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Antón Castro

Escritores

'ONTOLOGÍA POÉTICA' DE J. C. ELIJAS

JUAN CARLOS ELIJAS: POEMAS DE 'ONTOLOGÍA POÉTICA'
El escritor Juan Carlos Elijas (Tarraco, 1966), acaba de publicar 'Ontología Poética' (1998-2014), con prólogo y selección de Javier Peñas Navarro y epílogo de Pilar Gómez Bedate, viuda de Ángel Crespo, de quien se cumplen ahora 20 años. El libro aparece en el sello Isla de Siltolá de Javier Sánchez Menéndez. El autor me envía u na pequeña selección de sus poemas. La foto de Juan Carlos Elijas la tomo de aquí: 

http://2.bp.blogspot.com/_-HasSHOm16o/TKiMXmF168I/AAAAAAAAB_4/MIjTNwCzT7E/s1600/foto1.jpg]




POEMAS DE JUAN CARLOS ELIJAS

PRIMERA NOTICIA

Odiar y amar a un tiempo, qué vano sacrificio
L. MARTÍNEZ FALERO

y puede que haya sido caro el precio
para este final que muere con la página

hago mío
este ruido que cruje
de pasos en mi abdomen
y este aliento de polvo desbocado
y este gas que rebota con su aceite
contra el velo culpable de la última nómina

albergo la impresión de haber llegado
tarde a todas partes, de haber
tomado mal el pulso al abandono
o abrir a cada hora la celda del olvido
y hallar el cuerpo ahorcado de presuntas bellezas

quizás leyendo a Cernuda te entienda
peor
puedo omitir los versos más felices
esta noche o templar la protesta con un poco de blues

quizás no haya otro remedio
que aparcar en la doble fila del desencanto
e invocar tres caídas en el nombre del miedo

y puede que una espora del soplo que se extingue
invente en tu ventana las ruinas algún día
de ese viento rubio que te arrulla desde Oriente

sé que dirás que resulta un insulto
pronunciar el silencio con las voces mayúsculas
y escribir de tu parte al deseo salvaje
que relincha en su jaula

acaricio el incendio secreto de la noche
y aballestan tus labios en fundida respuesta
el vencido velamen que las manos gobiernan

y de los dedos la fiebre se vierte
descalza sobre este poema
con olor a vinagre con olor a ese ungüento
legítimo y prohibido
—de amor sí y de odio—
que condena al delirio a cadena perpetua

de 'Vers.o.s. atávicos' (1998)


NOVIEMBRE

[lo has llamado el otoño de las rosas.
Aspíralas y enciéndete]
FRANCISCO BRINES

comprueba así el horror de la pureza
desabrochando la última blusa
antes de que el día condene
con su luz de nuevo la alcoba
sostén en tus manos el peso
acuoso y túrgido del seno
que afirma su verdad temblando
bésalo en su cima estriada
y conserva el calor que endurece las venas

de 'Vers.o.s. atávicos' (1998)



LA RECOGIDA DE CADÁVERES

1

Nosotros, que trajimos al desierto la memoria de la nieve, con una fe de ratas perdida en los oscuros pasadizos del olvido hacia la nada.
Nosotros, que en soledad fuimos ciervos contra la soledad mayor, contra la compañía de la manada y sus cuchillos y sus canciones.
Nosotros y nuestras huellas en el sendero que atraviesa los bosques de alisos y de fresnos, donde sonaron las ráfagas en otro tiempo y los cuerpos rodaron al humilladero del barranco.
Nosotros, que aprendimos a interpretar el vuelo de las águilas, su ataque majestuoso y su pieza, liebre o corza, herida mortalmente con un temblor o un beso o un disparo.
Nosotros estamos aquí, en los roquedos erosionados del abandono, y creemos oír desde la espesura la voz del pantano y sus aves de uniforme, la espesa noche del desfiladero.

de 'Camino de Extremadura' (2005)

UN DÍA DE AGUACERO

Paris, me moriré un día de aguacero. Los jueves un dragón viene a la ciudad poniendo el dedo y deja caer su vómito de fuego hasta la ceniza.

Cada jueves de cada otoño un dragón busca con su mechero, con su cintura, la campánula de Hécuba, la alcaldesa, la que tiene su vientre repleto de belleza.

Paris, torre fiel para mis muslos, ambrosía para mi lengua y para mi boca, flecha para un talón de dracmas o de francos o de dólares.

Paris, con aguacero, tus pasos en la estación del norte, en la orilla izquierda del río, tu viaje de regreso con el botín pendiendo de tu falo.

Esos caballos que han salido en tu busca siguen trotando por el poema silenciosos, derramados, eternos.

de 'Delfos, me has vencido' (2009)


DESDE LA TORRE DE SU TEMPLO

He ahí la casa tantos años cerrada,
la que ha visto desfilar a los ejércitos del frío,
la que tuvo sus tripas acordadas para una música
que dijeron pura sus habitantes hoy ya entre la tierra.

El patio o el corral bajo la parra,
los ríos de la sombra que acuden cada noche
a templar su canción con las voces de sus muertos,
todas las auroras de cada otoño en cuarentena.

Las hoces y guadañas aún desatendidas,
los cedazos de la edad o la insistencia,
el yugo estrecho de las cosas que reposan
desde un tiempo infeliz de telaraña.

He ahí el inventario de los que nos fundaron,
sus objetos que hoy nos miran desde el paraíso
amueblado para la consumación, los cencerros
que nos llaman desde la torre de su templo.

de 'Cuaderno de Pompeya' (2009)


III

la taranta del tiempo
cualquier día una maceta
al salir de casa

habremos amado
con la piel y la palabra
la infancia Nino Bravo
camino de Madrid

mi vida sucesiones
de entreactos 
la sangre de mi máscara
la lengua bañada
en brezo
de mis antepasados

y afuera los cursis
firmando sentencias de muerte
el disparo primero
en la cabeza
y por último el trasplante
las recién nacidas lloran
entre raspas y botellas
vacías 
en un cubo de basura

y tú
talento y cálamo
te arrebujas en la manta
toses y apuras
un ron caliente
y templas y decides
qué palabra escribir
para poner también la vida
mientras el otro Benengeli
querrá la historia a su manera

de 'Nuevo aullido para Allen Ginsberg' (2011)

CLEMOT CON 'POLARIS' EN CÁLAMO

CLEMOT CON 'POLARIS' EN CÁLAMO

FERNANDO CLEMOT PRESENTA ’POLARIS’ EL 17 EN CÁLAMO
[Este jueves, 17, a las 20 horas, en Cálamo, el narrador, profesor y actual director de la revista ’Quimera’ Fernando Clemot (Barcelona, 1970) presenta su novela ’Polaris’ que acaba de publicar en el sello Salto de Página. Lo acompañarán su editor Pablo Mazo y el escritor y periodista Sergio del Molino. Aquí, por cortesía del autor, ofrezco una sinopsis del libro y un breve fragmento de la novela.]

SINOPSIS DE ’POLARIS’
Océano Ártico, 1960. Todo ha cambiado en el Eridanus, un viejo
barco de prospecciones anclado frente a la remota isla de Jan
Mayen. En pocos días las camaretas de la tripulación se han
convertido en calabozos y la despensa es una sala de interrogatorios
donde Vatne y el misterioso señor Dodt ejecutan con saña su
trabajo. Ahora es el turno de interrogar al doctor Christian, el
médico del barco, inestable y enfermo, con lagunas de memoria pero
también con repentinas franjas de luz que tratan de exprimir sus
carceleros. Durante este interrogatorio implacable irá aflorando la
extraña relación que unía al doctor con Mutter, su ayudante, y con
otros miembros de la tripulación: el capitán Farrard, el
contramaestre Strand y los marineros Rysdal y Agger. También
aletea sobre el interrogatorio el traumático recuerdo de la guerra, de
otras expediciones y la omnipresencia de La Central, la compañía
naviera para la que trabajan todos ellos, que ejerce un control
estricto sobre el barco a través de las cartas de órdenes, un sistema a
primera vista aleatorio y estúpido pero que encierra un enigma
terrible.
La travesía del Eridanus entre Islandia y Jan Mayen se
convierte en un descenso a los infiernos, la entrada a un mundo
bárbaro, hostil, donde no pueden tener cabida la felicidad o la
esperanza siquiera. Otros ejes sobre los que discurrirá ’Polaris’ serán
la memoria y sus engaños, el poder y las herramientas de control, los
traumas, la ansiedad y el dolor. La narración está articulada a través
de un estilo intenso, exhaustivo, que combina diferentes registros
narrativos, en muchos casos adaptados al momento que describe, y
con los que se tratará de dar luz a alguno de los rincones más
escondidos del alma humana.

FRAGMENTO DE LA NOVELA ’POLARIS’
“Fíjese en una explosión atómica. Ahí sí que está contenido el nuevo
dios. En ese eco está resumida la nueva dialéctica: en su resplandor
se resume la demolición de un mundo que no podía sobrevivir. Está
todo en ese hongo que se eleva sobre los campos y las montañas,
fíjese en su altura, ¿hay algo más imponente, más aterrador?,
observe su virilidad, el hongo de humo y ceniza que la corona
impresiona más que la mayor de las catedrales. Ahí están nuestras
tablas de la ley, en ese temblor de cerámica de la explosión. La
religión sólo puede estar basada en el miedo; las bóvedas y las
pinturas lacrimosas hace siglos que dejaron de impresionar. El
hongo atómico sí que estremece, es la nueva magia, el alma de este
nuevo dios la puede encontrar ahí, en esa sacudida que anula
nuestra voluntad, que nos hipnotiza y llena de fiebre. No hay una
fuerza natural superior, ni un huracán, ni un terremoto, ni la mayor
de las tempestades. Este poder es ahora el amo del mundo. Es la
gran herramienta aunque hay más; piense en la radio: es la
revelación de la verdad de la nueva religión en cada uno de los
hogares, ya no hay sermones, ni libros ni biblias. En este maldito
barco ha estado atronando semanas como un mantra, les daba
confianza a miles de millas de su origen, es la voz de dios en cada
uno de los hogares. Sólo la ausencia del mensaje tiene la capacidad
de crear el caos. Dios ya no está en el interior de cada uno de
nosotros: lo tenemos en el martillo de nuestros oídos, raspando en
nuestras retinas. El nuevo dios no se esconde porque está en todas
partes: en el tubo de imagen de un televisor, en la aguja de los
tocadiscos, en el martillo de una pistola y en el estallido de un
cohete; bate en el corazón de los generadores. Dios se contonea en
una pantalla, tiene músculo, abofetea, dispara, baila claqué y canta
en un musical: brilla como un universo entero en el filamento de una
bombilla…”
(Página 186 del manuscrito)

LUIS TAMARIT: DE 'METÁSTASIS'

LUIS TAMARIT: DE 'METÁSTASIS'

[El poeta valenciano lleva muchos años, alrededor de 30, trabajando en una auténtica obra en marcha, ’Metástasis’, de la que hoy ofrezco un anticipo. Casi un diario poético con más de 800 poemas de los que prepara una edición. Acaba de visitar Zaragoza y el Festival Internacional de Poesía del Moncayo.]

LUIS TAMARIT

 

Avance de su poemario 'Metástasis'.

 

La misión del poeta no es tanto contar las cosas que realmente han sucedido cuanto narrar aquellas cosas que podrían haberlo hecho de acuerdo con la verosimilitud o la necesidad. El poeta y el historiador se distinguen en que el historiador cuenta los sucesos que realmente han acaecido, y el poeta los que podrían acaecer. Por eso la Poesía es más filosófica que la Historia y tiene un carácter más elevado que ella, ya que la Poesía cuenta sobre todo lo general, y la Historia lo particular. (Aristóteles)



1

 

 

El verdadero poema es una visión y una zarza en llamas en mitad de la noche

 

No prestar atención al matiz conduce a la ceguera

 

La mitad de la luz no será de una sombra el doble

 

 

2

 

 

La verdad del poema alimenta un fuego que no se consume en el interior de los ojos

 

Incendio donde arden sin cesar todos los bosques

 

Apresúrate aún queda cuerpo para el dolor

 

3

  

Cada cuerpo expresa una existencia inacabada cada generación desaparece incompleta

 

El color de la dicha no refleja el lugar donde somos

 

Tampoco el poema del cuerpo el cuerpo del poema

 

 

4

  

Cuerpos y poemas hablan del matrimonio de la madera y la ceniza del divorcio del fósforo

 

En la hendidura de la roca semillas sin esperanza

 

Lo visible en lo invisible la parte en el todo

 

5

 

Luz insumisa pájaros ardiendo iluminan el cielo en las noches sin manos

 

Un piano persigue mi cuerpo por la memoria de la música

 

Entre lo inaccesible y lo inexpresable el ojo calcinado

  

6

 

 

Árboles errantes florestas fugitivas el fuego perdura en lo que enterrado respira

 

Donde los muertos alumbran los sueños no nacidos

 

Donde los muertos crecen hacia dentro todavía

 

7

 

 Alianza y condena las flores no son sino promesas del perfume heraldos de otro mundo

 

Charcos donde la lluvia refleja el porvenir de las palabras

 

Todo comienza y alcanza su fin al otro lado del muro

 

 

8

 

 

Los muertos viven en nosotros y los vivos están muertos aunque no conozcan su tumba

 

Muestran que la oscuridad no es sólo ausencia de la luz

 

Cantan una canción de cuna canción que nadie escucha

 

9

 

Considera cada cuerpo una vela encendida considérate la cera y la llama unidas

 

Si el silencio no existiera la música lo habría inventado

 

Considérate dichoso por el luto en las despedidas

 

 

10

 

 Cuerpos y poemas vagan por la muerte sin detenerse en las posadas sin descansar jamás

 

El rumor del viento en ramas abolidas arboledas ardiendo

 

De la luz a la oscuridad constelaciones en marcha

 

11

 

 

Huesos y carne hablan de lo que nadie ha visto hablan de un sol desconocido

 

Un idioma sin cuya presencia el dolor no estaría completo

 

También tú hablas para los que tienen aún ojos y oídos

 

 

12

 

 

Revelación y ocultamiento la cal enquistada en las cisternas el cieno empozado en los ojos

 

Un país aprendido cada día y olvidado cada noche

 

Llamamos experiencia a la abrasión de los rostros

 

13

 

Entre lo fugitivo y lo permanente lo que se arrancó la lengua lo que permanece sin habla

 

Aluvión de palabras enterradas y resucitadas cada día

 

Necesitamos olvidar para seguir recordando mañana

 

 

14

  

La primavera se llena de verdores exuberantes y pájaros anidando en el campo de visión

 

Nada del color que conoce la curvatura del dolor

 

La plenitud del azar enredándose en la dispersión

 

15

 

Totalidad diseminada azules del azul interminable se deslizan por los días

 

Lapidación tras lapidación dispersión tras dispersión

 

Harapos del viento hormigón de cenizas

  

16

  

Las palabras se empeñan en decir lo indecible las piedras muestran el dolor de los cuerpos

 

Cada sombra es una luz incompleta una pasión enlutada

 

Un cambio de perspectiva en el espacio y el tiempo

 

17

 

Desaparecidas las estrellas de lo audible queda el sufrimiento de las brújulas

 

El negro más intenso ocupa el lugar del firmamento

 

La migración de las aves no encuentra lugar

 

 

18

  

Arden las cúpulas de las ciudades no pudiste apartar la mirada no podrás cerrar los ojos

 

Climas sin clemencia la ceguera no exime de la culpa

 

Una herencia sin dueño también para nosotros

 

19

  

De umbral en umbral escombro sobre escombro efímeras promesas palabras voladoras

 

Como cirios consumidos ante el sol de la muerte

 

Excrementos de pájaro sobre los restos del ahora

  

20

  

Noche tras noche las horas se pudren en su desesperación como nosotros en la nuestra

 

En las ventanas abiertas de una casa vacía nubes errantes

 

No hay vuelta atrás no podrías volver aunque quisieras

 

*La foto es de Lucas Tomaszewski.

EMILIO QUINTANILLA BUEY: 'EL MAPA'

EMILIO QUINTANILLA BUEY: 'EL MAPA'

     [Emilio Quintanilla Buey me envía este poema con la siguiente nota: "creo que en estos días cobra especial actualidad. Puede tener un interés añadido dada mi condición de poeta nacido en Cataluña. El poema fue premiado en Madrid, en el Premio Internacional de Poesía "Vicente Aleixandre" 2002. ]

 
                            

 

 

EL MAPA

Un poema de Emilio Quintanilla Buey

 

Yo sigo viendo España tal como la veía

 en el mapa que había en mi escuela de niño.

Así aprendí a quererla y así es como la quiero:

una policromía en fondo azul marino

festoneada en blanco —la espuma de tres mares—

y colgando de Europa como cuelga un racimo.

Era un bello ensamblaje de tierras diferentes

el mapa de mi escuela de un pueblo palentino.

 

Decía mi maestro que la forma de España

es una piel de toro. Y vibraba al decirlo,

pero a mí me recuerda la colcha de una cuna

hecha por una abuela con retales cosidos.

Por eso algunas voces dicen que está mal hecha,

que hay que recomponerla, que hay trozos mal unidos,

 y se invoca la historia, fijando cada uno

el momento en que empiezan a contarse los siglos.

 

Amé y amo aquel mapa. Lo dibujé mil veces,

 crecí con él, y llega a tanto mi cariño

que ahora, muchos días, me acerco hasta la escuela

para ver si en España sigue todo en su sitio.

Y me fijo en el mapa. Sobre todo en su forma.

Quiero ver si está intacto en todo su perímetro

o si falta algún trozo en la parte de arriba

 (Suele ser esa parte la primera que miro).

 

Si algún día compruebo que el mapa no está entero,

que por el uso torpe de un bisturí político

a mi España del alma le falta algún pedazo,

que alguien la ha desgajado y se la ha repartido,

allí mismo, en la escuela, se hará grito mi rabia

sin poder contenerme delante de los niños,

porque algo en lo más hondo de mí estará sangrando;

alguien habrá arrancado un trozo de mí mismo.

 

Ahora que aún es tiempo, a pesar de mis años

subiré hasta la cumbre de un elevado risco

y gritaré hacia el norte, hasta quedarme ronco,

poniendo mi maltrecho corazón en el grito:

¡Dejad en paz mi mapa! ¡No descosáis España!

 ¡No desgarréis la colcha que con tanto cariño

cosió un día una abuela, hace ya muchos años,

para cubrir la cuna donde todos nacimos!

 

 

*Esta foto es de Antonio Arissa.

MICRORRELATO: EL ESCORPIÓN

MICRORRELATO: EL ESCORPIÓN

EL ESCORPIÓN. 2008

 

Aquel hombre salía de paseo y siempre se encontraba con un escorpión. Tomaba el sol sobre una piedra, cada día en un lugar distinto. Al cabo de unas semanas, algo contrariado, el hombre hizo un ademán brusco de matarlo. El escorpión le dijo: “Avanza y no me pises. Yo también soy el camino”.


Antón Castro

BUSUTIL: DE VIRGINIA GALVIN

[En su sección Marcapáginas de 'La Opinión de Málaga', el escritor y periodista Guillermo Busutil reseña el libro ’La vida en cinco minutos’ de Virginia Galvin que ha publicado el sello Círculo de Tiza. Ella es subdirectora de ’Vanity Fair’, de donde tomo la foto, y el libro nace de un blog que empezó hace seis años.]

 

BAUDELAIRE ES MUJER

 

GUILLERMO BUSUTIL

Virginia Galvin es una flaneur. A cualquier hora del día. Da igual el lugar. No importa si camina bajo la lluvia, si refugia su tarde dentro de un libro, si asiste a  un desfile de moda, si conversa y escucha en una cena cultural. Tampoco si bebe consigo misma en la barra de una isla de carretera. En cada momento caza instantes. No puede evitarlo. Tal vez sea por su instinto natural, por su curiosidad de periodista, o porque necesita llenar sus insomnios, una vez en casa y con los tacones desmayados en el suelo. Virginia Galvin sabe que leer es entrar en la vida diaria, abierta a todas las vicisitudes e impresiones que salen al paso. Que leer es sentarse en el metro, mirar alrededor del café, afinar el oído a favor del ruido y la respiración humana, descoser las apariencias, y preguntar qué hay detrás de cada cosa. Incluso detrás de uno mismo. No sé cuando leyó a Baudelaire pero está claro. Su sello flaneur desciende de él. «El amante de la vida hace del mundo entero su familia. Penetra en la multitud y se transforma en un caleidoscopio dotado de conciencia que, en cada uno de sus movimientos, reproduce la gracia intermitente de todos los fragmentos de la vida».

Así es Virginia Galvín. O al menos lo cumple a rajatabla en La vida en cinco minutos. En cada uno de los capítulos en los que conversa acerca de los ex, de la maternidad, de la comunidad de vecinos, de la familia, de las diferencias entre pareja y amor, del naufragio que cada uno esconde, del sexo, de la ficción de los viajes, de la literatura, de la anatomía de una maleta, de cómo divorciarse de un amigo o del sueño recurrente de despertarse y tener la cocina recogida. La vida es su chistera. Sus huellas, las palomas, los pañuelos y los naipes con los que prestidigita el aliento de un instante que estalla, igual que una burbuja de humanidad, entre la prisa mecánica y los señuelos de la supervivencia. Y esa magia, inteligente, irónica, con una pizca de aséptico escepticismo y un pellizco de ternura, la escribe como quién conversa con sus lectores. Lo mismo que si estuviese haciendo un striptease de sus accidentes, de las ilusiones que se perdieron, de los últimos sueños a los que uno se arriesga. Y también de las gratitudes que se valoran desde la experiencia. Sus piezas son como raspar un callo molesto y sanar con un beso una cicatriz que no ha mudado la piel del todo. El expurgo y el bálsamo alambicados en una madurez en paz consigo misma, elegante y vital, brillante en la carne de la literatura, y en el dibujo que traza con ella. Su herramienta es el lenguaje que –como ella defiende– debe suceder entre el gozo y el látigo, y al que nada le sobre ni le falte. Cada término debe iluminar un tramo del túnel. Y a fe que lo consigue, conforme escribe esta forma de conciliarse con los desperfectos humanos de la vida y sus relaciones.

A Virginia Galvin no le gusta que le mientan, que le impongan ni que la clasifiquen. Quizá por eso mismo su estilo no se esconde, se mestiza, se alza y se escapa entre sus lecturas de Carver, de John Berger, de Lorrie Moore, de Virginia Woolf, de Susan Sontag y Dorothy  Parker. De cada uno un rasgo, de todas su espíritu y al final la rebelde flaneur que se encara sin remilgos, sin rellenos chick-lit, sin tensión dramática ni moralidad zen, con las cosas corrientes que nos identifican, nos equivocan y nos reeducan. Son lecciones compatibles y compartidas dentro de un libro unisex en el que regala palabras, sentido común, humor y arte culinario con emociones. En los tranche de vie de sus historias puede picar ajo, meter guindilla, espolvorear perejil y quemar el azúcar para convertirla en crema brulée. El resultado es una deliciosa receta contra la estupidez, la impostura, los yugos, los miedos, el soufflé de los conceptos de moda. Y lo consigue porque casa con exquisitez las emociones comunes, lo doméstico y el periodismo literario. Porque es chispeante al desmaquillar tópicos y tabúes, y porque no deja de la vida cotidiana casi ninguna incógnita sin resolver. La vida en cinco minutos, un excelente manual flaneur para este siglo tan confundido.

 

FICHA
La vida en cinco minutos
VIRGINIA GALVÍN
CÍRCULO DE TIZA
20,90 €

 

Círculo de Tiza publica este libro de Virginia Galvín, una suerte de bitácoras de la vida de una mujer madura que no quiere sentirse encorsetada en una sociedad que pide mucho y ofrece poco.

 

 

http://www.opinionmalaga.com/especiales/libros/2015/09/07/baudelaire-es-mujer/

PEDRO BOSQUED: 'PIELES DE ITALIA'

PEDRO BOSQUED: 'PIELES DE ITALIA'

PEDRO BOSQUED PUBLICA 'PIELES DE ITALIA' EN CONFLUENCIAS

Pedro Bosqued es un escritor muy especial: es farmacéutico, un lector muy atento, ha hecho cursos de escritura, un viajero tranquilo y un espléndido y sutil cronista del Real Zaragoza.Desde hace varios años es asiduo colaborador del suplemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón. Ahora, en el sello Confluencias, con ilustraciones de Mar Lozano Reinoso, publica su primer libro: 'Pieles de Italia'. Aquí ofrezco un fragmento. El libro se presentará en Zaragoza el próximo día 28, a las 20 horas, en el Teatro Principal.


LA PIEL DE CREMONA. Por Pedro BOSQUED


    Como ciudad padana que es, su tejido no puede olvidar la piedra. La piedra que configura a las ciudades medievales, los burgos que tenían en sus torres, el punto de referencia. Cuando se llega a ella, se han atravesado varios pueblos con torres. Pero son muy peculiares, asemejan chatas; puede que sean coquetas, amplias de base, no necesitan erguirse para dominar la llanura. De hecho parece que se han acomodado tanto a la niebla que le tienen miedo al viento, por eso a lo mejor se hacen las remolonas a la hora de coger altura.
    Se la han dejado toda al Torrazzo, su nombre no puede esconder su fisonomía, la torre campanario más alta de Europa es también el faro de todos los violines que nacen aquí. Subirla, un antojo al alcance de casi cualquier zancada, sobre todo de las que después de tanto llanear piden mover la pierna en vertical. Después de visitar sus quinientos dos escalones uno comprende de qué está hecha la ciudad. De colores tomados, de un arcilla sangrado, de un gris ceniza, un blanco tocado de humedad, y un negro desacralizado que combina con todas las tonalidades. Si se tiene suerte y puede uno subirla sin gente, solo oirá el rastro de sus huellas en la piedra, a lo sumo oirá un bisbisear que le hará redoblar el silencio. Son las palomas que se mueven por el pasillo de su casa sin mirar a nadie, a su aire. Nada que ver con el ventoso que las lleva cuando alzan el vuelo. En la base, la torre es de planta cuadrada, lo que permite tener sensación de amplitud cuando las fuerzas aún acompañan. Se convierte después en una estructura de planta octogonal que obliga a subir a través de una escalera de caracol inesperada cuando se empezó el ascenso. Lo que sería su barandilla no es más que la piedra pulida por millones de manos que dan una sensación sedosa. Una agradable percepción para cuando la falta de oxígeno se empieza a acumular. Si uno se despista, su mano caerá en terreno arisco, se raspará y comprenderá lo que es salirse del camino. Otro tacto que nos aproxima a la lija que creíamos haber olvidado cuando los pupitres eran de madera y en las escuelas estaban los caminos marcados. 
    Cuando uno llega arriba entiende la piel de la ciudad. Sus construcciones la delatan, o mejor dicho, son tan manifiestas que hablan a las claras de cómo son. A la izquierda de la plaza los monumentos religiosos; girando la vista a la derecha, los civiles le recordarán lo que fue una ciudad rica e independiente. Cuna de los Amati, Guarneri y los Stradivarius. Este último apellido es delicia aparte. Salpicada de luthiers, uno no deja de maravillarse de la suerte que tiene Gaspar. El luthier de la plaza del ayuntamiento extrae la madera, la pule y después de encolar el futuro violín, levantará la vista para no intoxicarse y verá por enésima vez la fachada de la catedral y los ciento doce metros del Torrazzo que todo lo preside.
    Cuando Francesco Sforza y Bianca María Visconti presidieron su banquete nupcial en octubre de 1441, tomaron de postre el primer turrón cremonés. Con la forma del campanario de la catedral, el dulce se bautizó como Torrazzo —o Torrione—, de ahí el actual Torrone, el postre que no falta desde entonces en ningún mes del año. 
    Seguro que lo come el quiosquero que a mitad de mañana en mangas de camisa pero con bufanda deja su sustento con el cartel de Torno subito más feliz que unas pascuas. Pasa el tiempo para esta ciudad, aunque a veces no lo parezca y otras dé la sensación de que no lo hay, de que todos están ahí desde hace tiempo y por mucho tiempo, por no decir siempre. Han pasado ya muchas pascuas para esta piel reventada de años, pero no de achaques. Lo prueba que mira adelante con humor, peso y cafeína. En un edificio en reconstrucción se anuncia la apertura de un Café literario. Su reclamo, Dante y Dalí. Dos des para un café, dos personas hechas personaje que podrían sentarse en una mesa de café y olvidarse de él, o del de enfrente, o con el de enfrente crear lo que nuestra mente no alcanza. ¿Se imaginan su crítica de la cata de café?
    Mejor abandonamos sus callejuelas entre el olor a cola de pegar y a dulce de almendras. Cola dulce para pegar almendras. Nada que ver con el zumo de zarzaparrilla de los sitios donde las torres no se achatan, desafían a la niebla y dictan el ritmo. Aquí se tiene que esconder ante la exhibición de buen gusto de los lombardos con más perspectiva.


NOTA SOBRE EL VOLUMEN


'PIELES DE ITALIA'. DE PEDRO BOSQUED
Desde la coqueta Alessandria a la utópica Sabbioneta pasando por las ciudades estado como Siena o Mantua. Huellas que sus murallas dejan en el que las visita. Paseos voluntarios por ciudades que no necesitan publicitarse para demostrar que lo bello a veces no está bajo los focos, sino a un paso de nuestra voluntad de aprender. Con ilustraciones originales para cada ciudad-piel, un libro que deja en el lector la huella del buen papel. 

Un libro distinto, de viajes pero reposado, de percepciones pero de emociones, de prosa pero sin esquivar lo poético. Ilustraciones divergentes para textos que no pueden ni quieren converger. Pieles de Italia es un libro único que deja huella en cualquier piel sensible, la que cada lector lleva dentro. La que cada una de estas ciudades italianas dice sin proclamar. A veces en el medio está la virtud. Italia sigue siendo el país más visitado del mundo en número de turistas. Pero la gran mayoría se concentra en Roma, Florencia o Venecia. Es hora de ampliar el compás de la geografía italiana. Italia ofrece muchísimo más.

 'Pieles de Italia' va dedicado a lectores con curiosidad por viajar, y es un libro que encaja no solo en librerías de viajes, sino también en las artísticas, por sus ilustraciones tan marcadas, y en las literarias por su rasgo poético. También es un gran atractivo para los lugares donde están los Institutos italianos de cultura, escuelas de idiomas, literatura y viaje en cualquier rincón que aprecien las ciudades medievales bien hechas, mejor conservadas y aún mejor habitadas. 

 

Pedro Bosqued nació hace 363 años después de que Shakespeare acabase Romeo y Julieta. No solo por eso ama lo italiano. Tuvo algo que ver con que hay una Società Dante Aligheri donde se encontró por primera vez rodeado de terráqueos. Allí apareció Pedro en medio del páramo pendiente de cauterizar que es Zaragoza. Farmacéutico tras su paso por la olímpica Barcelona. Cursó el primer Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. Colabora en el suplemento cultural Artes & Letras de Heraldo de Aragón. Finalista del IX Concurso Faes Farma de Relatos por El circo de los mejillones.
*Las ilustraciones son de Mar Lozano Reinoso. 
https://marlozanoreinoso.wordpress.com/

VILA-MATAS, PREMIADO EN EL FIL

ENRIQUE VILA-MATAS: PREMIO FIL DE LA FERIA DE GUADALAJARA

Nos complace -dice desde el gabinete de comunicación de Planeta Seix Barral, Elena Blanco- compartir con vosotros que Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) ha ganado el premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015, de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 

http://www.fil.com.mx/reco/premiofil_fil.asp

En previsión de que queráis haceros eco os enviamos las primeras declaraciones de Enrique Vila-Matas tras conocer la noticia:
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El premio es una agradable noticia que me llega de Jalisco, de la tierra de Juan Rulfo. Y la sitúo en el contexto de mis estrechas relaciones desde hace un cuarto de siglo con la literatura latinoamericana. El premio lo veo no tanto como un mérito mío, sino como un regalo muy generoso procedente del país que primero apreció mi literatura.

Me dicen que el premio reconoce la obra de escritores con "un aporte significativo a la literatura de nuestros días" y yo entiendo que encajo en esta premisa: escribo en la necesidad de encontrar escrituras que nos interroguen desde la estricta contemporaneidad, y no se limiten a reproducir modelos que ya estaban obsoletos hace cien años.
Desde un primer momento, creo que por puro instinto, me alejé de esos modelos obsoletos. Mis dos últimos libros (Kassel no invita a la lógica y Marienbad eléctrico) son novelas que entrarían en la categoría de semi-ficciones, a veces los veo como “paseos en prosa”.

Dedico el premio a Sergio Pitol, decisivo en mi vocacion literaria: recuerdo que en Varsovia en los años setenta me dijo que escribiera y no hiciera nada más. Seguiré trabajando. El premio me ha llegado justo cuando acabo de llegar de un largo viaje por China, donde he publicado cuatro libros este último año. Espero que el premio no me paralice, no caiga en aquello de lo que hablaba Jules Renard: “Ya se ha forjado una reputación: así que ya no hace nada”. >>

Más información sobre Enrique Vila-Matas:
http://www.planetadelibros.com/enrique-vila-matas-autor-000034959.html
http://www.enriquevilamatas.com/
*La foto la tomo de aquí:
http://www.elpais.com/recorte/20090228elpcat_2/LCO340/Ies/Enrique_Vila-Matas.jpg