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Antón Castro

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LABORDETA, MEDALLA DE LAS BELLAS ARTES

LABORDETA, MEDALLA DE LAS BELLAS ARTES

El cantautor José Antonio Labordeta ha sido galardonado hoy con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes correspondientes al año 2008.

 

El Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Cultura, César Antonio Molina, ha aprobado hoy la concesión de las Medallas a diversas personalidades y entidades que han destacado en el campo de la creación artística y cultural o prestado notorios servicios en el fomento, desarrollo o difusión del arte y la cultura o en la conservación del patrimonio artístico.

 

Los galardonados de este año son: Imanol Arias, actor; Juan María Arzak, restaurador; Pilar Bardem, actriz; Miguel Bosé, cantante y actor; Enrique Cerezo, productor; Isabel Coixet, directora de cine; María Colomer, presidenta de “Payasos sin Fronteras”; Victoriano Cremer, poeta, novelista y ensayista; Nacho Criado, artista plástico; Isaac Díaz Pardo, pintor; Rafael Frühbeck  de Burgos, director de orquesta; Rosina Gómez Baeza, gestora de arte contemporáneo; Blanca Li, coreógrafa y bailarina; Pedro Iturralde, músico de jazz; José Antonio Labordeta, cantautor; José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta; Charo López, actriz; Juan Antonio Porto, guionista; Francisco Rivera, matador de toros; Cecilia Roth, actriz; Ágatha Ruiz de la Prada, diseñadora; Pedro Serra, mecenas; Alberto Schommer, fotógrafo; Festival de Cine de San Sebastián y Fundación BBVA.

 

 José Antonio Labordeta. (Zaragoza, 1935). Creador de la denominada ’Canción Aragonesa’, está considerado uno de los principales exponentes de la canción de autor española. En la década de los 80 alternó la música con la literatura, aunque esta faceta  siempre se ha visto en un segundo plano debido a su fama como cantautor y diputado. Es autor de varios libros de poemas, novelas y libros de memorias, como el reciente Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados (2009) en el que cuenta sus vivencias como diputado en Madrid. Participó en la fundación y el desarrollo del semanario Andalán, periódico mítico que se opuso al antiguo régimen en los últimos años de la dictadura y marcó la transición en Aragón.

 

*La nota es de la Delegación de Gobierno de Aragón. La foto es de Pedro Hernández, del Colectivo Anguila.

 

CITA, Y CENA, CON LOS PREMIOS CÁLAMO

CITA, Y CENA, CON LOS PREMIOS CÁLAMO

Viernes, 20 de Febrero de 2009 a las 19 h. en el Salón de Actos del Centro Joaquín Roncal (Fundación CAI-ASC), c/San Braulio 5-7.

PREMIOS CÁLAMO

Los autores galardonados este año, Cristina Fernández Cubas por Todos los cuentos (ed. Tusquets) y Knud Romer por Quien parpadea teme a la muerte (ed. Minúscula), participarán en un encuentro con los lectores.

Y a partir de las 21 h. –para quienes hayan recogido previamente su entrada- cena y entrega de premios en el Restaurante Garden, c/ San Juan Bosco 3.

 

HAROLDO DE CAMPOS: TRES POEMAS

HAROLDO DE CAMPOS: TRES POEMAS

Le pido a María Moreno que me mande algunos poemas de Haroldo de Campos y aquí están tres seleccionados por ella, casi de madrugada, un poco antes de que empezase Borradores.

 

poesía pues sí
poesía

te detestan
lumpenproletaria
voluptuaria
vicaria
elitista piraña de la basura
porque no tienes mensaje
y tu contenido es tu forma
y porque estás hecha de palabras
y no sabes contar ninguna historia
y por eso eres poesía
como cage decía

o como
hace poco
augusto
el augusto:

que la flor flora

el colibrí colibrisa

y la poesía poesía

 

 

******

 

poesía     en     tiempo    de    hambre
hambre    en     tiempo    de    poesía

poesía          en    lugar    del    hombre
pronombre    en     lugar    del    nombre

hombre    en    lugar    de     poesía
nombre    en    lugar    del    pronombre

poesía    de    dar    el    nombre

nombrar    es    dar    el    nombre

nombro    al    nombre
nombro    al    hombre
en           el    medio    el    hambre

nombro    el    hambre

 

 

****

 

 

MINIMA MORALIA

 

ya hice de todo con las palabras

 

ahora quiero hacer de nada

*Por cortesía de su editora española María Moreno, de Veintisiete Letras. En la foto Jane Birkin, que actúa el próximo día 4 en el Auditorio.

 

 

 

HAROLDO DE CAMPOS EDITADO EN VEINTISIETE LETRAS

HAROLDO DE CAMPOS EDITADO EN VEINTISIETE LETRAS

 

María Moreno, editora de Veintisiete Letras, envía esta nota sobre una Antología poética de Haroldo de Campos, “Hambre de forma”  que “abarca todas las etapas creativas del fundador de la Poesía Concreta y autor de una de las exploraciones poéticas de más alto voltaje del siglo XX”.

 

 

 

HAROLDO DE CAMPOS Y SUS ECOS

Haroldo de Campos (São Paulo, 1929-2003) es autor de una obra mayúscula en poesía, ensayo y traducción, y su labor se ha convertido en un referente para la creación y el pensamiento universales.

 Junto a los también brasileños Augusto de Campos y Décio Pignatari, fundó a mediados del siglo XX la Poesía Concreta, el último gran movimiento vanguardista de la post-guerra. Esta corriente postula una absoluta renovación en el lenguaje del poema, que de la página salta al cine, la música o la pintura y llega incluso a la política y la publicidad. Y ello sin olvidar la preocupación social y el compromiso con su tiempo.

 

Como traductor, vertió al portugués obras de Homero, Dante, Goethe, Mallarmé y Maiakovski, así como textos bíblicos, entre ellos el Génesis y el Eclesiastés, entendiendo siempre la traducción como «transcreación». Su obra ensayística destaca entre la más relevante del continente americano.

 

Fue distinguido con el Premio Jabuti en distintas convocatorias (1991, 1993, 1994, 1999 y 2002). En 1999 recibió en  Francia el Premio Roger Caillois y en México el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo.

 

Hasta ahora, en España la recepción de su poesía ha sido más bien fragmentaria. Como libros, sólo se han traducido La educación de los cinco sentidos (1990) y una versión parcial de Crisantiempo (2006), que contiene algo menos de un tercio de los poemas del libro original, ambas a cargo de Andrés Sánchez Robayna.

 

HAMBRE DE FORMA, antología bilingüe preparada por Andrés Fisher, responsable de su selección y edición y autor del excelente estudio introductorio, ofrece la más amplia muestra de su creación, vertida al castellano de la mano de los mejores traductores de Haroldo (Gonzalo Aguilar, Roberto Echavarren, Daniel G.ª Helder, Reynaldo Jiménez, Eduardo Milán, Marcelo Pellegrini, Néstor Perlongher y el mismo Fisher).

 

A lo largo de más de 300 páginas, incorpora poemas de Auto del poseso [Auto do possesso, 1950], Ajedrez de estrellas [Xadrez de estrelas, 1976], Signantia: quasi coelum [1979], Galaxias [Galáxias, 1984], La educación de los cinco sentidos [A educação dos cinco sentidos, 1985], Crisantiempo [Crisantempo, 1998] y La máquina del mundo repensada [A máquina do mundo repensada, 2000].

 

Se presenta así una completa muestra de la obra del poeta, desde la ortodoxia y los hallazgos concretistas hasta sus posteriores aristas más neobarrocas y en diálogo con la tradición. Obra que, en su conjunto, constituye de una de las exploraciones poéticas de más alto voltaje de la segunda mitad del siglo XX.

«Tus textos son verdaderas galaxias; fosforescencias semánticas entre lo blanco del papel y lo negro», Octavio Paz

 

«Uno de los mayores humanistas de la época moderna», Emir Rodríguez Monegal

 

«Su palabra queda perpetuada en un legado monumental», Jorge Schwartz

 

«Recorrer el itinerario poético y ensayístico de Haroldo de Campos no implica solamente enfrentarse a una producción creativa de gran riqueza sino también con momentos fundamentales en el desarrollo de la vida literaria brasileña, de la poesía latinoamericana y, en general, de la tradición poética moderna», Rodolfo Mata

 

«En suma, como un diamante polifacético, Haroldo ha ocupado y ocupa un espacio sui generis en la Modernidad, tanto brasileña como contemporánea, representando en una sola persona un amplio espectro de caminos y de creaciones», Inés Oseki-Depré

 

«En el terreno del pensamiento, la escritura, la poesía, en el horizonte de la literatura, y ante todo en la intimidad del idioma: a todo ello sé que Haroldo habrá tenido acceso como yo, antes que yo, mejor que yo; es decir, que me estaba esperando sin embargo, ya en el otro lado, donde llegó antes que yo, el primero, en la otra orilla», Jacques Derrida

 

«Será difícil encontrar a otro hombre tan generoso en su conversación y tan sabio y trascendental en su cultura», Guillermo Cabrera Infante

© Eder Chiodetto es el autor de esta foto de Haroldo de Campos, fechada en 1999. 

 

CENTENARIO DEL FUTURISMO. Por ÁNGEL SOBREVIELA

CENTENARIO DEL FUTURISMO. Por ÁNGEL SOBREVIELA

NUESTROS FUTUROS CONTEMPORÁNEOS

(100 AÑOS DE FUTURISMO)

  

 

Por Ángel Sobreviela

 

        

 Cuando el 20 de Febrero del 2009 se cumplen los 100 años de la aparición del primer manifiesto del Futurismo (En Le Figaro del 20 de Febrero de 1909), presento al lector español este otro manifiesto de escritores y artistas italianos. Apareció a fines del 2004, y engloba principalmente a autores de literatura fantástica o de ciencia ficción. Me siento identificado actualmente con sus planteamientos.

         Conectivismo (en inglés "nexialism") es un término que proviene del escritor de ciencia- ficción Van Vogt. La idea que sirve de eje central se funda en la constatación de que en esta era donde las disciplinas de estudio, científicas, académicas o artísticas se encuentran tan aisladas cada cual en su esfera, se precisa una disciplina particular que transversalmente las conecte a todas entre sí. Hoy se reconoce ampliamente que las especializaciones, de forma aislada, no pueden conducir a muchas conclusiones, pues su punto de vista es parcial, y se requiere una perspectiva que abarque, por tanto, el conjunto de dichas especializaciones y se atreva a aventurar (tal vez) conclusiones o cuando menos cuestionamientos globales.

         Los conectivistas quieren aplicar literariamente las nuevas tecnologías y el mundo de internet en sus creaciones, al igual que los futuristas buscaron adaptar artística y literariamente todas las innovaciones de la apresurada y cambiante vida moderna, además de sus artificios tecnológicos, haciendo de todo ello materia y asunto estético. Con esto y con su carácter revulsivo, plural, interdisciplinar y publicitado por medio de un manifiesto, estos nuevos creadores del siglo XXI conectan con la alborada futurista.

         Han publicado ya dos antologías de relatos (el último: Fragmentos de una rosa cuántica, -Frammenti di una rosa quántica- ), y algún libro de poemas: por ejemplo Las comedias de la oscuridad (Le commedie del buio, de Paolo Ferrante). Y muchos escriben blogs (diarios personales) en internet. Web connettivista: http://www.next-station.org/

 

         Os traduzco el Manifiesto. Abajo adjunto el original.

 

 

El Manifiesto del Conectivismo

 

Somos los Custodios de la Percepción, los Guardianes de los Ángeles Caídos en Llamas desde el Cielo, Lobos Siderales. Un grupo de librepensadores independientes. Vivimos en el ciberespacio, estamos en todas partes. No conocemos fronteras.

Este es nuestro manifiesto.

 

1.      Cantaremos la resurrección del alma consumada en la tecnología. La noche, el sueño, la visión y la conexión. Y todo lo que sublima nuestras almas hacia un orden superior de conocimiento.

 

2.      El desarreglo de los sentidos, las correspondencias analógicas y la ruptura del control serán los instrumentos fundamentales de nuestra búsqueda.

 

3.      Deseamos escarbar a fondo en las carnes del universo, penetrar bajo la epidermis del mundo y alcanzar su núcleo pulsante. La palabra, la imagen y la ecuación son los virus que transportan nuestra infección.

 

4.      Nosotros creemos que el misterio del universo está codificado en una clave inaferrable e indestructible: el holograma. El principio holográfico, el modelo holonómico de la mente y el holomovimiento: de la estructura de la realidad hasta nuestros esquemas de sentidos la percepción conoce un único paradigma, que encierra las instancias de la relatividad y la incertidumbre.

 

5.      El orden explícito revelado a los sentidos es sólo la imagen proyectada de un orden implícito inalcanzable. No basta con disecar el mundo para desvelar la verdad que esconde. Es necesario retroceder a través del haz de luz hasta el celuloide para comprender de dónde proviene la imagen que vemos. Queremos remontar el flujo hasta tocar la fuente que engaña a la percepción y hacer destacar la luz. Sólo así levantaremos el velo.

 

6.      Nos abandonamos al reflujo dispuestos a capturar la onda inquieta del tiempo. Sobre las playas del futuro escuchamos las voces de los muertos y la música que emerge de todas las cosas del mundo: nuestro sueño es un ritual de nigromancia cuántica.

 

7.      Nosotros somos aquellos que caminan solitarios por la calle, aquellos vacilantes entre la ilusión del mundo virtual y el engaño del mundo real. Recorremos los senderos etéreos de la red, navegamos en el océano de la información, somos impulsos de adrenalina en los cables que atraviesan la realidad. Somos lobos siderales a la deriva sobre corrientes iónicas del viento solar, sombras que cantan a la noche para escuchar el eco de las voces resonando en la lejanía. Inmersos en el flujo ininterrumpido de la información, nos dejamos guiar por espectros y recorremos las inmensas distancias silenciosas de periferias entrópicas acomodadas en el crepúsculo de los sentidos. Somos aquellos que se recuestan a la sombra de los árboles, en escucha de su respiración envolvente. Y cuando dormimos, exploramos la tierra del sueño.

 

8.      No tenemos nombres. Nuestro verdadero nombre es un susurro en la oscuridad, un rumor oculto en la radiación de fondo del universo, una señal inmersa en el rumor blanco de la materia. Nuestro nombre vaga libre en la noche.

 

9.      Nosotros somos nigromantes cibernéticos. Buscamos las conexiones secretas que custodian el significado y el espíritu de todas las cosas. Somos descifradores y queremos desquiciar el fluir de todas las cosas, resolver el tiempo en la superposición concurrente de los eventos.

 

10.  Nosotros deseamos cantar las calles desiertas en la noche, los monumentos congelados en el silencio, las luces de neón de las metrópolis, las periferias espectrales, los cementerios campestres, los hallazgos de la arqueología postindustrial, las autopistas abandonadas, las ciudades arrasadas por los bombardeos, las calles de los bandidos, la mórbida geometría de los cuerpos, el silencio de habitaciones de hostal abandonadas, la carga sensual de la promiscuidad tecnológica, el caos, la estrellas, los planetas desiertos, las sondas lanzadas hacia la noche, la música radiante de los quásares muertos, la tiniebla metafísica de un horizonte de los acontecimientos, la conexión neuronal. El respiro de la noche, el rugido de las novas y los suspiros de estancias que deforman nuestra comprensión de los sueños. Somos antenas apuntadas hacia el vacío, variables enloquecidas, violines mal afinados, cronoscopios fuera de foco. Seguimos la condivisión de las almas, de los lugares, del tiempo, utilizando antiguos recursos místicos. Vivimos en la conexión y estamos proyectados hacia el futuro. Por esto…

 

¡Nosotros lo seremos todo!

 

 (Traducción de Ángel Sobreviela)

 

 

PILAR MARTÍNEZ BARCA EDITA A MANUEL PINILLOS

PILAR MARTÍNEZ BARCA EDITA A MANUEL PINILLOS

Hace algunos años escribí este texto sobre María Pilar Martínez Barca, que publica ahora su edición de la Poesía Completa de Manuel Pinillos en Prensas Universitarias y a la vez un nuevo poemario amoroso, erótico y místico, La manzana o el vértigo. Recupero el texto. La foto es un retrato de Edward Steichen, fotógrafo y pintor.

 

Cecilio Martínez, funcionario de correos recién jubilado, aparece en el salón con su hija. La ha cogido por las axilas y Pilar efectúa unos leves movimientos. Está acostumbrado a ello: durante muchos años debía subirle al cuarto piso sin ascensor de la calle Delicias o, como sucedió en un verano hermoso y arduo, cargarla a la espalda por las empinadas y interminables escaleras de la cueva del Drach, en Mallorca. Los pies de Pilar, casi inválidos, arañan las alfombras, rasgan las duras cuerdas de la guitarra del suelo. En la terraza, arreglada, con calefacción, ha colocado sus mesas de trabajo y dos sillas: una, de anea, con cojín y otra, ortopédica, azul como un mar oscuro. Muy cerca del ordenador, Pilar tiene una selección de sus artículos publicados en este diario, a la izquierda; y a la derecha, campan dos volúmenes esenciales para su trabajo: un manual reciente de ortografía y el “Diccionario ideológico de Julio Casares”. Pilar se sienta en su despacho con vistas: afuera se ve la primera araña del sol sobre los árboles, el cielo luminoso y los edificios que han ido multiplicándose a lo largo de los 25 años en que los Martínez han vivido allí.

Los padres, Cecilio y Eusebia, son de Velamazán (Soria), el pueblo de los antepasados y del estío inolvidable. Pilar nació en 1962 en Zaragoza, en la clínica de San Juan de Dios, pero un accidente de parto le produjo una parálisis cerebral. El padre fue trasladado a Lloret de Mar de 1964 a 1965, el clima favorecía el alivio de su hija, pero entonces padeció el batacazo de un sarampión que le cercenó de súbito su evolución. La niña no podría andar. Su infancia no fue nada fácil, aunque sus progenitores se empecinaron en que no se quedase rezagada: le leían relatos, le enseñaban las reglas elementales, le conseguían los libros adecuados. A los cinco años ya leía y hallaba en las fábulas y las historias antiguas un instante de solaz. Pilar ya había percibido que era distinta a las demás niñas: de entrada no iba a la escuela, ni lucía las batas rosadas ni salía a pasear por los parques. La timidez se aliaba con los primeros complejos. Su mundo se reducía al contexto familiar y al encierro. A veces, le ilusionaban “Los chiripitifláuticos” en el televisor. Aprobó los exámenes de Estudios Primarios y de Graduado Escolar, y se matriculó en BUP a distancia en el Instituto Goya. Iba a tutorías con Rosa Palacios, que impartía lecciones de Historia y Arte, y le puso en contacto, años después, con la pintora Isabel Guerra. Y también con Carmen Sender, hermano del narrador, quien, acaso sin intuirlo siquiera, le esclareció el porvenir: “Tú tienes que escribir porque tienes mucho que decir”.

Pilar, curiosamente, ya se sentía escritora en potencia. Componía versos desde hacía tiempo y era una lectora tan deleitosa como concienzuda. Los libros para ella no son materia de consumo o de entretenimiento exactamente: le cuesta leer, asimila con lentitud, pero entonces tenía idealizado el universo de los escritores. “Me parecían seres importantes y reconocidos con muchas cosas que decir. Un buen escritor, pensaba, no sólo dice lo que siente él sino lo que sienten los demás, y eso me parecía muy bello”. Pilar, al salir al Instituto Goya de vez en cuando, descubrió el mundo. Contaba con la ayuda de su tío Fermín, que lo mismo la llevaba a hacer fotocopias, que a comprar un libro o a una presentación. Era como un cómplice paciente que despreciaba la pereza. Además,  Pilar recibía en casa voluntarios de Auxilia, que le ayudaban a repasar las lecciones, y entre ellos venía José Carlos, al que ahora acaba de dedicar su cuarto poemario: “Se está bien aquí” (Huerga & Fierro). Era, es, un religioso camilo que se dedicaba a colaborar con enfermos, discapacitados o marginados y con el que estableció una hermosa relación que Pilar, en un arrebato de osadía, podría definir “como un amor platónico”.

Del Goya dio el salto a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. Pilar, ahí, en esa aventura del recuerdo, se detiene y reflexiona: “Soy muy exigente y rebelde. Aún debiera serlo más. Y voluntariosa. Son ansiosa porque quiero más y estoy insegura. Las cosas me cuestan mucho esfuerzo y no tengo nada: necesito que reconozcan un poco que puedo escribir bien, necesito trabajo, un poco de dinero, editar más fuera de Aragón”. El campus, de entrada, era una fiesta: Pilar y su silla de ruedas disfrutaban del espacio, de los corredores; los compañeros la pasaban de aula en aula. Y tenía profesoras insustituibles como María Antonia Martín Zorraquino, Aurora Egido o Lola Albiac. Al principio, de tanto entusiasmo o temor, memorizaba las lecciones. Y se quedaba encantaba los autores clásicos y la literatura medieval, con el rigor metodológico. Un día, Aurora Egido, le recomendó que frecuentase más la biblioteca y que se fijase en los poetas que no conocía. Así se topaba con Kavafis, Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles, Antonio Colinas o María Victoria Atencia. Otro día también se encontró con la poesía aragonesa contemporánea y, en concreto, con Manuel Pinillos. Le llamó a casa y en cuanto el poeta oyó su voz quebrada y vacilante, pensó que alguien le estaba tomando el pelo. Colgó encolerizado, pero su esposa y musa Margarita Sanjuán resolvió el conflicto, y Pinillos volvió a ponerse. Concertaron una cita para después de Semana Santa, Pilar se fue de viaje, y cuando regresó el vate había muerto. Vio su biblioteca, leyó sus libros, hojeó sus papeles, aspiró el santuario íntimo del escritor y le dedicó diez años de su vida. Un resumen de su tesis se publicó con el título de “Manuel Pinillos o la consagración de la poesía” (IFC, 2000). Para entonces, Pilar ya había cumplido sus primeros sueños, había editado tres poemarios, se movía a sus anchas en una silla de ruedas eléctrica, y se le reveló el amor. “Había idealizado siempre la pasión, estaba en mi poesía, como lo está Dios: alguien que anda por ahí y que uno siente su llamada. Cuando el amor es real es más bonito, lo es todo, rompe los esquemas. Encontrar a alguien es precioso, pero lo más decisivo es encontrarte a ti misma con alguien”.

Murmura un nombre inaudible y mira afuera: el oro de la mañana tiembla en la enramada del parque.

 

ÍNSULA Y LA FOTO AMPUTADA DE COLLIOURE 1959

ÍNSULA Y LA FOTO AMPUTADA DE COLLIOURE 1959

Recibo esta nota, un correo masivo por supuesto, de Carmen Carballo, de la Fundación Lara de Sevilla.

 

Estimado amigo:


El próximo 24 de febrero, martes, tendrá lugar en la Casa de la Provincia (Sevilla), a las 12,30 horas, la presentación en Sevilla del número especial que la  prestigiosa revista ÍNSULA ha dedicado a la figura de Antonio Machado - del que se cumple este año el setenta aniversario de su muerte-. Este monográfico ha contado con el patrocinio de la Fundación José Manuel Lara.



Para rendir homenaje a esta gran figura de las letras españolas, la revista ha elegido una fecha y un acto muy significativo, el 22 de febrero de 1959, día en el que un grupo de destacados autores marcharon a Colliure (Francia) para recordar al poeta que murió en el exilio. Justo veinte años después de su muerte, Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral yJosé Manuel Caballero Bonald fueron hasta la tumba de Machado y
protagonizaron una conmemoración político-literaria en la que Antonio Machado fue convertido, además, en todo un símbolo de la resistencia.

Este número especial de ÍNSULA ha sido coordinado por la profesora Araceli Iravedra, y en el mismo han participado Carme  Riera, Miguel Ángel García, Leopoldo Sánchez Torres, José Manuel Caballero Bonald y Luis García Montero, entre otros autores y destacados especialistas.



El monográfico especial de ÍNSULA, titulado COLLIURE, 1959 será presentado por Alfonso Guerra y Araceli Iravedra.

 

 

NOTA:

-Hace unos días, me escribía Alfredo Castellón indignado con esta publicación y con esta portada. La foto está amputada y en ella falta el dramaturgo, guionista, director de TVE y director de cine Alfredo Castellón Molina, que estaba a la derecha de la foto. Alfredo Castellón, entre otras muchas cosas, es director de Platero y yo y Las gallinas de Cervantes. Lo más sorprendente es que la revista ‘Ínsula’, en un número anterior, publicaba la foto completa con Alfredo Castellón, que estuvo con todos ellos en 1959. Ignacio Martínez de Pisón escribió un precioso artículo sobre esta foto y sobre Afredo Castellón en su libro ‘Las palabras justas’ (Xordica, 2007), un volumen delicioso sobre la atmósfera de la Guerra Civil y sus ecos. Uno de los mejores textos es sin duda el que hace referencia a esta instantánea, amputada ahora por Ínsula.

FOTO:

Arriba: Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente y Alfredo Castellón. Abajo: Jaime Gil de Biedma, Costafreda, Carlos Barral y Caballero Bonald. En la portada de ‘Ínsula’ desaparece Alfredo Castellón.

MERCEDES ABAD Y SUS CUENTOS DE PLAGIOS

MERCEDES ABAD Y SUS CUENTOS DE PLAGIOS

Hace años, cuando la narrativa erótica estaba en auge, me impresionó la lectura de ‘Ligeros libertinajes sabáticos’ (Tusquets. La Sonrisa Vertical) por su frescura, su descaro, su imaginación y el ingenio en algunos lances como aquel del sombrero y los higos. Mercedes Abad (Barcelona, 1961), su autora, publica un nuevo libro de relatos en Alfaguara, título que se suma a otros como ‘Felicidades conyugales’, ‘Soplando el viento’ o ‘Amigos y fantasmas’, de factura excelente, con piezas magistrales, llenas de ironía, de perversidad y de conocimiento del mundo.

 

El libro gira sobre el plagio y sus variaciones y también sobre la inoportunidad de algunos acontecimientos.

 

Esto no es plagio exactamente, pero copio aquí el texto más corto del volumen de Mercedes Abad, a quien no tengo el gusto de conocer.

 

APROPIACIÓN INDEBIDA NÚMERO 10

 

Entre todos los animales de la creación, el cerdo quizá sea el que más nombres tiene: tocino, guarro, gorrino, cochino, puerco, marrano, chancho, lechón, y muchos que me dejo. Pues bien, del robo de Buenas noticias sólo puedo decir que ha sido una grandísima cochinada y que no tengo perdón. El resto, los abyectos detalles, por una vez no podrán ser saboreados con morbosa fruición por el curioso lector que, por cierto, al aventurarse hasta aquí, se ha hecho cómplice de todos mis delitos. Puerco lector, marranísima lectora, autora gorrina, cochino editor, somos todos un hatajo de cerdos. 

(El retrato es de Errol Flynn.)