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Antón Castro

Escritores

'O PARAUGAS' DE XOÁN ABELEIRA

'O PARAUGAS' DE XOÁN ABELEIRA

O PARAUGAS

 

Xoán ABELEIRA

 

Babuñaba. No medio desa mera-mexadeira propia dalgunhas mañás do outono coruñés. Il levaba aberto o paraugas vermello e negro, con choliña de parrulo, a xeito de mango, que mandara facer ex profeso nalgures… Catro Camiños, nunha tenda que xa pechara. De feito, viña lembrando cómo, unha media hora antes, en chegando á Rúa Nova,  Paulino exclamara: “Qué bo, iste paraugas!”. “Si”, retrucara il, “éche grande dabondo… pensado xustamente pra cubrir unha parella”.

Serían xa… contra as dúas? Ó cruzar a Praza da Leña oíu unha voz lene: “Perdoa, tes lume?” Il asentiu coa cabeza, sen levantar a ollada, coidando como ía tan só en chegar á casa, paparse outra pastilla e meterse na cama axiña, a fin de matar, tamén ise serán, outra parte do día. Sacou un dos tres chisqueiros que sempre carrexaba no peto do abrigo e decatouse, iso si, de que a chama era mínima, apenas quedaba gas… cando ocorreu aquilo. A muller debeu de fixarse nise anel de prata, adobiado cunha runa, que il aínda lucía no dedo medianiño mentres notaba… aquilo. Novamente aquilo: un arrepío que o estarreceu ó longo do espiñazo, ó notar o contacto dela, mentres esta lle acubillaba con dozura a mao, conformando unha paréntese, se cadra unha buguina, outra clase de paraugas, nas súas.

O xesto, abofé, non tiña a menor importancia, ninguén o apreciaría. Pero il… Aquela era a primeira vez en… cánto, cánto tempo?... catro, cinco anos que alguén… non xa unha muller senón alguén, unha persoa lle acariñaba a mao.

 

 

*NOTA DO AUTOR: Este texto apareceu onte ‘El País’, na sección "Inéditos con firma", suplemento Luzes, El País, 22 de xaneiro do 2010. A versión publicada aquí -a orixinal, en realidade- é, xa que logo, distinta da que apareceu no xornal. (A foto é do norteamericano Gjon Mili).

CEBRIÁN Y SALDAÑA, EN LA CAMPANA

CEBRIÁN Y SALDAÑA, EN LA CAMPANA

Esta noche, a las 22 horas y dentro del Ciclo Poesía para Perdidos, que programa La Campana de los Perdidos, leerán poemas Juan Luis Saldaña, músico, locutor y poeta, y el escritor Enrique Cebrián Zazurca, acompañados en la parte musical por Luis & Friends. Les he pedido a ambos que me manden un par de textos y aquí están. Esta foto es de Eric Mertens.


 
DOS POEMAS

DE JUAN LUIS SALDAÑA
 

Últimas voluntades

 

Los fotomatones de mi ciudad

están conectados entre sí

una foto en las Delicias

puede llevarte a Anselmo Clavé.

Los fotomatones de mi ciudad

te roban el alma

en cada disparo y

tienen cortinas azules que no tapan mucho.

Los fotomatones de mi ciudad

van desapareciendo. Un hombre

se los lleva a una nave

industrial de Cadrete.

Allí malviven junto a microondas

frigoríficos y viejos aspiradores

que ya no son útiles a nadie.

Los fotomatones de mi ciudad

son espejos de papel, cuevas

donde besarse, escondrijos para

momentos de fiesta. Son

salas de estar de aeropuertos,

soledad y nostalgia de nada.

Si muero en esta ciudad, por favor,

empujad al mar mi barca

y a mí dejadme muerto,

durante un fin de semana

dentro de un fotomatón.

 
 

Eternamente en pijama

 

“Árbol, piedra, viento, flor, son mis cuatro vecinos, nadie cruza mi puerta y mi calle está sola. Hoy vuelven las golondrinas del año anterior. No creo más que en su amistad”. Ting Yu. Siglo XVIII. Mi Casa

 

 

Son dos personas las que me lo han dicho,

los chinos se pasean en pijama por la calle

eso les da un estatus más alto

porque pueden permitirse un pijama.

Eternamente en pijama, como cantaba Pablo

Milanés a Yolanda, eternamente en pijama.

Ése es el destino de la humanidad

desinhibirse o, mejor aún, como en China,

no haber estado nunca inhibida.

 

 

DOS POEMAS MÍOS

ENRIQUE CEBRIÁN ZARZURCA
 
 

PERPLEJO

Quizás a estas alturas

debería

tener escrita ya alguna poética.

Detallar

y poner a la vista de todos

mis principios, mi estilo,

mi forma de entender la poesía.

Y sin embargo aquí, a las dos

de la mañana, bajo la luz de un flexo,

con un café con leche y en silencio,

interrogando al mundo y a su herida salada.

Con la sola certeza de tus ojos.

 
 
 

NOCHE DEL MES DE JULIO

 

 

Yo también estoy ahora sentado

frente a la ventana abierta.

Es julio por la noche

y el calor se derrama en las antenas

como una perra enferma, como el líquido

acre de las bisuterías.

La vida, ciertamente,

no es como la esperábamos.

O quizá sólo sea lo que siempre supimos:

la lucha del deseo frente al miedo.

Cruzar unas montañas, huir

–de madrugada y con lo puesto–

hasta un país de labios

con sabor a tus besos,

a la sombra del tiempo,

donde la noche enseña su cúpula dorada.

WOLE SOYINKA: DOS POEMAS

WOLE SOYINKA: DOS POEMAS

Esta mañana, ese editor incansable y siempre desvelado que es Pepo Paz me ha enviado esta nota sobre la publicación de la poesía de Wole Soyinka. Le pido que, además, me mande dos poemas del Premio Nobel y aquí está la invitación a leer a este escritor con este anticipo de dos poemas traducidos por Luis Ingelmo. Esta foto de Soyinka la he tomado de aquí:http://prodavinci.com.

 

 

 

Wole Soyinka
Lanzadera en una cripta
EDICIÓN BILINGÜE

Traducción y prólogo de Luis Ingelmo

Bartleby editores

 

En 1967, al comienzo de la guerra civil nigeriana, a Wole Soyinka se le acusó injustamente de ayudar a la facción rebelde de Biafra en la compra de aviones de combate, tras lo cual fue arrestado y, sin juicio previo ni sentencia formal, encarcelado durante veintisiete meses, veintidós de ellos incomunicado. A lo largo del cautiverio, y a espaldas de sus guardianes, Soyinka escribió en paquetes de cigarrillos, papel higiénico e incluso entre las líneas de algunos libros que pudo conseguir en secreto. Parte de ese material se convertiría más tarde en sus memorias The Man Died, mientras que otra parte tomaría la forma de Poems from Prison para, después, expandirse hasta el actual Lanzadera en una cripta. Son multitud las ocasiones en que el Premio Nobel ha manifestado que entonces logró mantener su cordura y, a la postre, sobrevivir como ser humano gracias a la escritura, con el espíritu intacto frente a la voluntad destructora de sus captores. Se trata éste, pues, de un intenso poemario –el primero de Soyinka que se publica en español- que se incluye entre la literatura escrita por intelectuales que resultan incómodos a algún régimen y son represaliados y perseguidos. Un género que durante los últimos decenios ha llegado a convertirse en demasiado habitual, aunque no por ello menos abominable. LUIS INGELMO

Wole Soyinka

Akinwande Oluwole, «Wole», Soyinka (Abeokuta, Nigeria, 1934), es dramaturgo, novelista, poeta y ensayista. Aparte de su ingente obra teatral (son más de veinte los dramas que se cuentan en su haber), ha escrito dos novelas, cinco volúmenes de memorias, cuatro de ensayos, así como los poemarios Idanre and Other Poems (1967), A Shuttle in the Crypt (1972), Ogun Abibiman (1976), Mandela’s Earth and Other Poems (1988) y Samarkand and Other Markets I Have Known (2002). En 1975 editó la colección Poems of Black Africa. Entre sus innumerables galardones, destaca el Premio Nobel de Literatura (1986), habiendo sido el primer escritor africano en recibirlo.

Fue acusado de traición por el gobierno militar del dictador Sani Abacha en marzo de 1997 y se autoexilió de su país natal para residir en Estados Unidos, donde fue profesor en la Universidad Emory de Atlanta (Georgia). En 1999 Nigeria retornó a un gobierno civil y Soyinka fue rehabilitado. En la actualidad reparte su tiempo entre Nigeria y EE.UU. como profesor universitario.

 

 

 

De “Poemas del pan y la tierra”

(Lanzadera en una cripta, Wole soyinka)

Traducción de LUIS INGELMO

 

Ujamaa

(para Julius Nyerere)

 

 

El sudor es levadura para la tierra

no su tributo. La tierra henchida

no desea homenaje por sus labores.

El sudor es levadura para la tierra

no un homenaje para un dios en su fortaleza.

Tu manos de tierra negra desencadenan

la esperanza de mensajeros de la muerte, de

caninomanoides endogámicos que resultan

más macabros que La Parca, insaciables

predadores de la humanidad, su carne.

El sudor es levadura, pan, Ujamaa

pan de la tierra, por la tierra

para la tierra. La tierra es la gente.

 

 

Après la guerre

 

 

No ocultes las cicatrices

en la rápida destilería de la sangre

he olido

efluvios de narcóticos conocidos

no ocultes las cicatrices

 

El tubérculo de nuestra carne común

pisoteado hasta lo hondo de la tierra combate

la muerte, recién cinchado arremete contra el sol

mas temiendo que resulte ser una concha hueca

o que los pies de las vidas recién nacidas

se hundan en el vacío de la falsedad

no hinches la piel ajada de la tierra

para glasear las grietas del tambor

 

No te cubras de costras

ni hagas del dolor el lamento

de un farsante con mala lengua

su rostro una máscara de velos pintada

el aliento reseco por su propia bilis

un corazón de retazos y una sonrisa de calavera

para burlar los rigores del

exorcismo.

 

Grietas en la pintura. Legad

los solos latidos del duramen

a los seguidores del velatorio

recién nacidos.

 

JORNADA A FAVOR DE HAITÍ

JORNADA A FAVOR DE HAITÍ

 

Recibo esta carta de José Luis Corral:

 

Querido Antón:

La Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) organiza una Jornada Literaria a favor de los damnificados por el terremoto de Haití.


Tendrá lugar el viernes 5 de febrero de 19 a 21 horas en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Plaza Paraíso, 2, Zaragoza).


En el acto se leerán poema, relatos y fragmentos de obras literarias propias o ajenas. En la sala se dispondrá de una hucha para recoger los donativos de los asistentes que serán entregados a la Cruz Roja Española para ser empleados en ayuda humanitaria en ese país.


La AAE solicita tu apoyo para la celebración de este acto.
Un cordial saludo.



José Luis Corral

Presidente de la Asocación Aragonesa de Escritores

*He tomado la foto de agencias.

DIÁLOGOS: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL

DIÁLOGOS: AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL

"La sociedad no respeta ni mima

ni admira a los profesores"

"En Internet hay que exigir las mismas responsabilidades que en la vida civil"

"Cuantas más historias te cuentan más quieres que te sigan contando"

"Mi próxima novela, 'Esclava de nadie', aborda la naturaleza profunda del sexo"

El catedrático de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza, estudioso de Buñuel, Dalí y Miguel Hernández, deja la docencia a los 61 años para dedicarse a la narrativa

 

 

Texto ANTÓN CASTRO

“Podríamos decir que he impartido clases de literatura española y contemporánea durante 20 años y de cine otros 20 años. En realidad, han sido 38 años de dedicación exclusiva. No he tenido nunca descarga docente. Eso quiere decir que he dado todas las clases que me correspondían, aunque a veces he concentrado toda la docencia en un cuatrimestre. Hubo algunos años en que daba las dos cosas", confiesa Agustín Sánchez Vidal (Cilleros de la Bastida, Salamanca, 1948), catedrático de Historia del cine, que acaba de jubilarse a los 61 años.

¿Cuál es el balance de sus años en literatura en la universidad?

La asignatura tiene algo muy positivo: te obliga a leerte prácticamente toda la literatura española de una forma sistemática. Eso ha sido muy bueno como profesor y como escritor porque así conoces la tradición del idioma, ese sustrato, esa especie de humus. Ahora cuando escribo de una época concreta, sé cómo se hablaba, cómo se ha escrito, cómo se pensaba.

¿Cómo vivía la literatura en clase, cómo la enseñaba?

Lo que más di era literatura contemporánea. Y me encontraba con la mentalidad muy abierta de los alumnos. Recuerdo que terminé la carrera en septiembre de 1971 y empecé a dar clases como 'penene' en octubre. Tenía 23 años, pero parecía más joven de la edad que tenía. Iba a dar clases en el Aula Magna de Filosofía y Letras, me tocaba explicar las jarchas, y recuerdo que estaban los alumnos esperando. Entré en el aula y nadie entró detrás porque nadie se imaginó que yo fuera el profesor. Salí y dije: "Soy el profesor". Me contestaron: "Anda ya", ja, ja, ja. He estado aprendiendo siempre. En una conferencia que di en Burgos sobre Dalí, al final vinieron tres alumnos y me dijeron que de lo que se acordaban de mis clases era de las historias que les contaba. Me hizo muy feliz oír algo que me parece de lo más bonito de mi oficio.

¿Y en el cine le ha pasado igual?

Más todavía, porque yo ya era consciente de esto. El cine tiene una enorme ventaja respecto a la literatura. La atención, el interés, todo eso te venía dado. No necesitabas rodaje específico, por decirlo así. Cuesta mucho más leer 'La Regenta' de Clarín, que es una novela extraordinaria, que ver los capítulos de Méndez Leite o la versión de Gonzalo Suárez. Por otra parte, cuando dicen que los alumnos no están bien formados, que tienen una formación muy deficiente, yo no estoy en absoluto de acuerdo…

¿No es así, entonces?

Vamos a ver. Es cierto que tienen una redacción deficiente, que tienen problemas de comprensión de lectura, pero a mí lo que me deslumbraba en clase eran las destrezas que tenían en la lectura audiovisual. Eso era impresionante.

Pero, Agustín, ¿eso no es un mito, una vuelta de calcetín o el elogio fácil al alumnado?

Le aseguro que no. En absoluto. Piense que he tenido clases en las que ha habido 300 alumnos. ¡Cuántos cines quisieran tener 300 espectadores, y más de las películas que veíamos allí! Y ahí ves las reacciones, los sentimientos, los comentarios, el calado del cine. Le pongo un ejemplo: hubo claramente una 'Generación Tarantino', criada a los pechos del realizador, que tiene una actitud distinta ante la violencia, por ejemplo. Incluso en películas donde la violencia no estaba ironizada ni en definitiva era de risa, se reían mucho. Estos jóvenes reaccionaban así, estaban crecidos, tenían conciencia de ser un grupo especial. Y ahí tenías que demostrar un tipo de destrezas narrativas…

O sea que usted es optimista sobre los alumnos.

Absolutamente. ¡Por Dios! Tampoco se trata de remitir todas las responsabilidades al maestro armero, decir que lo que falla es el sistema. En España la educación ha tenido un deterioro creciente y sistemático y es evidente que en la educación no es el lugar donde están ahora no solo los intereses de los gobernantes sino de la sociedad. La sociedad hoy no respeta, ni mucho menos admira, ni mima, a los profesionales de la enseñanza. Es una profesión con muchas deserciones, sobre todo en las enseñanzas medias. La enseñanza supone un desgaste tremendo pura y simplemente para hacerte oír, para que haya un clima de convivencia mínimo, es verdad, pero hay que tener en cuenta los cambios sociales que se han producido, y que los alumnos hoy tienen la posibilidad de obtener unas informaciones que antes eran imposibles, costosísimas de lograr, están al alcance de la yema de los dedos. Mis apuntes están colgados en Internet…

Hay gente que no quiere hacer eso…

Da lo mismo. Aunque ellos no quieran, los van a colgar los alumnos. Internet es un invento extraordinario. Va a ser un modelo de reescritura de todo nuestro modelo civilizador. Eso está claro. Lo único que hay que hacer es poner orden. Lo que no puede ser es que sea como el salvaje oeste.

¿Qué quiere decir poner orden?

Poner orden es que en Internet a la gente se le exijan las mismas responsabilidades que en la vida civil. Poner orden no es lo que hace China o lo que hacen determinados países que censuran todos los contenidos que les estorban. En el mundo virtual lo que no puede ser es que es la gente, amparándose en el anonimato, diga las barbaridades que dice en los comentarios de los artículos de los periódicos, por ejemplo. Que firme con los nombres y apellidos como lo hace quien firma el artículo. Creo que no hay que ir mucho más lejos.

A usted le apasionan las ciencias y las nuevas tecnologías. ¿Qué le ha dado Internet?

Todo. Para mí lo que no aparece en Internet es que no existe. O casi no existe. Durante dos años hice una columna en el portal Terra y recibía comentarios de los países más lejanos del mundo. Hoy ya no podemos estar fuera de Internet.

Cerremos el capítulo de la enseñanza. ¿Qué ha sido lo mejor?

Lo más importante es que tenías que conectar con una nueva generación todos los días, y hacerlo en serio. Eso te obliga a un esfuerzo de estar al día, no solo a la hora de elaborar la información, sino de sensibilidad, de tener las antenas puestas. Eso es impagable. En estos 40 años, solo un alumno pidió la revisión de un examen.

¿Por qué lo deja siendo tan joven?

Porque suscribo el espíritu de esta nueva normativa, que tiene dos preámbulos muy claros: uno, el rejuvenecimiento de plantilla, y creo que es un buen momento con los cambios que va a haber en el modelo universidad. Me puedo ir porque llevo más de 35 años y tengo más de 60. El otro preámbulo es que le ahorramos dinero a la Universidad, gracias a que nos hemos ido unos cuantos, nos hemos ido 40 de los 200 que estábamos en condiciones de hacerlo. Los que no se han ido no es por una razón de dinero. Te compensan para que lo hagas. También es verdad que yo quiero hacer otras cosas. Soy de una generación en la que hemos sido muy estrictos y hemos tenido mucho sentido de lo público. Me voy tranquilo: me sustituye una persona absolutamente solvente como Amparo Martínez Herranz.

Se va a dedicar a la narrativa, supongo...

Por supuesto. Pero la escritura no es algo unilateral. Pide respuesta del público. A mí lo que me gusta es contar historias. A mí siempre me ha preocupado el tema: "¿Para qué sirven las historia, por qué los humanos necesitamos que nos cuenten historias, por qué es una especie de hambre o sed nunca saciada?" Cuantas más historias te cuentan, más quieres que te sigan contando.

¿Cuál es su respuesta?

Creo que la respuesta es uno de los núcleos de 'Nudo de sangre' (Premio Primavera, 2008). Yo creo en las historias tramadas. Nosotros vivimos en un mundo físico que compartimos con las otras especies, y en un mundo virtual, un mundo simbólico al que solo tenemos acceso nosotros, y está hecho gracias a que por las historias tenemos capacidad a plantear alternativas a lo que nos viene dado. Yo creo que la capacidad de evolución y la libertad de elegir varias opciones se debe a la capacidad de imaginar lo que no existe y que bien podría existir. Creo que la necesidad de tener historias es ordenar esta realidad en bruto mediante una retícula o una trama, y luego el poder plantear alternativas a las vidas que vivimos.

¿Ese es el tema de la aventura de 'Nudo de sangre'?

Son las dos cuestiones básicas. Me parece muy notable que existiese una sociedad así, con su proceso de simbolización. Además se dio la revolución de las cuerdas, que no se considera tan importante como las pinturas rupestres, el fuego, la rueda. Y lo es. De ahí procede todo el sistema de tramas. De repente hay una civilización importantísima que puede hacer lo que nosotros hacemos con la escritura con las cuerdas. Y en el fondo ese tipo de tramas es lo que estamos haciendo en Internet.

Ha publicado dos novelas de largo aliento: 'La llave maestra' (Suma de Letras) y la citada 'Nudo de sangre' (Espasa Calpe) y ha valorado mucho el encuentro con los lectores. ¿Por qué?

Con 'La llave maestra', traducida a doce lenguas, me salió una obra demasiado ambiciosa sobre los sueños, la criptografía, el origen del universo y de la conciencia, etc. El encuentro con los lectores fue, y es, una experiencia interesantísima. Con 'Nudo de sangre', un día estabas en Málaga, otro Gijón, al siguiente en Castellón, Vigo o en Bilbao. Pedí que me llevasen al Club de Lectura de La Almunia. Es un grupo fantástico. Ahí me ocurrió una cosa preciosa. Durante la presentación, entraron diez o doce indios del altiplano del Perú, y se sentaron al fondo de la sala. Me empezó a dar un poco de apuro. Al final desaparecieron, habría querido hablar con ellos. La concejala me dijo con misterio: "Vamos a tomarnos algo aquí a la Casa de la Cultura". Entro y estaba toda la colonia de peruanos de La Almunia, y seis estaban vestidos con el traje típico e iban a tocar la 'Danza de las tijeras' a modo de homenaje. Yo pensé que se dedicaban a la recogida de frutas; en La Almunia qué vas a pensar. Pregunté. Y yo, que había hablado tanto de tramas, de tender redes, de cuerdas y todo eso y de sus antepasados incas, descubrí que se dedicaban al tendido digital telefónico… Increíble, ¿no?

Hablemos de su próxima novela.

'Esclava de nadie' saldrá a finales de febrero. Es una historia del tiempo de Felipe II, entre 1545 y 1578, la etapa de las guerra de las Alpujarras contra los moriscos, y narra la historia de un personaje hermafrodita. Le ocurre algo extraordinario: se casa como mujer, tiene un hijo, y luego se casa como hombre, y está tres años de soldado en las Alpujarras, y es cirujano. Es una novela sobre el sexo, sobre la naturaleza profunda del sexo.

 

 

HERNÁNDEZ, LA LUZ Y LA SOMBRA

Agustín Sánchez Vidal es uno de los grandes especialistas de la obra de Luis Buñuel, Salvador Dalí y Miguel Hernández, de quien en 2010 se celebra el centenario de su nacimiento. A los tres los ha editado. ¿Qué, y cómo, debemos celebrar en un centenario de un escritor o de un intelectual? Dice: "Aquello que el protagonista tiene de específico e irrepetible, aquello que o se busca en él o no se encontrará en otros. Esas deberían ser sus bases, los cimientos, lo permanente. Y, a partir de ahí, establecer los elementos de actualización. Cada generación debería hacer sus lecturas y revisiones de lo consagrado por otras, ver en qué medida se han producido mermas patrimoniales o han dejado de interesar determinados aspectos, mientras que otros resultan vigentes o pueden cobrar una perspectiva renovada y pasar a primer plano desde las actuales coordenadas". En el caso de Miguel Hernández, "siguen muy vigentes su preocupación por el hambre, la explotación infantil que se ha agravado más que lo que él denunciaba con 'El niño yuntero', y otros asuntos como el compromiso político: él fue comunista pero no fue un estalinista como Alberti o Neruda, y estuvo en las trincheras. La vinculación más clara de Miguel Hernández con Aragón es que abandonó la batalla de Teruel para ir a ver a su primer hijo, el que se murió. Creo recordar que llevaba en un paquete los primeros ejemplares de 'Viento del pueblo". El proyecto que más le ilusiona a Agustín es el álbum de Serrat 'Hijo de la luz y de la sombra', en el que ha colaborado mucho e incluso ha dirigido un corto sobre el poema 'Las abarcas desiertas', igual que han hecho cineastas como David Trueba, Garci, Coixet...

*La foto de Agustín Sánchez Vidal la realizó la fotógrafo de 'Heraldo' Esther Casas.

ABEL MURCIA Y JUAN ANTONIO TELLO

ABEL MURCIA Y JUAN ANTONIO TELLO

 

Abel Murcia y Juan Antonio Tello, protagonizan mañana un nuevo encuentro del ciclo "Este jueves, poesía"

 

La sesión será a las 19,30 horas en la Sala de Juntas de la Facultad de Filosofía y Letras y a las 22,30 se celebrará una velada poética en el Candy Warhol

 

Abel Murcia y Juan Antonio Tello protagonizarán mañana una nueva sesión de "Este jueves, poesía", un ciclo dirigido por Ignacio Escuín Borao y patrocinado por el Vicerrectorado de Proyección Cultural y Social de la Universidad de Zaragoza. El encuentro tendrá lugar a las 19,30 horas en la Sala de Juntas de la Facultad de Filosofía y Letras y posteriormente, a las 22,30, se celebrará una lectura con micrófono abierto y un concierto de Zowie en el Candy Warhol (c/ Bolonia, 28).

 

Abel Murcia dirige en la actualidad el Instituto Cervantes de Cracovia y miembro honorífico de la Asociación de Escritores Polacos. Es el traductor al español, junto al poeta mexicano Gerardo Beltrán, de la obra poética de diferentes autores polacos, como Wislawa Szymborska o Tadeusz Rózewicz y, entre otros títulos, es autor del libro de poemas "Kilómetro 43".

 

Juan Antonio Tello colabora con publicaciones periódicas como "Tropelías" y Turia" y está especializado en las obras de Félix de Azúa y de Boris Vian. Entre otros, ha publicado los poemarios "Páramo" y "Hombre con perro".

*Esta información está elaborada por el gabinete de comunicación de la Universidad. La foto es de Ellen Kooi.

UN CUENTO DE PATRICIA ESTEBAN

UN CUENTO DE PATRICIA ESTEBAN

Color fin del mundo

 

Tuvieron la última discusión exactamente cinco minutos antes del fin del mundo. Cinco, ni uno más, ni uno menos. Ella acababa de estrellar contra la pared un jarrón azul que nunca le había gustado mucho y permanecía parada en medio de la sala, con el rostro enrojecido y los puños cerrados, conteniéndose para no echar a andar hacia la cocina en busca del cepillo y el recogedor. No soportaba el desorden y esos fragmentos de vidrio desperdigados le dolían en las puntas de los dedos, pero tampoco se decidía abandonar aquella postura, como si temiera que andar o pestañear fueran decisiones irrevocables. Él preparaba un equipaje de urgencia para marcharse al hotel, moviéndose frenético de un lado a otro del dormitorio abriendo cajones, eligiendo camisas, intentando pensar contrarreloj qué cosas son verdaderamente necesarias cuando uno se marcha con intención de no volver.

 

Entonces ocurrió. Hubo un bramido de animal marino que atravesó el aire y dentro del piso temblaron los cuadros y los relojes. Hubo gritos en otras casas, hubo sollozos. Y luego aquel olor lo inundó todo. De pronto la ciudad olía a quemado, a cielo en llamas. Ella giró la cara hacia el cristal de la galería y le horrorizó descubrir un color indescriptible extendiéndose sobre los tejados. A él se le resbaló de entre las manos una camisa blanca cuando a través del ventanal vio desmoronarse el edificio de enfrente, justo un segundo antes de que se hiciera la oscuridad en toda la casa.

 

Los cristales azules del búcaro quedaron esparcidos por el suelo. La maleta, a medio hacer sobre la cama, como una garganta abierta. Ella miró la puerta del salón. Él, la puerta entornada del cuarto en el que ya no pensaba dormir aquella noche. Los dos se sobresaltaron cuando escucharon cómo se hundía un tabique en la habitación  del hijo que no llegaron a tener. Después permanecieron quietos mucho rato, hasta que comprendieron que lo que había pasado entre los dos no tenía nada que ver con aquella inesperada fractura del universo.

 

Ella se dijo entonces que seguía viva, mientras los techos se venían abajo y una familia entera se tomaba de la mano  en el alféizar de una ventana antes de lanzarse al vacío, ella seguía viva. Él pensó en la sonrisa cómplice y en el cuerpo desnudo de la mujer que amaba, en esa fotografía clandestina, oculta en el compartimento más secreto de su billetera. No volvería a verla. No iba a poder llamarla según lo convenido para decirle que todo el tiempo que quedaba era suyo, de los dos, y lo supo justo entonces.

 

Los gatos callejeros permanecieron quietos debajo de los coches, mirando con ojos perezosos los cuerpos destrozados tendidos en la acera, sin espantarse de los sonidos y el aire cargado de llamas. En la oscuridad, ella se sintió espiada por todos los muebles redondeados y aparentemente amables de la sala donde él le confesó una verdad que hacía tiempo se deslizaba como una sombra en los espejos, pasando de largo si ella levantaba la cabeza, sobresaltada por una sospecha repentina. Él cerró los ojos con la esperanza de que al abrirlos aparecería sentado en la parte trasera un taxi, mirando caer una lluvia desganada en el cristal delantero y sin necesidad de cruzar media palabra con el conductor, vagando sin más de noche, al compás de metrónomo de los limpiaparabrisas y con un murmullo de jazz casi inaudible latiendo en la emisora de radio.

 

Murieron todos. Sólo quedaron ellos dos en aquel octavo piso que compraron después de su boda y que ambos estaban a punto de abandonar cuando el universo se partió por la mitad. Pasadas unas horas la luz del sol se desplomó con alegría de mujer borracha en el salón intacto y tropezó con ella, que seguía tumbada en el sofá, esperando el día siguiente con los ojos abiertos. Él también había pasado la noche en vela, sentado en la orilla de la cama, pero de pronto sintió un nudo de hambre en la boca del estómago. Se puso en pie, dio unos pasos cautelosos en dirección a la puerta, sin dejar de temer que alguno de ellos pudiera ocasionar el fin de aquella calma precaria. Salió al pasillo. A través del hueco que dejó el cuarto de los trastos al hundirse pudo ver que ella caminaba en dirección a la cocina,  y sintió un enorme alivio.

*En breve, Patricia Esteban publicará en Páginas de Espuma su libro 'Azul ruso'. Patricia me envía este relato y me dice: "Los cuentos de 'Azul ruso' son más largos y este que te adjunto es el más breve, una variación de un tema que me interesa mucho, el declive de una relación como metáfora del fin del mundo".

ALTARRIBA & KIM, TAI Y VILAS, CÁLAMO-2009

ALTARRIBA & KIM, TAI Y VILAS, CÁLAMO-2009

IX PREMIOS CÁLAMO

 

 

Antonio Altarriba & Kim, Abdelá Taia y Manuel Vilas, Premios Cálamo 2009.

 

 

Los Premios Cálamo son organizados por Librería Cálamo de Zaragoza y cuentan con la colaboración de las siguientes instituciones públicas y privadas: Ayuntamiento de Zaragoza, Universidad de Zaragoza, Gobierno de Aragón, Fundación CAI-ASC, Corporación Aragonesa de Radio y Televisión,  Institut Français de Saragosse, Sansueña Industrias Gráficas, Restaurante Garden y Bodegas y Viñedos Care.

 

 

Fallo de los IX Premios Cálamo, Convocatoria año 2009.

 

 

El Premio Cálamo “Libro del año 2009”, elegido por votación de los lectores y amigos de Cálamo,  se concede a la novela Aire Nuestro, obra Manuel Vilas  publicada por la Editorial Alfaguara.

 

Arriesgada,  original y provocadora: así es la escritura de Manuel Vilas. Su  brillante ironía, y la sabia (y sabrosa) mixtura de cultura popular y erudita que impregnan sus textos,  no dejan al lector ni frío ni indiferente.

 

Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) está empeñado en construir una obra literaria sólida y personal como narrador y poeta. En 2008 ya nos regaló una extraordinaria novela, España, y un gran libro de poemas, Calor. Aire Nuestro lo confirma como un escritor excepcional, diferente, y dotado de algo insólito por estos pagos: un finísimo sentido del humor.

 

 

 

El Premio Cálamo “Extraordinario 2009” se otorga a El arte de volar, obra de Antonio Altarriba y Kim, publicada por Edicions del Ponent.

 

El arte de volar rompe moldes y géneros. Por su temática y enorme calidad literaria y gráfica no dudamos en afirmar que nos encontramos ante uno de los libros más importantes publicados en la última década.

 

Antonio Altarriba (Peñafllor, Zaragoza, 1952). Profesor universitario apasionado de la historieta, la fotografía, la literatura erótica y el ensayo sesudo. Creador con mayúsculas que se mueve con comodidad por todos los géneros artísticos y, aún mejor, que los inventa.

 

Kim (Joaquim Aubert Puigarnau) (Barcelona, 1942) es un referente imprescindible de la historieta española. Todos conocemos sus trabajos en Por Favor, El Víbora, Vibraciones, Makoki, etc. Desde 1977 es autor fundador de la revista El Jueves donde realiza su serie Martínez el Facha (el más entrañable (único) de los fachas…). En 1995 fue galardonado con el Gran Premio del Salón del Comic de Barcelona. 

 

 

 

El Premio Cálamo “Otra Mirada 2009”  ha sido concedido al libro Mi Marruecos de Abdelá Taia publicado por la Editorial Cabaret Voltaire.

 

En Mi Marruecos Abdelá Taia nos guía por los paisajes de su infancia. Es la suya una mirada dulce, valiente y diferente: otra mirada.

 

Abdelá Taia nació en Salé, Marruecos, en 1973. Es autor de cuatro novelas. Colaborador habitual del diario parisino Le Monde, cuyas columnas podemos leer de vez en cuando en El País, Mantiene un fuerte compromiso con la defensa de los derechos humanos en Marruecos.

 

 

La gala de entrega de los IX Premios Cálamo se celebrará el viernes 19 de febrero de 2010 (información y reservas en Librería Cálamo 976557318).

 

Previamente los autores premiados realizarán una lectura pública de su obra a las 19 horas del mismo día en la Librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4). (Esta información pertenece a la librería Cálamo. La foto es una página de 'El arte de volar' de Antonio Altarriba).