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Antón Castro

CALVOMOÑACO / 7. A LA MANERA DE GARGALLO

CALVOMOÑACO / 7. A LA MANERA DE GARGALLO

Mormeneo no se entiende del todo a sí mismo. Ocupa su tiempo en dos cosas: pensar muy de prisa, con la furia del vendaval, saltando de asunto en asunto y dando salida a sus ideas, con celeridad, con calma, con desesperación, como si estuviese a punto de producirse el fin del mundo. Si hubiera tiempos muertos, fumaría un cigarrillo o apuraría, con lentitud, una cerveza. Si pudiera hacer dos cosas a la vez, trazaría un manchurrón de tinta azul sobre un folio con apariencia de pájaro peregrino.

 

La cabeza le da vueltas. Su propio cerebro lo arrolla. Una y otra vez, suele decir, pugna por no desmoronarse. Si alguien le dice algo lo perturba y lo alimenta. Le acaban de decir: ¿No te parece que sería muy bonito que hicieras vestidos y fotos a la manera surrealista de Man Ray?

 

Y él hace lo indecible por no perder la cabeza. Se acerca a su novia, que quizá sea poeta o modistilla de sueños y vestuarios, y le dice: “Déjame tocar la mejor línea de tu desnudo”.

NUEVO NÚMERO DE 'LABERINTOS'

NUEVO NÚMERO DE 'LABERINTOS'

LA LUZ OSCURA:

“UNOS AMORES DE SWANN”, DE MARCEL PROUST[1]

 

José GIMÉNEZ CORBATÓN**

 

 

            Me limitaré en este trabajo, dadas sus dimensiones, a llevar a cabo un breve análisis de los celos en la narración titulada “Un amour de Swann”, que constituye la segunda parte del primer tomo de À la recherche du temps perdu, situada entre “Combray” y “Noms de pays: le nom”. Escribir sobre Proust, sin duda el escritor francés más importante del siglo XX, es tarea dilatada y paciente, tanto o más que leerlo y traducirlo. Proust ofrece muchas lecturas: abre sin cesar caminos zigzagueantes que conducen a otros inesperados, senderos que, como ramificaciones pobladas de frutos, unen los caminos en apariencia más dispares. Para describir la complejidad del mundo social que retrata, teje con minucia una prosa original, única, inconfundible y, sin duda, difícil de emular. Una prosa que no se puede separar de la pintura y de la música de su tiempo[2].

            Swann conoce a Odette de Crécy, futura madame Swann, en el salón de los Verdurin, burgueses ridículos (desde su nombre mismo) y pretenciosos que mantienen un círculo de amistades, un “cogollito”[3] de notable mediocridad. Odette encaja a la perfección en ese clan. Swann no tardará en darse cuenta de que la mujer, bella y pretendidamente coqueta, mantiene gustos y opiniones vulgares, y que no se expresa con auténtica finura. ¿En qué se basa pues la seducción que Odette ejerce sobre Swann, un diletante experto en arte que se codea con la mejor sociedad francesa, con las viejas familias que han dictado desde siempre los modos elegantes y las normas de comportamiento en el mundo de las relaciones?

            Swann idealiza a Odette. Inventa una imagen de Odette que no es real. Todo empieza con la famosa frase musical de la Sonata de Vinteuil, un fragmento que suele interpretar cierto pianista asiduo del salón de los Verdurin. Swann transforma esa frase[4] en “el himno nacional de sus amores”[5]. No le hace falta conocer el resto de la Sonata, le basta con ese movimiento. La propia Odette asume ese aura que va a adornar su relación: “¿Qué necesidad tiene usted de lo demás [...] El trozo nuestro es ése” (263).

            Pero esa idealización, que casi se puede calificar de alucinatoria, no es sólo musical. Es también pictórica, lo que no podía ser de otro modo dado que Swann, como ya he dicho, se considera un experto en ese arte (mantiene inacabado, desde hace años, un estudio sobre Vermeer de Delft[6]): “[Swann] Colocó encima de su mesa de trabajo una reproducción de la Céfora, como si fuera una fotografía de Odette. Admiraba los ojos grandes, el rostro delicado, donde se adivinaba la imperfección del cutis, los maravillosos bucles en que caía el pelo por las cansadas mejillas, y adaptando lo que hasta entonces le parecía hermoso de modo estético a la idea de una mujer de verdad, lo transformaba en méritos físicos que se felicitaba de encontrar todos juntos en un ser que podía ser suyo. Esa vaga simpatía que nos atrae hacia la obra maestra que estamos mirando, ahora que él conocía el original de carne de la Céfora, se convertía en deseo, que suplía al que no supo inspirarle al principio el cuerpo de Odette. Cuando se estaba mucho rato mirando al Botticelli[7], pensaba luego en el Botticelli suyo, que le parecía aún más hermoso, y al apretar contra el pecho la fotografía de Céfora, se le figuraba que abrazaba a Odette” (269-70).

            Muy pronto Swann dudará de la verdad de ese amor sublimado en arte. Vive la voluptuosidad de estar enamorado, una sensación dilettante que, además, le cuesta dinero, pues tiene que ayudar de continuo a Odette en sus dispendios. Pero este último hecho no hace sino aumentar la excelencia de la relación: Proust la compara con el placer que sienten las personas que dudan sobre si les gusta o no el mar, pero que se convencen de la necesidad de frecuentarlo y se conforman satisfechas con el mero placer de pagar cien francos diarios por la habitación de la fonda desde la que podrán gozarlo.

            Odette se convierte, así, en un objeto comprado. Swann entiende que ese bello objeto debe ser admirado por otros hombres (lo contrario significaría que quizá no revestía tanta importancia). Pero esa veneración ajena trae consigo “un deseo doloroso de dominarla enteramente, hasta en las más recónditas partes de su corazón”; de ahí que, en franca y humillante contradicción, le pida a Odette que lo haga “invulnerable, mientras su amor durara, contra las embestidas de los celos” (323).

            Los celos no tardan en ser convertidos, en la mente de Swann, en una razón más que le permita activar su propia inteligencia. Los celos conllevan la pasión por conocer la verdad: ¿le engaña Odette? ¿Le miente? Indagar es propio de seres inteligentes, de mentes que hacen suya la pasión de la verdad. “Y cosas que hasta entonces le habrían abochornado: espiar al pie de una ventana, quién sabe si mañana sonsacar diestramente a los indiferentes, sobornar a los criados, escuchar detrás de las puertas, le parecían ahora métodos de investigación científica de tan alto valor intelectual y tan apropiados al descubrimiento de la verdad como descifrar textos, comparar testimonios e interpretar monumentos” (326).

            Claro que esa luz requiere un constante alimento. Quien experimenta los celos estará dispuesto a recibir con regocijo todo lo que los nutre, “aunque fuera a costa suya”. Swann acosa y agobia a Odette con sus dudas, con sus preguntas, con la deriva de sus sospechas, pero siempre regresa a ella, “tan cariñoso y sumiso como antes”, dispuesto a hacer las paces. De ese modo, Odette se acostumbra “a no tener ya miedo a desagradarle, hasta irritarle, y cuando le parecía bien le negaba los favores que más en estima tenía él” (361). La luz se transforma en oscuridad: es el celoso el que se convierte en víctima de su obsesión, en juguete del amante al que ha pretendido convertir en objeto permanente de su investigación “inteligente”. Si la Odette de carne y hueso había sido reemplazada, en el origen del amor, por una frase musical o por la figura de un fresco renacentista italiano, ahora son los propios celos los que ocupan su lugar: cuando Swann contempla la fotografía de Odette, le cuesta reconocerla en carne y hueso. Ya no ve a Céfora. Ya no relaciona la frase de Vinteuil con los sentimientos que Odette provoca en él. La amada se confunde “con la preocupación dolorosa y constante que en su seno sentía” (365). Y parece como si la brecha que en el corazón de Swann abren los celos no tuviera fin: al final del camino aguardan incluso los que provoca aquel “otro yo que Odette había querido” en el momento de conocerlo, antes de que empezara el martirio. Nostalgia de un amor limpio, imposible. Celos de aquel “sí mismo” que Odette amó al principio.

            Los celos son pues incompatibles con la luz. Swann insiste en que sólo quiere confirmar sus sospechas, que eso le basta para afianzar su inteligencia, pero esas sospechas son inagotables, no tienen límite. Se aferra al conocimiento, busca una luz que sólo le conduce a más y más oscuridad. Una oscuridad que, irremediablemente, se convierte en ceguera: el celoso se deleita incluso en imaginarse ser el agente provocador de otros celos ajenos: “Una noche que, cediendo a las órdenes de Odette, volvieron juntos a su casa, cuando ella entretejía en sus besos palabras de apasionado amor, tan en contraste con su sequedad de ordinario, a Swann le pareció de pronto que oía ruido; se levantó, buscó por todas partes, sin encontrar a nadie; pero ya no tuvo valor para volver junto a Odette, que, entonces, en el colmo de la rabia, rompió un jarrón y le dijo: “Contigo no se puede hacer nada”. Y a él le quedó la duda de si su querida tenía a alguien oculto para hacerle sufrir de celos o para excitar su sensualidad” (438).

 

*Artículo publicado en LABERINTOS, Revista semestral de Humanidades, n. 20, Año X, Diciembre 2009. Dossier dedicado a “Un dolor de Swann”. Zaragoza, I.E.S. Élaios.

 

**Le he perdido a José Giménez Corbatón, miembro del consejo editorial de ‘Laberintos’ –autor de libros como ‘El fragor del agua’, ‘Tampoco esta vez dirían nada’, ‘La fábrica de huesos’ y ‘Licantropía’, entre otros títulos-, que me envíe su artículo de este nuevo número de esta cuidadísima publicación. Y aquí está. La foto es de Allen Jenkins.



[1] He seguido la traducción de Pedro Salinas (que el lector puede encontrar en Alianza Editorial), pues me parece que no ha sido superada por otras más recientes, como traté de demostrar en “Leer, traducir y editar a Proust” (Riff-Raff, Revista de Pensamiento y Cultura, Zaragoza, nº 21, 2ª época, Invierno 2003, pp. 6 a 20), donde comparé las últimas versiones de Mauro Armiño (Valdemar) y de Carlos Manzano (Lumen) con la canónica del poeta de la Generación del 27, que se ocupó de los dos primeros tomos de En busca del tiempo perdido, los titulados Por el camino de Swann y A la sombra de las muchachas en flor, y de una parte del tercero, El mundo de Guermantes, volumen que completó el también escritor exiliado José María Quiroga Pla.

[2] Una aproximación a esa prosa puede leerse en la primera parte del trabajo citado en la nota anterior.

[3] El término, muy acertado, es de Pedro Salinas.

[4] Frase que algunos lectores de Proust (entre ellos, Pablo Neruda) han identificado con el “Allegretto ben moderato” de la Sonata para violín y piano en La Mayor de César Franck. Pero es muy posible que Proust pensara también, al describir su magia, en Saint-Saëns (Sonata para violín y piano en Re Menor) e incluso en Wagner. Reynaldo Hahn, a quien Proust adoró, se inclinaba, muy en particular, por el primero de los dos. Proust, por cierto, se inspiró, en parte, para describir los celos de Swann, en su propia relación con este compositor venezolano (véase al respecto la edición anotada por Antoine Compagnon de Du côté de chez Swann, Paris, Gallimard, Folio Classique, 1998).

[5] Marcel Proust: En busca del tiempo perdido. 1. Por el camino de Swann. Traducción de Pedro Salinas. Madrid, Alianza Editorial, 1966, 4ª edición: 1972, p. 262. En adelante, todas las citas de “Unos amores de Swann” estarán extraídas de esta edición, e indicaré la página, entre paréntesis, en el propio texto.

[6] Proust le escribió a Jean-Louis Vaudoyer: « Depuis que j’ai vu au musée de La Haye la Vue de Delft, j’ai su que j’avais vu le plus beau tableau du monde » (Edición de Antoine Compagnon –nota 3-, p. 494).

[7] Se trata del fresco titulado Pruebas de Moisés, pintado por Sandro Botticelli en la Capilla Sixtina de Roma entre 1481 y 1482, en el centro del cual aparece la figura de Céfora, la hija de Jetro, quien, acompañada por su hermana, es defendida por Moisés de unos pastores que les impedían abrevar sus rebaños.

BERLANGA / CINCO AÑOS DE PORTADORES

BERLANGA / CINCO AÑOS DE PORTADORES

La librería LOS PORTADORES DE SUEÑOS (c/ Jerónimo Blancas, 4) celebra mañana la fiesta de su quinto aniversario.  La convocatoria comenzará a las 20.00 en la librería, con la participación de LUIS ALEGRE, DAVID TRUEBA e IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN en la presentación de ¡VIVA BERLANGA!, un libro-homenaje al cineasta valenciano. El libro, coordinado por Luis Alegre, recoge 14 textos de escritores y cineastas españoles como Manuel Vicent, José Luis Borau, Javier Rioyo, David Trueba, Ray Loriga...

 

CINCO AÑOS

Hace cinco años que la librería Los portadores de sueños abrió sus puertas en el centro de Zaragoza, en la calle Blancas, junto a Plaza España, donde se ha convertido en un espacio literario de referencia en la ciudad. Sus señas de identidad son un escaparate con una chaise longue roja llena de libros y una cuidada selección de libros que sus propietarios, Eva Cosculluela y Félix González, escogen para sus clientes con verdadera pasión. La librería se distribuye en dos plantas, una dedicada a narrativa, pensamiento, poesía, arte, fotografía y libros ilustrados, y otra dedicada por completo a literatura infantil y juvenil.

 

Por su personalidad y originalidad ha sido señalada como “librería de autor” y este mismo año ha sido merecedora de uno de los Premios Búho que concede la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro. Desde sus comienzos ha sido una cita habitual en la agenda cultural de la ciudad con sus convocatorias de presentaciones, exposiciones de arte y actividades para los niños. Por la librería han pasado autores como Ignacio Martínez de Pisón, David Trueba, Enrique Vila-Matas, Andrés Trapiello, Soledad Puértolas, Clara Obligado, Gustavo Martín Garzo, Mara Torres, Marcos Ordóñez, Ismael Grasa, Benjamín Prado, Cristina Grande, Eva Puyó o José Antonio Labordeta, entre otros. Además, Los Portadores de Sueños también colaboran  con distintas entidades que trabajan en la difusión del libro y la lectura.

 

Su peculiar galería-escaparate, la chaise-longue de Los Portadores de Sueños, ha ofrecido exposiciones de numerosos artistas aragoneses. Por ella han pasado pintores como Lina Vila, Pepe Cerdá, Antonio Fortún, José Herrera o Miguel Ángel Ortiz Albero, ilustradores como Ana Lóbez, escultores como Bizén Ibarra y fotógrafos como David Barreiros o Miguel Mena.

 

Los niños también están presentes de una forma importante en su programación, y desde sus inicios, la librería ha realizado ciclos de cuentacuentos, talleres de escritura, talleres de manualidades y encuentros con autores. Una de las actividades más significativas de la librería es el PREMIO DE LOS NIÑOS, que puso en marcha por primera vez en 2008 y que es el primero en España en destacar un álbum ilustrado entre los publicados durante el año con la peculiaridad de que el jurado está compuesto por niños entre 6 y 10 años.

(En la foto, una secuencia de 'Calabuch', mi película favorita de Luis García Berlanga.)


Esta información está redactada por la periodista y activista cultural Mercedes Ventura
www.ideasamares.com

 

PÁGINA PARA 'AULLIDO' DE GINSBERG

PÁGINA PARA 'AULLIDO' DE GINSBERG

Xoán Abeleira, traductor de la poesía completa de Sylvia Plath, entre más de una treintena de traducciones, acaba de crear una página web de homenaje al poeta Allen Ginsberg en la que publica su versión al castellano y al gallego de ‘Ouveo’ (Aullido y otros poemas) y las pone a disposición de todo aquel que quiera leerlas. (En  la foto, Lawrence Ferlinghetti y Allen Ginsberg con una amiga). 

 

El link es:

http://homenajeaallenginsberg.blogspot.com/

 

LETRAS ARAGONESAS EN GUADALAJARA

LETRAS ARAGONESAS EN GUADALAJARA

Guadalajara se convierte durante una semana en el escaparate de la literatura de habla hispana. La ciudad mexicana organiza su XXIII Feria Internacional del Libro (FIL), del 28 de noviembre al 6 de diciembre, en la que hay representación aragonesa a través del Centro del Libro, dependiente del Departamento de Educación, Cultura y Deporte.

 

Aragón, que participa por cuarta vez consecutiva, muestra en esta ocasión las novedades de 40 editoriales de la Comunidad en un espacio propio situado en el stand KK13 del pabellón Azul, donde se encuentran las editoriales internacionales.

 

En este espacio se dará información sobre las editoriales, artes gráficas, distribuidores y librerías de la Comunidad Autónoma, además se podrá obtener un ejemplar de la revista Letras Aragonesas. Asimismo, se tendrá acceso a la página www.centrodellibrodearagon.es, una completa base de datos de lo publicado en Aragón desde 2005.

 

La presencia aragonesa en el FIL sirve para dar a conocer la realidad del sector del libro en Aragón. Para ello, el viceconsejero de Educación, Cultura y Deporte, Juan José Vazquez, acompañado del director general de Cultura, Ramón Miranda, estarán presentes en la feria con el objetivo de apoyar y publicitar las obras literarias de la Comunidad. Además, los escritores aragoneses Juan Bolea (Ediciones B) y David Lozano (SM Ediciones) estarán en la feria presentando sus libros.

 

La feria Internacional del Libro de México es una de las ferias más importantes de habla hispana. En este encuentro se reúnen alrededor de 1.900 expositores de más de 40 países. La FIL ha organizado diferentes actividades como conferencias, coloquios, seminarios, presentaciones de libros, además de homenajes a escritores como Mario Vargas Llosa, Marío Benedetti, el mexicano Carlos Fuentes o a la Generación del 27.

 

Durante el último semestre de 2009, el Centro del Libro ha participado en las ferias de Madrid y Frankfurt, además de la actual de Guadalajara. Este tipo de encuentros sirven como plataforma para dar a conocer a nivel internacional el trabajo de los editores y escritores aragoneses y están dentro de la política de difusión de las letras aragonesas en el extranjero que lleva a cabo el Gobierno de Aragón.

 

Editoriales aragonesas en la FIL de Guadalajara

 

Las 40 editoriales aragonesas que participan en la Feria Internacional del Libro a través del Centro del Libro de Aragón son:

 

-1001 Ediciones

-Acribia

-Apila

-Aqua

-Ayuntamiento de Huesca

-Ayuntamiento de Zaragoza

-Caja de Ahorros de la Inmaculada

-Cajalón

-Certeza, Libros

-Cortes de Aragón

-Delegación del Gobierno en Aragón

-Delsan Libros

-Diputación de Huesca

-Diputación de Zaragoza

-Eclipsados

-El Justicia de Aragón

-Festival de Cine de Huesca

-Fundación Conjunto Paleontológico

-Gara d´Edizions

-Gobierno de Aragón

-Ibercaja

-Institución Fernando El Católico

-Instituto de Estudios Altoaragoneses

-Istituto de Estudios Islámicos y del Oriente Medio

-Instituto de Estudios Turolenses

-Las Tres Sorores

-Libros del Innombrable

-Marboré Ediciones

-Mira Editores

-Museo de Teruel

-Olifante. Ediciones de poesía

-Prames

-Prensas Universitarias de Zaragoza

-Ríopiedras Ediciones

-Rolde de Estudios Aragoneses

-Sariñena Editorial

-Teatro Arbolé

-Tropo Editores

-Xordica

-Zaragua

*Esta información la remite el gabinete de comunicación del Gobierno de Aragón. La foto es de Joseph Di Sipio. 

UN CUENTO DE ALEX NORTUB

UN CUENTO DE ALEX NORTUB

A LAS DOS EN PUNTO

 

Para Antón Castro

 

 

Por Alex NORTUB

Ernesto dijo que ocurriría a las dos en punto. Aunque todavía faltaban unos diez minutos, nos levantamos los cuatro de la mesa y salimos al porche dispuestos a sentarnos en las escaleras. El cielo estaba repleto de estrellas. Nada más salir, percibimos ya el crudo aliento de la noche bufando sobre nuestros hombros. Al sentarnos la madera produjo un sonoro crujido. Mientras Ernesto y yo nos servíamos otro whisky, Marisa y Nuria se agazapaban bajo sendas mantas y observaban el firmamento sin pestañear. Poco después, Ernesto empezó a zarandear levemente su vaso. El tintineo de los hielos me hizo pensar en el silencio que nos rodeaba, en la ausencia de cualquier otro sonido; ni siquiera se escuchaba el lejano canto de algún grillo. Lo comenté pero nadie pareció darle importancia, no obtuve respuesta alguna. Decidí comenzar también yo a zarandear mi vaso. Durante cosa de un par de minutos, intenté seguir el constante ritmo que Ernesto realizaba. Por un momento me pareció que el tintineo de sus hielos sonaba mejor que el mío, mucho más agudo y mucho más nítido. Entonces dije algo más, algo que ahora no recuerdo, pensando en ahogar el rumor de aquel invariable repiqueteo de hielos. Pero Ernesto me mando callar con un sonoro y severo schhhh!!! Después, como disculpándose, dijo que tan sólo faltaba un minuto para que dieran las dos y que sería entonces cuando ocurriría, que a partir de ese momento deberíamos guardar silencio. Nuria volvió la cabeza hacia él con un sensual movimiento de flequillo y, sonriendo, le guiñó un ojo. Entonces miré a Marisa. Continuaba acurrucada bajo la manta, ausente, con la cámara de fotos asomando entre sus manos, un gesto inflexible en su rostro y la mirada anclada en la Vía Láctea. Al poco tiempo, a las dos en punto, empezó a escucharse el persistente canto de un grillo que parecía proceder del cielo, como producido por un murciélago o algún ave sonámbula.

Al minuto siguiente, la noche volvió a sumirse en su mutismo original.

 

*Alex Nortub es un espléndido escritor apasionado por el arte. Un gran lector de autores aragoneses, un viajero capaz de meterse en el AVE para ver la muestra de Pepe Cerdá en la Lonja. Le pedí un cuento hace unos días y esta es su maravillosa sorpresa. Gracias, Alex. Un gran abrazo. La foto es de Keith Carter.

LAS FOTOS DE CHRIS ANTHONY

LAS FOTOS DE CHRIS ANTHONY

Uno de los mejores fotógrafos actuales de Aragón es José Miguel Marco. Es un buen discípulo de dos maestros jóvenes, como Rogelio Allepuz y Carlos Moncín. Anoche me escribió y me dijo: “Te envío un regalo”. Su regalo era la estética y la belleza de las fotos de Chris Anthony, que ha trabajado mucho en Venecia, y especialmente en fotos sobre el cuerpo humano, sobre el desnudo, sobre el ropaje y sobre el tiempo y la carne, sobre lo tenebroso y lo gótico, sobre los cuentos de hadas.

 

Cuelgo aquí una de sus fotos, del sueco Chris Anthony.

POTOCKI: LA ESPIRAL DE LA LEYENDA

POTOCKI: LA ESPIRAL DE LA LEYENDA

POTOCKI: CAJAS CHINAS DE CINE Y LITERATURA

 

Diego Moldes cuenta en la historia y las claves de la novela y de la película ‘El manuscrito encontrado en Zaragoza’, que tanto fascinaron a Luis Buñuel

 

 

Luis Buñuel sintió una fascinación especial por ‘El manuscrito encontrado en Zaragoza’ del conde Jan Potocki (1761-1815), una extraña y compleja novela compuesta por seis ‘decamerones’ que comprenden 66 jornadas, protagonizadas por el oficial valón Alfonso van Warden en las tierras de Sierra Morena y de Toledo. Buñuel quiso adquirir los derechos del libro, que había editado en Francia Roger Caillois en 1958. En 1965, vio en París la adaptación del polaco de Cracovia, Woijiech Has. Diría en sus memorias: “Me gusta ‘El manuscrito encontrado en Zaragoza’, novela de Potocki y película de Has, película que he visto tres veces, lo cual es excepcional y que encargué a Alatriste comprar para México a cambio de ‘Simón del desierto”. Esa película también impresionó a Martin Scorsese y a Francis Ford Coppola, entre otros.

A Luis Buñuel siempre le habían interesado los relatos de viajeros por España de los siglos XVIII y XIX y el concepto del relato dentro del relato o de cajas chinas. El libro de Potocki compendia ambas cosas, pero además, si pensamos en la simbólica y pictorialista película de Has, “es fácil adivinar la simpatía del cineasta aragonés por el componente ‘surreal’ de algunas secuencias, el entramado onírico y la voluntad escapista, la descripción de la cultura española por medio del itinerario, viaje físico y metafísico, y, sobre todo la estructura laberíntica”, dice Diego Moldes (Pontevedra, 1977) en su apasionante libro ‘El manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela de Jan Potocki adaptada al cine por Wojciech Jerzy Has’ (Calamar Ediciones. Madrid, 2009), que coincide en las librerías con una nueva edición de la novela en Acantilado. Jean Potocki, conde polaco y viajero cosmopolita por Marruecos y España entre otros lugares, habría iniciado la redacción de su obra en 1797; al parecer iba conformando el libro con relatos que le contaba a su segunda esposa, convaleciente en la cama. En 1804, cuando era consejero del zar Alejandro I, habría culminado una primera redacción. Parece que a lo largo de seis años ensanchó y mejoró el texto, y concluyó una edición más ambiciosa en 1810, hallada definitivamente en 2002 por dos investigadores, que es la que publica Acantilado.

La historia del ‘Manuscrito’ es como un cuento fantástico: en 1804-1805 se intentó publicar una versión con trece jornadas en San Petersburgo y en 1809 se publicó una versión alemana en Leipzig, y las dos han desaparecido. En 1813, se editó una versión fragmentada en francés. Y en 1847, tras un arduo trabajo de Edmond Chojecki, apareció en polaco el libro con su título más definitivo: ‘El manuscrito encontrado en Zaragoza’. Habría más ediciones, plagios, resúmenes y aventuras sueltas, y el libro se convertiría en un auténtico mito. Diego Moldes anota: “Se cuenta que en 1917, tras la Revolución de octubre, salió de San Petersburgo una pequeña biblioteca que, a lomos de una mula, cruzó Rusia, rumbo al puerto de Odesa; desde allí, los sacos con libros embarcaron a Marsella y de ahí a la capital gala, para acabar cruzando el Atlántico y terminar en una casa perdida en medio de la Pampa argentina”. Eso es lo que ha contado el librero y anticuario Serge Plantureux, que sería otro de los grandes divulgadores del libro que en España conoció distintas ediciones a partir de 1968 hasta la de ahora; Mauro Armiño publicó una versión muy completa en Valdemar (2002) de mil páginas.

La vinculación con Zaragoza es más bien episódica. Solo aparece al principio, en el prólogo. Aquí, concretamente el 20 de febrero de 1809, un joven soldado francés valón encuentra un manuscrito repleto de historias, protagonizadas por el oficial Alfonso van Worden y por un montón de personajes fascinantes: princesas, magos, brujas, gitanos, bandidos, judíos errantes, etc., que se unen en esta, según Roger Caillois, “obra maestra de la literatura fantástica de todos los tiempos”.

 

Una bala de plata o de plomo

 

Si la historia del libro es inverosímil, como una narración de Borges, la vida de Potocki no es lo menos. El libro tiene numerosos referentes, entre ellos ‘Las mil y una noches’, cuyo manuscrito buscó Jan Potocki en sus viajes a Oriente, y también una tradición que unía la literatura gótica con España, como sucedía en ‘El diablo enamorado’ de Cazotte, ‘Cuentos de la Alhambra’ de Irving o ‘Melmoth el errabundo’. Potocki nació y vivió en un castillo de Podolia, se educó en francés en Ginebra, Lausana y París, donde residió muchos años. Le apasionaron, la música, la mística, la filosofía y los viajes, la masonería y el ocultismo. Fue consejero del zar Alejandro I. Volvió a Polonia, y allí, en medio de una encrucijada política y personal, se suicidó: se disparó una bala de plomo de una tetera o una bala de plata, bendecida por un sacerdote. No se sabe con certeza.

 

LA FICHA

El manuscrito encontrado en Zaragoza. ‘La novela de Jan Potocki adaptada al cine por Wojciech Jerzy Has’. Diego Moldes. Calamar Ediciones. Madrid, 2009. 128 páginas. (En la foto, una secuencia de la película de Has, elogiada por Coppola y Scorsese y Buñuel.)