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Antón Castro

ALMA OLITE, J. MARQUÉS, MARZAL & GALLEGO: BORRADORES

ALMA OLITE, J. MARQUÉS, MARZAL & GALLEGO: BORRADORES

Borradores tiene esta noche, después de las doce y cuarto, una invitada muy especial: la joven violinista Alma Olite, que estudia en la Escuela Reina Sofía y que actuó el pasado domingo en el Auditorio de Zaragoza. Alma Olite vive en la Residencia de Estudiantes y se prepara con Zhakar Bron. Habla de su trayectoria e interpreta dos temas: uno de Ysaÿe y otro de Rachmaninov. A Alma Olite la acompaña el poeta Juan Marqués, que también reside en la calle Pinar, acaba de publicar su primer libro ‘Un tiempo libre’ (La Veleta) y prepara la tesis doctoral sobre Luis Santa Marina. Ambos explican cómo se vive en la Residencia, donde también hay otros becarios aragoneses, y las claves e ilusiones de sus respectivas carreras.

 También visitan el plató de Borradores, Benito Gómez y Salvador Berlanda, presidente y vocalista de la Agrupación Coral de Alcorisa que acaba de cumplir 20 años y lo celebra con la edición de un disco con quince canciones, en el que cantan en siete lenguas. Se sortearán tres entre los espectadores.

 Además, Borradores muestra la exposición ‘Rodtchenko y las mujeres’, que puede verse en Caja Madrid: un proyecto apasionante de fotografía que refleja la vida íntima y pública de la mujer en la Rusia de las vanguardias históricas. En Borradores se ofrece un reportaje con el novelista, profesor y crítico literario Luis García Jambrina, que acaba de publicar la novela ‘El manuscrito de piedra’ (Alfaguara), que cuenta la investigación en torno a un crimen que lleva a cabo en Salamanca un joven Fernando de Rojas, el autor de ‘La Celestina’. Vicente Gallego y Carlos Marzal, premios Loewe de poesía y ampliamente reconocidos con distintos galardones, hablan de su vocación, de la inspiración, de los maestros (Gil Albert, Paco Brines y César Simón) y de la relación entre la existencia y la escritura. Ana Catalá Roca entrevista a la joven poetisa Ana Muñoz, y cantante de rock del grupo Louisiana, que publica estos días ‘Solo para la noche’ (Lola Editorial).

 Entre otros asuntos, Ana Cristina Herreros, cuentacuentos y escritora, recomendará el libro ‘Una casa para el abuelo’ de Grassa Toro y de Isidro Ferrer, volumen que le sirvió a Isidro Ferrer para ganar el Premio Nacional de Ilustración de 2005, y Enrique Cucurella habla de su sello Alpha Decay, de sus diversas colecciones, y recomienda algunos títulos. A esta editorial, acaba de incorporarse Ana S. Pareja. (En la foto, Alma Olite).

 

EVA GARCÉS: ILUSTRACIONES Y SUEÑOS DE COLOR

EVA GARCÉS: ILUSTRACIONES Y SUEÑOS DE COLOR

La ilustradora oscense Eva Garcés tiene un blog donde recoge sus estupendos dibujos y sueños.

http://nonoraystudio.blogspot.com

 

Hace pocos días ilustró la portada de ‘Artes & Letras’. Entre otros libros, es la ilustradora del álbum: ‘Chocolate con guisantes’, con texto de Coral Cruz, que ha publicado un poco antes de Navidades Marboré, en la colección que dirige Patricia Delso.

ANTONIO CÁSEDAS VUELVE Y EXPONE En PILAR GINÉS

ANTONIO CÁSEDAS VUELVE Y EXPONE En PILAR GINÉS

[Este jueves 12, Antonio Cásedas vuelve a exponer  una individual dentro de su registro onírico, fantástico, poético. Antonio Ceruelo me envía el texto del catálogo de Juan Ignacio Bernués y algunas fotos. Gustosamente las cuelgo aquí y os recuerdo su muestra. La primera persona que me habló de Cásedas fueron hace más de veinte años Ángel Guinda y Trinidad Ruiz-Marcellán.]

 

 

 

EL VIAJE DE ANTONIO CÁSEDAS

 

 

 

 "El verdadero tesoro, el que pone fin a nuestra miseria y a nuestras pruebas, nunca está muy lejos, no hay que buscarlo en un país alejado, pues yace sepultado en los lugares más recónditos de nuestra propia casa, es decir, de nuestro propio ser…..Pero sucede el extraño y constante hecho de que sólo después de un piadoso viaje a una región lejana en un país extranjero, en una tierra nueva, podría revelársele el significado de esta voz interior que conduce nuestra búsqueda. Y a este hecho extraño y constante se añade otro: quien nos revela el sentido de nuestro misterioso viaje interior debe ser también un extranjero, de otra creencia y de otra raza".

MIRCEA ELIADE[1]

 

 

Por José Ignacio BERNUÉS

Con mucha calidez –casi, podría decirse, con amor- la obra de Antonio Cásedas sabe conducirnos de la mano al centro de su “círculo mágico”. Un círculo que no sirve para definir fronteras ni decretar segregaciones, sino que es ámbito de prodigios y de transformaciones, germen de estímulos que nos inducen a “trascender”.  Del alba de la conciencia emergen estos seres de belleza petrarquiana que han traspasado el umbral de los espacios y del tiempo, con el fin de comunicarnos algo, y que Cásedas hace brillar con una luz interior. La intervención de lo sobrenatural queda sugerida en la mirada soñadora de ese guía proveniente de los tiempos del Girlandaio que –tal vez- esté precisamente allí, ante nosotros, para rescatarnos de nuestro propio extravío.

 

El espacio pictórico es para Cásedas una sucesión de insospechadas hierofanías; lo sagrado sobrevuela en miríadas de estrellas, o por entre umbrosos roquedos –leonardescos- coronados de atardeceres o envueltos en brumas, pintados por el artista para que la mirada –fascinada- se enrede; paisajes espirituales donde es preciso perderse, para podernos volver a encontrar, ya renovados. La ventana es umbral que no se traspasa sino desde la distancia, es diálogo de la casa con el mundo, son los ojos de un alma esperanzada que busca en el horizonte la visión cierta -aunque lejana- de la luz que algún día ha de advenir. De esa misma luz que pulsa firme al final del negro túnel, en el fondo-matriz de una caverna ¿iniciática?. En ocasiones, son los paisajes desolados e inertes como los despojos de un cataclismo, que una figura solitaria contempla –a lo Gaspar David Fiedrich- los que nos anuncian el ciclo eterno de muerte y renacer, la promesa de una eterna unión entre cielo y tierra.

 

Si por deseo de Cásedas la ventana se transforma en pórtico, en columnario abierto, el viajero se sitúa entonces ante un paisaje de indescriptible dulzura. En el fondo, en el mismo ónfalos de los cielos en calma, reina esplendorosa la luz, tan leve en sus transparencias que apenas es casi nada siendo, a la vez, sugerencia de Todo. Algo nos empuja a descender en silencio los nobles escalones de mármol que conducen a la laguna en calma. Mientras, en el silencio de lo sagrado, la mirada maternal de una antigua diosa pétrea tutela nuestros pasos; hay que dejarse apenas rozar por la rama desnuda que al aire tiende una hermosa doncella en plena metamorfosis, y sentir en la piel el hálito del unicornio mítico, eterna encarnación de la fuerza sobrenatural propia de lo que es puro. Allí, en el misterioso seno del agua, -el agua-madre, el agua sustancial- nos aguardan otros tesoros que sólo las fuerzas imaginantes de nuestro espíritu serán capaces de renacer.

 

Como si fuera de naturaleza alquímica, en la obra de Cásedas la materia mantiene una continua inercia a transformarse en algo espiritual. Nos conmueve especialmente la visión de sus espacios. Ese aire que el artista concibe como un teatro de sacralidad cósmica, ámbito de prodigios e inauditas metamorfosis, que refulge en amarillos encendidos o  enseñorea con orgullo y sentimiento de nobleza sus violáceos tornasoles y turquesas casi imposibles, cuando no decide hacer gala del añil intenso propio de los días serenos y claros del verano en que el volar se hace aún más ingrávido: “El simbolismo de la ascensión –nos aclara Mircea Eliade- siempre significa la explosión de una situación "petrificada", "taponada", la ruptura del nivel que hace posible el paso a otro modo de ser; a fin de cuentas, la libertad de "moverse", es decir, de cambiar de situación, de abolir un sistema de condicionamientos.[2]

 

Una clara conciencia de lo mítico inspira las fascinadoras escenas de Cásedas, donde siempre parece “suceder” algo: una cadena de acontecimientos que componen una historia, una narración de algo que ha sido producido, que ha comenzado a ser…En el mito -versión Cásedas-  Minotauro resulta ser una criatura tragicómica: verdugo y, a la vez, víctima; no acecha, según le es exigible en el guión, en el centro del laberinto, reino de las sombras y de la incertidumbre; como mayoral sentado a la puerta de su cortijo, se limita a barruntar en el sopor de la siesta el irrefrenable anhelo del ser por penetrar en su propio misterio y salir airoso de la empresa.

 

A través de su pintura, lenta y primorosamente trabajada, de presencia premeditadamente aurática, Cásedas nos propone una espléndida visión de las profundidades de lo humano. Nos invita a emprender un viaje -en cierto modo iniciático- a esas regiones insospechadas que laten en nuestro propio interior, donde es posible experimentar una belleza limpia, una belleza siempre nueva… Es esta una pintura que nos invita, en definitiva, a encontrarnos con nosotros mismos, que nos permite escapar de los escindidos planos del mundo en que vivimos, donde impera un profundo desequilibrio de la psique -tanto de la vida individual como de la colectiva-, provocado, en gran parte, por la creciente esterilización de la imaginación. De esa auténtica imaginación creadora, que Antonio Cásedas derrocha a raudales.

Juan Ignacio Bernués Sanz

Huesca, enero de 2009.

 



[1] Fuente: Mircea Eliade, "Brancusi y la mitología", en El vuelo mágico, Madrid, ediciones Siruela, pp. 159-167.

[2] Íbidem.

RETRATO DE LOLITA FRANCO

RETRATO DE LOLITA FRANCO

Este retrato de Lolita Franco, madre de Javier Marías y sus hermanos, pertenece a los Documentos del catálogo de la exposición que se puede ver, hasta el 15 de febrero, en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid. Javier Marías lo ha colgado en su blog. Me ha parecido muy bonito.

ANA MUÑOZ: POEMAS DE 'SÓLO PARA LA NOCHE'

ANA MUÑOZ: POEMAS DE 'SÓLO PARA LA NOCHE'

Esta semana, Ana Muñoz (nacida en Cuenca, afincada desde muy niña en Teruel y estudiante ahora en Zaragoza) presenta su libro ‘Sólo para la noche’ (Lola Editorial) el próximo miércoles, día 11 de febrero, a las 20 horas en la librería Antígona, de Pepito y Julia, (C/ Pedro Cerbuna). Dice Ana: “Me acompañarán el editor, Manuel M. Forega, Ángel Gracia y Octavio Gómez MiliánTras su intervenciónLouisiana tocaremos un par de temas en acústico”. Le pido algunos poemas y aquí están estos dos. Ahora será entrevistada esta semana en Borradores por Ana Catalá Roca. La foto es de Aurelien Le Duc.

 

 

REFORMULACIÓN DE NARCISO

 

De ser pez en el abismo, habría

de golpear con saña la lira de mi espina

para oírme la carne, la sangre y el aliento,

Miguel Ángel Ortiz Albero, de 5.

 

(Escupí y el suelo se hizo lágrima,

lloré piedras y éstas atravesaron el espejo,

formando un charco de silencio abusado).

 

Pregunté

 

a quién pertenece el reflejo que recibo cada vez que me asomo a la muerte.

 

El éxtasis de la mentira no dura siempre. Hago del cielo mi ilusión, pero éste es incierto, por eso no quiero ser ángel, ni quiero mover mis alas en vuelo hacia la nada.

 

No me reconozco en lo que nado. Quisiera ahogar el trazo del miedo cuando es el miedo el que escribe. Mover, a la vez que la palabra, los brazos, y no hundirme de tan débil.

 

Pregunté

 

cómo caer dos veces por la misma lágrima, llorarlo todo dos veces para emerger del recuerdo envenenado que la amnesia deja. Cómo cruzar dos veces por el mismo río.

 

Y después

 

cómo nadar sin que el agua borre lo que ya he nadado.

 

En el espejo descubro el reflejo de otra muerte, en mis piernas las líneas del dolor diluido en agua, en mis rodillas los golpes de quien se postra ante la angustia.

 

Son violentas mis brazadas porque siento que no sé dejar atrás a la que desnuda nada, y aterida. Hasta dónde el llanto, hasta dónde mi cuerpo.

 

Pregunto

 

si voy escupiendo lágrimas, cuántas piedras dejaron de ser inertes, qué ríos han nacido desde mí. Hacia qué otras aguas me diluyo.

 

Como el suicida que se gira tras la palabra y regresa a la muerte, en qué nube debo bajarme.

 

Mientras

 

el agua marca surcos de sequía en mi piel, las arrugas que habrán de envejecerme de por vida.

 

 

ELISA DAY, POEMA PARA UNA HERMANA HUIDA, II

 

 

Es en este libro azul

en donde crecen las rosas salvajes,

los versos rosas.

 

Caen al suelo algunos de sus pétalos,

llueve el perfume olvidado,

cae el polvo que se deshace

con sólo mirarlo.

 

Mi hermana habita en este libro azul,

en esta rosaleda, adentro, sola,

a pesar de que marzo ha llegado

y ya marcea afuera de las sombras.

 

Caen al suelo nombres binomiales

y “Requiescat in pace” le parece

una oferta indeclinable:

no me hables del renacimiento del verdor”.

 

Es a este libro azul

adonde me acerco pisando pétalos y palabras:

naturaleza hostil, voces que gritan,

tierra infértil.

 

Caen al suelo los secretos que ella guardaba.

así escupen los libros de Biología

lo que creíamos perdonado,

lo que creíamos olvidado.

 

Habita en este libro azul

la que se desangra en silencio.

Adentro de sí, sola de sí.

Su cuerpo como rosa salvaje

cercado por espinas.

 

Yo habito los espacios en blanco,

esas pausas de lectura que son aire

del aire que a ella le sobre.

Barro los pétalos, borro las palabras:

a una casa de rosa no te acerques demasiado.

 

Si llamo a su puerta nadie responde:

teme que robe su miseria.

Mi hermana teme quedarse

todavía más vacía.

(También de nuestro amor, como de la rosa, sólo las espinas quedan).

 

NACHO GARCÍA-VALIÑO ESTRENA BLOG

NACHO GARCÍA-VALIÑO ESTRENA BLOG

El escritor Ignacio García-Valiño manda este mensaje masivo a sus amigos. Anuncia que posee un blog. La foto es de Alberto Korda.

 

Hola, queridos amigos, como diría SM el rey, "me llena de orgullo y   satisfacción..." informaros de que lanzo un nuevo blog a la Red, el mío (sí, lo sé, uno que se suma a los miles de millones, pero juro que será especial), por si queréis asomaros de vez en cuando.

Me encantaría compartir con vosotros estas pequeñas creaciones. Escribiré un breve texto a la semana.


Bueno, ahí va:

http://ignaciogarcia-valino.blogspot.com/

 

¿LA MUERTE DEL LIBRO?

 

Por Ignacio GARCÍA-VALIÑO

Un amigo mío adicto a las teconologías me confesó que ha calculado en 36.000 la cantidad de horas que le llevaría ver todas las películas y escuchar todos los discos que se ha bajado de internet. Suponiendo que se dedica a ello todos los días del resto de su vida a razón de cinco horas al día, veinte años después habría terminado. Este cálculo le ha deprimido, ya que comprende que, en lugar de seguir acumulando mercancía, debería ponerse a disfrutarla en los años venideros.


Otro colega me muestra, maravillado, el libro electrónico de Sony que trae de la feria de Frankfurt. La luz no se proyecta desde la pantalla, sino que, como el papel, necesita la reflexión de la luz, de modo que no se cansa la vista. La tinta electrónica tiene “efecto papel” y la pantalla es de granulado táctil. En su interior guarda 840 novelas, y me asegura que caben dos mil más. Mi amigo lee un par de novelas al año, tal vez espera ser más longevo que Noé. Pero le maravilla poder guardar tres mil novelas en su juguetito.
Me llega un mensaje de mi editorial preguntándome si doy licencia a Google Books para colgar en su web fragmentos de mis novelas. ¡Permiso denegado! Sé que todos acabaremos perdiendo los pocos derechos que nos quedan, condenados al top manta, seremos reformateados y pirateados en e-books, y comprimidos en archivos PDF, y desterrados de las librerías, que desaparecerán, o se parecerán a un pabellón de Expo Zaragoza. Nuestra vida digital tendrá la brevedad de una cucaracha, nos repartirán cual calderilla por la Red y nos canjearán por discos de Madonna. Estamos perdiendo el control de las tecnologías, deshumanizando el arte y trivializando la cultura, y si el libro de papel desaparece, no habrá réquiem que nos consuele de tan triste pérdida.

JUAN ÁNGEL JURISTO ESCRIBE SOBRE FOTOGRAFÍAS VELADAS

La reseña de Juan Ángel Juristo apareció ayer en ABCD las artes y las letras. La película es de Pippi Tetley.

JAVIER QUIÑONES Y SU 'POÉTICA DEL BLOG'

JAVIER QUIÑONES Y SU 'POÉTICA DEL BLOG'

Seguramente, si nos viéramos ahora ni nos conoceríamos porque hace mucho tiempo que Javier Quiñones no nos vemos. Javier Quiñones es un estupendo escritor, buen conocedor del universo de la Guerra Civil y uno de los estudiosos de la vida y la obra de José Ruiz Borau, más conocido por José Ramón Arana, que nació aquí en Garrapinillos. Sigo a Javier con atención y hace días que quería invitar a los lectores a conocer su pulcro y elaborado blog: http://jquinyonesblog.blogspot.com. Acabo de leerlo de nuevo y veo que en portada tiene un texto que se titula ‘Poética del blog’. Lo cuelgo aquí, lo link con todo mi afecto y mi admiración, y le cambio la foto, aunque la suya, estupenda, sea del Moncayo.

 

POÉTICA DEL BLOG

 

Por Javier QUIÑONES

Si saber callar a tiempo parece para los tiempos que corren la única poética razonable, el blog es el silencio y también la soledad. En las páginas del blog, siempre volanderas y virtuales, no hay más editor que el autor mismo. Es este quien da forma, cuerpo, entidad y diseño a las entradas que lo conforman: las clasifica y etiqueta, las ordena y las retoca, las ilustra y las publica cuando le viene en gana; el blog se convierte así en un espacio idóneo para ejercer la libertad personal. El blog se va conviertiendo, a medida que se desarrolla y cobra densidad, en una manifestación de la personalidad de su autor. No pocas veces se tiene la impresión de que las entradas de un blog se parecen cada vez más a las páginas de un diario personal. El blog es un género en sí mismo y como todos los géneros posee unos límites difusos y sus fronteras son permeables e imprecisas.

 

¿Qué clase de género es la del blog? Se trata de un género ambiguo, de difícil clasificación. Es un género híbrido, ya que combina la palabra y la imagen. El blog es capaz de albergar tipologías textuales diversas: desde textos argumentativos hasta descriptivos, dialogados, informativos, narrativos... Al blog parece sentarle bien la brevedad, textos que se puedan leer en una visita rápida, como suelen serlo la mayoría de las que se hacen, porque hay muchos blogs interesantes y no es cuestión de demorarse demasiado en uno y dejar de visitar los demás. En ese sentido, el género breve tiene buena acogida en el blog: el poema en prosa, el microrrelato, los aforismos, las fábulas, la poesía, etc., que se convierten así en subgéneros del blog, que los englobaría a todos. Del mismo modo, el blog se presta bien a acoger las entradas de los dietarios personales, siempre que el autor esté dispuesto a compartirlas con los lectores que decidan visitar su bitácora. Las fotografías, dibujos, grabados y otras imágenes que ilustran las entradas facilitan, o deberían hacerlo, la lectura; en cualquier caso, hacen más atractiva su presentación.


¿Por qué y para qué se crea un blog? Existen múltiples razones, pero creo que la principal es porque alguien sienta la necesidad de hacerlo. El blog se crea para mostrar lo que se escribe y para comunicarse con los demás, con aquellos navegantes de la red que decidan libremente visitar la bitácora y detenerse un espacio de tiempo en ella, si es posible con un viento sosegado y una mar en calma. Cuando el blog es de autor, no deja de ser una forma de edición electrónica (virtual, por tanto) de lo que se escribe y se crea. El blog literario es, pues, una nueva forma de difusión de la creación literaria. El carácter misceláneo del género, dar cabida a muy diferentes acentos creativos, es una de sus notas distintivas, tal vez su principal seña de identidad. El blog, por último, debería ser comunicación, esto es, estar abierto a entablar diálogo con quien a las páginas que lo conforman quiera asomarse y dejar su comentario. El blog supone un contacto directo e inmediato entre autor y lector y esa facilidad que da el medio no debería desaprovecharse ni malbaratarse con usos espurios e inadecuados.


El blog, en definitiva, es lo que uno quiere que sea. (Este es un dibujo original de Patti Smith).