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EL VERANO Y SUS PASIONES / 1. PABLO RICO

AVENTURAS DE VERANO /1. PABLO RICO

Pablo J. Rico: “Todo lo que tenía prohibido lo hice en verano”

El comisario e historiador del arte, debutante en la novela, recuerda sus pasiones e incidentes veraniegos



El comisario, ‘curator’ e historiador del arte Pablo J. Rico Lacasa (Zaragoza, 1955) regresó a Zaragoza tras haber vivido en Mallorca, México y en diversos lugares del mundo. El destino le reservaba una gran sorpresa: una historia de amor con Teresa, con quien se ha casado, su primera novela, ‘Pau, el hombre que mira lejos’ (Los libros del gato negro) y un feliz reencuentro con el pintor y escultor Santiago Arranz, de quien firma el catálogo de su muestra en el Museo de Huesca: ‘Santiago Arranz. El artista en su laberinto’.

1. ¿Cómo será su verano tras la pandemia? ¿Tiene muchos viajes aplazados?

Tranquilo y todavía alerta. El bicho sigue mutando y hay muchos descerebrados moviéndose sin precaución. No tengo ningún viaje aplazado. Lo que no pudo ser ya no será…

2. ¿Qué significa el verano para usted?

Nada en especial. Mi vida personal y profesional no se ha articulado en estaciones desde hace décadas. En mis nueve años en México lo odiaba. Allí es época de lluvias, todos los días durante dos o tres horas, tormentas torrenciales, rayos a cien metros, etc. Y siempre alerta por los huracanes…

3. ¿Dónde veranea? ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?

He sido de mar, más que de playa. Pero como viví 25 años en una isla, era algo corriente. Ahora prefiero la montaña y el campo. Este año iremos una semana a San Sebastián y otra al Pirineo.

4. ¿Qué le dicen las piscinas?

Nada en particular. No es que no me gusten; para mí son como una pista de hielo y yo no patino.

5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?

Tres semanas inolvidables en Japón en agosto de 2009 después de inaugurar la exposición antológica de Hidetoshi Nagasawa, mi amigo y maestro desgraciadamente fallecido.

6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Hay algo especial para recordar?

Veraneábamos un mes en Alicante y otro en Bronchales, Teruel. Eran tiempos de sensaciones de libertad y experiencias lejos de las miradas de mis padres. Todo lo que tenía prohibido lo hice en verano.

7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de vacaciones?

Mis primeros viajes a Ibiza a mediados de los setenta. Fui un hippie de verano durante años…

8. ¿Qué tipo de lecturas, u otras actividades, realiza estos días?

Aprovecho para escribir seis horas al día. Y voy leyendo a sorbos cortos lecturas pendientes como la biografía de Susan Sontag y la de Hernán Cortés de Esteban Mira.

9. ¿Qué película está asociada a un verano inolvidable?

El último tango de París’ en un viaje “clandestino” a Biarritz en 1974. De regreso, vine cargado de libros “rojos” y un par de experiencias erotico-izquierdistas.

10. ¿El disco o la canción o las canciones de verano?

En años juveniles, la música de Pink Floyd, era con la que mejor nos emporrábamos…

11. ¿Cuál ha sido el gran personaje de esta época del año?

Marina Abramovic. Nos conocimos un verano. Inauguré mi primera exposición con ella otro. Ganó el León de Oro de la Bienal de Venecia al siguiente. E hicimos su gran antológica en cuatro exposiciones simultáneas en Valencia y Alicante el verano de 1998.

12. Acaba de ganar el premio Princesa de Asturias de las Artes. ¿Internet y los móviles han hecho mejores las vacaciones? ¿Las han cambiado de alguna manera?

Asocio la noción de vacaciones a la ausencia de Internet y apenas utilizo el móvil salvo para mirar el tiempo que hará mañana.

13. ¿Cuáles serían los conciertos de su vida?

No soy de conciertos. Cada día me siento más misántropo… Prefiero los tratos en corto y la mirada larga.

14. ¿Cuál es la más extraña o sorprendente anécdota veraniega vinculada a su profesión?

Un doble viaje en noviembre de 1994. Viajaba con dos maletas, una con ropa de invierno y otra de verano. Llegué a Beijing nevando y la maleta de invierno estuvo perdida cuatro días. Debía regresar a Sao Paulo vía Frankfurt y entonces me perdieron la de verano. Imagine qué hacer con ropa de lana y abrigo de piel en el verano tropical brasileño. Menos mal que fue fácil y barato comprar bermudas, camisetas y sandalias… Cosas del arte.

15. ¿Cuál es la más bella o inverosímil aventura de sus veranos?

La más bella: cuando me casé hace dos años, en Venecia y Roma. La inverosímil: en Essaouira, Marruecos, saliendo todos los días a montar en camello, que, por cierto, se llamaba Zidane.

 

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