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Antón Castro

HOY FIRMO EN LA FERIA DEL LIBRO

HOY FIRMO EN LA FERIA DEL LIBRO

Esta tarde, a partir de las seis y media o siete menos cuarto de la tarde, firmaré ejemplares de ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante), uno de mis libros más especiales donde hablo de la sensación de montar en bicicleta, de mis recuerdos en Galicia, de la primera noche de pánico, de cine, de amor, de Garrapinillos y del Canal Imperial, Zaragoza, un libro en el que también interpelo a personajes como Nico, Laurent Fignon, Pierre y Marie Curie, Horacio Quiroga, la fotógrafa Miss Aniela, Alberto Contador o el escultor y profesor de digujo Ramón Acín. Mañana sábado, por la tarde, en compañía de Elba Mairal y José Domingo Dueñas lo presentaré en la Feria de Huesca; antes de mi presentación, intervendré en la puesta de largo de una plaquette de Eduardo Martínez Carnicer.

 

*La foto es una cortesía de Elías Moro.

ÁNGELA ABÓS, NOVELISTA DE LA MEMORIA

ÁNGELA ABÓS, NOVELISTA DE LA MEMORIA

 

De niña a mujer en la España de luto

 

[Ángela Abós publica la novela ‘Artículo determinado’ (Mira), el relato de una vida que tiene mucho que ver con su propia autobiografía y con el aprendizaje sentimental]

 

 

Ángela Abós escribe desde hace muchos años: poesía, textos sobre la copla andaluza y el corrido mexicano, notas más o menos autobiográficas emparentadas con la gastronomía y la memoria, y ha redactado a lo largo del tiempo algo así como la novela de su vida: una novela crónica, una novela de contexto, la novela de una existencia que tiene mucho que ver con la suya y con la de muchos españoles que conocieron la esperanza de la II República, el estupor de la Guerra Civil y las sombras de aquella contienda, que se extendió en el tiempo de todos como un estorbo continuo, como una pesadilla o como un espectro que reaparecía cuando menos te lo esperaba. Esa novela se titula ‘Artículo determinado’ (Mira editores. Zaragoza, 2011. 190 páginas) y es la historia de “una superviviente de numerosas batallas íntimas pero también de abundantes vivencias producidas en sus espacios exteriores, siempre tan presentes”.

Ángela Abós es una mujer con un exuberante bagaje personal: madre feliz de muchos hijos, casi una madre coraje, licenciada en Filología Romana, catedrática de Instituto, exconsejera de Cultura, presidenta del Consejo Social de Aragón, y es, ante todo, una mujer en el camino. Una criatura amorosa que atesora una sensibilidad muy especial y una inclinación casi vehemente hacia la literatura, hacia la poesía en particular, y en un sentido más amplio hacia el mundo de las ideas y de la cultura.

Todo esto está presente una novela medida en todos sus términos que cuenta la vida de Laura Labastida, hija de Aurora y Juan. Aurora es una mujer apasionada, rebelde e inclinada hacia el conocimiento y los desheredados de la tierra; Juan es un minero que llega y que pronto se vinculará a la Falange. Entre ambos hay un evidente desencuentro, salvado por un amor tranquilo, más bien, por los convencionalismos y por el afán de entenderse más allá de los puñales del odio. Y en medio de eso, y del clima de angustia e impunidad que ha instalado Franco y los vencedores (la página 77: una ejecución sumaria nada improbable), crece Laura.

Crece, empieza a atisbar qué sucede en su entorno, descubre las paradojas de aquella España que había conocido el éxodo hacia Francia –esos son los ‘puntos de fuga’- y que parecía vivir un poco a la desesperada, con las palabras justas y el miedo oceánico. Laura vive historias espeluznantes, asiste a la atmósfera irrespirable de las dos España, descubre los fogonazos del amor, se muda de un núcleo rural más bien angosto a una ciudad que podría ser Jaca. Y poco a poco, se adentra en la juventud ya en Salamanca, que significará para ella una auténtica explosión de vitalidad, de lecturas, de escritores, de paisajes, de personajes lejanos pero tan presentes en Salamanca, adonde se traslada a estudiar, como María Zambrano, Miguel de Unamuno, pero también Dionisio Ridruejo, Laín Entralgo o Tovar.

La novela consta de ocho capítulos: reconstruye, con algún desequilibrio en el número de páginas, la infancia, la adolescencia, la juventud y la madurez de Laura, que culmina en la actualidad con una mirada ante el espejo, aunque también ofrece una mirada sobre el golpe de Estado del 23 de febrero. La novela está llena de peripecias, de personajes, de historias simbólicas, de dolor, y a la vez es la aventura sentimental de alguien que se atreve a desafiar el maleficio del país. ‘Artículo determinado’ es una novela con buenos diálogos, con calas gastronómicas, con una percepción especial de la naturaleza y es, ante todo, un libro que resume medio siglo de vida española, preñada de contradicciones, al fin y al cabo, es una novela sobre la dolorosa “síntesis de contrarios” de este país de todos los demonios.

 

‘Artículo determinado’. Ángela Abós. Mira editores: Colección Sueños de Tinta. Zaragoza, 2011.190 páginas. [El libro se presentaba el pasado martes en el Instituto Goya con la presencia de la autora, el editor Joaquín Casanova, José Antonio, el director, Túa Blesa, catedrático de Literatura, y Antón Castro] La foto es de Capa.

'EL BOXEADOR Y EL LEÓN' DE CARDIEL

'EL BOXEADOR Y EL LEÓN' DE CARDIEL

[Antonio Cardiel está escribiendo un libro sobre boxeo. Es una historia fantástica, que participa del periodismo, de la pesquisa, de la literatura; en el volumen hay un cruce de caminos donde la realidad y la ficción se mezclan. La realidad es más inverosímil que la ficción. Aquí, en cierto modo, puede verse un ejemplo de  este relato donde Cardiel sigue los pasos del gran Lenda.]                                            

 

EL BOXEADOR Y EL LEÓN

 

Por Antonio CARDIEL

 

 

De nuevo en marcha por el barrio de Sants hasta la esquina de Vallespir con Bethencour, donde me habían asegurado que estaba el comercio de coches de Vicenç Febrer, el boxeador del león. Pregunto en un bar y el camarero me manda a una bodega, Celler de Gelida, en la misma calle Vallespir, que dice que es propiedad de la hija de Febrer. También me dice que el león de Febrer no tenía dientes ni garras, ya que se habían visto obligados a arrancárselos, lo que quizá pueda explicar la desenvoltura con la que su dueño se introducía en su jaula. ¿Y qué comía este león sin dentadura?

Más arriba, en la calle Vallespir, 65, efectivamente encuentro la bodega que me han indicado. El señor Toni Falgueras, que es su dueño y marido de la hija de Febrer, me recibe, como siempre hace todo el mundo, amablemente. Reconoce a su suegro en las fotos que le muestro, con el león, en celebraciones de ex boxeadores, pero no sabe nada de Lenda. Pero a pesar de lo infructuoso del intento me entero de que Febrer murió hace ya unos veinte años. Salió un día con un amigo a navegar, pues era propietario de un pequeño barco amarrado al puerto de Barcelona. Se sabe que se tumbó, como siempre hacía, a tomar el sol en su barca hasta que cayó al mar. Era un buen nadador, por lo que la familia sostiene que debió sufrir un ataque al corazón o algún desfallecimiento antes de morir ahogado.

Esta foto del álbum de Lenda nos muestra a Febrer con su león, Vicentet, y unas bombonas de práctica de submarinismo. Eso explica el bañador que viste el boxeador, incluso el cuchillo que lleva ceñido en su pierna izquierda. Es una foto curiosa, resumen de las aficiones de Febrer, por un lado, su pasión por el mar y los deportes náuticos, por otro, su león de la tienda. Además, la foto está dedicada por Febrer: “Al gran Lenda campeón de todos los tiempos.”

Se da la circunstancia de que en la Inglaterra de finales del siglo XVIII y principios del XIX, los grandes boxeadores solían asociarse a la figura del león, y muchos de ellos están enterrados en panteones que tienen esculturas que representan a este felino. Es por eso que le pregunto al señor Falgueras el origen de la afición de su suegro, y me responde que era un amante de los animales, ya desde su infancia, pues su familia era propietaria de una vaquería en esta misma calle, Vallespir. Que tuvo caballos, chimpancés, cocodrilos y todo tipo de animales exóticos, y que a Vicentet, su león, se lo trajo de África, adonde fue a pelear en cierta ocasión, cuando era todavía un cachorro. Que era tal su unión con el animal que hasta llegó a practicar el esquí acuático con él sosteniéndolo entre sus brazos, cosa realmente extraordinaria, ya por más vueltas que le doy no logro imaginar la escena. Que en cierta ocasión, para San Antonio, se lo llevó metido en una jaula, y sobre un carro, a la romería del barrio, para sorpresa del público en general que acudía con sus perros y gatos. Que lo tuvo muchos años en el escaparate de su tienda de venta de automóviles, motos, bicicletas y electrodomésticos hasta que las quejas de los vecinos, molestos por los rugidos nocturnos de Vicentet, le obligaron a llevárselo cada noche hasta el cuarto piso subterráneo de un garaje que había en la Avenida Infanta Carlota, ahora Tarradellas, donde molestaba menos. Para tal fin, lo metían en su jaula y esta en un camión que estacionaban en el garaje, en donde sus rugidos debían pasar desapercibidos. Finalmente, cuando fue nombrado concejal, donó su mascota al parque zoológico, aunque solía visitarlo de tanto en tanto. El señor Falgueras me dice que en la tumba de su suegro no hay ninguna simbología relacionada con el león, cosa que hubiera sido magnífica, un retrato de su Vicentet que lo relacionara con aquellos campeones y aristócratas ingleses de hace doscientos años.

 

ROSENDO TELLO REGRESA A LA POESÍA

[El Premio de las Letras Aragonesas, que acaba de cumplir 80 años, publica un nuevo poemario en Prames: ‘El regreso a la fuente’]

 

Hacía algunos años que Rosendo Tello (Letux, Zaragoza, 1931) no publicaba poesía. Recogió su lírica completa en ‘El vigilante y su fábula’ (Prames, 2005), que ya llevaba el marbete que lo acreditaba como Premio de Las Letras Aragonesas de 2005, y en 2008 apareció el primer volumen de sus memorias: ‘Naturaleza y poesía’ (Prames), centrado en su inicial deslumbramiento ante el paisaje, la música, la lírica y el presagio feliz de algunos cuerpos femeninos, rotundamente hermosos: “Una mujer desnuda entre mis brazos”, una imagen en la que sigue insistiendo. Luego Rosendo tuvo un infarto y le han quedado algunas secuelas que le han afectado al habla, sobretodo. De ahí que, recuperado en todas sus facultades salvo en esa, tan determinante para él, elocuente, fabulador y barroco, apenas le hayamos visto. Rosendo Tello pasea a diario, queda con algunos amigos, conversa con Maribel, que siempre ha sido su musa y su ángel tutelar, lee y escribe.

Estos días, coincidiendo con la feria, acaba de aparecer un nuevo poemario: ‘El regreso a la fuente’ (Prames, 2011. 62 páginas), que es un libro inequívocamente de Rosendo Tello. Un libro que se sitúa en un territorio mágico y simbólico, ese país del alma gobernado por la luz lunar y el destello del sol, presidido por la memoria y la melancolía, la presencia de la música y los ruiseñores (más del alba aquí que de la noche), la búsqueda del edén, el temor a la desaparición o el diálogo encorajinado con la muerte. Un libro que resume muchas de las virtudes del poeta: la elección de un lenguaje pulcro y rico, la creación de una trama que se desarrolla en un espacio mental de fulgor onírico, el sentido del ritmo y una inclinación incesante a la belleza. Rosendo Tello es un poeta que atiende a la pureza del decir: en la construcción de la metáfora, en el uso de los vocablos, en el nudo alquímico de los términos de cada verso.

Este libro es un compendio de muchas cosas. Incluso de la enfermedad. Incluso de la incertidumbre, del desconcierto de existir contra las ruinas del cuerpo. Y es un poemario donde Rosendo Tello –lector apasionado de Paco Brines, de Juan Gil-Albert o de Luis Cernuda, entre otros- también reflexiona sobre el lenguaje y la lengua misma en un poema portical. Dice: “Mil lenguas no podrían expresar el enigma / del sueño del amor o del sentido del sueño. / Tratando con las cosas no acierto a darles nombre, / deseando me pierdo en un mar de arrecifes; / así que toda lengua me lleva a un territorio / inexplorado aún, donde sólo es real / el silencio que mentan el olvido y la muerte”. Tres asuntos evidentes aquí: el lenguaje es insuficiente, considera el escritor, y la doble asechanza del olvido y de la muerte. Y por extensión, Tello también medita, cuando menos alegóricamente, de la lengua que ha perdido, o que se ha desposeído de la nitidez de antaño como consecuencia de la dolencia inesperada.

A partir de ahí, el libro se organiza en cuatro secciones, que parten de cierto pesimismo, del dolor de vivir. En la primera parte, Rosendo habla de la condición del extranjero del hombre en su propia vida, extraño de sí y extraño en todo, del pálpito de la sombra, de la vejez y de esa terrible desaparición del futuro. Los poemas de esta parte se titulan ‘Lejanías’, ‘Rosas negras’, ‘Desparecer’, ‘El final de una época’, ‘El ruiseñor que calla’, que vendría a ser por extensión el propio poeta, o ‘Tiempo vacío’, un poema clave en el conjunto. Títulos que son casi estados de ánimo. Anota: “El lugar que resiste es el más frío; / cae la noche lentamente en él / y lloran los fantasmas que habitaban / los desvanes del cielo”.

Este estado de desánimo y amargura persisten en la segunda parte del libro, aunque ahora está teñido de una búsqueda que se mezcla con la añoranza. En la tercera parte ya se percibe un camino hacia la luz y la esperanza, con algunos poemas de evocación y de exaltación del mundo, como ‘Magia’, que contiene muchos elementos de la poética de Rosendo Tello: la música que salta, las flores del jardín, el piano que suena en la noche temblorosa, la oscilación del corazón del mar. La última parte culmina la travesía hacia una plenitud que integra a todos, “habladores; todos, fabuladores, /animales y cosas y hombres, de mirar extasiados, / (…) El tiempo que ahora llega y resplandece / en esta palpitante y serena plenitud”.

La Feria del Libro de Zaragoza nos trae otra excelente noticia: Rosendo Tello, que cumplió 80 años en enero, sigue en plena forma: en la gran forma de la poesía, escrita con emoción, verdad y latido de hermosura. Él retorna al manantial de la inspiración y del verbo.

IRREVERENTES RESCATA A JULIUS FUCIK

IRREVERENTES RESCATA A JULIUS FUCIK

Ediciones Irreverentes [que dirige Miguel Ángel de Rus] recupera el testimonio de Julius Fucik en un campo de concentración nazi, poco antes de morir. Desde hacía 25 años no se podía encontrar en las librerías españolas el libro “Reportaje al pie de la horca” (Ediciones Irreverentes, colección Rara Avis) del periodista y escritor checo Julius Fucik, en el que narra con extrema claridad y lucidez cómo el nazismo persiguió, torturó y asesinó a los comunistas checos y a todo aquel ciudadano demócrata o defensor de la independencia checa al que lograron detener. El nacionalismo alemán llegó a extremos insoportables de sadismo que Fucik relata con maestría.

            En palabras del escritor y editor Miguel Angel de Rus, “cuando florecieron las ideas del fascismo, Europa sufrió el duro golpe de la Alemania Nazi dispuesta a colonizar territorios, esclavizar a los pueblos, aniquilar las razas inferiores y a los enemigos políticos y culturales y expandir su territorio. El deseo expansionista alemán y su feroz nacionalismo, los millones de muertes que provocaron, el testimonio de quienes los padecieron, siguen muy presentes en la literatura actual, en las crónicas de los escritores de aquellos países que fueron invadidos por la Alemania Nazi; nos demostraron la importancia de la lucha, la grandísima dificultad de la resistencia y el valor de la victoria, el heroísmo del pueblo, la firme convicción en las ideas, la fidelidad a su Patria. Pero hay que destacar especialmente la importancia de las denuncia de Julius Fucik,  uno de esos héroes que lucharon contra los nazis, cuyo testimonio sigue vigente y nos ayuda a recordar la necesidad de luchar contra todo sistema totalitario que pretenda implantarse”.

Julius Fucik, periodista y escritor checo, nació en Praga en 1903. Estudió filosofía en la Universidad de Praga. En 1921 ingresó en el Partido Comunista y por esas mismas fechas se inició como crítico literario y teatral. Fue redactor de las publicaciones comunistas Rude Pravo y Tvorba. Desde principio de la ocupación nazi, siguió su actividad. En febrero de 1941 pasó a ser miembro del Comité Central del Partido Comunista en la clandestinidad, encargándose de las publicaciones ilegales del partido. En abril del 1942 Julius Fucik fue arrestado y torturado por la Gestapo. En la cárcel de Panktac, escribió "Reportaje al pie de la horca". En el verano del 1943 fue enviado a Alemania y asesinado en la cárcel Plötzensee de Berlín.

"Reportaje al pie de la horca", sacado hoja por hoja de la cárcel, se publicó por primera vez en 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, y más tarde fue traducido a 70 idiomas de todo el mundo. Es el testimonio de que ni las torturas, ni los chantajes de los nazis consiguieron doblegar a Julius Fucik y a otros héroes del comunismo. Su valentía, su heroísmo, su sentido del deber, tener ideas claras y fe en la victoria, era la fuerza que levantó a los pueblos en la lucha contra el fascismo y logró la libertad.

Fucik murió físicamente, pero su espíritu está vivo. Su valor y su patriotismo nos tienen que servir a los demás, a los pueblos que luchan por la libertad, por la paz de sus familias, sus seres queridos, su tierra, por el amor a la vida. Por este libro Fucik fue galardonado en 1950, a título póstumo, con el Premio Internacional de la Paz.

Concluye De Rus “Este Reportaje al pie de la horca debe servir para recordar a los millones de personas que asesinó Alemania y para que los ciudadanos tomen conciencia de su deber de imponerse a todo dictadura, independientemente del disfraz que lleve. El totalitarismo puede presentarse de diversas formas; con su cara amable, como una necesidad de defender la democracia o la patria contra un supuesto enemigo, pero no hay que dejarse engañar. Fucik demuestra en su texto que si dejamos imponerse al totalitarismo, la culpa será sólo nuestra”.

 

*Recibo esta nota de Miguel Ángel de Rus, con foto del autor, y la traigo al blog porque tiene mucho interés literario y periodístico.

ALFREDO CASTELLÓN EVOCA UNA CITA CON JUAN CARLOS ONETTI

 

JUAN CARLOS ONETTI

(Una anécdota sin importancia)

 

Por Alfredo CASTELLÓN MOLINA

 

 

 

De chico era muy mentiroso y hacia literatura oral con los amigos: cuentos de casas hechizadas, gente que no existía y yo contaba que había visto...porque aunque lo que cuento haya sucedido, realmente tengo la sensación de que lo estoy creando si no, no podría escribir.

 

J.C. Onetti



Una tarde llamé al escritor uruguayo Juan Carlos Onetti a su casa de Madrid. Me citó para dos días después en su domicilio de la Avda. de América. Allí estaba tumbado en la cama, como era su costumbre, con el cigarrillo encendido, en este caso ya colilla, y dispuesto a tener una charla conmigo sobre el tema que había motivado la visita: me interesaba por su novela titulada, “Para esta noche”. Tenía intención de adaptarla al cine. Yo sabía que aunque Onetti había situado la acción en una ciudad latinoamericana, en realidad los sucesos, el “fatto cronaca” como lo llaman los italianos, habían tenido lugar en una pequeña ciudad de la costa valenciana el último o quizá penúltimo día de la Guerra Civil Española. Se lo contó un anarquista en el año 1942 ya en Motevideo.

Le hablé de la novela y sobre todo de la adaptación que pensaba situarla en la ciudad valenciana de Alicante donde, posiblemente, tuvieron lugar los acontecimientos reales. El no me puso ninguna pega, todo lo contrario. Me marche contento de aquella entrevista porque la novela era muy buena, la descripción de lugares, aún situados en Sudamérica, podían reflejarse con facilidad en una ciudad española. El dibujo de los personajes, el dialogo, las situaciones, estaban descritos con tal precisión que podría haberse rodado desde el mismo libro.

Cuando tuve terminada la sinopsis lo llamé para dejarle una copia. Y así lo hice. Días después me llamó para darme algunos datos que yo le había pedido y decirme que estaba de acuerdo con la adaptación. Yo inicié algunas gestiones con una o dos productoras cinematográficas con resultados esperanzadores.

Por esos días hice un viaje a Roma invitado por mi amigo y antiguo compañero del Centro Sperimentale de Cine, Silvio Maestranzi. La primera noche de charla le hablé de mis proyectos y entre ellos, naturalmente, el de Onetti. El argumento le sonaba y casi podía asegurarme que en Italia ya habían estrenado una película con ese tema. Me quedé callado unos minutos pero no profundicé más en el asunto por la vaguedad e imprecisión con que mi amigo me había dado la noticia. Al día siguiente visite la productora de unos amigos de Silvio que me confirmaron las sospechas, incluso me dieron el nombre de la distribuidora. Efectivamente, la película era aquella, sin duda y ambientada, como la novela, en Sudamérica. Regresé a España desmoralizado, lo llamé desde el primer teléfono que encontré en el aeropuerto. Me citó en su casa, con su pitillo-colilla, sus gafas desencuadradas de su cara y me pidió disculpas de forma reiterada. Yo las acepté aunque, en el fondo, mi dolor me impedía perdonar su... digámoslo con toda crudeza: su gran putada.

Todavía lo oigo repetir una y otra vez sus disculpas basadas, principalmente, en que la película italiana era una porquería, que no habían entendido nada, que intentara convencer a los productores españoles para que se hiciera en Alicante, que el renunciaba a los derechos económicos, etc., etc. Yo, ingenuo de mi, lo consulté con el productor catalán que se había interesado por el proyecto pero, como me temía, lo único que hizo fue confirmar la putada que el uruguayo me había hecho. No obstante, ahora, y entonces también yo perdoné a Onetti e incluso comprendí la actitud del que siempre será un grandísimo novelista.



Alfredo Castellón

 

JACOBO SIRUELA: UN DIÁLOGO

Hace unos días estuve con Jacobo Siruela en el hotel Palafox, donde grabamos para Borradores, y en la librería Cálamo. En plena Feria del Libro de Madrid, traigo aquí este diálogo que explica qué tipo de editor es Jacobo, la trayectoria de Atalanta, que acaba de cumplir cinco años, su libro sobre la historia de los sueños, ‘El mundo bajo los párpados’, y la aparición de un nuevo volumen de Inka Martín, ‘Cuaderno de noche’, que es un libro que recoge los sueños de una década en textos en los que predominan los monstruos y las bestias, escenarios de naturaleza salvaje, algunas escenas de violencia sexual y los amores tumultuosos que huyen o se desmoronan.

 

 

Si no recuerdo mal, cuando vendiste Siruela dijiste que te ibas por cansancio, por inapetencia, porque habías cumplido una etapa. ¿Qué te impulsó a volver a la edición?

   -Hubo dos razones. La primera económica: Yo me independicé de mi familia a los 23 años y arrastraba un crédito que me ahogaba. La segunda es de índole existencial: estaba estresado, además ya no tenía tiempo para leer lo que quería sino solo lo que me llegaba. Y eso me parece un gran empobrecimiento. Por tanto, yo empecé a editar porque me gustaba leer, y dejé este mundo por la misma razón.

¿Cuáles serían las ideas, teóricas, de principios, que animan Atalanta? ¿Qué editorial querríais ser, o habéis sido ya en estos cinco, y qué editorial no querríais ser?

 Atalanta no es una editorial al uso. No tengo ninguna red de informantes que me envían libros para que yo decida cuales son convenientes. Las tres colecciones que fundamentan Atalanta son fruto de nuestra investigación personal y pretenden comunicar ideas, compensar carencias, sugerir itinerarios. Hay una colección dedicada al cuento y los textos breves que busca formar un canon estético tomando la brevedad como modelo, ya que la novela parece haber ocupado el espacio preponderante. Hay también una colección dedicada a la memoria, porque la actualidad  se ha apoderado de todas las categorías de la cultura. Lo que no es noticia interesa menos a la prensa. Y hay una colección dedicada a mostrar la imaginación, no como escapismo, sino, digamos, como camino de conocimiento del espíritu. Por último, hay una colección dedicada a difundir la historia de mi familia y de su colección artística, ya que no existe nada al respecto y me veía un poco en la obligación de hacerlo. Este año saldrán dos libros sobre el palacio de Liria. Uno de arte, lujoso, con textos de especialistas y grandes fotos, y una guía del palacio escrita por mi. 

Otro tema contiguo: tú has encarnado durante mucho tiempo el modelo de editor refinado, con sentido estético, un buscador de tesoros. ¿Podrías concretarme cuáles son las claves formales de tu editorial, de Atalanta?

 Cyril Connolly escribió una vez que la verdadera función de un escritor es producir una obra maestra y que ninguna otra finalidad tiene la menor importancia. Vivimos ahogados por un aluvión de obras mediocres y creo que la función del editor es acercarse lo más posible a este modelo. Es extrema, pero, como decía Lezama Lima, sólo lo difícil es estimulante. Por eso publicamos diez libros al año. Pretendemos que todos sean sustanciales, aunque conviene desterrar de esta palabra toda connotación pedante y pesada. Ninguno de estos libros es aburrido. Se trata de buscar y vindicar la calidad, la cualidad, a contracorriente de lo que agobia y diluye a nuestra época: el reino de la cantidad.

Jacobo visto por Vicente Almazán.

 ¿Qué debe tener un libro para reclamar tu atención? ¿Y un autor?

Hace poco leí una entrevista con el editor alemán Michael Kruger, a quien conozco y admiro, en la cual aseguraba que él solo tenía el convencimiento de publicar un libro cuando éste era capaz de enseñarle algo. Creo que esa es una buena razón.

 ¿Cómo se construye un editor como tú, cómo se enriquece, dónde encuentra sus autores?

Yo siempre digo que los autores de Atalanta surgen de mi manga. (Sonríe) Vienen de investigar, de cruzar información y adquirir por internet los libros. Hoy gracias a internet puedes conseguir casi todos los libros del mundo. Es cuestión de tiempo. Pero, como dije antes, Atalanta no es una editorial de autores sino de ideas. Nuestra línea de ensayo podrá gustar o no pero es muy coherente y tiene seguidores. De hecho es la colección que mejor nos va. Y esto quizá se deba a que intenta contemplar las cosas desde otra perspectiva de la razón, más transversal, más abierta y, desde mi punto de vista, más contemporánea. Estamos aún muy anclados en cierto materialismo decimonónico, en una visión literalista del mundo que conduce a las oposiciones clásicas entre ciencia y religión, mundo objetivo y subjetivo, etc y falta cierta información para ver estas categorías con otros ojos. No se trata de renegar de la Ilustración, todos somos hijos del siglo XVIII, pero ahora estamos en el XXI. La física cuántica, la psicología analítica, la filosofía de la ciencia o la moderna historia de la religiones aún no se han asimilado del todo. La materia ya no es lo que era. Con la psique ha de ocurrir lo mismo. Y por ello aboga Atalanta.

Jorge Herralde decía que su mejor autorretrato es su catálogo. ¿Asumes la frase o cuáles serían los matices personales que introduces a esta consideración?

De alguna manera, así es. Pero esto ocurre solo si el catálogo tiene un rostro y no es un cajón de sastre en donde van a caer todo tipo de cosas.    

 

Explícanos algunas de las apuestas de Atalanta: desde Casanova a Elizondo, desde Nicolás Gómez Dávila a Max Ernst.

 Uy, hay tanto que hablar de cada libro que no puedo sintetizar en dos palabras  a cada uno de estos autores. Lo único que puedo asegurar es que son tres escritores para salvar del olvido. Casanova es la autobiografía del siglo XVIII. Gómez Dávila, la joya que faltaba por descubrir en América Latina. Y Elizondo, un gran escritor mexicano prácticamente desconocido en España, cuando en su país ha sido el modelo para los nuevos autores.

 ¿Cuáles han sido los dos o tres éxitos más importantes de la editorial?

La Historia de Genji , Universos paralelos del físico japonés Michio Kaku, el ensayo de Patrick Harpur El fuego secreto de los filósofos, Jin Ping Mei, la primera novela moderna china, erotiquísima, y El arte de conversar de Oscar Wilde.

 Sorprenden algunos autores por los que has apostado: pienso en Yasutaka Tsutui… ¿Qué te atrae de él, tan desbocado, tan lenguaraz?

Es el gran gamberro del país más estricto y formalmente gregario. Pero es muy bueno. Al ser muy cómico, y a la vez, demoledor. 

 ¿Cuál sería el tópico con el que hay acabar sobre ti? 

Bien, los tópicos son ciertos, y eso es en parte lo que nos molesta de ellos.  Comprendo que lo que digan sobre mi pueda ser apasionante, pero no me interesa.

 ¿En qué ha cambiado la edición en España? Cada semana nace una editorial en papel. ¿Te inquieta el libro electrónico?

Han nacido un puñado de nuevas editoriales jóvenes que parecen exigentes, y que han renovado el panorama de las librerías y semanales culturales. Esto es un buen signo, aunque esté algo emponzoñado por su excesiva inconsecuente cuantía. La cantidad de nuevo, es el mal de los tiempos. En cuanto al libro electrónico, no hagamos demasiado caso a los modernillos que profetizan el final del libro. El libro, como el abrigo, no va a desaparecer. El futuro será como el presente, plural, y no uniforme y unívoco, como pretenden algunos ingenuos devotos del progreso que, en el fondo, sospecho, son no-lectores tecnoadictos, cuando no "viejos" que quieren hacerse los jóvenes y modernos. Pero hay una notable diferencia entre ser moderno o modernillo.

Demos un salto temático: hablemos de ‘El mundo bajo los párpados’. ¿Cómo nace este libro?  

Bueno, un buen día dando vueltas a una frase de Lichtenberg, decidí acometer la insólita tarea de escribir una historia de los sueños, la parte más opaca de la experiencia. Gracias a internet, iba recibiendo todo tipo de libros que me llevaban a otros libros cada cual más apasionante. Así pasé cinco largos años, investigando los mundos oníricos y tomando notas.  Poco a poco, me fui dando cuenta que no se podía hacer una historia de los sueños ni cronológica ni académica. El tema y el material reunido demandaba escribir un ensayo literario bien documentado. Y así presente los sueños en relación con su papel en la historia, en la fenomenología de lo sagrado, de la consciencia opaca y el tiempo. El último capítulo es una larga pregunta sobre si la muerte es un dormir o un soñar. De modo que de una forma muy ligera y entretenida, he abordado temas profundos, que llevan a plantearnos de ver las cosas de otra manera, desde una perspectiva más abierta.   

¿Qué querías probar o indagar? 

En realidad nunca se prueba nada: siempre estamos suspendidos sobre una cuerda. Ahora bien, la otredad exige mantener la cabeza muy clara para no perderse en un laberinto que desemboca en lo irracional. Y por eso nunca abandono el tono lógico.  Así lo demanda nuestra época, porque todos somos hijos de la Ilustración. Ya no es suficiente el lenguaje mítico, necesitamos logos. Si se habla de los sueños "curativos" que se daban en los templos de Asclepio, debemos de analizar y cruzar diferente información para tratar de entender qué significa esto. En lugar de despreciar lo que se desconoce hay que convertir la narración en conocimiento. Me interesa hacer libros  útiles, que se asomen a perspectivas ignoradas y que el lector aprecie el relato pero que aprenda con ello. Por lo tanto, pretendo que cada capítulo llegue a un puerto, y que no sea un vagabundeo ensayístico. 

¿No es exagerado decir: “La historia de los sueños nunca ha sido escrita. Nadie hasta el momento ha emprendido una tarea tan inabarcable, tan insólita y, en cierta manera, tan insondable”?

¿Por qué ?

¿En qué consistiría el espacio onírico y cómo condiciona la vida y la creación artística?

Freud fue en muchos aspectos un hombre de genio, pero transmitió una idea muy negativa del inconsciente. Para él cualquier manifestación es un síntoma de una neurosis o represión sexual. Y sin embargo, el mundo onírico también puede ser muy positivo. Ha ayudado a artistas a encontrar imágenes para sus obras, ha inspirado a científicos para hallar fórmulas e inventos, y a filósofos en su búsqueda de la verdad de las cosas. El onirismo es un mar sin orillas. Da saltos en el tiempo, construye metáforas complejas, refleja el estado de nuestra alma...

 ¿Qué le debe este libro a Borges y a tu doble condición de lector y de editor?

 A Borges no le debe nada. Casi está en sus antípodas, a pesar de que el tema pueda parecer borgeano. En realidad, es la clase de literatura, o metaliteratura, que puede hacer un editor, refiriéndose constantemente a otros libros, recordando a otros autores. Pero además, en este caso, este libro es una continuación o eslabón de los otros ensayos publicados por Atalanta. Todos intentan integrar la otredad en nuestra experiencia. 

En el prólogo a ‘Cuaderno de noche’ de Inka Martí dices “El sueño es, probablemente, el más antiguo de los géneros literarios”. ¿Podrías concretármelo con algunos ejemplos?

Los mitos son los primeros relatos de la humanidad. Y se expresan de la misma manera que los sueños, mediante símbolos y metáforas. En realidad, son dos manifestaciones que se corresponden. Como decía Campbell, “el mito es un sueño colectivo, el sueño es un mito privado”.  Y así podemos decir con Nietzsche, que fue en el sueño en donde los hombres vieron por primera vez a sus dioses. En cierta manera, los mitos provienen del sueño. Pero antes del mito escrito, está el sueño, y que, en el principio fue el sueño.

Cómo editor, ¿cómo definirías ‘Cuaderno de noche’?

Inka ya tiene dos libros para niños publicados antes de estar conmigo. No es un libro de ficción al uso porque está escrito desde la otra parte. Pero precisamente en esto consiste nuestra poética. Al mundo del día le falta saber cual es el mundo de la noche. Si lo he publicado, y soy muy exigente, es porque pocas personas tienen un mundo onírico tan unitario y arquetípico. La rara virtud de esta obra es la de mostrar cómo es la vida en sueños.   

¿Es un libro de imágenes, de pesadillas, de microcuentos, es un libro de carácter fantástico?

Todo lo que proviene de la imaginación pura es fantástico. El libro es el fruto de diez años de onirismo.  Y lo interesante de la poética onírica, si es auténtica y no ha sido manipulada, como aquí sucede, es que  está lejos de los artificios del escritor y sus imágenes son siempre intrigantes, frescas y profundamente simbólicas.

¿Qué sorpresas nos va a ofrecer vuestro catálogo en el futuro?

Estamos preparando un corpus de Pitágoras a cargo de David Hernández de la Fuente que da un giro a los enfoques que se han hecho hasta ahora en España y reúne por primera vez todos los textos sobre su vida. Un libro de viajes, fabuloso, de Jordi Esteva, sobre la isla de Socotra, el tomo segundo de Jin ping Mei y una gran sorpresa. Atalanta siempre tiene cartas bajo la manga. 

Inka Martí, en Cálamo, retratada por Vicente Almazán.

*La primera foto de Jacobo la he tomado de cabalgandoaltigre.wordpress.es.

LOS BLOGGERS A LA LONJA Y AL MICAZ

Recibo esta carta de Chema Moncasi, que valora en exceso el efecto llamada de este blog:

Estimado Antón, buenos días;


Adjunto convocatoria para la visita de bloggers/tuiteros a celebrar hoy a la exposición "Visión emocional de Zaragoza". En la misma se presentará la iniciativa "QR" para artistas noveles que quieran servirse de las redes sociales y tecnología para promocionar sus obras. 

Nos encantaría nos acompañaras y si lo puedes difundir mejor que mejor. Es una excelente manera de reforzar nuestro apoyo a la cultura. Gracias. 

Saludos, 
Fernando & Chema (619259285)

@MoncasideAlvear
@fernand0

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Zaragoza Cultura 2.0 organiza hoy una visita de bloggers/tuiteros a la Exposición “Visión emocional de una ciudad”<http://zgzc20.tumblr.com/post/5804352124/zaragoza-cultura-2-0-organiza-una-visita-de>

·         Mañana, martes 31, Zaragoza Cultura 2.0 organiza una visita de bloggers/tuiteros a la exposición “Visión emocional de una ciudad”.
·         La visita se enmarca dentro de los objetivos de esta plataforma que es acerca la cultura a la comunidad 2.0 y que los museos/escritores/pintores/artistas participen en la red.
·         Presentaremos la iniciativa código “QR” para artistas noveles: un sistema para almacenar información en un código de barras bidimensional  que permiten promocionar la obra vía dispositivos móviles.

Convocatoria

Fecha: 
31 de mayo de 2011.
Hora: 19 horas.
Lugar de encuentro: Palacio de la Lonja (Zaragoza)
Duración: 2 horas (aprox.)
Nuestros anfitriones: Los dos comisarios de la muestra

Máximo: 
Últimas plazas (Por riguroso orden de confirmación)
Se ruega máxima puntualidad

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Confirmaciones

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:
Escribiendo: @ZGZc20: Confirmo asistencia a #VisionemocionZgz

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