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Antón Castro

FRAN PICÓN: CUATRO POEMAS

[El poeta y coordinador de recitales y proyectos poéticos –tanto en bares y locales como en editoriales- Fran Picón acaba de publicar un nuevo poemario en Sabara-Literaturame. He aquí cuatro poemas breves. El retrato de Fran Picón está tomado de franciscoacuyo.com; las restantes fotos son de Loretta Lux, una fotógrafa nacida en Dresde, Alemania, en 1969, que trabaja y vive en Mónaco. Sus fotos tienen un turbador aire surrealista y a la vez de fábula.]

FRUNCES EN LA RIMA

 

FRANCISCO J. PICÓN

 

Sabara. Literaturame

 

 

 

 

FRUNCES EN LA RIMA

 

Surca mi frente

una recua de arrugas

que da impronta  a mi rima

 

otoños en la alforja

decolorada en los caminos

de versos polvorientos

 

indocilidad en la métrica

perdurable de la memoria

desubicada de tiempo

 

y un regusto a fiasco

en el paladar de mi poesía

anega el mutismo de mis palabras

 

 

****

 

 

 

EL SECRETO DE LOS BOSQUES

 

Encumbro la mirada,

paulatinamente,

más allá de la distancia

en busca de un cómplice

solitario.

 

Le susurro a los árboles

que compartan, tenues,

mi deleite con el viento

y las mariposas

frenéticas.

 

Un imperturbable paisaje

resguarda ese instante

compartido con el follaje

soterrando de identidades

el silencio de mi voz.

 

La brisa contumaz

que magulla mi quietud

avisa a mi consciencia

del paso del tiempo

a golpes de realidad.

 

Y mi mirada sucumbe

ante el poder de las prisas

y la alimaña urbana,

mas en mis pupilas descansa

el secreto de los bosques.

 

 

 

ME HAN MIRADO LAS ACERAS

 

Me han mirado las aceras

con indolencia,

como si mis pisadas

ultrajasen su sosiego

y no mereciese la pena

la queja insondable.

 

La sombra de mi reflejo

se evade por las vidrieras

de la intransigencia,

en busca de perfiles

faltos de abrazos.

 

Mi ausencia

escolta al silencio

de una ciudad inconsciente,

entre bullicios y efluvios

podridos de soledad.

 

Y mi cuerpo,

huérfano de linaje

o sonrisas,

abandona la esencia

de las aceras,

deshonrado y apocado,

para hibernar

en la morada del egoísmo.

 

 

 

 

 

CONTEMPLACIÓN

 

Si no te miro

anochece entre mis labios

matizados con la saliva

de tu ausencia.

 

Si te miro

las nubes se esconden

tras el velo de mis dudas

en la distancia.

 

Mis párpados

son la frontera de mi realidad

y de los sueños.

 

Tan sólo cierro los ojos

para no renunciar a contemplarte.

 

 

TRECE AL SOL ... DAVID MARQUETA / 4

TRECE AL SOL de... DAVID MARQUETA

 

David Marqueta (Zaragoza, 1974) es uno de los locutores más populares de Aragón: conduce en Radio Zaragoza-Cadena Ser ‘Hoy por Hoy Zaragoza’ y en Aragón Televisión el programa ‘Dándolo todo jota’. Es carismático, divertido, ingenioso y un gran comunicador.

 

[Las fotos son de Antonio Jiménez Chiquitín]

 

 “Me gusta mucho hacer la compra del día y cocinar”

“Soy muy parrandero de noche, me encanta estar en la calle”

“El verano nos recuerda que debemos vivir más y más despacio”

 

-1. ¿Qué hace un presentador de radio y televisión en verano?
-Aprovechar el cambio de ritmo que me permite la llegada del verano. La actualidad no es tan dura como en invierno, puedes ser más creativo y siempre se descubren historias muy curiosas.

-2. ¿Dónde suele veranear?
-Lo único que repito cada verano es darme el gustazo de comer en la piscina cuando salgo de trabajar. Luego, siesta en el césped. Las vacaciones también están para improvisar y conocer cosas nuevas. Me gusta mucho viajar y solo puedo hacerlo en esta época.

-3. ¿Es usted de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
De pueblo, seguro. Vivo en Utebo y disfruto mucho allí mis descansos, los paseos por el río, la bici... En verano me gusta ir al monte. Llevo desde niño yendo al Pirineo de campamentos, luego fui como monitor y ahora me queda el gusanillo de subir a ver los valles y pasearlos. Caminar por el monte siempre me ha gustado mucho porque me hace sentir muy pequeño.

-4. ¡No está mal siendo tan alto! ¿Qué hace que no acostumbra hacer el resto del año?
-Cuando descanso en casa me gusta mucho hacer la compra del día para elegir lo que comemos. Me gusta cocinar. Y soy muy parrandero de noche, me encanta estar en la calle. Soy muy de preparar cenas al aire libre con amigos y estar hasta las tantas. Sentir ese momento de la noche cuando cambia la temperatura y refresca, es una gozada.

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

-A Túnez. Tuvimos la tremenda fortuna de hacer amigos en la ciudad en pocos días. Eran estudiantes de español que vinieron a nosotros con la intención de practicar el idioma. Nos acompañaron a todas las excursiones, nos enseñaron su ciudad. Fue genial, estoy recordando el momento de nuestra despedida y se me erizan los pelos porque hicimos un gran vínculo en poco tiempo. Seguimos en contacto.

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo ha sido esa época?
-El verano es la estación que más me gusta, hace que me sienta muy libre, y esto me pasa desde niño. Para mí los veranos del principio de la adolescencia que pasé con mi familia en Leciñena me dejaron muy marcado. Aquellas tardes con el portal de mi tía María Josefa lleno de chicos y sus bicis, las carreras por las calles, jugar a marro todas las noches en la plaza del pueblo, los primeros besos con las chicas... Las confesiones de quién le gusta a quién...

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo?
El primer verano que pasé en Utebo. Nos fuimos a vivir allí en 1987. Yo era un niño de ciudad, no salía demasiado, los veranos eran muy aburridos y todos mis amigos se marchaban de vacaciones, y salvo unos días que pasaba en Leciñena o Torres de Berrellén, el verano era un poco pesado para mí. Pero llegué a Utebo y, claro, de la noche al día: bici, tardes en el río, aquellas pavías que tomamos “prestadas” de la huerta, largas noches de risas, las fiestas de los pueblos de alrededor. Había días que salía de casa después de comer y ya no volvía hasta la madrugada. ¡Qué libertad!

-8. ¿Qué tipo de lecturas elige estos días? ¿Asocia el verano a la televisión?
-Aprovecho el verano para comprarme libros sobre temas de aviación, que es mi pasión. Casi todos los veranos visito la única librería de España especializada en aviación, que está en Barcelona. Es un pequeño acto de masoquismo porque, claro, no puedo comprar todo lo que me gustaría tener y vuelvo con los dientes largos y sufriendo. Siempre asocio el verano con aquella época en la que todos veíamos la serie que ponían después del telediario, antes de ir a la piscina. Me acuerdo de unas cuantas: ‘Galáctica, estrella de combate’, ‘El héroe americano’, ‘Cuentos del mono de oro’, ‘El coche fantástico’, ‘Halcón callejero’, ‘El trueno azul’, ‘Llamados para la gloria’...

-9. ¿Qué canción o qué álbum están vinculados a un verano inolvidable?
-Escucho mucha música en verano, pero mucha. Casi soy un enfermizo de los auriculares. Cada año hay una canción que termino machacando hasta la saciedad. La del verano pasado fue una interpretada por el actor Adam Sandler ‘Werewolves of London’ Luego, cuando aparece en mi mp3 algún día de invierno, me lleva al verano anterior y me trae lo mejor de las vacaciones.

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje del verano?
-Arguiñano. Me encanta verle en verano, durante el resto del año no puedo, y cada vez que le veo siempre pienso que es una de las mejores maneras de hacer televisión.

-11. ¿En qué han cambiado las vacaciones con internet?
Sobre todo en la manera de planificarlas. Ahora uno sale de casa casi con la ruta hecha. Pero soy poco de conectarme, durante las vacaciones no miro redes sociales, ni correo. Y suelo olvidarme el teléfono con cierta facilidad en casa. ¡Qué gusto!

-12.¿Cómo definiría el espíritu del verano en un tuit de 140 caracteres?
El verano es la estación que nos recuerda que debemos vivir más y más despacio.

-13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?
-Un año estaba de vacaciones en Tenerife y fuimos a ver la romería del 15 de Agosto de Garachico, que es espectacular. Y allí en mitad de los bailes, la ruidera, mientras la gente se subía a las carrozas para comer y beber, una señora con un acento canario muy cerrado me pregunta “si soy David Marqueta, el de ‘Estudio de Guardia’ de la SER”. Era una mujer nacida allí, maestra, pero que tenía a unos hijos en Zaragoza. Y resulta que cada vez que venían a verlos una temporada me escuchaban por la radio.

MARIBEL MIR ALVIRA: DOS POEMAS

 

El sello colectivo, digital y de papel, Literaturame, que conducen Fernando Sarría y Luisa Miñana, entre otros, publica el poemario 'Trece poemas a Norbert' de Maribel Mir Alvira.

http://www.literaturame.net/libro/trece-poemas-a-norbert

 

 

LA AUTORA: MARIBEL MIR ALVIRA

Maribel Mir Alvira (Lleida 1967) es licenciada en Filología Hispánica. Su interés y sus inicios en la escritura son relativamente recientes. En 2007 abrió su blog de poesía (carlota ex nihilo), que le sirve para interactuar con otros escritores y escritoras sin límite de fronteras. Forma parte del grupo de poetas Adictos al Verso, con los que comparte dos jueves al mes en el Smiling Jack de Lleida, así como un certamen nacional anual, Vers-Arte.

 

  

DE 'TRECE POEMAS A NORBERT'

 

EL PRIMER SOL DESPUÉS DE QUE LA PIEDRA

BOMBEE AGUA CRISTALINA A TRAVÉS DE TUS OJOS

Pitágoras y tú. Y Susheela. Y mi corazón bailando
al son de los números que contiene el universo.
Algún campo de amapolas tímidas, no como antes,
cuando coleccionaba rojos deseos con mis trenzas de gitana
de ojos tristes una mañana de otoño.
Amapolas, hormigas, romero y el lila de lavandas exclusivo,
una aquí, otra dos parpadeos más allá.
La música y tú. Y los mensajes cifrados de lo que no hemos aprendido
todavía. El primer sol después de que la piedra bombee agua
cristalina a través de tus ojos.
El silencio y tú. Y todo lo que desconozco de mí misma. Lo que la piel
va dejando al descubierto. Qué exclamaciones contienen las esquinas
de tu pelo, el tranvía que traspasa y desintegra todos mis miedos.
Palabras. Música. Silencio.
Y tú.

 

DESDE LA HÚMEDA SEGARRA MIENTRAS

GORRIONES ATREVIDOS SALTAN EN LA PLAZA

 

Los oráculos no nos son propicios y, sin embargo,
no me decido a romper este lazo. Hay algo
en tus ojos que me retiene.Va más allá
de estas dos soledades. Cuando huelo a despedida
busco tu piel con más ahínco: tu olor, tu fuerza,
el verde de tus ojos húmedos, tus manos que me calman
y me alteran. Hoy me ha gustado despertarme
y pegarme a tu costado, buscando la costilla de Adán
de la que reniego y por la que me crucifico.
Hay que cuidar lo que comemos tanto como las palabras
que decimos. Huyo de los itinerarios marcados en los mapas
y navego sin brújula, imprudente, a la deriva. Sé que eso
es mi tormento y también mi salvación. Gracias
por regalarme tiempo en tu cabeza, en tu piel. Luego
hablaré contigo, aunque aborrezco el teléfono desde antes de nacer,
y parecerá que somos colegas bien avenidos, bromearemos
y sacaremos nuestro puntillo cínico, escondite de todo
lo que tú y yo sangramos entre las sábanas. Deo gratias.

*Todas las fotos son de Georges Dambier.

 

 

CANTERA DE CAMPEONES / 2

Fanny Blankers-Koen:

el “ama de casa voladora” de Londres

Londres ya tuvo una Olimpiada en 1908 y otra en 1948, tras la gran tragedia de la II Guerra Mundial. En la última, en 1936 en Berlín, se habían producido algunas anécdotas memorables: el desencuentro de Jessie Owens y Hitler, la complicidad entre el gran campeón norteamericano y el atleta alemán Luz Long, que moriría en 1943, a los treinta años, en el frente de Sicilia (Owens diría: “Se podrían fundir todas las medallas y copas que gané, y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Luz Long durante la prueba de salto de longitud”), y una de esas anécdotas inadvertidas, pero llenas de simbolismo y de poesía: una joven holandesa, llamada entonces Fanny Koen, que había participado en salto de altura y en relevos con el equipo holandés, se acercó a Owens y le pidió un autógrafo que iba a conservar para siempre.

Fanny quedó quinta en ambas competiciones. Entonces tenía 18 años. Desde muy joven había mostrado una inclinación natural hacia el deporte: los practicó casi todos, luego pareció optar por la natación pero al final uno de los preparadores le aconsejó que eligiese el atletismo. Ahí podría desarrollar toda su potencia. Fanny, rubia y desgarbada, era una mujer alta y fuerte, de larguísima zancada. Al principio probó suerte en 800 metros lisos, pero alguien le aconsejó que la velocidad y la longitud serían mejores para ella. Y lo fueron: conquistó títulos nacionales (al final serían 58, nada menos), varios títulos europeos y mundiales, y sufrió lo suyo durante la invasión de Holanda por los nazis.

Se casó con su entrenador, Jan Blankers, un hombre que le llevaba quince años que había sido periodista deportivo y que había participado en triple salto en la Olimpiada de 1928 en Amberes. En 1941, a los 23 años, Fanny tuvo a su primer hijo, Jan Jr., y en 1946 a su segundo, la niña Fanny Jr. En diversos momentos de su vida barajó abandonar el atletismo: recibía cartas agresivas, con el insulto de “mala madre”, para que dejase el deporte y, además, debía hacer un esfuerzo mayúsculo: iba a entrenar con sus hijos en una bicicleta a la que había añadido una canasta con ruedas donde iban los niños, pero tenía un sueño en su cabeza y en su corazón: quería emular a su idolatrado Jessie Owens, cuyo autógrafo guardaba como oro en paño.

Tras doce años de interrupción, Londres, en el estadio de Wembley, organizó las Olimpiadas, y allí acudió ella con la selección holandesa. Estaba en posesión de varios récords mundiales, y aunque tenía ya treinta años iba a ser la gran atleta a batir. Participaría en 100 y 200, en 80 metros vallas y en longitud.

El dos de agosto de 1948 Fanny hizo historia: venció con relativa facilidad en los 100 metros con 11.9 y logró la primera medalla olímpica para Holanda. Era, por otra parte, la mujer de mayor edad de los juegos. Dos días después, se enfrentó a la norteamericana Maureen Gardner (entrenada también por su marido Jan) en 80 metros vallas. Llegaron igualadísimas, tras una pésima salida de Fanny. La fotofinish reveló que ella había vencido, aunque se produjo un equívoco: poco segundos después de la prueba, empezó a sonar el himno británico. Fanny se sintió derrotada, pero en realidad era que había entrado la familia real en el estadio.

El viernes, tras resistir la presión y la llamada de sus hijos, que la echaban de menos, corrió los 200 y ganó, en un día de aguacero y sobre una pista embarrada, a la británica Audrey Williamson y a la norteamericana Audrey Patterson, que fue la primera mujer negra en el podio. En relevos, Fanny tomó la última posta con cinco metros de desventaja: aceleró cuanto pudo con sus interminables piernas y obtuvo su sueño: las cuatro medallas olímpicas. Años después se cruzaría con Owens y él le dijo que siempre recordaba a aquella muchacha tímida y rubia, “el ama de casa voladora”, a la que le había firmado un autógrafo.

Holanda le rindió diversos honores. Y lo que aún es mejor, tal como recuerda Ramón Márquez C. en ‘Olímpicos’ (Debate, 2012), sus vecinos le regalaron una bicicleta “para ir por la vida a un ritmo más lento y para que no tenga que correr tanto”. A Sebastián Coe le habría gustado darle un abrazo, pero Fanny Blankers-Koen murió en 2004. En 1999 la habían nombrado “la mejor atleta femenina del siglo XX”.  

CANTERA DE CAMPEONES / 1

 

Un superviviente del Titanic,

un Nobel y la pierna de madera

 

 

Hay pocas cosas tan emocionantes como los Juegos Olímpicos. Por allí, en las distintas pruebas, pululan esos deportistas que aspiran a la gloria, a un instante único, a la emoción máxima. Las Olimpiadas están hechas de belleza, de armonía, de lucha, de ambición, de coraje, de intensidad, y están trabajadas con los meandros de la casualidad. La suerte se alía con los atletas. O los esquiva y sobreviene la derrota o su rostro más amargo: el fracaso.

La muchedumbre rugiente está con los ídolos, sean o no de su país. ¿Quién no corrió con Carl Lewis, ‘el hijo del viento’? ¿Quién no se sintió alguna vez hermano del agónico Emil Zatópek, ‘la locomotora humana’, o de aquel campeón de todas las distancias, incansable, ‘el finlandés volador’ Paavo Nurmi? El público, más que en ninguna otra competición, está con el deportista y sus múltiples virtudes: el talento, la gallardía, la rabia, el afán de conquistar un sueño y un lugar en la eternidad.

A mí me apasiona la bibliografía olímpica. Uno de mis libros favoritos, si nos remontamos a uno un poco antiguo, es ‘Olympic Portraits’ de Annie Leibovitz, una colección de fotos en blanco y negro aparecida en 1996, donde están las grandes figuras norteamericanas: el saltador de longitud Mike Powell, los velocistas Michael Johnson, Gwen Torrence, Carl Lewis o, entre otros, aquella completísima atleta llamada Jackie Joyner-Kersée.

Más completo es ‘Olímpicos. Álbum. Los juegos Olímpicos desde 1896 hasta hoy’ (Endeavour, 2012), con el fondo de Gettyimages. Hay fotos extraordinarias: si pensamos en Barcelona-1992 me quedaría con la caída de Gail Devers cuando estaba a punto de coronarse campeona de 100 metros vallas. De 2008 destaca la cara alucinada de Usailt Bolt al correr más rápido que el aire. El libro ‘30 leyendas olímpicas. Historias de esfuerzo y superación’ (Anaya, 2012), profusamente ilustrado, es un acercamiento de Silvia Roba (le hurtan el nombre en la portada) a grandes campeones a través de tres categorías: Héroes (Bikila, Greg Louganis, Jessie Owens o Wilma Rudolph, y, con algún humor, el nadador imposible Eric Moussambani); Mitos (Spitz, Clay, Nadia Comaneci o el citado Zatópek, entre ellos, a quien Jean Echenoz le dedicó la novela ‘Correr’ en el sello Anagrama, 2011) y Dioses (Bolt, Phelps, Manuel Estiarte, el único español, o Al Oerter, el discóbolo que ganó cuatro medallas de oro). Otro libro excepcional es ‘Héroes de nuestro tiempo. 25 años de periodismo deportivo’ (Debate, 2012), de Santiago Segurola, una antología preparada por Pedro Cifuentes y Pablo Martínez Arroyo del probablemente periodista deportivo español más completo desde la democracia. Segurola habla de casi todo, y eso le permite glosar a Jessie Owens, el hombre que desafió a Hitler, a maravillosos campeones como Hicham El Guerruj, Kenenisa Bekele, Michael Phelps, al que llama “Hércules en bañador”, a la neozelandesa Cathy Freeman, a Carl Lewis, Mike Powell y Bolt, o a Sebastián Coe, aquel elegante mediofondista que ganó dos veces 1.500 y fue dos veces plata en 800, y que también ha sido el alma de Londres 2012.

Pero quizá uno de los libros más especiales y sorprendentes sea ‘Olímpicos. Historias asombrosas y divertidas anécdotas sobre medallistas olímpicos’ (Debate, 2012), que firma el periodista mexicano de ‘Excelsior’ Ramón Márquez C. Cuenta increíbles peleas de Eddie Eagan contra Jack Dempsey; o como Philip Noel Baker fue campeón olímpico de 1.500 en 1920 y algunos años después recibiría el Premio Nobel de la Paz y de Cooperación Internacional: le entregó el diploma el Rey Olaf, que había sido campeón olímpico de vela en 1928. Se cuenta la historia de Richard Norris, que naufragó en el Titanic, se negó a que le cortasen las piernas a pesar de una evidente amenaza de gangrena y lograría ganar la medalla de oro de dobles mixtos en tenis en 1924 con Hazel Wightman, rebasada la treintena. Años atrás, George Eyser, un norteamericano de origen ruso, ganó tres medallas de oro, una de plata y dos de bronce en gimnasia con una pierna de madera. Larisa Latynina se redimió de la miseria y de la enfermedad a través de las olimpiadas: ha ganado más títulos que nadie. Y Wilma Rudolph, entre otros, superó una enfermedad de nacimiento y deslumbró en Roma en las pruebas de velocidad: allí, con tres medallas de oro al cuello, fue apodada “la gacela negra”.

 

*En la foto Wilma Rudolph.

TRECE AL SOL DE... / TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN, 3

TRECE AL SOL DE... / TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN, 3

TRECE AL SOL de... TRINIDAD RUIZ-MARCELLÁN

 

Nacida en Zaragoza en 1950, es editora de Olifante, Ediciones de Poesía, desde 1979, donde ha publicado a varios premios Nobel y más de un centenar de autores aragoneses, nacionales e internacionales. Es, con Marcelo Reyes, la promotora del Festival Internacional de Poesía Moncayo que se clausura mañana domingo con la Ruta Bécquer en Tarazona.

 

 

“Ver a Paco Ibáñez entre pucheros y en mi cocina fue extraordinario”

 

 “Mi padre nos tocaba el violín y nos dormía contando historias”

 

-1. ¿Qué hace una editora en verano?

-Yo no me considero artista. Soy una trabajadora de la cultura. En verano, trabajo más  en tiempo e intensidad que en el resto del año. Preparo, entre otras actividades, el Festival Internacional de Poesía Moncayo, que empezó el jueves en Tarazona con una conferencia de Ángel Guinda y está dedicado a la poesía y al cine. Y esta organización debo compaginarla con la de ama de casa, madre de tres hijos y demás.

 

-2. ¿Dónde suele veranear?

-No suelo veranear. Y durante el verano estoy entre Litago, Agón y Zaragoza. Y casi siempre en la carretera. Lo que me gusta es otoñear. Hacer un viaje rápido pero de veinticuatro horas con los ojos abiertos. Este año, en octubre,  iré a Dublin.

 

-3. ¿Es usted de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

-De montaña, de montaña. Vivo al pie del Moncayo. Es un espacio mágico. Por eso me gusta y esa es la razón por la que vivo en estas tierras de Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado. Por su magia.

 

-4. ¿Qué hace en esta época que no suele hacer el resto del año?

-Subo a la cumbre del Moncayo. Cuido y mimo a mi familia y a mis animales: perros, gallinas…

 

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida? ¿Qué ciudad le ha dejado más huella?

-Acercarnos a Galicia con mi marido y mis hijos pequeños. De eso hace ya muchos años. Pero lo recuerdo con mucho placer. La ciudad que me ha conmocionado y me sigue emocionando (cada vez que la visito) es Lisboa. Tal vez porque huele a océano, a llamarada, a poesía y música.

-6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. A la revelación, a los amigos, al amor. ¿Cómo ha sido esa época?

-“Mi infancia son recuerdos” de Agón, con muchos hermanos, con unos padres sensibles y una ventana abierta a proyectos y libertad. Recuerdo especialmente cómo mi padre pasaba tocando el violín por las habitaciones de mis seis hermanos y terminábamos durmiendo con historias y cuentos que decía de memoria desde el largo pasillo para que todos escuchásemos. Mi madre también acababa durmiendo en la cama de alguno de nosotros, casi siempre agotada por el duro trabajo diario. Fue una infancia muy feliz

 

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo?

-Tengo muchos. Recuerdo paisajes. Puestas de sol, con la montaña al fondo, que todavía me hacen temblar.

 

-8. ¿Qué tipo de lecturas (u otras actividades) suele hacer en estos días?

-Leo poesía. También revistas deportivas, llenas de consejos para estar en forma, aunque yo no soy ejemplo de mujer deportista.

 

-9. ¿Qué libro, qué cuadro, qué museo, qué película, qué canción o qué álbum están asociados a un verano inolvidable?

-La obra de Pessoa, pues la descubrí un verano. La Galería Nacional   Jeu de  Paume en París, sobre ese juego precursor del tenis. ‘Candilejas’ de Chaplin. La pintura de Van Gogh. Y la canción ‘Lola’ de los Brincos.

-10. ¿Cuál ha sido el gran personaje de sus veranos?

-El cine en la calle. En la plaza del pueblo hasta altas horas. Llevándonos la silla, una manta… Los actores, los personajes.

-11. ¿En qué han cambiado los veranos?

-Añoro los veranos tranquilos, más meditativos. Ese momento ha de llegar de nuevo.

 

-12. ¿Cómo definiría el espíritu del verano en un tuit de 140 caracteres?

-El verano es un tiempo para vivirlo al máximo y hacer aquello que no puedes llevar a cabo durante el resto del año. Aunque también, el verano, debería ser  un tiempo “en punto muerto”, para no hacer nada y para mirar el cielo.

-13. ¿Cuál es la mejor, la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

-Conocer al cantautor Paco Ibáñez, invitarle a comer una paella en mi casa y que aceptase. Verle en la cocina, entre pucheros, fue extraordinario. Yo lo había mitificado y esta circunstancia normalizó esa visión que tenía de él.

 

 

ANTONIO FERRES: POESÍA EN GADIR

 

 

[Hace unos días, Pepito Fernández Moreno de Librería Antígona  me habló el nuevo libro de Antonio Ferres (Madrid, 1924), un hermoso poemario: ‘La urraca y los días iluminados’, que ha publicado Javier Santillán en el sello Gadir. Le pido una selección de textos y aquí están seis poemas del volumen. La foto de Ferres es de El imparcial.es]

 

EL FUSILADO

 

Era finales de marzo, y hacía viento… Pasaba

una fila de prisioneros… Llevaban los monos rotos, con

las insignias arrancadas.

(De Los vencidos, Primera parte)

 

 

He llegado a la tapia

donde he muerto joven

 

marzo aún

y retoñan los árboles.

 

He llegado alegre

hasta la muerte

 

sin ser viejo nunca.

 

He llegado mirando

la calle donde tú naciste

el portal fresco de tu casa

donde te besé un día.

 

He llegado contento

como si la revolución triunfase

y ya fuéramos libres.

 

He llegado a la tapia

y he mirado los ojos de los otros

cerrados mientras disparaban

los fusiles.

 

He mirado sus párpados oscuros

y he visto a contraluz las torres

las campanas en las que se posan

los pájaros

 

marzo aún

todavía.

 

He llegado a la tapia

donde he muerto joven

he llegado pensando

otra vida que existe en otra parte

en otra ciudad contigo

como en el portal fresco y callado

de tu casa.

TE HE ESPERADO EN

LOS CONFINES

 

A Isabel García

 

Te he esperado siempre

como leche o pan o agua

 

te he esperado

desde antes de que fueras tú

 

te he esperado

desde que me nace la memoria

y del cielo caían astros

y se estremecía la tierra.

 

Te he esperado

igual que en la avenida

donde oigo el temblor de los pasos

de las tropas enemigas

 

Te he esperado como los pájaros

que miran de perfil el mundo.

 

Te he esperado aún

cuando veo la tarde adormecida

en el espejo del café

que todavía existe como una estampa

antigua.

 

Te he esperado rezando

en un tiempo escondido en las partículas

y que a la vez se expande a los confines

 

un espacio que llega

hasta donde a lo mejor estás

 

donde te he esperado siempre

como leche o pan o agua.

 

EL INSTANTE

 

A Lana

  

En este instante

está deshaciéndose la nieve

en el tejado de este año

 

está tan tibio el sol

en este instante

que vienen conmigo hombres

como recién resucitados

 

y mujeres con sudarios blancos.

 

En este instante

canta un gorrión en el tejado

y está deshaciéndose la nieve

 

mientras la tierra brilla como fuego

en este instante

 

mientras hay caminos

con hombres iguales que nosotros

 

y ciudades donde aún no he nacido.

  

 

 

EL ALIENTO BRILLANTE DE LA VIDA

  

 

Estar en el aliento brillante de la vida

el tiempo inmenso de la tarde

donde aún somos jóvenes desnudos

 

estar cuando las sombras tiemblan

en la alcoba

 

cuando el viento agita los nogales

en un sueño de años como nubes

 

y se oye la alarma ronca del tornado

y no te importa otra vez vivir conmigo

 

otra vez otro año y otra vida

 

vivir en el aliento brillante de los árboles rojos

del verano indio

 

en el siguiente mundo y tu suave piel

en las praderas abiertas a los vientos.

 

 

 

LAS ESTRELLAS DESHECHAS

 

 

Mira, nosotros somos esas hojas que caen..

No, somos esto, sin más.

¿Te refieres a todo esto, el aire,

las hojas, el sol en la arena..?

Sí.

Miguel Ángel Bernat

 

 

Ha pasado sin ti el mundo

y busco aún la esperanza

el temblor del aire

el vacío que dejaron

las deshechas estrellas

 

y no sé cuándo nacerán

de nuevo los árboles

que nos cobijen

ni en qué montañas

encender un fuego.

 

 

HASTA LOS MESONES CON VINO Y DANZAS

 

Quizás haya un poema

una voz nacida detrás del fuego

de las estrellas

que cuente por qué es terrible el mundo

 

por qué lloramos o nieva

 

por qué ansío el camino contigo

cabalgando a lomos de caballos

que mueren

 

por qué devoramos la vida cada día.

 

Quizás una voz del Universo

que cuente imágenes temblorosas

 

el hambre interminable

 

leves seres que siguen

reglas nacidas del fuego

del átomo primero

 

hasta llegar al jardín de Melibea

a mesones con vino y danzas

hasta esta hora

cuando pienso en una voz

jamás nacida.

 

*Todas las fotos son de Max Dupain.

PAULA ORTIZ: POESÍA Y CINE

PAULA ORTIZ: POESÍA Y CINE

 

[Paula Ortiz era una de las invitadas al XI Festival Internacional de Poesía Moncayo. Por razones de trabajo y por un viaje a Madrid no le ha sido posible acudir al monasterio de Veruela. Me envía su texto, que leerá la actriz María José Moreno. Y aquí están sus reflexiones y sus juegos poéticos sobre su oficio.]

 

CINE Y POESÍA. VERUELA 2012.

Por PAULA ORTIZ. Directora de ‘De tu ventana a la mía’ (2012)

COLECCIÓN DE HAIKUS.

 

 

POESÍA Y CINE. Que no se escape el pájaro…

 

POESÍA. DEL GRIEGO POIESIS: ‘creación’ o ‘alumbramiento”. Platón define en El banquete el término poiesis como “la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser”.

CINE. DEL GRIEGO KINÉ: movimiento.

¿Cómo alumbrar el instante, cómo dar luz al movimiento?

El cine es una delgada linea roja que corre sin parar, nunca… ¿Cuándo entra la poesía? ¿Cómo albergar dentro esos momentos que emocionan e iluminan…? ¿Cómo hacer que en una escena un color, una luz, una mirada, un objeto, una caricia… aguante el aire y detenga el correr de esa línea roja de fotogramas que avanzan  24 por segundo…?

 

Mi amigo y director de fotografía Migue Amoedo cuando se sienta conmigo ante el plano que vamos a rodar me mira muy serio y me recuerda: “Paula, vamos a por la poiesis… que no se escape el pájaro…” Y entonces miramos al ayudante de dirección que grita a todo el mundo: “Silencio, motor… rueda y ¡acción!”. En ese momento miramos la pantalla y aguantamos la respiración para ver si el pájaro se escapa o no….

Una maestra de cine que ambos compartimos nos enseñó la lección: el misterio del drama es simple. Cada escena, cada acción, cada diálogo, cada tramo de guión da un paso en la historia, genera una emoción, un hálito de vida. Siéntate con los actores, compón el plano y piensa que en ese momento la película es un pájaro, pequeño, aterido, frágil en tus manos. Si cierras las manos el pájaro atrapado se asfixia y muere. Si las abres se echa a volar. Se escapa para siempre. La clave es aguantar la respiración y  sostener suave, atenta y cuidadosamente al pájaro en las manos entreabiertas. Ahí los fotogramas corren mientras los actores miran, respiran, aman… la luz y el color se visten de hermosura nunca usada y  surge la poesía en el plano.

Ahí pasamos nuestros días pensando en cómo alumbrar esos momentos, cómo hacer que avance la delgada línea roja… cómo construir cada peldaño de la película sin dejar que se escape el pájaro de nuestras manos.

 

En la historia del cine hay muchos poetas. Más de los que pudiera parecer. Muchos directores han luchado contra los elementos y la técnica para conseguir, como decía Platón, que “el no-ser pase a ser”.  En un simple juego he escrito aquí un Haiku por cada director que me ha enseñado a fotografiar relatos.  Un instante zen para cada imaginario alumbrado por los padres del cine que un día nos hicieron volar. Espero que os guste

 

Paula Ortiz, retratada por Juan Carlos Arcos para ’Heraldo’.

 

CINE Y POESÍA. COLECCIÓN DE HAIKUS

 

Alfred Hitchcock.

Una colina. Una luz en la ventana.

No hay pájaros.

Los cuchillos no suenan como violines.

 

Lars Von Trier.

Nudos en la garganta.

Tiza sobre el suelo negro.

No sé romper las olas.

 

Steven Spielberg.

Hay abrigos rojos en Alemania.

Tercera fase.

La bicicleta encuentra la luna.

 

Clint Eastwood.

Ella suda puñetazos.

Una fotografía.

El Puente de Madison desparece.

 

Pedro Almodóvar

Pepi.

Lucy.

Bom.

En silencio. La noche acaba.

 

Luis Buñuel.

La niña es coja.

El chino sonríe.

Nadie sale de esta casa.

 

Tim Burton.

Eduardo llora.

Las tijeras quietas.

Un gran pez nada en el río.

 

 

John Ford.

Un centauro observa

las uvas de otoño.

Por la mañana ya no habrá ira.

 

Anthony Minghella

Él besa su garganta.

Entra luz en la cueva.

El paciente descansa ya.

 

Patrice Leconte

El pecho huele a colonia.

Los dedos bailan.

¡No te tires al rio!

 

Erich Rohmer

Clara sube la escalera.

Silencio en el viñedo.

¡Ya es otoño!

 

Federico Fellini

8 y ½.

9 y ½.

10 y la Nave va.

 

Francis Ford Coppola

Has venido a mi casa.

Mi hija ya no se casa.

Llueve sobre mi corazón.

 

 

 

Sofia Coppola

Maria Antonieta duerme aún.

En Tokio un paraguas.

Las vírgenes se suicidan en verano.

 

Isabel Coixet.

Sigue el mapa de sonidos.

¿Y mi vida sin ti?

Son las cosas que nunca te dije.

 

Jane Campion.

Lodo en el camino.

Niebla  en el mar.

El piano aún tiene todas las teclas.

 

Hermanos Marx.

Dos huevos duros.

Hoy no hay luna en Carolina del Sur,

 ni en Mississipi, ni en Luisiana.

 

Zhang Yimou

El vuelo entre las cañas de bambú

enciende la linterna roja.

Escoge una semilla de crisantemo.

 

 

 

Jose Luis García Berlanga.

¡Verdugo calla!

¡Escopetas!

El jueves milagro.

 

Wong Kar Wai

Baja las escaleras.

Llueve.

Elogio de la lentitud.

 

Wim Wenders.

Un angel de abrigo negro.

Nubes.

Casi la eternidad.

 

Woody Allen.

Annie Hall pasea despacio.

En Manhattan hoy no muere nadie.

¡Hanna, ya es primavera!

 

Stanley Kubrick

En el espacio hace frío.

No hay verano.

Suena un vals.

 

Charles Chaplin.

El mundo no es un globo.

Un poco de sal en las botas.

Saben mejor.

 

David Lean

Cabalga en las dunas.

No hay noche.

El encuentro será breve.

¡Acaba!

 

George Lucas.

C3PO está triste.

La Guerra continua.

¡Fuerza!

 

Terrence Mallick

Malas tierras.

Días del cielo.

La línea es muy delgada.

 

*La foto principal de Paula Ortiz es de Pedro Hernández del Colectivo Anguila. Las fotos en blanco y negro de Sofia Coppola y Zhang Yimou aún no sé a qué creador pertenecen. Lo estoy buscando. [Corrijo el error del editor, no de Paula, del que me advierte el amable visitante. Mil gracias.]