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Antón Castro

Escritores

SIETE NARRADORES ARAGONESES EN 'PEQUEÑAS RESISTENCIAS 5'

Manuel Vilas, retratado por Daniel Mordzinski.

 

Andrés Neuman presenta la antología más esperada del cuento español

 

Coindice con la clausura del 10.º aniversario de Páginas de espuma y la publicación de un libro de fotografías de esta década de Mordzinski

 

 

Jonás Trueba y Daniel Gascón.

Madrid-. Érase una vez un barco que zarpó el 25 de octubre de 2002. Se trataba de una antología del cuento español a cargo de Andrés Neuman. Su título, Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español, estaba prologada por José María Merino y reunía a 30 escritores nacidos después de 1960 y que al menos habían publicado un libro de cuentos.  Esa nave atracó en tres puertos (Centroamérica, Sudamérica y, por último, Caribe y el cuento norteamericano -México y EEUU-).

Y pasaron los años. Päginas de Espuma cumplió diez años. El cuento creció en España. Andrés Neuman cruza continentes y géneros con meredido reconocimiento.

Y cabalgamos de nuevo: a paso corto se llega al fin del mundo. Después de la tetralogía militante que ha dado la vuelta al mapa del cuento en castellano, Pequeñas Resistencias regresa, al territorio del que partió. Llega Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (2001 - 2010).  Ahora  estas rigurosas páginas prologadas por Eloy Tizón muestran el actual esplendor de la narrativa breve en España, reuniendo a cuarenta autores que hicieron su debut entre 2001 y 2010. Firmas consagradas y nombres por descubrir. Trayectorias sólidas y apuestas sorprendentes. Una exploración dinámica, sin prejuicios estéticos, en el presente del cuento español, registrando sus tradiciones, su diversidad, sus cambios. Y, muy en particular, el avance de los sellos independientes y las jóvenes narradoras. El volumen se completa con un valioso apéndice en forma de cuestionario que sintetiza los gustos, hábitos, lecturas, teorías y antiteorías de los nuevos autores. Un panorama caleidoscópico. Un libro de libros. Una explosión de talento. Te invitamos a la fiesta sin fin del cuento breve. Entre estas historias espera tu historia. Ya formas parte de Pequeñas Resistencias.

Patricia Esteban Erlés, vista por Daniel Mordzinski.

Todo ello coincide con dos eventos que creemos importantes:

1. la publicación de Caleidoscopio. Décimo Aniversario de Editorial Páginas de Espuma, un libro de fotografías de Daniel Mordzinski que repasa la trayectoria de una década de la editorial a través de retratos a nuestros autores.

2. clausura del décimo aniversario de la editorial: diez años viviendo del cuento. A lo largo de estos últimos meses de fiestas y reconocimientos, de campañas en librerías y promoción en prensa, se ha celebrado con la complicidad de todos aquellos que están cerca del género del cuento y de la editorial nuestra labor. La presentación de Pequeñas resistencias 5 es un magnífico broche. 

Cristina Grande.

Hemos programado:

1. una rueda de prensa el próximo viernes 5 de noviembre a las 13 horas en Librería El Pequeño Teatro de los libros (C/ Silvestre Perez, 21.), con Andrés Neuman, Juan Casamayor y los escritores aragoneses antologados Daniel Gascón, Cristina Grande, Ismael Grasa, Miguel Serrano, Manuel Vilas [Hay otros dos escritores aragoneses seleccionados: Patricia Esteban Erlés y Francesc Serés, nacido en Zaidín, que escribe en catalán]. Se servirá un vino por cortesía del Consorcio Regulador Ribera del Duero.

2. una presentación al público será  el próximo sábado 6 de noviembre en en Librería El Pequeño Teatro de los libros (C/ Silvestre Perez, 21.), con Andrés Neuman, Juan Casamayor y los escritores Daniel Gascón, Ismael Grasa, Miguel Serrano y Manuel Vilas. Contaremos con la presencia de Daniel Mordzinski. Toda una fiesta del cuento para los lectores. Se servirá un vino por cortesía del Consorcio Regulador Ribera del Duero.

 Daniel Mordzinski inaugura una muestra sobre sus fotos de escritores.

 

Los antologados

Pilar ADÓN - Pablo ANDRÉS ESCAPA - Jon BILBAO - Matías CANDEIRA - Mercedes CEBRIÁN - Eloy M. CEBRIÁN - Cristina CERRADA - Óscar ESQUIVIAS - Patricia ESTEBAN ERLÉS - Espido FREIRE - Víctor GARCÍA ANTÓN - Cristina GARCÍA MORALES - Daniel GASCÓN - Cristina GRANDE - Ismael GRASA - Irene JIMÉNEZ - Nuria LABARI - Juan Carlos MÁRQUEZ - Berta MARSÉ - Ricardo MENÉNDEZ SALMÓN - Pepa MERLO - Sara MESA - Javier MIJE - Vicente Luis MORA - Javier MORENO - Manuel MOYANO - Jokin MUÑOZ - Miguel Ángel MUÑOZ - Juan Jacinto MUÑOZ RENGEL - Elvira NAVARRO - Jesús ORTEGA - Braulio ORTIZ POOLE - Ernesto PÉREZ ZÚÑIGA - Antonio POMET - Javier SÁEZ DE IBARRA - Silvia SÁNCHEZ ROG - Francesc SERÉS - Miguel SERRANO - Germán SIERRA - Manuel VILAS

 

Sobre Andrés Neuman

Véase www.andresneuman.com

Entrevistas de Neuman en las que habla ya de Pequeñas resistencias 5 en:

http://www.telecinco.es/informativos/cultura/noticia/1366311/1366311

http://www.adn.es/cultura/20100916/NWS-0869-America-Neuman-literatura-deficiente-espanola.html

Sobre Daniel Morzinski 

 

Véase http://www.danielmordzinski.com/

 

Eloy Tizón

Eloy Tizón está considerado uno de los mejores narradores de cuento y novela de los últimos años. Su obra hasta la fecha se compone de dos libros de cuentos: Velocidad de los jardines y Parpadeos; y de tres novelas: Seda salvaje, Labia y La voz cantante.

 

*Esta información es la nota de prensa de Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, y su equipo de prensa.

ÁLEX NORTUB CONVERSA CON ENRIQUE VILA-MATAS

 
VILA-MATAS PICTÓRICO
(Una conversación en las afueras de la mansión literaria) 
por Álex Nortub 

20 de octubre de 2010.
En un café de la Diagonal (Barcelona)
Tras atendernos con una amabilidad desmedida y servirnos lo que le hemos pedido, el camarero nos interrumpe cada dos por tres con absurdas preguntas sobre el estado de nuestras consumiciones. Por un instante temo que pretenda sabotear la entrevista. Supongo que es una de esas situaciones extrañas que suceden cuando uno se encuentra cerca de Enrique Vila-Matas. Poco después deja de atosigarnos y, aunque permanece tras la barra sin quitarnos ojo, comenzamos a charlar susurrando y mirando hacia los lados, como si fuésemos un par de espías intercambiando secretos.
Hace tiempo que me llama la atención que nunca te pregunten por las muchas referencias a pintores en tu obra, pintores como Francis Picabia, Georgia O´Keefe, Paul Klee, Edward Hopper, Giorgio Morandi o, más recientemente, Vilhelm Hammershøi en tu novela Dublinesca. Me pregunto de dónde viene ese interés tuyo por la pintura. ¿Tiene algo que ver que tu hermana Tere se haya dedicado a ello, concretamente a la pintura oriental según cuentas en Dietario voluble?
            Mi hermana Tere, gran pintora, lleva más de cuarenta años sumergida en las técnicas y filosofías de la pintura tradicional de China, y lleva ahí sumida en ese extraño y atractivo mundo –en este país pocos habrán que dominen la técnica de la pintura oriental como ella- sin haber hecho ruido, con una pulsión poética infinita, de obra admirable, secreta para tanta gente, aunque no para mí y para algunos, que hemos ido siguiendo su evolución estética a través de los años… Y sí, es curioso. He hecho casi doscientas entrevistas acerca de Dublinesca (en Francia, en Venezuela, Colombia, Perú, Argentina, México, España…) y nadie me ha preguntado por Hammershøi, por ejemplo, cuando trabajé como un loco toda la novela teniendo a la vista su cuadro sobre el British Museum. Lo veía tanto cada día y a todas horas mientras escribía mi novela que cuando fui a Londres y por casualidad llegué a Montague Street supe desde el primer momento que, aunque cambiada, aquella era la calle del cuadro de Hammershøi, que estaba dentro del cuadro y de mi propia novela. De no haber estado dentro del cuadro, es decir, de no haber pisado Montague Street, no habría podido detectar esa presencia de fantasmas en toda la calle. Y sí, es raro que nadie –de entre tantas entrevistas- me haya preguntado nunca por Hammershøi cuando uno de sus cuadros juega un papel determinante en mi libro. Para mí es la prueba de que me entrevistan sin haber leído bien la novela. Eso trae luego como consecuencia  que la gente clasifique o juzgue mis libros sin haberlos leído.
Da la casualidad que los pintores mencionados en tus últimos libros son más bien realistas, como Hopper, Morandi o Hammershøi, pero al mismo tiempo transmiten cierta sensación de irrealidad, cierta atmósfera metafísica e inquietante. Podría decirse incluso que, con ciertas diferencias, son pintores de lo que pasa cuando parece que no pasa nada. No sé si sientes el mundo de esos pintores cercano al de tus libros. Quizá te hayan influido de alguna manera.
Son pintores –Hopper y Hammershøi sobre todo- obviamente literarios. De Hopper recomiendo encarecidamente el libro que sobre él escribió el poeta Mark Strand (en castellano se encuentra en Lumen). Con Hammershøi di vueltas durante una temporada con Dominique González Foerster alrededor de su lienzo Las cuatro habitaciones. Pensamos en una instalación de Dominique que tuviera esa estructura de espacios caseros vacíos. De hecho, Dublinesca, si lo pensamos bien, tiene tres habitaciones, tres únicos capítulos (mayo, junio, julio), quedando la cuarta habitación abierta al misterio.
Siempre he pensado que Dublinesca dispondría de un mecanismo infalible de relojería si no fuera porque el autor parece haber dejado sueltos algunos cabos, y no precisamente los menos inquietantes. Hay quien cree que Riba en las últimas páginas está muerto. Si es así, podemos perdonarle.
Son además pintores obsesionados con un tema. Hopper se dedicó a retratar la soledad de la vida norteamericana, Hammershøi pintó una y otra vez esas habitaciones a menudo vacías que mencionas ¿Te identificas con esa obstinación a la hora de escribir?
Ricardo Piglia salió al paso de algunos imbéciles que me veían obsesivo en mis libros y creo que me veían también metaliterario. Y siempre dale con lo de obsesivo y con lo de metaliterario. Pero, ¿han visto alguna vez algo diferente al Beato Martín Garzo o al Susocabosargento de Toro? Habla Piglia: “La cuestión, a mi modo de ver, no es si Vila-Matas es metaliterario o no lo es, la cuestión está en si hay o no pasión. Y la hay en las novelas de Vila Matas. No importa si el personaje se dedica a pegar estampillas o está dedicado a hacer un gran complot. Lo que importa es su obsesión y allí están los personajes de Vila Matas, dando vueltas alrededor de una obsesión. Creo, por otro lado, que las narraciones de Vila Matas están en el punto más avanzado en el que se encuentra la novela. Sebald, Magris, John Berger o Borges forman parte de esa serie de escritores que narraron el hecho de narrar e incorporaron el ensayo, la autobiografía y elementos de aventura en el interior de un proceso narrativo mucho más moderno que el de la novela clásica”

De vez en cuando también aparece algún museo en tus libros; pienso ahora en un cuento de Suicidios ejemplares que me gusta mucho, Rosa Schwarzer vuelve a la vida, en el que la acción comienza en un museo de Düsseldorf ¿Acostumbras a perder museos? ¿Hay alguno que recomiendes o hayas frecuentado más que otros?
En la placita de Furstenberg de París está el que fue el último estudio de Delacroix, hoy convertido en un pequeño museo que lleva el nombre del pintor. La plaza era, según los surrealistas, uno de los siete lugares mágicos de la ciudad. Allí rodó un film surrealista mi amigo Udolfo Arrieta (no le gusta llamarse Adolfo por lo de Hitler). Hay acerca de la plaza litografías de Dalí (espantosas), de Hockney… Antes había unos bancos, debajo de las farolas del círculo central de la placita. Los quitaron (muchos clochards inteligentes dormían allí) y es una pena porque eran geniales esos bancos; uno, al sentarse, notaba que había en ellos una cierta electricidad que parecía conectarte con otros mundos. El museo Delacroix me hace feliz visitarlo cuando voy a París porque tiene un jardincito tranquilísimo, en el interior del inmueble, y allí yo fumaba marihuana en las mañanas parisinas de entonces. Era una combinación perfecta: la paz mental, mezclada con la impresión de estar en el jardín en el que tantas horas pensó sus cuadros Delacroix. La placita, por superstición, me traía (me trae todavía) suerte, aunque la exterminación de los bancos ha estropeado la potencia de la corriente surrealista. El museo, en todo caso, me comunica con el arte. Con el arte de la memoria, diría. Voy allí a recodar viejas alegrías en el jardín. También me fascina el Museo Moreau de París. De entre los nuevos, el Tate Modern.


En alguno de tus artículos hablas sobre pintores contemporáneos, como por ejemplo Miquel Barceló ¿Qué te atrae de la manera en que trabaja un pintor de nuestro tiempo?
De Barceló me gustan muchos de sus grandes cuadros, pero sobre todo que sea como Picasso, que ande siempre manchado de pintura. Antes hablábamos de obsesiones. Me gusta Barceló porque es obsesivo, todo el día, todo el rato, es siempre, siempre, un pintor. Me gusta la gente que le gusta lo que hace, que es exagerada con lo que le gusta. Durante demasiado tiempo, los literatos catetos españoles me recriminaban que fuera demasiado escritor. Habrá que montarles un asilo ahora a todos, en Tremencrapiello del Asnodemora, donde no hay plazas Furstenbergs. 


Hablando de pintores obsesivos, hay uno al que siempre he admirado muchísimo y que mencionas en varios de tus libros, se trata de Paul Klee, tan presente en aquel museo de Düsseldorf ¿Recuerdas cómo llegaste a él?
Por ese impagable libro de Gershom Sholem Benjamin y su ángel. Como sabes, toda la obra de Walter Benjamin estuvo bajo la protección del ala de una imagen: la que aparece en el cuadro de Klee que conocemos como Ángelus Novus. Sholem relaciona ese cuadro con el texto de Benjamin en el que éste reveló su nombre secreto, Agesilaus Santander. La riqueza de pensamiento de Sholem en ese libro es impresionante… En cuanto al museo de Dusseldorf, tendré que volver algún día. La vigilante de las últimas salas de Klee –hablo de la vigilante en la vida real, la que inspiró mi relato, hablo del otoño de 1989- se me acercó para decirme en alemán que sonaría una alarma si me arrimaba tanto al lienzo. Orlando Grossegesse, amigo y traductor al alemán de Una casa para siempre, me tradujo precipitadamente lo que había dicho la vigilante, o quizás yo entendí mal, el hecho es que entendí que Orlando me decía que la señora vigilante vivía alarmada, que nos había dicho eso: que vivía alarmada. “¿Por Klee?”, le pregunté a Orlando. Silencio. Nacía un cuento.


Es curioso, ha habido siempre escritores a los que les da por pintar (Goethe, Max Aub, John Berger…) y pintores a los que les da por escribir (Paul Gauguin, Salvador Dalí, Eduardo Arroyo…). Ha habido también grandes colaboraciones entre escritores y pintores, no hay más que recordar las ediciones de Ambroise Vollard. Hay quienes ven en la pintura abstracta la gran pintura y reniegan de cualquier tipo de retórica o connotación literaria ¿Cómo ves las relaciones entre literatura y artes plásticas?
            No sé qué decirte, no pienso mucho en eso. He entrado en una dinámica de colaboraciones, primero con Sophie Calle, y ahora con Dominique González Foerster, pero mis relaciones han atañido sólo a la escritura y la vida (en el caso de Sophie Calle) y a la escritura y las “instalaciones” duchampianas (en el caso de DGF), donde hay un campo virgen genial para recorrer. No sé pintar y no lo intentaré nunca. Sólo me interesan los pintores que son poetas, y no hay muchos, la verdad. El único pintor que ha escrito mejor que pintaba es Dalí, pero Dalí nunca dejó de ser un pintor (lo cual es un misterio para mí, pues hasta yo le veo como un pintor aún sabiendo que era un gran escritor; quizás le quiero castigar por no haber sido un escritor desde el primer momento; claro que le habría costado mucho dinero dedicarse sólo al encierro de la escritura… Últimamente fotografío los cuadros que el azar dispone en las habitaciones de hotel en las que duermo. Esos lienzos casuales van componiendo por sí solos una trama, se organizan misteriosamente como argumento. Dejaré de hacer esas fotografías el día en que entre en una habitación de hotel en la que, viendo el cuadro, descubra que ya estuve anteriormente en ella… Lo que está claro –mejor dicho, lo que descubro gracias a estar hablando ahora contigo- es que el mundo del arte no ligado de forma muy concreta a la literatura no para de generarme ideas, tal vez porque hablar de lo pictórico es para mí como salir afuera de la mansión literaria a fumar un cigarrillo. El aire es ahí más fresco. Son unas afueras que he frecuentado poco.

Aunque las hayas frecuentado poco y digas que nunca vas a intentar pintar, realizas siempre, en tus dedicatorias, un mismo y misterioso dibujo de un hombre con abrigo y sombrero. Quizá un autorretrato, aunque no parece que utilices sombrero. Lo cierto es que ese dibujo representa bastante bien a los protagonistas de tus novelas. Tengo curiosidad por saber cuándo empezaste a hacerlo y cuál es la razón que te ha llevado a repetirlo una y otra vez (me atrevería a decir que de manera obsesiva) a lo largo de los años.
             Precisamente empecé a hacerlo en otoño del 89 en mi viaje por Alemania. No sé por qué esbocé un sombrero a lo Pessoa en una dedicatoria y repetí el dibujo a tres o cuatro lectores más y me pareció que éstos se iban encantados, como si mi sombrero le diera más valor, en todos los sentidos, al libro. Estábamos en Stuttgart y el dueño de la librería en la que firmaba me caía antipático, porque me había parecido que se comportaba de forma muy tacaña conmigo (fue el único en toda la gira alemana que no me buscó hotel y me hizo dormir en su casa, rodeado de dibujos de amigos poetas que le habían felicitado en su sesenta aniversario; es más, la habitación en la que me había hecho dormir, tenía una placa en la entrada en la que se leía: “Habitación de los poetas”; bueno, no  pude dormir en toda la noche, no sabes lo juerguistas que son los poetas cuando ejercen de fantasmas). El hecho es que el último libro que firmé aquel día se lo firmé al librero de Stuttgart y no le puse el dibujo. Al poco rato, vino enojadísimo (como si le hubiera costado dinero que no le hubiera colocado allí el dibujo del sombrero), exigiendo que completara mi dedicatoria. “¡Quiero el dibujo!”, gritaba. Me montó un número tan grande que desde entonces no me atrevo a no hacer el dibujo por miedo a que vuelva a repetirse aquel escándalo.
*Esta entrevista, tan bella y sugerente, tan novedosa, puede leerse impecablemente ilustrada en el blog del escritor Álex Nortub
http://hoteljuntoalavia.blogspot.com

TOMEO HABLA DE 'LOS ENEMIGOS'

JAVIER TOMEO (Huesca, 1932). El sello Alpha Decay le publica una de sus novelas más inquietantes: la historia de un amantísimo padre y su hijo demediado, acosados por las sectas

 

“De tanto buscar la belleza

uno acaba por destruirla”

 

“¿Qué habría sido de algunos escritores

si no hubiera existido la Guerra Civil?”

 

Javier Tomeo publica en Alpha Decay una novela de sectas y encierros, ‘Los enemigos’, y es traducido en Alemania y Francia

 

¿Cómo surgió la novela ‘Los enemigos’?

Nació a finales del franquismo, en un momento en el que se vivía la presencia de fuerzas secretas, oscuras y misteriosas que parecían cernirse como una amenaza. España estaba cambiando y se temía ese cambio; el sistema ponía en marcha sus mecanismos de represión

Y se le ocurrió escribir la historia de una persecución…

Más que la historia de una persecución, es la historia de un complejo de persecución.

… que padece un personaje de Cuernavaca, México.

No recuerdo exactamente porque quise que fuera mexicano. En las primeras páginas se presenta el personaje: “Sepan ustedes que me llamo Leonardo Zambrana y Gómez de la Costilla, que soy natural de Cuernavaca, en el lejano y luminoso México, y que tengo un hijo que se llama Manuelito”.

También añade de inmediato que él y su hijo viven acosados “por un vasto sistema de espionaje permanente”.

Sí. Afuera, presiente el padre, están los congregacionistas, una secta política y demoníaca que es capaz de matar. El padre empieza a ver fantasmas por todas partes y dice que los congregacionistas quieren asesinarle.

En realidad lo que buscan es al niño, ¿no?

Sí, porque él piensa que jamás existe o existirá un niño tan inteligente como Manuelito, porque jamás ha existido otro más culto y porque jamás ha existido otro más bello.

Esos atributos los reitera una y otra vez. Dice que incluso lee impresionantes libros alemanes…

Sí, pero son falsos. El niño es más bien amorfo, tiene una minusvalía física importante y quien lee los libros alemanes el padre. En su delirio se los atribuye a él. De algún modo, el tema de la novela es el estado de la salud mental del protagonista, abordado con un lenguaje de estilo decimonónico, retórico, un tanto enfático. La acción sucede en el siglo XIX.

¿Por qué eligió París?

Conozco esa ciudad. He leído mucho sobre ella y por entonces, cuando escribí el libro, estaba leyendo al médico Tardieu. De alguna manera este es un libro sobre la paranoia, la enfermedad mental, el conocimiento de la realidad y el miedo. A mí me sucede siempre una cosa: yo no sé por dónde va a ir las historias. Los personajes deciden los caminos, se mueven en cortocicuito.

¿En cortocircuito?

Sí. Yo soy el responsable de mis ficciones, pero hay un momento en que los personajes operan como en cortocircuito: yo les pongo un espacio, una época y ellos van y vienen a su capricho. Tardieu escribía sobre un libro de casos psiquiátricos: uno de ellos era el del hombre que limpiaba las escamas de las alas de mariposa con gasolina o alcohol. Buscaba la belleza máxima. Algo que también le sucede a mi personaje: de tanto buscar la belleza uno acaba por destruirla. Este es un libro también sobre la autodestrucción y el secuestro de la belleza.

Féliz Romeo habla en el prólogo de una “escritura profundamente libre”. Ha utilizado un procedimiento muy curioso: la carta-diario, dirigida en este caso al comisario Duhamel. ¿Por qué?

Para que fuese más fácil de leer y por el valor de esa confesión directa para el comisario en el caso de que pasase algo. ‘Los enemigos’ es una novela interactiva como todas las mías. Al final es el lector quién decide sobre la salud mental de mis criaturas.

Otro tema esencial del libro es el del encierro, el de los encerrados. ¿Había leído a Kafka, había visto a Luis Buñuel, por ejemplo ‘El ángel exterminador’?

A Kafka, tras decir tantas veces que me parecía a él, ya lo había leído. Sí. Y de Buñuel creo que había visto ‘Nazarín’.  El encierro y la incomunicación son dos de mis temas recurrentes.

¿Qué eco tuvo el libro?

Recibió buenas críticas, pero yo he sido y sigo siendo un escritor minoritario. Un escritor de parábolas al margen del neorrealismo, de la novela social, de la Guerra Civil. A veces me preguntó qué habría pasado en este país sin la Guerra Civil. ¿De qué habrían escrito muchos escritores? Antes escribían de ella los que la habían vivido, ahora los hijos y los nietos.

Por cierto, ‘Los enemigos’ se presenta en el jueves en Barcelona.

Sí, en el Museo de Cera, en la sala de los Monstruos. Dentro de un año o algo más aparecerá mi nueva novela, que se titula ‘Constructores de monstruos’.

Monstruos también podrían serlo los personajes de ‘Los amantes de silicona’, que acaba de aparecer en Alemania.

En Alemania me quieren mucho. Y también en Francia. El ‘Frankfurter Allemaigne’ le ha dedicado una página completa y ha calificado el libro como “una obra maestra”. No está mal, aunque quizá sea un poco exagerado. Ja, ja, ja. Y muy pronto aparecerán dos nuevas traducciones: de esa misma novela y de ‘El crimen del cine Oriente’, en el sello Jose Corti. Hace poco falleció mi editor francés Christian Bourgois y ahora me ha contratado este fino editor.

Por cierto, 2010 es el año del centenario de un gran amigo suyo: el zaragozano Juan Ramón Masoliver. ¿Cómo lo recuerda?

Con un inmenso cariño. Fue muy amable conmigo siempre. Cariñoso. Me recibía en su casa y hablábamos de todo: de política, de fútbol, del Real Zaragoza, de televisión, de temas sociales, de Aragón. Rara vez de literatura. Tenía una magnífica biblioteca y había sido secretario de Ezra Pound. Es un zaragozano inolvidable.

 

[Los enemigos. Javier Tomeo. Prólogo de Félix Romeo. Alpha Decay. Barcelona, 2010. 174 páginas. Presentación en el Museo de Cera. Sala de los monstruos. Jueves, 28, a las 20.00 horas. Barcelona. Lo acompañarán sus editores Ana S. Pareja y Enric Cucurella.]

 

 

CUENTOS Y MÚSICA EN JARABA

Eugenia Rico. Escritora asturiana de origen gallego que reside en Venecia.

 

Ayer se celebraba una jornada literaria en el balneario de Sicilia en Jaraba dentro de los actos del 150 aniversario de los balnearios Sicilia y Serón. A las doce y media, Francisco Ferrer Lerín, Margarita Barbáchano (no estuvo presente: dio vida a su texto Margó Venegas), Eugenia Rico y yo leímos varios cuentos que sucedían en un balneario: cuentos del canto del ruiseñor, cuentos de fantasmas, huidas y regresos, miradas hacia la infancia. Joaquín Sicilia ejerció de presentador.

 

Francisco Ferrer Lerín está a punto de publicar su poesía de juventud en March.

Por allí andaban, entre otros, la diseñadora Teresa de la Cal, el arquitecto Luis Franco, el actor y director del Teatro Principal Rafael Campos, Vicente Almazán (que no paró de hacer fotos) y su mujer Rosa, los libreros Paco Goyanes y Ana Cañellas de Cálamo, los libreros de Los Portadores de Sueños, Eva Cosculluela y Félix González, Concha Jiménez Castro, concejala de Jaca, Lázaro Vela, el poeta de las plantas. Y muchos, muchos más. Como los padres de Eugenia Rico o su nieta Iris. También estaba el pintor y periodista Luis García Bandrés, o su alter ego Gonzalo Bujeda, y Montserrat Martín, de Soho, que fue la gran sorpresa del encuentro: escribió una espléndida historia policiaca, donde se narra la muerte de la bella Olvido Fraile, que leyeron por la tarde, tras la derrota del Real Zaragoza Luis Franco y Rafa Campos.

 

También estuvieron los chicos del Babel Ensemble, que ofrecieron un recital de muchos temas y muchas músicas. A eso ya no pude quedarme. Volví de Jaraba, de saborear el paisaje y de oír la música callada del río Mesa, con una espléndida luna llena.

 

Babel Ensemble.

[Eugenia Rico está muy feliz. Está teniendo un gran éxito con su novela ‘Aunque seamos malditas’ en Alemania, donde se han tirado 100.000 ejemplares, y acaba de vivir otra experiencia inolvidable: acompañó durante quince días por Italia a Gore Vidal.]

SHERMAN ALEXIE EN XORDICA

SHERMAN ALEXIE EN XORDICA

 

El sello Xordica, que dirige Chusé Raúl Usón, acaba de publicar uno de sus libros más ambiciosos: Diez pequeños indios de Sherman Alexie, con una bella portada de Calpurnio Pisón y traducción de Daniel Gascón. Alexie, de origen indio, también es cineasta y autor de literatura infantil y juvenil. Ha ganado el National Book Award y el premio PEN/Faulkner.

  

Una estudiante universitaria india descubre un libro de poemas escrito por un miembro de su tribu del que nunca ha oído hablar. Un vagabundo ve un traje que perteneció a su abuela en el escaparate de una casa de empeños. Tras la muerte de su padre, un guarda forestal recupera su pasión juvenil por el baloncesto.

Estamos en el maravilloso mundo de Sherman Alexie, uno de los mejores narradores norteamericanos contemporáneos, y probablemente el más divertido. Los personajes de Diez pequeños indios pertenecen a la tribu spokane, cantan canciones ceremoniales y recuerdan la vida en la reserva. Pero también viajan en avión, trabajan en oficinas y conocen la cultura pop. Y, sobre todo, se enfrentan al amor, a la pérdida de sus seres queridos, a los estragos del tiempo y a su propia fragilidad.

En Diez pequeños indios Alexie demuestra su asombrosa capacidad para contar historias, su sentido del humor libre y salvaje, y una humanidad sabia y tierna, heredera de Antón Chéjov y William Saroyan.

 

“Sherman Alexie escribe mejor que nunca. Relatos cálidos, reveladores, agradablemente indirectos”. (The New York Times)

“Sorprendente y divertido”. (The Times Literary Supplement)

“Intensamente absorbentes… Como en Raymond Chandler, los pequeños acontecimientos pasan por estas vidas sin necesariamente cambiarlas, pero los ricos cuentos de Alexie afectarán -si no cambian- la tuya”. (Scotsman)

 

SHERMAN ALEXIE

(Wellpinit, Washington –EE.UU.-, 1966)

 Es autor de libros de poemas, relatos, novelas y guiones cinematográficos. En España ha publicado las colecciones de relatos La pelea celestial del Llanero Solitario y Toro (Muchnik, 1994), El indio más duro del mundo (Muchnik, 2001) y las novelas El blues de la reserva (Muchnik, 1995), Indian killer (Muchnik, 1997) y El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial (Siruela, 2009). Dirigió la película The Business of Fancydancing (2002). Ha ganado el National Book Award y el premio PEN/Faulkner.

 

'UN DIOS QUE YA NO AMPARA', HOY ESTRENO EN EL CENTRO DE HISTORIA

'UN DIOS QUE YA NO AMPARA', HOY ESTRENO EN EL CENTRO DE HISTORIA

El pasado martes, Miguel Mena y Gaizka Urresti presentaban en Borradores el documental ‘Un dios que ya no ampara’, que se estrena esta tarde. El programa se redifunde el sábado por la mañana a las doce. Ayer llamé a Gaizka y le pedí algunas reflexiones por escrito sobre este proyecto tan conmovedor como contenido, un trabajo sobre la enfermedad, sobre el dolor y la esperanza. Esto es lo que me escribió Gaizka. Hoy sale una noticia sobre el corto-documental en Heraldo de Aragón.

 

Por Gaizka URRESTI

Me contaba Miguel Mena, el protagonista- autor del relato que da origen a esta historia-, que antes de tener a su hijo sentía pena por los padres cuyos hijos tenían alguna minusvalía: ¡Pobrecitos!. Ahora, que él mismo es uno de esos padres, su preocupación  es por el enorme esfuerzo y trabajo que conlleva mantener a los hijos: ¡Vaya curro!

Este documental, ‘Un dios que ya no ampara’,  pretende acercar esas  vivencias y estados emocionales de padres y madres que tienen hijos “diferentes” desde una visión  personal e íntima. Un estado a menudo de dolor pero en el que predomina el regocijo y cierto embeleso.

 

Como cuenta Miguel Mena en su última obra Piedad (Xordica, 2009) hay dos formas de encarar esa situación: la del novel de literatura Kenzaburo Oé, que ha convertido a su hijo con un grave retraso mental en eje de sus obras y su vida o la del premio príncipe de Asturias Arthur Miller que obligó a su mujer en la primera semana de nacimiento  de su hijo con síndrome de Down a ingresarlo en un orfanato.

Actualmente existe una insólita y exitosa tendencia literaria de padres que cuentan sus relaciones con hijos discapacitados. En Estados Unidos Michael Greenberg y su ‘Hacia el Amanecer’ se ha convertido en un éxito editorial. En Francia ‘¿Adónde vamos, papá?’ le valió a su autor Jean-Louis Fornier el premio Fémina.

En España el caso más conocido es el de Marius Serra  que en ‘Quieto’ cubre los siete años de la vida de su hijo Lluis que nació con una grave encefalopatía. Pero hay más casos como el del ilustrador Miguel Gallardo que tras publicar el comic ‘María y yo’ ha protagonizado junto a su hija un documental o Antonio Martínez con ‘Soy Julia’. Acostumbran a ser relatos fragmentados en los que los padres-autores no quieren presentar los casos clínicos sino como dice Miguel Gallardo “contar las historia de un padre y una hija que tiene su propia sensibilidad, que piensa y se expresa a su manera, no un extraterrestre. Por su puesto no se trata de dar lástima”

 

La obra  de Miguel Mena -el relato ‘Un dios que ya no ampara’, dedicado a José Luis Melero y a Yolnada Polo, pertenece al libro ‘1863’ (Xordica, 2004)- se encuentra inevitablemente marcada por la relación con su hijo Daniel. La aceptación de algo para lo que nunca estás preparado y la literatura como bálsamo de la vida.

Cuando hace tiempo leí el relato me impresionó mucho y siempre quise hacer algo con él. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que tiene mucho que ver con mi cortometraje más personal ‘Raíz’ donde contaba la historia de un padre que esperaba la visita de su hijo y para facilitarle el aparcamiento cortaba el único árbol que franqueaba la entrada de su casa. Son historias de padres que esperan algo de sus hijos que nunca les van a poder ofrecer, de la imposibilidad de alcanzar la felicidad cuando nos creamos expectativas. Algo que nos afecta a todos independientemente de la suerte que tengamos en la vida.

 

Hemos intentado contar una historia de padres que aprenden a vivir sin esperar nada a cambio, creando, dando vida sin esperar recompensas de futuro y disfrutando de la belleza de la vida en cada regalo que esta nos ofrece. Como dice Jaume Sisa ‘El presente es la única verdad documentada’.

 

Un dios que ya no ampara. Guión y realización: Gaizka Urresti. Actores: Miguel Mena, Daniel Ventura Mena, Mercedes Ventura y otros padres con sus hijos. Documental: 20 minutos. Fotografía: Pepe Añón. Música: Juan Aguirre. Producción: IMVAL. Estreno: esta tarde en el Centro de Historia a las ocho de la tarde.

 

VEINTISIETE LETRAS PUBLICA 'CAOBA'

VEINTISIETE LETRAS PUBLICA 'CAOBA'

 

El sello madrileño Veintisiete Letras recupera la novela Caoba de Boris Pilnyak, en traducción de Sergio Pitol, Premio Cervantes y extraordinario escritor mexicano. Esta es la información a propósito de la novela que me envía la editora María Moreno.

 

Hasta que a finales de los ochenta Vitali Shentalinski inició su investigación de los archivos de la KGB sobre los procesos contra escritores e intelectuales soviéticos durante el terror stalinista, no se supo exactamente cómo había sido ejecutado Boris Pilniak, ni siquiera el año concreto de su muerte.

Pilniak (Boris Andreievich Vagau) nació en octubre de 1894 en Mozahisk, hijo de una maestra y un veterinario, descendiente de colonos alemanes. Su seudónimo proviene del nombre de un pueblo bielorruso, Pilnyanka, donde pasó un tiempo con su tío, el pintor Alexandr Savinov. En 1920 se graduó como economista en el Instituto de Comercio de Moscú. En esos años publicó un par de libros de cuentos que impresionaron a Gorki. Pero la fama le llegó con la edición de El año desnudo, en 1921, la primera y más experimental novela sobre la Revolución Rusa, a la que Pilniak se había sumado con fe absoluta. Se convierte en uno de los autores más populares y prestigiosos de la época. Su obra es traducida a varios idiomas y, a partir de 1922, viaja con frecuencia al extranjero: Alemania, Inglaterra –donde organizará la sección rusa del PEN Club-, Japón, China, el Círculo Polar Ártico, todo el Mediterráneo, Estados Unidos, donde reside seis meses…


Sin embargo pronto detecta la deriva autoritaria de los dirigentes soviéticos. Como recuerda Shentalinski, empieza a ver en la Revolución «un tornado sangriento, un huracán desencadenado o más exactamente, un animal implacable, “espontáneo como un lobo”». En 1924 aparece Máquinas y lobos. Dos años después, un relato en el que denuncia uno de los primeros crímenes instigados por Stalin: el del comandante Mijail Frunze, asesinado en 1925 en el transcurso de una operación quirúrgica ordenada por el partido. La publicación desencadenó la polémica y el inicio del acoso. En 1929, siendo presidente de la Unión de Escritores soviética, publica Caoba en Berlín. La campaña de desprestigio arrecia.


«No hay un solo adulto capaz de reflexionar en este país que no haya pensado en la posibilidad de ser fusilado», confesó a su amigo Victor Serge.


Para acallar las amenazas que pesan sobre él, en 1930 escribe El Volga desemboca en el mar Caspio, libro comprometido con el sistema. A pesar de las distintas muestras públicas de arrepentimiento y de entusiasmo soviético, fue arrestado en 1937 acusado de terrorismo y espionaje. El juicio, tras una instrucción en la que reconoció todo lo que le pidieron que reconociera, apenas duró quince minutos: fue condenado a muerte y ejecutado el 21 de abril de 1938.


Caoba
ha sido considerada una obra maestra acerca del torbellino que fue la Revolución Rusa, sus promesas y su temprana degradación. La novela, escrita con prosa electrizante y de estructura cinematográfica, cuenta los avatares de dos anticuarios, ávidos y anodinos, que recorren los pueblos comprando muebles a quienes se deshacen de ellos para poder comer. Tras el trivial comercio de la caoba y de la delicada ebanistería rusa, late la verdadera dimensión, trágica, de una oportunidad perdida.


Pilniak, que había confiado ciegamente en que la Revolución alejaría a Rusia de las veleidades occidentales y la volvería a sus auténticas raíces, que él encontraba más cerca de Asia que de Europa, confiesa en Caoba su entrega y su temprana decepción: «… cuando todo se poseía en común, tanto el pan como el trabajo, cuando no existía ni pasado ni futuro, cuando reinaban las ideas y no el dinero; un periodo histórico vuelto de pronto inútil».


Como recuerda el premio Cervantes Sergio Pitol, traductor de esta obra, Pilniak fue «el épico cronista de una epopeya inmensa y de su envilecimiento. Su pasión por la verdad, su honradez literaria, le hicieron conocer el acoso de los poderosos, los necios y los oportunistas. Sus virtudes le llevaron a la prisión y a la muerte. Fue hasta el final un empecinado creyente en la regeneración de su pueblo.»


Acompañan a esta edición cuatro cuentos deslumbrantes.
«Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos», «La ciudad de Ordynin», «El milenio» y «Al Viejo Queso de Che-shire». En ellos desfilan las vidas de campesinos que luchan denodadamente en los rincones de la tundra, burgueses que pierden el tren de la historia, exiliados que en Londres oyen las campanadas moscovitas, peregrinos, beatas y mendigos que pululan por la Madre Rusia, fanáticos repartidos entre las filas de Cristo y las del comunismo.


Mención especial merece «Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos», en el que Pilniak, autor apasionado por los problemas de la escritura, ofrece la reconstrucción biográfica de una mujer rusa emigrada al Japón, en plena guerra, bajo una mirada inaudita. Como una matrioska, una historia es germen de otra, y de otra, en un despliegue absoluto de talento y audacia narrativa.


«La prosa de Pilniak se lee, pero también se escucha, ensordece, destella, ciega: obedece al proyecto de invasión total. Entra en el lector y lo hace estallar en mil pedazos. No soporta que alguien siga siendo el mismo después de haberla leído.» Rafael Chirbes.


«La forma de escritura de Pilniak corresponde totalmente a su época. La revolución, al destruir todas las instituciones sociales anteriores, no dejó de lado tampoco las muy convencionales instituciones literarias. Para él tiene sentido sólo aquello que se queda: el país, las masas, el huracán […] el resultado: dinamismo, simultaneidad, realismo absoluto y franco, ritmo único de los detalles y del todo.» Victor Serge.


«Pilniak es un realista y un observador notable, posee un ojo claro y un oído fino. Hombres y objetos no le parecen viejos, usados, ni idénticos, sino sólo arrojados en un desorden temporal por la revolución. Sabe captarlos en su frescura y en lo que de único tienen, es decir, vivos y no muertos, y en el desorden revolucionario que para él constituye un hecho vivo y fundamental, busca apoyos para su propio orden artístico. […] escruta hábilmente y con agudeza una parte de nuestra vida y en eso reside su fuerza, porque es un realista.» León Trotsky.

 

ESTEJUEVES, POESÍA: PROGRAMA

ESTEJUEVES, POESÍA: PROGRAMA

ESTE JUEVES, POESÍA

Coordinación: Ignacio Escuín Borao

 

OCTUBRE, jueves 28, Modera Cristina Marco
Aula Magna Filosofía y Letras, 19:30 h.
José Luis Rodríguez, Sandra Santana


NOVIEMBRE, jueves 11, Moderan Elia García Zarranz y Ainhoa Corral Luna.
Sala de Juntas, Filosofía y Letras, 19:30 h.
Jordi Doce, Luisa Miñana

DICIEMBRE, jueves 16, Modera María Sisamón
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Sebastiá Alzamora, Chusé Raúl Usón


ENERO, jueves 20, Modera Eduardo Fariña
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Sopa de poetes

FEBRERO, jueves 17, Modera Alfredo Saldaña
Paraninfo, Aula Magna, 19:30 horas
Antonio Méndez Rubio, Juan Carlos Mestre

MARZO, jueves 10, Moderan Elia García y Ainhoa Corral
Sala de Juntas Filosofía y Letras, 19:30 horas
Olga Bernad, Alberto Santamaría

ABRIL, jueves 7, Modera Marina Barrio
Sala de Juntas Filosofía y Letras 19:30 h.
Marta Navarro, Sara Toro


MAYO, jueves 12, Modera Almudena Vidorreta
Aula Magna Filosofía y Letras 19:30 h.
Anton Castro, Chantal Maillard

Organiza y patrocina: Vicerrectorado de Proyección Social y Cultural (Universidad de Zaragoza)

 

Colaboran: Librería Antígona (c/ Cerbuna 25) y Candy Warhol (c/ Bolonia 28)