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Antón Castro

Escritores

CUENTOS DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ

CUENTOS DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ

José Luis Rodríguez García (León, 1949) ha regresado a la literatura con dos libros: el poemario ‘Estado de sitio’ y los microcuentos de ‘Incidencias’ (Los libros del señor James). El libro de poemas lo presentará en Cálamo el día 16 de junio y el 30, en Antígona, los cuentos. ‘Incidencias’ es un libro muy imaginativo, con muchos registros y recursos, al que incorpora algunos de sus dibujos y pinturas.

Copio algunos textos.

 

NO COMPRENDE NADA

La niña pensó que lo hermoso eran el cariño, la selva y los muslos de los chicos que la besaban después de que hubiera finalizado el torpe teatro de un Batman al que le gustaban los aguacates. Aparece una mamá en el guión. Rubia, bellísima, dibujada. Por qué la han matado, dice, susurra.

 

JUEGOS

La niña cerró el frasco observando sonriente a la salamandra asustada.

 

FANTASMA

Me alegró encontrármelo en el salón y hablamos largo y tendido sobre Paul Bokuse y las antiguas leyendas de los piratas somalíes. La perplejidad me agobió porque, al rato de despedirnos, me puse a leer el periódico y descubrí su necrológica.

 

CRIMEN IMPERFECTO

Está en el sillón tapizado de azul cobalto. Tiene un puñal de plata clavado en el corazón y una fresa mordida entre los labios. La policía está muy desorientada porque vivía solo y jamás abría el buzón de la correspondencia.

 

HACE TIEMPO QUE TE ESPERABA

La mujer se encerró en el baño. Alguien había entrado en su apartamento. El sabor de las toallas de algodón amarillo es amargo. Como la tinta china o un telegrama.

 

-De ‘Incidencias’. José Luis Rodríguez García. Los Libros del señor James. Zaragoza, 2016.

 

FLAVIA COMPANY: DIÁLOGO SOBRE 'HARU'

El pasado martes, en Los Portadores de Sueños, en diálogo con Eva Cosculluela, Flavia Company (Buenos Aires,1963, aunque afincada en España desde hace muchos años) presentó su última novela, ‘Haru’, la más ambiciosa de todas las suyas y quizá la cristalización de 35 años dedicados a la literatura. El libro ha aparecido en el sello Catedral y tiene edición en catalán y en castellano; la original es en castellano y la traducción al catalán, que tiene algo de reescritura, también la ha hecho Flavia, cuyo padre vive ahora en Zaragoza con su esposa Carmen, una burgalesa afincada a orillas del Ebro.

 

-¿Desde cuándo tenías en la cabeza a Haru? ¿Y cómo era?

HARU llega tras muchos años dedicados a la literatura, a una literatura que ha intentado siempre quedarse con la esencia, con lo mínimo, con lo necesario pero a la vez suficiente para decir. Digo esto porque, tras la publicación de HARU me he visto obligada a pensar de dónde surgió y por qué. Mi conclusión es que HARU es esa esencia a la que me refiero. Y si me permites la broma, te diré que no puede ir una cuestionándole a la esencia su forma. Llegó y la acepté. La asumí tal como llegó.

 

-¿Qué has querido hacer con esta novela, exactamente: contar una vida entera, hallar una voz, viajar en el tiempo y en un espacio concreto?

No he "querido hacer" nada. Y menos "exactamente". He escrito una novela que abarca una vida, sí, con una voz hallada a través de toda una trayectoria, también, y deudora de una tradición literaria en donde se encuentran no pocos ejemplos de obras clásicas que sitúan sus historias en lugares imaginarios inquietantemente reconocibles o en tiempos lejanos sospechosamente próximos. También supone la creación de un personaje, HARU, con el que lectores y lectoras se sienten identificados, sí, y acompañados. Si Flaubert pudo decir “Madame Bovary c'est moi”, a mí me gusta decir que Haru somos todos. He escrito la historia de todos. Ese ha sido mi trabajo. Me encargado de escribir-nos.

 

-¿Desde cuándo te sientes tan atraída por Oriente y de qué modo se concreta esta pasión?

Nada humano nos es ajen. Si hay algo que me resulta interesante en este mundo es la curiosidad. Que no juzga, no aplica prejuicios, no funciona con saberes preconcebidos. La pregunta, para mí, sería, ¿por qué puede a alguien no atraerle Oriente? Oriente, Occidente, o Marte, o Júpiter, o el fondo del mar, o la cúspide del planeta. Si pudiera, escribiría sobre todo. Procuro escribir sobre todo, en realidad. Intento escoger lo que al hablar de lo particular permite hablar de lo general. Aquello sobre lo que se escribe se elige por muchísimas razones que sería complicado sintetizar en unas cuantas palabras, pues responde a lo que cuadra con el proyecto literario que se lleva a cabo. Todos somos orientales. Todos somos todo. A nadie le sorprendió que en mi novela ‘La isla de la última verdad’ escribiera sobre un médico de Nueva York, Mathew Prendel que navega hacia las costas africanas en un velero. ¿Acaso es posible pensar que me queda más cerca Prendel que una mujer oriental que se aplica a una disciplina como el arte del tiro con arco?

  

-La novela quiere ser una vida completa, pero también es una novela de formación.

Imposible escribir una novela que abarque una vida entera y no hablar de aprendizaje, de formación. En este sentido, HARU es una novela de amor por los maestros, los referentes, la transmisión de conocimiento, el esfuerzo (en mi opinión sinónimo de cultura), la elección y el compromiso. El crecimiento personal es una opción. En esta novela se habla de que nuestra vida es consecuencia de nuestros actos. De que podemos elegir nuestros actos, es decir, de que podemos elegir nuestra vida.

  

-¿Qué tiene de particular el tiro con arco? ¿Por qué has elegido esta disciplina? De entrada parece un poco inmóvil y a la vez te hace pensar en Zenón de Elea.

El tiro con arco se parece asombrosamente a la vida y a la literatura. ¿Por qué? Porque solo cuando se aprende que no hay finalidad se comprende su verdadera esencia. Como en la vida, como en la literatura, insisto. Me parece una clara metáfora, muy ilustrativa. La diana no es lo que importa. Lo que importa es que el tiro se haga desde el corazón. El tiro hecho desde lo genuino, desde lo verdadero, desde lo necesario y suficiente es el que consigue crear una diana a su alrededor. Como en la vida. Como en la literatura. Hace falta tiempo para comprenderlo, como en el tiro con arco.

 

 

-La novela rezuma plasticidad y belleza y una gran capacidad de sugerencia. Por ejemplo, ¿cuál es tu relación con la caligrafía?

Soy amante de la caligrafía. Curiosa respecto a ella. No la he estudiado, pero me gusta tomar un pincel, fabricar la tinta, trazar sobre el papel rugoso los trazos. La plasticidad de la que hablas creo que tiene que ver en gran parte con el intenso e importante contacto que hay en toda HARU con la naturaleza. Esa característica, además, es la que permite dar a la historia la sensación de intemporalidad o de dilatación del tiempo.

  

-¿Cómo definirías esos cinco años de aprendizaje?

¿Los del dojo, los del tiro con arco? Solo como los que permiten al arquero saber si lo es, si lo siente, si puede ser coherente con su vida, si está dispuesto a comprometerse. Los años imprescindibles para saber si quiere conocerse. Los años que descubren si quien estudia quiere estudiar y ser o prefiere el camino de tener y acumular. Lo esencial frente a lo cuantificable.

 

-Tras el paraíso, o la concentración, Haru sale al mundo real. No quiero que nos cuentes el argumento, pero sí, dinos, en un sentido simbólico, qué sucede…

HARU se da cuenta de que para Ser hay que dejar de pensar en Tener. Y hasta aquí puedo contar.

 

¿En qué medida has querido desplegar una filosofía, una pasión distinta por la palabra?

Tienes razón al pensar que en HARU subyace una filosofía. Así es. Una filosofía, una ideología, una propuesta de vida, de mundo, de mirada. HARU propone sumar en vez de restar. Unir en lugar de segregar. Conocer en vez de rechazar. Ser en vez de tener. Interesarse por la diferencia en lugar de condenarla. Creo en la palabra. Creo que es posible cambiar las cosas y que para ello hay que SER CONSCIENTES, DARSE CUENTA de que hemos de abandonar el concepto de propiedad, no solo material sino también emocional. Es necesario abandonar las identificaciones para abrazar las identidades. Ser quien se es. Y comprender que se es lo mismo que y con todo. Ser en vez de pertenecer. Son extremos muy distintos. 

 

 

-La novela aborda temas capitales, pero especialmente una idea compleja del amor. ¿Cómo defines ese amor que busca y halla o pierde Haru?

El amor lo es todo. El amor no es una experiencia, es un estado. El estado de la no violencia y la no pertenencia. El estado que permite comprender que todo lo vivo forma parte de ti y que tú formas parte de todo lo vivo. De nuevo, mi estimado Antón, tus preguntas son profundas y requerirían de un espacio mucho mayor para abarcarlas con una respuesta.

-Has citado a Iris Murdoch. Yo también he pensado en Siddharta de Hermann Hesse. ¿Andan por ahí?

Todos los literatos que permanecen andan por ahí. La esencia que nos unifica es lo que permite a una obra ser universal e intemporal. Todo proyecto literario procura dar con la piedra filosofal de la literatura: nombrar lo que es, lo que somos, el misterio. Aunque sea con el silencio que se deja entre líneas.

 

-¿Qué es el estilo y cómo es aquí el tuyo?

El estilo es una mirada sobre el mundo y no se aplica solo a la obra sino también a la vida. Como en el tiro con arco. Cuando se alcanza el estilo verdadero, deja de notarse. Como dicen los maestros de HARU: los discípulos se distinguen por el modo en que tiran. Los maestros no se distinguen. 

 

-¿Por qué insistes tanto que esta novela es la culminación de un sueño, que concentra, en cierto modo, 35 años de escritura?

Bueno, no es que haya yo insistido en ello. Lo que digo es que mis libros siempre se han parecido mucho, muchísimo a lo que yo quería escribir y que HARU no se parece, sino que ES. Y que esto me ha ocurrido después de treinta y cinco años dedicada a la literatura en cuerpo y alma. 

 

*Esta foto pertenece a Heraldo y Heraldo.es

 

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

Hace unos días, durante el recital de Parnaso 2.0, el poeta (y diseñador y publicista Daniel Rabanaque, que continúa la tradición de su padre Julián) me regaló una de sus últimas plaquettes poéticas: ‘Sal para nuestra sed’ (2016). Copio algunos poemas breves.

 

4 POEMAS DE DANIEL RABANAQUE

 

1

el secreto de tu cuerpo

frente a todos los demás cuerpos

una de esas apoteosis

que cada tanto regalaba el sol

 

2

 

tanto amor nos escapaba entre los dedos

a nosotros que esquivábamos porqués

 

entre gatos y desechos

de ese mar que te bebías por la piel

Leías mis manos que no podía entender

Y llorabas al saber que estabas sola

 

3

ya nada te pertenecía

ni siquiera tu huella en la arena

 

4

el amor era sal para nuestra sed

y es ahora estas algas en tu rostro

 

*La foto es de Ferdinando Scianna. 

ÁNGELES MORA: CUATRO POEMAS

ÁNGELES MORA: CUATRO POEMAS

[Ángeles Mora, la poeta de Rute, Córdoba, 1952, pero afincada en Granada, ha sido galardonada días atrás con el Premio de la Crítica por su libro ‘Ficciones para una autobiografía’, que ha publicado el sello Bartleby, de Pepo Paz Saz, con portada de Xoan Abeleira. Copio aquí cuatro poemas breves que prolongar el sentido del título y la experiencia que late en todo el poemario, la experiencia y la hondura expresiva, y quizá cierto pesimismo o temor a la fatalidad o a la derrota.]

 

INSOMNIO

 

Quise seguir durmiendo,

prolongar la línea

de mi sueño

roto.

Pero una sombra

enemiga

me arrastraba al abismo

de mis propias

voces.

 

DINERO DE BOLSILLO

 

Se aconseja no cotizar en bolsa.

Una mujer no aprende

el ínfimo valor de su moneda

hasta que no circula

en el devaluado

mercado de las letras

de cambio.

 

EL AYER

 

El ayer que me hizo

no sé dónde está.

El que me deshizo, sí:

está aquí, conmigo,

presente todos los días.

 

MEDIODÍA

 

Dejándose mecer sobre las olas,

en el papel del aire

escribía una carta al cielo,

o tal vez a la muerte,

esa nube viajera que guarda

el último mañana,

el instante final.

 

*Este desnudo es de Willy Ronis.

 

 

DOS POEMAS DE ANTONIO LUCAS

DOS POEMAS DE ANTONIO LUCAS

 

[Antonio Lucas acaba de publicar su poesía en un volumen en Visor: ‘Fuera de sitio’. El periodista del diario ‘El mundo’, editor de Francisco Umbral para Círculo de tiza, me envía dos poemas: ‘Hombre a oscuras’, que pertenece al capítulo final de inéditos, y ‘Fuera de sitio’, que pertenece a su libro ‘Los desengaños’ y que da título al conjunto de cinco libros y 360 páginas.]

  

                      HOMBRE A OSCURAS

 

 

                                                        [A Vera y Jesús Ruiz Mantilla]

 

                            De la noche recuerda lo que no ha sido el sueño.

                            Tu cuerpo y su cuerpo, el cataclismo de abrazos.

                            Las voces de afuera.

                            La vida creciendo con su infernal abalorio

                            y su ruido en nosotros.

 

                            Va para un año que estamos aquí

                            sin avistar aún naufragios,

                            y somos despacio la fundación de otra selva,

                            el caldero que acoge lo que dos se descubren,

                            las palabras rehenes,

                            el contigo que avanza de mi noche a tu lumbre.

 

                            Te he visto a mi lado, rumbo ciego a deshoras,

                            enmudecer como un pecho.

                            En redonda unidad

                            dibujar una infancia

                            para amarme otra vez

                            o hasta odiarme despacio.

 

                            Este íntimo hambre de saber que aún no duermes,

                            pero estás a mi lado.

                            Esta arteria de sombra.

                            El sanar en lo oscuro la herida del día

                            con secreta herramienta de voces,

                            con cruda progenie de manos.

 

                            Qué falta de ti en lo callado del cuarto.

                            Cómo insiste el idioma en lo que nunca se ha escrito.

 

                            Hay certezas que calman sin ocupar el espacio,

                            y calientan los vientres,

                            y retardan la nieve en la provincia del daño.

                            Hay una esbelta piedad en la nunca aprendido,

                            mundos de sol donde ya no amanece.

 

                            No muy lejos de ti un hombre respira con casera intemperie.                     

                            Su insomnio es amor,

                            lento oficio y remedio.

                            Aceptar la pendiente de una luz que se apaga

                            es su sólo ademán de estar quizá solo.

                            Y pregunta a su sangre.

                            Y responde a sus ecos.

                            Y es un árbol vibrando.

                            Y al callar se rebela.

                            Y se sabe memoria

                            de otras noches en vilo

                            extrañando en lo hondo (con ojos abiertos)

                            un contorno templado,

                            un nocturno calor o lingote de cuerpo.

 

                            Y es el más alto don ese estado de alerta,

                            ese tiempo tan quieto.                                                

                            Pues quien no conoció la tristeza

                            ignora que amar no hace ruido.

 

                            (Inédito)

 

 

 

 

                                        FUERA DE SITIO

 

 

                            Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:

                            unas pocas palabras, unos seres exactos,

                            unas horas muy lisas, una playa (quizá)

                            donde el daño no acecha.

 

                            Imagina la vida como no lo es ahora,

                            no quiero decir como algo perfecto,

                            sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,

                            un tributo al azar sin otro destino

                            que el confín fugitivo de un eco sin rostro.                       

                            Y después cualquier cosa. 

 

                            Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.

                            Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,

                            celebrar lentamente que aniquile mi huella,

                            mi escritura de hombre, mi certeza de surco,

                            ser la alta misión de lo que nunca concluye

                            como no cierra el mar su recado en la orilla.

 

                            Pero no es estar quieto la razón ni la meta,

                            sino un querer más pequeño, una conquista más clara:

                            ver la vida llegar de su noche a tu noche

                            en un cuerpo ajeno,

                            pronunciar su silencio,

                            abrazar su alambrada,

                            desear su vacío,

                            delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,

                            hasta el tiempo sin tiempo

                            del país que no haremos.

 

                             (De Los desengaños)

 

*La foto es de Begoña Rivas.

RETRATO DE LUIS GARCÍA-ABRINES

RETRATO DE LUIS GARCÍA-ABRINES

 

[Hoy, en herado.es, se publica este artículo mío sobre Luis García-Abrines Calvo (Zaragoza, 1923-Conneticutt, 2016), a quien conocí en Teruel con sus hijas Linda y Alicia.]

http://www.heraldo.es/noticias/heraldo-premium/cultura-ocio/2016/05/20/muere-los-anos-luis-garcia-abrines-creador-fecundo-inabarcable-heterodoxo-870959-2091033.html#!kalooga-14969/~arte%20~vanguardias%5E0.75%20~surrealismo%5E0.56%20~Zaragoza%5E0.42%20~literatura%5E0.32

 

Adiós al ciudadano del mundo y surrealista

aragonés Luis García-Abrines

 

Antón CASTRO

Ha muerto en Estados Unidos Luis García-Abrines Calvo (Zaragoza, 1923- Conneticutt, 2016) a los 92 años de edad. Era un espíritu inquieto y transgresor, uno de los últimos surrealistas aragoneses clásicos, vinculado a los hermanos Luis y Alfonso Buñuel, este fue su maestro en el arte del collage. Era escritor, ante todo poeta, musicólogo (editó a Gaspar Sanz y a Juan del Valle y Caviedes) e intérprete de piano, profesor de literatura y amaba el teatro. Vinculado a la Peña Niké, practicó el ‘happening’ y se convertía en un actor improvisado y contador de historias que sorprendía a los compañeros de aquella tertulia.

Estudió en los Jesuitas, en el Miguel Servet y el Instituto Goya y en 1948, tras probar suerte con el piano, se licenció en Filología Románica en Madrid. Por esos años empezó a frecuentar a Alfonso Buñuel, arquitecto y artista del collage, y al grupo de Pilar Bayona (que fue su amor platónico algunos años), entre ellos el narrador de ‘Meterra’ Manuel Derqui, con quien fundaría la sociedad musical Sansueña, vinculada a la Sociedad Filarmónica de Zaragoza. Acerca del vínculo de Pilar Bayona y Luis García-Abrines, cuentan Antonio Bayona y Julián Ruiz: “De cosas de Luis García-Abrines estaba llena la casa de Pilar  Bayona. Desaparecieron el hueso de oliva tallado, la sombrerera con el interior dividido en cuadrantes, y en cada uno de ellos una escena de La boîte à joujoux’ (Debussyana), con sus muñecos, pero queda una pequeña maqueta del rincón de los pianos de la casa del Paseo de la Independencia, con una espléndida caricatura de Pilar, que hace de retrato en la pared, sus sorprendentes y provocadoras cartas, un cuadro, y más cosas”. A la vez también tendía sus lazos hacia los hermanos Miguel y José Antonio Labordeta y a los poetas del Niké, y a esa época pertenecen algunas de sus mejores y más inverosímiles anécdotas. El joven Labordeta le publicaría en el sello Orejudín su libro ‘Así sueña el poeta en sus palabras’ (1960), que sería reeditado en el año 2000 por el Gobierno de Aragón.

Acerca de Luis García-Abrines se comentaban muchas historias. Podía aparecer, se decía, en el mítico café de la calle Requeté Aragonés (hoy Cinco de marzo) con un niño extraviado y lloriqueando que había encontrado en la calle. Ildefonso-Manuel Gil, con el que coincidió en Estados Unidos, contaba que un día, en su casa, recibió a una joven –“debidamente alertada por sus dos hijas gemelas”- en un sarcófago como si fuese la reencarnación de un Drácula aragonés. “Ahora duerme con esa caja de muerto debajo de la cama”, agregaba Gil entre risas, como quien revela una travesura libresca de un buen amigo.

Luis García-Abrines, que se nacionalizó norteamericano en 1959 y llegó a ser juez de paz de New Haven, era un hombre ingenioso y libre, que cultivaba la ironía, una amable idea del sacrilegio, la escatología, el humor, la poesía y la paradoja. Madrugaba mucho para oír el canto del ruiseñor y redactas versos como este: "Una buena palabra es un poema". No podemos olvidarnos de un viaje que hizo a París entre 1951 y 1952, que le permitió saludar a algunos de los aragoneses que vivían en la ciudad como el escultor Honorio García Condoy y el pintor Fermín Aguayo, y a otros surrealistas y grandes figuras de la creación como Picasso, Pierre Boulez y Óscar Domínguez. En aquella estancia conocería a su primera mujer Margaret Jounakos, con quien se casó en 1954 y con quien tendría un hijo, David. Años después, en 1967, se casó con Marie Elle Branchini, la madre de las gemelas Linda y Alicia.

   
Profundamente culto y amante de las lenguas, escribió en inglés, francés, italiano. Quizá sea ‘Ciudadano del mundo’ (1980) el libro que mejor le define. Hay poemas, teatro, poesía visual, fogonazos eróticos, bromas y la somardería aragonesa (José Luis Cano publica ahora una monografía en la Institución Fernando el Católico sobre el humor aragonés); dedica composiciones a sus amigos: Pérez Páramo, Camilo José Cela, Jorge Guillén, Joan Miró, Luis Buñuel, al actor Vincent Price (que encarnó a Drácula y muchas obras de Edgar Allan Poe en el cine) o al gramático Fernando Lázaro Carreter. Hallamos esta perla en una composición para Alfonso Buñuel: "La poesía es una ciencia exacta // puesto que la integral de Marilyn es ella misma // y no hay poema más perfecto que una mujer cojonuda // como, por ejemplo, Gina Lollobrigida".

      A finales de los años 50 se marchó a Estados Unidos, a Yale, donde fue profesor de Literatura Española hasta su jubilación. Otro de sus libros capitales es ‘Crisicollages para Luis Buñuel(1980), que le editó con todo lujo su gran amigo el librero y editor José Alcrudo. Luis García-Abrines despliega un homenaje al realizador calandino, al surrealismo más o menos delirante y al propio collage como técnica fragmentaria que casi todo lo permite, hasta la irreverencia, la provocación, el disparate o el puro juego. García-Abrines pintó algunos cuadros, hacía muchos dibujos en sus personales cartas, como puede verse en su correspondencia con Pilar Bayona, pero el grueso de su producción es el collage, como se verá, de nuevo, en 1988 en su libro ‘Variaciones sobre la donna e mobile. Solo --de gaita-- para hombre’, que le publicó Ildefonso-Manuel Gil en un volumen de gran formato. García-Abrines elaboraba con humor y provocación una mirada sobre la misoginia a lo largo de la historia.

En la Zaragoza de la transición, en 1982, en los tiempos de Ramón Sáinz de Varanda, fue nombrado Hijo Predilecto de Zaragoza en 1982 y en el año 2000 la Diputación Provincial de Zaragoza le otorgó (no pudo venir a recogerla) la distinción Isabel de Portugal, precisamente en el año en que se celebraba el centenario de Luis Buñuel (1900-1981). Con él había recordado a Pilar Bayona (1797-1979) con inmensa ternura, como se puede leer en el disco póstumo que Plácido Serrano recuperó de la intérprete en 1980 y en los documentos del Archivo Pilar Bayona, que Antonio Bayona y Julián Gómez han cedido al Gobierno de Aragón. “Me llamó usted por teléfono. Le oía mal pero imaginé que el objeto de su llamada obedecía a comunicarme la muerte de nuestra queridísima amiga Pilar Bayona. Como buen zaragozano estuve enamorado de ella cuando tenía catorce años, y ello duró hasta los dieciocho. Después tuve una sincera amistad y admiración por su maravilloso arte. Sé que aproximadamente los mismos sentimientos ha tenido usted por ella. Que no descanse en paz en nuestro recuerdo, que siga siempre vivo”.

Que siga vivo también el recuerdo de Luis García-Abrines, el provocador, el surrealista, el artista, el profesor, el enamorado incesante de las lenguas y la música. El poeta que se sentía ciudadano del mundo.

 

*Esta foto de un joven Luis García-Abrines pertenece al Archivo Pilar Bayona que dirigen Antonio Bayona y Julián Gómez, y que acaban de ceder al Gobierno de Aragón.

HA MUERTO LUIS GARCÍA-ABRINES

HA MUERTO LUIS GARCÍA-ABRINES

HA MUERTO EL SURREALISTA LUIS GARCÍA-ABRINES

 

Ha muerto en Estados Unidos Luis García-Abrines (1923-2016), uno de los personajes más legendarios de la Peña Niké. Era profesor, poeta, artista especializado en el collage, musicólogo (editó y comentó al guitarristas Gaspar Sanz), etc. Nació en Zaragoza en 1923, estudió en los Jesuitas, residió en Madrid y en Estados Unidos, aunque siempre retornaba a Zaragoza.

Se casó con Margaret Jounakos, con quien tuvo un hijo, David, y luego con Marie Ellen Branchini, con quien fue padre de dos gemelas, Alicia y Linda, a las que trajo a Teruel a aquellas Jornadas de Surrealismo que se celebraron a finales de los 80 y principios de los años 90. Estuve en varias de ellas y él, simpático y surrealista, les mostraba a sus hijas, con inmenso orgullo, a sus amigos, entre ellos Eugenio Fernández Granell. Eran realmente guapas.

Es autor de libros muy curiosos de poesía y collage como ’Ciudadado del mundo’, ’Así sueña el profeta en sus palabras’ o ’Crisicollages’, entre otros, que le publicó su gran amigo Pepe Alcrudo. Tenía una gran amistad con Pilar Bayona y fundó con Manuel Derqui, y otros, aquella sociedad musical llamada Sansueña. Estuvo muy enamorado de la pianista (se llevaban un cuarto de siglo; se ocultaba detrás de una cortina del estudio de la calle Almagro para oírla) y con ella y con Alfonso Buñuel realizaron un viaje por Sevilla en 1943, se dieron circunstancias simpáticas: Luis amaba a Pilar; Pilar quizá amase a Alfonso y este a su vez se sentía atraído a Luis, que era más joven. O eso sugería un poco Pilar. El poeta y profesor Ildefonso-Manuel Gil era muy amigo suyo (como lo fue Luis Buñuel: ambos lloraron la muerte de Pilar Bayona, arrollada por un turismo, en el actual Paseo de la Constitución en diciembre de 1979) y, tras su regreso de Estados Unidos, se escribían a menudo; fruto de esa amistad fue la publicación en la Institución Fernando el Católico de ’Variaciones sobre La Donna è Mobile. Solo -de gaita- para hombres’ (Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1988), que al poeta de ’Las colinas’ le hizo muy feliz. En 1982. Luis García-Abrines Calvo recibió la medalla de Zaragoza y en 2000 el Premio Isabel de Portugal, aunque entonces ya no vino a recogerlo.

 

*https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b4/Luis-Garc%C3%ADa-Abrines-Calvo.jpg/300px-Luis-Garc%C3%ADa-Abrines-Calvo.jpg

ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE LEE 'EL MUSGO DEL BOSQUE' (PUZ)

Siempre es un gran año para Antón Castro

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Antón, que acaba de editar un soberbio extra sobre Cervantes de su premiado suplemento literario del Heraldo, A&L, y de sacar un gran libro, Los Sitios, con fotografías de Andrés Ferrer (su densa lectura nos llevará a otra reseña, en breve), ha publicado en las Prensas Universitarias de Zaragoza un primoroso libro,El musgo del bosque, en que mezcla recuerdos y sueños, poemas y ensayos biográficos, rumores de viento y de personas. Muchas cosas nos llaman la atención en este libro de madurez, que recolecta escritos dispersos durante años:

“Un poeta se alimenta de recuerdos”, nos dice. También de alusiones musicales (he buscado de inmediato, mi incultura musical es enorme, y he escuchado a King Crimson y Eyes wide open…). Y he casi visto esa “loca del bosque” que muestra una Rosalía de Castro que perdió la cabeza; y a seguido, Amancio Prada, el trovador de las neblinas y las espigas.

Canta a su primera radio, “un arsenal de sonidos, de músicas del mundo, de voces envolventes”. A un amor inesperado, quizá soñado de tan hermoso. A los álbumes de fotos, el cine y la cercana y temblorosa prima en la penumbra, que “desordena y paraliza el deseo”. A esos fotógrafos, quizá Leopoldo Pomés, “que van más allá de la luz, alquimistas de la imagen, calígrafos del aire”.

Trata de muchas gentes que conoció, leyó, entrevistó, amistó: de García Pavón a Torrente Ballester, en unos deliciosos encuentros; José Hierro que, como Baudelaire, cree en la ebriedad de la poesía; Gabriel Celaya, “paladín de la metáfora” y su musa cotidiana, Amparitxu. Recuerda su viejo gusto por Mercè Rodoreda, devorada en cualquier sitio, a la que homenajearía llamando Aloma a la hija recién llegada, como uno de sus personajes. La “Razón de amor” de Salinas, evocada al encontrar el definitivo, de la compañera para siempre.

Se siente “el hombre más impertinente e inoportuno del mundo”. Y cree en “un mundo de mujeres bonitas y de obreros rebeldes donde todos seríamos irremediablemente libres”. Y hace también alusiones muy cercanas, como la del pintor aragonés Pascual Blanco, “rodeado de tórculos y planchas, entregado a la materia”, o los caminos paralelos de Eduardo Laborda e Iris Lázaro. En fin, comparecen el deslumbramiento ante Rembrandt en el Prado, un Moscú en un viaje inesperado, con toda su enorme carga cultural. O la fascinación de un último concierto en el Maestrazgo, emocionante recuerdo de José Antonio Labordeta.

Un libro para disfrutar, pensar, sentir. Un nuevo paso, en esta gran literatura por entregas que es la obra, ya ingente, de nuestro tan querido y admirado amigo.

 

*En la foto, la actriz Edwige Fenech que aparece en 'La isla del cine'. La tomo de aquí: http://images2.corriereobjects.it/methode_image/2013/12/24/Spettacoli/Foto%20Gallery/07spe10f1-068_MGzoom.jpg?v=20131226163925