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Antón Castro

ALEJANDRO ALAGÓN: ALGUNOS POEMAS

[Hace unos días recibí el correo de Alejandro Alagón, un poeta oscense, que me decía que estaba trabajando en un poema épico sobre la Campana de Huesca y la historia de Ramiro II el Monje. El libro, de espíritu narrativo, está muy avanzado. Hoy Alejandro me manda algunos fragmentos de esa pieza y de otro poemario que lleva muy avanzado y que es un abecedario. Cuelgo aquí algunos poemas, y lamento muy de veras que no pueda poner fotos. No me funciona el sistema. ]

 

 

UN NUEVO DESTINO

                                                                              

      “Se leyó un memorial de Antonio Barlés,

fosero de la iglesia, en el que pedía la plaza de campanero por muerte de Urraca en el asedio de Zaragoza”

 

7 de abril de 1809

 

La catedral de Huesca. Ricardo del Arco

 

Y yo, Antonio Barlés, enterrador del Santo e Ilustrísimo Templo

de nuestra Catedral durante catorce años y en tiempos tan difíciles,

siendo conocedor de la muerte de Urraca, esa mujer, maestra

de campanas, mi amiga, que murió de manera heroica y valerosa:

 

Pido a vuestras mercedes el honor de ocupar su puesto y proseguir,

discreta y humildemente, su tarea en el arte de mostrar los sonidos

desde la magna torre para comunicar los acontecimientos,

anuncios y noticias que afecten de manera directa a la ciudad.

 

El periodo de hambrunas, la enfermedad, la negra furia de los cañones

y las atrocidades que causan tantas muertes, han herido mis ojos

y el dolor corporal ha mermado mis brazos al cavar tantas tumbas.

 

Y si fuera posible olvidar esos miedos que tanto me perturban,

sanaría mi espíritu con un puesto más grato y el mejor homenaje

a mi amiga, que en paz descanse para siempre, que Dios tenga en su gloria.

 

 

CASTILLO DE LOARRE

 

  Loarre: Villa, está a quatro leguas de la ciudad de Huesca,  con buenos muros y famoso castillo, de los más fuertes de España.

 

                                                         Tesoro de la lengua castellana o española

 

 Sebastián de Covarrubias Orozco

 

Nada puede vencer el carácter tan áspero de las viejas montañas,

su vertical bravura curtida en los inviernos más hambrientos de nieve,

en la embestida seca, la tozudez del cierzo, en el hielo que incordia,

desordena las luces, en la caligrafía oscura de los líquenes.

 

¿Puede el hombre domar la furia del peñasco? ¿ Y puede desafiar

las leyes del olvido, que borran la ambición de los grandes ejércitos?

¿Y puede coronar esa inmensa columna de piedra con sus torres,

buscando la atalaya más oportuna para vigilar al contrario?

 

Sancho Ramírez quiso convertir un pináculo de roca en su utopía,

asomarse al abismo, ser el dueño de un mundo de agrestes paisajes

que se arrodillan junto a las viejas llanuras de vides y de olivos,

quiso alcanzar la cima, emular a las águilas, asustar al rival

 

con su demostración de poder en la altura, a pesar del relámpago,

con la audacia más sólida del maestro cantero que envaina las paredes

en los muros de roca viva, logrando un mestizaje de riscos y sillares,

de almenas y oraciones, corazas y cogullas, sotanas y lorigas.

 

El castillo se yergue abrazado al vacío, con sus hombros robustos

y su grito secreto tiñendo el horizonte de curiosos matices

y sus entrañas lóbregas que esconden la memoria de sucios calabozos

y el vuelo de los buitres que atraviesan los páramos y las crestas más finas.

 

Es un lugar angosto, cosido a los breñales, que se asoma en la oscura

maleza de los siglos, de paredes macizas y un grosor considerable,

un paraje que guarda la nostalgia de monjes, de fornidos guerreros

que un día galoparon buscando la conquista de nuevos territorios 

 

El rey sintió la lluvia de caballos cubriendo la llanura de polvo,

y cercó las murallas de Huesca con decisión señalando los puntos

más débiles del lienzo, a merced del arquero, de la afilada flecha

que mordió la armadura y derrotó al monarca en un charco de sangre.

 

 Pero sus descendientes no sentían afecto por ese gran castillo,

decidieron cambiar su lugar de residencia, evitar los inviernos

tan crudos, el inhóspito clima, la lejanía, su abrupta situación,

y prefirieron otro sitio, la fortaleza de Montearagón.

 

Loarre entró en un tiempo de abandono, sufriendo prolongados periodos

de letargo, orgulloso de su historia, refugio de algunos bandoleros,

custodiando una joya, esa asombrosa bóveda que acogió los rebaños

de ovejas en las épocas más duras y difíciles, salvándolas del frío.

 

Sancho Ramírez sigue recorriendo las tierras que antaño fueron suyas,

aquellas que pisaron varios rinocerontes lanudos, paquidermos,

o la tribu prehistórica que excavó en una roca su singular necrópolis

o el director de cine que enseña a los actores el mundo de sus sueños.

 

Los siguientes poemas corresponden al libro ALFAVERSO:

 

R LA MIRADA DEL RAPE

 

El rape pertenece a un mundo misterioso.

Su boca, llena de dientes afilados,

deja tras cada dentellada el drama

que se agita en la nube repentina de fango.

 

Habitante de un mundo abisal, lejano,

exhibe esa apariencia tan grotesca

en un reino escondido: el país de las sombras.

Su cabeza parece la extraña flor carnívora

que atrapa la ambición nocturna de las gambas.

 

La red se va cerrando mientras ese universo

de agua desaparece y el pez repta aturdido,

desorientado. Muerde el hilo sigiloso.

Su irritación prosigue más allá

de la oscura pereza del océano,

mientras el pscatero afila con orgullo

y altivez su imponente colección de cuchillos.

 

Ni siquiera la muerte puede borrar ahora

su carácter colérico, su gran ferocidad

grabada en unos ojos hinchados y vidriosos,

pero actualmente el pez comparte con sus víctimas

un gran escaparate de manjares

que se renueva cada día.

Sus finos alfileres ya son inofensivos.

 

El suculento y rico pejesapo,

el gran señor feudal de las profundidades,

se dirige a la caja registradora. Yace

humillado en la bolsa de plástico, mudo

en su blanca mortaja de papel, con el precio

escrito en unos números grandes, algo grasientos.

 

 

 

 

AUTORRETRATO DE JOSÉ OVEJERO

Uno de los blogs que más me gustan es el de Fernando Valls. Solo realiza una entrada diaria, poco más, y siempre es enjundiosa. Una de las series que más me interesan es la de ‘Autorretratos’ de escritores, que acompaña siempre de autorretratos de artistas. Me parece tan apasionante como difícil para aquellos elegidos por Fernando, que vive en Berlín con la estupenda escritora Gemma Pellicer. Hace algunos días publicó el autorretrato de un reconocido escritor y de un buen amigo: José Ovejero, un hombre siempre delicado y sincero, un cuidadoso escritor que anda por ahí como un personaje de Cortázar, a su marcha, con su mochila y sus bolígrafos, absorbiendo la realidad y sus delirios. José es un trabajador nato, pero apacible, de ésos que escriben y viajan, y nunca les ves la cara de susto. Este autorretrato parece decir otra cosa. Hace unos días, Ovejero escribía a varios de sus amigos anunciándoles la aparición de este perfil, insisto, en el blog de Fernando Valls.

 

AUTORRETRATO HECHO AÑICOS


JOSÉ OVEJERO

Hace pocas semanas, en el sur de Francia, un hombre mató a tiros a su mujer y a sus dos hijos. Los vecinos declararon, como es habitual en estos casos, que eran una familia normal. El homicida, tras acabar con su familia, se colocó delante de un espejo y se suicidó de un disparo. Lo que más me interesa de esta noticia, y no se me va de la cabeza desde que la leí es: ¿qué era exactamente lo que quería ver ese hombre mientras apretaba por última vez el gatillo? Eso dice mucho sobre mí.


Ahora que me doy cuenta: también resulta significativo que para empezar a hablar de mí mismo elija contar la historia de otros.

Siempre que soy de verdad feliz tengo veinticinco años. Y cuando me siento deprimido regreso a los dieciocho. A los veinticinco cambié la trama de la novela en la que me estaba escribiendo y que comenzaba a resultar tan previsible como desalentadora. A pesar de ello, en aquella época escribía muy mal.


Aquel joven de dieciocho años no podía ni siquiera intuir que yo iba a salvarle la vida.


Sonrío con demasiada frecuencia. Yo no me fiaría de alguien como yo.

Para hablar brevemente del físico:

Los cabellos canosos desde muy pronto, los dientes demasiado pequeños, la nariz demasiado grande, la barbilla chata. No estoy muy seguro del color de mis ojos. Una cierta vanidad me empuja a arrancarme los pelos que han empezado a crecerme en las orejas. Para mí, los pelos en las orejas son los heraldos desaseados de la decadencia. Por cierto ¿hay alguien a quien no desaliente su propia imagen, alguien que sonría satisfecho al verse en una fotografía?

Hace veinticinco años sustituí el carné de identidad por el pasaporte. Esta decisión, que podría parecer de orden práctico, adquirió enseguida un valor simbólico.


Bajo el omóplato izquierdo tengo una cicatriz alargada, residuo de un accidente de bicicleta. Un día entré en un salón de tatuajes y pedí que me tatuaran una libélula sobre la cicatriz. La literatura puede ser eso: transformar la experiencia en una forma comprensible aunque sea disfrazándola.


Tengo mujer, y dos hijas de las que no soy el padre. Para autorretratarme de verdad tendría que describirlas a ellas.


Desde hace años escribo de pie y, casi siempre, con una capucha puesta. Esta rareza inofensiva probablemente no significa nada.

Casi nunca leo las entrevistas que me hacen, no he mirado ninguno de los programas de televisión en los que he salido. Sé que no sería capaz de reconocerme en ese individuo que afirma con aplomo cosas de las que yo no estoy nada seguro. Me niego a escuchar a ese farsante.

Me dicen que transmito una sensación de serenidad. Pero cuando lo escucho recuerdo dos de mis pocos versos: “Dudo que cuando descanse/ sea en paz.”


Hay un rasgo mío que me agrada: la curiosidad, que, unida a una cierta tendencia a desconfiar de mis propios juicios, me ha vuelto un hombre nada dogmático.


La curiosidad nos mantiene jóvenes –relativamente jóvenes-, porque retrasa nuestra metamorfosis en crustáceos protegidos de la realidad por una costra de prejuicios. Pero ser tan curioso me convierte en un interlocutor aburrido: más que hablar escucho, más que señalar miro.

Una de las afirmaciones que he hecho más arriba no es cierta. De todas formas, los límites entre realidad y ficción son siempre confusos, y en particular cuando escribimos sobre nosotros mismos.

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* José Ovejero es escritor. Ha publicado novelas, libros de viajes, libros de cuentos, teatro y poesía. Algunos de sus títulos más destacados son Biografía del explorador (Plaza & Janés, Barcelona, 2001. Poesía), China para hipocondríacos (Ediciones B, Barcelona, 1998. Reeditado en Punto de lectura. Viajes), Mujeres que viajan solas (Ediciones B, Barcelona, 2004. Relatos), Un mal año para Miki (Ediciones B, Barcelona, 2003. Novela) y Nunca pasa nada (Alfaguara, Madrid, 2007. Novela). El autorretrato es inédito.

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CITA DE AMIGOS DE PABLO SERRANO EN ANDORRA

Ayer, la Comarca de Andorra-Sierra de Arcos, con su laborioso equipo del CELAN al frente (María Ángeles, Javier, Pilar, Rosa, José María…), recordaba a Pablo Serrano (1908-1985). En realidad, había preparado un vasto programa con exposiciones y publicaciones con motivo del centenario de su nacimiento. En la jornada de ayer, Alberto Sánchez presentó una película, rodada entre 1976 y 1979, que intentaba plasmar el sentido artístico y filosófico del escultor de Crivillén, con un perturbador subrayado musical de Manuel Rotellar. Eloy Fernández Clemente, andorrano de nacimiento, habló de su amistad, de su colaboración con ‘Andalán’, del intercambio de cartas y abordó de manera global la trayectoria del creador. Eloy recordaba cuánto amaba Aragón Pablo Serrano; leyó el retrato literario, impresionista y repleto de imágenes, que le había dedicado a su pueblo de Crivillén. Y Emilio Gastón, entre otras cosas, recordó que lo había conocido hacia 1956 cuando apareció por el café Niké con Miguel Labordeta, del cual haría una cabeza. Emilio Gastón explicó el método de trabajo de Serrano: cómo le estiraba la cara, como le levantaba una ceja, como le arañaba de súbito una mejilla, etc., y lo hizo como él sabe: con una mezcla de candor y humor, con un amasijo verbal de surrealismo y poética naïf repleto de paradojas.

 

A la ida y a la vuelta, Emilio Gastón recitó varios poemas. Empezó con ‘ Y como mejor proceda digo’. Y lo más bello, tras muchas, muchísimas risas y un amago venial de disputa entre Eloy y Emilio, fue que el poeta despidió el acto con uno de sus mejores poemas. Hubo un auténtico diluvio de aplausos. Eloy Fernández Clemente, que siempre está en todo y que además jugaba en casa, recordó que su amigo ininterrumpido durante más de 50 años también hace escultura. Hace escultura con los materiales y con la voz.

 

A lo largo de la noche, hubo varios detalles entrañables:

-1. El conductor del taxi, el de la ida, apagó la radio para escuchar mejor a Emilio. No lo dijo, pero jamás se había visto en algo tan tierno y surrealista. Tan fascinado estaba que acudió a escuchar la mesa redonda, que yo moderé.

 

-2. El conductor del taxi, el de la vuelta, era un joven que le gustaba la poesía. Combinó nuestros cuentos, chistes, alineaciones de fútbol y bromas con la música que Andy Chango le ha puesto a Boris Vian. Al final, la apagó cuando Emilio se despidió con un poema de amor.

 

-3. Por Andorra, con su entusiasmo absoluto, andaba el gran reportero Antonio Pérez Pérez, objeto de una exposición en la villa meses atrás. Gran amigo de Eloy Fernández (que nos llevó, por cierto, a la casa donde nació, y que está, casualidad de las casualidades, enfrente de la sede de Chunta. Llamé a Labordeta y me preguntó, ya bastante recuperado: “Pero, ¿no había nacido Eloy en Alloza?”), nos trajo el periódico ‘Amanecer’ en el que hizo su última colaboración de corresponsal gráfico.

 

-4. El público se lo pasó muy bien a lo largo de las dos horas. Decía Emilio: “De aquí no se va nadie. Qué bien”. Alguien se fue. El propio alcalde Luis Ángel Romero tuvo que salir hacia las ocho y media o así para cuidar de su hijo. Dijo Mary Carmen Gascón, poeta y esposa de Emilio: “Mira, por eso ya me cae mucho mejor: le disculpo la ausencia”.

 

-5. En ese viaje, al pasar por el Ventorrillo se habló de José Iranzo, el Pastor de Andorra, uno de los ídolos de jota de Pepe Melero. Eloy recordó que había visto el documental de José Miguel Iranzo y Joaquín Carbonell, dedicado a José Antonio Labordeta. Eloy dijo que era realmente estupendo, bello en ejecución, intenso, ameno, lleno de calidez y de verdad. Y esta misma mañana, camino a casa, mientras Óscar Sipán esperaba para hablar de ‘Avisos de derrota’, sus estupendos cuentos aparecidos en Onagro, Luis Alegre elogió la pieza y usó de sus adjetivos preferidos para definir la obra: poliédrica y abrumadora, como polémica y abrumadora es la personalidad y la trayectoria de José Antonio Labordeta.

SIRENAS O 'FOTOGRAFÍAS VELADAS' EN HUESCA EL 23

SIRENAS O 'FOTOGRAFÍAS VELADAS' EN HUESCA EL 23

Mi sistema y mi router está de lo más imprevisible. Josema Carrasco nos rinde un homenaje a Chema Lera y a mí en su blog, a propósito de nuestro amor a las sirenas, con este bello animal; intento pegarlo y aquí aparece.

 

Ya de paso os anuncio que el próximo martes, 23, en la Librería Anónima de Huesca, a las 20.30, se presenta mi libro Fotografías veladas (Xordica), con la presencia de José Domingo Dueñas y de Rosa Tabernero. Ellos fueron los presentadores de Golpes de mar, y este libro creo que les ha gustado también.

 

En Fotografías veladas hay varios cuentos claramente oscenses: uno dedicado al castillo de Loarre, que pretende retratar o capturar con su cámara Patricio; otro dedicado a los viñedos del Somontaro barbastrense; otro dedicado a unos maquis, que se instalan en el Bajo Aragón, y finalmente reaparecen en Boltaña.

 

La presentación será a las 20.30.Y me gustaría que os pudierais pasar por allí. Abrazos.

DOLAN MOR: UN POEMA EN CLAVE IRÓNICA ¿O NO?

Ahora la poesía…

 

Ahora la poesía no menciona los sauces a orillas

de la alberca, ni escribe cisne o dalia al pie de un cardenillo,]

sólo habla de McDonalds, drogas, viajes a Europa,

la práctica promiscua del sexo en los hoteles.

No está bien ser poeta si no fumas cannabis,

si no besas a un perro en su esfera de muerte.

Sólo se necesita un coche en la cartera, un anillo

en la oreja, un polvo en la nariz. No importa

si eres hembra o macho en tus costumbres

siempre que un vibrador descanse en tu bolsillo

cual pez de silicona bajo un lago de escarcha.                          

No debes olvidar las playas de nudismo o leer

a Bukowski en medio de un spa (aunque ignores

que Spa se llama un pueblo en Bélgica,

 o que salut per aquam proviene del latín).

 Lo importante es decir palabras en inglés e ignorar

 que Lezama vivió dentro de un mulo asmático y rapsoda.

 También que lleves gafas en medio de la noche,

 o que hagas como yo que me pongo una gorra

 hasta para ducharme en los meses de invierno.

 Un sello en el mercado, los enigmas del marketing

 en cada laberinto que construyen tus dedos

 mientras subes un día al tren, al ascensor que te lleve

 a ese suave destino que es el arte.

 Eso sí, nunca olvides borrar de tus poemas las hojas

 de los sauces o ir a un restaurante donde la carta ignore

 ese plato exquisito: el cisne de Darío

  (desplumado y enfermo) con la dalia en el pico.

 

[Este poema, aún inédito, es del poeta cubano, afincado en Zaragoza desde 1999, Dolan Mor y pertenece a Libro bipolar, que está a punto de aparecer. Dolan Mor acaba de ganar el Premio Internacional Barcarola de Poesía con La novia de Wittgenstein, que aparecerá publicado en la colección Los libros del tiempo de Siruela. Dolan Mor, el hombre que siempre lleva visera de marino en tierra, atraviesa un magnífico momento de creación: poeta más próximo a Pessoa que a Borges o Lezama, ha creado magníficos monólogos dramáticos con personajes inventados y máscaras. Sigo sin poder poner fotos; ayer fui a ciber y lo hizo. Telefónica me tiene minutos y minutos al teléfono, y me deja igual, aunque tengo asegurado el router y todo lo demás. Se han estropeado tres puertos de cuatro que tenía por las tormentas, probablemente.]

 

 

 

LORENZO MEDIANO: ÉXITO EN FRANCIA

Óscar Sipán me envía esta nota sobre Lorenzo Mediano y varios premios y proyectos vinculados a su libro más exitoso, de los de temática aragonesa: La escarcha sobre los hombros, que publicó Zócalo de Fernando Jiménez Ocaña, que luego hubo de cambiarse el nombre por el de Onagro. En este sello, Oscar Sipán acaba de publicar un libro de relatos elogiado por doquier: Avisos de dertota, entre ellos por el gran escritor y crítico Félix J. Palma.

LA EDICIÓN FRANCESA DE LA ESCARCHA SOBRE LOS HOMBROS, DE LORENZO MEDIANO, OBTIENE EL PREMIO DE LOS LIBREROS FRANCESES

 

 

 

    Du givre sur les épaules, de Lorenzo Mediano, traducción de La escarcha sobre los hombros, publicado en 2008 por la parisina Éditions de la Ramonda, acaba de obtener el Premio Vivre Livre 2008, que conceden los libreros franceses, compitiendo centenares de libros y prestigiosas editoriales como Gallimard. Este premio fue otorgado en el 2007 a Denis Guedj  Villa des hommes y en el 2006 a  Muriel Barbery  L'élégance du hérisson.

 

    La escarcha sobre los hombros, publicada hace una década por la editorial aragonesa ZÓCALO, actual ONAGRO EDICIONES, es un fenómeno editorial sin precendentes: ha vendido diez ediciones sin otra publicidad que el "boca a boca" y acaba de ser adaptada al cómic por Cornoque Editorial.  La escarcha sobre los hombros trata de forma cruda y apasionante la lucha de clases que se desata a causa del amor entre la heredera de una casa fuerte y un pastor desheredado, en un pueblo del Pirineo. La prosa y el ritmo subyugante de Lorenzo Mediano traza un perfecto retrato social e histórico. Por si fueran pocos estos valores, por los cuales recomendamos la novela, la historia agarra al lector y lo conduce por los ansiosos caminos que siempre traza la buena literatura, unida a los mejores argumentos.

 

 

CONTACTO LORENZO MEDIANO: 976 25 29 90

 http://www.lorenzomediano.com/

 

 

 


LA ESCARCHA SOBRE LOS HOMBROS: EL TEBEO

 

AUTORES: MORATHA, IRU, LORENZO MEDIANO

EDITORIAL: CORNOQUE EDITORIAL

Fecha de salida: 14.11.2008

Basado en la conocida novela del escritor Lorenzo Mediano. Adaptación de Ana Sánchez Palacín (Iru) y dibujo y color de Moratha. Discurren los años treinta en una España revuelta cuando un dramático suceso agita la tranquila cotidianeidad del pueblecito pirenaico de Biescas de Obago. Un suceso, que no sólo cambiará la vida de sus rudos habitantes, sino que hará tambalearse los arcaicos cimientos de esta pequeña comunidad. Un relato denso, a ratos amargo, que narra las peripecias de Ramón, un pastor en busca de fortuna, y muestra algunas de las antiguas costumbres de la sociedad rural aragonesa y la hosca naturaleza de las gentes de montaña. Una fiel adaptación al cómic de la novela más conocida de Lorenzo Mediano, en la que los textos de Iru y los lápices de Moratha han querido reflejar la dureza de una sociedad en la que el libre albedrío, la justicia o la igualdad eran impensables y las personas valían poco o nada más allá de su casa de nacimiento.

 

 

 

RAMÓN GIL NOVALES, PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS

Ramón Gil Novales (Huesca, 1928 ) es narrador, dramaturgo y traductor, y ha sido galardonado hoy con el Premio de las Letras Aragonesas, por unanimidad. Entre otros, en el jurado participaron José Luis Melero (la asociación cultural Rolde, a la que él pertenece, propuso a Ramón Gil Novales al premio), Ramón Acín, José Domingo Dueñas, Manuel Martínez Forega, Pilar Navarrete y José-Carlos Mainer. El catedrático y autor de La edad de plata fue editor de la sólida obra del oscense.

Ramón Gil Novales nació en Huesca, es hermano del gran historiador Alberto Gil Novales, y reside desde hace muchos años en Barcelona. Es traductor, desde el inglés y el francés sobre todo, de Henry Miller, Marguerite Duras, Roger Caillois, y de textos de teoría teatral como El espacio vacío de Peter Brook. También ha traducido a Ana Arendt.

En 1966 estrenó La Hoya, su debú en el teatro, de ámbito muy realista. Más tarde repitió en la escena con la pieza sobre los caciques, Guadaña al resucitado (1969); reincidió con La bojiganga, que estrenó en 1971 y revisó casi una década después. Tenía algo de sátira o de juego irónico sobre la vida española.

Su producción narrativa consta de relatos cortos, muy en la línea de Julio Cortázar, y de novelas: Voz de muchas aguas (1970), Preguntan por ti (1974), La baba del caracol (1985), El sabor del viento (1988), estos dos últimos títulos los publicó José-Carlos Mainer en la colección de Letras Aragonesas de Guara. En Larumbe publicó una Trilogía aragonesa (Larumbe, 1990), con obras de atmósfera histórico-política, sobre tres personajes tan complejos y librescos como el inquisidor Pedro Arbués, el secretario de Felipe II, Antonio Pérez, muy vinculado a la ejecución del Justicia de Aragón, y la Guerra Civil española. En 2007, retornó a la narrativa, y en concreto a su memoria de la Guerra Civil española, con una buena novela: Mientras caen las hojas, que publicó Prames.

Otro de los candidatos presentados al premio fue Santiago Lorén: periodista, médico, biógrafo y narrador. Fue el segundo ganador del Premio Planeta. Su candidatura es un detalle tierno para un hombre que se acerca a los 90 años.

SARAH MOON: MODA, ELEGANCIA Y SOFISTICACIÓN

SARAH MOON: MODA, ELEGANCIA Y SOFISTICACIÓN

Ayer hablé mucho de la fotógrafa Sarah Moon con Gonzalo de Diego. Encuentro esta estupenda foto y aquí la dejo. No sé cuándo volveré a poner fotos.