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Antón Castro

ADIÓS A JOSÉ RAMÓN DEL RÍO

ADIÓS A JOSÉ RAMÓN DEL RÍO

Esta mañana, me ha llamado, hacia las doce de la mañana, la hija del pintor y acuarelista José Ramón del Río. En la noche del sábado al domingo falleció súbitamente mientras dormía. En 2006 realizó una exposición itinerante por diversos lugares de Aragón. Estuve en su estudio de Movera, conversamos largo y tendido, y redacté este texto sobre su forma de trabajar. Desde aquí le mando un abrazo a su familia. José Ramón solía ir por ahí con un impresionante libro de firmas.

 

 

UN DESIERTO DE LUZ

 

Acerca de la pintura a la acuarela de José Ramón del Río

 

Hay artistas que parecen salir al campo con música de Franz  Schubert. La dejan sonar, dejan que se derrame por las lomas y los llanos, les gusta oírla en el corazón de las salinas o como un viento tibio sobre la superficie de las lagunas. Hay artistas que salen al campo o al monte bajo con una música íntima entre las sienes y una profecía de luz que avanza entre los cerros. Hay artistas como José Ramón del Río que entienden la pintura como una conquista de paz, como un estado ideal de entrega, como una forma de desnudarse de la forma más decisiva: en sensibilidad, en emoción, en transparencia pura de aire y cristal. Lleva ya muchos años este acuarelista, que un día fue pintor al óleo, practicando la técnica del agua, este arte refinado y preciso que exige control, sabiduría, escrupulosa conciencia del color.


Uno de sus lugares predilectos, su paraíso de agua y vértigo, son los Monegros, ese páramo cuyo horizonte se pierde en lontananza, esa tierra de contrastes que anima la paleta. José Ramón del Río se planta allí, como una minúscula guija en el centro de la inmensidad, y empieza a mirar. Mira para ver: mira para interiorizar el paisaje iluminado. Mira para verse. Mira para entenderse y cifrar mejor sus emociones. Contempla aquí y allí, y anota en la memoria de la retina y del pincel todos los matices: los montículos y los matorrales, los tallos que agita la brisa, los pájaros en bandadas que huyen, los reflejos inesperados en el agua, el cromatismo cambiante de los cielos: ahora hay limpidez, exactitud de blanco y azul arrojado del mar; ahora hay amenaza de tormenta, nubes negras como espectros, nieblas. Y no sólo le interesa eso: quiere captar una atmósfera, el estado de ánimo de las estaciones, el carácter revelado de golpe de este llano en llamas del mundo. Hablamos aquí de lugares que pueden llamarse Farlete, Monegrillo, Sariñena, lugares que perfilan una belleza desolada, una belleza casi metafísica: el hombre, el pintor hambriento de hermosura e intensidad, está ahí a solas como quien persigue visiones, tierras, boiras, murmullos, plenilunios, heridas del tiempo en el corazón de la intemperie.   

   

El pintor está a punto de empezar el rito: toma apuntes, busca la profundidad máxima o un destello que temblequea tras la levísima colina, anota circunstancias, efectos, retiene ese instante casi inefable en el que desierto inacabable adquiere la forma de un idilio bajo luces cárdenas. En ese instante de contacto y comunión con la naturaleza, José Ramón del Río hace acopio de todo lo que percibe: los colores quebrados, los charcos como balsas, los caminos que parecen ir hacia ninguna parte o a todas las ciudades de la tierra, la lejanía que se difumina. El paisaje le administra los ingredientes de una gran representación.     


Luego, ya en su estudio de Movera, a partir de aquellos bocetos pequeños, de las imágenes que la memoria visual del artista ha almacenado en su cerebro, comienza el otro momento decisivo: los cuadros, con cierta inclinación a la panorámica, se van alzando en el caballete, se van enseñoreando en el estudio. Relucen. Imponen sus formas. Cabrillean como relámpagos de luna. Los cuadros le van brotando de la luz con pinceladas largas, en una travesía donde todo sobra salvo su concentración, el gesto suave, el escrupuloso vaivén del agua sobre el papel. Las acuarelas adquieren vida: en algún instante, el pintor pudo haber levitado ante la hermosura del paisaje, ante la delicada capacidad de sugerencia, ante su propia escritura minuciosa y tamizada de luz, de hondura, de soledad.        

Pintor de incuestionable técnica, José Ramón del Río compone toda suerte de paisajes: paisajes líricos, enriquecidos por el azul y el verde, ese verde variado y complejo que parece un inventario de verdores de la tierra; paisajes dramáticos hechos con los grises, los marrones, los negros… Los cuadros del acuarelista siempre tienen un color dominante, y cada obra se subordina a un cromatismo concreto, a un diálogo de equilibrios, a la música de una estructura. El artista, además del tema, maneja otros elementos: la composición, el punto de vista, el dibujo de ambientes, la forma de la pincelada, la limpieza del acabado final.  

 
A José Ramón del Río le gustan las formas horizontales, la distribución del cuadro de una manera especial: más que el primer plano, prefiere las formas desdibujadas, le otorga una especial importancia al encuentro del cielo con el horizonte. En casi todas sus piezas, hay como una posición del acuarelista como a vista de pájaro que planea y también un trazado espectacular de los haces de luz, que igual surgen tras un promontorio que se esparcen desde las nubes del cielo. Todas sus acuarelas poseen un ambiente muy particular, de enorme fuerza. Combina por igual un aire de fatalidad y de abandono que la poderosa belleza del páramo, tan paradójica, lo mismo muestra la tierra requemada y sin agua que una soberbia sabina, rodeada del propio misterio de su floración, José Ramón del Río lo mismo ofrece los celajes que parecen de “El coloso” de Goya que una balsa que bien podría ser un lago con miradores.

         José Ramón del Río no es un pintor dado a las mixtificaciones, a las teorías. Practica una artesanía del alma, una manufactura del desierto más íntimo: pinta el paisaje que ha visto y el que imagina, pinta para crear sueños y fábulas de la luz, pinta espacios mágicos, teñidos de fuerza, pero también de melancolía. Pinta su propia aventura de atravesar la llanura y de regresar a casa, al taller, con un cargamento de fuegos intactos.

*Esta era una de las imágenes de José Ramón del Rio en su web:

www.joseramondelrio.com.

LA ZARAGOZA DE RAFA CASTILLEJO

LA ZARAGOZA DE RAFA CASTILLEJO

Rafael Castillejo me envía una de sus maravillosas fotos y me dice:

 

El cine Venecia fue mi ‘Cinema Paradiso’ particular. Te envío una foto obtenida en su época dorada (años 50). Ese cine no fue un cine de barrio cualquiera.

 
Miguel Procas Mateo y su esposa Isabel Ortiz Bello, propietarios del Cine Venecia, posan en la puerta de aquella inolvidable sala. Foto: Gentileza familia Procas / Esteban Trigo.
 

ENTREVISTAS: JOSÉ LUIS BORAU

ENTREVISTAS: JOSÉ LUIS BORAU

JOSÉ LUIS BORAU / Escritor y director de cine. El autor de películas como ‘Furtivos’ o ‘Tata mí’ y de narraciones como ‘Camisa de once varas’, ‘Navida, horrible Navidad’, ‘Cuentos de Culver City’ o ‘El amigo de invierno’ recibía ayer el Premio de las Letras Aragonesas de 2009.

 

“Mentalmente y moralmente

nunca he salido de Aragón”

 

“El guionista es un escritor de una pieza”

 

“Zaragoza y Aragón son mi paisaje de fondo”

“Aragón siempre viaja conmigo”

 

 

“Recibir el Premio de las Letras Aragonesas 2009 supone para mí un honor, una inmensa alegría, y a la vez una sorpresa. Y a la vez, de alguna manera, la concesión manera me da la razón: el hecho de que haya recaído en mí es exagerado, sin duda, pero me da la razón en el sentido de que yo siempre he reivindicado que el guionista es un escritor de una pieza, con todas las de la ley. Pienso en Rafael Azcona y me pregunto: ¿Qué le faltaba? Nada. Era un escritor extraordinario. La escritura de guión es un ejercicio de creación literaria: desarrolla un tema, crea estructuras y diálogos, inventa personajes. ¿Acaso ser guionista de cine es menos que ser un dramaturgo o un novelista?”, dice José Luis Borau (Zaragoza, 1929), que recibía ayer, a las 20.00, en el Paraninfo el máximo galardón de las letras aragonesas.

-Sin duda, esta es una antigua obsesión suya.

-Desde luego. Cuando Berlanga era el presidente de Honor de la Academia de Cine y yo el presidente hablamos con el director de la Real Academia Española de la Lengua y le propusimos el ingreso de un guionista. El elegido fue Rafael Azcona, pero en cuanto se lo dijimos, nos miró y nos dijo: “¡Parece mentira que vengáis a proponerme esto a mí! ¿Académico, yo? Tendría que pronunciar un discurso y todo eso… De ningún modo”. Ante esta negativa ingresó Fernando Fernán Gómez, que era guionista también, pero era otras muchas cosas: director de cine, actor, novelista, dramaturgo… Fernán Gómez estaba encantado de entrar en la Academia.

El cartel de 'Furtivos', realizado por Iván Zulueta.

-Ahora el académico es usted. ¿Quién le enseñó a escribir guiones?

-Bueno, yo tuve dos maestros de guión: José Gutiérrez Maeso y Florentino Soria, que colaboraba mucho con Luis García Berlanga. Él, entre otros títulos, con el propio Berlanga y Ennio Flaviano, firmó el guión de ‘Calabuch’, pero luego empecé a estudiar por mi cuenta y riesgo, empecé a destripar las grandes películas, las analizaba, las estudiaba, intentaba descubrir sus secretos y sus trucos, algo que hice a conciencia con ‘El apartamento’ de Billy Wilder, que es uno de los guiones más sabios que existen.

-Antes de dedicarse al cine con la intensidad con que lo ha hecho luego, usted ya era un apasionado de la literatura, ¿no?

-Totalmente. Yo, cuando llevaba una vida decente (ahora, de tanto quehacer, he perdido la dignidad por completo), solo hacía dos cosas: ver películas y leer libros. Lo leía todo, de una manera caótica. Hace poco, alguien interesado en mis aficiones literarias, un profesor norteamericano, estuvo en mi biblioteca y me dijo que “viendo sus libros me es imposible conocer sus gustos literarios”.

Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio.

-En aquellos días en que viajaba al Festival de Venecia, ya le interesaban mucho Italo Svevo, Vasco Pratolini, Alberto Moravia, norteamericanos como Faulkner o Hemingway.

-Sí, claro. A Moravia lo conocí en Nueva York. Con Hemingway estuve aquí en Zaragoza, después de una corrida de toros, y hay una foto famosa de aquella cita, pero realmente yo de quien era amigo era de los escritores españoles de la Generación de los 50: Jesús Fernández Santos, le pasaron un guión mío, nos conocimos y me invitó al café Gijón; Ignacio y Josefina Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, que fue la guionista de ‘Celia’, que yo llevé a la televisión, y Medardo Fraile, de quien oía hablar mucho pero al que no se veía nunca.

-Pasaron muchos años hasta que usted publicase sus primeras ficciones: ‘Camisa de once varas’ (Alfaguara, 2003)…

-Ocurrió una cosa. Jorge Valdano acababa de publicar un libro de ‘Cuentos de fútbol’ para Alfaguara. Juan Cruz, editor entonces, me pidió a mí uno de ‘Cuentos de cine’. Seleccioné muchos relatos e incluso escribí uno, y ahí empezó todo.

-¿No había escrito antes cuentos?

-Sí. Un director de cine como yo hace muchos proyectos que a menudo no cristalizan. Y para cada proyecto yo escribía un cuento que explicaba la película y que, por lo general, se quedaba en un cajón. La alianza de estas dos circunstancias, esos cuentos secretos y el encargo, dio lugar a mis libros: ‘Camisa de once varas’, ‘Navidad, horrible Navidad’, ‘El amigo de invierno’, etc.

-Por cierto, sus cuentos tienen siempre un perfume autobiográfico, son más bien realistas, con claras conexiones con el cine y con algunos mitos literarios…

-No creo que sean autobiográficos. Sí es cierto que soy un escritor realista. Casi todo lo que cuento sucedió: a un extraño, a alguien que se mueve alrededor de mí mismo. Me ocurre una cosa curiosa: yo recuerdo muchas cosas del pasado, de mi estancia en Estados Unidos, como se ve en ‘Cuentos de Culver City’, por ejemplo. Pero una vez que escribo los cuentos me olvido un poco de todo lo que ocurrió, es como si perdiera la memoria de los hechos.

Ignacio Aldecoa, Josefina Aldecoa, Rafael Azcona y un amigo. Grandes amigos de los años 50 de Borau.

-Acaba de publicar ‘Palabras de cine’ (Península)…

-El tema coincide con mi discurso en la Real Academia Española: la penetración y la presencia de los términos cinematográficos en la vida cotidiana. Algo que se ve en términos como ‘guión’, ahora todos nos hacemos un guión previo, en ‘rebobinar’, en dichos como ‘no te enrolles Charles Boyer’, ‘pintas menos que Grace Kelly en un andamio’, en ‘macho’, que fue una palabra traída por el cine mexicano que caló mucho… He escrito 400 páginas.

-¿Qué le sugiere otra palabra: Aragón?

Mentalmente y moralmente, siempre he estado en Aragón. No me he ido nunca. Y eso se percibe en mis ficciones: siempre sale Zaragoza. Cuando hay una ciudad innominada, siempre es Zaragoza, sus cafés, sus calles, sus ambientes. Me fui de aquí el once de enero de 1956, pero a pesar de eso Zaragoza y Aragón siguen siendo mi paisaje interior de fondo. Siempre viajan conmigo.

EL CARTEL DE ANA LÓBEZ

EL CARTEL DE ANA LÓBEZ

Ana Lóbez es una ilustradora muy personal. Tiende a la depuración máxima, a la estilización, sabe crear cuidadas atmósferas, sugerencias, tiene un don especial para dibujar piezas limpias, sin demasiada retórica.

Ella es la autora del cartel del Día del Libro de Zaragoza, en el que rinde homenaje a Miguel Hernández y a su jaula de letras. También ha participado en el libro colectivo: ‘27 palabricas’ (APILA).

JULIO CRISTELLYS: UN CUENTO

JULIO CRISTELLYS: UN CUENTO

CONCIERTO DE PRIMAVERA

 

Por Julio CRISTELLYS

De su nuevo libro ‘Rasgueos’. Ayer, muy de mañana, helaba, mas hoy es tibia la tarde y cuando después de la medianoche entre en mi casa, los acordes de un piano acariciando aún mi memoria, insomne me aguardará la primavera, acaso haya brotado una tierna yema en la rama que araña la vidriera de mi despacho.

Oscurece, pronto se abrirán las puertas del Auditorio, enseguida un pianista venido de Oriente inaugurará la temporada de conciertos de la nueva estación, luego, todavía fundida en un tenso silencio la última nota del recital, se abrirá la sima de un arrebatado aplauso y una mujer aderezada con un zafiro, el cabello rubio, de ámbar sus ojos y un aroma de jazmín en la garganta, tomará el brazo de su distinguido y canoso galán, ahora abriendo a su pareja la puerta de un coche de carrocería dorada, pues, embrujados por la música, huyen hacia una dorada aventura entre los arbustos de un escondido jardín, a la vera de un río, astros y constelaciones son sus aguas.

El pianista es joven, distante, qué largos parecen sus dedos cuando saja los más velados secretos de su instrumento, primero una antigua sonata y, como fin del programa, un nocturno, una atrevida composición de este muchacho de mirada álgida, con brasas en el corazón.

Calló la melodía, se han apagado las lámparas del liceo y frente a la puerta de un camerino aguardo al virtuoso oriental, quiero su autógrafo en la cubierta de uno de sus discos, tal vez me atreva a pedirle una foto dedicada. Sin el frac, el rostro limpio de maquillaje, vestido con unos tejanos y una descolorida camiseta, es su aire el de un estudiante, no el de un genio que habla mi lengua y me cuenta cómo allí, en su tierra, durante este mes, florecen los árboles en las laderas de una cumbre ceñida por una eterna nevada, un pico tan gélido como el roce de su mano cuando me saluda, cuando se despide en un adiós rumbo a otra ciudad, a otro teatro, al encuentro de otros admiradores.

De casa estoy lejos, prisa no tengo, mi mujer y mis hijos se encuentran de viaje, y escogiendo las palabras con las que, a su regreso, les desvelaré el hechizo de esta noche, paseo muy despacio por recónditas calles, cuánta es la oscuridad y un súbito aunque no violento golpe sacude mi espalda.

-Pero, papá, ¿se puede saber en qué piensas?, ¿no me has visto llegar? Perdona, me he retrasado…¡Vamos, date prisa, ya han avisado para entrar en la sala!

Es Juan, mi hijo pequeño. Toca la guitarra, a ratos la armónica, y es creador de sentidas baladas. Insiste en que, a la salida, de camino a casa, tiene algo que contarme, pero yo, su padre, antes de que mi hijo despegue los labios, habré de confesarle mi envidia por la fuga de unos amantes y mi emoción por una recién estrenada amistad con un pianista venido de un país donde nace el sol.

Han dado el último aviso cuando, frente a la puerta del Auditorio, se ha detenido un automóvil de chapa dorada del que se apea una bella dama perfumada con fragancias de jazmín. A Juan le sorprende mi zozobra por no distinguir entre la gente del vestíbulo el altivo perfil de un hombre vestido con un elegante terno de seda azul marino. Por fuerza, blanco como un torrente de nata ha de ser su cabello.

El pianista ha posado sus manos sobre el teclado y en un abandonado parque ha germinado una espina en el tallo de un rosal.

 

*Julio Cristellys presentará el próximo martes, día 20, en Zentrum, su nuevo libro de relatos: ‘Rasgueos’ (Huerga & Fierro)

Presentarán el acto D. Jesús Barreiro, Secretario General de Ibercaja, el escritor D. Ricardo Serna y el editor D. Antonio J. Huerga.

El acto contará con la actuación del violinista Hugo Sahuquillo y del guitarrista Juan Cristellys.




Los veintiún relatos recogidos en este volumen fueron inspirados –así lo ha confesado su autor– durante esos momentos en los que, distraídos por una inesperada y anónima melodía, a menudo interpretada por un desconocido músico, nos abandonamos a cuantas sensaciones invadan nuestros oídos. (En la foto un pianista oriental: Lang Lang).

BAUDELAIRE, POR CARJAT Y NADAR

 

Como bien ha escrito en los comentarios, ese estupendo escritor y sabio de fotografía que es Antonio Cardiel, un zaragozano afincado en Barcelona, la foto que he publicado de Charles Baudelaire no es la de Felix Nadar, sino la de otro gran fotógrafo: Etienne Carjat (1828, 1906). Hago aquí la rectificación porque si la hago en el documento correspondiente lo descoyunta. Todo. Gracias, Antonio.

 

Coloco otras fotos de Baudelaire, uno de los grandes poetas de la modernidad con su libro ‘Las flores del mal’. Abajo coloco dos de Nadar, realizadas en 1855.

 

FIN DE SEMANA POÉTICO EN TORRERO

 

POESÍA PROYECTADA

VII SEMANA DE LAS LETRAS DEL BARRIO DE TORRERO. 17-18 ABRIL 2010.

Miguel Labordeta, en una foto del estudio Lagos de Madrid.

 

SÁBADO 17 DE ABRIL. 19 h.

“La mirada poética: Vídeo – poesía”

Duración aproximada: 75 minutos
Las visiones poéticas de una serie de artistas aragoneses que unen su palabra y su mirada en varias piezas audiovisuales tan personales como sutiles.

DOMINGO 18 DE ABRIL. 19 h.

“La poesía del instante”

Duración: 100 minutos
Un proyecto que recoge cientos de entrevistas a gente de la calle recitando poesía: Lorca, Machado, Benedetti, Bécquer, Gil de Biedma, Hernández,… poesía recordada en un instante.

Lugar: Sala Venecia. C/ Lasierra Purroy 8 – 10

 

Organiza: Junta de Distrito Torrero

Coordina: Vicky Calavia

 

PROGRAMA

SÁBADO 17 DE ABRIL
La mirada poética: Vídeo – poesía


Ciclos
Autor: Ernesto Sarasa
Animación (2D, collage) / 2007 / Digital / 2 min.
Haiku sobre el paso del tiempo, la naturaleza y el ser humano. Un homenaje a los inicios de la animación oriental.
Segundo Premio Animainzón 2008

La conciencia de las huellas
Autor: Yago de Mateo
Vídeo creación / 2005 / Mini DV PAL Color / 12 min. 25 seg.
Recreación poética: Cristina Járboles
Proyecto poético acerca del paso del tiempo, del poso que crea en la memoria, de su voz propia, de su sonido interno, de su metáfora, de su presente vivo.

Si consideramos
Autor: Javier Calvo
Vídeo creación / 2001 / Betacam / 1 min.
El súper 8, el vídeo digital, el diseño se mezclan para dar forma a un poema de Bukowski.
Primer Premio Nacional Vídeominuto y Premio al Mejor Vídeominuto Aragonés en el I Certamen Nacional de Vídeominuto, Zaragoza, 2001.

Voces en el espejo
Autor: Sonia Llera
Vídeo-poema / 2009 / HDV-HDVCAM / 14 min.
Poemas: Sonia Llera
Vídeo creación poética en la que las imágenes, la música y la voz desprenden sensaciones de alto voltaje emocional. Borges escribió “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día que no estemos un instante en el paraíso”.

Johannes
Autor: Graciela de Torres
Videograma / 2009 / HD 1080 p / 10 min.
Johannes utiliza como trasfondo el pasaje bíblico en el que Abraham va a matar a su único hijo, para realizar una metáfora sobre el escritor, la literatura y la tiniebla de las palabras.
"Gran Premio del Cine Español", ZINEBI 51, Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao.

Aoum
Autor: Tomás Gimeno
Vídeo creación / 2009 / DV / 2 min. 30 seg.
Textos poéticos: Pedro Bericat
Mantra audiovisual con ritmo cardíaco generado por destellos de una vieja pantalla de televisión intercalado con textos y símbolos del mundo poético del artista multidisciplinar Pedro Bericat

Circo Calavera
Autor: Paco García Barcos
Vídeo creación / 2008 / 11 min.
Circo Calavera S.A. el único circo imaginativo de ayer y de hoy presenta Magia, Sugestión, Intimidación, el primer Espectáculo Pseudoapraxico Espumoso del mundo (la pseudoapraxia es un estado de incoherencia general absoluta, imagínense ustedes si a esto le añadimos champán).

Ropalimpia
Autor: Don Nadie, Daniel Rabanaque y Zombra
Vídeo creación / 2008 / miniDV / 4 min. 33 seg.
Texto y voz: Daniel Rabanaque
Realizado para la campaña Ropalimpia de la ONG Setem, ésta es la reflexión que hacemos sobre la situación de la industria textil y sus consecuencias, en el origen y en el destino, en el productor y en el consumidor, cada uno esclavo a su manera.
Premio del concurso de la ONG Setem Ropalimpia

Miriam Reyes es poeta y  videocreadora. Desde hace un tiempo reside en Barcelona.


Fiebre
Autor: Miriam Reyes
Vídeo creación / 2007 / miniDV / 3 min. 23 seg.
Poema: Miriam Reyes
Mi cuerpo / qué harían con mi cuerpo/ quién / La fiebre me hacía temer / la muerte en aquella habitación alquilada / en un país alquilado para huir / de cualquiera que pudiera recordarme / La fiebre me hacía temer / mi cuerpo solo / dejándose pudrir en un viejo colchón / Gusanos antes de que alguien pensara en mí / Nadie a quien llorar, nadie a quien avisar / muerto o vivo / mi cuerpo / no encontraba ninguna diferencia. / Miriam Reyes

Silencio tras la lluvia
Autor: Clemente Calvo
Vídeo creación / 2005 / miniDV / 3 min.
Poemas: Miguel Labordeta
Película inédita en la que aparecen Miguel Labordeta y Luis García-Abrines, visitando Fuendetodos y Azuara.

 

 

Helena Santolaya es artista.

Términos
Autor: Helena Santolaya
Poema-crucigrama. Vídeo creación / 1 min. 54 seg. / 2005
Poema visual animado, construido a partir de un crucigrama y sus definiciones: “Llene los huecos de este dibujo con letras formando palabras en sentido horizontal y vertical. Defina las palabras. Habrá usted construido un poema”

Retrato de juventud de Octavio Paz.


Cinco versos y un epitafio
Autor: Emilio Casanova
Vídeo creación / 5 min. 55 seg. / Betacam SP y Digital / 1999-2005
Poemas y Voz: Octavio Paz
Poemas largos y poemas cortos: es lo mismo. El tiempo no es largo ni corto: es pleno o vacío. En tres líneas se dice, a veces, lo mismo que en quinientas… (Octavio Paz)

Alaskas
Autor: Sergio Duce
Vídeomicropoema / Mini DV 4:3 / 46 seg. / 2009
Poemas: Ana Lacarta
Sucedió un 31 de diciembre. Había una torre de ladrillo y un muro de hormigón. Y hacía mucho frío. Se juntaron dos S, dos M y una A. Con las palabras de A se grabó aquella pequeña historia del caribú... Y al final D puso sonido a los silencios.
Mención especial del Jurado en la categoría internacional en COSMOPOÉTICA 2010
http://www.cosmopoetica.es/index.php?option=com_content&task=view&id=976&Itemid=149

 

 

 

Charles Baudelaire, retratado impecablemente por Nadar.

DOMINGO 18 DE ABRIL
La poesía del instante


Poesía del instante
Autor: Vicky Calavia
Vídeo reportaje / 100 min. / DV-Cam / 2005
Cámara y edición: Nanuk P.A.
Un proyecto que recoge cientos de mini entrevistas a gente de la calle, niños, abuelos, poetas, diseñadores, pescateros, cupletistas, cantantes, fruteras, escritores, políticos, actores, hilanderas, artesanos, camareros..., todos recitando poesía, recordando aquellos versos aprendidos de carrerilla en el colegio, o tantas veces leídos por amados. Calderón, Lorca, Machado, Benedetti, Whitman, Bécquer, Bukowski, Gil de Biedma, Kavafis, Baudelaire, poesía popular, inventada para la ocasión, en un instante...

 

PALABRAS ILUSTRADAS

Palabras ilustradas

 

Algo ocurre con los cómics. O con eso que se ha dado en llamar la novela gráfica. Algunas son tan complejas como fascinantes, un arsenal de sugerencias, de puntos de vista y de emoción. Un ejemplo perfecto es ‘El arte de volar’ (De Ponent, 2009) de Antonio Altarriba y Kim. El zaragozano Altarriba, profesor de francés en Vitoria y autor de relatos eróticos (acaba de edita ‘Maravillas en el país de las Alicias’, en La Sonrisa Vertical), ha firmado uno de los títulos más sugerentes de 2009, galardonado por doquier: su padre, Antonio Altarriba, se arrojó al vacío a los 90 años y estuvo en los grandes conflictos del siglo XX. David Small publica ‘Stitches. Una infancia muda’ (Mondadori), que ofrece una viaje a la infancia, al crecimiento más bien doloroso y al perverso tuétano de algunas familias. Tiene algo de cuento cruel, de retrato psicológico de pesadilla, en el que Small despliega sabiduría narrativa y pictórica. Se sale de él corto de aliento y con el estómago lleno de escorpiones. Robert Crumb y David Zane Mairowitz firman un impresionante ‘Kafka’ (La Cúpula): la historia del escritor de Praga a la que se le añaden algunos de sus pequeños relatos o de sus novelas, así como fragmentos de su pasión por Milena (“Estoy sucio, Milena, infinitamente sucio, por eso me obsesiona la idea de la pureza…”). Crumb, el dibujante underground, realiza un trabajo impecable en un áspero blanco y negro que lo dice todo del sórdido existir del célebre oficinista. Y Brian Talbot publica ‘Alicia en Sunderland’ (Mondadori), que es una revisión del clásico de Lewis Carroll, una mirada a la relación entre el autor y la joven Liddell, un viaje por la historia de Inglaterra. ‘Alicia…’ es, ante todo, un libro libre de imágenes, de color, de estilos, de climas. Cuatro novelas gráficas ideales para estos días de lecturas.