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Antón Castro

Escritores

ANTONIO IBÁÑEZ EVOCA A FÉLIX

ANTONIO IBÁÑEZ EVOCA A FÉLIX

Recibo este correo de Ángel Petisme, a propósito de un artículo de Antonio Ibáñez sobre Félix Romeo Pescador, el amigo inolvidable. [Querido Antón, hay un artículo precioso de Antonio Ibañez sobre Félix, que escribió cuando estaba de vacaciones en Argentina y le sorprendió la noticia, que no has colgado en tu blog:

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/felix-romeo_706354.html

Es de recibo, hermano, porque quería a Félix como todos nosotros y Felix nos quería a todos mucho. Un besazo. Ángel.]

  

 FÉLIX ROMEO

 

Antonio IBÁÑEZ 09/10/2011

Se comió la vida a bocados y se nos ha ido inesperadamente, dejándonos noqueados. Sin saber qué hacer ni qué decir, sin volver a entender por qué la muerte nos sacude de forma tan cruel y nos arranca despiadadamente a un amigo. Félix Romeo se ha ido y la Zaragoza que tanto quiso y disfrutó se ha quedado muy vacía. Fue un precoz escritor interesado por las personas, que nos regaló a muchos parte de las cosas que hacen más preciada la vida: el sentido de la conversación, de la amistad, de la literatura, de las noches de juerga, del amor, de un partido del Real Zaragoza, de la generosidad, del afecto... del intentar, en definitiva, que la gente fuera feliz.

Creyente del individuo, de la libertad y de la pasión, la misma que puso en todo lo que hizo, Félix Romeo es ya una parte imprescindible de la historia de la cultura y un recuerdo imborrable para quienes le quisimos. Félix fue un hombre curioso que lo sabía casi todo. Que escribió pocas novelas pero imprescindibles, que fue un notable traductor, que hizo extraordinaria y abundante crítica, que modernizó los espacios culturales de la televisión y que tuvo buenas ideas para agitar la coctelera cultural de Zaragoza sin encontrar demasiado eco entre los políticos, más preocupados por otras cosas. Fue maestro de una extraordinaria generación de escritores, aragoneses y de fuera, y uno de los hombres de la cultura más querido por su arrolladora vitalidad y su desprendido afecto. Con una vida tan corta, pero tan intensa, fue el más brillante de una generación joven que rejuveneció además a otra anterior.

Hizo de puente entre ambas y fue la pieza integradora, sin exclusiones y dispuesto siempre a ampliar los círculos. De curiosidad sin límites, no olvidaba nunca un nombre, y era capaz de someter a intensos interrogatorios a su interlocutor movido por su ansia por saber. Un hombre grande en todos los aspectos que bajo sus atuendos negruzcos escondía a un excéntrico inconformista, a un niño pequeño y a veces ingenuo, siempre desbordante, a un auténtico líder.

A Félix le admiramos y quisimos mucha gente. Y brillantes autores. Algunos tan jóvenes como Daniel Gascón; otros tan míticos y más mayores que él como Javier Tomeo y, sobre todo, José Antonio Labordeta. Las dos últimas décadas han sido las más prolíficas e intensas de la literatura escrita por aragoneses, y se debe al ímpetu de Félix, que fue capaz de aglutinar en torno a él a un buen número de autores a los que con su arrolladora pasión empujaba a escribir.

Ahora que muchos lloramos su ausencia, incluso a miles de kilómetros, separados por el océano y en misteriosas ciudades que él tanto amó, poco importan sus virtudes intelectuales, su imborrable legado o que fuera uno de los hombres más inteligentes que ha dado esta tierra.

Poco importa ahora todo eso, cuando maldecimos su muerte y todavía somos incapaces siquiera de escribir algunas líneas con sentido. Si Félix no hubiera existido, muchos habríamos tomado caminos distintos a los que elegimos. Si nunca le hubiéramos conocido, nuestras vidas serían ahora un poco menos ricas. Por eso ahora, y a pesar de que no volveremos a contar con su llamada, su correo o su presencia en la librería, la taberna o la calle, y su ausencia será atosigante, sirvan estas líneas para expresarle el cariño y gratitud como él siempre quiso que se hiciera: escribiendo y disfrutando con rabia de cada instante de nuestras vidas.

 

*Antonio Ibáñez es periodista de 'El Periódico de Aragón', gran amigo de Félix y biógrafo de Miguel Labordeta. Esta foto me la envió Lina Vila: es de un reciente viaje de Félix a Venecia con Lina, con Vicky Méndiz y Víctor Forniés.

 

EL TOUR DE VÍCTOR GUIU

Víctor Guiu, ‘Mestizo’, uno de los poetas y dinamizadores culturales más activos de la Tierra Baja, publica ‘Le Tour Cartonero’ en el sello Cartonerita Niña Bonita, que dirige David Giménez o David Liquen desde Remolinos. Víctor presentaba esta mañana en El Poeta Eléctrico su poemario: todos los ejemplares, de original manufactura, son distintos entre sí. Excelente labor la de Víctor y la de David. Víctor, por cierto, publicaba hace no demasiado otro poemario o plaquette: ‘La Europa del aborigen’ en la colección Resurrección que coordina Octavio Gómez Milián.

 

 

Víctor Guiu Aguilar, Mestizo.

 

Etapa Duodécima

 

(Empieza la fiesta…Te echo de menos Txurruca*)

 

Pirineos de agua; montañas de cielo.

 

Españoles periféricos,

de centro,

insulares zurdos,

africanos diestros,

de izquierda,

libres y laterales derechos.

 

Pirineos de agua; montañas de cielo.

 

Catorce de Julio,

francés caliente,

salida a muerte,

marea naranja y luz ardiente.

 

Pirineos de agua; montañas de cielo.

 

Seguir arriba,

morir matando,

Dios que ampara,

Tourmalet, bravuconadas.

 

Pirineos de agua; montañas de cielo.

 

Marcaje, retrovisor.

Amarillo y humildad.

Fantasmada y pasión,

algarabía sin grada.

 

Pirineos de agua; montañas de cielo.

 

Ciclismo, antiguo, Samu**, “aupa”, cabalga.

 

 

*Valiente corredor vasco campeón de la combatividad del Tour que tuvo que retirarse por fractura de clavícula.

**Samuel Sanchez, campeón olímpico y ganador en la meta de Luz Ardiden, la montaña de los españoles.

  

Víctor con el maillo de la montaña en el Tour.

 

Etapa Vigésima

 

(Grenoble se escribe Grenoble pero se pronuncia -en francés- Grenoble)

 

 

Cuarentaydosmilquinientos metros de crono individual.

Cuarentaydosmilquinientos metros para decidir un Tour y consagrar una vida.

Cuarentoydosmilquinientos metros.

Rodillo.

Sudor.

Ojos en blanco.

Dolor.

 

Surgirán las dudas. El perdón. Los perdones.

Y sobre todo las preguntas.

¿Por qué no ataqué?

¿Por qué reservé?

¿Por qué me caí?

¿Por qué no sufrí?

¿Por qué?

 

Cuarentaydosmilquinientos metros hasta la meta.

Solo.

¡Allez, Allez!*

 

Tresmiltrescientoscuarenta.

Tresmiltrescientoscuarenta segundos.

Tresmiltrescientoscuarenta pulsos en la sien.

Un salto de canguro.

París.

La gloria cartonera.

 

 

*En Aragón se suele usar el “Tira, Tira”. La marea naranja apuesta por el “Aupa, Aupa”. Funciona mejor enfatizándolo con un juramento en condiciones. Y para jurar, como no, la lengua peninsular más extendida (¿se puede decir español en este libro?).

SEMANA DEL CICLO 'ESCRIBIT 2011'

Recibo de Miguel Ángel Yusta esta convocatoria de la próxima semana: las jornadas de 'Escribit 2011'.

Jorge Carrión, en una foto del sello DVD.

 

CONVOCATORIA Y NOTA DE PRENSA

 

3Escribit2011, Lecturas y escrituras del tecnoConocimiento

 

El próximo miércoles, 27 de octubre, el presidente de  la Asociación Aragonesa de Escritores, José Luis Corral, la directora general de Nuevas Tecnologías, María Ángeles Rincón, el gerente del Patronato Municipal de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza, Javier Peiro, y el director de Zaragoza Activa, Raúl Olivan, presentan 3Escribit2011, Lecturas y escrituras del tecnoConocimiento. (La Azucarera, c/Mas de las Matas, 20). 11 horas.

  

Toda la programación y documentación en http://escribit.net 

 

            Organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, 3Escribit2011 quiere ser un foro de reflexión y práctica sobre las transformaciones que las tecnologías de la información están produciendo en la literatura y, en general, en las posibilidades creativas de la sociedad.

 

            Durante los próximos días 26 a 28 de octubre, y en las sedes de La Azucarera y el CPEE Ángel Riviere, 3Escribit2011 contará con las aportaciones de relevantes firmas de la literatura y la crítica literaria española actual (Jorge Carrión, Vicente Luis Mora, Manuel Vilas, Fernando Aínsa, Francisca Noguerol, etc) y también con destacados profesionales del ámbito de la edición, las bibliotecas y la educación (Javier Valbuena, Pilar Bes, Mª Cruz Acín, Vicente Zalaya…)

El escritor Vicente Luis Mora, en una foto de Páginas de Espuma.

           

            Una primera reflexión

            

                                  “La revolución digital, en cuyo comienzo estamos inmersos, tiene y tendrá consecuencias muchísimo más importantes y de un alcance en absoluto comparable a la revolución vivida hace siglos con la llegada de la imprenta. Los cambios a los que asistiremos construirán un mundo profundamente distinto al que hoy reconocemos.

La diferencia cualitativa entre ambos hechos y sus instrumentos (la diferencia entre el libro y entre un ordenador o un e-book, por ejemplo –todos objetos más o menos planos-,) no está realmente en la forma de esos soportes. Sino en que la información digitalmente manejada permite ir de un medio a otro sin solución de continuidad.”

La literatura y la tecnología informativa

La tecnología es un factor decisivo en la democratización de la cultura y de las posibilidades de expresión creativas.

Las transformaciones producidas por el desarrollo tecnológico afectan a todos los aspectos de la vida y la sociedad. También a la creación y a la literatura en concreto: literatura en la red, poesía electrónica, novela hipertextual e hipermedia, series televisivas, son algunos de los temas que tratará 3Escribit2011, que también debatirá sobre las profundos cambios conceptuales y de comportamientos que los nuevos parámetros tecnológicos introducen en las fórmulas literarias, como en el resto de las artes y los modos sociales: deslocalización cultural, globalización, fragmentación y mutación continuada de los discursos, cibercepción, indefinición  de autorías, etc.

Nativos digitales

Además de las charlas y debates, 3Escribit2011 va a desarrollar una serie de actividades prácticas y talleres dirigidas en especial a los más jóvenes, aquellos que ya pueden considerarse “nativos digitales”, y que son realmente los mejor capacitados para entender y desarrollar en todo su alcance las transformaciones que nuestro mundo actual tan solo imagina.

La educación es fundamental a este respecto. Por eso 3Escribit2011 integra talleres sobre radio creativa, escritura electrónica, cómic electrónico y construcción de cuentos mediante tecnologías de comunicación aumentativa.

Este último taller se realizará en el Colegio Público de Educación Especial Ángel Riviere (c/José Galiay, 4). La educación especial ha sido pionera en la inclusión y desarrollo de tecnología por necesidades obvias. Los chicos y chicas con diversidades funcionales están acostumbrados a utilizarla y compartirán sus conocimientos en el uso de dispositivos  como tableros de comunicación, reproductores de voz, pizarras y mesas digitales, etc, con compañeros del CEIP Calixto Ariño; todos juntos contarán a los asistentes un cuento mediante estos recursos.

 

MANUEL JABOIS: FICCIÓN EN PRENSA

Manuel Jabois (Sanxenxo, Pontevedra, 1978) ha sido la última revelación del periodismo español: una voz fresca, a contrapelo, irónica y cínica a la vez, que se instala en la frontera. Hace periodismo y ficción, inventa y recrea, y le encanta vapulear a quien sea con la misma contundencia que lo hace consigo mismo. Sea Manuel Fraga, José Tomás, Ernst Junger, Eduardo Galeano o el nacionalista Anxo Quintana. O el seleccionador Camacho.

Manuel Jabois ha publicado en Pepitas de calabaza ‘Irse a Madrid y otras columnas’, una colección de artículos, reportajes, notas de su blog y piezas de difícil clasificación: algunas auténticos microrrelatos como ‘Novia’, un episodio de amor demasiado fugaz, o ‘Performance’, el relato de un pene que se desplazó sobre ruedas por las calles de Pontevedra. Incluso ‘Karaoke’ puede leerse como las andanzas de un seductor sin suerte (“yo quiero, y ellas no”, dice) que intenta aliviar “una gran melancolía: no ser un figurón de la canción ligera”.

Jabois es heredero directo de Julio Camba, sobre todo, de Cunqueiro y por momentos de Rafael Dieste. Posee la ironía de los tres, el sentido del humor, incluso esa textura de frase, impregnada de sintaxis gallega y de arcaísmos más o menos buscados, pero con más mala leche. Jabois es fresco, desenfadado, maledicente, a veces resulta un periodista patético o paleto de provincias (quiero decir que asume esa pose) y a la par es un ciudadano un poco a la deriva: no sabemos si son reales o no (ni importa demasiado) sus aventuras nocturnas con algunas mujeres, y pienso en esa pieza magistral ‘El último morreo del siglo XX’, donde se besa sin mucha afición con una joven y aparece un tipo que le da cuatro o cinco puñetazos limpios, o con algunas sustancias peligrosas que le llevan a una embarazosa resaca. El amor y sus caricaturas están muy presentes: hay otra pieza, ‘Morir en Caneliñas’, que es un formidable retrato de la afectación y del engreimiento. ‘Me recuerda tanto a Lugo’ empieza así: “Entonces yo creía que el paraíso era un chalé lleno de putas escandinavas que supiesen hacer el pulpo á feira sin que se les moviesen los pechitos”. Y lo que sigue aún es más gracioso.

Y, por otra parte, Jabois es un periodista incisivo, casi sin escrúpulos, como dice en ‘Off the record’, pero todo el libro está lleno de esa insolencia real y teatral a la vez. Firma algunas piezas extraordinarias, que te hacen reír a carcajadas como ‘Un despido procedente’, el relato de un hombre que escribe correos subidos de tono a un amigo, que jamás le contesta, y de pronto descubre que en realidad le llegan al jefe de finanzas del periódico; es antológico ‘Cuando a doña Emilia un loro la llamó puta’, y doña Emilia no es otra que la condesa de Pardo Bazán; de ese mismo tono sería ‘Un número equivocado’, y ‘José Tomás ha muerto, ¡viva la Fiesta!’ tiene algo de ejercicio de futurismo antitaurino con tanta mala baba como lucidez. Jabois habla de casi todo, también de las nuevas tecnologías, y elogia a Antonio Ozores –que participaba en películas que componía “el cuadro de la España de entonces: alocada y medio febril, con prisas por follar”- y confiesa que “encuentro, por ejemplo, un placer revolucionario en las películas de Paco Martínez Soria”. Más allá del sarcasmo y de la sátira, Jabois es distinto, divertido, genial y provocador.

 

Irse a Madrid y otras columnas. Manuel Jabois. Pepitas de Calabaza. Logroño, 2011. 188 páginas. [He tomado la foto de Jabois de 'Revista de letras' en internet.]

ÁNGEL PETISME, EN EL JOAQUÍN RONCAL

La poesía cibernética de Ángel Petisme

 

El escritor y cantante aragonés publica ‘Poemails’ (Amargord): composiciones donde juega con las nuevas tecnologías y aborda sus temas de siempre: el amor, el viaje, el poder, la solidaridad, el sexo y la cultura. Esta tarde, ofrece un recital en el Centro Joaquín Roncal a partir de las 19.30.

 

 

Ángel Petisme (Calatayud, 1961) es compositor, cantante y poeta. Y además es un viajero pertinaz alrededor de las injusticias del mundo: está con los desheredados, ya sea en África, en Asia o en Latinoamérica. De esos viajes han nacido algunos de sus diarios o libros de crónicas, y nacen bastantes de sus poemas. Petisme es autor de diferentes discos, pero tres de ellos son fundamentales en la música popular de Aragón: pienso en ‘Turistas en el paraíso’, ‘El Singapur’ y ‘Cierzo’. Petisme, por otra parte, es un poeta torrencial, que posee una enorme facilidad: se le escapan las palabras a chorros; se le escapan las palabras, las situaciones, las criaturas y la ironía y la sátira, que en él conviven por igual.

Posee una capacidad particular para interpretar la vida cotidiana: para interpretarla e integrarla en su poesía con pasmosa naturalidad, como se ve en libros de poesía como ‘Constelaciones al abrir la nevera’, ‘Cinta transportadora’ o ‘Buenos días, colesterol’, pongamos por caso. Y todo ello, lo cotidiano se mezcla con las referencias culturales: la música, la literatura, la poesía, el cine, el viaje, la pintura y, por supuesto, el sexo. En los poemas de Petisme no se hace el amor: se folla bastante.

Petisme, por otra parte, es un creador laborioso. Y ocurrente. Y lúdico. A lo largo de estos treinta años ha descansado poco, ha escrito mucho y ha compuesto más de un centenar de canciones. El sello Amargord ediciones publicaba a principios de verano ‘Poemails’. En realidad, son dos libros en uno: el citado ‘Poemails’, que lleva por subtítulo “Nuestra venganza es ser felices”, y ‘Cuatro días de alquiler’, una colección de ‘Ciberpoemas’ redactada entre 2001 y 2003, donde el poeta habla de casi todo: de sí mismo y del poder, del amor y del dolor, de sus odiseas y de los contratiempos diarios (como en ‘Desagüies’, donde lamenta con humor no haber sido fontanero), escribe cartas a los Reyes Magos, glosa a personajes tan distintos como Monica Bellucci, Luis Eduardo Aute o Cela, tras el Nóbel.

En esta parte, el texto que más llama la atención es ‘Nuevos exilios, demonios ancestrales’, donde Ángel Petisme evoca el desencuentro de Goya con Zaragoza para narrar su propio desencuentro, ese “amor no correspondido” con su ciudad, que “está infectada ahora. Duele y es difícil dormir”; más arriba había escrito: “Solo hiel, acíbar, pus, veneno. Hay una herida abierta en mi interior / y solo el tiempo, poderoso bálsamo, con suerte podrá sajarla”. Hacía tiempo que nadie se expresaba en estos términos hacia Zaragoza: desde el dolor y con unos gramos de resentimiento en un auténtico ajuste de cuentas.

En ‘Poemails’ está el Petisme de siempre: el maledicente, el tierno, el enamorado, el que mira en derredor, el que viaja a Nueva Delhi, el que se desplaza por la realidad virtual con google, con la webcam o con el skype. Todos esos elementos de las nuevas tecnologías, tan corrientes ya en nuestras vidas, están aquí y son materia literaria: se prestan al juego de palabras, al equívoco, a la confesión, a la paráfrasis del ‘Padre Nuestro’; leemos: “Satélite del amor nuestro que estás en el cielo, /acelerado sea tu ‘link’. / Venga a nosotros tu hipertexto. /(...) No nos dejes caer la conexión, / y líbranos de todo virus y basura digital. / Amén, digo, Amen”.

Madrid aparece en varios poemas dedicados a Vallecas, Lavapiés o la Gran Vía, y por haber hasta hay una carta a José Antonio Labordeta y un homenaje al poeta Ángel Guinda, un modelo de creador para Petisme: “He soltado unas lágrimas de vodka leyéndote. / Te adoro y te admiro, mejor por este orden. / Uno sabe que aún queda / el futuro interior / cuando tropieza con alguien como tú, / que este planeta se hizo para bailar”. Petisme, mitómano constante, también dedica un poema a la actriz maldita Jean Seberg y otro a su hija adoptada.

‘Poemails’ es un libro de circunstancias y de esencias. Un libro azaroso y un libro de compendio. Un libro moderno, rebelde, provocador; un libro arebatado de amor, de locura, de peligrosas noches, de sexo (véase ‘Fucking good date’) y de solidaridad; al fin y al cabo, si algo caracteriza a Petisme es su vocación de denuncia. Y su permanente incomodidad: consigo mismo y con el mundo.

 

Poemails. Ángel Petisme. Amargord Ediciones. Colmenar Viejo, Madrid, 2011. 118 páginas.
La foto de Ángel la tomo de aquí:

http://ubiku.blogspot.com/2010_12_01_archive.html

 

LA CAMPAÑA 'NOSOTRAS' CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

 

Mara Torres colabora en esta campaña. 

Con motivo de la celebración el 19 de octubre del Día Contra el Cáncer de Mama, Aecc y Pandora quieren hacer llegar a las mujeres enfermas de cáncer de mama las respuestas a todas las preguntas sobre la enfermedad que surgen en su día a día alejándola de los falsos tópicos que la rodean, de una forma fácil, cercana, amable y amena. Porque ante el cáncer, estando informados somos más fuertes.

 

Nosotras está dirigido a mujeres con cáncer de mama y mujeres sin cáncer pero susceptibles de padecerlo (por edad o herencia genética) especialmente, aunque también trata otras partes importantes de la enfermedad como los aspectos sociales, en los que estamos todos involucrados.

 

Así, la aecc en colaboración con Pandora lanza el libro interactivo “Nosotras”, también editado en papel, compuesto por 7 relatos cortos de ficción escritos por 7 escritoras españolas de renombre: Cristina López Schlichting, Carmen Amoraga, Matilde Asensi, Marta Robles, Charo Izquierdo, Mara Torres y Beatriz Peña. Sin su colaboración altruista y solidaria, así como la de los profesionales y voluntarios que han participado en este proyecto, Nosotras no habría sido posible.

Carmen Amorafa, finalista del Premio Planeta.

 

Estos relatos tratan distintos temas relacionados con el cáncer de mama, resolviendo preguntas concretas:

 

¿Qué es el cáncer de mama?

 

¿Cómo se diagnostica?

 

¿Cómo se trata?

 

¿En qué consiste la reconstrucción de la mama y cómo ser lleva a cabo?

 

¿Qué aspectos psicológicos rodean al cáncer de mama? ¿Y qué aspectos sociales?

 

¿Qué cuidados estéticos pueden ayudarnos a conllevar el cáncer de mama?

 

La versión física de Nosotras, que se podrá conseguir en las tiendas Pandora el día 19 de octubre por la compra de cualquier artículo de la marca, incluye códigos QR a través de los cuales se puede acceder a estos mismos relatos online para descargarlos, así como a los contenidos específicos sobre el cáncer de mama que se tratan en cada uno de ellos. Además La campaña tendrá difusión en varios de los canales multimedia de la Asociación Española contra el cáncer: Facebook, Twitter y Youtube.

 

Nosotras también tiene forma de libro interactivo y se encuentra alojado en la página web de la aecc, www.aecc.es, con todos los enlaces correspondientes y la posibilidad de compartirlo en las redes sociales.

 

Además, en la página de Facebook de la Asociación Española Contra el Cáncer, Unidos Contra el Cáncer http://www.facebook.com/unidoscontraelcancer se encuentra la aplicación de Nosotras, donde los usuarios pueden compartir estos relatos con quien quieran para así puedes hacerlo llegar a esa persona que pueda aprovecharlo, sentirse apoyado o simplemente emocionarse con su lectura.

 

Queremos que Nosotras llegue a todos, y por eso también a través de Twitter proponemos un hashtag para todos los tweets que a lo largo del día hablen del cáncer de mama y se publiquen junto con el más generalizado #cáncermama: #yotambiénsoynosotras.

 

Como material gráfico te adjuntamos las fotos oficiales del libro y dos módulos que puedes emplear en tu canal como “amigo de Nosotras”, como uno de los embajadores de nuestra campaña y responsable de hacer llegar esta información esencial sobre el cáncer de mama a la sociedad para ayudar en esta lucha.

 

*

POEMAS DE IBN GABIROL

SOLOMON IBN GABIROL (1021-1058)

 

Versión de Rosa BURILLO

El poeta, huérfano desde muy niño, llega a Zaragoza, ciudad donde crece y desarrolla su sensibilidad artística bajo la protección de su mecenas Yekuti’el ben Isaac, visir judío del rey Mundir II, de la taifa de Zaragoza, a quién dedica sus versos laudatorios.

 

Los poemas que aquí se recogen son una muestra de su sensibilidad exquisita. Es como si el tiempo se hubiera detenido para deleitarnos con detalles del mundo natural que, cuidadosamente seleccionados, aparecen tocados de un halo de pureza poco frecuente.

 

 

UNA MANZANA PARA ISAAC

 

Toma en tu mano esta fruta delicada.

Percibe su fragancia. Olvida tus anhelos.

Por ambos lados se sonroja, como una joven

Al primer roce de mi mano en su pecho.

Es una huérfana sin padre ni hermana,

Y lejos de su hogar frondoso.

Cuando pendía del tallo, sus compañeras sentían celos,

Envidiaban su viaje y gritaron:

‘¡Saluda a tu dueño, Isaac.

Qué afortunada eres al ser besada por sus labios!’

 

 

DE LUTO POR YEKUTIEL

 

Mira el sol rojizo de la tarde

Como si se hubiera vestido de escarlata.

Despoja de color el norte y el sur,

Y reviste de púrpura el occidente.

Y la tierra la deja desnuda,

Acobardada en la sombra de la noche.

Los cielos se oscurecen, vestidos de negro,

De luto por Yekutiel.

 

 

 

ROSAS

 

Mensajero, saluda a mi hermano,

Cuyo semblante no tiene parangón en esta tierra,

Cuyas numerosas cualidades mi corazón siempre recordará,

Nunca olvidará mientras viva.

Me ha enviado una frasca llena de fragancias

(Dios colme su mano de gratos dones).

Cada una como de verde y oro

Una joven lánguida hecha a jirones,

Y de las rojas la mirada del hombre capta

Todo lo que su corazón ansía.

Comparo su cuerpo insinuado

A la tierra limitada por muros y empalizadas,

O al hijo burlón al que el padre riñe

Y retrocede acongojado su mejilla ruborosa.

Están las que el hombre ha conocido; y algunas

Todavía no conocidas completamente selladas,

Sus rostros cubiertos de finos velos de lino,

Como mujeres que se esconden de los hombres,

Y cuando sus velos descorren

Parecen al hombre iracundo y vengativo

Como si hubieran pecado contra él,

Su semblante, sin mácula, lleno de vergüenza.

Una luz ilumina su rostro como el brillo del día

Esplendor de carros fustigados todavía.

Y muestran prodigios de sabiduría y conocimiento

A todos los que las ven, sin ser realmente sabias.

El ojo mortal que mira su belleza es como

El corazón del príncipe en medio de la intriga palaciega,

O como la mente del hombre aterrado por un sueño,

O los postrados que buscan levantarse de nuevo,

O el pájaro de presa atento que termina atrapado en el cepo,

O el estudiante, igualmente, del tratado Yevamot[1].

Cuando veo su majestad las reconozco,

Pero no sé describirlas o encontrar las metáforas adecuadas.

Son como los hombres cuya forma conozco bien,

Pero cuyos nombres no me han dejado huella.

El tiempo ha revestido sus cuerpos de verde y oro,

Y dibujado sus adornos de un halo vermellón,

Y una llama sale de ellas, como si

Estuvieran tejidas de púrpura y escarlata.

Luego el Tiempo desgasta su piel hasta hacerlas de papel,

Y les arrebata los huesos de la carne,

Que se yergue purificada sin mancha,

Como alma absuelta de todos sus pecados.

Las recorre una brisa especiada,

Y una nube de verano teje sus contornos.

Se sonrojan ante los ojos ávidos del hombre,

Y se solidarizan con las almas abatidas por la pena.

El espíritu del hombre disfruta su fragancia

Como la mente que descubre los misterios de la refriega.

Y también el insomne, si las pusieran junto a él,

No daría crédito a los placeres del sueño.

Ofrecidas a un muerto, se asiría a ellas,

Y con ellas en el ataúd disfrutaría después de muerto.

Si entraran en la casa de Hegai serían

Distinguidas por su belleza entre todas las jóvenes de allí.

Las cortaron de un arriate del jardín,  pero no podían venir

A pie, tan delicados son sus tallos.

Y cuando el patrón me las envió

Pensé que eran cartas reales atadas con un sello.

Cuando las cortaron y las pusieron en la frasca,

Rivalizaban unas contra las otras en el ramo,

Como si cada una de ellas estuviera celosa de las otras,

Y quisiera exponer sus quejas ante mí.

Altura de belleza y gloria, no les falta,

Perfectas como tus propios actos,

Puras, sólo como tu corazón es puro,

Y limpias de toda decepción y todo tinte,

Testifican que tu mano, elevada como las estrellas

Del cielo en lo alto, da campanadas de seguridad,

Que tu excelencia golpee a las hijas del Destino

En la mejilla, y las manche de sangre.

 

Que Dios te otorgue su generosidad

Y aumente tu coral y tu cristal.

Que destruya a tus enemigos ante ti,

Exaltando tu posición por encima de todos los otros.



[1] Se refiere al tratado que incluye preceptos como el de que el hermano del marido muerto sin descendencia, debe casarse con su viuda para así perpetuar el apellido familiar, siempre que éste haya muerto sin descendencia. Hablamos de sociedades donde hay un fuerte sentido del clan familiar.

 

*Todas las fotos de estos textos corresponden a Zhang Jingna.

TODOS LOS BESOS DEL MUNDO

[Luis Alegre era uno de los grandes amigos de Félix. Lo sentía como un hermano, como recuerda aquí. Este texto se publicaba hoy en ‘Hoy Domingo’ que coordina Picos Laguna... Luis cierra su artículo como solía cerrar sus emails Félix: "Todos los besos del mundo".]

 

 

FÉLIX ROMEO

 

Por Luis ALEGRE

 

Este artículo busca, sobre todo, a dos lectores, Carmen Pescador y Félix Romeo, los padres de Félix. El domingo pasado, cuando nos acompañábamos al lado de su hijo, nos dijimos algunas cosas. Pero no todas.

 

En el momento más insoportable de su vida lo que más les reconfortaba a Carmen y Félix era sentir el impresionante afecto que despertaba su hijo y la coincidencia abrumadora sobre su bondad. “¿A que era muy bueno Félix?” me preguntaba Carmen una y otra vez. El padre de Félix es de Lechago y tiene un huerto en Zaragoza. Encima del ataúd, había colocado dos granadas con este texto pegado: “Tu última petición. `Papá, si ya hay granadas, guárdame alguna´. Aquí las tienes hijo”.

 

Miguel Mena escribió que Félix ha sido uno de los hombres más importantes de su vida. No os podéis dar idea de la cantidad de gente que suscribimos esa frase. Félix supo vivir con cada uno de sus seres queridos su propia historia de amor. Félix no tuvo hijos pero veía en cada uno de nosotros a un hijo al que arropar, alentar, mimar. Yo no aspiro a competir con vuestro amor por Félix. Pero siempre he pensado que a un hijo se le quiere más que se le conoce. Yo conocí a un Félix y vosotros a otro. Félix era inabarcable y todos tenemos dentro a un Félix único. Estas palabras que ahora lanzo evocan al Félix que yo conocí, a mi Félix.

 

Cuando a la vida le da por comportarse como un monstruo salvaje, cuando se le va la mano de esta forma, nos cuesta Dios y ayuda mantenerle el respeto. Pero Félix amaba la vida de una manera inolvidable. Y detestaba la tristeza. La noche del domingo unos 30 amigos de Félix nos reunimos en Casa Hermógenes para tratar desesperadamente de espantar la tristeza. Nos empeñamos en reconstruir nuestra relación con él y en recrear algunos momentos delirantes.

 

Félix entró en mi vida al tiempo que lo hacía en El Ángel Azul, el café al que una bendita noche me llevó José Luis Melero. Fue en las Navidades del 85. Félix tenía 17 años y una estupenda pinta de poeta maldito. Félix nunca pasaba inadvertido. Vicente Martínez Tejero lo había descubierto para nosotros. Una mañana dio una charla literaria en barrio de las Fuentes y reparó enseguida en aquel rubio adolescente que hacía preguntas y observaciones alucinantes. Vicente barruntó que a sus amigos de la tertulia de El Ángel Azul les iba a gustar ese chico. No se equivocó.

 

Una de las primeras cosas que Félix me dijo fue que su padre y su tío Marcelo eran de Lechago, mi pueblo. Años más tarde, cuando arreciaban las amenazas de que un pantano inundara Lechago, Félix improvisó una de esas ideas que solo se le ocurrían a él: crear la “Biblioteca sumergida de Lechago”, formada por los libros que arrojáramos al pantano. Si un día Lechago tiene algo parecido a una biblioteca sería muy bonito que llevara su nombre.

 

La primera vez que estuve en su casa de Las Fuentes era domingo. Félix me invitó a comer con vosotros. Me hizo gracia, aunque no me sorprendió, la ingente cantidad de libros que había por todo el piso. El otro día tú, papá de Félix, me contaste aquel día que llamó a la puerta una vendedora de libros. Le invitaste a entrar para que viera el aspecto del pasillo y de las habitaciones. Entonces, la chica, estupefacta, se sentó y te dijo: “¿Me puede dar un vaso de agua?”. También me recordaste la pregunta que le hiciste a Félix cuando fuiste a verle a su piso de Madrid y comprobaste cómo los libros y cedés inundaban todos los lugares: “¿Pero tú dónde duermes hijo mío?”.

 

Félix era acomplejante. Calculo que leía, escribía y pensaba siete veces más rápido que yo. Y no soy idiota del todo. A Félix le encantaba estirar el tiempo y las madrugadas. Nunca veía el momento de despedirse. A menudo me faltaba fuelle para seguirle el ritmo. A Félix le cundía tanto la vida que esos 43 años que tenía es una cifra muy engañosa, un espejismo.

 

Muchas tardes de domingo de los 80 Félix se las pasaba tumbado en el sofá de mi casa. Mis padres y mis hermanos sentían que Félix era de la familia. Mi padre Alberto decía “qué espabilao es Félix”. Nos poníamos la radio para escuchar cómo iba el Zaragoza o veíamos películas. Una de esas tardes de domingo nos dedicamos a leernos el uno al otro trozos de “El Gran Gastby”, tal vez porque ese fin de semana el Zaragoza había jugado en sábado.

 

Un día fui con Miguel Mena a buscar a Félix a su casa de Las Fuentes para llevarlo a la cárcel de Torrero, donde cumplió condena por insumisión, qué absurdo me parece ahora todo. Félix nos había ordenado que de ninguna manera fuera nadie a la puerta de la cárcel pero, cuando llegamos, allí estaba Emilio Lacambra para darle un abrazo. Le regalé un pequeño transistor, para que pudiera escuchar los partidos del Zaragoza.

 

Félix se mosqueaba conmigo por tontadas muy concretas. Por ejemplo, no llevaba nada bien que no le llamara cuando con Ignacio Martínez de Pisón, Ismael Grasa, Antón Castro, Mariano Gistaín, Cuchi, Plácido Díez, Pepe Melero, sus hijos y mis sobrinos íbamos a jugar al balón. “¡¡¡Pero por qué nadie me ha avisado¡¡¡¡”, gritaba. Félix tenía detalles de cariño que te dejaban seco. Su frase favorita, cuando me dedicaba un libro o cuando se despedía en una carta, era: “Todos los besos del mundo”.

 

A Félix le volvían loco muchas cosas. Una de ellas era descubrirte escritores. Uno de los últimos escritores sobre los que, ya hace unos años, me llamó la atención fue Sergio del Molino. Me acuerdo de Sergio porque era su compañero de página en este suplemento y, también, porque Sergio comparte con vosotros el endiablado dolor de haber perdido un hijo.

 

Reír también le volvía loco. Tenía una carcajada imbatible. Sus risas en el salón Labordeta de Casa Emilio es uno de los grandes sonidos de nuestra vida. Un día, hacia 1990, Félix entró a trabajar en la Gran Enciclopedia de España que dirigía José Ramón Marcuello. Pero cuando se sentó, la silla cedió y Félix acabó en el suelo. Se fue y no volvió más. Félix se deshuevaba cuando recordaba aquel episodio.

 

Félix era un volcán. Magnético, poderoso, impactante. Uno de esos tipos que hacía que se giraran todas las miradas. Ha sido muy emocionante recibir estos días decenas de llamadas y mensajes de amigos míos que lo conocieron y que, aunque solo lo vieran un par de veces, se habían quedado con él. Tal vez os guste saber que personas a las que podéis reconocer como Maribel Verdú, Antonio Resines, Ana Belén, Eduardo Noriega, Ana Álvarez, María Barranco, Gustavo Salmerón, Juan Cruz, Luis Merlo, César Láinez, Javier Gurruchaga, Víctor Muñoz, Julio Llamazares, Leonor Watling, Irene Visedo, Mara Torres, Gracia Querejeta, Montserrat Domínguez, Concha García Campoy, Carlos Marañón, Petón, Tina Sáinz, Carlos Boyero, Luisa Gavasa, Santiago Segura o Pep Guardiola, entre otros muchos, han sentido el impulso de darme un poco de calor. Y no he nombrado a sus grandes amigos. Más bien a gente impactada. María Dolores Pradera me dejó un mensaje estremecedor en el que, con la voz quebrada, lamentaba que se nos hubiera ido alguien tan bueno.

 

Claro que Félix era bueno y claro que le queríamos con locura. ¿Cómo no querer a alguien que no solo deseaba nuestra felicidad sino que hacía todo lo posible para provocarla? Siempre voy a celebrar mi suerte de haberlo disfrutado tanto. Al comenzar este texto pensaba contarles muchas cosas de Félix. Pero ahora me doy cuenta de que no me ha cabido casi nada. Sí va a caber algo: Félix os veneraba. Lo sabéis muy bien pero me apetece deciros que nosotros también lo sabemos. Contad con mi cariño y mi gratitud eternos por querer tan bien a vuestro hijo. Para vosotros, para Pedro y Ana, para vuestros nietos y para Lina, todos los besos del mundo.

 *Esta foto es de Ouka Leele y apareció en 'La revista del Mundo' y luego en el volumen 'La doble mirada' (Espasa Calpe, 1996).