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Antón Castro

SHERMAN ALEXIE EN XORDICA

SHERMAN ALEXIE EN XORDICA

 

El sello Xordica, que dirige Chusé Raúl Usón, acaba de publicar uno de sus libros más ambiciosos: Diez pequeños indios de Sherman Alexie, con una bella portada de Calpurnio Pisón y traducción de Daniel Gascón. Alexie, de origen indio, también es cineasta y autor de literatura infantil y juvenil. Ha ganado el National Book Award y el premio PEN/Faulkner.

  

Una estudiante universitaria india descubre un libro de poemas escrito por un miembro de su tribu del que nunca ha oído hablar. Un vagabundo ve un traje que perteneció a su abuela en el escaparate de una casa de empeños. Tras la muerte de su padre, un guarda forestal recupera su pasión juvenil por el baloncesto.

Estamos en el maravilloso mundo de Sherman Alexie, uno de los mejores narradores norteamericanos contemporáneos, y probablemente el más divertido. Los personajes de Diez pequeños indios pertenecen a la tribu spokane, cantan canciones ceremoniales y recuerdan la vida en la reserva. Pero también viajan en avión, trabajan en oficinas y conocen la cultura pop. Y, sobre todo, se enfrentan al amor, a la pérdida de sus seres queridos, a los estragos del tiempo y a su propia fragilidad.

En Diez pequeños indios Alexie demuestra su asombrosa capacidad para contar historias, su sentido del humor libre y salvaje, y una humanidad sabia y tierna, heredera de Antón Chéjov y William Saroyan.

 

“Sherman Alexie escribe mejor que nunca. Relatos cálidos, reveladores, agradablemente indirectos”. (The New York Times)

“Sorprendente y divertido”. (The Times Literary Supplement)

“Intensamente absorbentes… Como en Raymond Chandler, los pequeños acontecimientos pasan por estas vidas sin necesariamente cambiarlas, pero los ricos cuentos de Alexie afectarán -si no cambian- la tuya”. (Scotsman)

 

SHERMAN ALEXIE

(Wellpinit, Washington –EE.UU.-, 1966)

 Es autor de libros de poemas, relatos, novelas y guiones cinematográficos. En España ha publicado las colecciones de relatos La pelea celestial del Llanero Solitario y Toro (Muchnik, 1994), El indio más duro del mundo (Muchnik, 2001) y las novelas El blues de la reserva (Muchnik, 1995), Indian killer (Muchnik, 1997) y El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial (Siruela, 2009). Dirigió la película The Business of Fancydancing (2002). Ha ganado el National Book Award y el premio PEN/Faulkner.

 

'UN DIOS QUE YA NO AMPARA', HOY ESTRENO EN EL CENTRO DE HISTORIA

'UN DIOS QUE YA NO AMPARA', HOY ESTRENO EN EL CENTRO DE HISTORIA

El pasado martes, Miguel Mena y Gaizka Urresti presentaban en Borradores el documental ‘Un dios que ya no ampara’, que se estrena esta tarde. El programa se redifunde el sábado por la mañana a las doce. Ayer llamé a Gaizka y le pedí algunas reflexiones por escrito sobre este proyecto tan conmovedor como contenido, un trabajo sobre la enfermedad, sobre el dolor y la esperanza. Esto es lo que me escribió Gaizka. Hoy sale una noticia sobre el corto-documental en Heraldo de Aragón.

 

Por Gaizka URRESTI

Me contaba Miguel Mena, el protagonista- autor del relato que da origen a esta historia-, que antes de tener a su hijo sentía pena por los padres cuyos hijos tenían alguna minusvalía: ¡Pobrecitos!. Ahora, que él mismo es uno de esos padres, su preocupación  es por el enorme esfuerzo y trabajo que conlleva mantener a los hijos: ¡Vaya curro!

Este documental, ‘Un dios que ya no ampara’,  pretende acercar esas  vivencias y estados emocionales de padres y madres que tienen hijos “diferentes” desde una visión  personal e íntima. Un estado a menudo de dolor pero en el que predomina el regocijo y cierto embeleso.

 

Como cuenta Miguel Mena en su última obra Piedad (Xordica, 2009) hay dos formas de encarar esa situación: la del novel de literatura Kenzaburo Oé, que ha convertido a su hijo con un grave retraso mental en eje de sus obras y su vida o la del premio príncipe de Asturias Arthur Miller que obligó a su mujer en la primera semana de nacimiento  de su hijo con síndrome de Down a ingresarlo en un orfanato.

Actualmente existe una insólita y exitosa tendencia literaria de padres que cuentan sus relaciones con hijos discapacitados. En Estados Unidos Michael Greenberg y su ‘Hacia el Amanecer’ se ha convertido en un éxito editorial. En Francia ‘¿Adónde vamos, papá?’ le valió a su autor Jean-Louis Fornier el premio Fémina.

En España el caso más conocido es el de Marius Serra  que en ‘Quieto’ cubre los siete años de la vida de su hijo Lluis que nació con una grave encefalopatía. Pero hay más casos como el del ilustrador Miguel Gallardo que tras publicar el comic ‘María y yo’ ha protagonizado junto a su hija un documental o Antonio Martínez con ‘Soy Julia’. Acostumbran a ser relatos fragmentados en los que los padres-autores no quieren presentar los casos clínicos sino como dice Miguel Gallardo “contar las historia de un padre y una hija que tiene su propia sensibilidad, que piensa y se expresa a su manera, no un extraterrestre. Por su puesto no se trata de dar lástima”

 

La obra  de Miguel Mena -el relato ‘Un dios que ya no ampara’, dedicado a José Luis Melero y a Yolnada Polo, pertenece al libro ‘1863’ (Xordica, 2004)- se encuentra inevitablemente marcada por la relación con su hijo Daniel. La aceptación de algo para lo que nunca estás preparado y la literatura como bálsamo de la vida.

Cuando hace tiempo leí el relato me impresionó mucho y siempre quise hacer algo con él. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que tiene mucho que ver con mi cortometraje más personal ‘Raíz’ donde contaba la historia de un padre que esperaba la visita de su hijo y para facilitarle el aparcamiento cortaba el único árbol que franqueaba la entrada de su casa. Son historias de padres que esperan algo de sus hijos que nunca les van a poder ofrecer, de la imposibilidad de alcanzar la felicidad cuando nos creamos expectativas. Algo que nos afecta a todos independientemente de la suerte que tengamos en la vida.

 

Hemos intentado contar una historia de padres que aprenden a vivir sin esperar nada a cambio, creando, dando vida sin esperar recompensas de futuro y disfrutando de la belleza de la vida en cada regalo que esta nos ofrece. Como dice Jaume Sisa ‘El presente es la única verdad documentada’.

 

Un dios que ya no ampara. Guión y realización: Gaizka Urresti. Actores: Miguel Mena, Daniel Ventura Mena, Mercedes Ventura y otros padres con sus hijos. Documental: 20 minutos. Fotografía: Pepe Añón. Música: Juan Aguirre. Producción: IMVAL. Estreno: esta tarde en el Centro de Historia a las ocho de la tarde.

 

VEINTISIETE LETRAS PUBLICA 'CAOBA'

VEINTISIETE LETRAS PUBLICA 'CAOBA'

 

El sello madrileño Veintisiete Letras recupera la novela Caoba de Boris Pilnyak, en traducción de Sergio Pitol, Premio Cervantes y extraordinario escritor mexicano. Esta es la información a propósito de la novela que me envía la editora María Moreno.

 

Hasta que a finales de los ochenta Vitali Shentalinski inició su investigación de los archivos de la KGB sobre los procesos contra escritores e intelectuales soviéticos durante el terror stalinista, no se supo exactamente cómo había sido ejecutado Boris Pilniak, ni siquiera el año concreto de su muerte.

Pilniak (Boris Andreievich Vagau) nació en octubre de 1894 en Mozahisk, hijo de una maestra y un veterinario, descendiente de colonos alemanes. Su seudónimo proviene del nombre de un pueblo bielorruso, Pilnyanka, donde pasó un tiempo con su tío, el pintor Alexandr Savinov. En 1920 se graduó como economista en el Instituto de Comercio de Moscú. En esos años publicó un par de libros de cuentos que impresionaron a Gorki. Pero la fama le llegó con la edición de El año desnudo, en 1921, la primera y más experimental novela sobre la Revolución Rusa, a la que Pilniak se había sumado con fe absoluta. Se convierte en uno de los autores más populares y prestigiosos de la época. Su obra es traducida a varios idiomas y, a partir de 1922, viaja con frecuencia al extranjero: Alemania, Inglaterra –donde organizará la sección rusa del PEN Club-, Japón, China, el Círculo Polar Ártico, todo el Mediterráneo, Estados Unidos, donde reside seis meses…


Sin embargo pronto detecta la deriva autoritaria de los dirigentes soviéticos. Como recuerda Shentalinski, empieza a ver en la Revolución «un tornado sangriento, un huracán desencadenado o más exactamente, un animal implacable, “espontáneo como un lobo”». En 1924 aparece Máquinas y lobos. Dos años después, un relato en el que denuncia uno de los primeros crímenes instigados por Stalin: el del comandante Mijail Frunze, asesinado en 1925 en el transcurso de una operación quirúrgica ordenada por el partido. La publicación desencadenó la polémica y el inicio del acoso. En 1929, siendo presidente de la Unión de Escritores soviética, publica Caoba en Berlín. La campaña de desprestigio arrecia.


«No hay un solo adulto capaz de reflexionar en este país que no haya pensado en la posibilidad de ser fusilado», confesó a su amigo Victor Serge.


Para acallar las amenazas que pesan sobre él, en 1930 escribe El Volga desemboca en el mar Caspio, libro comprometido con el sistema. A pesar de las distintas muestras públicas de arrepentimiento y de entusiasmo soviético, fue arrestado en 1937 acusado de terrorismo y espionaje. El juicio, tras una instrucción en la que reconoció todo lo que le pidieron que reconociera, apenas duró quince minutos: fue condenado a muerte y ejecutado el 21 de abril de 1938.


Caoba
ha sido considerada una obra maestra acerca del torbellino que fue la Revolución Rusa, sus promesas y su temprana degradación. La novela, escrita con prosa electrizante y de estructura cinematográfica, cuenta los avatares de dos anticuarios, ávidos y anodinos, que recorren los pueblos comprando muebles a quienes se deshacen de ellos para poder comer. Tras el trivial comercio de la caoba y de la delicada ebanistería rusa, late la verdadera dimensión, trágica, de una oportunidad perdida.


Pilniak, que había confiado ciegamente en que la Revolución alejaría a Rusia de las veleidades occidentales y la volvería a sus auténticas raíces, que él encontraba más cerca de Asia que de Europa, confiesa en Caoba su entrega y su temprana decepción: «… cuando todo se poseía en común, tanto el pan como el trabajo, cuando no existía ni pasado ni futuro, cuando reinaban las ideas y no el dinero; un periodo histórico vuelto de pronto inútil».


Como recuerda el premio Cervantes Sergio Pitol, traductor de esta obra, Pilniak fue «el épico cronista de una epopeya inmensa y de su envilecimiento. Su pasión por la verdad, su honradez literaria, le hicieron conocer el acoso de los poderosos, los necios y los oportunistas. Sus virtudes le llevaron a la prisión y a la muerte. Fue hasta el final un empecinado creyente en la regeneración de su pueblo.»


Acompañan a esta edición cuatro cuentos deslumbrantes.
«Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos», «La ciudad de Ordynin», «El milenio» y «Al Viejo Queso de Che-shire». En ellos desfilan las vidas de campesinos que luchan denodadamente en los rincones de la tundra, burgueses que pierden el tren de la historia, exiliados que en Londres oyen las campanadas moscovitas, peregrinos, beatas y mendigos que pululan por la Madre Rusia, fanáticos repartidos entre las filas de Cristo y las del comunismo.


Mención especial merece «Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos», en el que Pilniak, autor apasionado por los problemas de la escritura, ofrece la reconstrucción biográfica de una mujer rusa emigrada al Japón, en plena guerra, bajo una mirada inaudita. Como una matrioska, una historia es germen de otra, y de otra, en un despliegue absoluto de talento y audacia narrativa.


«La prosa de Pilniak se lee, pero también se escucha, ensordece, destella, ciega: obedece al proyecto de invasión total. Entra en el lector y lo hace estallar en mil pedazos. No soporta que alguien siga siendo el mismo después de haberla leído.» Rafael Chirbes.


«La forma de escritura de Pilniak corresponde totalmente a su época. La revolución, al destruir todas las instituciones sociales anteriores, no dejó de lado tampoco las muy convencionales instituciones literarias. Para él tiene sentido sólo aquello que se queda: el país, las masas, el huracán […] el resultado: dinamismo, simultaneidad, realismo absoluto y franco, ritmo único de los detalles y del todo.» Victor Serge.


«Pilniak es un realista y un observador notable, posee un ojo claro y un oído fino. Hombres y objetos no le parecen viejos, usados, ni idénticos, sino sólo arrojados en un desorden temporal por la revolución. Sabe captarlos en su frescura y en lo que de único tienen, es decir, vivos y no muertos, y en el desorden revolucionario que para él constituye un hecho vivo y fundamental, busca apoyos para su propio orden artístico. […] escruta hábilmente y con agudeza una parte de nuestra vida y en eso reside su fuerza, porque es un realista.» León Trotsky.

 

ESTEJUEVES, POESÍA: PROGRAMA

ESTEJUEVES, POESÍA: PROGRAMA

ESTE JUEVES, POESÍA

Coordinación: Ignacio Escuín Borao

 

OCTUBRE, jueves 28, Modera Cristina Marco
Aula Magna Filosofía y Letras, 19:30 h.
José Luis Rodríguez, Sandra Santana


NOVIEMBRE, jueves 11, Moderan Elia García Zarranz y Ainhoa Corral Luna.
Sala de Juntas, Filosofía y Letras, 19:30 h.
Jordi Doce, Luisa Miñana

DICIEMBRE, jueves 16, Modera María Sisamón
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Sebastiá Alzamora, Chusé Raúl Usón


ENERO, jueves 20, Modera Eduardo Fariña
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Sopa de poetes

FEBRERO, jueves 17, Modera Alfredo Saldaña
Paraninfo, Aula Magna, 19:30 horas
Antonio Méndez Rubio, Juan Carlos Mestre

MARZO, jueves 10, Moderan Elia García y Ainhoa Corral
Sala de Juntas Filosofía y Letras, 19:30 horas
Olga Bernad, Alberto Santamaría

ABRIL, jueves 7, Modera Marina Barrio
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Marta Navarro, Sara Toro


MAYO, jueves 12, Modera Almudena Vidorreta
Aula Magna Filosofía y Letras 19:30 h.
Anton Castro, Chantal Maillard

Organiza y patrocina: Vicerrectorado de Proyección Social y Cultural (Universidad de Zaragoza)

 

Colaboran: Librería Antígona (c/ Cerbuna 25) y Candy Warhol (c/ Bolonia 28)

MARÍN BAGÜÉS, EN CAJALÓN

MARÍN BAGÜÉS, EN CAJALÓN

Grabamos ayer para ‘Borradores’ la exposición de Francisco Marín Bagüés (Leciñena, 1879-Zaragoza, 1961) que se inaugura esta tarde en Cajalón. El comisario es Manuel García Guatas, que ha reunido 65 obras de 20 colecciones e instituciones: la muestra tiene, de entrada, la virtud de presentar a las jóvenes generaciones (hace 31 años que no se veía al artista en una muestra totalizadora) a un pintor excepcional que practicó pintura costumbrista, la pintora histórica, el retrato y el bodegón y el paisaje, y que poco a poco fue realizando una obra poderosa de colorido, textura, transparencia y untuosidad, una pintura llena de delicadeza, de variedad, de intensidad y, a menudo, de irregularidad.

Manuel García Guatas ha dividido la exposición en tres partes: una dedicada a los retratos, algunos excepcionales, de una gran sabiduría introspectiva y expresiva, ahí figura 'Las tres edades'; otra a las obras de contexto general, desde sus inicios hasta ‘La carrera de pollos’, y en esa sala hay piezas deslumbrantes, de pequeño formato, o la grandiosa ‘El pan bendito’, ese cuadro en el que Marín Bagüés dialoga con Gutiérrez Solana y con Francisco de Goya. García Guatas dice que los tres grandes maestros de Marín Bagüés son Velázquez, “al que ha copiado mucho, de quien ha hecho reproducciones por pura pasión”, Goya y El Greco, “un pintor que le inspira para realizar ‘Los placeres del Ebro” (obra que que no está en la muestra). La tercera sala es un pequeño gabinete de dibujo, con algunos inolvidables como el de un joven que parece vivo, o el estupendo cartel de 1909 para ‘Heraldo de Aragón’.

Manuel García Guatas, autor de una monografía sobre el pintor que publicó la CAI en la colección Mariano de Pano, ha colocado un autorretrato del artista en cada una de las salas. Y los tres son delicadísimos: el primero es un retrato un tanto sorollesco, de una gran sutileza, que lo emparenta con la espléndida pintura española del siglo XIX; el segundo es un autorretrato de vez, está realizado en 1953, y es una de sus obras maestras: es el autorretrato de un hombre vulnerable, melancólico, inmerso entre sus paisajes de Leciñena y sus sueños del Mediterráneo, con el pincel en la mano. El una obra que mezcla la fragilidad y la determinación del artista. Y el otro es una cabeza pequeña, muy matizada, que adquirió el pintor Eduardo Laborda.

[Los pintores Jorge Gay, Pepe Cerdá, Eduardo Laborda y María Buil explicarán, además del comisario, la obra del artista. Eduardo Capapé, de Cajalón, ha realizado un intenso trabajo de colaboración con Manuel García Guatas. El montaje es de los hermanos Robert. Esta foto, trabajada por Andrés Ferrer, es un retrato de Marín Bagüés de autoría desconocida.]

He tomado esta espléndido cuadro, 'Las tres edades', del blog

http://www.almendron.com, uno de los mejores de Aragón y de asunto aragonés.

JOHN GUTMANN EN MAPFRE, MADRID: LA FELIZ EXTRAVAGANCIA DE LA VIDA

La foto que se ha utilizado para la portada del estupendo catálogo.

Peligrosamente. Una de sus fotos más conocidas y más sugerentes: así de peligrosamente viven algunos artistas callejeros.

 

Hace alrededor de una veintena de años, el Palacio de Sástago de Zaragoza realizó una exposición de John Gutmann, un artista y fotógrafo polaco que había hecho toda su carrera en Estados Unidos. Era claramente un fotógrafo de vanguardia y a la vez un reportero y un observador de la vida cotidiana de Estados Unidos: atrapaba el deporte, las calles, el arte. Me gustó muchísimo su obra, su poética, su intensidad y la libertad con que realizaba sus fotos. Desde el pasado día seis de octubre, la Fundación Mapfre muestra en Madrid una retrospectiva de este artista personalísimo, que sabía mirar, que componía extraordinariamente bien y que arriesgaba en cada una de sus tomas. El texto que viene a continuación es el de promoción del gabinete de prensa de Mapfre.

 

LA MARAVILLOSA EXTRAVAGANCIA DE LA VIDA

John Gutmann (1905-1998) nace en Breslau (localidad alemana en su día, actual Wroclaw, Polonia). A principios de los años 30, Gutmann ya gozaba de una buena reputación en Alemania como pintor joven, alumno avanzado de Otto Müller (importante artista perteneciente al grupo Die Brücke). Perteneciente a una familia judía, tan pronto como los nazis llegaron al poder en 1933, emigra a los Estados Unidos. Justo antes consigue un contrato con la agencia berlinesa Press-Photo para distribuir en Europa las fotografías que iba a realizar en Estados Unidos. Esta será la primera vez que Gutmann coge una cámara fotográfica pensando que este podía ser su medio de subsistencia, pero finalmente fue el camino a través del cual conseguiría reinventarse a sí mismo.

Su llegada a San Francisco a finales de 1933 supondrá el encuentro con una cultura distinta y el inicio de su formación como artista moderno. Su instantánea fascinación por lo americano le llevó a salir a la calle con el objetivo de captar todo aquello que él consideraba “maravilloso”. A diferencia de los fotógrafos preciosistas, Gutmann prefería reflejar la crónica de una sociedad en constante estado de cambio.

Para él la fotografía suponía otra manera de ver el mundo, la mirada del extranjero en un país donde todo era posible. Gutmann tomaba imágenes de todo lo que para él resultaba nuevo: los automóviles, las estructuras publicitarias, los personajes marginales, el caos social o la diversidad étnica. En todas sus obras queda reflejado su instinto infalible para captar el momento más expresivo desde el ángulo menos habitual, reproduciendo lo extraordinario de la vida cotidiana.

En Estados Unidos Gutmann consiguió reanudar su carrera como profesor, que había abandonado en Alemania, de modo que la necesidad de viajar como fotógrafo quedó en segundo plano. Más tarde, debido al auge imprevisto del mercado de la fotografía en los años 70 y el repentino interés por los redescubrimientos, Gutmann decide llevar a cabo un proceso de re-edición de su obra. Es así como comienza a revisar sus negativos y realiza copias de las fotografías que él consideraba más interesantes (dándoles a veces nuevos títulos) creando un relato aprovechable de su trabajo y su vida. “No me interesa tratar desesperadamente de hacer Arte; me interesa relacionarlo con la maravillosa extravagancia que es la vida”, declaró Gutmann en 1979. La mayoría de las fotografías que forman parte de la exposición pertenecen a estas copias posteriores que nuestro artista reeditó entre 1973 y 1995, aunque también podremos ver algunos de sus vintages de época.

A su muerte en 1998, Gutmann ya estaba considerado como uno de los fotógrafos más distinguidos. Sus obras son recordadas como una síntesis inusual de las sensibilidades de Europa y los Estados Unidos en el periodo de entreguerras. Podemos encontrar referencias a Walker Evans o a Helen Levitt en los motivos que representa, pero la fotografía de Gutmann resulta sorprendente por su falta buscada de refinamiento. Este es el valor especial de su obra, que se sitúa entre lo periodístico y lo expresivo, creando escenas inquietantes y nada convencionales. Gutmann siempre quiso estar entre los “incalificables”, pero su sensibilidad vanguardista consigue que sus obras sean únicas, ocupando un lugar muy importante en la historia de la fotografía.

 

Autorretrato de John Gutmann.

'EL MORICO' DE SUÑÉN Y OCHOA

'EL MORICO' DE SUÑÉN Y OCHOA

  

Míchel Suñén vive un momento especialmente creativo. Hace poco publicaba en Onagro una de sus novelas más ambiciosas: ‘Diva o muerta’, donde mezcla el punk y el terror gótico, el amor y el universo de las sombras, con un trasfondo cinematográfico, y hace unos días, en vísperas del Pilar, presentaba en Los Portadores de Sueños un libro infantil, muy oportuno: ‘Morico. La historia jamás contada’, donde narra la hipotética vida de ese personaje de ‘Los Cabezudos’. Morico se crió en Cuba, probablemente sin padre, tal como sugiere en una leve alusión. Tenía un gran cabezón y era objeto de burlas por parte de sus compañeros, a los que perseguía por las callejas. Pronto descubrió que poseía unas piernas fuertes y que corría mucho. Quiso ser futbolista y muchas cosas más: policía, bombero, artista, pero parece que la suerte no estaba a su favor. Siempre hallaba como una contrariedad ambiental, algún estorbo, hasta que un día apareció en su vida alguien determinante al que acompañaría a España. Y en España estaba Zaragoza y la Puerta del Carmen. Por aquí llegó y pasó lo que pasó, pero eso lo cuenta muy bien Míchel Suñén, con un lenguaje diáfano, con un buen ritmo, con ternura y con un especial sentido del humor. Morico se hace querer: para el lector, para los niños, y también se hizo querer, muy especialmente, para el ilustrador Ignacio Ochoa, que ha hecho un libro colorista, sugestivo, lleno de multitudes y de ambientes, y de numerosas delicadezas visuales como esa madre rubia con niño que entona la canción del personaje: “Aquí, allá, // Morico el Pilar, // se come la sopa y / se echa a bailar”. El cuento se cierra con una apuesta por la convivencia.

Morico. La historia jamás contada. Míchel Suñén. Ilustraciones de Ignacio Ochoa. Editorial Delsan. Zaragoza, 2010.

El ilustrador Ignacio Ochoa ha abierto un blog para el libro y también tiene estupendas ilustraciones del volumen en su página web. No he podido cogerlas.                  

JOSÉ ORNA EN REMOLINOS

“José Orna. Recortes”

enLATAmus, Remolinos

 

enLATAmus afronta la entrada en los fríos del invierno con una exposición llena de calidad, ingenio y creatividad. Las creaciones de José Orna, a partir de modestas cartulinas, son en cambio un atractivo y estimulante desafío a los límites de la creatividad, creando imágenes de gran potencia visual y relacionadas con la cultura popular de modo que se hacen accesibles a todos los públicos.

 

 

Una apertura de temporada de lo más apetitosa para desplazarse hasta Remolinos, donde nuestro contenedor rosa comienza a afianzarse como referencia alternativa de la cultura en la Ribera Alta, pero también entre el público y los artistas de Zaragoza.

 

El próximo viernes 22 de octubre, a las 19h, en el Parque del Dance de Remolinos, donde se ubica nuestro micromuseo enLATAmus, se inaugurará la exposición “Recortes” de José Orna.

 

 

 

 La exposición estará abierta hasta el próximo 8 de diciembre. Los horarios de visita serán, de lunes a viernes, de 10 a 12, y domingos 11:30 a 13h. También se puede solicitar una visita en otro horario previa cita en el teléfono 662304716 ó enlatamus@gmail.com.

 *He tomado la primera foto del propio blog de José Orna y las otras dos de 123people.es. El texto corresponde al gabinete de prensa de David Giménez, responsable de la sala, y al propio autor.