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Antón Castro

Escritores

TRES POEMAS DE ALMUDENA VIDORRETA

La poeta Almudena Vidorreta, que trabaja en investigación literaria en el siglo XVII, acaba de publicar su poemario ‘Lengua de mapa’ (PUZ: La gruta de las palabras). Selecciono aquí tres poemas.

 

COSAS QUE PARECEN

pero no son,

como los mapas,

que parecen lugares;

como mi lengua que no es un mapa

pero pudo aprender a guiarse

por las sendas de tu cuerpo.

Solo si te perdiera

sería capaz de decirte

(en el dolor)

que ya no logro descansar si no es contigo,

que no hay aire más allá

del que alcanzas a llenar con tus palabras,

que no hay camino

sino el que queda entre tus piernas

y que si me hicieran la pregunta tópica

de qué me llevaría a una isla desierta

adivina qué respondería.

 

 

NO ME GUSTA LO QUE DICES EN OCASIONES

y, cuando eso pasa, te muerdo la boca

sin darme cuenta de que al hacerlo

quedan por un tiempo restos de tu voz

en las grietas de mi lengua de mapa.

Siempre acabo mordiéndote la boca

sin pensar en las consecuencias.

 

 

YO HE REVESTIDO DE TI EL APELLIDO MALDITO,

he hecho de tu cuerpo

un sayo a medida de la sangre,

el único equipaje posible

en este viaje que emprendimos

a cambio de la saliva

con que humedezco tus labios.

Ven,

quítame esta arena que me sobra,

hazme tu destino.

 

 

Las fotos son de la fotógrafa vienesa Trude Fleischmann, que realizaría su carrera en Estados Unidos.

JOSÉ ANTONIO ADELL Y LOS MORISCOS

JOSÉ ANTONIO ADELL Y LOS MORISCOS

NOVELA HISTÓRICA. José Antonio Adell dio el salto a la narrativa de ficción con ‘El último templario de Aragón’. En la pasada Feria de Monzón presentaba ‘Regreso al alba’ (Pirineo), una novela centrada en la expulsión de los moriscos y en la brujería.

  

“He escrito un alegato contra

la guerra y un canto de amor”

 

“La ficción me permite hacer

más popular nuestra historia”

 

 

¿Qué ha querido contar con ‘Regreso al alba’ (Pirineo)?

La trama está a ambientada en el siglo XVII en el Altoaragón oriental y nos muestra las dificultades de los dos protagonistas, Omar e Isabel, en un escenario histórico que abarca cuarenta y dos años  (1610-1652) y en el que se viven como hechos más significativos la expulsión de los moriscos (1610), el ajusticiamiento de siete mujeres acusadas de brujas en Tamarite (1626), la entrada del ejército francés (1642-1643) y la peste bubónica declarada pocos años después (1652). Todo ello dibuja un panorama de grandes dificultades para los moradores de esta zona.

 

¿Cuál sería la idea general del libro?                                    

La novela quiere ser un alegato contra la guerra y las discriminaciones por razón de cultura, sexo o condición social, y es una reflexión sobre lo variopinto de la condición humana. Aquí se habla de amor, deseo, traición, valentía, hipocresía, miedo, coraje…

 

Vayamos con los protagonistas. Hay muchos…

Son Omar, morisco de Monzón, e Isabel, hija de una de las brujas que será ahorcada en Tamarite. Junto a ellos aparecen personajes reales: el general la Motte, el general Da Silva, jurados de Tamarite, Margarita Escuder y Juana Bardají, que son dos de las mujeres acusadas por brujería, el fraile y adivinador Francisco de Andrada. Y hay otros de ficción que contribuyen a crear la atmósfera adecuada para mantener en vilo al lector. 

 

¿Cómo entiende usted la novela histórica?

La novela histórica da ciertas licencias a los autores y el relato, nacido de la creatividad y de la consulta a fuentes, camina con libertad entre los sucesos datados históricamente y los creados por la ficción. Es una manera de hacer nuestra historia más popular y que así llegue a más lectores. Soy docente y existe una voluntad didáctica en la novela, pero pretendo que el lector se enganche con la historia y le cueste abandonar su lectura, y que aprenda algo que no sabía y que posiblemente no olvidará.

 

¿Por qué le han interesado los moriscos después de haber firmado ‘El último templario de Aragón’?

En el año 2010 se cumplía el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos del reino de Aragón. También por la tradición de la fiesta del bautizo del alcalde que se celebra todos los años en Monzón, el día de Santa Bárbara, según la cual un niño morisco fue dejado por sus padres, cuando fueron obligados  a marchar,  a una familia de la ciudad pues estaba muy enfermo. Tras la recuperación de Monzón por el general Da Silva la población estaba sin ningún tipo de autoridad. Entonces se decidió nombrar alcalde a este joven morisco que entonces tenía treinta y dos años y era tenido por un hombre prudente y de  bien.

 

¿Podríamos decir que la obra quiere ser una defensa de los moriscos?

Es una denuncia por la expulsión de quienes estaban arraigados en una tierra y la trabajaban, por los miedos ancestrales -temor a las actuaciones de la justicia ordinaria o la inquisición en el caso de las mujeres acusadas de brujería-, por la falsa moralidad de los jurados y su manifiesto abuso de poder, por el sometimiento de la mujer o las duras condiciones de vida de las clases más humildes. La novela es un alegato contra la guerra, como le digo, y a la vez es un canto al amor, a la amistad, a la solidaridad y a los valores de quienes se entregan a los demás.

 

La novela transcurre en Monzón y Tamarite…

Es mi particular homenaje a estas dos poblaciones muy vinculadas a mi historia vital. Nací en una torre del municipio de Tamarite y esta población fue mi primer destino como maestro. En Monzón llevo trabajando dieciséis años, he estado vinculado al club de atletismo local durante treinta y dos años. Otros escenarios de la novela son Binéfar (donde resido desde hace cuarenta años), Barbastro, Albalate de Cinca, etc.

 

¿Qué autores de novela histórica son su modelo?

Ken Follett, especialmente por ‘Los pilares de la tierra’, y Umberto Eco, y en España, Arturo Pérez-Reverte, y los aragoneses José Luis Corral, Lorenzo Mediano y Ángeles Irisarri. El género está atravesando un buen momento.

 

NOTAS DE UNA GRABACIÓN

José Manuel Blecua, director de la RAE. Foto de 'El país'.

Ayer grabamos un nuevo programa de Borradores con el siguiente menú: actuó el grupo de fusión y tecno pop BColors, formado por músicos franceses, colombianos y zaragozanos, que tocó dos temas ‘Regard le ciel’ y ‘Mis colores’, (hablan en la entrevista Doty Moine, cantanten francesa, y el bajista colombiano Edu Arenas) y acudieron al plató el narrador Luis Antonio Puente, autor de ‘Desterrado de Cierzo’, y la poeta Almudena Vidorreta, que acaba de publicar ‘Lengua de mapa’.

Almudena Vidorreta, en un retrato de José Antonio Melendo.

Se ofrecen reportajes y entrevistas con José Manuel Blecua, director de la Real Academia de la Lengua, con Juan Casamayor, director de Páginas de Espuma, y con Andrés Neuman, Ismael Grasa y Cristina Grande, con motivo de la aparición del libro ‘Pequeñas resistencias 5’, y con Valeria Bergalli, directora de Minúscula. En el capítulo de artes, se ofrece un reportaje sobre las micro-performances Fra-accion (hablan, entre otros, Juan Escós y Antonio Chiprana) y una visita a la exposición de ‘El pez dorado’, que celebra los 25 años de Caleidoscopio en el Centro de Historia.

Este programa se emitirá el próximo martes 25 de enero.

SIEMPRE HAY UNA PERRA AL ACECHO*

SIEMPRE HAY UNA PERRA AL ACECHO*

Siempre he entendido muy bien a un amigo al que perturban los perros. No es que los odie, o quizá sí, pero no se siente cómodo entre ellos. A mí me ocurrió igual desde pequeño y durante años: me ponían nervioso y casi siempre me ladraban al pasar. A veces con una fiereza desconcertante que era también la medida de su propio miedo. Un día, mientras yo andaba lejos de casa, un familiar nos trajo un cócker azafranado, de largas orejas y ese pelo que el sol bruñe con sus hilillos de oro. Decían que aquel era un perro loco, extraño y soñador, amigo de las aguas, de los lagos y de internarse entre los matorrales. Siempre andaba de aquí para allá en un puro devaneo: vivía aventuras por doquier. Pluto se puso malo y se quedó completamente inválido. Años más tarde, otro amigo nos metió en casa una perra: algodonosa, simpática, como un suave oso de las nieves. A medida que crecía, mostraba algunas rarezas: se enfurecía, se metía debajo de la mesa y se quedaba allí, acotando su territorio entre gruñidos. Al atardecer, ladraba de manera obsesiva. Cuando nos cambiamos al campo, ladraba a todas las horas y especialmente de noche. Noa, una mastina del Pirineo, ni siquiera cambió sus modales cuando le trajimos una perra bóxer, Zara. Hace poco, de madrugada, oí la respiración cavernosa de Noa. Apenas podía moverse y ninguna de las piernas le respondía. Los ojos se le habían vuelto cenagosos y exhalaba un olor denso y fúnebre. Hubo que sacrificarla. Y ahora, su compañera Zara está deslocalizada (por cierto: Joaquín Sánchez-Vallés acaba de publicar en Huesca un precioso cuento de poesía, genialidad y suplantación, ‘Deslocalizado’), desamparada y mimosa. Tiene una mirada triste. A cualquier hora se asoma a la verja a ver si aparece, desde los campos, su amiga, a la que también sentía como una madre.

 

*Este título está tomado de un cuento de Ignacio Martínez de Pisón. Uno de los más tremendos de los suyos. El texto se publicó ayer en 'Heraldo' en vísperas del día de San Antón. El animal no es Zara, pero tiene una cara igual de taciturna.

UN BELLO BLOG DE CASI TODO

UN BELLO BLOG DE CASI TODO

Descubro a diario, como cualquier lector que navegue un poco, un montón de blogs que me gustan mucho. Blogs en los que quedarías a vivir. Cuidadísimos, sugerentes, llenos de sutileza, de ingenio, de belleza, o sencillamente de propuestas muy diferentes y atractivas. Desde hace días llego a uno de esos, ‘Como cantaba en mayo la noche de enero’, cuyo enlace es:

http://lo-bueno-si-breve.blogspot.com

 

Siempre encuentro en él páginas en las que quedarme. Por sus poemas, por sus extraordinarias fotos, por las canciones, por la ópera y el jazz, por los tráilers, por las selecciones de cine. Esta es la foto de niño de su administrador, que es, además, un gran seguidor de Gene Tierney.

JOSÉ Mª CONGET RESCATA SUS PRIMERAS NOVELAS EN 'TRILOGÍA DE ZABALA'

 

José María Conget, retratado por Esther Casas (Heraldo). 

José María Conget (Zaragoza, 1948) nació como escritor con la novela ’Quadrupedumque’, que publicó Hiperión en 1981; después apareció ’Comentarios (marginales) a la guerra de las Galias’ (Hiperión, 1984), y la peripecia de Miguel Zabala y su mujer Tana se completó con ’Gaudeamus’ (Hiperión, 1986). Las PUZ, en su cuidada colección Larumbe, a iniciativa de su anterior director, Antonio Pérez Lasheras, han agrupado los tres títulos en ’Trilogía de Zabala’, que se presentó en navidades en Los Portadores de Sueños, con la presencia del escritor Ignacio Martínez de Pisón, responsable de "un excelente prólogo". También estuvo en el acto el nuevo director de las PUZ, el historiador Pedro Rújula.

José María Conget explica: "Hubo un momento en que, al repasar la primera novela, me pareció un poco insoportable. Está llena de citas más o menos ocultas que ni siquiera recuerdo de dónde procedían. Entonces era bastante pedante". Asegura el escritor, galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas, que uno de los aspectos que más le han interesado del conjunto es la crudeza de la relación entre el Miguel Zabala y su mujer, Tana, "que no se parece en nada a la relación que yo he tenido y tengo con mi mujer Maribel Cruzado". ’Quadrupedumque’ nació de un fracaso: arrojó a la basura una novela voluminosa, ’Utis’, que había empezado a los 18 años. "Mi primera novela tiene como constante una especie de ruido de fondo, algo así como ’El ruido y la furia’ de Faulkner, que para mí fue determinante". El libro sucede en Lima, aunque hay viajes a Zaragoza, que "es la ciudad de la memoria: la ciudad donde me formé y esa ciudad solo existe en mi recuerdo".

Conget y su mujer Maribel se marcharon a Lima fascinados por el Perú que describía Mario Vargas Llosa en sus primeros libros. "Mi estilo no se parece en nada al suyo, ni entonces ni ahora, pero esas novelas me siguen pareciendo magníficas. Cuando vivíamos allí a veces yo tenía la sensación de que en mi propia vida yo estaba viviendo una novela".

Si en la primera novela, Conget narra la llegada de la pareja a Lima y su crisis matrimonial, en la segunda cuenta la separación y los nuevos caminos de los personajes, y habla de sus infancias. "Hay elementos autobiográficos, sin duda, aunque yo no me he separado nunca y creo que soy más simpático que Zabala". La tercera novela, ’Gaudeamus’, se centra en la vida universitaria del personaje. Se habla de política, de cine, del placer, del tebeos, del oficio de escribir. "Yo iba poco a clase. Frecuentaba las clases de José-Carlos Mainer, que me gustaban mucho".

¿En qué ha cambiado la escritura de José María Conget? El autor responde: "Muchísimo. Ahora escribo una prosa más coloquial. En mis libros siempre hay alguien que cuenta cosas a otros. Busco una narración oral culta".

ECOS DE 'LA VIDA COTIDIANA'

La foto es de Lilian Bassman.

José Antonio Melendo -que en los últimos tiempos ha perdido la cabeza por las mujeres bonitas, muy bonitas en realidad, mujeres que posan para él-, estuvo ayer en la presentación de mi hijo Daniel en la FNAC y captó las intervenciones de él y de sus presentadores en un este vídeo. En la mesa, había una chica muy bonita, Graciela de Torres, profesora y realizadora de cine, su última película es ‘Johannes’. Ismael Grasa sigue teniendo su rostro picassiano y publicará en breve un libro de filosofía en Debate. En el acto, lleno hasta arriba, con mucha gente fuera de la sala, también hubo muchas muchas chicas bonitas (aún no se sabe si José Antonio Melendo las captó a todas) y muchos amigos de Daniel, de Barcelona, de Madrid, de Andalucía, de Ejulve, de Cantavieja y de Aragón, por supuesto. También había amplia representación familiar: estuvo Isabel Brumós (y estuvo su hermana Paca, de 84), de 80 años, abuela de Daniel y esposa de Leoncio Gascón, que nació un trece de enero de 1928, hacía ayer exactamente 82 años. Para Daniel, su abuelo Leoncio fue muy importante, y no pierde ocasión de recordarlo. Ayer también lo hizo. De niño, solía decir que su gran sueño era comprar un coche bonito y cómodo para llevarlo todos los días a SPAR, a la avenida de Cataluña, donde trabajaba de cajero. Un día, Daniel, con poco más de seis años, entró en un concesionario y dijo que quería comprar un coche Wolkswagen.

http://www.flickr.com/photos/melendo_fotos/5352641921/

 

 

TRES POEMAS DE USE LAHOZ

El joven escritor Use Lahoz acaba de publicar su segunda novela, ‘La estación perdida’ (Alfaguara), que presentará en Zaragoza en la FNAC en compañía de Manuel Vilas. Use también es poeta –el pasado junio publicaba en Prames el poemario ‘A todo pasado’-,  y me envía estos tres textos suyos.

 

 

LAS CUATRO COSAS

 

Teniendo en cuenta 

que hoy despierto a tu lado, 

puedo decir que estás en mí, 

y que la ventana que abrirás 

después de tirar el despertador, 

traerá el momento de luz 

que hará de nuestro abrazo 

algo más que un síntoma 

o un conjuro rutinario, 

 

teniendo en cuenta todas las premisas, 

los axiomas, las persianas, que tosemos 

y que la luz esclarece los desastres, 

esta mañana te quiero 

por encima de la amnesia 

de hambre de tu cuerpo 

que aún no llega y me permite 

instalarte entre mis dedos, 

 

teniendo en cuenta las cuatro cosas 

que aún no sé de tí 

y quiero no saberlas todavía, 

teniendo en cuenta la altitud, 

la presión, la afilada verdad con que te pienso 

al verte entre ranuras de pereza 

que te llevan de la cama a la cocina, 

pongo en relieve 

este instante 

con estos versos tuyos 

que se levantan y caminan, 

morbidos

                contigo para siempre

 

 

GEOGRAFÍA

 

Tú eres la brújula 

que nunca desprecio, 

porque lo que fue mapa 

no se da por perdido. 

 

El recuerdo original 

acaba siendo el más borroso, 

y calcina la memoria 

si calca surcos 

de razones 

                   sin fronteras, 

 

por eso yo rastreaba ese cuerpo 

como un atlas, y anhelaba 

tus labios de bitácora 

con que atravesar las cordilleras 

del barrio 

                 y tu línea divisoria. 

 

Porque cuando uno conoce bien sus sueños 

se recuerda mejor 

aquellos 

en los que jamás llegó a quedarse.

 

 

LUGARES DE LA CULPA

 

En la mezquita de un suburbio, 

esparciendo las hojas del otoño, 

en la entrada del último garito 

y en la farmacia de guardia que encuentras como sea, 

como un anillo 

a ras de cielo 

                       la conciencia. 

 

En las adolescentes carpetas sin pasado, 

lubricando paladares a destiempo 

y en el sol que se desangra 

al final de la obscena madrugada, 

como una vela 

que se apaga 

                         la conciencia. 

 

En los excesos de sombra 

que esconden tus adioses, 

en los márgenes que llenas con un nombre, 

mordiendo con mala saña el calendario 

como una lágrima perdida 

en la cerveza 

                        la conciencia. 

 

En las ropas tendidas de los puertos, 

en la sartén que no friegas por pereza, 

habitando contigo ingratos cuerpos 

y mientras dejo en remojo la tristeza, 

como por un epílogo 

anda suelta 

                     la conciencia. 

La foto de Use Lahoz pertenece al archivo de Alfaguara; las otras cuatro son de Willy Kessels, fotógrafo belga nacido en 1898 y fallecido en 1974.