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Antón Castro

LIBRO DE PEDRO ÁLVAREZ DE MIRANDA

Una lectura imprescindible para quienes aman la lengua.

"Tenemos aquí un libro singularísimo que, a través de una serie de animados y refrescantes enfoques sobre rincones de la lengua, nos lleva a reflexionar con provecho sobre lo mucho que puede esconderse detrás de cada palabra, de cada frase que sale de nuestros labios o recogen  nuestros oídos. Eso significa enriquecer nuestra mente. Lo mejor que podemos pedir a un libro"

Prólogo de Más que parabras, por el académico Manuel Seco.

Este libro nace de la pasión por las palabras y por la determinación de asediarlas filológicamente, de escrutar cómo surgen y cómo viven en el único medio en que cabe atraparlas: los textos. Cada capítulo trasciende lo aparentemente anecdótico con el fin de reflexionar sobre asuntos que atañen a la lengua de todos, como por ejemplo: la norma y el uso, la variabilidad y vida de las palabras, el presunto empobrecimiento del léxico...

En los ensayos de Más que palabras se adoptan posturas de tolerancia y de cierto relativismo en materia normativa; mas, aun situándose un poco a contracorriente, no cae el autor en el laxismo del «todo vale». Son mayoría los que están relacionados con el vocabulario, pero también los hay de tema gramatical, y otros se ocupan de problemas ortográficos, discrepando en ocasiones, con denodado afán razonador, de ciertas decisiones de la Academia.

Puedes leer el primer capítulo de Más que palabras en este enlace.

Copia de pedroPedro Álvarez de Miranda (Roma, 1953) es catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de número de la Real Academia Española, en la que dirigió la 23ª edición del Diccionario y es actualmente bibliotecario y director de la Escuela de Lexicografía Hispánica. Perteneció durante trece años al Seminario de Lexicografía que en dicha Academia elaboraba, bajo la dirección de don Manuel Seco, el Diccionario histórico de la lengua española. También ha sido presidente de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII y en la actulidad es vicepresidente de la Asociación Internacional de Hispanistas. Pertenece al patronato de la Fundación Menéndez Pidal. Ha dado cursos y conferencias en numerosas universidades de España, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.

En su obra abundan los temas lingüísticos, literarios y de historia cultural. Muchos de ellos versan sobre la historia del léxico y los repertorios lexicográficos. Palabras e ideas: el léxico de la Ilustración temprana en España (1680- 1760) obtuvo el Premio Rivadeneira en 1992. Los diccionarios del español moderno (2011) recoge sus trabajos sobre lexicografía española de los siglos XVIII al XX.

MANUEL VILAS: DISCURSO DE RECEPCIÓN DEL P. DE LAS LETRAS ARAGONESAS

[El pasado viernes, en el IAACC Pablo Serrano, Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) recibía el Premio de las Letras Aragonesas de 2015. Pronunció un emocionante discurso que rendía homenaje a su padre, a algunos escritores, a Barbastro, a Aragón, al humor y, por supuesto, a la democracia, a la libertad y a la literatura. Manolo tiene la gentileza, a petición mía, de enviarme el texto. Un rotura de fibras me impidió oírlo en directo. Algunos amigos, Pepe Melero, entre ellos, me habían anunciado que era conmovedor y muy hermoso, y aquí está la constatación. Mil gracias a Manolo y enhorabuena. Aquí vemos una foto suya de Daniel Mordzinski.]

 

Por Manuel VILAS

 

Excmo. Sr. D Javier Lambán, Presidente del Gobierno de Aragón

Ilma Sra Censejera de Educación, Cultura y Deporte, María Teresa Pérez

Autoridades

Señoras y Señores

Amigos todos

 

       Es para mí un honor y una alegría la concesión de este Premio, pues se trata de la máxima distinción que otorga Aragón al mundo de la literatura, y se hace además al conjunto de una trayectoria. Y es un honor también unirme a la nómina de prestigiosos escritores que lo ganaron en anteriores convocatorias y entre los que se encuentran muy buenos amigos míos. Por tanto, vaya mi más sincero agradecimiento a los miembros del Jurado, al Gobierno de Aragón en su conjunto y a todos los que han hecho posible este premio y luchan por la muy necesaria y necesitada dignificación del ejercicio de la literatura en nuestra comunidad.

       Comencé a escribir con quince años. Mi primer libro lo editó la zaragozana Institución Fernando El Católico en 1982, como consecuencia del fallo del Premio San Jorge de Poesía de 1980, en donde mi manuscrito titulado El Sauce mereció una mención honorífica. Fue un libro que escribí cuando tenía diecisiete años.

       En el azar de ese Premio anidó mi vocación futura de escritor. Porque en el azar vive la misteriosa belleza de las cosas. En el jurado de ese premio de 1980 estaban escritores que, muchos años después, serían buenos amigos míos, como Rosendo Tello y Ana María Navales.

       En el verano del 2015 me encontraba trabajando en la edición del volumen de mi Poesía Completa, que se editó este pasado mes de febrero, y revisando este libro adolescente, me acordé de que cuando murió mi padre descubrí en su cartera un recorte de prensa de “Heraldo de Aragón” del mes de marzo de 1980, en donde se daba noticia del fallo del Premio San Jorge y aparecía mi nombre.

       Era la primera vez que mi padre veía el nombre de su hijo escrito en un periódico. En estos últimos meses he pensado mucho en ese día en que mi padre vio por primera vez el nombre de su hijo escrito en un periódico, pues ese día existió y ese pensamiento también existió. Pienso que debió de darse cuenta de que los tiempos estaban cambiando, de que se movían las cosas. Y digo todo esto porque mi padre no pudo estudiar. A los doce años le quitaron del colegio y, como a tantos otros jóvenes de la posguerra, lo pusieron a trabajar. Y digo igualmente todo esto porque estoy íntimamente convencido de que si mi padre hubiera podido estudiar, habría sido escritor. Hace tal vez más de treinta años, descubrí unas cuartillas en un armario con la caligrafía de mi padre: contenían un listado inacabable de palabras que comenzaban por la letra “a”. Mi padre, casi en una tarea borgesiana, se estaba aprendiendo de memoria el diccionario. Me quedé pasmado cuando vi esas cuartillas. Por eso adoro los diccionarios. Con un diccionario en la mano, la mentira se desvanece.

       Si yo he acabado siendo escritor fue por el enorme esfuerzo histórico que hizo gente como mi padre, que ayudó con su sacrificio silencioso a que este país cambiara. En España todo ha costado un enorme esfuerzo, cosa que la gente olvida. Hay que ser agradecido, muy agradecido con los que tuvieron menos suerte que nosotros. Millones de seres humanos tuvieron menos suerte que nosotros. A veces me preguntan los periodistas que si se viven hoy malos tiempos para la lírica. Yo siempre contesto esto: malos tiempos para la lírica, infinitamente malos, los vivieron Federico García Lorca y Antonio Machado.  Si tenemos escritores hoy en España, y en particular en Aragón, se debe a la justicia social y a la extensión de la educación pública y la cultura a todas las clases sociales. Si no fuera así, yo no estaría aquí en este momento.  

       Cuando era joven mi padre se compró con gran esfuerzo las obras completas de Franz Kafka, de Ernest Hemingway, de John Dos Passos, de Lajos Zilahy, de Pearl S. Buck y de Stefan Zweig. El mayor tesoro bibliográfico y sentimental que conservo son las obras completas de Kafka editadas en piel.

       ¿Dónde compró esos libros mi padre?, nunca se lo pregunté. No lo entiendo por qué no le pregunté eso nunca. Creo que la Historia avanza, lentamente pero avanza. O al menos avanzaba hasta el año 2008. Para eso está la literatura, para hacer avanzar la Historia. Mi padre nunca leyó a Kafka, pero lo acabé leyendo yo, de cabo a rabo, en las obras completas en edición de lujo que él compró. Kafka revolucionó mi mundo literario, pero lo hizo por la mano de mi padre, eso quería decir, porque me parece otro hermoso azar y el azar es el dueño de la vida.

       Mi padre me transmitió el amor a esta tierra, a Aragón. Lo he dicho en muchos poemas y en muchas ficciones. A él le gustaban los pueblos de la provincia de Huesca. Le gustaban los Pirineos. Le gustaba mirar las montañas. Le gustaban mucho Jaca y Benasque. Tenía amigos en Teruel y en Alcañiz. Una vez, hace muchos años, me llamó un amigo de mi padre desde Alcañiz para decirme que había leído un artículo mío en el Heraldo de Aragón y que le había gustado mucho. Conocía todos los pueblos de montaña. Conocía a todos los sastres de Teruel. En 1988 se empeñó en que un sastre del pueblo de Alagón me hiciera un traje a medida. Y me acuerdo de ese viaje: mi padre y yo yendo a Alagón, con el extraño cometido de que un sastre de allí me hiciera un traje a medida. No era cualquier traje, tenía que ser un traje de alpaca. Parecía un relato de Franz Kafka. Y le fascinaba Barbastro. No he visto a nadie en mi vida tan fascinado con su ciudad natal. Mi padre conocía muy bien a la gente de Barbastro, seres humanos que ya no están en este mundo, pero que representan el tránsito de la vida sobre la tierra. Mi padre parecía un Marqués sin marquesado, o con el marquesado abolido, como bien pudiera haber dicho el poeta Jaime Gil de Biedma. Todos estos años que han pasado desde su muerte a veces me parecen irreales, y reales solo los años que viví a su lado.

       Cada vez que piso la ciudad de Barbastro es como si mi padre volviera de entre las sombras. Y con él, regresan decenas de otras sombras, y mezclo la vida y la muerte. Mi padre viene con las sombras de sus viejos amigos. Y hay mucha belleza en todo esto.

       He viajado mucho en esto últimos tiempos, he estado en ciudades maravillosas de medio mundo, he estado en las grandes urbes y he escrito sobre ellas, pero mi enigma, el gran enigma de mi existencia está en Barbastro. Todo cuanto aún no sé está escondido en Barbastro. Todo cuanto sé me lo dijo Barbastro.

       He vivido muchos años en Zaragoza. He escrito mucho sobre Zaragoza. La conozco mejor que un taxista. Para conocer bien una ciudad, hay que recorrerla con tu coche, hay que pisarla con cuatro ruedas debajo. Y hay que andarla. Y yo lo hice. He estado en sitios de Zaragoza fantasmagóricos, irreales, teatrales, góticos, inenarrables. Llevé Zaragoza a mi literatura, pero permitidme la inmodestia, lo hice desde planteamientos literarios nuevos o personales. Ni mejores ni peores que los planteamientos literarios que otros escritores han utilizado a la hora de ubicar sus ficciones en Zaragoza, sino distintos. Zaragoza, en mis ficciones, dejaba de ser la Zaragoza histórica, realista, amable, sentimental, entrañable y pequeñoburguesa, para convertirse en una ciudad impersonal, inhumana, hostil, ácida, simbólica, provocativa y posmoderna. Lo hice por amor, para que no la perdiéramos, para que Zaragoza no se quedara varada en el tiempo, como un hermoso reloj decimonónico que ya no da la hora pero que nos gusta contemplar.

       Yo quise que el reloj diera la hora. Ese fue mi intento, tal vez no lo conseguí, probablemente no lo conseguí, pero intentarlo sí valía la pena. Al fin y al cabo, la literatura que a mí me gusta es la literatura que se atreve, aunque pierda la partida. Yo siempre he escrito por amor. Si no, nada tiene sentido. Pensé que había que modernizar la representación literaria de Aragón, y eso hice. Y lo hice por amor a mi vida y al lugar donde mi vida sucedía. Pero en literatura todo suma, y cualquier punto de vista es compatible y enriquecedor. Eso es lo bueno de la literatura y de la cultura: que es un sumatorio de voluntades artísticas que dan la medida de la civilización y de refinamiento de una comunidad. Cuantas más y variadas representaciones literarias haya de Aragón, más compleja y fértil será nuestra literatura.

       Bien sabe Dios que no me gustan los victimismos políticos, pero creo que Aragón es una tierra maltratada históricamente. Una tierra deshabitada, amordazada y olvidada. En Barbastro aun estamos esperando que la Generalitat catalana devuelva los bienes eclesiásticos expoliados. Somos una tierra robada. Aragón es casi un desierto humano, y lo digo con  dolor y con rabia. Veo la despoblación, esos inmensos territorios sin nadie, y veo mucha injustica. Aragón es casi un gran monumento a la injusticia. Hemos sido demasiadas veces la España que no le importa a nadie. Llevamos encima la soledad de los Monegros. Pero es imposible explicar España sin Goya y sin Buñuel. Tal vez la cultura y la literatura puedan ser una forma de reclamar protagonismo y redención histórica. Creo, en ese sentido, que la literatura en Aragón vive, desde hace ya unos cuantos años, un buen momento. Mucha gente me lo pregunta en Madrid, ¿pero qué pasa en Aragón que hay tantos escritores? Siempre contesto lo mismo: pasa que Aragón existe, eso pasa, que no estamos muertos. Creo que en otros momentos nos ha faltado la autoestima y nos han sobrado las zancadillas.

       Cuántas veces en mi vida, cuando estaba por ahí, viajando, me he encomendado a San Luis Buñuel, porque San Luis Buñuel es nuestro protector. No lo he dicho todavía, y ya es hora de decirlo, los aragoneses tenemos un arma de destrucción artística de dimensiones atómicas, y es nuestro sentido del humor. Yo me siento nieto de Luis Buñuel. Y aquí sí quiero ponerme un poco dogmático, solo un poco. El humor aragonés no se basa simplemente en la idea del humor somarda. No es un humor grueso ni tosco ni fácil. El humor aragonés es metafísico, culto, despiadado, y extremadamente inteligente.

       Es muy difícil que nadie iguale a un creador aragonés en  el cultivo de la ironía, la ironía es la forma más saludable de la expresión de la inteligencia.  En literatura no hay nada más serio que el sentido del humor.

       Y en el humor, se empieza siempre por uno mismo. Cuando sabes reírte de ti mismo, pero de una forma inteligente, y si eres aragonés, entonces San Luis Buñuel siempre te auxiliará, nunca te dejará en la estacada.

       Creo en el humor que nos legó Luis Buñuel, y que desde el humor un hombre o una mujer puede alcanzar incluso la libertad. Porque de eso estamos hablando cuando hablamos de literatura, hablamos en última instancia de la libertad.

       He tenido la suerte de poder escribir en una democracia. He escrito en libertad. No puedo dejar de acordarme de los países en donde esto no es posible. Y soy muy consciente de que mi país es libre y sé que esa libertad fue ganada con la sangre de mucha gente. Por respeto a esa sangre, siempre defenderé la libertad y la democracia contra todos aquellos que quieren derribarla con demagogias de todo tipo, de toda procedencia. Si no me han metido nunca en la cárcel por lo que escribo, es gracias a la democracia. Porque en realidad la literatura y la democracia son la misma cosa. Y a la vez que un escritor debe explorar la literatura hasta los límites de la inteligencia humana, también un pueblo debe explorar la democracia, desarrollándola hasta donde sea posible, hasta donde pueda alcanzar la libertad. He ejercido mi libertad en mis libros. He escrito toda clase de libros. He escrito poesía, novela, relatos, ensayo, periodismo. He escrito libros tristes y libros divertidos. Libros de todos los colores. Me gusta escribir. Reinventarme en cada libro. Ahora bien, abras el libro mío que abras, casi seguro que te encuentras con alguna calle de Zaragoza o con alguna montaña de Huesca.

       Y, después del tiempo, me gustará pensar que, en el fondo, solo soy o solo he sido un aragonés más que ha intentado hacer bien su trabajo. Mi trabajo son las palabras, luchar a muerte con las palabras, y domarlas. Mi trabajo es escribir frases perfectas. La vida puede ser imperfecta, pero me dejaría matar antes de escribir una página imperfecta. Prefiero el fuego del infierno a la imperfección de una página salida de mi mano. Ese es el oficio de escritor. Ese es mi trabajo.

 

MUCHAS GRACIAS

ADIÓS A PILAR VICENTE DE GELLA

ADIÓS A PILAR VICENTE DE GELLA

ADIÓS A LA POETA Y EX BAILARINA

PILAR DE VICENTE-GELLA

 

Pilar de Vicente-Gella acaba de fallecer en Madrid, sentada en un sofá de su casa, de un infarto al corazón. Poeta y narradora, había publicado una larga docena de libros, diez poemarios y tres volúmenes en prosa, el primero de ellos, de narraciones, apareció en Heraldo de Aragón: ‘El trasplante y otras narraciones para casi adultos’ (1981). Esta mujer de mundo, viajera y sensible, que adoraba la música, la poesía y las bellas artes en general, había nacido en Zaragoza en 1942, un día de San Jorge. Pronto despuntó como bailarina de ballet clásico. Estudió en su ciudad, en París, en Cannes y Montecarlo, y en la temporada 1967-1968 integró la compañía del Ballet de la Ópera de Montecarlo. Se casó con el diplomático Fausto Navarro y eso la llevó a vivir en distintos lugares del mundo: París, Liverpool, la India, etc., hasta que se instaló en Madrid.

Si el ballet fue la pasión de su juventud, la literatura iba a ser su auténtica vocación, y en particular la poesía, llena de emoción, de tersura, centrada en los grandes temas: el amor (“Amar es el verbo. El resto, incidencias del paisaje”), el paisaje, la palabra (“La palabra es un arma casi silenciosa”), el recuerdo de la infancia, los sueños, el universo familiar, la pulsión de la belleza, la serenidad de los recuerdos, etc., el paso del tiempo. Por ejemplo, en su libro ‘A contratiempo’, de poesía y aforismos, escribió: “No matéis nunca el tiempo. Ya se toma él la molestia de matarnos”. Algunos de sus colecciones líricas son: ‘La eterna prometida’ (Andrómeda, 1987), ‘Cuarto creciente’ (Andrómeda, 1990), que es su particular homenaje a la poesía árabe y que se presentó en la Biblioteca Nacional, ‘En el frágil costado de la infancia’ (Diputación de Zaragoza, 2000), ‘Réquiem de julio’ (Torremozas, 2006), un libro dedicado casi por completo a su amigo el poeta de los 50  Claudio Rodríguez, que moría demasiado pronto en un hospital de Madrid. “Hoy, catorce de julio. / Y Claudio se nos muere, poco a poco, / entre sábanas tersas”.

       No podemos olvidarnos de su novela ‘Por amor a Wolfgang Amadeus’ (Grupo Libro 88, 1998), centrada en Mozart. En el pasado 2015 publicó dos nuevos libros: ‘Tornaviaje’ y ‘A contratiempo’, este dedicado a sus nietos, ambos en Torremozas. Pilar de Vicente-Gella había participado en numerosas revistas, en diarios como HERALDO (recuerda su gran amigo Alfredo Castellón que mandaba crónicas y reportajes cuando vivía en la India), fue seleccionada por Ángel Guinda para su antología de poetas aragonesas, ‘Yin’, en Olifante y había sido traducida al francés, al portugués y al inglés, entre otras lenguas. Ha sido incinerada y fue despedida en una capilla de San Antonio de la Florida, territorio de su amado Goya. Sirvan sus propios versos de adiós: “No conozco el color de las plegarias. / Pero ruego a los cielos, si aún existen, / que no olvides por siempre / aquel único gramo de locura”. 

 

DOS POEMAS DE PILAR VICENTE GELLA

 

DOS POEMAS DE PILAR VICENTE GELLA

-De ‘La casa abandonada’ (Torremozas, 1995).

 

 

6

 

Tú casa, cauterio de otras horas, hoy caudal

de vacío y de llanto

¿donde irás este dia?

¿Dónde tus blancos muros se asentarán indemines,

ajenos a nosotros?

¿Qué manos, qué quejidos te rozarán la piel?

Eras como el castillo que me conto en mi infância

el verbo de mi madre,

en las anochecidas tan privadas de luna,

cuando el piano en la sala,

rezaba con Beethoven

y una algarabía de pan y chocolate

me manchaba las manos.

Eras urna que, dócil, intentaba el refugio.

Eras almud que, suave, aceptaba mi siembra.

Y hoy han muerto casi todos tus habitantes.

Sólo yo permanezco

si es salvarse de muerte este vivir cegado.

Resta mi voz tan solo.

Esa voz que atenaza

la blancura tan gris

de tus cuatro paredes.

Y te ruega, te grita, te impone: no olvides.

Casa, recuerda siempre a quienes te habitamos.

En ti seremos sombras

que abriguen tus pasillos.

De nuevo otorga voz

a aquello que em ti mueren.

Y yo que vivo aún

— si vivir se pudiera con tanta muerte atrás

atándome los pulsos —

habré de bendecir

para siempre la puerta que fue mía.

 

10

 

iQué lejanas horas

en que pudiera amar a padre y madre!

Habiada de sombra está la casa.

En cada leve quicio

un crisantemo llora su letargo.

¿Y por qué tan altivos corredores

aún protegen mi melancolía?

Tal vez perdura el milagro del verbo

arropado por las blancas paredes.

Tal vez, en mi renuncia,

creo oir el bramido de la casa

protegiendo mis manos de tantas flores muertas.

 

 

-De ‘Réquiem de julio’ (Torremozas, 2006)

 

 

Hoy, catorce de julio. Clínica del Rosario.

Y Claudio se nos muere, poco a poco,

entre sábanas tersas.

Tan blancas, tan lavadas,

más blancas que sus sienes

teñidas de azabache.

Su rostro ya ha adquirido ese gris macilento

que nos aguarda a todos, pues la muerte es cercana.

Me ha reconocido.

Ha dicho algo.

Tal vez fuera importan, o así creo.

Tal vez su despedida.

Mas no logro raptar todo su verbo.

Me quedo sin el último mensaje.

Cojo el cincuenta y uno. Príncipe de Vergara.

Llego a Alcalá. Gran Vía.

Y ni siquiera llueve en esta hora.

Espero mi transporte.

Enciendo mi suicidio en un cigarro.

Y ahora me doy cuenta de que tanta tristeza

humedece mis ojos

como un río pequeño que no tuviera orillas.

 

DESPEDIDA DE CRISTINA VIZCAÍNO: 

Pilar de Vicente-Gella, Piluca para los amigos, fue una mujer extraordinaria, de un  gran corazón inteligente. Valiente para ser siempre ella misma respetando y amando a los demás. Fue rebelde y amable, independiente y generosa. Sabía dar y recibir. Amaba el arte y lo creaba. Nos ha dejado mucho y por eso siempre estará con todos nosotros. Dejó escrito: "Moriré realmente el dia en el que, aquellos que me aman borren mi palabra".

*La foto es de un magnífico fotógrafo búlgaro Nikola Borissov.

BUNBURY O EL CAMINO DE LA MÚSICA

BUNBURY O EL CAMINO DE LA MÚSICA

Ayer vi el documental ‘El camino más largo’ (2016) de Alexis Morante de una gira por Estados Unidos de Enrique Bunbury que empezó en noviembre de 2009 y concluyó en 2010. Va con su banda Los Santos Inocentes, con su mujer Jose Girl y su gato, y su colección de sombreros y trajes negros, tocados de una flor roja de trébol o de corazones. El grupo viaja en un gran autobús, toca en lugares emblemáticos, para 300 o 400 o para 2000 personas. Bunbury es un hombre lleno de dudas y de certezas. Dice en un momento que “la música es el camino”, que no está en ella haciendo estas giras para ganar dinero, sino porque ambiciona nuevos públicos y emociones, porque intuye que está realizando una aventura vital. Sorprende cómo en muchos lugares, y no solo en México, conocen y tararean sus canciones y lo saludan como un ídolo. En un sitio lo confunden con Joaquín Sabina.

Él es muy profesional. Y un gran director de orquesta, como recuerda su manáger general Nacho Royo. Confía en la gente, es cariñoso y a la vez muy exigente. En la película se ve como antes de concierto se abrazan los músicos, se ve como celebran las fiestas cuando llegan a su casa de Los Ángeles o se perciben sus momentos críticos: cuando se queda sin voz y es atendido en el autobús por un médico o cuando actúa en San Diego, ante 2000 personas, que no está cómodo, anda melancólico y no sabe por qué. Ni lo sabe él del todo ni lo adivinan sus músicos, que lo respetan muchísimo e insisten, una y otra vez, que lo importante para él es la música. Confiesa que desde sus tiempos de Héroes no soporta las discotecas. Se ve cómo se trabaja una canción, cómo dialogan los músicos y cómo despaciosamente se forja el arreglo.

Enrique Bunbury es un tipo reflexivo. Perfeccionista. Obsesivo. Carismático, con madera de estrella de rock, claro, eso es sabido, indaga una y otra vez en sus posibilidades y se arriesga, pero también da la sensación de que es tierno, cercano, muy colega de sus músicos. Jose Girl, su compañera y su fotógrafa favorita, ofrece un contrapunto de serenidad y de ternura, y no reclama ningún protagonismo. Bunbury le da muchas vueltas a las cosas todo el tiempo. Dice que hay momentos claves en su vida: cuando se separó de Héroes y decidió seguir en la música, cuando se deshizo la banda de ‘El Huracán Ambulante’ y en esta gira. El documental, elaborado con mucho gusto, es una ‘road movie’ de diversos ritmos que se cierra con una canción ya legendaria, todo un himno: ‘Apuesta por el rocanrol’.

Aquí puede verse un tráiler y un fragmento.

https://www.youtube.com/watch?v=VItUsM2J7Hk

https://www.youtube.com/watch?v=tWhLOspu-8U

 

*La foto de la banda es de Jose Girl.

BUSUTIL: SIRENAS DE AURORA LUQUE

BUSUTIL: SIRENAS DE AURORA LUQUE

La traductora de sirenas

Por Guillermo BUSUTIL* [La Opinión de Málaga]

 

La estación del mar acaba de abril. Es mayo el primer azul que cantan sus sirenas invitándonos a encontrar el deseo de su regazo. Un viaje que exige, ante las posibilidades de la muerte y del placer, leer a fondo a Aurora Luque. Cualquiera de sus bitácoras poéticas, Hiperónida, Las dudas de Eros, Carpe mare, Camarada de Ícaro o Personal y Político entre otras, y en especial Los limones absortos: una caracola de sus voces elegidas derramándonos su poesía del mediterráneo. Una antología editada por la Fundación Málaga y que anda orillada en las casetas de la malagueña Feria del Libro venida a menos. Casi hasta el punto de naufragio. Un destino que amenaza curiosamente cuando su enclave es hermoso e idóneo para entablar una buena relación entre libros y lectores. El paseo del Palmeral tan de moda en el trasiego de nativos y turistas, y donde atracan frente a las retinas digitales de los selfies el yate de recreo de Bill Gates, los balandros de la marina griega con su esbeltos Ulises de azul abotonado o un submarino turco que parece huir del desguace. Hay otras tardes en las que las gaviotas levantan al crepúsculo olas envioletadas y destellos anaranjados al costado de los 64 metros de eslora de La Sultana, el elegante barco espía que en los sesenta surcó el mar Negro, consignado hoy en yate de lujo por la agencia Pérez&Cía que oferta travesías de amor a 17 nudos.

Este es el paisaje escénico que alberga las blancas casetas de las librerías, cuyo número mengua como si cada año una enigmática mano las comiese del tablero de una partida económica y en jaque presupuestario entre lo público y lo privado, el oficio de librero y la desgana de la feria. En ese encuadre de cada tarde sureña despeinada en sombras, la literatura es una tristeza a dieta, el compungido rostro de los autores cada vez más locales o auto publicados que firman a lo largo de las horas solas en las que los lectores trabajan o apuran la playa. No tiene sentido, bajo el calor de Málaga, ofertar actos a las cinco y a las seis de la tarde ni echar el cierre a las nueve, cuando la brisa se pone sus zapatos blancos y las conversaciones se van de terrazas. También se echan en falta, al margen de la presencia de escritores de talla, solventada con Vicente Gallego y Ricardo Menéndez Salmón, actividades -más allá de los talleres de encuadernación y de escritura que tan poco dan en una semana- que tomen el pulso a lo que sucede actualmente en la literatura o su diálogo con estos tiempos que desarman a diario el talento, el precio y la necesidad de la palabra. Y tampoco se entiende que a nadie de la administración de esta feria se le haya ocurrido organizar algún evento de las letras en torno al mar que la apaisa al socaire del muelle. Quién sabe si algún cercano mayo, al pie de sus escaleras de embarque, el Palmeral será realmente el oasis del libro y su fiesta.

En esta destemplanza cultural adquieren mayor protagonismo Los limones absortos de Aurora Luque y su poesía emergente de las aguas matriarcales que impregnan la estirpe clásica de su lenguaje y su actualización coloquial, sobre las que habla Chantal Maillard en las primeras páginas de este libro. Igual que si su prólogo fuese la rosa de los vientos del mapa que nos viaja al desencanto de los sueños y del tiempo. Y a un heterodoxo posicionamiento lírico en relación con la cultura de los mitos, la realidad carnal y el intimismo de la batalla en compromiso ético. En el fondo y en la piel, la poesía de Aurora Luque es su diálogo con el oleaje de su propia vida. También con lo que sucede dentro del poema como construcción formal y música de fondo. Siempre lo ha hecho. Poema a libro, en público y en confidencia: celebrar la experiencia vital a través de la poesía. Y en ese propósito (fecundado por sus lecturas de Cernuda, de Sophia de Mello y de Emily Dickinson junto a la helenística impronta clásica) embarca en lo cotidiano la emoción y su misterio, la sensualidad y la reflexión, el conocimiento y la convicción. Al igual que el lenguaje como erótica y como política.

En este bilingüe libro (español y traducido al italiano por Paola Laskaris) balneario de la edad que se renueva, Aurora Luque es más que nunca Ariadna de un mar que ovilla en sus versos, que ata y desata en los poemas con los que lo apresa, lo desnuda, lo ama, lo consume, lo conduele y lo libera. Ariadna de un mar en cuyo laberinto de mitos se adentra de nuevo –imposible le resultaría no hacerlo-, argonauta y maga en busca de las sirenas del deseo que, muchas mareas más tarde, danzan en su naufragio; de las islas sumergidas que emergen cada noche para que sus lectores escuchemos, entre el aire y el silencio, la belleza que estalla en las palabras. Espuma, vino y viento, la vieja ebriedad de los marineros contra la muerte y la amnesia que provocan los disturbios del tiempo y sus pretéritos fugaces entre los dedos. Nos susurra Aurora Luque sobre Platón y las Musas; acerca de Greta y de su metamorfosis al fondo de los espejos; de criaturas abisales y del Minotauro cautivo en su melancolía; de litorales límbicos y de los mares urbanos de Leteo; de otras temperaturas de la soledad en perfecto estado; de los bares en los que se pone la noche; del saldo de los mitos en anuncios por palabras; de los mapas que se dejan sin cruzar a proa y de silencios que nos apagan y deshacen.

No faltan en sus versos acuerdos de paz con los años, hedonismos de invierno y algún que otro masaje de aceite filipino después de mil caricias y de saborear la muerte y sus ecos entre las lenguas y los oídos. No hay tristeza ni renuncias ni despedidas en los versos de este hermoso libro. Su poesía, fiel a su esencia estética y moral, nos seduce y nos baña, nos desintoxica de la realidad y su hydra, drogándonos con Grecia. A la vez que supone el historial de un itinerario sobre la forja de una pasión que madura y sobrevive, que combina el sentido de la ironía, la aceptación de la pérdida y la generosidad de gozar la vida. Sin celos, sin tortura, sin derrotas, con sus ojos metidos dentro de los de ella y mirando siempre hacia delante. Nunca dejará Aurora Luque de navegar la vida a través de la poesía y de hacernos cómplices de ese viaje con conciencia de la incesante metamorfosis que somos y nos explica. Seguirá dejándonos en nuestras manos, como lo hace con Los limones absortos, las sílabas húmedas del mediterráneo que nos narran de memoria de cuerpos como naves, de espejismos y de equipajes, de oráculos y de embarcaderos, de la enfermedad mortal del lenguaje y del amor que juega al azar con el universo. Hasta que se le marchitan los labios y en arena se tornen las palabras. Será entonces cuando la poesía de Aurora Luque la canten las sirenas, y cuando las historias que suceden en sus poemas se bailen de blanco y de noche en las cubiertas de todos los trasatlánticos del mediterráneo.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista

www.guillermobusutil.com

 

*La actriz Emilia Clarke, de ’Juego de tronos’, transformada en sirena.

LAMATA, PREMIO FESCILA 2016

LAMATA, PREMIO FESCILA 2016

MIGUEL ÁNGEL LAMATA RECIBE

EL PREMIO ‘VILLA DE LA ALMUNIA’ 2016

 

El director de cine ha recogido el galardón en la gala de inauguración de la XXI edición de FesciLA

 

El periodista Pepe Navarro y la productora de Nuestros amantes Vanessa Montfort le han querido acompañar

6 de abril de 2016. El director, productor y guionista zaragozano Miguel Ángel Lamata ha sido reconocido con el premio ‘Villa de La Almunia’ en la inauguración de la vigésimo primera edición del Festival de Cine de la localidad, que este año se centra en la relación entre el séptimo arte y la televisión.

 

El ‘Villa de La Almunia’ lo otorga el Ayuntamiento a propuesta de la organización del festival a una personalidad destacada del mundo audiovisual en Aragón. El pasado 19 de abril, en pleno, el consistorio aprobó por unanimidad el conceder dicho reconocimiento a Lamata.

 

Aunque el cineasta reconoce cierta “congoja” al recibir el premio por su, dice, corta trayectoria, el que siempre lleve con él el nombre de Aragón, el que se haya curtido tanto en el cine como en la televisión y el especial vínculo que guarda con La Almunia y su festival se consideraron razones más que suficientes.

 Para recoger el galardón, Lamata no ha estado sólo. Cuando a finales de los noventa Miguel Ángel se trasladó a Madrid trabajó con una de las caras y de las voces más conocidas de nuestro país, el periodista Pepe Navarro, que también aparece en dos de sus películas –Una de zombis (2003) y Tensión sexual no resuelta (2009) –. Amigo y compañero, Pepe Navarro ha querido acompañar al cineasta para arroparle y dedicarle unas palabras. Y lo mismo ha hecho Vanessa Montfort, compañera de producción de Lamata en Nuestros Amantes, el cuarto largometraje del zaragozano protagonizado por Eduardo Noriega, Michelle Jenner, Amaia Salamanca y Gabino Diego, y que llega a las carteleras el próximo 3 de junio.

 

El ‘Villa de La Almunia’ ha sido entregado por la alcaldesa de la localidad, Marta Gracia…

 

Durante la gala de inauguración también se han entregado los premios del primer concurso de carteles para elegir la imagen del festival para esta edición, una convocatoria organizada en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón. El jurado formado por miembros del comité de dirección del festival y del claustro de la ESDA concedió dos accésits a los trabajos "Unidos por el cine", de Andreas Ibarra Concha, y "Retrovisor", de Marcos García Calzada. “Una alfombra para las dos”, de Alicia García Arana fue el cartel ganador del primer premio dotado de 250 euros y diploma.

 

Además, antes de la gala de apertura del festival, se ha inaugurado la exposición de FesciLA 2016: La máquina del tiempo del cine aragonés, una muestra que visita La Almunia gracias a la colaboración del Festival de Cine de Zaragoza (FCZ) y que se podrá visitar hasta el 14 de mayo.

 

Declaraciones:

Sobre 'Nuestros amantes'

“Es una película con genuino sabor aragonés, hecha por personas nacidas en Aragón o que ya han sido adoptadas por Aragón. Es una película que existe gracias a Aragón”

Sobre los aragoneses

“A los aragoneses nos gusta especialmente el cine, porque le carácter aragonés es esencialmente soñador”

“A los aragoneses les gusta mucho participar de las películas que hacemos aquí”

“Nos espera un futuro formidable para el cine aragonés, porque tenemos grandes cortometrajistas que van a hacernos pasar días de gloria”

 

*Esta información pertenece a FESCILA. La han redactado Alejandro Aísa y Raquel Viejo y su equipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LEE MILLER, VISTA POR MAN RAY

Man Ray vivieron una historia de amor que duró tres años. Además, trabajaron juntos en el taller, se suele decir que fue ella quien descubrió azarosamente las solarizaciones. En cualquier caso, fue la gran musa del fotógrafo. La retrató de todas las maneras. 

 

-Retrato realizado en 1930.

-Retrato de Lee Miller de 1932.

 

-Retrato hacia 1932.

 

-Man Ray y Lee Miller. La fuerza del amor.

 

1. foto: http://www.theenglishgroup.co.uk/wp-content/uploads/2013/03/tumblr_mj8d45rPqy1qdy7vgo1_500-460x616.jpg

2.https://news.artnet.com/wp-content/news-upload/2015/03/Man-Ray-Lee-Miller-1930.jpg

3. http://4.bp.blogspot.com/-JfNkaO5FKc4/Vcjq6HGemaI/AAAAAAABtxk/ZIUeqtoGLYg/s1600/Lee%2BMiller%2B-%2BMan%2BRay%2B%25284%2529.jpg

4. http://2.bp.blogspot.com/-068WRFesifc/VcjqvSu1GGI/AAAAAAABtwc/Y4h6vu2mz1o/s1600/Lee%2BMiller%2B-%2BMan%2BRay%2B%25282%2529.jpg

5. http://www.theartpostblog.com/wp-content/uploads/Man-Ray-with-Lee-Miller-e1418726641197.jpg

UN FRAGMENTO DE 'EL APALABRISTA'

UN FRAGMENTO DE 'EL APALABRISTA'

José Francisco Mendi dice: "Te paso un pasaje del libro al que le tengo cariño y que guarda relación con la foto de la biografía, el resumen y uno de los temas del contenido más llamativos como es el bombardeo del Pilar de Zaragoza que en agosto cumple 80 años. Te adjunto la portada con dibujo de Dani García Nieto".

 

SINOPSIS

 

El fin de semana más tórrido del año, Zaragoza se encuentra casi desierta. La ciudad ha sido abandonada por la mayoría de sus habitantes que huyen del Ferragosto maño. Es el momento que siempre había esperado Fulgencio para tener sus merecidos minutos de gloria. Este acomplejado político de tercera fila consigue acceder temporalmente al mando de la ciudad en las horas del año en las que nunca pasa nada ni casi nadie. Pero gracias a la habilidad de sus torpezas comienzan a suceder demasiadas cosas. Y no todas buenas.

¿Estamos ante una novela de ficción real o ante un ensayo con episodios novelados? ¿Lo que nos describe el autor va a ocurrir o ya ha pasado? En este libro, con humor más que de humor, tendremos la oportunidad de recorrer algunos retazos de nuestra historia que al fin podrían quedar resueltos gracias a la perspicacia inconsciente del protagonista.

¿Cuáles fueron las verdaderas razones del misterioso bombardeo en agosto de 1936 sobre la basílica del Pilar? ¿De verdad Paco Martínez Soria fue un actor al servicio del régimen franquista? ¿Se firmó un acuerdo secreto en la estación de Canfranc que haría cambiar el rumbo de la historia? ¿Podría sufrir Zaragoza una inundación aún mayor que la que asoló la ciudad en 1961? ¿Qué relación existe entre la estatua de Cesar Augusto junto a las murallas y los escudos esculpidos junto al puente de Santiago de Zaragoza?

El lector tendrá que descubrir todo esto y mucho más. Deberá aprender a discernir entre la historia y la histeria. Pero cuidado. Asegúrese antes de criticar al autor por su exceso de ficción, no vaya a ser realidad. Y no se emocione mucho con las certezas, no vayan a ser ficción.  

 

 

 

www.elapalabrista.com

Editorial 1001 Ediciones

 

Por José Francisco MENDI

 

El padre Ángel Luis no se inmutó ante esas palabras que ya esperaba. El eclesiástico seguía pensando que esa distinción a una persona tan buena como Onésimo tenía toda la lógica. Sabía que siempre iba a quedar en el recuerdo de los cronistas su heroicidad en una madrugada de agosto de 1936, cuando el Pilar de Zaragoza fue bombardeado por los “rojos”. Incluso conservaba, en el archivo de la sacristía, una de las fotos que le hicieron al finalizar la manifestación que, en desagravio, recorrió las calles de la ciudad aquél fatídico 3 de agosto, al inicio de aquella cruzada contra las hordas comunistas. Al finalizar el clamor popular en las calles, la alegría se desbordó entre cánticos y oraciones a la Virgen. En medio de aquél frenesí, Onésimo ascendió a los cielos. Lo hizo manualmente gracias a la energía manteadora de aquella multitud, ebria de éxtasis religioso, tras certificar lo que ya se denominaba como milagro de las bombas incorruptas del Pilar. Tras aquel episodio, y fruto de un abrupto descenso terrenal a manos de sus admiradores, Onésimo arrastró una ligera cojera a consecuencia de la mal curada dislocación que se hizo al caer de la manta tras las embestidas de sus conciudadanos. La alegría de las calles se había desbordado en su honor como héroe del Pilar. Los no creyentes lo habían apodado, con algo de socarronería, “bombésimo”. Aquella historia había dejado poso en la cristiandad en momentos de persecución como los que sufría el clero. El testimonio del difunto, su arrojo en aquel episodio, fueron decisivos para que se elevara el hecho a categoría de milagro, aunque el Vaticano se hubiera negado siempre a su reconocimiento oficial. Esta negativa tuvo como protagonista a un joven historiador, Julián Casanova. Sus estudios sobre la mala calidad de los explosivos que los rusos vendían al gobierno de la República truncaron la carrera milagrosa de este suceso en Roma. A pesar de todo, lo ocurrido aquella madrugada de agosto seguía siendo un capítulo desconocido de la guerra civil, un episodio lleno de incógnitas y misterios, a pesar de las arduas investigaciones desarrolladas por este profesor aragonés.

 Mientras regresaba de sus recuerdos, el clérigo intuyó el regalo en forma de reconocimiento que le haría el Alcalde. Seguro que lo proponía como hijo “predoptivo” (nunca entendió muy bien la diferencia entre hijo predilecto y adoptivo).

 Fulgencio prosiguió con la parte dispositiva, y a la vez concluyente, de su discurso. Se deslizó hacia un tono de energía castrense para dar más realce a su dicción

 -          ¡En correspondencia a los servicios prestados por el difunto y en prueba de eterna gratitud como ilustre ejemplo de dedicación hacia nuestra ciudad, tengo el gusto de anunciarles que Onésimo Martínez Blasco será nombrado Hijo predilecto de Zaragoza! ¡A título pésimo!

 Cuando terminó de escuchar sus propias palabras, Fulgencio fue consciente de que por mucho que el talento de Goya fuera sordo, no lo eran la mayoría de los asistentes. Unos le miraban impávidos. El padre Ángel Luis, que ya adivinaba sin capacidad de sorpresa la propuesta, le miraba aturdido con el bonete negro de su cabeza a punto de levitar. El murmullo se tornaba en risas y algunos de los infanticos del coro comenzaban a ejercer de contorsionistas dominados por un supuesto gas hilarante mientras se tronchaban como soldados romanos escuchando a Poncio Pilatos en La vida de Brian. Todo ese jaleo hizo inaudible la apresurada corrección del alcalde.

 -          Perdón, perdón, a título póstumo quería decir...

 Pero el arrepentimiento no fue capaz de apagar la indisimulada algarabía del público.

 El prelado, presa de un enfado del que tendría que confesarse, decidió tomar el micrófono e intentar reponer una calma y una seriedad que en nada acompañaban a tan lúgubre momento.

 -          ¡Hermanos, hermanos! ¡Por favor, por favor, un poco de silencio! A continuación, nuestro alcalde leerá una carta manuscrita del finado, que en su última voluntad nos ha querido trasladar a los presentes. Les ruego le escuchemos todos respetuosamente como último homenaje a Onésimo antes de proceder al traslado del féretro para su santo entierro.

Los ánimos se calmaron algo. No mucho.

 

-          Cuando quiera Alcalde, puede proceder –continuó el sacerdote mientras atravesaba a Fulgencio con una mirada venenosa que no concordaba con el tono de paz de sus palabras