta el suplemento ’Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón y publica un especial de 24 páginas con el título genérico de Librerías, libreros y libros. La segunda foto la he tomado de Radio Huesca.]

MANU BRABO, POR PICOS LAGUNA

 [Ayer, en el suplemento dominical de ’Heraldo de Aragón’, Picos Laguna publicaba esta entrevista con Manu Brabo (Zaragoza, 1981), premio Pulitzer de fotografía. La traigo aquí al completo].

MANU BRABO: “Sin mis padres no hubiera llegado a ningún lado”

[Acaba de lograr un Pulitzer, el premio de fotografía más prestigioso del mundo, por una imagen tomada en Siria. Nacido en Zaragoza y criado en Gijón, es uno de los últimos reporteros de guerra]

 

TRES FRASES

«Siempre quise ser lo que soy, aunque no supiera cómo conseguirlo»

«Lo dejé todo: mi trabajo, Madrid, a mi novia, y me volví a Gijón»

«Envías tu trabajo y nadie te contesta y llegas a cuestionarte como persona»

 

Por Picos LAGUNA.

Coordinadora de Heraldo Domingo de HERALDO DE ARAGÓN

 

 

Esta es una de esas entrevistas que podía haber sido interminable, en la que la bonhomía del entrevistado acaba llegando al corazón y te terminas enrollando por cualquiera de los caminos que se abren a lo largo de la conversación. Un encuentro que arranca con la imagen con la que ha ganado nada menos que el premio Pulitzer, una demoledora fotografía hecha en una Siria hoy olvidada y llena de muerte. Un galardón que es el sueño de miles de personas en todo el mundo, que es (casi) inaccesible y que le ha convertido en el segundo español en conseguirlo después de Javier Bauluz en 1995, por su trabajo en Ruanda. Pero es que Manu Brabo (Zaragoza, 1981) tiene el espíritu de los viejos reporteros a los que les quema el alma ante el dolor que tanto han fotografiado; de quien nunca abandona los conflictos, de los que vuelven una y otra vez cuando el circo mediático ya se ha retirado y olvidado de ellos.

Usted nació en Zaragoza y vive en Gijón.

Yo nací en Zaragoza y aquí viví  unos pocos meses porque mis padres sacaron plaza de médicos en Pola de Siero, primero, y Gijón, después. Vivían aquí y aquí se conocieron estudiando Medicina; mi padre es radiólogo y mi madre pediatra.

Pero siguió viniendo por aquí.

Claro, porque mis abuelos paternos vivieron muchos años en Jaca y mi abuela en Zaragoza, en la calle Corona de Aragón. Veníamos por vacaciones, pero con los años los viajes se iban espaciando y con el tiempo a mi me iba dando mucha pereza, porque era un viaje muy pesado, lleno de curvas y me mareaba mucho; era un suplicio. Hoy es diferente con la autopista. Sigo teniendo familia y además está mi novia que también es fotógrafa. Es curioso, porque desde Navidades he ido tres veces...

Acaba de ganar un premio Pulitzer, el sueño para un fotógrafo.

Sí, sí, aunque he sido consciente de la importancia del premio solo cuando me he visto desbordado a llamadas y mensajes. Es una locura y puede que no hubiera calibrado la realidad de su prestigio y dimensión.

El premio es por una foto tomada en Siria en la que se ve a un padre llorando la muerte de su hijo. Un hecho tremendo y universal.

Es una imagen muy fácil de entender porque está al revés, porque deberíamos ser los hijos quienes lloremos la muerte de los padres; una imagen contra natura y que denuncia también la violencia sin sentido.

Además, de un conflicto que está abandonado.

Nunca he entendido los picos mediáticos, porque entre septiembre y octubre fue una auténtica inundación de noticias sobre Siria y ahora por desgracia la gente se ha olvidado de él, y siguen produciéndose muchas muertes

A usted le retuvieron en Libia durante 45 días, y sigue volviendo.

No me gusta abandonar los conflictos. A Libia también viajé varias veces, para la revolución y para las elecciones.

¿Cómo se inició en la fotografía de guerra?

Siempre me atrajo, pero recuerdo un reportaje en un semanal de imágenes de fotógrafos que habían muerto trabajando en conflictos, Kappa..., y me quedé impactado porque hablaba de gente que se ganaba la vida yendo por esos sitios y contando lo que sucedía. Yo estaba en Primero de BUP, unos 14 años, y me enteré de que podía estudiar fotografía, así que mi objetivo se centró en conseguir aquello. Era muy mal estudiante.

Pero estudió Fotografía.

Tengo que decirle que yo era un ‘vagoncio’ que prefería estar en el patio del colegio jugando a voleibol, fútbol, a cualquier deporte, el que fuera; o en el bar con mis amigos. Estudié fotografía que era lo que me gustaba y lo hice en Oviedo y cuando intenté trabajar en ello vi que era muy complicado, así que como no sabía qué hacer, pero sí quería ser lo que soy hoy, me fui a Madrid y comencé a estudiar Periodismo, porque pensé que si no podía ganarme la vida con la fotografía al menos lo haría con la escritura. Pero con el tiempo llegué a la conclusión de que el dinero que me costaban las matrículas podía invertirlo en viajes.

Casi acaba Periodismo.

En la Facultad de Comunicación estuve 3-4 años y al final solo me matriculaba de lo que me interesaba, así que tengo asignaturas aprobadas de casi todos los cursos. Estaba trabajando en una agencia haciendo fotografía deportiva y durante cuatro años compaginé ese trabajo con viajes que después intentaba vender, como el terremoto de Haití, Kosovo...

Trabajar para viajar, algo por lo que han comenzado muchos corresponsales de guerra.

Es la única manera, porque por más ganas que tengas de trabajar nadie te va a llamar para decirte que te vayas a un sitio y que envíes las fotos, o estando en algún lugar para que les envíes tu trabajo.

¿Cómo es de complicado vender una foto para un ‘freelance’ como usted?

Ahora me parece más fácil. Al principio no, y es muy duro y frustrante; te sientes un novato, un ‘primo’ y solo te centras en los medios de comunicación; intentas hablar con ellos y no obtienes ninguna respuesta, como si el correo electrónico fuera un gran agujero negro. Es muy desilusionante porque piensas que no haces bien tu trabajo, que eres un mal fotógrafo y un mal periodista, un trabajo que haces con todo el cariño y por el que te dan la callada por respuesta. Te cuestionas a ti mismo y todo, absolutamente todo, por un acto tan sencillo como es que alguien te responda a un correo electrónico. Así fue durante mucho tiempo, porque además tuve muchas respuestas esquivas. Hasta que hice un viaje a Palestina y conocí a dos periodistas navarros impresionantes, Alberto Pradilla y Aritz Intxusta. Ellos son plumillas y yo fotógrafo, así que comenzamos a trabajar juntos. Hice un reportaje sobre el psiquiátrico de Belén y me lo compraron y ví que sí, que había editores que creían en mi trabajo. Me hizo mucha ilusión, porque soy como un niño y me entusiasmo cada vez que me publican algo. A partir de ahí es cuando comienzo a no cuestionarme y a trabajar mejor.

¿Cuándo sintió que podía vivir de ello?

Yo estaba en Madrid pero vivía  una situación que me quemaba vivo. Fotografiaba deporte de todo tipo, de motociclismo a golf, fútbol... y aquello acabó por asfixiarme. ¿Que si me gustan las motos hoy? Mucho, pero ahora, francamente, me dan igual. Llegó un momento en el que decidí dejarlo todo: Madrid, mi trabajo, mi novia, y me volví a mi pueblo, a Gijón, a reestructurar mi vida y fue cuando comenzaron los conflictos en Túnez, El Cairo y lo de Libia, pero yo no tenía dinero para ir. Un amigo me pidió que hablara con unos contactos míos para ir él y cuando les llamé ellos mismos me sugirieron que fuera yo también quien cubriera esos conflictos. Me organicé el viaje ya con previsiones de venta de mis trabajos, pedí un crédito a  mi madre y me fui a Túnez.

Siempre están los padres detrás en los momentos más importantes de nuestra vida.

Es una suerte tener gente así, como mis padres, que te apoya incondicionalmente. Sin ellos no hubiera llegado a ningún lado; siempre generosos, apoyándome de manera desinteresada, creyendo en mi. En ese viaje empiezo a colaborar con la agencia Efe, en Libia, con la DPA, y la cosa comienza a rodar y un día estando trabajando con tres periodistas tengo la mala suerte de caer en una emboscada y con un resultado que la gente sabe: 3 presos y uno muerto.

¿Cómo le afectó estar retenido en una prisión durante tantos días?

Cuando me soltaron lo difícil fue  encontrar el equilibrio entre la persona que era cuando me retuvieron, la que fui mientras estuve preso y el que era al salir en libertad. Porque después de 45 días en una cárcel tus patrones de comportamiento cambian mucho. A las tres semanas de regresar me salió un trabajo para una ONG en Honduras y me fui, porque entendí que era la mejor manera de empezar a centrarme, y encontrar el equilibrio pasaba por trabajar y desarrollarme profesionalmente. La batalla de Trípoli coincide con el fin de mi trabajo en Honduras y desde allí me voy a la frontera con Libia.

De nuevo, otra vez a empezar.

Era lo que más temía, que me quedara alguna secuela emocional, algún miedo que me impidiera trabajar. Decidí que si los tenía me enfrentaría a ellos, y estuve desde la batalla de Trípoli hasta el final de la guerra en Libia.

Usted vive en Gijón, una ciudad tranquila, y supongo que será porque le da la tranquilidad que necesita después de un conflicto.

Gijón es para mí un paraíso; es un lujo, porque cuando vuelvo tengo a mi familia, que es muy importante en todos los sentidos; a mis amigos de siempre que no tienen nada que ver con mi mundo profesional, que son instaladores eléctricos, marinos..., porque hay poca gente que entiende lo que hago. Para mi es una descompresión total, vivo tranquilo y si un día estoy agobiado, salgo de mi casa y paseo, y, como vivo frente al mar, solo tengo que mirar el horizonte para lograr serenidad.

¿Quién le da estabilidad? 

Dentro de mi inestabilidad, lo que me tranquiliza es mi gente, mis incondicionales a quienes les da igual quién seas, porque para ellos no eres el fotógrafo que secuestraron ni el premio Pulitzer; y mi novia... Ella también es fotógrafa y es de Zaragoza, y hemos estado trabajando juntos durante meses en Siria.

 

DESPIECE

«Ya no podía aguantar ni una matanza más»

Comparte el Pulitzer, el premio de fotografía más prestigioso del mundo, como parte de un equipo de cinco fotógrafos de Associated Press que cubren el conflicto en Siria, junto a Rodrigo Abd, Narciso Contreras, Khalil Hamra y Muhammed Muheisen y, a pesar de su juventud, tiene ya tres guerras a su espalda: Egipto, Libia y Siria.

Dice que quiere seguir trabajando: «Porque tengo 32 años y mucha tela que cortar. Espero que el premio me sirva para afianzar mi trabajo. He llegado hace poco de Siria y lo que me apetece estos días es descansar, disfrutar de mi gente, de mi familia, comer..., porque soy de los que cuando viaja se compra las patatas y los huevos para hacer tortilla». Ahora, espera organizarse para irse a vivir una temporada a El Cairo y desde allí cubrir todo Oriente Medio.

Y recuerda la carta que le envió a Gervasio Sánchez, también periodista de guerra, porque pensó que él era el único que podía entender «por lo que estaba pasando cuando en Siria llegué a plantearme, junto con otros siete periodistas, qué demonios hacíamos allí entre tanta muerte, porque yo ya no podía aguantar una matanza más. No éramos íntimos ni mucho menos, pero sabía que no había otra persona a la que contarle todo eso».

 

 

*La foto premiada y un retrato de Diego Ibarra, fotógrafo zaragozano que da vueltas alrededor del mundo con el compromiso, la denuncia y la vida por bandera.

GUILLERMO BUSUTIL: LEER, LOS LIBROS

GUILLERMO BUSUTIL: LEER, LOS LIBROS

  El escritor y periodista y buen amigo Guillermo Busutil publica hoy en 'La Opinión de Málaga' un excelente artículo sobre la literatura, la lectura y los libros. Aquí lo traigo.

 

UN HOMBRE, UN LIBRO

 

 

Guillermo Busutil

Leer en presente es un indicativo de cultura. Yo leo, tú lees, él lee, nosotros leemos, vosotros leéis, ellos leen. En los autobuses, los metros, los trenes, los aviones, los barcos, las bibliotecas, los parques, las salas de espera, las cafeterías, en las casas de este día que celebraremos libro adentro. Y también libro afuera, porque cada calle es una página de la ciudad por la que transitamos como personajes, como la huella impresa de una forma de sentir y de pensar. Lo mismo que las que nos dejaron las lecturas con las que aprendimos a emanciparnos de la realidad, a tener más amplitud de miras y a soñarnos héroes a la vuelta de la esquina, donde siempre empieza la imaginación. Todos somos el producto de nuestros juguetes, nuestros viajes y nuestras lecturas. Incluso, cada amor que igualmente me hizo, además de su marea en la memoria de mi piel, tiene también sus libros, su poema en mi escritura. Sé de gente que todo lo ha vivido en ellos, que su error fue abrir uno un día o que su retrato es una biblioteca. Y proceso afecto admirativo a Caballero Bonald, Cervantes de Argónida, por su manera de marinar el lenguaje, por enseñarnos sobre el imposible oficio de leer y recordarnos que siempre habrá un libro esperando.

El próximo martes es el día perfecto para buscarlo. Puede ser un título de moda o premiado; alguno de Defoe, Salgari, Kipling o Verne para recuperar la infancia y defender la memoria de lo leído; el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, En la Orilla de Chirbes o el de Bonilla acerca de Maiakovski, el mejor subversivo colocando bombas para hacer estallar el poema. Libros adecuados, peligrosos o inoportunos, según quién los lea, en este tiempo de crisis en el que alguien del PP puede llamar a la puerta para comprobar nuestro ayuno, la ducha fría, el cinturón apretado y nuestra austeridad también en la lectura- el ideal orden doméstico del gobierno-. También hay cuentos, poemarios, diarios, ensayos o Las aventuras de un libro vagabundo de Paul Desalmand. La narración autobiográfica y picaresca de un libro que nació el 7 de junio de 1983 con 224 páginas, 230 gramos de peso, unas medidas de 16,5x 12,5 cm, tipografía Garamond y cuerpo 12. Toda una declaración de buena salud y de libro de clase media, cuya voz nos desvela sus peripecias, otras historias, como la de un taxista que convierte su coche en una biblioteca ambulante o la de una chica que lo utiliza para cubrirse el sexo cuando hace nudismo en la playa, y que los libros hablan de noche sobre su miedo a la guillotina. El futuro condenado de una gran parte de los títulos que el martes estarán en las calles de Barcelona, llena de rosas y de escritores, en las de Madrid con interminables lecturas de noche, en las de otras capitales con un 10% de descuento, deseando ser escogidos. Pero como en el cuento de los Grimm, a las doce y una campanada o un par de copas más tarde, el libro se volverá Cenicienta y sin príncipe que lo salve poniendo en la puerta el cartel: No molesten, estoy leyendo.

La burbuja editorial estalló hace tiempo pero empezamos a darnos cuenta el pasado año, cuando la venta cayó un 40%. Y éste, sigue pendiente abajo, llevándose por delante librerías, algunos sellos independientes, otros pequeños, títulos que no pasaron la ITV y los anticipos de más de cuatro cifras para los autores. También amenaza a los escritores más literarios, cuyos lectores fieles los mantienen vivos en el mercado. Ya se sabe, en este país, la literatura vende poco. Aunque el cine diga lo contrario, nadie busca a Nemo. Menos aún la maravillosa biblioteca del Nautilius. A las editoriales le interesan más los mega sellers y, mientras los encuentran, las intrigas, dramas, batallas épicas, amores, enigmas esotéricos, fábulas sexuales y aventuras con fondo histórico que se vendan bien en las grandes superficies. Poco espacio queda para la literatura como un golpe al estómago, armada con un lenguaje de atmósfera y orfebre, que explore otra manera de contarnos historias. Conseguir que un libro, como dijo Kafka, sea como el hacha que rompe el mar de hielo de nuestro corazón. Hace lustros que la sociedad demostró que, en España, la lectura no goza de un apoyo mayoritario. Baja es la cifra de personas que la entienden como una forma de progreso, un espacio íntimo, el tiempo en el que uno está menos solo. Si se mantiene el hábito en el alambre es porque existen mujeres, clubs femeninos donde se lee mensualmente y bibliotecas rurales en las que se han esforzado en hacer de la lectura una forma de superación, de libertad y de placer. Pero en la enseñanza es, desde hace décadas, la asignatura pendiente de alumnos y profesores poco dados a valorar que con los libros se aprende a leer el mundo, la vida, el misterio de las personas. Sin olvidar a muchos jóvenes autores convencidos del éxito del escritor buen salvaje, ignorantes de que escribir es una lectura eterna. A estos síntomas graves, hay que añadir el poder de sugestión de la televisión y de la red. Artífices de la inmediatez, del impacto, de la brevedad, de la estética de la aparición que paradójicamente también es la estética de la desaparición, y de la primacía de la imagen como una representación del mundo que no conlleva la necesidad de razonar un argumento. La nueva cultura líquida de la imagen, representación poderosa del mundo cada vez más victoriosa sobre la comunicación a través de la palabra.

La salud del libro tiene un pronóstico reservado. Un mal desenlace conlleva la desaparición del discurso, de la crítica, de la opinión fundada en el pensamiento, en el lenguaje y en la escritura. La creencia en el libro como tierra firme en épocas de naufragio e incertidumbres. En la lectura como una forma de felicidad y un acto de resistencia en los tiempos del miedo a pensar, del farenheit 451 que siempre acecha un viento favorable. No podemos dejar que nos desahucien de leer. Hay que contraatacar. Este 23 de abril, con 103 años de antigüedad, hagamos que en la paz -al igual que en la guerra- se repita la consigna: un hombre, un libro; un clavel en el fusil.

Leámonos!!

PREMIO A 'LOS ILUSOS' EN BUENOS AIRES

FRANCESCO CARRIL, MEJOR ACTOR EN BUENOS AIRES

POR LA PELÍCULA ’LOS ILUSOS’ DE JONÁS TRUEBA


Francesco Carril, protagonista de la segunda película de Jonás Trueba, ’Los ilusos’, fue galardonado en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, BAFICI, con el premio al mejor actor. La película de Jonás, una reflexión y un juego sobre el arte de hacer cine y la pasión por el cine, se estrenó el pasado fin de semana en Madrid y levantó mucha expectación. Es una película sin guión, realizada con mucha libertad, con escasos medios, mucha inventiva y toda la frescura y el riesgo de un equipo joven. Francesco Carril está vinculado a la Joven Compañía de Teatro Clásico y a la Compañía de Teatro Clásico Nacional.