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Antón Castro

Escritores

PARÁBOLA DEL JARDINERO GOLDMAN*

PARÁBOLA DEL JARDINERO GOLDMAN*

 

[Ricardo Lladosa Redondo* es escritor y un animador cultural incansable. Ung ran lector. Hace algunos días estuvo en la presentación de ’Di su nombre’ de Francisco Goldman, la novela que publica Sexto Piso, donde se narra su historia de amor con Aura Estrada, la jvoen estudiante y escritora que murió en una playa de Oaxaca a los treinta años. El libro se presentó en Cálamo, y Ricardo recrea ese instante y el argumento de la novela.]

 

PARÁBOLA DEL JARDINERO GOLDMAN

 

Por Ricardo LLADOSA REDONDO*

 

            Leí la novela Di su nombre, de Francisco Goldman convaleciente de una gripe, días antes de su presentación en la Librería Cálamo. Mientras pasaba las páginas del libro, estornudaba, me abrochaba el batín de lana, bebía zumos de naranjas… Durante varios días el mundo exterior no existió, y me introduje por completo en el libro y en la vida de sus protagonistas. No en vano, Di su nombre es el relato de una enfermedad moral: del amor que se apodera por completo de Francisco Goldman, y de la muerte de su amante, Aura Estrada, la cual le produce una larga y dolorosa convalecencia, cuya terapia es la propia novela. Casualmente, cuando terminé de leer mi gripe se había curado.

            Goldman llegó a Cálamo acompañado de varias personas, entre las cuales se encontraba su editor, Eduardo Rabasa. También observé a un par de mujeres mejicanas, una de ellas muy joven, con el pelo negro brillante y sedoso. Vestía una parka de plumas hasta la rodilla, que de inmediato me recordó un pasaje de la novela: Aura (…) en Brooklyn tenía que moverse en metro (…) a través de un laberinto de (…) largos túneles que en invierno estaban helados (…) Por fin la convencí de que me dejara comprarle una de esas parkas con capucha (…) para envolverla de la cabeza a un poco más abajo de la rodilla (…) en nailon (…), inflado por las plumas de ganso.

            Pero la chica mejicana desapareció entre el público y mi atención se centró en Antón Castro, que llegaba a toda prisa, vestido con traje claro y sombrero, para presentar a Goldman –su atuendo me recordó vagamente a Ramón J. Sender–. Castro tuvo el acierto de comparar Di su nombre con otra novela de duelo: El año del pensamiento mágico, de Joan Didion, autora en boga gracias a las nuevas traducciones de Javier Calvo editadas por Mondadori.

            –Durante meses, tras la muerte de Aura, estuve todo el día borracho. De madrugada, mis amigos se turnaban para acudir a recogerme a los bares –afirmó Goldman–. Con esta frase condensaba su desazón por la pérdida de la mujer amada. Y es que Goldman apenas habló de sí mismo, sino de Aura: de la familia de Aura, de los pruritos literarios de Aura, de su primer encuentro con Aura, de su añoranza de Aura… Hasta tal punto, que el autor de la novela parecía desaparecer en aras de su personaje.

Goldman me sugirió la parábola de un jardinero en cuyo jardín hay un rosal con una única rosa. La riega todos los días, la abona con sobrecitos de hierro, arranca la maleza que crece a su alrededor… Una mañana, el jardinero se levanta y su rosa ya no está en el jardín. Alguien la ha cortado por el tallo durante la noche.

            Lo que más me admira de Di su nombre es su estructura temporal. La novela tiene tres tiempos narrativos, los tres anclados en el pasado. Existe, en primer lugar, un momento “cero” que es el accidente en las playas de Oaxaca y la muerte de Aura en un hospital de Méjico DF. El relato abarca los cuatro años anteriores y los cuatro posteriores al accidente: los primeros, marcados por la felicidad irrecuperable de la vida conyugal; los segundos, en la soledad del duelo y del luto. La narración, elíptica, va intercalando escenas anteriores y posteriores a la muerte de Aura, avanzando y retrocediendo en el tiempo, en una suerte de ir y venir que recuerda a las olas, o a las corrientes marinas. Hasta culminar en el clímax del accidente.

            –Han sido cinco años terribles –afirma Goldman–, pero ahora, ya está. Ha pasado el duelo y, afortunadamente, vuelvo a estar enamorado. 

            Mientras me dedicada la novela, le conté a Goldman lo mucho que me había gustado la estructura de Di su nombre y no pudo evitar sonreír. Qué bien, se regocijó, entonces a ti te voy a dibujar un ajolote. Hasta ese momento había dibujado girasoles -la flor preferida de Aura-, pero conmigo cambió la temática de sus dedicatorias. El ajolote es una especie de renacuajo autóctono de Méjico. Se exhibe en el acuario del Jardin des Plantes de Paris. Julio Cortázar le dedicó un cuento en el cual un hombre contemplaba absorto el acuario, y terminaba por convertirse en ajolote. Era el cuento preferido de Aura.

            Con el ejemplar firmado, acudí a donde estaba Eduardo Rabasa y lo felicité por su labor editorial en Sexto Piso. En particular por la publicación de Los pájaros amarillos, de Kevin Powers; autor que, de no ser por su pericia, quizá se lo hubiera llevado una gran editorial. Paco Goyanes nos había servido unos cariñenas y Eduardo y yo continuamos hablando con Carmen Serrano de la recuperación de autores olvidados, en particular de El coleccionista de John Fowles, también editado por Sexto Piso.

Hasta tal punto nos metimos en conversación que, cuando nos dimos cuenta, la librería se había quedado vacía. Eran las nueve y pico de la noche y Francisco Goldman caminaba de una estantería a otra. Había encontrado un ejemplar en caja de la Trilogía de la Frontera, de Cormac Mc Carthy y estaba entusiasmado. Esto sí es buena novela, afirmó con su acento inglés, ¿Cómo se llamaba la primera parte…?. Yo le apunté: Todos los hermosos caballos. ¡Eso, muchas gracias!, respondió, y se alejó a zancadas hacia el fondo de la librería.

Entonces yo abordé a Sergio del Molino, a quien quería conocer hacía tiempo. Hablamos de las dificultades de publicar en las grandes editoriales, de cómo él lo había logrado en Mondadori. El caso es que mientras conversaba con Sergio, no puede evitar mirar de soslayo a Goldman. Seguía al fondo de la librería con la chica mejicana, la de la parka hasta las rodillas; la del pelo negro brillante y sedoso. Oí cómo le susurraba con su acento inglés: Esto sí es buena novela, debes leerla… y, acto seguido, la besaba en los labios.

Y entonces ideé el final de mi parábola: en el rosal del jardinero Goldman permanecía el tallo cortado, pero había crecido una nueva rosa.

 

Ricardo Lladosa, Zaragoza, febrero de 2013

 

*Francisco Goldman y Aura Estrada.

HA MUERTO ANTONIO PÉREZ MORTE

HA MUERTO ANTONIO PÉREZ MORTE

 

http://www.heraldo.es/noticias/cultura/2013/03/14/fallecio_poeta_antonio_perez_morte_226320_308.html

 

SERGIO DEL MOLINO: DE 'LA HORA VIOLETA'

[El próximo martes 19, Sergio del Molino presenta en el Teatro Principal su novela ’La hora violeta’, centrada en la experiencia de la pérdida de su hijo Pablo. El niño falleció a los dos años: el libro es un viaje al dolor y al amor, es una reflexión sobre la enfermedad y la condición humana, sobre esos instantes en que todo duele y a la vez la mirada del niño despierta un torrente de felicidad. Es sin duda el mejor libro del autor, que aprovecha para reflexionar sobre el periodismo, sobre la escritura, sobre la pasión y la paternidad, y otros temas que le apasionan: la literatura, la televisión, los viajes, la música o la amistad. Así arranca el libro. Miguel Mena, a quien le ha maravillado el libro, maravillado y conmovido, presentará la novela en un acto coordinado por Los Portadores de Sueños en el Teatro Principal.]

'LA HORA VIOLETA' DE SERGIO DEL MOLINO

 

Mondadori

 

 

Este libro es un diccionario de una sola entrada, la búsqueda de una
palabra que no existe en mi idioma: la que nombra a los padres que
han visto morir a sus hijos. Los hijos que se quedan sin padres son
huérfanos, y los cónyuges que cierran los ojos del cadáver de su
pareja son viudos. Pero los padres que firmamos los papeles de los
funerales de nuestros hijos no tenemos nombre ni estado civil. Somos
padres por siempre. Padres de un fantasma que no crece, que no se
hace mayor, al que nunca vamos a recoger al colegio, que no conocerá
jamás a una chica, que no irá a la universidad y no se marchará de
casa. Un hijo que nunca nos dará un disgusto y a quien nunca
tendremos que abroncar. Un hijo que jamás leerá los libros que le
dedicamos.

 

Que nadie haya inventado una palabra para nombrarnos nos condena a vivir
siempre en una hora violeta. Nuestros relojes no están parados, pero
marcan la misma hora una y otra vez. Cuando parece que el segundero
va a forzar a la manija horaria a saltar a la siguiente hora, ésta
vuelve a la anterior. Vivimos atascados en ese no-man’s time,
en un pleonasmo de nosotros mismos, y en él evocamos aquel relato
fantástico e inverosímil, aquella tragedia barata llena de
artificios de guionista zafio, que nos encerró aquí. Yo la evoco
por escrito. Recuerdo este año de mi vida con la esperanza de fijar
su relato y no convertirlo nunca en un lugar común.

Mi hijo Pablo tenía diez meses cuando ingresó en el hospital, y estaba
a punto de cumplir dos años cuando arrojamos sus cenizas. Ese es el
tiempo que cabe en nuestra hora violeta. Ese es el tiempo que cabe en
este libro, que contiene todas las palabras que hacen falta para
nombrar mi condición.

 

*La foto de Sergio la tomo de aquí.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-46c03b842f785e9c0f744eba6aa9a5b5.jpg



 

NACE EL OBSERVATORIO DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

NACE EL OBSERVATORIO DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

LOS BAYEU, POR ARTURO ANSÓN



CAI
presenta un libro que descubre aspectos desconocidos


de
los hermanos Bayeu, pintores aragoneses de la Ilustración





Su
autor es Arturo Ansón, doctor en Historia del Arte y catedrático de
instituto





(Por Juan Castiella y equipo) Caja Inmaculada ha presentado hoy en
Zaragoza el libro
Los Bayeu, una familia de
artistas de la Ilustración
, escrito por
Arturo Ansón, doctor en Historia del Arte y catedrático del
Instituto ‘Goya’ de Zaragoza. Es
el volumen número 29 de
la prestigiosa colección «Mariano de Pano y Ruata», que edita la
entidad sobre temas aragoneses desde 1987. El autor ofrece una visión
actualizada y completa sobre los hermanos Bayeu (Francisco, fray
Manuel y Ramón), pintores aragoneses que alcanzaron una
extraordinaria relevancia durante la Ilustración.


Arturo
Ansón estudia a los tres hermanos Bayeu, Francisco, fray Manuel y
Ramón, no sólo en lo referente a sus actividades y producción como
pintores, sino también sus personalidades y caracteres, su
ascendencia y vida familiar, sus gustos y diversiones, sus
inquietudes sociales, intelectuales y religiosas, aspectos que suelen
dejarse de lado, o tratarse muy superficialmente en la literatura
artística al uso. Propone la visión más actualizada y completa
sobre los Bayeu, como personas y como artistas.


La
figura de Francisco Bayeu se presenta con absoluto sentido renovador,
como el gran pintor que fue, el mejor en la España de su tiempo. Fue
pintor de Cámara de los reyes Carlos III y Carlos IV, y director de
Pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por
encargo de los reyes pintó grandes frescos en los palacios reales de
Madrid, Aranjuez, El Pardo y La Granja de San Ildefonso. También
ejecutó fundamentales ciclos pictóricos en la catedral de Toledo y
en el Pilar de Zaragoza. Fue, además, un excelente maestro de
brillantes discípulos, que llegaron a ser pintores de Cámara de
Carlos IV, como su hermano Ramón, o su cuñado Goya.


Descubre
obras inéditas y nuevas dataciones documentadas para muchos de los
frescos que pintó en el Palacio Real de Madrid y los otros Reales
Sitios. También da a conocer retratos realizados por Bayeu, hasta
ahora desconocidos, o incorrectamente atribuidos a Goya o a Mengs.


De
su hermano, el monje cartujo y pintor fray Manuel Bayeu, se dibuja un
perfil ajustado de su intensa actividad como pintor, de mucho menor
nivel de calidad que el de sus hermanos, pero sumamente interesante
en cuanto a la producción específicamente religiosa.


Del
menor de los Bayeu, Ramón, presenta el primer estudio monográfico,
superador de tópicos y de visiones deformadas del pintor. Forjado
bajo la dirección artística de su hermano Francisco, fue un pintor
de sólida formación y muy completo. Además de ser el más estrecho
colaborador de Francisco en importantes encargos al fresco de los
Reales Sitios, fue un excelente retratista, del que se dan a conocer
nuevos retratos, hasta ahora atribuidos a otros pintores coetáneos
como Inza y Carnicero, y un prolífico autor de cartones para tapices
de los Reales Sitios, en cantidad elevada y semejante a la pintada
por Goya o José del Castillo. De no haber muerto prematuramente en
1793, su carrera artística habría alcanzado mayor proyección.


En
el libro se dedica un capítulo especial a las difíciles relaciones
entre los hermanos Bayeu y su cuñado Goya, casado con Josefa. Arturo
Ansón documenta también la vida de Josefa Bayeu, la discreta esposa
de Goya.


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Juan
Castiella


CAJA
INMACULADA


Responsable
de Comunicación




LUISA VILLALTA, POR XOÁN ABELEIRA

LUISA VILLALTA, POR XOÁN ABELEIRA

Xoán Abeleira é un estupendo traductor e poeta. E tamén un amigo dos seus amigos. Unha das súas amigas na Coruña era Luisa Villalta, profesora de música e poeta. Tamén columnista. Coñecín a Luisa nun viaxe a Andora e desde daquela fomos moi bos amigos. Enviábame os seus libros, víamonos na Coruña. Era unha muller garimosa. Xoán publicou este poema nun dos seus mellores libros: ’Pan de ánimas’. (Xerais). Copióo aquí coas súas notas.

 

LUISA VILLALTA

O 8 de marzo do 2004, coincidindo co Día da Muller Traballadora, foi enterrada, a carón da miña casa, a poeta Luísa Villalta. Aquela mañá fría e neboenta aconteceume de súpeto todo iste poema que hoxe volvo deixar eiquí en homenaxe a ela, sempre lembrada, e en protesta polo ignominioso xeito en que o goberno da Xunta de Galiza pretende festexar esta xornada tan gloriosa: 


8 DE MARZO


Vai frío na túa morte, e
Bruído, unha man–
Chea de bruído, e mesmo

O sol de hoxe se nos asemella
Ise avespeiro xeado
Por cuxos buracos
Soa o sieiro, zoa o buzarro, todo
Cheo de bruído.

Dende que punto
Inconmensurable
Disoutro estado
De teu,
Disoutro estadio
De teu
Procuras a túa música?

Dende onde
Nos chamas, nos fitas
Nos buscas?

Vai frío na túa morte,
Todo está frío alén
E aquén da túa morte, nós

Temos medo, nós non te temos, nós
Temos só dentro de nós
Esta baleira anguria.

(Do libro "Pan de ánimas")

ALOMA RODRÍGUEZ: NUEVO TALENTO FNAC 2013. DIÁLOGO

ALOMA RODRÍGUEZ: NUEVO TALENTO FNAC 2013. DIÁLOGO

ALOMA RODRÍGUEZ

La joven escritora zaragozana ha sido elegida

Nuevo Talento Fnac de Literatura

por 'Solo si te mueves' (Xordica)

 

[La protagonista de ‘Solo si te mueve’ (Xordica) estudia Filología Hispánica y se va a trabajar un verano a Dinópolis, un parque temático en Teruel. En su ciudad tiene un novio, al que ella no llama novio, y un profesor de autoescuela que la anima a presentarse al examen de conducir en la última convocatoria de julio. Mientras, trabaja como actriz en los espectáculos de animación rodeada de dinosaurios, esqueletos, trajes de mascota, chicos guapos y actores que desearían estar en un lugar mejor.

‘Solo si te mueves’ es una historia de amor y también una novela coral que transcurre entre fiestas, bares de pueblo, charlas en los vestuarios, visitas a karaokes y jornadas intensivas haciendo el mismo espectáculo seis veces al día.

Su autora, Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983), ha escrito una novela de aprendizaje llena de personajes tiernos y seductores en la que hay sitio para el amor, el humor y el sexo.]

 

ENTREVISTA CON ALOMA RODRÍGUEZ

http://www.clubcultura.com/aloma

 

 

-En Solo si te mueves vuelves a la novela tras un paso por el relato.

Cuando escribí los cuentos de Jóvenes y guapos (Xordica, 2010) ya había empezado a trabajar en la novela, pero estaba un poco atascada y me sirvieron como revulsivo y para despejar la cabeza. Creo que escribir cuentos es muy difícil: exige una estructura concreta y está todo concentrado. La novela te permite ser un poco más libre. Cuando escribes cuentos es como correr los 100 metros lisos, una mala salida estropea la carrera; el proceso de escritura de una novela se parece más a las carreras de 800 metros: la carrera está abierta y hay cambios de ritmo.

-¿Qué ofrece esta novela respecto a tus dos libros anteriores?

Con Solo si te mueves cierro un ciclo. Aunque no me gusta hablar de trilogía, sí tengo la sensación de terminar algo. Creo que es un libro más maduro, escrito con cierta distancia a mi experiencia real. Pero reaparece el personaje de Barreiros, que era el verdadero protagonista de París tres, y que en Jóvenes y guapos estaba más en la sombra. En realidad, Solo si te mueves es la precuela de París tres.

-¿Por qué liberas de artificios tu literatura?

La verdad es que no sé hacerlo de otra manera. Y trabajo mucho los textos en ese sentido, me gusta que estén limpios, hago muchas correcciones y, en general, en ese proceso lo que hago es quitar. Me gusta ir a la esencia, pero sin que se note demasiado.

-Podríamos decir que tu novela se mueve entre el amor, la amistad y  la búsqueda de la madurez.

Es una historia de amor, o de asunción del amor, y también quería retratar un mundo muy particular: el microcosmos de los actores de animación. Al principio la parte coral tenía mucho más peso, pero la fui reduciendo. Me gusta pensar que los personajes secundarios aparecen como destellos y que podrían tener su propia novela, aunque no sea esta. Es una novela de formación que habla de hacerse mayor. Ahora parece casi de ciencia ficción: es una chica muy joven que consigue un trabajo de verano de lo que le gusta. Y también, aunque no es algo consciente, creo que uno de los temas que planean en la novela es el fracaso.

-¿Juventud, divino tesoro?

Supongo que sí, pero no tanto. La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. Las inseguridades se pasan, también la arrogancia y el estar a la defensiva. Pero se pierde energía, impulsividad e inconsciencia. Me interesa mucho la adolescencia, me produce mucha ternura: es el momento en que decides qué persona quieres ser. Creo que se ha mitificado demasiado la juventud como valor en sí mismo y eso ha generado cosas muy contradictorias: por un lado hay que ser joven para tener éxito y, al mismo tiempo, cada vez la juventud dura más.

-Las protagonistas de tus libros parece que parten de un mismo lugar. ¿Tienen cosas en común?

Tienen en común, de partida, dos cosas: son protagonistas y narradoras y se parecen bastante a mí. Además, no tienen nombre, porque no quería poner un nombre que no fuera el mío ni que se llamaran como yo. Aunque la protagonista de esta novela es alguien que se parece a la que yo era, pero no a lo que soy ahora.

-¿Cómo recibes ser Nuevo Talento Fnac?

Ser Nuevo Talento Fnac me hace mucha ilusión por varios motivos: lo ha sido gente a la que quiero y admiro mucho y que ha sido fundamental en mi vida como Sergio Algora, Daniel Gascón o Cristina Grande. Y luego hay razones más banales y que tienen que ver con mi afrancesamiento: en los libros de francés siempre aparecía la Fnac. Lo asocio a las clases de francés del instituto, que las pasaba escribiendo canciones con una amiga a la que había apodado “La Sueca” porque era rubia y alta. Cuando abrió la de Zaragoza, mi ciudad, fue un gran acontecimiento: trajo más discos, más libros y más películas. Así que es un honor.

-Para escribir no puede faltarte…

Cada vez soy menos maniática, pero el café, los cigarrillos y un cuaderno al lado del ordenador son buenos aliados. La escritora Zadie Smith dice que lo mejor para escribir es no tener conexión a internet.

-Una referencia literaria.

No puedo elegir solo una, los libros y los escritores te acompañan a lo largo de tu vida y en algunos momentos prefieres la compañía de unos a la de otros. Pero me gustan mucho Valérie Mréjen, Marguerite Duras, A. D. Homes y Natalia Ginzburg. También Philip Roth, Martin Amis o Patrick Modiano. He tenido el inmenso privilegio de pasar gran parte de mi tiempo rodeada de grandes escritores como Félix Romeo, Ignacio Martínez de Pisón o Ismael Grasa.

-¿Qué música escuchan los protagonistas de Solo si te mueves?

Desde Leonard Cohen a la canción de ese verano, que si no recuerdo mal era una muy hortera que se llama “Obsesión” pasando por Marisol y no hay que olvidar las propias canciones del parque que hablan de dinosaurios, huesos y esqueletos, que compuso el gran Juanjo Javierre, de Los Mestizos.

-¿Alguna recomendación para jóvenes que, como tú, estén intentando abrirse camino en el mundo literario?

La mejor recomendación que puedo hacer es el trabajo: leer, escribir y estar atento a todo. Ver películas, escuchar canciones, ir a exposiciones y tratar de ser feliz. Ser honesto con uno mismo. Y que esto, que parece una estupidez y una obviedad, es absolutamente verdad: la tarea de escribir es algo que nadie puede hacer por nosotros y las novelas, poemas, etc., afortunadamente, solo existen cuando están escritas.

-¿Puedes darnos pistas sobre algún proyecto que tengas a la vista?

Tengo bastante avanzada lo que quiero que sea mi próximo libro, que es diferente a lo que he hecho hasta ahora en cuanto al estilo. Y siempre estoy haciendo cosas, más o menos realizables, pensando proyectos, algunos se harán realidad, otros no. Lorena H. Tudela y yo estamos trabajando en la adaptación de uno de mis cuentos a cortometraje. Me gustaría retomar alguno de mis proyectos fotográficos. Y en abril se estrena la película de Jonás Trueba, Los ilusos, de la que, aunque aparezco apenas dos secuencias, me siento parte.

EL EDITOR JAVIER CINCA ESCRIBE DE ALFREDO CASTELLÓN

[Esta tarde, a las 20.00 horas, en el Ateneo de Madrid, como anunciábamos ayer, se presenta el libro ‘El ruido de la memoria’ de Alfredo Castellón Molina. Intervendrán, además del autor (realizador de TVE durante casi 40 años, director de películas como ‘Platero y yo’ y ‘Las gallinas de Cervantes’, dramaturgo, escritor, guionista...), Silvia Bardelás, Ángel Guinda y Javier Ciria. El editor de STI ha tenido la gentileza de enviarme su disco de hoy. Aquí está para todos los que no puedan trasladarse a Madrid o acudir a la presentación de este libro de amor y desamor, de recuerdos de la Guerra Civil, de viajes, de sueños, de memoria familiar y afectuosa.]

 

‘EL RUIDO DE LA MEMORIA’ DE ALFREDO CASTELLÓN

 

Por Javier CINCA. Editor de STI

 

Buenas tardes a todos. En primer lugar quiero decirles que me siento emocionado por encontrarme en este emblemático edificio presentando un libro editado por mi editorial. Pero, acto seguido, les contaré que vengo de Zaragoza a Madrid como si fuera a una ciudad lejana, no sé, como si fuera a La Coruña o Sevilla o a la Corte del Rey Arturo.

Es una paradoja, pero ahora que tenemos un tren de Alta Velocidad que nos lleva en lo que cuesta leer un periódico y que vivimos en plena revolución de las comunicaciones, tengo la sensación de que estamos más incomunicados que nunca. El AVE se ha demostrado que lo usa una exigua parte de la población y la revolución telemática, en vez de abrirnos al mundo, parece que nos vaya encerrando más y más en nuestro propio agujero. Debe de ser el signo de los tiempos: concentrados en nuestros asuntos, cada vez más desinteresados de lo que hace el vecino.

Me da la sensación de que Madrid ha dejado de ejercer una capitalidad cultural y social efectiva, limitándose a una capitalidad política y ésta a la defensiva, frente a “los otros”. Sin embargo, sigue conservando unos enormes privilegios y ventajas a nivel de gestión, producción y control a nivel cultural, económico y de información.

No les voy a contar mis penas, las dificultades, por ejemplo, que he tenido para poder distribuir unas pocas decenas de libros de una autor veterano, y vecino de Madrid, como Alfredo Castellón. Otro detalle que me llamó la atención fue la entrevista que le hicieron en el diario El Mundo, en la que se escamoteó concienzudamente cualquier referencia a Zaragoza, siendo que la editorial y el autor son de allí y esa ciudad forma parte esencial de la trama de El ruido de la memoria. No estoy pensando en ninguna mala fe del periodista (por lo demás, muy correcto), sino que de alguna forma se puede pensar que nombrar a Zaragoza puede restar interés a la noticia para un lector predominantemente madrileño o de otras comunidades. Ya les digo, creo que estamos sufriendo un proceso de ensimismamiento y desinterés.

Les puedo asegurar, porque yo lo viví, que era mucho más fácil distribuir unos fanzines de música industrial en el Madrid de principios de los 80 que ahora unos libros de un autor veterano. Y es que durante la nueva ola española —abusivamente llamada movida madrileña— Madrid jugó un papel realmente aglutinador de lo que estaba pasando en toda España, el interés y la curiosidad eran sinceros y los medios de comunicación tenían un carácter realmente nacionales. Hoy un fenómeno parecido es completamente impensable.

No quiero que piensen que pretendo enarbolar ninguna bandera ni cubrir ningún hueco de los personajes que han ejercido de aragoneses en Madrid, cuyos dos más insignes representantes de los últimos tiempos nos dejaron hace poco: me refiero, claro está, a los enormes Labordeta y Félix Romeo, verdaderamente insustituibles. Aún nos quedan buenos valedores, como los dos Ángeles (Guinda y Petisme) o el mismo Alfredo Castellón, que sigue conservando su piso de Zaragoza y visitándola con regularidad. Pero me temo que éste ‑el de los aragoneses en Madrid, que también podríamos llamar quizás madrimaños‑ es otro fenómeno en vías de extinción.

Pero se supone que debo hablar de mi editorial: STI Ediciones o, como ahora me gusta más llamarla: STI (2ª época). Segunda Época porque es la continuación ‑tras un paréntesis de 20 años, nada, un pequeño “ayer”- de un proyecto iniciado en los primeros años 80 en el ámbito de la música experimental, el arte postal, la poesía visual y sonora, el video, etc. Las siglas responden a la marca SINDICATO DE TRABAJOS IMAGINARIOS, un sindicato de un único miembro que, pese a ello, no logra ponerse de acuerdo. Un Sindicato ‑como solíamos decir en las entrevistas‑ Horizontal, como el de las prostitutas o el del crimen. Inactivo desde los primeros 90, el STI resurge veinte años después, más reposado y sereno, dedicado a la edición de libros, postales, etc.

Sé que es una falsa virtud la que nace de la necesidad, así que no diré que nuestra editorial es pequeña porque es vanguardista, selecta, maldita o elitista. Es una editorial modesta simplemente por cuestión de realismo. Renunciar a pretensiones de una difusión comercial es la única manera de sobrevivir.

STI es una joven editorial, cuyos autores dan una media de edad de casi 61 años (que se van a los 70 si contamos a  un olvidado escritor inglés que murió en 1903 y que hemos rescatado); una editorial que acoge a las viejas promesas ‑que convendrán conmigo en que son las mejores-, a creadores tímidos y secretos, a artistas frustrados y tardíos, etc. Una editorial sin atributos -parafraseando esa novela que todo conocemos y casi nadie ha leído- que no tiene línea ni diseño editorial, sino que cada libro es como es.

Por ello cuando me propusieron publicar el libro de relatos autobiográficos de Alfredo Castellón no lo dudé un instante, ya que es un honor para nosotros contar con un autor, laureado como realizador audiovisual, y con una bibliografía de más de una decena de títulos. No me extenderé mucho, ya que otros van a ser los que hablen de él. Solo les diré que conforme iba conociendo la obra de Castellón más me interesaba. Me gusta su heterogeneidad, su dispersión, su excentricidad en el sentido de alejado del centro, cultivador de unos géneros -como el teatro de cámara o incluso el mismo teatro a secas, la literatura infantil, las adaptaciones (algunas de ellas magníficas, infinidad de otras perdidas para siempre), los monólogos...-  muy alejados todos ellos de la corriente comercial ‑la mainstream como diríamos- de la literatura. Pero sobre todo me gusta por su entusiasmo, por su fe en la palabra escrita, su veneración casi. Alfredo es, en su escritura y más aún en su persona, un caballero como de otra época y hay algo de anacrónico en su obra  (¿quién sino alguien como él se atrevería a escribir a día de hoy un diálogo entre el joven Costa y el viejo Costa o entre Colón y los reyes?), pero forma parte d su encanto. Si Alfredo fuera un director de cine americano diríamos que era un director de serie B, de esos que tarde o temprano terminan siendo “de culto”. Esperemos que, en vez de “de culto” siga publicando sus muchos escritos que permanecen inéditos. Yo les puedo asegurar que El ruido de la memoria es su libro más accesible que podría ampliar el número de sus lectores, ya que transmite un grado de emoción que no deja indiferente.

Gracias, Alfredo, por confiar, en STI (2ª época) y gracias a todos ustedes por acompañarnos en el día de hoy.

 

Zaragoza, 4 de febrero de 2013