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Antón Castro

HA MUERTO EL PERIODISTA CHEMI PÉREZ BERNAD

Ha fallecido el periodista José Miguel Pérez Bernad, 'Chemi', el pelirrojo Chemi, que se dedicó esencialmente al periodismo de sucesos. Era un periodista de la vieja escuela, con contactos partes, sin pereza alguna, en busca de secretos, historias, delitos, claves ocultas. Trabajó, entre otros diarios, en 'El Noticiero', en 'El día de Aragón', en 'Dairio 16' y 'El Periódico', donde se jubiló. Fue distinguido recientemente por la Asociación de la Prensa por su trayectoria profesional. Joaquín Marco le hizo este completa y espléndida entrevista.

 

http://www.aparagon.org/noticias/jose-miguel-perez-bernad-no-he-contado-mis-fuentes-ni-a-mi-director/

 

Entrevista de Joaquín MARCO

El premio con el que la Asociación de Periodistas de Aragón reconoce cada año toda la trayectoria profesional de un veterano de la profesión ha sido este año para un referente en dos campos: la información laboral y la de sucesos; dos secciones en las que José Miguel –Chemi- Pérez Bernad, ha sido tanto un pionero como un maestro. Primero informando en la Transición sobre los movimientos sindicales y luego en los ochenta sobre sucesos y Tribunales, Pérez Bernad fue no solo de los primeros periodistas en tratar estos temas en la prensa aragonesa, sino también un modelo de rigor y solvencia.

 

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¿Cómo fueron tus inicios en la profesión

Yo tenía muy claro desde jovencito que quería ser periodista y con 19 años, en 1969, empecé a colaborar, gratis, en Aragón Expres. Ya al año siguiente me recomendaron ir a El Noticiero y, aunque con alguna prevención porque era un periódico anticuado y de curas, fui. Acababa de llegar como director Antonio Coll, que era un profesional como la copa de un pino, y renovó bastante las estructuras de la postguerra metiendo gente joven, quizá yo fue el primero, pero después vinieron más. Ese fue mi primer trabajo, aunque también cobrando una miseria, al principio pagaban 150 pesetas por llenar una página.

¿Compatibilizabas el trabajo con estudios?

Empecé mientras estudiaba Filosofía y Letras, aunque no llegue a terminar la carrera. Luego, cuando se creó la Facultad de Periodismo en Madrid hicieron un plan para que quienes ya estábamos trabajando tuviéramos el título y un grupo de Zaragoza nos organizamos para aprovecharlo; cada sábado iba uno a Madrid a unas tutorías y nos pasábamos los apuntes. Pero no tengo el título a falta de la Sociología de tercero de carrera; yo había pedido que me la convalidaran y no sé por qué líos administrativos no lo hicieron, así que me cabreé tanto que lo dejé; además, la carrera era un sinsentido… en Derecho de la Información estudiamos la Ley Fraga y mientras se derogó.

En esta época te dedicabas a la información laboral y política, que era completamente novedosa

En El Noticiero empecé haciendo crítica de cine, entrevistas… valíamos todos para todo porque éramos cuatro y el de la guitarra. En el 75, ya me centré en cubrir la información política real, no la oficial sino la poca que había de oposición, trabando contactos con los representantes sindicales y políticos, con los que ya estaba relacionado a nivel personal. Estuve años militando en el PCE y Comisiones Obreras.

Cuando se cerró El Noticiero, en 1977, seguí haciendo información sindical como delegado en Mundo Obrero, pero era un periódico hecho con los pies, en el que todos los artículos se debían a la ideología del partido y en el que fallaba hasta la distribución.

¿Tratando de temas sindicales en estos años de la Transición no tuviste ningún problema con la Policía o la Administración?

Lo cierto es que no. Alguna anécdota, pero en El Noticiario tuve más problemas con el propietario de la empresa que fuera; de hecho con algunos policías de la Brigada Social luego tuve una relación muy normal y cuando ya escribía de sucesos incluso en algún caso me pidieron ayuda.

¿Y cómo fue que pasaras de la información laboral a los sucesos?

En 1985, cuando se fundó El Día, un proyecto para intentar cambiar la información en Aragón con grandes profesionales, me ofrecieron entrar en la redacción. Fue Pablo Larrañeta, entonces el redactor jefe y un profesional muy pendiente de la información, quien decidió que yo me encargara de la sección de sucesos, o mejor de Tribunales, que también era un tema nuevo. Se informaba de los delitos y de las sentencias más importantes, pero nada más. Estuve dos años que era el único periodista en la Audiencia Provincial, hasta que los medios se dieron cuenta de que había demanda social para estas informaciones y llegó gente nueva; una competencia que fue un progreso.

Y ya seguiste con esta especialización hasta en tres periódicos distintos…

De El Día pase a Diario 16 Aragón, con Miguel Ángel Liso, que para mí fue mi experiencia más bonita en prensa; era una redacción de amigos y se hacía una buena información, pero nos falló la editora en Madrid. Aún seguí un año más que los fundadores, pero antes del cierre me fui a El Periódico de Aragón y allí estuve 16 años más; se trabajaba un huevo, pero también era una redacción muy competente.

En 2009, se planteó un ERE en el diario y lo aproveché. Yo siempre había hecho calle, nunca quise cambiar a una jefatura de sección, aunque por eso tuve grandes discusiones con Liso, y con 59 años se me hacía pesado. Era el más viejo en los Tribunales y ya no estaba para comerme las piedras, como los más jóvenes.

La información de sucesos es especialmente delicada, pero cuando se te entregó el premio de la APA por tu carrera, Lola Ester subrayó que has demostrado “que se puede ser un sabueso sin ser un buitre”.

Sigue habiendo muchas informaciones de sucesos que rezuman sangre, pero para mí es fundamental dar la información de lo que has comprobado y has visto sin ensañarte y evitando todo el morbo que se pueda, porque en un crimen hay más personas que la víctima y el verdugo. Por ejemplo, recuerdo una mujer que me dijo cómo le estaba afectando a su hijo una noticia sobre su marido y que me llevó a plantearme cuando identificar a los mencionados con sus iniciales.

Eso sí, lo que algunos califican de pena de telediario suele estar bastante justificada. ¿Vamos a tener que esperar a la condena para poder denunciar socialmente a unos delincuentes? ¡O lo que ha propuesto ahora el fiscal Moix de condenar a los medios que publiquen investigaciones bajo secreto de sumario, del que se ha abusado mucho.

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En la misma presentación destacó que tienes fama tanto por la calidad de fuentes como por ser muy celoso de ellas

Ni las he revelado ni las revelaré, como creo que debería hacer cualquier periodista. Además, en la información judicial es fundamental guardar el secreto de tus fuentes porque puedes perjudicarle; a un amigo policía solo por la mera sospecha, equivocada, de que era una de mis fuentes le complicaron bastante la vida, así que imagina si llegan a tener la seguridad. Yo habré tenido unas 50 demandas y me han llamado tres veces a declarar ante el juez, pero no he contado mis fuentes ni a mi director.

Luego, lo que he llevado bastante a rajatabla es comprobar la noticia con dos fuentes distintas, algo que nunca hace daño.

¿Y cómo se consiguen estas fuentes exclusivas?

Se consigue relacionándote en la calle con mucha gente porque te puede llegar información por medios que nunca te esperarías. Lo fundamental es demostrar que mereces confianza, que respetas, que no manipulas… Así, con los años, incluso se llega a que no tengas que ir a preguntar, que te lo vengan a decir.

¿De tu carrera cubriendo sucesos, cuáles te han marcado especialmente?

Hay varios… Sucesos como el incendio de la discoteca Flying, donde fui el primero en llegar… Sobre todo los casos de violencia de género y los crímenes sin resolver, como el de una chica asesinada en Fueros de Aragón; casos en los que ves el dolor y el sufrimiento de las familias.

Repasando tu carrera, ¿cómo ves que ha ido evolucionando el periodismo en estos años?

Lo he visto mejorar a finales de los años setenta y cómo en los ochenta nació un nuevo periodismo que duró hasta hace unos quince años, pero ahora es un desastre. Siempre ha habido problemas, explotación y crisis, pero no como esta, que lo primero es que no hay trabajo. Hace falta una revolución total con la participación e ideas de todos los agentes; no solo los periodistas, sino también los editores, los distribuidores, la Administración…

¿Y desde tu jubilación no mantienes ninguna vinculación con el periodismo, con colaboraciones, algún proyecto literario…?

No, no; desde que me fui solo he escrito un par de obituarios de personas con las que tenía alguna relación especial. Yo soy muy vago y ahora estoy aprovechando porque durante años no he podido hacer lo que quería, incluso aburrirme algún rato.

 

LAURA HIGUERA HABLA DE 'EL ÁNGEL NEGRO', SOBRE GOYA

Entrevista con Laura Higuera, autora de ‘El Ángel Negro’ (Ediciones B), una novela en dos tiempos en torno a las Pinturas Negras de Francisco de Goya.

-¿Por qué Goya, qué le interesa de él, qué tiene de particular o de fascinante para usted?

Goya era un genio. Y un genio se nutre de muchas cosas: del dolor y la alegría, del horror y la belleza. Pero de todo eso yo me quedo con el dolor, que para mí es el origen de la inmensa mayoría de procesos creativos: esa cualidad de desgarrarse y de transformar lo que queda de uno en algo perpetuo. Goya me trae a la memoria un poema de José Hierro, aquel que empieza diciendo "Llegué por el dolor a la alegría/supe por el dolor que el alma existe". Siempre me ha fascinado esa figura, la de un hombre desgastado por los desastres de la guerra, por los desastres de la vida, y que ya no puede más. Y es que el arte necesita de soledad y miseria, como dijo Dumas.

-¿Qué significan en su producción las ‘pinturas negras’? ¿Son un momento culminante, encierran misterios, es la pintura del dolor, etc.?

Las Pinturas Negras son efectivamente las pinturas del dolor. No hay mejor definición posible para algo tan oscuro, violento y obsceno a partes iguales. Como usted sabe, fueron hijas de un tiempo muy concreto de la historia de España. De hecho y muy poco después de acabarlas, Goya terminaría exiliándose a Burdeos a título definitivo: eran tiempos muy difíciles para un liberal como él. Por otra parte, el misterio está servido, y de él se alimenta mi novela: "El Ángel Negro" es un thriller que habla de arte y que además lo hace en dos tiempos, y que sobre todo juega con la posibilidad de la existencia de una decimoquinta Pintura Negra. La historia dice que el maño produjo catorce, pero en la actualidad existen argumentos de peso que sostienen la hipótesis de que haya una composición número quince.


-¿Qué le ha intrigado de la Quinta y del número mismo de las piezas?

Goya vivió en La Quinta del Sordo, una casona a orillas del río Manzanares, de 1819 a 1823, y no se le ocurrió otra cosa que pintar un tributo al lado más aterrador de la vida (ese abismo al que todos tratamos de no mirar) sobre las paredes entre las que vivía. El panorama debía ser estremecedor, y la idea no puede parecerme más lacerante. Se me ocurren muy pocas razones que lleven a un ser humano a convertir su día a día en una vista perpetua a lo macabro. Una de ellas es la locura, y la otra es la absoluta certeza de la muerte. La historia me conmueve y me intriga a partes iguales. Con respecto al número, yo sostengo que fueron quince, pero es cierto que una sola de esas pinturas hubiera bastado para infectar de horror a cualquiera.

-¿En qué momento decidió mezclar dos historias alejadas en el tiempo casi 150 años?

Un presente tan concreto como el que describo en "El Ángel Negro", con un asesinato en el Museo del Prado que apunta maneras de crimen ritual, requería de un pasado muy particular. La historia central arranca cuando un banquero alemán, Emile d'Erlanger, compra La Quinta del Sordo en 1873 para hacer negocio con las Pinturas Negras. Es apasionante cómo el punto A (la España convulsa de las últimas décadas del siglo XIX) conduce al B (un Madrid y una Venecia actuales), y no lo hace precisamente por el camino de la recta. La mezcla resulta tan atractiva como necesaria.

-¿Cuál es la importancia de Martínez Cubells? Recuérdenos cuál fue su gran cometido...
Salvador Martínez Cubells fue nombrado primer restaurador del Museo del Prado en 1869. Emile d'Erlanger necesitaba al mejor experto del país para pasar de revoco a lienzo las pinturas negras de La Quinta de Goya, y por eso le contrató. Hay algo muy patente en "El Ángel Negro", un rasgo que se esgrime como uno de los puntos fuertes de la novela, y es que derivo a personajes reales como Cubells y d'Erlanger hacia mi propio imaginario, pero eso sí, manteniendo una base histórica sólida y muy bien documentada. Construyo un universo paralelo potente que seguro interesará a muchos.

-Aváncenos hasta donde pueda el argumento… levemente. ¿Qué buscaba en realidad, qué aspectos le han interesado de la época, del pintor y de la creación?

Una mañana El Museo del Prado despierta con un cadáver salvajemente mutilado frente al cuadro Saturno devorando a su hijo, la pintura negra de Goya por antonomasia. A partir de ahí, la narración va adquiriendo matices. Bernardo Vera, un inspector cántabro recién llegado a Madrid, es el encargado de darle luz al caso. Es entonces cuando el pasado de hace casi ciento cincuenta años y del que antes hablábamos se hace indispensable, con una Venecia recién anexionada al Reino de Italia y un Madrid en plena y efímera Primera República. Los protagonistas ganan fuerza y forma y los personajes secundarios se erigen como elementos clave. Con respecto a lo que buscaba, sin duda una trama potente que resolviera en última instancia un enigma tan apasionante como el de una decimoquinta pintura negra perdida.

-Hay dos mujeres muy poderosas: la experta, contemporánea, y esa suerte de musa y enamorada de Cubells, que encarna la parte más libidinosa del libro. ¿Qué función tienen, qué dimensión ha querido darles?

Tanto Ada Adler como Alessandra Abad son mujeres extraordinarias, cargadas de esa sensualidad que sólo nace cuando cierto tipo de belleza y una inteligencia muy desarrollada confluyen. Ambas hacen de la ambición su modus vivendi. Son interesantes hasta decir basta. Ellas son fundamentales para la novela. Quería hacerlas conscientes de su gran poder.

-Ha escrito un thriller y a la vez una novela histórica. ¿Qué autores le interesan, le inspiran, cómo ser funden los dos géneros, y a la vez la novela del arte?  

En el terreno del thriller, Pierre Lemaitre ha sido todo un referente. Ha habido muchos otros, desde luego. En general, tanto Flaubert como Vargas Llosa, pasando por Paul Auster, Thomas Mann y Ian McEwan, me han influenciado de una forma u otra. "El Ángel Negro" es un thriller que tiene mucho de novela histórica, y dentro de ésta, de novela del Arte, y es así por exigencias del guión: sabía muy bien lo que quería contar, y necesitaba de cada uno de esos ingredientes, historia, crimen y arte, para que todo encajara a la perfección.

-¿Por qué ha elegido esa muerte ante el cuadro ‘Saturno devorando a sus hijos’, del que tantas veces se ha dicho que es una metáfora de la España más devoradora? La usa hasta Bigas Luna en ‘Jamón Jamón’...

Precisamente porque es el cuadro más violento que conozco y porque representa a partes iguales el dolor y el miedo a la muerte. Como he dicho antes, las circunstancias que atravesaba España en aquella época eran excepcionalmente difíciles, y más para hombres como Goya, que se burlaba del tipo de sociedad en que le había tocado vivir en obras de enorme envergadura,  como fueron Los Caprichos. Años más tarde, reflejaría de una forma distinta esa España embrutecida. Además estaba enfermo, y la enfermedad y la soledad son a veces cosas parecidas. La de Saturno era una soledad muy particular. Y podría haberlo dibujado con el mismo recato con el que lo hizo Rubens en 1636, pero los tiempos eran otros. Goya era un anciano casi. Y también un ser medio enloquecido, arrastrado por el dolor y por la vejez de una forma espantosa.

 

CARLOS SAURA HABLA DE 'AUSENCIAS'

CARLOS SAURA HABLA DE 'AUSENCIAS'

Carlos Saura novela su pasión

por la fotografía en ‘Ausencias’*

 

 

 

El artista y cineasta publica una novela donde juega con la imagen, la locura, el amor y el crimen

 

 

Carlos Saura es un anciano juvenil. Nacido en Huesca en 1932, solo le preocupa el futuro: es como si tuviera un cuaderno repleto de proyectos y viviera con la ansiedad y el afán de poder concluirlos. Huye del pasado y de la melancolía como de la peste. Es hiperactivo, soñador y quizá ensimismado. Cuando ve la edición impresa de novela ‘Ausencias’, publicada por el sello Laborinto (Madrid; 350 páginas), dice: “¡Anda! Si yo no había visto este libro. ¿Ya lo tiene?”. Lo acaricia y lo firma, pero con esa extraña sensación de quien se halla ante algo inesperado o raro.

“¿Lo ha comprado en una librería? Es el primer ejemplar que veo. Qué ilusión. ¿Sabe? De la novela, además de esta edición, se va a tirar otra, de 200 ejemplares numerados con mis 27 dibujos de las cámaras a gran formato”, avanza. ‘Ausencias’ es la novela de la fotografía del fotógrafo y coleccionista de cámaras e historiador de la fotografía que es el realizador oscense, que acaba de ser homenajeado en el Festival de Cine de Zaragoza. Lleva, en el inicio de cada capítulo, un pequeño dibujo de las cámaras: la Speed Graphic, que tanto usaron Diane Arbus y Weegee; la Ernemann Ermanox, capital en el libro, la favorita de Erich Salomon, muerto en un campo de concentración en Auschwitz; la Hasselblad, que emplearon muchos, y entre ellos Edward Weston, amante de Tina Modotti, de quien elogia un desnudo sobre la arena.

“‘Ausencias’ es una novela que escribí en 2002 y 2003, poco después de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, que aparecen en el libro. La novela me ha acompañado estos años, la he cogido, la he dejado, entre película y película, y al final llegó al libro”, dice el cineasta, que siempre lleva una cámara al cuello. La novela, que presenta esas atmósferas oníricas propias de su cine, del tipo ‘Elisa, vida mía’ (película a la que alude el propio Saura), cuenta la historia de un abogado, Mario Romero, de poco más de 40 años, que tiene una enfermedad misteriosa y su psiquiatra le recomienda que ingrese en un residencia de reposo. Allí conocerá a varias mujeres y a otro personaje que es como su vigilante y su antagonista, Correveidile; vivirá diversas peripecias de amor, delirio y fantasía, y con una de las pacientes, Elena Arroyo (de la que se dice que ha cometido un crimen), inventará una ficción. Una novelita dentro de la novela, que no es un texto ingenuo o aleatorio; tiene mucho que ver con la propia historia de la residencia. Pero hay muchas más cosas: entre ellas, algunos crímenes, que parecen sacados de fotografías del citado Weegee, el reportero de calle al que se le dedicó la película ‘El ojo público’ de Howard Franklin (“que es una buena película”, dice Saura), o de aquellas instantáneas directas de Diane Arbus, a la que también le gustaba retratar deformidades, gentes muy delgadas o muy flacas, y evidentes patologías.

“Esta laberíntica novela parte de un hecho real. Compré un libro de Diane Arbus y le faltaba una página. Y esa ausencia me permitió fabular. Imaginar muchas cosas. Me encanta la fotografía de esta mujer que se suicidó de manera horrible cuanto estaba en la cumbre. Me impresionan su vida y su fin. Lo que hago en la novela es rellenar con narraciones, a medio camino entre la realidad y la fantasía, la página desaparecida; al fin y al cabo los personajes tienen diversos grados de inestabilidad mental”, subraya Carlos Saura. Mario Romero es, además de un abogado enfermo, violonchelista y fotógrafo: tiene una colección de más de 400 cámaras fotográficas.

“Mario Romero es un poco mi sosias. Mi ‘álter ego’. Yo también tengo una buena colección de cámaras, me encantan, y vivo, como él, en las afueras de Madrid, en una casa de campo”. Saura, que ha perdido hace poco a su cocinera y asistenta portuguesa, dice que la novela es un homenaje a fotógrafos maravillosos, “ahora que ya no quedan. O quedan cada vez menos. Con las nuevas cámaras, cualquiera es capaz de hacer una buena foto, una foto excepcional, y no es nada fácil distinguir a los maestros”. Contiene, por otro lado, el mayor erotismo hasta ahora de los libros y de las películas de Saura. Por ejemplo, Mario tiene una hermana, Teresa, muy bella, al que se le ha muerto su marido pintor. Un día se encuentran y ella le explica cómo le gusta el sexo y le cuenta un sueño carnal que ha tenido con él. Todo muy explícito. El propio Mario describe varios coitos.

“Quizá sea mi libro más sexual, sí. En mi cine nunca he abordado el acto sexual. Lo resuelvo mediante la elipsis, lo sugiero y corto. En realidad, me gustaría contarlo de manera naturalista pero entonces se convertiría en pornografía y no podría rodarlo. Ja, ja, ja. Lo que me sucede es que me encanta escribir, cada vez disfruto más. Mis guiones nacen de la pasión por la escritura”. Bueno, había que decir que le gusta escribir, pintar, fotografiar (hace fotos todos los días y casi todo el tiempo) y dirigir cine. Ha sido objeto de una biografía reciente del director Félix Viscarret: ‘Saura(s)’.

Carlos Saura -que expresó en la clausura del Festival de Cine de Zaragoza su pasión por la jota y reprochó a los organizadores que no fueran capaces de integrarla en el menú- trabaja en dos nuevos proyectos: una película que se rodará en México sobre música mexicana, “a la manera de ‘Tango’”, y ‘Guernica’, “que saldrá, saldrá. Seguro. Antonio Banderas me ha confirmado que sí, pero tampoco me queda mucho tiempo”, precisa. 

*Autorretrato de Carlos Saura.

ELOY FERNÁNDEZ HABLA DE SU PRIMERA NOVELA: 'EL PORTUGUÉS'

Eloy Fernández Clemente (Andorra, 1942) llega a los 75 años y publica la novela ’El portugués’ (Doce Robles), que presentó le pasado jueves en el colegio Joaquín Costa. Estuvo acompañado de Carmelo Romero y de Carlos Mas. Aquí explica algunas claves del libro. La entrevista apareció en ’Heraldo’ el pasado jueves.

-¿Por qué te interesó la vida de Joaquim Pedro Oliveira Martins? ¿Qué tiene de apasionante?

-En mi opinión es el intelectual portugués más importante del XIX. Un gran historiador y pensador. Brillante, honrado, iberista prudente que ama su país y España, que conoce a la perfección. Me da ocasión de hablar de ambos países en unos momentos apasionantes en ambos casos.

 

-¿Cómo defines a este personaje, socialista, y tan conectado con Europa, con caballo y perro? ¿Cuál serían sus grandes obras, dos o tres?

-Es un gran buscador, duda pero se plantea todo a fondo, elige y se compromete cuando al fin descubre lo mejor. Sus dos obras “Teoría del socialismo” y “Portugal y el socialismo”, marcaron el nacimiento de esa tendencia allí. Y, desde luego, su maravillosa “Historia de la civilización ibérica”.

 

-¿En qué se parecería a Joaquín Costa, con quien conversa, por cierto?

-No sólo en la edad, sino en la busca de justicia social a ser posible sin violencia, en el estudio jurídico, económico, político y social de la realidad histórica y de su tiempo, en la pasión por la erudición, el estudio.

 

-¿Por qué has elegido la primera persona y una suerte de diario para contar esta biografía novelada?

-Como digo en el preámbulo, siguiendo a Ricardo Piglia: “El diario es una forma muy seductora: combina relatos, ideas, notas de lectura, polémica, conversaciones, citas, diatribas, restos de la verdad. Mezcla política, historias, viajes, pasiones, cuentas, promesas, fracasos”. También afirmaba hace poco Javier Marías que “una voz en primera persona resulta más creíble, más persuasiva”.

 

-¿Qué le debe el libro a sus escritos y a su epistolario?

Lo digo al final: “La mayor parte de sus palabras se reproducen con exactitud. Sólo algunos viajes y algunos personajes son de mi invención, pero siempre verosímiles: pudo haber ocurrido así, y en ese momento”. Cuanto estaba escrito (cartas, discursos, libros, artículos) lo he transcrito con pequeños arreglos. Encontré en la Biblioteca Nacional de Lisboa mucha correspondencia; y en mil rincones todo tipo de informaciones valiosas.

-A veces, sin desmelenarte, parece que has querido dejar pinceladas de amor y cariño. Vitória es un interesante personaje... ¿Es ella la gran mujer del libro? Hablas de muchas, muchas, Rosalía, Concepción Arenal, y a  veces da la sensación de Oliveira Martins es un adelantado del feminismo...

-Es, aunque en un tiempo aún difícil, galante, comprensivo. Su amante es un personaje muy atractivo; pero en efecto, su mujer, Vitória, callada, amable, también muy culta, es el gran contraste de fondo en una historia muy coral, incluidos los animales domésticos.

 

-La novela solo abarca cuatro años: de 1870 a 1874, su período español. ¿Son esos años claves en su vida y en su proyección pública? ¿Estaba conectado de veras con Marx y Engels y con tantos y tantos intelectuales españoles o con el poeta Antero de Quental?

-Bueno, es alguien que, aun alejado en unas minas del norte de Andalucía, es capaz de escribir muchos libros y artículos, cartas magníficas a sus amigos portugueses (todas auténticas), de seguir lo que ocurre en el mundo. Antero fue, en efecto, a verle, lo dice en alguna carta, aunque luego yo recree el encuentro. Y trató años más tarde a muchos de los españoles, sólo adelanto algo esa amistad de Galdós, por ejemplo. Dedicó a Valera su “Historia de la civilización…”, etc.

 

-Zaragoza aparece varias veces en el libro. ¿Crees que estuvo Oliveira Martins en Zaragoza?

-No lo sé, aunque sale en sus obras Aragón recurrentemente, la historia, el Derecho, etc. Si no estuvo, pudo haber estado, había ferrocarril, Galdós sí vino, pudo haberse venido con él. Son conjeturas algo novelescas, claro. No digo nada que no hubiera podido ocurrir; por ejemplo no se ve en Lisboa con Eça de Queirós porque está de cónsul en Cuba.

 

-¿Crees que de haberse encontrado con el joven Martí en Zaragoza habrían tenido un diálogo tan intenso? ¿Eran tan serios los intelectuales o has querido polarizar esos detalles para trazar una biografía intelectual?

-Eran absolutamente serios, formales. Los datos manejados son auténticos, y ese encuentro resultó posible cotejando fechas, es de lo más interesante: ellos, Costa, Cajal, Galdós.

 

-El libro está lleno de datos de casi todo. ¿Cuáles te han parecido los más novelescos?

-He consultado miles de libros y artículos para saber de flores y comidas, caballos y podencos, la ciencia de la época, los grandes acontecimientos europeos. Lo novelesco me parece que es, sobre todo, haber podido casar todo eso, que el autor sepa del encuentro de Livingstone y Stanley, del primer partido de fútbol de la historia y un sinfín de cosas.

 

-¿Por qué has sentido la necesidad de dar un paso hacia la novela intelectual y didáctica? ¿Has tenido algún modelo de novela en la cabeza?

-Es como un canto de cisne del historiador que no siempre ha tenido el tiempo, el auditorio, el método adecuados. Hoy las grandes novelas están documentadísimas, desde Umberto Eco a Reverte, hay muchas, y desde que me jubilé estoy leyendo vorazmente. Quizá eso me haya influido.

 

-¿En qué medida has querido proyectarte en él?

-O quizá al revés, él se proyecta desde hace medio siglo (es increíble que haya pasado medio siglo en muchos casos de retrocesos tras aquellas cumbres) sobre mí. Sí, le hago moderado y dubitativo como yo, curioso universal, inseguro pero muy inquieto, buscador de razones para todo.

 

-Al final al lector le puede quedar la impresión de que habla más el historiador con las ideas, con los libros, que el fabulador. ¿Has sentido vértigo en algún momento?

-Sí, ese ha sido mi talón de Aquiles. Quizá se me ha ido la mano y hay demasiada crónica y pocos aconteceres del entorno del protagonista, aunque he procurado introducir muchas pequeñas historias. He sentido y siento vértigo, a la hora de presentar ante unos lectores ahora no siempre tan próximos, este experimento, pero creí que debía hacerlo.

 

*La foto de Eloy Fernández Clemente la tomo de aquí.

MAÑANA, CONCIERTO DE ÓRGANO

MAÑANA, CONCIERTO DE ÓRGANO

EL CICLO DE ADVIENTO LLENA EL CENTRO DE ZARAGOZA

DE MÚSICAS QUE PREPARAN LA NAVIDAD

 

Por sexta ocasión consecutiva la Fundación Hernando de Aragón para el fomento de las Artes organiza el ciclo musical de adviento en Zaragoza, con la colaboración y el patrocinio del Ayuntamiento de Zaragoza, con la finalidad de equiparar a Zaragoza con las grandes ciudades europeas que organizan este tipo de ciclos en las fechas previas a la Navidad con el gran repertorio que existe para el tiempo de Adviento.

En esta ocasión el ciclo se ha programado en el centro de la ciudad y celebrará sus dos conciertos en la Iglesia de San Gil Abad.

El primero tendrá lugar este domingo día 3 de diciembre a las 19.30 horas y tendrá como protagonistas al conjunto “El Triunfo de Ariadna”, caso compuesto por la organista Esther Ciudad, el contratenor Hugo Bolivar y, como solista invitado, el trompeta solista de la Orquesta Nacional de España, Adán Delgado. En el programa se incluirán piezas escritas para el tiempo de adviento de grandes compositores europeos como Händel, Telemann y Bach.

La segunda cita tendrá lugar el viernes 15 de diciembre, de nuevo a las 19.30, y contará con la presencia del prestigioso organista y compositor balear Tomé Olives, que compartirá escenario con el Coro Infantil del Auditorio de Zaragoza Amici Musicae, que dirige Isabel Solano. Juntos abordarán un repertorio dedicado a la navidad. Además, el concierto contará con alguna sorpresa en el plano visual.

Los conciertos tendrán entrada libre hasta completar el aforo que en ediciones anteriores se ha cubierto en su totalidad. (Nota de Esther Ciudad Caudevila).

 

DIÁLOGO CON FERNANDO SANMARTÍN

[Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) acaba de publicar un nuevo libro, de viajes: 'Ciudades que se posan como pájaros' (Xordica), donde cuenta sus estancias en Lisboa, varias ciudades de Bélgica, Tánger y Tetuán (donde persigue la sombra y el rastro de su padre) y varios lugares de Irlanda, esencialmente Galway. Aquí ofrezco la entrevista completa sobre este texto, de 69 páginas, de gran intensidad y sentido poético, que presentará el día 15 de diciembre en Los Portadores de Sueños. David Mayor, profesor y poeta, hablará del libro con el autor.

¿Qué significa para ti viajar?

Lo dice Xuan Bello, un escritor asturiano que me parece estupendo: Viajar es reencontrarse con uno mismo. Hago mía esas palabras y añado, eso sí, que el viaje nos concede una dimensión de libertad que no es frecuente en la vida cotidiana.

¿Por qué curan los viajes el desamparo? ¿Qué le hace a uno sentirse desamparado en su propia ciudad, en Zaragoza, por ejemplo?

Los viajes curan muchas cosas, incluso la ceguera mental, peligrosa enfermedad en tiempos embusteros como los nuestros. El viaje nos hace mejores y nos permite conocer más a los otros, sin olvidar que el yo y el otro, en términos de Lacan, no deben ser  nociones fijas sino intercambiables. Y no me siento desamparado en Zaragoza, al revés, soy un fan de mi ciudad,  forma parte de mí, conozco sus aciertos y  errores, la quiero.

¿Qué te interesa de una ciudad: lo que ves, la atmósfera, o lo que escribes: el rastro que deja en ti, impresiones, olores?

Me interesan sus latidos, su colesterol, su silencio y sus ruidos. Me interesan sus transportes públicos, sus mercadillos, sus locales espesos o elegantes. La escritura debe mostrar todo eso. La escritura tiene que ser un espejo de la vida, un reflejo de la realidad, y si no es así estamos ante lo artificial.

¿Qué tiene Lisboa de especial que atrapa tanto? ¿Es una ciudad con fantasmas?

Lisboa es una ciudad luminosa, vital, con tranvías y elevadores, en la que se deben comer "pastéis" de Belém, espolvoreados con canela. Es una ciudad donde hay un transbordador para cruzar el río Tajo que lleva el nombre del escritor Miguel Torga, alguien que dijo una frase contundente: Envejecer no es para cobardes.

¿Qué hay de cierto en que compras relojes en Lisboa, vas siempre a las sombrererías y te fascinan las barberías?

Los relojes, eso que aún llevamos en la muñeca, me los compro siempre en Lisboa. Es una manía como cualquier otra. El último lo adquirí en la joyería Ferreira Marques, ubicada en la plaza del Rossio. Y más de una vez entro a una sombrerería, pero con sombrero se me pone aspecto de gánster, como si hubiera ido a una ciudad lejana para cerrar un asunto turbio, y descarto siempre la compra de sombreros por ese motivo. Y las barberías portuguesas me gustan porque algunas me trasladan a la infancia. 

¿Cuáles son los mejores rastros que has visitado? ¿Busca el poeta o el narrador los ecos del tiempo ido en otras ciudades?

Los rastros londinenses me atraen: Petticoat Lane o Portobello. Pero me gustan otros rastros pequeños, mercadillos, como los de Toulouse o Gante. El rastro es una fotografía del paso del tiempo sobre los objetos. Y el tiempo es un dueño al que todos pertenecemos. El escritor debe observar el pasado, pero más todavía lo que sucede a su alrededor. Y si ahora, por ejemplo, no llueve, lo grave es que eso se sitúa dentro del cambio climático, pero sin olvidar que  también es una pérdida la desaparición del arcoiris.

El texto más emociónate es el viaje exterior e interior hacia Tánger y Tetuán. ¿Qué atrapa aún en esas ciudades? Se te ve ir por aquí y por allá como un explorador sin miedo…

Muchas cosas me atrapan de allí. Tánger ha sido, y no por casualidad, el refugio de muchos nómadas. Y uno, es curioso, aún ve rótulos donde pone "garaje Velázquez" o Gran Teatro Cervantes. Pero el mundo árabe es muy distinto al nuestro y recorrer la Medina de Tetuán, por ejemplo, muestra esa diferencia. Nunca he tenido ningún percance en los viajes, salvo una vez en El Cairo que sí me vi en una situación de emboscada. 

¿Desde cuándo se te ha impuesto de manera tan intensa la memoria de tu padre? Aparecía, de algún modo, en ‘Te veo triste’, transformado en otro padre, y era fundamental en tu libro anterior…

De algunas cosas me cuesta hablar. Y esta es una de ellas. Yo era un niño cuando él murió. Su muerte me produjo una desolación infinita. Y me ocurre que cuando alguien muere, estos días atrás ha sucedido con los tripulantes de un submarino en Argentina, pienso primero en sus hijos pequeños y eso me produce una tristeza enorme. En un libro mío anterior, muere también el padre del personaje femenino, y se evidencia algo que ya sabemos: el dolor nos hace frágiles.

Explícanos quién era, a qué se dedicaba, cómo murió…

Mi padre fue militar, tuvo como primer destino Tetuán y murió por un infarto de corazón.

Buscas su huella en Tetuán. ¿Cómo son las fotos que llevas, cuántas, qué se ve?

Reconstruyo, mínimamente, su trayecto. Me pregunto, frente al antiguo cine Alcázar, si pudo ver allí las películas que entonces se estrenaban: Tarzán en peligro, Vacaciones en Roma, Los Diez mandamientos...Me pregunto si aprendió algo de árabe, si seguía de cerca los combates del púgil Fred Galiana, si echaba en falta su ciudad. Tengo fotografías suyas, fechadas en noviembre de 1954, que identifiqué con la ayuda de una persona que trabajó muchos años en el Consulado general de España. Me pregunto, en definitiva, por qué murió tan joven y cómo sé tan poco de él.

¿Por qué has sido tan escueto? ¿Podríamos decir que practicas el arte de la sugerencia y a la vez de la intensidad?

Cuando publico un libro tengo una preocupación: no cansar a las lectoras. Mi escritura tiene mucho de confidencia. Y en toda confidencia, para bien o para mal, lo que se dice no es tibio ni se enmascara.

A veces da la sensación de que con un frase breve quieres resumir días y noches, tránsitos y visitas… ¿Tal es para ti la capacidad de la literatura, o de la poesía?

Si yo digo que las personas, igual que el comercio, deberíamos tener unos horarios de apertura y cierre, para evitar las decepciones o las expectativas falsas, soy consciente de la fuerza de esas palabras.

¿Activa Irlanda tu mitomanía? Pienso en ese cuadro de John Yeats que vas buscando…

Irlanda pertenece a mi colección de lugares donde he sido feliz. Los irlandeses se parecen a nosotros. Les gusta el pub, la cerveza, son simpáticos. Recuerdo lo que me dijo en Galway un bebedor de Guinness: - extranjero, aquí la noche se acuesta siempre al amanecer. Y ese cuadro de Yeats me enloquece. He ido varias veces a la National Gallery de Dublín para verlo. Se titula The Liffey Swim. Y muestra una prueba de natación por el rio Liffey con las orillas repletas de espectadores.

¿Qué es Fernando Sanmartín: un cazador de instantes, un cronista de las estaciones del alma o alguien que anda por ahí, lejos de casa, en busca de una conversación para sentirse menos solo?

Sé lo que no soy. Y me muevo con algunas certezas. La escritura me abriga. También los viajes. Pero el afecto y la amistad, cuando uno ha vivido días difíciles, lo son todo.

 

28, MARTES, EN BARCELONA CON MI LIBRO DE RELATOS 'GOLPES DE MAR'

28, MARTES, EN BARCELONA CON MI LIBRO DE RELATOS 'GOLPES DE MAR'

28 MARTES EN BARCELONA CON MI LIBRO 'GOLPES DE MAR'
Este martes, 28 de noviembre, a las 19.00, en la Biblioteca Guinardó-Mercé Rodoreda, Camèlies, 76-80, se presentará mi libro de cuentos ‘Golpes de mar’, un libro que se ha ido escribiendo desde 1982 hasta 2006 y que tiene, en esta edición de Ediciones del Viento de 2017, su versión definitiva con un total de 28 piezas donde el mar, el paisaje gallego (y aragonés en algún caso) y el misterio son los elementos fundamentales.
Es un libro de libros, de fareros y faros y fados, de naves encantadas y naufragios, de fotógrafos y, ante todo, es un libro de mujeres que viven el mar y la pasión de una manera intensa. Aquí también aparece el fotógrafo Patricio Julve –protagonista de ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (Destino, 1995 Y 2000; Xordica, 2011)- que se traslada a Galicia a realizar un reportaje sobre ballenas y ciudades sumergidas.
Me acompañarán en la presentación dos escritores y buenos amigos: Sergio Vila-Sanjuán e Ignacio Martínez de Pisón.
Si puedes y te apetece pasar, estaré encantado… Abrazos gigantes.

http://lameva.barcelona.cat/horta-guinardo/ca/detall/parlem-ambanton-castro_99400550447.html

HOMENAJE A MERCEDES PUEYO, ESTUDIOSA DEL DANCE ARAGONÉS

HOMENAJE A MERCEDES PUEYO, ESTUDIOSA DEL DANCE ARAGONÉS

[Recibo esta nota de Concha Breto del homenaje a Merces Pueyo.] Como posiblemente ya sepas, entre los días 22 y 24 de noviembre se van a celebrar en Zaragoza unas jornadas en torno a los dances de Aragón organizadas por la Institución Fernando el Católico. Aprovechando la presencia en ellas de Mercedes Pueyo hemos pensado que se trata de una oportunidad inmejorable para testimoniarle nuestro reconocimiento.

 Mercedes Pueyo es la primera mujer doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, con una tesis sobre el dance aragonés que marcó un punto de inflexión en la mirada y valoración del más peculiar, importante y complejo entramado festivo aragonés. Además, formó parte activa en la creación del museo etnográfico de la casa ansotana del parque. Y todo ello en un periodo (1952-1961) especialmente complicado para una joven universitaria de Pallaruelo de Monegros. Su biografía la llevó poco después hasta Lund, en Suecia, donde trabajó como profesora en su universidad durante tres décadas.

 

La distancia y el tiempo hacen que su figura sea poco o nada conocida en Aragón. Solo quienes hemos querido profundizar en el estudio del dance aragonés hemos accedido a su tesis (que generosamente donó al Instituto Aragonés de Antropología hace pocos años) o hemos leído su libro fundamental Orígenes y problemas estructurales de una composición poética: El dance en Aragón (1973).

 

Si te apetece conocer a Mercedes y sumarte al homenaje, te invitamos a participar en el sencillo acto que estamos preparando. Se trata de una comida en un restaurante céntrico de Zaragoza el sábado 25 de noviembre a las 14h.

 

En caso de que quieras/puedas participar, ponte en contacto con cualquiera de nosotros antes del miércoles 22 de noviembre para poder hacer la reserva en el restaurante. El precio del menú será entre 15-20 euros.

 MERCEDES PUEYO ROY

Por Joaquín RUIZ GASPAR

 

 

    Para afrontar el dance aragonés es imprescindible abordar “Origen y problemas estructurales del Dance en Aragón”, un completo estudio científico fruto de una tesis doctoral de una pionera de la etnografía aragonesa: Mercedes Pueyo Roy.

            Mercedes Pueyo Roy, Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, fue Catedrática de Lengua, Literatura e Historia de Cultura Española de la Universidad de Lund (Suecia). Su Tesis doctoral “El Dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética” fue defendida en la Universidad de Zaragoza el 21 de junio de 1961, día de San Luis, habiendo obtenido la calificación de sobresaliente “Cum Laude” y premio Gobernador Civil de la ciudad. Mercedes fue la primera mujer en doctorarse por la Universidad de Filosofía y Letras de Zaragoza, de la mano del Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza el Dr. Antonio Beltrán Martínez.  

            “El Dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética” es indispensable, hoy en día, para la investigación de los orígenes históricos del Dance aragonés. La tesis precede a los pioneros trabajos sobre el Dance aragonés, tales como las “Notas de folklore Altoaragonés”, Madrid 1943, del oscense por adopción Ricardo del Arco y Garay (Licenciado en Ciencias Históricas por la Universidad de Valencia en 1907) y “El Dance aragonés y las representaciones de moros y cristianos. Contribución al estudio del teatro popular” (Instituto de Estudios e Investigación Hispano-Árabe, Tetuán, 1952) del músico, musicólogo, investigador y folclorista aragonés Arcadio Larrea Palacín. La obra de Ricardo del Arco y Garay recoge pastoradas de diferentes Dances y morismas del altoaragón. Mientras, Arcadio Larrea centró su trabajo entre Zaragoza e Hijar, aunque da una primera lista de 97 localidades aragonesas con representaciones del Dance. La gran contribución de la tesis de la Dra Mercedes Pueyo Roy es la datación histórica, aproximada, del origen del Dance y la publicación de 74 representaciones diferentes de Dances aragoneses. Actualmente, su tesis se encuentra depositada en su totalidad en el Instituto Aragonés de Antropología y fue publicada en versión reducida por “El Heraldo de Aragón” en 1973.

            Natural de Zaragoza, Mercedes desciende de la localidad aragonesa de Pallaruelo de Monegros. Su padre Don Francisco Pueyo Samper (Pallaruelo de Monegros, 16 de noviembre de 1900 - Zaragoza el 13 de julio de 1970) fue maestro y pasante del Notario de Zaragoza. De familia humilde, Francisco Pueyo destacó por sus buenas aptitudes para los estudios, por lo que fue recomendado por el párroco del pueblo para ir a estudiar a Zaragoza. Para costear los estudios de Francisco en la capital aragonesa, su madre tuvo que vender la pequeña tienda de ultramarinos que regentaba en Pallaruelo de Monegros.

            Francisco mantuvo una fluida relación con su pueblo natal, donde acudía cada verano por vacaciones. En Pallaruelo de Monegros, Mercedes conoció el entorno rural, sorprendiéndose viendo pasar los caballos por la cocina para acceder al corral. Vivió el día a día de un pueblo monegrino de mediados del siglo XIX, iba a ayudar con las labores agrícolas y recuerda, con gran nostalgia, ir a trillar a la era; allí aprendió a montar a caballo. Francisco Pueyo tocaba el violín y era amigo del Mayoral del Dance de Pallaruelo Juan Barrieras Pueyo y del celebre gaitero sariñenense Vicente Capitán. Francisco Pueyo  fue el primer refundidor de la obra del Mayoral Juan Barrieras Pueyo, el Tío Juaner, recogiendo de su viva voz los dichos y motadas que durante años se habían transmitido generaciones tras generaciones, por vía oral, en Pallaruelo de Monegros. Una inquietud por las tradiciones y la etnográfica, que afortunadamente transmitió a la Dra. Mercedes Pueyo Roy. 

            Durante cinco años, la Dra. Mercedes Pueyo Roy estudió 74 Dances aragoneses para la elaboración de su tesis doctoral, veinte Dances de Huesca, seis de Teruel y cuarenta y ocho de Zaragoza. Trabajo que llevó a cabo a través de entrevistas, del cuestionario del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón y el Concurso de Zaragoza de Dances de Aragón de 1957. Su tesis, tal y como señala Don Antonio Beltrán en los Dances de Aragón, publicó el texto de la “pastorada” de Besians, el de los danzantes y otras manifestaciones poéticas de Jaca y otros de Hijar. Además, en los apéndices incluyó los textos de los Dances de Ainzón, Añón, Ateca, Borja, Bulbuente, El Buste, Encinacorba, Gallur, Jaca, Maleján, Mallén, Pina de Ebro, Pradilla, Pallaruelo de Monegros, Pastriz, Rodén, Salillas de Jalón, Plasencia de Jalón, Sariñena, Sena, Talamantes, Torres de Berrellén, Urrea de Jalón, Velilla de Ebro, Vera de Moncayo, Veruela, La Almolda y la Puebla de Hijar.

            Mercedes portó un pesado magnetófono de unos 15 kilos y tomó numerosas notas que llegaron a pesar cerca de 20 kilos. Todo su material lo donó al Instituto Aragonés de Antropología, haciendo gala de una gran generosidad y amor por su tierra. Además, Mercedes recogió música aragonesa, realizando grabaciones y transcribiendo muchas de las melodías. Mercedes estudió piano en el conservatorio de Zaragoza y cuenta con una buena voz, así cantó y grabó muchas músicas antiguas, albadas y canciones populares que recogió por todo Aragón. El material quedó recogido en el archivo de Antonio Beltrán. En el 2013, Mario Gros Herrero accedió a unas cintas del legado de Antonio Beltrán Martínez donde encontró  “Rondalla que interpreta jotas, jotas de ronda, bolero de Caspe y seguidillas de Leciñena. Donde se intercalan interpretaciones de gaita de Vicente Capitán de Sariñena, cantos de Mercedes Pueyo, cantos de María Martínez, cantos de Pío Beltrán y grabaciones de gaita hasta el final de la cara”.

 

            Mercedes participó en la creación del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón en 1955, museo que llevó a cabo Don Antonio Beltrán y que abrió sus puertas el 2 de marzo de 1956. La creación del Museo fue muy importante para la etnografía aragonesa y así lo manifestó la Doctora Mercedes en 1957 en la revista “Zaragoza” en su artículo “El Dance en Aragón”: “el Museo no solo es una exposición al público de curiosidades  pasadas o actuales; es antes que eso y más que eso, un centro de estudio, de trabajo y de investigación; y en sus archivos, sus ficheros y fonoteca se recoge y se guarda el caudal, variado y rico, de nuestro folklore. Con el Museo y en el Museo hemos iniciado y proseguido nuestros trabajos de investigación en esta faceta del folklore aragonés que es el Dance ”.  La Diputación  Provincial de Zaragoza se hizo cargo de los gastos del Museo y se construyó la sede, la Casa Pirenaica en el Parque Grande José Antonio Labordeta. Mercedes ejerció de secretaria del Museo y trabajó como becaria, catalogando y realizando estudios, cobrando 500 pts al mes. Mercedes donó al Museo el chaleco de seda de su abuelo Pascual Pueyo, ganadero y pastor, y materiales de casa de su padre. Estuvo hasta 1962 trabajando como becaria y publicando artículos para la Institución Fernando el Católico.

 

            En 1957 la Doctora Mercedes publicó en el número V de la revista Zaragoza, publicación de la Excma Diputación Provincial de Zaragoza, su artículo “El Dance en Aragón” y en 1958 en el número VI “El traje femenino de Hecho”. En la revista “Caesaraugusta”, publicación del Seminario de Arqueología y Numismática Aragonesas, de la Institución “Fernando el Católico”,  en el número 7-8 aparece el artículo de la Doctora Mercedes Pueyo “Actividades Arqueológicas y Etnológicas durante 1956”y en el número 17-18 “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón.

 

 

            En 1962 Mercedes ejerció la docencia en el Institut Lamartine de Paris, donde impartió lengua y literatura española. Al año siguiente, Mercedes fue becada por un instituto sueco y acabó ejerciendo durante 35 años en la Universidad de Lund, como profesora titular de lengua y literatura española e impartiendo conferencias en la universidad sobre cultura española. Mercedes ha estado 50 años fuera de España y actualmente reside en Puerto de la Cruz, Tenerife. Contrajo matrimonio en Suecia, de donde guarda muy buenos recuerdos, además trabajó mucho con la embajada Española en Estocolmo, disfrutando de una intensa actividad cultural. En suecia fue conocida como Mercedes Pueyo Carlén.

 

            Su trabajo “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón” es una de las primeras obras sobre el Dance aragonés y constituye una valiosísima aportación que abarca diferentes ramas de las letras, tales como historia de la literatura, poesía lírica, dialectología e historia de la cultura. Para Mario Gros -Su libro sobre el dance se publicó en el 73 como “mérito” para su acceso a la UniversidadDe ahí la rareza de la edición. Está impreso en la imprenta de Heraldo de Aragón, pero la edición es de la propia autora. El libro del 73 no corresponde con exactitud a la tesis: se han reordenado las materias, faltan los anexos y se ha dado más importancia a los asuntos poéticos-literarios-. Antonio Beltrán Martínez dirigió su tesis, apunta Mario Gross, y entre ellos eran frecuentes largas discusiones sobre el Dance. Para Mercedes, Antonio Beltrán era un gran recopilador, “capaz de montar un libro en cinco minutos”.

 

“El dance es una composición poética”, poesía lírica, diálogos. La sátira en la poesía, dichos y matracadas. De la música no se pueden precisar sus antecedentes.

Mercedes Pueyo Roy

 

 

           La contribución de la Doctora Mercedes Pueyo  al “Dance” aragonés es indispensable, un trabajo ingente que constituye una valiosísima información sobre un gran tesoro del folklore aragonés, el Dance.  Una palabra propiamente aragonesa que, de acuerdo con la Doctora Mercedes Pueyo, corresponde a un conjunto escénico, una representación dramática donde intervienen diferentes bailes. El dance corresponde al siglo XVII, pero no es hasta 1720 cuando aparece por primera vez la palabra Dance. “El dance es una pequeña pieza de teatro popular y al mismo tiempo una revista oral que sólo se imprimió una vez y que se renueva, corrige y aumenta cada año. Así pues, como obra dramática hay que considerarlo-.

 

            Gracias a la Doctora Mercedes Pueyo Roy, se dató y se profundizó en los orígenes de las distintas manifestaciones artísticas del Dance aragonés, recopilando valiosísimos textos de los Dances aragoneses. Una gran figura y un magnifico trabajo que aportó reconocimiento al Dance, con un método científico abordó de una manera general y en conjunto el Dance aragonés. La tesis es una obra de referencia que se debería de digitalizar. Pero sobre todo, indiscutiblemente la aportación a la etnografía aragonesa de la Doctora Mercedes Pueyo Roy es digna de reconocer y agradecer. 

 

Algunas publicaciones de Mercedes Pueyo Roy:

– “El dance en Aragón”, Zaragoza V, Publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, 1957.

– “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, Caesaraugusta, 17-18. Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1961.

– “Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal” (Curso de fonética española y pronunciaciones españolas) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare) Lund: Studentlitteratur, 1969 Svenska 151 s.

– Fiesta / Mercedes Pueyo-Carlén, 1934- (författare) Malmö : LiberLäromedel, 1973-

– “Nya spanska stilar” (Nuevos estilos del español) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare)Pärletun, Margareta, 1943- (författare) ISBN 91-44-08181-2 Lund : Studentlitt., 1972 Spanska 47 s.

Fiesta. Handledning för självstudier. Mercedes Pueyo-CarlénSven-Ingvar Weitoft. Editorial Malmö : LiberHermod, 1984.

 

Ordlista och kommentarer till La casa de Bernarda Alba av Federico García Lorca. Estrid Pastor-LópezMercedes Pueyo-CarlénFederico García Lorca. Lund : 1972

 

 

 

            Gracias al Instituto Aragonés de Antropología y a su presidente Vicente Miguel Chueca he podido acceder a parte del legado de Mercedes y por su estimable ayuda, gracias también a Mario Gros Herrero por sus apuntes y ayuda, a Miguel Beltrán Llopis y a Mª Ángeles Hernández Prieto por sus aclaraciones y a Mercedes Pueyo Roy, por su agradable y familiar trato, un placer conocer a tan excelente persona y todo mi reconocimiento por su trabajo, esfuerzo y dedicación por la cultura aragonesa.

 

 

Joaquín Ruiz Gaspar